JORNADA TERCERA
Salen don JUAN como preso, y don ALONSO
ALONSO: Mándame que os sepulte2165
en esta fortaleza
y, porque mi piedad no dificulte
tan desconforme acción a su grandeza,
le han de dar dos testigos
fe de que muerto os vieron.2170
No sabe que los dos somos amigos,
y así la infeliz noche que os prendieron
–si resuelto valiente, no advertido–
me encargó vuestra guarda
y la acepté gustoso, porque ha sido2175
acción de la amistad, cuando es gallarda,
tomar por cuenta suya su suceso;
pues a teneros otro que yo preso,
¿quién duda que al infante obedeciera
y ejecutor de vuestra muerte fuera?2180
En fin, amigo, en tan preciso extremo
temo al infante, daros muerte temo;
mas si admitís la traza que aventuro,
vos viviréis y yo estaré seguro.
Ved si os parece cuerda2185
porque os vos no os perdáis o no me pierda.
JUAN: Finezas habéis hecho
por mí tan ventajosas
que, dejándose atrás las fabulosas
de los Damones, Pílades, Zopiros,2190
admirarlas podré; mas no serviros
de suerte que a mi empeño satisfaga,
que al primer beneficio nunca hay paga.
Pero, si con mi muerte
sosiega la fortuna tempestades2195
y la enemiga suerte
templa en mi esposa bárbaras crueldades
con que el infante intenta
rendir su honesta fe para mi afrenta,
¿no son medios mejores2200
que yo desdichas venza y vos temores?
Tiénenla sus crueldades retirada,
de estados y opinión desposeída,
y tan necesitada
que aun para lo forzoso de su vida2205
desea la condesa
las sobras de la más mediana mesa.
Sus parientes, su misma sangre huye
ampararla, fingiendo aborrecerla;
que como la atribuye2210
el conde tanto insulto y, por torcerla
con la necesidad, muestra procesos
de ilícitos excesos,
tiemblan manchas de honor prudentes todos
como se le faltara al poder modos2215
para verificar cualquier quimera
contra sus enemigos,
y en las cortes el oro no supiera
las firmas falsear y los testigos.
Muriendo yo, serenarán los cielos,2220
volverá a su opinión mi esposa bella,
casaráse con ella
el conde sin estorbo de mis celos,
no temerá mi honor que le desdoren.
Podrá ser que me lloren2225
mis mismos enemigos,
de mi lealtad testigos,
puesto que el interés su pecho abrase;
que no hay rencor que del sepulcro pase.
ALONSO: La desesperación es cobardía2230
indigna del valor que el cielo os fía.
Yo he de afirmaros muerto.
Un primo y un hermano
tengo aquí y sé de cierto
que vituperan el rigor tirano2235
con que el conde os persigue.
Siendo mi sangre, pues, y ésta piadosa,
no es mucho que se obligue
a fingir la tragedia lastimosa
de vuestra muerte oculta.2240
Persuadiránle, pues, que aquí os sepulta,
en fe de su prece[p]to,
la noche, la obediencia y el secreto.
Mostrarémosle luego ensangrentados
los tres vuestros vestidos.2245
Sosegará el recelo a sus cuidados,
y con otros groseros y fingidos,
huyendo de las manos de la muerte,
tendrá que agradecerme vuestra suerte.
O resolveos en esto2250
o no os agrvie que a mi noble trato
os imagine ingrato.
JUAN: Segunda vez por vos me engolfe, expuesto
al mar de los peligros, que excusara
si en el sepulcro los depositara,2255
porque alargar la vida a un desdichado
no es piedad, es rigor disimulado.
Pero en efecto, amigo,
mi gusto por el vuestro contradigo.
Muera yo para todos,2260
viviré para vos, para mi Elena.
Deberáos los alivios de su pena.
ALONSO: Sí; mas, don Juan, ya veis si el conde alcanza
que estáis libre por mí que a su venganza
me expongo.2265
JUAN: Siempre anduvo recatado,
don Alonso, el Amor acompañado
de honor y de recelos advertidos.
Perdedlos vos, y apercibid vestidos
que deslumbren curiosas atenciones,
pues sigo vuestras fieles persuasiones2270
entretanto que llega
nuestro rey; que me afirman que navega,
Cerdeña sosegada,
a Barcelona su triunfante armada;
que en mi inocencia y su justicia espero2275
ardides deshacer del conde fiero.
Vanse. Sale ENGRACIA llorando, que trae unas almohadillas. Serán de flancas que se abren y las cubiertas de tafetán o raso negro y un azafata de labores curiosas y doña ELENA en hábito muy llano
ELENA: Yo, mi Engracia, te agradezco
la lástima y compasión
que deben a tu afición
las desdichas que padezco;2280
pero a los ojos perdona
de tu fe tantas señales,
que no son males los males
que Amor con gustos sazona.
¿Ves los temosos rigores2285
con que el infante crüel
intenta que de tropel
su crueldad y mis temores
den con mi firmeza en tierra?
¿Las culpas que a mi lealtad2290
levanta? ¿La falsedad
cohechada? ¿Que me destierra,
presa a vista de la corte,
porque el tenerla presente
más mis pesares aumente,2295
menos mis ansias reporte?
¿Los estados que me quita?
¿La hacienda que enajenada,
y al fiscoreal aplicada,
lo preciso me limita?2300
¿Parientes que se resuelven
en usurparme mi estado,
que para el que es desdichado
deudas los deudos se vuelven?
¿El extremo a que me humilla?2305
¿La estrechez con que estoy presa,
pues necesita mi mesa
socorros de la amohadilla?
Pues aumenten desleales
amenazas y rigores;2310
que cuanto fueren mayores,
hay un bien entre estos males
con que endulzándose van,
sin que igualen todos ellos
al gusto de padecellos2315
doña Elena por don Juan.
ENGRACIA: Yo, que tus trabajos siento,
sin esa ayuda de costa,
como tengo más angosta
el alma y el sufrimiento,2320
llevo sin paciencia el ver
que si no labra o dibuja
curiosidades tu aguja,
no tenemos qué comer.
¿Condesa y necesitada2325
a que nos compre una tienda,
lo que tu valor la venda,
de tus deudos olvidada,
y del conde perseguida?
ELENA: Así, Engracia, haré mayor2330
la alabanza de mi amor;
que, puesto que encrecida
Penélope –porque ausente
su consorte, los veinte años
entretuvo con engaños2335
tanto amante pretendiente–
como no necesitaba
de la tela que tejía,
Siéntase a hacer labor
si de noche deshacía
lo que con el sol labraba,2340
no fue mucha sutileza
–cuando la necesidad
no apretaba en su lealtad
cordeles de la pobreza–
la de su ardid engañosa,2345
ni gran cosa deshacella,
no habiendo de comer de ella.
Dejóla rica su esposo;
que para obligarla basta
y sobra. El milagro fuera2350
hallarla, cuando volviera,
perseguida, pobre y casta.
ENGRACIA: Para todo hallas salida.
Celebre el mundo tu amor.
Tus discursos y labor2355
te alivien entretendida.
Entretanto que llevo ésta
a quien medra en su barato,
habla con ese retrato,
enamorada y honesta;2360
que es solamente el caudal
que escapó del conde infante.
Tenle tú siempre delante
que no hay bien para ti igual.
Sobre la puerta esté un retrato de don JUAN todo entero
Daréme toda la prisa2365
posible para volver
a aliñarte de comer;
que, pues que el hambre guisa
manjares de sazón llenos,
y para ella no hay pan malo,2370
si no hallare otro regalo
los duelos con pan son menos.
Vase. ELENA hace labor mirando a veces el retrato y sale don JUAN, de labrador, con capote de dos aldas y caperuza, en cuerpo
JUAN: (Deseo, en violencia tanta, Aparte
resistirme. Es por demás.
Los pasos que doy atrás2375
mi amor me los adelanta.
Mi muerte se ha divulgado;
este traje me asegura.
Teme mi corta ventura
si a la noticia ha llegado2380
que no vivo de mi esposa,
o que se quite la vida
o que pobre y perseguida
se rinda su fe animosa.
Asegurarla es mejor,2385
y excusaré de esta suerte
o los riesgos de su muerte,
o los que teme mi honor.
Pero, ¡ay cielos! aquí está,
que no exhalaran las flores2390
de esta quinta los olores
que su hermosura les da
a faltarles su presencia.
Labrando está. Calidad
en que la honesta beldad2395
hace al vivo resistencia.
Mi muerte sin duda ignora,
porque a saberla bordara
el cambray desde la cara
con las perlas que amor llora.2400
Niño dios, desde estas murtas
examinemos primores,
pues para ti no hay favores
como los que escondido hurtas.)
Al retrato
ELENA: Bien mío, podreos decir2405
que si os he de contemplar,
ni con vos podré labrar,
ni sin vos podré vivir.
Imposible es resistir
la vista, en cuyos despojos,2410
olvidados mis enojos
y mis sentidos en calma,
se va la atención al alma,
y ésta tras vos por los ojos.
Mirad, mi bien, que le rigor2415
con las armas del poder,
para darme de comer,
me ejecuta en la labor.
Por conservar vuestro honor
es sabroso este cuidado,…2420
Pícase un dedo con la aguja y exprímese la sangre
¡Ay, cielos! ¡Ay, dueño amado!
Hasta mudos lisonjeros
me venden tan caro el veros
que la sangre me ha costado.
Presagio funesto ha sido.2425
¡Sangre, amores, por miraros!
Sacaránla por sacaros
del pecho en que habéis vivido.
Mas démosle otro sentido
favorable a mis antojos2430
por divertir mis enojos.
Digamos contra mi miedo;
que a veros se asoma al dedo
envidiosa de los ojos.
Han caído sobre la labor dos gotas de sangre
Manché al cambray la pureza,2435
mas juntos están mejor
con la sangre de mi amor
lo blanco de mi limpieza.
Armas son de la fineza
que mi amor conservar trata.2440
Viértala la suerte ingrata,
que no parecerán mal
dos finezas de coral
en campo honesto de plata.
Atarla quiero un listón;2445
Sácale de la almohadilla negro y átasele
que si a mi esposo ha buscado
más al vivo retratado
le tiene en mi corazón.
En la común opinión
no tiene Amor otra hacienda2450
que la sangre en que se encienda
y, si sois su aliento vos,
fineza es que andéis los dos,
Amor y sangre, con venda.
JUAN: (¡Dichosas persecuciones Aparte2455
pues compraron tan barato
las glorias para un retrato
que envidian mis atenciones!
Volved otra vez, prisiones.
Medrará con vuestra usura2460
experiencias mi ventura
ya feliz, ya no crüel.)
Halla dentro de la caja ELENA un papel cerrado
ELENA: ¡Válgame Dios! ¿Qué papel
turbar mi quietud procura?
¡Ah, Engracia! No es tan leal2465
la fe que tu amor profes.
Lee
“A doña Elena, condesa…
–¡Ah, cielos!–…de Belrosal…”
JUAN: (¡Qué prevenido fiscal Aparte
de mis gozos fue el recelo!2470
¡Qué presto marchita el hielo
las flores de mi esperanza!
¡Qué en breve el mar en bonanza
se empieza a turbar mi cielo!)
ELENA: No habéis vos, papel, venido2475
a patrocinar mi honor;
que indicios da de traidor
el extranjero escondido.
Pero habéis cuerdo escogido
el sitio que aquí os oculta,2480
pues de su hechura resulta
un sepulcro y, si se advierte,
profeta fue de su muerte
quien en vida se sepulta.
Como la víbora envuelta2485
en la flor, que el hortelano
apenas la vio en la mano
cuando medroso la suelta,
ansí asustada y resuelta
tiemblo vuestra contagión.2490
No os leerá mi turbación;
que quien recela el engaño
y le escucha, ya a su daño
da tácita permisión.
Volad, llevadle en pedazos2495
a vuestro autor la respuesta.
Arrójale en cuatro pedazos
JUAN: (Hazaña que es tan honesta Aparte
corónese con mis brazos.
Voy a darla mil abrazos.)
ELENA: Pero,… inadvertencia mía,2500
más de mí mi amor confía,
porque hüír antes de ver
del enemigo el poder
es cupable cobardía.
Levántase y coge los pedazos
JUAN: (Detente, mi bien, no admitas Aparte2505
indicios que la honra teme,
pues mancha, cuando no queme,
el fuego que solicitas.)
Asiéntase
Palabras al aire escritas,
experimentad en mí;2510
que, pues que audiencia os di,
soy de la lealtad trasunto.
Los rotos pedazos junto.
Junta los pedazos sobre la almohada
JUAN: (¡Ah, cielo!) Aparte
Lee
ELENA: Y dicen ansí:
“En la muda oscuridad2515
de esta noche sola estriba,
condesa, que don Juan viva
y vos cobréis libertad.
Feriadme vuestra beldad,
y advertid que es sin provecho2520
querer guardar en el pecho
el honor que me resiste,
porque éste sólo consiste
en el nombre y no en el hecho.”
Levántese
Mientes, torpe adulador,2525
que no es virtud suficiente
la que celebra la fente
si en sí no tiene valor.
Hácele añicos y arrójale
Hipócrita es el honor
que temiendo al “qué dirán”2530
de la opinión que le dan
inútil crédito espera.
¿Qué importa que don Juan muera,
si muere honrado don Juan?
Ya mi sangre por primicias2535
he consagrado a su fama;
que la que aquí se derrama
ganó al honor las albricias.
A desvanecer malicias
me lleva mi impulso honesto.2540
Responderé al descompuesto
infante resoluciones
que avergüencen persuasiones
de su amor. Pero, ¿qué es esto?
JUAN: (Gente ha entrado. Dilatemos Aparte2545
a coyuntura mejor
el manifestar, Amor,
de mi gozo los extremos.
A la noche volveremos,
donde pague mi ventura2550
empeños de esta pintura,
mostrando su original
por una Elena leal,
la firmeza en la hermosura.)
Vase. Sale doña JUSEPA, de luto
JUSEPA: Condesa, don Juan es muerto;2555
que piensa el conde engañoso
facilitarse esperanzas
quitándolas este estorbo.
Yo vi, en su sangre bañados,
los vestidos generosos,2560
flores de un mayo apacible
que ya ha secado el agosto.
Negará el conde crueldades,
ofreciéndote a tu esposo
vivo y libre; que pretende2565
este cambio en tus oprobios.
Pero si de estos ardides
no sale su engaño airoso,
cuando viudeces te enluten,
está prevenido de otros2570
que burlen tus esperanzas,
prometiéndote, en retorno
de posesiones presentes,
imposibles desposorios.
Alegará que, ya libre2575
del cautiverio amoroso
que enajenó tus potencias
enlazo al tálamo roto,
mejoras con él de dueño,
asegurando los votos2580
que en sus futuras coyundas
truequen tu pesar en gozos.
Ofreceráte la mano;
mas no, condesa, no ignoro
que en la sangre de tu dueño2585
bañada te cause asombros.
Los escarmientos te enseñen
que el deseo caviloso
vuela en promesas de pluma
y cumple en plazos de plomo.2590
Ejemplo, casada, diste
a que te celebren todos;
añade, viuda, a tu fama
los prodigios mauseolos.
No te acobarden los riesgos2595
con que aleves testimonios
se oponen a tu inocencia,
pues tiene el tiempo dos rostros,
y si te asombra el horrible,
enseñandote el piadoso,2600
verás que al fin la verdad
corre al engaño rebozos.
No la pobreza que pasas
te precipite tampoco;
riquezas y estados tengo2605
dispuestos a tu socorro.
Ídolo de don Juan fuiste;
como tal te reconozco.
Los bienes de los difuntos,
plebeyos o generosos,2610
se ponen en almoneda.
Imagina, pues, que compro,
en fe que eres prenda suya,
su amor en ti, y que transformo
en tu pecho mis cuidados;2615
en él a don Juan adoro,
la casa en que está, la prenda,
la joya y el escritorio.
Ya se nos descubre el puerto,
ya del conjurado golfo2620
que tanto te ha derrotado
la playa nos muestra Apolo.
Si hasta agora naufragste,
presto darán penas fondo
en la venganza que espero2625
del rey, afable y piadoso.
Las costas de Cataluña,
sosegado el alboroto
de los sardos, nos le ofrecen
en sus arenales rojos.2630
En busca suya me parto.
¿No creas que, si me postro
a sus siempre invictos pies,
si en tu inocencia le informo,
si del sangriento homicida2635
las crueldades le propongo,
sus desatinos le cuento
y sus favores imploro,
que a la sabrosa venganza
niegue amparos, huya el rostro,2640
iras temple, olvide insultos,
mire ciego, escuche sordo?
Mañana me parto a verle.
Alivia este plazo corto
congojas con el deseo,2645
que he de vengarte si torno.
Y adiós, amiga del alma,
que este nombre nos es propio,
pues ya en desdichas iguales
tus mismas fortunas corro.2650
Vase [doña JUSEPA. Habla doña ELENA] al retrato
ELENA: No extrañáis, caro inocente,
el silencio que en mis ojos
niega conductos al llanto
y al tormento desahogos;
que penas que hallan salida2655
rompiendo al pesar estorbos
y, para alivio del alma,
puedan dilatarse al rostro.
No son ansias, no son penas.
Aquel río, sí es furioso,2660
que en la estrechez de la madre
no se divide en arroyos;
mortal, sí, aquel sentimiento
que al corazón busca sólo
y sin derramar sus fuerzas,2665
asalta su imperio angosto.
Lloren pesares pequeños,
en fe de que son tan flojos
que, desatándose en agua,
libran la paga en sollozos;2670
que si es quinta esencia el llanto
de la sangre que provoco
a la venganza que intento,
y desperdicio el socorro
que en ella mi agravio espera,2675
¿de qué suerte, caro esposo,
consegguiré sus afectos
si inadvertida la arrojo?
Creyó el aleve homicida
desanudar amorosos2680
lazos que con verdes nudos
medró la hiedra en el olmo.
Cortó sus ramas la muerte;
mas permaneciendo el tronco
puesto que seco y sin vida,2685
¿qué importa, si éste es su apoyo?
No están sujetas las almas
al cuchillo riguroso,
ni a la duración caduca
amor de los cuerpos toscos.2690
Inseparable con ella
se parte al clima remoto
donde eternice deleites
y el pesar no asalte al gozo.
Mi amor, malogrado mío,2695
como accidente forzoso
del alma que tras vos vuela,
os sigue a los dulces ocios
de la quietud que os alista;
que bien puede –aunque no rotos2700
lazos del cuerpo– buscaros
en éxtasis y en arrobos.
Vivo el engaño os me ofrece,
del conde tirano estorbo,
en cambio de la torpeza2705
que le ha despeñado loco.
Venzan engaños a engaños,
ardides triunfen de oprobios,
crueldades paguen crueldades,
agravios castiguen monstruos.2710
A la torpeza me llama
con un papel y con otro.
Las ansias disimulando
que dentro del alma escondo,
haré que esta noche venga2715
a dar motivo hazañoso
a los libros, a las plumas,
al escarmioento, al asombro,
de que no siempre ha postrado
al humilde el poderoso,2720
el engaño a la inocencia,
ni a la honestidad el oro.
Porque yo, prenda querida,
serviré de ejemplo a todos
de que no temen peligros2725
finezas con que os adoro.
Vase. Sale don JUAN cubriéndose la cara conn el capote, y BUÑOL que va tras él buscándole el rostro
BUÑOL: Hombre del diablo, ¿qué quieres.
que no hay echarte de aquí?
¡Una hora andando tras ti
y nunca saber quién eres!2730
Sombra, trasgo, labrador,
mirémonos por su tanda,
que parece que se te anda
la cabeza alrededor.
Buscándole la cara por los hombros
Habla siquiera tantico.2735
detente, que me enloqueces.
¡Vive el cielo! Que pareces
remate del villancico:
“Linda aplicación te di,
pues tus plantas nunca quedas:2740
Hollando las flores,
cruzando veredas,
corriendo y saltando
de aquí para allí,
enturbian las fuentes,2745
inquietan las ramas,
tras por acá, mas tras por aquí;
y las hojas de las retamas
parecen estrellas
que imitan las llama2750
y cantan al alba
su quiquiriquí:
tras por acá, mas tras por aquí.”
Vete, ya que no te he visto,
pues que la puerta te muestro.2755
éntrase por las piernas y saca el rostro BUÑOL por entre ellas, dscubriendo el de don JUAN
Ésta es treta de maestro.
¡Cogido os he, vive Cristo!
¡Don Juan! ¡Señor de mi vida!
Pues, ¿tú con Buñol crüel,
en la lealtad lebrel?2760
¿Es ésta paga debida
a lo que por ti he llorado?
¿Tú escrupuloso conmigo?
JUAN: Téngote por mi enemigo.
BUÑOL: Será por verme crïado2765
de quien debo aborrecer,
pero fineza fue mía
servirte de doble espía,
y tal vez de entretener
resoluciones violentas2770
del conde descaminado.
JUAN: Poco sirvió tu cuidado
pues no reprimiste afrentas
que algún doméstico vil
contra mi honor solicita.2775
BUÑOL: Engracia al conde visita,
y su interés feminil
me ocasiona a maliciar
el “plegue a Dios” de la aldea,
con lo de “orégano sea.”2780
Pues tanto salir y entrar,
volviendo a la luz la espalda,
y oliendo el poste primero,
como gozque forastero
entre perrillos de falda,2785
darme un mantazo en los ojos
y andarse cuchicheando
con el infante, buscando
rincones, son trampantojos.
Anoche estuvo con él2790
y no sé lo que la dio;
que hasta el amnto se rio
al despedirse.
JUAN: Un papel,
contra su lealtad Bellido,
contra mi quietud Sinón.2795
En fin, con tanta atención,
¿se te ha, Buñol, escondido
la muerte que don Alonso
afirme de mí al infante?
BUÑOL: Vivas más que un elefante,2800
sin agüeros de un responso.
Algún ardid provechoso
te dio libertad y vida.
No es bien que agora te pida
cuenta de él, porque es forzoso2805
que el sol que se nos desmaya
con la noche traiga al conde.
Por esas matas te esconde;
volveré cuando se vaya.
JUAN: Dame esa capa y espada;2810
Dásela[s] con el sombrero
que, puesto que mi obediencia
por señor le reverencia
y en él tengo retratada
la person de mi rey
pues gobierna en su lugar,2815
defender y respetar
me mandan mi honor y ley.
BUÑOL: Bien pueden compadecerse
esas dos cosas, mas mira…
JUAN: La lealtad templa la ira,2820
y el honor saber valerse
de su derecho y acción.
Yo procuraré cumplir
con uno y otro, o morir.
BUÑOL: Si lo estás en su opinión,2825
como afirmas, no ocasiones
que le estés con certidumbre.
JUAN: No teme amor.
BUÑOL: Dios te alumbre
en los riesgos que te pones.
Voyle a esperar a la puerta.2830
Los biombos de estas ramas,
ya romeros, ya retamas,
te encubran; que, pues despierta
la noche y el sol se duerme,
no puede el conde tardar.2835
(¡Maretas, y yo en el mar! Aparte
Un dedo estoy de perderme.)
Vase. Sale ENGRACIA
ENGRACIA: Amor, si al conde has traído,
y en prueba de que eres dios
le avisaste por los dos2840
de imposibles que ha vencido,
su amor queda satisfecho,
y con no más que una acción
libro a don Juan de prisión,
a su Elena del estrecho2845
en que está, y yo medro albricias
que el pie me saquen del lodo,
luego serán para todo
provechosas mis malicias.
Pero, ¡ay cielos! ¿Quién se esconde2850
aquí? ¿Si acaso me oyó?
[Don JUAN] rebozado. Detiénela
JUAN: No temas, Engracia.
ENGRACIA: ¿No?
Pues, ¿quién sois vos?
JUAN: Soy el conde.
ENGRACIA: ¿Conde, y no más? ¿Sin abrazos?
¿No habéis vos dichas oído2855
que mi gozo inadvertido
desperdició? Acorto plazos.
Conde, no hay artillería,
sacre, esmeril, escopeta,
que en una mujer discreta2860
allanen la batería
como un papel sazonado,
que vuela por lo ligero,
mueve por lo lisongero,
hechiza por lo estudiado,2865
y por lo amoroso abrasa.
Poco las palabras valen;
que por donde entran se salen,
y un papel se queda en casa
que repite la lección,2870
y sin perdonar al sueño,
patrocinando a su dueño,
facilita la ocasión.
Más pudo vuestro papel
que promesas, amenazas,2875
blanduras, rigores, trazas;
pues mi señora por él
os llama, os quiere, os admite,
y puesto que no os escriba,
por ser yo respuesta viva,2880
franca la puerta os permite
donde, obligándoos galán,
en fe de lo que os estima,
con sus desgracias redima
la vida de su don Juan.2885
Ya conocéis su recato.
A escuras, conde, os espera;
que la luz es bachillera.
Entrad sólo de aquí a un rato,
y gozad, pues os le ofrece,2890
de las sombras el sosiego;
que como el Amor es ciego
las tinieblas apetece.
Vase
JUAN: ¡Válgame Dios! ¿Qué he escuchado?
¿Qué me ha dicho esta mujer?2895
¿Arrojaráse a creer
imposibles mi cuidado?
¿Tan cerca, honor lastimado,
puede en la belleza andar
el querer del desdeñar?2900
¿Del negar el permitir?
¿Que sea el fin del pedir
principio del otorgar?
¿Al conde? ¡Cielo! ¿Al infante,
quien para vengarse de él2905
mil piezas hizo el papel
que admiró su fe constante?
¿En una hora, en un instante,
desdén y consentimiento,
amor y aborrecimiento,2910
facilidad y firmeza?
¿Tendrán tanta ligereza
el ave, la pluma, el viento?
¿Qué importó romper razones
por no obligarse a creellas2915
si después, para leellas
volvió a juntar sus renglones?
¡Qué de necias presunciones
al honor han despeñado!
Leyóle, y como el cuidado2920
no dio crédito al temor,
rasgó honesta el borrador
y torpe guardó el traslado.
Intolerable pensión
del tálamo Amor recibe,2925
¡válgame el cielo!, que escribe
en sueños nuestra opinión.
Sueños las mujeres son.
¿La primera no se cría
entre sueños? ¿No dormía2930
entonces su esposo y dueño?
Luego, si no es más que un sueño,
loco es quien en sueños fía.
Salen el CONDE y don ALONSO
CONDE: En el alma me pesa
de mi resolución y vuestra priesa.2935
Mandéos darle muerte;
mas no os creí de modo ejecutivo
que, presuroso en malograr su suerte,
muerto me asombre quien me ofende vivo.
Vos fuistes, en efe[c]to2940
más fiel que yo quisiera a mi prece[p]to.
ALONSO: Gran señor, el deseo
que tuve de agradaros…
CONDE: Déboos esa fineza, ya lo veo;
desempeñarme pienso con honraros2945
cual merecéis. Llegó mi piedad tarde.
Andad con Dios.
ALONSO: Mil años Él os guarde.
Vase
CONDE: ¡Ah, joven malogrado!
Mi amor desbaratado,
báarbaro jardinero,2950
cortó las flores de abril primero.
¡Oh, si como el poder las vidas quita
pudiera restaurarlas!
El cielo para el bien nos le limita
y nos deja el pesar para llorarlas.2955
¡Pluguiera a Dios me hiciera el desengaño
poderoso en el bien como en el daño!
Diviértase mi pena
con la tiniebla oscura
que, propicia a mi amor, torcer procura2960
el rigor invencible de mi Elena.
En busca voy de Engracia.
Si me promete mi papel su gracia,
de puro amante loco,
poco premio es mi estado, el reino es poco.2965
Vase
JUAN: A mi deshonra acude.
¡Qué fácilmente darle muerte pude!
¡Que de ello a mi respeto me he debido!
A mí mismo me estoy agradecido.
Vamos, honor, a averiguar quimeras;2970
que aun dudo si las sueño.
No morirá el infante, que es mi dueño;
yo sí, pesares moriré de veras,
ya que lo estoy fingido,
si es verdad que mi esposa me ha ofendido2975
y estima en más mi vida que su fama,
que no teme morir quien su honor ama.
Vase. Sale doña ELENA de luto, como de noche, con una pistola
ELENA: Simbolizan los horrores
de esta negra oscuridad
con la viuda soledad2980
de mis difuntos amores.
Vístanse de mis colores,
pues unos y otros mortales,
a imitación de mis males,
iguala una misma suerte2985
las tinieblas y la muerte
que a todos nos hace iguales.
De las dos valerme entiendo
porque, injurias castigando,
muera contenta matando,2990
pues ya viviré muriendo.
Al descuido está durmiendo;
despierte en mí mi cuidado.
Veréis, dueño malogrado,
que ni amor sabe temer2995
ni es poderoso el poder
si apura desmasïado.
Salen BUÑOL y don JUAN
BUÑOL: Esta sala es la que habita
y aquélla en la que reposa;
su oscuridad temerosa3000
verla te imposibilita.
Guiándote voy a tiene;
que de las veces que entré
de memoria el sitio sé.
Refrena tu sentimiento,3005
por Dios, y hacia aquí te esconde.
Sabré si vino el infante,
y avisaréte al instante.
Vase
ELENA: ¡Oh, si ya llegase el conde!
JUAN: ¡Vida el cielo! Que le aguarda3010
y que su amor impaciente,
olvidado de mí, siente
siglos las horas que tarda.
¡Oh, indicios averiguados!
No imaginé yo creeros,3015
mas para ser verdaderos
bastaba ser desdichados.
No por darme libertad
atropella obligaciones
quien de breves dilaciones3020
se queja a la oscuridad.
Solamente en su firmeza
se conservaba mi vida.
Muramos, está perdida,
ella y yo, pues no hay belleza3025
que se resista constante.
ELENA: (Parece que habla entre sí Aparte
no sé quién. ¿Si conseguí
mi esperanza?) ¿Es el infante?
Llégase y don JUAN disimula la voz
JUAN: Soy quien, como acostumbrado3030
a desprecios y rigores,
incrédulo a los favores
que Amor me ha facilitado,
admirando lo que escucho,
dudo de lo que no veo.3035
ELENA: Imitáis a mi deseo;
que os juro, conde, que ha mucho
que trazaba esta ocasión,
puesto que el vivir mi esposo
sirvió de estorbo forzoso3040
que enfrenó su ejecución.
Mas, pues ya le goza el cielo,
y vos, por librarme de él,
de puro amante crüel,
aseguráis mi recelo,3045
dueño de mi libertad,
despondré de ella y de mí.
JUAN: Luego, ¿ya sabéis que abrí
puerta a mi felicidad
con su muerte?3050
ELENA: En sus despojos
me enseñaron mal vertida
la sangre que el homicida,
poniéndomela a los ojos,
quiso que en exceso tanto
mi pesar la costa hiciese3055
porque por ellos vertiese
su sangre el alma en mi llanto.
JUAN: (Don Alonso fue, sin duda, Aparte
quien, sin permisión del conde,
experimentó hasta donde3060
llegó su fe, y si se muda
viuda quien ejemplo ha sido
de la virtud desposada.)
Todo esto, condesa amada,
puede un amor atrevido3065
que llevaba mal el veros
empleada en desiguales
coyundas, cuando las reales
recelan el mereceros,
puesto que, amándole tanto,3070
admiro el que os consoléis
tan presto.
ELENA: Vos sólo hacéis
oposición a mi llanto,
porque es de suerte el deseo
que me llama a esta ocasión,3075
y tal la satisfacción
que he de sacar de este empleo
que, a pesar de mis desvelos,
estimo el aseguraros
tanto, que aun no quiero daros,3080
llorando a un difunto, celos.
JUAN: Extremos de tanto amor
no con palabras presumen…
(¡Ah, cielos! Que me consumen Aparte
las ansias de mi dolor.)3085
…mis dichas satsifacerlos.
Dadme de esposa la mano.
ELENA: (Para vengarme, tirano, Aparte
no para corresponderlos.)
Está la diestra impedida3090
que, en efecto, se la di
a don Juan y le admití
por dueño en ella; y no ovlida,
aunque difunto, la fe
de su amor, puesto que en vano,3095
y estando viuda esta mano,
no es fineza que os la dé.
Ésta otra sí, que más cuerda
excusó esa obligación,
y el lado del corazón3100
la autoriza, aunque es la izquierda;
que hasta en esto me debéis
primores que Amor procura.
JUAN: (¡Ah, aleve! ¡Ah, ingrata! ¡Ah, perjura!) Aparte
¿Qué andáis buscando? ¿Qué hacéis?3105
ELENA: El pecho la mano os toca
recelosa, y con razón;
que no afirma el corazón
lo que publica la boca;
que juzgo en vos muy distante3110
el alma de vuestros labios.
JUAN: (Vengad, honor, mis agravios.) Aparte
ELENA: (Muera, honor, el cruel infante.) Aparte
Tiéntale [ELENA] con la mano izquierda el pecho y apúntale con la derecha la pistola. Quiere disparársela y don JUAN saca la daga para darle con ella, y sale BUÑOL con luz
BUÑOL: El conde ha venido ya.
¿Si con don Juan ha encontrado?3115
ELENA: ¡Jesús! ¡Difunto adorado!
¡Feliz muerte en vuestros bra…!
Cae desamayada en los brazos de don JUAN
BUÑOL: “Brazos” pronunciar quería
y el “zos,” del demayo fiero,
quedósele en el tintero.3120
JUAN: ¡Ay, prenda del alma mía!
¡Qué costosos desengaños
mis sospechas aseguran!
¡Qué presto eclipsar procuran
felicidades mis daños.3125
Si murió, ¿qué es lo que espera
mi necia averiguación?
BUÑOL: ¿La pistola al corazón?
¡Oh, inclemente epistolera!
Mira que el conde está en casa.3130
Peligros, cuerdo, resuelve.
JUAN: Ven y alumbra, que si vuelve
mi bien en sí, ¡ay, suerte escasa!,
en albricias de su vida,
gozoso permitiré3135
que el conde muerte me dé.
BUÑOL: Borremos esa partida
y en esta cuadra te encierra
donde acostumbra a dormir,
que esto, señor, de morir3140
huele a “¡puf!” y sabe a tierra.
Vanse y llévale desmayada y salen ENGRACIA con luz, y el CONDE
ENGRACIA: Hasta aquí, señor infante,
se extiende todo el distrito
de mi solícita agencia;
ese otro está a vuestro arbitrio.3145
Sangre real os ennoblece.
¿Quién duda que en el archivo
de vuestro pecho se esconda
este piadoso delito?
logradle, y quedaos con Dios.3150
Vase y deja la luz sobre un bufete
CONDE: Hicieron mis desatinos
inútiles mis promesas;
mal la daré a don Juan vivo
si le sepulta mi engaño.
Pero ya es usado estilo3155
en imposibles como éste
jurarlos y no cumplirlos.
Consiga yo mi esperanza;
que, si las suyas marchito,
consolaráse con otras;3160
que el tiempo amansa suspiros.
Guïad vos, Amor, mis pasos.
Quiere entrar y detiénese viendo sobre la puerta el retrato de don JUAN
¿Qué cuadro es éste que he visto
que está guardándola el sueño?
La imagen de don Juan miro3165
valientemente copiada.
¡Ah, joven inadvertido!
Competísteme soberbio,
despeñastete a ti mismo.
¿Qué esperabas, confïado3170
en el liviano presidio
de una mujer que juzgaste
inexpugnable a los tiros
del poder en la pobreza?
Resistiránse al principio3175
ímpetus de honor franceses
que, al cabo, mueran vencidos.
Vivo te juzga y te agravia
que, en efecto, siempre ha sido
la mejor mujer, mujer,3180
y el más firme vidrio, vidrio.
No estorbarás más mi intento.
Va a entrar y cae el retrato ajustándose con la puerta
¡Válgame Dios! Ofendido
en estatua, por la honra
vuelve el pintado del vivo.3185
Ajustóse con la puerta
de suerte, ¡extraño prodigio!,
que parece consultado
lo que sólo fue fortuito.
¡Qué valiente es la razón!3190
¡Qué pusilánime el vicio!
¡Qué independiente el imperio
del tálamo en su dominio!
¿Hay valor que se le atreva?
¿Cuál “yo el rey” fue tan temido3195
como “yo el dueño y esposo?”
Mas es blasón más antiguo
y debe reconocerse,
pues tuvo a Dios por ministro,
y el primer progenitor3200
antes que rey fue marido.
¡Por Dios, que le estoy temblando;
cobarde su copia miro!
¿Qué hiciera en mí el verdadero
cuando me asombra el fingido?3205
Respetemos su presencia,
Quítase el sombrero
deseos inadvertidos,
porque un esposo, aun en sombra,
de veneración es digno.
Esta otra puerta está franca,3210
ciego Amor, por ella os sigo.
Desmientan atrevimientos
lo que malogran hechizos.
Esté en la otra puerta don JUAN, con la espada desnuda, la punta al suelo, en cuerpo y sin moverse
¡Válgame el cielo piadoso!
¡Jesús mil veces! ¿Qué he visto?3215
O desatina mi idea
o mis ciegos descaminos
para alumbrar escarmientos,
despeñandose conmigo,
ejecutor de mi muerte,3220
me oponen al que he ofendido.
¡Allí don Juan retratado!
¡Aquí, cielos, don Juan vivo!
¿Dos esposos en dos puertas
y en entrambas dos el mismo?3225
Hasta los sepulcros se abren,
adelantándose avisos,
¿y yo,rebelde a los cielos,
buscando mi precipicio?
Éntrase don JUAN
¡No, desengaños piadosos;3230
no, descompuestos sentidos;
no, aduladores deseos;
no, pensamientos lascivos!
Llamando a voces
¡Condes, Engracia, crïados!
Salen el ALCAIDE y don ALONSO
ALCAIDE: Infante, y el rey ha venido3235
en secreto y a la posta,
tan indignado contigo
que peligra tu cabeza
porque le han encarecido
los deudos de los que agravia,3240
apadrinados de amigos,
el estado en que los tienes.
CONDE: No es el primero tu aviso;
las pinturas me lo han dado,
los difuntos me lo han dicho.3245
Cegáronme amor y celos;
del real perdón soy indigno.
Crüel será su piedad
si es en mi muerte remiso.
Al retrato
¡Ah, malogrado inocente,3250
por honrado perseguido,
por buen amante mal muerto!
¡Qué tarde, cielos, que vino
la piedad tras la venganza,
el pesar tras el delito.3255
ALONSO: No tan tarde, gran señor,
que si con él te mitigo,
no venga a echarse a tus pies
seguro, gozoso, y vivo.
Fingí su muerte, piadoso.3260
CONDE: ¿Qué dices, Alonso amigo?
Deberéte, si eso es cierto,
el alma que fiel te rindo.
Salen de gala y de las manos doña ELENA y don JUAN. Salen de gala doña JUSEPA, ENGRACIA y BUÑOL
JUAN: Las nuestras, oh, heroico infante,
tendrán desde hoy más alivio3265
en tu amparo generoso.
CONDE: Todas mis venturas cifro
en estos brazos que os doy.
De patrones necesito
que enojos del rey aplaquen.3270
En vuestras manos, benigno,
dejaré justos agravios.
JUAN: Verán en ellas cumplidos
sus gozos, nuestros deseos;
que les faltaba el arrimo3275
de tal dueño, tal señor,
tal príncipe, en quien el siglo
presente venera a un nieto
del monarca más invicto
que conoció nuestra España.3280
JUSEPA: Yo, don Juan, que he merecido
veros libre de naufragios
crüeles, cuanto prolijos,
para hacer mayor la fama
de mi amor constante y limpio,3285
contenta con sus memorias,
no casarme determino,
porque hereden mis estados
mis hermanos y sobrinos.
Y al conde le doy mil gracias,3290
pues, venciéndose a sí mismo,
generoso os favorece
si os persiguió competido.
Postraréme a los pies reales
en fe de que en ellos fío3295
clemencias en vuestro abono.
BUÑOL: ¿Y habremos comedia visto
que no acaba en casamientos?
ENGRACIA: ¿Luego, no piensas conmigo
celebrarlos?3300
BUÑOL: Ni por pienso.
ENGRACIA: Pues, ¿por qué causa, atrevido?
BUÑOL: Porque pueda rematarse,
sin curas y sin padrinos,
una comedia soltera.
ENGRACIA: Deseábalo infinito.3305
JUAN: Senado, el perfecto amor
no sabe temer peligros.
