LOS PRODIGIOS DE LA VARA
Y
CAPITÁN DE ISRAEL
Antonio Mira de Amescua
El texto LOS PRODIGIOS DE LA VARA Y CAPITÁN DE ISRAEL presentado aquí está basado en su edición príncipe en PARTE TREINTA Y SIETE DE COMEDIAS NUEVAS, ESCRITAS POR LOS MEJORES INGENIOS DE ESPAÑA (Madrid: Melchor Alegre, 1671). El texto fue preparado por Vern Williamsen en el curso de sus investigaciones. Luego fue editado en forma electrónica en el año 1987.
Personas que hablan en ella:
- NACOR, egipcio
- ELIACER, veedor egipcio
- FARAÓN, rey de Egipto
- TERMUD, su hija
- MOISÉN, hebreo
- MASAR, gracioso
- ARÓN, hermano de Moisén
- MARÍA, su hermana
- JETRO, madianita
- DATÁN, hebreo
- SOLOMÍ, esposa de Datán
- AVIRÓN, hermano de Datán
- SÉFORA, hija de Jetro
- ADAR, pastor
- JOSUÉ
- Un ÁNGEL
- MÚSICOS
JORNADA PRIMERA
Suena un tambor y salen NACOR y ELIACER, egipcios
NACOR: El militar alboroto
me obliga, amigo Eliacer,
a preguntar por saber
la causa de este rumor;
que como yo he estado ausente5
tanto tiempo de esta tierra,
no he sabido de esta guerra.
ELIACER: ¿Eso es pedir que lo cuente?
NACOR: Sí, amigo.
ELIACER: Pues escuchad;
que brevemente sabréis10
la causa y pretexto. Veréis
por los ojos la verdad.
Sabed, que el rey de Etïopia,
rey de bárbara opinión,
rendir quiso a Faraón15
fïado en su mucha copia
de soldados.
NACOR: ¿Y qué causa,
siendo convecinos todos
y tratados por mil modos
en la amistad, puso causa?20
ELIACER: Sobre una ocasión bien leve
se deshizo el amistad
que quien tiene voluntad
de reñir, presto se atreve.
De una peculiar cuestión25
en los tratos comenzó,
y a fe que caro costó
al principio a Faraón.
Porque los nuestros volvieron
de Etïopia maltratados,30
y fueron tan apretados
que a los pies alas pusieron.
Mas ya veréis que gozosos
en bien han trocado el mal,
y este atambor es señal35
de que vuelven victoriosos.
NACOR: ¿Quién el capitán ha sido?
ELIACER: Un hebreo de nación.
NACOR: ¿Cómo, o por qué?
ELIACER: Faraón
se vio en el caso afligido.40
Al oráculo acudió
y, habiéndole consultado
todo lo que había pasado,
aquesta respuesta dio:
“Si en vuestro favor y ayuda45
en tan peligroso empleo,
tomáis capitán hebreo,
de que venceréis no hay duda.”
Y luego eligió a Moisén,
que sus ejércitos rija.50
NACOR: ¿Es el que sacó su hija
del Nilo?
ELIACER: El mismo.
NACOR: ¡Qué bien
que ejércitos regirá
quien de guerra no ha tratado!
ELIACER: Antes es tan gran soldado55
que vencedor vuelve ya.
NACOR: Decid, si sabéis, por qué
su madre le echó en el Nilo.
ELIACER: Aunque con rústico estilo,
escuchadme, y lo diré:60
Viendo el rey Faraón, que los hebreos
en número crecían cada día,
temió que no creciesen en deseos
contra su potestad y monarquía;
y antes que en este caso fuesen reos,65
quiso atajar aquello que temía,
y pretendió salir de estas quimeras
convocando de Egipto las parteras.
Con potestad de rey, aunque tirana,
mandó que en cualquier parto que se hallasen70
de la nación hebrea, loca y vana,
si era varón, al punto le matasen,
aunque era acción crüel, poco humana;
pero que siendo hembras, las guardasen
porque haciéndolo todas de esta suerte,75
nunca de Egipto tratarían la muerte.
Las parteras, al fin, a Dios temieron,
y aunque el rey como rey lo había mandado,
de aquesta tiranía se abstuvieron
por no ver de su Dios el rostro airado;80
otra vez ante el rey llamadas fueron,
riñéndolas no haber ejecutado
al ………………. [ -onden]
que los hebreos, ya de ellas se esconden.
Para poner por obra el rey su intento,85
en público pregón pronunció un bando,
mandando nadie tenga atrevimiento
del pueblo de Israel, caso nefando,
a los hijos varones dar sustento;
sino que luego al punto, aunque llorando,90
en el Nilo los echen porque sea
sepulcro el Nilo de la gente hebrea.
Y para que ninguno se escapase
crïándole secreto, se hiciese
general escrutinio, y se mirase95
en todo el pueblo hebreo, lo que hubiese
cada tres meses, y se castigase
al que aqueste mandato no cumpliese,
y con tanto rigor se ha ejecutado
que sólo aqueste hebreo se ha escapado.100
Nació Moisén, y viéndole hermoso,
sus padres con secreto le crïaron;
llegóse al fin el tiempo riguroso
de los tres meses, y los dos trazaron
de las manos librarle de aqueste oso,105
un ataúd de mimbres fabricaron
en él al rapaz tierno le pusieron
y en confïanza al cielo se le dieron.
Entregáronle al Nilo, y su corriente
y la voluble casa del infante110
sobre el curso veloz de la creciente
comienza a navegar, pasó adelante
cuando Termud, saliendo con su gente,
a la orilla del Nilo, vio vagante
andar sobre las aguas la cestilla,115
y mandó que la saquen a la orilla.
Del ataúd corriendo la cortina,
perlas vertiendo al rapacillo hallaron,
y al instante la infanta se imagina
que al Nilo los hebreos le entregaron120
por no ver de su vida la rüina;
quien el pecho le diese procuraron,
y sin saber de madre ni de padre,
ama fue del rapaz su misma madre.
De la infanta, por hijo, fue adoptado,125
y como era tan bello y tan hermoso
de todos los egipcios adorado,
de Termud mucho más, y de su esposo;
el cielo sabe por qué oculto hado,
pues teniendo principio riguroso,130
y tanto, que quisieron darle muerte
agora es estimado de esta suerte.
NACOR: ¿Quién le quiso matar?
ELIACER: Estadme atento.
Por hacer fiesta al padre y alegría,
Termud se le llevó con gran contento,135
diciéndole que viese lo que hacía
en sus brazos el rey, le hizo asiento;
y la corona real que le ceñía
en señal de amistad y por grandeza,
al infantico puso en su cabeza.140
Y como quien no estima la corona,
con notable furor la echó en el suelo,
sentida le mostró la real persona
corriéndose al contento un triste velo.
Termud, por inocente, su hijo abona,145
que no es presagio aquel del santo cielo,
mas el rapaz, al fin, con ser criatura,
del dios Amón, deshizo la figura.
Un sacerdote quiso darle muerte,
ostentando que a Egipto le importaba,150
y mirando la infanta el trance fuerte
lágrimas por el hijo derramaba,
ser infeliz, diciendo, y triste suerte;
mas viendo Faraón lo que lloraba
que no le maten, dice, dando vida155
al que casi la tuvo ya perdida.
Creció Moisén. Al fin, llegó a ser hombre.
Hubo esta controversia en Etïopia
el Oráculo dice que se nombre
un capitán hebreo, y con la copia160
de soldados gitanos, y su nombre
tendrán los Etïopes, mucha inopia.
Nacor, ésta es su historia, esto contiene,
y aquéste es Faraón que a verle viene.
Al son de chirimías salen con majestad FARAÓN y TERMUD, su hija, y siéntanse
FARAÓN: Con externo regocijo165
te puedes mostrar, Termud,
cuando viene con salud
y con victoria tu hijo.
TERMUD: Es tan grande, mi señor,
el regocijo que tengo170
que contigo a verle vengo
llena de gusto y amor.
Por muchas partes me toca
el estar con mucho gusto,
y tanto que fuera justo175
en esta ocasión ser loca.
Porque esta ocasión abona
la persona de Moisén,
mostrando no ser desdén
el arrojar tu corona.180
Y el que con resolución
darlo la muerte intentaba
lo que su vida importaba
verá en aquesta ocasión.
FARAÓN: Bien los sabes ponderar185
como parte apasionada,
pero verás si me agrada
cuando le llegue a premiar;
que tal premio darle pienso
que si otro hijo no tienes,190
haré, dándole mis bienes
que le dé aroma e incienso
Egipto, pues es testigo
de su notable valor,
que obliga a tenerle amor195
aun el mayor enemigo.
TERMUD: Que los pies os bese, es bien
por tan notable favor;
De rodillas
que a mí me le hacéis, señor,
cuando está ausente Moisén.200
FARAÓN: Aquesto, hija querida,
no te cause espanto, no,
que no es mucho le honre yo
cuando él me da honor y vida.
Al son de chirimías y atambores, entran en forma de escuadrón MASAR, gracioso, y todos los más que pudieren con bandera y delante MOISÉN con bastón, muy galán, a lo gitano, y todos los demás
MOISÉN: Los pies beso a vuestra alteza.205
FARAÓN: Alza, capitán valiente.
MOISÉN: En lugar tan eminente
así ha de estar mi bajeza.
FARAÓN: Tu madre presente tienes,
su mano puedes besar.210
MOISÉN: No soy digno de alcanzar
tan gran favor.
TERMUD: ¿Cómo vienes
de la jornada, Moisén?
MOISÉN: Seguro ya de embarazos.
TERMUD: Levanta, y toma mis brazos,215
que en la tierra no estás bien.
FARAÓN: ¿Cómo tanto has tardado?
MOISÉN: No he podido más, señor.
FARAÓN: Créolo de tu valor.
Cuéntame lo que ha pasado.220
MOISÉN: Después, señor, que partí
al son de trompas bastardas,
animando a tus soldados
el retintín de las cajas,
y yo con nuevo valor225
deseando que llegara
tiempo de escaramuzar
para mostrar mis hazañas,
no porque yo confïase
de mí, mas porque llevaba230
dentro en mi pecho tu nombre
que al más cobarde animara,
y fuera de esto, señor,
los favores de tu gracia,
porque la gracia del rey235
infunde esfuerzo en el alma
del vasallo. Finalmente
partí con tus reales armas
a castigar a arrogantes
llenos de esperanza vana.240
Y como el feliz suceso
de la buena guerra es trazas
por hallarlos descuidados
usé de una extraordinaria.
No quise embarcar tu gente245
porque entregándome al agua
el vernos era forzoso
y había duda en la batalla;
mas caminando por tierra,
aunque toda llena estaba250
de serpientes y culebras
obstáculo de la entrada
por su ponzoña, mandé
que se fabricasen arcas
de mimbre y juncos marinos,255
porque sirviesen de jaulas
la gran copia de cigüeñas
en quien puse mi esperanza,
enemigos capitales
de esta nociva canalla.260
Hice el viaje con ellas
y determiné soltarlas,
antes de llegar al paso
donde la ponzoña estaba.
De sus moradas salieron265
al viento dando sus alas,
y, viendo a sus enemigos
como si el clarín tocaran,
la batalla comenzaron,
siendo los picos sus lanzas270
despedazando serpientes
con el furor de sus garras.
Teniendo ya el paso libre
llegué en muy pocas jornadas
a dar vista al enemigo275
que bien descuidado estaba.
Orden di de acometer
y al fin llegando a las armas
les sobrepujé y vencí;
muriendo las esperanzas280
que tenían de reinar
en Egipto, y la batalla
vencida, sus heredades,
todos sus panes y casas,
no dejando cosa en pie,285
convertí, señor, en brasa.
Y entrando la tierra adentro
llegué a la ciudad de Gaba,
y por ser inexpugnable,
por estar de agua cercada,290
forzoso fue hacer el real
a vista de sus murallas.
Tarbis, la hija del rey
en esta ocasión reinaba
por haber muerto su padre;295
y saliendo a una ventana
a ver mi esfuerzo y valor
por estar aficionada
de quien tuvo atrevimiento
de tan valerosa hazaña300
que fue llegar a sitiar
su fortaleza y alcázar,
cuando yo–por ser el Nilo
de tal valor y pujanza–
tímido estaba y confuso305
de ver que no podía entrarla.
Tarbis forzada de amor
me envió aquesta embajada,
que si me quiero casar
con ella, que su real casa310
con su reino y la corona
sujeta y rinde a mis plantas.
Y aunque era ocasión aquésta
que honor y reino me daba,
pretendiendo ser leal315
con bien resueltas palabras,
respondí al embajador
diciendo, que aunque ganaba
en acertar el partido,
vasallo era del monarca320
más excelente del mundo;
y que así más estimaba
ser leal a Faraón
que esta jornada me encara
que no ser rey de Etïopia325
con afrenta y con infamia;
mas con todo–si quería–
pues tanto amor la apretaba,
entregarte la ciudad,
y darte tributo y parias330
que al punto me casaría
con ella de buena gana.
Volvió a mí el embajador
y respondió que aceptaba
el partido por gozarme.335
Ésta ha sido mi tardanza.
Con Tarbis me casé, al fin,
mas ya queda repudiada,
porque venir no ha querido
a vivir entre gitanas,340
y porque no publicase
de mí alguna lengua bárbara
que era ingrato a Faraón
y contra él me alzaba,
a Tarbis repudio di345
y la puse en mis espaldas;
que es justo que el gusto muera,
porque viva de honra y fama.
Por tuya queda Etïopia.
Tributo y paras te paga.350
Yo tu humilde esclavo soy;
tú, señor, quien me levanta
dándome honra al ser que tengo.
Pon “ese y clavo” en mi cara
para que el mundo publique355
por siglos y edades largas:
“De Faraón es esclavo
Moisén”. Y en tierras extrañas
a tu invencible valor
fabriquen de bronce estatuas;360
pues a un esclavo hiciste
general de esta jornada,
que agora humilde a tus pies
para besarlos aguarda.
FARAÓN: Alza del suelo Moisén365
y tanta humildad destierra,
que no está bien en la tierra
quien sabe pelear tan bien.
Tus brazos han de enlazar
los míos, que en esta acción370
quiere mostrar Faraón
lo que te piensa estimar.
No en balde yo te entregué
el bastón de general;
siempre te juzgué leal.375
MOISÉN: Y siempre leal seré.
FARAÓN: Y porque en toda ocasión
tengas regalo y quietud,
pide albricias a Termud
de amigo de Faraón.380
Estima aquesta amistad
con razón, justicia y ley;
que ser amigo del rey
es la mayor dignidad
y esto será sin vaivén.385
TERMUD: Yo estimo aquese favor
pues a cuenta de mi honor
está el honor de Moisén
y como tanto interesa
mi alma de su opinión,390
en ésta y toda ocasión,
por tu esclava se confiesa.
MASAR: ¿Hasta cuándo han de durar
mercedes y cortesías?
A estar sus tripas vacías,395
como las tiene Masar,
no estuvieran tan de espacio.
¡Oh, maldito sea el servir
que no se puede sufrir,
y más, [a] amo de palacio!400
Uno da y otro recibe
los favores con desdén.
¡Ah, no fuera yo Moisén
ya que en gracia del rey vive!
Tomara cuanto me diera.405
Si él no lo quiere tomar
aquí está el pobre Masar.
Llégase a MOISÉN
MOISÉN: Que callaras mejor fuera.
FARAÓN: ¿Quién es aquese soldado
que tan libre habla aquí?410
MASAR: Señor, yo.
MOISÉN: Sírveme a mí.
Masar, ¿cómo te has turbado?
MASAR: ¿A quién no hará turbar
mirando tan mala cara?
Al mismo diablo turbara415
si le llegara a mirar.
FARAÓN: Parece de buen humor.
MASAR: Señor, téngolo extremado.
Soy tan valiente soldado
que al rey negro di temor.420
FARAÓN: Si era muerto, ¿cómo así?
MASAR: En eso el misterio está.
Supo, como yo iba allá
y diciéndole de mí,
luego dijo al mismo punto:425
“No me le atrevo a guardar
porque me ha de sujetar.”
Y así me aguardó difunto.
FARAÓN: Después me vendrás a ver
para premiar tu valor.430
MASAR: En conociendo mi humor,
sé que merced me has de hacer.
FARAÓN: Moisén, vete a descansar.
Termud, llévale a tu cuarto.
MASAR: (Desde hoy quiero ser lagarto Aparte435
con el rey).
FARAÓN: Acompañar
podéis los dos a Moisén
y volved al punto aquí;
que aquí os aguardo.
ELIACER: Sea así.
NACOR: Obedecerte está bien.440
Tocan y vanse todos con cortesías. Queda FARAÓN solo
FARAÓN: Moisén llevó mis armas por divisa,
en mi nombre a Etïopia ha conquistado,
a que me pague parias la ha obligado,
y de lo que ha pasado, aquí me avisa.
Ofrécele su reino la etiopisa,445
con Tarbis finalmente se ha casado,
y dice que por mí la ha repudiado
y que sólo por verme viene aprisa.
¡Dejar mujer y un reino! No lo entiendo.
O es inmensa lealtad o traición suma.450
Palabra di a Termud de ser su amigo.
Si no la cumplo, mi persona ofendo,
si esto es lealtad, prevéngase la pluma,
y si es traición, prevéngase el castigo.
Salen ELIACER y NACOR
NACOR: Antes, señor, que tu intento455
nos digas, quiero decir
lo que no puedo sufrir.
FARAÓN: Pienso que en mi pensamiento
estás. Prosigue adelante.
NACOR: Estoy, señor, espantado460
de lo mucho que has honrado
a aqueste hebreo arrogante.
Si por tu amigo señalas
un esclavo, no haces bien;
que aunque se muestra Moisén465
tan humilde, le das alas
contra tu misma persona,
y fïado en tu favor
puede ser que sea traidor
y te quite la corona.470
Porque estando de su parte
los presos de su nación,
hacer pueden tal unión
que, al fin, vengan a matarte.
ELIACER: Si mi parecer tomaras,475
aunque parezca rigor,
matarle fuera mejor
antes que muerto quedaras.
Asegura tu persona,
dando con Moisén al traste480
ya que vida le dejaste
cuando arrojó tu corona.
Señor de aqueste hemisferio
eres; haz aqueste empleo.
Pues te han dicho que un hebreo485
ha de asolar este imperio,
ninguno de todos ellos
lo puede hacer mejor
porque tú le das favor
para humillar nuestros cuellos.490
FARAÓN: En lo que decís estoy;
para aquesto os he llamado
porque me dejó admirado
lo que en él he visto hoy.
Dentro en mi pecho dudaba495
si era lealtad o traición,
que semejante ocasión
a que dudase obligaba.
Por otra parte le di
palabra de ser tu amigo500
siendo Termud el testigo
de lo que le prometí.
Matarle agora no es ley
porque no ha dado ocasión.
¿Quién ha visto confusión505
como ésta en pecho de rey?
NACOR: Si un rey está receloso
de un vasallo, no es crueldad
–hasta saber la verdad
de lo que está temeroso–510
prender a quien le ha alterado
el pecho, y la confesión
descubrirá la intención.
FARAÓN: Tu consejo me ha agradado,
pero no podré acabar515
conmigo prenderle así
porque palabra le di
y no se la he de quebrar;
mas, claro está que Moisén,
si comete algún delito,520
que se publica en Egipto
mi rigor y mi desdén.
NACOR: (Pues, aunque el amor lo impida Aparte
del rey, y sepa morir,
le tengo de perseguir525
hasta quitarle la vida).
Vanse y salen ARÓN y DATÁN, con hábito humilde a lo judaico
ARÓN: Lloraba Jeremías
lo que el pueblo de Dios ve por los ojos;
ya llegaron los días
en que Dios ha vengado sus enojos.530
Castigo es merecido
pues que nos avisó y no fue creído.
La reina de las gentes,
la ciudad populosa, rica y bella,
a quien daban presentes535
otras provincias, ya la pisa y huella
Egipto, que es castigo
de quien a Dios no tiene por amigo.
Subir quiso a la cumbre
del monte Olimpo con su gran riqueza,540
y agora en servidumbre
de pan no le ha quedado una corteza.
El niño no se harta
que no hay quien se lo dé ni quien lo parta.
Cuando prendas había545
bien con ellas sustento se hallaba.
Entonces bien comía
el pueblo de Israel que preso estaba;
mas agora, el tributo
no hay quien pague ni tenga el rostro enjuto.550
DATÁN: ¿De dónde habrá nacido
tratar con tal rigor a los hebreos
y haberlos oprimido
en crueldades trocando los deseos
que antes buenos tenía?555
¿Quién trocó su piedad en tiranía?
Todos nos espantamos
ver que siendo Moisén tan gran su amigo
más cargados estamos
de penas y tributos. Buen testigo560
soy yo, pues me ha alcanzado
más parte del rigor y del enfado.
Dábanos leña y paja
para cocer y fabricar ladrillo;
pero aquesto se taja,565
sin que pueda ninguno resistillo.
Pues convertido en peña
manda que no nos den paja ni leña.
Y aquesto de tal suerte,
que los mismos ladrillos demos que antes.570
¡Trance terrible y fuerte!
Pues todos nos maltratan arrogantes,
dándonos por regalo,
si el número no damos, coz y palo.
A Moisén culpan todos,575
por ser en quien tenían confïanza
pues ya por varios modos
nos afligen, después que está en privanza,
y así dicen que ha sido
quien al rey en aquesto le ha metido.580
ARÓN: ¡Ah, privanza, privanza!
¡Objeto de envidiosos y enemigos,
si el que pide no alcanza,
enemigos se vuelven los amigos!
¡Triste del más privado585
pues del pequeño al grande es envidiado!
Datán, ¿quién más quisiera,
que Moisén, libertar su pueblo triste
si con el rey pudiera?
En hablar de esa suerte le ofendiste590
que quizás lo ha intentado
y nos maltratan porque lo ha tratado.
¿Piensas tú, que descansa
cuando en trabajos mira al pueblo hebreo?
Datán, tu furia amansa595
que Moisén no lo tiene por trofeo;
que antes nuestros enojos
lágrimas cuestan a sus tristes ojos.
Dice dentro MASAR
MASAR: ¡Ay de mí! ¡Ay, madre mía!
ARÓN: ¿Qué es aquello?600
DATÁN: Masar es, que se queja.
Sale MASAR llorando, con picos y azadones. Llora
MASAR: ¿Dónde estará mi tía
la zurda y calva, aquella buena vieja,
que cuando yo lloraba
con un paño de estopa me limpiaba?
¿Quién me limpiará agora,605
que hay lágrimas que corren hasta el suelo?
ARÓN: Masar, ¿un hombre llora?
MASAR: No es mucho. Quien está en tal desconsuelo
que llore, y que rellore.
ARÓN: Paciencia y pide a Dios que lo mejore.610
MASAR: Tenga paciencia un puto,
tenga paciencia un muerto que no siente,
tenga paciencia un bruto,
tenga paciencia un santo penitente,
mas yo, que fui soldado,615
Arón, no puedo estar apacienciado.
DATÁN: ¿Cómo dejas la guerra?
¿Ser soldado, Masar, es mala vida?
¿Por qué el pesar te atierra?
[MASAR]: Porque mandó a Moisén que me despida620
aquese Faraoncillo
y me enseñe a hacer teja y ladrillo.
Después que de Etïopia
Moisén vino triunfante, está de suerte
[de mercedes que hacía]625
[que ha mudado la copia] en cruda muerte.
y todos sus trofeos
son afligir y maltratar hebreos.
Llora
¡Y quieren que no llore
cuando por fuerza me hacen ladrillero,630
y porque me enamore
del veedor de las obras, ladrón fiero,
porque no andaba al trote,
el cuerpo me molió con un garrote!
Ya miedo le he cogido;635
quiero irme, no venga aquel tirano.
DATÁN: El primero no has sido
que a muchos parte alcanza.
ARÓN: Mano a mano
vamos a hacer ladrillo.
MASAR: ¡Oh, quién diera con uno a Faraoncillo!640
Vanse y sale SOLOMÍ huyendo de ELIACER
ELIACER: Aguarda tirana hebrea.
No te muestres tan crüel.
SOLOMÍ: Soy del pueblo de Israel,
y mi ley manda que sea
fiel a Dios y a mi marido.645
ELIACER: Si miras mi mucho amor,
cesará.
SOLOMÍ: ¿Qué?
ELIACER: Tu rigor.
SOLOMÍ: Mucha piedad he tenido
pues no lo he dicho a Datán
dos años que ha que me sigues.650
Déjame ya, no me obligues
que se lo diga, que harán
en ti los de mi nación,
si saben tu atrevimiento,
castigo, que sea escarmiento655
para el mismo Faraón.
Y cuando Datán no lo haga,
si público llega a ser,
yo misma sabré, Eliacer,
tomando una espada y daga660
matarte, y de tal manera
lo haré, si pasas de aquí
que digan que Solomí
te ha dado la muerte fiera.
Si en dos años, no has oído665
una palabra de amor
de mi boca, ¿no es error
lo que agora has aprendido?
Vuélvete, loco Eliacer.
Refrena tu pensamiento;670
que castigaré tu intento,
que soy hebrea y mujer.
Vase
ELIACER: Tente, aguarda. ¿Adónde vas?
Vuelve, crüel cocodrilo,
sorda sirena del Nilo.675
Oye, que me enciende más
tu desdén y tu rigor.
No huyas de quien te adora.
De esclava serás señora
correspondiendo a mi amor.680
Y si no cesa el desdén
con tus locos devaneos,
mataré cuantos hebreos
viven dentro de Jesén.
A ti misma te haces daño685
en hacerte de rogar;
que te tengo de gozar
por amor o por engaño.
Vase y sale NACOR, y FARAÓN, dándole unos memoriales
FARAÓN: Lee, Nacor, aquesos memoriales.
Lee
NACOR: Dice aquéste: “Señor, al pueblo importa690
que de Moisén se ataje la privanza;
que hay pronóstico cierto que un hebreo
destrucción ha de ser de todo Egipto,
y de Moisén se temen infinito.”
FARAÓN: Más pienso que es envidia que otra cosa,695
veráse el memorial. Pasa adelante.
Lee otro memorial
NACOR: “Si estar seguro quieres en tu estado,
no tenga a Moisén por tu privado.”
FARAÓN: ¿Qué es aquesto, Nacor? ¿Quién causa ha sido
de que Moisén esté mal recibido?700
NACOR: Señor, el reino teme aqueste hebreo
porque como son muchos, ser podría
a trueque de salir de cautiverio
conjurarse y quitarte aqueste imperio.
FARAÓN: Mira, Nacor, ¿qué dice el que se sigue?705
Lee otro
NACOR: “En caso que vuestra majestad no se resuelva
de quitar a Moisén el nombre de su amigo, lo
está el reino de no obedecerle; que es afrenta
de la nación gitana que el rey Faraón estime
tanto a un hebreo dando ocasión a que se sigan710
inconvenientes que no se puedan remediar.”
FARAÓN: Tente, Nacor. No pases adelante.
mucho me aprieta el reino en este caso
porque Moisén está tan obediente
y le hallo tan leal a mi persona715
que merece del reino la corona.
Bien es verdad que temo lo que dice
mas también es verdad que nunca he visto
de qué recelar pueda lo que temo.
Pues, ¡matar un amigo–¡Bravo caso!–720
y más sin que haya causa de matarle!
Mas a un vulgo alterado no hay quien pueda
resistir. ¿Qué he de hacer? Que en este caso
si a Moisén doy la vida, me la quito,
mas si del reino la quietud estriba725
en que muera Moisén, Moisén no viva.
Confesando, aunque vence su porfía,
que matarle sin causa es tiranía.
Vanse y sale ELIACER, de noche
ELIACER: Todo es máquinas, Amor,
y viendo que Solomí730
me ha tratado con rigor,
cuando estoy fuera de mí,
me obliga a que sea traidor.
Esta noche lo he de ser
aunque pierda honor y ser.735
A Datán quiero llamar
que se vaya a trabajar,
y ya que corresponder
a mi afición no ha querido,
la he de gozar engañada;740
porque en saliendo el marido,
la pienso dejar burlada,
siendo marido fingido.
Llama y responde dentro DATÁN
DATÁN: ¿Quién llama con tanto afán.
Enfadado ELIACER
ELIACER: [Soy yo, Eliacer, Datán.]745
Bien excusarse pudiera
que yo a llamarte viniera
cuando aguardándote están
los maestros y oficiales.
Y si después el veedor750
pide números cabales
de su ordinaria labor,
harán sus ojos canales
llorando y regando el pecho;
y de las faltas que ha hecho,755
por no madrugar un hora
no se acuerda, aunque más llora;
que está de sí satisfecho.
¿Hasta cuando he de aguardar?
Dentro
DATÁN: ¿Parécete que me tardo?760
ELIACER: Ya me canso de llamar.
DATÁN: Ya voy.
ELIACER: En palacio aguardo
que esto es mucho esperar.
(¡Ay, Amor, qué de invenciones Aparte
aunque eres niño fabricas!765
Todo eres transformaciones,
ya cautelas multiplicas,
y ya descubres traiciones
aunque aquésta has de celar
hasta que llegue a gozar770
esta engañada mujer.
Aquí me quiero esconder
para volver luego a entrar).
Vase y sale DATÁN
DATÁN: No entiendo esta novedad
de llamarme a mí el veedor.775
¿Qué será aquesta piedad?
¿Si acaso trueca en amor
su rigor y su crueldad?
No sé lo que puede ser.
Partirme quiero a saber780
la verdad de aqueste caso.
¿Cuándo los males que paso
fin dichoso han de tener?
Vase y sale ELIACER
ELIACER: Datán se fue y ha dejado
con el cerrojo la puerta.785
Dichoso yo que he llegado
a ver mi esperanza cierta.
¡Qué bien Amor lo ha trazado!
Éntrase y dicen dentro
UNO: Venga cal y ladrillo.
OTRO: ¡Amaina, amaina!
OTRO: Agua pide el maestro.790
OTRO: Ya está arriba.
OTRO: De mano en mano, que la cal se mezcle
que no está bien obrada la que suben.
OTRO: Gracias a Dios que el arco se ha acabado.
OTRO: Alto, almorzar, y vuelta con cuidado.
Salen ELIACER y SOLOMÍ, media desnuda huyendo
ELIACER: Cese el rigor, Solomí,795
a tanta fuerza de amor.
Trueca en amor el rigor
ya que en tus brazos me vi.
Ser tu marido fingí
pero el amor no es fingido800
pues dos años te he querido
y aunque de ti despreciado
tan firme mi amor ha estado
como si fuera admitido.
Solomí, ya eres mi dueño805
por tu esclavo me confieso.
Ya cobré el perdido seso
y mi palabra te empeño;
que todo el mundo es pequeño
para ofrecer a tus pies.810
Y si necesario es
de Egipto la posesión
yo mataré a Faraón
tratándolo con Moisés.
SOLOMÍ: ¿Piensas, bárbaro Eliacer,815
que me tienes de obligar
con hablar y más hablar
a que te venga a querer?
¿Piensas que podrás hacer
con tantas muestras de amor820
que tenga fin mi rigor?
Pues, advierte que antes crece
y que mucho más merece
un villano y un traidor.
Cuando yo correspondiera825
a tu bárbara afición,
¿piensas tú que a Faraón
matarle Moisén quisiera?
¿Piensas tú que consintiera
Moisén, siendo de Israel,830
darle la muerte crüel?
En lo que dices, repara
que antes a ti te matara
que traición se hallara en él.
Pero como eres traidor835
que está lleno de invenciones,
te sustentas de traiciones,
que es tu sustento mejor.
Borrar pretendes mi honor
cuando mi honor más se esfuerza840
pero tu intento se tuerza,
y deja a quien es honrada
porque una mujer ganada
por fuerza, tiene gran fuerza.
Basilisco pienso ser.845
Seré Cencris escamosa
y víbora ponzoñosa;
que es víbora una mujer
que la sacan de su ser.
Vete. No estés más aquí.850
ELIACER: ¡Tanto rigor, Solomí,
con quien te estima y te adora!
SOLOMÍ: Más merece quien desdora
el honor que vive en mí.
ELIACER: ¡Ea, mi cielo!855
SOLOMÍ ¡Mi infierno!
Acaba de atormentarme.
ELIACER: ¡Ea, mi bien!
SOLOMÍ: ¡Si matarme
quieres sin tormento eterno!
ELIACER: ¿Qué he de hacer?860
SOLOMÍ: Mostrarte tierno
para que de aquesta suerte
me des más presto la muerte.
ELIACER: Antes, mi bien, si pudiera
no una vida, mil te diera.
SOLOMÍ: Ya me las dieras sin verte.865
ELIACER: Advierte, que eres mi bien.
SOLOMÍ: Advierte, que eres mi mal.
ELIACER: Tú mi gloria celestial.
SOLOMÍ: Tú mi infierno.
ELIACER: Tu desdén
aumenta mi amor.870
SOLOMÍ: También
tu amor me tiene mortal.
ELIACER: En piedra hace amor señal.
SOLOMÍ: No si resiste el desdén.
ELIACER: Mira que te quiero bien.
SOLOMÍ: Mira que te quiero mal.875
Sale DATÁN
DATÁN: ¿Qué es aquesto? Estando ausente,
¿en mi casa, hay tal traición?
SOLOMÍ: Vete, Eliacer fementido;
que te mataré.
DATÁN: Detente.
¿Qué es aquesto, Solomí?880
Quita la espada a ELIACER SOLOMÍ, y túrbase ELIACER
SOLOMÍ: La respuesta que te doy
es decir que “soy quien soy,”
pero no soy la que fui.
DATÁN: No te entiendo.
SOLOMÍ: Aunque mujer,
no sabré ser relator885
porque lo dirá mejor
la turbación de Eliacer.
Turbado [ELIACER]
ELIACER: Datán, yo aquí… después que…
DATÁN: Tente, no pases de ahí.
Cuenta el caso Solomí.890
SOLOMÍ No sé, Datán, si podré.
Aunque tenga vergüenza
de contar el suceso
que la mujer honrada
es de vergüenza centro,895
aunque muestres enojo
y aunque me culpes luego
oyendo mis razones,
–si es culpa la que tengo–
lo más breve que pueda,900
lo más casto y honesto,
relatar quiero el caso
más bárbaro y grosero
que entre Citas, alarbes,
y entre caribes fieros905
los mortales han visto
del más anciano tiempo.
Los yerros por amores,
dicen, que no son yerros;
mas es con voluntades910
de dos conformes pechos.
Pero en aqueste caso,
aunque esté de por medio
el que a nadie perdona
siendo rapaz y ciego,915
no hay disculpa que abone
al amor más resuelto.
DATÁN: Solomí, date prisa,
no me tengas suspenso.
SOLOMÍ: Espantarte no quieras920
de ver buscar rodeos;
que referir agravios
y más al mismo dueño
es muy dificultoso.
Pero arrojar quiero925
aunque en el mar me anegue
a las aguas el pecho.
Sabrás, por mucho no cansarte,
que ha dos años y medio
que Eliacer me persigue930
con amor poco honesto,
y aunque sus pretensiones,
sus ansias y sus ruegos
nunca admití, mas antes
respondiendo con ceño,935
con rigor y desdenes,
no dándole un cabello
de favores siquiera,
ni de un mirar risueño.
Trazó de madrugarte;940
púsolo por efeto;
a trabajar te fuiste
y a tu casa volviendo
con ánimo atrevido
entró en el aposento.945
Y yo, con sobresalto,
dije “¿Quién es?” Y luego
“Datán,” responde “soy;
que a tus brazos me vuelvo
que Eliacer no parece.”950
¡Ay, vergüenza tengo,
Datán, de referirte
lo que se sigue a aquesto;
mas, ¿para que me canso,
pues siendo tú discreto955
ya me habrás entendido?
Que al fin manchó tu lecho,
de Solomí gozando
falso marido siendo.
Aquéste el caso ha sido960
delante se está el reo
que como está culpado
se está turbado y quedo.
Yo matarle quería
pero pues vino el dueño965
de mi agravio y lo sabe,
en sus manos le dejo
mi agravio, mi deshonra,
mi honor, mi casto celo,
porque venganza tome970
de aqueste atrevimiento.
Arroja la espada y vase
DATÁN: Solomí, aguarda un poco
si no pretendes que me vuelva loco.
¿Qué marido habrá oído
de su misma mujer que está ofendido?975
¿El valor se suspende
cuando delante tiene a quien le ofende?
¿Cómo paciencia tengo
y de tan grande agravio no me vengo?
¡Qué a hechos tan villanos980
armas serán los dientes y las manos!
Aunque tu misma espada
regida de ese brazo y gobernada
será fiero instrumento
que castigue tu loco atrevimiento.985
Coge la espada
ELIACER: ¡Oye, Datán! ¡Escucha!
DATÁN: ¿No ves, villano, que es mi ofensa mucha?
¿Cómo un marido honrado
podrá escuchar a aquél que le ha afrentado?
ELIACER: Escucha y no te alteres990
si saber la verdad del caso quieres.
DATÁN: No relates mi afrenta.
Basta que Solomí me ha dado cuenta,
que si verdad no fuera
a decir tal maldad, no se atreviera.995
ELIACER: Cuando yo haya gozado
de Solomí, no vengo a ser culpado;
que Amor tiene la culpa.
DATÁN: No es bastante en mi agravio esta disculpa
porque en dolor tan fuerte1000
aun no es satisfacción darte la muerte.
Va a darle, sale MOISÉN y detiénele
MOISÉN: ¿Qué es aquesto? ¿Con espada
estás, Datán, en la mano
contra Eliacer?
DATÁN: Con su muerte
quiero cubrir mis agravios.1005
ELIACER: Tente, Datán.
MOISÉN: ¿Qué es aquesto?
DATÁN: Dar la muerte a este villano.
MOISÉN: ¿Por qué?
DATÁN: Por su atrevimiento.
MOISÉN: ¿Qué ha hecho?
DATÁN: El hecho más bárbaro
que el abárimo más fiero1010
y el troglodita tirano
imaginara jamás.
MOISÉN: ¿Cómo, Eliacer, a un esclavo
por ser esclavo te atreves?
ELIACER: Escucha, Moisén, el caso1015
y verás si tengo culpa.
DATÁN: No le dejes relatarlo
si no quieres que yo muera.
MOISÉN: Datán, sentimiento extraño
muestras en este suceso.1020
Cuéntame lo que ha pasado
y sabré quien culpa tiene.
DATÁN: ¡Qué para vengar mi agravio
halle estorbos! ¡Ah, Fortuna!
MOISÉN: ¿Qué te aflige?1025
DATÁN: Ser honrado
hasta aquí y ya no lo ser.
MOISÉN: No te entiendo. Habla más claro.
DATÁN: Levantóme esta mañana
Eliacer para el trabajo.
Partí a cumplir mi tarea.1030
Volvió y entró con engaño
en mi casa y mi aposento
y manchó el lecho más casto
que imaginar puede el mundo.
MOISÉN: ¿Quién de aquesto te ha informado?1035
DATÁN: Solomí, que fue forzada,
y llegar a publicarlo
una mujer, y decirlo
a un marido, si es honrado,
o ha de morir de dolor1040
o dar la muerte al contrario.
MOISÉN: Bien quisiera no creer,
Eliacer, lo que escuchando
estoy de ti, mas es fuerza,
cuando en tal ocasión me hallo1045
dar crédito a un ofendido;
que está diciendo su agravio
a voces siendo forzoso
tomar en esto la mano.
Las razones que me obligan1050
a mostrarme apasionado
son muchas, y la primera
es ser el caso tan malo
y ser Datán de mi pueblo,
y cuando llega a contarlo1055
para más satisfacción
ver que el reo calle tanto.
Bien quisiera no perderte
el respeto, pero el caso
obliga que al rey se pierda1060
cuando fuere el rey villano.
Y si acaso te atreviste
por tener oficio y cargo
en el palacio real,
divierte que el real palacio1065
no consiente libertades;
pero, ¿para qué me canso
en hacer informaciones
y estar alargando plazos
si no hay testigo de abono1070
que en tu abono diga un átomo,
porque no hay mejor testigo
como es el mismo pecado.
Ladrón del honor has sido
de Datán, y honor robado1075
restituírse no puede
porque es el honor intacto
y quebrándose una vez,
como el vidrio delicado
es fuerza quebrado muera1080
que es imposible soldarlo.
Es azucena el honor
que está en un jardín cerrado,
que sin tocarla despide
mucha fragrancia al olfato;1085
mas toda aquesta fragrancia
si es alhaja entre las manos,
se convierte en mal olor,
y si dio gusto, da enfado.
Era el honor de Datán1090
lleno de flores, un árbol
y tú como cierzo, al fin,
flor y fruto le has quitado.
¿Imaginas que no son
los de Israel–aunque esclavos1095
estén agora en Egipto–
de valor y ánimo hidalgo
para sentir las afrentas?
¿Piensas que no son honrados?
¿Piensas que han de consentir1100
que los del pueblo gitano
los afrenten y deshonren
por hallarse entronizados?
Pues engáñaste, Eliacer,
que el más mínimo, el más bajo1105
de todo el pueblo de Dios
sabe castigar agravios.
Y el que tú has hecho a Datán,
al hombre más reportado
al más piadoso y benigno,1110
y, finalmente, al más manso,
crüel le hará y riguroso
por ser digno que en un palo
te pongan. Muy poco es esto
que dos furiosos caballos1115
vivo te arrastren. Mas, ¿cómo
en tomar venganza tardo
de quien con tal libertad
[a] un hebreo ha deshonrado?
Solos estamos agora1120
y pues que solos estamos
para hacer el finiquito
sirva de carta de pago
la muerte que aquí te doy,
bien debida a tu mal trato.1125
Da MOISÉN a ELIACER y cae muerto dentro
ELIACER: ¡Ay, que me has muerto, Moisén!
MOISÉN: Así pagas tu pecado.
ELIACER: Vivas mil siglos, que al fin
vuelves por mi honor.
MOISÉN: Hagamos
un hoyo en aquella arena1130
en que quede sepultado,
y pues el caso es secreto,
mira, Datán, que este caso
no se publique; que importa
a nuestro pueblo.1135
DATÁN: Partamos,
que el capitán de Israel
has de ser.
MOISÉN: ¡Datán, recato!
No lo sepa Faraón.
DATÁN: Seguro estás por mi lado.
MOISÉN: Y el que agravios hace, sepa1140
que, aunque tarde, llega el plazo.
