JORNADA SEGUNDA
Salen don CRISTÓBAL de Mora, del hábito de Cristo, el CABALLERO de Gracia y otros
CRISTÓBAL: Las cartas que de favor
la princesa ha recibido
del cardenal monseñor;1190
las ha su alteza leído
con muchas muestras de amor;
y las reliquias que aplica
para el monasterio real
que a las Descalzas fabrica1195
agradece al cardenal,
y por ellas significa
el favor que desea hacer
a vuesa merced.
CABALLERO: En eso
muestra la princesa ser1200
hija de quien tuvo en peso
la Iglesia, que iba a caer
por la impiedad luterana
que enfrenó en tiempo sucinto
contra la furia alemana.1205
CRISTÓBAL: Heredó de Carlos quinto
la princesa doña Juana
su cristiandad y valor,
y de Felipe segundo,
su hermano y nuestro señor,1210
el celo con que en el mundo
es de la fe defensor.
Hame mandado su alteza
que por extenso me informe
de su persona y nobleza,1215
porque con ella conforme
cuerdamente la largueza
con que merced le ha de hacer
mientras en Madrid asista.
CABALLERO: Aunque es arrogancia el ser1220
de si mismo coronista,
fuerza es el obedecer.
Módena, ciudad ilustre
estimada en Lombardia
por una de las mejores1225
que honran aquella provincia,
desde inmemorables tiempos
dio solar y casa antigua
al apellido de Gracia,
blasón de nuestra familia.1230
Cuento noblezas del mundo
por dar a vueseñoría
verdadera relación,
puesto que de más estima
es la virtud que la sangre.1235
CRISTÓBAL: Una y otra califican,
y cuando las dos se hermanan
el valor inmortalizan.
CABALLERO: Diome a Jacobo de Gracia
por padre el cielo y mi dicha,1240
de aquella ciudad espejo,
y por madre a Margarita,
noble y célebre matrona,
apacible, recogida,
ni en el gobierno severa,1245
ni en el castigo remisa.
En fin, casi con las partes
que en la mujer fuerte pinta
Salomón en sus Proverbios,
si es de esta hipérbole digna.1250
Diome también una hermana
a su virtud parecida,
de su valor heredera
y, en fin, de tal madre hija.
Casáronla con Lamberto,1255
en quien su ascendencia cifra
el valor que dio a su casa
sangre generosa y limpia.
Quisieron hacer lo propio
conmigo, mas no se inclina1260
mi natural a este estado;
otro más noble me obliga,
y después de mil trabajos
que ocasionaron mis dichas
y ampararon mi inocencia,1265
el ánimo noble inclina
y piedad de Monseñor
Julio Cataño que iba
a Roma a instancia del Papa,
que en su casa me reciba.1270
Hízome su secretario,
y al cabo de algunos días
en que mereció alcanzar
un capelo y una mitra,
dio el cargo de mayordomo1275
de su casa y su familia
a Lamberto, mi cuñado;
pienso que a intercesión mía.
Crecí en crédito y amor,
y al mismo paso la envidia1280
creció en los interesados;
pero sin ella ¿quién priva?
Verdad es que ocasionó
mi condición enemiga
de callar faltas ajenas,1285
siendo tan grandes las mías,
su enojo, porque, avisando
al cardenal lo que veía
digno en casa de remedio,
fui causa de algunas riñas.1290
En fin, por esto o por todo,
con mi cuñado conspiran
mis domésticos contrarios;
mas no me desautorizan
con monseñor, pues, discreto,1295
testimonios averigua,
que a la verdad hermosean
afeites de la mentira.
Afrentados, pues, de ver
que sus intenciones sirvan1300
de escala, por donde suba
mi privanza más arriba,
una noche se conciertan
de esconder tras las cortinas
de mi cama una mujer1305
de las que en Roma hay perdidas.
Hizo esta hazaña el dinero;
meten la engañosa espía,
acuéstome descuidado
y al cardenal luego avisan,1310
que, incrédulo de tal cosa,
entra en mi aposento, y mira
aquel caballo troyano,
vil preñez de su malicia.
Llueven luego acusaciones1315
sobre mí, mofas y risas,
el torpe honesto me llaman,
de hipócrita me bautizan;
pero, sin precipitarse
el cardenal, examina1320
en mi rostro la inocencia,
donde es la vergüenza firma.
Llama a la mujer aparte,
amenázala que diga
la verdad, y sobre el potro1325
del temor, en fin, publica
los cómplices de mi agravio,
los ardides de la envidia,
la fuerza de la verdad
y el poder de la justicia.1330
Los demás, avergonzados,
su insulto, mudos, confirman,
que la turbación es juez
que se condena a sí misma.
lndignóse monseñor,1335
y a que dé cuentas obliga
a Lamberto de su hacienda
y que a los demás despida.
Mas salió de ellas tan mal,
que en solas cuatro partidas1340
en cuarenta mil ducados
le alcanza y le necesita
a vender toda su hacienda,
y no alcanzando estas ditas,
preso, y tarde arrepentido,1345
favores vanos mendiga.
Yo, que de aquel testimonio
libré, gracias infinitas
di al cielo, busco terceros
que por mí al cardenal pidan1350
dé licencia a mi quietud,
en el palacio oprimida,
para que, libre con ella,
seguro de enredos viva.
Tanto pudieron los ruegos,1355
mis lágrimas y porfía,
que, su voluntad forzando,
me vino a decir un día,
“No quiero, Jacobo, creer
que ingratitud os obliga1360
a que por vos mi afición
no sea bien correspondida.
Sé vuestro natural quieto,
lo que en palacio peligra
la virtud siendo envidiada,1365
y aunque por mí conocida
contra todos os defiendo,
soy hombre, y tal vez podrían
verisímiles engaños
acreditar sus mentiras.1370
Muchos contrarios tenéis,
y para que no os persigan,
es bien que salgáis de Roma.
A la Infanta de Castilla,
princesa de Portugal,1375
el cardenal mi tío envía
para el monasterio ilustre
y el hospital que edifica
en Madrid, entre otras cosas,
una caja de reliquias,1380
que son, de su devoción,
las prendas de más estima.
Partid con este presente,
veréis la mejor provincia
de Europa, donde la Iglesia1385
da a la fe segura silla;
donde las ciencias florecen,
donde la nobleza habita,
donde el valor tiene escuela
y donde el mundo se cifra.1390
Si os queréis quedar en ella
–que a todos su corte hechiza–
llevando en vuestro favor
cartas de mi tío y mías,
su alteza os hará merced,1395
y si en su reino os prohija,
yo os impetraré del Papa
alguna prebenda rica.”
Vi el cielo abierto con esto,
dile las gracias debidas;1400
deseaba ver a España,
dispuse, en fin, mi partida.
Llegué a esta corte famosa,
di las cartas y reliquias
a la señora princesa,1405
recibiólas de rodillas,
y a don Cristóbal de Mora
me manda acudir, que es dicha
no pequeña el enviarme,
señor, a vueseñoría,1410
cuya fama y cristiandad
hasta nuestra Italia admira,
y en cuyo favor espero
el buen fin de mi venida.
CRISTÓBAL: Yo, señor Jacobo, estoy1415
contento con la noticia
que de sus cosas me ha dado,
y hago de ellas justa estima.
Informaré a la princesa,
haciendo de parte mía1420
lo que pudiese en su aumento;
mas espere, que ella misma
sale de palacio.
CABALLERO: Irá
a las Descalzas a misa.
CRISTÓBAL: Y a ver a la emperatriz,1425
su hermana, doña María.
Sale la PRINCESA de viuda, don DIEGO y acompañamiento
PRINCESA: Al rey, mi señor hermano,
he enviado a convidar
para que me venga a honrar
y con su celo cristiano1430
la fiesta nuestra autorice
y aumente su devoción.
DIEGO: Será la consagración
con su presencia felice.
PRINCESA: Ya mis Descalzas desean1435
que se pase el Sacramento
a su iglesia, y así intento
que este mes cumplido vean
su esperanza religiosa,
porque con su esposo estén,1440
y a las reliquias también
que con mano generosa
me ha enviado el cardenal
de San Marcelo, deseo
hacer un rico trofeo1445
luego que del Escorial
venga mi señor el Rey;
con ellas le haré un convite,
que sé el gusto con que admite
las joyas de nuestra ley.1450
CRISTÓBAL: Aquí, gran señora, está
quien las trujo desde Roma,
y quien a su cargo toma
su aumento, la servirá
con satisfación debida,1455
que su virtud y nobleza
merecen que vuestra alteza
le haga merced tan cumplida.
PRINCESA: Yo tengo deso cuidado,
pues sois hombre de valor.1460
El rey, mi hermano y señor,
ocho encomiendas me ha dado
de Cristus en Portugal,
por que a mi disposición
las de a sujetos que son1465
de sangre noble y leal.
Como aquí vivir queráis
y a vuestra patria olvidéis,
una de ellas gozaréis
si en Portugal os prohijáis.1470
¿Qué decís?
CABALLERO: Que el interés
de servir a vuestra alteza
tengo por naturaleza.
PRINCESA: Procurad prohijaros, pues,
y a don Cristóbal de Mora1475
por la encomienda acudid
cuando volváis a Madrid.
CABALLERO: Inmortaliza, señora,
la fama tal cristiandad.
CRISTÓBAL: Ya somos de una nación;1480
yo haré que la prohijación
le den con facilidad.
Acuda a verme después.
Vanse si no es el CABALLERO de Gracia
CABALLERO: Beso a vuesa señoría
las manos. (¡Qué cortesía! Aparte1485
Mas basta ser portugués.)
Sale RICOTE
RICOTE: ¡Oh madre de gente extraña,
madre, punto y excelencia
de la real circunferencia
con que te corona España!1490
Goce tu apacible puesto
mi amo toda su vida,
sin que de ti se despida
jamás.
CABALLERO: Ricote: ¿qué es esto?
RICOTE: ¡Oh, señor! Enamorado1495
de Madrid, de gastos mar,
gracias la empezaba a dar
por los amigos que he hallado.
CABALLERO: ¡Amigos tan presto!
RICOTE: Es villa
que a todos hace merced;1500
los amigos que mi sed
ha hallado son la membrilla,
la siempre enlutada y llana
que salta sin dar enojos
desde la taza a los ojos.1505
Esquivias la toledana
que con ósculos de paz
se entra al alma por la boca,
Burguillos que brinda a toca
y los Molodros de Orgaz1510
que se oponen a Ajofrín,
y contra injurias del cierzo
felpas que aforran el Vierzo
y martas de San Martín.
CABALLERO: ¡Buenos amigos!1515
RICOTE: Sí son
más leales los más viejos,
todos éstos, siendo añejos,
me roban el corazón.
Pero unos curas seglares,
que aquí llaman taberneros1520
y andan bautizando cueros,
muestran, por darnos pesares,
que aquesta corte encantada
al vino imitar procura
pues ni en ella hay verdad pura1525
ni amistad que no esté aguada.
Pero, dejando esto, un pliego
tienes de Roma.
CABALLERO: Pues ¿vino
el correo?
RICOTE: De camino
no ha media hora que a ver llego1530
apearse en un mesón
cuatro padres carmelitas.
Yo, que nuevas exquisitas
busco siempre, veo que son
romanos y conocidos,1535
y que el cardenal con ellos
te escribe. Si quieres vellos
sabrás casos sucedidos
en Roma, y el desconcierto
y mala cuenta que dio1540
de sí Lamberto, que huyó
de la cárcel.
CABALLERO: ¿Quién?
RICOTE: Lamberto,
tu cuñado, con Sabina,
su hermana.
CABALLERO: ¡Válgame Dios!
RICOTE: No se sabe de los dos.1545
CABALLERO: Donde viven me encamina
esos padres; hablarélos.
RICOTE: Junto a la Puerta del Sol
están. (Babel español, Aparte
tus vinos son mis anzuelos.)1550
Vanse. Salen PAULO Adorno, ginovés, y SABINA
SABINA: Paulo Adorno, sed cortés
y advertid que estoy casada.
PAULO: No repara Amor en nada.
SABINA: Mirad que sois ginovés
y os corre la obligación1555
con que aquella señoría
estima la cortesía
que ennoblece a su nación.
PAULO: Mirad vos que tengo preso
a Lamberto, vuestro hermano,1560
y que está sólo en mi mano
acriminarle el proceso
que a instancia del cardenal
monseñor Julio Cataño
le puede hacer mucho daño,1565
pues, siendo poco leal
a su casa, su servicio,
provocando su venganza,
en mil ducados le alcanza
de sus cuentas y su oficio.1570
Pues que librarlos prometo
y pajar esta cuantía
por él, si a la pena mía
acudís con el secreto
que merece vuestro honor,1575
estimad la libertad
de vuestro hermano, y librad
con su peligro mi amor.
SABINA: Quedó mi esposo Conrado
preso en Roma, y por no dar1580
a atrevimientos lugar,
que con el mismo cuidado
que vuestra locura engaña
intentó algún atrevido,
tuve por mejor partido1585
venir con mi hermano a España,
y ya que perdió su hacienda
mi hermano, no será bien
que su honra pierda también
y en mil ducados la venda.1590
Pues, poniéndola en mi mano,
quiso dejarla a mi cuenta,
por deudas no será afrenta
el estar preso mi hermano.
Mas, decid, si me deshonra1595
de vuestro amor el exceso,
¿no es mejor honrado y preso
que salir libre y sin honra?
PAULO: Mirad que declararé
los insultos de Lamberto,1600
porque de su desconcierto
todos los excesos sé.
Forzarásme a deshonrarle,
y no es bien, siendo mi amigo.
SABINA: ¿Puede darle más castigo1605
la justicia que afrentarle?
Pues si eso vuestra malicia
intenta y le ejecutáis,
¿en qué os diferenciáis
de la más cruel justicia?1610
Idos, amigo inconstante,
y esto os baste por castigo,
que quien es tan ruin amigo
mal puede ser buen amante.
PAULO: Básteme para venganza1615
de aquese desdén tirano
que esté preso vuestro hermano;
quíteseos la esperanza
de verle suelto jamás;
poco su peligro os mueve1620
y poco Lamberto os debe.
Yo procuraré de hoy más,
ingrata, desconocida,
de que vuestro poco seso
agrave más el proceso.1625
SABINA: ¡Ay hermano de mi vida,
que pudiéndote soltar
tenerte preso consienta!
Pero, ¡ay honor! vuestra afrenta,
¿no es más de considerar?1630
¿Qué haré en confusión tan grave,
donde el amor y la honra
concurren? Mas la deshonra
no afrenta si no se sabe.
Espera, Adorno. (¡Ay de mí!) Aparte1635
PAULO: La dicha de vuestro hermano
depende de vuestra mano.
SABINA: ¿Guardaréis secreto?
PAULO: Sí.
SABINA: Luego os alabáis los hombres
en gozando a una mujer.1640
PAULO: Noble soy.
SABINA: Temo perder,
por más que hidalgo te nombres,
la fama, que sólo estriba
en la vulgar opinión,
y así, muera en la prisión1645
mi hermano, como ella viva.
¡Vete ocasión de mi afrenta!
PAULO: ¿Voyme?
SABINA: Aguarda. (¡Ay vil temor! Aparte
no pensé yo, amado honor,
poneros jamás en venta.)1650
En fin, ¿guardaréis secreto?
PAULO: Sí, que quien de veras ama
guarda el honor de su dama.
SABINA: Cuando es amante perfeto:
juradlo.1655
PAULO: Por esos ojos
que hacen cielo aquesa cara.
SABINA: Pluguiera a Dios que cegara
honor, y no os diera enojos:
soltad mi hermano primero.
PAULO: Haré que le den mi casa1660
por cárcel.
SABINA: La fama abrasa
más que él honor el dinero.
PAULO: Esta noche le tendré
en ella, por que no impida
la ocasión, prenda querida,1665
que intenta gozar mi fe,
si mi ardiente amor pagáis
y a la mañana en la vuestra
le tendréis.
SABINA: (Honor, en muestra Aparte
de lo que a Lamberto amáis,1670
disimulad este insulto.
PAULO: ¿Vendré esta noche?
SABINA: No sé.
PAULO: Cuando en sus faldas esté
durmiendo el silencio oculto
vendré, sin que pueda Apolo1675
ver lo que por mí arriesgáis;
¿qué decís?
SABINA: Que no vengáis;
mas, si venís, que sea solo.
Vase
PAULO: ¡Victoria, ciego interés!
Sujeta a tus pies está1680
la honra; ¿mas qué no hará
en la corte un ginovés?
Pues aunque se suba al cielo
Amor, porque todo es alas,
cuando son de oro las alas1685
cualquiera le álcanza el vuelo.
Vanse. Salen el CABALLERO de Gracia, FISBERTO y RICOTE
CABALLERO: El cardenal, mi señor,
en esta carta me manda
que ponga todo calor
en la piadosa demanda1690
del Carmen, y que el favor
de la princesa procure
para que sitio le den
de un convento que asegure
la religión, y es muy bien,1695
aunque la vida aventure
en tan cristiano cuidado,
que honre la corte española
el instituto sagrado
del Carmen, que estaba sola1700
sin este orden celebrado.
Luego hablaré a la princesa,
Fisberto, con la eficacia
que pide tan justa empresa.
FISBERTO: Sois Caballero de Gracia,1705
por vos el cielo interesa
la virtud que reconoce
en vuestro cristiano celo.
CABALLERO: Razón es que Madrid goce
las gracias que da el Carmelo.1710
¿Cuántos padres vienen?
FISBERTO. Doce.
CABALLERO: Al sacro colegio imita
de Cristo. Yo haré que aquí
tenga la Orden Carmelita1715
un monasterio.
RICOTE: Eso sí
devociones ejercita,
que tú engordarás con eso.
CABALLERO: Ya que me he vuelto español
su celo y virtud profeso;1720
ésta es la Puerta del Sol,
bien estuviera, os confieso;
aquí el sitio de esta casa,
que el concurso de la gente
que por aquí al Prado pasa1725
es notable.
FISBERTO. Y excelente
vuestra elección, si es que pasa
por aquesto el Hospital
de la Corte.1730
CABALLERO: Dudáis bien,
que es pobre, aunque en nombre real
demás que está aquí también
la Victoria y se hacen mal,
cuando las comunidades,
por estar cerca. se quitan1735
provechos y utilidades
de devotos que visitan
sus conventos y hermandades.
Pero, decidme, ¿qué casa
es aquella donde tantas1740
salen y entran?
FISBERTO, Donde pasa
un trato no para santas.
RICOTE: Donde Venus da a la tasa
Zupia que el seso derriba;1745
feria donde abre sus tiendas
el vicio a gente lasciva,
y es, en fin, porque lo entiendas,
rastro de la carne viva.
CABALLERO: ¿Qué dices, loco?1750
RICOTE: ¿Esto ignoras?
A fe que lo saben hartos;
……………….. [ -oras]
……………….. [ -artos]
……………….. [ -oras]
lonja de gente ruín,1755
de la basura rincón,
y por no hablar en latín,
es, hablando con perdón,
la casa pública, en fin.
CABALLERO: ¡Jesúsl ¿La casa es aquésta1760
donde la gente perdida
vive o muere deshonesta?
¿Donde la vergüenza olvida
la honra que tanto cuesta?
¡Válgame Dios, ya que admite1765
la costumbre y los engaños
que el vicio en la corte habite,
y porque mayores daños
excuse, aquéstos permite.
¿Es posible que consienta1770
que en esta publicidad
tenga su casa el afrenta?
¿Que la deshonestidad
pague aquí al infierno renta?
Junto a la Calle Mayor,1775
por donde la gente pasa
de más caudal y valor,
¿la torpeza tiene casa
y a todos no causa horror?
¿Qué doncella recogida,1780
qué mujer noble y de suerte
verá esta gente perdida
al pasar, que no despierte
la pasión más reprimida?
¿A quién no ha de dar enojos,1785
siempre que por aquí venga,
el ver que en viles despojos,
esta nube Madrid tenga
en las niñas de sus ojos?
¿Donde el honor español1790
vive, la deshonra puebla,
siendo de virtud crisol,
la obscuridad y tiniebla
junto a la Puerta del Sol?
Eso no, ¡Madre de Dios!1795
ya tengo casa que os dar;
Del mundo salió por Vos
el demonio, que habitar
juntos, mal podréis los dos.
Salga de aquí, pues abrasa1800
la corte su vil noticia,
verá la gente que pasa,
si fue casa a la malicia,
que es ya de la virtud casa.
En el corazón me ha puesto1805
Dios que aqueste sitio escoja
para el convento propuesto,
porque el alma me congoja
que aquí el trato deshonesto
a toda la corte ofenda.1810
FISBERTO: Si lo alcanzarais, no hay duda
que es gran cosa.
RICOTE: ¿Y con qué hacienda?
CABALLERO: Virgen, dadme vos ayuda,
que yo lo haré aunque me venda.
Pero aguardad, ¿qué príncipe es aquéste1815
que tanto coche y gente le acompaña?
FISBERTO: El cardenal don Diego de Espinosa
invicto presidente de Castilla
que a la Victoria va.
CABALLERO: Dios me le ofrece
para que le suplique que al demonio1820
quite el colegio vil de gente infame,
que en mitad de la corte a cada hora
con torpe amor la honestidad desdora.
Vámosle [a] hablar. ¡Mi Dios, Virgen del Carmen,
dadme palabras que moverle puedan1825
a que destruya aquéstos que dan muerte
al alma, y son la gente más perdida.
RICOTE: ¿Qué muerte si le llaman “de la vida”?
Salen el cardenal ESPINOSA, don DIEGO y otros
CARDENAL: Consagra el Arzobispo de Toledo
don Gaspar de Quiroga el templo santo1830
que a las Descalzas hizo la princesa,
y va su majestad a honrar mañana
la devoción y fiesta de su hermana,
y así es razón que todos los Consejos
solícitos acudan a servilla.1835
DIEGO: Y más un presidente de Castilla.
CABALLERO: No es, señor ilustrísimo, a propósito
este lugar, para que en él reciba
memoriales y lea peticiones;
mas nunca pierde tiempo un pretendiente,1840
ni tiene el juez perfecto reservado
lugar adonde no entre la justicia;
porque los jueces y ministros reales
consigo han de llevar los tribunales.
Supuesta esta verdad y mi justicia,1845
no debe mi osadía de admiralle
si hace sala de audiencia aquesta calle.
CARDENAL: Diga lo que pretende.
CABALLERO: Digo en suma,
pues a vuestra ilustrísima compete
de aquesta corte el régimen político,1850
que en su riñón y centro y a los ojos
de lo más principal que habita en ella,
hay una casa donde cada día
se ofende a Dios con juegos prohibidos
pudiendo estar en partes más remotas.1855
RICOTE: Y jugando al pasar, todas son pocas.
CARDENAL: ¿Casa en Madrid de juego prohibido,
y que públicamente se ejércite?
CABALLERO: Y se sabe, señor, y se permite.
CARDENAL: ¿Yo lo permito?1860
CABALLERO: El rey y los consejos.
DIEGO: Éste es loco.
CABALLERO: No está su sitio lejos.
CARDENAL: ¿Cómo se llama el dueño de esa casa?
CABALLERO: Torpeza vil que la virtud abrasa.
Ilustrísimo príncipe, ¿es posible
que en mitad de esta corte se consienta1865
tienda al demonio que le pague renta?
Las públicas mujeres deshonestas,
¿es bien que vivan en el mejor sitio
de la corte que rige los tormentos
el pecado mayor junto a la Calle1870
Mayor de este lugar, y esto se calle?
Las leyes allá fuera de la corte,
mujeres despeñadas de sus vicios
entre barrancos y despeñaderos,
que cuando está apestada alguna casa1875
cerrarla suelen cuando no se abrasa.
Los padres religiosos del Carmelo
buscan un sitio en que labrar palacio
a la Virgen divina, su Patrona.
Cuando viene a la corte una princesa,1880
el rey la hace dar casa de aposento;
conviértase esta casa en su convento.
No es bien que las tinieblas, señor, vivan
junto a la Puerta que del Sol se llama;
siendo luna sin mácula María,1885
habitación tendrá más oportuna
si a la Puerta del Sol viene la Luna;
haga a su majestad vuestra ilustrísima,
pues es su capellán, ese servicio,
y a Madrid tan honesto beneficio.1890
CARDENAL: El celo alabo; pero no conviene
mudar el orden que la corte tiene;
gobiérnese a sí mismo, y no se meta
en ajenos oficios y cuidados,
que Madrid tiene jueces y ministros1895
que dispongan las cosas que les tocan,
y quien juntó esa casa en este puesto
consideró primero lo que hacía,
y yo no pienso variar el uso
con que a Madrid la antigüedad dispuso.1900
CABALLERO: Señor, señor, perdóneme, y advierta
que Dios interiormente me está dando
impulsos para que esto se concluya;
la casa del demonio ha de ser suya.
Y si vuestra ilustrísima rehusare1905
hacer al Carmen santo este servicio,
harélo yo, y echando esas mujeres
de esta publicidad una mañana
con teclas y campanas verá el cielo
la casa vil que es casa del Carmelo.1910
CARDENAL: Pues cuando llegue vuestro atrevimiento
con indiscreto celo a hacer tal cosa,
quitándoos la cabeza de los hombros
sabré yo dar el pago que merece
quien al juez superior desobedece.1915
Vase
CABALLERO: ¡Virgen! ¿Con la cabeza me amenazan
porque posada os busco? ¡Carmen mío!
¿Casa dan al demonio en esta corte
y os la niegan a vos? No lo permita
la devoción que vive en sus vecinos.1920
Con la cabeza me han amenazado,
si a su costa no más quito al demonio
aquesta lonja de sus vicios trato
y casa os doy, comprado habré barato.
Yo haré de suerte que mañana vea1925
aquesta infame casa convertida
la corte a mi buen celo agradecida.
A hablar voy la princesa, que yo espero
de su real cristiandad, cuando edifica
monasterios a Dios y a sus Descalzas,1930
que no permitirá que el suyo tenga
aqui el demonio; yo daré dineros
para que busquen esas desdichadas
otro puerto a sus vicios conveniente
que no ofenda los ojos de la gente.1935
RICOTE: Cualquier partido, si las das moneda,
te harán cuando las saques de su nido,
que por eso se llaman “del partido.”
¡Qué notable virtud!
CABALLERO: ¡Virgen divina!
Como vos tengáis casa en esta corte,1940
y de ella se destierre la torpeza,
¿qué importa que me corten la cabeza?
Vanse. Sale LAMBERTO, de noche
LAMBERTO: A las puertas de mi casa
me han traído los recelos
del honor, que anda por mí1945
animando atrevimientos.
Dióme la suya por cárcel
la justicia a pedimiento
de Paulo Adorno, por quien
he estado hasta agora preso.1950
Mil ducados por mi paga,
y aunque, obligado, confieso
la libertad que me ha dado
y el interés que le debo,
si para discursos tristes1955
ofrece la noche tiempo,
de tal noche que mi honor
los haga en vuestro silencio.
Llegué huyendo de mis vicios
a Madrid, piadoso cielo,1960
sin hacienda y sin ventura,
y apenas en él me apeo
cuando las persecuciones,
de las desdichas correos,
me aposentan en la cárcel;1965
que poco importa ir huyendo
de su daño el que ignorante
le lleva consigo mesmo,
porque es alguacil el vicio
que prende a su mismo dueño.1970
Pues honor, si Paulo Adorno
de mi prisión fue primero
autor, y a instancia de Roma
causas me intima y procesos,
si es su rigor mi fiscal,1975
el interés avariento
que me pide desterrado
mil ducados por lo menos,
sospechosa la codicia,
Paulo, ni amigo, ni deudo,1980
¿qué ocasión puede obligarle
a que me suelte tan presto?
Podrá ser que el cardenal
le escribiese que, no habiendo
de dónde cobre su alcance,1985
me suelte; fue al fin mi dueño;
es generoso y ilustre
prometerme esto y más puedo
de su cristiandad hidalga.
Bien, honor, estoy con eso;1990
mas a ser así, decidme,
¿a qué propósito ha hecho
darme su casa por cárcel,
y apacible y lisonjero
esta noche solamente,1995
en su mesa y aposento
le mira mi libertad,
si por él mañana puedo
gozar seguro la mía?
¿Qué interesa en este tiempo?2000
¿Por qué me encierra esta noche?
¿Veis si aprieta el argumento?
¿Sabina sola y mujer;
yo ausente, afligido y preso,
y él liberal y agradable?2005
No, honor, no puede ser bueno.
Armado salió de casa,
y yo, ya que no discreto,
por lo menos sospechoso,
la palabra y cárcel quiebro2010
porque esté entero mi honor.
Desatinado y travieso
he sido, mas siempre honrado;
no ha de ser mi hermana el precio,
por más que el oro conquiste2015
de mil ducados, si puedo.
Sed en estas puertas escoltas,
no más que esta noche, celos.
Gente viene: aquí me encubro.
Sale el CABALLERO de Gracia
CABALLERO: En el encantado enredo
de palacio no han podido2020
hallar puerta hoy mis deseos
para hablar a la princesa
y dar con su favor medio
para el convento del Carmen.
En balde he gastado el tiempo,2025
no me dejaron entrar
interesables porteros;
mas hablaréla mañana,
aunque ponga impedimentos
la vil deshonestidad2030
pesarosa de que intento
ganar para la virtud
el presidio del infierno.
Ni hallé a Ricote, ni sé
las calles por donde vengo,2035
y pienso que me he perdido.
Llevadme a mi casa, cielos.
Sale PAULO Adorno
PAULO: La obscuridad de la noche
ampara con su silencio
mi pretensión amorosa.2040
En mi casa está Lamberto,
Sabina determinada
y yo abrasado, ¿qué espero?
Pero gente hay en la calle,
el ofrecido secreto2045
que Sabina me encargó
es bien guardar aquí, quiero
esperará que se vayan.
Sale SABINA
SABINA: ¿Si estará mi hermano suelto?
¡Ay honor, a lo que obliga2050
la sangre, pues a ofenderos
me fuerza! Noche confusa,
encubrid al vulgo necio
los peligros de mi fama.
Si es Paulo Adorno el que veo2055
abridle, honra, que en la calle
el recato corre riesgo.
¡Ay infelice Sabina!
¡Ay desdichado Lamberto!
¡Ay ofendido Conrado!2060
CABALLERO: ¿Qué escucho? ¡válgame el cielo!
¿Lamberto y Sabina aquí,
y Conrado entre lamentos
piadosos a tales horas,
si son los tres que sospecho?2065
SABINA: ¿Sois Paulo Adorno, señor?
CABALLERO: (Por saber este suceso Aparte
tengo que decir que sí.)
Yo soy, señora, ese mesmo.
(Ésta es la voz de Sabina.) Aparte2070
LAMBERTO: (¡Ay, qué a mi costa habéis hecho Aparte
verdad, honor, mi sospecha!)
PAULO: (¿Otro Paulo Adorno? Bueno. Aparte
¿Descubriréme? Mas no,
que así la palabra quiebro2075
del secreto prometido.
Mejor es que el sufrimiento
aguarde a ver en qué para
este disfraz, que mis celos,
si prosiguiese en su engaño,2080
no dejarán que entre dentro.
SABINA: Si Lamberto está ya libre,
que lo supongo por cierto,
en fe de vuestra palabra,
pues sois, en fin, caballero,2085
mostradlo en esta ocasión,
y vuestra pasión venciendo,
obligad prendas del alma
sin injuriar las del cuerpo.
Vuestra nobleza agraviáis2090
si, cual tratante avariento,
vendéis la necesidad,
que mil ducados no es premio
equivalente al honor
que necesitada os vendo.2095
No afrentéis a una casada
ni a un marido ausente.
CABALLERO: (¡Cielos! Aparte
No en balde aquí me trujiste!
el perderme os agradezco.
Sabina es ésta; y si saco2100
consecuencias de aquí, a precio
de su honor la libertad
ha comprado de Lamberto;
razón será, cuando quito
a la desvergüenza el templo2105
de la deshonestidad
y su casa librar quiero,
que libre la de mi hermano.
¡Miren si he sido yo cuerdo
en no casarme! ¡Oh cruel yugo,2110
de ti libre Dios mi cuello!
¿Diré quién soy? Mas mejor
es, por que me admita dentro,
fingirme el interesado
de este afrentoso concierto,2115
que, apretando los cordeles
del honor, sabré por ellos
si hay firmeza, cuando él da
a la necesidad tormento.)
LAMBERTO: (¿Que mis torpes desatinos. Aparte2120
en este trance hayan puesto
a mi hermana? ¿Y que su honor
haga la torpeza empeño?
¡Vive Dios, villano amante,
si a sus honrados deseos2125
no correspondes cortés,
que he de travesarte el pecho!)
CABALLERO: Sabina: si no me abrís
y a mi amor buscáis rodeos,
haré volver a la cárcel2130
al punto al hermano vuestro.
SABINA: En fin, ¿no pueden con vos
lágrimas, conjuros, ruegos
ni el valor de vuestra sangre?
Entrad, pues, aunque primero2135
que ofendáis mi honestidad
podrá ser, libre el acero,
la fama que tiranizan
vuestros gustos deshonestos.
CABALLERO: Abrid la puerta.2140
PAULO: Eso no,
ladrón de honras encubierto;
que asiste aquí de Sabina
el amante verdadero.
LAMBERTO: ¡Villano! Antes que mi hermana
agravies, tendrán ejemplo2145
en tu muerte los que la honra
piensan comprar con dineros.
CABALLERO: Paulo Adorno: sosegaos;
Lamberto, hermano: teneos,
que estáis los dos engañados.
SABINA: (Aquí está mi hermano, ¡ay cielos!) Aparte2150
PAULO: (Lamberto supo, sin duda, Aparte
la fuerza de mi amor ciego
y a vengar su injuria vino.)
LAMBERTO: ¿Quién eres?
CABALLERO: Hermano vuestro:
el Caballero de Gracia.2155
LAMBERTO: ¿Cómo?
PAULO: ¿Qué escucho? ¿Otro enredo?
LAMBERTO: ¿Jacobo de Gracia vos?
¡Hola! sacad luces presto.
Sale RICOTE con un hacha
RICOTE: Por una hacha fui a mi casa,
y cuando a palacio vuelvo2160
por mi señor, no le hallo;
suspensión del vino temo.
CABALLERO: Ricote: llega esa luz.
RICOTE: (¡Al Niño perdido un credo Aparte
desde hoy! Topé con él)2165
LAMBERTO: ¿Que he sido digno de veros,
Jacobo, en esta ocasión?
CABALLERO: Dad gracias a Dios por ello
que a los peligros acude.
LAMBERTO: ¡Qué de ofensas que os he hecho!2170
CABALLERO: La que hoy hemos restaurado
es razón que ponderemos,
y para qué otras se excusen
quiero en mi casa teneros
con Sabina vuestra hermana.2175
LAMBERTO: No nos lo debéis.
CABALLERO: Si, debo,
pues de perseguirme vos
mi buena suerte intereso.
Yo haré que venga Conrado
libre de Roma, que espero2180
del cardenal esto y más.
A PAULO
Y vos, pues os hizo el cielo
rico, aprovechad mejor
vuestra hacienda, que el empleo
de los vicios es caudal2185
que se pierde con su dueño.
Venid por los mil ducados
a mi casa.
PAULO: Yo los suelto,
dándolos por bien empleados,
pues os conozco por ellos.2190
CABALLERO: La vergüenza de Sabina
impedirá los deseos
que de verme habrá tenido.
Andad con Dios, caballero,
y con vuestro oro fundad2195
un mayorazgo en el cielo,
que no es hazaña de noble
echar sobre el honor censos.
PAULO: (Este hombre parece santo.) Aparte
Vase
CABALLERO: Entrad, hermano.2200
RICOTE: ¿Qué es esto?
Esta noche está borracha,
o yo lo estoy, que es más cierto.
