EL MELANCÓLICO
Tirso de Molina (Gabriel Téllez)
Este texto electrónico fue preparado por Vern Williamsen en 1998. Se basa en el texto de DOCE COMEDIAS NUEVAS DEL MAESTRO TIRSO DE MOLINA, PRIMERA PARTE, (Sevilla: Francisco de Lyra, 1627) que ha sido cotejado con la edición de don Emilio Cotarelo y Mori (COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA, tomo I, NBAE 4, 1906).
Personas que hablan en ella:
- LEONISA, pastora
- FIRELA, pastora
- CARLÍN, pastor
- ROGERIO, duque
- El DUQUE de Bretaña
- FILIPO, caballero
- ENRIQUE, conde
- CLEMENCIA, duquesa
- PINARDO, viejo, padre de ROGERIO
- Un PAJE
- RICARDO
- MÚSICOS
JORNADA PRIMERA
Salen LEONISA y FIRELA, pastoras, con líos de ropa en las cabezas, y CARLÍN, pastor
FIRELA: Carlín, déjanos aquí;
no seas siempre pelmazo.
CARLÍN: Pues ¿qué importaba un abrazo,
si ves cuál ando tras ti?
FIRELA: ¿Cuál andas?5
CARLÍN: Cual te dé Dios
la salud. Ando cual ves.
FIRELA: ¿Cuál andas?
CARLÍN: Ando en dos pies,
porque andas tú en otros dos.
FIRELA: En cuatro fuera mejor,
que eres un asno10
CARLÍN: Si tratas
de que ande, Firela, a gatas
a gatas anda el Amor,
que es niño, aunque canas tién.
LEONISA: Déjanos ir a lavar,
que es tarde.15
CARLÍN: Pues no han de hablar.
LEONISA. Déjale, Firela, y ven.
CARLIN: ¡Válgame Dios! ¿También lla
rezonga? Pues venga acá.
¿Qué cuenta al cura dará
después, mi pastora bella,
si por no amarme me mata?20
FIRELA: ¡Oh, qué pesado que estás!
CARLÍN: El quinto, no matarás.
No matéis, Firela ingrata,
con desdén a las criaturas,
que tenéis, aunque gallarda,25
mucho, Firela, de albarda
en esto de her mataduras.
FIRELA: Mira que estamos cargadas
con los líos de la ropa.
CARLÍN: Si no más de en eso topa,30
¿hay son soltarlo, y sentadas
escuchar la arenga larga
de mi amor? Soltaldos–¡ea!–
que lo que el amor desea
es echarse con la carga.35
Lejos está el lavadero
escuchad mis desvaríos,
y yo os llevaré los líos.
LEONISA: Oye aqueste majadero,
porque la ropa nos lleve40
y acabe ya de cansarte,
que tengo a solas que hablarte.
FIRELA: Vaya.
CARLÍN: Vaya.
FIRELA: En breve.
CARLÍN: En breve.
Mi burro y, yo…; no va bien,
que el burro no ha de ir delante.45
Yo y mi burro…; ¡qué ignorante!
Cuantos a un borrico ven
cargado ¿no es cosa clara
que lleva al dueño tras sí
dándole de palos?50
FIRELA: Sí.
CARLÍN: Pues llevando yo la vara
con que darle, cuesta arriba
y cuesta abajo, a compás,
llevándome a mí detrás,
el burro delante iba.55
LEONISA: ¿Y eso importa para el cuento?
CARLÍN: ¡Válgame Dios! De aquí arguyo
que es bien darle lo que es suyo
también al pobre jumento.
FIRELA: Pasa adelante.60
CARLÍN: ¿Quién? ¡Yo!
Si adelante he de pasar,
no querrá el borrico andar
porque si detrás no vo
se me aleva al primer paso,
que es bestia de mucho tiento.65
FIRELA: Que pase adelante el cuento,
te digo.
CARLÍN: Vamos al caso.
La borrica del barbero,
que venía del molino,
luego que a mi pollino,70
–no sé yo quien vio primero
a quién–mi burro bajaba,
y, la borrica sobía;
la vista el burro ponía
en cada paso que daba.75
La burra, al sobir la cuesta,
no le debió de mirar,
porque nunca suele alzar
los ojos, que es muy honesta.
LEONISA: Acaba ya.80
CARLÍN: No se aburra;
mas diga, cuando se ven,
¿quién mira primero a quién,
amándose, el burro o burra?
FIRELA: Ambos a dos, si en tal caso
es igual la voluntad.85
CARLÍN: ¡Por Dios que decís verdad!
Así hué. vamos al caso.
El burro, como se pica
de cortesano, al pasar,
a la burra hizo lugar;90
mas díjole la borrica,
“No pasaré, ciertamente;
pase vuesa borriquencia.”
Dijo él, “No haré en mi conciencia.”
Yo, que estaba ya impaciente,95
alzando la vara y voz,
le di un palo entre las cejas;
y ella alzando las orejas,
le dio al borrico una coz
tal, que ha menester braguero,100
porque está el pobre quebrado.
El alcalde ha sentenciado
que la burra del barbero,
si mi burro lo consiente,
con él tién de desposarse,105
porque el dar coz es casarse
por palabras de presente.
Mas yo por eso no paso.
FIRELA: Pues eso ¿qué tién que ver,
bestia, con darme a entender110
el tu amor?
CARLÍN: Vamos al caso.
El dar coces, ¿no es, Firela,
querer desposarse dos?
Dadme, pues, una coz vos,
con botín o con chinela;115
cuésteme una quebradura,
aunque os estará a vos mal,
que con esto no habrá tal
como ahorrar de baile y cura;
pues si por plieto se saca,120
venirnos los dos a ser
tan marido y, tan mujer
como Adán y doña Urraca.
Y porque no es para más
y voy a buscar amigos,125
de este concierto testigos,
porque no os volváis atrás,
los líos que os prometí
llevo a la huente veloz;
mas mirad dó dais la coz,130
no os quejéis después de mí.
Vase CARLÍN con los líos
LEONISA: Es un tonto; déjale;
no hagas caso de él, Firela,
que cosas de más caudal
te quieren decir mis quejas.135
Ese Rogerio, aquese hombre
que tiene el alma de piedra
en cuerpo de hueso y carne,
descuidado me desvela.
Ése, que todo lo sabe,140
y haciendo del campo escuelas,
le llaman Fénix los sabios
en las armas y en las letras,
desdeñoso, presumido,
con saber todas las ciencias,145
ignora las del amor,
que son las que el alma precia.
Bien sabes tú, mi pastor,
que me da nombre esta sierra
verdadero, de crüel,150
si mentiroso, de bella.
Aunque entre frisa y sayal
nací, serrana grosera,
en cuerpo humilde y villano
aposento un alma reina.155
Caudalosos ganaderos
juran–podrá ser que mientan–
que el alma les tiranizo
cautiva de sus potencias.
¿Qué abril de la juventud160
no me ofrece, si no pecha
entre esquilmos de intereses
tributos de gentilezas?
¿Qué tálamos de deseos
no son túmulos que enseñan165
de desdenes homicidas
esperanzas ya funestas?
¿Qué tronco no es ya letrado
a puras cifras y empresas,
libros de la voluntad,170
del sencillo amor imprentas?
¿Hay fuente que no murmure
mi rigurosa aspereza?
¿Prado que no me retrate?
¿Eco que no me dé quejas?175
Pues a todos soy ingrata.
Sólo agradecida, necia
a un hombre sabio, ignorante,
que enamorando atormenta.
FIRELA: Rogerio, Leonisa mía,180
que en tantas cosas diversas
se ocupa, no da al Amor,
ociosa deidad, licencia.
Es padre suyo Pinardo,
y sucede en la herencia185
de estas fértiles montañas,
que rústicos pueblos cercan.
Tenémosle por señor,
y como tal le respetan
los frutos de aquestos valles,190
que siempre le pagan renta.
No querrá humillar el alma
a pastoriles bellezas,
que entre sayales vasallos
se ensoberbece la seda.195
Hale enseñado su padre
todas sus armas y ciencias
porque le herede su ingenio
como el estado le hereda.
Las letras, según el cura,200
causan al sabio soberbia.
Sabio es Rogerio; ¿qué mucho,
si lo es, que se ensoberbezca?
Tú, si bien la más hermosa,
eres hija de una aldea,205
pajiza choza tu casa
y tu dote cien ovejas.
A la sombra de las canas
que obediente reverencias,
mil aldeanas te envidian,210
mil zagales te desean.
¿Qué abril hay que en flor y en rama
no te entapice la puerta?
¿Qué Mayo en gigantes mayos
que a tu puerta no amanezca?215
Quiere a quien te quiere bien,
e imposibles locos deja,
que del brocado y sayal
nunca se hizo buena mezcla.
LEONISA: Eso díselo tú al alma;220
verás, amiga Firela,
qué de cosas te responde
en mi abono y su defensa.
¿Él amor no es fuego?
FIRELA: Sí.
LEONISA: ¿Y éste, por naturaleza,225
no sube lo más arriba
que es posible hasta su esfera?
FIRELA: Así será , pues que tu
lo afirmas que eres discreta.
LEONISA: ¿Pues qué importa que esté el fuego230
cebado en la tosca leña
o en la despreciada paja?
¿Por eso es razón que pierda
su inclinación generosa
y que el subir no apetezca?235
Pues ¿qué importa que mi amor
cebado en alma grosera,
humilde sujeto abrace,
si experimento en mí mesma
que a pesar de mi ser tosco,240
subir al valor intenta
de Rogerio, noble y rico,
que es centro donde sosiega?
Todas las almas, amiga,
son iguales. La materia245
de los cuerpos solamente
hacen esa diferencia.
Alma noble me dio el cielo.
No te espantes si con ella
el amor, fuego con alas,250
intenta subir y vuela.
A Rogerio he de adorar.
FIRELA: Basta, que estás bachillera,
después que en Rogerio sabio
tus esperanzas alientas.255
Vamos a lavar agora,
por ver si en la fuente templas
ardores tan desiguales.
LEONISA: No hayas tú miedo que pueda,
que es poca el agua del mar.260
FIRELA: Los serranos que desdeñas,
¿qué han de hacer, si no los amas?
LEONISA: Que pues padezco, padezcan.
Vanse. Salen ROGERIO, galán, y PINARDO
PINARDO: Ya no tengo qué enseñarte.
En la esgrima tu destreza,265
junto con tu fortaleza,
retratan en ti otro Marte;
la pintura verá su arte
eternizada por ti;
las liciones que te di270
en la música, maestro
te han de llamar del más diestro,
cifrándole Apolo en ti.
Sútil dialéctico estás;
docto en la filosofía;275
sabes de la astrología
lo que es lícito y no más.
Metafísica podrás
enseñar a quien la enseña;
y aunque una parte pequeña280
sabes de la arquitectura,
por ti Vitrubio asegura
el renombre que en ti empeña.
Versos haces extremados,
los que para un cuerdo bastan;285
que los que a resmas los gastan
no están ya bien opinados.
Los términos no excusados
de la corte, en que publiques,
cuando al palacio te apliques,290
lisonjas, estudiado has.
No falta, Rogerio, más
de que cuerdo los platiques.
ROGERIO: Si al padre se debe el ser,
y al maestro el ser de hombre,295
y en ti de uno y otro el nombre,
señor, te llego a deber,
¿cómo podré agradecer
el doble ser que te debo?
Por padre, a darte me atrevo300
gracias de eternos loores,
mas por maestro, mayores,
pues que me engendras de nuevo.
Dichoso yo, que traslado
vengo a ser de original305
como el sol universal
de tanta ciencia adornado.
Mil cosas me has enseñado,
que, como dices, quisiera
que alarde de ellas hiciera310
mi estudio, y tu nombre claro;
que encierra el oro el avaro,
y el noble le ostenta fuera.
¿Qué aguardas, padre, en llevarme
a la corte?315
PINARDO: Aun falta más;
que puesto que docto estás
en todo, y puedes honrarme,
temo desacreditarme
por otra parte.
ROGERIO: ¿En qué modo,
si a tu gusto me acomodo?320
PINARDO: Aunque tan sabio te siento,
voluntad y entendimiento
componen un hombre todo.
Y puesto que sea verdad
que al entendimiento debes325
las letras con que te atreves
a cualquiera facultad,
no sé que la voluntad
en hombre te constituya,
pues es tan seca la tuya,330
que muestras por experiencia
que te falta esta potencia
porque tu ser te destruya
tu juventud tan florida.
Cuando estímulos de amor,335
desde el rey hasta el pastor,
dan a sus incendios vida,
tú, que imagen esculpida
de bronce debes de ser,
¿has podido defender340
de apacibles tiranías
el alma, si en piedras frías
se puede amor encender?
¡No te viera yo siquiera
–no digo amar–mas gustar345
de ser visto y de mirar
alguna cara hechicera!
¡Alguna vez no te viera
hurtar del estudio ratos,
y en los hermosos retratos,350
del cielo de amor despojos,
tal vez descuidar los ojos,
que ya blasonan de ingratos!
¿Cómo podré yo atreverme
que vaya a la corte un hombre355
–si es que merece este nombre–
quien entre las llamas duerme?
Voluntad que allá no enferme,
no es cortés, esto es verdad;
ni es bien que en tu sequedad360
lleves, por hacerme agravio,
un entendimiento sabio
y una idiota voluntad.
ROGERIO: Aquí, señor, no hay sujeto
en que lograr esperanzas,365
ni entre groseras labranzas
mi amor halla igual objeto.
Si me tienes por discreto,
y amor es similitud
¿por qué culpas la quietud370
que en mi libertad desprecias?
¿Es bien que serranas necias
malogren mi juventud?
Viva el alma libre y franca,
pues en su estudio me alegra.375
PINARDO: Ensayar la espada negra
suele hacer diestra a la blanca.
Nunca tras el toro arranca
quien no ensayó su valor
en el novillo menor;380
y un discreto, si lo ignoras,
llamaba a las labradoras,
espadas negras de amor.
Si el filósofo admirable
llamó animal racional385
al hombre, Platón, su igual,
le llama animal sociable.
El que no es comunicable
no es hombre, según Platón,
y siguiendo su opinión,390
te hará tanta sequedad
bruto por la voluntad,
aunque hombre por la razón.
Si ver la corte pretendes,
como aprendiste a saber,395
también aprende a querer,
que en verte un mármol me ofendes.
Ama del modo que entiendes
más apacible y humano,
porque en el palacio, es llano400
que gradúa el menosprecio
al más docto por más necio,
si es sabio y y es cortesano.
Vase PINARDO
ROGERIO: Entre el amor y el desdén,
mal la ciencia se conserva,405
porque Venus y Minerva
jamás se llevaron bien.
Ojos que hermosuras ven
contra pasiones confusas,
no hallan a su daño excusas,410
pues su ocupación distinta,
deshonesta a Venus pinta
y vírgenes a las Musas
Sale CARLÍN, que aparece mojado y lleno de jabonaduras
CARLÍN: ¡Ay, cuál vengo! Amor, no más.
¡Huego de Dios en tal dios!415
Yo me acordaré de vos.
ROGERIO: Pues Carlín ¿a dónde vas?
CARLÍN: ¡Ay, nuesamo el mozo! A echarme
catorce bizmas.
ROGERIO: ¿Caíste?
CARLÍN: En la cuenta o en el chiste.420
¿De Amor, podréis escucharme
cuatro gruesas de razones?
ROGERIO: ¡Qué tales ellas serán!
CARLÍN: Y dichas. Pues fama os dan
que sabéis por seis salmones,425
¿una traza no podréis
darme, con que de Firela,
que es tramposa y me desvela
si no me ama, me venguéis?
ROGERIO: ¿Yo?430
CARLÍN: Porque no me reproche.
ROGERIO: De Amor no sé jugar treta.
CARLÍN: Pues yo conozco poeta
que compra trazas de noche.
ROGERIO: ¿Qué te ha sucedido?
CARLÍN: Estaba
en la huente, gorda y lucia435
lavando, que lo que ensucia
mi amor, Firela lo lava.
Parlaban las compañeras,
–que todas nuestras serranas,
por lo que tienen de ranas,440
en el agua son parleras–
y dábanle con los mazos
en la ropa, que el regalo
que dan es jabón de palo,
arremangados los brazos.445
Yo, que topé la ocasión,
lleguéme a Firela y dije,
“Mi amor, que es niño y me afrige,
debe de ser pañalón,
porque tal vez huele mal450
cuando triste a casa vuelvo,
y el alma donde le envuelvo
hace oficio de pañal.
Cerapez tién, ¿qué os espanta?
lavádmela si os molesta,455
que quien con niños se acuesta,
ya vos veis cual se levanta.”
“Que mos prace,” respondieron
todas, asiendo los mazos…
¡Pardiós! que a puros porrazos460
las costillas me molieron.
Pegaban con tanta acucia,
que de miedo el alma helada
creyendo salir lavada,
o suda, o vuelve más sucia.465
y a no llegar cortesanos
con el duque en compañía,
llenas de volatería
como los cascos, las manos,
cazando, daban los mazos470
en la huesa con Carlín;
que ropa de mazo, en fin,
muere moza hecha pedazos.
Dadme algún remedio vos
ROGERIO: ¿El Duque ha salido a caza?475
CARLÍN: A volar una picaza.
ROGERIO: ¿Aquí cerca?
CARLÍN: Sí, por Dios;
y si no se me trabuca
el meollo, una mujer
machorra, que debe ser,480
pues va a caballo, la duca.
ROGERIO: No hay tal entretenimiento
cual la caza para mí.
Voile a ver.
CARLÍN: Y yo, que ahí
batanada el alma siento,485
echarme cien bizmas trazo.
Para el enfermo de amor,
Firela es lindo doctor,
que le cura con un mazo.
Vanse los dos. Salen el Conde ENRIQUE y CLEMENCIA, ambos bizarros, de caza
ENRIQUE: Mientras el duque caza,490
y en ejercicios nobles se embaraza,
oye, Clemencia mía,
desvelos de mi ciega fantasía.
Darás, árbitro juez, en ellos traza
de mi vida o mi muerte.495
Veniste de Borgoña
a darle a él la mano, a mí ponzoña,
y siendo su sobrina,
hacerte esposa suya determina;
mas la llama por tierna, en mí bisoña,500
hechizo de mis ojos,
si en él engendra gustos, en mí enojos.
Sobrino y heredero
soy suyo, y de sus deudos el primero.
Su vida es imposible505
que dilate más tiempo el infalible
censo fatal, que en vasallaje fiero,
a la tirana ingrata
tributa el mozo en oro, el viejo en plata.
CLEMENCIA: ¿Qué sacas de todo eso?510
Sale el DUQUE, oculto
DUQUE: (Es vieja la sospecha, Amor sin seso, Aparte
y Enrique con Clemencia,
creciendo celos, menguan mi paciencia.
Yo soy viejo, ella moza, y él travieso;
tras ellos mi sospecha515
me trae, que amor con celos, siempre acecha.)
ENRIQUE: Si al duque al fin heredo,
y en verde mocedad, Clemencia, puedo
en tálamos iguales
amarte esposo y remediar mis males,520
¿cuánto mejor te está gozar sin miedo
de caducos engaños,
florida juventud que helados años?
No ofendas tal tesoro,
ni con fallida plata mezcles oro525
de preciosos quilates,
pues cuando al ciego Amor coyundas ates,
si bien te quiere el duque, yo te adoro,
ni tan hermoso espejo
niegue objetos a un mozo por un viejo.530
DUQUE: (¡Oh, amante lisonjero!, Aparte
no serás, si yo puedo, mi heredero;
que no es bien me suceda
deudo que en vida lo mejor me hereda.
Hijo tengo, retrato verdadero,535
que a quien es corresponde.
Pero veamos lo que dice al conde.)
CLEMENCIA: Enrique, en la tutela
del duque, que en amarme se desvela,
quedé desde la cuna,540
muertos mis padres; y en igual fortuna,
el tiempo de mi edad, que joven vuela,
conoce satisfecho
la poca falta que con él me han hecho.
Duquesa me obedece545
Orliens estado real; si me apetece
mi tío, el de Bretaña;
y el fuego de mi amor la nieve engaña,
que este hechicero amor rejuvenece,
no sé que el gusto mío550
admita ver esposo a quien ve tío.
Ataja tú esos daños
y persüade sus nestóreos años;
que yo que le obedezco,
no amante, padre sí, la mano ofrezco,555
a quien, cuando consulte desengaños,
el Duque me dedique.
ENRIQUE: Espera.
CLEMENCIA: Harto os he dicho, conde Enrique.
Vase CLEMENCIA
ENRIQUE: Harto, y tanto, que dudo
si estoy despierto o sueño. Dios desnudo,560
pues que rapaz te llamas,
destierren canas tus sabrosas llamas,
que tu reino jamás sufrirlas pudo.
Al Duque desengaña.
Dame a Clemencia, Amor, dame a Bretaña.565
Vase ENRIQUE
DUQUE: Ni a Bretaña, ni a Clemencia,
que tengo ya sucesor.
¡Menos impulsos, mi amor;
y mis canas, más prudencia!
La Duquesa ha dicho bien;570
no dice mi senectud
con la verde juventud
que en su edad mis ojos ven.
Sucesores deseaba
que legítimos en ella575
me heredasen, mas la estrella
que en Rogerio Francia alaba,
me inclina a que de Bretaña
el ducado ilustre herede,
y el conde Enrique se quede580
con la opinión que le engaña.
Hijo es mío natural
mi Rogerio, y la prudencia
que hace a mi amor resistencia
le dará mujer igual.585
Vase el DUQUE. Salen PINARDO y ROGERIO
ROGERIO: Ya he vuelto por la opinión
que perdió mi voluntad
por seca y sin afición;
ya, señor, la autoridad
y sentencia de Platón590
puede definirme en hombre;
pues si es animal sociable,
porque en ti el amor te asombre,
una belleza agradable
me ha honrado con este nombre.595
Ya estoy tan enamorado
que no sé si vivo en mí.
PINARDO: ¿Tan presto?
ROGERIO: Es precipitado
amor. Vine, vi y perdí
la libertad, no el cuidado.600
Ya juzgaré por mejor
potencia la voluntad
que el entendimiento. Amor,
de su noble facultad,
hoy me ha hecho profesor.605
Desde hoy cursaré su escuela.
PINARDO: Rogerio, perdido estás.
ROGERIO: Amor, como es ave y vuela,
llegó presto. Oye, y sabrás
la causa que me desvela.610
La caza, ocupación que al noble muestra
del trato militar cifras y sumas,
al duque trajo a la comarca nuestra,
que yo solía gozar, porque presumas
que el ver servir al viento de palestra615
a escaramuzas de enemigas sumas,
mi natural inclina venturoso,
en ser símil del tuyo generoso.
Emboscóse, perdíle, y a la fuente
del arrayán, guïando amor mi paso,620
la humildad contemplaba de su oriente,
la soberbia, ya río, de su ocaso,
cuando vagando Amor por su corriente,
corrida su deidad del poco caso
que hacía de sus llamas mi sosiego,625
rayos de agua forjó, si antes de fuego.
Una serrana, entre otras lavanderas,
cristales con cristales afrentaba
lavando linos y aumentando esferas
en círculos de plata, que acendraba.630
Espejos eran todos, donde vieras,
que el sol con sus reflejos retrataba,
no ciego, lince sí, bellos despojos,
dando ojos a la ropa y a Amor ojos.
Ésta es vasalla nuestra, ésta es Leonísa635
de libres presunciones vengadora,
que flores crece cuando flores pisa,
perlas produce cuando perlas llora.
Pagaba el agua en sucesiva risa
contactos suyos, más murmuradora640
que otras veces, que en ver que no podía
cursos parar, corriendo se corría.
Presas madejas, no de las que a Febo
peina el Aurora, que ésas son de oro,
e ébano sí, que estima el uso nuevo,645
cabellos negros, no rubio tesoro,
en un jardín de red, cárcel que apruebo,
si es bien tener en la prisión que adoro
grillos de voluntades, que traviesos,
más almas prenden, cuando están más presos.650
Blanca gorguera, abierta lechuguilla,
guarnecida de puntas, mejor flechas
que entre limpia camisa, maravilla
será si ves sus pechos, y no pechas.
Ribeteado sayuelo de palmilla655
verde en color, azul en mis sospechas,
mangas presas al hombro, cuyo lino
humano fue esta vez con lo divino.
Gozaba el agua lo demás que callo,
puesto que bien pudiera por viriles,660
cuando no distinguirlo, penetrallo.
Los ojos del amor, Argos sutiles
de mi vasalla, en fin, siendo vasallo,
criminales deseos, en civiles
ejercicios, de estudios ocupados,665
a nuevo amor dan ya nuevos cuidados.
No sé lo que le dije, divertido;
mas sé que respondiéndome agradable,
mudó palabras al mayor sentido,
si Amor ciego, por ojos es bien que hable.670
Tus consejos, señor, he ya cumplido;
hombre soy con Platón comunicable.
No dirás, si intratable daba nota,
que ya me agravia voluntad idiota.
PINARDO: Ni tanto, hijo, ni tan poco;675
ni en amar tan descuidado,
ni de suerte enamorado,
que de libre des en loco.
De dos extremos contrarios
un medio se perficiona;680
la sequedad te ocasiona
a efectos extraordinarios,
y el amor que ahora adquieres
en cosa tan desigual,
de tu noble natural685
te ha de hacer que degeneres,
a todo pondrás remedio
si ves, que para querer,
el cuerdo no ha de escoger
por fin lo que sólo es medio.690
Quita tú de aquese amor
lo supérfluo, y quedará
en buen punto.
ROGERIO: No será
posible eso ya, señor.
La memoria, que por tarda,695
con dificultad aprehende,
lo que difícil entiende,
sin olvidarlo lo guarda.
Yo, que en la memoria tengo
esta vez la voluntad,700
si puse dificultad
en amar, y ya prevengo,
prenda, en que mi gusto viva,
al ángel he de imitar
en no saber olvidar,705
porque eterno en ella viva.
PINARDO: ¿Hay mudanza semejante?
Sale CARLÍN
CARLÍN: Nuesamo, los dos duquesos,
con pájaros y sabuesos,
están en casa.710
PINARDO: ¡Ignorante!
CARLÍN: ¿qué dices? Que en casa están
los dos ducos, hembra y macho.
¿Pensará que esto borracho?
Pues ya llegan al zaguán.
PINARDO: ¡Válgame el cielo! salgamos715
a recebirlos.
CARLÍN: ¡Verá!
De rondón se entran acá.
Boda hay hoy. Cena esperamos.
Salen por una puerta el DUQUE, CLEMENCIA y ENRIQUE. Por otra, LEONISA y FIRELA, con líos llenos de flores y MÚSICOS, con vestimenta de labradores
MÚSICOS: Que el clavel y la rosa ¿cuál era más hermosa?
UNO: El clavel, lindo en color, y la rosa toda amor; el jazmín de honesto, olor, la azucena religiosa.
MÚSICOS: ¿Cuál es la más hermosa?720
UNO: La violeta enamorada, la retama encaramada, la madreselva mezclada, la flor de lino celosa.
MÚSICOS: ¿Cuál es más hermosa? Que el clavel y la rosa, ¿cuál era más hermosa?
PINARDO: Mucho debe, gran señor,
a vuestra casa esta quinta,
pues por ella aquesta vez725
para honrarnos, la visita.
DUQUE: ¡Oh, Pinardo! Ya que a vos
de nuestra corte os retira,
la quietud de aquestos campos,
envidiando vuestra vida,730
pues no me veis, vengo a veros.
LEONISA: Rogerio, Firela mía,
a pesar de resistencias,
a mi amor añade dichas.
Como te digo, es mi amante.735
¿No ves el alma en su vista
con más ojos que pestañas,
porque sus penas me digan?
FIRELA: ¡Qué no podrán los hechizos
de tu gracia, Leonisa!740
Pues las llamas de tu amor
has cebado en agua fría.
DUQUE: Si tenéis tales serranas,
Pinardo, no es maravilla
que olvidéis telas de corte745
por aldeanas palmilias.
¡Qué curiosas lavanderas!
LEONISA: A lo menos, señor, limpias,
libres de los badulaques
que allá a las damas empringan.750
ROGERIO: (¡Ay, serrana de mis ojos! Aparte
¡Qué bien dices! ¡Qué bien pintas
la diferencia que al arte
hacen bellezas sencillas!)
CARLÍN: Lavan la ropa de casa,755
señor, Firela y Leonisa,
y hay pastor que les da a vueltas
el alma de las camisas.
Pero hay mazo lavandero
que desmenuza costillas760
y batana enamorados
mis espaldas se lo digan.
DUQUE: ¿Qué os parece, mi Clemencia,
las lavanderas?
CLEMENCIA: Que obligan
a su alabanza los ojos765
y las almas a su envidia.
CARLÍN: ¡Oh! pues si lavar las viera
un menudo con sus tripas
y henchir de sangre y cebolla
un obispillo sin mitra,770
yo sé, por más que es duqueso,
que, sin buscar gollorías,
a la comida y la cena
no pidiera sin morcillas.
PINARDO: Rústico, apártate allá.775
DUQUE: Dejalde, por vida mía,
que tiene donaire extraño.
CARLÍN: Principalmente esta niña,
que ahorra de suerte el agua,
que hizo un vientre el otro día780
sin gastar más de un caldero.
¡Mirad si es barata y limpia!
DUQUE: ¿Este mancebo quién es?
PINARDO: Mi hijo, y en quien se cifra,
gran señor mi sangre y casa.785
CARLÍN: Perdiósele el otro día,
señor, la escofieta al cura;
que hay quien dice que tién tiña,
y con Firela cenando,
la halló dentro una morcilla.790
ROGERIO: Deme los pies, vuestra alteza.
DUQUE: (¡Cielos! ¿No fuera injusticia Aparte
a tal presencia negarle
mi sucesión, siendo digna
de la corona de Francia?795
Mi hijo es, y imagen misma
de la prenda milagrosa
que en el cielo estrellas pisa.
Alzad. ¿Cómo es vuestro nombre?
ROGERIO: Gran señor, Rogerio.800
DUQUE: (Admita Aparte
Bretaña por su señor
tan heroica gallardía,
que Enrique no lo ha de ser.)
ROGERIO: (Suspenso el Duque me mira.) Aparte
DUQUE: (Pues no ha de heredarme en muerte Aparte805
quien piensa heredarme en vida.)
Pinardo, ya que las canas
lícitamente os jubilan
de la asistencia en mi corte,
Rogerio es bien que la siga.810
Conmigo quiero llevarle.
ROGERIO: ¡Ay, cielos!
LEONISA: ¿Qué es esto, amiga?
¿Hoy amada y hoy ausente?
FIRELA: Quien bien ama tarde olvida.
PINARDO: Ha cumplido vuestra alteza815
en esa acción con distintas
esperanzas y deseos.
Lo primero con las mías,
viendo que en Rogerio puede
daros mi vejez prolija820
traslado de original,
que mi fe y lealtad imita.
Y con las suyas, señor,
porque de suerte se inclina
a serviros en la corte,825
que importuno cada día
mi tibieza reprehende.
ROGERIO: (¡Ay, serrana de mi vida! Aparte
¡Ojalá que estas verdades
no fueran por ti mentiras!830
Pretendí ser cortesano
antes de verte. Ya vista,
la corte será desierto
que ausente de mí me aflija.)
DUQUE: Hoy, Rogerio, según esto,835
vuestra esperanza es cumplida.
Trocáis por la corte, campos,
y por palacios las quintas.
ROGERIO: Honrándome vuestra alteza
por tan clara mejoría,840
¿qué interés es despreciar
lo que en sí no tiene estima?
El DUQUE y PINARDO a una parte; CLEMENCIA y ENRIQUE a otra; LEONISA con ROGERIO también en otra parte, y un poco apartados de estos grupos CARLÍN y FIRELA
DUQUE: Escuchad, Pinardo, aparte,
ENRIQUE: Creed de mí, hermosa prima
que si no le persuado,845
y el duque viejo porfia
he de perder a Bretaña.
CLEMENCIA: Téngole amor de sobrina,
y aunque le desdeño amante,
no será bien que permita850
desacatos licenciosos.
ROGERIO: No merecen mis desdichas,
dulce hechizo de mi alma,
duración en su alegría.
Hoy os amé y hoy me parto.855
¡Amor y ausencia en un día!
¡Pena y gloria en un instante!
Si no acaban con la vida,
no son efectos de Amor.
LEONISA: Sin vos, Rogerio, la mía,860
que ha tanto que sustentaba
su esperanza en vuestra vista,
peor lo habré de pasar;
que vos, en fin, cuya herida,
por nueva no es penetrante,865
presto hallaréis medicina.
¿A qué desierto os partís
sino a la corte, en que habitan
entre hermosuras y engaños,
amorosas tiranías?870
¡Pobre de quien sola queda!
ROGERIO: ¿Borran años, prenda mía,
señales que en un instante
el rayo en bronce eterniza?
¿Pueden injurias del tiempo,875
memorias de las rüinas
que a Troya han dado tragedias,
aniquilar, ni aun cenizas?
¿Pues por qué rayos de amor
no quieres que eternos vivan880
en una voluntad bronce,
que victoriosa conquistas?
Inmóvil soy a mudanzas.
LEONISA: Que se cumpla y no se diga
es, Rogerio, lo que importa.885
ROGERIO: ¿Qué temes?
LEONISA: Circes que hechizan.
ROGERIO: Ulises soy.
LEONISA: Todo engaños.
ROGERIO: Tú me agravias.
LEONISA: Tú me olvidas.
ROGERIO: ¡Yo! ¿Cómo?
LEONISA: Como te ausentas.
ROGERIO: En tí me quedo.890
LEONISA: ¿En mí misma?
ROGERIO: Sí, mi bien.
LEONISA: ¡Ay, que eres hombre!
ROGERIO: Hombre y firme.
LEONISA: ¿Quién lo afirma?
ROGERIO: Quien te adora.
LEONISA: Jura.
ROGERIO: Juro.
CARLÍN: ¡Arre allá! que el duco os mira.
DUQUE: ¿Que es tan sabio? ¿Que es tan diestro?895
PINARDO: Es, gran señor, copia y cifra
de tus hazañas y letras.
ENRIQUE: No querrá el Amor que viva
para dilatar mi gloria,
y dar a tu edad florida900
el enero de sus años,
que la tuya esterilizan.
CLEMENCIA: Dele DioS, Enrique, al duque
salud con tan larga vida,
como en mí crecen deseos.905
de que en su amor no prosiga.
LEONISA: En fin, Rogerio, ¿os partís?
ROGERIO: Luego que yo vi, Leonisa
mi primero amor en agua,
pronostiqué su rüina.910
¡Qué fácilmente se enturbian
sus esferas cristalinas!
¡Qué fácil desaparecen,
dando a sus corrientes prisa!
LEONISA: No dista mucho la corte915
de estas soledades.
ROGERIO: Dista
lo que basta para estorbo
de verte yo cada día.
LEONISA: Cazas hay que Amor inventa,
garzas nuestros montes crían;920
Amor es todo ocasión
si la ausencia no la entibia.
Si vos la buscáis, Rogerio,
yo haré también de las mías
para iros a ver allá.925
ROGERIO: Cumple tú eso, Leonisa;
volverás el alma a un muerto
y veras que resucitan,
las veces que a verme fueres,
mis esperanzas marchitas.930
LEONISA: Ya querréis otra.
ROGERIO: ¿Yo, a quién?
LEONISA: Hay allá damas que pisan
plata en corcho coronados.
ROGERIO: De su mudanza me avisan.
LEONISA: Arrastran telas.935
ROGERIO: ¿Qué importa?
LEONISA: ¿Pues qué estimáis vos?
ROGERIO: Tu frisa.
LEONISA: ¿Más que el brocado?
ROGERIO: ¿Pues no?
LEONISA: ¿Por qué, si es tosca?
ROGERIO: Es sencilla.
LEONISA: Traen cadenas.
ROGERIO: Son prisiones.
LEONISA: Traen firmezas.940
ROGERIO: Son postizas.
LEONISA: Traen diamantes.
ROGERIO: Son engaños.
CARLÍN: ¡Arre allá! Que el duco os mira.
DUQUE: Casaréle con Clemencia
si el Papa le legitima,
y sucederá en mi estado.945
PINARDO: Sola su hermosura es digna
del esposo que la ofreces.
ROGERIO: ¿Permitirás que te escriba?
LEONISA: Si las cartas son la sal
que conserva Amor, ¿quién quita950
que no escribáis por instantes?
ROGERIO: ¿Sabes leer?
LEONISA: La cartilla
de tu amor, donde comienzo
el ABC de mis dichas;
ROGERIO: ¿Y escribir sabrás?955
LEONISA: También;
pues siendo de Amor pupila,
plumas serán pensamientos
y lágrimas darán tinta.
ROGERIO: ¿De quién podremos fïarnos?
LEONISA: De Carlín, cuyas malicias960
son en toda aquesta sierra
sin perjüicio y de risa.
ROGERIO: En fin, ¿no me olvidarás?
LEONISA: Amor labrador no olvida.
ROGERIO: ¿Serás firme?965
LEONISA: Seré bronce.
CARLÍN: ¡Arre allá! Que el duco os mira.
DUQUE: Ya me parece que es hora
que nos partamos, sobrina.
Traigan, conde, los caballos.
CARLÍN: Boca abajo el zaguán pisan.970
DUQUE: Venga conmigo Rogerio.
PINARDO: Gracias a Dios que cumplidas,
hijo, ves tus esperanzas.
Letras, armas, cortesía
te he enseñado. Si con ellas,975
entre enredos y mentiras,
te conservas, bien logradas
serán las liciones mías.
Hágate dichoso el cielo.
ROGERIO: Adiós, señor. Mi Leonisa,980
esto es partir.
CARLÍN: Con dolores,
porque es parto una partida.
ROGERIO: No me olvides.
LEONISA: ¿Cómo puedo?
ROGERIO: ¿Irásme a ver?
LEONISA: Cada día.
ROGERIO: Adiós.985
LEONISA: Adiós.
ROGERIO: ¡Ay, mi bien!
CARLÍN: ¡Arre allá! Que el duco os mira.
