EL CURIOSO IMPERTINENTE
Guillén de Castro y Bellvís
Texto basado en varios impresos tempranos y modernos de EL CURIOSO IMPERTINENTE pero principalmente en la Primera parte de las comedias de don Guillem de Castro, natural de la ciudad de Valencia publicada en Valencia por Felipe Mey, en 1618. El texto presentado fue preparado por Vern Williamsen en esta forma electrónica en el año 1995.
Personas que hablan en ella:
- El DUQUE de Florencia
- La DUQUESA
- Tres MÚSICOS
- CAMARERO del duque
- CAMILA, dama
- Un BAILARÍN
- LEONELA, su criada
- TORCATO
- GENTE que oye la música
- Algunos CRIADOS
- ANSELMO, caballero
- Dos CRIADOS de Anselmo
- CULEBRO, español
- ASCANIO, padre de Camila
- Dos PAJES
- CLAUDIA, criada
- JULIA, criada
- BELUCHA, criada
- Algunos ALABARDEROS
JORNADA PRIMERA
Salen los MÚSICOS y cantan este romance
MÚSICOS: “Amor que me quita el sueño para rendirme sin él, aunque me le pintan niño gigante debe de ser.”
Abren la ventana y aparecen el DUQUE y la DUQUESA de Florencia, CAMILA, dama, y un CAMARERO del DUQUE y salen por una puerta LOTARIO y TORCATO, que son los que dan la música, y por otra puerta algunos que salen a oírla, y prosiguen los MÚSICOS cantando
“Los minutos de las horas he contado desde ayer, y con todo, a las estrellas les pregunto qué hora es. ¡Qué bueno va el pensamiento en castigo de que fue a tus ojos atrevido y a mis entrañas crüel! Turbado sube a tu cielo, y temeroso también, que el no acertar a subir es comenzar a caer. Favor, señora, piedad, pues en los aires lo ves, y un cabello de los tuyos su escalera puede ser. Abre esas puertas divinas, que bien puede merecer quien gradas de cielo pide que en grados de gracia esté.”
Dicen los que oyen la MÚSICA
UNOS: ¡Oh, qué bien!
DUQUE: Bien han cantado.
DUQUESA: Gusto me ha dado infinito.5
LOTARIO: ¿Qué decís del romancito?
TORCATO: ¿Es vuestro?
LOTARIO: ¿Qué enamorado
no es poeta? (¡Ay, bellos soles!) Aparte
TORCATO: ¡Qué propio estilo de amantes!
DUQUE: ¿Y quién son?10
CAMARERO: Representantes
españoles.
DUQUE: ¡Y españoles!
DUQUESA: Y como en Italia están
dan gusto.
CAMARERO: A todos le han dado.
En Roma han representado,
en Nápoles y en Milán,15
y asombra su gentileza,
pero no es mucho que asombre
con las comedias de un hombre
monstruo de naturaleza.
DUQUE: ¿Es Lope?20
CAMARERO: En él has caído
sin habértele nombrado.
DUQUE: Por el nombre que le has dado
es de todos conocido.
CAMARERO: Que parezcan en España
bien, las comedias de allá,25
no es mucho, pero que acá
asombren, es cosa extraña.
No sé cómo a oírlas vienen,
con tal concurso y silencio,
adonde Plauto y Terencio30
tan grandes amigos tienen.
DUQUE: ¿Dirás que son imperfetas
porque al arte contradicen?
CAMARERO: Sí, señor.
DUQUE: Por eso dicen
que son locos los poetas.35
Ven acá. Si examinadas
las comedias, con razón
en las repúblicas son
admitidas y estimadas,
y es su fin el procurar40
que las oiga un pueblo entero,
dando al sabio y al grosero
qué reír y qué gustar,
¿parécete discreción
el buscar y el prevenir45
más arte que conseguir
el fin para que ellas son?
¡Bueno es que Plauto difunto
nos dé ley en su Alcorán!
Sin duda en España están50
estas cosas en su punto.
Sin duda allí se acrisola,
sin melindres de poesía,
la gala, la argentería,
de la agudeza española.55
Representa un español
un galán enamorado,
y parece en el tablado
como en el oriente el sol.
Hace un rey con tal efeto60
que me parece al de España,
de suerte que a mí me engaña
y obliga a tener respeto.
Pues sale como el aurora
la que hace reina o princesa,65
y–¡por Dios!–que la duquesa
no parece tan señora.
Los españoles merecen
por sus comedias, por ellos,
tanto oírlas como vellos,70
pues con todo gusto ofrecen.
Lo que importa es prevenirlas,
los que vinieren a verlas,
ingenio para entenderlas
y prudencia para oírlas.75
Porque merezcan también
silencio, yo al menos siento
que es de mal entendimiento
quien no las escucha bien.
CAMARERO: Pues los bailes y las danzas80
que hacen tañendo y cantando,
ya bailando, ya danzando
con variedad de mudanzas,
es extremo.
DUQUE: Pues la luna
nos da su luz para vellos,85
diles que bailen.
CAMARERO: Con ellos
hablaré.
LOTARIO: De mi fortuna
he fïado.
TORCATO: Bien has hecho.
Ella te hará su marido.
CAMILA: (A Lotario he conocido. Aparte90
¿Qué mucho, si está en mi pecho?)
CAMARERO: ¡Ce! ¿Oyen? Manda su alteza
que se baile.
LOTARIO: ¿El duque? Luego
él lo manda y yo lo ruego.
Un BAILARÍN que saltó con los músicos dice
BAILARÍN: Alto, pues. Con la presteza95
disculparé el no saber
bailar como yo quisiera.
MÚSICO 1: ¿Traes castañetas?
BAILARÍN: Espera
¿Pues no las he de traer?
Pero ¿solo, he de bailar?100
MÚSICO: La guitarra dejar puedo.
Bailemos.
LOTARIO: Con deuda quedo
que no la podré pagar.
Cantan los MÚSICOS y bailan entre tanto el BAILARÍN y un otro
MÚSICOS: “Huyen las tinieblas del alba gentil, porque salga riendo de verlas huir. La cobarde noche, que no ve lucir su luna y estrellas y tus ojos sí, como, de turbada, no puede advertir que está en su principio, recela su fin. Huyen las tinieblas del alba y de ti, porque salga riendo de verlas lucir. De tu cielo hermoso es alba, al salir, su rostro divino de nieve y carmín, y cuando por señas puedo presumir que amanece sólo para verme a mí, huyen mis desdichas que en tinieblas vi, porque salga riendo de verlas huir.”
Acaban de cantar
DUQUE: Gran donaire, mucha gala.105
UNO: ¿Qué os parece?
OTRO: A maravilla.
LOTARIO: Buena ha sido la letrilla.
MÚSICOS: Perdonad si ha sido mala.
DUQUE: ¿Qué te parece, Camila?
CAMILA: Muy bien.110
DUQUESA: Con mucha razón.
CAMILA: (Y tanto que el corazón Aparte
tiernas lágrimas destila.
Efetos del tierno amor
con que a mi Lotario adoro.
De alegre y contenta lloro.)115
MÚSICOS: ¿Mandáisnos algo, señor?
LOTARIO: Al fin la música ha sido,
como la causa, extremada.
Yo seré, en vuestra posada,
a mostrarme agradecido.120
MÚSICOS: Haréisnos de muchos modos
mercedes.
LOTARIO: Irán con vos
mis criados.
MÚSICOS: Guárdeos Dios.
UNO: Ya se van.
OTRO: Vámonos todos.
DUQUE: Es hora ya, vamos, pues.125
CAMILA: (Mi Lotario, Dios te guarde.) Aparte
DUQUESA: Imagino que ya es tarde.
CAMILA: Para cenar ya lo es.
Vanse los MÚSICOS y los que la oían, y éntranse de la ventana el DUQUE, la DUQUESA y el CAMARERO. CAMILA, cerrándola, dice estos tres versos
CAMILA: (Con qué amoroso cuidado Aparte
he quedado, aunque tu amor130
disimulo. ¡Ay, santo honor!)
Vase CAMILA
LOTARIO: Ya la ventana han cerrado.
Ya de mi gusto las puertas
se cierran. Ya mi pasión
las alas del corazón135
solamente deja abiertas.
Fuése mi luz soberana,
agora sí es noche oscura;
no hay piedra de sepultura
más crüel que una ventana140
para un hombre que se halla
muerto de amor al sufrirla.
TORCATO: Lo que de gloria al abrirla,
dará de pena al cerralla.
LOTARIO: Amigo, mi sol se ha puesto,145
loco estoy, ciego y confuso.
TORCATO: Pues este sol que se puso
se pondrá en tus brazos presto,
¿qué te afliges?
LOTARIO: Si pensara
que eso tan presto no fuera,150
si en tus brazos no muriera
con mis manos me matara.
TORCATO: Bueno está, pasito, ten,
¡sobrado a Camila quieres!
LOTARIO: Es honra de las mujeres,155
y afrenta suya también.
El buen trato y el buen celo
de su honor, a quien consagro
toda el alma, es un milagro
que esparce glorias del cielo.160
En tres años que la adora
mi pecho, puede saber
que es ángel en que es mujer
que, desdeñando, enamora.
TORCATO: Pues ¿tan poco andado tienes165
en sus amores?
LOTARIO:: ¡Oh amigo!
Has de saber que conmigo
son fingidos sus desdenes,
y esto me obliga a perderme170
por ella que, en su desdén,
muestra que me quiere bien,
y disimula el quererme.
Y como todo es recato
de su honor, echo de ver175
que es buena para mujer
una mujer de este trato.
TORCATO: Si no quererte ha fingido,
¿en qué has mirado mejor
que te quiere?180
LOTARIO: Es fuego amor,
y jamás está escondido.
Y cuando, entre sus despojos,
el ver sus ojos me toca,
el recato de su boca
veo perderse en sus ojos.185
Sé también que ha procurado,
con disimulo, con tiento,
conclusión al casamiento,
con su padre concertado.
TORCATO: ¿Y en qué está?190
LOTARIO:: Todo está llano,
yo soy el que lo entretengo,
por la obligación que tengo
de esperarle por la mano
de Anselmo, mi grande amigo,195
a quien de Génova espero,
cuyo gusto seguir quiero,
que es mi norte en cuanto sigo.
TORCATO: No es cordura el dilatar
cosa que se estima tanto.200
¿Y no temes que, entretanto,
se puede el viento mudar?
Y si pareciese Anselmo
a tratar cosa tan grave,
como dicen que en la nave205
suele aparecer Santelmo,
¿qué harás? Perder ocasión
no parece cosa cuerda.
LOTARIO: No dejaré, aunque la pierda,
de cumplir mi obligación.210
TORCATO: ¿Luego estimas su amistad
más que el amor de Camila?
LOTARIO: Sí, por cierto, y la aniquila
quien dudare esta verdad.
TORCATO: Desde agora la sublimo215
donde las estrellas ves.
LOTARIO: Quiero decirte cuál es,
porque veas si la estimo.
Los padres de Anselmo y mío,
en compañía, trataban220
sus grandiosas mercancías,
innumerables y varias,
no embargante que los dos
son de lo mejor de Italia,
donde, por costumbre antigua,225
los más principales tratan.
Yo, al nacer, quedé sin madre,
murió mi padre en España,
adonde, en su testamento,
para mi tutor señala230
al padre de Anselmo, y él,
con ternísimas entrañas,
recibiéndome en sus brazos,
de mi educación se encarga,
y fuimos Anselmo y yo,235
con una igualdad extraña,
nacidos en una cuna,
crïados en una cama,
sola una ama nos dio leche,
que no quisimos tomarla240
él ni yo, prodigio grande,
de los pechos de otras amas.
Fuimos los dos a una escuela,
tuvimos los dos una alma,
aprendimos unas letras,245
seguimos una esperanza.
Fueron, con la edad, creciendo,
a medida de las causas,
efetos innumerables
de correspondencia extraña.250
Para los dos son comunes
las haciendas y las casas,
con ser la de Anselmo agora
de las más ricas de Italia.
Entre él y mí no hay secreto,255
y ninguno de importancia
se ha visto de nuestras bocas
en las lenguas de la fama.
No hay engaño entre nosotros,
porque entre nosotros anda,260
de ver la verdad desnuda,
la mentira avergonzada.
Nunca nos dimos disgusto
por obra ni por palabras,
ni aun por señas. Y encontrados265
en los gustos veces varias,
jamás por mujer reñimos,
prueba de ser extremada
amistad que una mujer
a deshacerla no basta.270
Mil veces puso la vida
en peligro por mi causa,
y yo por guardar la suya
me he visto muerto otras tantas.
En fin, es nuestra amistad275
tan grande, que en toda Italia
los conformes, los amigos
por excelencia nos llaman.
Mira, pues, si estando Anselmo
en Génova, porque falta280
tres años ha de Florencia,
y vendrá de hoy a mañana,
si es razón que yo le espere,
y con su gusto se haga
el mío dos veces grande,285
si él le concluye y le trata.
TORCATO: Dices muy bien. (¡Ay de mí! Aparte
Si Anselmo viene, sin falta
he de perder este amigo,
que en mis pobrezas me ampara.290
Yo haré poco, o he de ver
esta amistad acabada,
teniendo el primer lugar
en su pecho y en su casa.)
LOTARIO: Torcato, vamos. Adiós295
paredes, rejas, ventanas,
cerradas para mis ojos
y abiertas para mi alma.
A mi Camila la envío,
que el menor resquicio basta300
para meterse en los pechos
las almas enamoradas.
¿Si duerme mi bien agora?
TORCATO: Y no menos que en la cama,
sobre mullidos colchones305
y entre sábanas de holanda.
LOTARIO: ¡Quién le hiciera compañía!
TORCATO: Cuando fuera entre dos tablas,
fuera bueno.
LOTARIO:: Tú te burlas310
y a mí el pecho se me abrasa.
Vanse. Salen el DUQUE y la DUQUESA, y el CAMARERO con algunos criados, con sus toallas, como que acaban de darles de cenar
CAMARERO: ¡Sillas, hola!
DUQUESA: El trasnochar
moderado no condeno,
aunque digan que el cenar
tarde es malo.315
DUQUE: Aquello es bueno
que se suele acostumbrar.
La costumbre es poderosa
cuando a la larga la emplea
cuerpo o alma, en cualquier cosa,
y tanto que hasta una fea320
hace parecer hermosa.
DUQUESA: ¿Qué es de Camila?
CAMARERO: Ya viene.
Sale CAMILA
DUQUESA: Salíos fuera.
DUQUE: (¿Qué ha de ser Aparte
lo que mi mujer previene,
con llamar esta mujer325
que tan sin alma me tiene?)
DUQUESA: ¿Camila?
CAMILA: Señora mía.
DUQUE: Aquí, aquí puedes sentarte.
DUQUESA: Levanta.
DUQUE: (¡Ay, luz de mi día!) Aparte
DUQUESA: Tu padre quiere casarte…330
DUQUE: (¡Ay, muerte de mi alegría!) Aparte
DUQUESA: …y de ti quiere saber
si te ofende o si te agrada
en esto.
CAMILA: Siendo mujer,
hija suya, y tu crïada,335
¿qué tengo de responder,
o qué voluntad tendré,
sin la vuestra?
DUQUESA: Dices bien.
DUQUE: (Muero de pena. ¿Qué haré?) Aparte
DUQUESA: ¿No me preguntas con quién?340
CAMILA: Yo, señora, ¿para qué?
Si es que manda vuestra alteza,
y mi padre, para mí
eso basta.
DUQUE: (¡Qué extrañeza!) Aparte
DUQUESA: Pueden competir en ti345
el valor y la belleza.
CAMILA: (Ya sé que Lotario es, Aparte
a quien con el alma adoro.)
DUQUESA: Vence en quilates al oro
tu virtud.350
CAMILA: Beso tus pies.
DUQUESA: Yo la estimo.
DUQUE: (Y yo la lloro.) Aparte
DUQUESA: Y el duque, en esta ocasión,
ha de hacer, por amor mío,
lucida su estimación.
CAMILA: No menos que eso confio355
de su alteza.
DUQUE: Y con razón.
(¡Ay de mí! ¿Qué haré?) Aparte
Yo quiero
hacer que conozca el mundo
que es tu prima, pues me fundo,
ya que no he sido el primero,360
en ver si seré el segundo.
Daréla cien mil ducados
y este diamante, en señal
de que serán bien pagados.
CAMILA: En tu pecho liberal365
están bien asegurados.
Dame los pies.
DUQUESA: Dame a mí
la mano.
DUQUE: Bueno es que ignores
que he de besártela a ti.
De tus joyas, las mejores370
puedes darle.
DUQUESA: Harélo así.
DUQUE: Toma agora esta cadena
con esta cruz de diamantes.
CAMILA: (Para aprisionarme es buena. Aparte
Con dádivas semejantes375
pide remedio a su pena,
pero no le ha de tener
porque pesa más mi honor.)
DUQUESA: ¡Qué buena para mujer
es Camila! ¡Con qué honor,380
con qué gusto lo ha de ser!
DUQUE: ¡Con qué contento marido
logrará su pensamiento!
CAMILA: Para estarme agradecido,
cuando no esté muy contento,385
sé que estará muy servido,
porque es mi valor, en quien
fío, después de los cielos.
DUQUESA: Eso creo yo, y también
que el no apretarle con celos390
consiste en servirle bien.
DUQUE: Bien consejos sabéis dar,
pero vos, duquesa amada,
mal los supistes tomar.
DUQUESA: De mis celos engañada395
aprendo a desengañar.
Tú, que mi escarmiento ves,
si quieres vivir en paz
ni los pidas ni los des,
que es apetito de agraz400
que obliga a llorar después.
Finge dormirse la DUQUESA
DUQUE: Buena lición te ha leído
la duquesa.
CAMILA: Y de los cielos
en su boca ha parecido.
DUQUE: Mas ¿cómo, hablando de celos,405
tan sin ellos se ha dormido?
CAMILA: Sueño ha sido bien extraño.
DUQUE: ¿Dormís vos, duquesa mía?
Ella duerme, o yo me engaño.
DUQUESA: (De mis sospechas querría Aparte410
dar alcance al desengaño.)
DUQUE: Pues ella cierra los ojos,
ábrelos tú, para ser
menos fiera a mis enojos.
CAMILA: Señor.415
DUQUESA: (Ciega quiero ver Aparte
lo ciego de tus antojos.)
CAMILA: ¿Qué nueva ocasión he dado?
¿No está siempre mi decoro
contrapuesto a tu cuidado?
DUQUE: Mi bien, gasta mi tesoro,420
señora, emplea mi estado,
si con hacerlo remedio
la vida, que he de acabar
si a ser tuyo no me animo.
CAMILA: ¿Con oro quieres comprar425
lo que con el alma estimo?
¿Tan poco estimas mi honor?
Por ello te aborreciera,
cuando te tuviera amor.
DUQUE: Quedo. Mi duquesa fuera430
quien lo tratara.
DUQUESA: (¡Ah, traidor!) Aparte
CAMILA: Si es que apoyas tus cuidados
en que por dote me diste
tus joyas y tus ducados,
diversamente entendiste435
mis pensamientos.
DUQUESA: (¡Qué honrados!)
CAMILA: Toma, y verás hoy
que tan en su punto están,
que del oro que te doy
nunca he sido piedra imán,440
y piedra de toque soy.
DUQUE: Camila, señora, paso,
ya conozco tu valor,
pero ¿qué haré, si me abraso
en tus ojos y en tu amor?445
Montes subo y mares paso.
Loco estoy. Dame siquiera
la mano, y un alma tente
si almas estimas. Espera.
CAMILA: Para esto solamente450
verás cómo soy ligera.
Levántase y retírase CAMILA
¡Duque!
DUQUE: ¡Camila!
CAMILA: Señor,
advierta tu ciego antojo
que mi sangre tiene honor,
y que es antiguo despojo455
de nobleza.
DUQUE: Es ciego, Amor.
Ciegos están mis enojos,
ciega la noche, mi bien,
y, por lograr mis antojos,
hasta mi mujer también460
tiene cerrados los ojos.
CAMILA: Abriréselos.
DUQUE: ¡Desvía!
CAMILA: ¡Mi señora!
DUQUE: ¡Cosa brava!
DUQUESA: ¿Qué hay, Camila?
CAMILA: ¿Qué tenía
vuestra alteza, que soñaba?465
DUQUESA: La pesadilla sería.
CAMILA: ¡Jesús, qué extraña amargura
de congoja y aflicción!
DUQUESA: Fue el despertarme cordura.
DUQUE: (¡Que pudo tal discreción Aparte470
juntarse a tal hermosura!)
DUQUESA: Dormiré de aquí adelante
con más cuidado que agora.
DUQUE: (Esta mujer es diamante.) Aparte
DUQUESA: Ven, Camila.475
CAMIIA Voy, señora.
DUQUESA: ¡Cómo es ciego el que es amante!
DUQUE: ¿Qué decís, que no os entiendo?
(Muriendo voy.) Aparte
CAMILA: (Voy temblando.) Aparte
DUQUESA: Que de vos voy conociendo480
que estáis más ciego velando
que yo lo estuve durmiendo.
Tú eres honrada mujer.
CAMILA: Tus pies beso.
DUQUE: (Blanda cama Aparte
me espera, pues he de arder485
en desdenes de mi dama
y en celos de mi mujer.)
Vanse. Salen ANSELMO y dos CRIADOS
ANSELMO: Avisa a Lotario. ¿Vas?
CRIADO 1: Sí, señor.
ANSELMO: ¿Cómo no vuelas?
Vase el CRIADO 1
Quita, quita estas espuelas.490
CRIADO 2: ¿Y las botas?
ANSELMO: Dejalás,
y veré misa primero,
pues tenemos, como ves,
cerca la iglesia, y después
ver a mi Lotario quiero.495
Prevénganme otro vestido,
mudaréme.
CRIADO 2: ¿Y no es mejor
descansar? Mira, señor,
qué de postas has corrido.
ANSELMO: Pues no estoy, por vida mía,500
muy cansado.
CRIADO 2: Cosa es brava.
ANSELMO: ¿No ves que no me cansaba
pensando a lo que venía?
Y así corriendo y pensando
que a Lotario iba sirviendo,505
como venía corriendo
quisiera venir volando,
porque esta correspondencia
le debo de muchos modos.
CRIADO 2: Con razón os llaman todos510
amigos por excelencia.
ANSELMO: Merece bien esos nombres
nuestro extremo de amistad.
Sale CULEBRO, español
CULEBRO: ¡Oh infame necesidad,
a qué obligas a los hombres!515
Cuando ofendes, cuando enfadas,
bien dicen que en ti no hay ley.
Mas–¡cuerpo de Dios!–si el rey
no paga las cuchilladas
y las paga un florentín,520
un pobre español, ¿qué hará,
puesto que en Italia está
como en la tierra un delfin?
ANSELMO: ¿Cómo no tocan a misa?
CRIADO 2: Pues hartas suelen decir.525
ANSELMO: Ve. Cuando quieran salir
a decirla, ven y avisa.
CULEBRO: (¿Qué es aquesto? ¿Si es aquél Aparte
a quien viene el sobreescrito?
¡Bravo talle!, ¡gran delito!530
Calle, casa, iglesia, y él
de camino… Él es, sin duda.
¡Qué gala!, ¡qué buena cara!)
ANSELMO: (A mirarme se repara. Aparte
De mil colores se muda535
¿Qué puede este hombre querer?)
CULEBRO: (Solos estamos los dos. Aparte
Lástima es darle, por Dios,
pero en efeto ha de ser.
Mas a extraños sentimientos540
obligará ver partida
tal cara.)
ANSELMO: (No vi en mi vida Aparte
tan notables movimientos.)
Gentil hombre, ¿qué queréis?
¿Qué os detiene? ¿Qué os repara?545
CULEBRO: Vengo a cortaros la cara,
mas pienso que no queréis.
ANSELMO: Si vos me lo aconsejáis
podrá ser que yo lo quiera.
CULEBRO: Disparate grande fuera.550
ANSELMO: Bonísimo humor gastáis.
¿Quién sois? ¿Qué buena ventura
de esta suerte os ha traído?
CULEBRO: Luego, ¿no habéis conocido
por la pinta esta figura?555
ANSELMO: No sé de vos qué presuma,
porque en la cuenta no caigo.
CULEBRO: ¿Pues, no basta el ver que traigo
poco pelo y mucha pluma
para ver que soy soldado560
español, y que así estoy
en Italia, donde soy
bien venido y mal pagado?
ANSELMO: Pues bien, ¿de mí qué queréis?
Que os serviré es cosa clara.565
CULEBRO: La mitad de vuestra cara,
por lo menos, me debéis.
Mirad qué puede valer
y dádmelo de contado.
ANSELMO: Donaire tiene el soldado.570
CULEBRO: Vuestro al menos lo he de ser,
y oídme que no os engaño,
que a ofenderos he venido.
ANSELMO: Pues ¿sin haber ofendido
yo a ninguno?… ¡Caso extraño!575
CULEBRO: A mí me llaman Culebro,
y tengo, naturalmente,
el discurso impertinente
y casquivano el celebro.
Y así, en diez años de Flandes,580
hice con gallardo efeto
cosas que en otro sujeto
parecer pudieran grandes,
mas sucedióme después,
por bien pequeña ocasion,585
que di a uno un bofetón,
herí a siete y maté a tres.
Salíme imitando el viento,
fuíme a Palermo, y allí,
en cuerpo de guardia di590
con esta daga al sargento.
Pasé a Nápoles, y en él,
al cabo de siete dias,
por no sé qué niñerías,
requisitos de cuartel,595
molí a palos a un soldado.
Embarquéme, y de hambre muerto,
en Liorna tomé puerto,
y así en Florencia he llegado.
Y no viendo en mi pobreza600
forma alguna de que diesen
materia por quien subieran
vapores a la cabeza,
vi un gentilhombre garbato,
que así los llamáis aquí,605
miróme, llegóse a mí,
y después de hablarme un rato
indiferentes razones,
con astucia y gentileza
halló puerta a mi pobreza610
para darla a sus traiciones.
Díjome que me daría
chento escuti en plata pura,
porque hiciese una abertura
en vuestra cara.
ANSELMO: ¿En la mía?
CULEBRO: ¿No sois Anselmo?615
ANSELMO: ¿Esto pasa?
Mi nombre negar no quiero.
CULEBRO: Y en esta calle, y frontero
de una iglesia, vuestra casa.
Estas señas imagino
que me ha dado.620
ANSELMO: Y son las mías.
CULEBRO: Y que dentro de dos días
llegarías de camino.
Con ello llegué a esta calle
para hacer lo que ofrecí,
y, piadoso, cuando vi625
vuestra cara y vuestro talle,
por Dios que me parecía,
cuando el daros intentaba,
que con la una mano os daba
y con la otra os defendía.630
En fin, no pude emplear
ejecución tan rüín,
hicísteme sangre al fin,
y no os la pude sacar.
Y así, como os pareciese635
cosa justa, imaginaba
que pues el otro me daba
cien ducados porque os diese,
que me deis vos la mitad
para que deje de daros;640
que no es poco el ahorraros
los cincuenta.
ANSELMO: Así es verdad,
y vos habéis procedido
como piadoso y discreto,
y así yo, no sólo aceto645
tan provechoso partido,
pero si él os daba en plata
los cien ducados, en oro
os los doy. Tomad.
CULEBRO: Adoro
quien tan bien procede y trata.650
ANSELMO: Y otros ducientos aquí
os ofrezco en un papel,
si volvéis a hacer en él
lo que él quiso hacer en mí.
CULEBRO: ¿Pues a un hombre tan honrado655
obligáis con interés
a esas cosas?
ANSELMO: Digo que es
el español extremado.
CULEBRO: Tú, pues riendo te estás,
poco debes saber660
qué es tomar por no tener,
o tomar por tener más.
Por un ducado, sin nada,
haré cualquier cosa vil,
y con ciento, por cien mil,665
no daré una cuchillada.
Que tomar, cuando venía
tan sin blanca a esta ciudad,
fue entonces necesidad,
y agora vicio sería.670
Mas si por tu gentileza
quieres que al mundo trabuque,
¡voto a Cristo que al gran duque
le cortaré la cabeza!
ANSELMO: Tu donaire y tu valor675
tanto me obliga a estimarte,
que en mi casa has de quedarte,
si es que gustas.
CULEBRO: Sí, señor.
ANSELMO: Pero dime, por tu vida,
pues son míos tus cuidados,680
¿quién te daba cien ducados
porque me dieses la herida?
CULEBRO: ¡Por Dios que se me olvidaba!
Díjome que te dijese,
quien mandó que te la diese,685
que Lotario te la daba.
ANSELMO: ¿Quién?
CULEBRO: Lotario.
ANSELMO: ¿Quién?
CULEBRO: Lotario,
Lotario mil veces digo.
ANSELMO: ¿Que mi contrario es mi amigo?
¿Que mi amigo es mi contrario?690
¡Válgame Dios! ¿Y qué haré?
¡Válgame el cielo! ¿En qué he dado?
¿Lotario de mí agraviado?
¿Lotario de mí ofendido?
¡Válgame, válgame Dios!695
¿Quién tal vio? ¿Quién tal pensara?
¿Cortar me quiere la cara?
¿Si piensa que tengo dos?
CULEBRO: Señor, ¿qué es esto? ¿A quién digo?
¿Qué tienes?700
ANSELMO: ¡Ay, cielo santo!
Pero, ¿en esto dudo tanto?
Español, soldado, amigo,
toma, empuña dos espadas.
Lotario, pues tú lo quieres,
dame, da donde quisieres705
una y muchas cuchilladas.
No tienes en qué dudar,
podrásle después decir
que las quise recibir
porque él me las quiso dar.710
CULEBRO: Por Dios, donoso presente
para tal correspondencia.
ANSELMO: ¡Que tanto puede el ausencia,
que no es amigo el ausente!
Mas–¡ay Dios! ¿Yo soy honrado?715
¿Yo soy su amigo? ¿Yo he sido
quien de su espada he temido
y en su amistad he dudado?
Con el primer movimiento
pude temer y dudar,720
pero en dándole lugar
el discurso, el pensamiento
Ya considero, ya sé
que no te han dicho verdad,
y que ofendo su amistad725
si pongo en duda su fe.
Español, Lotario es hombre
que no le iguala ninguno.
Tú te engañaste o alguno
se ha valido de su nombre,730
para hacer esta traición.
CULEBRO: Eso todo puede ser,
mas para hacértelo ver
no nos faltará ocasión.
¿Quién viene?735
ANSELMO: No sé quién sea,
pero el gran duque será,
que en esta iglesia querrá
ver misa. Sí, ya se apea.
CULEBRO: De hermosura y de valor
viene bien acompañado.740
ANSELMO: A esta puerta y a este lado
podremos verlo mejor.
Salen LOTARIO y TORCATO delante, luego acompañamiento, el DUQUE y DUQUESA, CAMILA, dama, y LEONELA, su criada
TORCATO: ¿Que Anselmo ha venido?
LOTARIO: Y yo
muero por verle y hablarle.
Iremos luego a buscarle.745
TORCATO: (Si el español lo encontró, Aparte
yo aseguro que lo emprenda,
dándole mis señas luz.)
CULEBRO habla a un lado con ANSELMO
CULEBRO: Quien te enviaba la cruz
y me fio la encomienda750
es el uno de los dos.
ANSELMO: ¿Cuáles dices? ¿Dónde están?
CULEBRO: Los que delanteros van.
ANSELMO: ¿Cuál de ellos? ¡Válgame Dios!
CULEBRO: Aquel del izquierdo lado.755
ANSELMO: Eso sí, que estuve muerto.
El otro es Lotario.
CULEBRO: ¿Cierto?
¿Luego yo he sido engañado?
¡Pues por vida!
ANSELMO: Calla agora.
DUQUE: De esta iglesia la portada760
es digna de ser mirada.
DUQUESA: ¿No es muy bella?
CAMILA: Sí, señora.
ANSELMO: Y este cielo puede ser
de la tierra admiración.
LOTARIO: Bellos ojos.765
TORCATO: Bellos son.
ANSELMO: ¿Si es ángel o si es mujer?
LOTARIO: ¿No es Camila muy hermosa?
ANSELMO: ¡Jesús, qué extraña hermosura!
DUQUE: Es notable arquitectura.
DUQUESA: ¿No es muy extraña?770
CAMILA: Es famosa.
(¡Ay, Lotario de mi alma!) Aparte
LOTARIO: (¡Ay, Camila de mi vida!) Aparte
CULEBRO: ¡Ce!
TORCATO: ¡Amigo!
CULEBRO: Ven.
TORCATO: ¡Brava herida!
Vanse todos, sino ANSELMO
ANSELMO: ¿Quién me deja en esta calma?775
Fuego es éste, rayo ha sido,
y puedo haberlo pensado
en que tan presto ha llegado,
y en que del cielo ha venido.
¡Oh mujer! ¡Oh bellos ojos!780
¡Oh ángel de nieve pura!
¡Oh soberana hermosura!
¡Oh celestiales despojos!
¿Qué hechizo es éste, qué encanto
que me tiene ciego y loco?785
¿Y cómo en tiempo tan poco
puede un hombre querer tanto?
Mas quiero volverla a ver.
Sale LOTARIO de la iglesia
LOTARIO: ¿Adónde con tanto brío?
ANSELMO: Sólo tú, Lotario mío,790
me pudieras detener.
LOTARIO: Mil abrazos te prevengo.
ANSELMO: Mil gracias doy a mi suerte.
LOTARIO: ¿Cómo vienes?
ANSELMO: Vengo a verte,
que es decir que bueno vengo.795
¡Qué hambre traigo de hablarte!
LOTARIO: Yo la tengo de servirte,
con mil cosas que decirte
más despacio en otra parte.
Mas dime, ¿qué te llevaba800
agora con tanta prisa?
ANSELMO: En este templo a ver misa
entraba…pero no entraba
sino a ver…Pues que contigo
nunca he tenido secreto,805
escucha un extraño efeto.
LOTARIO: Ya te escucho, di.
ANSELMO: Ya digo.
Entre aquellas damas bellas
que la duquesa traía,
una vi que al alma mía810
pudo parecerle, entre ellas,
como entre estrellas la luna.
LOTARIO: ¿La que junto a la duquesa
iba?
ANSELMO: Sí.
LOTARIO: (Camila es ésa.) Aparte
ANSELMO: Y yo sospecho…815
LOTARIO: (¡Ay, Fortuna!) Aparte
ANSELMO: …que en aquel punto reinaba
algún planeta que en mí
pudo tanto, que me vi
ciego y loco.
LOTARIO: ¡Cosa brava!
ANSELMO: Sentí gloria en los antojos820
con quien me entretuve al verla,
y quedé muerto, al perderla,
no del alma, de los ojos.
Y entraba ciego y perdido
a verla, cuando saliste,825
y con que te vi y me viste,
que era el gusto pretendido,
estoy tal, que yo me espanto
de ver, con mi ciego ardor,
que un disparate de amor830
en tan poco pueda tanto.
LOTARIO: ¡Yo soy muerto!
ANSELMO: ¿Qué ocasión
te ha ofendido y te ha obligado?
¿Qué tienes?
LOTARIO: Hanse parado
las alas del corazón,835
y quiéroselas cortar,
pues son de poco provecho.
ANSELMO: Pues estando yo en tu pecho
¿se pueden ellas parar?
LOTARIO: Hanse parado por ti,840
cansadas de estar batiendo.
¡Ay, Anselmo!
ANSELMO: No te entiendo.
Habla más claro. Di, di.
LOTARIO: Como por tu dama hermosa
te vi, ardiendo, quedar frío,845
y tu corazón y el mío
es todo una misma cosa,
sentí, como era razón,
las penas con que te hallas,
y queriendo remediallas,850
cubrióseme el corazón,
topando en inconvenientes
que ya tu amistad venció.
ANSELMO: ¿Cómo?
LOTARIO: Escucha… (Y quede yo Aparte
con el alma entre los dientes.)855
¿Supiste de quién estás
enamorado? ¿Esa dama
conoces?
ANSELMO: Sé que en su llama
vivo ardiendo y no sé más.
LOTARIO: Deuda de los duques es,860
y es Colona su apellido,
de Nápoles ha venido
habrá tres años y un mes.
(Yo lo tengo bien contado, Aparte
¡ay de mí!)865
ANSELMO: ¿Qué te ha perdido?
¿Qué es esto?
LOTARIO: Un vaguido ha sido
que en la cabeza me ha dado.
ANSELMO: Quédese, quédese aquesto
agora.
LOTARIO: No, amigo, no,
porque para hacerlo yo870
me importa el pensarlo presto.
Digo, Anselmo, que esta dama
es de tan grande valor,
que ha llegado a ser mayor
que su hermosura su fama.875
Es en el mundo un retrato
de la misma castidad,
un sol de la honestidad
y un ejemplo del recato.
Es un valor que enriquece,880
es un divino respeto,
es un cielo, es, en efeto,
mujer que no lo parece.
ANSELMO: Bueno está, no digas más,
que tanto más me enamoras,885
y es perderme.
LOTARIO: (En lo que ignoras Aparte
está la gloria en que das.)
ANSELMO: ¿Cómo podré merecella
si ella es tal, amigo, hermano?
LOTARIO: Si tú gustas, de mi mano890
quiero casarte con ella.
¿No fiarás, sin temor,
que te la dé mi amistad,
que iguale a tu calidad
y que diga con tu honor?895
ANSELMO: ¿En qué dudas? Bueno fuera
que eso de ti no fïara,
pues cuando no me agradara
por tu gusto la quisiera.
LOTARIO: Pues en tu casa me aguarda900
confïado… (Muerto estoy.) Aparte
ANSELMO: ¿Qué me dices?
LOTARIO: Ve.
ANSELMO: Ya voy.
Vase ANSELMO
LOTARIO: ¿Qué me anima y me acobarda?
¡Ay, amistad y amor! Visible estrago,
fogoso brío, movimiento lerdo,905
que me encoge dudando en lo que acuerdo
y me anima pensando en lo que pago.
En no perder a Anselmo, ¡qué bien hago!
Y en perder a Camila, ¡qué bien pierdo!
¡Extraña competencia! Loco y cuerdo,910
mil quimeras fabrico y mil deshago.
Pero perdona, Amor, si me enemisto
contigo, porque venza, aunque me pese,
la amistad que en mi pecho se acrisola.
Que bien podrá sin mengua, quien se ha915
visto
tantas veces rendido al interese
rendirse a la amistad una sola.
¿No es éste Ascanio y es quien
iba a hablar? ¡Estoy mortal!920
Cuando es para hacerme mal
todo se concierta bien.
Sale ASCANIO, padre de CAMILA
ASCANIO: ¿No es Lotario? Todo el día
te busco para abrazarte
como hijo.925
LOTARIO: Por pagarte
merced que no merecía,
te quiero. Escucha a este lado.
(¡Ay, Camila!) Aparte
ASCANIO: ¿Qué has tenido?
Todo el color has perdido,
las lágrimas te han saltado.930
LOTARIO: ¿Conoces a Anselmo?
ASCANIO: Sí.
¿Quién no conoce su nombre?
LOTARIO: ¿Y sabes…sabes que es hombre…
ASCANIO: ¿Túrbaste?
LOTARIO: Perdona.
ASCANIO: Di.
LOTARIO: …que me iguala en calidad935
y me aventaja en riqueza?
Pues su trato y gentileza
¿quién lo ignora?
ASCANIO: Así es verdad.
LOTARIO: Pues ése ha de ser esposo
de Camila. (Cruel sentencia.) Aparte940
ASCANIO: No hay hombre en toda Florencia
tan rico y tan poderoso,
ni aun en Italia hay ninguno
más rico y más principal.
Dicha es grande.945
LOTARIO: Siendo tal,
poco te seré importuno.
ASCANIO: Por su esposa te prometo
a mi Camila.
LOTARIO: Alto, pues.
(¡Ah, poderoso interés, Aparte
y qué presto hiciste efeto!)950
ASCANIO: Mas ¿cómo se ha de tratar?
LOTARIO:: Como estaba concertado:
a que sea el desposado
le llevaré en mi lugar.
ASCANIO: Dices bien, por vida mía;955
que aun Camila no ha querido
saber quién era el marido.
LOTARIO: (Es porque ya lo sabía.) Aparte
ASCANIO: Pues adiós, prevénle luego,
mientras que a prevenir voy960
a los duques.
LOTARIO: Muerto estoy,
ardo helado y miro ciego.
¡Ay, Camila! Tú dirás
que he sido amante traidor,
mas perdona, que el amor965
de mi amigo pudo más.
Vanse. Salen el DUQUE y su CAMARERO
CAMARERO: Casada podrás tener
la que hasta ahora no has tenido.
DUQUE: Y eso ¿cómo ha de ser?
CAMARERO: Con los celos del marido970
se granjea la mujer.
Haz que los tenga de ti
su marido, y atropella
su decoro, y fía de mí,
que el pedírselos a ella975
será interceder por ti.
DUQUE: Daráselos mi cuidado
a su esposo, y serán celos
los mayores que se han dado,
daré quejas a los cielos980
y a ella todo mi estado,
o a mí me daré veneno
por no ofender a los dos.
Salen la DUQUESA y ASCANIO
DUQUESA: Para una infanta era bueno
tal casamiento.985
ASCANIO: De Dios
ha venido cuanto ordeno.
DUQUESA: Duque, apercebíos a honrar
a Camila, a quien agora,
su padre quiere casar.
DUQUE: (¡Ay del alma que la adora!) Aparte990
En todo os he de agradar,
y merece su nobleza
cuantos favores le ofrece
vuestra mano.
ASCANIO: Vuestra alteza
con mercedes favorece.995
DUQUE: (¡Ay, soberana belleza!) Aparte
Sale CAMILA
CAMILA: (Ya llegó el dichoso día, Aparte
y punto, de ser mi esposo
Lotario, que es alma mía.
Bien dicen que no es dichoso1000
sino quien sufre y porfia.)
Vuestras altezas me den
la bendición y las manos.
DUQUE: Camila, levanta.
DUQUESA: Ten.
ASCANIO: Y los cielos soberanos1005
mil bendiciones te den.
CAMILA: Y a ti te guarden los cielos.
DUQUE: (Para sufrir tal mudanza…) Aparte
DUQUESA: (Para no vivir con duelos…) Aparte
DUQUE: (…bueno es tener esperanza.) Aparte1010
DUQUESA: (…no es malo quedar sin celos.) Aparte
Salen LOTARIO Y ANSELMO, galanes
ANSELMO: (¡Que tal gloria he de alcanzar!) Aparte
LOTARIO: (¡Que tal bien he de perder!) Aparte
ANSELMO: (¡Que a tal gusto he de llegar!) Aparte
Si los puedo merecer,1015
pies y manos me han de dar
Vuestras altezas.
DUQUESA: Alzad.
DUQUE: ¡Oh, Anselmo! No estéis ansí,
lo que os estimo, estimad.
ANSELMO: Dádmelos vos.1020
ASCANIO: Vos de mí
estos abrazos tomad.
CAMILA: (¡Que a tan gran ventura llego!) Aparte
LOTARIO: (¡Que nunca llega mi muerte!) Aparte
ANSELMO: (Todo es gloria.) Aparte
LOTARIO: (Todo es fuego. Aparte
Ella me mira y no advierte1025
que la estoy mirando ciego.)
DUQUESA: Con mi licencia podéis
darle a Camila la mano.
ANSELMO: Tus pies beso.
LOTARIO: (Ojos, ¿qué véis?) Aparte
ANSELMO: Por ver lo que en ella gano,1030
estimo que me la deis.
CAMILA: (¿Qué es esto, amante traidor? Aparte
Duda CAMILA
¿Qué he de hacer?… Mas yo nací
honrada.)
ASCANIO: ¡Hija!
CAMILA: Señor,
ya la doy. (¡Ay, santo honor, Aparte1035
milagros hacéis en mí!)
Danse las manos
LOTARIO: Vengo a darte el parabién,
agora que te has casado,
¿sabes, Anselmo, con quién?
ANSELMO: Con mujer que tú me has dado,1040
que eso basta.
LOTARIO: Dices bien,
pues que por mujer te di
la misma que yo quería,
que en el punto que la vi
en tu pecho, no fue mía1045
sino tuya.
ANSELMO: ¿Qué te oí?
Lotario… ¡No me dijeras
con qué mujer me casaba!
LOTARIO: ¿Cómo, Anselmo, la tuvieras?
Porque tú no la quisieras,1050
viendo que yo la esperaba,
y como te vi perdido,
procuré verte excusado
del dolor que yo he sentido.
Llega a tu cielo adorado,1055
goza tu bien pretendido,
pues te puedo asegurar
que a darte una mujer vengo
que mil mundos puede honrar,
de quien sólo un “Padre tengo”1060
he merecido escuchar.
ANSELMO: Ya, Lotario, estoy vencido
de tu amistad.
DUQUE: ¿Quién creyera
lo que agora ha sucedido?
DUQUESA: Amistad tan verdadera1065
no se ha visto ni se ha oído.
Sale TORCATO herido en la cabeza y CULEBRO tras él
TORCATO: ¡Justicia!
CULEBRO: Espera, traidor.
TORCATO: Líbreme Dios de tus manos.
DUQUE: ¿Qué es esto?
TORCATO: Duque, señor
CULEBRO: Por vida del Redemptor1070
de los cautivos cristianos
que…
ANSELMO: ¡Tente! Pues en palacio
del duque, ¿qué te obligó?
CULEBRO: Esas cosas miro yo
sin cólera y con espacio.1075
DUQUE: ¿Eres loco?
CULEBRO: Loco,no.
Perdóneme vuestra alteza,
que si éste no desvïara
la cara, con tal presteza,
cuando le tiré a la cara1080
y le acerté a la cabeza,
no entrara yo como entré,
ciego de cólera aquí,
para enmendar lo que erré.
TORCATO: ¡Señor, justicia! ¡Ay de mí,1085
que me ha muerto!
DUQUE: Bien a fe.
Prendedlo, prendedlo y puedes
mandarle ahorcar.
CULEBRO: Yo estoy
bueno entre cuatro paredes.
ANSELMO: Pues con tantas causas hoy1090
puedo pretender mercedes,
suplícote que me des
el preso, que yo le fío,
y espero darle después
disculpa a su desvarío.1095
DUQUE: Sea así.
ANSELMO: Beso tus pies.
CULEBRO: De pensar en el cordel,
casi al pescuezo le siento.
CAMILA: (Casamiento tan crüel, Aparte
que el principio fue sangriento,1100
¿qué fines se esperan dél?)
ANSELMO: (Mil veces dichoso he sido.) Aparte
LOTARIO: (Mil veces soy desdichado.) Aparte
DUQUE: (Agora estoy más perdido.) Aparte
CAMILA: (¡Ay honra! ¿A qué has obligado?) Aparte1105
LOTARIO: (¡Ay amistad! ¿Qué has podido?) Aparte
