Andrómeda y Perseo (auto sacramental) — Texto completo

ANDRÓMEDA y PERSEO

auto sacramental

Pedro Calderón de la Barca

El texto presentado aquí fue preparado por José María Ruano de la Haza y publicado por Edition Reichenberger (Kassel, 1995). El texto se presenta aquí con el permiso generoso de su editor. La edición de este auto y su refundición se basan en los manuscritos ubicados en la Biblioteca Histórica de Madrid. Por favor, consulten los detalles y notas completas en aquella edición. Este texto fue re-editado en forma del HTML para presentarse en esta colección por Vern Williamsen en 1997.


Personas que hablan en él:

  • ANDRÓMEDA
  • MEDUSA
  • GRACIA
  • CIENCIA
  • IGNOCIENCIA
  • VOLUNTAD
  • FUEGO
  • AIRE
  • AGUA
  • TIERRA
  • CENTRO
  • ALBEDRÍO
  • PERSEO
  • DEMONIO
  • MERCURIO
  • MÚSICA
Salen en tropa, cantando y bailando, la GRACIA [y el AGUA] con un espejo; la CIENCIA [y el AIRE] con un airón de plumas; la IGNOCIENCIA [y el FUEGO] con un manto imperial; y la VOLUNTAD [y la TIERRA] con un azafate de frutas y flores; y, detrás, ANDRÓMEDA, como vistiéndose, y el ALBEDRÍO
MÚSICA: “Los años floridos de Andrómeda hermosa, beldad destos montes, deidad destas selvas, ufano los cuente el mayo con flores, feliz los señale el sol con estrellas.”
ANDRÓMEDA: ¡El espejo!
Mírase en él, tomándole la GRACIA del elemento del AGUA
Peregrina
es en todo mi belleza.
¿Qué, Humana Naturaleza,5
te falta para divina?
Los cielos no hicieron, no,
cosa, en todos sus modelos,
más hermosa. Ni aun los cielos
son tan bellos como yo;10
pues sus orbes de cristal
obra inanimada han sido
y yo, con alma y sentido,
soy fábrica racional.
El Centro, mi padre fue,15
de la Tierra; ella es mi madre;
y, aunque por madre y por padre,
humilde nací, no sé
que aje, por más que revuelva
el sol su edad presurosa.20
ELLA y MÚSICA: “Los años floridos de Andrómeda hermosa, deidad de este monte, beldad de esta selva.”
ALBEDRÍO: Infanta, idos poco a poco;
que, si altiva a veros llego,
vos tendréis la culpa, y luego
dirán que yo soy el loco;25
pues, siendo vuestro Albedrío,
según dicen por ahí,
vos usaréis mal de mí
y vendrá el daño a ser mío.
GRACIA: Bien en mi puro cristal,30
por ser obsequio que haces
a tu Hacedor, te complaces;
pues siendo la original
Gracia yo, en que te has crïado,
cuando en mí viéndote estás,35
ningún defecto hallarás.
ALBEDRÍO: Sí; mas temed que, manchado,
llegue a eclipsarse su pura
luna y, algún día, veáis
un cadáver cuando vais40
a mirar una hermosura.
Temed del tiempo las huellas,
para que vuestros verdores…
ÉL y MÚSICA: “…ufano los cuente el mayo con flores; feliz los señale el sol con estrellas.”
ANDRÓMEDA: ¡El manto!45
Tómale la IGNOCIENCIA del elemento del FUEGO
IGNOCIENCIA: Ya su imprudencia
no anunciará tu desgracia,
viendo que al don de la Gracia
se sigue el de la Ignociencia.
Real púrpura, su color,
en jeroglífico, dice50
que eres la reina felice
del universo.
Llega [la VOLUNTAD] con las flores del elemento de la TIERRA
VOLUNTAD: Mejor
lo dirá la voluntad
con que yo, en flores y en frutos,
reconozco los tributos55
que debo a la majestad.
Llega [la CIENCIA] con las plumas del elemento del AIRE
ANDRÓMEDA: ¡Las plumas! ¿Tú las traes?
CIENCIA: Sí.
La Natural Ciencia soy
y, así, las plumas te doy,
para volar desde aquí,60
con las alas de mis plumas,
a la superior esfera.
ALBEDRÍO: Volad, pero de manera
que no deis en las espumas.
ANDRÓMEDA: En cuatro dotes noté,65
si consulto mis alientos,
que están los cuatro elementos
simbolizados. Si fue
el del Agua el cristalino
espejo en que me copió70
hoy la Gracia, ya se vio;
y ya se vio, si previno
la Ignociencia la imperial
púrpura, color de Fuego,
que ella es su elemento; luego,75
si la Ciencia Natural
plumas me da con que vuele
mi fama, que el Aire es;
y si la Tierra, después,
no hay fruta y flor que no anhele80
la Voluntad cultivar
para que me sirva hoy,
¿quién puede dudar que soy
el más perfecto ejemplar
que vio el sol, pues a ver llego85
que la Gracia, la Ignociencia,
la Voluntad y la Ciencia
en Agua, Aire, Tierra y Fuego
me asisten, dando al ser mío
cristales, pompas, honores,90
ciencias y frutos y flores
a vista de mi Albedrío?
AGUA: A tu obediencia, señora,
dones que engendran virtudes
harán que solicitudes95
nuestras digan desde ahora
que ellas son, en cuyo celo
Dios sus tesoros encierra,
y por quien son, en la tierra,
los frutos dones del cielo.100
ALBEDRÍO: Sí, mas duráraos poco,
si las llegáis a enojar.
ANDRÓMEDA: Basta; volved a cantar,
que está muy cuerdo este loco.
MÚSICA: “Los años floridos de Andrómeda hermosa, beldad de estos montes, deidad de estas selvas, ufano los cuente el mayo con flores, feliz los señale el sol con estrellas.”105
Dos cruzados
ANDRÓMEDA: ¿Cúya aquesa letra es?
CIENCIA: Letra y tono es mío.
ANDRÓMEDA: No dudo
que uno y otro sólo pudo
ser desvelo tuyo; pues
siendo, en el felice estado110
de tanto aplauso inmortal,
tú la Ciencia Natural,
de que el cielo me ha ilustrado,
sólo tuya ser podía
letra y voz que tanto eleva,115
porque a la Ciencia se deba
la música y la poesía.
Y, aunque es verdad que jamás
nada tanto me ha agradado,
solamente he reparado120
en el nombre que me das.
¿Por qué Andrómeda; y por qué,
ya que la licencia usaste
poética, y le disfrazaste,
en el de Andrómeda fue?125
CIENCIA: La Natural Ciencia soy,
de que, como has dicho aquí,
el cielo te ilustró.
ANDRÓMEDA: Sí.
CIENCIA: Como investigando voy
altas cosas cada día,130
entre imágenes no vanas,
letras divinas y humanas
revolví en la fantasía.
En las humanas hallé,
por la docta astrología,135
que una Andrómeda sería
de la Tierra hija; con que,
a las divinas pasando,
aunque ser fábula vi,
por si contuviese en sí140
alguna alusión, dudando
dónde o cómo se eslabona,
anteví en San Isidoro
que el bello esplendor del oro,
que en tus rizos se corona,145
andrómadas, en el griego
idioma, quiere decir.
Y, volviendo a proseguir,
Enrico Estephano luego
dice, andrómada, en el sacro
frase, es la florida edad;150
y androdeas, la deidad,
la estatua y el simulacro.
Yo –viendo que señas tantas
tu rara hermosura encierra,
pues, siendo hija de la Tierra,155
tu perfección adelantas,
de que una y otra virtud
expliquen en ti el poder
de su Autor al florecer
la edad de tu juventud,160
y que ser tu ser alcanza
simulacro soberano,
que hizo de tierra su mano
labrado a su semejanza–
de todos estos sentidos165
que en sí el griego frase trae,
androdeas, androae
y andromacas reducidos,
un nombre proprio saqué,
viendo convenir en ti
todas sus señas, y así170
Andrómeda te llamé.
ALBEDRÍO: Yo creí ser droga, pues
récipe esperé, por Dios,
de andrómaca, dragmas dos
y androdeas uncías tres.175
ANDRÓMEDA: La etimología he notado
y, por lograrte el concepto
en lo alegórico, acepto
ese nombre que me has dado;
y por que la sutileza180
esté atenta a este auto, viendo
que soy Andrómeda siendo
la Humana Naturaleza,
ninguna me llame ya
de otra suerte; y pues el prado,185
de matices esmaltado,
su hermoso albergue nos da
–siendo, a honra de su pincel,
cada emparrado una sombra,
cada matiz una alfombra,190
y cada copa un dosel,
donde en tonos diferentes
diviertan nuestras congojas
los compases de las hojas,
las cláusulas de las fuentes,195
cuyos concentos suaves,
por toda la azul campaña,
sonoramente acompaña
la música de las aves–,
venid conmigo cantando200
por esa orilla del mar,
que pretendo desvelar
mis altiveces notando
esa playa, que con suma
soberbia al cielo retrata205
y apenas monte es de plata
cuando aún no es selva de espuma.
GRACIA: Razón tiene tu atención
de mirar su maravilla.
ALBEDRÍO: Sí; y en ser desde la orilla210
tiene mucha más razón.
VOLUNTAD: ¿Por qué?
ALBEDRÍO: Por aquel vulgar
refrán de hablar de la caza
y comprarla en la plaza;
hablar de la guerra215
y ni oílla ni vella;
hablar de las Indias
y ni vellas ni oíllas;
y hablar de la mar
y en ella no entrar.220
ANDRÓMEDA: Dejadle; y la letra vuelva
que fue de mi nombre glosa.
ELLA y MÚSICA: “Los años floridos de Andrómeda hermosa, beldad de este monte, deidad de esta selva.”
Terremoto y dice el DEMONIO dentro
DEMONIO: “Ni ufano los cuente el mayo con flores, ni el sol los señale feliz con estrellas.”
ANDRÓMEDA: ¡Esperad! ¿Qué confusión225
tan nueva y tan singular
se escucha dentro del mar?
GRACIA: Prodigios no vistos son
los que en sus senos encierra.
CIENCIA: Es verdad, pues en sus senos,230
con relámpagos y truenos,
amenaza cielo y tierra.
Terremoto
VOLUNTAD: Colérico, altivo y ciego,
rayos a forjar se atreve.
IGNOCIENCIA: ¿Quién vio volcanes de nieve235
inundar campos de fuego?
GRACIA: No hay orbe a quien no se atreva
su verdinegro arrebol.
CIENCIA: A ser cíclope del sol
sobre sí mismo se eleva.240
Terremoto
ANDRÓMEDA: Ya, en partidos horizontes,
apagar sus luces fragua,
poniendo montes de agua
sobre piélagos de montes.
ALBEDRÍO: Aun no es eso lo peor,245
sino que, arrojando llamas,
de ovas, de conchas y escamas,
un monstruo aborta.
TODOS: ¡Qué horror!
ANDRÓMEDA: Cortando la espuma helada,
por salir a tierra anhela.250
TODOS: Ya no nada, sino vuela.
ALBEDRÍO: ¿Vuela?
TODAS: Sí.
ALBEDRÍO: ¿Y eso es nonada?
Es muchísimo.
IGNOCIENCIA: ¡Qué espanto!
CIENCIA: ¡Qué temor!
VOLUNTAD: ¡Qué admiración!
GRACIA: ¡Qué asombro!255
ANDRÓMEDA: ¡Qué confusión!
¿Dónde podré, cielo santo,
guarecerme si, tal vez
que empaña el sol con su aliento,
dejando de ser del viento
pájaro, del agua pez,260
fiera de las fieras, viene
amenazando la tierra?
GRACIA: Contra su sañuda guerra,
huir, Andrómeda, conviene;
que sólo se vence, huyendo,265
enemigo tan crüel.
ANDRÓMEDA: ¿Cómo es posible hüir de él,
absorta y ciega?
LAS TRES: Siguiendo
nuestros pasos.
GRACIA: Ven, que como
no nos pierdan tus extremos270
de vista, salvar podremos
alma y vida.
ANDRÓMEDA: Al oíros, tomo
nuevo aliento; mas, ¡ay triste!,
que con la senda no encuentro.
¿Dónde voy a dar?275
Tropieza y va a dar en brazos del CENTRO de la TIERRA
CENTRO: Al centro
de la Tierra en que naciste;
que, como en él consideres
–asistida de Ignociencia,
Gracia, Voluntad y Ciencia–
lo que fuiste, lo que eres280
y lo que serás, confío
venzas ese monstruo fiero;
y más cuando considero
que vienes con tu Albedrío.
ANDRÓMEDA: ¡Ay, que es loco!285
TODOS: Sé tú cuerda.
Ven; no temas.
Llévanla entre todos [y dice el DEMONIO dentro]
DEMONIO: ¿Cómo no
ha de temer, si voy yo
para que todo lo pierda?
Sale al tablado
El profeta Isaías,
viendo apagar en las tinieblas frías290
de mi esplendor la llama,
lucero de sus piélagos me llama;
el águila divina,
que del sol a los rayos se examina,
dragón de las espumas;295
y en otras mil definiciones sumas,
viendo a tormentas mi ira reducida,
bestia del mar Basilio me apellida.
Con estas opiniones,
y con que siempre son tribulaciones300
las aguas en la pura,
misteriosa lección de la Escriptura,
¿quién dudará que puedo
–torpe embrión de esa marina foca
que, víbora, me aborta por la boca–305
salir a dar –ya que informado quedo
de otro disfraz–, en este horror y miedo,
al universo Centro de la Tierra,
robándole la joya, a quien encierra,
temeroso de mí, verde alquería,310
con quien es noche el rosicler del día?
Alta empresa me mueve,
tanto que, para que con ella salga,
es fuerza que me valga
de aquélla que sin ser a ser se atreve.315
Conficionado horror de fuego y nieve,
añadido veneno a mi veneno,
¡oh tú, que el pavoroso obscuro seno
de esa bruta coluna
del venenoso monte de la luna320
habitas, ponzoñosa y escondida,
mágico parasismo de la vida,
madre horrible del sueño,
alimentada furia del beleño,
susto de los mortales,325
línea a los bienes, término a los males,
mesonera del llanto,
huéspeda de los reinos del espanto,
reloj de los momentos,
precisa acotación de los alientos,330
separación penosa
de la más dulce unión. ¡Oh tú, horrorosa
imagen de la culpa y de la muerte,
que en piedra o bruto al racional convierte,
a pesar pareciendo, de lo bello,335
un áspid cada crin de tu cabello;
cada semblante, un ceño de tu ira;
y, en fin, oh tú, que darte no se escusa
el equívoco nombre de que hoy usa
retórico el concepto de la fama,340
pues siendo culpa y muerte!
Sale MEDUSA
[MEDUSA]: ¿Quién me llama?
Mas no lo digas, que ya veo quién eres.
DEMONIO: ¿En qué?
MEDUSA: En que al ir a pronunciar Medusa,
te respondo, me ves y no te mueres.345
¿Qué es, pues, lo que me quieres,
que en derrotado traje de tormenta
me buscas?
DEMONIO: Sólo que me estés atenta:
De rebeldes espíritus caudillo…
MEDUSA: La Apocalipsis sé, no hay que decillo.350
DEMONIO: …al mismo Dios le presenté batalla.
MEDUSA: Ezequiel lo dirá; no hay que contalla.
DEMONIO: Diome el ver un bosquejo, una belleza…
MEDUSA: Ya sé que fue la gran Naturaleza.
DEMONIO: …ocasión al despecho, que hasta hoy lloro.355
MEDUSA: Lo rencorioso de tu amor no ignoro.
DEMONIO: Y lleno de temores y recelos…
MEDUSA: También sé lo rabioso de tus celos.
DEMONIO: …sentí al instante el fuego que en mí lidia.
MEDUSA: Ya conozco el veneno de tu envidia.360
DEMONIO: Y en fin, perdí la acción en lid tan dura,…
MEDUSA: El bien, la luz, la gracia y la hermosura…
DEMONIO: …quedando de mi patria desterrado…
MEDUSA: …a perpetuas tinieblas condenado.
Hasta aquí sé de tus desdichas graves.365
DEMONIO: Pues oye desde aquí lo que no sabes.
Ese bellísimo encanto,
ese bellísimo asombro
de la hermosura –a quien yo,
por no adorarla, la adoro,370
usando en mí de los dos
afectos más poderosos,
más encontrados y opuestos,
pues son el amor y el odio–,
tan postrado, tan rendido,375
tan sujeto, tan penoso
me tiene que, hasta que pueda
llamarla mía, dispongo
no perdonar al deseo
medio ninguno de todos380
cuantos discurre un amante
y cuantos piensa un celoso.
Andrómeda la ha llamado
la voz de no sé qué tono
que hoy, en la tranquilidad385
de su paz, compuso el ocio.
Con esta causa, porque,
viéndome marino monstruo,
su disfraz y mi disfraz
convengan el uno al otro,390
embrión de las espumas
y de las ondas aborto,
salí a aqueste sitio, envuelto
en ovas, fuego, humo y polvo,
donde, siguiendo la línea395
que tan a dos luces corro,
por empresa he de llevar
en el escudo del rostro
esculpido “Finis-Ero,”
pues de sus dichas y gozos400
he de ser fin; cuya letra
nombre me ha de dar famoso
de Fineo, pues Fineo
o “Finis-Ero” es lo proprio.
Ésta, pues, deidad humana,405
hija de amasado lodo
en el Centro de la Tierra
–padre suyo– en un hermoso
jardín asistida vive
del siempre sagrado coro410
de Ninfas Virtudes, que,
jurada reina de todo,
hacen que los elementos
la tributen, por despojos,
el Agua, claros cristales;415
el Fuego, reflejos rojos;
la Tierra, sabrosos frutos;
y el Aire, blandos favonios.
Y, aún no contenta con esto,
sobre estado tan dichoso420
de gracia y naturaleza,
aspira a ocupar el solio
que perdí. No sé, no sé,
cuando estas razones formo,
para qué salí del agua,425
si con el aire me ahogo.
Mas sí sé; pues fue a valerme
de ti; que, si al numeroso
ejército de mis ansias
le entra el auxiliar socorro430
de tus encantos, no dudo
que he de salir victorioso.
Compónme un hechizo; pues,
si como a culpa te invoco,
de ser la culpa hechicera435
David me dará el apoyo,
diciendo que por la culpa
es bruto el hombre; si, como
muerte, mágica te llamo,
Samuel hablará en mi abono,440
dándole voz al cadáver;
y si, en retóricos tropos
de alegórico concepto,
como a Medusa te nombro
es por convenir en ti445
alusiones de uno y otro,
pues, muerte o culpa, hacer sabes
bruto al hombre, piedra o tronco.
Y así, compónme un hechizo,
otra vez a decir torno,450
en su tósigo tan fuerte
o en su conjuro tan prompto,
que a mi amor la incline o que
quede incapaz para otro.
Tenga logro el rencor, ya455
que no tenga el amor logro;
que si tú de aqueste monte
sales, y yo de este escollo,
tú a atraerla con tu hechizo,
y yo a llevarla en mi robo,460
no dudes que el Centro quede
de la Tierra tan dudoso,
que caduque, titubeando,
al desquiciar de sus polos,
si se cai o no se cai,465
todo ese pendiente globo
que borra la luna a giros
y el sol ilumina a tornos.
MEDUSA: No sé de qué especie o qué
género son tus ahogos,470
que los oigo como ajenos
y los siento como proprios.
Júpiter, dios de los dioses,
si a la metáfora torno
–pues ya de otros empezada475
fuerza es seguirla nosotros–;
Júpiter, dios de los dioses,
desde su supremo trono,
anteviendo que yo había,
si me introducía en los cotos480
de sus vedados jardines,
de ser en ellos destrozo
de sus frutas, siendo en ellos
el ábrego, el cierzo, el noto
que los encendiese a rayos485
o los apagase a soplos,
allá en su divina idea,
por que de mí huyesen todos
–al ver mi semblante, ciegos;
al oír mis voces, sordos–,490
previno desfigurar
las facciones de mi rostro
tanto que nadie me viese
que no figurase absorto
el ser áspides la crencha495
que cai de la frente al hombro,
con tal horror de mí misma,
que, por no verme, no oso
–con miedos de basilisco,
que al verse se mata él proprio–500
en un arroyo aun a verme,
sin enturbiar el arroyo.
Conque, huyendo de mí, habito,
sin más ser, este horroroso
monte, entre el mar y la tierra,505
medio risco y medio escollo,
hasta tener ocasión
en que vengar mis oprobios.
Y así, valiente Fineo
–que ya como a tal te nombro–,510
puesto que a buscarme vienes
y que, a tu sombra, el arrojo
de manifestarme al mundo,
cómplice de tus enojos,
en tu valor me asegura,515
a seguirte me dispongo,
que también me importa a mí
ir a ser; y más si noto
que aquesa Naturaleza,
que hoy goza tantos adornos,520
es quien ha de introducir
la culpa por el demonio,
y por la culpa la muerte;
y así, atropellando estorbos,
lleguemos a su jardín,525
asaltemos su frondoso
sitio y de nuestra secreta
mina, sus baluartes rotos,
desmantelados sus muros,
desembocados sus fosos,530
entremos a sangre y fuego;
que si una vez en él pongo
la planta y de mi tocado
desprendo un cabello solo,
él derramará el veneno535
que dentro del pecho escondo
en las causas naturales,
que mejor que ella conozco.
Ven, que si a ella el nombre dio
de Andrómeda un blando tono,540
por ser juventud florida,
simulacro o mauseolo,
por agricultura, a mí,
menos blando y más ruidoso,
otro me dio el de Medusa,545
que significa lo proprio.
DEMONIO: Pues ya que, de nuestra sorda
pólvora, el callado plomo
brecha nos ha abierto al bello
recinto de sus contornos,550
¿qué esperas? Ese cristal
enturbie tu venenoso
tósigo, pues es ponerte
tú misma a ti misma en cobro.
MEDUSA: Dices bien; en esta fuente555
el primer hechizo pongo;
mas, ¡ay de mí!
DEMONIO: ¿Tiemblas?
MEDUSA: Sí.
DEMONIO: ¿De qué?
MEDUSA: De que reconozco
que antes ha de ser el Agua
el antídoto piadoso560
que, de la Gracia auxiliado,
lave la mancha del lodo
con que enturbiarla pretendo;
y más cuando en ella formo
un espejo no manchado565
en que me quiebre los ojos.
DEMONIO: Pues ponle en aquestas flores.
MEDUSA: Sí haré; mas, ¡ay!, que tampoco
en ellas puedo.
DEMONIO: ¿Por qué?
MEDUSA: Porque el cándido pimpollo570
de una azucena, que aún no
el virgen botón ha roto
–símbolo de la ignociencia
en lo puro y en lo hermoso–,
en granos de oro contiene575
un escondido tesoro;
que no hay ponzoña que pueda
inficionar granos de oro.
DEMONIO: Pues inficiona a estas vides.
MEDUSA: El mismo daño conozco.580
DEMONIO: Tala estas mieses.
MEDUSA: No puedo.
DEMONIO: ¿Cómo de ellas huyes?
MEDUSA: Como
la Ciencia, que está de guarda,
me amenaza, si las toco,
no sé en qué forma, a quien yo,585
aun vista en sombras, me postro.
DEMONIO: Pues ya que en vides, en mieses,
en flores y en fuentes topo
defendidos los objectos
que en singular te propongo,590
apesta el aire, que es
común aliento de todo:
perezca todo.
MEDUSA: Sí haré,
ya al aire el veneno arrojo;
mas no, que a un ave, que llena595
de gracia sulca sus golfos,
tan alta la Voluntad
la lleva, que de los rojos
rayos del sol coronada,
me ha deslumbrado.600
DEMONIO: ¿De modo
que, en agua, tierra, aire y fuego,
si tus temores recorro,
cristal, flor, ambiente y luz,
diciendo está lo imperioso
de ignociencia, gracia, y ciencia605
y voluntad…
MEDUSA: ¿Qué?
DEMONIO: …que todos
los frutos que al hombre da
el cielo tienen su logro
en que las Virtudes sean
quien solicite[n] sus colmos?610
MEDUSA: ¿Eso dudas?
DEMONIO: No lo dudo,
que a mi pesar lo conozco,
pues no nos queda resquicio
por donde entremos nosotros.
MEDUSA: Sí queda.615
DEMONIO: ¿Cuál?
MEDUSA: Este árbol,
en cuyo vedado tronco,
supuesto que no es ni ave,
ni flor, ni aliento, ni arroyo,
atrevidamente osada
mi mortal hechizo pongo.620
DEMONIO: Y yo el Árbol de la Muerte
desde este instante le nombro.
MEDUSA: ¿Qué haremos para atraer
por aqueste sitio umbroso
a Andrómeda?625
DEMONIO: Su Albedrío,
poco de mí temeroso,
hacia aquí viene; y si yo
entre mis brazos le cojo,
ella se vendrá tras él;
y podrá ser que su hermoso630
fruto…
MEDUSA: Ya llega a ocultarte
tú, mientras yo en él me escondo,
a engañarla con la voz,
sin ver su muerte en mi rostro,
hasta que pierda la Gracia.635
Sale el ALBEDRÍO
ALBEDRÍO: Nunca yo fuera curioso,
pues no me atreviera –antes
de saber si el señor monstruo
se habrá vuelto a la marina
calesa en que cabe él solo–640
a volver aquí, traído
del apetecido antojo
de las manzanas de un árbol,
que por aquí…
DEMONIO: ¡Date, loco,
a prisión!645
ALBEDRÍO: ¿Cómo he de darme,
si soy libre? ¿No es un tonto
quien tal piensa?
DEMONIO: ¡No des voces!
ALBEDRÍO A darlas mil veces torno.
¡Cielos! ¿No hay quien me socorra?
[Dice PERSEO dentro]
PERSEO: Sí, que por ellas respondo650
yo, pues para sólo dar
al afligido socorro,
en alada exhalación
la esfera del aire rompo.
Sale ahora
¡Suelta la presa, tirano!655
DEMONIO: ¿Quién eres, que tan brïoso
osas competir conmigo?
PERSEO: Soy quien soy.
DEMONIO: No te conozco;
quita la banda, que es
tupida nube, del rostro.660
Sepa con quién lidio.
PERSEO: No ha
llegado el tiempo forzoso
en que has de saberlo. Baste
que ahora sepas que es mi heroico
valor el que está diciendo,665
librándoles de ti a todos,
que sobre el albedrío no
tiene dominio el demonio.
DEMONIO: Ni en el acero que esgrimes,
que es rayo tan poderoso670
que dando horror al horror,
que dando asombro al asombro,
ha de obligarme a que, huyendo
sus abrasados enojos
segunda vez, en aquel675
escamado Bucentoro,
de cuyo buque la ira
me hizo náutico piloto,
perturbe en bandido rumbo,
infeste en pirata corso,680
los mares con mis tormentas,
los montes con mis abordos,
hasta inundar todo el orbe
en venganza de este oprobio;
si ya no es que antes le vengue685
algún áspid ponzoñoso
de los muchos que enroscados
quedan al pie de esos troncos.
Vase
PERSEO: Ahora y entonces tú y él
seréis mi triunfal despojo.690
ALBEDRÍO: Sepa usted, seor rebozado,
que yo soy un loquitonto,
que es peor que loco a secas,
y que, aunque el favor conozco,
no sé agradecer, y así695
quiero le agradezcan otros.
¡Bella Andrómeda, Virtudes
y Elementos! ¡Venid todos,
venid; veréis a quién debo
la libertad, y vosotros700
la libertad y la vida!
Salen todos
Las VIRTUDES: Albedrío, ¿qué alboroto
es éste?
Los ELEMENTOS: ¿De qué das voces?
ANDRÓMEDA: ¿Cómo aquí, sin temor, solo
te quedaste?705
ALBEDRÍO: No quedé,
que después vine curioso,
motivado de una fruta
de quien aún dura el antojo.
Con el señor monstruo di,
y con el señor no monstruo;710
y, librándome, le hizo
volverse al mar, temeroso.
ANDRÓMEDA: El favor que a mi Albedrío
habéis dado, reconozco;
y así, para agradecerle715
sabiendo a quién, el embozo
os suplico que corráis.
PERSEO: Perdonad, prodigio hermoso,
que hasta el prefinido tiempo
que una belleza, a quien rondo720
en los disfraces de amante
para las dichas de esposo,
merezca llamarla mía,
nadie me ha de ver el rostro;
en cuyo intermedio, a causa725
de que nunca pude ocioso
estar, quise que mis hechos
–para llegar más airoso,
cuando a declararme llegue–,
mi fama hiciese notorios730
a todo el orbe. Y así,
con los azules rebozos,
que a imitación son de nubes
cortinas de sacro solio,
mi valor, siempre invencible,735
mi espíritu, siempre heroico,
de otra patria en que nací
me sacó, con tan piadoso,
noble y desinteresado
fin, que su pretexto es sólo740
buscar aventuras que
sean venturas para otros;
con que viendo ser mi empeño
sabio a un viso, altivo a otro,
Minerva, que de las Ciencias745
deidad apellida el ocio,
me dio el cristalino escudo;
Mercurio, en los artes docto,
el templado acero; bien
pudiera decir que a logro,750
que, más que dados, parece
que a victorias se los compro.
Dígalo vuestro Albedrío,
pues apenas su voz oigo,
cuando de la sugestión755
acudí a darle socorro.
Y así, pues la gratitud
que me ofrece el generoso
afecto vuestro os estimo
–porque para mí no hay gozo760
más que ver agradecidos–,
no atribuyáis a desdoro
no verme ahora; y ya que
con mis señas os informo
en humanas letras, haga765
en las divinas lo proprio.
Las humanas dicen –bien
que en sentido fabuloso,
como sin luz de la fe
que Júpiter, poderoso770
dios de dioses, me engendró
concebido en lluvia de oro;
las divinas, que en rocío,
que cándido, puro, hermoso
vellón sin mancha cuajó,775
hilada la nieve a copos.
Y así, mi nombre es en ambas,
con seguro de que, como
conmigo mismo y en mí
mismo por mí mismo obro,780
y per se, en latino frase,
es el que obra por sí solo,
bien puedo asentar que, en fe
del per se, Perseo me nombro.
Y pues es el alto asumpto785
de mis alientos brïosos
hacer bien –a cuyo efecto,
a oposición de aquel monstruo
que undosos campos navega,
yo, en el blanco, generoso790
caballo que vio Ezequiel,
azules campañas corro–,
no será el menor deciros,
¡oh bello prodigio hermoso!,
que si, de todos los frutos795
de este jardín, monte y soto,
de alguno, que de mortal
cicuta, beleño y opio
inficionado está, no
os guardáis, será forzoso800
morir muriendo; con que,
si agradecida al socorro
de ver libre al Albedrío
estáis, pagádmele en sólo
no comer de aquella fruta;805
advirtiéndoos que son todos
vuestros riesgos esos mares,
ese árbol y ese escollo.
Vase
ANDRÓMEDA: ¡Oye, aguarda! ¿Dónde vas?
Mira que no puedo, no,810
al viento quitarle yo
las alas que tú le das.
Mucho que dudar me das,
viéndote, en acción tan rara,
la cara encubrir. Repara815
en que el que hace el mal es quien
la esconde; que el que hace el bien,
¿por qué ha de esconder la cara?
No con tanta ligereza
huyas, que nunca fue indicio820
la fuga del beneficio,
ni el susto de la fineza.
Vuelve, pues; no a mi tristeza
ocasiones a dudar;
no me des qué imaginar,825
pues me das qué agradecer;
que no es hacerme un placer
dejarme con un pesar.
Más veloz que el mismo viento
vuela. En vano voces doy.830
ALBEDRÍO: Con todo esto, aún yo me estoy
a las manzanas atento.
ANDRÓMEDA: Ciencia, tú, a mi sentimiento,
qué es morir me has de decir.
CIENCIA: Dejar de ser.835
ANDRÓMEDA: ¿Y añadir
al morir “morir muriendo?”
¿Cómo he de morir no siendo,
si es dejar de ser morir?
CIENCIA: Como en tu humana fortuna
hay, si del bien usas mal,840
dos muertes: la natural
del cuerpo será la una;
la otra, del alma.
ANDRÓMEDA: ¿Y ninguna
podré excusar?
CIENCIA: Sí; y las dos.
ANDRÓMEDA: ¿Cómo?845
[Salen] IGNOCIENCIA y VOLUNTAD
Resignando en Dios,
advertida de la Ciencia.
VOLUNTAD: Mi voluntad.
IGNOCIENCIA: Mi ignociencia.
ALBEDRÍO: ¿Cómo calláis, Gracia, vos?
GRACIA: Como, por mí, hablando vi
que están las Virtudes bellas;850
y mientras la asistan ellas,
no llega su error a mí.
ANDRÓMEDA: Decidme, pues, ¿cómo aquí,
ya que en vosotras me fío,
podré, entre logro y desvío,855
distinguir el mal del bien?
CIENCIA: Esa distinción a quien
le toca es al saber mío,
pues me toca el proponer
y al Albedrío elegir.860
ANDRÓMEDA: ¿Qué haré para no morir?
ALBEDRÍO: No llamar médicos; ser
alegre, comer, beber;
y para hacer ahora gana,
dígalo aquella manzana.865
ANDRÓMEDA: ¡Qué esmaltado rosicler!
………………..[-er]
…………………[-ana].
¿No es bella, Elementos?
TIERRA: ¿No
ha de serlo, si yo he sido870
el que, en la tierra prendido,
su tronco fertilizó?
AGUA: ¿No ha de serlo, cuando yo
bañé en cristal sus raíces?
FUEGO: ¿Y yo, cuando a sus matices875
le dio el sol el lucimiento?
AIRE: ¿Yo, cuando el aire el aliento?
ANDRÓMEDA: Ya sé que todos felices
la formasteis, para que,
cuando mi Albedrío la viera,880
a gustarla me moviera;
y así…
CIENCIA: ¡No hagas tal!
ANDRÓMEDA: ¿Por qué?
CIENCIA: Porque aquesa fruta fue
la que vi que señaló
el que el riesgo te avisó885
que entre las demás había.
ANDRÓMEDA: La Tierra, madre fue mía
–en su Centro me engendró–
y nacida de su Centro,
¿por qué tengo de pensar890
que contra mí ha de encerrar,
cuando tan bella la encuentro,
noscivo tósigo dentro?
Y para explicarme más,
que no me ofenda jamás,895
tronco, volved vos por vos.
[Habla MEDUSA dentro]
MEDUSA: Come y serás como Dios;
come y inmortal serás.
ANDRÓMEDA: ¿Inmortal y Dios?
UNOS: ¡Advierte!
OTROS: ¡Mira!900
ANDRÓMEDA: Aquí no hay que mirar
ni advertir; yo he de llegar
a lograr tan alta suerte.
CIENCIA: ¿Y si es la voz de la muerte?
ALBEDRÍO: ¿Qué muerte?
CIENCIA: La que anunció
el que el precepto la dio.905
ANDRÓMEDA: Albedrío, tú me guía.
ALBEDRÍO: Ciencia Natural, desvía;
déjala pasar, que no
la Ciencia debe impedir
al Albedrío.910
CIENCIA: Sí debe,
cuando el Albedrío se mueve
sin Ciencia para advertir
el bien o el mal.
ANDRÓMEDA: Yo he de ir.
CIENCIA: Será sin mí.
AIRE: ¡Ay de mí y de ella
si el Albedrío atropella915
la Ciencia y mis plumas son
las que la dan la ambición!
CIENCIA: Pues no basto a detenella,
si errare, sea en mi ausencia;
no vea yo su desvarío.920
Vase
AIRE: Ya siguiendo al Albedrío,
no la aprovecha la Ciencia.
ALBEDRÍO: ¿Qué pretendes, Ignociencia?
IGNOCIENCIA: No ver tu despeño yo.
ANDRÓMEDA: ¡Quita!925
[Vase IGNOCIENCIA]
FUEGO: ¡Ay del fuego que dio
a su espíritu tal brío;
que, siguiendo al Albedrío,
tras la Ciencia, atropelló
a la Ignociencia!
VOLUNTAD: Pasar
no intentes.930
ALBEDRÍO: Advierte que
de lidiar los dos no sé,
Voluntad, haya ejemplar.
VOLUNTAD: Tú se la has querido dar,
apeteciendo su ruina,
cuando a su daño la inclina935
tu error, vuelto en su delito
de Albedrío en Apetito,
contra voluntad divina.
ANDRÓMEDA: Divina es también aquélla
que, haciendo inmortal mi fama,940
a ser como Dios me llama.
TIERRA: ¡Ay de Elemento que a ella
dio el ser y la fruta bella!
¡Que de que es tierra la acuerde!
ALBEDRÍO: Desnuda su pompa verde.945
VOLUNTAD: A no verlo me desvío.
Vase
TIERRA: Ya, siguiendo su Albedrío,
la buena Voluntad pierde.
GRACIA: Yo es bien que tu paso impida,
porque tu última desgracia950
está en que pierdas la Gracia.
ANDRÓMEDA: ¿Por qué he de verla perdida,
si a ganarla voy?
ALBEDRÍO: Olvida
sus amenazas.
ANDRÓMEDA: Sí haré.
AGUA: ¡Ay de mi cristal, que fue955
el que la desvaneció!
GRACIA: Mira no me ausente yo.
ANDRÓMEDA: Auséntate, que ya sé
que hay otra gracia sin ti;
pues al verme en tu cristal,960
ni como Dios ni inmortal
me aplaudiste, y ésta sí.
GRACIA: ¡Teme, que quedas sin mí!
ANDRÓMEDA: Sí, pero sin otra no.
GRACIA: ¡Ay, que otra no hay como yo!965
Vase
ANDRÓMEDA: No por eso desconfío.
AGUA: Ya, siguiendo su Albedrío,
belleza y Gracia perdió.
ANDRÓMEDA: Árbol que frutificó
mi mismo Centro, de ti970
gustaré.
ALBEDRÍO: ¡Toma!
ANDRÓMEDA: ¡Ay de mí!
¿Quién vista y luz me quitó,
vida, alma y sentidos?
Sale MEDUSA
MEDUSA: Yo.
ANDRÓMEDA: ¡Qué horrible aspecto!
Los ELEMENTOS: ¡Qué fuerte
pasmo!975
ANDRÓMEDA: ¿Dónde, por no verte,
iré?
Los ELEMENTOS: Nada te disculpa,
que viene tras ti la culpa,
y tras la culpa la muerte.
ANDRÓMEDA: ¿La muerte y la culpa?
MEDUSA: Sí.
ALBEDRÍO: ¡Buena hacienda habemos hecho!980
MEDUSA: Sí, que enroscada a este tronco,
a fuer de serpiente, siendo
de mi crinada melena
un áspid cada cabello,
víbora con rostro humano,985
de espera he estado, en acecho,
por si en el lazo caías
que estaba en sus redes puesto.
Lográronse mis astucias,
lográndose de Fineo990
las ansias que le dictaron
amor y aborrecimiento.
Su delito y tu delito,
de un mismo parto nacieron;
y así, su pena y tu pena995
tendrán un castigo mesmo.
Y pues el marino monstruo
los mares eriza –al tiempo
que yo, arrastrada culebra,
auxiliar suyo, estremezco1000
los montes, troncos y mares,
su pompa desvaneciendo–,
terremotos y tormentas
perturben el universo.
Infeliz vida te espera1005
al aire, al calor y al hielo,
bebiendo el agua del llanto
y el pan de dolor comiendo.
Conque, hasta aquella segunda
muerte del morir muriendo,1010
vivirás como yo vivo,
morirás como yo muero.
Vase
ANDRÓMEDA: ¡Ay, infelice de mí!
AGUA: ¡Quebró el cristal sus espejos!
FUEGO: ¡Apagó el fuego sus luces!1015
Terremoto
AIRE: ¡Perdió el aire sus alientos!
TIERRA: ¡Gimió el centro de la tierra!
Sale el CENTRO
[CENTRO]: ¿Qué es esto, cielos, qué es esto,
que todo el mundo ha temblado,
como que a todo le han muerto?1020
ANDRÓMEDA: ¿Qué han de ser? Desdichas mías.
CENTRO: ¿Qué sientes?
ANDRÓMEDA: No sé qué siento;
pero sé que siento un mal
que, sin matarme, me ha muerto.
¡No me mires, no me mires,1025
oh padre, que me avergüenzo
de verte y de que me veas!
CENTRO: En tan mortales extremos,
llegad todos, llegad todos
a consolarla.1030
FUEGO: Lleguemos,
que al que peca y vive faltan
Virtudes, mas no Elementos.
No desconfíes, humana
beldad.
ANDRÓMEDA: No te acerques, Fuego,1035
que con dos contradiciones
en un instante me has muerto.
FUEGO: ¿Dos contradiciones?
ANDRÓMEDA: Sí;
pues, ciega, sin tu luz quedo,
y, de tu luz, abrasada.1040
¿Cómo, cielos, cómo, cielos,
si me ha faltado la luz,
no me ha faltado el incendio?
No abrases, pues que no alumbras.
¡Que me quemo! ¡Que me quemo1045
a la inclemencia del sol,
obscuro y ardiente a un tiempo!
AIRE: ¿Qué te aflige cuando…?
ANDRÓMEDA: Tú
me afliges de extremo a extremo,
de un dolor a otro dolor.1050
¡Detén, Aire, lisonjero
hasta aquí, furioso ya,
las ráfagas de tus vientos;
que, aterida de los fríos
notos, ábregos y cierzos1055
que respiras, me traspasas!
¡Que me hielo! ¡Que me hielo
a la inclemencia del Aire,
frío y destemplado a un tiempo!
AGUA: Espera en Dios.1060
ANDRÓMEDA: Guarda tú,
encarcelado elemento,
el coto al margen y no
rompas el sagrado freno
que a raya te tiene; mira
que vas a inundar, soberbio,1065
toda la Naturaleza.
¡No tan presto, no tan presto
en húmedos obeliscos
sepultes al universo!
¡Que me ahogo! ¡Que me ahogo,1070
ya desde aquí padeciendo
las avenidas del mar,
preso y desatado a un tiempo!
TIERRA: ¡Ampárate de mí!
ANDRÓMEDA: ¿Cómo
amparo he de hallar si, siendo1075
tu esfera el tálamo en que
de su limo y de su centro
nací al mundo, veo que ahora
de los materiales mesmos
que me labraste la cuna1080
me labras el monumento?
¡Oh, mal hubiesen tus flores
y tus frutas, pues el suelo
en que hallé frutas y flores,
abrojos y espinas siento,1085
ensangrentada la planta!
¡Que me muero! ¡Que me muero
a inclemencias de la tierra,
ingrata y fértil a un tiempo!
Todo, todo es contra mí;1090
y es verdad, pues aun los tiernos
cantos de las aves no
son ya anuncios, sino agüeros;
gorjeos, sino gemidos;
cláusulas, sino lamentos.1095
Los halagos de los brutos,
a mi obediencia sujetos,
ya son amenazas, todos
aguzando y previniendo
contra mí presas y garras.1100
¡Oh, quién no llegara a verlos
por no verlos tan airados!
Pero, ¡ay infeliz!, primero
que ellos en mí las empleen,
yo misma, más fiera que ellos,1105
las emplearé en mí, arrancando
con piadosa ira del pecho
pedazos del corazón.
Mas, ¡ay!, que aquéste no es medio
y mejor será acudir1110
a la piedad que al despecho.
¡Fuego, a tu luz!
FUEGO: ¿A qué luz,
si tú, ¡ay infeliz!, me has muerto?
ANDRÓMEDA: ¡Aire, a tu aliento!
AIRE: Si tú
me le has quitado, ¿a qué aliento?1115
ANDRÓMEDA: ¡A tu cristal!
AGUA: ¿Qué cristal,
si tú has quebrado su espejo?
ANDRÓMEDA: ¡Tierra!
TIERRA: A mí nada me digas.
ANDRÓMEDA: ¿Centro suyo?
CENTRO: Y a mí menos,
que todo el centro infestado
de tu culpa está.1120
ANDRÓMEDA: ¿Qué es esto?
Si os acercáis es a herirme,
y a huir de mí si me acerco.
TODOS: Sí, que no somos vasallos
ya.
ANDRÓMEDA: Pues ¿qué sois?1125
TODOS: Tus opuestos.
ANDRÓMEDA: ¿Tú no me debes las luces?
FUEGO: Ni aun las sombras no te debo.
ANDRÓMEDA: ¿Tú, el aliento?
AIRE: Si suspiras,
podrá ser que te dé aliento.
ANDRÓMEDA: ¿El agua, tú?1130
AGUA: Si la lloras.
ANDRÓMEDA: ¿Tú, el sustento?
TIERRA: Si primero
le labras y le cultivas.
ANDRÓMEDA: ¿Para qué, para qué, cielos,
si me faltan las Virtudes,
me sobran los Elementos?1135
Pero, ya que aborrecida
de todos me miro, huyendo
de todos, a los jardines
de donde salí, siguiendo
los pasos de mi Albedrío,1140
me retiraré y…
Sale MERCURIO con sus insignias
MERCURIO: Ni en ellos
has de entrar ni has de quedar,
que soy yo quien los defiendo.
ANDRÓMEDA: ¿Quién eres, alado joven,
que con espada de fuego,1145
blandido azote de Dios,
me amenazas?
MERCURIO: De los ecos
de mi voz lo sabrás; pues
por que la oiga el orbe entero
Canta
“La intimo a su Centro, haciendo testigos al Fuego, a la Tierra, al Agua y al Viento.”
Recitativo
“Andrómeda desdichada, y en triste punto nacida debajo de las estrellas que influyen mayor desdicha, el gran Júpiter, de dioses dios –cuya sabiduría, árbitro de tierra y cielo, no hay átomo en que no asista, desde el más luciente rayo que las sombras ilumina hasta el que, menos luciente, trémulas cóleras vibra–, habiendo de su poder reducido en ti la cifra, sacándote de la tierra, a que, reina suya, vivan tributarias de tu imperio las flores que la matizan, árboles que la guarnecen, fuentes que la fertilizan, frutos que la lisonjean, animales que la habitan, peces que sus golfos sulcan, aves que sus aires giran; y habiendo tú abandonado el riesgo de que te avisa quien, para usar bien o mal, el Albedrío te libra –pues la Ciencia perturbada, la Voluntad prevertida, maliciada la Ignociencia y, en fin, la Gracia perdida, queriendo ser como Dios, quedaste como tú misma–, ha pronunciado sentencia, a tanta culpa benigna; que las piedades de Dios tan benévolas castigan que se quedan en piedades sin que pasen a ser iras. Mercurio soy, de las ciencias dueño; ser querub lo diga, si del talar y del ala no lo han dicho las insignias, con las de este caduceo, cuyos áspides publican el delicto. Y la sentencia, vuelto espada de justicia, ésta es: que, pues tierra y mar ser cómplices participan, a ese escollo, que de tierra y mar punto es de ambas líneas, atada con las cadenas que de tu yerro fabricas, seas al furor expuesta de esas dos fieras noscivas, que del mar y de la tierra, monte y golfo atemorizan; la una, cuando le estremece, y la otra, cuando le riza; para cuya ejecución, que a ti y a todos se intima, sal de estos jardines, deja los palacios en que habitas. Y pues aquesta sentencia, según presente justicia, a todos toca guardarla, a todos toque el cumplirla, siendo ya ley precisa el que ella muera antes que todos vivan.1150
ANDRÓMEDA: ¡Yo, sí! Como hablar no puedo,
pues del aliento me privan
mis ansias, el corazón,
ya que no pronuncie, gima.
CENTRO: Andrómeda, yo no puedo1155
oponerme a las divinas
sentencias; el Centro soy
y temo que llegue el día
o que un diluvio me anegue
o que una llama me rinda;1160
y así, Andrómeda, el ministro
he de ser de tus desdichas.
ANDRÓMEDA: ¡Padre, señor!
Los ELEMENTOS: Esto es fuerza.
CENTRO: Y en vano el que te resistas.
Ven donde la ruina nuestra1165
nos asegure tu ruina.
ANDRÓMEDA: Dejadme llorar siquiera
aquellos legales días
que, para último consuelo,
se han de otorgar a la hija1170
de Jepté; y con más razón,
pues a ella la dedica
su padre al cielo y el mío
a un monstruo me sacrifica.
TODOS: A nosotros no nos toca1175
más que obedecer.
ANDRÓMEDA: Si os insta
la prisa de esa obediencia,
yo adelantaré la prisa,
por que no tenga la vuestra
más mérito que la mía;1180
y así, antes que a ser llegue
despojo de esa marina
bestia del mar, sabré ser
despojo yo de mí misma;
pues antes que a ocupar vaya1185
de aquel escollo la cima,
desde la de aqueste monte
veréis que me precipita
mi despecho; y no a su golfo,
por que aun caducas reliquias1190
mías no halle en sus espumas,
siendo en la tierra cenizas,
de quien los peñascos sean
urna, monumento y pira.
Vase
CENTRO: Por que no se desespere,1195
¡seguidla todos, seguidla!
TODOS: Vamos, pues sacrificada
al monstruo, ley es precisa
el que ella muera antes que todo viva.
Vanse y salen MEDUSA y PERSEO
PERSEO y MEDUSA: “Ley es precisa el que ella muera antes que todo viva.”1200
MEDUSA: Pues si ya alado ministro
la sentencia la publica…
PERSEO: Si ya la ley está dada
y que es forzoso cumplirla…
MEDUSA: …¿qué aguardo que a ejecutarla1205
no voy, pues, cosa es sabida,
si la seguí como culpa,
que como muerte la siga?
PERSEO: …¿qué espero que a dilatarla
no voy, ya que no a impedirla,1210
por que pueda a sus Virtudes
volverse restitüida?
MEDUSA: Y así, iré en su seguimento.
PERSEO: No harás sin que yo lo impida,
dándola tiempo en que muera1215
de su culpa arrepentida.
MEDUSA: ¿Quién eres, pues que impedir
muerte y culpa solicitas?
PERSEO: Disfrazado amante soy,
que, sabiendo su desdicha,1220
repararla intenta.
MEDUSA: No
te conozco.
PERSEO: No me admira
que no me conozcas, que
soy de patria tan distinta
que no ha entrado en ella culpa1225
ni muerte.
MEDUSA: Aquése es enigma
que no entiendo; un hombre veo,
por más que el velo te finja
peregrino en esta patria;
y lo que me maravilla1230
es que tú me veas a mí
sin que te mate mi vista;
que si la Naturaleza
y Elementos, algún día,
con las vidas se quedaron1235
cuando me vieron, sería
porque allí muerte del alma
fui y aquí soy de la vida.
PERSEO: No podrás hasta que yo
la licencia te permita,1240
y aun entonces morirás
tú también.
MEDUSA: ¿La muerte misma
podrá morir? ¿De qué suerte?
PERSEO: Este escudo te lo diga.
Mírate en él y verás1245
que mueres si en él te miras.
MEDUSA: ¿Qué horrible, qué temerosa,
qué abominable, qué impía
imagen es la que en ese
mágico cristal me pintas?1250
PERSEO: ¡Oh, qué proprio es de la Culpa
no conocerse a sí misma!
Mírate bien, que tú eres
la que en él te significas.
MEDUSA: ¿Esta soy yo? ¡No me vea!1255
¡Quita de delante, quita,
que ésa más parece que es
la hidra, que yo!
PERSEO: ¿Qué más hidra
que la que tantas cabezas
encrinada crencha riza?1260
¡Vuelve a verte y lo verás!
MEDUSA: ¡No me mates, no me aflijas,
que pensaré que ser puede
mi veneno mi homicida!
PERSEO: Si eres víbora, ¿qué mucho?;1265
pues, cuando se ve afligida
la víbora, de su mismo
veneno el tósigo alivia,
arrojándole en las flores;
y si, arrastrada, las pisa,1270
viene a morir de su propria
emponzoñada saliva.
MEDUSA: Pues ya que he de morir de ella,
no el templado acero esgrimas;
pero…, esgrímele, que más1275
quiero morir de tu herida
que de mi vista; porque,
cuando con mi sangre tiña
las flores, de cada flor
nazca un áspid, que, ojeriza1280
de todo el orbe, no deje
estancia que no sea Libia.
PERSEO: Áspid habrá que, exaltado
en el aire, con su vista,
a oposición de la tuya,1285
la vida dé a quien le mira.
MEDUSA: Antes que él a esa piedad
llegue, llegará mi envidia
a la gran Naturaleza,
de quien Andrómeda es cifra,1290
pues ya, alcanzada de todos,
hacia el escollo caminan
con ella a sacrificarla.
Funestos ecos lo digan
de destemplados acentos.1295
[Suenan] las cajas y trompetas roncas
PERSEO: Por eso, también seguida,
bien que a lo lejos, de todas
las Virtudes va, movidas
del afecto de que haya
valor que a restitüirla1300
vuelva a su Gracia.
MEDUSA: Primero
que la alcance esa noticia,
Fineo y yo habremos logrado,
él su saña y yo mis iras.
Vase
PERSEO: No habréis, que, primero, al filo1305
de esta acerada cuchilla
morirás tú, por más que
acelerada la prisa
de Virtudes y Elementos
en distintos coros digan.1310
Vase. Cajas y trompetas destempladas, y salen por una parte CENTRO y ELEMENTOS, y por otra las VIRTUDES, y ANDRÓMEDA en medio, cubierto el rostro con un velo negro, y los MÚSICOS con instrumentos
CORO 1º: “La que nace para ser escándalo de sí misma, sienta y sufra, llore y gima; y conformada con que donde hay culpa no hay desdicha, sienta, sufra, llore y gima.
CORO 2º: La que nace para verse de su culpa arrepentida, fíe, espere, venza y viva; y consolada con que, si ella llora, Dios olvida, fíe, espere, venza y viva.”
Canta
ANDRÓMEDA: “Hijas de Sión, llorad mis fatigas, que al alba fallece la flor de mis días. Sol que apenas nace fue la suerte mía, cuando pardas nubes su esplendor eclipsan; aurora que apenas riendo ilumina, cuando el alba trueca en llanto su risa; flor que apenas rompe el botón a listas, cuando airado cierzo su pompa marchita; fuente que, del mar naciendo a la orilla, apenas da paso, cuando da en su ruina; y pues fuente y flor, alba y sol me imitan, hijas de Sión, llorad mis desdichas…
CORO 1º: La que nace para ser escándalo de sí misma…
ANDRÓMEDA: …que al alba fallece la flor de mis días.1315
CORO 2º: La que nace para verse de su culpa arrepentida…
ANDRÓMEDA: …que al alba fallece la flor de mis días.
CORO 1º: …y conformada con que donde hay culpa no hay desdicha…
ANDRÓMEDA: …que al alba fallece la flor de mis días.
CORO 2º: …y consolada con que, si ella llora, Dios olvida…1320
ANDRÓMEDA: …que al alba fallece la flor de mis días.
CORO 1º: …sienta, sufra, llore y gima.
ANDRÓMEDA: …que al alba fallece la flor de mis días.
CORO 2º: …fíe, espere, venza y viva.”
CENTRO: Aquí es donde has de quedar,1325
atada con las impías
cadenas que de tu yerro
tu albedrío te fabrica.
ELEMENTOS: Llega, ya que ser nos toca
ministros de la divina1330
justicia que te condena.
ANDRÓMEDA: Siendo divina justicia,
quitad, que yo, voluntaria,
la sacaré de precisa.
CIENCIA: ¡Qué dolor!1335
VOLUNTAD: ¡Qué sentimiento!
IGNOCIENCIA: ¡Qué lástima!
GRACIA: ¡Qué desdicha!
ANDRÓMEDA: En lágrimas, los cristales,
Agua, le vuelve a tus ninfas;
Aire, tus plumas le vuelve
al viento, que las inspira;1340
tú, Fuego, da a tus hogueras
la roja púrpura rica;
y tú, vuélvele a la tierra
la infausta fruta nosciva;
que yo, desnuda de afectos1345
que mi ser desvanecían,
quedaré a morir, subiendo
hasta la eminente cima,
por si, descubriendo el mar,
ver la fiera me anticipa1350
la muerte, muriendo antes
que a su furor a su vista.
CENTRO: Retirémonos nosotros,
que no hay valor que reprima
el dolor.1355
TIERRA: Pues por que no
quede tan sin compañía,
a lo lejos nuestras voces
en lo que puedan la asistan.
CIENCIA: Ya que acercarnos nosotros
no podemos, sin que pida1360
ella a los cielos piedad,
estemos siempre a la mira,
hasta ver si nuestras voces
con sus auxilios la animan.
ANDRÓMEDA: Ya que, tan desamparada,1365
todos de mí se retiran,
dejándome sin el leve
consuelo de las desdichas,
viendo que en alguno sea
lástima la que fue envidia;1370
y ya que desde esta cumbre
solamente se divisan
cielos y mares, a mares
y cielos mis penas diga,
aunque por doblar mis ansias1375
los ecos me las repitan:
Cantan
“¿Quién, cielos, me ha condenado?
CORO 1º: Tu pecado.
ANDRÓMEDA: ¿Quién, a tan mísera suerte?
CORO 1º: La muerte.
ANDRÓMEDA: ¿Quién, pues, a tanto rigor?1380
CORO 1º: Tu error.
ANDRÓMEDA: Luego, aunque fuera mayor el castigo que me ordenan, justamente me condenan…
ELLA y CORO 1º: …Pecado, muerte y error.
ANDRÓMEDA: ¿Quién más mi delito indicia?
CORO 2º: Tu malicia.1385
ANDRÓMEDA: ¿Y a que fuese en esta estancia?
CORO 2º: Tu ignorancia.
ANDRÓMEDA: Y, en fin, ¿quién es quien me culpa?
CORO 2º: Tu culpa.
ANDRÓMEDA: Luego nada me disculpa, puesto que hizo mi desgracia de ignociencia, ciencia y gracia…1390
ELLA y CORO 2º: …Malicia, ignorancia y culpa.
ANDRÓMEDA: ¿Nada en efecto me abona?
CORO 1º: Dios perdona.
ANDRÓMEDA: ¡Ay, que fue mi mancha brava!
CORO 1º: El llanto lava.1395
ANDRÓMEDA: Fue muy desigual mi culpa.
CORO 2º: Amor disculpa.
ANDRÓMEDA: Luego, aunque todo me culpa, podréis, Andrómeda, vos ser rescatada, pues Dios…
ELLA y CORO 1º: …perdona, lava y disculpa.
ANDRÓMEDA: Mas, ¿cómo a Dios hallaré?1400
CORO 2º: Con la fe.
ANDRÓMEDA: ¿Quién merecerá bien tanto?
CORO 2º: El llanto.
ANDRÓMEDA: ¿Y quién será en mi favor?
CORO 2º: Amor.1405
ANDRÓMEDA: ¡Misericordia, Señor! Muera en tu gracia, pues muero, y que me valgan espero…
TODOS: …la fe, el llanto y el amor.
ANDRÓMEDA: Y pues contrarias aquí las músicas escuché del cielo y tierra, ¿qué fue todo lo que siento hoy?
TODOS: Pecado, muerte y error, malicia, ignorancia y culpa, perdona, lava y disculpa la fe, el llanto y el amor.
Tempestad
ANDRÓMEDA: Y así, en esta confïanza,
he de vivir y morir1410
este instante que me queda
de vida, pues ya –¡ay de mí!–
miro irritarse las ondas
de esa azul selva turquí,
que, siendo jardín de espumas,1415
es ya de llamas jardín.
Iras otra vez arroja,
reventando por parir
aquel vestiglo, que ya
huella campos de zafir.1420
¡Oh tú, embozado Perseo,
pues tu asumpto es discurrir
el orbe por hacer bien,
duélete, señor, de mí!
El DEMONIO en el dragón
DEMONIO: Vivo bajel de las ondas1425
que yo abrasé y encendí,
pues de las tribulaciones
sulcas el mar –siendo en ti,
velas las alas, los pies
remos, proa la cerviz,1430
timón la cola y el pecho
buque–, quebrando el viril
en que, pirata del mar,
ya la presa descubrí
–pues eres bajel de fuego,1435
y tan de fuego que vi
que, para abrasar a otros,
primero empiezas por ti–,
aborda, aborda, y tus llamas
batan el rudo confín1440
de aquel escollo, llevando
al puerto de quien salí,
por despojos de la empresa
que pretendo conseguir,
robado al monte su mayo,1445
hurtado al valle su abril.
ANDRÓMEDA: ¡Ya se acerca! ¡Piedad, cielos!
DEMONIO: No, no tienes que acudir
al llanto; ¿puede haber ya
quien te dé socorro?1450
PERSEO sale en lo alto en un caballo
PERSEO: Sí,
que hay quien, por que viva ella,
sabrá exponerse a morir.
DEMONIO: ¿Quién eres, que ya otra vez
en otra ocasión te vi?
PERSEO: También dije en otra yo1455
que soy quien obra por sí.
El divino Perseo soy,
que hasta agora discurrí,
embozado, cuantos rumbos
mira el sol –desde el cenit,1460
en cuya abrasada cuna
nace encendido rubí,
hasta donde, en urna helada
del contrapuesto nadir,
muere, pálido topacio–,1465
sólo al generoso fin
de satisfacer agravios
de quien se vale de mí.
Vagando, pues, de una en otra
esfera, la voz oí1470
de Andrómeda bella, a cuyo
llanto me compadecí;
porque su hermosura amé
desde el punto que la vi
con tanto afecto, que yo1475
puedo con verdad decir
lo de vida y alma, pues
la alma y la vida la di.
A ponerla en libertad
vengo, y lo he de conseguir,1480
pues ya vencida la culpa
de esa Medusa, a quien di
la muerte…
DEMONIO: ¿Muerta en Medusa
la culpa has dejado?
PERSEO: Sí,
que, en llegándola a llorar,1485
llega la culpa a morir.
DEMONIO: Poco importa que a ella venzas
si no me has vencido a mí,
que soy la segunda muerte,
a quien el último fin1490
le dio el nombre de Fineo.
Embiste, pues, que si a ti
triunfante te vio Ezequiel
en ese caballo, a mí
triunfante también me vio,1495
no menos fuerte adalid,
Juan en este dragón.
PERSEO: Pues,
¿qué aguardas para embestir?
ANDRÓMEDA: ¡Cielos, virtud y pecado
batalla se dan por mí!1500
DEMONIO: ¡Vuelve, vuelve a la batalla,
que en esta mística lid
o he de morir o vencer!
PERSEO: Yo he de vencer y morir;
pues aun herido de muerte1505
te he de postrar.
DEMONIO: ¿Cómo?
PERSEO: Así:
enarbolando esta lanza
contra tu vida.
DEMONIO: ¡Ay de mí,
que a visos de ciento en ciento,
que a rayos de mil en mil,1510
deslumbrado a tanta luz,
me fuerza el temor a huir!
¡Viento, dadme vuestras alas!
¡Mares, vuestro abismo abrid!
Vase
PERSEO: Ya, Andrómeda, libre estás;1515
que al que te venció, vencí.
ANDRÓMEDA: A la lima de tu voz
y de tu acento al buril,
de mi prisión las cadenas,
rotas, me permiten ir1520
para arrojarme a tus plantas.
PERSEO: Si el socorro que te di
quieres pagarme, de esposa
palabra me da.
ANDRÓMEDA: Una y mil,
no de esposa, mas de esclava1525
te doy; mas si en esta lid
herido de muerte estás,
¿cómo la podré cumplir?
PERSEO: Como yo solo, a la misma
muerte, muriendo vencí.1530
Y así, pues muriendo puedo
vencer, triunfar y vivir,
prevente para las bodas,
que yo bajaré por ti
en otra forma a la tierra.1535
Vase
ANDRÓMEDA: ¡Mortales, venid, venid
a ver la mayor victoria
que ha podido repetir,
ni de los tiempos la voz
ni de la fama el clarín!1540
Centro, Elementos, Virtudes,
acudid, pues, acudid,
ya que a mi primero estado
me vuelve a restituir
quien pecado, culpa y muerte,1545
muriendo, venció por mí.
Salen TODOS
VIRTUDES: A todas nos da los brazos.
ANDRÓMEDA: Una y mil veces feliz,
quien vuelve a cobraros.
ELEMENTOS: Todos
te volvemos a servir1550
y a obedecer.
ANDRÓMEDA: Pues los cielos
hacen fiesta al convertir
de un pecador, celebrad
su victoria; prevenid
bailes, músicas y fiestas,1555
y vamos a recibir
al esposo que me ha dado
vida y libertad; cubrid
de flores el suelo; haced
guirnaldas para ceñir1560
sus sienes, tejiendo en ellas
lirio, azucena y jazmín.
CENTRO: ¿No nos dirás quién ha sido
este vencedor feliz
del monstruo del mar?1565
ANDRÓMEDA: Perseo.
ALBEDRÍO: ¿Perseo no es el que a mí
me dio libertad? Pues tengo
hoy de pagárselo aquí
con cantar y con bailar.
Todos conmigo decid…1570
Cantan
“¡Viva el divino Perseo, viva el segundo David!
TODOS: ¡Viva sin fin!
ALBEDRÍO: Pues mató en tierra y en mar la fiera y el filistín.
TODOS: ¡Viva sin fin!
ALBEDRÍO: Y ciñan su frente los rayos de Ofir, las flores de mayo y las rosas de abril.
TODOS: ¡Viva sin fin!”1575
CENTRO: ¿Adónde, que no le vemos,
tu esposo está?
ANDRÓMEDA: Proseguid
la música, que él vendrá,
pues que quedó de venir.
Cantan
ALBEDRÍO: “¡Viva el segundo Sansón, que en la más sangrienta lid venció al ciego gentilismo y al idólatra gentil!1580
TODOS: ¡Viva sin fin!”
CENTRO: Aún no se ve.
ANDRÓMEDA: Su palabra
fuerza es que se ha de cumplir.
Yo con esta fe le llamo:
¿dónde estás, esposo?
Ábrese un carro en que se verá un altar, y en él una custodia, con ángeles que la tengan; y PERSEO, y al pie del altar MEDUSA y el DEMONIO a sus pies
PERSEO: Aquí,
que a las voces de la fe1585
me verás siempre acudir.
Aquestas especies, frutos
de la espiga y de la vid,
siendo mi carne y mi sangre,
son en los que he de vivir1590
contigo: antídoto de otro
que hizo tu estado infeliz.
Los despojos de la guerra
traigo conmigo; y ansí,
ante aqueste sacramento,1595
miráis postrar y rendir
pecado y muerte, ligados
con las cadenas que a ti
te quité.
DEMONIO: ¿Qué mucho es
que yo esté rendido aquí,1600
si ante aquese sacramento
el más puro serafín
se postra también?
MEDUSA: ¿Qué mucho
que esté triunfando de mí,
si soy la muerte, ese árbol1605
que es de la vida?
PERSEO: ¡Venid!
ANDRÓMEDA: Venid todos, prosiguiendo
el religioso festín.
Dos COROS. Cantan
MÚSICA y TODOS: “Viva sin fin y coronen su frente los rayos de Ofir las flores de mayo y las rosas de abril.”
CENTRO: Miel en boca del león.1610
CIENCIA: Jeroglífico feliz
de dulzura y fortaleza.
GRACIA: Cristal puro en Rafidín.
VOLUNTAD: Rocío en cándida piel.
IGNOCIENCIA: Socorro de Abigaíl.1615
AGUA: Agua endulzada en Amara.
FUEGO: Rayo encendido en Setín.
AIRE: Llovido maná en Horeb.
TIERRA: Fértil palma en Efraín.
ALEBEDRÍO: Pan que nunca se encarece,1620
aunque no llueva en abril.
ANDRÓMEDA: Todos ante ti se postran;
todos se rinden a ti.
Cantan
TODOS: “Viva sin fin y coronen tus sienes los rayos de Ofir.”
MEDUSA: ¿Esto consentís, rencores?1625
DEMONIO: Infiernos, ¿esto sufrís?
PERSEO: Éste es el manjar que yo
he de dar y prevenir
al banquete de mis bodas.
ALBEDRÍO: Pues demos al auto fin,1630
pidiendo perdón,
volviendo a decir…
Cantan
TODOS: “Que viva sin fin y coronen su frente los rayos de Ofir.”

FIN DEL AUTO

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