La conquista de México — Jornada II

JORNADA SEGUNDA


Descúbrese una cortina, véase un trono en alto donde esté sentada la PROVIDENCIA divina, y en las gradas del trono la RELIGIÓN cristiana
RELIGIÓN: Santísima Providencia,
cuyo pecho inescrutable745
con tanta magnificencia,
con valor tan admirable,
con tan divina asistencia
conserva el mundo inferior,
que este superior imita,750
que hasta el gusano menor,
que la más vil planta habita,
viste de vida y color:
de la república humana
soy la Religión cristiana,755
que fundó Cristo en el suelo
con la cruz, puente que al cielo
el paso imposible allana;
vengo a tus divinos pies
agradecida que des760
a Cortés tanto favor,
porque crezca mi valor
en el valor de Cortés.
Muchos capitanes fuertes
han aumentado mi nombre765
con la ajena y con sus muertes,
y hoy con la fama de un hombre
no vistos mundos conciertes,
un nuevo David levantas
de la casa de Isaí,770
con que hoy al gigante espantas,
al can trifauce, que a mí
opone sus tres gargantas,
y a la fiera Idolatría,
reina de este mundo indiano;775
y así espero que este día
cederá tu santa mano
la espada en defensa mía,
para que Cortés, cortando,
con aquel divino corte,780
sus cuellos, vaya aumentando
mi nombre del sur al norte
y el suyo infame extirpando
a esta erotiza, y pretende,
tras el principio dichoso,785
que el Demonio le defiende,
ver el reino poderoso
que a tantos reinos se extiende,
aquel donde Motezuma
se intitula emperador.790
Mira si es bien que presuma
dar la Idolatría favor,
con innumerable suma
de indios que se han juntado,
a este tirano del mundo795
que has redimido y comprado.
Sale la IDOLATRÍA con un vestido de negro sembrado todo de imágenes de oro y un ídolo echando fuego por la boca
IDOLATRÍA: Salgo del centro profundo,
con mi congoja y cuidado,
a la luz divina y pura
de tu tribunal eterno.800
¿Cómo, señor, por ventura,
es bien que de mi gobierno
me arroje una vil criatura?
¿Qué quiere la religión?
¿No tiene otro mundo allá?805
Envidias del cielo son,
pues en el que tengo acá
te pide jurisdicción;
desde que cayó del cielo
mi padre Luzbel, podría810
decir que es mío este suelo.
¿Yo no soy la Idolatría?
ya, escucha, advierte, apelo.
¿Dónde va aqueste Cortés?
¿Aqueste Cortés quién es?815
¿Es Moisés este español?
¿Adonde se esconde el sol
pone este español los pies?
Yo voy a España y a Roma
y no le tomo su tierra.820
¿Por qué mi tierra me toma?
Motezuma hará la guerra,
yo haré que vivos los coma,
yo haré que me sacrifique[s]
sus quinientos viles hombres825
los más bárbaros caciques,
antes que tus santos nombres
en América publique[s].
Habitar quieren cristianos
en la línea equinocial;830
serán pensamientos vanos.
Apelo, reino inmortal.
Providencia, ten las manos,
no prosiga en mi [labio];
hija soy del Querub sabio,835
que del Líbano fue Cedro.
Estése en su silla Pedro,
que a Pedro yo no le agravio,
y si no, juntos están
cuarenta mil indios fuertes840
que a Cortés muerte darán.
RELIGIÓN: Y de las entrañas viertes
otro ignífero volcán;
¿No sabes, Idolatría,
que toda esta tierra es mía?845
IDOLATRÍA: ¿Tuya, Religión cristiana?
RELIGIÓN: Sí, porque tú eres tirana
donde yo reinar solía
después que Cristo subió
a la diestra de su Padre,850
y su espíritu bajó
a consolar a su Madre,
y a los que sus lenguas dió.
Pedro en Roma predicaba,
y Pablo a España escribía,855
a Nicodem[o] informaba,
Andrés y Juan convertían
lo más del Asia en que estaban;
a España Diego y Tadeo;
de Jericó en el distrito,860
mostró Felipe deseo;
a Scitia Marcos, a Egipto
y a Macedonia Mateo;
cúpole a Bartolomé
la Armenia, y entre diversas865
naciones mostró Tomé
a los indios y los persas
de Cristo evangelio y fe,
dándoles a conocer
que toda la India es mía,870
y que injustamente estás
en mi hacienda, Idolatría.
IDOLATRÍA: Tarde informaciones das.
Bienaventurado aquél
que posee.875
RELIGIÓN: Con fe mala,
y más la tuya infïel,
no es posesión.
IDOLATRÍA: A la sala
trina apelo, por Luzbel.
RELIGIÓN: No puedes tú prescribir
en ningún tiempo.880
PROVIDENCIA: No más.
IDOLATRÍA: Más tengo que te decir.
RELIGIÓN: Siempre menos me dirás,
porque siempre has de mentir.
Del padre de la mentira
eres hija. Si es tu padre,885
este silogismo mira.
Tú, de mil pecados madre,
de la crueldad, de la ira,
de la blasfemia y la [gula]
de la lascivia, huye luego890
de las Indias.
IDOLATRÍA: Disimula
por unos días te ruego.
PROVIDENCIA: Vete.
IDOLATRÍA: Tu voz me atribula,
Señor, mira.
PROVIDENCIA: No ha lugar.
RELIGIÓN: Si esto es revista, paciencia.895
PROVIDENCIA: Hallo que debes tornar
a la Religión su ciencia.
IDOLATRÍA: Pues algo me ha de quedar.
Yo me esconderé en lugar[es]
que la Religión no entre,900
y tendré templos y altares.
RELIGIÓN: Sí, pero cuando te encuentre
menester es que repares.
IDOLATRÍA: El Padre Alcalde tenías,
si era Cristo y es juez;905
¿Qué esperaban mis porfías?
Mas yo haré que alguna vez
te venzan las armas mías.
RELIGIÓN: Yo espero en mi Padre eterno
deshacer tu religión.910
IDOLATRÍA: Fuerte decreto y gobierno
tienes, Santa Religión,
que yo me parto al infierno.
Cúbrese el trono, y la Idolatría se entre por la boca de fuego, y toquen trompetas y cajas; salgan por dos partes INDIOS y ESPAÑOLES batallando, unos con arcos y flechas, y otros con arcabuces, CORTÉS y otros capitanes a caballo con las espadas desnudas, y Santiago delante, armado de blanco, con un pendón rojo, digan en venciendo
FONSECA: ¡Victoria, España, victoria!915
CORTÉS: A Dios la da, suya es,
que sólo es de Dios la gloria.
ALVARADO: Guarden tu nombre, Cortés,
las aras de la memoria;
hoy por la fe y por España920
has hecho una grande hazaña,
pues, para que más te asombres,
vences con quinientos hombres
cuarenta mil en campaña.
CORTÉS: Pues por eso digo yo925
que es la victoria del Cielo,
y que el Cielo nos la dió.
De decir tengo recelo
lo que mucha gente vió.
TAPIA: ¿Es por dicha el caballero,930
lleno de divina luz,
que armado de blanco acero,
con rojo pendón y cruz,
iba el campo primero?
CORTÉS: El mismo, que tal estrago935
hizo en los indios.
ALVARADO: No dudes
que era Santiago.
CORTÉS: ¿Santiago?
TAPIA: Tú, ¿cómo a San Pedro acudes?
CORTÉS: Desde que nací lo hago.
TAPIA: ¿Darásle como a devoto940
esta gloria?
CORTÉS: Así lo creo.
ALVARADO: Santiago fue de mi voto.
CORTÉS: ¿Santiago cuando peleo
de la patria tan remoto?
Contra el morisco africano945
de España se vio su mano
con esa espada y pendón,
y así el español patrón
le intitula el castellano;
¿más en las Indias?950
TAPIA: La espada
del cielo a todo enemigo
alcanza en rayos bañada.
CORTÉS: Yo que fue San Pedro digo,
que es de la llave dorada.
ALVARADO: No es soldado.955
CORTÉS: Antes es cierto
que Pedro es un gran soldado,
pues en la prisión del Huerto
acometió a un mundo armado,
con estar medio despierto;
y aunque es en asiento grave,960
Pedro de la llave ya,
cuando hay ocasión, bien sabe,
como fue valiente allá,
hacer espada la llave.
Dios nos quiere descubrir965
este mundo y hacer puerta
por donde entrar y salir.
FONSECA: La gente, admirada y muerta,
te viene a ver y servir.
[Salen] TOLEMO, ALICÁN y otros INDIOS
CORTÉS: Habla, Aguilar, a esa gente.970
AGUILAR: Este capitán valiente
es del rey Carlos vasallo.
TOLEMO: Aún no me atrevo a mirallo
por más que el amor lo intente.
¿Tú, español, la lengua sabes?975
AGUILAR: Soy su lengua, oídme a mí.
Con ciertos secretos graves
viene el gran Cortés aquí
con su ejército y sus naves.
Esto os quiero platicar980
con los reyes y caciques.
ALICÁN: El oro vendrá a buscar.
AGUILAR: No quiero que al oro apliques
tantos trabajos del mar,
tantas guerras de la tierra,985
que un gran secreto encierra
su venida.
ALICÁN: Di a los dos
a qué viene.
AGUILAR: A daros Dios,
que no viene a daros guerra.
TOLEMO: ¿Dios no tenemos acá?990
AGUILAR: No, que es falso.
ALICÁN: Bien está,
que hay mucho en eso que hacer.
AGUILAR: La tierra quiere saber.
ALICÁN: En tierra firme está ya,
oro hay adelante, y tanto,995
que no lo estiman, y así,
pues que lo tenéis por santo,
os traemos esto aquí.
Saquen unas barretas de oro que traerán unos INDIOS muchachos en unas fuentes de palo, cubiertas con tafetanes, y los SOLDADOS las arrebaten con gran prisa
CORTÉS: Soldados, de vos me espanto;
no más.1000
ALICÁN: ¿Dices que no quieren
el oro, y por ello mueren?
AGUILAR: Como lo dais con amor,
tómanlo.
TAPIA: ¿Quieres, señor,
que aquestas barras no alteren?
AGUILAR: En nuestra tierra sería1005
no tomar descortesía
a quien diesen colación.
ALICÁN: Que allá tan corteses son
huélgome, por vida mía.
AGUILAR: ¿Quién es el mayor señor1010
de esta tierra?
TOLEMO: Motezuma
es el gran emperador,
es el absoluto, en suma.
AGUILAR: ¿Tiene gente de valor?
TOLEMO: Podrá poner en campaña1015
un millón de hombres.
AGUILAR: ¿Y vive
en ciudad o en la montaña?
TOLEMO: En México.
AGUILAR: No apercibe
mal. Es estilo de España.
¿Tiene algún súbdito aquí?1020
TOLEMO: Sí, español.
AGUILAR: ¿Quién?
TOLEMO: Teudellí.
AGUILAR: Idle a llamar, Petonchanos.
ALICÁN: El vendrá a besar sus manos.
CORTÉS: ¿Pártense ya?
AGUILAR: Señor, sí.
CORTÉS: ¿Qué dicen?1025
AGUILAR: Que han entendido
que vienes por oro.
CORTÉS: ¿Veis
que, aunque rudos, han caído
en que el oro pretendéis,
entre sus minas nacido?
AGUILAR: Dice más; que hay un Señor,1030
desta tierra emperador,
que Motezuma se llama,
que arma un millón de hombres.
CORTÉS: Fama tengo ya de su valor.
AGUILAR: Van por un súbdito suyo1035
que se llama Teudellí.
CORTÉS: España, yo le haré tuyo;
el ser recibí de ti,
un mundo te restituyo.
¡Buen ánimo, pensamiento!1040
Quinientos hombres serán
hoy los que a tan alto intento
puerta y camino abrirán,
si no se les lleva el viento.
Hola, tambor.1045
TAMBOR: ¿Señor?
CORTÉS: Toca
y echa un bando: que ninguno
tome el oro que provoca
de la mano de indio alguno,
mucha cantidad ni poca.
No quiero que nadie entienda1050
que es ésta mi pretensión,
y mi venida le ofenda.
TAPIA: ¡Bravo ardid!
ALVARADO: ¡Brava invención!
FONSECA: Que un hombre esa hazaña emprenda
¿es ánimo o es locura?1055
CORTÉS: El lugar que hemos ganado,
pues la victoria asegura,
Victoria será llamado.
Tú, Aguilar, mira y procura
cuál de esas indias entiende1060
esta lengua mejicana.
FONSECA: Ir a México pretende.
ALVARADO: Por una cuerda de lana
subir hasta el sol emprende.
AGUILAR: De ocho indias que tomaron1065
agua de bautismo ayer,
aquí algunas se quedaron,
y entre ellas una mujer
que las demás me alabaron;
Mariana se llama ahora1070
y antes se llamaba Arima,
pero ya que a Cristo adora,
servirte, Cortés, estima,
y es muy principal señora.
CORTÉS: ¿Sabe esa lengua?1075
AGUILAR: También.
CORTÉS: ¿No te ha parecido mal?
AGUILAR: Hame parecido bien.
CORTÉS: Si es mujer tan principal
tratemos que te la den
sus padres en casamiento.1080
AGUILAR: Acá no hay que preguntar
más que si le da contento,
ni más dote ni ajuar
que el primer ayuntamiento.
Ella viene, si es tu gusto1085
y importa a tu pretensión,
yo lo tendré por muy justo.
CORT&Eacut;S: Porque te cobre afición,
de tu casamiento gusto,
porque si a quererte viene,
todo cuanto me conviene1090
me dirá con gravedad,
porque no hay fidelidad
con mujer que amor tiene.
Sale MARIANA, india
MARIANA: ¿Qué es lo que quiere, Aguilar,
el General Español?1095
AGUILAR: Contigo quiere tratar.
MARIANA: ¿Qué te turbas?
AGUILAR: Mira al Sol;
por fuerza me he de turbar.
Quiere tratar una cosa
que tú y yo la hemos de hacer,1100
mi nueva cristiana hermosa.
MARIANA: ¿Los dos? ¿Pues qué puede ser?
AGUILAR: Ser yo tuyo y tú mi esposa,
y como solos sabemos
la lengua, tercero excuso.1105
MARIANA: Si el mirar si los extremos
del alma tu amor dispuso
a que los dos nos paguemos,
digo que yo soy dichosa,
Aguilar, en ser tu esposa.1110
AGUILAR: Ya está hecho.
CORTÉS: ¿Dijo sí?
AGUILAR: ¿No ves que es infamia aquí
el negar ninguna cosa?
CORTÉS: Bien haya tierra en que nace
amor tan desnudo a viento1115
que todo le satisface,
y, en fin, donde un casamiento
con dos palabras se hace.
AGUILAR: Como no hay más interés
que solas las voluntades,1120
presume que están, Cortés,
haciendas y calidades
de la cabeza a los pies;
si esto agrada, no hay que hacer
más conciertos y escrituras.1125
CORTÉS: Véla a hablar, dala a entender
lo que servirme procuras
y que mi lengua ha de ser,
pues la de México sabe.
FONSECA: ¡Gran rüido!1130
TAPIA: ¿Qué es aquesto?
CORTÉS: Sacad piezas de la nave
de Alvarado; acudid presto.
TAPIA: ¿Tan presto y peso tan grave?
MARIANA: Di, Aguilar, al General,
que no le cause temor.1135
AGUILAR: ¿Temor? Conócesle mal.
MARIANA: El que viene es gran señor,
a Cortés en todo igual,
aunque vasallo del grande
siempre invicto Motezuma.1140
No ves cosa que no mande,
por cuanto la vista, en suma,
mares y montañas ande.
Viene de paz, y ha traído
un gran presente a Cortés.1145
AGUILAR: Señor, lo que es he sabido.
CORTÉS: ¿Es Teudellí?
AGUILAR: El mismo es
que a visitarte ha venido.
CORTÉS: Ya se divisa mejor.
AGUILAR: Un gran presente ha juntado1150
para ofrecer[te], señor.
CORTÉS: Estad todos con cuidado,
aunque yo le muestre amor.
Salen algunos INDIOS con canastillos blancos cubiertos con paños de labores, y otros colgando de los cuellos gallinas, capones, pavos y perniles con muchos ramos, y detrás TEUDELLÍ, cacique. Abrace a CORTÉS en tanto que la música suena y luego les hable MARIANA
MARIANA: Seas, Teudellí famoso,1155
bienvenido.
TEUDELLÍ: Arima bella.
AGUILAR: Hable Teudellí con ella.
FONSECA: ¡Buen talle!
TAPIA: ¡Gentil!
ALVARADO: ¡Airoso!
MARIANA: Después, Teudellí valiente
que como éstos soy cristiana,1160
no soy Arima, Mariana
es mi nombre solamente.
Hame dicho este español
que te diga a lo que viene.
TEUDELLÍ: Gallarda presencia tiene,1165
sin duda es hijo del Sol.
¿Qué quiere en aquesta tierra?
MARIANA: Dice que él viene a volver
cristianos.
TEUDELLÍ: ¿No viene a hacer
a nuestros caciques guerra?1170
MARIANA: De paz viene, aunque ha traido
los rayos que todos veis,
por si acaso no queréis
la paz que en su nombre os pido;
dice que Carlos, su rey,1175
gran emperador de España,
supo que una gente extraña
vivía sin Dios, sin ley,
en el antártico mundo,
y que mandó que viniese1180
un capitán que les diese
ley.
TEUDELLÍ: ¡Pensamiento profundo!
MARIANA: Éste es Cortés, que ha venido
a libraros del demonio,1185
como es claro testimonio
lo que hemos visto y oído,
que en presencia de la cruz,
que es donde murió su Dios,
han hüído más de dos,1190
como la noche a la luz.
Yo vi, Teudellí, caer
seis dioses delante della.
TEUDELLÍ: ¿Qué es esa señal tan bella?
MARIANA: Gran bien os viene a hacer.1195
Infórmale a Motezuma
de que el general Cortés
viene a sólo lo que ves,
porque acaso no presuma
otra cosa diferente,1200
y se ponga en advertencia,
sino di que le dé audiencia
y trate como a pariente,
y ganará un grande amigo
en Carlos, el rey de España.1205
TEUDELLÍ: Ella fue notable hazaña,
y habla Cortés como amigo
que aqueste presente advierte,
y que a mi Rey hablaré.
MARIANA: Yo le hablaré y le diré1210
lo que tu lealtad promete.
CORTÉS: Yo hablaré de tu parte
a Teudellí.
AGUILAR: Que le habló,
dice, y que te respondió.
MARIANA: Que en todo quiere ablandarte,1215
que a Motezuma dirá
lo que ha sabido de mí,
y lo que te mueve a ti,
Cortés, a venir de allá.
CORTÉS: Dile cómo yo he sabido1220
que come hombres, que es cosa
a naturaleza odiosa,
y que está el Cielo ofendido,
de cuya parte también
vengo a decir mil secretos1225
para diversos efectos,
y todos para su bien;
y dile si tiene oro
para curar de mi gente
cierta enfermedad.1230
MARIANA: Pariente,
escucha.
TEUDELLÍ: Tu lengua adoro.
Cuanto me dice me agrada.
CORTÉS: Soto.
SOTO: ¿Señor?
CORTÉS: Yo he de hacer,
aunque me sepa perder,1235
esta espantosa jornada;
yo he de ir a México, Soto.
SOTO: Habla bajo, que si saben
lo que intentas, que te acaben
sospecho.1240
CORTÉS: Escucha, piloto,
éstos, si saben mi intento,
las naves me han de tomar
y volverse.
SOTO: ¿Aunque la mar
lo impida?
CORTÉS: Pues oye atento.
Mucho me he fiado de ti.1245
Las grandes cosas no son
dignas de un mal corazón,
sino del que cabe en mí.
¿Ves estos quinientos hombres?
Pues con esta breve suma1250
millones de Motezuma
he de vencer, no te asombres.
SOTO: ¿Qué dices?
CORTÉS: Lo que has oído.
Parte al mar y da barreno
a las naves.1255
SOTO: No condeno
tu valor, jamás vencido,
pero mira que sin naves
a gran peligro te pones.
CORTÉS: No me ayudes con razones,
sino con hazañas graves.1260
Ve, Soto, que Dios me guía,
Dios da la victoria sólo.
Yo haré señor de este polo
al rey de España algún día.
Si con aire de trompetas,1265
si con barro solamente,
a la gran clítica gente,
y a sus reyes y profetas,
daba Dios victorias tales
por su fe, ¿quién pone duda1270
que como entonces acuda
pues hay mayores señales?
Que tiene que ver el arca
del Antiguo Testamento,
con la cruz y el sacramento,1275
que Dios cuanto es Dios abarca.
¿Con estas reliquias, Soto,
no veré con más razón
la corte de promisión?
SOTO: Digo que soy de tu voto.1280
CORTÉS: Pues parte.
SOTO: Voy.
MARIANA: Yo he tratado
con Teudellí tu venida,
mas dice que a tu partida
no quedó determinado;
que no te atrevas a ir1285
a ver al gran Motezuma
hasta que él allá resuma
cómo te ha de ver y oír.
CORTÉS: Responde que soy contento.
AGUILAR: Algo entiendes ya.1290
CORTÉS: Las señas
me enseñan. Si tú me enseñas,
verás qué hazañas intento.
¡Ah cielos, si aquesta lengua
me infundiérades ahora!
Que es fuerza que quien la ignora1295
caiga mil veces en mengua.
AGUILAR: Él se va, dale tus brazos.
TEUDELLÍ: Español valiente, adiós.
CORTÉS: A la amistad de los dos
confirmen estos abrazos.1300
Vanse los INDIOS
Todo sucede bien, famosa gente.
Españoles hidalgos, bien nacidos,
ya la tierra nos llama dulcemente,
abrazad de sus dones socorridos;
el cielo está propicio, el mar clemente,1305
a amor y paz los indios reducidos.
¿Quién no mira que ya la inmortal fama
desde su templo la publica y llama?
¿Qué fuera Viriato o César fuera,
qué fuera Afranio ni el feroz [Petreyo],1310
qué de Alejandro o Pireo se escribiera,
del gran Torcado y del mayor Pompeyo?
¿Quién duda que su muerte oscura diera
a cada cual un túmulo plebeyo?
Mas ya que sus hazañas fueron tales1315
hoy merecen sepulcros inmortales.
¡Vamos a conquistar el grande Imperio
antártico del indio Motezuma!
Españoles unidos por misterio,
del cano mar sobre la blanca espuma,1320
volved atrás el bajo vituperio;
no es bien que de españoles se presuma
que, estando a los umbrales de la fama,
no entraron por laurel viendo la rama.
SOTO: Tú eres digno, por altos pensamientos,1325
Cortés, de mil pirámides famosos
o bélicos sepulcros y ornamentos
de bronce y jaspe y pórfidos preciosos,
mas mira que, a las veces, por los vientos
bajan despedazados y medrosos1330
los caballos del sol, cuando los guía
más la temeridad que la osadía.
TAPIA: ¿A cien millones de hombres, dime, pones
quinientos españoles mal armados?
ALVARADO: Cortés, ¿son de tu pecho esas razones1335
o has perdido el sentido en los cuidados?
FONSECA: Si tuvieras aquí los escuadrones
de Carlos, en la Italia ejercitados,
en Francia, en Flandes, Alemania, Hungría
y Tunez, fuera justa tu osadía;1340
pero con seis descalzos es locura.
Dentro voces
VOZ: ¡Ay de mísero de mí!
TAPIA: ¿Qué extrañas voces!
SOTO: Oye, señor, la triste desventura.
CORTÉS: Soto, no hables así, pues me conoces.
SOTO: Hoy el cielo, Cortés, tu mal procura;1345
¿no miras entre bárbaros feroces,
en un remolino y círculo redondo
se van las naves con la broma a fondo?
Ven de presto a sacar la artillería,
la ropa y lo demás de tu sustento.1350
TAPIA: Fue tuya aquesta industria.
CORTÉS: ¿Cómo mía,
Tapia? Ni me pasó por pensamiento.
FONSECA: En fin hemos de ser de tu osadía
Dédalos que llevemos por el viento
un Ícaro hasta el sol de Motezuma,1355
a que le abrase la fingida pluma.
CORTÉS: Hijos, soldados, españoles míos,
no tengo la culpa yo, mas Dios quiere
que volver no podamos; mostrad bríos,
que muere bien quien fama eterna adquiere.1360
A Carlos, entre grandes señoríos
que su imperial catálogo refiere,
demos éste de rey de un nuevo mundo.
TAPIA: En tu valor tu buena suerte fundo;
parte, gallardo joven, a la empresa,1365
parte a México y gana el indio suelo
al águila imperial que nunca cesa
de levantar sus alas sobre el cielo,
que todos prometemos, si atraviesa
Libia su fuego ardiente y Scitia el yelo,1370
hasta morir seguirte.
ALVARADO: ¿Heroica hazaña!
¡A México, españoles, viva España!
TODOS: ¡Viva España!

FIN DE LA SEGUNDA JORNADA

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