El dueño de las estrellas — Jornada I

EL DUEÑO DE LAS ESTRELLAS

Juan Ruiz de Alarcón

Texto basado en la edición príncipe en PARTE SEGUNDA DE LAS COMEDIAS DE DON JUAN RUIZ DE ALARCÓN (Barcelona, 1634). Fue preparado por Vern Williamsen y luego pasado a su forma electrónica en 1998.


Personas que hablan en ella

  • LICURGO, galán
  • El REY de Creta, galán
  • TEÓN, galán
  • PALANTE, cortesano
  • TELEMO, criado
  • CORIDÓN, gracioso, villano
  • DORISTO, villano
  • LIDORO, villano
  • BATO, villano
  • POLIDORO, cortesano
  • Un ALCAIDE
  • SEVERO, viejo grave
  • TELAMÓN, críado de Licurgo, que adopta el nombre de Danteo
  • CRINEO, escudero
  • DIANA, dama, hija de Severo
  • MARCELA, dama
  • MENGA, villana
  • VOZ del oráculo
  • CRIADOS
  • VILLANOS
  • MÚSICOS

JORNADA PRIMERA


Salen al son de chirimías el REY, SEVERO y PALANTE, que sacan pendientes del cuello una medallas doradas. Arrodíllanse ante el altar
REY: Délfica gloria, refulgente Apolo,
del cielo cuarto ilustrador eterno,
a quien los hados concedieron solo
de la luz la tiara y el gobierno;
que desde Arturo al contrapuesto polo,5
y desde el alto impíreo al hondo infierno
con tus piramidales rayos miras,
mientras el carro de diamante giras;
pues Júpiter ordena soberano
que yo en la edad de joven floreciente10
el cetro mueva en la inexperta mano
que dilata su imperio en el oriente;
tu vaticinio, que jamás es vano,
ciego me alumbre y tímido me aliente.
El orden de reinar en paz me explique,15
y en mí y en mi corona pronostique.
VOZ: Pide a Licurgo el árbol venturoso. Dentro
Cubren el altar y tocan chírimías
SEVERO: Aquí cesó el oráculo febeo.
REY: Su respuesta me deja más dudoso.
Su fin no entiendo, y sus palabras creo.20
SEVERO: Interpretarlo, pues, será forzoso,
para cumplir, señor, vuestro deseo.
REY: Diga Palante qué misterio esconde,
según su voto, lo que el dios responde.
PALANTE: Yo entiendo, gran señor, que Apolo ordena25
que de Licurgo el espartano imites
la vida singular, de ciencias llena,
porque el bien de tu reino facilites.
REY: Tu explicación, Palante, es muy ajena
de la verdad, si la razón admites;30
que el cargo de reinar no me reserva
tiempos que dar al culto de Minerva.
PALANTE: Yo quedo convencido, y ya deseo
que vuestra alteza la sentencia obscura
explique del oráculo febeo.35
REY: De este reino cretense la ventura
el santo vaticinio, según creo,
pronostica, y del todo la asegura,
si las leyes traslado a este hemisferio,
que dio Licurgo al espartano imperio.40
PALANTE: Gran rey de Creta, no a tu ingenio agudo
hay ciego enigma, frase no secreta.
REY: ¿Qué decís vos, Severo?
SEVERO: Que no pudo
a la respuesta del mayor planeta
darse otra explicación.45
REY: Pues yo no dudo,
si vuestro gran saber nos la interpreta,
que la entendáis mejor. Decid, Severo.
SEVERO: Obedeceros, no enmendaros, quiero.
“Pide a Licurgo el árbol venturoso”,
dijo el dios, y mi lengua así lo explica:50
No hay árbol para un reino más dichoso
que el de la oliva, porque paz publica;
pues pedirlo a Licurgo el luminoso
Apolo manda, claro significa
que si de él gobernáis acompañado,55
aseguráis la paz de vuestro estado.
Que si, como decís, Febo quisiera
que mandase guardar vuestro estatuto
las leyes que él dio a Esparta, no dijera
que le pidáis el árbol, sino el fruto.60
El árbol dijo; y si esto se pondera,
del mismo causador es atributo,
y de Licurgo mismo la persona
la oliva vendrá a ser de esta corona.
REY: Yo quedo de las dudas satisfecho.65
Vos habéis sus misterios penetrado.
SEVERO: Lo que mandastes, gran señor, he hecho.
Mi explicación pedistes, yo la he dado;
mas no por esto presumió mi pecho
mejor que vos haberlo interpretado;70
que aunque en hacerlo os haya obedecido,
a vuestro parecer estoy rendido.
REY: Si os sujetáis a mí como discreto,
porque soy vuestro rey, Severo amigo,
a vuestro parecer yo me sujeto,75
que de vuestra prudencia soy testigo.
Sin duda es ése el celestial decreto,
y a su precisa ejecución me obligo;
sólo ya resta agora saber dónde
esa oliva de paz la tierra esconde.80
SEVERO: Tu venturoso reino es quien merece
igual tesoro, si verdad pregona
alguna vez la fama, y enriquece
tan estimable piedra tu corona;
pero mudado el nombre, le oscurece85
villano traje la real persona;
que graves causas de piadoso celo
tanto le ocultan a su patrio suelo.
REY: Pues si con otro nombre en traje rudo
su luz eclipsa en ásperas montañas,90
¿quién le hallará?
SEVERO: La humana industria pudo
vencer dificultades más extrañas.
REY: Ya con la vuestra conseguir no dudo
más altas y difíciles hazañas.
SEVERO: Mi ingenio, si gustáis, no dificulta95
desvanecer la nube que le oculta.
REY: De los servicios grandes que habéis hecho,
Severo noble, a mi real corona,
éste será el mayor.
SEVERO: En su provecho
del clima helado a la abrasada zona100
no hay conquista imposible, que mi pecho
no se atreva a emprender. Vuestra persona
mil lustros viva; que al momento parto
a obedecer al dios del cielo cuarto.
REY: Partid, y para gastos del camino105
lo que queráis pedid al Tesorero.
SEVERO: Júpiter os prospere.
Vase SEVERO
PALANTE: Yo imagino
que ha trazado esta ausencia de Severo
en favor de tus ansias tu destino;
que sin su amparo fácilmente espero110
que de su hija goces.
REY: ¡Ay, Palante!
amado espero, y desespero amante.
Vanse los dos. Salen por una parte TEÓN, y CRIADOS con MENGA; y por otra CORIDÓN con una olla
CORIDÓN: ¡Menga! ¡Ah, Menga! (¡Qué embebida Aparte
le está escuchando! Yo vea
casado, prega a los cielos,115
a quien me casó con ella.
Cuando os traigo la comida
con tanto amor, que pudiera
obligar a un duro mármol,
¿me estáis vos haciendo ofensa?120
¡Ea, de esta vez la abraza!
¡Voto a tal, si no tuviera
embarazadas las manos…!)
TEÓN: No tiene el mundo riquezas,
si es que tesoros cudicias,125
que a tu hermosura no ofrezca.
CORIDÓN: (Él habla, y ella le escucha. Aparte
Concertada esta la fiesta.)
TEÓN: Dame los brazos, serrana.
CORIDÓN: (Si llega a brazos con ella, Aparte130
mi mujer caerá debajo;
que tiene muy pocas fuerzas.)
MENGA: Ved que vendrá mi marido.
CORIDÓN: (¡Ay, que la abraza!) Aparte
TEÓN: No temas.
CORIDÓN: (Mas que he de quebrar la olla, Aparte135
Menga, si tanto me aprietas.
Tengo de ver en qué para.
La mano le toma, y Menga
lo sufre. Quiebro la olla.
La arroja
Por Dios, que no ha de comerla.140
Mas he de ver en qué para.
¡A su aposento la lleva!
No puede parar en bien.
Vanse TEÓN y MENGA
¡Lacón, Lacón!
Sale LICURGO, de villano
LICURGO: ¿Que voceas?
CORIDÓN: ¡Favor, que achaques de ciervo145
me amenazan la cabeza!
LICURGO: ¿Pues cómo?
CORIDÓN: Ese pasajero
a mi mujer me requiebra.
LICURGO: Si tú, que eres su marido,
no lo estorbas, ¿cómo intentas150
que yo me encargue de hacerlo?
CORIDÓN: Yo só, Lacón, una bestia,
y no hacen caso de mí.
LICURGO: Tú eres su marido, llega;
que siéndolo, bastará155
a estorbarlo tu presencia.
CORIDÓN: Pues venid vos a ayudarme.
LICURGO: Yo iré contigo. No temas;
que la razón te acompaña.
CORIDÓN: ¡Ah, mujer!160
Salen MENGA y TEÓN
CRIADO 1: Villano, espera.
Hablan aparte MENGA y TEÓN
MENGA: Éste es mi esposo.
TEÓN: Yo haré
que mi gente le entretenga.
¡Detened ese villano!
CRIADO 1: Está haciendo la cuenta
para pagar la posada.165
No estorbéis.
CORIDÓN: ¿Y para hacerla
estorbo?
CRIADO 1: Sí.
CORIDÓN: Pues errarse
querran contra mí en la cuenta.
Mire, señor, de cebada…
TEÓN: ¡Villano, aparta!170
CORIDÓN: Esta hacienda
está a mi cargo, y yo soy
quien ha de dar cuenta de ella.
TEÓN: ¡Echadle a palos!
CORIDÓN: ¿Que me echen
a palos? ¿Qué tierra es ésa?
CRIADO 1: Esto es palos.175
Aporréanlo
CORIDÓN: ¡Ay de mi!
Palos es muy mala tierra.
LICURGO: ¡Tened! No le maltratéis,
tras hacerle tanta ofensa,
que no es justo castigar
en él vuestra culpa mesma.180
CRIADO 1: Este villano está loco.
CRIADO 2: Morir sin duda desea.
CRIADO 1: No conoce de Teón
la cólera y la fiereza.
CRIADO 2: Presto probará sus manos,185
si prosigue lo que intenta.
LICURGO: ¿De qué tirano crüel,
de qué barbaro se cuenta
que a los ojos del marido
emprenda cosas tan feas?190
TEÓN: ¿No veis qué puesto en razón
es el villano?
LICURGO: A las fieras
oprime su fuerte yugo.
TEÓN: Sin duda enojarme intentas.
LICURGO: Yo lo que es justo pretendo.195
Da un bofetón a LICURGO
TEÓN: Pues, villano, aunque lo sea,
ni te opongas a mi gusto,
ni a mi grandeza te atrevas.
LICURGO: Coridón, dame ese tronco;
que con él verá esta sierra200
la venganza de este agravio
con sangre escrita en sus penas.
Quítale a CORIDÓN el bastón, y ríñen; y vanse retirando TEÓN y sus CRIADOS
MENGA: ¡Ay de mí! ¿Qué puedo hacer?
CORIDÓN: ¡Buena la habéis hecho, Menga!
Vase MENGA
CRIADO 1: ¡Tente, villano!205
TEÓN: ¿Qué hacéis?
¡Matadle!
CORIDÓN: ¡Aquí de la aldea!
¡Acudid todos, mancebos,
que a mí, para las pendencias,
desde que quebré la olla,
se me han quebrado las fuerzas!210
Salen TELAMÓN y algunos VILLANOS
CRIADO 1: Libra, señor, tu persona;
que el número se acrecienta
de villanos.
TEÓN: Mientras subo
a caballo, su violencia
resistid.215
Vase TEÓN
LICURGO: ¿Huyes, cobarde?
VILLANO: ¡Mueran los crïados, mueran!
LICURGO: No mueran. ¡Tened, amigos!
Que no es justo que padezcan
del delito de su dueño
ellos sin culpa la pena;220
antes, pues por él sus vidas
como leales arriesgan,
merecen premio, y a mí
me obligan a su defensa.
Id en paz; y porque acaso225
los mancebos de esa aldea,
que alborotados concurren,
ni os impidan ni os ofendan,
os acompañe Danteo.
Señalando a TELAMÓN
CRIADO 1: Estatuas merece eternas230
tal prudencia en ofendido,
y en villano tal nobleza.
Vanse los CRIADOS
LICURGO: Danteo, escucha.
Habla aparte a TELAMÓN
Al descuido
con disimulo y cautela,
del nombre te has de informar235
del que me hizo esta ofensa;
que yo no se lo pregunto,
porque con eso les diera
recelos de mi venganza,
y de mi intento sospechas.240
TELAMÓN: No volveré sin saberlo.
Vase TELAMÓN
CORIDÓN: Por Dios, Lacón, gran paciencia
habéis tenido en quitarnos
de las manos esta presa.
LICURGO: Si se escapó el ofensor,245
venganza fuera de bestia
quebrar la furia en la capa.
CORIDÓN: Antes fuera justa empresa,
pues hacerme quiso toro,
que yo en vengarme lo fuera.250
Vanse todos. Salen SEVERO, con gabán, y TELEMO
SEVERO: En este desierto prado,
ciudad de plantas y flores,
hoy todos los labradores,
según he sido informado,
de las vecinas aldeas255
concurren a celebrar
fiestas, que, del luminar
más claro, llaman febeas.
TELEMO: Ya bajan mil por el monte.
SEVERO: (Hoy goza buena ocasión Aparte260
mi artificiosa invención,
si es por dicha este horizonte
el depositario mudo
del sabio Licurgo.) Atiende,
Telemo.265
TELEMO: ¿Qué mandas?
SEVERO: Tiende
en este desierto rudo
todas mis mercaderías.
TELEMO: El jüicio he de perder.
¿Que hayas dado en mercader
tú, que este reino regías?270
SEVERO: Cuando consiga el efeto,
aprobarás la mudanza;
y en tanto que no se alcanza,
obedece y ten secreto.
Hacen dentro ruido de baile de villanos
TELEMO: ¡Qué regocijados vienen275
los villanos!
SEVERO: Dan al dia
holocaustos de alegría.
TELEMO: El seso en las plantas tienen.
SEVERO: Débenle de celebrar
también sus fiestas a Baco.280
TELEMO: Mientras yo la tienda saco,
puedes tú verlos bailar.
Salen LICURGO, CORIDÓN, LIDORO, BATO, VILLANOS y MÚSICOS, cantando al son del villano, y bailando. Estén SEVERRO y TELEMO, que tiende en el teatro varias cosas, como espadas, guitarras, libros y vestidos, y lo demás que se nombra adelante. Cantan los MÚSICOS
MÚSICOS: “Sacrificios soberanos dan a Febo los serranos. Hoy las humildes aldeas celebran glorias febeas, dando al dios que luz envía, por un año sólo un día, y de millares de frutos voluntades por tributos. Por los bienes recebídos, devotos y agradecidos los serranos, hoy le dan sacrificios a Titán.”
LICURGO: ¿Tú no bailas? ¿Qué tristeza,285
Coridon, la tuya es?
CORIDÓN: Para menear los pies
pesa mucho la cabeza.
LICURGO: ¿Al fin se despareció
tu mujer?290
CORIDÓN: Si, desde el dia
que el cortesano queria…
–ya entendéis–se me escondió.
Pero tras este pesar
otro, Lacón, muy mayor
me aflige.295
LICURGO: ¿Y es?
CORIDON: Un temor.
LICURGO: ¿De qué?
CORIDÓN: De que la he de hallar.
LIDORO: Hora es ya de comenzar
las pitias fiestas y juegos.
Fuertes, valerosos griegos,
¿hay quién me apueste a luchar?300
CORIDÓN: Luchemos los dos, Lidoro.
LIDORO: ¿Yo con vos? ¡Guarda!
CORIDÓN: ¿Teméís?
LIDORO: Si, Coridón; que tenéis
tanta fuerza como un toro.
CORIDÓN: Y si es pulla, que no valga.305
¡Mal haya quien me casó!
BATO: A correr apuesto yo.
Si alguno se atreve, salga.
CORIDÓN: Quien se atreva hay en el prado.
Corramos, Bato, los dos.310
BATO: No, con vos no, porque vos
correréis como un venado.
CORIDÓN: ¿Otra vara? Mas, ¿qué tienda
es ésta de varias cosas?
SEVERO: Baratas son y curiosas.315
CORIDÓN: ¡Quien tuviera mucha hacienda
para comprarlas!
Sale TELAMÓN
LICURGO: Danteo,
en buen hora hayas venido.
Hablan aparte LICURGO y TELAMÓN
TELAMÓN: A tu ofensor he seguido;
mas fue vano mi deseo.320
Recatáronse de mí
de suerte, que en tres jornadas,
ni en caminos ni posadas
nombrarle jamás oí.
Volverme al fin me mandó;325
pero ya que su recato
me ocultó el nombre, un retrato
de una dama permitió
su descuido a mi deseo
guardarle, que puede ser330
que contigo venga a hacer
lo que el hilo con Teseo.
Por dicha sera instrumento
para salir de esta duda.
LICURGO: Con el tiempo y con su ayuda335
espero lograr mi intento.
Pagaráme el bofetón
aquella mano atrevida;
que el cielo me dará vida,
y mi cuidado ocasión.340
CORIDÓN: En mi vida me agradó
cosa como este vestido
Mas si Menga se me ha ido,
¿para qué le quiero yo?
BATO: A un manso darle podrá345
esta esquila presunción.
LIDORO: Compradla vos, Coridón.
CORIDÓN: ¿Otra vara? ¡Bueno va!
Vanse BATO, LIDORO y CORIDÓN
MÚSICOS: “Sacrificios soberanos dan a Febo los serranos.”
Vanse los VILLANOS y los MÚSICOS
LICURGO: Agora quiero llegarme,350
que está solo el mercader;
que espada habré menester,
pues que trato de vengarme.
TELAMÓN: Compra también para mí.
LICURGO: Viejo honrado, el claro Febo355
os guarde.
SEVERO: Y a vos, mancebo.
¿A que os inclináis aquí?
Algo comprad.
LICURGO toma una espada y tiéntala
LICURGO: Eso quiero.
Paréceme que esta espada
está bien aderezada,360
y mal templado el acero.
SEVERO: Pues ved ésta, que al dios Marte
adornar pudiera el lado.
Toma LICURGO otra y tiéntala
LICURGO: Pudiera, a no estar pasado.
SEVERO: (No sois bisoño en el arte.) Aparte365
¿No os contentará ninguna?
LICURGO: Con todo, pienso comprar
estas dos. ¿Que os he de dar?
SEVERO: Costaros ha cada una
seis monedas.370
LICURGO: Porque veo
que os pusistes en razón,
Dale dineros, y las espadas a TELAMÓN
no os replico. Tú al meson
las lleva al punto, Danteo.
Habla aparte a TELEMÓN
Escóndelas. Nadie vea
la prevención hasta ver375
el efeto.
TELAMÓN: (Así ha de hacer Aparte
el que vengarse desea.
Vase TELAMÓN
SEVERO: Ved si queréis otra cosa.
LICURGO mira libros
LICURGO: Estos libros, ¿de quién son?
SEVERO: Las leyes con que Solón380
a Atenas hizo dichosa,
son éstas.
LICURGO: A no haber sido
el reino con él ingrato
en favor de Pisistrato,
ambicioso y presumido,385
fuera más dichosa Atenas.
SEVERO: Él fue, sin ajeno agravio,
el legislador más sabio.
LICURGO: Ligeramente condenas
los demás, y es imprudencia.390
SEVERO: (Parece que lo ha sentido.) Aparte
Pues decid, ¿quién le ha podido
hacer jamás competencia?
Que Licurgo puede ser
estrella en comparación395
del claro sol de Solón.
LICURGO: (¡Qué arrojado mercader!) Aparte
Más sabréis de mercancías
que de leyes.
SEVERO: Imprudente
fuera en fundar solamente400
en mi opinión mis porfías.
A muchos sabios he oído
asentar esto por llano;
y dicen mas, que tirano
Licurgo a su patria ha sido405
en las leyes que le dio.
Los efetos lo probaron,
pues apenas las juraron,
cuando de su patria huyó,
porque no le compelieran410
a derogallas, y es cierto
que no se hubiera encubierto
si justas sus leyes fueran.
LICURGO: Quien tal piensa se ha engañado.
(A cólera me ha movido.) Aparte415
SEVERO: (¿El color habéis perdido? Aparte
¿La ira os ha demudado
cuando injurias escucháis
de Licurgo, y con pasión
natural inclinación420
a letras y armas mostráis?
Hallé a Licurgo, vencí,
logré mi intención; que mal
puede la sangre real
no dar resplandor de sí.)425
Ya el encubrirme es en vano.
¿Conocéis esta medalla?
Muéstrale la del pecho
LICURGO: Conocerla y respetalla
por su dueño soberano
es fuerza, y a vos por ella.430
SEVERO: Puesto que debéis saber
que es ley el obedecer
a quien mereció traella,
venid al punto conmigo.
LICURGO: ¿Dónde me queréis llevar?435
SEVERO: El rey de Creta a llamar
os envía, su orden sigo.
LICURGO: (¡Dioses! ¿Si me ha conocido? Aparte
El vicio es Ulises griego.
La propria pasión el fuego440
descubrió, y haber caído
no es mucho en descuido tal;
que, ¿quién prevenir pudiera
tal cautela? ¿Quién creyera
que en el grosero sayal445
viniera encubierto asi
el engaño cortesano?
El resistir es en vano;
mas negaré, pues de mí
no tiene ciertos indicios.)450
¿Qué puede querer, señor,
el rey a un vil labrador?
SEVERO: Secretos son los jüicios
de los reyes. Vos callad
y obedeced.455
LICURGO: Justa ley
es la voluntad del rey.
Ya le obedezco; guïad.
Hablan aparte TELEMO y SEVERO
TELEMO: ¿Esto sólo ha pretendido
tu disfraz?
SEVERO: Si, hasta que esté
en la corte encubriré460
el haberle conocido.
Vanse todos. Salen DIANA y MARCELA
MARCELA: A la mitad ha llegado
de su curso tenebroso
la noche negra. Al reposo
rinde, Dïana, el cuidado.465
DIANA: Hasta que venga mi hermano
Polidoro, estando ausente
mi padre, no es conveniente
entregarme al sueño vano.
MARCELA: El rey le llamó, y ya ves470
que las cosas de palacio,
como son graves, de espacio
mueven los pesados pies.
DIANA: Eso mismo es, mi Marcela,
despertador del cuidado;475
que a mi pecho enamorado
cualquier novedad desvela.
Como por el rey, amiga,
me abrasa el amor tirano,
haber llamado a mi hermano480
a mil discursos me obliga;
y así, mientras temo y dudo
entre esperanza y deseo,
no verás que de Morfeo
me entregue al silencio mudo.485
Sale CRINEO
CRINEO: Palante, señora mía,
te quiere hablar.
DIANA: ¿Quien?
CRINEO: Palante
cierto recado importante
dice que con él te envia
tu hermano. ¿Abriréle?490
DIANA: Aguarda,
que estando mi padre ausente
y mis hermanos, decente
no será.
MARCELA: ¿Qué te acobarda?
DIANA: Mi justo recato.
MARCELA: Es vano;
que salvoconducto tiene495
el mensajero que viene
con licencia de tu hermano.
DIANA: Bien dices. Abrirle puedes.
Vase CRINEO
MARCELA: A la mujer que es honrada,
no la tienen tan guardada500
inexpugnables paredes
como su proprio valor.
Viviendo tú como debes,
nunca de escrúpulos leves
temas ofensa en tu honor.505
Salen el REY y PALANTE, de noche. Hablan aparte los dos
REY: Sola con su prima está.
PALANTE: Bien tu dicha lo ha dispuesto.
REY: Bella Dïana…
DIANA: ¿Que es esto?
¿Es el rey?
REY: Sí, rey es ya
quien de tan altos despojos510
dueño se puede llamar,
y se llega a coronar
de los rayos de tus ojos.
DIANA: ¿Quién, Palante, esperaría
de vos tal engaño?515
PALANTE: Es ley
la obediencia de mi rey.
REY: Si hay culpa aquí, toda es mía.
DIANA: Bien, recelando mi daño,
resistió mi corazón;
tú, prima, fuiste ocasión.520
MARCELA: ¿Quién previniera este engaño?
REY: ¿Qué es esto? ¿En qué demasías
se fundan estas querellas?
Mira, Diana, que de ellas
van ya naciendo las mías.525
Cuando yo, tan satisfecho,
tan firme y tan confïado
del amor que me has mostrado
con favores que me has hecho,
me desvelo en fabricar530
engaños y fingimientos,
con que a nuestros pensamientos
no impida el tiempo y lugar
tu hermano, a quien descuidado
en mi antecámara tengo,535
mientras yo, mi gloria, vengo
tan secreto y recatado
a gozar de la ocasión
que yo estimo y tú deseas,
si no es que mudable seas,540
o fingida tu afición;
¿te afliges, riñes y alteras,
y con desdén tan extraño
te ofendes del mismo engaño
que pensé que agradecieras?545
DIANA: Supremo Rey, no te espante
en mi recato este efeto;
que bien cabe en un sujeto
ser honrada y ser amante.
Lo que no puede caber,550
según natural razón,
en un mismo corazón,
es el amar y ofender.
Tú, pues con exceso igual
procuras mi deshonor,555
o no me tienes amor,
y siendo así, me está mal
arriesgar por ti mi fama;
o si tu pecho es fïel,
dos contrarios miro en él560
que a un tiempo me ofende y ama.
Y si es así, no te espante,
si ofender y amar en ti
caben, que quepan en mí
ser honrada y ser amante.565
REY: En venirte a ver, no creo
que te ofendo; antes pensaba,
señora, que te obligaba;
que si el amor es deseo
de gozarse, y mis despojos570
dices que adora tu amor,
¿no es tu lisonja mayor
el presentarme a tus ojos?
DIANA: No es lisonja, si con daño
de mi honor y fama ha sido;575
y prueba el haber venido
a verme con tal engaño
que mi ofensa conocías;
que es muy claro que no usaras
de cautela si pensaras580
que en ello gusto me hacías.
REY: No concluye esa razón.
La mujer de amor más ciega
quiere parecer que llega
forzada a la ejecución;585
y así yo, que el tuyo creo,
por servirte te he engañado,
pues con eso he disculpado
y cumplido tu deseo.
Si amarme juran tus labios,590
y si has visto mis finezas,
¿por qué en vanas sutilezas
fundas injustos agravios?
De livianos devaneos
no nazcan necias venganzas;595
logremos las esperanzas
de tan ardientes deseos.
¡Dame esos brazos…!
DIANA: Advierte…
REY: …que la ocasión vuela y pasa.
DIANA: …que eres…600
REY: Quien por ti se abrasa.
DIANA: …que soy…
REY: Quien me da la muerte.
Licencia a todo me has dado,
pues que tu amor me declaras;
y si tú honesta reparas,
yo resuelvo confïado.605
Y con justa causa emprendo
el fin que el amor desea,
pues aunque airada te vea,
no he de pensar que te ofendo.
DIANA: (Resuelto está. ¿Que he de hacer? Aparte610
Tiene ocasión, tiene amor…
Mas para guardar mi honor,
la industria me ha de valer.)
¿Que importa que finja enojos
y recatos de mi fama,615
cuando de mi amor la llama
brotando está por los ojos?
Ciega de amante me veo;
que la mujer que ha llegado
a declarar su cuidado,620
rendida está a su deseo.
Vencido está ya el honor,
prostrada la honestidad.
Perdone esta libertad
mi obligación a mi amor.625
Mas esta resolución
que a tal exceso me mueve,
puesto que al honor se atreve,
no aventure la opinión.
Dispongámoslo de modo630
que mis crïados, señor,
no entiendan mi deshonor,
porque no se pierda todo.
Oye, Marcela. La casa
con tal recato y cuidado635
dispón, que ningún crïado
pueda entender lo que pasa.
MARCELA: Fïarlo puedes de mi.
Vase MARCELA
DIANA: Tú permite que un momento
prevenga en este aposento640
albergue digno de ti,
y que asegure el secreto;
porque en el estar podría
alguna crïada mía,
que de este amoroso efeto645
parlero testigo sea,
y la quiero retirar.
REY: Nunca pretende infamar
quien como noble desea.
Mas abrevia, que es eterno650
un punto sin tu presencia.
DIANA: Los instantes de tu ausencia
trueco yo a siglos de infierno.
Vase DIANA
PALANTE: Mil veces dichoso amante
quien tal bien llegó a alcanzar.655
REY: Ya, ya me puedes llamar
dichoso, ya rey, Palante.
Sale MARCELA
MARCELA: La gente está como pudo
pintarla vuestro deseo;
que en las aguas del Leteo660
la baña el silencio mudo.
REY: ¡Ay, Marcela amiga! Piensa
que mi agradecido pecho,
de este gusto que me has hecho
no halla justa recompensa.665
Sale DIANA, con una espada desnuda
DIANA: Escúchame, rey, primero
que des un paso adelante,
si no quieres que el camino
te impida un mar de mi sangre.
Pone la guarnición de la espada en el suelo, y punta al pecho
REY: ¿Que es esto? Di, ya te escucho.670
DIANA: Del soberano linaje
ya de dioses, ya de reyes,
se originó el de mi padre.
De esto no hay por qué te traiga
testimonios, tú lo sabes;675
que la estimación lo prueba
con que siempre le trataste.
Conmílite de tu efigie
le hiciste, precioso esmalte
de su pecho, heroica insignia680
que gozan solos tus grandes.
Hoy la plata de sus canas
que te obedecen leales,
del oro de esta corona
ornara el sagrado engaste,685
si diesen puerta en su pecho,
cuando eras pequeño infante,
a tiranas ambiciones
sus invencibles lealtades.
Y no sólo huyó las sienes690
a las insignias reales,
mas las defendió en las tuyas
tan a costa de su sangre,
y con tal valor, que en Grecia
no hay región que no pagase695
mares de púrpura humana
a sus liquidos corales.
Si de su valor te olvidas,
esos despojos de Marte,
Mira adentro
aunque mudos, lo pregonen,700
y aunque enemigos, lo alaben;
dígalo este blanco acero,
que en mil batallas campales
o fue de Júpiter rayo
o fue de la muerte alfanje.705
Y si estas memorias pierdes,
y quieren tus ceguedades
que sus pasadas vitorias
presentes premios no alcancen,
dígalo agora su ausencia,710
pues por servirte, y por darle
paz a tu reino, y cumplir
los decretos celestiales,
partió a buscar a Licurgo,
sin que estorben su viaje715
de su senectud prolija
caducas debilidades.
Y cuando a su casa ilustre
deben por hazañas tales
cercar murallas de acero,720
cerrar puertas de diamante.
Ingrato tú las ofendes,
tirano tú las combates,
injusto tú las quebrantas
y engañoso tú las abres;725
y barbaramente opuesto
a las leyes naturales,
debiéndole tu honor,
el suyo quieres quitarle.
¿Qué troglodita inhumano,730
scita crüel, duro alarbe,
qué bruto habita los yermos,
qué fiera los montes pace,
que ingratos al beneficio,
a quien les obliga agravien,735
a quien les defiende ofendan,
y a quien les da vida maten?
Si eres rey, guarda justicia;
si eres hombre, no quebrantes
de la razón imperiosa740
el poderoso dictamen.
Si con amor te disculpas,
¿no fuera exceso más grave
darme la mano de esposo
que hacer injuria a mi padre?745
Y si abrasado reservas
libertad para enfrenarte,
y no ser mi esposo, siendo
conformes las calidades;
también la tendrás, si quieres750
ser justo, para forzarte
a no atropellar ingrato
obligaciones tan grandes.
Que yo no te adoro menos,
y aunque es la mujer más frágil,755
opongo el freno de honrada
a las espuelas de amante;
y así, o revoca tu intento,
y sin que esa línea pases
que de tus injustos pies760
besa las extremidades,
a tu palacio te vuelve,
o verás que al mismo instante
que para acercarte a mí
un movimiento señales,765
sobre esta espada me arrojo,
y que a recebirte sale
mi vida, y que sacrifico
a mi honestidad mi sangre;
que ejemplo soy de matronas,770
que doy a mi honor quilates,
a las historias mi nombre,
y a mi fama eternidades.
MARCELA: (¡Gran valor!) Aparte
PALANTE: (¡Gran fortaleza!) Aparte
REY: (¡Determinación notable!) Aparte775
Dïana hermosa…
DIANA: No tienes
que persuadirme. Ausentarte
sólo ha de ser la respuesta,
si no quieres que me mate.
REY: ¡Plugiera a los dioses santos780
que pudieran quebrantarse
los pactos que con Atenas
hizo la paz inviolables!
No debes tú de ignorar
que cuando en fuegos marciales785
Creta y Atenas ardían,
fue condición de las paces
que con recíprocas suertes
eternamente se casen
entre sí de los dos reinos790
los reyes y los infantes.
Conspirarán contra mí
mis gentes si despertase,
quebrantando estos conciertos,
nuevos incendios de Marte.795
Perdiera el reino y a ti,
y tú a mí; y temores tales
la mayor gloria me quitan
que el dios de amor puede darme.
DIANA: Pues si a tu razón de estado800
atiendes tú, no te espantes
de que yo atienda a la mía.
REY: Sí, pero…
DIANA: ¡Tente! No pases
adelante, o me doy muerte.
REY: Ya vuelvo atrás. No derrames805
de esa caja de cristal
los animados granates.
¡Ah, enemiga de ti misma!
¿Tanto pueden tus crueldades?
¿Más que darme vida a mi,810
quieres, ingrata, matarme?
¿Con tu muerte me amenazas?
¡Ah, inhumana, qué bien sabes
que de mi amor no pudiera
otro que mi amor guardarte!815
Amor con amor pelea.
¿Quién vio más estrecho lance?
Uno me manda que vivas,
y otro muere por gozarte.
DIANA: El segundo es imposible820
que su pretensión alcance;
y dar efeto al primero
es vencerte y obligarme.
REY: ¡Ay de mí! ¿Qué puedo hacer?
¡Perder la Ocasión!825
Hablan aparte el REY y PALANTE
Palante,
no esperando que otra ofrezca
el cabello, es fuerte trance.
PALANTE: Pues goza de ésta, y no temas
que por mas que te amenace
con su muerte, la ejecute.830
REY: ¿Que arriesgue me persüades
lo que perdido una vez,
no es posible remediarse?
¿Temerlo no es desvarío,
pues la ves resuelta, y sabes835
que a mujer determinada
cualquier imposible es fácil?
PALANTE: Pues encomiéndalo al tiempo.
Rey eres. No han de faltarle
a tu poder ocasiones.840
REY: Eso es forzoso.
DIANA: ¿Qué haces?
Resuélvete ya. Resuelve
o el partirte o el matarme.
REY: Venciste, ingrata, venciste.
Vive, y logra tus crueldades;845
mas no esperes otra vez
que tus favores me engañen.
Ya no soy tuyo, Dïana;
ya ni me nombres ni canses
con papeles y recados;850
que si de Amor las verdades
se conocen en las obras,
tu falsedad declaraste,
pues a todo lo que dices,
contradice lo que haces.855
Y pues náufrago mi amor
del mar de tu engaño sale,
le darán presto otros brazos
dulce puerto en que descanse.
DIANA: Eso no. ¡Detente, espera;860
que es eso también matarme!
REY: Porque te quiero te matas,
¡y te mato con mudarme!
DIANA: Como honrada te resisto,
y te celo como amante.865
REY: ¿Luego quieres que te tenga
firme amor?
DIANA: O que me mates.
REY: ¿Sin deseo ni esperanza?
DIANA: Sólo quiero que le guardes
decoro a mi honestidad.870
REY: ¿Cómo puede amor guardarle?
¿Permites la causa, y niegas
sus efetos naturales?
DIANA: Eso quiero que te deba
la estimación de mis partes.875
REY: Portentos pides.
DIANA: Amor
es dios y milagros hace.
REY: Hacerlos quiero por ti;
que tus honestas crueldades,
aunque me ofenden, me obligan.880
DIANA: ¡Eso sí que es obligarme!
REY: Tuyo seré eternamente,
sin que los límites pase
de tu honestidad mi amor.
DIANA: En mí verás un diamante.885
REY: Guárdente, mi bien, los dioses.
Vase el REY
DIANA: Los dioses, mi bien, te guarden.
Vase DIANA
PALANTE: ¡Válgate Dios por mujer,
tan honrada como amante!
Vase PALANTE
MARCELA: ¡Válgate Dios por galán,890
tan firme como cobarde!
Vase MARCELA

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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