El clavo de Jael — Jornada III

JORNADA TERCERA


Salen FINEO, BARAC, DÉBORA, ABDÍAS y otros
FINEO: Ya habéis bajado de la cumbre altiva
del Tabor, y el Senín, alegre y claro
os enseña su plata fugitiva.1770
Vuestro valor admiro, aunque reparo
en la temeridad que emprender quiere.
DÉBORA: Cierto es el bien con el divino amparo.
FINEO: ¿Cómo es posible que victoria espere?
Si vence, por ventura, el temerario,1775
mirad también que las más veces muere.
Mirad las prevenciones del contrario.
La gente cubre el llano, agora el río;
valiente es el poder y el tiempo vario.
De vuestro Dios de Isaac milagro fío,1780
pero pedirle siempre que los haga
téngolo por injusto desvarío.
Del aire la región líquida vaga,
ocupa el tafetán de sus banderas;
recibe en furias lo que visos paga.1785
Las flores y verdor de estas riberas
agotadas se miran; de sus plantas
huyen al monte las feroces fieras.
¡Y vosotros, jüeces, que entre tantas
dificultades embestís seguros,1790
sólo fïados en las fuerzas santas!
DÉBORA: El Dios que derribó los altos muros
de Jericó con sólo ver el Arca,
y al Jordán derribó cristales puros,
el que hizo a José rey y monarca1795
y detuvo en el aire el limpio acero
de Abrahán, nuestro santo patrïarca,
el que venció otra vez al Jabín fiero
por la mano de aquél que el sol detuvo
nos dará la victoria que ya espero.1800
Por nuestras culpas enojado estuvo,
ya nos mira piadoso enternecido.
Al templo de la Fama alegre subo.
Hoy es el propio día en que ha querido
entregarnos a Sísara arrogante,1805
y al cananeo ejército atrevido.
¿No lo veis desde aquí, sobre el triunfante
carro falcado, entre gigantes fieros,
con el arnés lucido de diamante?
¿Veis que se vuelve loco en los aceros1810
del sol que da por átomos centellas?
Pues, oíd; que es razón satisfaceros:
Mirad al cielo, que con luces bellas
en escuadrón ha puesto entre zafiros
el infinito número de estrellas,1815
con nuevos rayos, con dorados giros,
despierto, Apolo a Sísara amenaza
causa fatal que fue de mis suspiros.
Con santo modo, con divina traza
las nubes ajuntado del diluvio1820
y el aquilón furioso los enlaza.
Ya oscurecen la luz del padre rubio
del terrestre vapor, piedras compelan
que derriben las cumbres del Vesuvio.
Ya presurosos por los aires vuelan,1825
y ya sobre el ejército y el carro
suspendidos están y ellos recelan.
BARAC: ¡Oh, prodigio divino, en pies de barro
estriba la soberbia! Así espero
ver por el suelo el ímpetu bizarro.1830
FINEO: Vuestro culto es, sin duda, el verdadero.
ABDÍAS: La tempestad empieza, el tiempo corre,
el miedo turba al más feroz guerrero.
DÉBORA: Caiga deshecha la confusa torre,
las piedras rompen ya carros falcados.1835
ABDÍAS: Ánimo, pues, el cielo nos socorre.
BARAC: Advertid cómo mueren los soldados
de Sísara, deshechos los escudos,
los duros capacetes abollados,
acobardados, de valor desnudos.1840
FINEO: Piedras reparan fieros alborotos;
alaben vuestra ley los robles mudos.
DÉBORA: Mirad los carros ya deshechos, rotos,
y quebrados los ejes y las ruedas,
y los aceros de sus armas botos.1845
Embistamos agora, porque puedas
conseguir la victoria que te aguarda.
ABDÍAS: En fama ilustre a lo mortal excedas.
¡A ellos, que el contrario se acobarda!
DÉBORA: Yo voy delante porque se avergüence.1850
BARAC: ¡Raro valor! ¡Satisfacción gallarda!
¡Viva el Dios de Israel que triunfa y vence!
Dentro
SÍSARA: ¡Válganme los dioses santos!
BARAC: Ya de su carro cayó.1855
Vanse todos. Sale SÍSARA
SÍSARA: ¿Quién jamás, Júpiter, vio
tan peregrinos espantos?
Marte divino, si ha sido
envidia de mis victorias,
y así oscureces mis glorias,1860
piedad, humilde, te pido.
Roto mi carro, caí
sobre las hierbas que están,
con la sangre de Canaán,
matizadas de rubí.1865
¿Dónde voy si los furiosos
hebreos van degollando
mis soldados y triunfando
de mis hechos prodigiosos?
Sale DÉBORA
DÉBORA: ¿Adónde, tan ciego, vas?1870
SÍSARA: ¿Qué es lo que quieres, mujer?
DÉBORA: Darte agora a conocer
aquesta espada no más.
A mis pies te la dejaste
y por mi mano regida1875
quita a tu gente la vida.
SÍSARA: ¡Oh, qué bien que aconsejaste!
Milagro del cielo ha sido
o castigo de algún dios
que os favorece a los dos1880
de mi soberbia ofendido.
Cien hombres y más tenía
mi escuadrón para uno vuestro
con un capitán tan discreto
que al mismo Marte excedía;1885
mas parece que han tenido
todos las manos atadas
y las hebreas espadas
los rayos han excedido
de Júpiter.1890
DÉBORA: Bien quisiera
quitarte la vida aquí
a poder tener por mí
el castigo que te espera.
Otra mano quiere el cielo
por triunfo tan soberano,1895
pues que yo al mover la mano
parece que soy de hielo.
SÍSARA: Dame lugar.
[DÉBORA]: Impedir
sus pasos es por demás.1900
SÍSARA: ¿Qué quieres? Vengada estás,
pues, que me has hecho hüir.
DÉBORA: Ver que te dejo me espanta.
SÍSARA: Pues que Marte me olvidó
y las manos me quitó,1905
déme sus pies Atalanta.
Vase SÍSARA
DÉBORA: Huye, pues, que yo no he sido
de tan venturosa suerte
que pueda darte la muerte
después de haberte vencido.1910
¡Oh, venturosa mujer
a quien el cielo ha guardado
un triunfo tan deseado!
¡Puédete envidia tener
el sol. Los pocos que quedan1915
con la vida huyendo van;
envueltas en grana están
porque correr grana puedan
las corrientes del Sisón.
Victoria canta Israel;1920
ciña el honroso laurel
sienes que tan dignas son.
¡Oh, Barac, púrpura humana
tiñe tu sangriento escudo!
Salen BARAC, FINEO y ABDÍAS
FINEO: Habiéndola visto, dudo1925
victoria tan soberana.
DÉBORA Dame tus brazos.
BARAC: Tus pies
primero quiero besar;
que no merezco tocar
aun la tierra donde estés.1930
Tuya la victoria ha sido.
FINEO: Da los brazos a Fineo
si es que premias mi deseo.
El favor he merecido
pero por las obras, no.1935
DÉBORA: No es bien que nos detengamos,
Barac, la gente sigamos
hasta Haroset, pues huyó.
ABDÍAS: ¿Y Sísara?
DÉBORA: Huyendo va
cuando del carro cayó.1940
BARAC: Alcanzarle quise yo;
mas no pude.
DÉBORA: Claro está.
[ABDÍAS]: Sigue al alcance.
FINEO: Primero,
pues vi tan dichoso fin,
para volverme a Senín1945
que me deis licencia quiero;
que entre el bélico furor
de las armas no he podido
dar descanso, sino olvido
a mi cuidadoso amor.1950
DÉBORA: Esas finezas merece
Jael, tu querida esposa,
pues honesta y virtüosa
como otro sol resplandece.
FINEO: Dadme los brazos los dos1955
porque pueda mi pasión
ya gozar la posesión.
BARAC: Vida te dé nuestro Dios.
FINEO: Seguir vuestra ley espero;
que [ya] estos hechos han sido1960
los que vencer han podido
un corazón tan de acero.
DÉBORA: La perfecta luz alcanzas.
[ABDÍAS]: ¡Sigue al alcance!
FINEO: Marchad,
y a mí agora me dejad1965
dar fin a mis esperanzas.
ABDÍAS: Milagro evidente ha sido.
FINEO: ¿Qué más dicha si he pasado
de victorioso soldado
a deseado marido?1970
Vanse. Salen SIMANEO y TAMAR
SIMANEO: Este bosque, esta espesura,
que confina con el prado
de sus fuentes abrazado
con lazos de plata pura,
ejemplo te pueden dar1975
cuando darme gusto intentes,
pues las flores y las fuentes
te están brindando, Tamar.
Aquesta hierbas felices
están con amante efeto1980
abrazados en secreto
con lazos de las raíces.
A estas bellas maravillas
esmaltadas de granates
con amorosos combates1985
besan las claras orillas.
Tú con rigurosas trazas,
cuando nuestra boda intento,
teniendo más sentimiento
ni me besas ni me abrazas.1990
La mujer más presumida
de sus prendas, de su amor,
aunque muestra más rigor,
se huelga de ser querida.
Y yo, si digo verdad,1995
con amorosa pasión
conociendo tu afición
te he cobrado voluntad.
TAMAR: Digo que tuyo seré,
pero con las condiciones…2000
SIMANEO: Mucho me agravias si pones
duda ninguna en mi fe.
Mil veces soy tu marido
si tantos serlo pudiera,
y pluguiera a Dios cubriera2005
este llano y este ejido
mi ganado, porque así
más mejor te regalara.
TAMAR: Esa voluntad tan clara
es la que me basta a mí.2010
SIMANEO: ¿Quiéresme agora abrazar?
TAMAR: Mira que nadie nos vea.
SIMANEO: ¡El bien que el alma desea
se comienza a ejercitar!
TAMAR: Ya te abrazo.2015
SIMANEO: Aquesto es hecho;
que será justa razón
que viva en tu corazón
quien ha tocado tu pecho.
¿Quieres?
TAMAR: No hay que querer más.
SIMANEO: Mucho más hay que querer2020
si lo quisieses hacer.
TAMAR: Siendo mi esposo tendrás
la posesión que deseas.
SIMANEO: Venga luego el cazador
que se deshace mi amor2025
porque su fineza creas.
Fuentes, dadme el parabién.
Bailad todas de alegría;
pues que ya Tamar es mía
justo es que locos estén2030
los que gozan la belleza
mucho tiempo deseada.
Una guirnalda extremada
ha de adornar tu cabeza.
Présteme aqueste arrayán2035
un ramo, y tú este listón
donde en estrecho prisión
rojas flores se atarán.
Aquí los quiero coger.
¡Oh, qué clavel! ¡Pesia a mí,2040
en él tus mejillas vi!
Su nácar puedes vencer.
TAMAR: No con tanta adulación
solicites mis favores.
SIMANEO: Produzcan aquestas flores2045
el fruto de mi afición.
Tiende el cabello, Tamar,
porque sobre el oro estén
aquestas flores más bien
y el sol te pueda envidiar.2050
Si puedo, a Jael darás
envidia.
TAMAR: No puede ser.
SIMANEO: Si ella es hermosa mujer,
tú para mí lo eres más.
Ya está hecho, juro a mí,2055
la medida he de tomar
del lugar donde ha de estar.
TAMAR: ¿Cómo la medida?
SIMANEO: Así.
¿Quieres, si acaso es grandona,
que al cuello pueda caer2060
y que collar venga a ser
la que labré por corona?
Llega la cabeza, humilla.
TAMAR: Llego porque alegre estés.
SIMANEO: Yo te tomaré después2065
medida a una gargantilla.
TAMAR: No os la dejaré tomar.
SIMANEO: ¿Qué tienes que rebatir?
Quien más no puede sufrir,
¿no es fuerza que ha de tascar?2070
¡Qué cabello! ¡Qué limpieza!
TAMAR: ¡Acaba! No seas pesado.
SIMANEO: ¡Voto al sol que estoy tentado
de partirte la cabeza
por traérmela conmigo!2075
TAMAR: Muy buena quedara yo.
SIMANEO: Le medida se tomó
y agora [a] atarla me obligo.
TAMAR: ¡Ay desdichada!
SIMANEO: ¿Qué fue?
TAMAR: Al prado viene Jael.2080
SIMANEO: Es honesta y es crüel.
Triste de mí si me ve.
TAMAR: Huye.
SIMANEO: Ya no puede ser.
TAMAR: Que viene [muy] enojada.
SIMANEO: Entre esta zarza intricada,2085
Tamar, me quiero meter.
TAMAR: Si te picas…
SIMANEO: Excusado
temor.
TAMAR: … luego se verá.
SIMANEO: Di, ¿qué espinas temerá
quien está de ti picado?2090
Vase SIMANEO
TAMAR: La corona se dejó,
olorosa, hermosa y bella,
y viene bien, pues con ella
puedo disculparme yo
de haber al prado salido2095
sin su licencia.
Sale JAEL
JAEL: Tamar,
¿qué hacías?
TAMAR: Contemplar
en este valle florido
la imagen de tu belleza
en las flores trasladada,2100
y una corona extremada
labré para tu cabeza.
Las memorias de tu amante
divierte.
JAEL: ¿Cómo podré,
pues es agraviar mi fe,2105
estar alegre un instante?
Antes juzgué por menor
esta amorosa dolencia;
mas la rigurosa ausencia
crisol ha sido de amor.2110
TAMAR: Pon la corona.
JAEL: ¡Qué mal
viene entre honesto decoro!
TAMAR: ¿Cómo, si el cabello es oro
y la frente de cristal,
no quieres que asienten bien2115
las flores?
JAEL: Mira, Tamar,
si tú la puedes llevar.
[SIMANEO habla desde dentro]
SIMANEO: ¡Que me picó!
TAMAR: Al prado ven.
Verás sus nativas fuentes.2120
JAEL: Aumentarán mis enojos,
dando ocasión que mis ojos
multiplican sus corrientes.
Aquí me quiero asentar.
[SIMANEO y TAMAR, entre los dos]2125
TAMAR: No hay remedio.
SIMANEO: Estoy picado
y una pierna me ha arañado
con una espina, Tamar.
TAMAR: ¿Qué blanca paloma o garza
tuviera beldad mayor?2130
SIMANEO: Mucho picaba el Amor,
pero más picó la zarza.
JAEL: Si habrá Débora vencido,
esto de gusto me priva;
pues en su victoria estriba2135
el ver presto a mi marido.
TAMAR: Sísara es valiente.
JAEL: Sí;
mas el cielo es su jüez.
TAMAR: ¿Hasle visto alguna vez?
JAEL: Una vez sola le vi2140
cuando el tribu sujetó
de Benjamín.
TAMAR: Di, señora,
¿y conocerásle agora?
JAEL: Pienso que sí, aunque pasó
aprisa con su escuadrón.2145
TAMAR: ¿Vióte acaso?
JAEL: Bien pudiera,
pero porque no me viera
me escondí.
TAMAR: Con gran razón.
JAEL: Tamar, esta soledad
me alegra. Déjame aquí.2150
Vete a la tienda.
SIMANEO: ¡Ay de mí!
TAMAR: Efecto es de tu lealtad.
Vence tu melancolía.
SIMANEO: ¿Váisos, Tamar?
TAMAR: ¿No lo ves?
SIMANEO: ¿Puedo salir yo?2155
TAMAR: Después.
Vase TAMAR
SIMANEO: Esto es hecho. ¡Ay, cara mía!
JAEL: Fuentes fugitivas,
tropezando en jaspes,
levantando espumas
que el tiempo deshacen;2160
hierbas esmeraldas,
flores de corales,
hermosos claveles
teñidos de sangre;
plantas que heridas2165
del viento süave
lleváis el compás
a las dulces aves;
morados narcisos
donde el tiempo hace2170
que en sus amatistas
diamantes se engasten;
flores, plantas, fuentes,
divertid mis males;
que sólo este sitio2175
puede consolarme
porque soplan quedito los aires
y mueven las hojas de los arrayanes.
SIMANEO: Zarza pegajosa,
que a los caminantes2180
que pasan de noche
narices llevaste,
y de las ovejas
que tus hojas pacen
en blancos vellones2185
la deuda cobraste,
rica, pues, me tienen
alisos y sauces,
como [la] camisa,
con punto y encaje;2190
mi ruego piadoso
tus puntas ablande,
espín de las plantas
estémonos graves;
que al moverse un poquito los aires2195
me pasan tus puntas el sayo y la carne.
Sale SÍSARA
SÍSARA: ¿Adónde me llevan
por montes y valles
los airados dioses
que hoy quieren vengarse?2200
El veloz caballo,
que tuvo por padre
el viento y las yeguas
que en Dardania nacen,
cansado y rendido2205
entre estos jarales
sus espumas vence
sin que el freno tasque;
y yo sin aliento
busco quien me ampare2210
cuando hacer pudiera
desprecio de Marte;
enseñadme agora,
mudas soledades,
el mejor camino2215
para que me escape;
que si soplan quedito los aires
presume que vienen siguiendo mi alcance.
JAEL: ¡Cielos! ¿No es aquéste
Sísara arrogante2220
tan cansado y solo,
ya Israel triunfante?
Sin duda que huyendo
viene donde halle
en lugar de amparo2225
rigor que le mate.
Ánimo, Jael,
no es bien te acobarden
sus armas lucidas,
su temido alfanje.2230
Yo llego mostrando
alegre semblante
pues entre las hierbas
ha pisado el áspid.
SÍSARA: ¡Válganme los dioses!2235
¡Qué mujer notable!
Dorado parece
de aquestos cristales;
el rico cabello
las hebras esparce,2240
guarnición divina
del costoso traje.
Oh, tú, mujer bella,
que a verme bajaste
del Líbano altivo2245
hermosa y amable,
de Amana las rosas
de olores süaves
envidiosas ciñen
tu frente admirable,2250
si entre la hermosura
la piedad crïaste,
si desdichas mías
pueden obligarte,
mi miedo asegura.2255
Dame dónde pase
la noche de forma
que no llegue nadie;
que si libre vuelvo
ya pueden pagarte2260
perlas, plata y oro
piedad semejante.
Ofir será tuyo
y entre los corales
el sur dará crucios2265
de que perlas saques.
JAEL: Llega, señor mío,
no temas ni trates
de paga a quien debe
servir [y] agradarte.2270
Mi casa te espera.
Entra donde halles
descanso y reposo;
tu miedo se aplaque.
Mi tienda es aquella2275
que entre alisos sale,
pirámide altiva
que al sol se levante.
No está aquí mi esposo.
¿Qué importa que falte2280
porque yo te ofrezca
mi humilde hospedaje?
Pasarás la noche
que ya por los valles
sombras espereza2285
de montes gigantes.
Tendrá, señor mío,
guarda vigilante
y en casa tan pobre
ricas voluntades.2290
Dame aquesa mano
que quiero llevarte
donde mis palabras
a las obras pasen.
SÍSARA: A tu voz divina2295
suspenso dejaste
los sentidos míos
sin sentir sus males.
Tus ojos hermosos,
estrellas radiantes,2300
en mi pecho influyen
ánimo constante.
¡Dichoso el que goza
tus divinas partes,
y yo que merezco2305
verte y contemplarte!
Vamos a tu tienda
mi mano te enlace
con las azucenas
castas que aun no abren.2310
[Dame, pues, la mano].
JAEL: Toma.
SIMANEO: ¿Puede usarse
tal traición? ¡Ah, cielos!
No siento el picarme
ya sino la afrenta2315
de mi señor.
SÍSARA: Dame
a beber, que vengo
con sed insaciable.
JAEL: Muy poco me pides.
El licor süave2320
que dan mis ovejas
por agua he de darte;
que tras el cansancio
será mucha parte
la leche que el sueño2325
sus sentidos mande.
Ven, señor, no temas.
SÍSARA: El cielo me falta
si he visto en mi vida
belleza tan grande.2330
JAEL: ([No es] piedad al menos. Aparte
Mira, no te engañes
triste pajarillo,
la liga tocaste
En hallar tu fin2335
[tu suerte alcanzaste].)
Vanse. Sale SIMANEO
SIMANEO: ¿Esto se puede sufrir?
¿Hay semejante traición?
¿Éstas las promesas son?
¿[Éste] el llorar y fingir?2340
¡Voto al sol!, que estoy por ir
tras ellos y al descarado
darle; pero viene armado
y yo sin cuchillo estoy.
Ello, muy honrado soy;2345
mas soy pacífico honrado.
¿Qué ha de decir mi señor
si llega y viene a saber
la traición de esta mujer
tan en contra de su honor?2350
Que yo le avise es mejor
al punto que llegue aquí.
Diré todo cuanto vi
que otro al fin se lo dirá
y por dicha pensará2355
que yo en el concierto fui.
¡Oh, mujeres, malos años
para mí si yo os creyere!
La que más piensa que quiere
sabe trazar más engaños.2360
Aquí vino a los rebaños
esta mujer de Fineo
para un delito tan feo.
Éste, sin duda, la habló
antes, y al verle, venció2365
la voluntad y el deseo.
Quiero llegar poco a poco
hacia la tienda y veré
qué hacen; mas, ¿para qué,
si yo sin duda estoy coco?2370
Sale FINEO
FINEO: Ya llego de gusto loco,
fresco valle de Senín,
a ver de mi mal el fin,
que al fin, si llega, no tarda,
donde contenta me aguarda2375
mi adorado serafín.
Dulces abrazos espero
con amorosa beldad.
SIMANEO: ¿Quién va allá?
FINEO: ¿Quién es?
SIMANEO: Callad,
si acaso sois ganadero2380
de Fineo, que ver quiero
los fines de una traición
contra su honor y opinión.
FINEO: (Como la noche ha venido Aparte
Simaneo no ha conocido2385
quién soy. ¡Rara confusión!)
¿Qué quieres ver?
SIMANEO: No me habléis
sino callad. No des voces.
FINEO: Amigo, ¿no me conoces?
SIMANEO: ¡Ay, señor, no os espantéis!2390
Tened, por Dios, no lleguéis
a la tienda.
FINEO: ¿Estás en ti?
Si ves que me trae así
por los aires mi deseo,
cuando ya la tienda veo,2395
¿quieres detenerme aquí?
SIMANEO: Hay grandes cosas, señor.
FINEO: ¿Cómo así?
SIMANEO: Gran mal.
FINEO: ¿Qué mal?
¿Pagó el tributo mortal
la que es dueño de mi amor?2400
¿Helóse mi fruto en flor?
¿Es muerta Jael?
SIMANEO: Pluguiera
al cielo que muerta fuera.
FINEO: ¡Válgame Dios! ¿Tal escucho?
Con varias sospechas lucho.2405
Ya toda el alma se altera.
Habla; que, ¡viven los cielos!,
que te dé muerte, villano.
SIMANEO: ¡Ay, señor, detén la mano!
FINEO: Ya estoy abrasado en celos;2410
que entre dudas y desvelos
ya desmaya el corazón,
y ya se alienta; que son
en sucesos semejantes
los pechos de los amantes2415
la torre de confusión.
SIMANEO: Escondido entre una zarza,
como el ave que al neblí,
de hacer puntas en el aire,
para poderse abatir2420
estaba, porque Jael
no me viese hablar aquí
con Tamar, cuando llegó
un caballero gentil.
Estaba tu ingrata esposa,2425
que es bien que la llame así,
junta a la fuente que riega
flores de nieve y carmín.
Y así como vio el soldado
se encendió más el rubí2430
de sus mejillas, y alegre
se le salió a recibir.
Llegaba cansado el hombre
y sin duda, presumí,
que vino corriendo a verla2435
dejando muerto el rocín.
Llamóle ella “Señor mío”,
y dijo después, “Venid
a mi tienda porque quiero
que estéis regalado allí.2440
Esta ausencia de mi esposo
no importa”.
FINEO: Proseguir
no te dejen los furores
de mi loco frenesí.
¿Qué es esto, cielos? Acaba;2445
que fue impulso varonil
de mi honor. Di lo que falta
si hay más faltas que decir.
SIMANEO: Dióle la mano.
FINEO: ¿La mano
que aún yo no la merecí2450
de esposo?
SIMANEO: Y entraron juntos
en la tienda. Éste es el fin.
FINEO: Si de mi vida lo fuera,
fuera menos infeliz.
¡Cielos, que pudo ofenderme2455
un humano serafín!
Aquellos ojos que al sol
prestan luz en su cenit,
aquella boca en que el alba
puede aprender a reír,2460
aquellos rubios cabellos
viva afrenta del Ofir,
aquel cuerpo que pensaba
que era cerrado jardín
en otros aleves brazos2465
con pensamiento tan vil
descansan cuando por bellos
corren los aires tras mí.
¿Qué es esto. Dios de Israel?
¿Cómo puedes consentir2470
mi agravio si por servirte
dejo vencido a Jabín?
Cuando Débora y Barac,
Zabulón y Neftalí
sustenté con mis ganados2475
desde el valle de Senín;
cuando tu ley esperaba
lleno de gusto seguir,
hallo que Jael me afrenta,
la hija de Benjamín.2480
Si yo ayudé a que tu pueblo
sacudiese la cerviz
de la opresión en que estaba,
¿cómo me pagas así?
¿Éstas fueron las promesas?2485
¿Éste es el llorar, fingir?
¿Qué importan armas de acero
contra un error femenil?
La más casta, la más noble
sabe burlar y mentir.2490
¿Quién puso el error en ébano
de tan delgado viril?
Mi esperanza que imitaba
al ancora y al delfín
en el mar de mis agravios2495
no ve puerto en qué surgir.
Sólo la venganza puede
darme el gusto que perdí.
Espada, en sangre teñisteis
las corrientes del Carit2500
por las ajenas venganzas,
tomad agora barniz
con la sangre de esta ingrata.
¡Pague el daño con morir!
¡Oh, estrellas, ojos que puso2505
el artífice sutil
en dorados epiciclos
sobre el globo de zafir,
ved, agora, mi venganza!
SIMANEO: ¿Qué pretendes?2510
FINEO: Dar matiz
con la sangre de los dos
a aqueste ameno pensil.
SIMANEO: ¿No adviertes, que si te sienten
entrambos podrán hüir?
Ven sin que nadie te vea.2515
FINEO: Bien dices.
SIMANEO: Ven por aquí;
por detrás del pabellón
puedes entrar.
FINEO: Resistir
no puedo el furor, y el brazo
ya sin aliento sentí.2520
¡Ay, si fueran ilusiones
mi suerte fuera feliz!
¡Si fuera sueño, y despierto
mi adorado serafín
viera entre los brazos míos!2525
Lágrimas, ¿dónde venís?
¿Pretendéis acobardarme?
¿Qué es lo que queréis de mí?
SIMANEO: Ven, callando.
FINEO: ¡Ay, mi Jael!
Apenas puedo decir2530
tus mudanzas me vencieron
cuando a Sísara vencí;
pero este puñal, oh ingrata,
de tu pecho de marfil
sacará por bocas rojas2535
el alma que puse en ti.
Vanse. Salen SÍSARA y JAEL
SÍSARA: A tu noble proceder
estoy tan agradecido
cuanto cansado y dormido;
que no hay más que encarecer.2540
Dióme la dulce bebida
tanto gusto, Jael bella,
que pienso que estuvo en ella
el remedio de mi vida.
JAEL: Duerme y descansa, señor,2545
seguramente podrás,
pues ya satisfecho estás
de mi cuidado y amor.
SÍSARA: Para que en nada repare,
ponte, porque no me ofenda,2550
a la puerta de la tienda,
y si alguno preguntare
si alguien está dentro, di
que no hay nadie.
JAEL: Bien está.
SÍSARA: El sueño importuno va2555
triunfando en todo de mí.
A tus manos [me] he ofrecido
tras de tan adversa suerte;
en la imagen de la muerte
de la vida me despido.2560
Vase SÍSARA
JAEL: Símbolo de la soberbia,
ya que tus ojos no ven
y te recibí contenta
para matarte después,
hoy daré fin a tu vida,2565
y fama heroica daré
a mi nombre, pues altiva
he de triunfar y vencer.
Dios que hicisteis que en Adán
todos los dones estén,2570
y luego los repartisteis
con divino proceder,
le disteis a Job paciencia,
la edad a Matusalén,
y por gloria de su esposo2575
la hermosura de Raquel,
para envidia de Caín
la santa inocencia [a] Abel,
generación [a] Abrahán
de quien [he] de descender,2580
a Jacob sagacidad
y ligereza a Ismael,
pon en mí la fortaleza
aunque indigna de este bien.
Armas faltan a mis manos;2585
mas pocos son menester.
Donde tu favor acude,
no faltará quien las dé.
Basta este clavo, que hace
de aqueste roble parén2590
adonde estriba la tienda.
¡Qué presto el martillo hallé!
Salen FINEO Y SIMANEO [sin ser vistos por JAEL]
FINEO: Confieso que voy dudoso;
que es imposible creer
tal falta en tal hermosura.2595
SIMANEO: Tú lo verás, como estés
atento.
FINEO: Aun los pies no muevo,
¿qué es lo que hace?
SIMANEO: No sé.
Con un clavo y un martillo
está.2600
FINEO: Pues, ¿qué puede hacer?
Los ojos vueltos al cielo
como a Dios en el Horeb,
su primero capitán
[el] famoso Josüé,
habla entre sí.2605
SIMANEO: Escucha y calla.
JAEL: Débora, la que en Betel
el espíritu divino
habló contigo tal vez,
ruega por mí en este trance.
Padre y caudillo Moisés,2610
hoy con tu favor imito
al ilustre Josüé;
la punta pongo en sus sienes
por las hojas de laurel.
Dios vaya conmigo.2615
FINEO: ¡Ay, cielos!
SIMANEO: ¡Voto al cielo, me engañé!
SÍSARA: ¡Muerto soy, oh santos dioses!
¡Oh, engañosa mujer!
JAEL: Clavado en el suelo está.
De esta suerte le tendré.2620
Salen DÉBORA, BARAC, ABDÍAS, y otros
DÉBORA: Llegad; que según las señas
quizá podrá ser que esté
en esta tienda.
JAEL: Llegad,
donde muerto le veréis.
DÉBORA: Tened, no paséis de aquí,2625
que abierto el azul cancel
del cielo, admiro el milagro
del más Supremo Poder.
Figura Jael ha sido
de la que con sólo el pie2630
la cabeza del dragón
ha de quebrar y romper.
Sísara fue del pecado
figura.
BARAC: Dejadme ver
el más crüel enemigo2635
de mi pueblo de Israel.
DÉBORA: Bendita tu casa sea,
y bendita eres, Jael,
entre todas las mujeres,
hijas de Jerusalén.2640
FINEO: Deja que bese tus plantas.
SIMANEO: Yo soy el que más erré,
y es bien que perdón te pida,
[puesto] que no sé de qué.
JAEL: Te perdono.2645
FINEO: Desde agora,
esposa, sigo tu ley.
JAEL: Y yo mis brazos te doy.
BARAC: Marchad todos [a] Haroset
donde acabe la arrogancia
que tuvo el bárbaro rey2650
de Canaán.
SIMANEO: Si no me casas,
conmigo andarás crüel.
JAEL: Tamar es tuya.
FINEO: Y acabe
la comedia y baste el ver
que sus faltas os confieso2655
para que las perdonéis.

FIN DE LA COMEDIA

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