JORNADA SEGUNDA
Sale don JUAN
JUAN: Ya el fuego que me abrasa,
ladrán crüel de mi feliz sosiego,
a desesperación violenta pasa,950
dejándome más ciego,
con lo imposible de enmendar mi daño,
no pudiendo encontrar el desengaño.
Los pasos de aquel hombre cauteloso,
que de Rosa galán, tuvo osadía955
para salir a defender brïoso,
a sus umbrales sigo noche, y día,
sin poder el valor, ni el artificio,
de este galán fantasma darme indicio.
El tiempo, y la paciencia960
pierde mi amor, que crece con los celos,
y ellos con no llegar a su presencia.
¿Quién será este hombre, cielos,
tan osado, y cobarde?
Sale el DEMONIO
DEMONIO: Todo cabe
en mi malicia, que juntarlos sabe,965
mas en vano lo intenta mi desvelo,
pues tengo contra mí el favor del cielo.
Ya Rosa ha conseguido.
que hayan del casamiento desistido,
y que de Dios la dejen ser esposa,970
y lo que más enciende mi cuidado,
y con furia rabiosa
estorbar he intentado,
es que de Siena el cielo la destina
a ser imitación de Catalina.975
Pues como ella a sus padres ha sufrido,
por no querer hacer el casamiento,
tantos castigos, que los ha rendido
a su dictamen, con el sufrimiento,
pues ya de castigarla se han cansado,980
y a Don Juan con su queja le han dejado.
Y aunque por mil caminos lo he emprendido,
estorbar no he podido
que el hábito tomase de Tercera
de Domingo, porque esta es la carrera985
a que la tiene el cielo destinada,
y es mi pena doblada,
porque esta religián me hace más guerra,
que todo lo excelente de la tierra.
A tanto extremo pasa990
de esta flaca mujer la fe valiente,
que en su huerto labró una celda escasa,
donde está penitente,
a todo humano trato tan negada,
que aun de sí misma vive retirada.995
Allá de Dios está tan asistida,
que a las plantas, las aves, y las flores,
cada día a alabar a Dios convida,
y todas dicen rústicos amores,
y aun hasta los mosquitos con el ruido1000
hacen su consonancia de zumbido.
Mas su mismo retiro
ha de valerme para su caída,
pues con los celos de su amante aspiro
a verla tan perdida,1005
que escándalo ha de ser aun del profundo,
la que hoy admiración del Nuevo Mundo.
Éste es su amante, introducirme quiero
con él, porque se logre de mi cuidado.
JUAN: Esto es de desesperar.1010
DEMONIO: Ah, caballero.
JUAN: ¿Quién llama? Extraño asombro me ha causado
la voz de este hombre. ¿Si será este acaso
el que causa el incendio en que me abraso?
DEMONIO: De haberos visto aquí tan asistente,
inquieto, descompuesto, y receloso,1015
me he atrevido a pensar, que vos valiente
buscáis un enemigo cauteloso,
que se os esconde, y le buscáis en vano,
porque no le ha de ver desvelo humano.
JUAN: ¿Pues quién es, que es de hallar tan imposible?1020
DEMONIO: Es el mismo inventor de la cautela.
JUAN: Sea quien fuere, ¿acaso es invisible?
DEMONIO: Haced cuenta que sí, pues os desvela
también que en esta casa su osadía,
entra, y sale, sin verle cada día.1025
JUAN: ¿Cómo es posible, cuando yo velando
noches, y días, a buscarle asisto,
y cuanto sale, y entra, registrando,
de hallarle señas, ni esperanza he visto?
DEMONIO: Ésa es la maña, porque sale, y entra1030
por delante de vos, y no os encuentra.
JUAN: ¡Viven los Cielos, que eso es increíble!
DEMONIO: Pues por eso el hallarle es imposible.
JUAN: ¿Quién sois vos, que tenéis tanta noticia
de sus cautelas, y de mi cuidado?1035
DEMONIO: Yo no quiero encubriros mi malicia,
porque de él más que vos soy agraviado,
y en materia más alta, que en amores,
pues sin honra me tienen sus rigores.
Mas si queréis que os logre la venganza,1040
de poneros con él, y ver logrado
vuestro amor, y de Rosa la mudanza,
os habéis de fïar de mi cuidado,
sin saber queréis de mis secretos,
que lo que os descubrieren los efectos.1045
JUAN: Sólo os he de pedir una licencia
de preguntaros, pues habláis de Rosa,
¿qué estado tiene la correspondencia
de ese que tuvo suerte tan dichosa?
Porque a la Rosa todo el mundo estima,1050
y su virtud venera toda Lima.
DEMONIO: Esa virtud es toda hipocresía,
y con ella disfraza el fuego ardiente
del amor que a su amante sólo fía,
por él se ha puesto en traje penitente,1055
y tanto de su amor es el delirio,
que su vida por él es un martirio.
Es tan crüel su amante, y tan tirano,
que no quiere que a nadie bien parezca,
y la obliga a un amor tan inhumano,1060
que hace que aun a sí misma se aborrezca,
y el día que su amor la comunica,
ningún alivio a su sustento aplica.
En contemplar en su tirano dueño
pasa días, y noches, solamente1065
le hurta dos horas, que le paga al sueño,
y aun soñando también está presente,
y es su amor a su amante tan atento,
que no respira, sino con su aliento.
Cuando le espera, y se halla desvelada,1070
de su dolor haciendo la defensa,
la madeja del pelo a un clavo atada
en el aire se deja estar suspensa,
con las puntas del pie tocando el suelo,
que tan costoso es de su amor el vuelo.1075
La cama en que descansa las dos horas
es de unos leños desiguales secos,
que de cascos, y puntas cortadoras,
en vez de lana están llenos los huecos,
adonde para no hacer pesado el sueño,1080
su mismo cuerpo trata como al leño.
De amargas hieles hace la bebida,
y de yerbas silvestres el sustento.
Cuando es muy regalada su comida,
es pan hervido en agua solamente,1085
y a veces sólo come su osadía,
cinco pepitas de naranja al día.
No habrá lengua que explique los rigores
con que se aflige, y a su amante agrada,
dando a entender, que en solo sus amores1090
con tantas penas vive consolada,
que su amante crúel en tantos duelos,
de qualquier gusto suyo tiene celos.
En este estado está el amor de Rosa,
pasando con rigor tan increíble,1095
una vida que es muerte dolorosa.
(¡Ah, pesar de mi rabia! ¿Que es posible, Aparte
que cuando es deshonrarla mi desvelo,
a contar su virtud me obliga el Cielo?)
JUAN: Absorto estoy de oír amor tan raro,1100
y resistir la pena no pudiera,
a no tener la duda por reparo;
¿Ese amante crüel es hombre, o fiera?
DEMONIO: Hombre es, tan hombre, para que os asombre,
que todo mi rencor es, porque es hombre.1105
JUAN: ¿Pues cómo cabe en corazón humano
tan bárbaro, y sangriento desatino?
DEMONIO: Como tiene un amor tan soberano,
que se trata con fueros de divino,
mas vos lo habéis de ver.1110
JUAN: Tened, que viene
un hombre que ocultárselo conviene.
Sale don GONZALO
GONZALO: Mucho me alegro, don Juan,
de veros en esta casa,
si ya obedeciendo al cielo,
de vuestro enojo es templanza.1115
JUAN: (Disimular me conviene Aparte
hasta lograr mi venganza.)
Don Gonzalo, las pasiones
dándoles tiempo se acaban.
Yo estoy ya desengañado1120
de que era de Rosa, el nácar,
digno de logro más alto,
y que mi fortuna escasa
no mereció su hermosura.
GONZALO: Don Juan, ella es una santa,1125
y cuando por Dios os deja,
os venera, y no os agravia.
DEMONIO: Mira la opinión que tiene,
tú verás en lo que para.
JUAN: Don Gonzalo, así lo creo.1130
GONZALO: Pues ya que estáis en su casa,
y no habéis visto a su padre
desde aquella noche infausta,
¿os vais sin hablarle ahora
por consuelo de sus canas?1135
JUAN: No es posible, porque agora,
a un negocio de importancia
me lleva esta caballero.
DEMONIO: Venid, que ya nos aguardan.
GONZALO: Esperad que él sale aquí.1140
JUAN: A hablar sólo una palabra
no es posible deternerme.
Adiós.
DEMONIO: Tú verás lograda,
si yo puedo, a un mismo tiempo
su afición, y tu venganza.1145
JUAN: Vamos luego, que por ella
daré la vida.
DEMONIO: (Y el alma.) Aparte
Vanse los dos y sale GASPAR de Flores
GASPAR: Señor Don Gonzalo, hoy tiene
nueva vida mi esperanza,
pues vos que sois mi consuelo,1150
hoy venís a honrar mi casa.
GONZALO: Yo, señor Gaspar de Flores,
soy quien los honores gana,
y quien a lograrlos viene.
GASPAR: Yo, amigo y señor, estaba1155
para salir a buscaros,
porque son mis dudas tantas,
que sólo vuestro consejo
puede moderar las ansias
que cada día con Rosa1160
más vivo temor me causan.
GONZALO: ¿Pues qué hay agora de nuevo?
Ya que quedó sosegada,
y cesando el casamiento,
ha logrado la palabra1165
que dio a Dios de ser su esposa,
y la dudosa esperanza
de Hábito de Tercera
de Santo Domingo, ¿en qué halla
su espíritu tanto aliento?1170
¿Ya no logró su eficacia
vivir en la estrecha cþrcel
de su celda, retirada
de todo humano comercio?
¿Pues qué duda os sobresalta,1175
cuando ella, el mejor camino
ha escogido, y ya la fama
de su virtud, toda Lima
publica, admira, y alaba?
GASPAR: Ése es mi mayor cuidado,1180
pues por esas voces, anda
mi casa en lengua de todos,
y su crédito en balanzas.
Unos dicen que [es ilusa],
que su devoción es falsa,1185
otros, que hace su flaqueza
visiones imaginarias.
Otros, que estoy en peligro
de que la lleven mañana
a la Inquisición, y quede1190
sin honra toda mi casa.
Y que yo tengo la culpa
pues faltando a mi palabra,
por rendirme a su elección,
en ilusiones fundada,1195
perdí a don Juan de Toledo,
que enemigo se declara,
y quedando pobre, y viejo,
sin arrimo que me valga,
a pique estoy de perder1200
el pobre honor de mi casa.
GONZALO: Si vos, señor, dais oídos
a las opiniones varias
que el vulgo siempre ignorante
en estos casos derrama,1205
no podréis tener sosiego,
porque su opinión liviana
se mueve como veleta
del aire que se levanta:
¿Rosa de sus confesores1210
no está bien examinada?
GASPAR: El doctor Juan del Castillo,
y el maestro Lorenzana,
que del glorioso Domingo
son las antorchas más claras,1215
y toda su religión
aprueba, admira, y ensalza
su vocación por segura,
y para más confïanza
también de la Compañía1220
de Jesús a examinarla
han venido los maestros
de más letras y más fama,
y todos están conformes.
GONZALO: Pues si ella tiene esas basas,1225
en que funda el edificio,
segura tiene la planta.
GASPAR: Pero vencida esa duda,
otro riesgo me amenaza.
GONZALO: ¿Cuál es?1230
GASPAR: La vida de Rosa,
que según vive, se acaba,
pues sobre las penitencias,
que vos sabéis tan extrañas,
tanto ayuno, y disciplinas
que se da, casi inhumana,1235
con las cadenas de hierro,
hasta que aliento le falta.
Hoy la he hallado una corona,
que trae de pelo rapada,
con tres órdenes de clavos1240
de a treinta y tres cada banda.
De sus puntas tiene toda
la cabeza taladrada,
y la sangre corrompida
casi ya en todas las llagas.1245
¿Cómo ha de vivir con esto
una mujer delicada?
Y si ella muere, con ella
muere toda mi esperanza.
GONZALO: Siendo ella tan obediente,1250
¿es posible que no basta,
que vos la mandáis que excuse
violencias tan temerarias?
GASPAR: Es tan rara su agudeza,
que siempre obedece, y halla1255
modo, con que obedeciendo,
más sus dolores agrava.
Pero pues habéis venido,
y ella os [respeta], y os ama,
quisiera ver si por vos1260
algo su rigor ablanda,
o a lo menos que se quite
del potro de aquella cama,
donde padece tormentos
las dos horas que descansa.1265
GONZALO: Pues llamadla.
GASPAR: En una celda
de este huerto está encerrada,
y Bodigo es el portero:
llamad adentro.
BODIGO: Deo [gratias].
GONZALO: Por siempre, hermano, abra ahí.1270
BODIGO: ¿Abra ahí? No hay tal palabra
en la sagrada escritura.
Abraham dirá, si ese llama,
y le abrirá al santo viejo.
GONZALO: Abra, Bodigo, ¿qué aguarda?1275
Sale BODIGO, de donado
BODIGO: Jesús sea con nosotros,
y qué gente tan cansada
son estos hombres del siglo.
GONZALO: ¿Por qué, Hermano?
BODIGO: Porque llaman
como fruteras. ¿Presumen1280
que es lo mismo en esta casa
venir a hablar con los santos,
que ir por peras a la plaza?
GONZALO: ¿Quién son los santos, Hermano?
BODIGO: Los que a aquel Señor alaban,1285
y en su alabanza se arroban.
GONZALO: ¿De qué suerte?
BODIGO: Verbigracia.
GONZALO: Luego también el hermano
es santo ya?
BODIGO: En eso se anda.
GONZALO: ¿Pues qué milagros ha hecho?1290
BODIGO: Cada día uno de fama.
GONZALO: ¿Y cuál es?
BODIGO: Matar el hambre.
GONZALO: ¿Y ése es milagro?
BODIGO: Ella es tanta,
que es grandísimo milagro;
pero es virtud, y ordinaria.1295
Milagros no hacen caso,
esos se hacen mientras se asa.
GONZALO: ¿Qué se ha de asar?
BODIGO: La virtud,
que está de amor en la llama
derritiendo el corazón,1300
que cuando duerme, descansa.
GONZALO: La virtud siempre está en vela.
BODIGO: Pues eso derrite el alma.
GONZALO: ¿Qué hace Rosa?
BODIGO: ¿Queréis verla?
GONZALO: Quisiera verla, y hablarla.1305
BODIGO: Está cosiendo una obrilla,
que la he dejado cortada.
GONZALO: ¿Qué obrilla?
BODIGO: Unos milagrillos
que se han de entregar mañana.
GONZALO: ¿Luego el hermano los corta?1310
BODIGO: Como aún no está examinada
la Rosa, cortar no puede.
Es novicia, y coser basta.
GONZALO: ¿Pues ya es maestro Bodigo?
BODIGO: Es muy antigua mi gracia.1315
GONZALO: ¿Cómo?
BODIGO: Los Bodigos tienen
las virtudes en la masa,
mas no nos dejan aquí
hacer cosa de importancia.
GONZALO: ¿Pues aquí quién los estorba?1320
BODIGO: Unos angelillos que andan
juguetoncillos, que enredan
todo cuanto se trabaja.
GASPAR: Llama a Rosa.
BODIGO: Ya te ha oído,
con que es preciso que salga.1325
Sale ROSA de tercera dominicana
ROSA: Tu bendición, padre mío,
me da.
GASPAR: La de Dios te caiga,
hija mía, hija querida,
que tú de mi edad cansada
eres el báculo firme.1330
BODIGO: La boca se me hace agua
de ver al viejo tan tierno.
ROSA: Yo, padre, estoy a tus plantas.
GASPAR: No, sino en mi corazón,
porque tú me le dilatas.1335
BODIGO: Para Roma es bueno el viejo,
porque todo se hace papas.
GASPAR: Habla el señor don Gonzalo,
que viene a verte.
ROSA: Otra causa
le traerá, que la de verme.1340
Bien se ve, señor, que es vana.
GONZALO: Aunque el veniros a ver
tantos consuelos me alcanza,
hoy no vengo por el mío,
sino por el que le falta1345
a vuestro padre, que tanto
vuestro rigor menoscaba.
El servir a Dios, señora,
no es tan sangrienta batalla,
que ha de ir siempre a sangre, y fuego,1350
que la condición humana
es débil, y al hombro flaco
con una prudencia santa
debe la virtud perfecta
proporcionarle la carga.1355
Vuestras mortificaciones
tocan mucho en temerarias,
y aunque a vos os vivifiquen,
a vuestro padre maltratan.
Y yo vengo a suplicaros,1360
que en ello toméis templanza,
que a vuestro padre no aflija,
y a vuestro amor satisfaga.
BODIGO: Eso no le quitarán
los azotes que se casca,1365
aunque la echen a galeras.
GONZALO: ¿Pues por qué?
BODIGO: Porque mandarla
que no se azote, es mandar
a un cochero beber agua:
los azotes son sus dulces.1370
GONZALO: No en azotes se repara,
sino en otras penitencias
de más rigor.
BODIGO: Eso vaya,
como la dejen las vueltas,
quítenle las cariñanas.1375
ROSA: Cierto, señor Don Gonzalo,
que esa piedad mal fundada,
nace, aunque de vuestro pecho,
de más crüeles entrañas.
GONZALO: ¿Estoy de entrañas crüeles?1380
ROSA: Sí, y la razón está clara,
porque quien quita el alivio
a un corazón, con la capa
de piedad, dobla la herida,
porque le ofende, y le engaña.1385
Vos por mirar por mi vida
corporal, con piedad falsa,
queréis quitar a mi amor
vida que nunca se acaba.
Esa piedad es crüel,1390
porque dos veces me agravia,
en persuadirme el error,
y quitarme la ganancia,
y para verlo más claro,
¿qué gozos más se dilatan,1395
los del alma, o los del cuerpo?
GONZALO: Cierto es que son los del alma
más dilatados, pues tienen
la capacidad más alta.
ROSA: Pues sentada esa verdad,1400
sentad también en la vasa,
de que Dios da por las penas
las dulzuras de la gracia,
y que por qualquier trabajo
se dobla el gozo que gana.1405
Luego si el alma es capaz
de glorias más dilatadas,
y por las penas del cuerpo
doble los gozos del alma,
no es piedad, sino es crueldad1410
la que de quitarme trata
por un alivio tan breve,
una ventura tan larga.
GONZALO: Aunque es verdad que es más gozo
el que el espíritu alcanza,1415
y ése le da Dios por premio
de lo que el cuerpo trabaja,
no negaréis, Rosa, que hay
medidas proporcionadas
a lo que alcanza de esfuerzo1420
la naturaleza flaca.
Luego la virtud perfecta
debe medir con templanza
a lo que llega su esfuerzo,
porque si pasa de raya1425
por penitencia indiscreta,
la vicia esta circunstancia.
ROSA: Ese argumento distingue
el estado de las almas.
Cuando un alma se gobierna1430
por virtudes ordinarias,
debe usar de la prudencia,
que es quien a todas las manda
para que tomen el medio,
y porque ninguna salga1435
a los extremos viciosos,
y en este caso se halla
la indiscreción que decís,
si a este cuidado se falta.
Mas cuando un alma está ya1440
de sus pasiones purgada,
el Espíritu Divino
la mueve, y entonces anda
al paso que Dios la mueve.
No hay allí prudencia humana,1445
porque es el Don de Consejo,
que a la prudencia aventaja
quien la gu}a, y la dirige,
y la mueve a empresas arduas.
No padece duda alguna,1450
porque da una luz tan clara,
que de todo la asegura,
y en este estado se alcanza
aquella gran muchedumbre
de dulzura extraordinaria,1455
que para los que le temen,
escondió Dios en su gracia.
GONZALO: ¿Pues puede moveros Dios
a dormir en una cama
de cinco leños nudosos,1460
llenos de tejas quebradas,
cuyas puntas se ensangrientan
en quien en ella se descansa?
ROSA: ¿Y la que tuvo mi Esposo
en la cruz, era más blanda?1465
GONZALO: ¿Y Dios os manda tener
una celda tan escasa,
que en pie no cabéis en ella?
BODIGO: Es verdad, porque entra a gatas.
ROSA: Si cabemos yo, y mi Esposo,1470
¿no tiene el altor que basta?
GONZALO: ¿Y el no comer, cuando siempre
el estómago os maltrata
con su dolor?
BODIGO: A eso voy,
esto importa a la maraña.1475
Mándemela usted que coma,
que eso me la tiene flaca,
y si es santa, en engordando,
tendrá mucho más de santa.
ROSA: Yo lo que he menester como,1480
lo demás no me hace falta.
BODIGO: Pero me hace falta a mí,
que los crïados se hartan
de lo que sobra a los amos,
y el pobre Bodigo anda1485
siempre royéndose el nombre,
porque jamás sobra nada.
ROSA: Tú come lo que quisieres.
BODIGO: ¿Dónde está?, que aquí se pasa
sólo con olor de Rosa,1490
que es comida valenciana.
Señor, esto es perdición,
ella toma una naranja,
y se come tres pepitas,
y yo ando siempre a la cuarta.1495
GASPAR: Aunque a tu espíritu, Rosa,
debo dar mucha alabanza,
sólo una cosa hallo en él,
que siempre me desagrada.
ROSA: ¿Qué es?1500
GASPAR: Tener voluntad
aun más que la necesaria.
ROSA: Yo, padre mío, la tengo
siempre rendida a tus plantas.
GASPAR: Pues quita esa cama dura.
ROSA: Yo la tengo aconsejada1505
de mi confesor, y luego
la quitaré, si él lo manda.
GASPAR: Pues con eso voy contento.
GONZALO: Y yo, Rosa, os doy las gracias.
GASPAR: Vamos, señor don Gonzalo,1510
al maestro Lorenzana.
GASPAR: Vamos, que él lo hará sin duda.
BODIGO: Oye usted, sea plenaria
la indulgencia, y saque usted
una cena regalada1515
para esta noche.
GASPAR: ¿De qué?
BODIGO: De un menudillo de vaca.
Vanse los dos
ROSA: Bodigo, con la visita
el tiempo hemos malogrado,
y a Dios no hemos alabado.1520
BODIGO: Gracias a Dios no hay pepita,
y lo haremos con decencia,
¿mas dónde están los mosquitos?
ROSA: Ahora están recogiditos
hasta que les den licencia.1525
BODIGO: ¿No sabes que he reparado,
que te azotes sin dar grito,
y no sufras que un mosquito
por jamás te haya picado?
ROSA: Es vano ese sentimiento.1530
BODIGO: ¿En qué está la vanidad?
ROSA: Pica sin mi voluntad,
y no doy merecimiento.
BODIGO: ¿Pues no puedo conformarme
al picar con su rigor,1535
y aprovechar el dolor?
ROSA: Más perdiera en inquietarme
cuando estoy en la oración,
que como pica impensado,
aquel súbito cuidado1540
turba la contemplación.
BODIGO: Pues comencemos los dos.
ROSA: Ea, salgan mis cantores,
aves, y plantas, y flores,
vamos a alabar a Dios.1545
Suena dentro música, si puede ser de violines, que remeden el zumbido de los mosquitos
BODIGO: Ya empieza su tarabilla
la mosquita entonación,
y el compás lleva un moscón,
que es maestro de capilla.
ROSA: Todos a su Criador1550
dan la alabanza que deben.
Los árboles que ha de haber, deben estar puestos en forma que se puedan mover a compás
BODIGO: Y los árboles se mueven
para alabar al Señor.
ROSA: Son su lengua natural
las ramas, y las inclina1555
a la alabanza divina.
BODIGO: Cantemos junto al peral,
que tiene muy altaneras
unas peras, y al bajar
las podremos alcanzar,1560
y cantaré para peras.
ROSA: Vamos, que se pasa el día:
digamos juntos los dos.
BODIGO: Vaya, y en nombre de Dios
salga nuestra letanía.1565
ROSA: En honra de aquel amor que hizo tan felices bodas.
La ROSA dice representados los dos versos de la glosa, y cantan dentro, y la ROSA y BODIGO fuera
TODOS: “Las obras de Dios todas bendigan al Señor.”
BODIGO: Ay Rosa, que con los dos
el cielo allí arriba canta.
ROSA: Pues, hermano, ¿que le espanta?1570
También alaban a Dios.
BODIGO: ¡Jesús, y qué maravilla!
Santo soy de plenitud.
ROSA: ¿De repente?
BODIGO: La virtud
me ha entrado por la tetilla.1575
ROSA: No cantan por mí, pues antes
cada día peor voy.
BODIGO: Por mí cantan, mas yo soy
santo de participantes.
ROSA: Prosigamos, pues su amor1580
les debió el primer desvelo.
TODOS: “Los ángeles, y el cielo bendigan al Señor.”
ROSA: Pues a todos su primor
las dio nombre, e hizo bellas.
TODOS: “Sol, y luna, y estrellas bendigan al Señor.”1585
ROSA: Pues la virtud de su ardor
templó de mi culpa el frío.
TODOS: “El fuego, y el estío bendigan al Señor.”
ROSA: Pues al Divino Candor
tanta semejanza debe.1590
TODOS: “Los hielos y la nieve bendigan al Señor.”
BODIGO: ¡Ay, Rosa!
ROSA: ¿Qué te da enojo?
BODIGO: No puedo más de verdad.
ROSA: ¿Por qué?
BODIGO: Ya la santidad
se me sale por los ojos.1595
ROSA: Mucho más es de notar
mi miseria, que el dolor
de estómago con rigor
me comienza a fatigar.
BODIGO: Come algo, y ten buena maña,1600
porque el dolor se mitigue.
ROSA: Ay, hermano, que prosigue
con violencia muy extraña.
BODIGO: Come algo.
ROSA: Esto es tentación.
BODIGO: ¿Por qué, habiendo este enemigo?1605
ROSA: ¡Ay! No puede ser, Bodigo,
que es día de comunión.
BODIGO: ¿Comunión, estando agora
a pique de perecer?
Vive Dios, que ha de comer.1610
Yo voy por algo, señora.
ROSA: No puedo, hermano, comerlo,
porque hoy he de comulgar.
BODIGO: Por Dios que lo has de tragar,
aunque revientes con ello.1615
Vase BODIGO
ROSA: Dulcísimo Esposo mío,
recíbeme este dolor,
no ha de perderte hoy mi amor,
que yo del tuyo lo fío.
Cantan dentro, y descúbrese en lo alto una imagen de Cristo, y va subiendo la ROSA en elevación, y en llegando a proporción, baja Cristo a juntarse con la ROSA
TODOS: “Rosa de mi corazón, no es ese dolor tan malo, que para hacerte un regalo, te he enviado esa aflición.”1620
ROSA: ¡O Señor de los Señores!
Ya agradezco su violencia,
pues en tu hermosa presencia
lisonjean los dolores.
TODOS: “Sube, Rosa, al alto grado, que ya tu virtud merece, pues el alivio te ofrece la llaga de mi costado.”1625
ROSA: Mi humildad, ¡o gran Señor!,
el labio a tu pecho aplica,
pues tu amor me comunica
el mérito, y el favor.
TODOS: “Pues ya el dolor se modera, quédate, Rosa, avisada, pues te dejo confortada para el riesgo que te espera.”1630
Cúbrese la apariencia
ROSA: ¡O Esposo dulce, y eterno!
Si tú en él me has de valer,
¿qué riesgo puedo temer?
Sale el DEMONIO
DEMONIO: (Todo el furor del infierno, Aparte
pues sus furias convocadas1635
de la mía vienen ya.
Hoy esta torre verá
sus almenas derribadas.)
Sale BODIGO con un vaso de vino
BODIGO: Rosa, aquí tiene un trago,
que es contra toda violencia,1640
bebe sobre mi conciencia,
y dale carta de pago.
ROSA: No es menester, que entretanto
tuvo el dolor mejor fin.
BODIGO: Mira que es de San Martín,1645
y eso es desprecio del santo.
ROSA: Bébele tú por los dos.
BODIGO: ¿Y me le mandas beber?
ROSA: ¿Pues ya qué quieres hacer?
BODIGO: Sea por amor de Dios.1650
No pienso hacer resistencia,
aunque la virtud estrago.
¡Oh! ¡Cómo conforta un trago
bebido por obediencia!
DEMONIO: Este necio hipocritón1655
me ha venido a embarazar,
pero de aquí le he de echar
con su misma inclinación.
BODIGO: En fin, Rosa, ¿no has querido
por alivio tomar nada?1660
ROSA: Yo he sido más regalada,
con que el dolor he vencido.
DEMONIO: Con esto pretendo hacer
que se vaya este donado,
y él quedaró castigado1665
cuando lo vaya a beber.
ROSA: No ha sido eso para mí.
BODIGO: ¿Qué dices? ¿Pues no has tomado
lo que el cielo te ha enviado?
ROSA: Eso será para ti.1670
BODIGO: ¿Para mí?
ROSA: ¿Qué te hace espanto?
BODIGO: ¿Para mí, y Dios me lo envía?
ROSA: Sin duda.
BODIGO: ¡O pureza mía!
No pensé que era tan santo.
ROSA: No hay aquí que discurrir.1675
BODIGO: Esto de remate va,
porque los milagros ya
se me vienen sin sentir.
¿Y de esto no comerás?
ROSA: No es para mí ese consuelo.1680
BODIGO: Mira que estará del cielo.
ROSA: No es posible.
BODIGO: Bien harás,
y pues mi almuerzo se fragua
para no darte dentera,
quiero salirme allá fuera.1685
La boca se me hace agua,
venga el vidrio cristalino,
y huele algo a chamuscado,
mas debe de ser cuidado
para que sepa a tocino.1690
Rosa a tu amor me consagro.
ROSA: Ve, y come con bendición.
BODIGO: Mientras tú haces oración
digeriré yo el milagro.
ROSA: Dios regalarte ha querido.1695
BODIGO: Sírvole, y me da consuelo,
que este regalo del cielo
va comido por servido.
Vase BODIGO
DEMONIO: La puerta se deja abierta,
que es lo que importa a mi afán,1700
pues para que entre don Juan
he menester esta puerta.
Comience ahora mi batalla,
que esta noche no ha dormido,
y la cojo desvelada1705
para lograr mis designios.
Espíritus infernales,
que sois horror del abismo,
venid todos, porque a un tiempo
la opriman todos los vicios.1710
Salen cuatro mujeres adornadas como ninfas cantando
MÚSICOS: “Morfeo perezoso, deidad sin artificio, derrama tu beleño por todos sus sentidos.”
ROSA: ¡Válgame el cielo! ¿Qué peso
tan de repente ha venido
a mis ojos, que los grava
con un sueño tan prolijo?1715
Este noche me he negado
las dos horas del alivio,
que suelo tomar, el cuerpo
fatigado hace su oficio.
MÚSICOS: “Tus densas sombras traigan el húmedo rocío, que a todas las potencias suspende el ejercicio.”1720
ROSA: ¡Ay, Dios, qué pesado sueño!
Pero en vano lo resisto,
pues tú siempre estás velando,
cuida de mí, Esposo mío.
Siéntase a dormir
DEMONIO: Eso es lo que deseo:1725
hagan agora los vicios
cada cual su batería,
que ella caerá de algún tiro.
Vanidad, tú la primera
la acomete, que aunque es tibio1730
tu fuego, es siempre el que da
a toda ruina principio.
Canta la VANIDAD
VANIDAD: “Si por tu amante, Rosa, tu vida es un martirio, de más altos favores tu grande amor es digno. Ya pasan tus finezas del término preciso de la naturaleza, pues vives sin sentidos.”
Entre sueños ROSA
ROSA: Yo del amor de mi Esposo
soy indigna, pero fío1735
de su bondad el perdón
que merecen mis delitos.
DEMONIO: Presunción, entra tú ahora,
pues te ha dejado camino.
Canta la PRESUNCIÓN
PRESUNCIÓN: “Humilde, Rosa, eres, mas tantos ejercicios le quitan a tu amante la gloria de benigno. Si lo mereces todo, ¿qué te ha de dar su arbitrio, si no deja a la gracia lugar lo merecido?1740
Soñando ROSA
ROSA: Él da conforme a sus obras
el premio a sus escogidos,
y el que sin ella presume,
merece justo castigo.
DEMONIO: Llega tú ahora, amor propio,1745
por si abres algún resquicio.
Canta AMOR PROPIO
AMOR PROPIO: “No ha merecido, Rosa, tu cuerpo tal castigo, pues ha tenido siempre sujeto su apetito. Rigor será inhumano negarle algún alivio, pues con trabajos tantos le tiene merecido.”
Soñando ROSA
ROSA: Yo conozco sus traiciones,
y por eso no me fío
de su falso rendimiento,1750
que siempre tiene peligro.
DEMONIO: Logra la ocasión, lascivia,
y ponla en el riesgo mismo
que teme, siembra en su pecho
tus ardientes incentivos.1755
Canta la LASCIVIA
LASCIVIA: “Tu flor se pasa, Rosa, y el fruto prometido a tu hermosura niega el nácar ya marchito. Lógrale antes que pierdas de tu verdor el brío, que al florecer las plantas, es natural el vicio.”
Soñando ROSA
ROSA: No quiero más deleites
del casto amor en que vivo,
no, no, no. Cielos, valedme,
que se rebela el sentido.1760
DEMONIO: Agora entrará don Juan,
que no ha de quedar camino
que no invente mi malicia
para rendir su albedrío.
Don Juan, venid, que ya es hora.1765
Sale don JUAN
JUAN: De vos mi venganza fío.
DEMONIO: Aquí la mayor venganza
es lograr vuestro amor fino.
La ocasión tenéis a mano,
no teméis ningún peligro,1770
que las personas que veis,
todas están a serviros.
JUAN: Todo el horror de mi enojo
se templa en haberla visto,
y del fuego de mi amor1775
la llama al verla ha crecido.
DEMONIO: Eso es lo que yo deseo.
Ya la palabra he cumplido
de poneros donde vos
seáis el juez, y el testigo1780
de vuestro mismo desprecio.
Nadie aquí puede impediros,
pues todos los que miráis
aquí por vos han venido,
lograd vuestro amor, que luego1785
la violencia hará el cariño.
JUAN: Tropezando en mis temores,
me acerco a su sol divino.
¡Oh, cómo el amor es rey!
Pues cuando cerca le miro,1790
la majestad me detiene,
y cuando me impele el mismo,
lo que el fuego da calor,
me da el respeto en frío.
DEMONIO: Ea, vicios, provocadlos,1795
haced aquí vuestro oficio.
MÚSICOS: “Coronámonos de rosas, logre el amor su apetito, no haya prado que no pazca licencioso el albedrío.”
Soñando ROSA
ROSA: No, no quiero amor humano.
¿Dónde estás, Esposo mío?
¿Cómo aquí me desamparas?1800
DEMONIO: Ya vuestro agravio habéis visto.
Llegad, que seguro vais,
yo confundiré el rüido
de sus voces, disponiendo
que canten al tiempo mismo.1805
JUAN: Ya llego, Rosa querida,
perdona mi mano osada,
que te busca deshojada,
cuando te encuentra dormida.
Tu hermosura me convida,1810
y ella el temor me previene,
la culpa, disculpa tiene,
pues a osadía tan loca
tu hermosura me provoca,
y ella misma me detiene.1815
Vale a tomar la mano, y despierta la santa ROSA
ROSA: ¡Ay de mí! ¿Cielos, qué es esto?
JUAN: Un amor es que atrevidas
las finezas que desprecia,
quiere cobrar en caricias.
ROSA: ¿Qué fuego es éste, que estaba1820
dentro del alma escondido,
dulce Esposo?
Repiten los vicios lo que dice la santa ROSA
MÚSICOS: “Dulce Esposo.”
ROSA: Mi peligro…
MÚSICOS: “Mi peligro.”
ROSA: Va creciendo.
MÚSICOS: “Va creciendo.”
ROSA: Dame alivio.1825
MÚSICOS: “Dame alivio.”
ROSA: Tu socorro…
MÚSICOS: “Tu socorro.”
ROSA: Me defienda, Jesús mío.
Al decir Jesús, se hunden los vicios, y baja el ÁNGEL con espada en la apariencia que mejor pareciere, y echa al DEMONIO, y el NIÑ JESÚS se aparece en una apariencia
ÁNGEL: Tu licencia, bestia fiera,
cese aquí, vete al abismo.
DEMONIO: Ya voy rabiando de verme1830
por una mujer vencido.
Vase el DEMONIO
JUAN: ¿Qué luces, cielo, son éstas
que exceden a los sentidos?
Sin mí, y sin vista he quedado:
yo he perdido aliento, y tino.1835
Rosa, ya mi error confieso,
y tus virtudes admiro,
sáqueme tu intercesión
de este ciego laberinto,
que yo seré pregonero1840
de lo que he sido testigo.
ROSA: Pues ya le vale el dolor,
guíale, Custodio mío.
Llévale el ÁNGEL
JUAN: Ya veo la puerta. Cielos,
yo ofrezco con este aviso1845
dar el resto de mi vida
al dolor de mis delitos.
Vase don JUAN
NIÑO JESÚS: ¡Rosa!
ROSA: Divino Señor,
¿cómo tan crüel conmigo,
que me habéis desamparado,1850
pues sin mí, ni vos me he visto?
NIÑO JESÚS: ¿Qué fuera de ti, si yo
no hubiera estado contigo?
Yo en estos empeños, Rosa,
conozco a mis escogidos,1855
para coronarse, en todos,
son estos riesgos precisos,
pero queda consolada,
que ya el último has vencido.
ROSA: Mi mayor consuelo es1860
el ver tu rostro divino.
NIÑO JESÚS: Siempre en el pecho me tienes,
y de ti no me despido,
porque yo en tu corazón
me quedo aunque me retiro.1865
Vuela
ÁNGEL: Rosa, con esta victoria
queda ya tu nombre escrito
en el libro de la vida.
Desde aquí ha de ser tu oficio
dar a otros hermanos parte1870
de la luz que has recibido.
ROSA: Tú has de ser siempre mi guía.
ÁNGEL: Siempre estaré yo contigo.
Vase. Sale BODIGO chamuscada la cara
BODIGO: ¡Ay, Rosa del alma mía,
que vengo muerto!1875
ROSA: Bodigo,
¿qué te sucede?
BODIGO: Que vengo
asado como cabrito.
El demonio me ha engañado,
que era redoma aquel vidrio,
y algún familiar estaba1880
dentro de ella.
ROSA: ¿Cómo ha sido?
BODIGO: El diablo estaba en conserva,
y al irle a dar finiquito,
echando la bendición,
como de ti lo he aprendido,1885
disparó la carabina,
y me llevó los hocicos.
Dame vino, que me abraso.
ROSA: ¿Vino pides por alivio?
BODIGO: Para beber, y para lavarme,1890
que es sangre de Dios el vino,
y contra el fuego del diablo,
me valdrá el fuego de Cristo.
ROSA: Ven, que yo te curaré.
BODIGO: Pues dio mi almuerzo en vacío,1895
haz para curarlo asado,
que me den algo cocido.
ROSA: Fía de Dios, que ya queda
vencido nuestro enemigo.
BODIGO: Como ve que soy tan santo,1900
rabia de envidia el maldito.
