Santa Rosa del Perú — Jornada I

SANTA ROSA DEL PERÚ

Agustín Moreto y Pedro Lanini y Sagredo

Texto basado en el texto de SANTA ROSA DEL PERÚ aparecido en Parte treinta y seis [de] comedias escritas por los mejores ingenios de España (Madrid: Joseph Fernández de Buendía, 1676) con el apoyo de la edición de 1671. El texto fue preparado en forma electrónica en 1999 por Ricardo Castells, y luego fue pasado al HTML por Vern Williamsen en 2000. La edición de 1676 hace claro que la obra fue la útima escrita por Moreto, y dejado sin terminar por él. Parece que Lanini y Sagredo escribió la jornada final.


Personas que hablan en ella:

  • Don JUAN de Toledo
  • Don GONZALO
  • GASPAR de Flores, viejo
  • BODIGO, gracioso
  • El NIÑO JESÚS
  • La VIRGEN del Rosario
  • Santa ROSA
  • El Ángel CUSTODIO
  • El DEMONIO
  • ACOMPAÑAMIENTO
  • MÚSICOS
  • La VANIDAD
  • La PRESUNCIÓN
  • AMOR PROPIO
  • La LASCIVIA
  • Un CRIADO
  • Dos HOMBRES
  • Dos ÁNGELES
  • Santa CATALINA

JORNADA PRIMERA


Salen cantando los MÚSICOS, detrás de ellos don JUAN, y don GONZALO, como de ronda
MÚSICOS: “Ser Reina de las Flores, la Rosa es la común, y de las Reinas, Reina la Rosa del Perú. Teniendo a Lima el cielo envidia de su luz, trocaron sus Estrellas el nácar al azul. Engrandézcase el Perú, si la plata le enriquece, que la Rosa le ennoblece con belleza y con virtud.”
JUAN: Celebrad su nombre, amigos,
y de esta Rosa el aplauso
nunca cese, pues por ella
en Lima es perpetuo el Mayo.5
Celebrad a Rosa, que hace
Cielos de Lima los Prados,
pues su hermosura empobrece
toda la luz de los Astros.
GONZALO: Otra vez, don Juan, os doy10
la enhorabuena, y los brazos,
pues soy quien en esta dicha
por vuestro amigo más gano.
JUAN: Siempre de nuestra amistad,
soy yo el deudor, Don Gonzalo,15
pero hoy os debe mi amor
todo el fin de mis cuidados:
por vos de la bella Rosa
espero lograr la mano,
y por vos he merecido20
ser yo escogido entre tantos.
GONZALO: No me recibáis, don Juan,
la deuda por agasajo,
que a mayor empeño estrecha
de nuestra amistad el lazo.25
Y el agradecido, yo
debo ser en este caso,
que aunque vuestro amor ha hecho
esta elección, que os alabo,
y es vuestro el logro y la dicha,30
os debo el haber tomado
con tanta fe los consejos
que os dieron mis desengaños.
Siempre yo, Don Juan, os di
por consejo que al casaros35
escogieseis la mujer
que tuviese estos tres grados,
pobre, honesta, y bien nacida,
y en la Rosa son tan altos,
que dudo que haya en las Indias40
otra que pueda igualarlos.
De su honestidad testigo,
es la queja de lo avaro
de luz, en que siempre os tiene
de sus ojos el recato.45
Su pobreza tan piadosa,
que de sus padres ancianos,
la honrada vejez sustenta
con la labor de sus manos.
Lo bien nacido, no pasa50
de unos humildes hidalgos,
que son su padre y su madre,
pero tan limpios, y honrados,
que en su pobreza mantienen
tanto punto, y honor tanto,55
que no viven con más fueros
los caballeros más claros.
Pero siendo vos tan rico
y noble, que habéis juntado
los blasones de Toledo60
con las riquezas de Indiano,
pudiera el uso del mundo,
con vanidad inclinaros
a una mujer rica, y noble,
pues de esto hay en Lima tanto.65
Pero creedme, Don Juan,
que se piensa con engaño
que quien casa con riqueza
va a vivir con más descanso.
Quien casa con mujer rica,70
piensa que va acomodado,
y piensa mal, porque muchos
buscan mujer, y hallan amo.
El gran dote en la mujer,
quiere igualdad en el gasto,75
y al peso de lo que trujo,
pide la pompa en el fausto.
Por fuerza han de ser iguales
porte, galas, y regalos,
que el dote hace ejecutivo80
aqueste pleito ordinario.
Buscar gran dote, es lo mismo
que tomar dinero a daño,
que cuanto más se recibe,
son los réditos más largos.85
El que busca mujer rica,
sin cuidar de otros ornatos
que ha de tener, suele dar
en vacío el primer paso.
Y cuando lo reconoce,90
no es posible remediarlo,
pues ve después de caído,
que puso los pies en falso.
Vos halláis una mujer,
que es de la modestia aplauso,95
de toda virtud ejemplo,
y de hermosura un milagro.
Aunque era Isabel su nombre,
por algún feliz presagio,
su madre la vio en la cuna100
toda la cara hecha un Mayo.
Púsole el nombre de Rosa,
pero ella lo siente tanto,
que en llamarla por su nombre
cualquiera le hace un agravio.105
No sufre el llamarse Rosa,
que ya le cuesta muy caro,
porque le sale a la cara
el nombre que oye a los labios.
Su padre, Gaspar de Flores,110
os dio el sí, pero ha ocultado
esta noticia a su hija,
queriendo que vos bizarro
y galán, se lo digáis
con estilo cortesano,115
y de vuestro galanteo
entienda vuestro cuidado.
Y pues ya tener no puede
indecencia el publicarlo,
festejadla, y repetid120
gozos, músicas, y aplausos,
que de mayores empeños
es digno logro tan alto.
JUAN: Don Gonzalo, en todo os debo
dicha, consejo, y amparo,125
y en todo he de obedeceros,
repita su nombre el canto.
Sale BODIGO
BODIGO: Ah, caballeros.
JUAN: ¿Quién va?
BODIGO: ¿Han visto ustedes acaso
un novio recién nacido,130
que salió de aquí acabado
de sacar del horno ahora?
JUAN: ¿Qué decís?
BODIGO: Voy avisando,
que como es novio, y resuelto,
el atarle es necesario.135
GONZALO: Éste es crïado de Rosa,
y de humor extraordinario.
JUAN: Bien se ve. Pues vos al novio,
¿qué queréis?
BODIGO: Algo, y muy algo,
que espero ser su enemigo.140
JUAN: ¿Su enemigo?
BODIGO: Y no escusado,
porque si yo sirvo a Rosa,
es fuerza ser su crïado.
JUAN: ¿Y cómo os llamáis?
BODIGO: Bodigo.
JUAN: Cierto, que el nombre es extraño.145
BODIGO: Soy descendiente de un cura,
y nací por Todos Santos.
JUAN: Bien está, ¿y de qué servís
a Rosa?
BODIGO: De Boticario.
JUAN: ¿Boticario? Raro oficio.150
BODIGO: Por mi vale ella otro tanto:
yo soy quien la hago mujer.
JUAN: ¿De qué modo?
BODIGO: ¿Pues no es claro,
que si no es por la Botica,
no vale la Rosa un cuarto?155
JUAN: ¿Pues qué hacéis vos?
BODIGO: Mil remedios,
agua, y vinagre rosado,
jarabe, aceite, conserva,
y lo mejor, un emplasto.
JUAN: Vos tenéis muy buen humor.160
BODIGO: Con la Rosa purgo el malo.
JUAN: Mucho estimo el conoceros.
BODIGO: Y yo a vos para avisaros
de algunos puntos que importan,
porque seáis bien casados.165
JUAN: Eso estimaré yo mucho.
BODIGO: Pues señor, si enamorado
os queréis llevar de Rosa,
todo el amor y el aplauso,
lo primero habéis de ser,170
en la esfera de cristiano,
muy camándulo fruncido,
cabiztuerto, y mojigato.
Gastar con medida el día,
y tener siempre rezando,175
mucha atención con las Horas,
y cuenta con el Rosario.
El ayuno ha de ser mucho,
y a pan y agua, y cascaros
cien azotes cada día,180
repartidos en dos plazos.
Con ella no hay que tratar
de galas, que como al diablo
con el traje la hace guerra,
todo su anhelo es un saco.185
Su comida es toda yerbas,
con que sacándola al campo,
con dejarla ir a pacer
la sustentaréis a pasto.
Lo que bebe son historias190
de las vidas de los Santos,
porque las tiene bebidas,
y pasa su muerte a tragos.
Y si vos con este aviso
sabéis andar su paso,195
en quince días con Rosa
purgaréis vuestros pecados.
JUAN: Mucho estimo la advertencia,
pero agora es mi cuidado
el celebrarla, y quisiera200
que esta música que traigo,
cantase donde la oyese.
BODIGO: Pues eso, yo os daré paso:
esa puerta es la del huerto,
canten allí, que es su cuarto,205
y no se perderá gota,
que ha que no se riega un año.
GONZALO: Vamos, que yo haré la guía.
JUAN: Cantad, pues.
BODIGO: ¿Y en qué quedamos?
JUAN: Muy amigos.210
BODIGO: No lo creo.
JUAN: ¿Por qué?
BODIGO: Porque este agasajo
estuviera mejor dicho.
JUAN: ¿Cómo?
BODIGO: Hablando por la mano.
JUAN: Dices bien, en ese bolso
van cien pesos.215
BODIGO: ¿Ensayados?
JUAN: Dándotelos yo, ¿qué dudas?
BODIGO: No quisiera en este caso,
como es usted Perulero,
que me diera peso falso.
JUAN: Cantad, y al nombre de Rosa220
tengan envidia los Astros.
Vanse [don JUAN y don GONZALO,] cantando los MÚSICOS
MÚSICOS: “Engrandézcase el Perú, si la plata le enriquece, que la Rosa le ennoblece con belleza y con virtud.”
BODIGO: ¿Cien pesos yo? ¡O bolso fiel,
o novio de mi consuelo!
Páguetelos en el cielo225
el peso de San Miguel.
Con cien pesos, por amigos,
hoy multiplico mi ser,
que con ellos puedo hacer
más de un millón de Bodigos.230
Cien pesos, o Rosa hermosa,
por tu cara me los dio,
ahora sé que diré yo,
que tienes cara de Rosa.
Hoy su antigua posesión235
pierde en mí el hambre fatal,
que era Bodigo mental,
puesto siempre en oración.
Mas divertido me he entrado
en casa, y según advierto240
Suena música
ya están cantando en el huerto.
A lindo tiempo ha llegado,
que a Rosa haciendo labor
la coge en su cuarto sola,
y da el tono golpe en bola:245
no prevenirla es mejor.
Y al viejo daré entre tanto
este alegrón, que el oír
cantar ella ha de sentir
como darla con un canto.250
Vase BODIGO. Descúbrese en medio del Teatro la Santa ROSA bordando en un bastidor, y en un altar casero una imagen de nuestra Señora, y cantan dentro
MÚSICOS: “De Rosa las Estrellas aprendan resplandor, que el Sol las escurece, y ella da luz al Sol.”
ROSA: ¡Que no baste mi humildad,
ni el estar siempre encerrada,
para vivir olvidada
de esta loca vanidad!255
¡Qué modo me librará
de este aplauso que aborrezco?
pero en fin se le agradezco,
por la pena que me da.
MÚSICOS: “Los ojos de la Rosa del Sol Oriente son, pues sólo de ellos nace su luz, y su calor: a la Rosa, a la Rosa zagales, que es la Reina de toda la flor.”260
ROSA: Ya pasa de vanidad,
aplauso tan desatento,
tanto Sol, y tanto viento
va a parar en tempestad.
¿Qué halla en mí la atención vana265
de la juventud ociosa?
¿Qué tengo yo más de Rosa,
que esta palabra liviana?
¿Qué luces, ni rosicleres
halla en mí? ¿Yo acaso estoy270
fuera de mí? ¿Yo no soy
la más vil de las mujeres?
¿No lo dan bien a entender
mis maldades y defectos?
Ojalá fueran secretos,275
y no los pudieran ver.
¿Pues en qué me halla el primor
llena de defectos tales?
MÚSICOS: “A la Rosa, a la Rosa, zagales, que es la Reina de toda la flor.”
ROSA: No puedo oír tanta Rosa280
sin que el aplauso me asombre,
la culpa tiene este nombre,
que me finge más hermosa.
Yo no quiero aplausos vanos
de este siglo desigual,285
ni hermosura corporal
para los ojos humanos.
Mi deseo sólo va
a aquella Rosa interior,
que despide más olor,290
cuanto más oculta está.
Sólo quisiera beldad,
digna de aquel Dueño, a quien
de cinco años, por mi bien
votó mi virginidad.295
A éste quiero amante, y fiel,
de él he de ser solamente,
y no del mundo indecente,
que busca a quien huye de él.
Señor, ¿cómo he de librarme300
de aplauso tan peligroso?
Líbrame tú, dulce Esposo,
es es deuda el ampararme.
María, a cuyo favor
vinculó bien advertida305
la dirección de mi vida,
y los logros de mi amor,
si lágrimas en los ojos
son imán de tu piedad,
quítale tú a mi humildad310
de este nombre los enojos.
Cantan detrás de la Imagen
MÚSICOS: “Rosa has de ser, Rosa mía, que así a mi Hijo has de agradar, y desde hoy te has de llamar Rosa de Santa María.”
ROSA: Pues si de mi Esposo Eterno
es gusto, ya temo poco
aplausos del mundo loco.315
Sale el DEMONIO por un escotillón
DEMONIO: Pues temerás al infierno,
que para hacerte guerra
todo se ha de juntar hoy en la tierra:
espíritus nocivos infernales,
que opuestos a las luces celestiales,320
habitáis las tinieblas del profundo,
venid al Nuevo Mundo,
que a todos os convoco,
y aun todos al empeño somos poco,
pues esta tierra, que era siempre mía,325
donde siempre reinó mi idolatrþa,
no sólo se la quita a mi desvelo,
sino que quiere Dios hacerla Cielo.
Y es mi rencor, que cuando me destierra,
sea una vil mujer quien me hace guerra,330
de Dios tan asistida,
que mi astucia no halló en toda su vida
un resquicio por donde hacer entrada,
para ver esta torre derribada.
Con ella quiere Dios en esta parte335
fijar de la virtud el Estandarte,
porque ella es la primera
que enarbola la cándida Bandera,
y ha de ser aclamada
donde mi falsedad se vio adorada,340
mas no le ha de salir de balde al cielo,
pues el infierno todo y mi desvelo
han de intentar batir esta muralla,
de poder a poder es la batalla.
Al arma, al arma, espíritus valientes,345
combatidla con vicios diferentes;
ésta es de quien mi enojo se alimenta,
que es cuanto ella más vil, mayor mi afrenta.
ROSA: Yo no sé de qué orror tengo recelo,
porque toda me va cubriendo un hielo.350
¿Qué pasmo es éste? ¡Ay Dios, que me desmaya!
DEMONIO: Pues no ha de hacer el cielo que me vaya
sin que vengue mi enojo de algún modo,
ya que no puedo en todo.
Mujercilla, ¿conmigo tan valiente?355
Dale el DEMONIO un empellón a ROSA
ROSA: ¡Válgame Dios! ¿Qué es esto?
Baja el ÁNGEL en aparición rápida a detener al DEMONIO
ÁNGEL: Monstruo, detente.
DEMONIO: ¡Ah, pesar de mi furia!
¿Qué mucho que padezca yo esta injuria,
si Dios me ata las manos?
ÁNGEL: Aquí son todos tus intentos vanos.360
ROSA: Válgame tu favor, Custodio mío.
DEMONIO: No podrá, que aceptado el desafío
de mi rabia crüel no ha de dar paso,
en que el ardor del fuego en que me abraso
no la ponga centellas de traiciones.365
Yo he de vencer sus castas presunciones,
que ya para este fin tengo abrasado
el corazón de un hombre enamorado,
que ha de ser el que logre mi deseo.
ÁNGEL: Con esto harás más alto su trofeo.370
DEMONIO: Tú la verás rendida a mi malicia.
ÁNGEL: No podrás, que la ampara la justicia.
DEMONIO: Eso dirá el suceso.
ÁNGEL: Yo lo fío.
DEMONIO: Yo voy a hacer todo [este] Imperio mío.
ÁNGEL: Tú verás cuán en vano es tu desvelo.375
DEMONIO: ¡Al arma, infierno, guerra contra el Cielo!
Vase el DEMONIO
ROSA: ¡O Divino Señor! ¿Tanto cuidado
tienes con una humilde criatura?
¿Por un gusano vil tan despreciado
como yo, se desvela tu hermosura?380
¿Cómo te ha de pagar quien sólo tiene
lo que a su mano de tu mano viene?
ÁNGEL: ¡O bella Rosa! Esa humildad profunda
es la que tiene a Dios tan obligado,
que cuando en ella tu virtud se funda,385
el edificio hará más sublimado,
y porque te adelante mi asistencia,
te concede visible mi presencia.
Confórtese tu pecho valeroso,
y aliéntese tu amor a la pelea,390
que te previene este áspid ponzoñoso,
que en aumentar tu ardor se lisonjea,
que en un riesgo te ha puesto no pequeño,
mas Dios ha de sacarte del empeño.
Sabe que Dios te quiere por Esposa,395
y sólo has de ser suya eternamente,
y María te da el nombre de Rosa,
porque no le imagines indecente,
y queda confïada en mi cuidado,
que en todas partes estaré a tu lado.400
Vase el ÁNGEL en apariencia
ROSA: ¡O Soberano Señor,
cúmplase tu voluntad,
pues más en mi cortedad
resplandece tu favor.
¿Pero qué riesgo será405
el que avisa mis temores,
que indigna de sus favores,
cualquiera asombro me da?
Cantan los MÚSICOS dentro
MÚSICO: “Los rayos de la Rosa, amante un girasol siguiendo va, hasta verse bañado en su esplendor.”
ROSA: Éste es el riesgo violento410
que me arma aquel enemigo,
porque el temor es testigo
con que me aflige este acento.
¿Mas qué riesgo puede haber
en que el afecto amoroso415
de algún caballero ocioso
este alarde quiera hacer?
¿A quién puede dar temor
empeño de afectos tales?
MÚSICOS: “A la Rosa, a la Rosa, zagales, que es la Reina de toda la flor.”420
ROSA: ¡Válgame el cielo! ¿Qué tiene
este acento repetido
que me perturba el sentido?
Mas aquí mi padre viene.
Salen GASPAR de Flores, viejo, y BODIGO
BODIGO: Señor, pues aquí le tienes,425
quédese hoy en casa el yerno,
que según te esté, es conciencia
perder un día de suegro.
GASPAR: ¿Hija Rosa?
ROSA: ¿Padre mío?
GASPAR: Ya Dios ha oído tu ruego,430
pues de aliviar mi pobreza
te ha logrado los deseos:
desde hoy por ti tendré alivio.
ROSA: ¿Pues cómo ha de ser?
BODIGO: Comiendo.
GASPAR: Pues hija, ¿no te lo ha dicho435
el enamorado acento,
con que galán te festeja
el que espera ser tu dueño?
ROSA: ¡Válgame el cielo! ¿Qué escucho?
Toda me ha cubierto un hielo.440
GASPAR: Dios para esposo te ha dado
el más galán caballero,
más noble y rico de Lima.
BODIGO: Y aquí hay cien testigos de ello.
GASPAR: ¿Cómo con tanta tibieza445
oyes la dicha que el Cielo
te previene, cuando yo
vengo loco de contento?
BODIGO: ¿No ves que quien calla otorga?
Dice que sí: ya está hecho,
entre el novio, y vamos de ésta.450
ROSA: No digo tal.
BODIGO: Pues apelo.
GASPAR: ¿Qué dices, Rosa?
ROSA: Señor,
que echo en tu cordura menos
el no haberme prevenido
a cosa de tanto empeño.455
¿Tan poca parte soy yo,
señor, en mi casamiento,
que tratándole sin mí,
me das la noticia de ello,
cuando ya hecho me publica460
por suya ese caballero?
¿No fuera mejor pensado
haber cuidado primero
de inquerir mi voluntad,
o avisarla por lo menos?465
BODIGO: En eso tiene razón.
GASPAR: ¿Por qué, loco?
BODIGO: Porque es yerro
el querer hacer de Rosa
conserva de casamiento
sin echarla en infusión.470
GASPAR: Yo, Rosa, vivo tan cierto
de tu obediencia a mi gusto,
que ningún resquicio dejo
a la duda, de que siempre
obedezcas mis preceptos.475
Demás desto, sé que alcanzas,
que el gusto mayor que tengo,
es tu propia conveniencia,
porque no tengo otro anhelo,
sino verte bien lograda,480
que es el fin de mis deseos.
La suerte nos trae a casa
hoy a Don Juan de Toledo,
que es de lo más noble de Lima,
y más rico, con que a un tiempo485
mi pobreza y tu hermosura
se ven con logro y remedio.
Siendo tan grande esta dicha,
no cupo en mi pensamiento
duda de que tú al oírla,490
no le agradezcas al Cielo
una fortuna, que iguala
todos tus merecimientos.
ROSA: ¿Pues qué fortuna, señor,
es ésa de tanto precio?495
GASPAR: Un caballero, el más rico
de Lima.
ROSA: ¿Y qué privilegio
nos adquiere su riqueza?
GASPAR: ¿Eso dudas? El consuelo
de tener con qué pasar500
la vida, sin el desprecio
en que vive la pobreza.
ROSA: ¿Y esa vida cuánto tiempo
ha de durar?
GASPAR: Eso sólo
Dios es quien puede saberlo.505
ROSA: ¿Y quién puede asegurarla?
GASPAR: Dios sólo, que de ella es dueño.
ROSA: ¿Luego tú de Dios confías
lo que has de vivir?
GASPAR: Es cierto.
ROSA: Pues si la vida es lo más,510
y lo menos el sustento,
si fías de Dios la vida,
fía también el remedio.
Procuremos buscar, padre,
el Reino de Dios primero,515
que estas cosas se vendrán
como añadidas al premio.
De Él esperemos socorro,
que es un pecado muy necio,
que quien fía de Él lo más,520
no fíe de Dios lo menos.
GASPAR: Fïar de Dios, es forzoso,
mas Él nos ofrece medios
proporcionados a todos,
para que nos sustentemos.525
Viendo estos medios, nos toca
confïar y obrar con ellos,
que dejarlos, y fïar
de su piedad el sustento
es tentar a Dios y dar530
en más peligroso extremo.
ROSA: Quien todos los medios deja
confïado en Dios, es cierto,
mas aquél que por seguir
un estado más perfecto,535
deja medios que le sacan
del camino en que se ha puesto,
éste bien fía de Dios,
y es justo y santo el desprecio
que hace del bien temporal540
para buscar el eterno.
Yo en fin dedicar a Dios
mi castidad he resuelto,
y riquezas que me saquen
de este estado no las quiero.545
GASPAR: ¿Pues no es el del matrimonio
digno estado?
BODIGO: Santo, y bueno.
ROSA: Pero éste es santo, y mejor.
BODIGO: Si los casados son buenos,
más santos en este estado550
hay, que en esotro, y lo pruebo.
ROSA: ¿De qué suerte?
BODIGO: De esta suerte:
Nunca es más de uno el soltero,
los casados son dos santos,
y dos son más que uno: luego555
más santos en este estado
viene a haber.
ROSA: Buen argumento.
La castidad conjugal
es virtud de menos precio
que la virginal, que es siempre560
más consumada.
BODIGO: Eso niego,
que siempre es más consumada
virtud, la del casamiento.
GASPAR: En fin, Rosa, ¿no haces caso
de la dicha que te ofrezco,565
ni de darme una vejez
de tanto honor y provecho?
¿La incomodidad que paso
no te duele, ni el anhelo
con que tú pasas la vida570
de tu labor en el remo
día y noche, por ganar
lo que en la casa comemos?
¿Siempre habemos de vivir
con el afán de lo incierto,575
que deja hoy para mañana
el limitado sustento
ROSA: Si Dios con su providencia
de esa suerte lo ha dispuesto,
¿por qué no hemos de aceptar580
un trabajo tan ligero?
¿Hay cosa como vivir
de su trabajo comiendo,
lo que porque cuesta más,
es el sabor de más precio?585
Mejor trata Dios al pobre
que al rico, que el pobre a ruegos
siempre está llamando a Dios,
y Dios siempre a oírle atento.
Y el rico en sus abundancias590
se olvida de Él, o a lo menos
no pone en Dios esperanza,
porque la tiene en los medios.
Teniendo por padre un Dios
tan benigno, y tan excelso,595
que sobre justos, e injustos
nacer hace el Sol del Cielo.
¿Quién puede sentir con queja
ser pobre, sino el soberbio,
a quien Él tener tuviera600
lo suficiente contento?
Mas quien con lo necesario
se ajusta, vive en sosiego,
porque eso ni aun al indigno
jamás se lo niega el Cielo.605
¿Cómo puede faltar Dios
a lo necesario, siendo
tan piadoso?, que por ver
que a los pollos de los cuervos
al nacer blancos, los padres610
desamparan como ajenos,
los cría, y da su clemencia
de su mano el alimento.
Mira las aves del aire,
que llevando el pico al viento,615
ni aran, ni siembran, ni siegan,
ni encierran en sus graneros.
Y Dios las sustenta a todas
como providente Dueño,
que no hay grano que no tenga620
libranza para su efecto.
Mira los hijos del campo
con la librea del cielo,
sin hilar, ni trabajar,
de olor y hermosura llenos.625
Salomón en triunfos tantos
por la gloria de su Imperio,
con su riqueza no pudo
vestirse como uno de ellos.
¿Quién podrá de criaturas630
contar el número inmenso?
¿Qué esperan en Dios, que a todas
da su comida su tiempo?
La magnífica despensa
tiene Dios del universo635
siempre abierta, y todos hallan
en ella su despensero.
Si a tan pequeñas criaturas
no niega Dios el sustento,
¿cómo ha de faltar al hombre,640
que a su semejanza es hecho?
Busquemos a Dios, señor,
y en la forma que podemos
lleguemos de nuestra parte
a lo que alcanza el esfuerzo.645
Y no por vivir mejor
dejemos lo más perfecto,
que si Dios sustenta al malo,
¿cómo ha de faltar al bueno?
Yo me he dedicado a Dios,650
en Él buen esposo tengo;
no quieras, señor, quitarme
de tan venturoso empleo.
Que no es igual el partido
que se aventura en el trueco,655
por pasar bien cuatro días,
pasar mal siglos eternos.
BODIGO: (Aquí paz, y después gloria: Aparte
¡gran sermón! Mas dirá el viejo,
aquí guerra, y después boda.)660
GASPAR: Rosa, yo he estado atendiendo
para poder escucharte.
Aquel amor que te tengo,
¿te habrá dado confïanza
de pensar que mis preceptos665
son fáciles de volver
conformes a tus deseos?
Y pensarás bien sin duda,
por lo mucho que te quiero,
si a poder mudar dictamen,670
diera lugar el empeño.
Pero ya no puede ser,
porque yo a tu bien atento,
y fundado en tu obediencia,
dirigida a mi consuelo,675
te he ofrecido por esposa
a Don Juan, y él a sus deudos
y amigos lo ha publicado.
Yo esta noche los espero,
a la primera visita,680
ya sabes el cumplimiento
que requiere esta función.
Mi honor está de por medio,
no tengo más que decirte,
que bien sabes que primero685
que cualquiera atención, es
tu obediencia y mi respeto.
Yo voy luego a recibirlos;
no pueda, ni el pensamiento,
presumir tu repugnancia,690
que esto no tiene remedio.
Vase don GASPAR
BODIGO: Señora, ¿aquí hay que dudar?
ROSA: Mucho, y mucho que temer,
mas Dios me ha de defender.
BODIGO: Pues Don Juan se ha de casar,695
que ya ha elegido compadre,
y yo de ello soy testigo.
ROSA: No se casará conmigo.
BODIGO: Pues casará con tu padre.
ROSA: Dios mío, de tu favor700
espero el remedio ahora.
BODIGO: ¿Qué es lo que dices, señora,
que en esto dude tu amor?
¿Y que un novio no te encante,
galán, rico, y caballero,705
liberal, y perulero,
que es circunstancia agravante?
ROSA: Yo tengo Esposo mejor,
a quien el alma entregué,
y le he de guardar la fe710
que le ha jurado mi amor.
Ya es en vano la porfía,
porque esa acción no está en mí,
pues cuando a Dios me ofrecí,
dejé luego de ser mía.715
Ya no hay para mí otro amor,
que de Dios he de ser toda.
BODIGO: ¿Pues qué haremos de esta boda,
que está ya en el asador?
Ver tanta gala sacada720
en vano, ¿no te da pena?
¿Y la comida y la cena,
que la tengo ya tragada?
¿Y el novio ha de irse a la calle,
que según tu amor le trata,725
si la boda se dilata,
es menester encerralle?
ROSA: Todo su afecto es en vano.
BODIGO: ¿Pues qué habéis de hacer los dos?
ROSA: Yo sólo estarme con Dios.730
BODIGO: ¿Y él con su boda en la mano,
y yo qué le he de decir
con cien pesos recibidos
a cuenta de los corridos?
ROSA: Volvérselos.735
BODIGO: ¿A pedir?
Volver fuera infame nota:
no haré tal.
ROSA: ¿Pues qué has de hacer?
BODIGO: Por no saber yo volver,
nunca juego a la pelota.
ROSA: ¿Pues también tú quieres ser
causa de mis desconsuelos?740
BODIGO: Eso no, viven los cielos,
contigo he de perecer.
Yo de la boda verdugo
he de ser siempre contigo,
y ha de ser tuyo Bodigo,745
aunque me vuelva mendrugo.
ROSA: Pues Dios me ha de defender,
que de Él espero favor,
que no es el riesgo mayor
éste en que me ha de valer.750
Suenan instrumentos dentro
BODIGO: Mas, señora, el enemigo.
ROSA: El cielo me dé osadía.
BODIGO: Válgate el Ave María,
que ya la boda es contigo.
Jesús, y qué bravos flascos755
vienen a ver lo que pasa.
ROSA: ¿Qué dices?
BODIGO: Que ya en tu casa
toda Lima está hecha cascos,
y música.
ROSA: Mi cuidado
se ha de lograr como espero.760
BODIGO: Como el novio es caballero,
quiere venir entonado.
Sale GASPAR de Flores
GASPAR: Rosa, la hora ha llegado.
Ya ves, hija, lo que pasa,
todo el Perú está en tu casa,765
y yo de ti confïado,
que has de [mirar] por mi honor,
y la palabra que di,
pues para mirar por ti,
se ha adelantado mi amor:770
ya ves lo mucho que gana
mi honor, y de aplausos tú.
BODIGO: La boda es en el Perú,
pero parará en La Habana.
ROSA: (Hasta tener ocasión Aparte775
me importa disimular.)
Yo señor siempre he de estar
a lo que fuere razón.
GASPAR: Siempre estaba yo esperando
de tu juicio ese primor.780
BODIGO: Señor, manos a la labor,
que ya va la boda entrando.
Salen todos los que pudieren de acompañamiento, y detrás don GONZALO y don JUAN, y cantan los MÚSICOS
MÚSICOS: “Al arma, al arma, Cupido, que del tiempo vencedora, de rayos de nieve armada corre la campaña Rosa.”
GASPAR: Llegad ya, señor don Juan,
que os espera vuestra esposa.785
JUAN: Con el riesgo del que al Sol
se acerca, llego, señora,
a vuestras divinas luces,
pero valdráme la sombra
que les hace vuestro nombre,790
pues vuestras luces piadosas
tienen esplendor de Sol
con suavidades de Rosa.
BODIGO: No la olerá él, si ella puede.
GASPAR: ¿No respondes?795
ROSA: Dudo ahora
lo que pueda responder,
pues ni tengo acciones propias,
ni palabras, porque soy
de quien es mi Dueño, toda.
JUAN: Al colmo llegó mi dicha.800
GASPAR: Es muy discreta mi Rosa.
BODIGO: (Tan discreta, que da espinas, Aparte
y parece que son hojas.)
GONZALO: Yo, Rosa, en esta aventura
soy el que más parte logra,805
por lo mucho que el aumento
de vuestra casa me toca,
y de Don Juan, por amigo,
con que por una y por otra
deuda, dos veces os doy810
la enhorabuena dichosa.
GASPAR: Siempre, señor don Gonzalo,
mi casa os debió estas honras.
GONZALO: Nunca podrán igualar
las virtudes de Rosa.815
BODIGO: (Luego lo verá en la purga.) Aparte
GASPAR: Don Juan, porque a las señoras
demos lugar, a esta sala
nos retiremos ahora,
mientras Rosa las recibe,820
para que en orden se ponga
la escritura, porque hoy quede
otorgada en toda forma.
JUAN: Ya como hijo, solamente
obedeceros me toca.825
GONZALO: Vamos pues, guiadnos vos.
BODIGO: (¿En qué parará esta boda?) Aparte
Vanse todos menos la santa ROSA, don JUAN, y BODIGO
ROSA: Señor don Juan, dos palabras
os he menester a solas.
JUAN: A obedecer vuestra voz830
os espera el alma prompta.
BODIGO: (Rosa, aquí saca su flor. Aparte
¿Qué hará este novio, si ahora,
como el que halla pollo en huevo,
le sale huera la novia?)835
ROSA: Bodigo, atiende a mi padre.
BODIGO: A nadie temas, señora,
que a tu lado está un Bodigo
más valiente que una torta.
Vase BODIGO
ROSA: Señor don Juan, la fineza840
con que por gusto o lisonja,
o aprehensión me habéis querido,
os quiero pagar con otra.
La mayor, que una mujer
hace por quien la enamora,845
es ahorrar al desengaño
la dilación y la costa.
Vos lleno de los blasones,
que vuestra sangre coronan,
tenéis igual la riqueza850
al crédito que os adorna.
Y con toda la opulencia,
abatís vuestra persona,
siendo yo tan desigual,
a escogerme por esposa.855
Yo soy una mujer pobre,
y humilde, y aunque notoria
mi hidalga limpieza, oscura
por ser mi fortuna corta.
Con que no queda motivo860
para elección tan impropia,
sino la vana opinión,
que me da el vulgo de hermosa.
No disputo si lo soy,
que el serlo, o no, poco importa,865
pues la ley de la hermosura
hay gustos que la derogan.
Y aunque la hermosura es prenda
con que los hierros se doran,
que han hecho en el mundo muchos,870
es menester cuando es sola,
que haya amor en la hermosura,
que ella amante corresponda,
porque si no es mucho el precio,
y nada lo que se compra.875
Esto supuesto, Don Juan,
siendo mi suerte tan corta,
era menester suplirla
con amor, y que mis joyas
fuesen cariños y halagos.880
Yo me hallo en este estado ahora
de no poderos querer,
ni esperarlo, ni hallo forma
de imaginarlo, ¿mirad
si me queréis por esposa?885
JUAN: Para poder responderos,
me dais licencia, señora,
de preguntaros la causa
de aversión tan rigurosa.
ROSA: Como vos me deis palabra,890
con vuestra fe generosa
de desistir del empeño,
y hacer vuestra la victoria,
sin que en ello de mi padre
la noticia se interponga,895
yo os la diré llanamente.
JUAN: Si es causa justa, es forzosa
la aceptación de tu padre.
ROSA: ¿Me la dais en esa forma?
JUAN: No la puedo yo negar.900
ROSA: Pues mirad si causa sobra
a un corazón, que amante
tiene dueño a quien adora,
y a quien ha dado palabra
y mano de ser su esposa.905
Yo soy de este amor esclava,
considerad vos agora,
si os estará bien casaros
con quien por su misma boca
confiesa en vuestra presencia910
el amor de otra persona.
Sale el DEMONIO embozado
DEMONIO: (Logre la ocasión mi rabia: Aparte
con el amor que blasona,
la he de armar una traición,
sin que ella aquí lo conozca,915
fingiéndome yo el galán,
que está diciendo que adora.)
JUAN: (¿Qué es lo que miro? Este empeño, Aparte
ya es fuerza ser de más costa
pues al decir Rosa que ama920
otro dueño, un hombre emboza
la cara y sale a afirmarlo.)
DEMONIO: Ya me ha visto: ahora importa
irme y dejarle en la duda.
Vase el DEMONIO
JUAN: Esto ya otro color toma,925
pues salir a confirmar
lo que está diciendo Rosa
e irse, ya es desafïarme.
ROSA: Don Juan, no se descomponga
tanto vuestro sentimiento,930
que yo os he dicho.
JUAN: Señora,
no prosigáis.
ROSA: ¿Pues por qué?
JUAN: Porque no sois la persona
a quien yo he de responder.
ROSA: ¿Pues quién?935
JUAN: Quien vuestro amor logra,
pero yo haré que le olvide.
ROSA: ¿Cómo?
JUAN: Con matarle agora.
ROSA: ¿Dónde vais?
JUAN: A darle muerte.
ROSA: Mirad, que es empresa loca.
JUAN: ¿Por qué?940
ROSA: Porque es muy valiente.
JUAN: Eso lo verán las obras.
ROSA: Mirad que no le hallaréis.
JUAN: Aunque en el Cielo se esconda.
ROSA: Mirad, que es.
JUAN: Yo lo sabré
cuando a mis plantas le ponga.945
Vase don JUAN
ROSA: Pues yo lo dejo por Dios,
Dios mirará por su esposa.

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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