Valor, agravio y mujer — Jornada III

JORNADA TERCERA


Salen don FERNANDO, don JUAN y TOMILLO
FERNANDO: Si para satisfaceros
a mi crédito importara
dar al peligro la vida,
arrojar al riesgo el alma,1860
no dudéis, don Juan, lo hiciera.
¿Yo a Estela? Mi propia espada
me mate si…
JUAN: Don Fernando,
paso. Mil veces mal haya
quien malquistó tantas dichas,1865
dando a tantos males causa.
Yo os creo; mas –¡vive Dios!–
que no sé que en Flandes haya
hombre que sepa mi historia.
FERNANDO: En mi valor fuera infamia,1870
cuanto más en mi afición
que se precia muy de hidalga
y amante vuestra.
JUAN: Es agravio,
después de desengañada
la mía, satisfacerme.1875
¡Por Dios, que me sangra a pausas
la pena de no saber
quién tan descompuesto habla
de mis cosas! ¡Yo estoy loco!
¡Qué de penas, miedos y ansias1880
me afligen!
FERNANDO: Estela viene.
Salen ESTELA y LISARDA
JUAN: Inquieta la espera el alma;
no le digáis nada vos.
FERNANDO: Estela hermosa, Lisarda
bella, hoy amanece tarde,1885
pues juntas el sol y el alba
venís.
LISARDA: Hipérbole nueva.
JUAN: No es nueva, pues siempre abrasa
el sol de Estela, y da luz
vuestro rostro, aurora clara.1890
ESTELA: Señor don Juan, bueno está.
¿Tantas veces obligada
a valor y a cortesías
queréis que esté?
JUAN: Mi desgracia
jamás acierta a agradaros,1895
pues siempre esquiva e ingrata
me castigáis.
ESTELA: No, don Juan,
ingrata no, descuidada
puedo haber sido en serviros.
JUAN: Vuestros descuidos me matan.1900
ESTELA: Siempre soy vuestra, don Juan;
y quiera Dios que yo valga
para serviros. Veréis
cuán agradecida paga
mi voluntad vuestro afecto.1905
JUAN: Don Fernando, ¡gran mudanza!
FERNANDO: ¿Ves cómo estás engañado?
(Hoy mis intentos acaban.) Aparte
JUAN: Decidme –¡por vida vuestra!–
una verdad.1910
ESTELA: Preguntadla.
JUAN: ¿Diréisla?
ESTELA: Sí, ¡por mi vida!
JUAN: ¿Quién os dijo que en España
serví, enamoré y gocé
a doña Leonor, la dama
de Sevilla?1915
ESTELA: ¿Quién? Vos mismo.
JUAN: ¿Yo? ¿Cuándo?
ESTELA: ¡Agora! ¿No acaba
de despertar vuestra lengua
desengaño en mi ignorancia?
JUAN: Y antes, ¿quién?
ESTELA: Nadie, a fe mía.
JUAN: Pues ¿cómo tan enojada1920
me hablasteis en el terrero
la otra noche?
ESTELA: ¿Oyes, Lisarda?
Don Juan dice que le hablé.
LISARDA: Bien claro está que se engaña.
JUAN: ¿Cómo engaño? ¿No dijisteis1925
que una dama sevillana
fue trofeo de mi amor?
ESTELA: Don Juan, para burla basta,
que no lo sé hasta agora,
no –¡por quien soy!– ni palabra1930
os hablé de esto en mi vida
en terrero ni en ventana.
JUAN: (¡Vive el cielo, que estoy loco! Aparte
Sin duda Estela me ama
y quiere disimular1935
por don Fernando y Lisarda;
porque negar que me dijo
verdades tan declaradas,
no carece de misterio.
¡Ea, amor! ¡Al arma, al arma!1940
Pensamientos amorosos,
volvamos a la batalla,
pues está animando Estela
vuestras dulces esperanzas.
Yo quiero disimular.)1945
Perdonad, que me burlaba
para entretener el tiempo.
FERNANDO: La burla ha sido extremada,
mas pienso que contra vos.
LISARDA: ¿Era, don Juan, vuestra dama1950
muy hermosa? Porque tienen
las sevillanas gran fama.
JUAN: Todo fue burla, ¡por Dios!
ESTELA: Si acaso quedó burlada,
burla sería, don Juan.1955
JUAN: ¡No, a fe! (¿Quién imaginara Aparte
este suceso? ­Oh, amor!
¿Qué es esto que por mí pasa?
Ya me favorece Estela,
ya me despide, y se agravia1960
de que la pretenda, ya
me obliga y me desengaña,
ya niega el favorecerme,
ya se muestra afable y grata;
y yo, incontrastable roca1965
al furor de sus mudanzas,
mar que siempre crece en olas,
no me canso en adorarla.)
FERNANDO: Sabe el cielo cuánto estimo
que favorecéis mi causa1970
por lo que quiero a don Juan.
(Este equívoco declara Aparte
amor a la bella Estela.)
Y así os pido, a quien hablara
por sí mismo, que le honréis.1975
(¡Oh amistad, y cuánto allanas!) Aparte
ESTELA: Yo hablaré con vos después.
Don Juan, tened con las damas
más firme correspondencia.
JUAN: Injustamente me agravia1980
vuestro desdén, bella Estela.
ESTELA: Leonor fue la agraviada.
JUAN: (No quiero dar a entender Aparte
que la entiendo, pues se cansa
de verme Estela.) Fernando,1985
vamos.
FERNANDO: Venid. ¡Qué enojada
la tenéis! Adiós, señoras.
ESTELA: Adiós.
[Vanse don FERNANDO y don JUAN]
¿Hay más sazonada
quimera?
LISARDA: ¿Qué es esto, prima?
ESTELA: No sé –por tu vida!– aguarda.1990
Curiosidad de mujer
es ésta. A Tomillo llama
que él nos dirá la verdad.
LISARDA: Dices bien. Tomillo…
TOMILLO: ¿Mandas
en qué te pueda servir?1995
ESTELA: Si una verdad me declaras
aqueste bolsillo es tuyo.
TOMILLO: [(Mi verdad vale tal paga.)] Aparte
Ea, pregunta.
ESTELA: ¿Quién fue,
dime, una Leonor que hablaba2000
don Juan en Sevilla?
TOMILLO: ¿Quién?
¡Ah, sí! ¡Ah, sí! No me acordaba.
Norilla la cantonera,
que vivía en Cantarranas
de resellar cuartos falsos.2005
¿No dices a cuya casa
iba don Juan?
ESTELA: Sí, será.
TOMILLO: (¡Qué dulcemente se engaña!) Aparte
ESTELA: ¨Qué mujer era?
TOMILLO: No era
mujer, sino una fantasma.2010
ancha de frente y angosta
de sienes, cejiencorvada.
ESTELA: El parabién del empleo
pienso darle.
LISARDA: [¡Vaya,] vaya!
¿Y la quería?2015
TOMILLO: No sé;
sólo sé que se alababa
ella de ser su respeto.
ESTELA: ¿Hay tal hombre?
TOMILLO: ¿Esto te espanta?
¿No sabes que le parece
hermosa quien sea dama?2020
ESTELA: Dices bien. Éste es Leonardo.
TOMILLO: ([Se] la he dado por su carta.) AparteSale doña LEONOR [vestida de hombre. Vase TOMILLO]
LEONOR: Preguntéle a mi cuidado,
Estela hermosa, por mí,
y respondióme que en ti2025
me pudiera haber hallado.
Dudó la dicha, el temor
venció, al temor la humildad.
Alentóse la verdad
y aseguróme el amor.2030
Busquéme en ti, y declaré
en mi dicha el silogismo,
pues no hallándome en mí mismo
en tus ojos me hallé.
ESTELA: Haberte, Leonardo, hallado2035
en mis ojos, imagino
que no acredita desino
de tu desvelo el cuidado;
y no parezcan antojos,
pues viene a estar de mi parte,2040
por mi afecto, el retratarte
siempre mi amor en mis ojos;
que claro está que mayor
fineza viniera a ser
que en ti me pudieras ver2045
por transformación de amor,
que sin mí hallarte en mí,
pues con eso me apercibes
que sin mis memorias vives,
pues no me hallas en ti;2050
que en consecuencia notoria,
que si me quisieras bien,
como estás en mí, también
estuviera en tu memoria.
LEONOR: Aunque más tu lengua intime2055
esa engañosa opinión,
no tiene el amante acción
que en lo que ama no se anime;
si amor de veras inflama
un pecho, alienta y respira2060
transformado en lo que mira,
animado en lo que ama.
Yo, aunque sé que estás en mí,
en fe de mi amor, no creo,
si en tus ojos no me veo,2065
que merezco estar en ti.
ESTELA: En fin, no te hallas sin verme.
LEONOR: Como no está el merecer
de mi parte, sé querer,
pero no satisfacerme.2070
ESTELA: ¿Y es amor desconfïar?
LISARDA: Es, al menos, discreción.
LEONOR: No hay en mí satisfacción
de que me puedas amar
si mis partes considero.2075
ESTELA: ¡Injusta desconfïanza!
Alentad más la esperanza
en los méritos. Yo quiero
salir al campo esta tarde.
Sigue la carroza.2080
LEONOR: Ajusto
a tu obediencia mi gusto.
ESTELA: Pues queda adiós.
Va[n]se [ESTELA y LISARDA]
LEONOR: Él te guarde.
En males tan declarados,
en daños tan descubiertos,
los peligros hallo ciertos,2085
los remedios ignorados.
No sé por dónde –¡ay de mí!–
acabar. Amor intenta
la tragedia de mi afrenta.
Sale don JUAN
JUAN: (Sí, estaba Leonardo aquí. Aparte2090
Parece que le hall¢
la fuerza de mi deseo.)
LEONOR: (¡Que ha de tener otro empleo, Aparte
y yo burlada! ¡Eso no!
¡Primero pienso morir!)2095
JUAN: Señor don Leonardo…
LEONOR: Amigo…
(¡Pluguiera a Dios que lo fueras! Aparte
Mas eres hombre.) ¿En qué os sirvo?
JUAN: Favorecerme podréis;
mas escuchaD: yo he venido,2100
como a noble, a suplicaros
como a quien sois, a pediros…
LEONOR: (¡Ah, falso!) Aparte
¿Cómo a muy vuestro
no decís, siendo el camino
más cierto para mandarme?2105
JUAN: Conózcoos por señor mío,
y, concluyendo argumentos,
quiero de una vez decirlo,
pues Estela me animó.
La Condesa…2110
LEONOR: ¡Buen principio!
Ea, pasad adelante.
JUAN: La condesa Estela, digo,
o ya por su gusto o ya
porque dio forzoso indicio
mi valor en la ocasión2115
que ya sabéis, de mis bríos,
puso los ojos en mí.
En mujer no fue delito.
Vióse obligada, bastó,
porque el común descuido2120
de las mujeres, comienza
por afecto agradecido.
Dio ocasión a mis desvelos,
dio causa a mis desatinos,
aliento a mis esperanzas,2125
acogida a mis suspiros;
de suerte que me juzgué
dueño feliz –¡qué delirio!–
de su belleza y su estado.
De España a este tiempo mismo2130
vinisteis, siendo a sus ojos
vuestra gallardía hechizo,
que suspendió de mis dichas
los amorosos principios.
A los semblantes de Estela,2135
Argos velador he sido,
sacando de cierta ciencia,
que sus mudables indicios
acreditan que me estima.
Y así, Leonardo, os suplico,2140
si algo os obliga mi ruego,
por lo que debe a sí mismo
quien es noble como vos,
que deis a mi pena alivio,
dejando su pretensión,2145
pues anterior habéis visto
la mía, y con tanta fuerza
de heroicos empeños míos.
Haced por mí esta fineza,
porque nos rotule el siglo,2150
si por generoso a vos
a mí por agradecido.
LEONOR: (¡Ah, ingrato, mal caballero!) Aparte
¡Bien corresponde tu estilo
a quien eres! Vuestras penas,2155
señor don Juan, habéis dicho
con tal afecto, tal ansia
que quisiera –¡por Dios vivo!
(poder sacaros el alma) Aparte
dar a su cuidado alivio.2160
Confieso que la Condesa
una y mil veces me ha dicho
que ha de ser mía, y que soy
el dueño de su albedrío
a quien amorosa ofrece2165
por víctima y sacrificio
sus acciones; mas ¿qué importa,
si diferentes motivos
si firmes obligaciones,
si lazos de amor altivos2170
me tienen rendida el alma?
Que otra vez quisiera, digo,
por hacer algo por vos
como quien soy, por serviros
y daros gusto, querer2175
a Estela y haberle sido
muy amante, muy fïel;
mas creed que en nada os sirvo,
pues mis dulces pensamientos
me tienen tan divertido2180
que en ellos está mi gloria;
y así, don Juan, imagino
que nada haga por vos.
JUAN: ¿Es posible que ha podido
tan poco con vos Estela?2185
LEONOR: Si no basta a persuadiros
mi verdad, este retrato
diga si es objeto digno
de mis finezas. (Agora, Aparte
ingrato, llega el castigo2190
de tanto aborrecimiento.)
JUAN: ¡Válgame el cielo! ¿Qué miro?
LEONOR: Mirad si esa perfección,
aquese garbo, ese aliño,
ese donaire, ese agrado…2195
JUAN: ¡Perdiendo estoy el jüicio!
LEONOR: …merecen que yo le olvide
por Estela.
JUAN: (Basilisco Aparte
mortal ha sido a mis ojos.
Parece que en él he visto2200
la cabeza de Medusa,
que en piedra me ha convertido,
que me ha quitado la vida.)
LEONOR: (De conveniencias y arbitrios Aparte
debe de tratar.) Parece2205
que estáis suspenso.
JUAN: Imagino
que vi otra vez esta dama
–¡ah cielos!– y que fue mío
este retrato. (Rindióse Aparte
esta vez a los peligros2210
de la verdad la razón.)
LEONOR: Advertid que le he traído
de España, y que es de una dama
a quien deben mis sentidos
la gloria de un dulce empeño2215
y a cuyas dichas, si vivo,
sucederán de Himeneo
los lazos alternativos
para cuya ejecución
a Bruselas he venido2220
pues no he de poder casarme
si primero no castigo
con un rigor un agravio,
con una muerte un delito.
JUAN: (¿Qué es esto que por mí pasa? Aparte2225
¨Es posible que he tenido
valor para oír mi afrenta?
¿Cómo de una vez no rindo
a la infamia los discursos,
la vida a los desperdicios2230
del honor? Leonor fue fácil;
y a los números lascivos
de infame, ¿tanta lealtad,
fe tan pura ha reducido?
Mas fue con nombre de esposo.2235
Aquí de vosotros mismos,
celos, que ya la disculpo.
Yo sólo el culpado he sido.
Yo la dejé. Yo fui ingrato.
¿Qué he de hacer en el abismo2240
de tan grandes confusiones?)
Don Leonardo…
LEONOR: (A partido Aparte
quiere darse ya este aleve.)
¿Qué decís?
JUAN: (No sé qué digo Aparte
que me abraso en rabia y celos,2245
que estoy en un laberinto
donde nos es posible hallar,
si no es con mi muerte, el hilo
pues Leonor no fue Ariadna.)
Con este retrato he visto2250
mi muerte.
LEONOR: (¡Ah, bárbaro, ingrato, Aparte
tan ciego, tan divertido
estás que no me conoces!
¿Hay más loco desatino
que el original no mira2255
y el retrato ha conocido?
¿Tal le tienen sus engaños?)
JUAN: (Mal mis pesares resisto.) Aparte
¿Qué empeños de amor debéis
a esta dama?2260
LEONOR: He merecido
sus brazos y sus favores;
a vuestro entender remito
lo demás.
JUAN: (¡Agora es tiempo, Aparte
locuras y desvaríos!
¡Agora, penas, agora2265
no quede lugar vacío
en el alma! Apoderaos
de potencias y sentidos.
Leonor fue común desdicha.
Rompa mi silencio a gritos2270
el respeto.) Esa mujer
ese monstruo, ese prodigio
de facilidad fue mía.
Dejéla y aborrecido
pueden más celos que amor.2275
Ya la adoro. Ya me rindo
al rapaz arquero alado;
pero ni aun hallo camino
matándoos para vivir,
pues la ofensa que me hizo2280
siempre vivirá en mis odios.
¿Quién imaginara el limpio
honor de Leonor manchado?
LEONOR: (Declaróse este testigo Aparte
aunque en mi contra en mi abono.2285
Todo lo que sabe ha dicho;
mas apretemos la cuerda.)
¿De suerte que mi enemigo
sois vos, don Juan?
JUAN: Sí, Leonardo.
LEONOR: ¡Que jamás Leonor me dijo2290
vuestro nombre! Quizá fue
porque el ilustre apellido
de Córdoba no quedase
en lo ingrato oscurecido.
Sólo dijo que en Bruselas2295
os hallaría, y que aviso
tendría en sus mismas cartas
del nombre. Ya le he tenido
de vos, y es buena ocasión
para mataros.2300
Sale don FERNANDO
FERNANDO: (¡Mi primo Aparte
y don Juan de pesadumbre!)
JUAN: ¡Don Fernando!
LEONOR: ¿Si habrá oído
lo que habl bamos?
JUAN: No sé;
sépalo el mundo.
LEONOR: Yo digo
que os podré matar, don Juan,2305
si no hacéis punto fijo
en guardar aqueste punto.
JUAN: Jamás a esos puntos sigo
cuando me enojo, Leonardo.
LEONOR: Yo tampoco cuando riño2310
porque el valor me gobierna,
no del arte los caprichos,
ángulos rectos o curvos;
mas a don Luis he visto
de Narváez, el famoso…2315
FERNANDO: (Los ojos y los oídos Aparte
se engañan.)
JUAN: Leonardo,
¿de qué habláis?
LEONOR: Del ejercicio
de las armas.
FERNANDO: ¿Cómo estáis,
don Juan, tan descolorido?2320
JUAN: En tratando de reñir,
no puedo más, a honor mío.
Leonardo, vedme.
Yéndose [don JUAN]
LEONOR: Sí, haré,
que he de seguir los principios
de vuestra doctrina. (¡Ah, cielos!) Aparte2325
JUAN: (¡Que luego Fernando vino Aparte
en esta ocasión!)
LEONOR: (¡Que en esta Aparte
ocasión haya venido
mi hermano! ¡Infelice soy!)
JUAN: A los jardines de Armindo2330
me voy esta tarde un rato.
Venid, si queréis, conmigo,
llevarán espadas negras.
LEONOR: Iré con gusto excesivo.
JUAN: ¿Quedáisos, Fernando?2335
FERNANDO: Sí.
JUAN: Pues adiós. Lo dicho, dicho,
don Leonardo.
LEONOR: Claro está.
[Vase don JUAN]
FERNANDO: ¿Fuése?
LEONOR: Sí.
FERNANDO: Estela me dijo,
no obstante, que la pretende
el príncipe Ludovico2340
de Pinoy, y que a don Juan
debe estar agradecido.
Sospecho que sólo a ti
inclina el desdén esquivo
de su condición, de suerte…2345
LEONOR: No prosigas.
FERNANDO: No prosigo,
pues ya lo entiendes, Leonardo.
A favor tan conocido,
¿qué le puedes responder
si no desdeñoso, tibio?2350
(Sabe el cielo cuánto siento, Aparte
cuando de adorarla vivo
que me haga su tercero.)
LEONOR: Pues, Fernando, si he tenido
acción al amor de Estela,2355
desde luego me desisto
de su pretensión.
FERNANDO: ¿Estás
loco?
LEONOR: No tengo jüicio.
(Deseando estoy que llegue Aparte2360
la tarde.)
FERNANDO: De tus desinios
quiero que me hagas dueño.
LEONOR: Aún no es tiempo. (Divertirlo Aparte
quiero con algún engaño.)
Ven conmigo.2365
FERNANDO: Voy contigo.
Vanse [don FERNANDO y doña LEONOR], y sale TOMILLO
TOMILLO: Después que bebí de aquel
negro chocolate, o mixto
de varias cosas que Flora
me brindó, estoy aturdido,
los ojos no puedo abrir.2370
Sale FLORA
FLORA: Siguiendo vengo a Tomillo
por si ha obrado el chocolate.
TOMILLO: Doy al diablo lo que miro
si lo veo; aquí me acuesto
un rato. ¡Qué bien mullido2375
está el suelo! No parece
Échase
sino que aposta se hizo
para quebrarme los huesos.
Esto es hecho. No he podido
sustentar la competencia;2380
sueño, a tus fuerzas me rindo.
Duerme
FLORA: Como una piedra ha quedado.
Lindamente ha obrado el pisto;
pero vamos al expolio
en nombre de San Cirilo.2385
Vale sacando de las faltriqueras
Comienzo. Ésta es bigotera.
Tendrá cuatrocientos siglos.
Según parece éste es
lienzo. ¡Qué blanco, qué limpio,
ostenta sucias rüinas2390
de tabaco y romadizo!
Ésta es taba. ¡Gran reliquia
de mártir trae consigo
este menguado! Ésta es
baraja. Devoto libro2395
de fray Luis de Granada
de oraciones y ejercicios.
El bolsillo no parece
y de hallarle desconfío,
que en tan ilustres despojos2400
ni le hallo ni le miro.
¿Qué es aquesto? Tabaquera
de cuerno. ¡Qué hermoso aliño,
parto, al fin, de su cosecha,
honor de su frontispicio!2405
Hombres, –¡que aquesto os dé gusto!–
yo conozco cierto amigo
que se sorbió entre el tabaco
el polvo de dos ladrillos.
Doyle vuelta a este otro lado.2410
Haré segundo escrutinio.
Vuélvele
¡Cómo pesa el picarón!
¡San Onofre, San Patricio,
que no despierte! Éstas son
marañas de seda e hilo,2415
y el cigarro del tabaco,
que no se le escapa vicio
a este sucio. Éste, sin duda,
es el precioso bolsillo,
a quien mis miedos consagro2420
y mis cuidados dedico.
¡Jesús, cuántos trapos tiene!
Va contando capas
Uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete, ocho. Es imposible
contar; mas –¡oh dulce archivo2425
de escudos y de esperanza!–
con reverencia te miro.
Sácale
Depositario dichoso
de aquel metal atractivo
que a tantos Midas y Cresos2430
puede ocasionar delitos,
al corazón te traslado,
metal generoso y rico,
y voy antes que despierte,
y esas alhajas remito2435
a su cuidado el guardarlas
cuando olvide el parasismo.
Vase FLORA y sale RIBETE
RIBETE: Leonor anda alborotada
sin decirme la ocasión;
ni escucha con atención2440
ni tiene sosiego en nada.
Hame ocultado que va
aquesta tarde a un jardín
con don Juan, no sé a qué fin.
¡Válgame Dios! ¿Qué será?2445
Sus pasos seguir pretendo,
que no puedo presumir
bien de aquesto.
TOMILLO: Tal dormir…
Un año ha que estoy durmiendo
y no puedo despertar.2450
Vuélvome de este otro lado.
RIBETE: Este pobrete ha tomado
algún lobo.
TOMILLO: No hay que hablar.
RIBETE: ¡Ah, Tomillo! ¿Duermes?
TOMILLO: No.
RIBETE: ¿Pues qué? ¿Sueñas?2455
TOMILLO: No, tampoco.
Si duermo pregunta el loco
cuando ya me despertó.
RIBETE: ¿Son aquestas baratijas
tuyas?
Levántase TOMILLO
TOMILLO: No sé. ¿Qué es aquesto?
­Mi bolso!2460
Turbado busca
RIBETE: ¿Donde le has puesto?
TOMILLO: No sé.
RIBETE: Aguarda. No te aflijas.
Busquémosle.
TOMILLO: ¿Qué es buscar?
Quitádome ha de cuidado
el que tan bien le ha buscado
pues no le supe guardar.2465
¡Ay, bolso del alma mía!
RIBETE: Hazle una prosopopeya.
TOMILLO: “Mira, Nero de Tarpeya,
a Roma cómo se ardía.”
¿Partamos, quieres, Ribete,2470
hermanablemente?
RIBETE: ¿Qué?
¡Voto a Cristo que le dé!
Mas déjole por pobrete.
¿No me conoces?
TOMILLO: Ya estoy
al cabo. ¡Ay, escudos míos!2475
RIBETE: Por no hacer dos desvaríos
con este triste, me voy,
y porque no le suceda
a Leonor algún disgusto.
Vase RIBETE
TOMILLO: Flora me ha dado este susto.2480
Esta vez, vengada queda.
Vase [TOMILLO] y sale don JUAN
JUAN: El tropel de mis desvelos
me trae confuso y loco,
que el discurso enfrena poco
si pican muchos los celos.2485
No es posible hallar medio
mi desdicha en tanta pena.
Mi ingratitud me condena,
y el morir sólo es remedio.
Pues morir, honor, morir,2490
que la ocasión os advierte
que vale una honrada muerte
más que un infame vivir.
Bien se arguye mi cuidado.
–¡Ay, honor!– pues no reposo,2495
desesperado y celoso.
Sale doña LEONOR
LEONOR: Perdóname si he tardado,
que me ha detenido Estela
mandándome que la siga.
JUAN: No me da su amor fatiga2500
cuando mi honor me desvela.
Yo os he llamado, Leonardo,
para mataros muriendo.
LEONOR: Don Juan, lo mismo pretendo.
[Sale] RIBETE a la puerta
RIBETE: ¡Grandes requiebros! ¿Qué aguardo?2505
No he temido en vano. Apriesa
a llamar su hermano voy,
que está con Estela hoy.
Leonor, se acaba tu empresa.
Vase [RIBETE]
LEONOR: Hoy, don Juan, se ha de acabar2510
toda mi infamia –¡por Dios!–
porque matándoos a vos
libre me podré casar
con quien deseo.
JUAN: Esa dicha
bien os podrá suceder,2515
mas no a mí, que vengo a ser
el todo de la desdicha.
De suerte que, aunque mi espada
llegue primero, no importa,
pues aunque muráis, no acorta2520
en mí esta afrenta pesada,
este infame deshonor;
porque no es razón que pase
por tal infamia y me case
habiendo sido Leonor2525
fácil, después de ser mía,
con vos. Y si me matáis,
con ella viuda os casáis.
Mirad si dicha sería
vuestra; mas no ha de quedar2530
esta vez de aquesa suerte.
Yo os tengo de dar la muerte;
procuradme vos matar;
porque muriendo los dos
como ambas vidas se acabe2535
un tormento en mí tan grave,
en bien tan dichoso en vos.
LEONOR: Don Juan, mataros deseo,
no morir, cuando imagino
de aquel objeto divino2540
ser el venturoso empleo.
Acortemos de razones,
que en afrentas declaradas
mejor hablan las espadas.
………………….2545
Sacan las espadas y salen don FERNANDO y [el príncipe] LUDOVICO
FERNANDO: [Eso es lo que voy diciendo.]
En este instante me avisa
Ribete, que a toda prisa
venga, Príncipe, y riñendo
están don Juan y Leonardo.2550
¿Qué es esto?
LUDOVICO: Pues, caballeros,
¿amigos y los aceros
desnudos?
FERNANDO: Si un punto tardo
sucede…
JUAN: ¿Fuera posible?
(¡Nada me sucede bien! Aparte2555
¡Ah, ingrata Fortuna! ¿A quién,
sino a mí, lance terrible?)
FERNANDO: ¿Fue aquesto probar las armas?
¿Venir a ejercer fue aquesto
las espadas negras? ¿Son2560
estos los ángulos rectos
de don Luis de Narváez
y el entretener el tiempo
en su loable ejercicio?
Don Juan, ¿con mi primo mesmo2565
reñís? ¿Ésta es la amistad?
JUAN: (¡En qué de afrentas me has puesto, Aparte
Leonor!)
FERNANDO: No hay más atención
a que es mi sangre, mi deudo,
a que es de mi propia casta,2570
ya que soy amigo vuestro.
¿Tan grande ha sido el agravio,
que para satisfacerlo
no basta el ser yo quien soy?
Vos, primo, ¿cómo tan necio2575
buscáis los peligros, cómo
os mostráis tan poco cuerdo?
LEONOR: Yo hago lo que me toca.
Sin razón le estás diciendo
oprobios a mi justicia.2580
FERNANDO: Decidme, pues, el suceso.
LEONOR: Don Juan lo dirá mejor.
JUAN: (¿Cómo declararme puedo, Aparte
agraviado en las afrentas
y convencido en los riesgos?)2585
FERNANDO: ¿Qué es esto? ¿No respondéis?
JUAN: (¡Que esto permitan los cielos!) Aparte
Diga Leonardo la causa.
(De pesar estoy muriendo.) Aparte
LEONOR: Pues gustas de que publique2590
de tus mudables excesos
el número, Ludovico
y Fernando, estad atentos:
Pues ya te hizo don Juan
–¡oh, primo!– de los secretos2595
de su amor y su mudanza,
como me dijiste, [luego]
que se vino, y lo demás
sucedido, y en efecto,
que sirvió a Estela, que aleve2600
intentó su casamiento,
óyeme y sabrás lo más
importante a nuestro cuento.
Doña Leonor de Ribera,
tu hermana, hermoso objeto2605
del vulgo y las pretensiones
de infinitos caballeros,
fue, –no sé cómo lo diga–
FERNANDO: Acaba, Leonardo, presto.
JUAN: Espera, espera, Leonardo.2610
(Todo me ha cubierto un hielo. Aparte
¡Si es hermana de Fernando!
¿Hay más confuso tormento?)
LEONOR: Digo, pues, que fue tu hermana
doña Leonor, de los yerros2615
de don Juan causa.
JUAN: (Acabó Aparte
de echar la Fortuna el resto
a mis desdichas.)
FERNANDO: Prosigue,
prosigue, que estoy temiendo
que para oírte me falte2620
el juicio y el sufrimiento.
(¡Ah, mal caballero, ingrato, Aparte
bien pagabas mis deseos
casándote con Estela!)
LEONOR: Palabra de casamiento2625
le dio don Juan, ya lo sabes,
disculpa que culpa ha hecho
la inocencia en las mujeres;
mas dejóla, ingrato, a tiempo
que yo la amaba, Fernando,2630
con tan notables efectos,
que el alma dudó tal vez
respiraciones y alientos
en el pecho, y animaba
la vida en el dulce incendio2635
de la beldad de Leonor
corrida en los escarmientos
de la traición de don Juan.
Y obligándome primero
con juramentos –que amando2640
todos hacen juramentos–
me declaró de su historia
el lastimoso suceso
con más perlas que palabras;
mas yo, amante verdadero,2645
la prometí de vengar
su agravio, y dando al silencio
con la muerte de don Juan
la ley forzosa del duelo,
ser su esposo y lo he de ser,2650
don Fernando, si no muero
a manos de mi enemigo.
A Flandes vine, sabiendo
que estaba en Bruselas. Soy
noble, honor sólo profeso.2655
Ved si es forzoso que vengue
este agravio, pues soy dueño
de él y de Leonor también.
JUAN: No lo serás. ¡Vive el cielo!
FERNANDO: ¿Hay mayores confusiones?2660
¡Hoy la vida y honor pierdo!
¡Ah, hermana fácil! Don Juan,
mal pagaste de mi pecho
las finezas.
JUAN: (De corrido Aparte
a mirarle no me atrevo.)2665
A saber que era tu hermana…
FERNANDO: ¿Qué hicieras? No hallo medio
en tanto mal, Ludovico.
LEONOR: Yo la adoro.
JUAN: Yo la quiero.
LEONOR: (¡Qué gusto!) Aparte2670
JUAN: (¡Qué pesadumbre!) Aparte
LEONOR: (¡Qué satisfacción!) Aparte
JUAN: (­Qué celos!) Aparte
Yo no me puedo casar
con doña Leonor, es cierto,
aunque muera Leonardo;
antes moriré primero.2675
¡Ah, si hubiera sido honrada!
FERNANDO: ¡Qué laberinto tan ciego!
Dice bien don Juan, bien dice,
pues si casarla pretendo
con Leonardo, ¿cómo puede,2680
vivo don Juan? Esto es hecho.
Todos hemos de matarnos.
Yo no hallo otro remedio.
LUDOVICO: Ni yo le miro –¡por Dios!–
Y ése es bárbaro y sangriento.2685
LEONOR: En efecto, si Leonor
no rompiera el lazo estrecho
de tu amor, y si no hubiera
admitido mis empeños,
¿la quisieras?2690
JUAN: La adorara.
LEONOR: Pues a Leonor verás presto,
y quizá de tus engaños
podrás quedar satisfecho.
JUAN: ¿Dónde está?
LEONOR: En Bruselas.
JUAN: ¿Cómo?
LEONOR: Esperad aquí un momento.2695
Vase doña LEONOR y salen ESTELA, LISARDA, FLORA, RIBETE, TOMILLO
ESTELA: ¿Don Leonardo con don Juan
de disgusto?
RIBETE: Así lo entiendo.
TOMILLO: ¡Ay, mi bolso y mis escudos!
LISARDA: No está Leonardo con ellos.
ESTELA: Señores, ¿qué ha sucedido?2700
FERNANDO: No sé qué os diga, no puedo
hablar.
LISARDA: Ludovico, escucha.
LUDOVICO: (De ver a Estela me ofendo, Aparte
después que oí a mis oídos
tan desairados desprecios.)2705
¿Qué decís, Lisarda hermosa?
LISARDA: Don Leonardo, ¿qué se ha hecho?
¿Dónde está?
LUDOVICO: Escuchad aparte.
FERNANDO: (¡Qué mal prevenidos riesgos! Aparte
Hoy he de quedar sin vida2710
o ha de quedar satisfecho
mi deshonor. ¡Ay, hermana,
el jüicio estoy perdiendo!)
TOMILLO: Flora, vamos a la parte.
FLORA: ¿A qué parte, majadero?2715
TOMILLO: Ribete…
RIBETE: ¿Qué es lo que dice?
TOMILLO: Digo que soy un jumento.
RIBETE: ¿Dónde está Leonor? ¡Que se haya
metido en tales empeños!
Sale doña LEONOR, dama bizarra
LEONOR: Hermano, Príncipe, esposo,2720
yo os perdono el mal concepto
que habéis hecho de mi amor,
si basta satisfaceros
haber venido constante
y resuelta…2725
RIBETE: ¿Qué es aquesto?
LEONOR: Desde España hasta Flandes,
y haberme arrojado al riesgo
de matarme tantas veces;
la primera, en el terrero
retirando a Ludovico2730
y a mi propio esposo hiriendo,
y hoy, cuando guardó a Palacio
mi valor justo respeto,
y deslumbrando a mi hermano,
fingir pude engaños nuevos,2735
y ahora, arrojada y valiente,
por mi casto honor volviendo,
salí a quitarle la vida
y lo hiciera –¡vive el cielo!–
a no verle arrepentido,2740
que tanto puede en un pecho
valor, agravio y mujer.
Leonardo fui, mas ya vuelvo
a ser Leonor. ¿Me querrás?
JUAN: Te adoraré.2745
RIBETE: Los enredos
de Leonor tuvieron fin.
FERNANDO: Confuso, hermana, y suspenso
me ha tenido tanto bien.
LUDOVICO: ¿Hay más dichoso suceso?
ESTELA: ¿Leonardo? ¿Así me engañabas?2750
LEONOR: Fue fuerza, Estela.
ESTELA: Quedemos
hermanas, Leonor hermosa.
Fernando, ¿de esposo y dueño
me das la mano?
FERNANDO; Estas dichas2755
causó Leonor. Yo soy vuestro.
LUDOVICO: Ganar quiero tu belleza,
Lisarda hermosa. Pues pierdo
a Estela, dame tu mano.
LISARDA: La mano y el alma ofrezco.2760
RIBETE: Flora, de tres para tres
han sido los casamientos.
Tú quedas para los dos
y entrambos te dejaremos,
para que te coman lobos,2765
borrica de muchos dueños…
ESTELA: Yo te la doy, y seis mil
escudos.
RIBETE: Digo que acepto
por los escudos, pues bien
los ha menester el necio2770
que se casa de paciencia.
TOMILLO: Sólo yo todo lo pierdo;
Flora, bolsillo y escudos.
LEONOR: Aquí, senado discreto,
valor, agravio y mujer2775
acaban. Pídeos su dueño,
por mujer y por humilde,
que perdonéis sus defectos.

FIN DE LA COMEDIA

Scroll to Top