EL LABERINTO DE AMOR
Miguel de Cervantes
Texto basado en la edición príncipe, EL LABERINTO DE AMOR en OCHO COMEDIAS Y OCHO ENTREMESES NUEVOS NUNCA REPRESENTADOS, COMPUESTAS POR MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA (Madrid: Viuda de Alonso Martín, 1615). Fue editado en forma electrónica por Vern G. Williamsen en 1997.
Personas que hablan en ella:
- ANASTASIO, duque
- Dos CIUDADANOS
- CORNELIO, criado de Anastasio
- El DUQUE [Federico] de Novara
- [Una GUARDIA]
- Un PAJE
- Un EMBAJADOR del de Rosena
- Un Embajador del de DORLÁN
- JULIA
- PORCIA
- TáCITO, [estudiante]
- ANDRONIO, [estudiante]
- Un CARCELERO
- DAGOBERTO, duque [de] Utrino
- MANFREDO, [el duque de Rosena]
- ROSAMIRA
- Un HUÉSPED
- Dos JUECES
- Trino, un CORREO
- UNO
JORNADA PRIMERA
Salen dos CIUDADANOS de Novara, y el duque ANASTASIO, en hábito de labrador
ANASTASIO: Señores, ¿es verdad lo que se suena;
que apenas treinta millas de Novara
está Manfredo, duque de Rosena?
CIUDADANO 1: Si esa verdad queréis saber más clara,
aquí un embajador del duque viene,5
que bien la nueva y su llegada aclara.
En Roso y sus jardines se entretiene,
hasta que nuestro duque le dé aviso
para venir al tiempo que conviene.
ANASTASIO: ¿Y es Manfredo galán?10
[CIUDADANO] 2: Es un Narciso,
según que sus retratos dan la muestra,
y aun le va bien de discreción y aviso.
ANASTASIO: ¿Y Rosamira, la duquesa vuestra,
pone de voluntad el yugo al cuello?15
[CIUDADANO] 1: Nunca al querer del padre fue siniestra;
cuanto más, que se vee que gana en ello,
siendo el duque quien es.
ANASTASIO: Así parece;
aunque, con todo, algunos dudan dello:
[CIUDADANO] 2: Del duque es esta guarda que se ofrece,20
y aquí el embajador vendrá, sin duda.
[CIUDADANO] 1: Mucho le honra el duque.
[CIUDADANO] 2: Él lo merece.
[Sale] el DUQUE Federico de Novara y el EMBAJADOR de el de Rosena, con acompañamiento, [entre ellos una GUARDIA]
DUQUE: Diréis también que a recrearse acuda.
Y que en Módena o Reza se entretenga25
mientras del tiempo este rigor se muda,
para que en este espacio se prevenga
a su venida tal recebimiento,
que más de amor que de grandeza tenga;
añadiréis el singular contento30
que con sus donas recibió su esposa,
y más de su llegada a salvamento.
EMBAJADOR: Tu condición, señor, tan generosa,
me obliga a que me haga lenguas todo
para decir el bien que en ti reposa;35
pero, aunque no las tenga, me acomodo
a decir por extenso al señor mío
de tus grandezas el no visto modo.
[DUQUE]: Dellas no, mas de vos muy más confío.
[Sale] DAGOBERTO, hijo del duque de Utrino
DAGOBERTO: Si no supiera, ¡oh sabio Federico!,40
gran duque de Novara generoso,
que sabes bien quién soy, y que me aplico
contino al proceder más virtüoso,
juro por lo que puedo y certifico
que a este trance viniera temeroso;45
mas tráeme mi bondad aquí sin miedo,
para decir lo que encubrir no puedo.
Tu honra puesta en deshonrado trance
está por quien guardarla más debiera,
haciendo della peligroso alcance50
la fama, en esta parte verdadera.
Forzosa es la ocasión, forzoso el lance;
las riendas he soltado en la carrera:
imposible es parar hasta que diga
lo que una justa obligación me obliga.55
Tu hija Rosamira en lazo estrecho
yace con quien pudiera declarallo,
si a la grande importancia deste hecho
tocara con la lengua publicallo.
Impide una ocasión lo que el derecho60
pide, y así, es forzoso el ocultallo;
basta que esto es verdad, y que me obligo
a probar con las armas lo que digo.
Digo que en deshonrado ayuntamiento
se estrecha con un bajo caballero,65
sin tener a tus canas miramiento,
ni a la ofensa de Dios, que es lo primero.
Y a probar la verdad de lo que cuento
diez días en el campo armado espero;
que ésta es la vía que el derecho halla;70
do no hay testigos, suple la batalla.
DUQUE: Confuso estoy; no sé qué responderte;
considero quién eres, e imagino
que sólo la verdad pudo traerte
a cerrar de mis glorias el camino.75
¿Quién dará medio a estremos de tal suerte?
Es el que acusa un príncipe de U[t]rino;
la acusada, mi hija; él, sabio y justo;
ella, cortada de la honra al justo.
A que te crea tu valor me incita,80
puesto que la bondad de Rosamira
tiene perpleja el alma, y solicita
que no confunda a la razón la ira.
Mas, si es que en parte la sospecha quita,
o muestra la verdad o la mentira,85
la confesión del reo, oílla quiero,
por ver si he de ser padre o juez severo.
Traigan a Rosamira a mi presencia,
que es bien que la verdad no se confunda:
que el reo a quien le libra su inocencia,90
la avisa en gloria y en su honor redunda.
EMBAJADOR: Dame, señor, para partir licencia;
que, aunque entiendas que el príncipe se funda
en claro o en confuso testimonio,
borrado ha de Manfredo el matrimonio.95
Calunia tal, o falsa o verdadera,
deshará más fundadas intenciones:
que no es prenda la honra tan ligera
que se deba traer en opiniones.
Mira si mandas otra cosa.100
DUQUE: Espera;
quizá verás que sin razón te pones
a llevar a Manfredo aquesta nueva,
hasta que veas más fundada prueba.
Tráiganme aquí a mi hija.
GUARDIA: Ya son idos
por ella.105
DAGOBERTO: ¿Poca prueba te parece
la verdad que en mis hechos comedidos
y en mis palabras la razón ofrece?
DUQUE: Yo he visto engaños por verdad creídos.
DAGOBERTO: El que dellos se precia bien merece
que su verdad se tenga por mentira.110
[Sale] ROSAMIRA
GUARDIA: Ya viene mi señora Rosamira.
ROSAMIRA: ¿Qué prisa es ésta, buen señor?
DUQUE: ¿Qué pri[e]sa?
Dirála ahora el príncipe de Utrino.
DAGOBERTO: Diréla, y sabe Dios cuánto me pesa
el venirla a decir por tal camino.115
Yo he dicho, ¡oh, hermosísima duquesa!,
lo que callarlo fuera desatino:
he dicho que, con torpe ayuntamiento,
un caballero está de ti contento;
copia de ti le haces en secreto.120
Y esta prueba remítola a mi espada,
que ha de ser el testigo más perfecto
que se halle en la causa averiguada;
y esto será cuando deste aprieto
se admita tu disculpa mal fundada;125
mas sabes que es tan cierta ésta tu culpa,
que no te has de atrever a dar disculpa.
DUQUE: ¿Qué dices, hija? ¿Cómo no respondes?
¿Empáchate el temor, o la vergüenza?
Sin duda quieres, pues el rostro ascondes,130
que tu contrario sin testigos venza.
¡Mal a quien eres hija correspondes!
DAGOBERTO: Con la verdad bien es que se convenza.
DUQUE: Culpada estáis, indicio es manifiesto
tu lengua muda, tu inclinado gesto.135
¿Quién fue el traidor que te engañó, cuitada?
¿O cuál [fue el que] la honra me ha llevado?
¿O qué estrella, en mi daño conjurada,
nos ha puesto a los dos en tal estado?
¿Dó está tu condición tan recatada?140
¿Adónde tu juïcio reposado?
¡Mal le tuviste con el vicio a raya!
PAJE: ¡Señores, mi señora se desmaya!
Desmáyase ROSAMIRA
DUQUE: Llévenla como está luego a esta torre,
y en ella esté en prisión dura y molesta,145
hasta que alguna espada o pluma borre
la mancha que en la honra lleva puesta.
DAGOBERTO: Porque luenga probanza aquí se ahorre,
está mi mano con mi espada presta
a probar lo que [he] dicho en campo abierto.150
DUQUE: Parece que admito ese concierto,
puesto que al parecer de mi consejo
tengo de remitir todo este hecho.
DAGOBERTO: Pues yo en mi espada y mi verdad lo dejo,
y en la sana intención de mi buen pecho.155
EMBAJADOR: Confuso voy, atónito y perplejo,
entre el sí y entre el no mal satisfecho.
Adiós, señor, porque este estraño caso,
junto con el dolor, acucia el paso.
Vase el EMBAJADOR
DUQUE: ¡Parte con Dios, y lleva mi deshonra160
a los oídos de mi yerno honrados,
yerno con quien pensé aumentar la honra
que tan por tierra han puesto ya mis hados!
Mostrado me has, Fortuna, que quien honra
tus altares, en humo levantados,165
por premio le has de dar infamia y mengua,
pues quita cien mil honras una lengua.
[Vase] el DUQUE, y al entrarse DAGOBERTO, le detiene ANASTASIO
ANASTASIO: Oye, señor, si no es que tu grandeza
no se suele inclinar a dar oídos
al bajo parecer de mi rudeza170
y a los que amenguan rústicos vestidos.
DAGOBERTO: La gravedad de confirmada alteza
no tiene aquesos puntos admitidos:
habla cuanto te fuere de contento,
que a todo te prometo estar atento.175
ANASTASIO: Por esta acusación, que a Rosamira
has puesto tan en mengua de su fama,
este rústico pecho, ardiendo en ira,
a su defensa me convida y llama;
que, ora sea verdad, ora mentira180
el relatado caso que la infama,
el ser ella mujer, y amor la causa,
debieran en tu lengua poner pausa.
No te azores, escúchame: o tú solo
sabías este caso, o ya a noticia
vino de más de alguno que notólo,185
o por curiosidad o por malicia.
Si solo lo sabías, mal mirólo
tu discreción, pues, no siendo justicia,
pretende castigar secretas culpas,
teniendo las de amor tantas disculpas.190
Si a muchos era el caso manifiesto,
dejaras que otro alguno le dijera:
que no es decente a tu valor, ni honesto,
tener para ofender lengua ligera.
Si notas de mi arenga el presupuesto,195
verás que digo, o que decir quisiera,
que espadas de los príncipes, cual eres,
no ofenden, mas defienden las mujeres.
Si amaras al buen duque de Novara,
otro camino hallaras, según creo,200
por donde, sin que en nada se infamara
su honra, tú cumplieras tu deseo.
Mas tengo para mí, y es cosa clara,
por mil señales que descubro y veo,
que en ese pecho tuyo alberga y lidia,205
más que celo y honor, rabia y envidia.
Perdóname que hablo desta suerte,
si es que la verdad, señor, te enoja.
CIUDADANO 1: Apostad que le da el príncipe muerte.
¿No veis el labrador cómo se arroja?210
DAGOBERTO: Quisiera de otro modo responderte;
mas será bien que la razón recoja
las riendas a la ira. Calla y vete,
que más paciencia mi bondad promete.
[Vase] DAGOBERTO
[CIUDADANO] 2: Por Dios, que habéis hablado largamente,215
y que, notando bien vuestro lenguaje,
es tanto del vestido diferente,
que uno muestra la lengua y otro el traje.
ANASTASIO: A veces un enojo hace elocuente
al de más torpe ingenio: que el coraje220
levanta los espíritus caídos
y aun hace a los cobardes atrevidos.
En fin, ¿éste es el príncipe de Utrino,
digo, el hijo heredero del Estado?
CIUDADANO 1: Él es.225
ANASTASIO: Pues, ¿cómo aquí a Novara vino?
[CIUDADANO] 2: Dicen que del amor blando forzado.
ANASTASIO: ¿Y a quién daba su alma?
[CIUDADANO] 2: Yo imagino,
si no es que el vulgo en esto se ha engañado,
que Rosamira le tenía rendido;230
pero ya lo contrario ha parecido.
ANASTASIO: Si eso dijo la fama, cosa es clara,
y no van mal fundados mis recelos,
visto que en su deshonra no repara,
que esta su acusación nace de celos.235
¡Oh infernal calentura, que a la cara
sale, y aun a la boca! ¡Oh santos cielos!
¡Oh amor! ¡Oh confusión jamás oída!
¡Oh vida muerta! ¡Oh libertad rendida!
[Vase] ANASTASIO
[CIUDADANO] 1: So aquel sayal hay al, sin duda alguna:240
o yo sé poco, o no sois vos villano.
[CIUDADANO] 2: Mudan los trajes trances de fortuna,
y encubren lo que está más claro y llano.
No sé yo si debajo de la luna
se ha visto lo que hemos visto. ¡Oh mundo insano,245
cómo tus glorias son perecederas,
pues vendes burlas, pregonando veras!
[Vanse]. Salen JULIA y PORCIA en hábito de pastorcillos, con pellicos
JULIA: Porcia amiga…
PORCIA: ¡Bueno es eso!
Rutilio me has de llamar,
si es que quieres excusar250
un desastrado suceso.
Yo no sé cómo te olvidas
de nuestros nombres trocados.
JULIA: Suspéndenme los cuidados
de nuestras trocadas vidas;255
y no es bien que así te asombre
ver mi memoria perdida:
que, quien de su ser se olvida,
no es mucho olvide su nombre.
Rutilio amigo, ¡ay de mí!,260
que arrepentida me veo,
muerta a manos de un deseo
a quien yo la vida di.
Mientras más, Rutil[i]o, voy
considerando lo hecho,265
más temor nace en mi pecho,
más arrepentida estoy.
PORCIA: Eso, amigo, es lo peor
que yo veo en tus dolores:
que adonde sobran temores,270
hay siempre falta de amor.
Si el amor en ti se enfría,
cuesta se te hará la palma,
grave tormenta la calma,
noche obscura el claro día.275
Ama más, y verás luego
esparcirse los nublados,
todos tus males trocados
en dulce paz y sosiego.
Pero, quieras o no quieras,280
ya estás puesta en la batalla,
y tienes de atropellalla,
sea de burlas, sea de veras.
Ya en el ciego laberinto
te metió el amor crüel;285
ya no puedes salir dél
por industria ni distinto.
El hilo de la razón
no hace al caso que prevengas;
todo el toque está en que tengas290
un gallardo corazón,
no para entrar en peleas,
que en ellas no es bien te pongas,
sino con que te dispongas
a alcanzar lo que deseas,295
cuéstete lo que costare:
que si tu deseo alcanzas,
no hay cumplidas esperanzas
en quien el gusto repare.
Muestra ser varón en todo,300
no te descuides acaso,
algo más alarga el paso,
y huella de aqueste modo;
a la voz da más aliento,
no salga tan delicada;305
no estés encogida en nada,
espárcete en tu contento;
y, si fuere menester
disparar un arcabuz,
¡juro a Dios y a ésta que es cruz,310
que lo tenéis de hacer!
JULIA: ¡Jesús! ¿Quieres que me asombre,
Rutilio, en verte jurar?
PORCIA: ¿Con qué podré yo mostrar
más fácilmente ser hombre?315
Un voto de cuando en cuando,
es gran cosa, por mi fe.
JULIA: Yo, amiga, jurar no sé.
PORCIA: Iráte el tiempo enseñando.
JULIA: ¿Sabes, Porcia, lo que temo?320
¡Ay, que el nombre se me olvida!
PORCIA: ¡Juro a Dios que estás perdida!
JULIA: Ya aqueso pasa de extremo.
No jures más; si no, a fe,
que te deje y que me vaya.325
PORCIA: Tanto melindre mal haya.
JULIA: Pues, ¿por qué?
PORCIA: Yo me lo sé.
JULIA: En cólera me deshago
en verte jurar por Dios.
PORCIA: Pues también soy como vos330
medrosa, y a todo hago;
y no os llevo tantos años,
que ellos puedan enseñarme
la experiencia de librarme
de no conocidos daños.335
Avisad y tened brío;
y, pues ya estamos en esto,
echad del ánimo el resto,
que yo estaré con el mío.
JULIA: Porcia amiga, ello es así.340
¡Ay, que el nombre se olvidó!
PORCIA: ¡Mal haya quien me parió!
Di Rutilio, ¡pesia a mí!
JULIA: No te enojes, que yo juro
de no olvidarme jamás.345
PORCIA: Cuando jures, jura más
y estarás muy más seguro.
JULIA: Témome destos pellicos
que nos han de descubrir.
PORCIA: Yo lo he querido decir:350
que es malo que sean tan ricos.
JULIA: No va en esto, sino en ser
conocidos.
PORCIA: Pues ¿en qué?
JULIA: ¿No ves que yo los mandé
de aqueste modo hacer355
para la farsa o comedia
que querían mis doncellas
hacer?
PORCIA: Haráse sin ellas;
mas quizá será tragedia.
JULIA: Y no los echaron menos360
cuando nosotras faltamos.
Por esto en peligro estamos,
y no por ser ellos buenos.
PORCIA: Como a Módena lleguemos,
mudaremos este traje.365
JULIA: Yo me vestiré de paje.
PORCIA: Entrambos nos vestiremos.
JULIA: Témome que está en Novara
mi hermano.
PORCIA: ¡Pluguiese al cielo!
JULIA: Pues a fe que lo recelo;370
mas, sin duda, es cosa clara
que él de Rosamira está
en extremo enamorado
y sírvela disfrazado.
PORCIA: Eso importa poco ya;375
que, en llegando el de Rosena,
Celia se casa con él.
Podrá tu hermano fïel
morir, o dejar su pena.
JULIA: ¡Qué corta es nuestra ventura!380
Tú enamorada de quien
tiene a otra por su bien;
yo, de quien mi mal procura,
de quien se casa mañana.
Y la fortuna molesta385
nos l[l]eva a morir la fiesta
de nuestra muerte temprana.
¡Qué de imposibles se oponen
a nuestros buenos deseos!
¡Qué miedos, qué devaneos390
nuestra intención descomponen!
¡Ay Rutilio, y cuán en vano
ha de ser nuestra venida!
PORCIA: Mientras esté con la vida,
pienso que en ventura gano.395
Confía y no desesperes,
que puesto en plática está
que el diablo no acabará
lo que no acaban mujeres.
[JULIA]: Escucha, que gente suena;400
cazadores son; escucha:
gente viene, y gente mucha.
PORCIA: No te dé ninguna pena;
saludarlos y pasar,
sin ponernos en razones.405
[Salen] dos CAZADORES
CAZADOR 1: ¿Tomó dos esmerejones?
CAZADOR 2: Sí.
[CAZADOR] 1: No hay más que desear.
¿Y el duque, quédase atrás?
[CAZADOR] 2: No; que veisle aquí a do viene.410
[CAZADOR] 1: Mucho en Rezo se detiene.
[CAZADOR] 2: Sabed que no puede más.
Y hoy vendrá su embajador,
y sabrá lo que ha de hacer.
PORCIA: Camilo, aquí es menester415
ingenio, esfuerzo y valor,
que el de Rosena es aquél
que allí viene, según creo.
JULIA: ¡Amor, ayuda al deseo,
pues que me pusiste en él!420
Sale [MANFREDO], el Duque de Rosena, de caza
MANFREDO: ¿La garza no parece?
[CAZADOR] 1: Ayer se descubrió en esta laguna
que a la vista se ofrece.
MANFREDO: Pues un pastor me ha dicho que ninguna
se ha visto en estos llanos.425
[CAZADOR] 2: Pues de dos me dijeron dos villanos.
MANFREDO: Dése a Rezo la vuelta;
que, aunque no es tarde, va creciendo el viento,
y aquella nube suelta
señala injuria de turbión violento.430
¡Oh, qué bellos zagales!
Mancebos, ¿sois de Rezo naturales?
JULIA: En Pavía nacimos.
MANFREDO: Pues, ¿dónde vais agora?
JULIA: Hacia Novara,
no más de porque oímos435
que el duque Federico allí prepara
una fiesta que admira,
porque casa a su hija Rosamira
con un señor llamado
Manfredo, que es gran duque de Rosena.440
MANFREDO: Verdad os han contado.
PORCIA: Pues a la fama que será tan buena
la fiesta y boda vamos,
y a nuestro padre en cólera dejamos.
MANFREDO: ¿Y adónde queda el ganado?445
PORCIA: Imagino que perdido.
MANFREDO: ¡Mucho atrevimiento ha sido!
JULIA: A más obliga un cuidado.
MANFREDO: ¿Úsanse aquestos pellicos
ahora entre los pastores?450
PORCIA: También muestran sus primores
los villanos, si son ricos.
MANFREDO: ¿Y lleváis bien que gastar?
JULIA: Un tesoro de paciencia.
MANFREDO: ¿Encargaréis la conciencia455
si le acabáis de acabar?
PORCIA: Tal puede ser el suceso
que se acabe el sufrimiento.
MANFREDO: ¡Por Dios, que me dais contento!
JULIA: Ya nos viéramos en eso.460
MANFREDO: ¿Cómo os llamáis?
JULIA: Yo, Camilo.
PORCIA: Y yo, Rutilio.
MANFREDO: En verdad
que parecen de ciudad
vuestros nombres y el estilo,
y que en ellos, y aun en él,465
poco es, mentís villanía.
PORCIA: Como hay estudio en Pavía,
algo se nos pega dél.
JULIA: Díganos, señor: ¿qué millas
desde aquí a Novara habrá?470
MANFREDO: Treinta a lo más que creo está.
CAZADOR 2: Y dos más; son angostillas.
MANFREDO: Conmigo os iréis, si os place,
que yo ese camino hago.
JULIA: Yo, por mí, me satisfago.475
PORCIA: Pues a mí no me desplace.
Pero advierta que los dos
vamos poco a poco a pie.
MANFREDO: Bien está: que yo os daré
en que vais.480
PORCIA: Págueoslo Dios;
que bien parecéis honrado,
noble y rico y principal.
[CAZADOR] 1: Y aun vosotros, de caudal
mayor del que habéis mostrado;
si no, dígalo el lenguaje,485
y el uno y otro pellico.
[CAZADOR] 2: Es en Pavía muy rico
casi todo el villanaje,
y éstos hijos deben ser
de algún rico ganadero.490
MANFREDO: A Rezo volverme quiero;
bien os podéis recoger.
[Sale] UNO
UNO: Tu embajador ha llegado.
MANFREDO: ¿Mompesir?
UNO: Sí, mi señor.
MANFREDO: Esperadme, por mi amor,495
que luego vuelvo.
PORCIA: Haz tu grado.
[Vanse] todos, si no es PORCIA y JULIA, que quedan
JULIA: Rutilio, ¿qué te parece?
PORCIA: Camilo amigo, que estás
en punto donde verás
que es bueno el que se te ofrece.500
La Fortuna te ha traído
a poder del duque; advierte
que un principio de tal suerte
un buen fin tiene escondido.
JULIA: ¿Parécete que le diga505
quién soy por un modo honesto?
PORCIA: No te descubras tan presto.
JULIA: Pues, ¿cómo quies que prosiga?
PORCIA: El tiempo vendrá a avisarte
de aquello que has de hacer.510
JULIA: Mi mal no puede tener
en parte del tiempo parte.
Si no estará el duque apenas
tres días sin que se case,
¿cómo dejaré que pase515
el tiempo, como me ordenas?
PORCIA: Un caso tan grave y tal,
con prisa mal se resuelve.
Silencio, que el duque vuelve;
el semblante trae mortal.520
Vuelve a [salir] el duque [MANFREDO] y el EMBAJADOR que entró primero, y los dos CAZADORES
EMBAJADOR: Digo, señor, que el príncipe de Utrino,
Dagoberto, heredero del estado,
en mi presencia y la del duque vino,
y allí propuso lo que te he contado.
No con la triste nueva perdió el tino525
el padre; padre no, mas recatado
jüez, pues, como tal, mandó traella,
y el príncipe afirmó su culpa ante ella.
Rosamira la oyó, y en su defensa
mover no pudo, o nunca quiso, el labio;530
por esto el duque que es culpada piensa,
pues no responde a tan notable agravio.
El caso ponderó, y al fin dispensa,
en todo procediendo como sabio,
que, mientras se ve el caso, la duquesa535
en una torre esté encerrada y presa.
Dagoberto se ofrece con su espada
a probar en el campo lo que dice.
Yo, viendo a Rosamira así acusada,
tus bodas al instante las deshice.540
Esto resulta, en fin, de mi embajada;
mira, señor, si bien o si mal hice:
que el duque, ya rendido a su fortuna,
no quiso responderte cosa alguna.
MANFREDO: ¡Válame Dios, qué miserable caso!545
¿Dónde fabricas, mundo, estos vaivenes?
¿Daslos con luenga prevención, o acaso?
¿O por qué antes de dallos no previenes?
CAZADOR 1: Señor, con largo y con ligero paso,
cubierto de las plantas a las sienes550
de luto, un caballero veo que asoma
por el verde recuesto desta loma.
MANFREDO: Y aun me parece que hacia aquí endereza
la rienda, y del caballo ya se apea.
¡Qué bien con la color de mi tristeza555
viene el que trae aquéste por librea!
¿Quién podrá ser?
[CAZADOR] 2: La espada se adereza.
………………………….[-ea]
EMBAJADOR Descolorido llega.560
MANFREDO: Y mal crïado.
[Sale] un embajador del duque de DORLÁN, vestido de luto
DORLÁN: ¡Gracias a Dios, Manfredo, que [te] he hallado!
Quien viene a lo que yo, Manfredo, vengo,
no le conviene usar de más crïanza:
que sólo en las razones me prevengo
que estarán en la lengua o en la lanza.565
La antigua ley de embajador mantengo:
escúchame, y responde sin tardanza,
que a ti el gran duque de Dorlán me envía
y a guerra a sangre y fuego desafía.
Dice, y esto es verdad, que habiendo dado570
a tu corte en la suya alojamiento,
y habiéndote en su casa agasajado,
viniendo a efetuar tu casamiento,
como el troyano huésped, olvidado
del hospedaje, con lascivo intento575
su hija le robaste y su sobrina:
traición no de tu fama y nombre digna.
Por esto, si a su intento no te ajustas,
y a la ley no respondes de hidalguïa,
de poder a poder, o, si más gustas,580
de persona a persona, desafía.
PORCIA: Nuestras [s]andeces causan estas justas.
¿Haslo notado bien? Di, Julia mía.
JULIA: Calla, y entre estos árboles te esconde;
veremos lo que el duque le responde.585
DORLÁN: Y tanto a la venganza está dispuesto
de aqueste agravio y malicioso hecho,
que deste paño de color funesto
que se vista su gente toda ha hecho,
en tanto, o ya sea tarde, o ya sea presto,590
que, a desprecio y pesar de tu despecho,
castiga la insolencia deste ultraje,
transgresor de la ley del hospedaje.
Éste es el fin de mi embajada; mira
si quieres responderme alguna cosa.595
MANFREDO: Reprima mi inocencia en mí la ira
que alborota tu lengua licenciosa;
yo no sé qué responda a esa mentira;
sólo sé que Fortuna, mentirosa,
debe o quiere probar con su insolencia600
los quilates que tiene mi paciencia.
Diréisle al duque que ante él mismo apelo
de aquesta acusación vana que ha hecho,
porque, por la Deidad que rige el cielo,
que jamás tal traición cupo en mi pecho.605
Leal pisé de su palacio el suelo,
leal salí, guardando aquel derecho
que al hospedaje amigo se debía
y a la ley que profeso de hidalguía.
Ni vi a su hija, ni jamás la he visto,610
ni la intención de mi camino era
hacerme con mis huéspedes malquisto,
aunque el lascivo gusto lo pidiera;
que entonces con mayor fuerza resisto,
cuando la torpe inclinación ligera615
con más regalo acude al pensamiento,
estando al ser quien soy contino atento.
Ni acepto el desafío, ni desecho;
sólo lo que pretendo es dilatallo
hasta que el duque esté más satisfecho620
y la misma verdad venga a estorballo.
Y cuando esto no fuese de provecho,
y el engaño p[r]osiga en engañallo,
para entonces acepto el desafío,
ajustando a su gusto el gusto mío.625
Esto doy por respuesta y no otra cosa;
mirad si a Rejo queréis ir conmigo.
Dorlán Es el camino largo, y presurosa
la gana de volver al suelo amigo.
¡A Dios quedad!630
[Vase el emabajador del de DORLÁN]
MANFREDO: Fortuna rigurosa,
¿qué es esto? ¿Quién soy yo, o qué pasos sigo
tan malos, que se estrema así tu furia
en hacerme una injuria y otra injuria?
¡Infamada mi esposa, y yo infamado,
y por lo menos de traición! ¿Qué es esto?635
¡En tan triste sazón me tiene puesto!
EMBAJADOR: Señor, si en nada desto estás culpado,
no es bien que te congoje nada desto:
tu esposa aún no era tuya: estotra culpa
en tu pura verdad tiene disculpa.640
MANFREDO: No me aconsejes ni me des consuelo,
y a Rosena mi gente luego vuelva;
que este rigor con que me trata el Cielo
quiere que en éste sólo me resuelva.
EMBAJADOR: Aunque con vengativo, airado celo,645
su fuerza el hado contra ti resuelva,
yo no le he de dejar.
MANFREDO: Escucha un poco:
quizá dirás de veras que estoy loco.
PORCIA: ¿Qué hemos de hacer, Camilo?
JULIA: ¿No está claro?
Seguir del duque las pisadas todas.650
PORCIA: ¿Con qué ocasión?
JULIA: En eso no reparo.
PORCIA: ¿No ves que se han deshecho ya las bodas?
JULIA: Ventura ha sido mía.
MANFREDO: No me aclaro
más por agora.
EMBAJADOR: En fin, ¿que te acomodas
a ir desa manera?655
MANFREDO: Ten a punto
los vestidos que digo.
EMBAJADOR: Harélo al punto.
[MANFREDO]: Y no quede ninguno de los míos.
Y en esto no me hagas más instancia,
que la mudable rueda en desvaríos
tiene encerrada a veces la ganancia.660
Y estos dos pastorcillos, que en sus bríos
muestran más sencillez que no arrogancia,
si dello gustan, quedarán conmigo.
PORCIA: ¿Entendístele?
JULIA: ¡Y cómo, oh cielo amigo!
Señor, si es que la ida de Novara,665
según que hemos oído, se te impide,
volver queremos a la patria clara,
si otra cosa tu gusto no nos pide.
MANFREDO: Puesto que la fortuna y suerte avara
su querer con el mío jamás mide,670
por esta vez entiendo que me ha dado
en los dos lo que pide mi cuidado.
Quedaos conmigo, que a Novara iremos,
donde, puesto que fiestas no veamos,
quizá cosas más raras hallaremos,675
con que el sentido y vista entretengamos.
PORCIA: Por tuyos desde aquí nos ofrecemos:
que bien se nos trasluce que ganamos
en servirte, señor, cuanto es posible.
MANFREDO: Haz lo que he dicho.680
EMBAJADOR: ¡Oh, caso no creíble!
[Vanse] todos, y sale[n] ANASTASIO y CORNELIO, su criado
ANASTASIO: Poco me alegra el campo ni las flores.
CORNELIO: Ni a mí tus sinsabores me contentan;
porque es cierto que afrentan los amores
que en tan bajos primores se sustentan,
y en mil partes nos cuentan mil autores685
cien mil varios dolores que atormentan
al miserable amante no entendido,
poco premiado y menos conocido.
ANASTASIO: Ya te he dicho, Cornelio, que te dejes
de darme esos consejos escusados,690
y nunca a los amantes aconsejes
cuando tienen por gloria sus cuidados:
que es como quien predica a los herejes,
en sus vanos errores obstinados.
CORNELIO: Muy bien te has comparado. Advierte y mira695
que ya no es Rosamira Rosamira:
las trenzas de oro y la espaciosa frente,
las cejas y sus arcos celestiales,
el uno y otro sol resplandeciente,
las hileras de perlas orientales,700
la bella aurora que del nuevo oriente
sale de las mejillas, los corales
de los hermosos labios, todo es feo,
si a quien lo tiene infama infame empleo.
La buena fama es parte de belleza,705
y la virtud, perfecta hermosura;
que, a do suele faltar naturaleza,
suple con gran ventaja la cordura;
y, entre personas de subida alteza,
amor hermoso a secas es locura.710
En fin, quiero decir que no es hermosa,
siéndolo, la mujer no virtüosa.
Rosamira, en prisión; la causa, infame;
tú, disfrazado y muerto por libralla,
ignoras la verdad; ¿y quiés que llame715
justa la pretensión desta batalla?
ANASTASIO: Tu sangre harás, Cornelio, que derrame,
pues procuras la mía así alteralla
con tus razones vanas y estudiadas,
y entre libres discursos fabricadas.720
Vete; déjame y calla; si no, ¡juro…!
CORNELIO: Yo callaré; no jures, sino advierte
que gente viene alrededor del muro,
y temo, al fin, que habrán de acometerte.
ANASTASIO: Desto puedes estar muy bien seguro,725
que en la ciudad he estado desta suerte
seis días hace hoy, y estaré ciento:
que salió este disfraz a mi contento.
[Salen] TÁCITO y ANDRONIO, estudiantes capigorristas
ANDRONIO: Deja los libros, Tácito;
digo, deja el tomar de coro agora,730
y, a nuestro beneplácito,
gozando el fresco de la fresca aurora,
por aquí nos andemos.
TÁCITO: ¡Por Dios, que es buen encuentro el que tenemos!
Villano es el morlaco.735
¿Quieres que le tentemos las corazas,
y veremos si es maco?
ANDRONIO: Siempre en las burlas, Tácito, que trazas,
salimos mal medrados.
Talle tienen los mozos de avisados.740
TÁCITO: Por esta vez, probemos:
que si el pacho consiente bernardinas,
el tiempo entretendremos.
ANDRONIO: ¡Con qué facilidad te determinas
a hacer bellaquerías!745
CORNELIO: Hacia nosotros vienen.
TÁCITO: No te rías.
Díganos, gentilhombre,
así la diosa de la verecundia
reciproque su nombre,
y el blanco pecho de tremante enjundia750
soborne en confornino:
¿adónde va, si sabe, este camino?
ANASTASIO: Mancebo, soy de lejos,
y no sé responder a esa pregunta.
TÁCITO: Dígame: ¿son reflejos755
los marcurcios que asoman por la punta
de aquel monte, compadre?
CORNELIO: ¡Bellaco sois, por vida de mi madre!
¿Bernardinas a horma?
Yo apostaré que el duque no le entiende.760
ANASTASIO: Habláisme de tal suerte,
que no sé responderos.
TÁCITO: Pues atienda,
gam[i]civo, y está atento.
CORNELIO: ¡Qué donaire y qué gracioso acento!
TÁCITO: Digo que ¿si mi paso765
tiendo por los barrancos deste llano,
si podrá hacer al caso?
ANASTASIO: Digo que no os entiendo, amigo hermano.
TÁCITO: Pues bien claro se aclara,
que es clara, si no es turbia, el agua clara.770
Quiero decir que el tronto,
por do su curso lleva al horizonte,
está a caballo, y prompto
a propagar la cima de aquel monte.
ANASTASIO: ¡Ya, ya; ya estoy en ello!775
TÁCITO: Pues, ¿qué quiero decir, gozmio, camello?
ANASTASIO: Que son bellacos grandes
los mancebitos de primer tonsura.
TÁCITO: Tontón, no te desmandes,
que llevarás del sueño la soltura.780
CORNELIO: Mi señor estudiante,
mire no haga que le asiente el guante.
ANASTASIO: Confieso que al principio
yo no entendí la flor de los mancebos.
ANDRONIO: Arena, cal y ripio785
trago, mi señorazo papahuevos.
CORNELIO: Su flor se ha descubierto.
TÁCITO: Pues zarpo déste y voyme a mejor puerto.
CORNELIO: No se vayan, que asoman
otros dos de su traza y compostura,790
y este camino toman.
También son éstos de primer tonsura,
y, a lo que yo imagino,
de aquí no son, y vienen de camino.
Entran JULIA y PORCIA, como estudiantes de camino
PORCIA: Querría que no errásemos795
en lo que el duque nos mandó, Camilo,
y es que aquí le esperásemos.
JULIA: ¿Entendístelo bien?
PORCIA: Bien entendílo.
ANDRONIO: Argumentando vienen.
Lleguémonos, si acaso se detienen,800
y déjennos con ellos;
gustarán de la burla.
CORNELIO: Que nos place.
ANASTASIO: Yo no estoy para vellos:
que mal la alegre burla satisface
al alma que no alcanza805
a ver, si no es burlada, su esperanza.
[Vanse] ANASTASIO y CORNELIO
JULIA: En esta tierra asiste,
en disfrazado traje, aquel mi hermano
a quien tú adoras triste.
Si me encuentra y conoce…810
PORCIA: Es temor vano;
que en tal traje nos vemos,
que a la misma verdad engañaremos.
A mí una vez me ha visto,
y ésa de noche.
JULIA: A mí, casi ninguna.
Mal al temor resisto;815
estudiantes son éstos.
TÁCITO: La fortuna
mi atrevimiento ayude;
si en trabajo me viere, Andronio, acude.
¿Son estudiantes, señores?
PORCIA: Sí, señor, y forasteros.820
TÁCITO: ¿Pacacios, o caballeros?
JULIA: No somos de los peores.
TÁCITO: ¿Y qué han oído?
PORCIA: Desgracias.
JULIA: Y en ellas somos maestros.
ANDRONIO: Por mi vida, que son diestros825
y que saben decir gracias.
Pues háganme este latín,
ansí Dios les dé salud:
“Yo soy falto de virtud,
tan bellaco como ruin”.830
PORCIA: No venimos dese espacio.
ANDRONIO: No se deben de escusar,
si es que nos quieren mostrar
que son hombres de palacio.
JULIA: Ni aun de nada somos hombres.835
ANDRONIO: Pues, ya que se escusan desto,
dígannos, y luego, y presto
de dónde son, y sus nombres,
qué estudian, la edad que tienen,
si es rico o pobre su padre,840
la estatura de su madre,
dónde van y de a dó vienen.
¡Turbados están! ¡Apriesa,
respondan, que tardan mucho!
PORCIA: Con gran paciencia te escucho,845
mancebito de traviesa.
Váyase y déjenos ir,
y serále muy más sano.
ANDRONIO: ¡Jesús, qué mal cortesano!
¿Tal se ha dejado decir?850
JULIA: Es tarde, y hay que hacer,
y servimos, y tardamos.
TÁCITO: Ténganse, que aquí cobramos
la alcabala del saber;
porque cuando el sacrilegio855
a Mahoma se entregó,
esta autoridad nos dio
nuestro famoso colegio.
¡Miren si voy arguyendo
con razones circunflejas!860
PORCIA: Atruénasme las orejas,
mancebito, y no te entiendo.
TÁCITO: Andronio.
ANDRONIO: Ya estoy al cabo.
Pónese ANDRONIO detrás de JULIA para hacerla caer; pero no la ha de derribar
TÁCITO: Volviendo a nuestro comienzo,
el asado San Lorenzo,865
cuyas virtudes alabo,
en sus Cuntiloquios dice…
JULIA: ¡Ésta es gran bellaquería,
y juro por vida mía…!
TÁCITO: Y dirán que yo lo hice.870
JULIA: Pero aquí viene nuestro amo,
y mala ventura os mando.
TÁCITO: Signori, me recomendo, y a la corona me llamo. Y a revederci altra volta, dove finitemo el resto, or non piu, [e]visogna presto fugiré de qui si ascolta.
[Vanse] TÁCITO y ANDRONIO. Entra MANFREDO, como estudiante, de camino
MANFREDO: Rutilio y Camilo, pues,
¿he, por ventura, tardado?875
PORCIA: Más de un hora hemos estado
esperando, como ves;
y aun nos han dado mal rato
dos bonitos estudiantes,
que tienen más de chocantes,880
que no de letras su trato.
Pero. ¿en qué te has detenido
tanto tiempo?
MANFREDO: Fui escuchando
dos que iban razonando
deste caso sucedido.885
Y apostaré que estos dos
que vienen tratan también
deste hecho. Escucha bien
si acierto, así os guarde Dios.
JULIA: ¿De qué sirve el escuchar,890
pues podemos preguntallo?
[Salen] los dos CIUDADANOS que entraron al principio
CIUDADANO 1: Por mil conjeturas hallo
que ella habrá de peligrar.
[CIUDADANO] 2: En fin: que no se disculpa.
[CIUDADANO] 1: ¡Ésa es una cosa extraña!895
[CIUDADANO] 2: El pensamiento me engaña,
o ella no tiene culpa.
MANFREDO: Mis señores, ¿qué se suena
del caso de la duquesa?
[CIUDADANO] 1: Que se está todavía presa,900
y el silencio la condena.
MANFREDO: ¿Quién la acusa?
[CIUDADANO] 2: Dagoberto.
MANFREDO: ¿Da testigos?
[CIUDADANO] 2: Ni aun indicio.905
MANFREDO: Cierto que no es ése oficio
de caballero.
[CIUDADANO] 1: No, cierto.
MANFREDO: ¿Y su padre?
[CIUDADANO] 1: ¿Qué ha de hacer?910
Sólo ha hecho pregonar
que a quien la acierte a librar
se la dará por mujer,
como sea caballero
el que se oponga a la empresa.915
MANFREDO: ¿Y que calla la duquesa?
[CIUDADANO] 2: Como si fuese un madero.
MANFREDO: ¿Y del duque que se suena
que había de ser su esposo?
[CIUDADANO] 1: Que, en sabiendo el caso astroso,920
dio la vuelta hacia Rosena.
Y aun otras nuevas nos dan,
ni sé si es verdad o no:
que, estando en Dorlán, sacó
una hija al de Dorlán,925
y también a una parienta,
del mismo duque sobrina,
y que el duque determina
vengarse de aquesta afrenta.
Y que se tiene por cierto930
que la sacó el de Rosena.
[CIUDADANO] 2: Hasta agora, ansí se suena;
ni sé si es cierto o incierto.
MANFREDO: Y, si como eso es mentira,
como me doy a entender,935
podrá ser que venga a ser
bien mismo de Rosamira:
que sé que el duque es muy bueno,
y que traición ni ruindad,
si no es razón y bondad,940
jamás albergó en su seno.
[CIUDADANO] 1: ¿Sois acaso milanés?
Porque de sello dais muestra.
MANFREDO: Aunque la lengua lo muestra,
no soy sino boloniés;945
mas he estudiado en Pavía,
y algo la lengu[a] he tomado.
[CIUDADANO] 2: ¿Y qué es lo que se ha estudiado?
MANFREDO: Humanidad.
[CIUDADANO] 1: Sí haría:950
que todos los de su edad
eso es lo que estudian más.
MANFREDO: Sin estudiarla, jamás
se aprende esta facultad.
[CIUDADANO] 1: ¿Y a qué venís a Novara?955
MANFREDO: A ver la boda venía.
[CIUDADANO] 2: No quiso en tanta alegría
ponernos la suerte avara;
y en lugar della, podréis
ver, si gustáis, la batalla.960
MANFREDO: Si no hay quien salga a tomalla.
[CIUDADANO] 1: Poco tiempo os detendréis:
que no quedan más de seis
días para el plazo puesto.
MANFREDO: De quedarme estoy dispuesto.965
[CIUDADANO] 1: Sin duda, lo acertaréis.
Y ¡adiós!
MANFREDO: Con Él vais los dos.
[CIUDADANO] 2: ¿Luego aquí os queréis quedar?
MANFREDO: Sí; porque aquí he de aguardar
a un amigo.970
[CIUDADANO] 2: Pues, ¡adiós!
MANFREDO: Yo no sé en qué se confía
mi dudosa voluntad,
y, si no es curiosidad,
¿qué locura es ésta mía?975
Creo que [a] darme deshonra,
ingrato amor, te dispones,
pues cuando está en opiniones
la honra, no hay tener honra.
[Vanse] JULIA, PORCIA y MANFREDO. Sale el DUQUE Federico y el CARCELERO que tiene a la duquesa ROSAMIRA
DUQUE: ¿Cómo está la duquesa?980
CARCELERO: Negro luto
cubre su faz, y, sola en su aposento,
al suelo da de lágrimas tributo
con doloroso, amargo sentimiento.
DUQUE: ¡Oh bien hermoso y mal nacido fruto,
marchito en la sazón de más contento,985
y cómo al mejor tiempo me has burlado,
quedando en mis designios defraudado!
¿Y que no se disculpa?
CARCELERO: Ni por pienso.
DUQUE: ¿De quién se queja?
CARCELERO: De su corta suerte.
[DUQUE]: En breve tiempo de su vida el censo990
dará a una infame, inevitable muerte.
CARCELERO: ¿Sabes, señor, lo que imagino y pienso?
DUQUE: ¿Qué piensas o imaginas?
CARCELERO: Que es muy fuerte
de creer que el de Utrino verdad diga.
DUQUE: A que lo crea su bondad me obliga,995
y el ver que Rosamira, en su disculpa,
el labio no ha movido ni le mueve;
y es muy cierta señal de tener culpa
el que a volver por sí nunca se atreve.
La culpa es grave; grave el que la culpa;1000
el plazo a la batalla, corto y breve;
defensor no se ofrece: indicio claro
que a su desdicha no ha de hallar reparo.
CARCELERO: ¿Si quisiere, por dicha, dar descargo
con otro, pues no quiere en tu presencia,1005
quizá turbada del infame cargo,
dejarla he visitar?
DUQUE: Con mi licencia.
CARCELERO: Puesto que el bien guardalla está a mi cargo,
no está a mi cargo usar desta inclemencia:
que, a fe, si su remedio se hallase,1010
que muy poco tus órdenes guardase.
