Fortunas de Andrómeda y Perseo (auto sacramental, refundición) — Texto completo

FORTUNAS DE ANDRÓMEDA Y PERSEO,
auto sacramental-refundición
de Pedro Calderón de la Barca


El texto presentado aquí fue preparado por José María Ruano de la Haza y publicado por Edition Reichenberger (Kassel, 1995). El texto se presenta aquí con el permiso generoso de su editor. La edición de esta refundición y auto original se basan en los manuscritos ubicados en la Biblioteca Históica de Madrid. Por favor, consulten los detalles y notas completas en aquella edición. Este texto fue re-editado en forma del HTML para presentarse en esta colección por Vern Williamsen en 1997.


Personas que hablan en él:

    Salen los MÚSICOS, arrímanse al lienzo del vestuario y van saliendo la GRACIA con un espejo, la INOCIENCIA con un manto imperial en una fuente y la CIENCIA con un sombrero de plumas en un azafate y el ALBEDRÍO de loco, y detrás de todos ANDRÓMEDA vistiéndose
    MÚSICA: “Los años floridos de Andrómeda hermosa, deidad de este monte, beldad de esta selva, ufano los cuente el mayo con flores, feliz los señale el sol con estrellas.”
    ANDRÓMEDA: ¡El espejo!
    Mirándose
    Peregrina
    es en todo mi belleza.
    ¿Qué, Humana Naturaleza,5
    te falta para divina?
    Los cielos no hicieron, no,
    cosa, en todos sus modelos,
    más hermosa, Ni aun los cielos
    son tan bellos como yo;10
    pues sus orbes de cristal
    obra inanimada han sido
    y yo, con alma y sentido,
    soy fábrica racional.
    Mi madre la Tierra es;15
    mi padre el Mundo se llama;
    inmortal soy y mi fama
    iguala a los cielos, pues
    borrar no podrá aunque revuelva
    el sol su edad presurosa.20
    MÚSICA: “Los años floridos de Andrómeda hermosa, deidad de este monte, beldad de esta selva.”
    ALBEDRÍO: Infanta, idos poco a poco;
    que, si altiva a veros llego,
    vos tendréis la culpa, y luego
    dirán que yo soy el loco;25
    pues, siendo vuestro Albedrío,
    según dicen por ahí,
    vos usaréis mal de mí
    y vendrá el error a ser mío.
    GRACIA: Bien en el limpio cristal30
    que mi voluntad ofrece
    tu beldad se desvanece;
    pues siendo la original
    Gracia yo, en que te has contemplado,
    cuando en mí viéndote estás,35
    ningún defecto hallarás.
    ALBEDRÍO: Sí; mas temed que, manchado,
    su espejo eclipse esa pura
    luna y, algún día, veáis
    un cadáver cuando vais40
    a mirar una hermosura.
    Temed del tiempo las huellas,
    para que vuestros verdores…
    MÚSICA: “…ufano los cuente el mayo con flores; feliz los señale el sol con estrellas.”
    ANDRÓMEDA: ¡El manto! ¿Quién competencia45
    puede hacerme?
    Pónela el manto la INOCIENCIA
    INOCIENCIA: Al sol te igualas
    y más cuando con las galas
    te adornas de la Inociencia.
    Yo lo soy y así codicia
    mi amor tan suma excelencia.50
    ALBEDRÍO: Talle tiene ésta y no ha [ciencia]
    de ser muy presto malicia.
    Llega a la CIENCIA
    ANDRÓMEDA: ¡Las plumas! ¿Tú las traías? Sí.
    CIENCIA: [La] Natural Ciencia soy
    y, así, las plumas te doy,55
    para volar desde aquí,
    con las alas de mis plumas,
    a la superior esfera.
    ALBEDRÍO: Volad, pero de manera
    que no deis con las espumas.60
    Sale el MUNDO
    MUNDO: Sabiendo que te vestías
    hoy de gala, te he traído
    aquestas joyas, que han sido
    Trae joyas en un azafate
    parto a las venas mías;
    que en sólo adorarte fundo65
    mis días.
    ALBEDRÍO: ¡Albricias!
    Abrázale
    CIENCIA: ¿De qué?
    ALBEDRÍO: De que yo hoy al Mundo hallé,
    estando perdido el mundo.
    Tomad de él, pero sea poco:
    tendréis menos que tornar.
    ANDRÓMEDA: Volved, volved a cantar,70
    que está muy necio este loco.
    ALBEDRÍO: Siempre que así hablar resuelva
    lo tendrán por triste cosa.
    MÚSICA: “Los años floridos de Andrómeda hermosa, deidad de este monte, beldad de este selva.”
    ANDRÓMEDA: ¿Cúya aquesa letra es?75
    CIENCIA: Letra y tono es mío.
    ANDRÓMEDA: No dudo
    que uno y otro sólo pudo
    ser desvelo tuyo; pues
    siendo, en el felice estado
    de tanto aplauso inmortal,80
    tú la Ciencia Natural,
    de que el cielo me ha ilustrado,
    sólo tuyo ser podía
    afecto que tanto mueve,
    porque a la Ciencia se debe85
    la música y la poesía.
    Y, aunque es verdad que jamás
    nada tanto me [ha] agradado,
    solamente he reparado
    en el nombre que me das.90
    ¿Por qué Andrómeda; y por qué,
    ya que el Mundo disfrazaste,
    de esa suerte me llamaste?
    CIENCIA: Escucha y te lo diré.
    La Natural Ciencia soy,95
    de que, como has dicho aquí,
    el cielo te ilustró.
    ANDRÓMEDA: Sí.
    CIENCIA: Como investigando voy
    altas cosas cada día,
    entre imágenes no vanas,100
    letras divinas y humanas
    revolvió [la] fantasí[a].
    En unas y otras hallé,
    testigo San Isidoro,
    que el bello resplandor del oro,105
    que en tu hermosura se ve,
    Andro damas en el griego
    idioma el sentido iguala;
    y Andrómaca es quien señala.
    Enrico Estephano luego110
    dice que andromas, en sacro
    estilo, es florida edad;
    y androdea, la deidad,
    la estatua o el simulacro.
    Yo –viendo que señas tantas115
    convienen en mi favor,
    pues al más puro esplandor
    tu perfección adelantas,
    siendo quien con más virtud
    señala el sumo poder120
    de su Autor al florecer
    la edad de su juventud,
    y siendo quien ser alcanza,
    simulacro soberano,
    viva estatua de su mano,125
    labrada a su semejanza–
    de todos estos sentidos
    que en sí el Andro damas trae,
    androeas y androae
    y andromacas reducido130
    El ALBEDRÍO está atento
    un nombre propio saqué,
    viendo convenir en ti
    todas sus señas, y ansí
    Andrómeda te llamé,
    para que mayor grandeza135
    esté atenta a este acto, viendo
    quién es Andrómeda, siendo
    la Humana Naturaleza.
    ALBEDRÍO: Yo creí que era jarabe
    cuando tanta dragma vi.140
    Vete, no esté junto a mí
    hombre que hablar griego sabe.
    ANDRÓMEDA: La respuesta me ha agradado
    y, por lograrte el concepto
    en lo alegórico, acepto145
    ese nombre que me has dado.
    Ninguno me llame ya
    de otra suerte; y, pues el prado,
    de colores esmaltado,
    hermoso albergue nos da150
    –siendo, en gloria del pincel
    que nos admira y asombra,
    cada matiz una alfombra,
    y cada copa un dosel,
    pues en tonos diferentes155
    divierten nuestras congojas
    los compases de las hojas,
    las cláusulas de las fuentes,
    cuyos conceptos suaves,
    por toda aquesta campaña,160
    sonoramente acompaña
    la música de las aves–,
    venid vosotros cantando
    por esa orilla del mar.
    Hoy pretendo desvelar165
    mi tristeza admirando
    esa playa, que con suma
    soberbia al cielo retrata,
    Paseándose
    inquieta selva de plata
    de quien es hierba la espuma.170
    MUNDO: Razón tiene tu atención
    de admirar su maravilla.
    ALBEDRÍO: Sí; y en ser desde la orilla
    tiene mucha más razón,
    que yo, por cuanto ha engendrado175
    el sol, no entrara a nadar
    en él.
    INOCIENCIA: ¿Por qué?
    ALBEDRÍO: Porque el mar
    no es gracioso, aunque es salado.
    MÚSICA: “Los años floridos de Andrómeda hermosa, deidad de este monte, beldad de esta selva…”
    [El DEMONIO, dentro]
    DEMONIO: “…ni ufano los cante el mayo con flores, ni el sol los señale feliz con estrellas.”180
    ANDRÓMEDA: ¡Esperad! ¿Qué confusión
    tan triste y tan singular
    se escucha dentro del mar?
    Dentro trueno
    MUNDO: Prodigios no vistos son
    los que en sus senos encierra.185
    Otra vez y salen llamas del lado del tablado donde ha de estar la apariencia
    CIENCIA: Es verdad, pues en sus senos
    con relámpagos y truenos,
    amenaza cielo y tierra.
    GRACIA: Colérico, altivo y ciego,
    rayos a escupir se atreve.190
    INOCIENCIA: ¿Quién vio volcanes de nieve,
    siendo los mares de fuego?
    GRACIA: No hay orbe a quien no se atreva
    su verdinegro arrebol.
    INOCIENCIA: A ser cíclope del sol
    sobre sí mismo se eleva.195
    Ábrese un escotillón y sale un monstruo marino, tan grande que por la boca pueda caber un hombre
    ANDRÓMEDA: Ya en partidos horizontes
    sorberse sus luces fragua,
    poniendo montes de agua
    sobre piélagos de montes.
    ALBEDRÍO: Y aún no es eso lo peor,200
    sino que arrojando llamas,
    monstruo de conchas y escamas,
    nace un prodigio.
    TODOS: ¡Qué horror!
    ANDRÓMEDA: Cortando la bruma helada,
    INOCIENCIA: Ya no nada, sino vuela.205
    Mueve las alas y anda un poco
    ALBEDRÍO: ¿Vuela?
    CIENCIA: Sí.
    ALBEDRÍO: ¿Y eso es nonada?
    Es muchísimo.
    CIENCIA: Tal vez
    empaña el sol con su aliento.
    Arroja fuego por la boca
    ANDRÓMEDA: Ya es pájaro sobre el viento
    quien fue sobre el agua pez.210
    Huid todos, huid de aquí,
    que sobre nosotros viene.
    ALBEDRÍO: ¡Ay, qué boca! ¡Ay, qué alas tiene
    y cola! ¡Triste de mí!
    CIENCIA: ¡Qué ansia!215
    INOCIENCIA: ¡Qué asombro!
    Vase [la INOCIENCIA]
    GRACIA: ¡Qué espanto!
    Vase [la GRACIA]
    ANDRÓMEDA: ¡Qué admiración!
    ………………………………
    Vase [ANDRÓMEDA]. Vanse cada uno por su puerta huyendo
    MUNDO: ¿Contra el Mundo, cielo santo?
    Dime: ¿con qué aplacaré
    el ceño con que me miras?
    ¿Cómo tus sagradas iras220
    mover y templar podré?
    ¿Cómo de tanta fiereza
    podré esconderme y librarme?
    [Habla el DEMONIO dentro]
    DEMONIO: Sólo con sacrificarme
    de Andrómeda la belleza.225
    MUNDO: Si huyendo de ti la veo,
    con su Albedrío y su Ciencia,
    con su Gracia y su Inociencia,
    tus oráculos no creo,
    que mientras proceda cuerda230
    no teme tus iras.
    Vase. Sale por la boca del dragón el DEMONIO y se vuelve a esconder
    DEMONIO: ¿No?
    Pues ya voy a tiempo yo
    para que todo lo pierda.
    El profeta Isaías,
    viendo morir en las espumas frías235
    de mi explandor la llama,
    bestia del mar en alta voz me clama;
    y el lucero sagrado
    de la Iglesia, Basilio, que ilustrado
    con rayos del sol mismo240
    es de las ciencias piélago y abismo,
    viendo a las ondas mi ira reducida,
    feroz marino monstruo me apellida,
    por mirar a mi cuenta
    la borrasca del mundo y la tormenta.245
    Con estas opiniones,
    y con que siempre son tribulaciones
    las aguas en la pura,
    misteriosa lección de la Escritura,
    ¿quién dudará que puedo250
    nacer –a dar tribulación y miedo,
    el centro confundiendo cristalino–
    de esa bestia feroz, de ese marino
    monstruo, que, siendo en los escollos foca,
    víbora aquí me pare por la boca?255
    Alto empeño me guía,
    pues a turbar el rosicler del día
    se atreve mi veneno.
    ¡Oh tú, que el pavoroso obscuro seno
    del centro solicitas escondida,260
    tributo inacesible de la vida,
    reparación penosa
    de la más dulce unión amorosa,
    madre horrible del sueño,
    alimentada furia del beleño,265
    susto de los mortales
    línea a los bienes, término a los males,
    mesonera del llanto,
    huéspeda de los reinos del espanto,
    reloj de los momentos,270
    precisa acotación de los alientos,
    sima del tiempo y tumba de la fama,
    triste y pálida muerte…!
    Va subiendo un escollo; ábrese arriba y sale de él la MUERTE
    MUERTE: ¿Quién me llama ?
    DEMONIO: Quien hoy valerse de tu ser intenta.
    MUERTE: Ya te conozco.275
    DEMONIO: Pues escucha atenta.
    De rebeldes espíritus caudillo…
    MUERTE: La Apocalipse sé, no hay que decillo.
    DEMONIO: …al mismo Dios le presenté batalla.
    MUERTE: Ezequiel lo dirá; no hay que contalla.
    DEMONIO: Diome a ver en bosquejo una belleza,…280
    MUERTE: Ya sé que fue la gran naturaleza.
    DEMONIO: …ocasión al despecho, que hasta hoy lloro.
    MUERTE: Lo rencoroso de tu ser no ignoro.
    DEMONIO: Y lleno de temores y recelos…
    MUERTE: También sé lo rabioso de tus celos.285
    DEMONIO: …sentí al instante el fuego que en mí lidia.
    MUERTE: Ya conozco el veneno de tu envidia.
    DEMONIO: En fin, perdí la acción en lid tan dura…,
    MUERTE: El bien, la luz, la gracia y la ventura.
    DEMONIO: …quedando de mi patria desterrado…290
    MUERTE: …a perpetuas tinieblas condenado.
    Hasta aquí sé de tus fortunas graves.
    DEMONIO: Pues oye desde aquí lo que no sabes.
    Ese dulcísimo encanto,
    ese bellísimo asombro295
    de la hermosura –a quien yo
    hoy por no adorar adoro,
    usando en mí de los dos
    afectos más poderosos,
    más encontrados y opuestos,300
    que son el amor y el odio–,
    tan postrado, tan rendido,
    tan sujeto y tan absorto
    me tiene que, hasta que pueda
    llamarla mía, dispongo305
    no perdonar al deseo
    medio ninguno de todos
    cuantos discurre un amante
    y cuantos piensa un celoso.
    Andrómeda la ha llamado310
    la voz de no sé qué tono
    que hoy, en la tranquilidad
    de su paz, compuso el ocio.
    En esta causa, porque,
    viéndome marino monstruo,315
    su disfraz y mi disfraz
    convengan el uno al otro,
    embrión de las escamas
    y de las ondas aborto
    salí [a] aqueste sitio, envuelto320
    en agua, fuego, humo y polvo,
    donde, siguiendo la impresa
    que tan a mi cargo tomo,
    por ladrón he de llevar
    en el escudo del rostro325
    esculpido “Finis-Ero,”
    pues de sus dichas y gozos
    he de ser fin; cuya letra
    nombre me ha de dar famoso
    de Fineo, pues Fineo330
    o “Finis-Ero” es lo propio.
    Este nombre y otro traje
    han de hacer que tenga en poco
    su felicidad, trazando
    mis engaños ingeniosos335
    que su Ciencia Natural,
    creyendo que será como
    Dios, aspire a ser divina;
    haciendo después su loco
    Albedrío, a la Ignociencia,340
    malicia al instante propio;
    y, a la original justicia,
    culpa original; de modo
    que, por aqueste delito,
    mande el verdadero Apolo345
    que la entreguen a la bestia
    del mar, atada al escollo
    de la muerte, a cuyo grande
    fin, a cuyo empeño heroico,
    te he invocado, porque juntos350
    muerte y pecado no ignoro
    que darán pavor al cielo,
    que darán al mundo asombro,
    confundiendo y alterando
    la máquina de esos polos,355
    que parte la luna a giros
    y el sol ilumina a tornos.
    MUERTE: Capaz, ¡oh, Fineo valiente!
    –que ya como a tal te nombro,
    concurriendo a tus intentos360
    del engaño generoso
    que te anime a tanta empresa–,
    a ayudarte me dispongo;
    que también me importa a mí
    introducirme; si noto365
    que ha de ser por el pecado
    –como dirá el vaso docto
    de elección–, de tus victorias
    no la menor parte logro.
    Andrómeda, según dices,370
    se ha llamado; pues sea en todo
    Andrómeda.
    DEMONIO: ¿De qué suerte?
    MUERTE: Haciendo ahora nosotros
    que sea cómplice su madre
    en su delito penoso.375
    DEMONIO: ¿Qué conseguimos?
    MUERTE: Dos cosas.
    Una, cumplir con el docto;
    y otra, que conozca el mundo
    que el hijo, en su patrimonio,
    de la culpa de sus padres380
    es heredero forzoso.
    DEMONIO: ¿No fue su madre la tierra?
    MUERTE: Sí.
    DEMONIO: Pues ella, ¿de qué modo
    ha de ser cómplice?
    MUERTE: Dando
    ella misma el riguroso385
    veneno que a tu afición
    la atraiga; y puesto que somos
    áspides, la ficionemos
    sus aguas, frutos y troncos.
    DEMONIO: Dices bien; y así el nocivo390
    veneno que dentro formo
    del pecho, con mis alientos
    en aqueste fuente pongo;
    mas ¡ay de mí!
    MUERTE: ¿Tiemblas?
    DEMONIO: Sí.
    Con mil suspiros me ahogo395
    y con mi fuego me abraso.
    MUERTE: ¿Por qué?
    DEMONIO: Porque reconozco
    que antes ha de ser el agua
    el antídocto piadoso
    deste veneno.400
    MUERTE: En las bellas
    flores le arroja.
    DEMONIO: Tampoco,
    que en todas ellas no hay
    flor que con feliz adorno
    otra flor no signifique,
    que esenta al cierzo y al noto405
    no han de poder marchitarla
    de mis suspiros los soplos.
    MUERTE: Empozoña estas vides.
    DEMONIO: El mismo daño conozco.
    MUERTE: Tala estas mieses.410
    DEMONIO: No puedo.
    MUERTE: Pues, ¿por qué?
    DEMONIO: Porque en el oro
    de ambos granos, encubierto,
    están divinos tesoros
    de pan y vino, a quien yo,
    aun visto en sombras, me postro.415
    MUERTE: ¿Estas olivas?
    DEMONIO: También
    han de ser materia de otro
    sacramento, a quien sirva
    la piadosa unción de otro.
    MUERTE: De algún árbol inficiona420
    la fruta.
    DEMONIO: Eso sí; éste escojo.
    Tócale con la mano
    MUERTE: Y yo el Árbol de la Muerte
    desde este instante le nombro.
    DEMONIO: ¿Qué haremos para [a]traer
    por aqueste sitio umbroso425
    a Andrómeda?
    MUERTE: Su Albedrío,
    discurriendo como loco,
    viene hacia aquí. Si los dos
    le cogemos, cauteloso,
    ella se vendrá tras él430
    y entonces dará en nosotros.
    DEMONIO: Escóndete entre las ramas.
    Sale el ALBEDRÍO
    ALBEDRÍO: ¿Si se habrá ya el señor monstruo
    za[m]bullido en las espumas;
    o si se habrá –estoy medroso–,435
    por su galante capricho,
    salido a pasear un poco
    a tierra? Paso no doy
    que no pienso que le topo.
    ¡Ay, culebras por aquí440
    andan! Mas no; ahora conozco
    que es corto de vista el miedo,
    pues que siempre trae antojos.
    MUNDO: ¿Llegas?
    DEMONIO: Ya llego.
    Cógele del brazo; él no vuelve a ver quién es
    ALBEDRÍO: ¡Ay de mí!
    Cogióme el señor demonio.445
    DEMONIO: No des voces.
    ALBEDRÍO: ¿Cómo no?
    Si me come más, un poco
    de aquese brazo ha de ser;
    que éste en el cielo le pongo.
    MUNDO: ¡Calla!450
    Cógele el otro brazo
    ALBEDRÍO: En tiple habla y en bajo;
    y aún no suena bien el tono
    con estar cabal el duo.
    Ya come un brazo, ya otro.
    ¡Ah, nadie tan liberal-
    mente saleado como455
    yo! Ya no medraré en mi vida,
    por bien que sirva, si noto
    que nadie medra sin brazos.
    DEMONIO: ¡Calla, necio!
    MUNDO: ¡Calla, loco!
    ALBEDRÍO: Calle quien come; que yo460
    no he de callar, pues no como.
    ¡Piedad, cielos!
    DEMONIO: No los llames.
    ALBEDRÍO: ¡Sí quiero! Cielos piadosos,
    ¿no hay quien me socorra?
    Dentro PERSEO, y sale luego con la espada desnuda y un escudo con un espejo y una banda en el rostro
    PERSEO: Sí,
    que por ellos yo respondo465
    en favor del afligido.
    ALBEDRÍO: Pues yo lo estoy; y no poco.
    PERSEO: ¡Soltad la presa, villanos!
    DEMONIO: ¿Quién eres? Que no conozco
    las señas de tu semblante,470
    con saber que lo sé todo.
    PERSEO: Soy quien no has de conocer
    hasta tiempo más forzoso.
    MUERTE: Yo tampoco sé quién eres,
    con el disfrazado embozo475
    de aquesta banda que es
    tupida nube del rostro.
    PERSEO: Basta que sepas que soy
    quien puede vencerte solo.
    ALBEDRÍO: ¡Miren los que me agarraban!480
    A no pensar que eran otros,
    a fe que los hubiera
    temido del mesmo modo.
    PERSEO: ¡Huid, cobardes!
    DEMONIO: A tu voz,
    mudo he quedado y rabioso.485
    MUERTE: Yo, tan rendida a tu vista,
    que aliento y razón no formo.
    DEMONIO: Sepa yo, sepa quién es
    de quien mi valor heroico
    rendido va.490
    MUERTE: Sepa yo
    quién le da asombro al asombro.
    PERSEO: Mi ser, hasta otra ocasión,
    no es penetrable a vosotros;
    y así basta que sepáis
    que soy quien puede animoso495
    hacer libre al Albedrío,
    con que a los tres os informo
    Pásale a su lado
    de mi valor y poder;
    pues con un amago sólo,
    pongo a los dos en huida500
    y a él en libertad pongo.
    DEMONIO: Ten el acero que esgrimes,
    que es rayo que me da enojos.
    Vase [el DEMONIO]
    MUERTE: Tapa el escudo que a visos
    me está ligando los ojos.505
    Vase [la MUERTE]
    ALBEDRÍO: Rebozado caballero,
    sepa que yo soy un tonto;
    y los tontos no sabemos
    agradecer.
    Salen ANDRÓMEDA, y CIENCIA, INOCIENCIA y GRACIA
    ANDRÓMEDA: ¿Qué alboroto
    ha sido éste?510
    ALBEDRÍO: A muy buen tiempo
    venís a darme socorro.
    Si antes no hubiera venido
    este joven valeroso,
    de dos culebras hubiera
    sido sangriento despojo.515
    ANDRÓMEDA: El favor que a mi Albedrío
    habéis hecho, reconozco.
    PERSEO: (¡Qué peregrina belleza! Aparte
    ¡Qué sujeto tan hermoso!)
    ANDRÓMEDA: Y así, para agradeceros520
    la ación, quitad el embozo.
    Sepa quién sois.
    PERSEO: Cuanto puedo
    de mí decir yo.
    ANDRÓMEDA: Ya os oigo.
    PERSEO: En alta patria nací,
    príncipe heredero solo525
    del mayor de los imperios
    que contiene ese azul globo.
    Mi valor, siempre invencible;
    mi espíritu, siempre heroico,
    a grandes cosas me llaman;530
    con tan noble, tan piadoso
    y tan desinteresado
    fin en mis hechos, que sólo
    el asumpto de mis obras
    es el hacer bien a todos;535
    a cuyo efecto, encubierto,
    buscando venturas corro
    el mun[d]o, porque aún no es
    tiempo de andar de otro modo;
    y así, hasta hoy, si no en sombra,540
    ninguno me ha visto el rostro,
    [salvo] de Moisés la zarza,
    y de Isaías el trono,
    de Gedeón el rocío
    y de Elías el favonio.545
    Mi nombre es Perseo, no tanto
    porque en el griego no ignoro
    que significa la guerra,
    y yo en hebreo me nombro
    Sabanot, dios de batallas,550
    y viene a ser uno propio,
    como porque en el latino
    idioma examino y noto
    que es el que obra per se
    quien no depende de otro;555
    y así yo, que independiente
    y absoluto por mí obro,
    en griego, hebreo y latino
    Perseo por nombre tomo.
    De mis más altas empresas,560
    de mis hechos más famosos,
    fue que el atlante, que quiso
    tener el cielo en sus hombros
    y aun levantarse con él,
    le venzo, derribo y postro.565
    Luego a Medusa –que era
    su misma soberbia asombro
    del mundo, pues convertía
    hombres en fieras y troncos,
    porque la culpa los hace570
    irracionales, bien como
    David lo siente–, sabiendo
    que su veneno dañoso
    en la vista le tenía
    –que el ver es daño de todos–,575
    este escudo de cristal
    prevengo, con que dispongo
    que, viéndose en mis verdades,
    muriese a su ponzoñoso
    veneno, que es el pecado580
    basilisco tan rabioso
    que, si a sí solo se mira,
    se dará muerte a sí propio,
    al tósigo de su vista
    inmóvil. Llego y la corto585
    el cuello, cuya cabeza
    crinada, piélago undoso
    de culebras por cabellos,
    fue de mi valor despojo;
    de cuya ruina, corriendo590
    mil desatados arroyos,
    nació aquel caballo en quien
    me vio Ezequiel victorioso,
    con alas en vez de espuelas,
    navegar del viento el golfo595
    hasta llegar a la cumbre
    de aquel monte misterioso,
    cuya cristalina fuente
    tiene por gracia hacer doctos.
    Y pues ha sido el pretexto600
    de mis alientos brïosos
    hacer bien, no es el menor,
    ¡oh bello prodigio hermoso!,
    avisarte que las frutas
    destos jardines y sotos605
    inficionadas están.
    Si agradecida al socorro
    de tu Albedrío –a quien libre
    y a tu servicio otorgo–,
    tem[i]eras su libertad,610
    me paga Andrómeda sólo
    con no gustar esa fruta;
    advirtiéndote que todos
    tus riesgos son esos mares,
    este árbol y aquél escollo.615
    Vase [PERSEO]
    ANDRÓMEDA: ¡Oye, espera! ¿Dónde vas?
    Mira que no puedo, no,
    pasar adelante yo,
    quedándose el viento atrás.
    Mucho que dudar me das,620
    viéndote en ación tan rara.
    La cara encubres. Repara
    en que el que hace mal es quien
    la esconde; que el que hace bien,
    siempre lo hace cara a cara.625
    No con tanta ligereza
    huyas, que nunca fue indicio
    la fuga del beneficio,
    ni el temor de la fineza.
    Vuelve, y no a mi sutileza630
    ocasiones a dudar;
    no me des qué sospechar,
    pues me das qué agradecer;
    que no es hacerme un placer
    dejarme con un pesar.635
    Más veloz que el mismo viento
    vuela. En vano voces doy.
    ALBEDRÍO: Libre y sano y bueno estoy.
    Salto y brinco de contento.
    CIENCIA: Pues, ¿de qué es el sentimiento,640
    señora, con que has quedado?
    ANDRÓMEDA: No sé qué pena me ha dado
    acá en la imaginación.
    Salen la MUERTE y el DEMONIO, vestido de jardinero
    MUERTE: Aquesta es buena ocasión,
    pues que vienes disfrazado,645
    para entablar tu deseo.
    ALBEDRÍO: ¡Ay! ¿Quién anda por allí?
    GRACIA: ¿Qué es eso, Albedrío?
    ALBEDRÍO: Hacia aquí,
    no sé qué bultos me veo.
    ANDRÓMEDA: No temas. ¿Quién es?650
    DEMONIO: Fineo,
    un jardinero, señora,
    que en estos cuadros ahora
    ocioso tiene el afán,
    porque sus flores están
    vanas con tan bella aurora;655
    de suerte que será en vano
    labrarlas.
    ANDRÓMEDA: ¿Por qué?
    DEMONIO: Porque
    puliéndola vuestro pie,
    ¿qué tiene que hacer mi mano?
    ANDRÓMEDA: Jardinero, cortesano660
    sois.
    DEMONIO: No os espante oír
    a un labrador discurrir
    tal vez, porque puede ser
    que sirva por merecer,
    si es merecer el servir.665
    ANDRÓMEDA: ¿De dónde sois?
    DEMONIO: De otra esfera,
    más alta, rica y mejor.
    ANDRÓMEDA: ¿Qué erais allá?
    DEMONIO: Labrador
    soy aquí. Lo que allá era
    no lo sé, que no quisiera670
    ponerme en obligación
    de deciros mi pasión,
    por no decir, ¡ay de mí!,
    que sois vos por quien perdí
    patria, estado y opinión.675
    ANDRÓMEDA: Basta, que tampoco quiero
    ponerme yo –¡qué pesar!–
    en ocasión de escuchar
    tan discreto jardinero.
    DEMONIO: Sólo serviros espero.680
    ANDRÓMEDA: Pues hablemos de otra cosa.
    ¿Qué labráis?
    DEMONIO: Esta vistosa
    fruta.
    ANDRÓMEDA: Es en extremo bella.
    DEMONIO: Pues hay más misterio en ella685
    que ser en extremo hermosa.
    ANDRÓMEDA: ¿Cómo?
    DEMONIO: La tierra que fue
    la que la fructificó
    lo sabe.
    ANDRÓMEDA: Ella el ser me dio;690
    yo se lo preguntaré.
    MUNDO: Tierra soy; yo lo diré,
    pues tierra por mí serás.
    DEMONIO: Llega; de ella lo sabrás.
    ANDRÓMEDA: Madre tierra, ¿cuál ha sido695
    este misterio escondido?
    MUNDO: Come y como Dios serás.
    ANDRÓMEDA: ¿Que como Dios seré?
    INOCIENCIA: Advierte
    que es ése el inficionado
    árbol que te han señalado;700
    no sea esta voz de la muerte.
    Retíranse y pónense las tres como han de ir representando: la INOCIENCIA la detiene y el ALBEDRÍO tira de ella y pasa
    ALBEDRÍO: Llega y mejora tu suerte.
    ANDRÓMEDA: Quita, que es impertinencia
    negarme a tanta excelencia.
    DEMONIO: Ya de mi engaño confío,705
    pues siguiendo al Albedrío
    atropella la Inociencia.
    CIENCIA: No llegues, pues del mortal
    veneno estás avisada.
    Lo mismo
    ALBEDRÍO: Llega, que es fruta extremada.710
    ANDRÓMEDA: Si puedo hacerme inmortal,
    Ciencia, Ciencia natural,
    ¿por qué tu voz me aconseja
    que no llegue?
    CIENCIA: Por la queja
    que tendrás del saber mío.715
    Pasa
    DEMONIO: Ya siguiendo al Albedrío,
    la natural Ciencia deja.
    GRACIA: Mira bien adónde vas.
    ANDRÓMEDA: ¿Qué he de mirar? Voy a ser
    inmortal; voy a saber720
    si es que puedo saber más.
    GRACIA: ¿Pasos a mi pesar das?
    ANDRÓMEDA: Sí.
    GRACIA: Mira.
    ANDRÓMEDA: Nada acuerde tu temor.725
    ALBEDRÍO: Su pompa ver he desnuda.
    ANDRÓMEDA: De ti me fío.
    DEMONIO: Ya siguiendo al Albedrío
    su natural Gracia pierde.
    ANDRÓMEDA: Árbol que fructificó730
    la madre tierra, de ti
    he de gustar.
    Toma la fruta y cómela
    ¡Ay de mí!
    ¿Quién vista y luz me [quitó]
    vida, alma y sentido?735
    DEMONIO: Yo.
    ANDRÓMEDA: Grave pena, dolor fuerte,
    ¿adónde iré por no verte?
    Huyendo de él tropieza y, al caer hacia donde está la MUERTE, ella le tiene en los brazos
    MUERTE: Quien ya ha podido pecar,
    ¿adónde ha de ir si no a dar
    en los brazos de la muerte?740
    ANDRÓMEDA: ¡Ay, infelice de mí! Faltóme el día.
    DEMONIO: Mi triunfo empiece, pues su día acaba.
    CIENCIA: ¡Qué de cosas ignoro que sabía!
    INOCIENCIA: (¡Oh, qué de cosas sé que yo ignoraba!) Aparte
    ………………………….[-ía]745
    …………………………[-aba].
    ALBEDRÍO: En todos hay mudanza; en el ser mío
    no, que siempre fue libre el Albedrío.
    DEMONIO: Corone de laureles mi arrogancia
    la altiva frente de su heroica ciencia.750
    ………………………….[-ancia]
    ………………………….[-encia]
    ………………………….[-ancia]
    ………………………….[-encia]
    [Voces dentro]
    VOCES: ¡Muera Andrómeda!755
    OTROS: ¡[Andrómeda] muera,
    siendo entregada a la marina fiera!
    MUERTE: Ven adonde tu voz el cristalino
    orbe penetre, para que entregada
    Andrómeda al feroz monstruo marino
    se vea al escollo de la muerte atada.760
    DEMONIO: No dudes que el oráculo divino
    del verdadero Apolo, pronunciada
    su sentencia, en voz diga repetida:
    “quien la gracia perdió, perdió la vida.”
    Vanse los dos
    ANDRÓMEDA: ¡Qué sentencia, ay de mí, tan rigurosa,765
    ésta que contra mí pronuncia el viento!
    ¡Oh, madre tierra, cuánto temerosa
    la planta ya sobre tu esfera asiento!
    Tú, que me diste el ser; tú, que la hermosa
    fruta me diste para mi sustento,770
    me das ya sólo espinas, sólo abrojos;
    sí, que heredera soy de tus enojos.
    Las aves que domésticas me estaban,
    las fieras que obedientes me asistían,
    los peces que en la orilla me esperaban,775
    todos se me rebelan y desvían;
    todos son contra mí, ¡desdicha grave!:
    la flor, la fuente, el pez, la fiera, el ave.
    La luz me falta, el día se obscurece,
    el cielo titubea, el sol delira,780
    el labio tiembla, el pecho se estremece,
    huye el aliento, el pecho se retira,
    palpita el corazón, la luz fallece,
    todo es mal, todo es pena, todo es ira,
    la tierra hiere y el aire me traspasa,785
    el mar me anega, el resplandor me abrasa.
    Tú, Ciencia, tú, supuesto que informada
    de todo estás, ¿habrá dónde me ampare?
    Llorando [CIENCIA]
    CIENCIA: Yo nada sé; no me preguntes nada,
    pues ya sólo sabré lo que estudiare.790
    ANDRÓMEDA: Inociencia, ¿qué haré? …….[-ada]
    …………………………[-are]
    …………………………
    …………………………
    Pues tú sólo, Albedrío — ¡ay de mí!– eres795
    en quien mudanza no hay, en ti confío.
    ALBEDRÍO: Toma un consejo y haz lo que quisieres,
    que éste siempre será parecer mío,
    pues para el bien o el mal que tú eligieres
    dispuesto me hallarás, que el Albedrío800
    no tiene acción.
    ANDRÓMEDA: Si todos huís, ¿qué mucho
    que diga aquella voz que triste escucho…?
    Dentro voces
    VOCES: “¡Muera Andrómeda, muera!”
    OTROS: “siendo entregada a la marina fiera.”
    Sale el MUNDO alborotado
    MUNDO: ¿Qué voz, Andrómeda, es ésta805
    que en tierra y mar se publica,
    y todo el mundo la tiembla?
    ANDRÓMEDA: Sólo sé que, por no oírla,
    quisiera volverme al centro
    de la tierra y que las mismas810
    entrañas de quien nací
    me sepultaran en vida.
    MUNDO: Ciencia, ¿qué es esto?
    CIENCIA: No sé.
    MUNDO: ¿Tú ignoras?
    CIENCIA: ¿De qué te admiras?
    MUNDO: Gracia, ¿qué es esto?815
    GRACIA: Una culpa.
    MUNDO: ¿Culpa?
    GRACIA: Sí.
    MUNDO: ¿Tú fiscalizas?
    ¿Inociencia?
    INOCIENCIA: Que no es nada.
    ¡Ay!, que fue cierta niñería
    sobre cosas de comer
    que no importan.820
    MUNDO: ¿Tú, malicia?
    Trocados os hallo a todos.
    ALBEDRÍO: A mí no.
    MUNDO: ¿No hay quien me diga
    qué ha sido esto?
    Sale MERCURIO con alas y el caduceo en la mano, hecho en una espada
    MERCURIO: Sí.
    MUNDO: ¿Quién?
    MERCURIO: Yo,
    que soy la sabiduría
    del Júpiter soberano;825
    y así, en mí la imagen miras
    de Mercurio, que es la ciencia.
    Talares y alas lo digan
    y ese caduceo que hoy
    es vara de su justicia.830
    Andrómeda desdichada,
    y en triste punto nacida,
    pues naces para escarmiento
    de otros, ¿qué mayor desdicha?
    La Tierra, tu madre, viendo835
    las flores que la matizan,
    los árboles que la adornan,
    plantas que la fructifican,
    frutos que la desvanecen
    y animales que la habitan,840
    oponerse al cielo quiso,
    presumiendo que compita,
    no sin ventaja, su verde
    pompa aquella cristalina
    azul fábrica en que tiene845
    el gran Júpiter su silla;
    a cuyo efecto, creyendo
    que ella eternizar podría
    sus hijos y, como el cielo,
    darles la gracia y la vida,850
    engendró la venenosa
    planta que, fiera y nociva,
    tocaste, sin reparar
    en que del daño te avisa
    la segunda voz de quien855
    el Albedrío te libra.
    El Júpiter verdadero,
    que es el que los rayos libra
    –de quien yo ministro soy–,
    por aquesto te castiga;860
    siendo la de esta sentencia,
    que contra ti se publica,
    que atada a un escollo mueras
    Tiembla
    –porque con esto confirma
    que es la culpa de los padres865
    la que nos ata y nos liga
    con la más fuerte cadena–,
    entregándote a las iras
    de aquesa marina foca
    que hoy el mundo atemoriza.870
    Sal de los jardines; deja
    Extremécese
    el palacio donde habitas.
    Y pues aquesta sentencia,
    según presente justicia,
    a todos toca escucharla,875
    a todos toca el cumplirla.
    Vase [MERCURIO]
    ANDRÓMEDA: ¡Yo, sí! Como hablar no puedo,
    y pues de aliento me privan
    mis penas, el corazón,
    ya que no pronuncie, gima.880
    MUNDO: Andrómeda, yo no puedo
    oponerme a las divinas
    sentencias; el Mundo soy
    y estoy esperando un día
    que una llama me consuma885
    o que un diluvio me rinda;
    y así, Andrómeda, heredero
    he de ser de tus desdichas.
    ANDRÓMEDA: ¡Padre, señor!
    MUNDO: Esto es fuerza.
    El oro, las joyas ricas890
    de que te adorné, me vuelve.
    Cuantas fueron de mí unidas,
    vuelvan a mí.
    Quítaselas
    ANDRÓMEDA: Ved, mortales,
    que el mundo, cuanto da, quita;
    y son sus bienes prestados.895
    ALBEDRÍO: ¿Que haya mujeres que pidan
    viendo que el mundo que corre
    es tan ruin que, a cualquier riña,
    hay lo de “vengan mis joyas?”
    MUNDO: Las tres, con esta acción misma,900
    la id despojando de todas
    las galas que en ella brillan.
    GRACIA: La hermosura que te di,
    siendo original justicia,
    pues que soy Gracia, me vuelve.905
    En este cristal te mira.
    Pónele un espejo, pintada la muerte
    ANDRÓMEDA: No me le pongas delante,
    que el mirar me atemoriza,
    trocados tantos claveles
    y tantas rosas marchitas.910
    Cadáver es mi hermosura;
    ya la veo. ¡Quita, quita!
    Y pues falta el edificio,
    no me hagas llorar la ruina.
    ALBEDRÍO: Lo mismo ve aquella vieja915
    cuando al espejo se mira,
    y no hace esos aspavientos
    por lo mejor que se pinta.
    CIENCIA: Deja esas plumas que fueron
    de tu vanidad altiva,920
    supuesto que el aire ya
    las aja mas no las riza.
    Quítaselas
    ANDRÓMEDA: Toma, Ignorancia, y pues fuiste
    Ciencia, esas plumas aplica;
    que ellas quizá te darán925
    lo que ellas quizá te quitan.
    ALBEDRÍO: Conforme las emplease,
    que si las da a la Poesía
    sólo tendrá bueno…
    CIENCIA: ¿Qué?
    ALBEDRÍO: …que no morirá de ahita.930
    INOCIENCIA: Las galas de la Ignociencia
    ya es justo que no te sirvan.
    Quítala el manto y, si pudiere, el vaquero, y queda en cotilla y enaguas negras
    ANDRÓMEDA: Al verme desnuda, tengo
    vergüenza yo de mí misma.
    ALBEDRÍO: Tened desvergüenza, pues935
    con ella hay mil que se vistan.
    MUNDO: Desnuda naciste al mundo;
    y pues que desnuda espiras,
    así es razón [que] te entregue
    al ministro que me envía940
    a ejecutar la sentencia.
    ANDRÓMEDA: ¿Quién es?
    Sale la MUERTE y, huyendo de ella, ANDRÓMEDA se va hacia el peñasco, que siempre ha de haber estado descubierto
    MUERTE: Yo.
    ANDRÓMEDA: ¡Terrible vista!
    Huyendo de ti, este monte
    me tengo de echar encima.
    MUERTE: Cuanto más huyas de mí,945
    más te acercas; pues caminas
    al escollo que ha de ser
    sepulcro de tus cenizas;
    por que vean los mortales
    que en vano de mí se libran,950
    pues pisan hacia la muerte
    cualquiera paso que pisan.
    Átala a una cadena que ha de tener el escollo y adviértase que no se ha de atar las manos atrás sino en unas argollas, la una levantada y la otra baja
    Aquí quedarás atada
    con las cadenas impías
    de tu culpa hasta que llegue955
    la voraz bestia marina
    a quien en sangrientas aras
    la Muerte te sacrifica;
    que yo no acabo contigo,
    porque, en esta alegoría,960
    no soy la muerte del cuerpo
    sino la del alma misma.
    MUNDO: ¡Qué pena!
    CIENCIA: ¡Qué compasión!
    GRACIA: ¡Qué lástima!
    INOCIENCIA: ¡Qué desdicha!
    ANDRÓMEDA: ¡Padre, señor, no me dejes!965
    MUNDO: ¿No reconoces, no miras
    que todo el mundo no basta
    a quien ya llegó a su línea?
    Vase [MUNDO]
    ANDRÓMEDA: ¡Gracia!
    GRACIA: Si lo fuera yo,
    ¡qué cierta fuera tu dicha!970
    Vase [GRACIA]
    ANDRÓMEDA: ¡Inociencia!
    INOCIENCIA: No lo soy.
    [Vase INOCIENCIA]
    ANDRÓMEDA: ¡Ciencia!
    CIENCIA: Aunque como solía
    lo fuera, verás que no hay
    ciencia que al morir resista.
    [Vase CIENCIA]
    ANDRÓMEDA: ¡Albedrío!975
    ALBEDRÍO: Nada valgo,
    porque sólo en esta vida
    no usa de su albedrío
    quien se muere.
    Vase [ALBEDRÍO]
    ANDRÓMEDA: ¡Qué agonía!
    Todos me desamparáis.
    En la ocasión más precisa,980
    todos me dejáis. ¿Siquiera
    uno no habrá que me asista
    para el consuelo de que
    es ya lástima invidia?
    Pero, ¿qué mucho, qué mucho985
    que [a] quien mi delito vicia
    me deje, cuando me dejan
    las mismas pasiones mías,
    que acompañan cuando gozan
    y faltan cuando peligran?990
    Mas, ya que todos me faltan,
    y que sólo se terminan
    desde este escollo agua y cielo,
    al cielo mis penas diga,
    aunque por doblar mis ansias995
    el eco me las repita.
    [Cantan]
    ¿Quién, cielos, me ha condenado…
    CORO 1º: Tu pecado.
    ANDRÓMEDA: …a padecer de esta suerte…
    CORO 1º: Tu muerte.
    En lo bajo del tablado, en el escotillón, estas responsiones han de ser breves y cortadas
    ANDRÓMEDA: …la ley de tanto rigor?1000
    CORO 1º: Tu error.
    ANDRÓMEDA: Luego, aunque fuera mayor el castigo que me ordenan, justamente me condenan…
    CORO 1º y
    ANDRÓMEDA: …pecado, muerte y error.
    ANDRÓMEDA: ¿Quién más mi delito envicia?1005
    CORO 1º: Tu malicia.
    ANDRÓMEDA: ¿Habrá remedio en su instancia?
    CORO 1º: Ignorancia.
    ANDRÓMEDA: Pues, ¿quién a tanto me culpa?
    CORO 1º: Tu culpa.1010
    ANDRÓMEDA: Luego nada me disculpa, puesto que hizo mi desgracia…
    CORO 1º y
    ANDRÓMEDA: …de ignociencia, ciencia y gracia, malicia, ignorancia y culpa.
    ANDRÓMEDA: ¿Nada en efecto me abona?
    En lo alto, otro coro
    CORO 2º: Dios perdona.1015
    ANDRÓMEDA: Fue una mancha inmensa y brava.
    CORO 2º: El llanto lava.
    ANDRÓMEDA: Es muy desigual mi culpa.
    CORO 2º: Amor disculpa.
    ANDRÓMEDA: Luego, aunque todo me culpa, podréis, Andrómeda, vos ser rescatada, pues Dios…1020
    CORO 2º y
    ANDRÓMEDA: …perdona, lava y disculpa.
    ANDRÓMEDA: ¿Mas, cómo a Dios hallaré?
    CORO 2º: Con la fe.
    ANDRÓMEDA: ¿Quién merecerá bien tanto?1025
    CORO 2º: El llanto.
    ANDRÓMEDA: ¿Quién hablará en mi favor?
    CORO 2º: Amor.
    ANDRÓMEDA: ¡Misericordia, Señor! Muera en tu gracia, pues muero, y que me valgan espero…
    CORO 2º y1030
    ANDRÓMEDA: …la fe, el llanto y el amor.
    ANDRÓMEDA: Y pues contrarias aquí las músicas escuché del cielo y aviso fue todo junto lo que oí..
    CORO 1º y
    ANDRÓMEDA: …pecado, muerte y error, malicia, ignorancia y culpa…
    CORO 2º y1035
    ANDRÓMEDA: …perdona, lava y disculpa la fe, el llanto y el amor.
    ANDRÓMEDA: En aquesta confïanza,
    he de morir y vivir
    este instante que me queda
    Fuego por el escotillón y truenos
    de vida, pues ya –¡ay de mí!–1040
    miro irritarse las ondas
    de esa azul selva turquí,
    que, siendo jardín de espumas,
    es ya de llamas jardín.
    Iras otra vez arrojan1045
    sus entrañas y otras mil
    gimen los vientos en ellas,
    reventando por parir
    aquel vestiglo, que ya
    huella campos de zafir,1050
    trayendo sobre su espalda
    otro asombro, porque así
    de hidra sobre hidra vean
    cumplido el lugar en mí.
    Sale el dragón y el DEMONIO sobre él
    ¡Piedad, cielos! ¡Piedad, cielos!1055
    DEMONIO: Si ya llegaste a medir
    el número a tus alientos,
    y de tu culpa infeliz
    también a medir llegaste
    el número, ¿por qué, di,1060
    al cielo llamas, sabiendo
    que el cielo no te ha de abrir?
    ANDRÓMEDA: Aunque tan fuertes candados
    les puso mi culpa vil
    a sus oídos, la llave1065
    de la voz los podrá abrir.
    DEMONIO: Estando atada al escollo
    de la muerte, ¿a presumir
    llegas que habrá tiempo en que
    puedas defenderte?1070
    ANDRÓMEDA: Sí.
    DEMONIO: Vivo bajel de las ondas
    que yo abrasé y encendí,
    pues de las tribulaciones
    surcas el mar –siendo en ti
    velas las alas, los pies1075
    remos, proa la cerviz,
    timón la cola y el pecho
    buque–, quebra[n]do el viril
    que estos páramos navega
    –pues pueden sostituir1080
    ráfagas del aquilón
    soplos del austro sutil–,
    pirata soy de estos campos;
    ya la presa descubrí;
    pues eres bajel de fuego1085
    de esta fación más feliz,
    no tanto el aprovechar
    quieras en él descubrir;
    pues para abrasar a otro
    primero empiezas por ti,1090
    aborda, aborda, y tus llamas
    surquen el verde país
    de esa campaña, llevando
    al puerto de quien salí,
    por despojos de la empresa1095
    que pretendo conseguir,
    robado al cielo su mayo,
    hurtado al campo su abril.
    Vase acercando por una canal
    ANDRÓMEDA: ¡Piedad, cielos!¡Piedad, cielos!
    DEMONIO: ¿Que aún vuelves a repetir1100
    al llanto? ¿Puede haber ya
    quien te dé socorro?
    Las chirimías y, en lo alto, PERSEO en un caballo blanco que tenga alas en los pies. Trae un escudo, pintado en él el Santísimo Sacramento y una cruz en la mano
    PERSEO: Sí.
    DEMONIO: ¿Qué es esto? Teniendo viento,
    no puedo adelante ir.
    PERSEO: No, que encallado en mitad1105
    del golfo estás; porque así
    se vea que tu poder
    tiene su límite en mí
    y que no puedes obrar
    tú más que yo permitir.1110
    DEMONIO: ¿Quién eres, que ya otra vez
    en otra ocasión te vi?
    PERSEO: Soy el divino Perseo,
    que ya la venda corrí
    al embozo y, descubierto,1115
    he querido discurrir
    el mundo en aqueste alado
    Belerofonte, que así
    se llama, por cuantos rumbos
    mira desde su cenit1120
    el sol hasta que, cayendo
    en el opuesto nadir,
    muere pálido topacio,
    nace encendido rubí.
    Bajando, pues, de una esfera1125
    en otra, la voz oí
    de Andrómeda bella, a cuyo
    llanto me compadecí;
    porque su hermosura amé
    desde el punto que la vi;1130
    y un noble amante, en llorando
    su dama, es fuerza acudir
    a ella, por más que le ofenda;
    que, sobre amor, siempre es vil
    la venganza; y es tan noble1135
    el mío, que puedo decir
    yo con verdad que a mi dama
    el alma y vida la di
    para casarme con ella
    y hacer su estado feliz.1140
    A ponerla en libertad
    vengo y lo he de cumplir,
    aunque en la demanda pierda
    la vida.
    Tocan un clarín y sale por el otro lado la MUERTE en un caballo negro
    MUERTE: Eso será así;
    que yo, en favor del pecado,1145
    de quien tan amigo fui
    que soy mitad suya, siendo
    él el Fineo y yo el fin,
    en otro Belorofonte
    vengo también; que si a ti1150
    triunfante te vio Ezequiel
    en ese caballo, a mí
    triunfante también en éste
    me vio Juan matar y herir.
    PERSEO: Ya de los dos victorioso,1155
    en otra ocasión me vi.
    DEMONIO: Quizá en esta no podrás.
    Cajas de guerra
    PERSEO: ¿Cómo es posible, decid,
    que deje de vencer quien
    ha de vencer con morir?1160
    ANDRÓMEDA: La virtud, muerte y pecado
    batallas se dan por mí,
    y cielo y tierra se turban
    al ver tan sangrienta lid.
    DEMONIO: Pues si a dar la libertad1165
    vienes, desciende a medir
    tus fuerzas conmigo.
    PERSEO: Yo he de vencer desde aquí
    con este escudo no más
    y esta espada.1170
    DEMONIO: ¡Ay, infeliz,
    la cruz de su guarnición
    y el cristal de su viril,
    sólo con llegar a verlos
    me hacen temblar y rendir.
    MUERTE: A mí no; que humanas fuerzas1175
    no han de bastar contra mí;
    y así, en la porción de humano,
    me puedo atreverle a herir
    con el rayo de mi aliento.
    Dispara una pistola y habrá gran ruido dentro
    PERSEO: Herido estoy, pero en fin1180
    he de quedar victorioso.
    Huid, cobardes, huid;
    que este escudo y esta espada
    sin fin será vuestro fin.
    MUERTE: Ahora supe quién eres,…1185
    DEMONIO: Agora te conocí…
    MUERTE: …pues se ve temblar la tierra,…
    DEMONIO: …Pues se ve el viento gemir,…
    MUERTE: …alterarse todo el mar.
    DEMONIO: …y todo el sol no lucir.1190
    MUERTE: ¡Vientos, dadme vuestras alas,…
    DEMONIO: ¡Mares, vuestro abismo abrid,…
    MUERTE: …pues al que vencí me vence!
    DEMONIO: …pues triunfa el que no vencí!
    Vanse los dos
    PERSEO: Ya, Andrómeda, libre estás,1195
    que yo, lidiando por ti,
    aunque herido estoy de muerte,
    la bestia del mar vencí.
    Cáensele las cadenas.
    ANDRÓMEDA: A la lima de tu voz1200
    y de tu acento el buril,
    de mi prisión las cadenas
    rotas las llego a sentir.
    Postrada a tus pies estoy.
    PERSEO: Si la vida que te di1205
    quieres pagarme, de esposa
    palabra me da.
    ANDRÓMEDA: Una y mil,
    no de esposa, mas de esclava
    doy; pero si en esta lid
    herido de muerte estáis,1210
    ¿cómo la podré cumplir?
    PERSEO: Como yo solo, a la misma
    muerte, muriendo vencí.
    Y así, pues muriendo puedo
    vencer, triunfar y vivir,1215
    prevente para las bodas,
    que yo bajaré por ti
    en otro traje a la tierra.
    Vase [PERSEO]
    ANDRÓMEDA: ¡Mortales, venid, venid
    a ver la mayor victoria1220
    que ha podido repitir,
    ni de los tiempos la voz
    ni de la fama el clarín!
    Albedrío, Mundo y Ciencia,
    Salen todos los MÚSICOS
    Gracia, Inociencia, acudid.1225
    Pues a mi primero estado
    todos os restituís,
    celebrad las dichas mías.
    Sale el ALBEDRÍO
    ALBEDRÍO: ¿No ha venido el monstruo?
    ANDRÓMEDA: Sí,
    mas vino quien le venció.1230
    ALBEDRÍO: Otro lo hizo, ¡pesie a mí!,
    que estaba yo dando traza,
    si se tarda de venir,
    de dalle con algo.
    TODOS: A todos
    los brazos dad.1235
    Abrazándolos
    ANDRÓMEDA: Prevenid
    bailes, músicas y fiestas,
    y vamos a recibir
    al esposo que me ha dado
    vida y libertad; servid
    de flores el suelo; haced1240
    guirnaldas para ceñir
    sus señas, tejiendo en ellas,
    entre el lirio y el jazmín,
    las flores de Jericó
    y las palmas de Efraín.1245
    Sale el MUNDO
    MUNDO: ¿No nos dirás quién ha sido
    este vencedor feliz
    del monstruo del mar?
    ANDRÓMEDA: Perseo.
    ALBEDRÍO: ¿Perseo no es el que a mí
    me dio libertad y tengo1250
    hoy de pagárselo aquí
    con cantar y con bailar?
    Todos conmigo decid…
    Canta
    Viva el divino Perseo, viva el segundo David.
    TODOS: ¡Viva sin fin!
    Bailan
    Y ciñan su frente los rayos de Ofir, las flores de mayo y las rosas de abril.
    TODOS: Viva sin fin.1255
    Páranse
    MUNDO: ¿Adónde, que no le vemos,
    tu esposo está?
    ANDRÓMEDA: Proseguid
    la música, que él vendrá,
    si es que quedó de venir.
    Cant[an]
    ¡Viva el segundo Sansón!
    ALBEDRÍO: Que en la más sangrienta lid…1260
    TODOS: Viva sin fin.
    ALBEDRÍO: …venció en la fiera del mar al idólatra y gentil.
    TODOS: Viva sin fin. Y ciñan su frente los rayos de Ofir, las flores de mayo y las rosas de abril.
    CIENCIA: Aún no se ve.
    ANDRÓMEDA: Su palabra
    fuerza es que se ha de cumplir.1265
    Yo con esta fe le llamo:
    ¿dónde estás, esposo?
    En la puerta grande del teatro, saliendo por un lado, se ve PERSEO con la cruz en la mano y en la otra el cáliz y hostia y, a este tiempo, se descubre en los dos montecillos a los lados, en la forma que antes se había dicho en el otro auto, en el uno la MUERTE, atada como estuvo ANDRÓMEDA, y en el otro el DEMONIO
    PERSEO: Aquí,
    que a las voces de tu fe
    me verás siempre acudir.
    Aquestas especies, frutos1270
    de la espiga y de la vid,
    siendo mi carne y mi sangre,
    son en las que he de vivir
    contigo, puesto que otro
    hizo tu estado infeliz.1275
    Los despojos de la guerra
    traigo conmigo; y así,
    ante aqueste sacramento,
    miráis postrar y rendir
    pecado y muerte, ligados1280
    con las cadenas que a ti
    te quité.
    DEMONIO: ¿Qué mucho es
    que yo esté rendido aquí,
    si ante aquese sacramento
    el más puro serafín1285
    se postra también?
    MUERTE: ¿Qué mucho
    que esté triunfando de mí,
    si soy la muerte, ese árbol
    que es de la vida?
    PERSEO: ¡Venid!
    Venid todos.1290
    CIENCIA: Gran misterio.
    ¡Qué fiesta, manán, festín!
    MUNDO: Miel en boca del león;
    jeroglífico feliz
    de dulzura y fortaleza.
    CIENCIA: Cristal puro en Rafidín.1295
    GRACIA: Rocío en cándida piel.
    INOCIENCIA: Socorro de Abigail.
    ALBEDRÍO: Pan, que nunca se encarece
    aunque no llueva en abril.
    ANDRÓMEDA: Todos ante ti se postran;1300
    todos se rinden a ti.
    MUERTE: ¿Esto consentís, rencores?
    DEMONIO: Infiernos, ¿esto sufrís?
    PERSEO: Este es el manjar que yo
    he de dar y prevenir1305
    al banquete de mis bodas.
    ALBEDRÍO: Pues demos al auto fin,
    cantando y bailando todos.
    [Cantan]
    MÚSICA: ¡Viva el segundo David!
    ALBEDRÍO: ¡Viva el divino Perseo!1310
    MÚSICA: ¡Viva sin fin!
    ALBEDRÍO: Pues venció el montruo del mar como el otro el filistín.
    MÚSICA: Viva sin fin y ciñan su frente los rayos de Ofir, las rosas de mayo y las flores de abril

    FIN

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