El amor médico — Jornada I

EL AMOR MÉDICO

Tirso de Molina (Gabriel Téllez)

Texto basado en la edición príncipe en PARTE CUARTA DE LAS COMEDIA DEL MAESTRO TIRSO DE MOLINA (Madrid, 1635), con el aopyo de varias ediciones más recientes de la misma obra. Fue pasado al HTML para ser presentada en esta colección por Vern Williamsen en 1997.


Personas que hablan en ella:

  • Doña GERÓNIMA
  • TELLO, criado
  • QUITERIA, criada
  • [MACHADO]
  • Don GONZALO
  • Don GASPAR
  • Don RODRIGO, galán
  • DELGADO, criado
  • Don ÍÑIGO
  • Don MARTÍN
  • Doña ESTEFANÍA

JORNADA PRIMERA


Salen doña GERÓNIMA y QUITERIA
GERÓNIMA: ¿Hay huésped más descortés?
¡Un mes en casa, al regalo
y mesa de don Gonzalo,
y sin saber en un mes
que mujer en ella habita,5
o si lo sabe, que es llano,
blasonar de cortesano
y no hacerme una visita?
¡Jesús, Quiteria, es grosero
aunque tú vuelvas por él!10
QUITERIA: Yo, en lo que he notado dél,
perfeto le considero:
la persona, un pino de oro;
un alma en cualquiera acción;
de alegre conversación,15
guardando en ella el decoro
que debe a su calidad;
en lo curioso un armiño,
mas no afectando el aliño
que afemina nuestra edad;20
mozo, lo que es suficiente
para prendar hermosuras
mas no para travesuras
de edad, por poca, imprudente.
Júzgole yo de treinta años.25
GERÓNIMA: Pinta en él la perfección
que el conde de Castellón
en su Cortesano.
QUITERIA: Extraños
humores en ti ha causado
ese enojo que condeno.30
Ya no tendrá nada bueno,
porque no te ha visitado.
Si ignora que en casa hay dama,
¿qué le culpas?
GERÓNIMA: No lo creas;
que, aunque abonarle deseas,35
un mes de mesa y de cama
en casa, viendo crïadas,
escuderos, coche y silla,
si no es que se usa en Castilla
en las más autorizadas40
servirse los caballeros
de dueñas y de doncellas,
sacado habrá ya por ellas
quién vive aquí.
QUITERIA: Forasteros
más tratan de su negocio45
que de tantas menudencias.
GERÓNIMA: ¡Qué alegas de impertinencias!
La curiosidad es ocio
de obligación en discretos;
que nunca están los cuidados50
en ellos tan ocupados
que perjudiquen respetos,
hijos de la cortesía,
y más en casas extrañas.
Porque veas que te engañas,55
anoche a la celosía
del patio le vi bajar
y para que no tuviese
disculpas, porque me oyese,
dije en voz alta, “Aguilar,60
¿dónde dejáis a mi hermano?”
Y respondióme, “Señora,
iba a la Alameda agora.”
Entonces él, cortesano,
quitó a la reja el sombrero65
sin extrañar el oírme.
¿Osarás ahora decirme
que no peca de grosero
quien sin hacer novedad
de escuchar que en casa había70
hermana la suponía?
QUITERIA: Culpa la severidad
de tu hermano; ¿mas pasó
sin hablarte?
GERÓNIMA: Hizo un pequeño
comedimiento y, risueño,75
en la otra cuadra se entró.
QUITERIA: Es tan negro circunspecto
mi señor que habrá mostrado
en que no te vea cuidado,
y don Gaspar tan discreto80
que le adivinará el gusto.
¿Mas que nunca en él te habló
después que está en casa?
GERÓNIMA: No; que como muestra disgusto
porque no me determino85
en admitir persuasiones
casamenteras, pasiones
de hermano, a que no me inclino,
le ocasionan a no hablarme
dos meses ha.90
QUITERIA: No me espanto;
haste embebecido tanto
en latines que a cansarme
llego yo sin que me importe,
cuanto y más quien se encargó
de ti desde que murió95
tu padre.
GERÓNIMA: Yo sigo el norte
de mi inclinación; ¿qué quieres?,
mi señor se recreaba
de oírme cuando estudiaba.
¿Siempre han de estar las mujeres100
sin pasar la raya estrecha
de la aguja y la almohadilla?
¡Celebre alguna Sevilla
que en las ciencias aprovecha!
De ordinario los vasallos105
suelen imitar su rey
en las costumbres y ley.
Si da en armas y en caballos,
soldados y caballeros
son el sabio y ignorante;110
enamorados, si amante;
si ambicioso, lisonjeros.
Dicen que en Indias hay gente
que, porque a un cacique vieron
sin un diente, todos dieron115
luego en sacarse otro diente.
La reina doña Isabel,
que a tanta hazaña dio fin,
empieza a estudiar latín
y es su preceptora en él120
otra que por peregrina
no hay ingenio que no asombre,
tanto que olvidan su nombre
y la llaman la Latina.
Por esto quiero imitalla.125
QUITERIA: Haces bien; mas dese modo
procura imitarla en todo,
por mujer y por vasalla;
cásate, pues se casó.
GERÓNIMA: Dame tú un rey don Fernando130
que, a Castilla gobernando,
me deje estudiar, que yo
haré mis dichas iguales.
El matrimonio es Argel,
la mujer cautiva en él.135
Las artes son liberales
porque hacen que libre viva
a quien en ellas se emplea;
¿cómo querrás tú que sea
a un tiempo libre y cautiva?140
QUITERIA: Yo no te sé responder,
porque no sé argumentar;
pero, ¿por qué ha de estudiar
medicina una mujer?
GERÓNIMA: Porque estimo la salud,145
que anda en poder de ignorantes.
¿Piensas tú que seda y guantes
de curar tienen virtud?
Engáñaste si lo piensas;
desvelos y naturales150
son las partes principales
que con vigilias inmensas
hacen al médico sabio;
por ver si a mi patria puedo
aprovechar contra el miedo,155
que a la salud hace agravio.
¿No es lástima que examinen
a un albéitar herrador,
a un peraile, a un tundidor,
y que antes que determinen160
que pratique su ejercicio
aprueben su suficiencia;
y la medicina, ciencia
que no tiene por oficio
menos que el dar o quitar165
la vida que tanto importa,
con una asistencia corta
de escuelas, un platicar
dos años a la gualdrapa
de un dotor en ella experto170
porque más hombres ha muerto,
prolijo de barba y capa,
en habiendo para mula
luego quede gradüaut;ado
antes de ser licenciado175
de dotor? ¿Quien no regula
estos peligros no es necio?
QUITERIA: Cuanto a esa parte estoy bien
con lo que dices.
GERÓNIMA: ¿Que den
joya que no tiene precio180
ni se puede restaurar
a un bárbaro desa suerte?
QUITERIA: Y aun no dan de balde muerte,
que se la hemos de pagar.
Diz que que en Madrid enseñaba185
cierto verdugo su oficio
no sé a qué aprendiz novicio
y, viendo que no acertaba,
puesto sobre un espantajo
de paja, aquellas acciones190
infames de sus liciones,
le echó la escalera abajo
diciéndole, [“Andad, señor,
y pues estáis desahuciado
para oficio de hombre honrado,195
estudiad para dotor.”]
GERÓNIMA: ¡Cosa extraña que en cualquiera
arte, por poco que valga,
haya aprendiz que no salga
con ella, echándole fuera,200
y que en esta no ha de haber
médico que desechar,
Quiteria!
QUITERIA: Para matar
poca ciencia es menester.
Tuvo un pobre una postema,205
dicen que oculta en un lado,
y estaba desesperado
de ver la ignorante flema
con que el dotor le decía,
“En no yéndoos a la mano,210
en beber, moríos, hermano,
porque ésa es hidropesía.”
Ordenóle una receta
y cuando le llegó a dar
la pluma para firmar,215
la mula, que era algo inquieta,
asentóle la herradura
–emplasto dijera yo–
en el lado y reventó
la postema ya madura,220
con que, cesando el dolor,
dijo, mirándola abierta,
“En postemas más acierta
la mula que su dotor.”
GERÓNIMA: Pues por eso determino225
irme tras el natural
que aprenden todos tan mal,
ya que en su estudio me inclino.
QUITERIA: Volverás por el desprecio
de los médicos ansí.230
GERÓNIMA: Y por el que hizo de mí
nuestro forastero necio.
QUITERIA: ¿Ahí tornamos?
GERÓNIMA: Me ha enfadado
el poco caso que ha hecho
de mí. ¿Sabes qué sospecho?235
Que le trae tan desvelado
la dama que en Madrid deja
que no le dan pensamientos
lugar para cumplimientos.
QUITERIA: Eso agora ya es conseja;240
¿qué nos faltaba si hubiera
correspondencias constantes?
Ya obligaciones y guantes
se gastan de una manera.
Amadises y Macías245
alambicaban celebros;
y, habitando Beltenebros,
libros de caballerías
tienen esa calidad;
que los de ahora, si lo notas,250
en calzándose las botas
descalzan la voluntad.
GERÓNIMA: Pues hagamos la experiencia.
QUITERIA: ¿Cómo la habemos de hacer?
GERÓNIMA: Vile anoche revolver255
papeles, sin advertencia
de que acecharle podían.
QUITERIA: ¿Por dónde?
GERÓNIMA: Por el espacio
de la llave.
QUITERIA: ¡Qué despacio
tus desvelos te tenían!260
GERÓNIMA: ¿Qué quieres? La privación
es causa del apetito;
no haberme visto es delito
que ofende mi presunción.
Y dije, entre mí, “Sepamos265
quién puede este Adonis ser
que no se nos deja ver,
temeroso de que aojamos.”
Estaba el tal en jubón,
con calzones de tabí270
de naranjado y turquí;
y con tal satisfación
de sí que de cuando en cuando,
Narciso de sus despojos,
se andaba, todo en sus ojos,275
por sí mismo paseando.
QUITERIA: Ya eso fue mucho notar.
GERÓNIMA: Si él fuera al paso discreto
que galán, yo te prometo
que llevara qué soñar,280
porque es su disposición,
por gallarda, peregrina.
QUITERIA: ¿Y eso está en la medicina?
GERÓNIMA: No, pero en mi inclinación.
Advertí, pues, que leyendo285
papeles ya los doblaba,
ya otra vez los repasaba;
con los primeros riyendo,
con los otros suspirando
y, aunque no los entendí,290
–que los leyó para sí–
dije, “¿Riyendo y llorando?
Aunque adivino en bosquejo,
afectos sentís de amante;
que siempre imita al semblante295
de quien se mira el espejo.”
No los leyó una vez sola;
antes, para asegundar
los mismos, despabilar
quiso la vela y matóla,300
con que le forzó a acostarse
y a mí, riendo, a volverme
a la cama. Entretenerme
pudiera a no desmandarse
en mí su imaginación305
que, de principios pequeños
apadrinándola sueños,
es ya mal de corazón.
Yo tengo celos, Quiteria,
y he de ver, pues me maltratan,310
de qué estos papeles tratan.
QUITERIA: ¡Qué bien medraste en la feria!
¿Dónde, pues, hemos de hallarlos?
GERÓNIMA: Las navetas los tendrán
de aquel contador, que están315
sin llaves para guardarlos.
Salgamos dese cuidado.
QUITERIA: Vamos, porque le asegures,
y enferma para que cures
la ciencia que has estudiado,320
que uno y otro es frenesí.
GERÓNIMA: En accidentes de amor
no cura bien el dotor
que no cura para sí.
Vanse. Salen don GASPAR y don GONZALO, y sale también MACHADO
GONZALO: Yo sé que no habéis de echar,325
mientras estéis en Sevilla,
menos, señor don Gaspar,
pasatiempos de Castilla,
que ésa es río y ésta es mar.
Mucho de Toledo cuentan,330
donde Isabel y Fernando
su corte dicen que asientan.
Su Tajo arenas crïando
que fama más que oro aumentan;
sus pancayos cigarrales335
que, viéndose en sus cristales,
les sirven de apretadores
listones de eternas flores
que visten sus pedernales.
Palacios de Galïana;340
huerta del Rey deleitosa
que tanta opilación sana;
bienes de la vega hermosa,
hasta en permisiones llana;
membrillares y amacenas,345
sus riberas siempre llenas;
entre frutas peregrinas;
de azabache sus endrinas…
MACHADO: No olvides sus berenjenas.
GONZALO: …sus aljibes siempre helados;350
sus damas siempre discretas;
sus ingenios laureados,
ya de Apolo por poetas,
ya de Marte por soldados;
alcázar y iglesia santa,355
puentes, título imperial,
concilios, virtud que espanta;
tanta sangre principal,
tanta mitra y gente tanta.
Todo eso, que es maravilla360
con que blasona Castilla
y se ilustra mi nación,
es la grandeza en borrón
de nuestra Memfis Sevilla.
GASPAR: No lo habéis encarecido365
mucho; corto habéis andado,
pues un mes que la he vivido
en vuestra casa hospedado,
de su nobleza aplaudido,
si en alabarla me fundo,370
zodïaco considero
que es del uno y otro mundo,
dividiéndose el primero
por el Betis del segundo.
Árbitros límites da375
a los dos orbes y está
como raya su corriente
hacia esta parte de oriente
y del ocaso hacia allá.
¿Quién hay que alabarle pueda?380
¡Pluguiera a Dios que el pesar
que sus deleites me veda
supiera en ella gozar
río, Alcázar y Alameda!
GONZALO: ¿Pues qué hay de nuevo?385
GASPAR: Este pliego
que acabo de recibir
para fin de mi sosiego.
GONZALO: Nunca os puedo persuadir,
por más que os conjuro y ruego,
a que acabéis de contarme390
la causa que, por honrarme,
de Toledo os trujo aquí.
O no halláis caudal en mí
de amigo para fïarme
secretos o pagáis mal395
la amistad que me debéis.
GASPAR: Si como os sobra el caudal,
don Gonzalo, y conocéis
que os le correspondo igual,
me permitiera el respeto400
a hablar, yo os satisfaciera…;
pero escuchad que, en efeto,
no es bien, cuando amor espera
morir, que guarde secreto.
Serví en la imperial Toledo405
por inclinación a un ángel,
primer móvil de los gustos,
Argel de las libertades,
de superior jerarquía
hasta el nombre que sus padres410
la dieron, que fue Micaela,
blasón suyo, a ser constante.
Halló el favor en sus ojos
entrada para burlarme;
ventas las llamó un discreto415
donde el amor caminante
tomar un refresco suele
y, si anochece, apearse
para proseguir después
hasta el alma su viaje.420
Recibiéronme dos niñas
entre risueñas y graves,
pero de niñas y en venta
quien se fía poco sabe.
Hechizáronme amorosas425
y, cuando pasé adelante,
sin alma me hallé. ¿Qué mucho
que ventas y ojos engañen?
¡Qué de favores alegres
a censo echaron pesares430
que entonces tomaba a usura
y agora aprietan! No en balde
dicen que el gusto y dinero
en príncipes y en amantes
deleitan al recibirse435
y congojan al pagarse.
Seis meses corrió mi dicha
la derrota favorable
de honestas correspondencias,
pero en amores y en mares440
la mudanza es el piloto,
pues, cuando desembarcarme
en la playa de Himineo
pensaba, sopló un levante
de celos que me volvieron445
al golfo, donde sin lastre
de sufrimiento me llevan
mis desdichas a anegarme.
Fue el caso, pues, que quisieron
intereses de su madre450
y un hermano, sin consulta
de mi dama, hacer alcaide
de su voluntad, ya ajena,
a un caballero que en sangre,
hacienda, edad, discreción,455
tengo, si no que envidiarle,
a lo menos que temerle;
permitidme que le alabe,
que el valor, aunque compita,
no desluce calidades.460
Estaba en Valencia entonces
y llamáronle, ignorantes
de que sin su permisión
la voluntad profanase
derechos de la obediencia,465
como si en fe de llamarse
dios Amor no se eximiese
de leyes universales.
Hasta entonces ignoraba
mi ingrata que apresurasen470
cautiverios de por vida
diligencias tutelares
y ansí, creciendo favores,
fuera justo recelarme
de llamas que están más cerca475
de su fin cuanto más arden.
Registradores baldíos
se ocuparon en contarles
los pasos a mis deseos
y, como el fuego no sabe480
encubrirse ni el amor,
sacaron por las señales
de mis afectos mis dichas.
¡Qué de daño envidias hacen!
No sé cuál dellos, o todos,485
escribieron a don Jaime,
–así se llama mi opuesto–
las razones semejantes,
“Por mucho que apresuréis,
llamado, pasos amantes,490
si elecciones se anteponen,
a casaros vendréis tarde.
Don Gaspar de Benavides
llega a tener tanta parte
en la dama que os ofrecen495
que hay quien se atreve a llamarle
usufrutuario vuestro.
Si con esto juzgáis fácil
el riesgo que la honra corre,
discreto sois, Dios os guarde.”500
Iba la carta sin firma
y, como en Valencia nace
tan delicado el honor,
imitó a sus naturales
y acreditó sus renglones505
escribiéndole a su madre
repudios y menosprecios
–con celos no es cortés nadie–.
Metió en el pliego el papel
recibido y fue bastante510
en su madre a conclüir
con su vida sus pesares.
Estaba el hermano ausente
y mi dama, que eclipsarse
sintió el sol de su opinión,515
se persuadió, –no os espante
que fue la sospecha urgente–,
a que yo, por estorbarle
ejecuciones violentas
tan a riesgo de matarme,520
aquella carta había escrito
y, airada de que quedase
por mí su fama dudosa
y su amor por inconstante,
favores trocó en desdenes,525
desprecios vi por donaires,
rigor por correspondencias,
por premios severidades;
no admitió satisfaciones,
ni bastaron a abonarme530
juramentos inocentes;
¿pero quién habrá que amanse
enojos en la mujer
que atropella por vengarse,
cuando aborrece de veras,535
respetos y calidades?
Notificóme retiros;
a mis disculpas diamante,
a mis diligencias bronce,
a mis sentimientos áspid.540
Y dando cuenta de todo
a su hermano, provocarle
pudo a venganzas de honor;
ved de un yerro los que nacen.
Yo, que desvelado siempre545
registraba enemistades
para averiguar por ellas
quién fue el autor de mi ultraje
y aquella carta sin firma,
una vez que por el margen550
del Tajo en estos discursos
consultaba sus cristales,
vi conversando junto a ellos
dos destos que en las ciudades,
sanguisuelas de las honras,555
sin espadas sacan sangre;
censura de las doncellas,
sátira de los linajes,
zoilos de los ausentes,
de los ingenios vejamen,560
destos, en fin, que mirones
en los templos y en las calles,
porque todo lo malician,
dicen que todo lo saben.
Despreciábanlos los cuerdos,565
temíanlos los cobardes,
pero entre todos yo solo
gusté singularizarme,
opuesto suyo, de suerte
que hallaron en mi semblante570
con letras de menosprecio
escritas sus libertades.
A esta causa siempre tuve,
si no infalibles, probables
sospechas de que por ellos575
renunció su amor don Jaime.
Lleguélos a hablar entonces
y, para certificarme
de todo punto, troqué,
cauteloso conversable,580
sospechas en certidumbres,
porque, empezando a tratarse
varios géneros de cosas,
unas de risa, otras graves,
los enlacé en mi suceso,585
deletreando en las señales
de su inquieta turbación
mis recelos sus verdades.
Entonces, ya la irascible
predominando en la sangre,590
les dije, “No es bien nacido,
ni de hombre puede preciarse
quien, con la lengua o la pluma,
cuando escriba o cuando hable,
desmintiéndose en aquella,595
firmar en esta no sabe.
Carta sin firma es libelo
que contra sí mismo hace
quien no osa poner su nombre
por confesar que es infame.600
El apellido es blasón
que califica linajes,
que diferencia sujetos,
que autoriza antigüedades;
quien le oculta es porque teme605
que por él a luz no saque,
sambenitos del honor,
la bajeza de sus padres.
Si es infamia el desdecirse,
¿no es desdecirse el quitarle610
a una carta autor y firma?
Dígalo el más ignorante.
Claro está que, receloso
de que tienen de forzarle
a desmentirse a sí mismo615
y confesar falsedades,
lo mismo que escribe niega
y que en su contrario añade
circunstancias de valor
en todos los tribunales.620
Infames, pues, por escrito,
hombres sin nombre, cobardes,
que os menospreciáis del ser
que tenéis, pues le ocultastes,
lo que no firmaron plumas625
firme el acero y no manchen
espejos de honor honestos
cartas que sin firma salen.”
Dije, y sacando el estoque
con la razón de mi parte,630
ella y yo, dos contra dos,
partimos el sol iguales.
Dí muerte al uno, herí al otro;
y huyendo severidades
de Fernando, que castiga635
si premia, en los cigarrales,
guarnición de aquellas peñas,
uno hallé donde ampararme
y dentro dél un amigo,
que para que me ausentase640
me dio un caballo de monte,
un crïado y liberales
socorros, que en el camino
vencieron dificultades.
Llegué a vuestra casa, en fin,645
en cuyo noble hospedaje
pudiera templar desprecios
de quien gusta de olvidarme;
mas cartas despertadoras
quiere mi amor que dilaten650
penas, que en ésta me dicen
que las dé por incurables.
Ya se ha casado, en efeto,
mi ingrata, porque don Jaime,
averiguando mentiras655
y confirmando amistades,
llegó a lograr diligencias
de su hermano que obligarle
pudieron, para mi muerte,
a ofenderme y a casarse.660
Escríbenme que han pedido
requisitoria las partes
contrarias para prenderme
y será fuerza pasarme
a Portugal, cuyo rey665
gente alista que se embarque
al Oriente, en cuyo extremo
son sus quinas formidables.
Generoso es; cuando sepa
quién soy y para abonarme670
lleguen cartas de la corte
que me prometen sus grandes,
apacible a mis deseos,
no dudo que me despache
en esta armada a la India,675
donde piélagos de mares
en medio aneguen memorias,
y militando restauren,
contra amorosas tragedias,
mi fama dichas de Marte.680
GONZALO: Agora que por extenso
sé la historia, que a pedazos
me contábades, los brazos
os doy, pues echando a censo
obligaciones de amigo,685
por tal quedo confirmado
habiéndoos de mí fïado,
que yo, don Gaspar, me obligo
de quien en la adversidad
se llega a favorecer690
de mi casa por tener
certeza de mi amistad.
No os aconsejo el vïaje
que al Oriente disponéis;
Indias más cerca tenéis695
y en más seguro paraje.
Dio patrimonio Colón
de un nuevo mundo a Castilla,
nueva grandeza a Sevilla,
nueva fama a su nación.700
El gobierno de la Habana
espero con brevedad;
ya que os embarquéis, gozad
entre gente castellana
preñeces de plata pura,705
pues sabéis que Portugal
siempre se ha llevado mal
con Castilla.
GASPAR: Ya asegura
don Manuel, que reina en él,
paces que eternizar pueda,710
pues nuestros reinos hereda.
GONZALO: Princesa es doña Isabel,
su esposa, de esta corona,
muerto el príncipe don Juan,
y ya jurados están;715
mas lo que el tiempo ocasiona
no asegura la mudanza.
Considerad lo que os digo
y, si os embarcáis conmigo,
prometed a la esperanza720
de mi parte todo aquello
en que os pudiere servir.
Sale TELLO
TELLO: Ríndase a Guadalquivir
Tajo y revés.
GASPAR: Paso, Tello.
TELLO: Déjame, ¡pléguete Dios!,725
celebrar damas y talles.
¡Cuántas topo por las calles
hermosas! ¡De tres las dos,
de cuatro las tres, de siete
las cuatro y media; más bellas730
que tras el pastel las pellas,
que el vino tras el luquete!
¡Válgate Dios por lugar,
la mitad de cuanto veo
hermoso!735
Salen con sombreretes y mantos de anascote a lo sevillano, doña GERÓNIMA y QUITERIA
GERÓNIMA: (Tápate.) Aparte
TELLO: Creo
que nos busca el dicho par.
Aguárdolas a pie quedo
una a una: ¿mandan algo?
LLégase QUITERIA a don GASPAR, al oído, tapada
QUITERIA: Hacia el Alcázar, hidalgo,
sabréis cosas de Toledo.740
Vase
GONZALO: A vos dijo.
GASPAR: ¿Quién será?
TELLO: ¡Tapadas! [Es] desafío.
GONZALO: No tiene esotra mal brío.
GASPAR: ¿De Toledo?
TELLO: ¿Si es de allá?
GASPAR: ¿Hasta aquí llega la fama745
de mi amor?
Doña GERÓNIMA, tapada, al oído de don GASPAR
GERÓNIMA: Si os atrevéis,
al Alcázar, y sabréis
mil cosas de vuestra dama.
GASPAR: ¿Y no aquí?
GERÓNIMA: No, que recela
mi honor que me puedan ver.750
GASPAR: ¿Traéis cartas?
GERÓNIMA: Puede ser.
GASPAR: ¿Cúyas?
GERÓNIMA: De doña Micaela.
GASPAR: ¡Ay, cielos!
TELLO: Deja disputas;
vamos, ¿qué andas por las ramas?
GERÓNIMA: Al estanque de las Damas.755
GASPAR: Ya os sigo.
GERÓNIMA: Entre las dos grutas.
Vase
GONZALO: ¿Qué os dijo?
GASPAR: Que esperaría
a las grutas del jardín
de las Damas.
GONZALO: ¿Con qué fin?
GASPAR: Cartas de la ingrata mía760
me ofrece.
GONZALO: ¿Y os la nombró?
GASPAR: Sí, amigo. Confuso quedo.
GONZALO: Dama será de Toledo.
GASPAR: Su despejo lo mostró.
GONZALO: Hay notables aventuras765
en el Alcázar; sus salas
saben, disfrazando galas,
acomodar coyunturas.
Cúrsanlas la primavera
como en escuelas de amor;770
unas huyendo el calor,
otras haciendo tercera
su acomodada frescura,
que, como tienen enfrente
la Lonja con tanta gente,775
donde el interés procura
enriquecer mercaderes,
son, aunque con varios nombres,
lonja aquella de los hombres
y esotra de las mujeres.780
Andad, don Gaspar, a ver
lo que escribe vuestra dama;
podrá ser mienta la fama
que os ha obligado a creer
bodas que os causan pesar785
antes que estén concluídas.
Cartas se escriben fingidas,
que es peor que por firmar.
Quiera Dios que verdadero
salga yo, porque excuséis790
destierros que disponéis.
GASPAR: Adiós.
GONZALO: En casa os espero.
Va[n]se [don GONZALO y MACHADO]
GASPAR: Tello, ¿no me dices nada
desto?
TELLO: ¿Qué quieres que diga?
Cada cual su rumbo siga;795
tu amor tú, yo a la tapada,
que el diablo del sombrerete,
que parece tajador
de aldea, para mi humor
tiene no sé qué sainete800
que alienta mis disparates.
¡Oh anascote, oh caifascote,
oh basquiñas de picote;
oh ensaladas de tomates
de coloradas mejillas,805
dulces a un tiempo y picantes;
oh chapines no brillantes,
mas negros y con virillas;
oh medio ojo que me aojó,
oh atisbar de basilisco;810
oh tapada a lo morisco,
oh fiesta y no de la O!
Sigamos a quien nos llama,
¿qué aguardas?
GASPAR: “¿Si os atrevéis,
al Alcázar, y sabréis815
mil cosas de vuestra dama?”
¡Cuando el rigor me desvela
de sus bodas!
TELLO: ¿No es mujer?
GASPAR: “¿Traéis cartas?” “Puede ser.”
“¿Cúyas?” “De doña Micaela.”820
Quien tanta noticia tiene
de mis cosas, no hay que hablar,
de Toledo a consolar
mis ansias, sin duda, viene;
penas de amor absolutas,825
no desesperéis mis llamas.
Ven.
TELLO: Al jardín de las Damas;
ten cuenta, entre las dos grutas.
Vanse. Salen como antes con mantos y sombreros, doña GERÓNIMA y QUITERIA
GERÓNIMA: Este hombre se me ha entrado
en el alma por las puertas830
más nuevas y peregrinas
que ha visto el amor, Quiteria.
Comenzó por menosprecios
el mío; ¡ay Dios, quién creyera
que hicieran descortesías835
en mí lo que no finezas!
Sentí que, huésped en casa,
al fin de un mes de asistencia,
no preguntase curioso
qué mujer moraba en ella.840
En nosotras ya tú sabes
que, imperando la soberbia,
se rinde por sus contrarios;
hombre que nos menosprecia
téngase por bien querido;845
fínjase quien nos desea
desdeñoso, descuidado,
no nos mire, no dé quejas;
causarálas en su dama,
porque en balanzas opuestas,850
aunque amor es simetría,
cuando se abrasan nos hielan
y helándose nos abrasan.
Si ellos esta estratagema
supieran ¡qué a poca costa855
atropellaran firmezas!
Causó en mí este sentimiento
una curiosa impaciencia
y deseo de inquirir
si viven hombres de piedra;860
y para que no alegase
ignorancias, a una reja
del patio fingí preguntas
que le avisasen quién era.
No hizo novedad de oírme,865
aunque pudo sacar dellas
ser mi hermano don Gonzalo.
Juntáronse a las primeras
quejas y culpas segundas
que engendraron causas nuevas870
de acusar descortesías,
si primero inadvertencias.
Parecióme que, elevado
en lo que en Toledo deja,
se olvidó allá los sentidos875
y vino acá sin potencias.
Esto ya yo imaginaba
que ABC de celos era,
que, si a la postre presumen,
al principio deletrean.880
Pero celos o no, en fin,
una noche aceché inquieta
por la llave lo que hacía
–su mal busca quien acecha–.
Demonstraciones amantes885
vi entre papeles envueltas,
con gusto en los apacibles,
en los severos con penas.
El leyendo y yo acechando,
el sol nos amaneciera890
si con los dos compasiva
no se apagara una vela.
Desvelos volví a la cama
que a mi sueño hicieron guerra
y el plato a imaginaciones,895
si inquietudes la sustentan.
Salió el alba y don Gaspar
de casa; y, dándonos cuenta
de amorosas novedades,
se le pedí a una naveta900
del contador secretario
y hallé papeles en ella,
serranos en lo tratable,
de Toledo en la agudeza.
Otros vi que se humanaban905
algo libres y a la cuenta
se escribieron cuando el gusto
lograba correspondencias.
Uno dellos le decía,
si no las mismas, casi estas910
razones bien rigurosas,
mas para mis celos tiernas,
“Don Gaspar, en todo amor
que se prosigue de veras
la honra de lo que se ama915
no se eclipsa, antes se aumenta.
Cartas bastardas sin firma,
ya vos veis cuánta vileza
arguyen en quien pretende
hacer la infamia estafeta.920
Más os valiera fïaros
en mi voluntad que en ellas,
que ésta os despenará firme
y ellas viles os despeñan.
Por vos mi opinión perdida925
desprecio en don Jaime engendra,
castigo justo en mi hermano,
llanto en mi madre y molestias.
Vos su muerte ocasionastes
y yo, si os amara, fuera,930
como ingrata a sus cenizas,
verdugo a mi fama honesta.
Aborreciéndoos verá
el mundo, porque os desmienta,
la falsedad de una carta935
que la infamia afirma vuestra.
No habla el cuerdo amor, ni escribe,
que es niño en cuanto la lengua,
y las plumas de sus alas
volaran mal si escribieran.940
Cara voluntad os tuve,
y tan cara, que me cuesta
menoscabos de mi honor
y una madre por vos muerta.
Si os buscare la venganza,945
no os espante que pretenda
borrar con sangre la tinta
de tan afrentosas letras.”
Esto, Quiteria, leí,
sospecho que en la postrera950
de todas, con que animé
esperanzas y quimeras.
Estudié por las demás
todo el suceso y materia
destos trágicos amores,955
¡fin más dichoso en mí tengan!
El nombre de la ofendida
supe que es doña Micaela,
Ayala en el apellido,
¡triste amor que en “ay” comienza!960
En efeto, mis pasiones,
sin saber dónde me llevan,
me traen aquí ¿a qué sé yo?,
ni ¿qué espero aunque lo sepa?
QUITERIA: ¡En verdad que en el estudio965
de la medicina medras
lucidamente! Dotora
que en vez de curar enferma,
el diablo que la dé el pulso.
GERÓNIMA: Decirme podrá el problema:970
“Dotor, cúrate a ti mismo.”
QUITERIA: Éstos son.
GERÓNIMA: Pues hazlos señas.
Tápanse. Salen don GASPAR y TELLO
TELLO: Hay tanta mujer tapada,
los sombrerillos de tenca,
tantas con los medios ojos975
anascotados que es fuerza,
si no nos llaman , perdernos.
GASPAR: Las dos grutas son aquellas.
TELLO: Y las otras las dos damas.
Hácenles señas
GASPAR: Señas nos hacen.980
TELLO: Pues llega.
GASPAR: ¿Son vuesas mercedes?
GERÓNIMA: Somos.
GASPAR: Y yo quien a la obediencia
cortés de vuestros mandatos
llego humilde.
GERÓNIMA: Cosa nueva
será en vos la cortesía.985
TELLO: (¿Ya empezamos por afrentas? Aparte
No es malo, que entrar perdiendo
la ganancia tiene cierta.)
GASPAR: Rigurosa comenzáis.
No sé yo que en esta tierra,990
ni en otra, me dé ese grado
la fama que en mí profesa
diferentes atributos.
GERÓNIMA: No lo dice la experiencia
de quien de vos ofendida995
os culpa en tales materias.
GASPAR: Es mi ventura tan corta
que aquello en que más se esmera
mi cuidado le saldrá
al contrario. ¿No supiera1000
yo quién es esa ofendida?
GERÓNIMA: Una dama que se queja
de vos con justas razones,
muy mi amiga, aunque no vuestra.
GASPAR: Si se admiten conjeturas1005
y, corresponsal con ella,
me prometéis alentar
esperanzas con sus nuevas,
en Toledo está esa dama,
porque yo no sé que pueda1010
otra ninguna intimarme
tan descorteses ofensas.
GERÓNIMA: Bien puede ser.
GASPAR: Eso mismo
me dijisteis allí fuera
no ha mucho pidiéndoos cartas.1015
GERÓNIMA: Decís la verdad.
GASPAR: ¿Traéislas?
GERÓNIMA: Yo vengo por carta viva.
GASPAR: ¿De Toledo?
GERÓNIMA: De ahí cerca.
GASPAR: ¿Y no sabré yo quién sois?
GERÓNIMA: Si eso algún cuidado os diera,1020
no estuviera yo quejosa.
GASPAR: ¿Vos? ¿Por qué?
GERÓNIMA: Porque asistencias
de un mes de huésped ni obligan,
ni cortesías despiertan.
GASPAR: No os entiendo.1025
GERÓNIMA: Es mal antiguo
en vos no entender.
GASPAR: Discreta
misteriosa, declaraos,
ya que me habláis encubierta.
¿Vuestro huésped un mes yo?
GERÓNIMA: Si tan presto negáis deudas,1030
no haréis pleito de acreedores.
GASPAR: ¿Dónde? ¿Cómo o cuándo?
A QUITERIA
TELLO: Pueda
alcanzar yo algún favor
dese retablo en cuaresma,
ya que no corren cortinas1035
aquí por pascuas ni fiestas.
¿Eres dama motilona
de la hermana compañera?
¿Fregatriz o de labor?
No quiero decir doncella,1040
que esa es moneda de plata
y como el vellón la premia,
apenas sale del cuño
cuando afirman que se trueca.
Dame un adarme no más1045
de carantoña.
Va a destaparla y pégale [QUITERIA]
QUITERIA: ¡Jo, bestia!
TELLO: Bestia soy, pues que te sufro,
y jo soy en la paciencia.
GASPAR: En fin, ni queréis decir
quién sois, ni queréis que os vea,1050
ni en qué parte me hospedastes,
ni cuándo os di causa a quejas.
GERÓNIMA: Estáis muy despacio vos
y traigo yo mucha priesa;
vamos, don Gaspar, al caso.1055
Sabed que la dama vuestra,
pesarosa en desdeñaros
y triste con vuestra ausencia,
ha despedido a don Jaime
y ansiosa veros desea.1060
GASPAR: ¡Oh iris de mi ventura,
que disfrazada en tinieblas
reflejos del sol retocan
colores con que me alegras!
Dame a besar esas manos.1065
A QUITERIA
TELLO: Y dame tú, aunque las tengas
con callos del almirez,
las tuyas, pues todos besan.
Sale don GONZALO y apártanse las dos
GONZALO: Don Gaspar, dejad agora
averiguaciones tiernas1070
de vuestra dama y poned
cobro en vos, que diligencias
enemigas están ya
en Sevilla y tan molestas
que mi casa han registrado1075
requisitorias que os prendan.
El gobierno de la Habana,
que me prometieron, truecan
por el de Pamplona, siendo
castellano de su fuerza.1080
Mándanme partir al punto,
porque las armas francesas,
instantes en su conquista,
por Navarra dicen que entran.
Si dejando a Portugal1085
queréis dar ilustres muestras
de la sangre que heredastes,
honraréis una bandera.
Determinaos esta noche
y dad en la santa iglesia1090
a la libertad sagrado
que oprimir tantos desean.
Cama os llevarán allá
y regalos de una mesa,
si no poderosa, amiga.1095
Retiraos, pues está cerca;
que yo voy a disponer
mi partida, porque pueda
salir de Sevilla al alba.
Hablareos cuando anochezca.1100
Vase
GASPAR: Señora, desdichas mias
presurosas desordenan
principios que aseguraban
mi sosiego en vuestras nuevas.
Ya veis el riesgo que corro,1105
y también estaréis cierta,
pues venís tan informada
de mis cosas, lo que aprietan
diligencias enemigas
de la parte que desea1110
vengar una muerte honrosa
que satisfizo mi ofensa.
Pues no he podido hasta aquí
conoceros, y la priesa
que mis peligros me dan1115
el breve tiempo me niegan
en que presumí obligaros
a este favor, por vos sepa
vuestra amiga y mi señora
que en la corte portuguesa,1120
a su amor agradecido
y deudor de su firmeza,
podrá divertir con cartas
soledades de su ausencia.
Embarcaréme esta noche;1125
si hay en qué serviros pueda
allá, ejecutad mandando
los réditos desta deuda.
Vase. Habla TELLO a QUITERIA
TELLO: Yo soy maza desta mona,
ya ves que tras sí me lleva.1130
No pongas porte en las cartas,
si quieres que no se pierdan
y pide cuanto mandares,
porque, en fin, cuando no venga,
cumples con tu obligación,1135
que te atisbo pedigüeña;
y a Dios, hasta la otra vida.
Vase
GERÓNIMA: ¿Qué tropel de olas, Quiteria,
quieren hoy desbaratar
mi amor? ¿Qué desdicha es esta?1140
QUITERIA: ¿Qué sé yo? Vamos a casa,
porque no nos eche en ella
menos tu hermano, y arroja
en Guadalquivir tus penas.
GERÓNIMA: ¿A Lisboa se me parte,1145
donde amor en sus bellezas,
extranjero con las damas,
perpetúe su asistencia?
¿Qué intentáis, locuras mías?
QUITERIA: De los libros te aprovecha1150
en que estudias.
GERÓNIMA: ¡Plegue a Dios
que por ellos no me pierda!
Vanse

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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