La adversa fortuna de Don Álvaro de Luna — Jornada I

LA ADVERSA FORTUNA DE 
DON ÁLVARO DE LUNA

Antonio Mira de Amescua

Texto basado en el autógrafo de LA ADVERSA FORTUNA DE DON ÁLVARO DE LUNA, (La segunda de don Álvaro), colocado en el Museo del Teatro (Barcelona), con el apoyo de la edición príncipe en la Segunda parte de las comedias del maestro Tirso de Molina (Madrid: Imprenta Real, 1635) y la edición crítica de Nellie Sánchez Arce publicada en 1964. La edición actual fue preparada por Vern Williamsen para un curso dictado en el año 1984.


Personas que hablan en ella:

  • REY, Juan II de Castilla
  • ÁLVARO de Luna, privado
  • ENRIQUE, Infante de Aragón
  • LINTERNA, gracioso
  • Hernando ROBLES
  • VIVERO
  • JUAN de Silva
  • ZÚÑIGA
  • CONDE de Benavente
  • MORALES
  • EMBAJADOR de Portugal
  • SECRETARIO
  • ALCALDE de Trujillo
  • NUÑO
  • CATALINA, Infanta de Castilla
  • JUANA Pimentel
  • Isabel, REINA
  • CRIADOS
  • SOLDADOS
  • GRANDES de España
  • MÚSICOS

JORNADA PRIMERA


Salen ROBLES y NUÑO
ROBLES: Seas, Nuño, bien venido
a los reinos de Castilla,
de los piélagos de oriente,
de aquellas fértiles islas
del Mar Tirreno. Después5
que, capitán en Sicilia,
dejaste a España, no tienen
el estado que solían
las cosas. El rey es hombre;
a empresas grandes se inclina.10
Niño le dejaste, ya
conocerle no podrías
a verle sin majestad,
y la diferencia misma
en don Álvaro hallarás.15
Otro es ya; mas tanto priva
con el rey como merece.
Consérvele Dios la dicha.
Y pues la Naturaleza
se mostró pródiga y rica20
en sus partes, la Fortuna
a sus pies esté rendida.
Muchos títulos no quiso,
muchos cargos, que podían
hacerle rico, no acepta.25
¿Qué varón hay que resista
su mismo aumento? Éste sólo
se niega al bien y porfía
con acciones militares;
venciendo huestes moriscas30
las honras quiere ganar
a que el amor le convida,
y aunque resistió gallardo
al rey de Navarra, el día
que a Castilla pasar quiso35
sus banderas enemigas,
merced ninguna ha aceptado
hasta verse en la conquista
de Granada, donde piensa
dilatar la Andalucía.40
Viudo está, ya lo sabrás,
porque murió doña Elvira
Portocarrero, que fue
del señor de Moguer hija.
El rey, al fin, como sabes,45
casó con doña María,
hija del rey de Aragón,
y las bodas en Medina
se celebraron; y agora
esa grandeza que miras,50
ese pasmo de los hombres,
esa pompa y bizarría,
ese concurso que ves
en San Pablo, es que bautizan
al príncipe don Enrique,55
que en las amenas orillas
de Pisuerga le ha nacido
de este matrimonio. Digan
los críticos las señales
con que los cielos avisan60
revoluciones o aumentos
de esta feliz monarquía.
Tres padrinos, tres señores,
han de sacarle de pila.
Don Alonso Enríquez es65
uno de ellos, sangre altiva
del mismo rey, gran señor
y almirante de Castilla.
El adelantado es otro;
ya sabes que se apellida70
Sandoval, y Diego Gómez
ordinariamente firma.
Es don Álvaro de Luna
el tercero; no imaginan
a este propósito mal75
políticos estadistas.
Dicen que los dos oficios
a don Enrique apadrinan,
y falta el de condestable
que quedó de las rüinas80
de Ruy López, y que agora
querrá el rey que se lo pida
don Álvaro, porque así
en este bautismo sirvan
los tres oficios, que son85
ya, Nuño, tienes noticias:
almirante, condestable
y adelantado. La grita
y aclamaciones del vulgo
parece que nos avisan90
que salen ya de la iglesia.
De este lado te retira
o acompañemos también
la soberana familia
del rey, para ver despacio95
lo que tanto nos admira.
Salen todos del bautismo: don ÁLVARO con un ropón y el niño, a sus lados almirante y adelantado, y el REY por otra puerta para recibir al niño. Tocan chirimías
REY: ¿Cómo traéis al príncipe?
ÁLVARO: Cristiano
del gremio de la Iglesia, y con la risa,
como el alma es aliento soberano,
su oculto regocijo nos avisa;100
tal, en florido abril, clavel temprano
muestra, rascando la sutil camisa,
en las hojas, que son esfera breve,
unas listas de sangre, otras de nieve.
Cuando desnudo infante se miraba,105
con un ceño arrugó la hermosa frente,
de lágrimas los ojos coronaba,
mayorazgo de Adán inobediente;
y apenas del primer borrón se lava
cuando, puesto el capillo transparente,110
alado serafín nos parecía
que del trono de Dios se desasía.
El mismo, ya su rostro serenado,
a la vela se asió con tal denuedo,
que apenas de su mano la ha quitado115
confuso el Arzobispo de Toledo.
Acuérdome que un ángel vi pintado
alumbrando, al hacer la cruz de Oviedo,
al artífice; hoy vi su semejante
en este cielo de quien soy Atlante.120
Por edades se cuente, y no por años,
su dichoso vivir y tú le veas
conquistando los reinos más extraños,
gallardo Anquises de este nuevo Eneas.
No atienda a los mortales desengaños,125
entre las garras pálidas y feas
de la muerte, hasta ver cómo desata
la prudente vejez hebras de plata.
Alégreste de ver que excede y pasa
su edad a la del Fénix matizado130
que, en árabes aromas hechas brasa,
su cuna y su sepulcro ha fabricado.
En éste, ya del sol célebre casa,
de tus nietos te mires rodeado,
que con esto, señor, parecerías135
al año con sus meses y sus días.
En tus armas coloque la Granada
más hermosa del mundo; Enrique sea
quien aquella república cerrada
con flor de nácar en tu escudo vea;140
que agora de turbantes coronada
su pálida corteza abrir desea,
mostrando por rubís y hermosos granos
racimos de valientes castellanos.
Este pimpollo de tu ilustre copa145
a Castilla dilate los extremos;
piélagos surque en atrevida popa
cuantos ocultos a los mapas vemos;
y revienten los límites de Europa
hasta que en Asia la Mayor llamemos,150
a pesar de los bárbaros alfanges,
Guadalquivir al Tigris, Tajo al Ganges.
REY: Denle el cielo y la Fortuna
esa edad y ese trofeo,
que yo lo mismo deseo155
a don Álvaro de Luna.
Si el gran Filipo decía
cuando Alejandro nació,
que el cielo dicha le dio
porque en el tiempo nacía160
de Aristóteles, y diestro
en la virtud peregrina
bebería la doctrina
de tan divino maestro,
lo mismo digo, que un rayo165
será el príncipe temido,
pues en el tiempo ha nacido
que os podrá tener por ayo;
y aprenderá cada día
con ejemplos singulares170
las acciones militares
y cristiana policía.
ÁLVARO: A tanta satisfacción
el alma se rinde ya.
REY: Condestable, bueno está.175
ÁLVARO: Esas palabras no son
señor, las que os he pedido.
¿Nuestro concierto, qué fue?
¡Condestable yo! ¿Por qué,
si a los moros no he vencido?180
REY: Esa modestia es bizarra,
como lo fue esa cuchilla
que retiró de Castilla
las banderas de Navarra.
Mayor victoria es vencer185
un rey cristiano que un moro.
Vuestros méritos no ignoro.
Si bautizó el chanciller
a don Enrique. es razón
que le hayan apadrinado190
almirante, adelantado
y condestable, que son
los cuatro oficios supremos
de Castilla. Condestable,
vuestra modestia no hable195
y porque os cansáis, andemos.
Sale LINTERNA de capigorrón
ROBLES: Andar.
LINTERNA: No andar, gran señor,
deténgase, que no es río.
Atrevimiento es el mío,
pero discúlpalo amor.200
Los sabios debemos ser
audaces con cortesía.
Yo soy de la astrología
el primero hombre, el primer
conocedor de los cielos;205
un signo soy desatado
del zodíaco, he vagado
por trópicos, paralelos,
rumbos, climas, epiciclos,
polos, astros, horoscopos,210
garamantos y galopos,
horizontes y horiciclos.
Mi fama ha de ser eterna;
luz y guía soy del hombre,
y por aquesto es mi nombre215
el licenciado Linterna.
He sido levantador
de este admirable portento
al dichoso nacimiento
del príncipe, mi señor.220
Saca un papel muy grande. Dáselo al REY
Veráse en esta figura
cuanto le ha de suceder.
REY: Émulo no debe ser
de su criador la criatura.
Lo que Dios ha reservado225
para sí, no ha de inquirir
el hombre, ni debe oír
el próvido y recatado
los sucesos que revela
la judiciaria. Si son230
adversos, dan aflicción,
su noticia desconsuela;
si son prósperos nos dan
vanagloria y confïanza,
y si después hay mudanza235
en los casos y no van
sucediendo de ese modo,
más nos afligen, y así
nunca estas figuras vi.
Sólo Dios lo sabe todo.240
[Rómpele el papel]
Suya es la muerte y la vida;
Él alcanza lo futuro.
Ni esto es cierto ni seguro.
La ciencia humana es fallida.
Ningún prognóstico leo,245
ni tengo crédito de él,
pero aunque rompí el papel,
tomad por el buen deseo.
Dale una cadena
LINTERNA: Vivas más que el que no muere,
Fénix raro; mas no es justo250
adivinar sin tu gusto,
vivas lo que Dios quisiere.
Y el príncipe que ha nacido
porque España un César vea,
viva, señor, viva y sea255
lo que Dios fuere servido.
Vanse. Tocan chirimías otra vez. Queda LINTERNA
Aquí que nadie me ve,
¿dónde está la ciencia mía,
embustera astrología,
que yo palabra no sé?260
¿Qué mucho? En mí no comienza
este modo de engañar.
¡Linda cosa es el hablar
con ánimo y desvergüenza!
Un monstruo conozco yo,265
hecho a manera de cepa,
que no hay ciencia que no sepa
aunque ninguna aprendió.
Sale ROBLES
ROBLES: Señor astrólogo.
LINTERNA: Pues,
ser astrólogo es ser loco.270
ROBLES: Manda que le espere un poco
el condestable.
LINTERNA: ¿Quién es?
ROBLES: Don Álvaro, mi señor.
LINTERNA: ¿Desde cuándo?
ROBLES: Desde agora.
LINTERNA: Es muy dichosa esta hora,275
que está en la Ursa Mayor
muy retrogrado Saturno.
Nádir y Cénit están
en oposición del Can,
junto al luminar trïurno.280
Yo me acuerdo y muy aína
cuando no era condestable.
ROBLES: ¡Linda memoria!
LINTERNA: ¡Notable!
Tomé la jacarandina.
ROBLES: La anacardina dirá.285
LINTERNA: Todo lo tomo. ¿Es dador
don Álvaro, mi señor?
ROBLES: Ya ha venido y lo verá.
Sale don ÁLVARO
ÁLVARO: Licenciado, ¿se acordó
de alzar aquella figura290
que le dije?
LINTERNA: ¡Qué locura!
¡No preguntara más yo!
Pues estoyme aquí acordando
cosas que espantan, ¿y había
de olvidar lo que vusía295
tanto me está suplicando?
El año de cuatrocientos
que nació dichosamente
tenía por ascendente
dos planetas turbulentos.300
Marte y Venus, cada uno
por horóscopo tenía
a Mercurio y a su tía;
ya se sabe que ésta es Juno.
Mirando estaban de trino305
Júpiter y los Trïones;
y haciendo las direcciones
lo que juzgo y adivino
es que tiene la Fortuna
de hacer prodigios notables310
con todos los condestables
dichos Álvaro de Luna.
Con desdichas y embarazos,
todos aquéllos a quien
hará en este mucho bien315
le serán ingratonazos.
Dichoso en guerras será;
vencerá vueseñoría
tres batallas en un día;
treinta títulos tendrá.320
Vivirá contento y falso
con la fortuna en Madrid,
Toledo y Valladolid.
ÁLVARO: ¿Y moriré?
LINTERNA: En Cadahalso.
ÁLVARO: ¡Un lugar junto a Toledo!325
¡Vive Dios!, que no he de entrar
jamás en ese lugar,
pues vivir sin verle puedo.
LINTERNA: Y con aqueso podrá
ser un Juan de Espera en Dios,330
viviendo un siglo y aun dos.
Fénix barbado será.
ÁLVARO: ¿Quieres servirme?
LINTERNA: Sí, haré
para introducir despacio
lenguaje nuevo en palacio;335
palabras inventaré
que no las hable la villa
pues conviene segregar
lo sacro de lo vulgar.
Hable la lengua sencilla340
el poblachón, pero aquí
digan “reforma” vería
descrédito; “grosería”
está falsa; vive en sí
“desaciertos.” ¿Lo garboso345
va por fortuna aliñado
“desvalido,” “aventurado,”
“desperdicios” y “lo airoso,”
y sobre “el aborrecido
y olvidado” he de mover350
polvaredas que han de ser
pocas nueces, gran rüido.
ÁLVARO: Me agrada su buen humor.
Hernando de Robles, mira.
ROBLES: ¿Qué me mandas?355
ÁLVARO: Quien aspira
a medrar con mi favor,
una cosa ha de observar
solamente.
ROBLES Di cuál es.
ÁLVARO: Oye primero, y después360
lo sabrás. De tu lugar
te he sacado y te he traído
a mi servicio; hoy estás
en el del rey porque vas
de mi amor favorecido,365
medrando más cada día
sin ser noble o principal.
Tesorero general
eres.
ROBLES: Dé vueseñoría
dos hierros en esta frente370
porque debo ser su esclavo.
ÁLVARO: Esa modestia te alabo.
Lo que quiero solamente
es que agradecido seas,
porque me han prognosticado375
muchos el ser desdichado
haciendo bien.
ROBLES: No lo creas,
y menos de mí, señor.
Lo que ese astrólogo ha dicho
es locura, es un capricho380
procedido de su humor.
ÁLVARO: Ve a besar la mano al rey
por la merced, que él lo quiere.
ROBLES: ¡Mal haya aquél que te fuere
crïado de mala ley!385
¡La Fortuna le derribe;
muera preso en pobre estado!
ÁLVARO: Solamente es desdichado
el que mal por bien recibe.
¿Oís, Vivero?390
VIVERO: ¿Señor?
ÁLVARO: También cabéis en mi pecho.
Su majestad os ha hecho
ya su contador mayor.
VIVERO: Alejandro aragonés,
nuevo César, nuevo Eneas,395
católico Numa, veas
Tiempo y Fortuna a tus pies.
ÁLVARO: Esas lisonjas no os pido;
mayores puestos espero
que habéis de tener, Vivero;400
sólo os quiero agradecido.
VIVERO: Muera, señor, despeñado
de un monte o algún balcón
el ingrato corazón
que el beneficio ha olvidado.405
ÁLVARO: Un discreto, no sé quien,
preguntado si tenía
enemigos, respondía:
“Sí, que a muchos hice bien.”
Hablad al rey, besad hoy410
su mano.
VIVERO: Tuyo seré.
Vanse los dos
ÁLVARO: Vete a casa tú.
LINTERNA: Sí, haré.
A mudar de traje voy,
porque espero ser así
presto tu enemigo fiero.415
Quise decirte que espero
recibir merced de ti.
ÁLVARO: Te firmarás “Licenciado
con espada.”
LINTERNA: ¡Qué advertido!
Yo he de firmar lo que he sido420
y he de hacer lo que un soldado.
Alférez fue en Aragón.
Ordenóse. Cura era
y daba de esta manera
cédulas de confesión:425
“Ha confesado este día
conmigo el señor Tomé,
y por esto lo firmé,
el alférez Luis García.”
En mi tierra conocí430
otra graciosa locura.
Diferente era otro cura.
Sus cédulas daba así:
“Ha confesado conmigo
el Regidor Juan Gaspar,
y por no saber firmar435
lo firmó por mí un testigo,”
y firmaba el sastre.
ÁLVARO: Ven,
que salen damas.
LINTERNA: ¡Qué estrellas!
¡Oh, quien parlara con ellas
antes! ¡Voz con moral den!440
Vase LINTERNA
ÁLVARO: Mi ambición es solamente
hacer bien. ¿Qué verde planta
sobre los aires levanta
verde copa, altiva frente,
que no brinde en los caminos,445
a su sombra y a sus flores,
albergue de ruiseñores,
descanso de peregrinos?
¿Ni qué fuentes naturales,
entre yerbas tropezando,450
no hacen rumor convidando
a beber de sus cristales?
Sale el sol, el cielo gira;
¿qué gusanillo no alienta,
qué cóncavos no calienta,455
qué no alumbra, y qué no mira?
No seáis sólo para vos,
Álvaro, en dichas seguras,
porque esto de hacer hechuras
tiene un no sé qué de Dios.460
La infanta viene; hacia aquí
me retiro. Y doña Juana,
la que aurora soberana
es del cielo para mí,
la acompaña. ¡Ay, dulce amor,465
poderosa fuerza alcanzas!
Entre guerras y privanzas
no me olvida tu rigor.
Salen la infanta CATALINA y doña JUANA
CATALINA: Doña Juana Pimentel,
de este mal me han avisado;470
mira si tendré cuidado,
tú me puedes sacar de él.
Habla al condestable, amiga,
favor será no pequeño,
que es el infante mi dueño475
y a tales ansias obliga.
Sólo don Álvaro puede
librarme de este pesar.
Aquí está. Daré lugar
para que le hables. Quede480
con los dos mi gran dolor
para que lástima os dé.
Vase la infanta
JUANA: A tu alteza serviré
como debo. (Calla Amor. Aparte
Disimula, niño dios,485
si en mí pretendes crecer,
porque en dándote a entender
somos perdidos los dos.
Si hablas en esta ocasión,
me darás, Amor, enojos.490
No te asomes a los ojos;
vive allá en el corazón).
Don Álvaro,…
ÁLVARO: Apenas creo
que en tu voz mi nombre oí.
JUANA: ¿Esto es imposible?495
ÁLVARO: Sí,
tanto como mi deseo.
JUANA: A su alteza le dijeron
que al infante de Aragón
previenen una traición
hombres que mal le quisieron,500
y que a don Pedro, su hermano,
y a él pretenden dar muerte.
El aviso ha sido fuerte;
no será el recelo vano,
que como el infante mueve505
alborotos en Castilla,
no pienso que es maravilla
si el engaño se le atreve.
Los dos a caza han salido
y aunque el rey lo haya mandado,510
sacadnos de este cuidado,
don Álvaro, yo os lo pido.
¿Dónde vais sin responder?
Volved acá, condestable,
dadme lugar a que os hable.515
ÁLVARO: ¿Dónde he de ir? A obedecer.
Órdenes que a mí me da
gusto de vueseñoría
no admiten réplica. Mía
es tanta la causa ya520
que aunque es gloria estar oyendo
y es deidad estar mirando
lo que el alma estima amando,
quiero más, obedeciendo,
ausentar y ser despojos525
de esa dicha; porque es justo
que me arroje vuestro gusto
de la gloria de mis ojos.
JUANA: Impedid una traición
y a la infanta este pesar.530
ÁLVARO: ¡Qué bueno fuera llevar
para esta empresa un listón
verde de un pecho crüel!
Tiénele ella en el pecho
JUANA: Y su alteza no da cuenta
de esto al rey, por si él intenta…535
ÁLVARO: Fuera para mí laurel
el verde listón, que diera
envidia a Césares.
JUANA: Yo
pienso que él no lo mandó.
ÁLVARO: La misma esperanza fuera540
y fuera abismo de glorias.
JUANA: En Castilla no es razón
matar a Enrique a traición.
ÁLVARO: Yo porfío. Dos historias
son las nuestras, pero veo545
que diferentes han sido.
JUANA: Yo os hablo en esto que os pido.
ÁLVARO: Y yo en esto que deseo.
JUANA: Digo, al fin, que ambos veremos
dicha en esto, aunque distinta.550
Andando a la puerta
ÁLVARO: Pero en esto de la cinta,
¿qué tenemos?
JUANA: ¿Qué tenemos?
Vuelve el rostro
Una empresa porfïada,
locura en que un hombre dio.
ÁLVARO: Ya me contentara yo555
con no veros enojada.
A la puerta
JUANA: Si a partido os dais, yo intento
volver con piedad los ojos;
digo que voy sin enojos.
A otra puerta
ÁLVARO: Digo que yo me contento.560
Vanse los dos. Salen el INFANTE y un CRIADO, de caza
INFANTE: Este bosque rodeado
de las ondas de Pisuerga,
de quien las silvestres flores
aprende la primavera,
suele divertirme a ratos565
del cuidado o la tristeza,
porque la caza arrebata
todas las pasiones nuestras.
CRIADO: De ella dicen…
INFANTE: No me digas
que es imagen de la guerra,570
que es vieja civilidad
y me cansa.
CRIADO: ¿Y si dijera
que es inclinación real
y las delicias honestas
de los príncipes?575
INFANTE: Dirías
cosa ordinaria más cierta.
Los monteros, ¿dónde están?
CRIADO: Siguen diversas veredas.
Está uno a la puerta con una máscara
INFANTE: ¿Quién es ése?
CRIADO: Alguna guarda.
INFANTE: Entremos por la maleza580
de sabinas enlazadas
con hermosas madreselvas.
Vanse, y salen los que pudieran con máscaras
PRIMERO: Guarda del bosque ha pensado
que soy. Salid y, cubiertas
las caras, como quien tiene585
recelo, si no vergüenza,
haremos lo que nos mandan
los señores que desean
el sosiego de Castilla
matándolos.590
SEGUNDO: Si lo ordena
el rey así…
PRIMERO: No lo creo.
No son acechanzas éstas
de quien es su primo y rey;
no vengan de esta manera
grandes reyes sus enojos.595
SEGUNDO: ¿Y los demás?
PRIMERO: Ya rodean
el bosque, también cubiertos
los rostros, porque no puedan
escaparse de unos u otros.
SEGUNDO: ¿Cuántos somos todos?600
PRIMERO: Treinta,
conjurados a morir
sin que la traición se sepa
de nuestras lenguas.
SEGUNDO: Aquí
me parece que es la senda
donde vendrán a parar.605
Aquí espadas y ballestas
le darán la muerte.
Sale don ÁLVARO con media máscara y hace señas que se retiren
PRIMERO: ¿Quién
es aquéste que por señas
retirar nos manda?
SEGUNDO: Alguno
del otro puesto. Cabeza610
será de la otra cuadrilla,
pues con máscara se muestra
ordenando nuestro intento.
ÁLVARO: Silencio, amigos, y alerta
a mi aviso.615
PRIMERO: Aquí esperamos.
Reconoce bien.
Sale el INFANTE
INFANTE: No esperan
los gamos, ni aun los conejos.
Y aun es novedad que teman
hoy tanto.
ÁLVARO: Señor infante,
salga del bosque, tu alteza,620
por esa parte que el río
con murallas de agua cerca.
Suba luego en su caballo,
porque darle muerte intentan
aquellos hombres que mira,625
mejor diré, aquellas fieras.
INFANTE: ¿Y sabéis quién los envía?
ÁLVARO: No, señor. No se detenga
vuestra alteza; huya en tanto
que yo con maña o con fuerza630
los entretengo.
INFANTE: El caballo
ha quedado, amigo, fuera
del bosque, y el ancho río
por aquí no se vadea.
Mal podré escaparme.635
ÁLVARO: ¿Mal?
Pues, señor, ánimo y mueran
los traidores, o muramos
los dos en vuestra defensa;
aunque primero he de ver
cuánto el artificio pueda.640
Hace señas que se vayan
PRIMERO: Que nos vamos dice; creo
que nos engaña.
SEGUNDO: Quién sea
no sabemos, y el infante
está solo. No se pierda
la ocasión. Acometamos.645
ÁLVARO: Si la maña no aprovecha,
apelemos a la espada,
señor, la dicha de César
va con vos.
INFANTE: Y aun el valor
según bizarro te muestras.650
Riñen
PRIMERO: Un rayo del cielo ha sido
quien le ampara; resistencia
es invencible. El hüir
agora nos aprovecha.
Vanse
INFANTE: La vida, amigo, te debo.655
¿Quién eres?
ÁLVARO: Quien no desea
paga de aqueste servicio.
INFANTE: Descubre el rostro.
ÁLVARO: No quieras
obligarte a nadie.
INFANTE: Amigo,
en esto, ¿qué me aconsejas?660
¿Iré a palacio?
ÁLVARO: ¿Pues no?
INFANTE: Temo que mi muerte intentan
el rey y su condestable;
y así me he de ir a Villena.
ÁLVARO: Cuando me importa el honor665
se acabaron las finezas
de no darme a conocer.
No imagine vuestra alteza
Descúbrese
que mi rey ni el condestable
muerte ni mal le desean.670
INFANTE: Álvaro, dame los brazos.
¿De quién Enrique pudiera
sino de ti recibir
la vida? Tuya es mi hacienda,
mi honor, mi vida, mi alma.675
ÁLVARO: Sólo quiero que agradezcas
mi voluntad, porque yo
hago bien sólo con esta
ambición.
INFANTE: Tú me casaste,
tú me das la vida. ¡Quieran680
los cielos…!
ÁLVARO: Que no me pagues
como suelen todos.
INFANTE: ¡Ea,
deja tal desconfïanza!
Otra vez, bien se me acuerda,
te di la mano y palabra685
de ser tuyo.
ÁLVARO: Vuestros sean
los reinos de Asia, señor.
INFANTE: Y tuya la fama eterna.
a Ocaña quiero partirme,
que mi pecho no sosiega.690
Danse las manos
Adiós, don Álvaro.
ÁLVARO: Él vaya,
gran señor, con vuestra alteza.
INFANTE: Tu amigo soy.
ÁLVARO: Yo tu esclavo.
INFANTE: No temas que ingrato sea.
ÁLVARO: Sí temo, porque eres hombre695
y es tal su naturaleza.
Vanse. Salen el REY y tres GRANDES con un memorial
PRIMERO: A un reino conmovido,
¿qué prudencia de rey ha resistido?
Y más, cuando es justicia
lo que el común pretende y no malicia.700
SEGUNDO: Señor, el reino intenta,
no en modo descortés ni acción violenta,
que se ejecute luego
para bien de Castilla y su sosiego
lo que aquí se contiene,705
que cuando injusto fuera, te conviene.
PRIMERO: En justa razón hallo
que importa más un reino que un vasallo;
y cuando tal importe,
salga cualquiera de tu ilustre corte.710
REY: Yo lo veré despacio.
PRIMERO: Eso no puede ser. Aquí en palacio
el cumplimiento esperan
los grandes de Castilla.
REY: ¿Qué ver quieran,
de la envidia llevados,715
los vasallos leales desterrados?
SEGUNDO: No es rigor conveniencia
que a tus reinos importa.
Vanse
REY: ¿Qué paciencia
tendré correspondiente
a la pasión colérica que siente720
el alma? ¡Ah, quién hiciera
lo que un rey de Aragón y ejemplos diera
de justicia y rigores
cortando en el jardín todas las flores
que empinaran el cuello!725
Simple era el monje rey; sabio fue en ello.
¡Ah, quién hiciera agora
lo que mi padre, que en los cielos mora,
quitando a éstos el brío!
Mas no es agora igual el poder mío.730
¡Qué de mi corte y casa
destierre yo a don Álvaro! ¿Esto pasa?
Confuso estoy. ¡Qué pida
el reino tal crueldad, si de mi vida
es la mitad! ¡Ah, cielo!735
El consejo me falta y el consuelo.
Si no les satisfago
su envidia torpe, mi poder deshago;
si a don Álvaro pierdo,
ni soy dichoso rey, ni amigo cuerdo.740
Mas cuando al cumplimiento
de este destierro venga, ¿con qué aliento
si amor no da licencia,
podré notificarle la sentencia?
¿Cómo mis propios labios,745
si bien le quieren, le dirán agravios?
Sale doña JUANA
JUANA: La reina, mi señora,
espera a tu majestad.
REY: Dame agora
valor y aliento, Juana,
que no puede mi lengua ser tirana.750
El reino me ha pedido
lo que en este papel verás, y ha sido
tanto su atrevimiento,
que sin fuerzas me deja y sin aliento
con que palabra alguna755
decir pueda a don Álvaro de Luna.
Caso tan impaciente
de ti lo escuchará más dulcemente;
dile tú lo que pasa:
el reino le destierra de mi casa,760
y yo, por no perdello,
forzado de los grandes vengo en ello.
JUANA: Señor, ¿cuándo las damas
secretarios han sido? ¿A mí me llamas
para intimar sentencia765
que la envidia escribió con tal violencia?
REY: Sí, Juana, porque es bueno
que al amigo se dé dulce el veneno;
cuando es la causa fuerte,
piedad suele tener la misma muerte.770
Mi grave sentimiento
se templa, y el rigor de su tormento
a menos mal provoca
oyéndolo del aire de tu boca.
Siéntase el REY
Él viene; aquí me empeño775
en un grave dolor; yo finjo sueño
por no ver su semblante;
verle no quiero y quiero estar delante.
¡Quién durmiese de veras
por no escuchar palabras lastimeras!780
JUANA: Si para tanta crueldad
al rey le falta el valor,
¿cómo ha de hacer el Amor
lo que teme la amistad?
Faltábame a mí piedad785
para dejar de sentir
lo que no osaré decir;
mas si lo pude leer
sin morir, bien podrá ser
que lo diga sin morir.790
Sale don ÁLVARO
(Excusa el rey su dolor Aparte
y a mí me le da doblado;
que la amistad no ha alcanzado
las finezas del amor.
Si yo estimo el resplandor795
de esta luna, aunque advertidos
se recaten mis sentidos,
o ya honestos o ya sabios
¿cómo han de poder mis labios
dar veneno a sus oídos?)800
ÁLVARO: (¡Durmiendo el rey, y leyendo Aparte
con turbación un papel
doña Juana Pimentel!
Novedades estoy viendo.
Cuando en mí mismo no entiendo805
si es cuidado o si es temor,
¿qué mucho que sin valor
mis ojos estén inquietos
si ven juntos sus objetos,
la privanza y el amor?)810
JUANA: Condestable.
ÁLVARO: No despierte
la voz al rey; hable paso,
vueseñoría.
JUANA: (Si en caso Aparte
tan riguroso y tan fuerte
en hielo no se convierte815
la voz, ¿cómo puede hablar
paso la que quiere dar
voces, que remedio son
para echar del corazón
tantos siglos de pesar?)820
Don Álvaro, desdichado
fuera el hombre a no tener
alma inmortal y a no ser
un bosquejo trasladado
del mismo que lo ha crïado825
porque excedido se viera
de los brutos, de una fiera,
o un pajarillo pequeño,
y siendo el hombre su dueño,
miserable animal fuera.830
Y es su excelencia mayor
digna que se estime y precie,
que los brutos de una especie
tienen paz, tienen amor
entre sí y se dan favor,835
y sólo el hombre es crüel
con el hombre, porque en él
nunca hay paz, y siempre lidia.
Rasgos son de humana envidia
las letras de ese papel.840
Dale el memorial
ÁLVARO: (Déjame tan prevenido Aparte
que ya es fuerza que al leer
el rayo no venga a ser
tanto como el trueno ha sido).
Lee
“Señor, el reino ha advertido845
que don Álvaro pretende
mandarlo todo.” Él ofende
mi intención y mi lealtad.
No dice el reino verdad;
mas la envidia, ¿qué no emprende?850
Lee
“Causa ha sido su ambición…”
¿Ambición es fe sencilla?
“…que nos den guerra en Castilla
los infantes de Aragón,
y así muchos grandes son855
de su parte, por lo cual
en conveniencia real
que el condestable no esté
en la corte.” Mayor fue
el temor del mal que el mal.860
Letra de Robles parece…
¡Vive Dios, que es de su mano!
Quien hace bien a un villano,
quien a un traidor favorece,
esta ingratitud merece.865
Mas, ¿qué mucho, si en aquel
divino y santo vergel
labró Dios una figura
que, en mirando su hermosura,
se rebeló contra Él?)870
Mi señora, cuando importe
al rey, mi señor, mi ausencia,
no es más agria esta sentencia.
España será la corte,
y a los piélagos del norte875
me pasaré, al mar profundo
que ve el Ponto sin segundo;
o por ver si verdad fue
que hay antípodas, me iré
buscando otro nuevo mundo.880
REY: Sois ingrato y desleal
a mi grande amor. ¿Así
sentís el dejarme a mí?
¿Cosa que llevo tan mal
que aun el ánimo real885
me ha faltado, ¡vive Dios!,
para decíroslo? ¿Ah, vos
sentís alegre y cortés?
No, condestable, no es
amistad la de los dos.890
ALVARO: Rey y señor, si el no verte,
supuesto que es mi desgracia,
fuera perder yo tu gracia,
éste fuera trance fuerte,
sombra y líneas de la muerte.895
Esto sí fuera sentir,
esto sí fuera gemir,
esto sí fuera llorar,
esto sí fuera rabiar,
esto sí fuera morir.900
Pero importando al sosiego
de tu reino mi partida,
atropéllese mi vida,
muera o ausénteme luego;
que aunque con el alma llego905
a sentir tu ausencia yo,
aquél que honrado nació
y sus costumbres ordena
siente el merecer la pena,
pero el padecerla, no.910
Bien sabe tu majestad
que no soy merecedor
de este envidioso rigor,
porque a ser esto verdad,
¿qué paz, qué amor, qué piedad915
hallara yo en tu semblante?
Pero a un ánimo constante
no ha de turbar ni mover
la envidia, que ha de tener
las finezas del diamante.920
REY: Condestable, yo no soy
tan filósofo moral;
vuestra ausencia llevo mal,
tristeza al semblante doy.
ÁLVARO: Rey mío, esforzando estoy925
lo que el alma calla y siente.
Sabe Dios si estando ausente
yo sentiré más dolor,
porque en materias de amor
es más tierno el más valiente.930
JUANA: (Y quien oye a la amistad Aparte
hacer aquestos extremos,
¿qué siente? Disimulemos,
Amor, tirana deidad
de la humana libertad).935
ÁLVARO: En Aillón me estaré yo.
REY: ¿Es tuyo? Pienso que no.
ÁLVARO: ¿Tu merced olvidas?
REY: ¿Quién,
si es amigo, hombre de bien,
se acuerda de lo que dio?940
ÁLVARO: Sólo se debe acordar
quien ve que el que lo recibe
desagradecido vive.
REY: Tu ausencia dará lugar
a que pueda sosegar945
esta envidiosa porfía.
Escríbeme cada día.
ÁLVARO: ¡Cómo pudiera vivir
callando sin escribir
afectos el alma mía!950
REY: ¿Y qué tiempo estaré yo
sin vernos?
JUANA: (¡Amor extraño!) Aparte
ÁLVARO: Un año.
REY: Siglo es un año,
Condestable. Un año, no.
JUANA: (Con mi lengua misma habló). Aparte955
ÁLVARO: Medio estaré.
REY: No han de ser
sino tres meses.
ÁLVARO: Hacer
tu voluntad determino.
REY: Y toma para el camino
el ducado de Alcocer.960
ÁLVARO: Beso tus pies.
JUANA: (¡Quién le diera Aparte
el favor que me pedía!
Modo falta, no osadía,
que ya siento de manera
su ausencia, que le dijera965
lo que el rey. ¡Ah, listón verde!
¡Qué dulce ocasión se pierde
de que vos suyo seáis,
para que allá le digáis
que si amó, de mí se acuerde!)970
ÁLVARO: Viviera fuera de mí
a no haber de verte presto,
y podré decir con esto
que te dejo a ti por ti.
Tu quietud pretendo así.975
Vive en paz. Reina, señor,
sin este inquieto furor
y aquél que servirte sabe,
ya que en tu corte no cabe,
quepa al menos en tu amor.980
REY: Ese ha de ser inviolable.
Pílades sois de mi gusto.
ÁLVARO: Di Mecenas con Augusto.
REY: Abrazadme, condestable.
ÁLVARO: Calle Alejandro, no hable985
su privado Efestïón.
JUANA: (Amor me da la ocasión Aparte
¡Ea, modestia importuna,
sirva de rayo a esta luna
la plata de este listón!)990
Abrázanse el REY y don ÁLVARO. Da el listón doña JUANA a don ÁLVARO
(¡No me vio el rey!) Aparte
ÁLVARO: Juraré
que, al tocar tus brazos yo,
dos favores recibió
un alma, un pecho, una fe.
¿Qué esperanza no tendré,995
si en tus brazos merecí,
si con ellas recibí
el favor más eminente
que al sol coronó la frente
de topacio y de rubí?1000
REY: Adiós, Álvaro.
ÁLVARO: Sin dos
almas voy.
REY: Tenga mañana
cartas.
ÁLVARO: Adiós, doña Juana.
JUANA: (Responder no puedo). Aparte
Adiós,
condestable.1005
REY: ¿Cómo vos
no me miráis?
ÁLVARO: No me atrevo.
REY: Mucho os amo.
ÁLVARO: Mucho os debo.
JUANA: (Mucho callo). Aparte
REY: ¡Qué dolor!
JUANA: (¡Qué cuidado!) Aparte
ÁLVARO: ¡Qué temor!
REY: Triste voy.1010
ÁLVARO: Pesares llevo.
Vanse los tres, cada uno por su puerta

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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