JORNADA SEGUNDA
Salen CARLOS e INÉS
CARLOS: No sé lo que me aflige,945
sólo conozco que esta nave rige
por golfo inquieto y rumbo mal seguro
sin esperar abrigo ni acogida
en puerto alguno tan errante vida.
INÉS: Si tu confusión tu cuidado ordena,950
me has de decir tu pena.
Dime, pues, lo que tienes.
CARLOS: Inmensos males y ningunos bienes,
pero ya triste lloro
al sol sin luz y sin fineza adoro,955
adoro una hermosura peregrina.
Juzgábala divina,
mas tan humana ha sido
que a diferentes ruegos se ha rendido,
doña Isabel Meneses.960
Malogró tan divinos intereses.
¿Conocéisla?
INÉS: ¿Es acaso
la hija de don Diego?
CARLOS: Habla paso.
No pronuncies su nombre.
INÉS: Pues, hermano, permite que me asombre965
de que tanta virtud como la suya
tan liviana destruya.
Conózcola, y sospecho
que casta vive con honesto pecho.
Mira si engaño ha sido.970
CARLOS: Soy el testigo yo, ¡pierdo el sentido!
INÉS: Pues ¿en qué te ha agraviado
que no admite disculpa tu cuidado?
CARLOS: Ésta la causa fue, para que veas
que me agravias, si abonos la deseas.975
Hablé a la noche… ¡Oh, qué dichoso estaba
mi amor cuando la hablaba!
Mas fue que no sabía
que me engañaba cuando me fingía.
Vino su padre, y porque no me hallara,980
mi cuidado repara
ausentarme prudente
porque padezca el mal de quien se ausente.
Retiréme a su ruego.
Nunca mi amor estuvo menos ciego,985
pues dio lugar al paso que mis daños.
Pues volviendo después, hallé asistida
su reja fementida
de su hermosura leve,
la calle de otro amante que se atreve,990
ladrón de mi cuidado.
A ser también dichoso desdichado
pues sin ser culpa nuestra padecemos
por común el favor de estos extremos.
INÉS: ¿Y no le conociste?995
CARLOS: Ésa es mi pena, ¡ay triste!
Que al querer mis desvelos intentarlo,
pasó para estorbarlo
su padre, de las voces conducido
y sin saber de quién quedé ofendido.1000
Mas lo que he averiguado
de mi pena inducido mi cuidado,
es lo que supe de Cardillo luego
indicio solamente en que me anego,
que en la calle don Íñigo de Melo1005
esperaba.
INÉS: ¿Qué dices? (¿Qué recelo?) Aparte
CARLOS: Don Íñigo de Melo.
INÉS: (Y él sería; Aparte
que será cierto siendo injuria mía;
mas no ha de ser así, que averiguadas
quedará su desdén de mi cuidado).1010
Si no recibes pena,
un desengaño tu remedio ordena.
A Isabela querida yo quería
ver esta tarde, y de mi industria fía
que sabré si te adora o si te ofende.1015
CARLOS: Eso mi amor pretende.
Se acabarán mis daños
si alcanzas tan dichosos desengaños.
INÉS: Fía de mi cuidado, que me toca
la diligencia. (Voy de celos loca). Aparte1020
Vase. Sale CARDILLO
CARDILLO: ¿Qué tenemos de tramoya?
¿Dan los celos batería?
¿Dura el decir todavía
que se abrasa Elena en Troya?
¡Ay, exclamación crüel!1025
¡Ay, aquel último mal
de dar al pecho un puñal
y a la garganta un cordel!
¿Hay rayos? ¿Hay maldiciones?
¿Hay torbellinos? ¿Hay furias?1030
¿Hay arrojadas injurias?
¿Hay dudas? ¿Hay presunciones?
CARLOS: Es mujer y puede ser
castillo que fácil sea.
CARDILLO: ¡Qué un hombre de juicio crea1035
tal falsedad de mujer!
Los de mi parte en la corte
que teman, no es cosa nueva,
pues siempre la dama lleva
en el sobrescrito el porte;1040
mas tú de sangre real,
de mujer de tantas prendas,
¿tal bajeza es bien que emprendas?
CARLOS: Vilo yo.
CARDILLO: No digas tal.
Ya supe todo el engaño1045
y entendido como fue.
Isabel te quiere, y sé
que en temer estás extraño.
Cuando don Diego pasó
anoche te despediste,1050
y como tarde volviste
otro en tu lugar llegó.
La pobre Isabel, ¿qué debe.
si de la noche valido,
con su nombre un mal nacido1055
a tanta gloria se atreve?
Pasatiempo puede ser
que pasatiempos se han visto.
Esto es, ¡juro a Jesucristo!
No ofendas a tu mujer.1060
CARLOS: ¿Qué dices?
CARDILLO: Verdad te digo.
Isabel te quiere bien
y fue ya justo desdén.
CARLOS: Dame los brazos, amigo,
pues hallo en tu desengaño1065
tan dulce satisfacción.
Iré a pedirla perdón.
CARDILLO: Espera, que hay mayor daño;
mas antes que te lo diga,
tú me tienes de advertir1070
¿cómo dejas de sentir
tan fácil tanta fatiga?
CARLOS: ¿Por qué? Quien [por su señora]
aún en lance más extraño
con muy poco desengaño1075
todo el agravio se ignora;
que como la voluntad
se desmiente en la pasión,
halla la satisfacción
hecha siempre la mitad.1080
Pero más dudas allana;
dime, si es falsa su fe.
¿Qué dices?
CARDILLO: Sólo diré
que está el diablo en Cantillana.
Gente halló en la calle el viejo1085
anoche, a su hija vio
a la ventana, y tomó
determinado consejo.
Averiguar determina
al galán que la pasea1090
y apenas la luz Febea
venció la oscura cortina,
cuando don Alonso, aquél
que tal daño ocasionó,
su pretensión entendió1095
y le dijo que Isabel
era, fundado en engaños,
su dueño y que la pasea
y obligada galantea
su hermosura ha muchos años.1100
En fin, el viejo, advertido
que era el remedio mejor
quitar dudas a su honor
aunque inferior ha nacido,
trata casarle con ella.1105
CARLOS: Diré a voces desatinos.
CARDILLO: Y quiso haceros padrinos
a ti y tu hermana bella.
Pero a esto replicó
el tal novio con recelo1110
y a don Íñigo de Melo
por su padrino ofreció.
Y por fin de su fatiga
con él a su casa fue
a darle la mano, que1115
San Pedro se la bendiga.
CARLOS: ¡Calla! ¡Maldígate Dios
en albricias del pesar!
CARDILLO: Mas, ¿qué tengo de pagar
yo la culpa a los dos?1120
CARLOS: ¿Ha mucho que fueron?
CARDILLO: No.
CARLOS: ¿Estarán ya en casa?
CARDILLO: Sí.
CARLOS: Pues si eso es cierto, ¡ay de mí!
Sin duda que ya le dio
la mano, y llegará tarde1125
para impedirlo mi amor.
¡Mal haya, amén, mi temor,
que me ha muerto de cobarde!
Pero sin más dilaciones
a pedirlo me abalanzo.1130
CARDILLO: Tus pretensiones no alcanzo.
CARLOS: Y aun no sé tus pretensiones.
CARDILLO: ¿Adónde vais? ¡No respondéis?
¡Qué te arrojes a perder!
CARLOS: Si tú supieras querer,1135
yo sé que no me culpéis.
Sígueme.
CARDILLO: Ya voy tras ti
y con miedos desiguales
porque de todos tus males
dan las resultas en mí.1140
Vanse y salen doña ISABEL y don ÍÑIGO
ÍÑIGO: De vuestro padre un recado
a serviros me ha traído
que esta obligación ha sido
la primera en mi cuidado,
y don Alonso mi amigo1145
merece ser vuestro esposo,
de cuyo afecto dichoso
he de servir por testigo.
Ser padrino me mandaron
y que aquí los aguardase.1150
ISABEL: Donde falta quien se case,
siempre padrinos sobraron.
ÍÑIGO: Si entristecer entendiera,
señora, vuestra alegría,
aunque fuera gloria mía,1155
creed que no obedeciera.
ISABEL: De vos, señor, mi cuidado
no se ha llegado a ofender.
ÍÑIGO: Este agrado llega a ver
quien pretende gusto hurtado.1160
Yo me voy por no afligiros.
ISABEL: Antes como vos gustéis,
os suplico que aguardéis.
ÍÑIGO: Pienso que será serviros;
mas que llegue a detener1165
la boda mi dilación.
ISABEL: Yo tengo resolución
para lo que debo hacer,
y cuando le dé disgusto
a mi padre, tu prudencia1170
querer en mí una inobediencia
más que en él un yerno injusto.
Sale FENISA
FENISA: Doña Inés de Portugal
está aquí y viene a verte.
ÍÑIGO: (Para hacer mayor mi suerte). Aparte1175
ISABEL: (Para hacer mayor mal). Aparte
ÍÑIGO: A recibirla saldré
en vuestro nombre.
[Sale doña INÉS]
INÉS: (¡Ay de mí! Aparte
No en vano el daño temí
que anticipado lloré.1180
¿Qué averiguación mayor
si a solas con ella está?)
ÍÑIGO: Mil rendimientos le da
a tu hermosura tu amor.
INÉS: Mil desengaños dirás1185
de ser amante infïel.
ÍÑIGO: ¿Tú conmigo tan crüel?
INÉS: ¿Por qué no, si tú lo estás?
ÍÑIGO: ¿Quién causa tu sinrazón?
INÉS: Tu ingratitud.1190
ÍÑIGO: De mi fe
clara la verdad se cree.
INÉS: Bien lo dirá la ocasión.
ISABEL: Seas, amiga, bien venida
que de un pesar anegada
me dijeras consolada1195
si no puedes socorrida.
INÉS: (Bueno es pedirme consuelo Aparte
cuando tormentos me da).
Para servirte será
solícito mi deseo;1200
Mas tiénesme de pagar
con igual correspondencia
porque en ti de otra violencia
consuelo vengo a buscar.
ISABEL: Di, pues, que tales cuidados1205
los crecen las dilaciones.
INÉS: Secretas son mis pasiones.
ÍÑIGO: (A mí sus ojos airados Aparte
los rigores encaminan.
Celos de Isabel serán,1210
pero en mi afición verán
que bastardos se imaginan).
Dadme licencia, que quiero
no estorbar.
ISABEL: Vos la tenéis.
ÍÑIGO: (Alma, desde aquí podréis Aparte1215
oír su enojo severo).
Quédase al paño
ISABEL: Dime agora tu pesar.
INÉS: (Que me mata con desdén Aparte
don Íñigo, no está bien
decirle que ha de negar,1220
y más cuando los hallé
juntos a los dos, y así
que celosa me ofendí
de don Alonso diré).
¿Has querido?1225
ISABEL: Si después
lo he de confesar, no quiero
negarlo agora.
INÉS: Ya espero
piadosa conmigo esté,
porque cuando mi dolor
a darte cuenta comienza1230
me excusarás la vergüenza
viendo que tienes amor.
Duro peñasco siempre a blando ruego
gozó mi corazón dulce sosiego
si la inquietud del alma desmentida1235
que en venenosa herida
introduce el amor cuyos rigores
fundan imperio en profanos honores.
Muerto en mí, hielo el más ardiente tiro
del volador suspiro,1240
desdeñado aunque rayo se ensayaba
en su cólera misma desmayaba
sin que hallase lugar en mi deseo
la fineza, jamás, ni el galanteo,
porque legisladora en mi albedrío1245
nunca dejó el cuidado de ser mío
hasta que la continua batería
de una y otra porfía
mi altivez venció. Pero, ¡qué mucho!
Cuando ejemplos escucho1250
de la piedra que dura más se pone
que el agua gota a gota la dispone.
Sirvióme don Alonso tan galante,
tan fino, tan constante,
que a mi severa condición altiva1255
el privilegio me valió de esquiva.
ÍÑIGO: (¡Oh, tirana aleve! Aparte
¿Cómo a mi agravio, di, tu voz se atreve?)
INÉS: Rindiéronse a partido mis cuidados
de sus muchas finezas conquistados,1260
o fue de algún sentido
mi recato vencido
de la traición y ruina juntamente,
y en los sentidos se miró evidente
que la vendieron y que la engañaron1265
como al fin lo mostraron;
pues los tres ayudarme no quisieron,
y los dos de su parte se pusieron.
Este empeño me debe
aquél que mi decoro injuria aleve,1270
pues hoy por obligarle tu hermosura
a mí me olvida y tu favor procura.
ÍÑIGO: (¿Qué es lo que escucho, cielos? Aparte
Pues son valientes, mátenme mis celos
y mi venganza en mi dolor se apoye.1275
Bien dicen que el que escucha su mal oye).
ISABEL: Óyeme, Inés, porque el remedio diga
que ha de tener tu pena y mi fatiga.
No sólo a don Alonso no he querido,
mas no le he conocido.1280
Pero mi padre intenta riguroso
le elija por esposo
cuya violencia que malogre creo
en mi constante amor mejor deseo;
mas el remedio tengo ya pensado1285
que olvide tu temor y mi cuidado.
INÉS: (Basta que está mi amor por mí perdido. Aparte
Lo que intenté en favor contrario ha sido
porque si ella estimara
a mi hermano, no creo lo negara.1290
Luego a Íñigo adora
siendo sin culpa con mi fe traidora
y yo misma le he dado
armas para vencerme en su cuidado.)
ISABEL: Espérame aquí, Inés, sólo un instante.1295
Le daré de esto avisos a mi amante.
Vase
INÉS: Esto es cierto que aguardo. Íñigo espera
en la sala de afuera
y cuenta le va a dar de lo que pasa.
Un furioso volcán el pecho abrasa.1300
ÍÑIGO: (Pues sola ha quedado, salir quiero, Aparte
y este dolor severo
desahogar dando quejas a los vientos
desangrando mi mal en sentimientos).
¡Falsa, engañosa amante,1305
forzoso estrago de mi amor constante!
Dime agora que yo la culpa tengo
del daño que prevengo.
Dime que mi mudanza te desuela
y que en ti no hay engaño ni cautela.1310
Todo, ingrata, lo vi. Todo lo he visto.
Desengaños hallé cuando conquisto,
engañando mi favor castos favores,
pero fueron en ti fáciles flores.
INÉS: Si quererte quisiera,1315
satisfacción te diera;
pero si te he querido, ya te olvido
que eres muy fácil tú para querido.
ÍÑIGO: ¿Quieres a don Alonso?
INÉS: ¡Qué cautela!
¿Tú eres firme? ¿No quieres a Isabela?1320
Bueno es que culpa me des
cuando espera tu disculpa.
Bueno es abonar tu culpa
con lo que oyes y no ves.
Anímate a lo crüel.1325
ÍÑIGO: Tu confesión te atropella.
INÉS: Di que no estabas con ella.
ÍÑIGO: Di que no hablasteis de él.
INÉS: De disculparte no trat[a]s.
ÍÑIGO: Ya de mi amor no le esperes.1330
INÉS: Pues, déjame. ¿Qué me quieres?
ÍÑIGO: Olvidarte, pues me matas.
Vase [don ÍÑIGO]. Sale ISABEL
ISABEL: ¿Quién este papel, amiga,
a don Carlos llevará?
Porque la vida me va1335
en que sepa mi fatiga.
INÉS: ¿Luego a Carlos quieres?
ISABEL: Sí.
Sólo es suyo mi cuidado.
INÉS: Si más se hubiera tardado
tu sí, ¿qué fuera de mí?1340
Sale FENISA
FENISA: Señora, tu padre viene,
y mucha gente con él.
ISABEL: El miedo de que es crüel
muerto el corazón me tiene.
Toma ese papel, Fenisa,1345
y llévale a Carlos luego.
FENISA: Volando voy.
INÉS: No sosiego
hasta hablarle.
ISABEL: Vuela aprisa.
Vase [FENISA] y salen don DIEGO, don ALONSO, y don ÍÑIGO
ÍÑIGO: Al punto que recibí,
señor don Diego, el recado,1350
de mi obligación llamado,
el decreto obedecí.
Esperé [allí] más de [una] hora
y, como tardabais, iba
a buscaros.1355
ISABEL: (¡Suerte esquiva!) Aparte
INÉS: (¡Mi ventura se mejora!) Aparte
DIEGO: Con tanta puntualidad
aumentáis mi obligación.
ALONSO: Correspondéis mi afición.
ÍÑIGO: Pero vos no mi amistad.1360
ALONSO: ¿En qué os ofende mi pecho?
ÍÑIGO: Dirélo en otro lugar.
ALONSO: Con cuidado he de quedar
hasta haberos satisfecho.
ISABEL: Yo me quiero recoger1365
con doña Inés que aquí está.
DIEGO: Lo que está dispuesto ya
sin vos no se puede hacer.
Esperad, y vos, señora,
perdonad mi inadvertencia1370
y hónrenos vuestra presencia.
ISABEL: (Con razón el alma llora). Aparte
INÉS: Espero el poder serviros.
ISABEL: (Mucho se tarda mi amante). Aparte
ALONSO: (¿Quién vio dicha semejante?) Aparte1375
ÍÑIGO: (Rayos formó por suspiros). Aparte
Salen con CARLOS y CARDILLO a un lado
CARDILLO: Pienso que a tiempo llegamos.
¿Qué dice el papel?
CARLOS: Me avisa
el caso y me pide aprisa
acuda al remedio.1380
CARDILLO: Vamos
conquistando a sangre y fuego.
CARLOS: Aquí te has de detener,
que quiero primero ver
la tormenta en que me anego.
DIEGO: Señor don Alonso, ya1385
es necia la dilación
llegada la posesión
que vuestra fortuna os da.
Ya supuesto que ha de ser,
dad la mano a vuestra esposa.1390
ISABEL: ¿Cuál es, señor, la dichosa?
DIEGO: ¿En ti duda puede caber
cuando tu amor le convida
con injustos galanteos?
ISABEL: Engáñante tus deseos1395
y hay parte que se lo impida.
ALONSO: ¿Cómo, mi amor, olvidáis?
No aumentáis mis desconsuelos.
CARLOS: (Ya se acabaron mis celos). Aparte
ISABEL: Porque sé que os engañáis,1400
y sin melindre o desdén
dudo haberos conocido,
mirad vos cómo habrá sido
posible quereros bien.
Guardad el justo respeto1405
a la dama que sabéis,
que no es razón que burléis
tan levantado sujeto.
INÉS: (Lo alentado de su brío Aparte
que salga a plaza es forzoso).1410
ALONSO: Sólo a vos por dueño hermoso
te conoce mi albedrío.
ISABEL: Señor, mirad que ha dejado
un gran honor ofendido,
que aquí de mí se ha valido1415
quejosa de tu cuidado.
DIEGO: ¿Quién es? Mis dudas allana.
Adviérteme tú quién es.
ISABEL: Dígatelo doña Inés.
CARLOS: (¡Oh, aleve traidora hermana!) Aparte1420
DIEGO: Decid, señora, ¿es verdad?
INÉS: (A don Í:ñigo en los ojos Aparte
leyendo estoy los enojos.
¡No sé qué diga!)
ISABEL: Mirad,
que importa a vuestro decoro.1425
DIEGO: Desengañadnos, señora.
ALONSO: (¡Qué desdicha!) Aparte
ÍÑIGO: (¡Qué traidora!) Aparte
INÉS: (Lo que puedo hacer ignoro.) Aparte
DIEGO: Pues tanto lo duda es llano
que de los dos trato ha sido,1430
y pues está conocido,
luego le has de dar la mano.
ISABEL: (Si calla, a Carlos pierdo). Aparte
DIEGO: ¿Qué es lo que dudando estás?
¿Cómo la mano no das?1435
CARLOS: Desdichado soy y cuerdo.
Avisa que estoy afuera.
Sale CARDILLO
CARDILLO: Don Carlos te viene a ver.
ALONSO: (¡Oh, qué pesar!) Aparte
ISABEL: (¡Qué placer!) Aparte
INÉS: (Si algo oyó… El alma se altera). Aparte1440
DIEGO: Decidle que entre al señor
don Carlos.
CARDILLO: Ya llega aquí.
ISABEL: (¡Loca estoy!) Aparte
ALONSO: (¡No sé de mí!) Aparte
DIEGO: Mucho os estimo el favor
de habernos querido honrar.1445
Perdonad el no avisaros.
CARLOS: Lo que vengo a suplicaros
no se puede dilatar.
DIEGO: ¿Ha de ser a solas?
CARLOS: No,
aquí en público ha de ser.1450
DIEGO: Decid.
ALONSO: (¿Qué puede querer? Aparte
hoy mi esperanza perdi[ó].)
CARLOS: Yo adoro la luz gloriosa
de Isabel, cuya hermosura
por divina se asegura1455
jurisdicciones de diosa.
Fue mi amor correspondido
de su honesta voluntad,
mereciendo mi verdad
su cuidado agradecido.1460
Hasta darme permisión
para que en la noche fría,
injuria ciega del día,
pueda hablarla en el balcón.
Asistía en la pasada1465
hasta que a casa viniste,
y retirándome–¡ay, triste!–
fue mi suerte desdichada.
Pues cuando volví allí,
de otro hombre el puesto ocupado,1470
y furioso mi cuidado
injuriar quiso la fe
de Isabela, y así, ciego,
solté la rienda al enojo
y a reconocer arrojo1475
el que turba mi deseo;
Pero apenas lo intenté
cuando al rüido saliste
tú, señor, y como viste,
mi competidor se fue.1480
Yo del lance escrupuloso
quise también me ignoraras,
porque a ser no me obligaras,
muerto de celos, su esposo;
mas como la quiero bien,1485
traté al fin de averiguar
si fue cierto mi pesar
si engañoso su desdén.
Y desmentido el temor
del caso vengo a enterarte,1490
porque está muy de su parte
contra mis celos mi amor;
que quiero, aunque es extrañeza,
no reparando en su culpa,
que lo que hará su disculpa1495
tenga hecha mi fineza.
Confieso que me engañé;
que don Alonso me hurtó
la suerte, que amor mintió;
que es verdadera su fe.1500
De la verdad informado
estás, y espero, señor,
merecerte su valor
por dueño de su cuidado.
DIEGO: Dado a los dos, el oído1505
me advierte más confusiones;
pues con más satisfacciones
me hallo más ofendido;
que aunque fácil he culpado
a Isabel, no he de pensar1510
que lo es tanto que ha de dar
lugar a dos su cuidado.
Y pues de los dos el uno
el que me ha ofendido ha sido,
yo he de salir de ofendido1515
o no con vida ninguno.
CARDILLO: Según advierto el furor
en todos, quiero temprano
avisar al cirujano
y luego al enterrador.1520
ALONSO: Yo soy quien he merecido
tener tu honesto favor.
CARLOS: Sólo mi constante amor
su favor ha merecido.
ALONSO: (Si esto queda a su albedrío, Aparte1525
yo no tengo que esperar,
pues por su amor ha de dar
la sentencia contra el mío.
Y así en mis resoluciones,
la que ejecuto está bien,1530
pues castigo su desdén
y la dejo en opiniones).
Señor, don Diego, yo he hecho
cuanto debo de mi parte.
ISABEL: (El corazón se me parte). Aparte1535
ALONSO: En todo he satisfecho,
y pues más no debo hacer,
despacio podéis dudar
que bien puedo no rogar
cuando rogado he de ser.1540
Vase [don ALONSO]
DIEGO: Que no es cordura se ve
daros vos por ofendido,
cuando sabéis que ha mentido
y yo que ha mentido sé.
Y pues conviene a mi honor1545
la satisfacción, yo quiero
ser, don Carlos, el primero
que dé muestras al valor.
Seguidme, seréis testigo
de la venganza que emprendo.1550
CARLOS: (A mí mismo no me entiendo. Aparte
Mi propia desdicha sigo.
¡Oh, si hallaran mis desvelos
entre el amor y el temor
mis celos con más amor1555
o mi amor con menos celos!
Pero por más padecer
en mí se vienen a hallar
amor para no olvidar,
celos para no querer).1560
DIEGO: Pues que tan remiso estáis,
yo por mi honor volveré.
CARLOS: Esperad. (¿Celos, qué haré?) Aparte
DIEGO: Yo vuelvo a que os resolváis;
mas si en tu calle ofendida1565
os vuelvo a hallar, ha de ser
–¡vive Dios!–vuestra mujer
o os ha de costar la vida.
Vase [don DIEGO]
INÉS: ¿Con Carlos tanto rigor?
ISABEL: Ven, doña Inés, y hablaremos;1570
que estos solos son extremos
contra tu cobarde amor.
Vase [doña ISABEL]
INÉS: Pues que puedo, el alma intenta
a don Íñigo avisar
que aquí me venga a buscar;1575
y sin que mi hermano sienta
que con Isabel estoy.
Podré esto sin conseguir
que en casa pienso advertir
digan que ocupada estoy.1580
[Vase doña INÉS]
[CARLOS:] Lo que ha pasado por mí,
¿es sueño? Mentira ha sido
pues duda cada sentido
lo que escuché, lo que vi.
Perdí a Isabel –¡qué rigor!–1585
Ya ¿qué bien el alma espera?
Pero si no la perdiera,
¿cómo quedara mi honor?
Agora bien, en tantas dudas
me tengo de resolver1590
y la experiencia ha de ser
mis ojos con lenguas mudas;
que del alma satisfecha
si Isabel ha sido honrada,
porque es cosa muy pesada1595
que me apriete una sospecha.
Cardillo tiene aposento
en casa como crïado
de don Diego, y obligado
de mi amor le dará aliento1600
para hacer una experiencia
que pueda desengañarme
de estos miedos, que casarme
receloso es imprudencia.
Que por mejor he elegido1605
en suceso semejante
un desengaño de amante
que una ofensa de marido;
pues quedando satisfecha
mi fe de su amor así,1610
no tendrá lugar en mí
el poder de una sospecha.
Vase [don CARLOS] y sale FENISA con luz, y pónela en un bufete
FENISA: Para ayudar los deseos
de doña Inés obligada,
que entre don Íñigo a verla.1615
He dispuesto temeraria;
mas, aunque es mucho el peligro,
el oro todo lo allana.
Poner quiero aquí las luces
que por ser más retirada1620
esta cuadra, es más segura.
Ya llegan, voyme; que enfadan
los testigos cuando amor
a voces dice sus ansias.
Vase y salen don ÍÑIGO y doña INÉS
ÍÑIGO: ¿Pensarás porque he venido1625
a verte, Inés, que buscaba
satisfacción de mis celos?
Pues, estás muy engañada
que antes vengo a convencerte
si de disculparte tratas.1630
INÉS: Más despacio espero yo
que conozca que me agravias
con las dudas que acreditas;
mas, señor, aquí me aguarda;
que al entrar sentí rüido1635
y quiero mirar la casa
para que pueda después
hablarte sin miedo el alma.
Vase [doña INÉS]
ÍÑIGO: ¡Oh, qué mal puede un amante
conservar entre su dama1640
los enojos, que es violencia
en el amor la venganza!
Pero gente siento afuera.
Quiero prevenir las armas;
que ruido de hombres parecen.1645
¡Oh, amor, los riesgos que entablas!
Retírase y salen don CARLOS y CARDILLO
CARLOS: El aviso de mis celos,
vigilantes atalayas,
cierto ha sido.
CARDILLO: Siempre dije
que es gente de baja casta,1650
y a crïados tan soeces
nunca yo los sustentara,
que son unos portanuevas
preciados de dar las malas.
CARLOS: ¿Qué importa que al gusto injurien1655
cuando al honor desagravian.
¿Quién será el hombre embozado?
CARDILLO: Algún crïado de casa,
(Esto dije por quietar Aparte
sus cóleras arrojadas).1660
CARLOS: Pues, si de casa es crïado,
ve y a la calle le saca.
CARDILLO: ¡Vive Dios! ¡Que estoy temblando!
¿Quién me metió en decir nada?
Apenas puedo moverme.1665
Dios me libre de fantasmas.
ÍÑIGO: (En peligro estoy aquí. Aparte
Quiero negarle a la cuadra,
para no ser conocido,
esta luz).1670
Mata la luz
CARDILLO: (¡Santa Susana! Aparte
¿Qué es esto que me sucede?
¡Ay de mí! Las luces mata.
Para un murciélago es buena,
señores, esta embajada).
ÍÑIGO: (Irme conviene). Aparte1675
¡Ah, hidalgo,
dejemos la puerta franca
si no a costa de su vida
la ganaré a cuchilladas!
CARDILLO: Préciome de tan cortés
que lo haré de buena gana1680
y aún traeré [luz].
ÍÑIGO: Sólo quiero
libre el paso que sobradas
son aquí las cortesías.
CARDILLO: Luego, ¿usted no aguarda
de noche?1685
ÍÑIGO: ¡Graciosa flema!
Apártese.
CARDILLO: Ya se apartan.
[Vase don IÑIGO]
CARLOS: El modo de responder
a Cardillo bien declara
que es galán y no es crïado.
Y en sus confusiones tantas,1690
cuando a seguirle me animan
mis celos, pretende el alma
detenida averiguar
a quién este hombre aguarda.
Sale doña INÉS
INÉS: Más el rüido se aumenta;1695
mas las luces apagadas
están, prevención es cuerda
porque si alguno pasara
no le viera. ¡Ce!
CARLOS: ¡Ah, traidora!
INÉS: ¿Íñigo, señor?1700
CARLOS: ¡Ah, ingrata!
Al rüido de su voz
quiero acercarme.
INÉS: Turbada
estoy. ¿No vienes?
CARLOS: Ya voy.
INÉS: Ven, que importa que te vayas.
CARLOS: No sé cómo a hablar acierto.1705
¡Cocodrilo vil que llama
llorando mi honor sencillo
para atestiguar mi fama!
Si tú en don Íñigo esperas,
don Carlos es quien te habla.1710
INÉS: (¡Mi hermano es éste! ¡Ay de mí! Aparte
Mas de medrosa alentada
pues no sabe que aquí estoy,
me retiro antes que salgan
con luces al rüido.1715
[Vase doña INÉS]
CARLOS: Espera,
Isabel, no te vayas.
Da lugar a que averigüen
tus sinrazones el alma.
Sale ISABEL
ISABEL: ¿Qué rüido es éste?
CARLOS: Yo aquí.
ISABEL: ¿Cómo está sin luz la cuadra?1720
CARLOS: Esta vez has de esperar
a que te digan mis ansias
las injurias que padezco,
las ofensas que me causas.
ISABEL: ¿Quién eres, hombre? –¡Ay de mí!–1725
¡Fenisa, Celia, o la Laura!
CARLOS: No des voces.
ISABEL: ¿Cómo no?
¿No hay quién me escuche?
CARLOS: No falta
quien oiga tu voz aleve.
Dentro FENISA
FENISA: ¡Mi señora alborotada1730
da voces.
ISABEL: Saca una luz.
Todo el aliento me falta
de cólera y de temor.
Alguna aleve crïada
tiene la culpa.1735
Saca luz FENISA
FENISA: ¿Señora?
CARLOS: No tiene, que las infamias
ellas mismas para verlas
por lo que desdoran llaman.
(Mi amor la culpa ha tenido. Aparte
Irme conviene y dejarla1740
porque si sale su padre,
pensará, si aquí me halla,
[que] son finezas lo que son
sospechas averiguadas;
que temo que en mi deseo1745
la cordura se desmaya).
ISABEL: Pues ¡cuándo, por dónde entraste
tú, señor?
CARLOS: Isabel, basta,
que, aún más de lo que yo he visto,
la turbación me declara;1750
pues, deseando en mí amor,
desmentida disculpada,
en la evidencia dudoso
de los ojos apelaba
a los oídos, mas veo1755
que conformes en la causa
ambos sentidos me advierten
lo que ven y lo que callas.
ISABEL: Como inocente me hallo,
desconozco tus palabras.1760
CARLOS: Es que no tienes ningunas
ya que conmigo te valgas.
ISABEL: Engaño en eso recibes
porque la que es arrojada
en su honor, tiene al delito1765
la disculpa anticipada,
porque como sabe el riesgo
sin sobresalto se pasa,
y antes de entrar en la culpa,
con la disculpa se halla;1770
mas la mujer que en el daño
se turba, y se sobresalta,
es que la coge de susto,
efeto de la ignorancia,
pero tú, como deseas1775
que yo quede desairada,
haces la virtud ofensa,
y en las malicias reparas.
Mas ofendiendo mi honor
tan necia desconfïanza,1780
no has de dejarme ofendida
ni me he de quedar turbada.
Cógele la capa
CARLOS: Suelta, Isabel.
ISABEL: ¿Qué es soltar?
CARLOS: Si no me sueltas la capa
seré contigo grosero.1785
ISABEL: Pues dime, de qué te agravias?
Oye, Carlos, mis finezas.
CARLOS: Son ya conmigo excusadas.
ISABEL: Pues, vete, pero ha de ser
conociendo que si me hablas,1790
si te acuerdas de mi amor,
al mismo punto casada
me has de ver, aunque yo muera,
con quien más celos te causa.
CARLOS: Ya con diferente acuerdo1795
vuelvo a que me satisfagas,
que no quiero, pues que llevo
cubierta de celos la alma,
que te excuses la vergüenza
cuando confieses la infamia.1800
ISABEL: ¿Satisfacción? ¿Quién te ha dicho
que he de querer, Carlos, darla?
CARLOS: Pues ¿dármela no querías?
ISABEL: Era cuando te juzgaba
suyo mi amor, mas no, cuando1805
ve que a grosero te pasas.
CARLOS: Bien te burlas de mis celos.
ISABEL: Como tú de mi confïanza.
Sale CARDILLO
CARDILLO: Mi señor viene, señora.
ISABEL: Vete, Carlos, ¿a qué aguardas?1810
CARLOS: A que tu padre conozca
mi fineza y tu mudanza.
ISABEL: No me está bien que te vea,
que pensará que liviana
doy lugar a tus deseos.1815
CARLOS: ¡Con lindo modo me tratas!
ISABEL: ¿No te vas?
CARLOS: Si no me dejas.
ISABEL: ¿Yo te tengo, di?
CARLOS: Sí, ingrata.
ISABEL: ¿Cómo?
CARLOS: En no satisfacerme.
ISABEL: Si esperas, ¿eso te cansa?1820
CARLOS: Di, Cardillo, quién salió
agora de aquesta sala?
CARDILLO: No le pude conocer
porque la luz fue la causa.
CARLOS: Aun bien, que hay aquí un testigo.1825
ISABEL: Tú y el testigo se engañan.
CARLOS: Respóndela tú, Cardillo.
CARDILLO: A mujer determinada,
¿qué quieres que la responda?
CARLOS: Lo que viste, lo que pasa.1830
Sale FENISA
FENISA: Ya es imposible escaparos.
Tu padre [entra en esta sala].
CARLOS: ¿En fin me voy sin oírte
una disculpa?
ISABEL: ¿No basta…?
Mas, adiós [señor], que llega1835
CARLOS: ¡Muerto voy!
ISABEL: Quedo sin alma,
