Entremés del
JUEZ DE LOS DIVORCIOS
Miguel de Cervantes
Texto basado en la edición príncipe, EL JUEZ DE LOS DIVORCIOS en OCHO COMEDIAS Y OCHO ENTREMESES NUEVOS NUNCA REPRESENTADOS, COMPUESTAS POR MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA (Madrid: Viuda de Alonso Martín, 1615). Fue editado en forma electrónica por Vern G. Williamsen en 1997.
Personas que hablan en él:
- El JUEZ
- El VEJETE
- MARIANA, su mujer
- El ESCRIBANO
- El PROCURADOR
- Un SOLDADO
- Doña GUIOMAR
- Un CIRUJANO
- Aldonza de MINJACA
- Un GANAPÁN
- Dos MÚSICOS
Sale el JUEZ, y otros dos con él, que son ESCRIBANO y PROCURADOR, y siéntase en una silla; salen el VEJETE y MARIANA, su mujer
MARIANA
Aun bien que está ya el señor juez de los divorcios sentado en la silla de
su audiencia. Desta vez tengo de quedar dentro o fuera; desta vegada tengo
de quedar libre de pedido y alcabala, como el gavilán.
VEJETE5
Por amor de Dios, Mariana, que no almonedees tanto tu negocio: habla paso,
por la pasión que Dios pasó; mira que tienes atronada a toda la vecindad
con tus gritos; y, pues tienes delante al señor juez, con menos voces le
puedes informar de tu justicia.
JUEZ10
¿Qué pendencia traéis, buena gente?
MARIANA
Señor, ¡divorcio, divorcio, y más divorcio, y otras mil veces
divorcio!
JUEZ15
¿De quién, o por qué, señora?
MARIANA
¿De quién? Deste viejo que está presente.
JUEZ
¿Por qué?20
MARIANA
Porque no puedo sufrir sus impertinencias, ni estar contino atenta a curar
todas su enfermedades, que son sin número; y no me criaron a mí mis padres
para ser hospitalera ni enfermera. Muy buen dote llevé al poder desta
espuerta de huesos, que me tiene consumidos los días de la vida; cuando25
entré en su poder, me relumbraba la cara como un espejo, y agora la tengo
con una vara de frisa encima. Vuesa merced, señor juez, me descase, si no
quiere que me ahorque; mire, mire los surcos que tengo por este rostro, de
las lágrimas que derramo cada día por verme casada con esta
anotomía.30
JUEZ
No lloréis, señora; bajad la voz y enjugad las lágrimas, que yo os haré
justicia.
MARIANA
Déjeme vuesa merced llorar, que con esto descanso. En los reinos y en las35
repúblicas bien ordenadas, había de ser limitado el tiempo de los
matrimonios, y de tres en tres años se habían de deshacer, o confirmarse de
nuevo, como cosas de arrendamiento; y no que hayan de durar toda la vida,
con perpetuo dolor de entrambas partes.
JUEZ40
Si este arbitrio se pudiera o debiera poner en prática, y por dineros, ya
se hubiera hecho; pero especificad más, señora, las ocasiones que os
mueven a pedir divorcio.
MARIANA
El ivierno de mi marido y la primavera de mi edad; el quitarme el sueño,45
por levantarme a media noche a calentar paños y saquillos de salvado
para ponerle en la ijada; el ponerle, ora aquesto, ora aquella ligadura,
que ligado le vea yo a un palo por justicia; el cuidado que tengo de
ponerle de noche alta cabecera de la cama, jarabes lenitivos, porque no se
ahogue del pecho; y el estar obligada a sufrirle el mal olor de la boca,50
que le güele mal a tres tiros de arcabuz.
ESCRIBANO
Debe de ser de alguna muela podrida.
VEJETE
No puede ser, porque lleve el diablo la muela ni diente que tengo en toda55
ella.
PROCURADOR
Pues ley hay que dice, según he oído decir, que por sólo el mal olor de la
boca se puede desc[as]ar la mujer del marido, y el marido de la mujer.
VEJETE60
En verdad, señores, que el mal aliento que ella dice que tengo, no se
engendra de mis podridas muelas, pues no las tengo, ni menos procede de
mi estómago, que está sanísimo, sino desa mala intención de su pecho. Mal
conocen vuesas mercedes a esta señora, pues a fe que, si la conociesen, que
la ayunarían o la santiguarían. Veinte y dos años ha que vivo con ella65
mártir, sin haber sido jamás confesor de sus insolencias, de sus voces y de
sus fantasías, y ya va para dos años que cada día me va dando vaivenes y
empujones hacia la sepultura; a cuyas voces me tiene medio sordo, y, a puro
reñir, sin juicio. Si me cura, como ella dice, cúrame a regañadientes;
habiendo de ser suave la mano y la condición del médico. En resolución,70
señores: yo soy el que muero en su poder, y ella es la que vive en el mío,
porque es señora, con mero mixto imperio, de la hacienda que tengo.
MARIANA
¿Hacienda vuestra? Y ¿qué hacienda tenéis vos, que no la hayáis ganado con
la que llevastes en mi dote? Y son míos la mitad de los bienes gananciales,75
mal que os pese; y dellos y de la dote, si me muriese agora, no os dejaría
valor de un maravedí, porque veáis el amor que os tengo.
JUEZ
Decid, señor: cuando entrastes en poder de vuestra mujer, ¿no entrastes
gallardo, sano y bien acondicionado?
VEJETE80
Ya he dicho que ha veinte y dos años que entré en su poder, como quien entra
en el de un cómitre calabrés a remar en galeras de por fuerza; y entré tan
sano, que podía decir y hacer como quien juega a las pintas.
MARIANA
Cedacico nuevo, tres días en estaca.85
JUEZ
Callad, callad, nora en tal, mujer de bien, y andad con Dios, que yo no
hallo causa para descasaros; y, pues comistes las maduras, gustad de las
duras; que no está obligado ningún marido a tener la velocidad y corrida
del tiempo, que no pase por su puerta y por sus días; y descontad los malos90
que ahora os da, con los buenos que os dio cuando pudo; y no repliquéis más
palabra.
VEJETE
Si fuese posible, recebiría gran merced que vuesa merced me la hiciese de
despenarme, alzándome esta carcelería; porque, dejándome así, habiendo ya95
llegado a este rompimiento, será de nuevo entregarme al verdugo que me
martirice; y si no, hagamos una cosa: enciérrese ella en un monesterio y
yo en otro; partamos la hacienda, y desta suerte podremos vivir en paz y
en servicio de Dios lo que nos queda de la vida.
MARIANA100
¡Malos años! ¡Bonica soy yo para estar encerrada! No sino llegaos a la
niña, que es amiga de redes, de tornos, rejas y escuchas, encerraos vos,
que lo podréis llevar y sufrir, que ni tenéis ojos con que ver, ni oídos
con que oír, ni pies con que andar, ni mano con que tocar: que yo, que
estoy sana, y con todos mis cinco sentidos cabales y vivos, quiero usar105
dellos a la descubierta, y no por brújula, como quínola dudosa.
ESCRIBANO
Libre es la mujer.
PROCURADOR
Y prudente el marido; pero no puede más.110
JUEZ
Pues yo no puedo hacer este divorcio, quia nullam invenio causam.
Entra un SOLDADO bien aderezado y su mujer, doña GUIOMAR
[GUIOMAR]
¡Bendito sea Dios!, que se me ha cumplido el deseo que tenía de verme ante él
a presencia de vuesa merced, a quien suplico, cuan encarecidamente puedo,115
sea servido de descasarme déste.
JUEZ
¿Qué cosa es déste? ¿No tiene otro nombre? Bien fuera que dijérades siquiera:
“deste hombre”.
[GUIOMAR]120
Si él fuera hombre, no procurara yo descasarme.
JUEZ
Pues, ¿qué es?
[GUIOMAR]
Un leño.125
SOLDADO
[Aparte] Por Dios, que he de ser leño en callar y en sufrir. Quizá con
no defenderme ni contradecir a esta mujer el juez se inclinará a condenarme;
y, pensando que me castiga, me sacará de cautiverio, como si por milagro se
librase un cautivo de las mazmorras de Tetuán.130
PROCURADOR
Hablad más comedido, señora, y relatad vuestro negocio, sin improperios de
vuestro marido; que el señor juez de los divorcios, que está delante,
mirará rectamente por vuestra justicia.
[GUIOMAR]135
Pues, ¿no quieren vuesas mercedes que llame leño a una estatua, que no tiene
más acciones que un madero?
MARIANA
ésta y yo nos quejamos, sin duda, de un mismo agravio.
[GUIOMAR]140
Digo, en fin, señor mío, que a mí me casaron con este hombre, ya que quiere
vuesa merced que así lo llame; pero no es este hombre con quien yo me
casé.
JUEZ
¿Cómo es eso?, que no os entiendo.145
[GUIOMAR]
Quiero decir que pensé que me casaba con un hombre moliente y corriente, y
a pocos días hallé que me había casado con un leño, como tengo dicho;
porque él no sabe cuál es su mano derecha, ni busca medios ni trazas para
granjear un real con que ayude a sustentar su casa y familia. Las mañanas150
se le pasan en oír misa y en estarse en la puerta de Guadalajara murmurando,
sabiendo nuevas, diciendo y escuchando mentiras; y las tardes, y aun las
mañanas también, se va de en casa en casa de juego, y allí sirve de número
a los mirones, que, según he oído decir, es un género de gente a quien
aborrecen en todo estremo los gariteros. A las dos de la tarde viene a comer,155
sin que le hayan dado un real de barato, porque ya no se usa el darlo.
Vuélvese a ir, vuelve a media noche, cena si lo halla, y si no, santíguase,
bosteza y acuéstase; y en toda la noche no sosiega, dando vueltas. Pregúntole
qué tiene. Respóndeme que está haciendo un soneto en la memoria para un
amigo que se le ha pedido; y da en ser poeta, como si fuese oficio con160
quien no estuviese vinculada la necesidad del mundo.
SOLDADO
Mi señora doña Guiomar, en todo cuanto ha dicho, no ha salido de los límites
de la razón; y, si yo no la tuviera en lo que hago, como ella la tiene en lo
que dice, ya había yo de haber procurado algún favor de palillos, de aquí o165
de allí, y procurar verme, como se ven otros hombrecitos aguditos y
bulliciosos, con una vara en las manos, y sobre una mula de alquiler pequeña,
seca y maliciosa, sin mozo de mulas que le acompañe, porque las tales mulas
nunca se alquilan sino a faltas y cuando están de nones; sus alforjitas a
las ancas: en la una un cuello y una camisa, y en la otra su medio queso y170
su pan y su bota; sin añadir a los vestidos que trae de rúa, para hacellos
de camino, sino unas polainas y una sola espuela; y, con una comisión, y
aun comezón en el seno, sale por esa Puente Toledana raspahilando, a pesar
de las malas mañas de la harona, y, a cabo de pocos días, envía a su casa
algún pernil de tocino y algunas varas de lienzo crudo; en fin, de aquellas175
cosas que valen baratas en los lugares del distrito de su comisión, y con
esto sustenta su casa como el pecador mejor puede; pero yo, que ni tengo
oficio [ni beneficio], no sé qué hacerme, porque no hay señor que quiera
servirse de mí, porque soy casado; así que, me será forzoso suplicar a
vuesa merced, señor juez, pues ya por pobres son tan enfadosos los hidalgos,180
y mi mujer lo pide, que nos divida y aparte.
[GUIOMAR]
Y hay más en esto, señor juez: que, como yo veo que mi marido es tan para
poco, y que padece necesidad, muérome por remedialle; pero no puedo, porque,
en resolución, soy mujer de bien, y no tengo de hacer vileza.
SOLDADO185
Por esto solo merecía ser querida esta mujer, pero, debajo deste pundonor,
tiene encubierta la más mala condición de la tierra: pide celos sin causa,
grita sin porqué, presume sin hacienda, y, como me ve pobre, no me estima
en el baile del rey Perico; y es lo peor, señor juez, que quiere que, a
trueco de la fidelidad que me guarda, le sufra y disimule millares de190
millares de impertinencias y desabrimientos que tiene.
[GUIOMAR]
¿Pues no? ¿Y por qué no me habéis vos de guardar a mí decoro y respeto,
siendo tan buena como soy?
SOLDADO195
Oíd, señora doña Guiomar; aquí, delante destos señores, os quiero decir
esto: ¿por qué me hacéis cargo de que sois buena, estando vos obligada a
serlo, por ser de tan buenos padres nacida, por ser cristiana y por lo que
debéis a vos misma? ¡Bueno es que quieran las mujeres que las respeten
sus maridos porque son castas y honestas; como si en sólo esto consistiese,200
de todo en todo, su perfección; y no echan de ver los desaguaderos por
donde desaguan la fineza de otras mil virtudes que les faltan! ¿Qué se
me da a mí que seáis casta con vos misma, puesto que se me da mucho, si
os descuidáis de que lo sea vuestra criada, y si andáis siempre
rostrituerta, enojada, celosa, pensativa, manirrota, dormilona, perezosa,205
pendenciera, gruñidora, con otras insolencias deste jaez, que bastan a
consumir las vidas de docientos maridos? Pero, con todo esto, digo, señor
juez, que ninguna cosa destas tiene mi señora doña Guiomar; y confieso que
yo soy el leño, el inhábil, el dejado y el perezoso; y que, por ley de
buen gobierno, aunque no sea por otra cosa, está vuesa merced obligado a210
descasarnos; que desde aquí digo que no tengo ninguna cosa que alegar
contra lo que mi mujer ha dicho, y que doy el pleito por concluso, y
holgaré de ser condenado.
[GUIOMAR]
¿Qué hay que alegar contra lo que tengo dicho? Que no me dais de comer a215
mí, ni a vuestra criada; y monta que son muchas, sino una, y aun esa
sietemesina, que no come por un grillo.
ESCRIBANO
Sosiéguense; que vienen nuevos demandantes.
Entra uno vestido a lo médico, y es CIRUJANO, y Aldonza de MINJACA, su mujer
CIRUJANO220
Por cuatro causas bien bastantes, vengo a pedir a vuesa merced, señor juez,
haga divorcio entre mí y la señora doña Aldonza de Minjaca, mi mujer, que
está presente.
JUEZ
Resoluto venís; decid las cuatro causas.225
CIRUJANO
La primera, porque no la puedo ver más que a todos los diablos; la segunda,
por lo que ella se sabe; la tercera, por lo que yo me callo; la cuarta,
porque no me lleven los demonios, cuando desta vida vaya, si he de durar
en su compañía hasta mi muerte.230
PROCURADOR
Bastantísimamente ha probado su intención.
MINJACA
Señor juez, vuesa merced me oiga, y advierta que, si mi marido pide por
cuatro causas divorcio, yo le pido por cuatrocientas. La primera, porque,235
cada vez que le veo, hago cuenta que veo al mismo Lucifer; la segunda,
porque fui engañada cuando con él me casé, porque él dijo que era médico
de pulso, y remaneció cirujano, y hombre que hace ligaduras y cura otras
enfermedades, que va decir desto a médico la mitad del justo precio; la
tercera, porque tiene celos del sol que me toca; la cuarta, que, como no240
le puedo ver, querría estar apartada dél dos millones de leguas.
ESCRIBANO
¿Quién diablos acertará a concertar estos relojes, estando las
ruedas tan desconcertadas?
MINJACA245
La quinta…
JUEZ
Señora, señora, si pensáis decir aquí todas las cuatrocientas causas, yo no
estoy para escuchallas, ni hay lugar para ello. Vuestro negocio se recibe a
prueba; y andad con Dios, que hay otros negocios que despachar.250
CIRUJANO
¿Qué más pruebas, sino que yo no quiero morir con ella, ni ella gusta de
vivir conmigo?
JUEZ
Si eso bastase para descasarse los casados, infinitísimos sacudirían de sus255
hombros el yugo del matrimonio.
Entra uno vestido de GANAPÁN, con su caperuza cuarteada
GANAPÁN
Señor juez: ganapán soy, no lo niego, pero cristiano viejo, y hombre de bien
a las derechas; y, si no fuese que alguna vez me tomo del vino, o él me toma
a mí, que es lo más cierto, ya hubiera sido prioste en la cofradía de los
hermanos de la carga, pero, dejando esto aparte, porque hay mucho que decir260
en ello, quiero que sepa el señor joez que, estando una vez muy enfermo de
los vaguidos de Baco, prometí de casarme con una mujer errada. Volví en mí,
sané y cumplí la promesa, y caséme con una mujer que saqué de pecado; púsela
a ser placera; ha salido tan soberbia y de tan mala condición, que nadie
llega a su tabla con quien no riña, ora sobre el peso falto, ora sobre que265
le llegan a la fruta, y a dos por tres les da con una pesa en la cabeza, o
adonde topa, y los deshonra hasta la cuarta generación, sin tener hora de
paz con todas sus vecinas ya parleras; y yo tengo de tener todo el día la
espada más lista que un sacabuche, para defendella; y no ganamos para pagar
penas de pesos no maduros, ni de condenaciones de pendencias. Querría, si270
vuesa merced fuese servido, o que me apartase della, o, por lo menos, le
mudase la condición acelerada que tiene en otra más reportada y más blanda;
y prométole a vuesa merced de descargalle de balde todo el carbón que
comprare este verano; que puedo mucho con los hermanos mercaderes de la
costilla.275
CIRUJANO
Ya conozco yo a la mujer deste buen hombre, y es tan mala como mi Aldonza:
que no lo puedo más encarecer.
JUEZ
Mirad, señores, aunque algunos de los que aquí estáis habéis dado algunas280
causas que traen aparejada sentencia de divorcio, con todo eso, es menester
que conste por escrito, y que lo digan testigos; y así, a todos os recibo
a prueba. Pero, ¿qué es esto? ¿Música y guitarras en mi audiencia?
¡Novedad grande es ésta!
Entran dos MÚSICOS
MÚSICO285
Señor juez, aquellos dos casados tan desavenidos que vuesa merced concertó,
redujo y apaciguó el otro día, están esperando a vuesa merced con una gran
fiesta en su casa; y por nosotros le envía[n] a suplicar sea servido de
hallarse en ella y honrallos.
JUEZ290
Eso haré yo de muy buena gana; y pluguiese a Dios que todos los presentes se
apaciguasen como ellos.
PROCURADOR
Desa manera, moriríamos de hambre los escribanos y procuradores desta
audiencia; que no, no, sino todo el mundo ponga demandas de divorcios; que,295
al cabo, al cabo, los más se quedan como se estaban y nosotros habemos
gozado del fruto de sus pendencias y necedades.
MÚSICO
Pues en verdad que desde aquí hemos de ir regocijando la fiesta.
Cantan los MÚSICOS
Entre casados de honor,
cuando hay pleito descubierto,
más vale el peor concierto
que no el divorcio mejor.
Donde no ciega el engaño
simple, en que algunos están,
las riñas de por San Juan
son paz para todo el año.
Resucita allí el honor,
y el gusto, que estaba muerto,
donde vale el peor concierto
más que el divorcio mejor.
Aunque la rabia de celos
es tan fuerte y rigurosa,
si los pide una hermosa,
no son celos, sino cielos.
Tiene esta opinión Amor,
que es el sabio más experto:
que vale el peor concierto
más que el divorcio mejor.
