La Estrella de Sevilla — Jornada III

JORNADA TERCERA


Salen el REY, [don PEDRO y FARFÁN,] los alcaldes mayores y don ARIAS
PEDRO: Confiesa que le mató,
mas no confiesa por qué.2000
REY: ¿No dice qué le obligó?
FARFÁN: Sólo responde, “No sé,”
y es gran confusión un no.
REY: ¿Dice si le dió ocasión?
PEDRO: Señor, de ninguna suerte.2005
ARIAS ¡Temeraria confusión!
PEDRO: Dice que le dió la muerte;
no sabe si es con razón.
FARFÁN: Sólo confiesa matarle
porque matalle juró.2010
ARIAS: Ocasión debió de darle.
PEDRO: Dice que no se la dió.
REY: Volved de mi parte a hablarle;
y decilde que yo digo
que luego el descargo dé;2015
y decid que soy su amigo,
y su enemigo seré
en el rigor y castigo.
Declare por qué ocasión
dió muerte a Busto Tavera,2020
y en sumaria información,
antes que de necio muera,
dé del delito razón.
Diga quién se lo mandó,
y por quién le dió la muerte,2025
o qué ocasión le movió
a hacerlo; que, de esta suerte,
oiré su descargo yo;
o que a morir se aperciba.
PEDRO: Eso es lo que más desea;2030
el sentimiento le priva,
viendo una hazaña tan fea,
tan avara, y tan esquiva,
del jüicio.
REY: ¿Y no se queja
de ninguno?2035
FARFÁN: No, señor;
con su pesar se aconseja.
REY: ¡Notable y raro valor!
FARFÁN: Los cargos ajenos deja,
y a sí se culpa, no más.
REY: No se habrá visto en el mundo2040
tales dos hombres jamás;
cuando su valor confundo,
me van apurando más.
Id, y haced, Alcaldes, luego,
que haga la declaración,2045
y habrá en la Corte sosiego.
Id, vos, con esta ocasión,
don Arias, a ese hombre ciego.
De mi parte le decid
que diga por quién le dió2050
la muerte; y le persuadid
que declare, aunque sea yo,
el culpado; y prevenid,
si no confiesa, al momento
el teatro en que mañana2055
le dé a Sevilla escarmiento.
ARIAS: Ya voy.
Vanse los alcaldes, y don ARIAS, sale don MANUEL
MANUEL: La gallarda hermana,
con grande acompañamiento,
de Busto Tavera, pide
para besaros las manos2060
licencia.
REY: ¿Quién se lo impide?
MANUEL: Gran señor, los ciudadanos.
REY: Bien con la razón se mide!
Dadme una silla, y dejad
que entre ahora.2065
MANUEL: Voy por ella.
Vase
REY: Vendrá vertiendo beldad,
como en el cielo la estrella
sale tras la tempestad.
Sale don MANUEL, ESTRELLA, y gente
MANUEL: Ya está aquí.
REY: No por abril
parece así su arrebol2070
el sol gallardo y gentil,
aunque por verano el sol
vierte rayos de marfil.
ESTRELLA: Cristianísimo don Sancho,
de Castilla rey ilustre,2075
por las hazañas notable,
heroico por las virtudes,
una desdichada Estrella,
que sus claros rayos cubre
de este luto, que mi llanto2080
lo ha sacado en negras nubes,
justicia a pedirte vengo,
mas no que tú la ejecutes,
sino que en mi arbitrio dejes
que mi venganza se funde.2085
Estrella de mayo fui,
cuando más flores produce;
y agora en estraño llanto
ya soy Estrella de otubre.
No doy lugar a mis ojos2090
que mis lágrimas enjuguen,
porque anegándose en ellas
mi sentimiento no culpen.
Quise a Tavera mi hermano,
que sus sacras pesadumbres2095
ocupa pisando estrellas
en pavimentos azules;
como hermano me amparó,
y como a padre le tuve
la obediencia, y el respeto2100
en sus mandamientos puse.
Vivía con él contenta,
sin dejar que el sol injurie;
que aun rayos del sol no eran
a mis ventanas comunes.2105
Nuestra hermandad envidiaba
Sevilla, y todos presumen
que éramos los dos hermanos
que a una estrella se reducen.
Un tirano cazador2110
hace que el arco ejecute
el fiero golpe en mi hermano,
y nuestras glorias confunde.
Perdí hermano, perdí esposo;
sola he quedado, y no acudes2115
a la obligación de rey,
sin que nadie te disculpe.
Hazme justicia, señor.
Dame el homicida; cumple
con tu obligación en esto;2120
déjame que yo le juzgue.
Entrégamele, ansí reines
mil edades, ansí triunfes
de las lunas que te ocupan
los términos andaluces,2125
porque Sevilla te alabe,
sin que su gente te adule,
en los bronces inmortales
que ya los tiempos te bruñen.
REY: Sosegaos, y enjugad las luces bellas2130
si no queréis que se arda mi palacio;
que, en lágrimas, del sol son las estrellas,
si cada rayo suyo es un topacio;
recoja el alba su tesoro en ellas,
si el sol recién nacido le da espacio;2135
y dejad que los cielos las codicien;
que no es razón que aquí se desperdicien.
Tomad esta sortija, y en Trïana
allanad el castillo con sus señas;
pónganlo en vuestras manos, sed tirana2140
fiera con él de las hircanas peñas,
aunque a piedad, y compasión villana,
nos enseñan volando las cigüeñas;
que es bien que sean, porque más asombre,
aves, y fieras, confusión del hombre.2145
Vuestro hermano murió; quien le dió muerte
dicen que es Sancho Ortiz; vengaos vos della;
y aunque él muriese así de aquesa suerte,
vos la culpa tenéis por ser tan bella.
Si es la mujer el animal más fuerte,2150
mujer, Estrella, sois, y sois Estrella;
vos vencéis, que inclináis, y con venceros
competencia tendréis con dos luceros.
ESTRELLA: ¿Qué ocasión dió, gran señor, mi hermosura
en la inocente muerte de mi hermano?2155
¿He dado yo la causa, por ventura
o con deseo, a propósito liviano?
¿Ha visto alguno en mí desenvoltura,
algún inútil pensamiento vano?
REY: Es ser hermosa, en la mujer, tan fuerte,2160
que, sin dar ocasión, da al mundo muerte.
Vos quedáis sin matar, porque en vos mata
la parte que os dió el cielo, la belleza;
se ofende mucho con vos cuando, ingrata
y emulación mortal naturaleza,2165
no avarientas las perlas, ni la plata,
y un oro que hace un mar vuestra cabeza,
para vos reservéis; que no es justicia.
ESTRELLA: Aquí, señor, virtud es avaricia;
que, si en mí plata hubiera y oro hubiera,2170
de mi cabeza luego le arrancara,
y el rostro con fealdad obscureciera,
aunque en brasas ardientes le abrasara.
Si un Tavera murió, quedó un Tavera;
y si su deshonor está en mi cara,2175
yo le pondré de suerte con mis manos,
que espanto sea entre los más tiranos.
Vase
REY: (Si a Sancho Ortiz le entregan, imagino Aparte
que con su misma mano ha de matalle.
¿Que en vaso tan perfecto y peregrino2180
permite Dios que la fiereza se halle?
¡Ved lo que intenta un necio desatino!
Yo incité a Sancho Ortiz. Voy a libralle;
que amor que pisa púrpura de reyes,
a su gusto, no más, promulga leyes.)2185
Vanse y salen SANCHO, CLARINDO, y MÚSICOS
SANCHO: ¿Algunos versos, Clarindo,
no has escrito a mi suceso ?
CLARINDO: ¿Quién, señor, ha de escribir,
teniendo tan poco premio?
A las fiestas de la Plaza2190
muchos me pidieron versos,
y, viéndome por las calles,
como si fuera maestro
de cortar o de coser,
me decían, “¿No está hecho2195
aquel recado?” y me daban
más priesa que un rompimiento.
Y cuando escritas llevaba
las instancias, muy compuestos
decían, “Buenas están;2200
yo, Clarindo, lo agradezco.”
Y, sin pagarme la hechura
me enviaban boquiseco.
No quiero escribir a nadie,
ni ser tercero de necios;2205
que los versos son cansados
cuando no tienen provecho.
Tomen la pluma los cultos,
después de cuarenta huevos
sorbidos, y versos pollos2210
saquen a luz de otros dueños;
que yo por comer escribo,
si escriben comidos ellos.
Y si qué comer tuviera,
excediera en el silencio2215
a Anajágoras, y burla
de los latinos y griegos
ingenios hiciera.
Salen [don PEDRO y FARFÁN.] los alcaldes mayores, y don ARIAS
PEDRO: Entrad.
CLARINDO: Que vienen, señor, sospecho,
éstos a notificarte2220
la sentencia.
A los músicos
SANCHO: Pues de presto
decid vosotros un tono.
(Agora sí que deseo Aparte
morir, y quiero cantando
dar muestras de mi contento;2225
fuera de que quiero darles
a entender mi heroico pecho,
y que aun la muerte no puede
en él obligarme a menos.)
CLARINDO: ¡Notable gentilidad!2230
¿Qué más hiciera un tudesco,
llena el alma de lagañas
de pipotes de lo añejo,
de Monturque y de Lucena,
santos y benditos pueblos?2235
Cantan
MÚSICOS: “Si consiste en el vivir mi triste y confusa suerte, lo que se alarga la muerte eso se alarga el morir.”
CLARINDO: ¡Gallardo mote han cantado!
SANCHO: A propósito discreto.
Cantan
MÚSICOS: “No hay vida como la muerte, para el que vive muriendo.”
PEDRO: ¿Agora es tiempo, señor,2240
de música?
SANCHO: Pues ¿qué tiempo
de mayor descanso pueden
tener en su mal los presos?
FARFÁN: Cuando la muerte por horas
le amenaza, y por momentos2245
la sentencia está aguardando
del fulminado proceso,
¿con música se entretiene?
SANCHO: Soy cisne, y la muerte espero
cantando.2250
FARFÁN: Ha llegado el plazo.
SANCHO: Las manos y pies os beso
por las nuevas que me dais.
¡Dulce día!
A los MÚSICOS
Sólo tengo,
amigos, esta sortija,
pobre prisión de mis dedos.2255
Repartilda; que en albricias
os la doy; y mis contentos
publicad con la canción
que a mi propósito han hecho.
Cantan
MÚSICOS: “Si consiste en el vivir mi triste y confusa suerte, lo que se alarga la muerte, eso se alarga el morir.”2260
SANCHO: Pues si la muerte se alarga
lo que la vida entretengo,
y está en la muerte la vida,
con justicia la celebro.
PEDRO: Sancho Ortiz de las Roelas,2265
¿vos confesáis que habéis muerto
a Busto Tavera?
SANCHO: Sí,
y aquí a voces lo confieso.
Yo le di muerte, señores,
al más noble caballero2270
que trujo arnés, ciñó espada,
lanza empuñó, enlazó yelmo.
Las leyes del amistad,
guardadas con lazo eterno,
rompí, cuando él me ofreció2275
sus estrellados luceros.
Buscad bárbaros castigos,
inventad nuevos tormentos,
porque en España se olviden
de Fálaris y Magencio.2280
FARFÁN: Pues ¿sin daros ocasión
le matasteis?
SANCHO: Yo le he muerto;
esto confieso, y la causa
no la sé, y causa tengo,
y es de callaros la causa;2285
pues tan callada la tengo,
si hay alguno que lo sepa,
dígalo; que yo no entiendo
por qué murió; sólo sé
que le maté sin saberlo.2290
PEDRO: Pues parece alevosía
matarle sin causa.
SANCHO: Es cierto
que la dió, pues que murió.
PEDRO: ¿A quién la dió?
SANCHO: A quien me ha puesto
en el estado en que estoy,2295
que es en el último estremo.
PEDRO: ¿Quién es?
SANCHO: No puedo decirlo,
porque me encargó el secreto;
que, como rey en las obras,
he de serlo en el silencio.2300
Y para matarme a mí,
basta saber que le he muerto,
sin preguntarme el porqué.
ARIAS: Señor Sancho Ortiz, yo vengo
aquí en nombre de Su Alteza2305
a pediros que a su ruego
confeséis quién es la causa
de este loco desconcierto.
Si lo hicisteis por amigos,
por mujeres, o por deudos,2310
o por algún poderoso
y grande de aqueste reino;
y si tenéis de su mano papel,
resguardo, o concierto,
escrito o firmado, al punto2315
lo manifestéis, haciendo
lo que debéis.
SANCHO: Si lo hago,
no haré, señor, lo que debo.
Decilde a Su Alteza, amigo,
que cumplo lo que prometo;2320
y si él es don Sancho el Bravo,
yo ese mismo nombre tengo.
Decilde que bien pudiera
tener papel; mas me afrento
de que papeles me pida,2325
habiendo visto romperlos.
Yo maté a Busto Tavera;
y, aunque aquí librarme puedo,
no quiero, por entender
que alguna palabra ofendo.2330
Rey soy en cumplir la mía,
y lo prometido he hecho;
y quien promete, también
es razón haga lo mesmo.
Haga quien se obliga hablando,2335
pues yo me he obligado haciendo;
que, si al callar llaman Sancho,
yo soy Sancho, y callar quiero.
Esto a Su Alteza decid;
y decilde que es mi intento2340
que conozca que en Sevilla
también ser reyes sabemos.
ARIAS: Si en vuestra boca tenéis
el descargo, es desconcierto
negarlo.2345
SANCHO: Yo soy quien soy,
y siendo quien soy, me venzo
a mí mismo con callar,
y a alguno que calla afrento;
quien es quien es, haga obrando
como quien es, y con esto,2350
de aquesta suerte, los dos
como quien somos haremos.
ARIAS: Eso le diré a Su Alteza.
PEDRO: Vos, Sancho Ortiz, habéis hecho
un caso muy mal pensado,2355
y anduvistis poco cuerdo.
FARFÁN: Al Cabildo de Sevilla
habéis ofendido, y puesto
a su rigor vuestra vida,
y en su furor vuestro cuello.2360
Vase
PEDRO: Matasteis a un Regidor
sin culpa, al cielo ofendiendo.
Sevilla castigará
tan locos atrevimientos.
Vase
ARIAS: Y al rey, que es justo, y es santo.2365
¡Raro valor! ¡Bravo esfuerzo!
Vase
CLARINDO: ¿Es posible que consientas
tantas injurias?
SANCHO: Consiento
que me castiguen los hombres,
y que me confunda el cielo;2370
y ya, Clarindo, comienza.
¿No oyes un confuso estruendo?
Braman los aires, armados
de relámpagos y truenos.
Uno baja sobre mí2375
como culebra, esparciendo
círculos de fuego apriesa.
CLARINDO: (Pienso que ha perdido el seso; Aparte
quiero seguirle el humor.)
SANCHO: ¡Que me abraso!2380
CLARINDO: ¡Que me quemo!
SANCHO: ¿Cogióte el rayo también?
CLARINDO: ¿No me ves cenizas hecho?
SANCHO: ¡Válgame Dios!
CLARINDO: Sí, señor,
ceniza soy de sarmientos.
SANCHO: Dame una poca, Clarindo,2385
para que diga “memento.”
CLARINDO: Y ¿a ti no te ha herido el rayo?
SANCHO: ¿No me ves, Clarindo, vuelto,
como la mujer de Lot,
en piedra sal?2390
CLARINDO: Quiero verlo.
SANCHO: Tócame.
CLARINDO: Duro y salado
estás.
SANCHO: ¿No lo he de estar, necio,
si soy piedra sal aquí?
CLARINDO: Así te gastarás menos;
mas si eres ya piedra sal,2395
di, ¿cómo hablas?
SANCHO: Porque tengo
el alma ya encarcelada
en el infierno del cuerpo.
Y tú, si eres ya ceniza,
¿cómo hablas?2400
CLARINDO: Soy un brasero,
donde entre cenizas pardas
el alma es tizón cubierto.
SANCHO: ¿Alma tizón tienes? Malo.
CLARINDO: Antes, señor, no es muy bueno.
SANCHO: Ya estamos en la otra vida.2405
CLARINDO: Y pienso que en el infierno.
SANCHO: ¿En el infierno, Clarindo?
¿En qué lo ves?
CLARINDO: En que veo,
señor, en aquel castillo
más de mil sastres mintiendo.2410
SANCHO: Bien dices que en él estamos;
que la Soberbia está ardiendo
sobre esa torre, formada
de arrogantes y soberbios.
Allí veo a la Ambición2415
tragando abismos de fuego.
CLARINDO: Y más adelante está
una legión de cocheros.
SANCHO: Si andan coches por acá,
ya destruirán al infierno;2420
pero si el infierno es,
¿cómo escribanos no vemos?
CLARINDO: No los quieren recibir,
porque acá no inventen pleitos,
SANCHO: Pues si en él pleitos no hay,2425
bueno es el infierno.
CLARINDO: Bueno.
SANCHO: ¿Qué son aquéllos?
CLARINDO: Tahures
sobre una mesa de fuego.
SANCHO: Y aquéllos ¿qué son?
CLARINDO: Demonios,
que los llevan, señor, presos.2430
SANCHO: ¿No les basta ser demonios,
sino soplones? ¿Qué es esto?
CLARINDO: Voces de dos mal casados
que se están pidiendo celos.
SANCHO: Infierno es ése dos veces,2435
acá y allá padeciendo.
¡Bravo penar, fuerte yugo!
Lástima, por Dios, les tengo.
¿De qué te ríes?
CLARINDO: De ver
a un espantado hacer gestos,2440
señor, a aquellos demonios,
porque le han ajado el cuello
y cortado las melenas.
SANCHO: Ése es notable tormento;
sentirálo mucho.2445
CLARINDO: Allí
la Necesidad, haciendo
cara de hereje, da voces.
SANCHO: Acá y allá padeciendo,
pobre mujer, disculpados
habían de estar sus yerros,2450
porque la Necesidad
tiene disculpa en hacerlos,
y no te espantes, Clarindo.
CLARINDO: ¡Válgame Dios! Saber quiero
quién es aquél de la pluma.2455
SANCHO: Aquél, Clarindo, es Homero,
y aquél, Virgilio, a quien Dido
la lengua le cortó, en premio
del testimonio y mentira
que le levantó. Aquel viejo2460
es Horacio, aquél, Lucano
y aquél, Ovidio.
CLARINDO: No veo,
señor, entre estos poetas
ninguno de nuestros tiempos:
no veo ahora ninguno2465
de los sevillanos nuestros.
SANCHO: Si son los mismos demonios,
dime, ¿cómo puedes verlos?
que allá en forma de poetas
andan dándonos tormentos.2470
CLARINDO: ¿Demonios poetas son?
Por Dios, señor, que lo creo;
que aquel demonio de allí,
arrogante y corninegro,
a un poeta amigo mío2475
se parece, pero es lego;
que los demonios son sabios,
mas éste será mostrenco.
Allí está el tirano Honor,
cargado de muchos necios2480
que por la honra padecen.
SANCHO: Quiérome juntar con ellos.
Honor, un necio y honrado
viene a ser crïado vuestro,
por no exceder vuestras leyes.2485
Mal, amigo, lo habéis hecho,
porque el verdadero honor
consiste ya en no tenerlo.
¡A mí me buscáis allá,
y ha mil siglos que estoy muerto!2490
Dinero, amigo, buscad;
que el honor es el dinero.
¿Qué hicisteis? Quise cumplir
una palabra. Rïendo
me estoy; ¿palabras cumplís?2495
Parecéisme majadero;
que es ya el no cumplir palabras
bizarría en este tiempo.
Prometí matar a un hombre,
y le maté airado, siendo2500
mi mayor amigo. Malo.
CLARINDO: ¿No es muy bueno?
SANCHO. No es muy bueno.
Metelde en un calabozo,
y condénese por necio.2505
Honor, su hermana perdí,
y ya en su hacienda padezco.
No importa.
CLARINDO: (¡Válgame Dios! Aparte
Si más proseguir le dejo,
ha de perder el jüicio;2510
inventar quiero un enredo.
Da voces
SANCHO: ¿Quién da voces? ¿Quién da voces?
CLARINDO: Da voces el Cancerbero,
portero de este palacio.
¿No me conocéis?2515
SANCHO: Sospecho
que sí.
CLARINDO: Y vos ¿quién sois?
SANCHO: ¿Yo?
Un honrado.
CLARINDO: ¿Y acá dentro
estáis? Salid, noramala.
SANCHO: ¿Qué decís?
CLARINDO: Salid de presto;
que este lugar no es de honrado.2520
Asilde, llevalde preso
al otro mundo, a la cárcel
de Sevilla por el viento.
¿Cómo? Tapados los ojos,
para que vuele sin miedo.2525
Ya está tapado. En sus hombros
al punto el Diablo Cojuelo
allá le ponga de un salto.
¿De un salto? Yo estoy contento.
Camina, y lleva también2530
de la mano al compañero.
Da una vuelta, y déjale
Ya estáis en el mundo, amigo.
Quedaos a Dios. Con Dios quedo.
SANCHO: ¿A Dios dijo?
CLARINDO: Sí, señor;
que este demonio, primero2535
que lo fuese, fué cristiano,
y bautizado, y Gallego
en Cal de Francos.
SANCHO: Parece
que de un éxtasis recuerdo.
(¡Válgame Dios! ¡Ay, Estrella, Aparte2540
qué desdichada la tengo
sin vos! Mas si yo os perdí,
este castigo merezco.)
Salen el ALCALDE, y ESTRELLA, con manto
ESTRELLA: Luego el preso me entregad.
ALCALDE: Aquí está, señora, el preso;2545
y, como lo manda el rey,
en vuestras manos le entrego.
Señor Sancho Ortiz, Su Alteza
nos manda que le entreguemos
a esta señora.2550
Vase
ESTRELLA: Señor,
venid conmigo.
SANCHO: Agradezco
la piedad si es a matarme,
porque la muerte deseo.
ESTRELLA: Dadme la mano, y venid.
CLARINDO: ¿No parece encantamento?2555
ESTRELLA: Nadie nos sigue.
CLARINDO: Está bien.
(¡Por Dios, que andamos muy buenos, Aparte
desde el infierno a Sevilla,
y de Sevilla al infierno!
Plegue a Dios que aquesta Estrella2560
se nos vuelva ya un lucero.
Vase
ESTRELLA: Ya os he puesto en libertad.
Idos, Sancho Ortiz, con Dios,
y advertid que uso con vos
de clemencia y de piedad;2565
Idos con Dios, acabad.
Libre estáis. ¿Qué os detenéis?
¿Qué miráis? ¿Qué os suspendéis?
Tiempo pierde el que se tarda.
Id; que el caballo os aguarda2570
en que escaparos podéis.
Dineros tiene el crïado
para el camino.
SANCHO: Señora,
dadme esos pies.
ESTRELLA: Id; que ahora
no es tiempo.2575
SANCHO: Voy con cuidado.
Sepa yo quién me ha librado,
porque sepa agradecer
tal merced.
ESTRELLA: Una mujer,
vuestra aficionada, soy,
que la libertad os doy,2580
teniéndola en mi poder.
Id con Dios.
SANCHO: No he de pasar
de aquí, si no me decís
quién sois o no os descubrís.
ESTRELLA: No me da el tiempo lugar.2585
SANCHO: La vida os quiero pagar,
y la libertad también:
yo he de conocer a quién
tanta obligación le debo,
para pagar lo que debo,2590
reconociendo este bien.
ESTRELLA: Una mujer principal
soy, y, si más lo pondero,
la mujer que más os quiero,
y a quien vos queréis más mal.2595
Id con Dios.
SANCHO: Yo no haré tal,
si no os descubrís ahora.
ESTRELLA: Porque os vais, yo soy.
Descúbrese
SANCHO: ¡Señora!
¡Estrella del alma mía!
ESTRELLA: Estrella soy que te guía,2600
de tu vida, precursora.
Véte; que amor atropella
la fuerza así del rigor,
que, como te tengo amor,
te soy favorable Estrella.2605
SANCHO: ¡Tú, resplandeciente y bella
con el mayor enemigo!
¡Tú, tanta piedad conmigo!
Trátame con más crueldad;
que aquí es rigor la piedad,2610
porque es piedad el castigo.
Haz que la muerte me den;
no quieras, tan liberal,
con el bien hacerme mal,
cuando está en mi mal el bien.2615
¡Darle libertad a quien
muerte a su hermano le dió!
No es justo que viva yo,
pues él padeció por mí;
que es bien que te pierda así2620
quien tal amigo perdió.
En libertad de esta suerte,
me entrego a la muerte fiera,
porque si preso estuviera,
¿qué hacía en pedir la muerte?2625
ESTRELLA: Mi amor es más firme y fuerte,
y así la vida te doy.
SANCHO: Pues yo a la muerte me voy,
puesto que librarme quieres;
que, si haces como quien eres,2630
yo he de hacer como quien soy.
ESTRELLA: ¿Por qué mueres?
SANCHO: Por vengarte.
ESTRELLA: ¿De qué?
SANCHO: De mi alevosía.
ESTRELLA: Es crueldad.
SANCHO: Es valentía.
ESTRELLA: Ya no hay parte.2635
SANCHO: Amor es parte.
ESTRELLA: Es ofenderme.
SANCHO: Es amarte.
ESTRELLA: ¿Cómo me amas?
SANCHO: Muriendo.
ESTRELLA: Antes me ofendes.
SANCHO: Viviendo.
ESTRELLA: Óyeme.
SANCHO: No hay qué decir.
ESTRELLA: ¿Dónde vas?2640
SANCHO: Voy a morir,
pues con la vida te ofendo.
ESTRELLA: Vete, y déjame.
SANCHO: No es bien.
ESTRELLA: Vive, y líbrate.
SANCHO: No es justo.
ESTRELLA: ¿Por quién mueres?
SANCHO: Por mi gusto.
ESTRELLA: Es crueldad.2645
SANCHO: Honor también.
ESTRELLA: ¿Quién te acusa?
SANCHO: Tu desdén.
ESTRELLA: No lo tengo.
SANCHO: Piedra soy.
ESTRELLA: ¿Estás en ti?
SANCHO: En mi honra estoy,
y te ofendo con vivir.
ESTRELLA: Pues vete, loco, a morir;2650
que a morir también me voy.
Vanse cada uno por su puerta. Salen el REY y don ARIAS
REY: ¿Que no quiera confesar
que yo mandé darle muerte?
ARIAS: No he visto bronce más fuerte;
todo su intento es negar.2655
Dijo al fin que él ha cumplido
su obligación, y que es bien
que cumpla la suya quien
le obligó con prometido.
REY: Callando quiere vencerme.2660
ARIAS: Y aun te tiene convencido.
REY: él cumplió lo prometido;
en confusión vengo a verme
por no poderle cumplir
la palabra que enojado2665
le dí.
ARIAS: Palabra que has dado
no se puede resistir,
porque, si debe cumplilla
un hombre ordinario, un rey
la hace entre sus labios ley,2670
y a la ley todo se humilla.
REY: Es verdad, cuando se mide
con la natural razón
la ley.
ARIAS: Es obligación.
El vasallo no la pide2675
al rey. Sólo ejecutar,
sin verlo y averiguallo,
debe la ley el vasallo,
y el rey debe consultar.
Tú esta vez la promulgaste2680
en un papel, y, pues él
la ejecutó sin papel,
a cumplilla te obligaste
la ley que hiciste en mandarle
matar a Busto Tavera;2685
que, si por tu ley no fuera,
él no viniera a matarle.
REY: Pues ¿he de decir que yo
darle la muerte mandé,
y que tal crueldad usé2690
con quien jamás me ofendió?
El Cabildo de Sevilla,
viendo que la causa fuí,
Arias, ¿qué dirá de mí?
Y ¿qué se dirá en Castilla,2695
cuando don Alonso en ella
me está llamando tirano,
y el Pontífice romano
con censuras me atropella?
La parte de mi sobrino2700
vendrá a esforzar por ventura,
y su amparo la asegura.
Falso mi intento imagino
también, si dejo morir
a Sancho Ortiz. Es bajeza.2705
¿Qué he de hacer?
ARIAS: Puede Tu Alteza
con halagos persuadir
a los Alcaldes Mayores,
y pedilles con destierro
castiguen su culpa y yerro,2710
atropellando rigores.
Pague Sancho Ortiz; así
vuelves, gran señor, por él,
y, ceñido de laurel,
premiado queda de ti.2715
puedes hacerle, señor,
general de una frontera.
REY: Bien dices; pero si hubiera
ejecutado el rigor
con él doña Estrella ya,2720
a quien mi anillo le di,
¿cómo lo haremos aquí?
ARIAS: Todo se remediará,
y en tu nombre iré a prendella
por causa que te ha movido;2725
y, sin gente y sin rüido,
traeré yo al Alcázar a Estrella.
Aquí la persuadirás
a tu intento, y, porque importe,
con un grande de la Corte2730
casarla, señor, podrás;
que su virtud y nobleza
merece un alto marido.
REY: ¡Cómo estoy arrepentido,
don Arias, de mi flaqueza!2735
Bien dice un sabio, que aquél
era sabio solamente
que era en la ocasión prudente,
como en la ocasión crüel.
Ve luego a prender a Estrella,2740
pues de tanta confusión
me sacas con su prisión;
que pienso casar con ella,
para venirla a aplacar,
un ricohome de Castilla;2745
y a poderla dar mi silla,
la pusiera en mi lugar;
que tal hermano y hermana
piden inmortalidad.
ARIAS: La gente de esta ciudad2750
obscurecen la romana.
Vase don ARIAS y Sale el ALCALDE
ALCALDE: Déme los pies Vuestra Alteza.
REY: Pedro de Cáus, ¿qué causa
os trae a mis pies?
ALCAIDE: Señor,
este anillo con sus armas2755
¿no es de Vuestra Alteza?
REY: Sí.
éste es privilegio y salva
de cualquier crimen que hayáis
cometido.
ALCALDE: Fué a Trïana,
invicto señor, con él2760
una mujer muy tapada,
diciendo que Vuestra Alteza,
que le entregara, mandaba
a Sancho Ortiz. Consultéle
tu mandato con las guardas,2765
y el anillo juntamente,
y todos que le entregara
me dijeron; dile luego,
pero, en muy poca distancia,
Sancho Ortiz, dando mil voces,2770
pide que las puertas abra
del castillo, como loco.
“No he de hacer lo que el rey manda”
decía, y “Quiero morir;
que es bien que muera quien mata.”2775
La entrada le resistí,
pero, como voces tantas
daba, fué el abrirle fuerza:
entró, donde alegre aguarda
la muerte.2780
REY: No he visto gente
más gentil ni más cristiana
que la de esta ciudad: callen
bronces, mármoles, y estatuas.
ALCALDE: La mujer dice, señor,
que la libertad le daba2785
y que él no quiso admitirla
por saber que era la hermana
de Busto Tavera, a quien
dió la muerte.
REY: Más me espanta
lo que me decís agora.2790
En sus grandezas agravian
la mesma naturaleza:
ella, cuando más ingrata
había de ser, le perdona,
le libra; y él, por pagarla2795
el ánimo generoso,
se volvió a morir. Si pasan
más adelante sus hechos,
dé la vida a eternas planchas.
Vos, Pedro de Caus, traedme2800
con gran secreto al Alcázar
a Sancho Ortiz en mi coche,
escusando estruendo y guardas.
ALCALDE: Yo voy a servirte.
Vase y sale en CRIADO
CRIADO: Aquí
ver a Vuestra Alteza aguardan2805
sus dos Alcaldes Mayores.
REY: Decid que entren con sus varas.
Vase el CRIADO
Yo, si puedo, a Sancho Ortiz
he de cumplir la palabra,
sin que mi rigor se entienda.2810
Salen [don PEDRO y FARFÁN,] los dos alcaldes mayores
PEDRO: Ya, gran señor, sustanciada
la culpa, pide el proceso
la sentencia.
REY: Sustanciadla;
sólo os pido que miréis,
pues sois padres de la patria,2815
su justicia; y la clemencia
muchas veces la aventaja.
Regidor es de Sevilla
Sancho Ortiz, si es el que falta
Regidor; uno piedad2820
pide, si el otro venganza.
FARFÁN: Alcaldes Mayores somos
de Sevilla, y hoy nos cargan
en nuestros hombros, señor,
su honor y su confïanza.2825
Estas varas representan
a Vuestra Alteza; y, si tratan
mal vuestra planta divina,
ofenden a vuestra estampa.
Derechas miran a Dios;2830
y, si se doblan y bajan,
miran al hombre, y del cielo,
en torciéndose, se apartan.
REY: No digo que las torzáis,
sino que equidad se haga2835
en la justicia.
PEDRO: Señor,
la causa de nuestras causas
es Vuestra Alteza. En su fïat
penden nuestras esperanzas.
Dalde la vida, y no muera,2840
pues nadie en los reyes manda;
Dios manda en los reyes;
Dios de los Saúles traslada
en los humildes Davides
las coronas soberanas.2845
REY: Entrad, y ved la sentencia,
qué da por disculpa, y salga
al suplicio Sancho Ortiz
como las leyes lo tratan.
Vos, don Pedro de Guzmán,2850
escuchadme una palabra
aquí aparte.
Vase FARFÁN
PEDRO: Pues, ¿qué es
lo que Vuestra Alteza manda?
REY: Dando muerte a Sancho Ortiz,
don Pedro, no se restaura2855
la vida al muerto; y querría,
evitando la desgracia
mayor, que le desterremos
a Gibraltar, o a Granada,
donde en mi servicio tenga2860
una muerte voluntaria.
¿Qué decís?
PEDRO: Que soy don Pedro
de Guzmán, y a vuestras plantas
me tenéis; vuestra es mi vida,
vuestra es mi hacienda, y espada,2865
y ansí serviros prometo
como el menor de mi casa.
REY: Dadme esos brazos, don Pedro
de Guzmán; que no esperaba
yo menos de un pecho noble.2870
Id con Dios: haced que salga
luego Farfán de Ribera.
Vase don PEDRO
(Montes la lisonja allana.) Aparte
Sale FARFÁN
FARFÁN: Aquí a vuestros pies estoy.
REY: Farfán de Ribera, estaba
con pena de que muriera2875
Sancho Ortiz; mas ya se trata
de que en destierro se trueque
la muerte; y será más larga,
porque será mientras viva.
Vuestro parecer me falta,2880
para que así se pronuncie
cosa de más importancia.
FARFÁN: Mande a Farfán de Ribera
Vuestra Alteza, sin que en nada
repare; que mi lealtad2885
en servirle no repara
en cosa alguna.
REY: Al fin, sois
Ribera en quien vierte el alba
flores de virtudes bellas,
que os guarnecen y acompañan.2890
Id con Dios.
Vase FARFÁN
REY: Bien negocié.
Hoy de la muerte se escapa
Sancho Ortiz, y mi promesa
sin que se entienda se salva.
Haré que por general2895
de alguna frontera vaya,
con que le destierro y premio.
Vuelven los alcaldes
PEDRO: Ya está, gran señor, firmada
la sentencia, y que la vea
Vuestra Alteza sólo falta.2900
Dale al REY un papel
REY: Habrá la sentencia sido
como yo la deseaba
de tan nobles caballeros.
FARFÁN: Nuestra lealtad nos ensalza.
Lee
REY: “Fallamos y pronunciamos2905
que le corten en la plaza
la cabeza.” ¿Esta sentencia
es la que traéis firmada?
¿Ansí, villanos, cumplís
a vuestro rey la palabra?2910
¡Vive Dios!
FARFÁN: Lo prometido
con las vidas y las armas
cumplirá el menor de todos,
como ves, como arrimada
la vara tenga; con ella,2915
¡por las potencias humanas,
por la tierra, y por el cielo,
que ninguno de ellos haga
cosa mal hecha, o mal dicha!
PEDRO: Como a vasallos nos manda,2920
mas como a Alcaldes Mayores,
no pidas injustas causas;
que aquello es estar sin ellas,
y aquesto es estar con varas;
y el Cabildo de Sevilla2925
es quien es.
REY: Bueno está. Basta;
que todos me avergonzáis.
Salen Don ARIAS, y ESTRELLA
ARIAS: Ya está aquí Estrella.
REY: Don Arias,
¿qué he de hacer? ¿Qué me aconseja
entre confusiones tantas?2930
Salen el ALCALDE, y don SANCHO Ortiz, y CLARINDO
ALCALDE: Ya Sancho Ortiz está aquí.
SANCHO: Gran señor, ¿por qué no acabas
con la muerte mis desdichas,
con tu rigor mis desgracias?
Yo maté a Busto Tavera.2935
Mátame, muera quien mata.
Haz, señor, misericordia,
haciendo justicia.
REY: Aguarda.
¿Quién te mandó dar la muerte?
SANCHO: Un papel.2940
REY: ¿De quién?
SANCHO: Si hablara
el papel, él lo dijera;
que es cosa evidente y clara;
mas los papeles rompidos
dan confusas las palabras.
Sólo sé que di la muerte2945
al hombre que más amaba,
por haberlo prometido.
Mas aquí a tus pies aguarda
Estrella mi heroica muerte,
y aun no es bastante venganza.2950
REY: Estrella, yo os he casado
con un grande de mi casa,
mozo, galán, y en Castilla
príncipe, y señor de salva.
Y en premio de esto os pedimos2955
con su perdón vuestra gracia,
que no es justo que se niegue.
ESTRELLA: Ya, señor, que estoy casada,
vaya libre Sancho Ortiz.
No ejecutes mi venganza.2960
SANCHO: Al fin, ¿me das el perdón
porque Su Alteza te casa?
ESTRELLA: Sí, por eso te perdono.
SANCHO: Y ¿quedas ansí vengada
de mi agravio?2965
ESTRELLA: Y satisfecha.
SANCHO: Pues, porque tus esperanzas
se logren, la vida aceto,
aunque morir deseaba.
REY: Id con Dios.
FARFÁN: Mirad, señor,
que así Sevilla se agravia,2970
y debe morir.
REY: ¿Qué haré?
que me apuran y acobardan
esta gente.
ARIAS: Hablad.
REY: Sevilla,
matadme a mí; que fuí causa
de esta muerte. Yo mandé2975
matarle, y aquesto basta
para su descargo.
SANCHO; Sólo
ese descargo aguardaba
mi honor; que el rey me mandó2980
matarle; que yo una hazaña
tan fiera no cometiera,
si el rey no me lo mandara.
REY: Digo que es verdad.
FARFÁN: Así
Sevilla se desagravia;2985
que, pues mandasteis matarle,
sin duda os daría causa.
REY: Admirado me ha dejado
la nobleza sevillana.
SANCHO: Yo a cumplir salgo el destierro,2990
cumpliéndome otra palabra
que me disteis.
REY: Yo la ofrezco.
SANCHO: Yo dije que aquella dama
por mujer habías de darme
que yo quisiera.2995
REY: Ansí pasa.
SANCHO: Pues a doña Estrella pido,
y aquí, a sus divinas plantas,
el perdón de mis errores.
ESTRELLA: Sancho Ortiz, yo estoy casada.
SANCHO: ¿Casada?3000
ESTRELLA: Sí.
SANCHO: Yo estoy muerto.
REY: Estrella, ésta es mi palabra;
rey soy, y debo cumplirla.
¿Qué me respondéis?
ESTRELLA: Que se haga
vuestro gusto. Suya soy.
SANCHO: Yo soy suyo.3005
REY: Ya ¿qué os falta?
SANCHO: La conformidad.
ESTRELLA: Pues ésa
jamás podremos hallarla
viviendo juntos.
SANCHO: Lo mismo
digo yo, y por esta causa
de la palabra te absuelvo.3010
ESTRELLA: Yo te absuelvo la palabra;
que ver siempre al homicida
de mi hermano en mesa y cama
me ha de dar pena.
SANCHO: Y a mí,
estar siempre con la hermana3015
del que maté injustamente,
queriéndole como al alma.
ESTRELLA: Pues ¿libres quedamos?
SANCHO: Sí.
ESTRELLA: Pues adiós.
SANCHO: Adiós.
REY: Aguarda.
ESTRELLA: Señor, no ha de ser mi esposo3020
hombre que a mi hermano mata,
aunque le quiero y adoro.
Vase
SANCHO: Y yo, señor, por amarla,
no es justicia que lo sea.
Vase
REY: ¡Brava fe!3025
ARIAS: ¡Brava constancia!
CLARINDO: Más me parece locura.
REY: Toda esta gente me espanta.
PEDRO: Tiene esta gente Sevilla.
REY: Casarla pienso, y casarla
como merece.3030
CLARINDO: Y aquí
esta tragedia os consagra
Cardenio, dando a la Estrella
de Sevilla eterna fama,
cuyo prodigioso caso
inmortales bronces guardan.3035

FIN DE LA COMEDIA

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