Nardo Antonio, bandolero — Jornada I

NARDO ANTONIO, BANDOLERO

Antonio Mira de Amescua

El texto presentado aquí, NARDO ANTONIO, BANDOLERO, está basado en la edición príncipe en LAS COMEDIAS DEL FÉNIX DE ESPAÑA, LOPE DE VEGA CRAPIO [sic], PARTE VEINTE Y CINCO (Barcelona: Sebastián Cormellas, 1631). La edición presente fue preparada por Vern G. Williamsen in 1976.


Personas que hablan en ella:

  • El CONDE de Miranda
  • NARDO Antonio
  • LEONARDA
  • RICARDO, su padre viejo
  • GERARDO, barón
  • LAURA
  • LEONELO, soldado
  • BATISTELA, soldado
  • ROSELO, soldado
  • TIMBRIO, soldado
  • Otro SOLDADO
  • LISENO, pastor
  • Un CAPITÁN español
  • LEONIDO
  • VALERIO
  • LISARDO, cortesano
  • MORÓN, gracioso
  • MONTILLA, bandolero
  • Tres BANDOLEROS
  • JULIA, criada
  • PEDRO Talla
  • BELTRÁN, villano
  • PASCUAL, villano
  • MARTÍN, villano
  • CELIA
  • FLORO
  • RUFINO, mercader
  • IBÁÑEZ

PRIMER ACTO


Suena música y salen BATISTELA, LEONELO, [ROSELO] y TIMBRIO, soldados
ROSELO: ¡Bravo recibimiento!
LEONELO: ¡Generoso!
BATISTELA: De Nápoles su esfuerzo acreditado,
que al conde de Miranda valeroso
muestra, en festín general [celebrado].
Puede llamarse el reino venturoso5
con tal virrey, que a fuer de buen soldado,
hoy ha honrado con premios la milicia
mezclando la piedad con tal justicia.
LEONELO: A aquesta sala viene.
BATISTELA: Aquí veremos
más espacio el valor de su presencia,10
a quien tan grande amor los más debemos,
claros indicios de su real clemencia;
y al buen amigo Nardo aguardaremos
en este puesto.
ROSELO: Alcanza su presencia
de valeroso Alcides testimonio.15
LEONELO: Es la flor de este reino Nardo Antonio.
Sale el CONDE de Miranda y acompañamiento
CONDE: Estoy como admirado, agradecido,
familia noble, de admirar festines,
y de haber cuidadosa prevenido
burlas a mayo con mentir jardines.20
Parece que Amaltea, en el lucido
espacio de claveles y jazmines,
porque dure de Nápoles la fama,
copia fragante con amor derrama.
El mar, la tierra, a toda priesa mueven25
dulce armonía, aquélla tremolando
banderolas al aire, a quien se atreven
lisonjeros bullicios, caminando;
sobre estotras, de fuego estrellas llueven,
que hasta el cielo al principio van volando30
y después en los vientos desatadas
bajan del cielo al suelo despeñadas.
Pedazos arrancados de los vientos,
menuda arena, castigados, huellan,
y de airosos veloces movimientos,35
descubiertas tal vez las piedras mellan.
Al freno humildes, al clarín atentos,
presumiendo poder, la tierra sellan,
y en cada asiento del compás menudo
de sus armas estampan un escudo.40
Todo mueve a deleite, todo admira,
el mar del humo forma nubes densas,
oscura niebla que al caño respira,
paran las aves al rumor suspensas;
y como cuando el sol al mar retira45
hermosas luces, de temor defensas,
recelando tinieblas y temores,
así buscan el miedo entre las flores.
Sale LISENO
LISENO: Ricardo viejo, y el barón Gerardo,
para hablarte, señor, piden licencia.50
CONDE: Ya con los brazos a los dos aguardo.
Salen RICARDO y GERARDO
GERARDO: Los pies nos mande dar vuestra excelencia.
CONDE: Los brazos recibid, llegad, Ricardo.
RICARDO: ¡Príncipe heroico!
GERARDO: ¡Señoril presencia!
CONDE: Sillas para los tres.55
RICARDO: ¡Honroso intento!
CONDE: Dejadnos solos.
GERARDO: ¡Español aliento!
CONDE: Decid lo que queréis.
RICARDO: Invicto conde,
poner en vuestras manos mi nobleza.
Defensa pido de mi honor, que adonde
guarda esta joya mujeril belleza60
pocas veces honrosa corresponde,
y más habiendo con honor pobreza.
Ésta, señor, me tiene deslucido,
poniendo en tronco noble eterno olvido.
Dióme el cielo una hija que Gerardo65
honrar pretende en tálamo amoroso,
que aunque es la propia sangre de Ricardo
hízole su riqueza más dichoso.
Por esto con su mano honrar aguardo
lustre que llame aliento poderoso,70
que acobarda al más noble la pobreza
aunque al sol se aventaje la nobleza.
Pero amor, envidioso de mis dichas,
cegó, atrevido, la deidad más bella,
porque borrando las grandezas dichas,75
pierda el honor, que me guardaba en ella;
si bien no son tan ciertas mis desdichas,
si el poder de un virrey las atropella,
que no llegó de honor al rompimiento
quien pretende tan alto casamiento.80
Los dos conformes, enlazar quisieron
nobleza y humildad, pero advertido
dije que si, cuando a mi honor pidieron
aquel estrecho lazo prevenido
temor fue que mis canas previnieron,85
porque el mozo, señor, es atrevido,
y aunque humilde, valiente, por quien goza
desenvuelta amistad de gente moza.
Pedíle por entonces, con engaños,
que el fin de sus deseos dilatase,90
fingiendo en mi Leonarda breves años,
y la palabra que le di guardase;
previniendo con esto, que mis daños
brazo robusto a tiempo remediase
sin dar parte a mis deudos que sería95
hacer mayor esta desgracia mía.
Partióse de mi casa satisfecho
de la palabra que yo le di en tanto
quise apagar las ansias de mi pecho,
templando sus congojas con mi llanto;100
por el raudal de aquel cristal deshecho,
risa fingí con el hermoso encanto
en quien mi honor su presunción apoya,
horror oscuro de luciente joya.
El mozo en la marcial caballería105
ejercita sus fuerzas deseando
aquel felice y venturoso día
su honor con mi palabra acrecentando;
pero llegó para ventura mía
vueselencia a este reino a quien besando110
los pies, suplico que mi honor defienda,
para que Nardo Antonio no le ofenda.
Que de Gerardo, la familia honrada,
y con mis deudos, que al valor exceden,
defenderán con belicosa espada115
que acciones bajas mi nobleza enreden;
si vos, en ocasión tan apretada,
no procuráis que divid[id]os queden
estos lazos de amor que tan sutiles
manchan noblezas con personas viles.120
GERARDO: Vueselencia, señor, acreditando
la parte que Ricardo le suplica,
su honor defienda, su nobleza honrando
con el valor que a todos comunica;
pues los intentos nuestros estorbando125
imprudente rigor, la paz aplica,
que si no, toda Italia admirara
de la venganza que su honor tomara.
No porque ha habido mancha, en que pretenda
un desigual tan alto casamiento,130
mas porque castigado, Nardo entienda
su altivo arrogante pensamiento;
que no es razón que un hombre vil defienda
injusto de su amor atrevimiento
diciendo que le culpa la palabra135
quien en diamantes su nobleza labra.
Si un viejo se la dio, fue de cobarde
al valor de un mancebo tan esquivo,
si un mozo se la diera, fuera alarde
y aliento superior mostrarse altivo;140
mas cuando llega a su valor tan tarde,
júzguele muerto, no le llame vivo,
y así el rigor con que el casarme impide
a edad pequeña la palabra pide.
Estos daños, señor, estos rigores,145
como vuestra excelencia se lo mande,
gustos serán y perderán temores,
reconocidos a merced tan grande;
prosiga vueselencia sus favores,
que el brazo noble no es razón que ande150
gastando en tosco ingenio heroico estilo
ni con espada vil midiendo el filo.
CONDE: Haré cuanto pudiere por serviros,
si bien promete el caso resistencia,
si la palabra que llegó a pediros,155
le disteis vos, aunque alegáis violencia;
bien podéis sin cuidado despediros
que yo prometo con mayor prudencia
deshacer este lazo, interponiendo
mi autoridad, y su valor venciendo.160
¡Lisardo!
Sale LISARDO
LISARDO: ¿Señor?
CONDE: A los soldados
preguntaréis por Nardo Antonio. Id luego
y decid que entre a verme.
Vase LISARDO
RICARDO: Mis cuidados
con tal favor admitirán sosiego.
CONDE: Los dos en ese cuarto retirados165
esperaréis.
GERARDO: A ver mis dichas llego.
RICARDO: Dame tus pies, señor.
CONDE: Alzad, Ricardo.
RICARDO: De ti el remedio de mi honor aguardo.
Vanse. Sale LISARDO
LISARDO: De Nardo Antonio ha venido
un crïado suyo afuera.170
Que venga a palacio espera,
despejado y atrevido.
CONDE: Decid que entre, y en llegando
Nardo Antonio, me avisad.
LISARDO: Su excelencia os llama, entrad.175
Sale MORÓN
MORÓN: [(Llego a vuestros pies temblando)]. Aparte
CONDE: Salíos afuera.
Vase LISARDO
MORÓN: (A mí Aparte
me manda el conde pringar).
CONDE: ¿De dónde sois?
MORÓN: De un lugar
que está muy lejos de aquí.180
CONDE: ¿Sois español?
MORÓN: ¿No lo ve
vueselencia en el despejo
y en lo adusto del pellejo?
CONDE: Decís bien. No lo miré.
¿De qué tierra sois?185
MORÓN: Manchego.
CONDE: ¿Y cómo os llamáis?
MORÓN: Morón.
CONDE: ¿Valiente?
MORÓN: Soy un Nerón
si de cólera me ciego.
Un aduar de gitanos
allá en mi tierra quemé,190
y por eso me llamé
Nerón. Tengo buenas manos.
CONDE: ¿Y servís?
MORÓN: A Nardo Antonio.
CONDE: ¿Es valiente?
MORÓN: ¡Pesia [a] tal!
Es un varón inmortal.195
Yo sólo gran testimonio
de sus pendencias he dado.
CONDE: ¿Le ayudáis?
MORÓN: No, mi señor,
para contarlas mejor
las miro desde un tejado.200
CONDE: ¿No es mejor hallarse en ellas?
MORÓN: Ni tan bueno. Yo, señor,
soy piadoso en el rigor
y si participo de ellas
por no matar al contrario205
vuelvo la espalda y camino.
CONDE: ¡Gran valor!
MORÓN: Soy peregrino
si bien cuando es necesario,
–¡Pesia a tal!–soy un demonio.
Mas, dejando mi valor,210
¿qué es lo que queréis, señor?
CONDE: Saber quién es Nardo Antonio.
MORÓN: Ninguno sabe su historia,
como el que tenéis presente,
que tengo de ella en la frente215
un librillo de memoria.
A su padre conocí
mejor que al que me parió.
Fue buen zapatero, y yo
de su aprendiz le serví,220
aunque anda cierta opinión
que su valor desanima,
que no lo fue de obra prima
sino gentil remendón.
El mozo ha salido honrado.225
Quísole mucho su madre.
No quiso ayudar al padre
por inclinarse a soldado.
Dará por un español
el alma.230
CONDE: ¿Tanto los quiere?
MORÓN: Por esta nación se muere.
En fin son rayos del sol.
Es bien quisto y es valiente.
Gasta muy poca parola,
es muy diestro de la sola235
aunque se muestra prudente.
Murió la madre y el padre,
y la hacienda que quedó
con amigos la gastó.
Sí, por vida de mi madre.240
Témenle sus enemigos,
aunque son pocos, señor,
y aumenta más su valor
el tener muchos amigos.
Los nobles, con otro intento,245
le muestran ceño crüel
por haber notado en él
tan humilde nacimiento.
Al fin dilató su fama
y amor se la aficionó250
y de Nápoles les dio
a la más hermosa dama.
Así tiene en la memoria
que el padre de la doncella
ha de casarle con ella255
con que da fin esta historia.
CONDE: Huélgome de haberla oído.
Sale LISARDO
LISARDO: Nardo Antonio está aquí fuera.
CONDE: Decid que entre. Afuera espera.
MORÓN: No me doy por despedido.260
Vase. Sale NARDO Antonio, de soldado muy bizarro
NARDO: Déme los pies, vueselencia.
CONDE: Tomad, Antonio, los brazos.
NARDO: En el cielo de estos brazos,
¿me dais, gran señor, licencia
para atreverme a decir265
que en cierta ocasión me honréis?
CONDE: Si vos, Nardo Antonio, hacéis
lo que yo os quiero pedir.
NARDO: Yo haré lo que me pidáis,
y aunque aventure mi honor,270
os doy palabra, señor.
CONDE: Mirad bien qué me la dais.
NARDO: Sí, señor.
CONDE: Pues os la doy
de hacerlo también. Pedí.
NARDO: Ya, señor, dichoso fui.275
Ya mudé el ser de quien soy
con esa palabra. Pido
ya que licencia me dais
que mi padrino seáis.
Dejaréisme ennoblecido.280
Hacedme tan gran favor,
pues con general agrado
soy a España aficionado
de quien aprendo valor.
Ya conocéis a Ricardo,285
aunque pobre, con honor.
Éste es mi suegro, señor.
Confieso que me acobardo
viendo que humilde nací;
y luego a ser tan dichoso290
mostróse Amor poderoso
y a tanto cielo subí.
Tengo algunos enemigos
que me quisieran quitar
esta gloria a dar lugar295
el valor de mis amigos.
Pero como vos me honréis,
podré decir con verdad
que levantáis mi humildad
y que igual al sol me hacéis.300
CONDE: Nardo, una cosa decís
con que en dudas me dejáis,
si he de pedir que no hagáis
eso mismo que pedís.
Y os di palabra de hacer305
todo lo que habéis pedido,
pero el daño conocido
es muy fácil de romper.
Mejor es que me cumpláis
lo que yo de vos recibo,310
pues con ésta quedáis vivo,
con ésa muerto quedáis.
Hoy se casa con Gerardo
la que por mujer tenéis,
y así pido que olvidéis315
la palabra de Ricardo.
Ser desiguales los dos
esta mudanza ha causado,
no porque no es muy honrado
el valor que vive en vos.320
Todo Nápoles está
dispuesto para mataros
y si queréis apartaros
mil favores os dará.
Yo prometo de mi parte325
premiar vuestra valentía
tanto que envidie algún día
materiales honores Marte.
NARDO: Confuso me habéis dejado
pero bien es advirtáis330
que a un hombre honrado quitáis
la opinión de ser honrado.
Si con cautela, señor,
Ricardo pudo dos años
engañarme, estos engaños335
es afrenta de mi honor.
La palabra prometida
a un hombre honrado, es razón
que se cumpla o su opinión
quedará siempre rompida.340
Si Ricardo noble ha sido,
no pido yo su nobleza;
de Leonarda la belleza,
señor, solamente pido.
Que no es bien porque celebre345
las bodas con el barón
que se pierda mi opinión
ni mi palabra se quiebre.
No quiero aquí proponer
el amor de tantos años,350
aunque son mayores daños
para quien sabe querer.
Que si solamente amor
en aquesta traza hubiera
por vos, señor, le perdiera,355
pero hay amor y hay honor.
CONDE: Lo que yo os pido no afrenta,
antes aumenta valor,
y este género de honor
queda Antonio por mi cuenta.360
Mirad que soy vuestro amigo,
y que en hacerlo acertáis.
Veréis después como dais
envidia a vuestro enemigo.
Yo debo, Nardo, estorbar365
los daños que puede haber.
Yo lo pido, y ha de ser.
NARDO: En todo podéis mandar.
(No replicarle es mejor Aparte
porque se puede enojar.370
Yo sabré bien granjear
lo que pretende mi honor).
CONDE: Mucho me habéis obligado.
NARDO: Pídelo, vuesa excelencia,
y no ha de haber resistencia.375
CONDE: Sois valiente, y sois honrado.
Por mi cuenta queda ya
el favoreceros, Nardo.
NARDO: Tan grande favor aguardo,
que como vuestro será.380
CONDE: Dadme los brazos y adiós.
Vase
NARDO: Mil veces tus plantas beso.
Que ha habido engaño confieso
en el trato de los dos.
¿Cautelas a Nardo? El cielo385
mi venganza ha de animar
y a sus ojos he de dar
temores a todo el suelo.
Será venganza mortal.
Será rigor atrevido;390
que un hombre honrado ofendido
es como furia infernal.
Amigos tengo obligados
que defenderme podrán,
y para esta empresa están395
de mi amistad conjurados.
Bien Leonarda me previno
este suceso, y en ella
tengo favorable estrella.
Defenderla determino.400
De una pretensión forzada,
aunque Nápoles me ofenda,
pues para que me defienda
valor tengo y tengo espada.
Vase. Sale LEONARDA, sola
LEONARDA: Con recelo de perder405
salgo a divertir amor,
si bien aqueste temor
es bien fácil de vencer.
Que, aunque acredita poder
a la mariposa imita410
que alentada solicita
cercos burlando a la vela;
mas como a la llama vuelva,
la vida el fuego le quita.
Lo mismo sucede a amor415
en las pretensiones mías.
Gerardo alienta porfías,
desdeña en Nardo el valor;
mas como el suyo es mayor,
cercos de amor se consiente420
a este mozo impertinente
que presumido le ciega,
pero guárdele si llega
al honor de Nardo ardiente.
Pues siendo esto así recelo:
bien es que esto así dejéis,425
si en su defensa tenéis,
al más valiente del suelo.
No pudo al temor desuelo
jamás en él, ni admirar
pudo un imposible amar,430
antes es tan atrevido
que al sol de rayos vestido
la luz pretende quitar.
No es posible que nació
de humildes padres un hombre435
que tan levantado nombre
en Nápoles mereció.
¿Qué hice en amarle yo
aunque tan noble nací?
Pero, Amor, despierta. Di440
que su valor puede amar,
pues ha llegado a igualar
la nobleza que hay en mí.
Seré suya aunque la vida
por serlo llegue a [p]erder;445
que si quiere una mujer
pocas veces en vencida.
Mostréme al valor tendida,
no de la gala luciente,
vencerse mi amor consiente450
aunque el asco en rigor
no disminuye el valor,
ni hace cobarde al valiente.
Salen MORÓN y JULIA, criada
JULIA: ¡Qué te pudiste atrever!
MORÓN: Aunque el mismo infierno fuera,455
entrara de esta manera.
Mal conoces mi poder.
LEONARDA: ¿Qué hay, Morón?
MORÓN: ¿Qué puede haber?
Celos, desdenes, rigores,
ansias, ofensas, temores,460
y trescientas cosas más
que en ese papel verás
lleno de dos mil favores.
LEONARDA: Ponte, Julia, a la ventana.
Mira si mi padre viene.465
Confusa el papel me tiene.
MORÓN: Aquesa luz soberana
desde hoy Gerardo profana.
LEONARDA: ¿Cómo?
MORÓN: El papel lo dirá.
Abre presto. Ábrele ya.470
LEONARDA: Con temor rompo la nema.
MORÓN: ¡Ea, pues, qué linda flema!
Abre. Acaba. ¿Qué vendrá?
Lee
LEONARDA: “Leonarda, ya ha llegado el día tan
recelado de tu entendimiento. El virrey me475
ha pedido pierda tus luces bellas. Dile
palabra de no pedir la que tu padre me dio
con engaño, temiendo su indignación. No fue
temor sino cordura. Ya sabes lo que tenemos
tratado para cuando llegase la forzosa.480
Esta noche dicen que te casas con Gerardo.
Engáñanse los que lo dicen. Ignorancias son
de mi valor. Yo quedo prevenido y mis
amigos. Haz tú lo que sabes; que has de ser
mía aunque Nápoles lo estorbe. Adiós.485
Nardo Antonio”
LEONARDA: Mayor daño recelaba.
MORÓN: ¿Cómo puede ser mayor?
LEONARDA: Temí yo que de mi amor
Nardo Antonio se olvidaba;
pero mi temor se acaba490
y en contento se convierte.
Ve a Nardo Antonio y advierte
esta respuesta no más:
que soy suya le dirás
y que no temo la muerte;495
porque como prevenido
tuve este infeliz suceso.
No me espanto del exceso.
……………… [ -ido]
Mi padre y mi honor olvido.500
Hecha está la prevención.
Suyas mis acciones son.
Esto en efecto dirás.
MORÓN: ¿Queda más?
LEONARDA: No queda más.
MORÓN: Pues, adiós.505
JULIA: Tente, Morón.
MORÓN: ¿Qué hay de nuevo?
JULIA: ¡Mi señor!
MORÓN: ¿Y quién más?
JULIA: Gerardo viene.
Esconderte te conviene.
MORÓN: No estoy en mí, de temor.
Venga un santo escondedor510
y déme el remedio.
JULIA: Ven.
Ten ánimo.
MORÓN: Está muy bien.
Cuélgame en la chimenea
como chorizo.
JULIA: Azotea
tengo donde estés también.515
Pero no, vente a un desván
que aunque está sucio, está estrecho.
MORÓN: Hoy no quedo de provecho,
deshollinarme podrán.
JULIA: Anda, pues, que te verán.520
Vanse los dos
LEONARDA: Finjo risa con Ricardo,
pues que ya tan presto aguardo
asegurar mi deseo
de amor bastante trofeo
aunque le pese a Gerardo.525
Salen RICARDO y GERARDO
RICARDO: Leonarda, hasta aqueste día
tu ciego amor he sufrido,
pero el valor que es olvido
con mi vejez encubría.
Caduco aliento desvía530
y comunica valor,
viendo perderse mi honor
en cuya esperanza vive
y así noble amor recibe
y olvida abatido amor.535
Nardo Antonio en mi presencia
palabra al virrey ha dado
que olvidando su cuidado
dará fin su resistencia.
Muéstrate con más prudencia540
a Gerardo agradecida,
con tu mano le convida.
Vence de amor el poder
porque has de ser su mujer
o te he de quitar la vida.545
GERARDO: Leonarda, si en tus rigores
desprecios míos porfías,
serán las desdichas mías
para tu daño mayores.
Verás cubrir de temores550
el cielo en oscuro velo,
y verás subir del suelo,
si a ajeno poder te subes,
más claras de fuego nubes
que atemoricen el cielo.555
Publicarán mis sentidos
venganzas a sangre y fuego,
si a ver despreciados llego
mis intentos bien nacidos.
Y si los ya divididos560
lazos te suspenden tanto,
daré a Nápoles espanto.
No pierdas de honor la joya
que será segunda Troya,
confusión de guerra y llanto.565
LEONARDA: Si yo resistí, Gerardo,
los extremos de mi amor
defensa fue de mi honor;
por el de tu amor me guardo.
Palabra le dio Ricardo570
a Nardo Antonio de ser
la que es tuya su mujer.
Cumplir debe quien la dio,
pero pues él la rompió
ya no tengo que temer.575
Desde mis pequeños años
confieso que le rendí
el alma. Muy necia fui
si considero mis daños;
pero tales desengaños580
son premio de un grande amor,
aunque de Nardo al valor
he de ser agradecida,
pues la palabra rompida
abrevia gusto mayor.585
Y así, Gerardo, podrás
aquesta noche venir
adonde puedes decir
que el fin de tu amor verás.
No es bien que dilate más590
Nardo Antonio tus trofeos
ni que de amor los empleos
lleguen, Gerardo, tan tarde
y así gano por cobarde
glorias para mi[s] deseo[s].595
GERARDO: Deja que bese la tierra
que dichosamente pisas.
Lluevan las estrellas risas
pues cesó de amor la guerra.
El alma tal gusto encierra600
que la tengo dividida
del cuerpo. Ricardo, olvida
el pesar que te divierte,
que los recelos de muerte
acrecentaron la vida.605
RICARDO: De alegre quedo turbado.
Prevén, Gerardo, lo justo
pues a las puertas del gusto
habemos los dos llegado.
GERARDO: Yo me parto confïado610
a prevenir bizarrías
con mis deudos, y alegrías.
RICARDO: Yo con los míos te aguardo.
LEONARDA: Aquesta noche, Gerardo,
comienzan las dichas mías.615
Vanse y salen NARDO Antonio, BATISTELA, PEDRO Talla y demás bandoleros
NARDO: No tengáis ningún recelo
la puerta queda cerrada,
y aquí trataremos cómo
han de empezar mis venganzas.
Ya de los demás amigos620
tengo firmas y palabras,
solamente de vosotros
firma y palabra me falta.
Pero yo estoy confïado,
que conozco vuestras almas,625
de que moriréis conmigo
vendiendo las vidas caras.
No tiene Nápoles hoy
más valor ni más espadas
que a mi defensa se opongan,630
que las que ocupan la sala.
Pues si en nuestra edad florida
no acreditamos hazañas
que den al mundo memoria
y atemoricen la patria,635
¿de qué sirven los valores,
de qué las fuerzas bizarras
que en servicio de los reyes
sin ningún premio se acaban?
Más de doscientos amigos640
que hoy en Nápoles se hallan,
¿no podemos dar temor
al mundo? Que al mundo basta
atemorizar doscientos
si a mis afectos se igualan.645
Acordaos en este reino
del valor de Mateo Jara
que, llamándose rey, puso
dos mil hombres en campaña.
Y si tuviera valor650
su poder se dilatara,
pero no hay valor en muchos
si la cabeza desmaya.
Pero yo, pues que me hacéis
dueño de empresa tan alta,655
pienso ser en breves días
de los mayores monarcas.
No penséis, amigos míos,
que aquesta empresa me llama
para gozar sin estorbos660
los amores de Leonarda;
que, aunque la adoro, no estimo
tanto las estrellas claras
que en breve espacio de cielo
despiden rayos que abrasan,665
como de un amigo sólo
el valor que le acompaña.
Por todos miro y por todos
hoy mi sangre se derrama.
Abrid las venas del pecho.670
Veréis que despiden nácar,
rojo coral, que no admite
mezcla de traidora mancha.
Hoy en su casa el virrey
me dijo,–¡afrentosa hazaña!–675
que por ser noble Ricardo
y yo de prendas más bajas,
no tenía obligación
de cumplirme la palabra.
Rabio de enojo en pensarlo,680
¡pesia a sus soberbias armas!
¿Valen tanto como yo
cuantas adornan su casa?
¿Tuvo por dicha más bríos?
¿Alcanzó mayor pujanza685
el primero que les dio
ese nombre en esas vanas
presunciones que conservan
lucidos cercos de plata?
¿Hallan más valor que el mío?690
Responda el que más se alaba
de antecesores valientes.
Publique al mundo su fama
y verá si Nardo Antonio
es menos o le aventaja,695
porque la nobleza, amigos,
ha de tener a sus plantas
a los que nacimos pobres.
¡Salgamos a la campaña
y ganemos nombre eterno,700
conquistemos, si os agrada,
las provincias más remotas!
Veréis si valor me falta.
Ya sabéis que ha muchos días
que entre nosotros se traza705
aquesta conjuración,
que la tuve dilatada
por pensar mejor suceso
de mis amorosas ansias.
Pero mirando perdidas710
tan soberbias esperanzas,
la resolución postrera
que la ejecuto me manda.
Ésta noche con Gerardo,
varón ilustre, se casa715
la que ha seis años que adoro
y dos que mía se llama.
Pero no permita el cielo
que llore ausente forzada
Leonarda, mi amor primero,720
y que yo la deje el alma
para que un tirano dueño
vuelve de firmezas tantas.
Ésta ha de ser la primera
acción, amigos, gallarda,725
que ha de despertar mi nombre,
voz que despierta mi fama.
De aquí ha de tener principio
la luz que hoy me levanta
para eternizar mi nombre730
por lengua infame eclipsada.
No han de decirme otra vez
en Nápoles cara a cara
que desmerezco por pobre
lo que otros por ricos ganan.735
En estas leyes del mundo
de altivo dueño fundadas,
la pobreza es noche oscura
de confusiones cercada,
horror afrentoso, lengua740
que su misma sangre infama.
Pero seguidme y veréis
si mi valor despedaza
este monstruo que en el suelo
mendiga en puertas doradas,745
donde en lugar de favores
altivos desprecios halla.
Si presumís que atrevido,
acrecentando arrogancias,
viéndome señor de tantos,750
he de acrecentar borrascas
de caudalosas corrientes
en las lisonjeras plantas
que al apacible verano
risa y deleite mostraban,755
muy engañados vivís.
No he de olvidar las gallardas
acciones de mis amigos
si por valerosas trazas,
nacidas de mis efectos,760
todo el mundo sujetara.
Poned en este papel
vuestras firmas donde estampan
las suyas los que sabéis
que al abrir la puerta el alba765
en el lugar señalado
emboscados nos aguardan.
Caudillo suyo me nombran,
y pues no ha de haber mudanza
en lo que habéis prometido,770
escuchad lo que hoy os manda
el capitán más valiente
que rige familia honrada.
En Nápoles, Bastistela
mi compadre quede, y haga775
oficio de doble espía,
que nos avise por cartas
los intentos del virrey,
pues tiene en palacio entrada,
Que de lo que se robare780
tendrá segura la paga;
para asegurar mi vida
quede en escolta y guarda
a la puerta de Ricardo
esta noche Pedro Talla,785
Leonelo, Roselo y Floro,
los mejores camaradas
que ha visto el sol desde oriente
hasta que en el mar descansa.
Otros cuatro en el arquillo790
porque por puente de tapia
no entre socorro a Gerardo,
ladrón de mis esperanzas.
En la calle de Toledo
con seis pistolas cargadas795
quedarán los que nombrare
Bastistela. El resto salga
al campo donde me espere
hasta que en mis brazos traiga
aquel sol que limas de oro800
sobre Nápoles derrama.
Y en breves años ostenta
rigores que amor desata.
¡Ea, amigos! Firmad todos.
Sólo os pido la palabra805
de que no habéis de ofender
ningún soldado de España;
que como español se nombre
ha de tener puerta franca.
Haréisle al que fuere humilde810
buen pasaje, el noble caiga
a vuestros pies, dividiendo
de su infame cuerpo el alma.
La nobleza me ofendió
que mis acciones ultraja815
contra su poder el mío
recibe fuerzas; mas bastan
las que tiene Nardo Antonio
para asolar toda Italia.
Favoreced mis intentos820
pues que tendréis, si os agrada,
un rey con nombre de esclavo
y un señor que os rinda parias.
BATISTELA: Yo he de firmar el primero,
y en Nápoles quedaré.825
TIMBRIO: Y [ser] el segundo [quiero].
LEONELO: Yo mi firma aquí pondré.
ROSELO: Y yo firmaré el postrero.
Firman los cuatro
BATISTELA: Toma, capitán valiente,
estas firmas que aquí están.830
Toda es honrada tu gente.
Ganar el mundo podrán.
NARDO: No está más de que lo intente.
BATISTELA: En lo que quedo encargado,
presto el cuidado verás.835
NARDO: Eres, Bastistela, honrado.
BATISTELA: Cada semana tendrás
indicio de mi cuidado.
NARDO: ¿Quién sino tales amigos
tan bien por mi honor volvieran?840
BATISTELA: Son de tu valor testigos.
NARDO: Si tan bien le conocieran,
temblaran mis enemigos.
Ya la noche oscura viene.
Prevenir vuestras pistolas845
y vuestras armas conviene,
pues sabéis que en ellas solas
mi honor esperanza tiene.
BATISTELA: Seguro puedes estar.
Parte Nardo a tu venganza.850
TIMBRIO: Procura Antonio sacar
el bien que en tu amor alcanza,
mayor sujeto de amar.
Dentro MORÓN
MORÓN: ¡Abrid aquí!
NARDO: ¿Si han llamado?
MORÓN: ¡Abrid!855
NARDO: ¿Quién es?
MORÓN: La justicia.
NARDO: ¿Si me han vendido, y airado
alguno mi mal codicia?
LEONELO: Yo estoy muerto.
BATISTELA: Yo turbado.
NARDO: Las firmas meto en el pecho.
No temáis. Mostrad valor.860
MORÓN: ¡Abrid, pues!
BATISTELA: Aquesto es hecho.
NARDO: Algún amigo traidor
mis venganzas ha deshecho.
¡Vive Dios, que si os turbáis,
que os he de matar.865
MORÓN: ¡Abrid!
NARDO: Si escaparos procuráis,
lo que dijere decid.
MORÓN: ¿Cómo en abrir os tardáis?
NARDO: Perdí tan noble ocasión.
BATISTELA: Abrid, pues.870
NARDO: No me acobardo,
aunque os muestro turbación.
Abro la puerta. ¿Qué aguardo?
¡Entre! ¿Quién es?
Sale MORÓN
MORÓN: Soy Morón.
¡Notable susto les di!
NARDO: ¿Tal has hecho? ¿Estás en ti?875
MORÓN: ¿Hay blandura en los calzones?
¡De bronce los corazones
volvieron de canequí!
NARDO: Estoy por darte la muerte,
mas concédote la vida,880
pues mejoraste mi suerte
que ya la juzgué perdida,
temiendo trance más fuerte.
MORÓN: La ocasión imaginé
en que ocupados estáis,885
como justicia llamé.
¿Por qué albricias no me dais
pues en Morón me torné?
¡Por Dios que no ha vuelto en sí!
¡Miren qué colores éstas!890
BATISTELA: Confieso que las perdí.
NARDO: ¿Por qué no me manifiestas
lo que hay de Leonarda? Di.
MORÓN: Dila tu papel.
NARDO: ¿Lloró?
MORÓN: Más valor que tú mostró,895
y me respondió arrogante
que te ha de servir amante
y estando en esto, llegó
su padre y el desposado.
Yo quedé muerto y turbado900
pero Julia me llevó
y en un desván me metió
adonde estuve empañado.
Era el desván más estrecho
que en toda mi vida vi.905
No he quedado de provecho;
pues de él con vida salí,
grandes mercedes me han hecho.
Por un agujero entré
y era tan corto el desván910
que afuera los pies dejé
y si preso no se van
yo me pierdo por el pie.
Boca abajo estuve allí
por no poder menearme,915
y en aquel zaquizamí
temí que habían de matarme
dos mil arañas que vi.
Llegó Julia y por los pies
me sacó de allí arrastrando.920
Limpióme muy bien; después
dejé su casa temblando
y llego como me ves.
NARDO: ¡Ea, amigos! Esto es hecho,
para agora es el valor,925
que hemos de vencer sospecho.
BATISTELA: Esto, español, tu rigor
sabrá guardar en el pecho.
NARDO: Sí, que nos hemos crïado
juntos y sé que es honrado.930
BATISTELA: Pues, alto. Vamos de aquí.
MORÓN: Ya te sigo.
NARDO: Ven tras mí,
que mi venganza ha llegado.
Vanse. Salen GERARDO, RICARDO, LEONARDA, JULIA, LEONIDO, y MÚSICOS
GERARDO: Todo el tiempo que se tardan
se acreditan mis deseos.935
LEONARDA: (Y el que tarda Nardo Antonio Aparte
sirve de lazo a mi cuello).
RICARDO: Sin duda alguna que están,
hijo Gerardo, tus deudos
mil festines generosos940
a tus bodas previniendo.
No tardan. Rinde al amor
parias de este breve tiempo.
Págase el tributo honroso
porque no hay amor sin miedo.945
GERARDO: Dos años ha, mi Leonarda,
que por tus amores muero,
pero no he temido tanto
como agora que poseo.
Bien dicen que mezcla amor950
el disgusto y el contento,
pues en las dichas me turbo
y en la posesión recelo.
Vuelve, Leonido, camina,
diles que aguardando peno.955
Venga quien junte dos almas
en lazos de amor estrechos.
LEONARDA: (Por mucho que lo deseas, Aparte
mayor tardanza contemplo.
¡Ay, si llegase de amor960
el bien que penando muero!
¿Cómo es posible que tarde,
sabiendo que adoro y temo?
Préstales, Amor, tus alas
para que vuelen más presto).965
GERARDO: Leonarda, matarme intentas.
No acrecientes más mi fuego
que esos impulsos de amor
son volcanes en mi pecho.
Mucho me quieres, Leonarda,970
pues sientes lo que yo siento:
que tarden culpas o amor
los favores que te debo.
RICARDO: (¿Quién vio tan grandes mudanzas? Aparte
O el poder de amor es menos975
o Leonarda no le tuvo
a aquél olvidado dueño).
LEONIDO: Señor, ¿de Celia se olvidan
los abrasados desuelos
con que la mano le diste980
prometiendo casamiento?
¿Ya con diferente amor
la has olvidado?
GERARDO: Di, necio.
Celia, hija de un villano,
Celia, que en traje grosero985
divirtió en aldea el gusto
de este divino sujeto,
¿hacerla mi esposa quieres?
Si bien de su amor me acuerdo,
tendré en la ciudad mi honor990
y allá en el campo el deseo.
RICARDO: Sentaos y canten un poco.
Divertiréis por lo menos
con las dulces consonancias
de estar aguardando el tiempo.995
LEONARDA: Su tardanza me atormenta.
GERARDO: Porque lo sientes lo siento.
Cantan
MÚSICOS: “Dulces pasiones de amor,
centro de mi pensamiento,
no en balde a vuestro tormento1000
llaman alegre dolor.
Con razón tuve temor
de engolfarme en vuestro mar.
Suspenso estaba al entrar
pero ya que dentro estoy1005
o veré el puerto a que voy
o me tengo de anegar.”
Sale NARDO, con pistolas
NARDO: Sin que nadie me lo estorbe
he llegado a su aposento.
La puerta tengo segura1010
con los amigos que tengo.
Aunque no me han convidado,
hallarme en tus bodas quiero.
Goce Gerardo. No goce,
por si lo digo miento.1015
Alborótanse
No se alborote ninguno.
Esténse en sus sillas quedos
hasta que cuatro palabras
le diga al señor mi suegro.
Él me dio mano y palabra,1020
obligado de mis ruegos,
de casarme con su hija
y a que me la cumpla vengo.
Si no, llevaré por fuerza
lo que de grado pretendo.1025
Esto es en suma. Responde
a mi pregunta o mi acero.
RICARDO: Con mi espada, Nardo Antonio,
la defenderé aunque viejo.
GERARDO: Villano, yo por Ricardo1030
que no la cumpla defiendo.
¡Crïados, matadle! ¡Muera!
NARDO: Eso será si yo quiero.
Ponte, Leonarda, a mi lado
y no temas mal suceso.1035
Acuchíllanse, y LEONARDA se pasa al lado de NARDO
LEONIDO: ¡Ay, que me ha muerto!
OTRO: ¡Ay, de mí!
LEONARDA: Todo lo va destruyendo.
Ya le vuelven las espaldas.
¡Ay, Dios! Mi padre es muerto.
¡Él vuelve! Que estoy turbada1040
y arrepentida confieso.
NARDO: Escapóseme Gerardo.
LEONARDA: Sin alma estoy.
NARDO: Pierde el miedo.
No receles imposibles
cuando en mis brazos te llevo.1045

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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