EL LINDO DON DIEGO
Texto basado en varios textos tempranos del EL LINDO DON DIEGO. Fue preparado en forma electrónica por Vern Williamsen en el año 1995.
Personas que hablan en ella:
- Don TELLO, viejo
- Don JUAN, galán
- Don DIEGO, galán lindo
- Don MENDO, galán
- Doña INÉS, dama
- Doña LEONOR, dama
- MOSQUITO, gracioso
- BEATRIZ, criada
- LOPE, criado
- MARTÍN, criado
- Una CRIADA
JORNADA PRIMERA
Salen don TELLO, viejo, y don JUAN, galán
TELLO: Quiera Dios, señor don Juan,
que volváis muy felizmente.
JUAN: Breves los días de ausente,
señor don Tello, serán;
pues llegar de aquí a Granada5
ha de ser mi detención.
TELLO: La precisa ocupación
de ser hora señalada
ésta, de estar esperando
dos sobrinos que han venido10
de Burgos, la causa ha sido
de no iros acompañando
hasta salir de Madrid;
que mi amistad no sufriera,
si este empeño no tuviera,15
dejar de hacerlo.
JUAN: Asistid,
señor don Tello, a un empeño
tan de vuestra obligación;
que yo estimo la atención.
TELLO: Vos de la mía sois dueño;20
que el hacer juntos pasaje
los dos de Méjico a España,
hace amistad tan extraña,
que el cariño de un vïaje
casi es deudo; y más agora25
que mi obligación confiesa
favor tanto a la condesa,
vuestra prima y mi señora.
Y pues ha de ser tan breve
vuestra ausencia, hasta volver30
las bodas no se han de hacer.
JUAN: ¿Qué bodas?
TELLO: De todo debe
daros cuenta mi atención.
Los dos sobrinos que espero
con mis hijas casar quiero.35
JUAN: (¡Cielos! ¿Qué escucho?) Aparte
TELLO: Ellos son
don Mendo y don Diego. A Mendo,
hijo de hermana menor,
le quiero dar a Leonor;
y a Inés, en quien yo pretendo40
fundar de mi honor la basa,
para don Diego la elijo,
porque de mi hermano es hijo
y cabeza de mi casa.
Su gala y su bizarría45
es cosa de admiración;
de Burgos es el blasón.
JUAN: (¡Ay de la esperanza mía! Aparte
¡Ay, Inés, qué bien se advierte
que, de traición prevenida,50
me has encubierto esta herida
para lograrme esta muerte!)
TELLO: ¿Qué decís, don Juan?
JUAN: Que apruebo
vuestros justos regocijos.
TELLO: Voy a esperar a mis hijos,55
que ya este nombre les debo.
JUAN: Adiós, don Juan. Él os guarde.
TELLO: Y a vos os vuelva con bien.
Vase don TELLO
JUAN: Amor, el golpe detén,
que contra la vida es tarde.60
Ya con tan crüel herida
mi amor no puede vivir;
pues ¿qué falta por morir,
si era amor toda mi vida?
¡Ay, fe muerta a una mudanza!65
¿Cómo pudo, aunque se ve,
ser tan segura una fe
puesta en tan falsa esperanza?
¡Ah, Inés! ¿Para mi partida
me reservaste este daño?70
Pero ¿cuándo un desengaño
no viene a la despedida?
Pues diré a voces aquí
mis ansias y mis desvelos
y me quejaré a los cielos75
para quejarme de ti.
Culpen, pues, tu tiranía
sus luces y sus estrellas;
pero ¿qué han de culpar ellas,
si entre ellas está la mía?80
Sale doña INÉS
INÉS: Don Juan ¿qué es esto? ¿Tú voces,
tú quejas y tú suspiros,
cuando de tu ausencia está
tan cercano mi peligro?
Esperando que se fuese85
mi padre, me dio el aviso
tu voz de que estabas solo;
y cuando salgo, te miro
triste, enojado, quejoso.
¿Qué ha sido la causa? Dilo,90
señor, que es crüel la duda.
JUAN: Pues ¿tú, ingrato dueño mío,
por la causa me preguntas?
¿Tú, que eres de ella el principio,
dudas la razón que tengo95
para llorar tus desvíos?
No has de preguntar la causa
sino si yo la he sabido;
y entonces te respondiera
mi amor, aunque muerto, fino,100
que ya he sabido tu engaño,
que ya tu traición he visto
y que mi loca esperanza
fue de viento y la deshizo
el viento que la formaba,105
como luz de rayos tibios,
que de un suspiro se enciende
y muere de otro suspiro.
INÉS: Don Juan, señor, ¿con quién hablas?
que de tan bastardo estilo110
no puedo ser el sujeto.
¿Tú traición, tú engaño has visto?
No sé, por Dios, lo que dices,
y turbada te replico;
que aunque no tenga razón115
tu queja, que no averiguo,
tu tan horroroso estruendo,
para turbar basta el rüido.
JUAN: ¿No tiene razón mi queja?
¡Pluguiera al cielo divino120
que yo comprara mi engaño
a precio de ese delito!
Pero mira si la tiene,
pues ya supe, dueño esquivo,
que estás casada, y tu padre125
esperando a sus sobrinos,
que han de ser los dos dichosos
a costa de mi martirio.
Con Leonor, tu hermana, el uno,
y el otro ¡ay de mí! contigo.130
Don Diego, Inés, es tu dueño;
claro está que será digno,
tanto como por su sangre,
por haberte merecido.
Ya halló ocasión tu entereza135
de disfrazar sus cariños,
dando en agrados de esposo
envuelto el nombre de primo.
De tu elección no me quejo;
pero ¿qué triunfo has tenido140
en que muera de agraviado
quien pudo morir de fino?
¿Para qué ha sido engañarme?
¿Para qué alentarme ha sido?
Tu rigor…145
INÉS: Don Juan, deténte.
¿Qué don Diego, qué sobrinos,
qué casamientos son éstos?
¿Quién ese engaño te ha dicho?
Porque no sólo es engaño,
mas ni aun yo de él tengo indicio150
que llegue a más que saber
que son esos dos mis primos,
que mi padre hoy los espera,
que de Burgos han venido;
mas a casarse no sé,155
si no es que tú hallas camino
de que, sin saberlo yo,
pueda casarse conmigo.
JUAN: Pues ¿esto puede ser falso
cuando tu padre lo ha dicho?160
0, siendo tú su hija,
¿puedes ignorarle este disinio?
Yo, Inés, había deseado,
reconociendo el estilo
de las mujeres, saber165
si habrá caso tan preciso
o tan claro desengaño
donde alguna se haya visto,
sin tener qué responder,
conclüida en su delito.170
Pero, pues tú hallas en esto
a tu disculpa resquicio,
de que no le puede haber,
me doy, Inés, a partido.
Pero ¡vive Dios!, tirana,175
que no ha de lograr conmigo
tu traición sus agudezas;
y si era el intento mío
partirme para volver
en alas de mi cariño,180
ha de ser ahora alejarme
de tu mentiroso hechizo
tanto, que en mi larga ausencia
llegue a encontrar el olvido.
A esto voy ¡y qué mal voy!;185
pues si te dejo rendido,
a ti te logro el deseo
y a mí me doy el castigo.
Mas tendré, muriendo, el gozo
de saber en mi martirio190
que eres tú la que me mata,
pero yo el que me retiro.
No has de lograr la traición,
huyendo yo mi peligro,
pues por malograrse el rayo195
voy a morir del aviso.
INÉS: Don Juan, señor, oye, espera.
Sale doña LEONOR
LEONOR: Inés, hermana, ¿qué miro?
¿Tú descompuesta? ¿Qué es esto?
INÉS: Esto es, Leonor, un delirio.200
Decir don Juan que mi padre
que estoy casada le ha dicho
y que esposos de las dos
vienen a ser nuestros primos.
LEONOR: Pues, Inés, dice verdad205
porque él agora me dijo
que prevenidas estemos
porque él va por sus sobrinos,
que han de ser nuestros esposos;
y que por cierto motivo210
que ha importado a su atención
nos ha callado este aviso.
INÉS: ¡Ay de mí! Leonor, ¿qué dices?
Que ya te oigo sin sentido.
JUAN: Mira, Inés, si fue verdad215
mi temor.
INÉS: Mas ya has oído
cómo pude yo ignorarlo.
JUAN: Pues ¿qué importa al temor mío?
Erré en culpar tu fineza,
más no en temer mi peligro;220
¿cómo se excusa mi muerte
si ya perderte imagino?
INÉS: No sé, don Juan; que si es cierto
como en mi mal lo colijo,
yo replicar a mi padre225
podré, mas no resistirlo.
JUAN: Luego ¿es preciso morir?
LEONOR: No, don Juan, no es tan preciso;
que en la elección del estado
dan fuero humano y divino230
la proposición al padre
y la aceptación al hijo.
Las dos, don Juan, nos casamos
aunque él nos busque el marido,
que la elección no ha de ser235
de quien no fuere el peligro.
El riesgo de un casamiento,
que si se yerra es martirio,
ha de ser el escogerlo
de quien se obliga a sufrirlo.240
Siendo esto cierto, ¿qué temes
de que él tenga ese disinio?
¿Se ha casado alguna dama
con el sí que el padre dijo?
Y esto no es darte a entender245
que podrá nuestro albedrío
oponerse a su precepto,
porque si él lo ha conclüido,
no hay resistencia en nosotras;
pero, cuando sabe él mismo250
que nuestras dos voluntades
penden sólo de su arbitrio,
no es posible que una acción,
que es tan de nuestro albedrío,
la resuelva su decreto255
sin lograrnos el aviso.
JUAN: Pues ¿qué puede ser, Inés,
haberme tu padre dicho
que ya estáis las dos casadas?
INÉS: Tener él ese disinio260
y querernos proponer
para esposos nuestros primos,
mas si él ya no lo ha resuelto,
como mi hermana te ha dicho,
cuando esté en mi voluntad,265
está, don Juan, sin peligro.
LEONOR: Inés, mira que es forzoso
que vamos a prevenirnos.
INÉS: ¡Ay, Leonor! ¿Cómo podremos
hallar las dos un camino270
de parecerlos muy mal?
LEONOR: Apelar al artificio.
Mucho moño y arracadas,
valona de cañutillos,
mucho color, mucho afeite,275
mucho lazo, mucho rizo
y verás qué mala estás
porque yo, según me he visto,
nunca saco peor cara
que con muchos atavíos.280
INÉS: Tienes buen gusto, Leonor,
que es el demasiado aliño
confusión de la hermosura
y embarazo para el brío.
Sale MOSQUITO
MOSQUITO: ¡Jesús, Jesús! Dadme albricias.285
LEONOR: ¿De qué las pides, Mosquito?
MOSQUITO: De haber visto a vuestros novios;
que apenas el viejo hoy dijo
la sobriniboda cuando
partí como un hipogrifo,290
fui, vi y vencí mi deseo,
y vi vuestro par de primos.
LEONOR: Y ¿cómo son?
MOSQUITO: Hombres son.
LEONOR: Siempre estás de un humor mismo,
pues ¿podían no ser hombres?295
MOSQUITO: Bien podían ser borricos;
que en traje de hombre hay hartos.
LEONOR: Y ¿cómo te han parecido?
MOSQUITO: El don Mendo, que es el tuyo,
galán, discreto, advertido,300
cortés, modesto y afable;
menos algún revoltillo
que se le irá descubriendo
con el uso de marido.
LEONOR: Si él es tan afable agora,305
casado será lo mismo.
MOSQUITO: Eso no, que suelen ser
como espadas los maridos,
que en la tienda están derechas,
y comprándolas sin vicio,310
en el primer lance salen
con más corcova que un cinco.
INÉS: ¿Y don Diego?
MOSQUITO: Ése es un cuento
sin fin pero con principio;
que es lindo el don Diego y tiene,315
más que de Diego, de lindo.
Él es tan rara persona
que, como se anda vestido,
puede en una mojiganga
ser figura de capricho.320
Que él es muy gran marinero
se ve en su talle y su brío
porque el arte suyo es arte
de marear los sentidos.
Tan ajustado se viste,325
que al andar sale de quicio,
porque anda descoyuntado
del tormento del vestido.
De curioso y aseado
tiene bastantes indicios330
porque, aunque de traje no,
de sangre y bolsa es muy limpio.
En el discurso parece
ateísta y lo colijo
de que, según él discurre,335
no espera el día del juicio.
A dos palabras que hable
le entenderás todo el hilo
del talento, que él es necio
pero muy bien entendido.340
Y porque mejor te informes
de quién es y de su estilo,
te pintaré la mañana
que con él hoy he tenido.
Yo entré allá y le vi en la cama,345
de la frente al colodrillo
ceñido de un tocador,
que pensé que era judío.
Era el cabello, hecho trenzas,
clin de caballo morcillo,350
aunque la comparación
de rocín a rüin ha ido.
Con su bigotera puesta
estaba el mozo jarifo,
como mulo de arriero355
con jáquima de camino;
las manos en unos guantes
de perro, que por aviso
del uso de los que da,
las aforra de su oficio.360
De este modo, de la cama
salió a vestirse a las cinco
y en ajustarse las ligas
llegó a las ocho de un giro.
Tomó el peine y el espejo365
y, en memoria de Narciso,
le dio las once en la luna;
y en daga y espada y tiros,
capa, vueltas y valona
dio las dos y después dijo,370
“Dios me vuelva a Burgos,
donde sin ir a visitas vivo,
que para mí es una muerte
cuando de priesa me visto.
Mozo, ¿dónde habrá agora misa?”375
Y el mozo, humilde, le dijo,
“A las dos dadas, señor,
no hay misa sino en el libro.”
Y él respondió muy contento,
“No importa, que yo he cumplido380
con hacer la diligencia.
Vamos a ver a mi tío.”
Éste es el novio, señora,
que de Burgos te ha venido;
tal que primero que al novio385
esperara yo un novillo.
INÉS. ¡Ay, don Juan! Con estas nuevas
es menos ya el temor mío,
pues mi padre no es posible
que me entregue a este martirio.390
JUAN: Inés, por cualquiera parte
crece el temor y el peligro,
no es nuevo ser tú mi vida
y ya en tus labios la miro.
INÉS. Vete, don Juan, que es forzoso395
ir las dos a prevenirnos.
JUAN: Ya no es posible ausentarme.
INÉS. Albricias doy al peligro,
mas ¿cómo, si de mi padre
ya has quedado despedido?400
JUAN: Fingiré algún embarazo.
INÉS: ¿Y lograrásme un alivio?
JUAN: A eso voy.
INÉS. ¡Guárdete el cielo!
JUAN: Guárdeste tú, que es lo mismo.405
MOSQUITO: ¡Ah, señor don Juan!
JUAN: ¿Qué quieres?
MOSQUITO: Tres portes de papelillos,
que, a doblón, montan…
JUAN: Ve a casa,
y llevarás un vestido.
Vase don JUAN
MOSQUITO: Pues si él ha de ser llevado,410
no me le dé usted traído.
INÉS: Vamos, Leonor.
MOSQUITO: ¡Ah, señora!
INÉS: ¿Qué dices?
MOSQUITO: Tengo contigo
una intercesión y un ruego,
y aunque con sol tan divino415
es osadía, me atrevo
a título de Mosquito.
INÉS: ¿Qué es lo que quieres?
MOSQUITO: Beatriz,
después que la has despedido,
anda pidiendo limosna.420
INÉS: Pues si mi padre lo hizo,
¿qué puedo yo remediar?
MOSQUITO: Ése es rigor.
INÉS: Mas no mío.
MOSQUITO: Pues pide, dale; que es pobre.
INÉS: ¿Qué la he de dar?425
MOSQUITO: Un recibo,
y vuelva a servirte a casa
pues ya llora el pan perdido.
INÉS: Espero hoy otra crïada.
MOSQUITO: No la llegará al tobillo
ninguna de cuantas vengan.430
INÉS: ¿Por qué no?
MOSQUITO: Eso ¿no está visto?
Ella es golosa, chismosa,
respondona y alza el grito,
ventanera y todo el día
gasta en tratar de su aliño.435
Pues ¿dónde has de hallar crïada
que cumpla más con su oficio?
INÉS: Porque se ha crïado en casa
siento haberla despedido,
mas como ella, por agora,440
quiera estarse en mi retiro
sin que la vea mi padre,
la recibiré.
MOSQUITO: ¡Ah, Dios mío,
lo que hace un buen abogado!
INÉS: Dila que venga, Mosquito.445
LEONOR: Y entre sin verla mi padre.
MOSQUITO: ¿Y si está aquí?
INÉS: Entre contigo.
Vanse doña INÉS y doña LEONOR
MOSQUITO: ¡Vitoria, por mis camisas!
¡Ah, Beatricilla!
Sale BEATRIZ
BEATRIZ: ¿Qué ha habido?
MOSQUITO: Que estás recibida ya.450
BEATRIZ: ¿Qué dices?
MOSQUITO: Que Tito Livio
no pudo hablar en tu abono
como yo de tu servicio.
Ponderé aquí tus labores,
tu cuidado y tu buen pico,455
y hace tanto un buen tercero,
que te recibió al proviso.
BEATRIZ: Siempre conocí yo en ti
tu buena intención, Mosquito.
MOSQUITO: Mira, yo naturalmente460
hablo bien de mis amigos.
BEATRIZ: Seré tuya eternamente.
MOSQUITO: Mas ya que te han recibido,
¿no me das carta de pago?
BEATRIZ: Tú verás si es mi amor fino.465
MOSQUITO: Toca esos huesos y vamos.
BEATRIZ: Toco y taño.
MOSQUITO: Salto y brinco.
BEATRIZ: Y ¿esto ha de pasar de aquí?
MOSQUITO: ¡No, sino amarnos de vicio!
BEATRIZ: Pues querernos en silencio.470
MOSQUITO: No podré, siendo Mosquito.
BEATRIZ: ¿Por qué no?
MOSQUITO: Porque los moscos,
para picar, hacen ruido.
Vanse BEATRIZ y MOSQUITO. Salen dos CRIADOS con dos espejos, don DIEGO y don MENDO
DIEGO: Poneos los dos enfrente,
porque me mire mejor.475
MENDO: Don Diego, tanto primor
es ya estilo impertinente.
Si todo el día se asea
vuestra prolija porfía,
¿cómo os puede quedar día480
para que la gente os vea?
DIEGO: Don Mendo, vos sois extraño,
yo rindo, con salir bien,
en una hora que me ven,
más que vos en todo el año.485
Vos, que no tan bien formado
os veis como yo me veo,
nos os tardéis en vuestro aseo,
porque es tiempo mal gastado.
Mas si veis la perfección490
que Dios me dio sin tramoya,
¿queréis que trate esta joya
con menos estimación?
¿Veis este cuidado vos?
Pues es virtud más que aseo495
porque siempre que me veo
me admiro y alabo a Dios.
Al mirarme todo entero,
tan bien labrado y pulido,
mil veces he presumido500
que era mi padre tornero.
La dama bizarra y bella
que rinde el que más regala,
la arrastro yo con mi gala;
pues dejadme cuidar de ella.505
Y vos, que vais a otros fines,
vestíos de priesa; yo no,
que no me he de vestir yo
como frailes a maitines.
MENDO: Si lo hacéis con ese fin,510
¿qué dama hay que os quiera bien?
DIEGO: Cuantas veo, si me ven,
porque en viéndome dan fin.
MENDO: ¡Que lleguéis a imaginar
locura tan conocida!515
¿Habéis visto en vuestra vida
mujer que os venga a buscar?
DIEGO: Eso consiste en mis tretas,
que yo a las necias no miro
y en las que yo logro el tiro520
sufren, como son discretas,
y aunque las mueva su fuego
a hablar, callarán también,
porque ven que mi desdén
ha de despreciar su ruego.525
MENDO: ¿Vos desdén? Tema graciosa.
DIEGO: Pues ¿queréis que me avasalle
fácil yo, con este talle?
No me faltaba otra cosa.
MENDO: Mirad que eso es bobería530
de vuestra imaginación.
DIEGO: No paso yo por balcón
donde no haga batería
pues al pasar por las rejas
donde voy logrando tiros,535
sordo estoy de los suspiros
que me dan por las orejas.
MENDO: Vive Dios que eso es manía
que tenéis.
DIEGO: Mujer sé yo
que dos veces se sangró540
por haberme visto un día.
MENDO: Yo desengañaros quiero.
DIEGO: ¿Cómo?
MENDO: Que a una dama vamos
a festejar y veamos
a cuál se rinde primero.545
DIEGO: Pues ¿no tenemos aquí
a nuestras primas yo y vos?
¿Cuánto va que ambas a dos
hoy se enamoran de mí?
MENDO: ¿No veis que en ellas es más550
el honor que las refrena?
DIEGO: Hasta verme, norabuena,
pero en mirándome, ¡zas!
MENDO: (Loco soy, pues quiero yo Aparte
a tal necio disuadir.)555
DIEGO: ¿Qué decís?
MENDO: Que ya temo ir
con vos.
DIEGO: ¡Pues no sino no!.
Mas dejadme que yo mismo
vuelva el talle a repasar,
que hoy por vos temo sacar560
en mi gala un solecismo.
Alzad esos dos espejos.
MARTÍN: ¿Bien están ansí?
DIEGO: No están.
LOPE: Pues ¿cómo bien estarán?
DIEGO: Mirándose los reflejos.565
MARTÍN: La luna se mira toda.
DIEGO: No tal.
LOPE: Pues ¿cómo ha de ser?
DIEGO: ¿Que no aprendáis a poner
los espejos a la moda!
MARTÍN: Di cómo, y no te alborotes.570
LOPE: ¿Qué es moda?
DIEGO: ¡Mi rabia toda!
¡Que no sepan lo que es moda
hombres que tienen bigotes!
MARTÍN: ¿Están bien así?
DIEGO: Eso quiero,
que así todo me divisa.575
MENDO: (Cayéndome estoy de risa Aparte
de ver a este majadero.)
DIEGO: ¡El pelo va hecho una palma!
¡Guárdese toda mujer!
Yo apostaré que al volver580
en cada hebra traigo un alma.
Los bigotes son dos motes,
diera su belleza espanto.
¡Si hiciera una dama un manto
de puntas de estos bigotes!585
El talle está de retablo,
el sombrero va sereno;
de medio arriba está bueno,
de medio abajo es el diablo.
Lo bien calzado me agrada.590
¡Qué airosa pierna es la mía!
De la tienda no podía
parecer más bien sacada.
Pero tened, ¡vive Dios!,
que aquesta liga va errada;595
más larga está esta lazada
un canto de un real de a dos.
Llega, mozo, a deshacella.
MENDO: ¡Que aqueso os cueste fatiga!
Pues ¿qué importará esa liga?600
DIEGO: No caer pájaro en ella.
MENDO: Mirad que ésas son locuras,
que a quien las ve a risa obliga.
DIEGO: Sólo con aquesta liga
cazo yo las hermosuras.605
MARTÍN: Ya está buena.
DIEGO: Agora están
iguales las dos; bien voy.
Con el reparillo estoy
cuatro dedos más galán.
Siempre que el verme repito,610
queda el alma más ufana.
Mozo, acuérdate mañana
de traerme pan bendito.
Sale MOSQUITO
MOSQUITO: Ya está aquí el coche, señor.
DIEGO: ¿Mosquito? Vamos, don Mendo.615
MENDO: Según vais, ya voy temiendo
que he de parecer peor.
DIEGO: ¿Voy bien?
MENDO: (La risa reprimo.) Aparte
A desconfïar me obliga.
DIEGO: Miren si importó la liga620
pues ya se rinde mi primo.
MOSQUITO: (Al mirarle estoy suspenso. Aparte
¡Que éste piense que es galán!
Mas hartos lo pensarán,
que lo piensan por el pienso.)625
DIEGO: Mosquito, ¿hay gran prevención?
¿Cómo mis primas están?
MOSQUITO: Tales, señor, que podrán
tocarse entrambas a un son.
Cualquiera está tan bizarra630
de las dos que al sol da cola,
y cualquiera prima sola
puede hacer una guitarra.
DIEGO: También acá arde la fragua,
que todo eso es menester.635
MOSQUITO: ¿Pues no?
DIEGO: A fe que hemos de ver
quién se lleva el gato al agua.
MOSQUITO: Pues dudarse eso ¿no es yerro?
Sólo de oír tu retrato,
las vi que no sólo el gato640
llevarás tú, sino el perro.
DIEGO: Pues ¿ves? Sólo me lastima…
MOSQUITO: ¿Qué, señor?
DIEGO: …mi estrella mala.
¡Que venga toda esta gala
a parar en una prima!645
MOSQUITO: Cierto que tienes razón,
y a mi también me lastima.
DIEGO: ¿No me malogro en mi prima?
MOSQUITO: Merecías tú un bordón.
Mas de eso no te provoques.650
DIEGO: El ser tan rica me anima.
MOSQUITO: Y yo pienso que la prima
saltará antes que la toques.
DIEGO: ¿Cómo saltar?
MOSQUITO: Es galante,
y baila famosamente.655
DIEGO: ¡Oh, pues viéndome presente
bailará el agua delante!
Y ella ¿me merece a mí?
MOSQUITO: Ése es, señor, mi recelo,
porque es un ángel del cielo660
y no te merece a ti.
DIEGO: ¿Qué dices?
MOSQUITO: Si no es que sea
ley de estrella poderosa.
DIEGO: Miren, si esto es siendo hermosa,
¿qué haría si fuera fea?665
MOSQUITO: ¿Sabes quién estoy pensando
que te merecía?
DIEGO: ¿Quién fuera?
MOSQUITO: Una dama que estuviera
toda su vida ayunando.
MENDO: Vamos presto, que mejor670
allá lo podréis juzgar.
DIEGO: Vamos, don Mendo, a matar
estas dos primas de amor.
MOSQUITO: Al verte será delito
si no se desmayan luego.675
DIEGO: Juicios tienes de don Diego.
MOSQUITO: (Y tú sesos de Mosquito.) Aparte
Vanse don DIEGO, don MENDO, MOSQUITO y los criados. Salen don JUAN y don TELLO
JUAN: Suspendióse, don Tello, mi partida,
porque mi prima, estando prevenida
para ir a cumplir una novena680
que tenía ofrecida a Guadalupe,
que me detenga ordena,
y es fuerza que me ocupe
en asistir sus pleitos entretanto.
(No será sino el mío.) Aparte685
TELLO: Estimo tanto
vuestra amistad, don Juan, que habiendo habido
justa ocasión que os haya detenido,
os he de suplicar que a honrarme asista
vuestra persona, agora que a la vista
de mis hijas espero a mis sobrinos.690
JUAN: Siempre de honrarme halláis nuevos caminos.
(¡Cielos, no haya logrado yo esta suerte Aparte
para ver la sentencia de mi muerte!)
TELLO: Ya aquí vienen las dos.
JUAN: Y yo quisiera
me aviséis, por no errar de adelantado,695
si están ya los conciertos en estado
de poder dar el parabién.
TELLO: Sí, amigo;
bien se le podéis dar.
JUAN: (¡Cielos! ¿Qué espero? Aparte
Más que del golpe, de temerlo muero.)
TELLO: Que aunque Inés y Leonor no lo han sabido700
ya yo el concierto tengo conclüido,
y el haberle callado
ha sido por no estar asegurado
de la venida de mis dos sobrinos,
por tener ellas otros pretendientes,705
amantes y parientes
que estorbarle intentaron. Y, en efeto,
se ha logrado el venir con el secreto,
y ésta la causa ha sido
de que Leonor y Inés no lo han sabido710
porque no fuera bien que yo un concierto
les propusiese que saliera incierto;
mas ya, por mi palabra asegurado,
nos dais el parabién adelantado.
JUAN: Muy como vuestra la atención ha sido.715
(¡Cielos, yo estoy hablando sin sentido!) Aparte
Salen CRIADAS, doña LEONOR y doña INÉS tocadas de boda
INÉS: (¡Muerta salgo!) Aparte
LEONOR: (Tus dudas son forzosas.) Aparte
TELLO: ¡Bien prevenidas salen! ¡Son curiosas!
JUAN: (Esfuércese el corazón Aparte
a este tormento también.)720
En tan dichosa ocasión
es precisa obligación,
señoras, mi parabién.
Logréis el feliz estado
a medida del deseo.725
(Y a costa de un desdichado.) Aparte
INÉS: No sé a qué va encaminado
ni el parabién ni el empleo.
TELLO: El parabién da don Juan
de los casamientos hechos730
con vuestros primos.
INÉS: Y ¿están
en estado que podrán
admitirle nuestros pechos?
TELLO: ¿Pues no, si ellos han venido
de mi palabra fïados?735
INÉS: No habiéndoles admitido
nosotras, en vano ha sido
darlos por efectüados.
TELLO: Pues ¿podéis las dos hacer
a mi gusto resistencia?740
LEONOR: Yo, señor, no sé tener
voluntad y si ha de ser
alguna, ésa es mi obediencia.
INÉS: Contigo también, señor,
es mi voluntad ajena;745
sólo tu gusto es mi amor,
mas este mismo primor
tu resolución condena
porque cuando yo he de estar
pronta siempre a obedecer,750
no me debieras mandar
cosa en que puedo tener
licencia de replicar;
y si me da esta licencia
el cielo y tu autoridad755
me la quita con violencia,
casaráse mi obediencia
pero no mi voluntad.
Siendo este estado, señor,
de tantos riesgos cercado,760
¿no pudiera algún error
dar asunto a mi dolor
y empeños a tu cuidado?
Luego aunque yo me concluyo,
debieras a mi albedrío765
proponerlo, no por suyo,
sino porque, aunque él es tuyo,
tiene el título de mío.
TELLO: Aunque es la queja tan vana,
por queja de amor la he oído,770
Inés, callando tu hermana,
que no eres tú tan liviana
que tuviera otro sentido;
ni yo tan poco mirado
que a todo vuestro deseo775
no le exceda mi cuidado,
habiendo ya examinado
los peligros de este empleo.
En gusto, quietud y honor
lográis toda la ventura780
que pudiera vuestro amor
y el mío, que es el mayor,
que vuestro bien asegura;
y, mi palabra empeñada
ya, Inés, no tiene lugar785
tu queja, aunque bien fundada,
pues, sobre que estás casada
no tienes que replicar.
JUAN: (¡Cielos! Yo de mi tormento Aparte
he venido a ser testigo.)790
INÉS: (Y yo del dolor que siento.) Aparte
Pues si ya mi casamiento
das por hecho, sólo digo
que, aunque tan llano lo ves,
falta una duda por ti795
no fácil.
TELLO: Y ésa ¿cuál es?
Sale MOSQUITO
MOSQUITO: Los novios están aquí.
TELLO: Déjalo para después.
¿Dónde están?
MOSQUITO: Veslos allí,
que el coche, con gran sosiego,800
los va ya dando de sí.
Salen don MENDO, don DIEGO y CRIADOS
TELLO: Prevenid sillas aquí.
MOSQUITO: (Y albarda para don Diego.) Aparte
DIEGO: Buen lugarillo es Madrid.
MENDO: Dadnos, señor, los pies vuestros.805
TELLO: Llegad, hijos, a mis brazos
que ya de padre os prevengo.
DIEGO: Bravos lodos hace, tío.
TELLO: Pues ¿qué embarazo os han hecho
viniendo los dos en coche?810
DIEGO: Antes lo digo por eso,
que hemos perdido ocasión
de venir gozando de ellos.
TELLO: ¿Pues echáis menos los lodos?
MOSQUITO: Es adamado don Diego,815
y le ha olido bien el barro.
TELLO: Hablad a Inés.
DIEGO: Eso intento.
Lo primero que habla un novio,
dicen todos los discretos
que es necedad; pues aposta820
he de hablar yo poco y bueno.
Señora, ya os habrán dicho
que sois mía y yo soy vuestro,
mas os puedo asegurar
que en mí os da mi tío un dueño825
que hay muchas que le tomaran
con dos cantos a los pechos.
Con decir una verdad
se excusa uno de ser necio.
INÉS: (¡Muerta estoy!) Aparte830
En mí, señor,
la voluntad que yo tengo
es de mi padre y no mía,
y vuestra, por su precepto.
(¿Qué hombre ¡cielos! es aquéste Aparte
tan torpe, exquisito y necio?)835
DIEGO: (¡Alto! Clavóse hasta el alma. Aparte
Ya por mí perderá el seso.)
MOSQUITO: (Si ella se casa contigo, Aparte
que le perderá es bien cierto.)
TELLO: Hablad, don Mendo, a Leonor.840
MENDO: En su hermosura suspenso,
del primer yerro en mi labio
tendrá disculpa el proverbio;
y ya turbado, señora,
a las luces del sol vuestro845
con tanta razón, sería
acertar el mayor yerro.
LEONOR: Nada puede errar quien lleva
por norte tan buen lucero
como la desconfïanza.850
(Discreto y galán es Mendo; Aparte
yo he sido la más dichosa.)
DIEGO: Mi primo, con lo modesto,
vence el no ser muy galán.
LEONOR: Vos lo sois con tanto extremo855
que haréis menos a cualquiera.
(¡Hay más loco majadero!) Aparte
DIEGO: (También cayó la Leonor. Aparte
Buena mi primo la ha hecho
en ir a vistas conmigo.)860
TELLO: Tomad, sobrinos, asiento.
DIEGO: Yo por mí, ya estoy sentado.
TELLO: Muy llano venís, don Diego.
(Muy tosco está mi sobrino; Aparte
mas la corte le hará atento.)865
DIEGO: (¡Hola! Por Dios, que también Aparte
se me ha enamorado el viejo.)
MOSQUITO: (Dicha tienes en que aquí Aparte
no esté también el cochero.)
JUAN: (¡Cielos! Mienten los que dicen Aparte870
que puede ser de consuelo
el competidor indigno;
que antes es de más tormento,
pues el uso de las dichas
se aseguran en el necio.)875
TELLO: Los dos al señor don Juan
conoced, que es a quien debo
tan íntima obligación
que le viene el nombre estrecho
de amistad a nuestro amor.880
JUAN: Y en mí tendréis un deseo
de serviros que dará
indicios de aqueste empeño.
MENDO: Ya, señor don Juan, le logro
en las noticias que tengo.885
DIEGO: Y yo desde hoy con más veras
he de ser amigo vuestro,
que tiráis algo a galán
y para mí es bravo cebo.
JUAN: Delante de vos no puede890
ningún galán parecerlo,
que tiráis tanto, que dais
en el blanco de ese acierto.
DIEGO: No, antes doy poco en el blanco,
porque es color que aborrezco,895
y el usarse aquestas mangas
de garapiña me han hecho
sacar blanco algunas veces
pero ya es todo mi anhelo
una color de pepino900
que ha traído un extranjero.
JUAN: ¿De pepino? Pues ¿no es verde?
DIEGO: Es gran color.
MOSQUITO: Será bueno
para aforrar ensaladas.
DIEGO: Sólo unos guantes me he puesto905
de este color, pero estaba
que era prodigio con ellos.
INÉS: (Leonor, este hombre no tiene Aparte
uso del entendimiento.)
LEONOR: (Ni aun del sentido tampoco.) Aparte910
DIEGO: (Ya hablan las dos en secreto. Aparte
¡Luego dije yo que había
de parar el caso en celos!)
¿Qué se murmura, señoras?
LEONOR: Alabaros de discreto.915
DIEGO: ¿Y no de galán?
LEONOR: También.
DIEGO: Pues eso es cuento de cuentos,
porque en Burgos unas damas
trataron de hacer lo mesmo
y en sólo los pies tardaron920
un día.
MOSQUITO: Según son ellos,
bien de priesa los pasaron.
MENDO: (¡Corrido estoy, vive el cielo, Aparte
de venir con este tonto!)
TELLO: (Mi sobrino está algo necio, Aparte925
mas yo le reprenderé
para que enmiende este yerro.)
Venid a ver vuestro cuarto.
DIEGO: Sí, señor, vamos a eso,
porque el mío ha menester930
mucha luz para el espejo.
MENDO: Señora, no se despide
quien deja el alma asistiendo
al culto de vuestros ojos
desde que vive de verlos.935
DIEGO: Yo, prima, no sé de cultos,
porque a Góngora no entiendo
ni le he entendido en mi vida,
pero después nos veremos.
Vanse don MENDO, don DIEGO y don TELLO
INÉS: ¿Qué dices de esto, Leonor?940
LEONOR: No sé, hermana, ni me atrevo
a hablar; y viendo tu pena,
por no afligirte, te dejo.
Vase doña LEONOR
MOSQUITO: ¿Y si yo me atrevo a hablar
y a decirte que aunque luego945
te case con él tu padre,
yo a descasarse me atrevo?
Porque este novio es un macho
y hace mulo el casamiento.
JUAN: Inés, señora, ¿qué dices?950
¿Quédale ya a mi tormento
esperanza que le alivie?
Ya todo el peligro es cierto,
ya dio palabra tu padre,
ya está acetado el empeño,955
ya yo te perdí, señora,
y ya… Pero ¿cómo puedo
referir mayor desdicha
que haber dicho que te pierdo?
INÉS: Don Juan, según yo he quedado,960
ni aun para hablar tengo aliento;
ni yo sé si me has perdido,
ni de mi padre el empeño,
ni si ya ha dado palabra,
ni aun razón tampoco tengo965
para saber de mi pena;
mira qué haré del remedio.
Si hay alguno en el discurso,
es no tenerle don Diego,
ser sujeto tan indigno,970
y mi padre no tan ciego
que no lo haya conocido.
A él con mis quejas apelo,
y a decirle que el casarme
con hombre tan torpe y necio975
es condenarme a morir
o a vivir en un tormento.
MOSQUITO: Y que es pecado nefando
casarte con un jumento.
JUAN: Y si a tu padre le obliga980
de su palabra el empeño
y desprecia tu razón
por su atención que es primero,
¿qué haré, perdiéndote, yo?
MOSQUITO: Lo que yo hago cuando pierdo.985
JUAN: ¿Qué haces tú?
MOSQUITO: Romper los naipes
o llevármelos enteros.
INÉS: Don Juan, mi padre no es
en mi amor tan poco atento
que viendo tan justa causa990
como de quejarme tengo,
a toda una vida mía
anteponga otro respeto.
Esta apelación me falta;
si es tan uno nuestro riesgo,995
admítela, que parece
que no es tuyo mi deseo.
JUAN: ¿Cómo he de admitirla,
Inés, viendo a tu padre resuelto
a cumplir con su palabra,1000
y es de su honor este empeño?
INÉS: Y el mío, ¿no es de mi vida?
JUAN: Sí, pero con él es menos.
INÉS: ¿No puede ser que se mueva
a mi llanto?1005
JUAN: No lo espero.
INÉS: Pues, don Juan, si tu temor
da mi peligro por cierto,
resolvernos a morir,
que aquí no hay otro remedio.
JUAN: Pues ¿para cuándo es, Inés,1010
un atrevido despecho,
que tiene tantas disculpas?
INÉS: Don Juan, no hables en eso;
que aunque es tan grande mi amor,
es mi obligación primero.1015
JUAN: ¿Y ése puede ser amor?
INÉS: Amor es, pero sujeto
a la ley de mi decoro.
JUAN: ¿Que, en fin, niegas un aliento
al temor de mi esperanza?1020
INÉS: ¿Ya no te doy el que puedo?
JUAN: ¿Qué puede importar, si es poco?
INÉS: Pudiendo bastar lo menos
¿por qué he de empeñar lo más?
JUAN: ¿Y si lo requiere el riesgo?1025
INÉS: Vete, don Juan; que los daños
empeñan a los remedios.
JUAN: Esa esperanza me alivia.
INÉS: Pues deja ver el suceso.
JUAN: Quiera Amor que sea feliz.1030
INÉS: Más de mi parte está el ruego.
JUAN: ¡Qué temor!
INÉS: Adiós, don Juan.
JUAN: Guárdete, señora, el cielo.
MOSQUITO: Miren si es verdad que ya
pierde el juicio por don Diego.1035
