La traición en la amistad — Jornada II

JORNADA SEGUNDA

Sale MARCIA, sola
MARCIA: Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse el fuego,
tener a un tiempo pena y alegría.
Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
temor valiente, entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía.870
Buscar lugar donde aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea.
Tener el gusto y el disgusto iguales
y todo el bien librado en esperanza,
si aquesto no es amor, no sé qué sea.
Sale BELISA
¿Búscasme, prima?
BELISA: Una dama
bizarra y de lindo talle
te quiere hablar. ¿Quieres dalle
licencia? Que es de la fama880
y muestra su gallardía
ser hermosa.
MARCIA: Pues, ¿qué quiere?
BELISA: Marcia, hablarte.
MARCIA: Sea quien fuere,
dile que entre, prima mía.
¿Viene sola?
BELISA: Un escudero,
una silla, mucha seda,
buen brío, y tan cerca queda,
que con su presencia espero
sacarte de confusión.
Entrad, gallarda señora.890
Sale LAURA con manto
MARCIA: No sale, prima, el aurora
con tan grande presunción.
¡Buen talle! Seáis bien venida.
LAURA: Y vos, señora. ¡Ay, amor!
Ya el ánimo y la color
tengo de verla, perdida.
MARCIA: Parece que se ha turbado,
Belisa, en sólo mirarme.
LAURA: Marcia hermosa, perdonadme,
que es vuestro talle extremado;900
me ha turbado, y casi estoy
muerta de amores, en veros.
No hay más bien que conoceros;
dichosa en miraros soy.
MARCIA: Para serviros será,
que le haré, así Dios me guarde.
LAURA: ¿Qué tiemblo? ¿Qué estoy cobarde?
MARCIA: Confusa, Belisa, está.
Descubríos, que los ojos
me tienen enamorada.910
LAURA: Sólo en el ser desgraciada
soy hermosa, y si en despojos
el alma, señora, os doy,
tomad el rostro también.
MARCIA: Hermosa sois.
LAURA: No hay más bien
que ver cuando viendo estoy
tal belleza. El cielo os dé
la ventura cual la cara;
si hombre fuera, yo empleara
en vuestra afición mi fe.920
LAURA: Bésoos, señora, las manos.
MARCIA: Señora, pues me buscáis,
razón será que digáis
quién sois.
LAURA: Pues las tres estamos
solas, quien soy os diré
y a lo que vengo.
MARCIA: ¿Os llamáis?
LAURA: Laura.
BELISA: Con razón tomáis
tal nombre, pues ya estaré
segura que a Dafne veo
hoy en laurel convertida.930
MARCIA: Laura bella, por mi vida
que no tengáis mi deseo.
LAURA: Mas confieso, Marcia bella,
¿es esta dama Fenisa?
MARCIA: No, Laura, porque es Belisa,
mi prima.
LAURA: Ya mi amor sella
con mis brazos su amistad.
BELISA: soy vuestra servidora,
y a fe que desde esta hora
cautiváis mi voluntad.940
LAURA: Yo la acepto, y porque está
suspensa Marcia, os diré
a lo que vengo.
MARCIA: Estaré
atenta. ¡Ay Dios, qué será!
LAURA: Sabed, bellísimas primas,
cuyos años logre el cielo,
como nací en esta corte
y es noble mi nacimiento.
Mis padres, que el cielo gozan,
me faltaron a tal tiempo950
que casi no conocí
a los que vida me dieron.
Quedé niña, sola y rica
con un noble caballero
que tuvo gusto en criarme
por ser de mi madre deudo.
956 deudo: pariente
Puso los ojos en mí
un generoso mancebo,
tan galán como alevoso,
959 alevoso: traidor
desleal y lisonjero;960
como mi esposo alcanzó
los favores, con que pienso
que si tuve algún valor
sin honra y sin valor quedo.
Cuando entendí que mi amante
trataba de casamiento,
trató, Marcia, de emplearse
en otros cuidados nuevos.
Yo, sintiendo su tibieza
y mi desdicha sintiendo,970
le hice seguir los pasos
para averiguar mis celos.
A pocos lances hallé
que éste mi tirano dueño,
Nerón cruel que a mi alma
puso como a Roma incendio.
¡Ay, Marcia, supe…!
Llora
MARCIA: Pues dilo
y deja ese sentimiento.
BELISA: Ya no sirve enternecerte.
Lágrimas viertes, ¿qué es esto?980
LAURA: ¿No quieres, divina Marcia,
que tema el decir?
MARCIA: ¡Ay cielo!
BELISA: Laura, confusa me tienes.
Aquí no te conocemos
si es vergüenza.
LAURA: No es vergüenza
sino pensar que me pierdo.
Sólo digo…
MARCIA: Acaba, amiga.
LAURA: Supe, Marcia, que Liseo,
que éste es el traidor ingrato
que en tal ocasión me ha puesto,990
te adora a ti. Ésta es
la causa por qué temiendo
estaba de declararme.
MARCIA: Laura, si tu sentimiento
es ése, puedo jurarte
que no le he dado a Liseo
favor que no pueda al punto
quitársele. Yo confieso
que le tengo voluntad;
mas, Laura hermosa, sabiendo1000
que te tiene obligación
desde aquí de amarle dejo,
en mi vida le veré.
¿Eso temes? Ten por cierto
que soy mujer principal
y que aqueste engaño siento.
LAURA: Espera amiga que hay más,
que es justo porque tomemos
venganza las dos, que sepas
que este cruel lisonjero1010
si a mí me desprecia, a ti
te engaña, pues sí por cierto
que ama a Fenisa tu amiga
que a ti te engaña cumpliendo
con traiciones, que Fenisa
es su gusto y pasatiempo.
Desde que sale en Oriente
el rubio señor de Delo
1018 señor de Delo: hombre de la isla de Delo; el dios Apolo: el sol
hasta que sale la luna,
está en su casa Liseo1020
embebecido, hechizado,
y de muy amante necio.
Bien sé, Marcia, que contigo
era sólo pasatiempo
lo que el ingrato trataba,
mas con Fenisa yo pienso
que pasa más que a servirla.
Marcia, dame tu consejo,
que si Liseo se casa
bien ves cuán perdida quedo.1030
¡Ay bella Marcia!
MARCIA: No llores,
que ya he pensado el remedio
tal que he de dar a Fenisa
lo que merece su intento.
Podrás quedarte conmigo.
LAURA: Sí, amiga, porque no quiero
vida, hacienda y gusto, honor
si a mi dueño ingrato pierdo;
mas para que con mi honra
pueda cumplir, Marcia, quiero1040
que digas que eres mi deuda
y que en ese monasterio
me has conocido, y Leonardo,
creyendo ser parentesco,
me dejará que contigo
viva, señora, algún tiempo.
MARCIA: Pues, Laura, quítate el manto,
sosiega y éntrate dentro,
que no quiero que te vea
que estás conmigo, Liseo,1050
y déjame el cargo a mí.
LAURA: Déjame besar el suelo
adonde pones las plantas.
MARCIA: Alza, amiga, que no quiero
que gastes tanta humildad,
que no es razón; mas pensemos
si Liseo te buscase
que has de decir a Liseo.
Yo le escribiré un papel
y en él le diré que quiero,1060
cansada de sus crueldades,
ser religiosa, y con esto
yo sé que su poco amor
dará lugar a mi enredo.
MARCIA: Bien haya tu discreción.
¿Qué dices, prima?
BELISA: Que pierdo
el juicio, imaginando
tal traición, y que si puedo
le he de quitar a don Juan
mi antiguo y querido dueño,1070
que también le persuadió
a que no me viese.
LAURA: ¡Ay cielo!
¿También tú estás agraviada?
MARCIA: Muy fácil está el remedio.
Procura, prima, que vuelva
a su posada, deseo
que fácil será de hacer
con persuasiones y ruegos.
Vamos, Laura ¡y tal maldad!
Así paga los extremos1080
de mi voluntad, Fenisa.
Mal haya quien en tal tiempo
tiene amigas.
BELISA: Don Juan viene;
vete, por Dios, que si puedo
he de intentar mi venganza.
MARCIA: Vamos, que sus pasos siento.
LAURA: puede llamarse este cuento.
Vanse MARCIA y LAURA, y queda BELISA sola
BELISA: Quien no sabe qué es celos no se alabe
que ha tenido dolor ni descontento,1090
porque basta un celoso pensamiento
para matar a quien sufrir no sabe.
¡Oh, yugo del amor dulce y suave!
Sólo por ti se tiene sufrimiento,
que celos es tirano tan violento
que atemoriza con su aspecto grave.
No sé, amor, cómo el verle no te espanta,
siendo como eres niño y temeroso,
antes le tienes por leal amigo.
Más es sirena que cantando encanta,1100
que para ti Cupido es amoroso
cuanto cruel y desleal conmigo.
Sea de esto testigo
la crueldad con que me das tormento,
fuego rabioso en que abrasarme siento.
Y si alguno pregunta
de qué son mis desvelos,
le pueden responder que tengo celos.
Sale don Juan
D. JUAN: ¿Será preguntar, locura,
a tu divina hermosura,1110
discretísima Belisa,
si está con Marcia Fenisa?
BELISA: Es tal tu desenvoltura
que no me espanto que a mí
llegues a mostrar que fuiste
quien…, con saber que por ti
vivo congojosa y triste
de lo que no merecí.
Que si yo fuera mujer
que a tu ingrato proceder1120
hubiera dado el castigo,
no tuvieras, enemigo,
tal libertad y poder.
Por Fenisa me preguntas,
tirano, y no miras juntas
mi ofensa y libertad;
no conoces tu maldad
y mi rigor no barruntas.
1128 barruntas: sospechas
Solicitaste mi amor
y cuando de su favor1130
eras, ingrato, admitido,
me trataste con olvido,
propio pago de traidor.
Mudo estás, tienes razón,
pero ya de tu traición
el cielo y tu infame prenda,
mi agravio y tu olvido venga.
D. JUAN: Escucha.
BELISA: ¿Por qué razón?
Si escuchándote perdí
la libertad que era en mí,1140
libre, exenta y no pechera,
pues ¿por qué quieres que muera
tornándote a escuchar, di?
Déjame, no me detengas,
que aunque no quieres me vengas
tú mismo traidor, de ti.
D. JUAN: ¿Pues cómo, señora, así
me tratas?
BELISA: Ya tus arengas
para mí son invenciones.
D. JUAN: ¡Oh amor, qué ocasión me pones!1150
¡Que por mi culpa perdiese
tu gracia!
BELISA: ¡Si yo te viese
tan cercado de pasiones,
enemigo, como estoy!
Mas ¿por qué tan necia soy
que pudiendo yo vengarme,
dejo que torne a engañarme
tu maldad?
D. JUAN: Si yo te doy
enojos, Belisa mía,
mátame.
BELISA: Yo, bien querría.1160
D. JUAN: Con tus ojos, pues que soy
su esclavo.
BELISA: ¡Qué hechicería!
Calla, alevoso perjuro,
y no irrites mi venganza,
sino mira tu mudanza
y que con razón procuro
tu muerte.
D. JUAN: ¡Qué hermosa estás!
Parece que con enojos
hacen más tus bellos ojos
con que la muerte me das1170
llevando el alma en despojos.
Mira que muero por ti.
BELISA: ¿Eso me dices así,
cuando adoras a Fenisa,
por quien mi gusto perdí,
y enamoras a Belisa?
Véngueme el cielo de ti;
mas ella te habrá encerrado,
pues mientras tú descuidado
otro sus umbrales pisa1180
y engaña con falsa risa
a quien a mí me ha engañado.
D. JUAN: No sé qué tienen tus ojos
que en esas hermosas niñas
parece que miro el alba
cuando hermosa, crespa y linda
por los balcones de Oriente
nos muestra su hermosa risa.
Fenisa tiene la culpa,
mas si me agravia Fenisa,1190
vengada quedas, señora,
yo, ofendido como pintas.
Mas dime, ¿quién es el hombre,
sólo para que le diga
que solos tus ojos bellos
son los que don Juan estima?
BELISA: Basta, don Juan, que me tienes
por necia, pues que a mí misma
me preguntas esas cosas
y en que las diga porfías.1200
Hante picado los celos
y quieres por causa mía
vengarte del que te ofende.
Harto donaire sería;
no tienes que preguntarme
ni presumas que me obligas
con tus engaños, pues bastan
tus falsas hechicerías.
Vete con Dios, que me cansas,
que rosas y perlas finas1210
para Fenisa las guarda
a quien con gusto te inclinas.
D. JUAN: ¿Por qué te vas desa suerte?
¡Aguarda, señora mía,
fénix, cielo, primavera,
cuando Abril sus campos pisa!
Accidente fue el querer
a esa mujer; mi desdicha
me obligó a tales locuras,
mas ya el alma arrepentida,1220
a ti, que es su centro, vuelve.
BELISA: Tente, don Juan, no prosigas,
que parece que es verdad
tus palabras, y es mentira,
y podrá ser que me venzas,
que la mujer más altiva
rendirá fuertes de honor
si acaso escucha caricia.
Goza tu prenda, que es justo,
que ella misma te castiga,1230
pues te paga con engaños
la verdad con que la estimas.
D. JUAN: Si a Fenisa no aborrezco,
aquí se acabe mi vida,
aquí me destruya un rayo,
aquí el cielo me persiga,
aquí me mate mi amigo,
y con esta espada misma,
y aquí me desprecies tú,
y aquí me quiera Fenisa.1240
Dame de amiga la mano,
rosa hermosa, clavellina,
y te la daré de esposo
a tus plantas, de rodillas.
BELISA: ¿Cómo te podrá creer
quien teme que tu malicia,
como primero, me engaña?
D. JUAN: No digas eso, Belisa.
BELISA: ¡Ay, mi don Juan, que en mirarte
casi me tienes rendida!1250
D. JUAN: Amor te doy por fiador
y a tu hermosura divina.
BELISA: ¿Qué me dices, pensamiento?
¿Qué pides, afición mía?
¿Qué me dices, voluntad,
que parece que te inclinas,
porque al fin todas las cosas
vuelven a lo que solían?
Los ojos se van tras ti,
la boca a decir se inclina,1260
mi don Juan, que yo soy tuya
mientras yo tuviere vida.
D. JUAN: Por este favor te beso
las manos, prenda querida.
Vamos, mi señora, adentro,
que quiero ver a tu prima.
BELISA: Vamos, que ya estoy vengada.
D. JUAN: ¿Contenta estás?
BELISA: Así vivas
los años que yo deseo,
como temo tus mentiras1270
Mas porque Fenisa pierda
la gloria que en ti tenía,
vuelvo de nuevo a engolfarme.
D. JUAN: No más engaños, Fenisa.
Vanse, y salen LISEO y LEÓN
LEÓN: Cansada Laura ya de tus tibiezas,
quiere escoger tan recoleta vida,
aborreciendo el mundo y sus grandezas.
LISEO: Es Marcia de mi amor prenda querida
y Fenisa adorada en tal manera,
que está mi voluntad loca y perdida.1280
Laura ya no es mujer, es una fiera;
Marcia es un ángel, mi Fenisa diosa;
éstas vivan, León, y Laura muera.
Marcia está a mis requiebros amorosa;
Fenisa a mi afición está rendida.
Marcia será, León, mi amada esposa.
LEÓN: ¡Bueno eres para turco! ¡Linda vida
si con media docena te casaras!
LISEO: Marcia en eso será la preferida;
tiene hermosura y perfecciones raras:1290
su hacienda, su nobleza, su hermosura,
su raro entendimiento.
LEÓN: Y no reparas
ya, señor, que de Laura no te acuerdas?
¿Cómo Fenisa tiene tal locura,
que piensa ser tu esposa?
LISEO: No me pierdas
el respeto, borracho, y me des ira!
¡Lindo, por Dios, qué bien templadas cuerdas!
León, si yo a Fenisa galanteo,
es con engaños, burlas y mentiras,
no más de por cumplir con mi deseo,1300
a sola Marcia mi nobleza aspira;
ella ha de ser mi esposa, que Fenisa
es burla.
LEÓN: Acaba, y ese papel mira.
LISEO: ¿Qué he de verle, León, si en él me avisa
las cansadas quimeras con que suele?
LEÓN: Tu condición, por Dios, me mueve a risa.
¡Que te tenga apetito desa suerte!
LISEO: Papel, ¡sólo en mirarte me das muerte!
(Lee.) Cansada de sufrir tus sinrazones y viendo que ya en ellas no habrá enmienda, estoy determinada a cerrar los ojos al mundo y abrirlos para Dios, y así hoy me voy a un monasterio, fuera de la corte, para dejar que goces en ella tus nuevos empleos y estorbar que lleguen a tus oídos nuevas de mi nombre, ni a los míos las de tu libertad.
LEÓN: Laura escoge lo mejor.
¡Vive el cielo, que en el alma1310
siento, señor, sus desdichas
nacidas de tu mudanza.
LISEO: Pues yo, León, olvidado,
por su condición pesada,
de la obligación que tengo,
sus penas estimo en nada.
Viva mi amada Fenisa,
estime mis penas Marcia
y haga de sí lo que dice
la ya aborrecida Laura.1320
No haya miedo que la estorbe
elección tan justa y santa,
que fuera delito feo;
hoy para conmigo acaba,
y así este papel y ella
quedarán por esta causa
borrados de mi memoria,
como escritos en el agua.
Rompe
LEÓN: ¡Tente, señor, por tu vida!
LISEO: ¡Majadero, allá te aparta!1330
LEÓN: ¡Pues por esta niñería
me das aquesta puñada!
¿No digo yo que tus manos
son dadivosas y francas
para puñadas y coces?
Sale FENISA
FENISA: ¿Es acaso de la dama?
Si será ¡tanta crueldad!
¡Así sus favores rasgas!
Coge León, los pedazos.
LEÓN: Sólo aquesto me faltaba1340
de la ración. ¿Es por Dios
la cuenta, barba borrasca?
Alterado sale el mar,
tormenta nos amenaza.
FENISA: Fino alcahuete sois vos.
LEÓN: ¿En qué te ofenden mis barbas
que así a mesarlas te atreves?
¿He de pagar yo tu rabia?
Malhaya el lacayo, amén,
1349 malhaya: maldito sea
cuando en tal oficio anda,1350
para escusar estas fiestas,
como fraile no se rapa.
1352 raparse: afeitarse
FENISA: ¡Cuánto diera vuesarced
porque al salir se cegaran
mis ojos y no le vieran!
LISEO: Basta, mi Fenisa, basta.
No te enojes, que por ti,
por tu hermosura y tus gracias,
hoy papel y dueño mueren.
FENISA: ¡Aparta, cruel, aparta!1360
Parida leona soy
cuando sus hijos le faltan;
pues es Marcia la que estimas,
déjame, y vete con Marcia.
LISEO: ¡Ah Circe!; ¡ah fiera Medea!
Más que Anajareta ingrata,
deja a Marcia, no la culpes,
pues que no ha sido la causa.
Coge, ingrata, los pedazos
y en ellos verás que Laura,1370
mujer que no la merezco
ni con ninguna se iguala,
cansada de mis tibiezas
y de mi rigor cansada,
me dice que a Dios escoge
y de mi rigor se aparta
y a servirle en un convento
del mundo engañoso escapa,
valiéndose en tal sagrado
del rigor con que la tratas;1380
que tú eres la causa desto
y de que yo mi palabra
quiebre a Dios, a Laura, al mundo.
LEÓN: ¡Pobre León! Y cual andas
mojicón y remezones
sin respetar a mi cara.
Eso sí, escupamos muelas.
Déte Dios tan buenas pascuas
como regalos me das
servida aquesta tarasca,1390
1390 tarasca: monstruo devastador; mujer fea y peligrosa
guardando la calle al tonto
a quien la fingida engaña.
FENISA: ¿Que habláis, pícaro, entre dientes?
Amiga soy yo de gracias.
LEÓN: Mejor dijera entre muelas,
pues ya me has quitado tantas.
Una, dos, ¡por Jesucristo!,
que ya cincuenta me faltan.
Mete los dedos, verás
que está la boca sin nada.1400
FENISA: Llegad, pues, a fe que os rompa
las muelas y las quijadas.
LEÓN: ¡Ah, triste de ti, León!
Desde hoy comeremos gachas,
señores. ¿Saben si acaso,
pues hay quien encubra calvas,
habrá quien adobe muelas?
1407 adobar: reparar
LISEO: ¿Qué es esto, Fenisa amada,
no merezco que me creas?
LEÓN: ¡Ay, muelas de mis entrañas!1410
¡Ay, quijadas de mis ojos!
LISEO: ¿Qué es esto, mi bien, no hablas,
no basta lo que he jurado?
Acaba, no seas pesada.
FENISA: Por fuerza habré de creer.
LEÓN: No hayas miedo que se vaya,
que es doctor que dice no
y luego la mano alarga.
FENISA: Véncenme al fin tus porfías.
LEÓN: ¡Gracias a Dios!
LISEO: No te cansas1420
de matarme, pues tus ojos
con su belleza me matan.
LEÓN: Pluguiera a Dios te murieras
y que el diablo te llevara.
Ved aquí, ya están en paz,
y yo cual niño que mama.
Así medran los terceros,
de esta suerte me regalan;
mal haya, amén, el oficio.
FENISA: ¡Qué tibiamente me abrazas!1430
¿Estás también enojado?
LISEO: ¡Ah, sirena, cómo encantas!
LEÓN: Pues a fe que yo no llegue,
que eres de mano pesada.
Liseo.
Tiénesme muy ofendido,
y así en tus brazos desmaya
el amor; mas estoy loco.
LEÓN: Mal haya quien no te ata.
FENISA: ¿Somos amigos?
LISEO: ¿Pues no?
FENISA: ¿Y Marcia?
LISEO: Deja ahora a Marcia.1440
FENISA: ¿Y a Laura?
LISEO: Por Dios, señora,
si la nombras que me vaya.
LEÓN: ¿Hay borrachera como ésta?
Entre muelas derribadas
retozando está la risa.
1445 retozando: subiendo, saltando, jugando
¡Qué de ternezas que gastas!
FENISA: Esta noche voy al prado,
allá Liseo me aguarda.
LISEO: ¿Donde?
FENISA: A la huerta del Duque
me hallarás, mi bien, sentada.1450
LISEO: En Santa Cruz hay gran fiesta.
FENISA: Pues veréla de pasada.
Vete, porque la merienda
a prevenirla me llama.
LISEO: Adiós, dulce dueño mío.
FENISA: Adiós, señor de mi alma.
LEÓN: Adiós, diablo arañador
y engarrafadora gata.
Cata la cruz, guarda afuera,
1459 cata: mira
no vuelvo más a esta casa1460
aunque mirando a la cea
zura mala, en piedra caigas.
Vanse LISEO y LEÓN
FENISA: Gallarda condición, Cupido, tengo,
muchos amantes en mi alma caben,
mi nuevo amartelar todos alaben
guardando la opinión que yo mantengo.
Hombres, así vuestros engaños vengo;
guardémonos de necias que no saben,
aunque más su firmeza menoscaben,
1469 menoscaben: estropeen, dañen
entretenerse como me entretengo.1470
Si un amante se ausenta, enoja o muere,
no ha de quedar la voluntad baldía,
1472 baldía: sin efecto, en vano
porque es la ociosidad muy civil cosa.
Mal haya la que sólo un hombre quiere,
que tener uno solo es cobardía;
naturaleza es vana y es hermosa.
Sale LUCÍA, criada
LUCÍA: Gerardo está allá fuera y quiere hablarte,
y Lauro ha más de una hora que te aguarda.
FENISA: Sean muy bien venidos. Di, Lucía,
que entre Gerardo y me aguarde Lauro.1480
LUCÍA: ¿Tanto estimas la vista de los hombres?
FENISA: Sólo porque me aguardan. ¿No te digo,
Lucía, lo que estimo su presencia?
Anda no aguarden, di a Gerardo que entre.
LUCÍA: Notable condición, señora, tienes;
¿mas no te he dicho cómo cuando estabas
hablando con Liseo, vino Celia,
la criada de Marcia?
FENISA: Y bien, ¿qué dijo?
LUCÍA: Saber la causa por qué estás extraña
en visitarla.
FENISA: No me espanto deso;1490
bien parece, Lucía, que la ofendo,
pues nunca he vuelto a verla desde el día
que le quité a Liseo.
LUCÍA: Mal has hecho;
mucho disimularas si la vieras.
FENISA: ¿No tengo cara para ver su cara?
Demás de esto, Liseo me ha mandado
que cuanto pueda su visita excuse.
¿Qué le dijiste a Celia?
LUCÍA: Que dormías
la siesta y que más tarde te vería.
FENISA: Dijiste bien; pues ¿cómo no ha venido1500
don Juan desde anteanoche?
LUCÍA: Si está malo.
FENISA: ¡Bien puede ser, irás a visitarle,
mas no esta noche, bastará mañana,
que me quiero ir al Prado aquesta noche.
LUCÍA: Sea como mandares. Bravamente
entretienes tu gusto.
FENISA: Es linda cosa;
los amantes, Lucía, han de ser muchos.
LUCÍA: Así decía mi agüela, que Dios haya,
que habían de ser en número infinitos,
tantos como los ajos que poniendo1510
muchos en un mortero reunidos
salte aquel que saltare, que otros quedan,
que si se va o se muere nunca falte.
FENISA: Brava comparación. Llama a Gerardo,
que si puedo he de hacerle mi cofrade,
sin que Lauro se escape de lo mismo.
¿En qué parara, amor, tan loco embuste?
1517 embuste: mentira grande
Diez amantes me adoran, y yo a todos
los adoro, los quiero, los estimo,
y todos juntos en mi alma caben1520
aunque Liseo como rey reside.
Estos llamen desde hoy, quien los supiere
los mandamientos de la gran Fenisa,
tan bien guardados que en ninguno peca,
pues a todos los amas y los adora.
LUCÍA: Entrad, que aquí os aguarda mi señora.
Entra GERARDO
GERARDO: Alma de aquella alma ingrata
que en penas mi alma tiene,
a ti me vengo a quejar,
si de mi dolor te dueles;1530
a ti, estrella de aquel sol,
a ti, pues su amiga eres,
pido que a mi Marcia ingrata
mi fiero dolor le cuentes;
a ti, Fenisa, que miras
contino su rostro alegre,
1536 contino: continuo
porque a mí no quiere oírme,
a ti, que tanto te quiere,
te escuchará más piadosa.
FENISA: Enternecida me tienes.1540
Conoces que Marcia ingrata
disgusto recibe en verte
y que en otro gusto ha puesto
el gusto que a ti te debe;
sabes que a Liseo adora
y con él casarse quiere,
Y tu pasas a su causa
esa pasión que encareces.
Mil veces, Gerardo, he dicho,
y tú escucharme no quieres,1550
que padezco por tu causa
lo que por Marcia padeces,
y por esos ojos juro
adorarte si me quieres,
regalarte si me estimas.
Mirar por tu gusto siempre;
que decirle yo a esa ingrata
que tu cuidado remedie,
es pedir al sol tinieblas,
luz a las tinieblas fuertes.1560
Yo te quiero, señor mío.
¿Por qué, mi bien, no pretendes
olvidarla, y de mi amor
recibir lo que te ofrece?
Sea, mi Gerardo, yo
el templo santo a do cuelgues
la cadena con que escapas
de prisiones tan crueles.
¡Acaba, dame esos brazos!
GERARDO: ¡Calla, lengua de serpiente!1570
¡Calla, amiga destos tiempos!
¡Calla, desleal, y advierte
que he de adorar a aquel ángel!
Jamás mi fe se arrepiente
de un ángel, de un serafín.
¿Con aquesa lengua aleve
osas hablar, y yo escucho
tal sin cortarla mil veces?
Por ser mujer Marcia bella
y deber a las mujeres,1580
sólo por ellas respeto,
será mejor que te deje.
FENISA: ¡Gerardo, Gerardo, escucha!
¡Óyeme, señor, y vuelve,
que con aquesas injurias
amartelada me tienes!
LUCÍA: Señora, ¿por qué haces esto,
y sin mirar lo que pierdes?
FENISA: Tienes razón. ¡Ay, Lucía,
enredo notable es éste!1590
¡Traición en tanta amistad!
Mas, discurso sabio, ¡tente,
que no hay gloria como andar
engañando pisaverdes!
LUCÍA: Mira que Laura te aguarda.
FÉLIX: Vamos.
LUCÍA: Temeraria eres.
FENISA: Calla, que en esto he de ser
extremo de las mujeres.
Vanse, y salen MARCIA, BELISA y LAURA
MARCIA: ¡Bravos sucesos, prima, por mi vida!
BELISA: Y tales, que parecen que las fábulas1600
del fabuloso Esopo se han venido;
Liseo, que mis partes pretendía
en la mar de Fenicia sumergido,
debiendo a Laura su nobleza y honra.
Déjalo estar, que si mi poder basta…
LAURA: ¡Ay, Marcia! ¡Ay, mi señora, mi mal mira!
MARCIA: ¡Calla, amiga, no llores! ¡Calla, amiga,
no has de quedar perdida si yo puedo.
BELISA: De don Juan, a lo menos, tú no dudes,
que si quiero casarme aquesta noche1610
ajustara su gusto con el mío.
MARCIA: ¿Ya tan grato le tienes?
FÉLIX: Bueno es eso.
BELISA: Dice que ya me adora y que reniega
del tiempo que Fenisa y sus engaños
le tuvieron tan ciego.
MARCIA: Al fin te quiere..
BELISA: Me adora, me requiebra y pide humilde
la perdone el delito cometido
contra el amor que a mi firmeza debe.
LAURA: Dichosa tú que tal ventura alcanzas.
FÉLIX: Yo espero que has de ser también dichosa. .1620
MARCIA: Mucho gusto me has dado; así yo viera,
pues don Juan te merece que le quieras,
para que cuando Laura con Liseo
se casen, tu y don Juan hagáis lo mismo.
LAURA: Basta, que piensa mi cruel Liseo
que eres tú, bella Marica, la que hablas
cada noche en la reja.
MARCIA: Yo te juro
que él caiga de tal suerte, si yo puedo,
que en lazo estrecho de Liseo goces.
Ya te digo, Belisa, a don Juan ama.1630
BELISA: Prima, don Juan fue siempre de mi gusto,
y así es fuerza que siga tras mi estrella.
MARCIA: ¿Sabes, prima, que siento y que me tiene
cuidadosa de ver que no parece
el discreto Gerardo, que te juro
que me siento en extremo descontenta?
Porque viendo, Belisa, los engaños
de los hombres de ahora, y conociendo
que ha siete años que este mozo noble
me quiera sin que fuerza de desdenes1640
hayan quitado su afición tan firme,
ya como amor su lance había hecho
en mi alma en Liseo transformada,
conociendo su engaño, en lugar suyo
aposento a Gerardo, y así tiene
el lugar que merece acá en mi idea.
BELISA: ¡Oh, prima mía! ¡Oh, mi señora! Dadme
en nombre de Gerardo los pies tuyos.
LAURA: El parabién te doy, divina Marcia.
MARCIA: Alza del suelo, mi querida prima,1650
y cree que Gerardo está en mi alma.
Toma a tu cargo el que te busque y dile
que ya el amor, doliéndole su pena,
quiere darle el laurel de su victoria,
y que el laurel es Marcia. Vamos, Laura.
LAURA: Vamos, señora mía, y quiera el cielo
que goces de Gerardo muchos años.
MARCIA: Esos vivas, amiga, con Liseo.
Vanse
BELISA: Dichoso dueño de tu nuevo empleo,
gracias, amor, a tus aras,1660
a tu templo, a tu grandeza,
a tu divina hermosura,
a tus doradas saetas,
pues ya Marcia de Gerardo
estima las nobles prendas.
¿Hay tal bien? ¿Hay tal ventura?
Sale don Juan
D. JUAN: Mi bien, mi ventura sea
ver, mi Belisa, tus ojos
en cuyas niñas risueñas
vengo a gozar de mi gloria.1670
BELISA: Don Juan, bien venido seas.
¿Cómo estás?
D. JUAN: Como tu esclavo.
BELISA: ¿Y cómo estoy?
D. JUAN: Como reina
de mi alma y de mi vida
y de todas mis potencias.
BELISA: Y Fenisa, mi señora,
¿no me dirás cómo queda?
D. JUAN: Sí, amores, que a tu pregunta
es muy justo dar respuesta.
Habrá, mi Belisa, una hora1680
que estando en mi casa, llega
Lucía que de Fenisa
sabes que es fiel mensajera,
a decirme que en el Prado
en medio de su alameda
su señora me aguardaba,
que allí me llegase a verla;
yo fui, no por ofenderte,
sino sólo porque seas
de todo punto mi dueño,1690
que aun faltaba esta fineza.
Apenas vi las murallas
de la celebrada huerta
que hizo a la real Margarita
el noble duque de Lerma,
cuando vide, mi Belisa,
con Fenisa, esa Medea,
a Lauro, aquese mancebo
que con Liseo pasea.
Como ya el señor de Delfos1700
1700 el señor de Delfos: Apolo, es decir, el sol
daba fin a su carrera
y la luna sale tarde,
pude llegarme bien cerca.
Oíles dos mil amores
y de sus palabras tiernas
conocí amor en el uno
y en la otra falsas tretas.
1707 tretas: engaños
Quise llegar; no son celos,
mi Belisa, sino tenia
1709 tenia: gusano parásito del intestino, aunque parece poco convincente como definición aquí; ni Covarrubias ni el Diccionario de autoridades incluye una referencia a este término
mas estorbólo Liseo1710
que venía en busca de ella
y con él venía León
y sacando la merienda
merendaron, viendo yo
hacerse dos mil finezas.
Ellos eran tres, yo solo,
y así estar quedo fue fuerza
si bien el color andaba
1718 color: emoción
riñendo con la paciencia.
Como digo, merendaron1720
y poco a poco dan vuelta
ellos en su compañía,
yo en su retaguardia della.
1723 en su retaguardia: detrás
Antes que a casa llegasen,
veinte pasos de su puerta
los despidió, que su madre
siempre por coco la enseña.
1727 coco: ser fantástico que asusta a los niños
Así a la calva el copete
1728 a la calva el copete: habiéndome quitado el sombrero
y fingiéndole ternezas
llegué diciendo, Fenisa,1730
vengas muy enhorabuena.
Fuéme a decir mi don Juan.
Yo entonces la mano puesta
en la daga, quise darle.
BELISA: Alma y corazón me tiembla.
¿Dístela?
D. JUAN: Túvome el brazo
conocer que era mi prenda
y que te han de dar la culpa
sin que tú la culpa tengas.
BELISA: Bien hiciste, que es crueldad;1740
y a las mujeres de prendas
les basta para castigo
no hacer, don Juan, caso de ellas.
Dejé sangrientas venganzas
y para mayor afrenta
con la mano, de su cara
saqué por fuerza vergüenza,
diciendo: así se castigan
a las mujeres que intentan
desatinos semejantes1750
y que a los hombres enredan.
Y siguiendo tras Liseo
le hallé y metí en una iglesia
y le conté este suceso
con razones bien resueltas.
Esto ha pasado, señora,
y pues ya Fenisa queda
como merece pagada,
seré tuyo hasta que muera.
BELISA: ¿Es posible que esto has hecho?1760
Es mujer al fin; me pesa.
Que no hiciera estas locuras
mi Don Juan, si se entendiera.
Don Juan, ninguna mujer,
si se tiene por discreta,
pone en opinión su honor
siendo joya que se quiebra.
D. JUAN: Pues si lo fuera Fenisa
esos engaños no hiciera,
pues al fin pone su fama1770
en notables contingencias.
Nunca me quiso creer,
siempre dije que no es buena
la fama con opiniones;
a su condición paciencia.
BELISA: Ya es hecho y por los deseos
con que por vengarme fuerzas
el amor que la tuviste,
darte mil mundos quisiera;
mas pues soy pequeño mundo1780
corona dél tu cabeza,
que con darte aquesta mano
soy tuya.
D. JUAN: Gloria como ésta
sólo con Marcia es razón
que se goce.
BELISA: Y será prueba
del oro de tu afición
de mi prima la presencia,
y contarásle ese cuento
que con donaire le cuentas.
D. JUAN: Tú me prestas de los tuyos;1790
vamos, Belisa.
BELISA: Quisiera
que buscaras a Gerardo
porque mi prima desea
tratar con él ciertas cosas
de importancia.
D. JUAN: Mi bien, entra
y diráse por los dos
lo de César darlo a César.
Vanse, con que se da fin a la segunda jornada

FIN DE LA SEGUNDA JORNADA

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