EL CONDE ALARCOS
Antonio Mira de Amescua
Texto basado en la edición príncipe de EL CONDE ALARCOS en Quinta parte de comedias escogidos de los mejores ingenios de España (Madrid: Pablo de Val, 1952) y en la edición crítica, todavía sin publicarse, de Adrian T. Pickering (Ph.D., The Ohio State University, 1951). Fue preparado por Vern Williamsen para sus estudios en 1980 y luego fue revisado y puesto en forma electrónica en el año 1988.
Personas que hablan en ella:
- MÚSICOS
JORNADA PRIMERA
Hacen ruido de caza dentro y salen la INFANTA con venablo y PORCIA
INFANTA: ¡Qué dichosa hubiera sido,
Amor, si tú no supieras
que son celos y no fieras
los que al monte me han traído!
¿Quién podrá decir que celos5
me traen fatigando montes
que en alegres horizontes
son columnas de los cielos?
PORCIA: Yo a lo menos lo dijera.
INFANTA: ¿La caza y amor no son10
de distinta condición?
PORCIA: Di, ¿cómo?
INFANTA: De esta manera:
Al conde Alarcos amé.
Afición es peregrina.
Fuerza de estrellas me inclina.15
Resistí, y en vano fue.
Creció amor. Súpolo el conde;
que mis ojos sin temor
fueron lenguas, porque amor,
cuando calla, no se esconde.20
Prometíle ser su esposa,
y cuando a razón como ésta
esperaba una respuesta
dulce, alegre y generosa,
dudoso me niega el sí,25
huye tímida la mano.
Ya que bien tan soberano
le turbaba atribuí
sus dudas, pero después…
–aquí el alma se me arranca–.30
Sospeché que amaba a Blanca.
No es sospecha, verdad es.
Fuése a la guerra y, ausente,
celos y amor me embistieron;
que afectos en mí no fueron35
sino una pasión ardiente.
Dejó la guerra vencida
el conde con su prudencia;
Blanca me pidió licencia
cuando supo la venida.40
Enferma vino a esta aldea
según dijo, y yo imagino
que a esta soledad se vino
para que el conde la vea.
Mi envidia, en efecto, lucha45
con recelos inhumanos.
Salen GIL y BARTOLA, villanos
PORCIA: Acá salen dos villanos.
INFANTA: Pues, retírate y escucha.
Cantan
BARTOLA: “Si era hermosa la mañana,50
más hermosa era la aldeana”.
GIL: “Que si linda es la parida,
las torrijas son más lindas”.
BARTOLA: Suelta el prato, Gil.
GIL: ¿También
suelen las que paren hijas55
almorzar de estas torrijas?
A fe que me saben bien;
linda cosa es el parir
si de éstas se han de almorzar.
BARTOLA: ¿Y el dolor?60
GIL: Así, apretar
bien los dientes y sofrir.
BARTOLA: Dame siquiera una sola.
GIL: ¡Oh, qué presto que acodiste!
Dime, ¿cómo las oliste
si no hay narices, Bartola?65
BARTOLA: ¡Cómo engulles!
GIL: ¿Por qué no?
Cuando señora paría,
y la comadre decía,
“aprieta”, apretaba yo,
teniéndola de manera70
que en gran peligro nos vimos.
Pero en efecto parimos
yo, señora y la partera.
INFANTA: Porcia, ¿los has entendido?
PORCIA: Bien, señora.75
INFANTA: ¡Labradores!
GIL: No se irá la fiesta en frores;
las torrijas han olido.
Ya se acaban, yo me esfuerzo.
Éstas vienen con venablos.
¿Habéís parido? ¡Dïablos!80
¿Tres acodís a mi almuerzo?
INFANTA: ¿Cómo se llama esta aldea?
BARTOLA: Selva Florida se llama.
GIL: ¡Y a fe de Gil que la dama
que lo pregunta no es fea!85
Bartola de Bercebú,
juro a esta cruz, ¡vive Dios!,
y vuelvo a jurar, ¡por Dios!
Es más hermosa que tú.
A la INFANTA
Si antes hubiera venido,90
almorzara, por mi fe,
muy a su sabor.
INFANTA: ¿Y qué?
GIL: Torrijas, que hemos parido
y alegramos el suceso.
BARTOLA: ¡Calla, necio!95
GIL: ¿Soy bobillo?
Yo tenía de decillo.
Bonico so para eso.
INFANTA: ¿Quién ha sido la parida?
GIL: La señora del lugar.
INFANTA: ¿Qué decís?100
GIL: Bien sé callar;
no dije chisme en mi vida.
INFANTA: (Escuchando estos rigores, Aparte
toda el alma se me abrasa).
GIL: Parió la otra en su casa,
¿y sentís vos los dolores?105
INFANTA: ¿De quién parió?
GIL: De mil modos
se cuenta.
INFANTA: (¡Ay, amor crüel!) Aparte
GIL: Cuál dice éste, cuál aquél;
mas yo pienso que es de todos.
(Como purga es un secreto; Aparte110
callar será reventar.
Déjame Bartola hablar).
INFANTA: Sois labrador muy discreto.
GIL: Sí, señora.
INFANTA: ¿Y qué ha parido?
GIL: Una niña como el sol.115
No es tan bello su arrebol
cuando del alba ha nacido.
Lindo pelo, ojos bracos,
blancos y negros. Su madre
ya se levanta.120
INFANTA: Y su padre,
¿quién es?
GIL: Un conde Zalacos.
INFANTA: ¡Calla, traidor!
BARTOLA: ¿Qué dijiste?
GIL: Yo, ¿qué he dicho?
INFANTA: Airados cielos,
¿rayos dais en vez de celos?
Muerta soy. ¡Ay de mí, triste!125
Sale RICARDO
RICARDO: Ya era tiempo que te halle
el que siguiéndote viene.
Desde esa cumbre, a quien tiene
miedo y respeto este valle,
calar la salva te vi130
con espíritu gallardo.
INFANTA: Aún no me hallaste, Ricardo,
porque yo no estoy en mí.
Sale BLANCA
BLANCA: (La infanta es ésta. ¡En qué extremos Aparte
de cuidado y pena asisto!)135
PORCIA: Blanca sale y ya te ha visto.
INFANTA: Pues, dolor, disimulemos.
BLANCA: ¡Señora! ¿En Selva Florida
vuestra alteza? Vos, señora,
¿hacéis campos de la aurora,140
hacéis reinos de la vida
estos valles? ¿Vos aquí,
o con cuidado y acaso,
produciendo a cada paso
una rosa, un alhelí?145
Dadme la mano.
INFANTA: Levanta.
BLANCA: (¿Qué venida es ésta, cielos? Aparte
Cuidados miro y recelos
en el rostro de la infanta.)
INFANTA: Blanca, ¿cómo estás?150
BLANCA: Señora,
habiéndote visto, buena.
INFANTA: (¡Que se disimule pena Aparte
que siglos creció en una hora
y es de males un abismo!)
Yo la madrina seré.155
BLANCA: ¿Madrina? ¿Cómo? ¿De qué?
INFANTA: Luego, ¿está hecho el bautismo?
BLANCA: ¿De quién?
INFANTA: De la niña.
BLANCA: (Muerte, Aparte
agora, agora pudieras
embestirme, sin que fueras160
terror de la humana suerte.
¡Ah, villanos!) Yo no entiendo,
mi señora, lo que dices.
(¡Qué casos tan infelices Aparte
está el alma previniendo!)165
INFANTA: No te turbes, que bien sé.
BLANCA: ¡Habla más paso, por Dios!
Retírate de estos dos.
No me injuries.
INFANTA: Hija fue
de tu esposo. ¿Qué cuidados170
puede dar? Nunca el Amor
fue contrario del honor
cuando están acompañados.
Bien sé que la niña es tal
que, ya llore o ya se ría,175
a la aurora desafía
en belleza celestial.
BLANCA: (¡Ah, traidores!) Aparte
INFANTA: De tal rama
yo he de amparar la fortuna.
A RICARDO
¿Oyes? Entra, y en la cuna180
o entre los brazos del ama
hallarás la flor de lis
sexta de Francia. En secreto,
con cuidado y con respeto
la llevarás a París.185
Yo te la quiero crïar.
A ser mi hija comienza.
BLANCA: Si honestidad y vergüenza
me dan licencia de hablar,
señora, el conde es mi esposo,190
y nos dimos con las manos
los alientos soberanos
de las almas. Fue dichoso
en esto mi pensamiento,
pues se ve correspondido195
mi mucho amor, y excedido
mi propio merecimiento.
En dulce correspondencia
fue mi dueño, y suya fui.
Sólo has de culparme a mí200
si esto fue sin tu licencia.
Pero ya que lo has sabido,
del silencio no te quejes.
Suplícote que me dejes
lo que de ambos ha nacido205
para que yo en esta aldea
a los pechos del amor,
crïar pueda a Blancaflor,
que éste es su nombre.
INFANTA: (¡Que sea Aparte
mi fortuna tan ingrata210
que yo miro, escucho y hablo
sin que atraviese el venablo
a la fiera que me mata!)
Yo la tengo de crïar,
que en esto puse mi gusto.215
BLANCA: (Replicar no será justo.) Aparte
Los pies te quiero besar
por la merced.
Sale RICARDO con la niña
RICARDO: Ya la llevo.
BLANCA: Déjame verla.
INFANTA: Despacio
la veremos en palacio.220
BLANCA: ¡Oh, infanta, cuánto te debo!
RICARDO: ¡Mil bendiciones te den!
Cara tienes de alegría;
ya, como si fueras mía,
empieza a quererte bien.225
El cielo dé a tu belleza
larga edad que se repita,
y con tus años compita
la misma naturaleza.
Tu juventud y beldad230
vivan en verano eterno,
sin que se atreva el invierno
de la vejez a tu edad
porque el tiempo mal ofende
lo que inmortal debe ser.235
INFANTA: Prevénte para volver
a palacio.
[Vase RICARDO]. Dentro ruido
PORCIA: El rey desciende
al valle.
BLANCA: Esta villanía
no ha sido, traidores sola.
GIL: La culpa tiene Bartola240
que yo callaba y comía.
BARTOLA: Yo tenía de decillo.
Estaba, señora, loca.
Plegue al cielo que la boca
se me vuelva al colodrillo.245
GIL: Amén muchas veces digo.
Buena estarás de ese arte.
BARTOLA: ¿Por qué, Gil?
GIL: Por no besarte
si me casare contigo.
Vanse los [tres] y salen el REY y el MARQUÉS
REY: ¡Marqués de Mantua!250
MARQUÉS: ¿Señor?
REY: La infanta está aquí.
MARQUÉS: (Y la ingrata Aparte
que con sus desdenes mata
de amores al mismo Amor.)
REY: Hermana, yo te perdí
dichosamente.255
INFANTA: ¿Por qué?
REY: Porque la cueva encontré
donde vive Malgesí.
INFANTA: ¿Hablóle tu majestad?
REY: De años y ciencia cargado,
al monte se ha retirado.260
Lo que me pasó escuchad:
Seguí un ciervo herido, que en la frente
llevaba un árbol seco, y parecía
que en los brazos del viento diligente
un pino de esos montes se movía.
Corrió a teñir de púrpura una fuente265
donde su sangre en el cristal bebía,
dulces las ansias del morir haciendo
pues con ardiente sed murió bebiendo.
De un peñasco, que al sol agravios hace,
tiene el cristal su descendencia clara,270
porque en su cumbre despeñado nace
y hasta humillarse al Ródano no para.
En laberintos de estas sendas yace
del sabio Malgesí la gruta rara,
tan admirable, oculta y tan incierta,275
que la sirven las aguas de antepuerta.
Sin temor de fantásticos agravios
penetré las corrientes vidrieras,
y vi la gruta llena de astrolabios,
de pedazos de estatuas y de esferas.280
Entre libros, que son los mudos sabios,
esqueletos miré de hombres y fieras.
Horror daban las sombras y podía
temblar de ellas la luz, forma del día.
En sus lóbregos senos me han llamado285
hijo de Carlo Magno, y era un viejo
que con su larga vida ha porfïado,
hijo del tiempo, padre del consejo.
Después de haberme el sabio agasajado,
“Mírate”, dijo “oh Rey, en ese espejo”.290
Miréme, y no me vi entre sus cristales,
que fueron los reflejos celestiales.
Una hermosura vi tan soberana
que su deidad a adoración provoca,
de sol, marfil de oro, nieve y grana295
ojos, cuello, cabello, frente y boca.
Aquí mi admiración, o ciega o vana,
al espejo da vuelta, el cristal toca.
Un niño pareció que asir procura
lo que al espejo ve, que es su figura.300
¡Oh, singular mujer! Ya tu belleza
impresa se quedó en mi fantasía;
copiar podrá de ti naturaleza
cuantos prodigios de hermosura cría.
Si tal era la concha y la corteza,305
la perla y la médula, ¿cuál sería?
Yo pienso que entre abismos de luz pura
es la sombra del alma su hermosura.
Díjome Malgesí, “La que has mirado,
aunque le pesa a la fortuna ingrata,310
para tu esposa te previene el hado.
El tiempo esta fortuna te dilata;
mas vive sin casarte confïado,
mientras al oro no peinares plata”.
Y así pienso adorar eternamente315
esta hermosura que copié en la mente.
INFANTA: ¡Grave prodigio!
MARQUÉS: ¡Espejo milagroso!
INFANTA: (¡Oh, quién mirara en él mis males fieros!) Aparte
MARQUÉS: (¡Quién viera en él si yo seré tu esposo!) Aparte
VOCES: ¡Un oso baja al valle!320
REY: Los monteros
siguen con los lebreles algún oso,
y yo a matar saldré con los aceros
la fiera.
VOCES: ¡Que desciende el oso al valle!
REY: ¡Dile a esa gente bárbara que calle!
Vanse y sale el CONDE Alarcos
CONDE: Dé a los caballos el prado,325
hierba y flores mientras vengo.
Nuevos espíritus tengo,
Amor, después que he llegado
a esta aldea; que es sagrado,
que es depósito del día,330
que es centro del alma mía,
que esfera es de la luz bella
y epiciclo de la estrella
que me influye y que me guía.
¡Oh, Blanca, cuánto me debes!335
¡Oh, Blanca, cuánto te debo!
A rayos de sol tan nuevo,
¿qué cuidados no son leves,
y qué siglos no son breves?
¿Qué desmayo no es aliento,340
y qué pesar no es contento?
Todo es alegre contigo.
¡Con qué afectos que lo digo!
¡Con qué fuerzas que lo siento!
Sale GIL
GIL: ¿Yo desterrado? ¡Eso no!345
¿Qué dirá quien me topare?
Si ella pare o si no pare,
¿qué culpa tengo yo?
Páguelo quien lo comió.
CONDE: ¿Está en casa Blanca bella?350
GIL: No me pescude por ella;
que es una mujer perdida.
De un marqués está parida,
y el tal hombre vino a vella
y se llevó a Blancaflor.355
CONDE: ¡Ten, traidor, le lengua muda,
que te mataré!
GIL: (Sin duda Aparte
que éste ha sido el malhechor!)
¡Señora! Aquí está señor.
Rebuscar quiere la viña.360
Esté alegre, no me riña.
¡Albricias, albricias pido!
Sale BLANCA
BLANCA: Necio, ¿de qué?
GIL: Que ha venido…
BLANCA: ¿Quién?
GIL: El padre de la niña.
BLANCA: Tus simplezas maliciosas365
ya no se pueden sufrir.
CONDE: Al alba he visto reír,
llorando perlas y rosas,
en estas selvas hermosas.
BLANCA: ¿Qué mal puede haber tras esto?370
Y a un dulce amor tan honesto,
¿quién los brazos le negó?
Abrázale
GIL: ¡Toma! ¿No lo dije yo?
Más torrijas habrá presto.375
BLANCA: Mi dueño, conde y señor,
¿cómo vienes?
CONDE: Blanca mía,
como el que espera y confía
con cuidado y con amor,
vencido si vencedor.380
Vencido de tu hermosura,
de tu fe constante y pura,
vencedor como soldado
y, en efecto, enamorado
con razón y con ventura.385
BLANCA: Yo, conde y esposo mío,
pedí a la infanta licencia.
Harto ha sido que en tu ausencia
tuviese valor y brío.
A esta isla que hace el río390
me vine muerta de amores,
y apenas sentí dolores
cuando mis ojos miraron
una niña que envidiaron
las estrellas y las flores.395
A la luz primer, al paso
primero que dio en la vida,
llorar la vi enternecida,
como si fuera al ocaso.
Y a no ver que en este caso400
son comunes perlas tales,
pensara que eran señales
de desdichas con razón;
pero no, que en todas son
las lágrimas naturales.405
Lloró al fin; y yo reía
con gozo de ver, señor,
que era tuya Blancaflor.
No me acordé que era mía.
La infanta, al fin, no la cría,410
porque de ello fue gozosa.
¡Que soy tuya y soy dichosa!
¿El color has demudado?
¿Qué tienes? ¿Qué te ha turbado?
CONDE: ¡Oh, fortuna rigurosa!415
BLANCA: Conde, ¿recibes pesar
de verte con prendas mías?
¿Te enfadan mis alegrías,
y te has cansado de amar?
CONDE: Blanca, no, pero al contar420
que tuviste por mi amor
dolor y gozo mayor,
me ha quitado el alborozo
de la memoria del gozo
la memoria del dolor.425
BLANCA: Fue, conde, gran turbación.
No disimules conmigo.
CONDE: Mal hiciera, y así digo
que, con ciega inclinación
me descubrió su afición430
la infanta, y agora temo
que este favor tan supremo
no pare en algún pesar,
pues no sentir es pasar
de un extremo en otro extremo.435
BLANCA: Es ciega desconfïanza;
que es un ángel soberano.
Vuelve a dar esa mano.
CONDE: Sí, daré, con esperanza
de que no ha de haber mudanza440
en mi dicha, y pediré
que en público te la dé
por merced al rey.
BLANCA: Señor,
bien lo merece mi amor.
[………………. -é].445
CONDE: Tuyo he de ser.
BLANCA: ¿Aunque pese
a la infanta?
CONDE: Sí, señora.
BLANCA: ¡Gran dicha!
CONDE: De quien te adora.
BLANCA: ¡Dulce bien!
CONDE: Mi fin es ése.
BLANCA: ¡No cese tu amor!450
CONDE: ¡No cese!
BLANCA: Vete, pues.
CONDE: Contigo quedo.
BLANCA: ¿Vas sin miedo?
CONDE: Voy sin miedo.
BLANCA: Juntos vamos.
CONDE: ¿Quién?
BLANCA: Los dos.
CONDE: Pues adiós, mi Blanca.
BLANCA: Adiós.
CONDE: ¿Olvidarásme?455
BLANCA: No puedo.
Vase el CONDE
No podré olvidar, bien digo,
aunque se caigan los cielos;
pero podré tener celos
disimulados contigo.
¡Ay, esposo! ¡Ay, dueño amigo!460
¡Cómo me has dejado lleno
el corazón de veneno!
¿Que la infanta quiere así?
¡Tened lástima de mí
alto monte, valle ameno!465
No quise desconfïar
y encubrí la pena mía.
¿Qué amante que desconfía
da lecciones de estimar?
Agora salga el pesar470
que en el corazón me dejas,
pues de mis ojos te alejas.
Salgan, salgan como entraron
pero, ¿cuándo se aliviaron
los pesares con las quejas?475
A palacio vuelvo. Cielos,
hija y esposo me llevan,
permitid que no se atrevan
más a mi amor estos celos.
Salen GIL y BARTOLA a la puerta
GIL: Blanca está llorando duelos.480
BARTOLA: Unos van y vienen otros.
GIL: Aquí, aquí estamos nosotros.
¿Qué tienes?
BLANCA: ¡Celos tiranos!
¿Todo lo escucháis, villanos?
¡Dios me libre de vosotros!485
Vanse y salen el MARQUÉS y la INFANTA
MARQUÉS: Ya que volviste a palacio,
dejando montes y fieras,
oír, señor, pudieras
más atenta y más despacio
mis quejas y tus mudanzas,490
mi desdicha y tu crueldad.
INFANTA: ¿Cómo ha de tener piedad
quien de muertes y venganzas
alimenta el pensamiento?
¿He de escuchar con rigor495
lo que tú llamas amor
y yo llamo atrevimiento?
¿Cuándo usó discreto amante
de lenguaje tan villano?
Sed, marqués, más cortesano;500
habladme de aquí adelante
en estilo superior.
El que sirve y galantea,
ni se queja ni desea,
ni aún ha de nombrar amor.505
MARQUÉS: (Con sus desdenes me cela.) Aparte
¡Qué rigor!
INFANTA: (El conde viene, Aparte
y a la puerta se detiene.
¡Aquí industria, aquí cautela!)
Pues que tú y Blanca, marqués,510
bien os queréis, a mi hermano
suplicaré que la mano
sin más dilación le des
que esto conviene a su honor.
Sale el CONDE
CONDE: (¿Qué es esto que escucho, cielos?) Aparte515
MARQUÉS: (Si es que son hijos los celos Aparte
de la envidia y del amor,
quien celos pide amor tiene.
Ni negar ni conceder
será bien.) Podrás hacer;520
mas voyme, que el conde viene.
Vase
INFANTA: Conde, bienvenido seas.
Novedades hallarás,
pero después lo sabrás,525
cuando de espacio me veas.
Aunque tú todo lo alcanzas
con discurso y con razón,
desdichas de Blanca son
no solamente mudanzas.530
El marqués de Mantua y ella…
Ya me voy, que viene gente.
(Industria ha sido valiente Aparte
contra el rigor de mi estrella.)
Vase535
CONDE: Sin duda que es el mayor
tormento que el hombre alcanza,
pasar de la confïanza
a la duda y al temor.
Verse un alma con amor,540
fe segura y satisfecha,
cercada de una sospecha
rigor es, y tan extraño
que si viene el desengaño
casi, casi no aprovecha.545
Blasoné del más dichoso,
presumí del más querido;
ni temí favorecido,
ni correspondí quejoso.
Ya infelice y sospechoso,550
sin confïanza ninguna,
de la esfera de la luna
caí en brazos del temor;
porque va dando al Amor
los pasos de la Fortuna.555
Al rey quiero suplicar
que me dé a Blanca, y si ella
sin dudar, alegre y bella,
la mano me llega a dar,
no tengo qué sospechar;560
no ama al Marqués, porque es llano
que no vive un cuerpo humano
teniendo, con división,
en un puesto el corazón
y en otro puesto la mano.565
Sale el REY
REY: Conde, tus brazos aguardo.
Blasonando eternamente
de soldado tan valiente
y de francés tan gallardo.
En hora dichosa vengas,570
pues, como César, venciste.
Tus victorias me escribiste;
laureles dichosos tengas,
conde amigo.
CONDE: El que en tu boca
mereció ese nombre oír,575
bien se atreviera a pedir…
REY: La mitad del reino es poca.
CONDE: Blanca, señor…
REY: No prosigas,
ni explicarse amor pretenda;
que basta que yo lo entienda.580
No es menester que lo digas.
Salen la INFANTA y BLANCA
INFANTA: ¡Por vida del rey mi hermano,
y por los cielos, que es más
juramento, que si das
al conde Alarcos la mano,585
y te arrojares a ser
suya, que el alma te aflija,
dando la muerte a tu hija,
pues la tengo en mi poder!
Ya publiqué mi venganza,590
ya he confesado mis celos,
ya he jurado por los cielos.
Ni clemencia ni mudanza
puedes esperar de mí.
BLANCA: Mal puede haber tiranía595
en quien es la luz del día.
INFANTA: No me has de obligar así.
Entre enojos y pesares,
necias las lisonjas son;
la mayor obligación600
será si no te casares.
BLANCA: ¿Y cómo quieres, señora,
que aventurando mi honor,
no corresponda al amor
de quien me estima y me adora?605
INFANTA: ¡Bárbara, calla esa injuria,
y a tu mal los labios no abras,
porque son esas palabras
alimentos de mi injuria!
BLANCA: A quien eres corresponde.610
Señora, ¡ten compasión!
INFANTA: Ésta es ya resolución:
o sin hija o sin el conde.
REY: Blanca hermosa, a tus cuidados,
que en la memoria los tengo,615
dichoso dueño prevengo
que dejará coronados
de blasones y trofeos
los timbres de tus mayores.
BLANCA: (Aquí logro mis amores.) Aparte620
INFANTA: (Aquí mueren mis deseos.) Aparte
REY: Al conde tiene aquí.
Menos dueño no mereces.
Si mi cuidado agradeces,
dale la mano.625
INFANTA: (¡Ay, de mí! Aparte
Si se desposa con él,
seré asombro de mujeres.)
BLANCA: Dime, señora…
INFANTA: ¿Qué quieres?
BLANCA: ¿Y que serás tan crüel?
INFANTA: No provoques mi paciencia.630
Daré ejemplos de crueldad.
Aspid seré sin piedad.
Tigre seré sin clemencia.
¡A tu hija daré muerte,
y aún te la daré a comer!635
BLANCA: (Amor, ¿qué tengo de hacer? Aparte
¡Trance es riguroso y fuerte!
Confusa estoy. Estoy loca.
¡Perdida soy, ay de mí!
Cuando quiero decir “sí”640
me cierra un hijo la boca.
Tiéneme el amor tirano
entre la gloria y tormento,
como el enfermo sediento
que tiene el agua en la mano,645
cuando los labios se arrojan
a beber, el corazón,
temiendo su perdición
les detiene; ellos se mojan,
y queriendo proseguir,650
el temor los embaraza,
la fiebre los amenaza;
y entre el beber y el vivir
mira luchando a sus ojos,
con la dudosa inquietud,655
las ansias de la salud
y el rigor de sus antojos.
Así yo, triste, así yo
temo, dudo y me fatigo.
“Sí” quiero decir, y digo660
un “sí” que no es “sí” ni “no”;
porque en estos accidentes,
aunque el alma le ha firmado,
se queda mal explicado
entre la lengua y los dientes.)665
CONDE: (Este silencio es dudar. Aparte
esta duda es no querer.
¿Si la ha turbado el placer?
¿Si la suspende el pesar?
Amor, ¿qué he de presumir?670
¿Qué es turbación? Mas, ¡ay cielo!,
hallar en todo consuelo
no es bondad, es no sentir.
Si la mano señal es
que al alma se corresponde,675
será la mano del conde,
siendo el alma del marqués.
Reloj es desconcertado
Blanca en sus acciones ya,
porque la mano no está680
en el número que ha dado.
¡Ay, desengaño crüel,
y qué tarde que viniste!)
REY: ¿Cómo, Blanca, enmudeciste?
Pálido he visto el clavel685
de tus mejillas. Responde.
¿Qué tienes? ¿Qué te ha turbado?
BLANCA: Señor, el haber callado
me ha de agradecer el conde.
Si en la merced que me has hecho690
conozco el honor que gano,
no le negaré la mano,
sí, abrí las puertas del pecho.
(Pero soy tan desdichada.) Aparte
Dame, señora, licencia.695
INFANTA: A prueba de mi paciencia
estás, Blanca, porfïada.
¡Mira lo que haces!
BLANCA: (¡Embistan Aparte
mil tiranos desvaríos!
Valor tengo y tengo bríos700
que tus crueldades resistan.
Deshoje, pues, tu rigor
un clavel recién nacido;
que con hija y sin marido,
no queda bueno mi honor.705
[Al REY]
Por dueño al conde he aceptado;
digo mil veces que sí.
CONDE: Déjame pensar a mí
pues tú, Blanca, lo has pensado.
REY: Si el casarse es bueno y santo,710
malo es sin duda también.
(Pues que, queriéndose bien, Aparte
éstos dos lo temen tanto,
bien hago yo en dilatar
a mi juventud gallarda715
bodas que mi reino aguarda
y que tarde ha de lograr.)
CONDE: (De sí mismo desconfía Aparte
el que de Blanca ha dudado,
pues es decir que ha pensado720
que yo no la merecía.)
La mano, Blanca, te doy.
BLANCA: Y yo, para agradecerte,
el alma.
INFANTA: (¡Echada es la suerte! Aparte
¡Atrevióse! ¡Muerta soy!725
Si es mi dolor sin segundo,
si son locos accidentes,
seré grima de las gentes,
asombro seré del mundo.)
Habla con RICARDO al oído y [él se va]
¿Oyes, Ricardo?730
CONDE: Señora,
cuanto el sol mira eminente
en los mares del poniente
y los mares del aurora
me da alegre el parabién.
Dije mal. Todas las cosas,735
o corridas o envidiosas
mis glorias inmensas ven.
BLANCA: Conde, tu amor reverencio,
mas cuando en ilustro modo
no se puede decir todo740
es retórico el silencio.
CONDE: Dénos vuestra majestad
la mano.
REY: Viváis los dos
muchos años. Tomad vos,
y vos, Blanca, levantad.745
CONDE: A la infanta, mi señora,
pidamos también la mano.
INFANTA: ¿Qué te casaste, villano?
CONDE: Sí, porque Blanca me adora.
INFANTA: ¿Y mi amor?750
CONDE: No lo creí.
INFANTA: ¿Y mi esperanza?
CONDE: Fue flor.
INFANTA: ¿Y mis favores, traidor?
CONDE: Nunca yo los merecí.
BLANCA: Déme tu alteza la mano.
INFANTA: Que os dé la mano bien es755
la que os ha de dar después
el castigo más villano.
BLANCA: En tu clemencia confío.
INFANTA: ¡Ah, falsa, que me has quitado
el esposo que he adorado!760
BLANCA: ¡Ay, señora, que era mío!
REY: Dale tu mesa este día
a Blanca, como se usó
en mi palacio, que yo
le daré al conde la mía.765
Regala a la desposada.
Agasaja su belleza.
Ven, conde.
CONDE: Vuestra grandeza
viva, señor, envidiada.
Vanse770
BLANCA: (Sola he quedado. ¡Ay de mí! Aparte
De estos favores me pesa.)
INFANTA: No está bien aquella mesa
donde está; pasadla aquí.
BLANCA: (Sobresaltos me molestan; Aparte775
colores turban mi cara.
Estas honras perdonara
por el temor que me cuestan.
Ya he comenzado a sentir
el corazón tan estrecho780
que no me cabe en el pecho.
Latiendo está por salir).
Sacan la mesa
INFANTA: (¡Qué ame yo sin esperanza! Aparte
¡Que adore yo sin remedio!785
Montes se ponen en medio.
Pasarálos mi venganza.
Ningún consuelo promete
el amor en mi pesar,
si no es sufrir y callar).790
Poned ahí un taburete.
Y cante Porcia, que quiero
aumentar esta tristeza.
PORCIA: Siéntese ya vuestra alteza.
INFANTA: Dadme aguamanos primero.795
Canta
PORCIA: “Inhumanos son los celos,
pues a su envidiosa rabia
añade lisonja el ser
ministros de su venganza”.800
Siéntanse la INFANTA en una silla y BLANCA en un taburete, sirviendo las damas la mesa. Dan aguamanos a la INFANTA mientras canta PORCIA y BLANCA sirve la toalla. Sale RICARDO con un jarro de plata con sangre y un corazón entre platos
RICARDO: Dime lo que determinas
que aquí está.
INFANTA: (¡La acción es fiera!) Aparte
Déjalo ahí y salte fuera.
Pone el plato y vase805
Sirvan damas y meninas.
Agua me diste y agora
aguamanos te he de dar.
BLANCA: Ése no es modo de honrar
a tu crïada, señora.810
Yo me lavaré después
de comer.
INFANTA: Es ignorancia
si ves que en Italia y Francia
ceremonia y uso es.
¿A las honras que yo ofrezco815
qué francesa se negó?
BLANCA: ¿No se puede excusar?
INFANTA: No.
BLANCA: Pues, si es así, yo obedezco.
([……………. -ón] Aparte
Honras dadas de esta suerte820
halagos son de la muerte,
lisonjas de la traición).
¿Qué agua es ésta?
Échale la INFANTA sangre en lugar de agua
INFANTA: No des voces.
BLANCA: Dime, señora, ¿qué has hecho?825
INFANTA: No es nada, sosiega el pecho.
Es tuya, ¿no la conoces?
BLANCA: Dime si ha sido amenaza
o si fue el mismo rigor.
¡Mátame presto el dolor!830
Que el alma me despedaza
ver esta sangre en mis manos.
INFANTA: Es decirte lo que fuera
si tu sangre se vertiera.
Avisos son.835
BLANCA: Y no vanos.
¡Qué sobresalto me has dado!
INFANTA: Siéntate a comer.
BLANCA: No puedo,
que la alteración y el miedo
los sentidos me ha quitado.
INFANTA: Llega. ¡Acaba, impertinente!840
BLANCA: Cuando ve sangre delante,
vuelve atrás el elefante
porque es animal prudente.
De lo que tu alteza manda,
huír será más cordura.845
Si es el agua sangre pura,
¿qué puede ser la vïanda?
INFANTA: Espanto de poco tienes.
¿Obedecerme no es ley?
Blanca, por vida del rey,850
que me enoje si no vienes.
BLANCA: Por excusar tus enojos
llego, el corazón turbado.
(Callad, lengua. Hablad, cuidado. Aparte
Sentid, alma. Llorad, ojos).855
Vuelve a cantar y siéntase BLANCA en el taburete y las damas sirven
PORCIA: “Hidrópicos del enojo,
dudan sosiego en la saña
fingiéndoles su deseo,
la ejecución amenaza”.860
BLANCA: ¡Todo es turbación aquí!
¿Cuándo se ha dado por fiesta,
cielos, comida como ésta?
No acierto al plato, ni en mí
halla razón mi sentido.865
El alma se ha desmayado,
la memoria se ha turbado,
el discurso se ha perdido.
INFANTA: ¿Por qué me llamas crüel?
Sin turbación ni recato,870
come, Blanca, de ese plato.
BLANCA: ¡Un corazón hay en él!
INFANTA: Sí.
BLANCA: ¿De quién?
INFANTA: Rigor lo ha hecho
de una flor con su rocío.
BLANCA: Antes pienso que es el mío875
que faltó al plato del pecho.
INFANTA: No pudo ser tan pequeño.
BLANCA: Con el miedo sí podía.
INFANTA: ¿La sangre no te decía
cúyo es?880
BLANCA: Parece sueño.
INFANTA: ¿Qué dudas? ¿No das en ello?
BLANCA: Si lo llego a presumir…
mas si sólo he de vivir
lo que tardare en creello
la vida dilato así.885
INFANTA: Y yo con esto consigo
mi venganza y tu castigo.
BLANCA: ¿Luego es de mi hija?
INFANTA: Sí.
BLANCA: ¡Válgame Dios, pensamiento!
¿No os reprime esta violencia?890
Que a veces tener paciencia
es falta de sentimiento.
¡Penetrad, voces, el viento!
¡Pedid de esta tiranía
justicia, venganza mía,895
a los cielos! Bajad luego.
pues sois rayos hechos fuego
que mi corazón envía.
¡Hombres, fieras, montes, cielos,
dadme entre lástimas furia900
para vengar esta injuria
de la envidia y de los celos!
Mis ojos son Mongibelos.
¿Cómo esta casa no encienden
y mis quejas no trascienden905
las celestes vidrïeras?
¿Cómo de las once esferas
iras de Dios no descienden?
¿Eres Circe sin piedad?
¿Eres bruto sin temor?910
Pero vengar es razón
esta no vista crueldad.
En ti no, que mi lealtad
ha de salir a impedillo,
pero en mi pecho sencillo915
se ha de mostrar el rigor,
pues tan poco es su dolor
que hubo menester cuchillo.
INFANTA: ¡Tened a esa loca presto!
Vase a dar con el cuchillo y tiénenla las damas, y sale el REY y después el CONDE y el MARQUÉS920
BLANCA: Temerosa es la malicia.
¡Justicia, cielos, justicia!
REY: ¿Quién da esas voces? ¿Qué es esto?
INFANTA: Blanca en cuidado me ha puesto.
Arrepentida de ser925
del conde Alarcos mujer
perdió el seso.
REY: Bien decía,
cuando dudaba y temía,
que era falta de placer.
BLANCA: Rey de Francia, hijo dichoso930
de Carlo Magno, yo espero
que has de ser tan justiciero
como tu padre famoso.
Castiga, rey poderoso,
sin que tu sangre perdones,935
las bárbaras sinrazones
de una mujer tan villana
que da a beber sangre humana
y da a comer corazones.
REY: ¡Qué lástima!940
MARQUÉS: ¡Qué cuidado!
CONDE: Poco duró mi alegría.
¿Pero qué mucho? Era mía.
BLANCA: Si mi mal te ha lastimado,
¿cómo no te has indignado
con justicia rigurosa945
contra una fiera envidiosa
que ha deshojado crüel
la púrpura de un clavel
y el corazón de una rosa?
Conde, dadme vos la muerte950
pues perdimos este día
el alma que nos unía.
¡Muera de una misma suerte!
REY: Mucho me lastima el verte.
Encerrad a Blanca aquí955
mientras pasa el frenesí.
Vase
BLANCA: ¡Que te quedes sin castigo!
INFANTA: La tema tiene conmigo.
BLANCA: ¡Esposo, volved por mí!960
[Llévanla]
INFANTA: Conde.
CONDE: ¿Qué queréis?
INFANTA: Mirad
con quién os habéis casado.
CONDE: Sol es. Vos le habéis turbado.
INFANTA: No decís, conde, verdad.965
CONDE: O es desdicha o es crueldad.
INFANTA: Es lo que vos no sentís.
Vase
CONDE: Pues yo juro a San Dionís
que si fue lo que sospecho,970
que el incendio de mi pecho
ha de abrasar a París.
