Entremés de la guarda cuidadosa (Cervantes) — Texto completo

Entremés de
LA GUARDA CUIDADOSA

Miguel de Cervantes

Texto basado en la edición príncipe, LA GUARDA CUIDADOSA en OCHO COMEDIAS Y OCHO ENTREMESES NUEVOS NUNCA REPRESENTADOS, COMPUESTAS POR MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA (Madrid: Viuda de Alonso Martín, 1615). Fue editado en forma electrónica por Vern G. Williamsen en 1997.


Personas que hablan en él:

  • Un SOLDADO
  • Un SACRISTÁN
  • CRISTINA
  • El AMO de Cristina
  • La ama de Cristina, ELLA
  • Dos MOZOS
  • Un ZAPATERO
  • GRAJALES, sacristán
Sale un SOLDADO a lo pícaro, con una muy mala banda y un antojo, y detrás dél un mal SACRISTÁN.
SOLDADO
¿Qué me quieres, sombra vana?
SACRISTÁN
No soy sombra vana, sino cuerpo macizo.
SOLDADO5
Pues, con todo eso, por la fuerza de mi desgracia, te conjuro que me digas
quién eres, y qué es lo que buscas por esta calle.
SACRISTÁN
A eso te respondo, por la fuerza de mi dicha, que soy Lorenzo Pasillas,
sotasacristán desta parroquia, y busco en es[t]a calle lo que hallo, y tú10
buscas y no hallas.
SOLDADO
¿Buscas por ventura a Cristinica, la fregona desta casa?
SACRISTÁN
Tu dixisti.
SOLDADO15
Pues ven acá, sotasacristán de Satanás.
SACRISTÁN
Pues voy allá, caballo de Ginebra.
SOLDADO
Bueno: sota y caballo; no falta sino el rey para tomar las manos. Ven acá,
digo otra vez, ¿y tú no sabes, Pasillas, que pasado te vea yo con un chuzo,20
que Cristinica es prenda mía?
SACRISTÁN
¿Y tú no sabes, pulpo vestido, que esa prenda la tengo yo rematada, que
está por sus cabales y por mía?
SOLDADO25
¡Vive Dios, que te dé mil cuchilladas, y que te haga la cabeza pedazos!
SACRISTÁN
Con las que le cuelgan desas calzas, y con los dese vestido, se podrá
entretener, sin que se meta con los de mi cabeza.
SOLDADO30
¿Has hablado alguna vez a Cristina?
SACRISTÁN
Cuando quiero.
SOLDADO
¿Qué dádivas le has hecho?35
SACRISTÁN
Muchas.
SOLDADO
¿Cuántas y cuáles?
SACRISTÁN40
Dile una destas cajas de carne de membrillo, muy grande, llena de
cercenaduras de hostias blancas como la misma nieve, y de añadidura cuatro
cabos de velas de cera, asimismo blancas como un armiño.
SOLDADO
¿Qué más le has dado?45
SACRISTÁN
En un billete envueltos, cien mil deseos de servirla.
SOLDADO
Y ella, ¿cómo te ha correspondido?
SACRISTÁN50
Con darme esperanzas propincuas de que ha de ser mi esposa.
SOLDADO
Luego, ¿no eres de epístola?
SACRISTÁN
Ni aun de completas. Motilón soy, y puedo casarme cada y cuando me viniere55
en voluntad; y presto lo veredes.
SOLDADO
Ven acá, motilón arrastrado; respóndeme a esto que preguntarte quiero. Si
esta mochacha ha correspondido tan altamente, lo cual yo no creo, a la
miseria de tus dádivas, ¿cómo corresponderá a la grandeza de las mías? Que60
el otro día le envié un billete amoroso, escrito por lo menos en un revés
de un memorial que di a Su Majestad, significándole mis servicios y mis
necesidades presentes (que no cae en mengua el soldado que dice que es
pobre), el cual memorial salió decretado y remitido al limosnero mayor;
y, sin atender a que sin duda alguna me podía valer cuatro o seis reales,65
con liberalidad increíble y con desenfado notable, escribí en el revés dél,
como he dicho, mi billete; y sé que de mis manos pecadoras llegó a las
suyas casi santas.
SACRISTÁN
¿Hasle enviado otra cosa?70
SOLDADO
Suspiros, lágrimas, sollozos, parasismos, desmayos, con toda la caterva
de las demonstraciones necesarias que para descubrir su pasión los buenos
enamorados usan, y deben de usar en todo tiempo y sazón.
SACRISTÁN75
¿Hasle dado alguna música concertada?
SOLDADO
La de mis lamentos y congojas, las de mis ansias y pesadumbres.
SACRISTÁN
Pues a mí me ha acontecido dársela con mis campanas a cada paso; y tanto,80
que tengo enfadada a toda la vecindad con el continuo ruido que con ellas
hago, sólo por darle contento y porque sepa que estoy en la torre,
ofreciéndome a su servicio; y, aunque haya de tocar a muerto, repico a
vísperas solenes.
SOLDADO85
En eso me llevas ventaja, porque no tengo qué tocar, ni cosa que lo valga.
SACRISTÁN
¿Y de qué manera ha correspondido Cristina a la infinidad de tantos
servicios como le has hecho?
SOLDADO90
Con no verme, con no hablarme, con maldecirme cuando me encuentra por la
calle, con derramar sobre mí las lavazas cuando jabona y el agua de
fregar cuando friega; y esto es cada día, porque todos los días estoy en
esta calle y a su puerta; porque soy su guarda cuidadosa; soy, en fin, el
perro del hortelano, &c. Yo no la gozo, ni ha de gozarla ninguno mientras95
yo viviere; por eso, váyase de aquí el señor sotasacristán; que, por haber
tenido y tener respeto a las órdenes que tiene, no le tengo ya rompidos los
cascos.
SACRISTÁN
A rompérmelos como están rotos esos vestidos, bien rotos estuvieran.100
SOLDADO
El hábito no hace al monje; y tanta honra tiene un soldado roto por causa
de la guerra, como la tiene un colegial con el manto hecho añicos, porque
en él se muestra la antigüedad de sus estudios; y váyase, que haré lo que
dicho tengo.105
SACRISTÁN
¿Es porque me ve sin armas? Pues espérese aquí, señor guarda cuidadosa, y
verá quién es Callejas.
SOLDADO
¿Qué puede ser un Pasillas?110
SACRISTÁN
“¡Ahora lo veredes!”, dijo Agrajes.
[Vase] el SACRISTÁN.
SOLDADO
¡Oh, mujeres, mujeres, todas, o las más, mudables y antojadizas! ¿Dejas,
Cristina, a esta flor, a este jardín de la soldadesca, y acomódaste con el115
muladar de un sotasacristán, pudiendo acomodarte con un sacristán entero,
y aun con un canónigo? Pero yo procuraré que te entre en mal provecho, si
puedo, aguando tu gusto, con ojear desta calle y de tu puerta los que
imaginare que por alguna vía pueden ser tus amantes; y así vendré a
alcanzar nombre de la guarda cuidadosa.120
Entra un MOZO con su caja y ropa verde, como éstos que piden limosna para alguna imagen.
MOZO [1]
Den, por Dios, para la lámpara del aceite de Señora Santa Lucía, que
les guarde la vista de los ojos. ¡Ah de casa! ¿Dan la limosna?
SOLDADO
Hola, amigo Santa Lucía, venid acá. ¿Qué es lo que125
queréis en esa casa?
MOZO [1]
¿Ya vuesa merced no lo ve? Limosna para la lámpara del aceite de Señora
Santa Lucía.
SOLDADO130
¿Pedís para la lámpara o para el aceite de la lámpara? Que, como decís
limosna para la lámpara del aceite, parece que la lámpara es del aceite,
y no el aceite de la lámpara.
MOZO [1]
Ya todos entienden que pido para aceite de la lámpara, y no para la135
lámpara del aceite.
SOLDADO
¿Y suelenos dar limosna en esta casa?
MOZO [1]
Cada día dos maravedís.140
SOLDADO
¿Y quién sale a dároslos?
MOZO [1]
Quien se halla más a mano; aunque las más veces sale una fregoncita
que se llama Cristina, bonita como un oro.145
SOLDADO
Así que ¿es la fregoncita bonita como un oro?
MOZO [1]
¡Y como unas pelras!
SOLDADO150
¿De modo que no os parece mal a vos la muchacha?
MOZO [1]
Pues, aunque yo fuera hecho de leño, no pudiera parecerme mal.
SOLDADO
¿Cómo os llamáis? Que no querría volveros a llamar Santa155
Lucía.
MOZO [1]
Yo, señor, Andrés me llamo.
SOLDADO
Pues, señor Andrés, esté en lo que quiero decirle: tome este cuarto de a160
ocho, y haga cuenta que va pagado por cuatro días de la limosna que le
dan en esta casa y suele recebir por mano de Cristina; y váyase con Dios, y
séale aviso que por cuatro días no vuelva a llegar a esta puerta ni por
lumbre, que le romperé las costillas a coces.
MOZO [1]165
Ni aun volveré en este mes, si es que me acuerdo. No tome vuesa merced
pesadumbre, que ya me voy.
Vase [el MOZO]
SOLDADO
¡No, sino dormíos, guarda cuidadosa!
Entra otro MOZO, vendiendo y pregonando tranzaderas, holanda de Cambray, randas de Flandes y hilo portugués
[MOZO 2]170
¿Compran tranzaderas, randas de Flandes, holanda, cambray, hilo
portugués?
CRISTINA, a la ventana
CRISTINA
Hola, Manuel: ¿traéis vivos para unas camisas?
[MOZO 2]
Sí traigo, y muy buenos.175
CRISTINA
Pues entra, que mi señora los ha menester.
SOLDADO
¡Oh estrella de mi perdición, antes que norte de mi esperanza! Tranzaderas,
o como os llamáis, ¿conocéis aquella doncella que os llamó180
desde la ventana?
[MOZO 2]
Sí conozco; pero, ¿por qué me lo pregunta vuesa merced?
SOLDADO
¿No tiene muy buen rostro y muy buena gracia?185
[MOZO 2]
A mí así me lo parece.
SOLDADO
Pues también me parece a mí que no entre dentro desa casa; si no, ¡por
Dios, [que he] de molelle los huesos, sin dejarle ninguno sano!190
[MOZO 2]
Pues, ¿no puedo yo entrar adonde me llaman para comprar mi mercadería?
SOLDADO
¡Vaya, no me replique, que haré lo que digo, y luego!
[MOZO 2]195
¡Terrible caso! Pasito, señor soldado, que ya me voy.
Vase [el MOZO], Manuel. CRISTINA, a la ventana
CRISTINA
¿No entras, Manuel?
SOLDADO
Ya se fue Manuel, señora la de los vivos, y aun señora la de los muertos,200
porque a muertos y a vivos tienes debajo de tu mando y señorío.
CRISTINA
¡Jesús, y qué enfadoso animal! ¿Qué quieres en esta
calle y en esta puerta?
[Vase] CRISTINA
SOLDADO205
Encubrióse y púsose mi sol detrás de las nubes.
Entra un ZAPATERO con unas chinelas pequeñas nuevas en la mano, y, yendo a entrar en casa de CRISTINA, detiénele el SOLDADO
SOLDADO
Señor bueno, ¿busca vuesa merced algo en esta casa?
ZAPATERO
Sí busco.210
SOLDADO
¿Y a quién, si fuere posible saberlo?
ZAPATERO
¿Por qué no? Busco a una fregona que está en esta casa, para darle estas
chinelas que me mandó hacer.215
SOLDADO
¿De manera que vuesa merced es su zapatero?
ZAPATERO
Muchas veces la he calzado.
SOLDADO220
¿Y hale de calzar ahora estas chinelas?
ZAPATERO
No será menester; si fueran zapatillos de hombre, como ella los suele traer,
sí calzara.
SOLDADO225
¿Y éstas, están pagadas, o no?
ZAPATERO
No están pagadas; que ella me las ha de pagar agora.
SOLDADO
¿No me haría vuesa merced una merced, que sería para mí muy grande, y es230
que me fiase estas chinelas, dándole yo prendas que lo valiesen, hasta
desde aquí a dos días, que espero tener dineros en abundancia?
ZAPATERO
Sí haré, por cierto: venga la prenda, que, como soy pobre oficial, no
puedo fiar a nadie.
SOLDADO235
Yo le daré a vuesa merced un mondadientes, que le estimo en mucho, y no
le dejaré por un escudo. ¿Dónde tiene vuesa merced la tienda, para que
vaya a quitarle?
ZAPATERO
En la calle Mayor, en un poste de aquellos, y llámome Juan Juncos.240
SOLDADO
Pues, señor Juan Juncos, el mondadientes es éste, y estímele vuesa merced
en mucho, porque es mío.
ZAPATERO
Pues, ¿una biznaga, que apenas vale dos maravedís, quiere vuesa merced245
que estime en mucho?
SOLDADO
¡Oh, pecador de mí! No la doy yo sino para recuerdo de mí mismo; porque,
cuando vaya a echar mano a la faldriquera y no halle la biznaga, me venga
a la memoria que la tiene vuesa merced y vaya luego a quitalla; sí, a fe250
de soldado, que no la doy por otra cosa; pero, si no está contento con
ella, añadiré esta banda y este antojo; que al buen pagador no le duelen
prendas.
ZAPATERO
Aunque zapatero, no soy tan descortés que tengo de despojar a vuesa merced255
de sus joyas y preseas; vuesa merced se quede con ellas, que yo me quedaré
con mis chinelas, que es lo que me está más a cuento.
SOLDADO
¿Cuántos puntos tienen?
ZAPATERO260
Cinco escasos.
SOLDADO
Más escaso soy yo, chinelas de mis entrañas, pues no tengo seis reales para
pagaros; ¡chinelas de mis entrañas! Escuche vuesa merced, señor zapatero,
que quiero glosar aquí de repente este verso, que me ha salido medido:265
Chinelas de mis entrañas.
ZAPATERO
¿Es poeta vuesa merced?
SOLDADO
Famoso, y agora lo verá; estéme atento. "Chinelas de mis
entrañas, glosa."

Es Amor tan gran tirano,
que, olvidado de la fe
que le guardo siempre en vano,
hoy, con la funda de un pie,
da a mi esperanza de mano.
Éstas son vuestras hazañas,
fundas pequeñas y hurañas;
que ya mi alma imagina
que sois, por ser de Cristina,
chinelas de mis entrañas.

ZAPATERO
A mí poco se me entiende de trovas; pero éstas me han sonado tan bien, que
me parecen de Lope, como lo son todas las cosas que son o parecen buenas.

SOLDADO
Pues, señor, ya que no lleva remedio de fiarme estas chinelas, que no fuera
mucho, y más sobre tan "dulces prendas, por mi mal halladas," llévelo, a lo
menos, de que vuesa merced me las guarde hasta desde aquí a dos días, que
yo vaya por ellas; y por ahora, digo, por esta vez, el señor zapatero no ha
de ver ni hablar a Cristina.

ZAPATERO
Yo haré lo que me manda el señor soldado, porque se me trasluce de qué pies
cojea, que son dos: el de la necesidad y el de los celos.

SOLDADO
Ése no es ingenio de zapatero, sino de colegial trilingüe.

ZAPATERO
¡Oh, celos, celos, cuán mejor os llamaran duelos, duelos!

[Vase] el ZAPATERO

SOLDADO
No, sino no seáis guarda, y guarda cuidadosa, y veréis cómo se os entra[n]
mosquitos en la cueva donde está el licor de vuestro contento. Pero, ¿qué
voz es ésta? Sin duda es la de mi Cristina, que se desenfada cantando,
cuando barre o friega.

Suenan dentro platos, como que friegan, y cantan:

Sacristán de mi vida,
tenme por tuya,
y, fiado en mi fe,
canta alleluya.

SOLDADO
¡Oídos que tal oyen! Sin duda e[l] sacristán debe de ser el brinco de su
alma. ¡Oh platera, la más limpia que tiene, tuvo o tendrá el calendario
de las fregonas! ¿Por qué, así como limpias esa loza talaveril que traes
entre las manos, y la vuelves en bruñida y tersa plata, no limpias esa
alma de pensamientos bajos y sotasacristaniles?

Entra el amo de CRISTINA

AMO
Galán, ¿qué quiere o qué busca a esta puerta?

SOLDADO
Quiero más de lo que sería bueno, y busco lo que no hallo; pero, ¿quién es
vuesa merced que me lo pregunta?

AMO
Soy el dueño desta casa.

SOLDADO
¿El amo de Cristinica?

AMO
El mismo.

SOLDADO
Pues lléguese vuesa merced a esta parte, y tome este envoltorio de papeles;
y advierta que ahí dentro van las informaciones de mis servicios, con
veinte y dos fees de veinte y dos generales, debajo de cuyos estandartes
he servido, amén de otras treinta y cuatro de otros tantos maestres de
campo, que se han dignado de honrarme con ellas.

AMO
Pues no ha habido, a lo que yo alcanzo, tantos generales ni maestres de
campo de infantería española de cien años a esta parte.

SOLDADO
Vuesa merced es hombre pacífico, y no está obligado a entendérsele mucho
de las cosas de la guerra; pase los ojos por esos papeles, y verá en ellos,
unos sobre otros, todos los generales y maestres de campo que he dicho.

AMO
Yo los doy por pasados y vistos; pero, ¿de qué sirve darme cuenta desto?

SOLDADO
De que hallará vuesa merced por ellos ser posible ser verdad una que agora
diré, y es que estoy consultado en uno de tres castillos y plazas, que
están vacas en el reino de Nápoles; conviene a saber: Gaeta, Barleta y
Rijobes.

AMO
Hasta agora, ninguna cosa me importa a mí estas relaciones que vuesa
merced me da.

SOLDADO
Pues, yo sé que le han de importar, siendo Dios servido.

AMO
¿En qué manera?

SOLDADO
En que, por fuerza, si no se cae el cielo, tengo de salir proveído en una
destas plazas, y quiero casarme agora con Cristinica; y, siendo yo su
marido, puede vuesa merced hacer de mi persona y de mi mucha hacienda
como de cosa propria; que no tengo de mostrarme desagradecido a la crianza
que vuesa merced ha hecho a mi querida y amada consorte.

AMO
Vuesa merced lo ha de los cascos más que de otra parte.

SOLDADO
Pues, ¿sabe cuánto le va, señor dulce? Que me la ha de entregar luego luego,
o no ha de atravesar los umbrales de su casa.

AMO
¿Hay tal disparate? ¿Y quién ha de ser bastante para quitarme que no entre
en mi casa?

Vuelve el sotasacristán Pasillas, armado con un tapador de tinaja y una
espada muy mohosa; viene con él otro sacristán, [GRAJALES] con un morrión
y una vara o palo, atado a él un rabo de zorra

SACRISTÁN
¡Ea, amigo Grajales, que éste es el turbador de mi sosiego!

GRAJALES
No me pesa sino que traigo las armas endebles y algo tiernas; que ya le
hubiera despachado al otro mundo a toda diligencia.

AMO
¡Ténganse, gentiles hombres! ¿Qué desmán y
qué acecinamiento es éste?

SOLDADO
¡Ladrones! ¿A traición y en cuadrilla? Sacristanes falsos, voto a tal que
os tengo de horadar, aunque tengáis más órdenes que un ceremonial. Cobarde,
¿a mí con rabo de zorra? ¿Es notarme de borracho, o piensas que estás
quitando el polvo a alguna imagen de bulto?

GRAJALES
No pienso sino que estoy ojeando los mosquitos de una tinaja de vino.

A la ventana CRISTINA y su ama

CRISTINA
¡Señora, señora, que matan a mi señor! Más de dos mil espadas están sobre
él, que relumbran que me quitan la vista.

ELLA
Dices verdad, hija mía; ¡Dios sea con él! ¡Santa Úrsola, con las once mil
vírgines, sea en su guarda! Ven, Cristina, y bajemos a socorrerle como
mejor pudiéremos.

AMO
Por vida de vuesas mercedes, caballeros, que se tengan, y miren que no es
bien usar de superchería con nadie.

SOLDADO
¡Tente, rabo, y tente, tapadorcillo; no acabéis de despertar mi cólera, que,
si la acabo de despertar, os mataré, y os comeré, y os arrojaré por la
puerta falsa dos leguas más allá del infierno!

AMO
¡Ténganse, digo; si no, por Dios que me descomponga de modo que pese a
alguno!

SOLDADO
Por mí, tenido soy; que te tengo respeto, por la imagen que tienes en tu
casa.

SACRISTÁN
Pues, aunque esa imagen haga milagros, no os ha de valer esta vez.

SOLDADO
¿Han visto la desvergüenza deste bellaco, que me viene a hacer cocos con
un rabo de zorra, no habiéndome espantado ni atemorizado tiros mayores
que el de Dio, que está en Lisboa?

[Salen] CRISTINA y su señora

ELLA
¡Ay, marido mío! ¿Estáis, por desgracia, herido, bien de mi
alma?

CRISTINA
¡Ay desdichada de mí! Por el siglo de mi padre, que son los de la pendencia
mi sacristán y mi soldado.

SOLDADO
Aun bien que voy a la parte con el sacristán; que también dijo: "mi
soldado".

AMO
No estoy herido, señora, pero sabed que toda esta pendencia es por
Cristinica.

ELLA
¿Cómo por Cristinica?

AMO
A lo que yo entiendo, estos galanes andan celosos por ella.

ELLA
Y ¿es esto verdad, muchacha?

CRISTINA
Sí, señora.

ELLA
¡Mirad con qué poca vergüenza lo dices! Y ¿hate deshonrado
alguno dellos?

CRISTINA
Sí, señora.

ELLA
¿Cuál?

CRISTINA
El sacristán me deshonró el otro día, cuando fui al Rastro.

ELLA
¿Cuántas veces os he dicho yo, señor, que no saliese esta muchacha fuera
de casa; que ya era grande, y no convenía apartarla de nuestra vista?
¿Qué dirá ahora su padre, que nos la entregó limpia de polvo y de paja? Y
¿dónde te llevó, traidora, para deshonrarte?

CRISTINA
A ninguna parte, sino allí, en mitad de la calle.

ELLA
¿Cómo en mitad de la calle?

CRISTINA
Allí, en mitad de la calle de Toledo, a vista de Dios y de todo el mundo,
me llamó de sucia y de deshonesta, de poca vergüenza y menos miramiento,
y otros muchos baldones deste jaez; y todo por estar celoso de aquel
soldado.

AMO
Luego, ¿no ha pasado otra cosa entre ti ni él, sino esa deshonra que en
la calle te hizo?

CRISTINA
No, por cierto, porque luego se le pasa la cólera.

ELLA
El alma se me ha vuelto al cuerpo, que le tenía ya casi desamparado.

CRISTINA
Y más, que todo cuanto me dijo fue confiado en esta cédula que me ha dado
de ser mi esposo, que la tengo guardada como oro en paño.

AMO
Muestra, veamos.

ELLA
Leedla alto, marido.

AMO
Así dice: "Digo yo, Lorenzo Pasillas, sotasacristán desta parroquia, que
quiero bien, y muy bien, a la señora Cristina de Parraces; y en fee desta
verdad, le di ésta, firmada de mi nombre, fecha en Madrid, en el
cimenterio de San Andrés, a seis de mayo deste presente año de mil y
seiscientos y once. Testigos: mi corazón, mi entendimiento, mi voluntad
y mi memoria.
Lorenzo Pasillas."
¡Gentil manera de cédula de matrimonio!

SACRISTÁN
Debajo de decir que la quiero bien, se incluye todo aquello que ella
quisiere que yo haga por ella; porque, quien da la voluntad, lo da
todo.

AMO
Luego, si ella quisiese, ¿bien os casaríades con ella?

SACRISTÁN
De bonísima gana, aunque perdiese la espectativa de tres mil maravedís de
renta que ha de fundar agora sobre mi cabeza una agüela mía, según me han
escrito de mi tierra.

SOLDADO
Si voluntades se toman en cuenta, treinta y nueve días hace hoy que, al
entrar de la Puente Segoviana, di yo a Cristina la mía, con todos los
anejos a mis tres potencias; y, si ella quisiere ser mi esposa, algo irá
a decir de ser castellano de un famoso castillo, a un sacristán no entero,
sino medio, y aun de la mitad le debe de faltar algo.

AMO
¿Tienes deseo de casarte, Cristinica?

CRISTINA
Sí tengo.

AMO
Pues escoge, destos dos que se te ofrecen, el que más te agradare.

CRISTINA
Tengo vergüenza.

ELLA
No la tengas; porque el comer y el casar ha de ser a gusto proprio, y no
a voluntad ajena.

CRISTINA
Vuesas mercedes, que me han criado, me darán marido como me convenga;
aunque todavía quisiera escoger.

SOLDADO
Niña, échame el ojo; mira mi garbo; soldado soy, castellano pienso ser;
brío tengo de corazón; soy el más galán hombre del mundo; y, por el hilo
deste vestidillo, podrás sacar el ovillo de mi gentileza.

SACRISTÁN
Cristina, yo soy músico, aunque de campanas; para adornar una tumba y
colgar una iglesia para fiestas solenes, ningún sacristán me puede
llevar ventaja; y estos oficios bien los puedo ejercitar casado, y ganar
de comer como un príncipe.

AMO
Ahora bien, muchacha, escoge de los dos el que te agrada; que yo gusto
dello, y con esto pondrás paz entre dos tan fuertes competidores.

SOLDADO
Yo me allano.

SACRISTÁN
Y yo me rindo.

CRISTINA
Pues escojo al sacristán.

Han [salido] los MÚSICOS

AMO
Pues llamen esos oficiales de mi vecino el barbero, para que con sus
guitarras y voces nos entremos a celebrar el desposorio, cantando y
bailando; y el señor soldado será mi convidado.

SOLDADO
Acepto: "Que, donde hay fuerza de hecho, se pierde cualquier derecho."

MÚSICO
Pues hemos llegado a tiempo, éste será el estribillo de nuestra letra.

Cantan el estribillo

[SOLDADO]
Siempre escogen las mujeres
aquello que vale menos,
porque excede su mal gusto
a cualquier merecimiento.
Ya no se estima el valor,
porque se estima el dinero,
pues un sacristán prefieren
a un roto soldado lego.
Mas no es mucho, que ¿quién vio
que fue su voto tan necio,
que a sagrado se acogiese,
que es de delincuentes puerto?
"Que a donde hay fuerza,
[se pierde cualquier derecho]."

[SACRISTÁN]
Como es proprio de un soldado,
que es sólo en los años viejo,
y se halla sin un cuarto
porque ha dejado su tercio,
imaginar que ser puede
pretendiente de Gaiferos,
conquistando por lo bravo
lo que yo por manso adquiero,
no me afrentan tus razones,
pues has perdido en el juego;
que siempre un picado tiene
licencia para hacer fieros.
Que a donde, hay fuerza,
[se pierde cualquier derecho]."

[Vanse] cantando y bailando

FIN DEL ENTREMÉS

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