JORNADA SEGUNDA
Sale el CONDE solo
CONDE: Varios pensamientos son
los que batallan conmigo.
¡Cómo es terrible enemigo975
la propia imaginación!
Pensamientos tan violentos,
¿qué queréis? ¿Qué desvaríe
y de Blanca desconfíe?
¡Eso no, mis pensamientos!980
Aunque en mí juntando esté
mi pensamiento tirano
lo que me dijo el villano,
lo que a la infanta escuché,
lo que me advirtió celosa,985
lo que el marqués respondió,
lo que Blanca se turbó
lo que se quejó furiosa,
ni he de dudar ni sentir
un átomo de pesar.990
Y esto no ha sido dudar
no fue sino discurrir.
Dejadme, vanos antojos.
Ninguno guerra me dé.
A Blanca quiero por fe.995
Amor, cerramos los ojos.
Sale BLANCA a una reja
BLANCA: ¡Conde, mi bien!
CONDE: (El amor Aparte
trae una voz a mi pecho
que las nieblas ha deshecho
de mis dudas y temor.1000
Quien está su voz oyendo,
¿cómo puede estar dudando?
Quien su voz está escuchando,
¿cómo puede estar temiendo?
Antes que vuelva a mirar,1005
quiero ver si estoy dudoso,
porque en viéndola, es forzoso
adorar y no dudar.
Pensamiento, ¿hay gloria? Sí.
Corazón, ¿Hay dudas? No.1010
Vuelvo a ver quien me llamó.
Fuerza es amor, ya la vi.
Ya la vi, no hay que dudar.
Ya la vi, no hay que temer.
Agora, agora placer,1015
es el tiempo de llegar).
BLANCA: ¿Cómo me negáis favores
si mi propia furia os toca?
Encerrada estoy por loca
y no por vuestros amores.1020
Mi dueño, amor es acuerdo
que no es locura el amar,
ni loca se ha de llamar
quien por vos el seso pierde.
Furia me dio la ocasión;1025
quejas me dio el sentimiento.
El que siente mi tormento
ése solo está en razón.
CONDE: Cobrando la vida voy;
darme quiero el parabién.1030
¿No estás loca?
BLANCA: No, mi bien,
aunque en no estarlo, lo estoy.
La que come el corazón
de una hija, estará cuerda
cuando más el seso pierda,1035
que los otros locos son.
CONDE: ¿Qué enigmas son éstas? Di.
¿Qué corazón has comido?
BLANCA: ¿Luego no me has entendido?
CONDE: Mi bien, lo que presumí1040
es tal que no pienso en ello.
Cosa es, tan atroz, que hallo
que soy crüel en pensallo.
¡Mira qué fuera en creello!
BLANCA: Presume, pues, un rigor1045
sin ley, sin razón, sin uso.
La infanta en la mesa puso
la vida de Blancaflor.
CONDE: (Aquí animarla conviene; Aparte
consolarla es menester).1050
¡Ah, miserable mujer,
qué justas querellas tiene!
Un corazón generoso,
Blanca, no se ha de vencer
del pesar, ni del placer.1055
Caso ha sido lastimoso;
pero no se ha de sentir
de modo que parezcamos
que de razón nos privamos.
El valor está en sufrir1060
los golpes de la fortuna
con un rostro al mal y al bien.
Vida los cielos nos den
que al fin la de ambos es una
que venganza habrá y consuelo.1065
Callen, señora, las quejas.
Sale de prisiones y rejas.
Finge gusto, alegra el cielo
de tus ojos y entretanto
dame una mano.1070
BLANCA: Y así
harás, esposo, que en mí
cesen las penas y el llanto,
porque entre glorias y enojos
mi corazón, más ufano
con la gloria de la mano,1075
no dará llanto a los ojos.
Dadas las manos
CONDE: Los brazos habemos hecho
un pasadizo de amor,
por donde pase el valor
de mi pecho hasta tu pecho1080
que por las líneas y venas
darás fuerza al alma mía,
para templar la alegría,
para moderar las penas.
BLANCA: Pues si tú estás consolado,1085
y uno nos hizo el amor,
decir podré a mi dolor
que la mitad me ha faltado.
Vase
CONDE: Vete, y cesen tus enojos.1090
Prisa le di que se fuera
porque asomadas no viera
las lágrimas a mis ojos,
que, como las reprimían
los esfuerzos que yo he hecho1095
recogiéronse en el pecho
y ya de golpe salían.
Sale el REY
REY: Conde, tu tristeza es mucha.
Esas lágrimas, ¿qué son?
CONDE: Pedazos del corazón.1100
Rey cristianísimo, escucha:
Tu padre, gran señor, de quien blasona
el mundo que sus hechos son divinos,
y en dos águilas puso una corona
de los imperios griegos y latinos,
la vida de Carloto no perdona1105
por la muerte crüel de Valdovinos
porque con ser piadoso y ser cristiano
imitó la justicia de Trajano.
Imagen eres suya, y rasgo breve
de Dios llaman al rey algunos sabios,1110
porque en balanzas siempre iguales debe
pesar, sin excepción, nuestros agravios.
Aquí pasma la lengua, y no se mueve,
temiendo que al abrir mis tristes labios,
el cielo ha de tronar y sentimientos1115
han de hacer a mi voz los elementos.
Blanca sin tu licencia era mi esposa.
Quisímonos los dos secretamente,
y así de nuestro amor nació una rosa
de quien albas serán eternamente1120
mis ojos. Era flor, la más hermosa
que en los felices campos del oriente
a la risa y albor de la mañana
sus ojos desplegó de nieve y grana.
Pequeña estrella fue que apenas hace1125
vislumbres cuando expira en el ocaso;
fuente que en la ribera del mar nace
que vida y nombre pierde al primer paso;
jazmín que sin verdor y pompa yace
al trasmontar el sol. ¡Oh duro caso!1130
Corto vivir le destinó la suerte
pues que nació en los brazos de la muerte.
La infanta pues… ¡Oh cielos! ¿Quién diría
que tan rara beldad fuera inclemente?
Mas si la injuria lastimosa es mía,1135
¿quién fuera menos que ella el delincuente?
La infanta pues, señor, fue noche fría
que marchitó el jazmín. Fue el oriente
que la estrella eclipsó, y el mar ha sido
donde expiró el cristal recién nacido.1140
Añadiendo un portento a otro portento,
a comer se la dio. ¿De quién se escribe
que dé en un plato un corazón sangriento
pareciendo su mesa de un caribe,
que el viviente sea bárbaro alimento,1145
de la misma de quien el ser recibe,
que vuelva al centro de quien ha nacido
sepulcro haciendo lo que cuna ha sido?
¡Oh prodigio! ¡Oh rigor! Que no te creo
si bien a costa de mis propios males1150
te admiro, toco, siento, lloro y veo.
Si a furia tan atroz, si casos tales
negaréis la venganza que deseo,
apelaré a los rayos celestiales,
flechas del arco con que Dios nos tira1155
cuando levanta el brazo de su ira.
REY: ¿Qué te podré responder?
Porque tal atrocidad,
a no ser tú su verdad,
no se pudiera creer.1160
Rigor y enojos prevengo
y no sé cuál es mayord:
o la causa del rigor
o la cólera que tengo.
Considerarlo conviene.1165
Prudente demostración
pide tan fuerte ocasión.
Vete, que la infanta viene.
Vase el CONDE y sale la INFANTA
Viendo, infanta, que ha salido
el conde Alarcos de aquí,1170
de verme enojado a mí
la causa habrás entendido.
Cerrar quiero. No es razón
que descompuesto me vean
y que partícipes sean1175
los hombres de tu traición.
INFANTA: (Tengo condición tan fiera Aparte
que no sentiré desmayos
aunque fulminase rayos
contra mí la cuarta esfera.1180
No he de negar mi rigor,
y fingir pienso mi culpa;
que está en mi misma disculpa
el remedio de mi amor).
REY: Dime, bárbara imprudente,1185
¿refiérese acción tan fea
de Circe ni de Medea?
¿Muerte das a una inocente?
¿Qué te ha movido, crüel,
a tan loca tiranía?1190
Tú no tienes sangre mía
en ese pecho si en él,
desterrada la piedad,
vive furioso rigor.
INFANTA: Templa el enojo, señor,1195
yo te diré la verdad.
Yerros fueron por amores.
Amé al conde Alarcos.
REY: Di.
INFANTA: Entró en mi cuarto y allí
recibió de mí favores.1200
Casóse, halléme perdida.
Negóme, halléme celosa.
Vi a Blanca, halléme envidiosa.
Sentílo, halléme atrevida.
Pensé aquella tiranía,1205
Ricardo la ejecutó,
y por eso se ausentó.
REY: ¡Gran castigo merecía!
(Mayor es ya mi cuidado Aparte
y mis dudas son mayores.1210
¿Teniendo el conde favores
de la infanta, se ha casado?
¿Si ha fingido ésta su amor,
y contra sí misma miente?
Que quien mata a un inocente1215
matará a su mismo honor.
Mas no; que en humano pecho
nunca hay furia tan crüel
cuando no entraron en él
un agravio y un despecho.1220
El alma tengo turbada.
Por divertirme abriré).
INFANTA: (Di a entender lo que no fue. Aparte
Creyólo. Estoy disculpada.
Mis favores no ha admitido1225
el conde. Desprecios son
los que siente el corazón,
que el honor no está ofendido).
Vase. Salen el MARQUÉS y el CONDE y BLANCA
REY: ¡Hola!
MARQUÉS: ¿Señor?
REY: ¿Quién responde?
MARQUÉS: Yo, porque de guarda soy.1230
REY: Yo, marqués, al campo voy.
Prevenid la caza. Conde,
muy mala cuenta habéis dado
de mi amor y mi privanza.
CONDE: ¡Ah, señor! (Esta mudanza Aparte1235
dice que soy desdichado).
¿Quejas y enojos conmigo?
¿Yo de serviros? ¿En qué?
REY: Seguidme y os lo diré.
CONDE: Siempre con el alma os sigo.1240
BLANCA: Miradnos, señor, con ojos
de más piedad a los dos.
REY: Entiendo, Blanca, que en vos
han de dar estos enojos.
Vase1245
BLANCA: ¿Qué es esto, conde?
CONDE: No admira
esto al prudente varón
que sabe la condición
de la Fortuna. Quien tira
al cielo flechas, ¿qué espera,1250
si es que forzoso ha de ser
que cuando vuelva a caer,
en la cabeza le hiera?
De la infanta hablé quejoso;
mis flechas caen amagando1255
porque esto sucede cuando
se quejan de un poderoso.
BLANCA: Señor, dejar a palacio
será vivir en quietud,
salir de esta mal salud;1260
y será vivir despacio.
El enojo del rey pase.
Del fuego decirse suelo;
“Ni tan lejos que te hiele
ni tan cerca que te abrase.”1265
Retirémonos, amigo,
que pienso que aún es mejor
su hielo que su calor.
No habrá soledad contigo
en un monte para mí.1270
CONDE: De que yo a tu cuarto entré
y tus favores gocé
y de que tu esposo fui
sin su licencia, procede
este rigor de sus ojos;1275
mas decir que sus enojos
han de dar en ti, ¿qué puede
significar?
BLANCA: Dueño mío,
éste es palacio crüel;
huyamos agora de él.1280
CONDE: ¡Adiós, mar; adiós, bajío
donde encalla toda nave!
¡Adiós, veneno gustoso,
encanto dulce! ¡Dichoso
quien de ti escaparse sabe!1285
Vanse. Salen RICARDO, de labrador, y TIRSO
RICARDO: Aquí, Tirso, en efecto
con este traje y con llamarme Fabio,
vivir pienso secreto,
huyendo como sabio
el rigor de una infanta1290
que aún a las fieras de ese monte espanta.
TIRSO: ¡Dichoso tú, Ricardo,
que desengaños de palacio tienes!
Yo tus secretos guardo;
seguro estás, pues vienes1295
temiendo esos enojos y rigores,
a vivir entre humildes pescadores.
Sale GIL
GIL: Ninguno venga a quitarme
hasta que yo los avise,
pues ser desdichado quise.1300
TIRSO: Gil, ¿adónde vas?
GIL: A ahorcarme.
TIRSO: ¿Tal maldad quieres hacer?
GIL: ¿No he de estar desesperado
de tantos siglos casado?
RICARDO: ¿Cuándo te casaste?1305
GIL: Ayer.
La condición de Bartola
ha de hacer que muera o huya.
RICARDO: ¿Qué condición es la suya?
GIL: Gusta siempre de estar sola.
Siempre me está regalando.1310
Callando está todo el día.
No dice esta boca es mía
y hace cuanto yo la mando.
Si la vido no me quito,
¿quién podrá sufrir tal pena?1315
RICARDO: ¿Pues esa mujer no es buena?
GIL: ¿Y el ser propio no es delito?
Por ser buena aguardé a hoy
el ahorcarme; que a ser
mala, me ahorcara ayer.1320
Un árbol buscando voy
que me convida y anime.
TIRSO: Vuelve a pescar, mentecato.
GIL: Déjenme colgar un rato;
veré si Bartola gime.1325
RICARDO: ¿Después de muerto has de vella?
Sale BARTOLA al paño
BARTOLA: ¿Bamboleas, Gil?
GIL: Aún no.
BARTOLA: ¿Aún no te has colgado?
GIL: Yo
se la d[aré] de dos a ella.
RICARDO: Lazos del demonio son.1330
GIL: Digo que soy infelice.
Habiéndola visto, dice
que yo no tengo razón.
TIRSO: El río está sosegado.
¡A pescar! Deja de extremos.1335
Trae, Bartola, aquellos remos
de ese barco que está atado
en esa margen florida.
Trae tú la red.
GIL: En efecto,
no me ahorco.1340
Vanse los [tres]
RICARDO: ¿Qué discreto
no busca esta simple vida?
Con miedo de la crüel
infanta a este campo vengo,
donde amor de padre tengo
a una flor. ¿Mas no es aquél1345
el rey? Sí, y el conde Alarcos
le sigue. Mucho sintiera
ser conocido. Si hubiera
retirádome a esos barcos,
más seguro estaba. Así1350
me pienso disimular.
Dejarlos quiero llegar.
Salen el REY y el CONDE
CONDE: Ya me tienes, rey, aquí.
REY: Vete, villano,.
RICARDO: Sí, haré.
(Esto, ¿qué misterio esconde? Aparte1355
Demudado viene el conde.
¡Oh, quién supiera de qué!)
Vase
REY: Saca la espada.
CONDE: Señor,
para rendirla a tus pies,1360
bien está como la ves.
REY: Delitos contra el honor
y contra la autoridad
de mi persona, no es ley
castigarlos como rey.1365
Depongo la autoridad.
Saca la espada.
CONDE: La vida,
rey, es tuya. De esta suerte
me tiene de hallar la muerte.
No hay defensa que lo impida1370
que el rey al hombre leal
no hace injusticia ni agravios,
y así es sólo en los labios
la defensa natural,
no en las manos. No me toca1375
resistir esta violencia.
Sólo, si me das licencia
habrá defensa en mi boca.
De los enojos que sientes.
REY: Tales, ¡oh, traidor!, han sido1380
que a estos campos me he venido
con asombros de las gentes,
y aún diciéndolos aquí,
de las fieras y las aves
tendré vergüenza. Bien sabes1385
la causa.
CONDE: (¿Porque me vi Aparte
con Blanca en su cuarto han sido
sus enojos? Bien despacio
los recelé. Entré en palacio.1390
Es su prima. Fui atrevido).
REY: ¿Cómo, osado, te atreviste
si respetar el valor
de mi sangre y el honor,
que es una deidad que asiste1395
como rayo de luz pura,
y diste pasos traidores
para gozar los favores
de aquella nueva hermosura?
CONDE: (Bien temí). Aparte1400
Señor, no puedo
negar que yo me atreví
y que la mano le di,
convencido en todo quedo,
pero discúlpame Amor.
REY: Pues si la mano le has dado,1405
¿cómo, traidor, te has casado?
CONDE: Por eso mismo, señor.
REY: Tu delito castigaba
porque saberlo quería,
que hasta aquí no le creía.1410
Hablé como quien dudaba;
mas ya que lo confesaste,
mira tú qué debo hacer.
CONDE: Errores de una mujer
y de un hombre a quien honraste1415
con tu privanza y amor,
si Amor lo supo causar,
bien se deben perdonar.
REY: Quien su mano y su favor
mereció, y en su aposento1420
entró como falso amigo,
cuando quede sin castigo
de su loco atrevimiento,
¿cómo ha de satisfacer
en deshonor tan extraño?1425
Piensa el remedio del daño
que tú el jüez has de ser.
CONDE: Ni inconveniente ni yerro
pienso que hay. Tu majestad
no dé aquesta soledad1430
por castigo y por destierro.
Viviremos Blanca y yo
en esta aldea y esta casa,
mientras que tu enojo pasa.
REY: ¿Cómo, si no se enmendó1435
el agravio, osas decir
que el enojo ha de pasar?
Esto se ha de remediar.
CONDE: ¿Cómo?
REY: Blanca ha de morir.1440
CONDE: ¿Qué dices? ¡Válgame Dios
y válgame su piedad!
REY: ¡Hola!
Sale [un PESCADOR]
[PESCADOR]: ¿Señor?
REY: Barrenad
un barquillo de esos dos,1445
y llegadle a la ribera.
Vase [el PESCADOR]
Tú has de ser ejecutor
de este lícito rigor.
¡Pon en él a Blanca, y muera!
CONDE: Famoso rey que tuviste1450
famosos progenitores,
porque en serlo la grandeza
del ánimo se conoce,
a mis desdichas atiende.
Podrá ser que te reportes1455
que ruegos vencen a Dios
cuando fulminan rigores.
No es generoso valor
referir obligaciones,
pero la acción se disculpa1460
si es ingrato quien las oye.
El conde de Irlos, mi padre,
tus lirios y tus pendones
tremoló en Persia, y sus hechos
no habrá olvido que los borre.1465
Yo en las guerras de Alemania
inmortal hice mi nombre,
pero tengamos silencio.
Callad, lengua, que se corren
con la alabanza los ojos.1470
Duro trance es el que pone
a un magnánimo varón
en referir sus acciones.
Una vez, cuando vinieron
de los peligros de un monte1475
las Rosas de Ingalaterra
con lucidos escuadrones,
te vi en un trance sangriento,
amor es lince –perdonen
las águilas caudalosas–1480
más ve el amor, dando voces.
Animabas a tu gente
y con bizarro desorden
te empeñaste en tus contrarios,
error y aliento de joven.1485
Conocieron tus insignias,
y como suelen legiones
de solícitas abejas
embestir a los que rompen
la oficina donde labran1490
oro líquido, así corren
a embestirte los ingleses;
porque el fruto reconocen
de la presa, y tú, vencido
de ti mismo que no es bronce1495
el cuerpo humano, te viste
sin caballo y en prisiones.
Pero yo, como los rayos
que de cálidos vapores
en las nubes se engendraron,1500
haciendo que los aborte
su mismo impulso tronando,
me arrojé furioso donde
miré el confuso tropel,
y de allí con los favores1505
de mi amor y la fortuna,
en los hombros españoles
de un caballo te escapé
porque no haya dos que ignoren
la dicha debida a un rey.1510
¿Cuándo, dime, mortal hombre
dio vida, dio libertad
a un dios pequeño? Que dioses
son los reyes que de rayos
quiere Dios que se coronen.1515
¿Por cuál de estos beneficios
me mandas hoy, rey, que corte
como Parca inexorable
la vida dichosa y noble
de un ángel en hermosura,1520
unión de las perfecciones
que copió naturaleza
para admirar a los hombres?
No llegues a ser crüel,
rey famoso, aunque te enojes.1525
Los hombres particulares
pueden cometer traiciones,
homicidios y crueldades,
el rey no. Ejemplo nos pone
Dios en los mares y ríos:
que éstos apacibles corren,1530
y cuando las lluvias hacen
que su caudal fuerza cobre,
excediéndose a sí mismos
con vana soberbia rompen
los puentes de mármol tosco1535
y los márgenes de flores.
Inundan verdes campañas,
émulos del Nilo, donde
vimos fieras vemos peces,
porque así se nos antojen1540
pedazos de plata viva
que haciendo van caracoles
en las ondas. Pero el mar,
rey de las aguas, el orden
y la ley que Dios le puso1545
guarda siempre, y cuando montes
amenazan con trabucos
de cristal porque se asombren
sus márgenes y riberas,
vuelven sus ondas salobres1550
atrás, quebrando su furia,
y parece que se encoge
en sí mismo, respetando
los términos que le impone
la madre naturaleza.1555
¿Por qué no han de ser conformes
en costumbres mar y ríos,
rey y vasallos? ¿Qué enormes
delitos he cometido
para que mi acero moje1560
en sangre inocente sangre
que merece que la adoren
mis ojos como a deidad
de los celestiales orbes?
Blanca, que es preciosa joya1565
donde están fijas al tope
las virtudes, excediendo
diamantes y tornasoles
del cielo, ¿debe morir?
No, rey mío, no blasonen1570
con Falaris ni Diomedes.
¿Qué crueldades más atroces
se vieron? El rey cristiano,
¿Hay razón que no perdone
a la virtud y hermosura?1575
Ya se escribe de leones
que reprimieron sus garras
viendo a la sombra de un roble
una mujer que durmiendo
eclipsaba sus dos soles.1580
Fuera de que, en morir yo,
nos das tormentos mayores,
pues Blanca, viendo mi muerte,
es fuerza que sangre llore
hasta morir, distilando1585
dos almas, dos corazones,
y yo el apartarme de ella
he de sentir más que el golpe
de la guadaña fatal.
¿Para qué quieres que sobre1590
mi vida? Dame la muerte,
será piadoso renombre,
y danos vida a los dos.
Déjanos morir de amores.
Quizá estás mal informado.1595
No te ciegues, no te arrojes
a castigar y a creer,
que si el aliento de un hombre
suele manchar el cristal
los ampos y resplandores1600
bien podrá manchar la envidia
a la verdad. ¿No respondes?
¿No hay clemencia? ¿No hay piedad?
¿Así te vas? Pues mis voces
penetren cielos; que al fin1605
las orejas de Dios oyen
y su verdad permanece
aunque el cielo se transforme,
aunque se quiebren sus ejes,
aunque en las humanas cortes1610
andan rigores, envidias,
desdenes y sinrazones.
REY: Dala en ese barco al río,
y serán ejecuciones
de mi rigor otros brazos1615
indignos de que la toquen.
Vase y sale BLANCA
BLANCA: Conde, amigo, ¿qué tenías
que te sentí dando voces?
CONDE: ¡Blanca infelice!
BLANCA: Prosigue,
¿por qué callas? ¿No respondes?1620
CONDE: Tú has de morir y yo mismo
he de ser –¡oh, qué rigores!–
quien tu vida infeliz quite,
quien tu luz hermosa borre.
BLANCA: ¿Cómo, señor, es posible1625
que amando yo no te acuerdes
de lo bien que me quisiste
si no de lo que me quieres?
Pues no te obligan, mi bien,
amor y gustos presentes,1630
oblíguente los pasados
más dichosos, más alegres.
¡Cielos! ¿Pues a tanto amor
ingratamente se debe?
Si es delito el adorarte,1635
ése he cometido siempre.
¿Tú me matas, dueño mío?
¿Tú pasas tan brevemente
del amor y las finezas
al rigor y a los desdenes?1640
Pasar de un extremo a otro
sin los medios, no se puede;
pasar de amar a matar
sólo conmigo acontece.
Acuérdome que en mis brazos1645
repetiste muchas veces:
“Estos montes faltarán,
no el amor que el conde tiene”.
Muero acordándome de esto.
Memoria, no me atormentes,1650
y si eres sirena calla;
si eres basilisco duerme;
si eres cocodrilo ríe;
porque son contrarios fuertes
la voz, la vista y el llanto1655
para una vida inocente.
Los montes se están constantes.
¿Quién a mí me da la muerte?
Pero no es la culpa tuya.
Mis desdichas la merecen.1660
No sentiré yo el morir;
sólo sentiré el perderte.
Que ya sé que es nuestra vida
en lo hermoso y en lo breve
vela que arde y se consume1665
con su misma luz. Claveles
que, con sus hojas de grana
y con sus listas de nieve,
a la aurora van rompiendo
aquella camisa verde,1670
viven mientras ven al sol
y expiran cuando anochece.
La Fortuna viene en ruedas.
¿Qué mucho que dé vaivenes?
El tiempo camina en alas.1675
¿Qué mucho que el tiempo vuele?
La muerte corre la posta.
¿Qué mucho que presto llegue?
El tiempo, muerte y Fortuna
sin resistencia nos vence.1680
Yo subí para caer,
gocé para entristecerme,
florecí para secarme.
Pasó veloz por los bienes
para llegar a los males.1685
Caminé por el deleite
para dar en el tormento.
Humo soy y sombra leve,
pues nací para morir.
Quien esto sabe no teme.1690
Sólo, señor, es razón
que me estremezca y que tiemble
de imaginar que mi fama
estas desdichas padece.
Los que ven que tú eres justo,1695
[…………………. -e-e]
los que ven que eres discreto,
cuando matarme te vieren,
¿qué han de decir? ¿Que yo triste
culpada soy? Que lo piensen1700
no es maravilla. Yo misma
lo pienso. Que tú no puedes
ser injusto, ser tirano,
ser crüel, ser impaciente.
Sin duda que estoy culpada1705
y que mis ojos te ofenden
en no quererte, señor,
tanto como tú mereces.
Mátame, pues, si es tu gusto;
que no es bien que inobediente1710
sea a tu voz, y si lo he sido,
la dulce vida me cueste.
Sólo, señor, te suplico
que no te cases ni yerres
segunda vez ya que yo1715
nunca pude merecerte.
Y si ha de ser con la infanta,
mira que es falsa y aleve
y tu sangre ha derramado
y estas acciones prometen1720
que no ha de quererte bien.
Tarde las injurias mueren,
porque teme quien las hace
y quien las recibe siente.
¡Mátame, pues! Mas, ¡ay triste!1725
El ánimo desfallece.
Vanos fueron mis esfuerzos;
la humana flaqueza teme.
¡No me mates, dueño mío!
¡Oh, si estuviera presente1730
aquel ángel que mataron,
porque pudiera valerme
intercediendo por mí!
Permíteme que me queje;
que yo otras armas no tengo.1735
Lágrimas son, que otras veces
llamabas perlas, y agora
llamarse corales pueden,
pues es sangre lo que lloro.
¿Que no puedo enternecerte?1740
¿Que no merezco obligarte
a mis voces? No se nieguen]
las piedades a mi llanto.
¡Oíd, esferas celestes,
unas quejas desdichadas!1745
Estremézcanse los ejes
en que estribáis las estrellas.
No brillen, no, rosicleres
sino sombras y tristezas,
y las nubes del oriente1750
no se tiñan de carmín.
Horror y luto nos muestren.
Los elementos se paren,
sus calidades se truequen.
Firme el aire, ande la tierra,1755
queme el agua, el fuego hiele,
pues se ha mudado un amante
que ha merecido laureles,
que es vencedor de sí mismo
para asombro de la gente.1760
Cielos, elementos, sombras,
volved por Blanca, que muere
injustamente a las manos
del que adoró y amó siempre.
Tened piedad, oh vosotras1765
mudas y sordas paredes,
que pienso que amenazáis
ruín, por parecerme.
Mas, ¿qué digo? Mas, ¿qué lloro?
¿Yo quejarme? ¿Yo valerme1770
de nadie contra mi dueño?
Dulce esposo, aquí me tienes.
No me quejo, no resisto.
Corta el cuello, el pecho hiere,
saca el alma, el vivir quita.1775
Goce el conde, Blanca pene.
Haz tu gusto, acabe el mío.
Mi luz vaya, tu luz quede.
Vivas tú, muera mi fama.
Dios te ayude, Él no me deje;1780
que a más allá del morir
ha de amar la que te quiere,
y mi amor ha de pasar
los términos de la muerte.
CONDE: Tiemblo de escucharte y verte.1785
Cada lágrima es un rayo,
cada palabra un desmayo,
cada suspiro una muerte.
Señora, violencia es
del rey, que me está mirando.1790
Ese barco está esperando
para ser tumba después.
Entra en él. ¡Ay, dueño mío!
Quizá hallarán más piedad
tu inocencia y tu verdad1795
en el cristal de ese río.
BLANCA: Yo obedezco. En despedida
tus brazos, conde, me den
agora el último bien
de mi desdichada vida.1800
CONDE: Morir quiero, y el rigor
más tirano es el más justo;
no quiero morir de gusto
pues no muero de dolor.
BLANCA: ¿Ya me niegas?1805
CONDE: No es negarte;
que tu muerte siento así
y darte a ti por ti
no es dejarte, es adorarte.
BLANCA: No quiero considerar
qué pasos son los que doy.1810
Pues que la muerte te doy
con razón podré animar
el alma que desfallece.
¿Qué desdichado se fue
al suplicio por su pie,1815
que este barco lo parece?
Vase
CONDE: ¿Yo he de ser ejecutor
de esta tirana violencia?
Que en efecto es más decencia1820
si bien será más dolor.
A las aguas encomiendo
esta vida que me mata,
porque el alma me arrebata
con dulce gloria viviendo,1825
muriendo con tristes penas.
Dentro BLANCA
BLANCA: ¡Adiós, mi esposo y mi bien!
CONDE: ¡Favor, señora, te den
las aguas y las arenas!
Nubes, timbres de los vientos,1830
nubes que os rasgáis tronando,
¿para quién o para cuándo
guardáis los rayos violentos?
Dentro BLANCA
BLANCA: Esposo, adiós.
CONDE: Él te guía.
Ya la corriente furiosa1835
lleva el alma más hermosa.
Dentro BLANCA
BLANCA: ¡Conde, amigo!
CONDE: ¡Blanca mía!
[…………… -osa]
Vuelcos la barca va dando.
Ya, cielos, se va anegando1840
aquella temprana rosa,
y ya entre la espuma fría
se apaga su sol ardiente.
¿Para cuándo un rayo ardiente
guardas, sacra monarquía?1845
¡Sepulten a un desdichado
los cóncavos de la tierra!
Mas, cielos, ya le hace guerra
el viento fuerte y airado.
Ya fluctúa, ya zozobra.1850
Ya se hunde, ya perece.
Ya el agua se ensorbece.
Ya entre sus ondas se ahoga.
Ya murió. ¡Lance penoso!
Ya yo no quiero la vida1855
que la doy por bien perdida
en lance tan lastimoso.
Dentro BLANCA
BLANCA: [¡Hola, ya me voy ahogando!]
¡Conde Alarcos, dueño, esposo!
CONDE: ¡Qué trance tan lastimoso!1860
Dentro BLANCA
BLANCA: ¡Adiós!
CONDE: Ya se va anegando.
¡Oh, cómo la quise poco
pues en acto tan esquivo
la estoy escuchando vivo!
Tras ella voy.1865
Salen el REY y la INFANTA
REY: ¡Tente, loco!
Ya, en las ondas sumergida,
falleció desdicha tanta.
Dale la mano a la infanta.
CONDE: ¿Esto más? ¡Estoy sin vida!
¿Cómo quieres que le dé1870
mano que sangrienta está,
cuando agonizando va
el ejemplo de la fe?
¿A amor quieres, rey, unir
muerte y bodas? ¿Una mano1875
que fue verdugo inhumano
ha de querer recibir
la infanta?
REY: ¡Dásela luego!
CONDE: Aún vive Blanca.
REY: No vive.
Llega y la mano recibe1880
de tu esposo.
INFANTA: ¡Alegre llego!
Turbada de gusto voy.
Danse las manos
CONDE: (Ésta es segunda violencia. Aparte
¡Paciencia, cielos paciencia!)
INFANTA: Tuya soy.1885
CONDE: Y tuyo soy.
REY: Agora no me veáis
hasta que ordene otra cosa.
Vos desleal, vos celosa,
ambos enojos me dais.
Vase1890
INFANTA: (Ya conseguí mi deseo. Aparte
Como yo esta gloria tenga
no hay desdicha que me venga.
¿Qué más bien? ¿Qué más trofeo?
CONDE: (Aquél que no prevenido Aparte1895
recibe un golpe eminente,
parece que no lo siente
de puro estar sin sentido;
mas al punto que le deja
la privación, vuelve en sí,1900
sobra el sentido y así
siente el dolor y la queja.
En tu muerte fui perdiendo
el sentido, Blanca mía.
Entonces no lo sentía,1905
agora lo voy sintiendo).
INFANTA: Si a Blanca tus ojos lloran,
conde, ya tienes en mí
otra alma que vive en ti
y otros ojos que te adoran.1910
Mirando hace dentro el CONDE
CONDE: (¡Piadoso río, detén Aparte
la corriente, el curso enfrena!)
INFANTA: Conde, basta ya la pena.
La infanta te quiere bien.
CONDE: (¿Si habrá muerto? Sí, que el río Aparte1915
corre soberbio y furioso).
INFANTA: Basta el sentimiento, esposo,
que será desprecio mío.
Vuelve en ti, despierta, escucha.
¿Cómo tu tristeza es tanta?1920
CONDE: ¿Aquí estás?
INFANTA: Y amando.
CONDE: Infanta,
mucha es mi tristeza.
INFANTA: ¿Mucha?
CONDE: Pues no muero, poco ha sido.
INFANTA: ¿No te consuela mi mano?
CONDE: Perdí el bien más soberano.1925
INFANTA: ¿No es mayor que el que has perdido
el que tienes? Tuya soy.
CONDE: Yo de Blanca.
INFANTA: Eso es desprecio.
CONDE: El amor.
INFANTA: Es ser un necio.
CONDE: Pues no muero, sí lo soy.1930
INFANTA: ¿No eres mi esposo?
CONDE: Diría
de sí y no.
INFANTA: ¿Cómo, tirano?
CONDE: Sí, porque te di la mano;
no, porque el alma no es mía.
INFANTA: ¡Tuya soy!1935
CONDE: El rey lo ordena.
INFANTA: ¿Tendrás fe?
CONDE: ¡Con mi memoria!
INFANTA: Si soy tuya, ¿qué más gloria?
CONDE: Muerta Blanca, ¿qué más pena?
