EL CABALLERO DE GRACIA
Tirso de Molina
(Gabriel Téllez)
Esta edición electrónica de EL CABALLERO DE GRACIA fue preparada por Vern Williamsen en 2000 para incluirse en esta colección. La edición que tomamos como base para fijar nuestro texto es la de COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA, II (Madrid, 1907), NBAE, tomo 9.
Personas que hablan en ella:
- Jacobo, el CABALLERO de Gracia
- RICOTE, lacayo
- ISABELA, dama
- DECIO, criado
- LAMBERTO, caballero
- JULIO Cataño
- ESPERANZA, criada
- CAMILO, caballero
- SABINA, dama
- CONRADO, caballero
- GINÉS
- PAULO Adorno, caballero
- El CARDENAL Espinosa
- Don CRISTÓBAL de Mora
- Don PEDRO, caballero
- FISBERTO, caballero
- La PRINCESA doña Juana
- Don DIEGO, caballero
- Don JUAN
- El REY Felipe II
- INÉS, criada
- ROBERTO
- Un ÁNGEL
- Un CAPITÁN
- Un CRIADO
- Un PAJE
- UN Pintor
- MÚSICOS
JORNADA PRIMERA
Sale el CABALLERO de Gracia y LAMBERTO, su cuñado
LAMBERTO: Pues a mi cargo has quedado,
tu remedio está a mi cuenta,
y así quiero darte estado.
CABALLERO: Si tu amor honrarme intenta,
trueca el nombre de cuñado5
en el de hermano apacible;
no fuerces mi inclinación,
mira que es cosa terrible,
sabiendo mi condición,
casarme.10
LAMBERTO: Ya es imposible
deshacerse este concierto.
CABALLERO: ¿No ves que ya mi edad pasa
de los límites, Lamberto,
que piden bodas?
LAMBERTO: Tu casa,
como sin hijos han muerto15
tus padres, reduce en ti
mi nobleza y sucesión.
Palabra a Jacobo di
de casarte, y no es razón
no cumplirla.20
CABALLERO: Resistí
a mis padres tantos años
el peso del casamiento,
Argel de penas y engaños,
sirviéndome de escarmiento
sucesos propios y extraños25
que ya en mis amigos veo,
ya entre mis parientes toco,
ya en varias historias leo,
¿y quieres volverme loco
violentando mi deseo?30
LAMBERTO: Lo que no pudieron ellos
podrá hoy mi autoridad.
CABALLERO: Nunca enlaza amor dos cuellos
por fuerza, ni hay voluntad
que vaya por los cabellos.35
LAMBERTO: En individuos tributo,
¿será bien que tú seas menos
que un roble tosco, que un bruto?
……………….. [ -enos]
……………….. [ -uto].40
CABALLERO: Ya que tú casado estás
con Isabela, mi hermana,
el ser resucitarás
de nuestra casa.
LAMBERTO: ¡Qué vana
excusa a mis ruegos das!45
No se estima por mujer
la línea que ilustra al hombre
y da al hijo todo el ser,
pues del padre toma el nombre
quien se quiere ennoblecer.50
Deja de filosofar
y advierte que me encargó
que te obligase a casar
tu padre, cuando murió.
Y que a Sabina has de dar,55
mi hermana, la mano y si,
pues de Ferrara ha venido
sólo a este efecto, o de aquí
has de irte.
CABALLERO: No es mal partido
el último para mí;60
pues si es el conyugal peso
de los cuerdos tan rehusado
y a tantos priva del seso,
más vale estar desterrado
que no vivir siempre preso.65
Mi natural es más quieto,
pues a la iglesia me inclino;
déjame, si eres discreto,
seguir aqueste camino,
más seguro y más perfeto.70
LAMBERTO: Sabina es noble y honesta,
y en fin, mi hermana, que basta;
a mi gusto está dispuesta;
la mujer ilustre y casta
ni es liviana ni es molesta.75
De la tuya soy esposo,
si tú lo eres de la mía,
y a su dote caudaloso
juntas tu hacienda, sería
un parentesco dichoso80
el nuestro, y no habrá poder
que en Módena nos iguale.
Esto, Jacobo, ha de ser.
CABALLERO: La hacienda, hermano, ¿qué vale
en manos de una mujer?85
Gózala toda, y no intentes
cautivar mi voluntad
con tantos inconvenientes.
LAMBERTO: Cuando mires su beldad,
sus costumbres excelentes,90
su discreción y valor,
aunque un mármol fueses frío,
te has de abrasar en su amor.
Jacobo, éste es gusto mío,
no provoques mi rigor,95
en una quinta te espera,
hoy las vistas han de ser;
imita a la primavera
en galas, porque es mujer
de buen gusto, y no quisiera100
que en ti hallase imperfección
que su amor desazonase.
Háblala con discreción
y finge, aunque no te abrase,
que eres de su sol Faetón;105
no apartes los ojos de ella,
suspira de cuando en cuando,
tómala la mano bella.
Si estás con otros hablando,
hazla entender que, por ella,110
ni en lo que dices estás
ni a propósito respondes,
y de esta suerte verás
qué presto en tu pecho escondes
el gmór que huyendo vas115
y que empiezas a adorar
lo que, por no conocer,
hasta aquí te dio pesar;
que esto de amar y comer
no está en más que en comenzar.120
Voy a llamar quien te vista
de vistas, porque has de ir luego.
Vase LAMBERTO
CABALLERO: Mejor me fuera el ir ciego
que a tales vistas con vista.
Cielos, para que resista125
tal violencia, dadme fuerza
antes que Lamberto tuerza
mi inclinación y la doble,
que no es la voluntad roble
que ha de dar fruto por fuerza.130
Yo estoy contento, mi Dios,
con mi quieta soledad.
¡Aquí de Dios! Libertad,
¿por qué no volvéis por vos?
Mas diréisme que entre dos135
conserva el Amor su estado,
que la soledad da enfado;
mas sólo da luz Apolo,
que más vale vivir solo
que no mal acompañado.140
Sale RICOTE con una fuente, capa y gorra con plumas, y aderezo de espada dorada
RICOTE: El novio recoleto
a vistas, Amor te llama;
gorra con plumas, la fama
te ofrece calza y coleto.
Módena te espera toda145
con la novia en una quinta
donde el abril mayos pinta;
goza del pan de la boda
que te amasa la belleza
de una mujer, que ahora es150
miga toda, aunque después
se te ha de volver corteza.
Busca dientes de diamante,
porque las mujeres son,
por lo dulce, de turrón;155
por lo duro, de Alicante,
y buen provecho te haga.
CABALLERO: ¡Ah, Ricote, que haya dado
en casarme mi cuñado!
RICOTE: El nombre te satisfaga160
y haz lo que manda, no gruña,
que es cuñado con ventaja,
y en fe de serlo te encaja
su hermana en lugar de cuña.
Vístete si has de ir allá.165
CABALLERO: Bien sabes tú cuán pesado
tiene de serme este estado.
RICOTE: Si un yugo por premió da,
ya sospecho las molestias
de una mujer que es verdugo,170
que nunca se pone el yugo
si no es para domar bestias.
Diérante a ti andar de día
de jubileo en sermón,
no dejar congregación,175
no perdonar obra pía,
disminuyendo procesos,
consultando confesores,
reprehendiendo jugadores,
pagando deudas a presos,180
y de noche en hospitales,
entre humildes ejercicios,
desopilando servicios
y bazucando orinales.
En oyendo el esquilón,185
a pesar del lodo y vientos,
acompañar sacramentos,
dar a pobres tu ración.
Volver a casa desnudo
y rezando Ave Marías,190
cenar dos lechugas frías
y un huevo entre asado y crudo.
Dormir sobre una tarima,
poco y mal, y cuando al alba
hacen los pájaros salva,195
tener ya rezada prima.
Que en este entretenimiento,
que otros llamarán castigo,
no estimarás en un higo
el más rico casamiento.200
CABALLERO: Eso, Ricote, apetezco,
y sin ello me hallo mal;
mi inclinación natural
es, poco en ello merezco;
pero, en fin, me dan mujer.205
RICOTE: Casarte y tener paciencia,
que no es mala penitencia
si la acostumbras a hacer;
que, en fe de lo que aprovecha,
puedes hacer, si te casas,210
cuenta, señor, que te pasas
a religión más estrecha.
CABALLERO: Más con eso me molestas.
RICOTE: Vístete si habemos de ir.
CABALLERO: ¿Cómo he de poder sufrir215
tan terrible peso a cuestas?
RICOTE: Como quien lleva la cruz
del matrimonio, excelente;
tú serás el penitente
y yo el cofrade de luz.220
Mas mira: si al fin te casas
y vivir seguro quieres,
haz cuenta que las mujeres
son castañas en las brasas
–regalarlas y quererlas–
mas, si en fe de tus amores,225
se te suben a mayores
porque no falten morderlas,
ni tanta mano les des
que vengan a ser cabeza,
ni muestres tanta aspereza230
que las trates como a pies.
Si de estos extremos dos
quieres hallar el remedio,
la virtud consiste en medio,
que no sin misterio Dios,235
cuando a la mujer ser da,
en fe de esta maravilla
la formó de una costilla
que en medio del cuerpo está.
Y con esto emplúmaté,240
pues ya te has puesto- las galas.
CABALLERO: ¡Ay plumas, servidme de alas,
y de una mujer huiré!
RICOTE: No me espanto que te pese,
que es carga de ganapán,245
y si Dios se la dio a Adán
aguardó que se durmiese.
Salen SABINA, ISABELA y CAMILO
SABINA: ¡Bella quinta!
CAMILO: ¡Deleitosa!
En ella la primavera,
que en estas bodas espera250
verte de Jacobo esposa,
también hace ostentación
de sus galas al Abril.
ISABELA: Mira en tazas de marfil
brindar la murmuración255
de estas fuentes a la risa,
que cuando a la sed provocas
por ti se hace todas bocas.
CAMILO: Mientras murmura te avisa,
si no es que te reprehende,260
del mal pago que a Conrado
con esta mudanza has dado.
SABINA: Mi hermano su amor ofende,
que a casarme me ha traído
y es fuerza el obedecerle265
si por padre he de tenerle.
Sabe Dios que he resistido
su voluntad hasta aquí;
está mi dote a su cuenta.
¿Qué he de hacer?270
ISABELA: Mi esposo intenta,
juntando tu hacienda ansí
con la de mi hermano, hacer
de todas cuatro una casa.
CAMILO: Cuando sepa lo que pasa,
Conrado ha de enloquecer275
de pena y celos.
SABINA: No hay ya
quien de celos pierda el seso.
CAMILO: Que te adora te confieso.
SABINA: La ausencia le curará;
que en Ferrara hay medicina280
y contrahierba de amor.
CAMILO: Aunque el médico mejor
es el tiempo, en fin, Sabina,
si es amor enfermedad,
mientras sus términos pasan,285
¿qué ha de hacer cuando le abrasan
memorias de tu beldad?
Si él supiera que venías
a más que a ver a tu hermano,
y que usurparle la mano290
que suya juzgó querías,
a otro Ariosto diera copia
para escribir sus locuras.
SABINA: Orlando hacerle procuras,
aunque en mí es la historia impropia,295
que ni Angélica me llamo
ni le dejo por un moro,
pues ni es, Jacobo, Medoro,
ni con liviandad le amo.
A vistas vengo, ¿qué quieres?300
Lícito es ver.
CAMILO: Es verdad;
mas tenéis la voluntad
en los ojos las mujeres.
No saldrás libre de aquí;
avisar quiero a Conrado,305
aunque si él fuera avisado
no se apartara de ti;
porque es la mujer, en suma,
como el pájaro liviano,
que en abriéndole la mano310
vuela, y si deja algo es pluma.
Vase
SABINA: En fin, Isabela hermosa,
¿tengo de ser tu cuñada?
ISABELA: Y aunque en el nombre pesada
en las obras amorosa.315
SABINA: ¿Jacobo de Gracia es
discreto, cuerdo, apacible?
¿Es riguroso o terrible,
conversable o descortés?
Que habiendo de vivir tanto,320
con él, justo es que me informe
si es a mi gusto conforme.
ISABELA: Mi hermano es, amiga, un santo.
No te pueden dar los cielos
más segura compañía;325
no, temas, Sabina mía,
que te desvele con celos;
que jugándote tu dote
tus joyas empeñe o venda;
que desperdicie tu hacienda,330
que tus deudos alborote,
porque no es de aqueste mundo,
y aunque a su simplicidad
dan nombre de necedad,
cortesanos en quien fundo335
todo el caudal en engaños,
en las cosas de importancia
es cuerdo, aunque la ignorancia
hace burla de sus años.
Él, en fin, es importante340
para ser de ti querido
y mejor para marido,
hermana, que para amante.
SABINA: Con eso me has enfriado
el alma. ¡Jesús mil veces!345
¿Marido santo me ofreces?
Simple, hermana, le has llamado.
Si he de creer a la fama
ya sé que, subiendo el precio,
apacible nombra al necio350
y sencillo al bobo llama.
Él será, a lo que imagino,
algún Junípero llano,
mentecato por lo humano,
devoto por lo divino.355
Que andará desatinado,
y dirá que es por llaneza;
traerá baja la cabeza,
el cuello tuerto o bajado,
y dirá que es vanidad360
lo que el uso galas llama.
Y si en muestras que me ama
saca a luz la voluntad,
que no será en todos días,
sino la Pascua de Flores,365
en vez de decirme amores
me rezará Ave Marías.
¡Buena vida me prometo!
ISABELA: ¡Por ser compuesto ha perdido!
SABINA: Compuesto para marido,370
mejor es para soneto.
Quien no ha sido buen amante
mal buen marido será.
Amor, aunque atado está
al matrimonio constante,375
no pierde su inclinación,
antes con él se aquilata.
Sabrosos regalos trata,
las galas su esfera son
con que alivia los enojos380
que el enfado solicita,
ya su esposa necesita
a no apartar de él los ojos.
ISABELA: De tu condición me espanto.
SABINA: Viviré triste en extremo385
si por marido le temo
y le respeto por santo.
Sale el CABALLERO de Gracia, muy galán, RICOTE, LAMBERTO y ESPERANZA
LAMBERTO: Por mostraros, mi Sabina,
que en todo soy vuestro hermano,
un esposo de mi mano390
daros mi amor determina.
Que si en el vuestro se abrasa
y os recibe por mujer,
vendremos los dos a hacer
una hacienda y una casa.395
Estimadle, que yo espero,
si el sí y la mano le dais,
que por él no maldigáis
Jamás al casamentero.
Turbada estaréis, ¿quién duda,400
que, como hoy las vistas son,
en la novia es discreción
de turbarse y el ser muda?
Si no os ciega beldad tanta
el ser cortés os inclina.405
Al CABALLERO
Hablad, Jacobo, a Sabina.
CABALLERO: Dios, señora, os haga santa.
SABINA: ¿Por santidades comienza?
RICOTE: Devota salutación
para entrada de un sermón.410
LAMBERTO: El novio tiene vergüenza,.
su turbación perdonad;
que el más discreto, cuando ama,
la primer vez que a su dama,
ve, dice una necedad.415
RICOTE: ¿Una? El dirá más de ciento.
CABALLERO: ¿Por necedad juzgáis vos
el rogar, hermano, a Dios,
que le haga santa?
LAMBERTO: El intento
es bueno, pero no viene420
a propósito.
CABALLERO: Confuso
estoy.
LAMBERTO: El amor y el uso
su idioma y estilo tiene.
CABALLERO: Pues ¿qué había de decilla
a fuer de los cortesanos?425
LAMBERTO: “Bésoos, señora, las manos,”
y luego arrastrar la silla
y preguntar, “¿cómo estáis?”
que es el común abecé.
CABALLERO: “Bésoos las manos?” ¿por qué?430
Necedad en mí llamáis
el decir que la haga santa
Dios, ¿y en el mundo no veis
……………… [ -eis]
si su mal uso os espanta?435
Estornuda un caballero,
y los que le corresponden,
“bésoos las manos,” responden,
en pie, quitado el sombrero.
Y los que Dios os ayude440
dicen, ¿no son cortesanos,
en fin, que besan las manos
al otro porque estornude?
Miren qué merced les hace:
traen luces cuando anochece,
y descortés les parece445
el cuerdo que satisface
con decir que Dios les dé
buenas noches; solamente
al besamanos consiente
el uso necio, ¿por qué,450
si tú la luz no has criado,
besarte es bien que permitas
las manos y a Dios le quitas
las gracias, que te ha alumbrado?
LAMBERTO: Calla, y la costumbre admite,455
que esto se usa en nuestro idioma.
CABALLERO: Y será ley de Mahoma,
que disputas no permite.
Yo no nací para esto;
sácame, hermano, de aquí,460
y cásese otro por mí.
LAMBERTO: Jacobo, no seas molesto;
ya has venido, no es razón,
si cortesano te llamas,
que quedes entre las damas465
en mala reputación.
No desdice el ser cortés
de la virtud que te inclina;
siéntate junto a Sabina;
dile amoroso después470
la buena suerte y ventura
que se te sigue de vella,
que estás perdido por ella,
que al sol vence su hermosura,
que su discreción te admira.475
CABALLERO: ¿Eso he de decirle?
LAMBERTO: Pues.
CABALLERO: Tú debes de ignorar que es
pecado el decir mentira.
LAMBERTO: Eso es encarecimiento
que usa el amor de ordinario.480
CABALLERO: Afirmando lo contrario
de lo que imagino, miento.
Si yo por mujer la tengo,
¿por qué sol la he de llamar,
ni cómo podré afirmar485
que a verla perdido vengo,
si no es porque el tiempo pierdo
de que a Dios he de dar cuenta?
Mentir un noble es afrenta;
téngame por necio o cuerdo,490
cáusela gusto o enfado,
mal o bien conmigo esté,
porque yo no mentiré
por cuanto Dios ha criado.
LAMBERTO: Anda, hipócrita, que están495
por ti en pie, siéntate allí;
lo que te enseño la di;
sé cortesano y galán,
que ¡vive Dios! si en desprecio
de lo que mando que digas500
con amores no la obligas
y te confirma por necio,
que sí hará, porque es discreta,
que en Módena no has de estar
un hora, ni has de gozar505
tu herencia.
CABALLERO: Poco me inquieta
la codicia de mi hacienda;
pero voy por no enojarte.
ISABELA: Si basta, hermana, a obligarte
mi amistad, aunque te ofenda510
el poco curso que tiene
mi hermano en cosa de amores,
házmele muchos favores;
enamórale, pues viene
a domesticarse un bruto515
con la costumbre suave,
que, si lo que es amor sabe,
tú verás, Sabina, el fruto
que sacas de ser su esposa,
y la vida que gozamos520
si juntas las dos estamos.
SABINA: Por darte, Isabel hermosa,
gusto, y agradar a mi hermano,
lo que mandas quiero hacer;
el galán tengo de ser525
esta vez, por lo que gano
de estar en tu compañía.
Toma esta silla, señor.
RICOTE: (Albarda fuera mejor.) Aparte
SABINA: Asentaos, por vida mía.530
CABALLERO: No haré cierto,. yo estoy bien,
sentaos, mi señora, vos.
(Sacadme de esto, mi Dios.) Aparte
Sentaos, Lamberto, aquí.
LAMBERTO: Bien.
No soy yo el que a vistas vengo,535
aquése es vuestro lugar
y éste el mío, porque hablar
un poco a mi esposa tengo.
SABINA: Por mi vida, que os sentéis.
CABALLERO: Dos veces habéis jurado.540
¡Jesús! Yo ya estoy sentado
a trueco que no juréis.
Siéntase
Y si se hace el casamiento,
quiéroos, señora, avisar
que nunca habéis de jurar,545
porque es contra el mandamiento
segundo.
SABINA: (¡Pobre de mi! Aparte
¿Esto escucho y no me muero?)
En muestra de lo que os quiero
yo juro cumplirlo ansí.550
CABALLERO: Pues no juréis otra vez.
SABINA: (¡Qué necio y qué escrupuloso! Aparte
Libertad, con tal esposo
ya desearéis mi viudez.)
Hablan aparte ESPERANZA y RICOTE
ESPERANZA: Y él, ¿cómo ha callado tanto?555
RICOTE: No sé por dónde empezar
contigo, Esperanza, a hablar.
ESPERANZA: Pues qué, ¿da también en santo?
RICOTE: No; mas un poeta amigo,
que en la corte de Castilla560
es águila y maravilla,
hablando una vez conmigo,
me dijo, viendo el ensayo
de una comedia famosa,
“Ya, hermano, es cansada cosa565
que entre fregona y lacayo
siempre empiecen su papel
con esto. ¿Y él no habla nada?
¿Y ella es soltera o casada?
Porque esto de y ella y él570
era sagrado y chorrillo
de toda plebeya masa,
y ya en la corte no pasa
lacayo con estribillo,
y temo, si así le trato575
y allá me ven algún día,
la grita y silbatería.”
ESPERANZA: Líbrenos Dios de un silbato.
Hablan aparte LAMBERTO e ISABELA
LAMBERTO: ¡Que se haya un hombre criado
en mitad de Italia, que es580
madre del trato cortés,
y que liciones ha dado
a mil bárbaras naciones
que su imperio han adquirido,
y en más estima han tenido585
que sus ricas posesiones
la urbanidad y crianza
que de su trato sacaron
y a sus patrias trasladaron
con que el ser de hombres se alcanza,590
y que este bruto, Isabela,
criado en la policia
de vuestra casa y caricia,
y en Módena, que es escuela
del estilo y discreción,595
hablar con una mujer
no sepa!
ISABELA: Si es menester
trato y comunicación
para cualquier arte y ciencia,
y aunque en el siglo ha vivido600
Jacobo, nunca ha tenido
de sus cosas experiencia.
La cortedad no os espante;
tratadle en cosas de Dios,
y veréis que quedáis vos605
torpe con él e ignorante.
Cásese él, que esos extremos
el tiempo los vencerá.
LAMBERTO: Hablando con él está,
lo que le dice escuchemos.610
SABINA: En fin, ¿no me decís nada?
CABALLERO: Nada os digo, pues que callo;
yo os prometo que no hallo
cosa, señora cuñada,
que deciros de momento.615
SABINA: Créolo, que amor desnudo
a los principios es mudo,
y el propio efeto en mí siento,
que estoy muy enamorada,
señor Jacobo, de vos.620
CABALLERO: Más vale estarlo de Dios,
que yo no os importo nada.
SABINA: Amaros para marido
no es con intento liviano.
Dadme, Jácobo, esa mano.625
CABALLERO: ¡Jesús! ¿la mano?
SABINA: Encogido
sois, dadle acá.
CABALLERO: No hay que hablar,
o estas son vistas o no.
SABINA: Sólo a veros vengo yo.
CABALLERO: Pues ver, pero no tocar.630
SABINA: Mal debo de pareceros.
CABALLERO: No me parecéis muy bien.
SABINA: Grosero sois.
CABALLERO: Hago bien.
SABINA: Criado entre caballeros
poco su trato se os luce.635
Levántanse
¡Quitaos allá, descortés!
Si con vos el interés
que toda Italia produce
me dieran, no os estimara
para calzarme el chapín.640
Tosco. ¡Miren a qué fin
me trajeron de Ferrara!
Cuando a vuestro cargo esté,
Lamberto, el darme marido,
porque vuestra hermana he sido645
–que desde hoy no lo seré–
haced de mí más caudal
que el que aquí os he visto hacer;
el matrimonio ha de ser
en los consortes igual650
cuando no se menosprecia,
y quien a un necio me da
por marido, claro está
que me ha tenido por necia;
y eso en mí es injuria al doble,655
sabiendo quién es Sabina.
Buscad, Lamberto, una encina
con quien casar este roble,
y hacedle antes desbastar,
que se está con su corteza660
y no podrá la riqueza
sobre ella un tronco dorar.
Que, puesto que vine en vano,
casarme a mi gusto espero,
pues para casamentero665
tenéis tan pesada mano.
Vase
ISABELA: Enojada, y con razón,
va Sabina, hermana mía.
¡Qué necio es el que porfía
forzar una inclinación!670
Vase
LAMBERTO: Si hallara capacidad
en ti para reprehenderte,
castigárate de suerte
que de tu rusticidad
quedaras arrepentido;675
pero no lo sentirás,
porque tan bozal estás
que te falta hasta el sentido.
Pero a las obras remito
lo que excuso de razones,680
si más en Módena pones
los pies, si de este distrito
no te vas, ¡viven los cielos!
que como loco he de hacer
que te salgan a correr685
los muchachos. Pagarélos
para que en calles y plazas
te persigan. Comunica,
rústicos, en quien si aplica
el vil natural que abrazas.690
Por la caperuza trueca
las plumas, galas del noble;
hiere con el hacha el roble,
derriba su leña seca,
y vendiéndola, sustenta695
tu bárbara vida, ansí,
porque, si vuelves aquí
en tu daño y en mi afrenta,
yo vengaré el menosprecio
que hoy con mi hermana has tenido700
con el castigo debido
que se suele dar a un necio.
Vase
ESPERANZA: Ricote, adiós.
RICOTE: Esperanza,
¿es amarme el irte ansí?
ESPERANZA: Ya no la tengas de mí,705
pues por aquí va la danza;
participas de tu amo
la poca dicha, perdona.
La maza va con la mona,
necio es el necio y el amo.710
Mientras con él estuvieres
necias serán tus demandas
que, en fin, dime con quién andas…
RICOTE: Vaya.
ESPERANZA: …y diréte quién eres.
Vase
RICOTE: ¡Buenos habemos quedado!715
¿Qué habemos de hacer, señor?
CABALLERO: Libróse del cazador
el pájaro, el sentenciado
del riguroso verdugo,
del naufragio el marinero,720
del lobo el manso cordero,
la libre cerviz del yugo,
del pirata el mercader,
y aún mayor mi dicha ha sido
pues que librarme he podido,725
Ricote, de una mujer.
¡Oh, qué peso me han quitado
de encima del corazón!
RICOTE: Dicen que en cierta nación
era por rey adorado730
aquel que a cuestas tenía
la cosa de mayor peso,
saliendo con el suceso
quien más tiempo le sufría.
Una vez se convocó735
al pueblo a elegir cabeza,
y hubo quien tal fortaleza
entre los demás mostró,
que un enano, entero tuvo
día y medio, sin que hubiese740
quien competir se atreviese
con él; y al tiempo que estuvo
casi el reino en su poder
y el pueblo le engrandecía,
salió otro que traía745
a cuestas a su mujer,
y la gente convocada
en su favor sentenció,
que con la mujer no halló
otra cosa más pesada.750
Mas si toca Dios de un hueso,
¿dónde piensas ir?
CABALLERO: No sé.
RICOTE: Con capa y gorra y a pie,
¿qué dirán de nuestro seso?
Si tomas mi parecer,755
vuélvete, señor, a casa,
que todo enojo se pasa.
CABALLERO: Casa que huele a mujer
no me la mientes, Ricote.
RICOTE: Casarte han querido en ella,760
mas dan dineros con ella,
que no hay esposa sin dote.
Sólo a quien casarse atreve
dineros y hacienda dan,
que es pagar al ganapán765
la carga, por que la lleve.
CABALLERO: Deudos en Bolonia tengo,
a estudiar y a conocellos
iré.
RICOTE: ¿Deudos? ¡Fuego en ellos!770
Mal los conoces; no vengo
en eso, aunque seguir quiero
tu buena o mala fortuna.
CABALLERO: Este traje me importuna.
RICOTE: Una capa y un sombrero775
tengo allí, con ella irás
mejor, si hemos de ir a pie;
ven por ella.
CABALLERO: ¡Que hoy libré!
Voluntad, ya os tengo en más;
que, aunque en tan terrible trance780
me habéis costado mi hacienda,
bien podré, preciosa prenda,
decir que os compré de lance.
Salen LAMBERTO, CONRADO, ISABELA y SABINA
LAMBERTO: Yo solo en vuestros celos soy culpado;
como Jacobo corre por mi cuenta,785
su hacienda trajo, y siendo su cuñado,
por mi industria y gobierno se acrecienta.
Parecióme, poniéndole en estado
y dándole a Sabina, que su renta
junta a la mía, la aumentara doble,790
y una casa fundara rica y noble.
Ni Jacobo ha tenido entendimiento
para estimar la dicha de este día,
ni yo noticia del honesto intento
que os ha obligado a honrar la sangre mía.795
Mi hermana, con el mismo pensamiento,
a mis consejos resistencia hacía,
y aunque su honestidad cuerda callaba,
sus ojos me decían que os amaba.
Yo alabo su elección, y que os escoja800
por dueño suyo, sosegaos con esto.
CONRADO: Si por esto Amor, por ser niño, se enoja,
también, Lamberto; se apacigua presto.
Sacóme de Ferrara la congoja
furiosa de los celos que me han puesto805
en términos de hacer un desatino;
mas tras la tempestad el iris vino.
Yo os perdono mi agravio.
SABINA: Y yo os adoro
con más estima agora que primero,
que poco precia, mi Conrado, el oro810
quien no conoce el hierro y el acero.
Quien nunca empobreció no ama el tesoro,
más ejemplos aplicarme quiero,
que si los ojos hoy en otro he puesto,
más claro sale el sol junto a su opuesto.815
CONRADO: En fin, ¿Jacobo me hizo competencia?
ISABELA: Pluguiera a Dios que fuera para tanto.
CONRADO: Yo, a lo menos envidio su inocencia.
LAMBERTO: Que es un bruto.
CONRADO: Mejor diréis un santo
¿Qué es de él?820
LAMBERTO: ¿Había de venir en mi presencia?
De Módena le eché.
CONRADO: De vos me espanto.
LAMBERTO: Hágase hombre, si en su esfera cabe;
sepa del mundo, que harto de Dios sabe.
No me ha de entrar en casa en todo este año.
CONRADO: Pues sabed que acusaros he venido825
de un huésped que os tendréis, si no me engañó,
de no poco valor. Hoy ha partido
veinte millas de aquí Julio Cataño,
estimado en Italia y conocido
en Roma por sus letras, sangre y celo;830
su tío es Cardenal de San Marcelo,
Juan Cataño.
LAMBERTO: Éste es en quien ha puesto
la silla de San Pedro su esperanza.
Si muere Sixto quinto es manifiesto
que le ha de suceder.835
CONRADO: En su privanza
presumo entrar, porque ha vacado un puesto
que, si mi dicha y el favor le alcanza
y con Sabina desposado quedo,
enriquecer vuestros parientes puedo.
Fáltale el secretario, y como supe840
que a Roma se partía, convidarle
con esta quinta quise.
LAMBERTO: Desocupe
su espacio nuestro amor para hospedarle.
CONRADO: Primero que otro aquesta plaza ocupe,
si os parece, Lamberto, pienso hablarle845
esta noche.
LAMBERTO: Haréis bien, que la tardanza,
como el provecho vuela, no le alcanza.
¿Vas, Isabela, a prevenir la cena?
ISABELA: Pavos hay y capones.
LAMBERTO: Esta sala
cuelguen de telas, que es capaz y buena.850
CONRADO: En esta quinta no hay ninguna mala.
LAMBERTO: Maten vitelas.
CONRADO: En la casa llena
fácilmente se sirve y se regala
a un príncipe, aunque venga de repente.
LAMBERTO: Camas ahí prevenid para la gente.855
Vase ISABELA. Sale RICOTE, después un CRIADO
RICOTE: Lamberto, caballeros, dad ayuda
a Jacobo de Gracia, que, salteado
de bandoleros, morirá sin duda,
no siendo de vosotros ayudado;
su bárbara codicia le desnuda860
y a un roble tosco de ese monte atado
los dineros le piden que no tiene;
huyendo mi temor la muerte viene.
¿Qué aguardáis? Cerca está, si tardáis tanto,
dadle por muerto. Vamos, caballeros.865
LAMBERTO: O es hipócrita Jacobo o es santo.
Si es santo, ¿de qué teme bandoleros?
Dios volverá por él, causando espanto
a ese escuadrón de salteadores fieros;
si es hipócrita, pague con la vida870
lo que merece su virtud fingida.
CRIADO: Monseñor está en casa.
LAMBERTO: Pues salgamos
a recibirle.
RICOTE: ¡Que obligar no puede
vuestra crueldad!
CONRADO: A socorrerle vamos.
LAMBERTO: Dios le socorrerá, no tengáis miedo.875
SABINA: Más razón es que a Julio recibamos.
LAMBERTO: (Ojalá le matasen, pues heredo Aparte
por mi mujer su hacienda.)
RICOTE: (¡Al fin, cuñado!) Aparte
SABINA: (De su desprecio el cielo me ha vengado.) Aparte
Vanse si no es RICOTE
RICOTE: Miren qué hay que esperar de aquesta gente.880
¡Maldiga Dios quien en cuñados fía,
viles madrastras cree, suegras consiente;
que estos tres hacen una cofradía!
Sale el CABALLERO de Gracia, desnudo
CABALLERO: Ricote: ¿estás ahí?
RICOTE: Señor.
CABALLERO: Detente
y no des voces, que excusar querría885
las injurias y enojo de Lamberto,
que, si me ve cual vengo, será cierto.
RICOTE: ¿Que, en fin, te desnudaron?
CABALLERO: Harto ha sido
dejarme vivo; ser piedad confieso.
RICOTE: ¿Piedad cuando te quitan el vestido?890
CABALLERO: ¿Qué quieres? ¿no ves tú que viven de eso?
RICOTE: Discúlpalos también.
CABALLERO: Agradecido
a quien le libra debe ser el preso.
RICOTE: Donosa flema; no has de ser tan bueno
que te dejes echarla silla y freno.895
CABALLERO: Dame esa capa, cúbreme y avisa
a mi hermana, si puedes, en secreto
de mi desgracia.
RICOTE: Si está en camisa
Lamberto, mala noche te prometo.
CABALLERO: Haz tú que no lo sepa y vuelve aprisa,900
mientras aquí me escondo.
RICOTE: Eres discreto,
que en viéndote Sabina repudiada,
fiestas les ha de hacer tu encamisada.
Vase. Salen JULIO del cobertizo del camino, LAMBERTO y CONRADO, y velos
JULIO: Bien sabéis obligar, señor Lamberto
al hospedaje quedo agradecido.905
LAMBERTO: No ha un hora, Monseñor, que estaba incierto
de esta dicha, que hubiera prevenido
con la casa que ofrece este desierto,
y regalos de Módena, el debido
hospicio que se os debe y era justo.910
JULIO: Lo que no se previene da más gusto.
¡Agradable jardín! Yo no he rezado
algunas Horas. Mientras se adereza
la cena quiero echar este cuidado
aparte.915
LAMBERTO: ¿No le habláis?
CONRADO: ¿Cómo, si reza?
JULIO: Déjenme solo.
CRIADO: Todo está aprestado.
CONRADO: ¿Adónde ha de dormir?
LAMBERTO: En esta pieza.
CONRADO: (Si me acomoda Julio con su tio Aparte
y sale Papa, enriquecer confío.)
Vanse. JULIO empieza a rezar santiguándose, y responde el CABALLERO de Gracia desde donde está escondido
JULIO: Deus in adjutorium meum intende.920
CABALLERO: Domine ad adjuvandum me festina.
JULIO: ¿Quién respondió? ¿qué es esto?
CABALLERO: (¿Qué pretende; Aparte
cielos, mi natural que a esto me inclina?
Sin querer respondí; mas, si se ofende
y hacerme dar castigo determina,925
viéndome así, ¿con qué disculpa intento
disminuir mi necio atrevimiento?)
JULIO: ¿Quién es el que está escondido
tras esta murta?
CABALLERO: (¿En qué dudo?) Aparte
Un hombre, señor, desnudo930
del ingenio y del vestido.
No mirando lo que hacía,
cuando comenzó a rezar
respondí, sin reparar
que era vuestra señoria935
el que estaba aquí, llevado
de un natural, que me obliga
que cosas devotas siga.
JULIO: ¿Cómo estáis ansí?
CABALLERO: Un cuñado,
que sabe mirar mejor940
por mi bien que yo estimalle,
es causa que de este talle
me esconda de su rigor.
JULIO: ¿Quién es ése?
CABALLERO: Es Lamberto.
JULIO: ¿Y él os hizo desnudar?945
CABALLERO: Quísome, señor, casar,
que es peor; soy poco experto
en materia de querer,
trájome a vistas aquí,
no se contentó de mí950
la buena de la mujer;
riñó Lamberto conmigo,
de casa me desterró
y el cielo, que conoció
cuán digno soy de castigo,955
me entregó a unos bandoleros,
a quien quedo agradecido,
pues, quitándome el vestido
y unos pocos de dineros,
me dejaron con la vida.960
Volvíme aquí despojado,
y entretanto que un criado
envío para que pida
otro vestido a mi hermana,
aquí me quise ocultar965
de Lamberto y excusar
de su cólera inhumana
el enojo y la pasión.
Salió vuestra señoria,
y cuando rezar quería,970
llevóme mi inclinación
tras sí, y aunque sea verdad,
que no es fuerte esta disculpa,
perdóneme, que no hay culpa
donde falta voluntad.975
JULIO: Yo os la he cobrado notable.
(¡Qué apacible sencillez) Aparte
No hagáis temor que esta vez
Lamberto enojado os hable;
remediar esta desgracia980
quiero.
CABALLERO: Del cielo tengáis
el premio.
JULIO: ¿Cómo os llamáis?
CABALLERO: Señor, Jacobo de Gracia.
JULIO: ¿Noble sois?
CABALLERO: Bueno quisiera
saber ser, que es de estimarse,985
que sólo el saber salvarse
es nobleza verdadera.
JULIO: Tal sea mi vida. ¿Habéis
estudiado?
CABALLERO: Señor, sí;
artes en Bolonia oí.990
JULIO: Bueno, y ¿qué pluma tenéis?
CABALLERO: Razonable, aunque alabada
de algunos que bien me quieren,
que siempre amigos prefieren
lo que vale poco o nada.995
JULIO: Huélgome de saber eso.
¿Gustaréis de estar conmigo?
CABALLERO: Yo, Monseñor, soy amigo
de hablar verdades. Confieso
lo bien que me puede estar1000
el serviros y estimaros;
pero no sabré adularos,
porque ni sé lisonjear,
ni dejaré reprehender
lo que mal me pareciere1005
por cuanto tesoro adquiere
todo el humano poder.
Querránme mal los criados,
que mi buen ánimo ignoran,
porque en palacio desdoran1010
a quien no dora pecados,
y quien vicios no consiente
mal con señores lo pasa.
JULIO: Este servicio a mi casa
le faltaba solamente,1015
y vos le habéis de ocupar.
Reprehéndeme a mí el primero,
que eso busco y eso quiero.
Un hombre deseo hallar
que las verdades me diga.1020
¡Hola!
Sale DECIO
DECIO: Monseñor.
JULIO: Vestid
este hombre; un baúl abrid.
Escuchad.
CABALLERO: (¡Que me persiga Aparte
la inquietud de esta manera!
Libréme de ser casado1025
y del palacio el cuidado,
agora, cielos, me altera.
¿Qué he de hacer si Dios lo quiere?
Él me tenga de su mano.)
Háblale JULIO al oído de DECIO
JULIO: Un vestido de mi hermano1030
le dad, y cuando estuviere
en el traje que es decente,
me avisaréis.
CABALLERO: (¿En efeto Aparte
he de servir?)
JULIO: En secreto
le tendréis, que es conveniente1035
por agora.
DECIO: Harélo ansí.
JULIO: Idos con ese criado,
secretario.
CABALLERO: (Buen cuidado Aparte
llevo. ¿Secretario a mí?
¿Qué pretendéis, vanidades?)1040
JULIO: Andad, que si sois discreto,
yo os confiaré mi secreto,
y vos me diréis verdades.
Vanse. Sale ISABELA
ISABELA: Bien puede vueseñoría
cenar, si ha rezado ya.1045
JULIO: Quien en vuestra casa está,
señora, excusar podía
el camino, que ya siento,
pues, según me han regalado,
por no ir mal enseñado,1050
en ella quedarme intento.
Salen CONRADO y LAMBERTO
ISABELA: Pluguiera a Dios, monseñor,
que, como lo encarecéis,
os sirviéramos.
CONRADO: ¿Queréis
que, por no darle favor,1055
muera Jacobo en desprecio
de quien sois?
LAMBERTO: Impertinente
estáis. ¿Quién hay tan valiente
que pueda matar a un necio?
JULIO: ¿Es hora ya de cenar?1060
LAMBERTO: Presto lo poco se guisa.
JULIO: La jornada me da prisa;
yo suelo siempre pagar
la posada adelantado,
y así quisiera hacerlo hoy.1065
A Roma, cual sabéis, voy,
no poco de ésta obligado,
como tengáis en su corte
los dos pleito o pretensión
y en ella mi intercesión1070
alguna cosa os importe,
contento haré la jornada,
y si no, saldré corrido
cual huésped que no ha tenido
con qué pagar la posada.1075
CONRADO: Buena ocasión se me ofrece,
que le habléis por mí me importa.
LAMBERTO: Aunque siendo ésta tan corta
tanta merced no merece,
quien pretende de ordinario1080
no pierde tiempo o favor.
Conrado sabe, señor,
que buscáis un secretario,
y porque para este oficio
sé lo que es bien que presuma1085
de su ingenio y de su pluma,
estando en vuestro servicio
quedaremos él y yo
obligados. Determina
ser de mi hermana Sabina1090
esposo, y no se atrevió,
si no es por mi, a suplicaros
que esta merced nos hagáis.
JULIO: Tarde, Conrado, llegáís;
no puedo en eso ocuparos,1095
pero mejoraros si
con dueño más principal.
De mi tío el Cardenal
de San Marcelo entendí
que desea acrecentar1100
su casa. Ya sabéis que es
en nobleza ginovés
y en opinión singular,
y que le han pronosticado
que a Sixto ha de suceder;1105
pues le voy agora a ver,
yo haré de suerte, Conrado,
que su secretario os haga,
y a Lamberto, camarero,
que así el hospedaje quiero1110
satisfacer.
LAMBERTO: Si ansí paga,
monseñor, vueseñoría
de dos horas el hospicio,
¿qué espera el que en su servicio
su aumento y vida confía?1115
JULIO: Al secretario llamad,
Decio.
DECIO: Voy, señor, por él.
Vase
JULIO: Negociad los dos con él
y una memoria le dad
para que me acuerde en Roma1120
lo que los dos pretendéis,
que presto lo alcanzaréis
si él a su cargo lo toma.
Sale RICOTE; después el CABALLERO de Gracia con otro vestido
RICOTE: ……………… [ -í]
Tras mi desnudo escondido1125
ando, y se ha desparecido.
Mas ¿Monseñor está aquí?
CABALLERO: ¿Qué manda vueseñoría?
LAMBERTO: ¿Qué es lo que vemos, Conrado?
CONRADO: Jacobo es, vuestro cuñado.1130
LAMBERTO: ¡Mi cuñado!
CONRADO: No desvaría
la vista que en él me pinta
su imagen.
LAMBERTO: Bueno por Dios:
locos estamos los dos.
No ha un hora que de la quinta1135
le eché, y avísannos luego
que le roban salteadores,
¿y había de ser él?
CONRADO: Favores
son de su virtud, no niego
lo que decís; mas tampoco1140
lo que veo oso negar.
RICOTE: Mi amo es éste a pesar
de bellacos, o estoy loco.
JULIO: Jacobo de Gracia, ved
lo que Lamberto y Conrado1145
os dicen.
CONRADO: ¿Veislo?
LAMBERTO: Encantado
estoy.
JULIO: Y cuenta tened
de avisármelo después.
LAMBERTO: ¿Qué es esto? ¡Fortuna escasa!
JULIO: Aunque mal tendrá en su casa1150
el cardenal a quien es
en la suya tan avaro,
que a vos de ella echaros pudo,
y cuando volvéis desnudo
no le osáis pedir amparo.1155
Los dos vuestra pretensión
le referid, si os agrada,
porque no saldréis con nada
si no es por su intercesión,
que me he inclinado a quererle,1160
al paso que vos, Lamberto,
le aborrecéis, y estad cierto
que en agradarle y creerle
consiste el favor y gracia
que buscáis, y no la espere1165
en mí a quien no se la hiciere
el Caballero de Gracia.
Vase
CABALLERO: No estéis, hermano y señor,
de verme, triste y confuso.
Dios estas cosas dispuso,1170
tercero y intercesor.
Con monseñor diligente
prometo ser, sin venderos
embelecos por dineros,
mohatras del pretendiente;1175
pues, contra las vanidades
con que la mentira vive,
hoy monseñor me recibe
para decir las verdades,
y porque a cenar se asienta,1180
los brazos, hermano, os pido.
Vamos.
LAMBERTO: De puro corrido…
CABALLERO: Callad, no hagáis de eso cuenta.
Dichosa fue mi desgracia;
gracias a Dios puedo dar.1185
RICOTE: Y desde hoy te has de llamar
el Caballero de Gracia.
