El lindo Don Diego — Jornada III

JORNADA TERCERA


Salen BEATRIZ, tapada, don DIEGO y MOSQUITO
BEATRIZ: Ya será el pasar de aquí
arriesgarme a otro cuidado.2130
DIEGO: Compañía de ahorcado
no es, señora, para mí.
Yo os he de dejar segura
y sin lesión ¡vive Dios!
y hasta que lo estéis, con vos2135
he de ir a Dios y a ventura.
Hablan aparte BEATRIZ y MOSQUITO
BEATRIZ: Mosquito, ¿qué hemos de hacer
si él da en este desatino?
MOSQUITO: Aquí no hay otro camino
sino arrancar a correr2140
para escapar de este lobo.
BEATRIZ: ¿No le sabrás tú apartar?
MOSQUITO: Nadie se sabe librar
de un bobo, sino otro bobo.
DIEGO: ¿Secreto para conmigo?2145
¿Qué te dice?
MOSQUITO: Que va agora
la condesa, mi señora,
muy asustada contigo.
DIEGO: Eso es tomarlo al revés;
pues ¿no voy a defendella2150
aunque venga contra ella
el Armada del Inglés?
MOSQUITO: Es que estáis junto a la entrada
de su casa y si los dos
llegáis, la verán con vos.2155
DIEGO: ¿Qué importa, si va tapada?
MOSQUITO: Pues si ven a tu beldad
seguirla, ¿no es cosa expresa
que han de creer que es la condesa?
DIEGO: Eso es la pura verdad,2160
pero si dejarla intento
cuando de mí se amparó,
y sucede algo, estoy yo
obligado al saneamiento;
y así, es imaginación2165
que yo haga esa liviandad.
BEATRIZ: ¿No veis que eso es necedad?
DIEGO: Mas que sea discreción,
vos no os habéis de ir sin mí,
y creed, si esto no os basta,2170
que he de acompañaros hasta
el postrer maravedí.
BEATRIZ: Ya que estáis determinado,
venid, pues eso queréis,
y a la puerta no lleguéis.2175
DIEGO: No he de ir sino hasta el estrado;
no lo excuséis.
MOSQUITO: ¡Guarda, Pablo!
BEATRIZ: ¿Vos en mi casa tras mí?
Pues ¿qué peligro hay allí?
DIEGO: ¿Qué sé yo lo que hará el diablo?2180
MOSQUITO: (Por aquí la he de escapar.) Aparte
Señor, advierte una cosa.
Que esta condesa es golosa
y esto lo hace por entrar
sola en ese confitero2185
a comprar dulces sin susto.
DIEGO: Tiene lindísimo gusto;
a eso entraré yo el primero.
MOSQUITO: ¿Llevas dinero?
DIEGO: Ni blanca.
MOSQUITO: Pues ¿a qué has de entrar allá?2190
DIEGO: Pues ¿qué riesgo en eso habrá?
MOSQUITO: Donde está tu mano franca
¿has de consentirla que
pague lo que a comprar va?
DIEGO: ¿Eso dudas? Claro está2195
que se lo consentiré.
MOSQUITO: ¿A la condesa?
DIEGO: ¿Pues no?
¿Eso quieres que la arguya?
Ni aun a una crïada suya
no se lo estorbara yo.2200
MOSQUITO: ¿Qué dices? Que eso es quedar
en una acción afrentosa.
DIEGO: Hermano, si ella es golosa,
¿téngolo yo de pagar?
MOSQUITO: (¡Aquesto es cosa perdida!) Aparte2205
BEATRIZ: ¡Ay, desdichada de mí!
Don Juan viene por allí.
MOSQUITO: ¡Su primo, pese a mi vida!
DIEGO: ¿Quién?
MOSQUITO: Don Juan, de par en par.
DIEGO: Pues ahora, ¿qué hemos de hacer?2210
MOSQUITO: Irnos, y tú defender
que no nos pueda alcanzar.
DIEGO: Y si no puedo atajarle,
si acaso viene muy fuerte,
¿qué he de hacer?2215
MOSQUITO: Darle la muerte.
DIEGO: ¿Darle la muerte?
MOSQUITO: 0 matarle.
DIEGO: ¿Y si no trae mal humor
y detenelle por bien
puedo?
MOSQUITO: Matarle también.
DIEGO: Pues–¡sus!–manos a labor.2220
BEATRIZ: No permitáis que se acabe
de arriesgar la vida mía.
DIEGO: Váyase vueseñoría,
que ya estoy pensando el cabe.
MOSQUITO: Detenedle bien.2225
DIEGO: Sí haré.
MOSQUITO: Ya podemos escurrir.
BEATRIZ: Detenedle sin reñir;
DIEGO: Sin reñir le mataré.
Hablan aparte BEATRIZ y MOSQUITO
MOSQUITO: Arranquemos a correr
mientras él queda en arrobo.2230
BEATRIZ: ¡Jesús! Harta voy de bobo.
MOSQUITO: No es poco para mujer.
Vanse BEATRIZ y MOSQUITO
DIEGO: A mucho quedo empeñado
si este hombre en seguirla da.
Pero bien hecho será,2235
que un primo es medio cuñado.
Sale don JUAN
JUAN: En haberme detenido
con tal cuidado don Tello
reconozco que es verdad
lo que les dijo don Diego;2240
y pues aquí le he alcanzado,
he de averiguar su intento.
DIEGO: Hombre, mira lo que haces,
que vas andando y muriendo.
JUAN: ¿Señor don Diego?2245
DIEGO: Don Juan,
¿qué queréis?
JUAN: Buscando os vengo.
DIEGO: Como no paséis de aquí,
seré muy servidor vuestro
mas si pasáis adelante,
¡por las llaves de San Pedro!2250
que lo habéis de pasar mal.
JUAN: Lo que yo deciros quiero
aquí os lo puedo decir.
DIEGO: De vida sois, según eso.
JUAN: Vos habéis dicho delante2255
de vuestra prima y don Tello
que aquella mujer tapada,
que agora os iba siguiendo,
la recatabais de mí
por importarme su empeño.2260
Yo sé que esto es imposible,
porque yo en Madrid no tengo
mujer que pueda importarme
ni por amor ni por deudo;
y siendo ansí que es fingido,2265
de vos entender pretendo
para qué fin lo fingisteis.
DIEGO: (Esto es peor–¡vive el cielo!– Aparte
porque si él fuera tras ella
le matara sin remedio,2270
porque ya lo había pensado;
pero matarle por esto
no lo he pensado, y no es fácil.)
JUAN: ¿Qué decís?
DIEGO: Ya voy a ello.
Señor don Juan, que yo dije2275
a mi tío ese embeleco
para escaparme de allí
es verdad, y no lo niego;
que lo que yo una vez digo
ha de estar dicho in aeternum.2280
Pero eso, ¿a vos qué os importa?
JUAN: Pues, ¿vos, siendo caballero,
lo dudáis? El que se entienda
que dama o parienta tengo
tan liviana que de mí2285
anda con otros huyendo.
DIEGO: Pues si vos sabéis que es falso,
y os asegurais en eso,
¿que importa que yo os lo diga?
JUAN: El que no lo piensen ellos;2290
que la opinión no es lo que es
sino lo que entiende el pueblo.
DIEGO: Pues, ¿mi tío es pueblo acaso?
JUAN: Es parte de él, que es lo mesmo.
DIEGO: Don Juan, esto no os importa2295
más de que no tenga celos
Leonor de lo que yo dije,
como es vuestro galanteo.
Remediado esto, ¿habrá más?
JUAN: Yo no os pido nada de eso.2300
DIEGO: Pues veis aquí que lo dije,
que es la verdad; ¿qué remedio?
JUAN: Que vos habéis de decir
a todos los que lo oyeron
el intento que tuvisteis,2305
y que yo os obligo a ello.
DIEGO: No es nada la añadidura;
¿desdecirme yo? Eso es bueno.
Antes me volviera moro.
JUAN: Pues aquí no hay otro medio.2310
DIEGO: Pues más que nunca le haya.
¡Bien quedaba yo con eso
para ir a la plaza en Burgos
a hablar con los caballeros,
que el toro de las dos madres2315
no hiciera más ruido entre ellos!
JUAN: Pues ¿cómo habéis de excusarlo?
DIEGO: ¿Cómo? ¡Por Dios, que me huelgo!
¿Usted me tiene por rana,
con dos manos y diez dedos2320
y cinco palmos de espada
y libra y media de acero?
JUAN: Pues aguardad, y veamos
si es más posible otro medio.
¿Esa mujer os importa?2325
DIEGO: Y mucho; y a no ser eso,
si ella no me importa, a ella
le importo yo, que es lo mesmo,
porque me quiere que rabia.
JUAN: Pues si vos sabéis que es cierto2330
que ella no me importa a mí,
dadle a entender a don Tello,
con acaso o con industria,
quién es, para que con esto
se sepa que no es mujer2335
con quien dependencia tengo.
DIEGO: (¡Por Dios, que la hacíamos buena! Aparte
Que me pida el majadero
que yo publique a su prima!
¡Válgame el diablo el empeño!2340
Yo no sé cómo él lo oyó,
porque lo dije bien quedo.)
JUAN: ¿Os parece esto mejor?
DIEGO: ¿Vos tenéis entendimiento?
¿Yo manifestar la dama?2345
No se pide eso a un gallego.
JUAN: Pues, don Diego, aquí no hay modo
de excusarse nuestro duelo
porque yo no he de apartarme
de vos sin ir satisfecho2350
DIEGO: Pues veníos a mi lado,
que yo os doy licencia de eso,
(como durmamos aparte.) Aparte
JUAN: Pero esto ha de ser riñendo.
DIEGO: (¡Mas matarla! Vive Dios Aparte2355
que si reñimos por esto,
se ha de enojar la condesa;
porque es fuerza el empeño
de librarla de su primo,
y si le mato, la pierdo.2360
Pues matarle si reñimos,
ya pienso que lo estoy viendo,
que al primer “uñas abajo”
se me resbala, y laus Deo.)
JUAN: Don Diego, si esto ha de ser,2365
ya es en vano perder tiempo.
DIEGO: ¿En fin, hemos de reñir?
JUAN: No tiene el lance otro medio,
y si ha de ser…
DIEGO: Aguardad.
JUAN: Pues, ¿qué queréis?2370
DIEGO: Que primero
protesto que soy forzado,
porque importa para el cuento.
JUAN: Eso a mí nada me importa.
DIEGO: ¡Válame Dios! Yo me entiendo.
JUAN: Sacad, don Diego, la espada.2375
DIEGO: Comenzad diciendo el Credo
y abreviadle.
JUAN: ¿Para qué?
DIEGO: Por no daros hasta el tiempo
de la vida perdurable.
JUAN: Eso agora lo veremos.2380
Sale don MENDO
MENDO: ¿Qué es esto, primo? ¿Don Juan?
JUAN: Los dos tenemos un duelo
que nos obliga a reñir
y vos, como caballero,
no nos lo habéis de estorbar.2385
MENDO: Si es justo, yo lo prometo.
JUAN: Es justo, y él lo dirá.
DIEGO: No es sino injusto y muy necio.
(Yo me he de escapar del lance, Aparte
enredando en él a Mendo.)2390
Primo, don Juan galantea,
como lo muestra su intento,
a nuestra prima Leonor.
Yo, por salir sin empeño
con una mujer de casa,2395
queriéndola ver mi suegro,
que era cosa de don Juan
dije a mi tío en secreto,
llegando él a esta ocasión,
por salir de ella sin riesgo.2400
De esto resulta sin duda
que Leonor de él tenga celos,
y él, para satisfacerla,
que esto no puede ser menos,
quiere que yo me desdiga;2405
yo le digo que no puedo.
Sobre esto hemos de reñir;
venistes vos a este tiempo,
y no he de reñir yo agora,
porque no es igual el riesgo,2410
que un primo al lado es ventaja,
como lo dice el proverbio.
Esto supuesto, don Juan,
buscadme vos cuerpo a cuerpo,
que solo yo os reñiré2415
cuanto fuere gusto vuestro,
menos lo que fuere justo.
Adiós, primo.
Vase don DIEGO
JUAN: Oíd, don Diego.
MENDO: Esperad, señor don Juan,
que ya con mi primo el duelo2420
no tenéis sino conmigo,
y aquello es después de aquesto.
JUAN: ¿Por qué?
MENDO: Porque habiendo causa
de reñir en dos empeños,
de ser llamado, a llamar,2425
el ser llamado es primero.
JUAN: Pues vos ¿por qué me llamáis?
MENDO: Porque yo a casarme vengo
con doña Leonor, mi prima,
siendo vos testigo de ello,2430
y habiéndoos hecho mi amigo,
galantearla en secreto
es traición, y vos debierais,
a ley de buen caballero,
decírmelo llanamente2435
antes que yo hubiera hecho
empeño en la voluntad,
que entonces estaba a tiempo
de ver lo que bien me estaba
sin el dolor de los celos.2440
Y pues esta queja es justa,
salgamos al campo luego,
que allí de esta sinrazón
me satisfará mi acero.
JUAN: Si la queja que tenéis2445
por lo que dijo don Diego,
antes de llamarme al campo
me la hubiérades propuesto,
yo os dejara aquí sin ella.
Mas ya llamado al empeño,2450
no os quiero satisfacer,
aunque era razón y puedo,
porque después de reñir
quiero que vos, satisfecho,
sepáis que, por no excusarlo,2455
no os satisfice, pudiendo.
MENDO: Si eso es así, yo os lo pido.
JUAN: Ya os respondo que no puedo.
MENDO: Pues vamos a la campaña.
Sale don TELLO
TELLO: Tened, ¿dónde vais, don Mendo?2460
MENDO: Señor, yo a don Juan al campo
a divertirnos le ruego
que vamos, y este favor
recibo de él.
JUAN: Yo os lo debo,
por serviros. A esto vamos,2465
si dais licencia, don Tello.
TELLO: Yo a don Mendo he menester,
y de tal divertimiento
siento estorbaros el gusto.
(En lo que oí y lo que veo Aparte2470
en sus semblantes, conozco
que iban los dos a algún duelo,
y habiéndomelo negado,
averiguarlo no puedo.
Esto sin duda resulta2475
de aquel lance de don Diego,
que no le he podido hallar
para saber el empeño.
Estorbarlo aquí es forzoso,
hasta ver el fundamento.)2480
Don Mendo, veníos conmigo.
MENDO: Voy, señor, a obedeceros.
A don JUAN
Forzoso es disimular,
por mi tío, nuestro intento.
JUAN: Sois atento, yo os lo estimo,2485
mas ya faltaros no puedo.
MENDO: Yo en pudiendo os buscaré.
JUAN: Forzosamente soy vuestro.
TELLO: ¿Qué es lo que decís, don Juan?
JUAN: Me despido de don Mendo.2490
TELLO: No os despidáis, que también
a vos os pido lo mesmo.
JUAN: Iré gustoso a serviros.
TELLO: (Ansí asegurarlo quiero.) Aparte
Venid conmigo.2495
JUAN: Ya vamos
MENDO: Lo dicho, dicho.
JUAN: Eso ofrezco.
Vanse don TELLO, don MENDO y don JUAN. Salen doña INÉS y doña LEONOR
INÉS: Esto pasa, Leonor: don Juan, ingrato,
me pagó con tal trato
la fe que me debía.
LEONOR: Y ¿sabes tú si la verdad sería2500
lo que dijo don Diego?
INÉS: Mira tú si es verdad, pues se fue luego,
y en su traición vencido,
aun no me ha vuelto a ver.
LEONOR: Eso habrá sido
porque te vio irritar de su porfía,2505
y tú que no te vea le has mandado.
INÉS: ¿Y por eso no ha vuelto, Leonor mía?
0 no sabe de amor o está culpado;
que en celos que despiden al amante
nunca habla el corazón sino el semblante.2510
El pecho más furioso y enojado,
de celos asaltado,
cuando de oír satisfacción se excusa,
no la despide porque la rehúsa,
sino la esfuerza, y cuando la revoca2515
por oír la mayor, no quiere poca;
que la mujer de celos más herida
que a su amante despida,
cuando él vuelve y rendido se le ofrece,
aun la satisfacción tibia agradece;2520
porque, cuando es de poco fundamento,
no agrada la razón, sino el intento.
Yo, Leonor, por mi daño
he visto cara a cara el desengaño,
y pues yo de mi culpa soy testigo,2525
le lograré aunque sea en mi castigo.
Yo a mi padre no tengo resistencia,
mi decoro es la ley de mi obediencia;
a esta atención, aun de él correspondida,
por no faltar perdiera yo la vida,2530
pues ya que de él estoy tan agraviada,
con mi muerte he de verme castigada.
Hoy a don Diego le daré la mano.
Si tarde he de morir, alivio gano,
pues sólo de esta suerte2535
puedo abreviar los plazos a mi muerte.
LEONOR: Pues caso que don Juan te haya faltado,
casarte con un hombre tan privado
de razón y de gusto ¿es buen remedio?
INÉS: Para morir más presto, ese es el medio.2540
LEONOR: Don Juan viene aquí dentro.
INÉS: Pues, hermana,
yo sé de Amor la condición tirana,
y aunque en mi mismo honor haga el estrago,
lo atropellaré todo por su halago.
Si le veo, aunque sea desatento,2545
no me he de resolver a lo que intento.
Tú mi resolución le manifiesta,
que yo a esperarte voy con la respuesta.
LEONOR: Pues ¿eso intenta tu rigor? ¿No advierte
que él sin duda vendrá a satisfacerte?2550
INÉS: De eso quiero excusarme,
porque más creo que vendrá a engañarme.
LEONOR: Pues hasta verlo, espérale siquiera.
INÉS: ¿Qué le faltaba a Amor si ver pudiera?
LEONOR: En fin, ¿no le has de ver?2555
INÉS: Eso pretendo.
LEONOR: Pues yo se lo diré.
INÉS: (De él voy huyendo; Aparte
pero ¿qué les importa a mis enojos
si dejo el corazón con huir los ojos?
Pero si vuelvo–¡por quién soy!–no miro
qué perezosamente me retiro.2560
Mucho rigor es este que resuelvo.
De aquí le oiré, que ni me voy ni vuelvo.)
Sale don JUAN
JUAN: Llegando don Tello a casa
nos mandó en ella esperarle,
y fue a buscar a don Diego;2565
sin duda presume el lance.
Si entretanto hablar pudiese
a Inés, fuera alivio grande
de la pena en que me tiene.
LEONOR: Señor don Juan, Dios os guarde.2570
JUAN: ¡Hermosa Leonor!
LEONOR. Mi hermana,
viéndoos pasar delante,
al entrar por esta sala,
se retiró; perdonadme2575
que os diga que por no hablaros,
que no puedo yo quitarle
a esta noticia forzosa
lo que tiene de desaire.
De dárosla me excusara;2580
mas me ha obligado a que os hable
por ella, y entre ella y vos
es fuerza que a vos os falte.
Mi hermana, señor don Juan,
no sé si quejas lo causen2585
o la precisa obediencia
del precepto de mi padre,
–uno u otro o esto solo,
que aunque nazca de ambas partes,
es sin duda que esta ley2590
será lo que más la arrastre–
hoy se casa con mi primo,
y de esto el retiro nace,
que no fuera justo hablaros
estando en este dictamen2595
con esta resolución.
JUAN: No paséis más adelante,
señora, si no intentáis
que el corazón me traspasen
las flechas que mi desdicha2600
de mis finezas le hace.
Si eso nace de su queja,
la luz del cielo me falte
o la de sus ojos bellos,
que es otra, por más süave,2605
si he dado causa a su enojo,
y piérdala yo esta tarde
si en mí de otro pensamiento,
aun lo que no es culpa cabe.
Si su primo me ha culpado,2610
malicioso o ignorante,
cualquier engaño es delito
si no se espera el examen.
Condenar sin causa a un reo
es rigor y, ya que pase,2615
no otorgarle apelación
es gana de condenarle.
Y si es tan severa ley
el precepto de su padre,
máteme su ejecución,2620
mas ella no lo adelante.
Muera yo a no poder más,
porque mi estrella me ultraje;
mas no ella, que no es todo uno
que ella o mi estrella me maten.2625
INÉS: (¡Bien huía yo de oírle! Aparte
¡Oh, Amor tirano, cobarde,
a la ofensa tan ligero
como al rendimiento fácil!)
LEONOR: Don Juan, a vuestras razones,2630
aunque muevan mis piedades,
no puedo yo responderlas,
que, aun por consuelo, es en balde.
Esto me mandó deciros
mi hermana, y agora darle2635
esa respuesta por vos
es cuanto está de mi parte.
A esto voy. ¡Guárdeos el cielo!
JUAN: ¿Podré esperar?
LEONOR: No se agravie
vuestro amor si no saliere,2640
que, si no es que ella lo mande,
yo no tengo a qué volver.
Adiós.
JUAN: Leonor, escúchame.
Sale don MENDO al paño, oyendo el postrer verso
MENDO: (¡Válgame el cielo! ¿Qué veo?) Aparte
LEONOR: ¿Qué dices?2645
JUAN: Pues son crueldades,
que las templéis os suplico.
LEONOR: Cuanto está aquí de mi parte,
ya lo sabes, eso haré.
JUAN: En fin, ¿no decís que aguarde?
LEONOR: No está en mi mano, don Juan.2650
Esto es fuerza, perdonadme.
Vase doña LEONOR
JUAN: Pues yo, antes que su rigor,
iré a que mi amor me mate.
MENDO: Para eso está aquí mi espada,
cuando ese despecho os falte.2655
INÉS: (¡Cielos, don Mendo ha venido Aparte
y salir no puedo a hablarle.)
JUAN: ¿Qué es lo que decís, don Mendo?
MENDO: Que ya en mi enojo no caben
más dilaciones, don Juan,2660
cuando, después de avisarme
que amáis a Leonor don Diego,
de esa culpa hallo este alarde.
Salgamos, don Juan, al campo,
que ya, aunque pudierais darme2665
satisfacción muy precisa,
no la quiere mi coraje.
JUAN: Pues hacéis mal–¡vive Dios!–
que ya roto el primer lance,
en este por muchas causas2670
os la diera yo bastante.
MENDO: Pues salgamos a reñir.
JUAN: Vuestro es el puesto, guiadle.
INÉS: (¿Qué escucho? ¡Válgame el cielo!) Aparte
MENDO: A vos os toca ir delante.2675
JUAN: No toca eso sino a vos,
que habéis de escoger la parte.
MENDO: Pues venid, si a mí me toca.
JUAN: Ya os voy siguiendo.
INÉS: ¡Ay, pesares!
Escuchad, señor don Mendo.2680
MENDO: ¿Quién es?
INÉS: Quien, oyéndoos, sale
a excusaros ese empeño.
MENDO: No presumo que eso es fácil.
INÉS: Sí es, que yo puedo deciros,2685
fïada de vuestra sangre,
lo que, de atento, don Juan
es forzoso que os recate.
Vos al campo le llamáis
creyendo que a Leonor ame,2690
y sabed que va a reñir
de noble, mas no de amante.
Don Juan, señor, ha seis años
que, viéndome en el pasaje
de Méjico a España, puso2695
los ojos en mí, y él sabe
los desdenes, los rigores
que llora su amor constante,
hasta ganarme licencia
para pedirme a mi padre.2700
Desde aquí les di a mis ojos
licencia para agradarse
de verle y a los oídos
del contento de escucharle;
pero no a pasar de aquí,2705
porque el mismo sol no arde
en tan puros esplendores
como él recatos me aplaude;
que aunque confieso que tuve
inclinación a sus partes,2710
a su atención, su fineza,
en la mujer noble nace
la inclinación y el agrado
tan dentro de los umbrales
de su decoro que apenas2715
el que la logra lo sabe.
E inferid con la pureza
que pudo serme agradable
la asistencia de su amor,
pues siendo ya, por mi padre2720
y vuestro primo, imposible
que yo con don Juan me case,
sin escrúpulo lo dice
una mujer de mi sangre.
Esto supuesto, don Mendo,2725
conoceréis cuán de balde
vuestro temor os provoca,
cuando don Juan es mi amante.
De esto no os quedará duda,
porque fuera error notable2730
presumir que una mujer
de mi obligación os llame
y, compasiva del riesgo
que ve en reñir dos galanes,
quiera fingirse un desdoro2735
para excusarlos un lance.
La fineza que don Juan
por mí en su silencio añade,
se la pago en publicar
lo que en él fuera desaire.2740
Y a vos os pido, en albricias
de que sé que Leonor hace
tanta estimación de vos
como es justo que ella os pague,
que, cesando esto, no sólo2745
de este caso no se hable,
mas, quedando en vuestro oído,
a la memoria no pase.
Y vos, don Juan, pues ya veis
el empeño de mi padre,2750
y que vuestra petición
no se previno a ser antes,
olvidad vuestro cariño,
que en los hombres es muy fácil.
Digo fácil ¡ay de mí2755
es pena más tolerable,
porque ellos pueden tener
sin culpa las variedades.
Y si esto os cuesta dolor,
que lo imposible lo aplaque2760
o el retiro le mitigue
o el sufrimiento le sane
o para que se la lleve,
dad vuestra esperanza al aire,
que, a ser el de mis suspiros,2765
yo sé que fuera bastante,
porque yo, siendo forzoso,
para el plazo de esta tarde
he dispuesto mi obediencia,
como debo. Dios os guarde,2770
que yo, dejándoos amigos,
como es deuda en pechos tales,
voy contenta de haber sido
el iris de vuestras paces.
MENDO: Oíd, señora, escuchad,2775
que en un alivio tan grande
como el que de vuestro aviso
a mis esperanzas nace,
os debo yo, agradecido,
fineza que las iguale.2780
INÉS: ¿Vos fineza a mí? ¿En qué modo?
MENDO: En hacer que vuestro padre,
sea o no contra mi primo,
a vos con don Juan os case.
INÉS: Esa fineza es por él,2785
si él la solicita amante,
que para mí no es lisonja.
JUAN: Señora, pues, ¿tanto vale
el crédito de un engaño,
que por él así me trates?2790
Y agora, que estando ya
don Mendo de nuestra parte,
no importa que esto más sepa:
seguí a don Diego, y él sabe
que confesó en su presencia2795
que sólo porque tu padre
no viese aquella mujer
INÉS: No vais, don Juan, adelante,
que aqueso es satisfacción,
y aquí no os la pide nadie.2800
(¡Oh, lo que miente el recato!) Aparte
MENDO: Señora, si de eso nace
algún descontento vuestro,
yo, por hallarme delante,
soy testigo que don Juan2805
no la conoce ni sabe
quién es, y que él lo fingió.
INÉS: Eso, don Mendo, es tratarme
con más llaneza que es justo.
Don Juan, ni mujer, ni nadie2810
me ha dado desabrimiento;
pues ¿por qué me satisface?
(¡Quiera amor que sea verdad, Aparte
que, aunque le pierda, es süave!)
JUAN: Si tu enojo lo publica,2815
¿qué importa que lo recates?
INÉS: Por no oír eso me voy.
JUAN: Señora, escucha un instante.
INÉS: ¿Qué me queréis?
JUAN: Esto solo.
Si don Mendo malograse2820
la dicha que ha prometido,
¿será tu amor de mi parte?
INÉS: ¿Yo amor? No sé qué es amor.
Después de que yo me case
sabré de eso, que ahora ignoro.2825
JUAN: Aunque en mi pena lo calles,
lo permitirá tu agrado.
INÉS: Mirad que viene mi padre.
MENDO: Retirémonos, don Juan.
Vase don MENDO
JUAN: Ya yo os sigo; id vos delante.2830
Señora, no me permitas
que con tal dolor me aparte
de tu presencia.
INÉS: Don Juan,
¿qué me quieres? ¿Ya no sabes
los pesares que me cuestas?2835
JUAN: Pues ¿ya no ves de qué nacen?
INÉS: ¿Qué importa el verlo al perderte?
JUAN: ¿Eso no puede enmendarse?
INÉS: ¡Pluguiera al cielo pudiese!
JUAN: ¿Qué dices?2840
INÉS: Que no te pares.
JUAN: Eso es desvío.
INÉS: Es temor.
JUAN: ¡Qué pena!
INÉS: Que entra mi padre.
JUAN: ¡Mal haya el peligro!
INÉS: Amén.
JUAN: Quédate a Dios.
Vase don JUAN
INÉS: Él te guarde.
Sale BEATRIZ
BEATRIZ: ¿Señora?2845
INÉS: Beatriz, ¿qué es eso?
BEATRIZ: Con el viejo en este instante,
si no corro doy de hocicos.
INÉS: ¿Dónde has estado esta tarde?
BEATRIZ: Señora, en un gran empeño.
INÉS: ¿Qué ha sido?2850
BEATRIZ: Fui a echar los naipes
porque don Diego te deje
y, según las cartas salen,
o mentirá el rey de bastos
o no ha de querer casarse.
INÉS: ¿Crédito das a esas cosas?2855
¿No ves que son disparates?
BEATRIZ: Pues ¿un rey ha de mentir?
INÉS: Deja esas vulgaridades.
BEATRIZ: Tú verás en lo que para.
Mas dejando esto a una parte,2860
¿hasta cuándo ha de durar
el estar yo, por mis paces,
de embozada en el retiro,
que es ya cosa intolerable?
INÉS: A mi padre hablaré agora.2865
BEATRIZ: Pues él y Mosquito salen,
y más que vienen hablando
en el caso de los naipes.
INÉS: ¿Qué dices? Pues ¿eso es cierto?
BEATRIZ: Tú verás lo que ello pare,2870
y si quieres entenderlo,
retírate aquí un instante.
INÉS: Harélo, aunque es desatino,
por ver en ello a mi padre.
Salen don TELLO y MOSQUITO
TELLO: Tú has de saber de este caso2875
todo lo que en ello hubiere.
MOSQUITO: Señor, cuanto yo supiere
lo diré más que de paso.
TELLO: Pues yo te hallé en el zaguán,
¿quién era aquella mujer?2880
MOSQUITO: La condesa era, a mi ver.
TELLO: ¿Quién?
MOSQUITO: La prima de don Juan.
TELLO: ¿Qué dices?
MOSQUITO: Como ahora es día,
la vi ella por ella expresa.
TELLO: ¿La condesa?2885
MOSQUITO: La condesa
condada, su señoría.
TELLO: ¡Válgame Dios!
MOSQUITO: Y a mí y todo.
TELLO: De gran empeño salí
estando don Juan allí.
MOSQUITO: ¿Y yo no andaba en el lodo?2890
Hablan BEATRIZ y doña INÉS aparte
BEATRIZ: Verás lo que se alborota.
INÉS: Pues ¿qué semejanza tiene
con los naipes que previene
la condesa?
BEATRIZ: Ésa es la sota.
INÉS: ¡Cielos! Yo mi desengaño2895
agradezco haber sabido.
TELLO: Mosquito, estoy aturdido
de un suceso tan extraño.
Pues ¿ella buscóle a él,
o cómo llegó allí a estar?2900
MOSQUITO: (¡Cielos! ¿Cómo he de escapar Aparte
de aqueste viejo crüel
que a dudas me ha de moler
y se aventura el enredo?
Mas sólo librarme puedo2905
no dejándome entender.)
Yo señor, al conocella
la vi que al zaguán entró,
y un pobre entonces llegó,
que no dio limosna ella.2910
El pobre pasó adelante,
don Diego vino tras él,
y repitiendo el papel
vino el pobre vergonzante.
Traía un vestido escaso2915
de color, y Dios me acuerde
que no era tal, sino verde.
TELLO: ¿Pues el vestido es del caso?
MOSQUITO: Habiendo el pobre salido,
vino la condesa luego,2920
y cuando vino don Diego,
vino porque había venido.
TELLO: ¿Quién había venido?
MOSQUITO: Él.
TELLO: Luego, ¿ella le fue a buscar?
MOSQUITO, No, señor, porque al entrar2925
ella entraba con aquél,
y el pobre, que entraba cuando
entraba él, no llegó.
TELLO: Pues ¿quién era aquel que entró?
MOSQUITO: Eso es lo que voy contando.2930
Entró ella, y cuando entraba
entró el pobre, y fue don Diego,
y como entró con sosiego,
después de entrado allí estaba.
Y de esto se quedó loco,2935
porque entraba muy esquivo.
TELLO: No lo entiendo ¡por Dios vivo!
MOSQUITO: Pues eso, ni yo tampoco.
INÉS: Beatriz, ¿qué es lo que está hablando
Mosquito?2940
BEATRIZ: Los naipes son.
INÉS: Pues ¿qué es esta confusión?
BEATRIZ: ¿No ves que está barajando?
TELLO: ¿Quién a quién vino a buscar?
MOSQUITO: Luego, ¿no lo has entendido?
TELLO: No, ni explicarte has sabido.2945
MOSQUITO: Pues vuélvotelo a explicar.
Él buscó a quien le buscaba,
porque ella buscando vino,
y buscando de camino
él buscó lo que allí estaba,2950
y el pobre que los buscó
no buscó duelos ajenos.
TELLO: Agora lo entiendo menos.
MOSQUITO: Pues ¿qué culpa tengo yo?
TELLO: Tú has de apurar mis enojos.2955
¿Qué dices?
MOSQUITO: ¿Hay tal rigor?
¡Viven los cielos, señor,
que lo vi con estos ojos!
TELLO: ¿Qué es lo que viste?
MOSQUITO: Esta historia.
TELLO: ¿Qué historia? Que en tu torpeza2960
no tiene pies ni cabeza.
MOSQUITO: Pues no será pepitoria.
TELLO: ¿Sabes tú si él de ella es dueño,
o tiene empeño?
MOSQUITO: ¿Hay tal? Como
yo no soy su mayordomo,2965
¡qué sé yo si tiene empeño!
TELLO: Anda vete, mentecato,
que eres un simple.
MOSQUITO: (Eso quiero.) Aparte
TELLO: ¿Para qué apuro yo dudas
donde me avisa un ejemplo?2970
No hay honra puesta en mujer
segura de aquestos riesgos;
y hoy, pues me la da este acaso,
lograr el aviso quiero
casando luego a mis hijas.2975
INÉS: Beatriz, aunque yo no entiendo
a Mosquito, el desengaño
he logrado de mis celos,
y en albricias, salgo a hablar
por ti a mi padre.2980
BEATRIZ: Eso espero.
INÉS: Padre y señor.
TELLO: Inés mía,
¿quién viene contigo?
INÉS: El ruego
de Beatriz me ha condolido:
por ella a pedirte vengo
que vuelvas a recibirla.2985
TELLO: Si es tu gusto, ¿cómo puedo
negártelo? Quede en casa.
Sale don DIEGO al paño
DIEGO: A decir vengo resuelto
a mi tío que disponga
de mi prima, pues yo tengo2990
mejor boda en la condesa.
INÉS: Ya se logró tu deseo.
agradécelo a mi padre.
BEATRIZ: Los pies mil veces te beso.
TELLO: Ya tú quedas recibida,2995
y yo de ello muy contento.
Hablan aparte MOSQUITO y BEATRIZ
MOSQUITO: ¿Qué es lo que miro? Ay, Jesús, Aparte
que hemos dado con los huevos
en la ceniza, Beatriz!
BEATRIZ: ¿Qué es lo que dices?3000
MOSQUITO: Don Diego
está viendo esta función.
BEATRIZ: Salióse todo el puchero.
TELLO: Inés, ven a prevenirte,
que ya todo está dispuesto,
y os habéis de desposar3005
luego que venga don Diego.
Vase don TELLO. Hablan aparte doña INÉS y BEATRIZ
INÉS: ¡Ay de mí, Beatriz! ¿Qué dices?
BEATRIZ: Vete, señora, allá dentro,
que estoy en un gran conflicto,
y estriba en él tu remedio.3010
INÉS: Sin vida voy a esperarte.
Vase doña INÉS
BEATRIZ: ¡Villano, no hagas extremos
viendo mi resolución,
que con amor no hay respetos!
Yo he de ser de su traición3015
testigo estando aquí dentro,
y aquí he de ver si a mis ojos
se atreve el falso a ofendellos.
MOSQUITO: (¡Jesús, qué bien la ha enhebrado!) Aparte
Señora, pues ¿tú haces eso?3020
¿Una mujer de tus prendas
se finge humilde, en desprecio
de su honor y se acomoda
por crïada de don Tello,
que puede ser tu lacayo?3025
BEATRIZ: El Amor dora los yerros;
yo he de ver con esta industria
si se casa o no don Diego.
DIEGO: (Señores, ¿qué es lo que escucho? Aparte
Mil cruces me estoy haciendo.3030
¡Y dirán que no me alabe!
Un testimonio de aquesto
tengo de enviar a Burgos.)
MOSQUITO: Y ¿qué ha de decir don Diego
si esto ve?3035
BEATRIZ: ¿Qué ha de decir?
El alma ¡viven los cielos!
le he de sacar si se casa.
Déjame ya o mi despecho
dará voces como loca.
DIEGO: Señora, oíd, deteneos.3040
MOSQUITO: ¡Ay, señor, pues has venido,
mira qué locura ha hecho!
¡Témplala, que está hecha un tigre!
BEATRIZ: Y un basilisco, un veneno.
Aquí vengo a ver, traidor,3045
si se hace hoy el casamiento.
DIEGO: ¿Qué casamiento? Pues yo,
¿no sabéis ya que soy vuestro?
BEATRIZ: No fío de eso, tirano.
DIEGO: Pues ¿de qué fiáis3050
BEATRIZ: De mi incendio,
que ha de abrasar esta casa
si aquí ofendida me veo.
DIEGO: (Señores, ¿esto es encanto? Aparte
¿Mi talle es pacto secreto?)
Señora, pues ¿no advertís3055
que yo permitir no puedo
esto, siendo vuestro esposo?
BEATRIZ: No hay que tratar; yo he de verlo.
DIEGO: ¿Qué habéis de ver?
BEATRIZ: Si esta noche
te casas.3060
DIEGO: No temáis eso.
BEATRIZ: No puede un amor que es fino…
DIEGO: Pues ¿el lustre?
BEATRIZ: Todo es menos.
DIEGO: ¿Y el decoro?
BEATRIZ: No hay decoro.
DIEGO: ¡Por Dios, que os volváis!
BEATRIZ: No quiero.
Sale don TELLO
TELLO: ¡Hola! ¿Qué voces son éstas?3065
A don DIEGO
MOSQUITO: (Señor, por tu honor te ruego
que disimules agora.)
Señor, el señor don Diego
de mi señora está hablando.
TELLO: ¿Qué habláis, sobrino? ¿Qué es esto?3070
BEATRIZ: Señor, me dice que diga…
TELLO: ¿Qué has de decir tú? ¡Esto es bueno!
Apenas te han recibido
¿y empiezas ya a hacer enredos?
DIEGO: (¿Y he de sufrir yo que trate Aparte3075
este vejezuelo clueco
a mi mujer de este modo?)
MOSQUITO: (¡Disimula, por San Pedro!)
BEATRIZ: Yo, señor, no enredo nada.
TELLO: Éntrate, loca, allá dentro.3080
DIEGO: (Tú lo eres, y tu alma, Aparte
y mientes como mal viejo.)
MOSQUITO: (Sufre, señor, que te pierdes.)
TELLO: ¿No te vas?
BEATRIZ: Ya te obedezco.
DIEGO: ¡Vive Dios!…3085
Hablan aparte don DIEGO y BEATRIZ
BEATRIZ: Calla, crüel.
DIEGO: ¿Qué dices?
BEATRIZ: Que ahora veremos
si te casas.
DIEGO: ¿Eso dudas?
BEATRIZ: A oírlo voy.
DIEGO: Yo me huelgo.
BEATRIZ: Pues aquésta es la ocasión.
DIEGO: Aquí lo verás.3090
A ellos
TELLO: ¿Qué es eso?
BEATRIZ: Hacer lo que me han mandado.
Vase BEATRIZ
TELLO: Llama a tus señoras luego.
DIEGO: (Más señora es ella que ellas, Aparte
lo que va de mí a un cochero.)
TELLO: Sobrino, con vuestras cosas3095
estoy en tanto desvelo
que hasta veros desposados
yo no he de tener sosiego.
Todo está ya prevenido,
y sólo a vos os espero3100
por salir de este cuidado.
DIEGO: ¿De tanto gusto es ser suegro
que a serlo os dais tanta priesa?
¿No es mejor, pues estáis viejo,
que lo dilatéis un poco3105
y os dure el oficio menos?
TELLO: ¿Qué es dilatarlo, o por qué?
DIEGO: Por unos días, que aquesto
no ha de ser cochite hervite,
que una boda no es buñuelo.3110
TELLO: ¿Qué días?
DIEGO: Cuatro o seis años,
que ello se hará, andando el tiempo.
TELLO: ¿Qué llamáis cuatro o seis años?
Ni una hora, ni un momento,
luego os habéis de casar.3115
DIEGO: Pues yo casarme no puedo.
MOSQUITO: (Acabóse, esto dio lumbre.) Aparte
TELLO: ¿Qué decís, que no os entiendo?
DIEGO: Que no me puedo casar.
¿Lo entendéis agora?3120
MOSQUITO: (Menos.) Aparte
TELLO: ¿Por qué?
DIEGO: Porque soy casado.
MOSQUITO: Y yo soy testigo de ello.
TELLO: ¿Vos casado?
DIEGO: In facie Ecclesiae.
TELLO: Pues ¿con quién?
DIEGO: Eso no puedo
decir, porque es un amigo.3125
TELLO: Pues, villano–¡vive el cielo!–
que en ti he de tomar venganza
de tan osado desprecio.
MOSQUITO: ¡Ay, señores, que se matan!
Salen por una parte doña INÉS y doña LEONOR; por otra, don JUAN y don MENDO
JUAN: ¿Qué es esto, señor don Tello?3130
MENDO: Tío, ¿qué es esto?
INÉS: (¡Ay, Leonor, Aparte
que mi muerte estoy terniendo!)
LEONOR: Padre, ¿que enojo os irrita?
TELLO: Un agravio de don Diego,
que dice que está casado,3135
cuando yo darle prevengo
a mi hija por esposa.
MENDO: (Esto es que tomó el consejo Aparte
de doña Inés y lo excusa
valiéndose de este medio;3140
mas yo en favor de don Juan
he de enmendar el empeño.)
Tío, aunque don Diego ha dicho
que está casado, no es cierto.
Él, después que vino, supo3145
que don Juan tenía intento
de pediros a mi prima;
y él ha sido tan discreto,
que lo calló enamorado,
por veros en otro empeño.3150
Don Diego por él lo deja.
DIEGO: No lo dejo tal por eso,
sino porque estoy casado,
digo otra vez, y no puedo;
¿quiere usted que me encorocen?3155
TELLO: Hagáislo o no por aquello,
don Juan, ¿es esto verdad?
JUAN: Yo, señor, si la merezco,
no aspiro a mayor ventura
que la de ser hijo vuestro.3160
TELLO: Yo me honro mucho con vos,
y el castigo más severo
de este necio es que la pierda.
Dadle a Inés la mano luego.
JUAN: Con el alma y con mil vidas.3165
INÉS: Con otras tantas le aceto.
TELLO: Vos, Mendo, dadla a Leonor.
LEONOR: Con gozo se la prevengo.
DIEGO: Pues ahora verán mi boda,
supuesto que ésas se han hecho.3170
MOSQUITO: Antes se ha de ver la mía.
Señor, yo hago lo que veo;
Beatriz se casa conmigo.
TELLO: Yo darla el dote prometo;
dila que salga acá afuera.3175
MOSQUITO: Señor, tened a don Diego,
porque no me descalabre;
que aquí se acaba el enredo.
¡Ah, Beatriz! Dame esa mano.
Sale BEATRIZ
BEATRIZ: Yo, aunque indigna, te la ofrezco.3180
DIEGO: ¡Ah, pícaro! ¿A mi mujer
tienes tal atrevimiento?
TELLO: ¿Qué mujer?
DIEGO: Ésta que veis
es mi mujer.
TELLO: ¡Bien, por cierto!
¿Y por aquesta crïada3185
dejáis a mi hija?
DIEGO: ¡Esto es bueno!
¿Qué crïada? Que es condesa,
y se disfrazó de celos.
Descubríos ya, señora.
BEATRIZ: Yo descubriros no puedo3190
más de que soy Beatricilla
y vos el lindo don Diego.
DIEGO: Pues ¿cómo es esto?
MOSQUITO: Mamóla.
DIEGO: Villano–¡viven los cielos…!–
MOSQUITO: Aquí no hay a qué apelar;3195
que no lo sufriera el pueblo.
DIEGO: Pídase si quedo mal.
MOSQUITO: Y castigado este necio
a gusto de los oyentes,
aquí, con aplausos vuestros,3200
dichosamente el poeta
da fin al lindo don Diego.

FIN DE LA COMEDIA

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