El rico avariento, o la vida y muerte de San Lázaro — Jornada I

EL RICO AVARIENTO, O
LA VIDA Y MUERTE DE SAN LÁZARO

Antonio Mira de Amescua

Texto basado en la edición príncipe de EL RICO AVARIENTO, Autos sacramentales con cuatro comedias nuevas y sus loas y entremeses (Madrid: María de Quiñones, 1655). Fue preparado por Vern Williamsen para sus estudios en 1976 y luego revisado y puesto en forma electrónica en el año 1987.


Personas que hablan en ella:

  • NABAL, el rico
  • LÁZARO, galán
  • JORDÁN, lacayo
  • BALTASAR, criado
  • PADRE de Abigaíl
  • JOSÉ, primo de Abigaíl
  • ABIGAÍL, dama
  • ANA, criada,
  • CUSTODIO, ángel
  • DEMONIO
  • Dos CRIADOS
  • MÚSICOS

JORNADA PRIMERA


Salen NABAL y JORDÁN, lacayo
NABAL: Deja que blasfemias diga.
JORDÁN: No has de decir tal blasfemia.
NABAL: Si Dios con trabajos premia,
¿qué dará cuando castiga?
JORDÁN: Consolémonos los dos5
que hambres pasamos iguales,
y en los bienes y en los males
gracias le demos a Dios.
NABAL: ¡Que dé gracias me aconsejas
a Dios de ser pobre! ¡Bueno!10
De rabia y de afrenta lleno
le daré voces y quejas.
El rico soberbio y vano
se las dé; que yo afligido
solamente he recibido15
pesadumbres de su mano.
Gracias dé el favorecido;
que yo, que no soy dichoso,
si le doy gracias quejoso,
¿qué le daré agradecido?20
En vano intentas, Jordán
importuno, aconsejarme;
que para desesperarme
tus consejos servirán.
Tales efectos se ven25
de ardor que en mi pecho lidia;
muero rabiando de envidia
si miro el ajeno bien.
¡Qué en pesar tan riguroso
para aumentar mi desvelo30
conmigo es avaro el cielo
y con los demás piadoso!
Pues su mano –¡pena rara!–
para hacer mayor mi mal
es con todos liberal,35
y sólo conmigo avara.
Todo me falta, ¡ay de mí!
Ninguna hacienda poseo.
Pobre y mísero me veo.
JORDÁN: Eso es peor para mí.40
Que me admire, señor, deja,
de oírte este sentimiento.
¿En vez de agradecimiento,
del cielo previenes queja?
Tan pobre como tú estoy45
pues sin esperanza alguna
sigo tu misma fortuna;
y al cielo gracias le doy.
Repara alabanzas tantas
que a su criador dan leales50
sensitivos animales
y vegetativas plantas.
Todos en su estado viven
conformemente contentos,
porque en agradecimientos55
retornan lo que reciben.
Y así es justo que me asombre
que en instinto natural
agradezca un animal
y llegue a ignorar un hombre.60
NABAL: Ya persuadirme no es bien
cuando estoy desesperado.
Yo solo soy desdichado;
todos dichosos se ven.
Nace una fuente, y apenas65
brota la líquida plata
cuando arroyo se desata
entre doradas arenas,
y aunque en humildes raudales
antes corrió bullicioso,70
río le forman undoso
los adquiridos cristales.
Y después que llega a estar
rico de inmensa corriente,
el que nació pobre fuente75
muere caudaloso mar.
Nace en el verde botón
aprisionada la rosa
y después con pompa hermosa
es del prado ostentación.80
En suave fragrancia crece,
y, de las perlas que llora,
liberal, la aurora
rico tesoro le ofrece.
Sale el sol con brilladores85
rayos de la blanca espuma
para dar belleza suma
a las plantas y a las flores;
pues con el claro arrebol
que pródigo se acredita,90
cuánto la noche marchita,
tanto reverdece el sol.
¿Y yo en pena rigurosa?
Tal pobreza me fastidia
que llego a tener envidia95
del sol, la fuente y la rosa.
JORDÁN: Ten, señor, más confïanza
aunque el hado te persigue,
porque todo lo consigue
la paciencia y la esperanza;100
que aunque tu pena importuna
durar se ve de este modo,
el tiempo lo muda todo
y lo acaba la Fortuna.
No hagas extremos tales,105
y estos trabajos que tienes
recíbelos tú por bienes
y dejarán de ser males.
NABAL: Enigmas me estás diciendo.
Yo no entiendo esos amores,110
que no quiero esos favores
del cielo. No los pretendo.
Soy hombre muy liberal:
a ningún mal quiero bien,
el bien admito por bien
y el mal recibo por mal.115
¿Regalos de Dios se llaman
los males que desestiman,
las miserias que lastiman,
las desventuras que infaman?
Si Dios tiene tanta cuenta120
con el pobre, ¿para qué,
adventurando su fe,
le da por vida una afrenta?
JORDÁN: El que es bueno, ¿no está lleno
de bien?125
NABAL: Sí.
JORDÁN: Luego la queja
ya es injusta, pues le deja
Dios poder para ser bueno.
NABAL: Yo estoy de pobreza loco.
Sólo conozco, y me fundo
en que yo soy en el mundo130
quien debe al cielo más poco.
JORDÁN: Tus discursos son ajenos
de hombre. Si eres desdichado,
yo que nací tu crïado,
seré quien le debe menos.135
No has hecho tanto por mí.
Mira cual somos los dos:
que tú no sufres a Dios,
y yo te he sufrido a ti.
Dale, pese a Bercebú,
gracias de que no eres yo;140
que ya mi amor se las dio
de que no soy como tú.
NABAL: Eres tú muy virtüoso.
JORDÁN: Yo que a ser pobre he llegado,
estoy de mí lastimado145
mas no del cielo quejoso.
NABAL: Yo no diera sentimientos
al cielo en cosa ninguna
si con mi baja fortuna
midiera mis pensamientos.150
Ya que pobre nací yo,
sin gusto y amor naciera
porque pobre me sufriera,
¡mas pobre y amante, no!
¿Qué concierto, qué armonía155
harán, de apetitos llenos,
bienes que son tan ajenos
y desdicha que es tan mía?
Si a la hermosa Abigaíl
quiero ver, en mis enojos,160
se oponen luego a mis ojos
nubes de pobreza vil.
Si en pasión tan ciega y loca
quiero pedir su belleza,
luego pone mi pobreza165
lazos de miedo a mi boca.
Aquí del templo, a la puerta,
triste aguardo su hermosura
con una muerte segura
y una vida muy incierta.170
Sentiré, de verme, enojos;
que en la mujer ¿qué rigor
tiene crédito mayor?
¡La ignorancia de los ojos!
¡Qué interesable y terrible!175
Piensa con villano modo
que para los pobres todo
lo hizo Dios imposible.
JORDÁN: ¿Cómo sabes que ha de ser
mujer tan noble y amable,180
y tan bella, interesable?
NABAL: ¡Ay, Jordán, como es mujer!
Salen LÁZARO muy galán y BALTASAR, su criado
LÁZARO: ¡Qué honesta, qué virtüosa
es Abigaíl! Que fuera,
si honestidad no tuviera,185
una culpa el ser hermosa.
Su belleza y su cordura
me agrada con igualdad,
que a faltar la honestidad
me ofendiera su hermosura.190
BALTASAR: Tiene fama generosa
en todo Jerusalén.
LÁZARO: Es el vivir y obrar bien
más beldad que el ser hermosa.
NABAL: Ya ha venido este enfadoso.195
Éste puede a Dios muy bien
dar gracias. ¡Miren en quien
pone el cielo el ser dichoso!
¡Qué tanto a Lázaro sobre
y tanto me falte a mí!200
JORDÁN: ¿Lázaro se llama?
NABAL: Sí.
JORDÁN: ¡Lindo nombre para pobre!
Don Lázaro suena mal.
¿Y es muy rico?
NABAL: Cosa es clara,
si es necio.205
JORDÁN: Yo le llamara
el Caballero Hospital.
El será muy virtüoso
pues tanto llega a tener.
NABAL: ¿Quién dice que es menester
virtud para ser dichoso?210
Antes sigue la desdicha
a la virtud, que si fuera
tal que méritos pidiera,
¡qué pocos tuvieron dicha!
Sale ABIGAÍL con manto y ANA, su criada
ABIGAÍL: ¡Hermosas damas!215
ANA: Entre ellas
en el templo has parecido
la hermosa.
ABIGAÍL: Dirás que he sido
un sol en tantas estrellas.
A lisonjas te acomodas.
Eso no me lisonjea.220
No quiero tener de fea
que me lo parezcan todas.
Quien tiene mayor beldad
hable con menos mentira,
y quien sin envidia mira225
juzga con mayor piedad.
Tuya la censura sea,
porque en juzgar de lo hermoso
es siempre el más riguroso
el tribunal de una fea.230
Nada miro con desdén;
no hay en mí soberbia alguna.
Como no envidio a ninguna
todas me parecen bien.
LÁZARO: Si es tan bella una criatura235
y merece tanto amor,
¿cuál será de su criador
la celestial hermosura?
Bien parece imagen suya
su divina cara hermosa.240
¡Oh, mil veces tú dichosa!,
si es tan bella el alma tuya;
mas beldad tan peregrina
santa será. Es cosa llana.
Si es la caja más que humana245
la joya será divina.
NABAL: ¿No es hermosa Abigaíl?
¿Qué dices? ¡Por vida mía!
JORDÁN: Digo que con ser judía
me ha parecido gentil.250
¿Qué te suspendes?
NABAL: Repara
en tan bella gentileza,
que el cielo armó de belleza
los peligros de su cara.
¡Qué tiernos, qué dulces brazos,255
para amistades posibles!
¡Qué blandas y qué apacibles
las prisiones de sus lazos!
¡Qué presto ardiente y robusto
robara, a tener ventura,260
el campo de su hermosura
con ejércitos de gusto!
JORDÁN: Pías consideraciones
has hecho.
NABAL: Todos me crean,
que sólo mientras desean265
son fuego los corazones.
Acompáñala LÁZARO
Mira como la acompaña
y ella admite su locura;
que de la hacienda y ventura
aún la sombra sólo engaña.270
ABIGAÍL: No habéis de pasar de aquí.
¡Por mi vida! No paséis
que para que vos me honréis
no hallo méritos en mí.
LÁZARO: No dejaros determino,275
que voy respetando en vos
de las fábricas de Dios
un edificio divino.
NABAL: Siempre seguirla procura.
ABIGAÍL: Como noble sois cortés.280
NABAL: Mal haya tanto interés.
LÁZARO: Bien haya tanta hermosura.
Vanse ABIGAÍL, LÁZARO, ANA y BALTASAR
NABAL: ¡Cuánto la riqueza engaña!
¡Oh, qué de afrentas que paso!
¡Qué de mí no hicieron caso!285
¡Soberbia y locura extraña!
¡Qué cosa más desvalida!
Y lo que pobre se vive
no sé yo quien lo recibe
para en cuenta de la vida.290
¡Ah, mujeres codiciosas!
¡Ah, ricos locos y altivos!
¡Los más viles más esquivos,
más necias, las más hermosas!
¿Sálvase el pobre?295
JORDÁN: ¿Estás loco?
Antes los más ricos vienen
a peligrar, porque tienen
en qué merecer más poco.
Para todos igualmente
seguro el salvarse está,300
el rico por lo que da
y el pobre por lo que siente.
A todos el cielo aguarda,
no hay sobornar su favor,
que para el grande y menor305
hay sus ángeles de guarda.
NABAL: Mientes, miente tu simpleza.
¡Ángel el pobre! Me fundo
en que no se vio en el mundo
más ángel que la riqueza.310
JORDÁN: De tus locuras me espanto.
NABAL: Jordán, si rico me viera,
mejor que Lázaro fuera,
que tiene fama de santo.
JORDÁN: Será mayor tu crueldad,315
pues quien con tanta inclemencia
pobre no tiene paciencia,
rico no tendrá piedad.
NABAL: Salvarme pobre y con penas,
difícil es.320
JORDÁN: ¡Grave exceso
de impiedad! Mas dar en eso
encierra dos cosas buenas.
Escúchalas brevemente;
porque si das en discreto,
en dichoso, en ser perfeto,325
en lindo, en sabio, en valiente,
podrás quererlo y no sello;
mas si dieres en decir
que a los infiernos te has de ir,
luego te saldrás con ello,330
y en dolor tan importuno
otra cosa mejor tienes,
que para que te condenes
no has menester a ninguno.
NABAL: Si no soy rico, no siento335
modo de salvarme.
JORDÁN: Tente;
que si eres pobre impaciente,
serás un rico avariento.
Sale CUSTODIO, de peregrino o pobre
CUSTODIO: (De este bárbaro crüel Aparte
confundir quiero, y que vea340
que aún hay quien más pobre sea,
pues remedio espera en él.
Mi paciencia en su rigor
ha de enseñarle a sufrir,
pues no ha llegado a pedir345
que es la desdicha mayor).
A este pobre peregrino
dad limosna, por amor…
NABAL: ¡Ay, rabia! ¡Ay, pena mayor!
¡Ay, desdicha! ¡Ay, desatino!350
¿Limosna yo? ¡Cielo airado!
Llegue y partiré con él
rabia y envidia crüel;
que es lo que el cielo me ha dado.
¿Qué me tienta y me provoca?355
Si con esta impertinencia
quiere probar mi paciencia,
ya se ve que tengo poca.
JORDÁN: Que perdone le suplico;
que es tan pobre, y no se asombre360
este buen…(Digo mal) Aparte
…hombre,
que hasta un Lázaro es más rico.
Pero aunque en esta ciudad
tantas sus miserias son,
es más pobre de razón,365
de paciencia y de piedad.
NABAL: No soy pobre, soy demonio.
Infame nombre me das.
JORDÁN: Créalo porque jamás
se levanta testimonio.370
NABAL: ¿Limosna a mí? ¡Vagamundo!
CUSTODIO: Que eres pobre, yo lo creo,
mas de hacer bien el deseo
a nadie faltó en el mundo.
¿Cuándo al pobre no se ayuda375
y sin limosna se deja?
Ya que fue sorda la queja,
la lengua parezca muda.
NABAL: Tras ser pobre imaginero,
y bachiller y enfadoso,380
da en necio. ¡Qué virtüoso!
¡Qué cansado consejero!
Vaya con Dios.
CUSTODIO: ¡Qué impiedad!
JORDÁN: (Con Dios dijo. A fe que es dicha). Aparte
CUSTODIO: Pobre y necio, ¡qué desdicha!385
NABAL: ¿Porfía tu necedad?
CUSTODIO: ¿Así un pobre se despide?
Vase [CUSTODIO]
NABAL: De su agravio así me vengo,
pues los bienes que no tengo
me acuerda quien me los pide.390
Sale LÁZARO con un bolsillo
LÁZARO: (Paréceme que miré Aparte
a Nabal con gran tristeza.
¿Si es la causa la pobreza?
Pero, ¿quién triste se ve,
–¡ay Dios!, aunque pobre esté–395
si Dios la pobreza envía?
¡Oh, si quisiese algún día
en santa necesidad
ya que sabe mi piedad
probar la paciencia mía!400
Quisiera dar a Nabal
algún socorro, y sí pruebo,
sin que él pida. No me atrevo;
que puede llevarlo mal,
Mas no hay bien al bien igual405
si ha de costar que se pida;
que en la honra introducida,
aun recibir, que es mejor,
cuesta mucho del honor,
de la paciencia y la vida.410
Un cuerdo modo he buscado
con que poderle ayudar;
que aun de pedir y tomar
no quiero darle cuidado).
Nabal, amigo.415
NABAL: (Agraviado Aparte
estoy de que éste hable así).
LÁZARO: Huélgome de verte aquí.
¿Cómo estás? ¡Suerte dichosa
es la mía! Di.
NABAL: (¡Qué cosa Aparte
tan cansada para mí!)420
LÁZARO: Esta bolsa a la salida
del templo topé. Si acaso,
Nabal, has de estar al paso,
hazme merced, por tu vida,
que si hubiere quien la pida425
o la busque, se la des
si las señas ciertas ves;
que a un negocio voy y es tarde.
Perdóname. Dios te guarde.
JORDÁN: ¡Qué discreto! ¡Qué cortés!430
NABAL: Harélo así.
LÁZARO: (Alegre está). Aparte
Si no viniere por ella,
Nabal, quédate con ella,
que Dios quizá te la da.
Vase [LÁZARO]
JORDÁN: Bolsa tienes. Guardalá.435
NABAL: ¿Restituiréla?
JORDÁN: Menguado,
¿eso dices?
NABAL: ¿Y lo honrado
y lo perfecto también?
JORDÁN: Ninguno es hombre de bien
en dinero de contado.440
NABAL: Nada el pobre ha de tener;
todo el rico lo ha de hallar.
¿Siempre al pobre han de durar
las injurias del nacer?
¡Bolsa a mí! ¿Qué puede ser?445
Ya lo sé, que me da pena,
que restituírme ordena
éste algún dinero a mí;
que los más de ellos así
son ricos de hacienda ajena.450
Sale CUSTODIO
CUSTODIO: Agora limosna espero
de tu mano generosa
que ya puede ser piadosa.
NABAL: ¡Qué presto que olió el dinero!
Ni me da gusto, ni quiero.455
CUSTODIO: ¡Por amor de Dios!
NABAL: ¡Por vida!
¡Ah, pobreza aborrecida!
Más quisiera no tenello
que estar sujeto con ello
a que un pobre me lo pida.460
CUSTODIO: Mira, como tienes ya
qué dar, y estás más tirano,
más fiero y más inhumano.
NABAL: ¡Qué necio y pesado está!
CUSTODIO: Castigo tuyo será465
ser rico, que un pecador
con la abundancia es peor,
y peca con más licencia;
y lo que ha sido impaciencia
es soberbia y es rigor.470
(Custodio soy y ángel bueno Aparte
de este infiel, que en tanto engaño
se verá, para más daño,
de bienes del mundo lleno.
Que entrar no puede en el seno475
de Abrahán tanta avaricia.
Mi Dios, si por su codicia
no llevare mi verdad,
fruto para tu piedad,
llevaréla a tu justicia).480
Vase [CUSTODIO]
NABAL: Si el pobre me ha de cansar,
Jordán, más quiero sufrir
la bajeza del pedir
que la nobleza del dar.
Si a rico puedo llegar,485
será regalado, entiendo,
mi cuerpo, mi bien eterno,
que otro Dios mi vida ignora
y no hay más Dios.
JORDÁN: Desde agora
pido albricias al infierno.490
Vanse y salen JOSÉ y ABIGAÍL
JOSÉ: Bellísima Abigaíl,
de quien aprenden colores
para matizar sus flores
los pinceles del abril,
amor es flecha sutil495
que en mi alma va formando
tu bella imagen, y cuando
la adora, amante y fïel,
como es flecha y es pincel
va rompiendo y va pintando.500
Tu primo soy, y la parte
de tu sangre fiel, sin duda,
que a las estrellas ayuda
a inclinarme para amarte.
Amor es puro, y sin arte.505
Las fuerzas del alma empleo
en amar el bien que veo,
y como es casto el ardor,
nunca manchan este amor
la esperanza ni el deseo.510
ABIGAÍL: José, amarme pudieras
sin darme noticia a mí
de esos amores; que así
verdadero amante fueras,
pues que premio no quisieras;515
que amor que se da a entender,
claro está, que quiere ver
premio que le satisfaga;
y amar pretendiendo paga
no es amar sino querer.520
JOSÉ: ¡Oh, qué sutil diferencia
entre el querer y el amar!
¿De modo que he de callar
un amor que no es violencia?
ABIGAÍL: O busca correspondencia525
o quiere agradecimiento
quien dice su sentimiento;
y si el fin que amor buscó
es puro amor, mal amó
quien no calla su tormento.530
JOSÉ: ¡Extraña filosofía
y sofísticos extremos!
Pues que amando a Dios, queremos
que él nos ame, y no sería
razón que en el alma mía535
tan bárbaro amor cupiera
que la ley de amor rompiera
y en sí mismo reprimido
no quisiera ser sabido
ni ser pagado quisiera.540
ABIGAÍL: Diferencia no has hallado
entre el amor y el deseo
si tiene amor por trofeo
ser sabido y ser pagado.
JOSÉ: ¿Amor, lo que ha deseado,545
cómo a su efecto contiene?
Mas, ¡ay!, que Lázaro viene
a interrumpir mi razón.
ABIGAÍL: Los celos envidia son.
El celoso envida tiene.550
JOSÉ: ¿Qué amante no fue celoso?
ABIGAÍL: No me permiten los cielos
amor de quien nacen celos,
ni amante que es envidioso.
JOSÉ: Luego ¿perdí temeroso555
lo que ganaba atrevido,
o porque el otro ha venido
pierdo el bien que amor concede?
ABIGAÍL: No, que perderse no puede
lo que no estaba adquirido.560
Sale LÁZARO
LÁZARO: La buena conversación
que entre los dos considero
me alegra tanto, que espero
celebrar esta ocasión.
Primos, las almas que son565
de Dios imágenes bellas,
como del sol las estrellas,
gozan sus rayos supremos,
y así los hombres debemos
comunicarnos con ellas.570
Proseguid. ¿De qué se trata?
ABIGAÍL: Del amor honesto.
LÁZARO: Bien.
Yo os amo, prima también
de este modo, y me arrebata
el alma beldad tan grata,575
que la de Dios considero.
Y en amor tan verdadero
que nos lleva el alma a Dios
bien podéis hablar los dos.
Proseguid, que escuchar quiero.580
ABIGAÍL: ¿Luego, amado, tú no sientes
el tener competidor
en la causa de tu amor?
LÁZARO: No, que fueran accidentes
de firme amor, varias gentes,585
reinos, climas, paralelos,
la tierra, el mar y los cielos.
En todos su luz influye
y ni el sol se dio ni huye,
ni a los que alumbra da celos.590
ABIGAÍL: ¿Ves, José, como este amor
tiene calidad más pura?
JOSÉ: ¿El amor de la criatura
no ha de tener el valor
que el de Dios?595
LÁZARO: Ése es error
porque la hermosura humana
aunque nos parece vana
es un retrato, un espejo,
un relámpago, un bosquejo,
de la beldad soberana.600
Un arroyo, ¿no es tesoro
dulce, hermoso y transparente
del rüido de una fuente?
Y luego, en arenas de oro
es instrumento sonoro605
que alaba su original,
haciendo un son natural
a los pájaros cantores,
con lazo y traste de flores,
y con cuerdas de cristal.610
Los once cielos, aquellas
esferas y orbes supremos
en quien tachonadas vemos
mil y veinte y dos estrellas,
¡qué por imágenes bellas615
y la fábrica exterior
que nos descubre el valor
que hay dentro y nos asegura
que aunque es grande su hermosura,
la del imperio es mayor!620
Cualquiera mortal belleza
de Dios su principio tiene,
y derivándose viene
a nuestra naturaleza.
Es inmensa su grandeza625
de suerte que no declina,
y así amor que nos inclina
a la hermosura mortal
ha de ser amor igual
al amor de la divina.630
ABIGAÍL: Ésa es honesta opinión.
JOSÉ: Es rico y tú eres mujer.
Bien claro está que ha de ser
preferida su razón.
ABIGAÍL: Primo, estos celos no son635
dignos de un amor honesto.
Salen NABAL y JORDÁN
JORDÁN: Ocupado está ya el puesto.
Poco lugar te darán
entre un rico y un galán.
NABAL: La dicha he de obrar en esto.640
JORDÁN: Yo pienso que en este amor,
solo el dichoso has de ser;
porque en efecto es mujer
y escogerá lo peor.
NABAL: Siempre vienes de este humor.645
JORDÁN: Todos somos maldicientes
a tu sombra.
NABAL: Si consientes
una demanda cortés,
ya que somos todos tres
de una tribu y tus parientes.650
Yo, señora, te suplico
que des de esposa la mano
hoy al deudo más cercano
o ya sea pobre o ya rico.
Así mi amor significo.655
ABIGAÍL: ¡Extraña resolución!
NABAL: Es éste mi condición,
y siendo ardiente un deseo
ninguna esperanza veo
que me dé satisfacción.660
ABIGAÍL: Aún no da prisa mi edad
para que yo tome estado,
y Dios tendrá ese cuidado
pues tiene mi voluntad.
JOSÉ: ¿Cómo cabe en tu beldad665
tal esquivez, tal rigor?
Dale siquiera un favor
al que más te estima y quiere,
porque cortesmente espere
premio de este honesto amor.670
Quítase una flor con tres cintas: verde, encarnada y blanca
ABIGAÍL: Este lazo y esta rosa,
que de colores distintas
forman y tejen tres cintas,
daré afable y generosa,
aunque no en señal de esposa,675
al que probare mejor
que merece mi favor.
LÁZARO: (Es discreta Abigaíl). Aparte
Tu entendimiento es sutil
como es inmenso tu honor.680
JORDÁN: ¡Oh, qué bellas necedades
dirán agora los tres!
NABAL: En el hombre el valor es
de más altas calidades
que riquezas ni beldades.685
Ni soy rico ni galán,
mas tan unidos están
el amor y ánimo en mí
que esa rosa merecí.
JORDÁN: Pienso que no se la dan.690
ABIGAÍL: ¡Qué soberbia presunción!
Diga, José.
JOSÉ: Yo me ofrezco
a probar que la merezco
con una fuerte razón.
Cuantas damas ve Sïón695
me han estimado, y querido.
Pagué a todas con olvido,
a ti sola con cuidado.
Luego, mucho te he obligado.
JORDÁN: También éste la ha perdido.700
ABIGAÍL: ¡Galán desvanecimiento!
LÁZARO: Yo, aunque tu amante me llamo,
tan sin esperanzas amo,
que ni tengo atrevimiento
a pedirla, ni en mí siento705
razón para merecella.
Quédate, prima, con ella,
que habiéndola de estimar
por ser tuya, ¿qué lugar
podré darle, o qué tesoro,710
donde esté con más decoro
que en ti misma?
ABIGAÍL: ¡Esto es amar!
Yo la recibo y me voy,
que están mis padres esperando.
[Vanse ABIGAÍL y ANA]
JORDÁN: ¡Cuál se la quedan mirando715
los tres! Riéndome estoy.
LÁZARO: Nabal, José, queda en paz.
[Vase LÁZARO]
NABAL: ¡Vive Dios, que me fastidia
su humildad! Todo es envidia.
JORDÁN: El Lázaro es muy sagaz.720
¡Con qué discreción…
JOSÉ: Yo siento…
JORDÁN: …se despidió!
JOSÉ: … con enojos,
que nos quebrase los ojos.
NABAL: Tormento añado a tormento.
JOSÉ: De los tres es el dichoso.725
Aquí no hay más que esperar.
Yo me voy.
[Vase JOSÉ]
NABAL: Todo es pesar.
JORDÁN: Parece que va celoso.
Buenos habemos quedado,
como dicen a la luna.730
NABAL: Maldiga Dios mi fortuna.
¡En todo soy desdichado!
JORDÁN: Señor, ya reparo en ello.
De tu original pecado
participo por crïado735
sin comerlo y bebello.
Tu mismo error te condena.
NABAL: No es olvidarla posible.
JORDÁN: ¿No miras que es invencible?
NABAL: Más invencible es mi pena.740
JORDÁN: Pues, siguiendo su desdén
vendrás, señor, a quedar
sin ella y con gran pesar.
Mirad con quién y sin quién.
Mas yo, aunque tan poco valgo,745
si en este empeño me hallara,
luego al punto la envïara…
NABAL: ¿A dónde?
JORDÁN: …a espulgar un galgo;
que es lo demás necedad.
NABAL: Más disparates no digas;750
que en vano a mudanza obligas
mi constante voluntad.
Dé Abigaíl los amores.
Rendido de su belleza,
aunque miro su entereza,755
aunque advierto sus rigores,
aunque su virtud no ignoro,
y su favor no merezco,
sus desprecios apetezco,
sus desdenes enamoro,760
sin que pueda resistir
en mi amante desear
un bien que todo es penar,
un mal que todo es morir.
JORDÁN: Bien se ve.765
NABAL: ¡Qué pena tal
es rabia!
JORDÁN: Pues, saludarse;
que puede ese mal pegarse
y es incurable ese mal.
NABAL: Ya hallé medio.
JORDÁN: ¿Cuál será
si tu locura se advierte?770
NABAL: Darme a mí mismo la muerte.
JORDÁN: ¡Oh, qué bien pensado está!
Alabo tu buen intento
y puedes ir consolado
que no has pagado crïado775
ni hecho ningún testamento.
Esta acción que haciendo estás
no es acción que te alborote.
Un bobo de capirote
no pudiera decir más.780
NABAL: Jordán, ¿qué tengo de hacer?
JORDÁN: Que moderes la porfía
aconsejarte quería.
NABAL: ¿Qué no causa una mujer?
¿Cómo saldré de esta calma?785
JORDÁN: ¿Cómo? ¡Muy fácil, señor!
Dejar de tener amor,
que es pesadilla del alma.
Yo quiero darte un consejo.
NABAL: Ninguno habrá que me cuadre.790
JORDÁN: Ve y pídesela a su padre.
NABAL: Soy pobre y es rico el viejo;
pero tu consejo aquí
elijo por mejor suerte.
JORDÁN: Mejor es que darte muerte.795
NABAL: Pues, Jordán, vente tras mí.
Vanse. Salen LÁZARO con un papel, y BALTASAR
LÁZARO: Baltasar, yo deseo
hacer bien a Nabal, y dudo el modo.
BALTASAR: Señor, a un hombre ingrato,
soberbio y sin piedad, ¿cómo te inclinas?800
Siendo opuestos los dos, ¡qué estrellas pueden
con sus luces divinas
hacer bien a un tirano?
LÁZARO: Maravillas de Dios, rey soberano.
No debemos los hombres,805
mayormente los ricos,
examinar las almas y conciencias
de los pobres a quien tan de justicia
se debe la limosna.
¿Qué piensas tú que son los que son ricos?810
Mayordomos de Dios, dispensadores
que su hacienda administran
repartiéndola bien entre los pobres.
Nabal es noble, y de mi misma tribu,
y quizá la pobreza815
le da con la condición su aspereza.
Podrá ser que teniendo más descanso
reduzca sus costumbres dulce y manso.
BALTASAR: Pues bien, ¿y cómo piensas,
si él no te pide nada,820
hacerle bien alguno?
LÁZARO: Esta dificultad tengo mirada;
que dar a quien no pide algunas veces
es dar vergüenza y pena,
porque ya la pobreza, el mundo loco,825
siendo amiga de Dios, la estima en poco.
Saca un papel
Por esto tengo escrita
esta cédula en que finjo le debo
a su padre Eliázar este dinero,
y tú se la has de dar.830
BALTASAR: ¿De qué manera?
LÁZARO: Diciendo que la hallaste
entre algunos papeles.
BALTASAR: Ya lo penetro. Baste.
Haces en esto lo que siempre sueles.
Piadoso y sabio estás.835
LÁZARO: Si Dios me ha dado
riqueza singular, y las riquezas
prestadas las tenemos
del mismo Dios, pagárselas debemos.
Allí le ha visto. Voyme
porque puedas hablarle.840
Dale el papel y vase [LÁZARO]. Salen NABAL y JORDÁN
NABAL: Jordán, yo tengo sed. En esa casa
podrás, pues eres hombre
despejado, pedir un jarro de agua.
JORDÁN: Arrójate a la orilla de mi nombre
y así podrás beber.845
NABAL: ¡Acaba, necio!
JORDÁN: Acaba tú también de ser durazo.
Dineros tienes y aguadores pasan
que en cándidos cristales,
y en barros que parecen de claveles,
vendiendo van el agua dulce y pura,850
y una moneda vil sólo es el precio.
Dales limosna y bebe; que limosna
es comprar de los pobres.
NABAL: Así no me aconsejes;
que sufriré la sed ardiente y dura855
antes que hacer piadoso
un átomo de bien, y el cielo airado
se muestra para mí. ¿Qué ley consiente
que liberal me muestre con la gente?
Se acerca BALTASAR
BALTASAR: Mis albricias ofrecidas,860
buenas nuevas te daré.
NABAL: Ni habrá por qué yo las dé
ni por qué tú me las pidas.
BALTASAR: Cumplir podemos los dos
si ésta te vengo a ofrecer,865
que la debió de perder
tu padre; que quiera Dios,
revolviendo unos papeles,
hallé esta cédula en quien
el cielo pinta tu bien.870
Dale el papel
NABAL: ¡Con soberanos pinceles!
Lee
“Confieso por esta cédula que debo a
Eliázar, del tribu de Judá, mil y quinientos
escudos de oro, y los pagaré a él o a Nabal
su hijo, siempre que los pidan, y lo firme875
de mi nombre.
Lázaro”
BALTASAR: Pues tu padre no cobró
esa partida, bien puedes
si le heredas y sucedes
pedirla a Lázaro. Yo,880
que he hallado este papel
le traigo y no lo difiero.
Bien mis albricias espero.
NABAL: ¡Que esto pase en Israel!
¡Qué haya ricos que las venas885
del pobre sangrar intentan
y sus tesoros aumentan
con las haciendas ajenas!
Los ríos más eminentes,
compitiendo con el mar890
se suelen tras sí llevar
los arroyuelos y fuentes.
Eran charcos, ya son ríos
que, sus tiranos raudales
robando ajenos cristales,895
cobran fuerzas, cobran bríos.
Los ricos, de esta manera,
exentos de humanas leyes,
compitiendo con los reyes,
quieren dilatar su esfera.900
Y al pobre con tiranía
bien en Lázaro se ve.
¿Qué mucho que rico esté
si ocultó la hacienda mía?
Y tú, lisonjero amigo,905
que esta cédula encubriste,
¿cómo albricias me pediste
cuando mereces castigo?
Cómplice disimulado
de este latrocinio, advierte910
que pues no te doy la muerte
buenas albricias te he dado.
BALTASAR: ¿Quién vio tal ingratitud?
Ya lo dudo aunque ya vi;
mas, ¿cuándo no paga así915
la malicia a la virtud?
Hoy Lázaro liberal
su mismo bien apercibe
y al tiempo que lo recibe
le ofende y le trata mal.920
Vase BALTASAR
NABAL: ¿Qué dices?
JORDÁN: ¡Mil y quinientos!
Ya tendrás de qué pagarme.
NABAL: No empieces a importunarme.
¡Oh, crïados!
JORDÁN: ¡Oh, avarientos!
NABAL: Sirve y calla, que he de ser925
rico al fin.
JORDÁN: ¡Jornada es larga!
Llevaba un hombre una carga
de vidrios para vender.
Preguntóle otro: “¿Qué trae
en esa carga, mancebo?”
Él le respondió: “¿Qué llevo?
Nada si el asno se cae.”930
A ser este vidrio llega
la esperanza de tus bienes,
porque en la cédula tienes
nada si Lázaro niega;
mas él viene por aquí.935
Háblale sabio y cortés,
que lo merece, pues es…
Sale LÁZARO
NABAL: Basilisco para mí.
Señor Lázaro…
LÁZARO: ¿Señor?
NABAL: ¿Esta firma es vuestra?940
LÁZARO: Sí,
confieso que la escribí
y que soy vuestro deudor,
Nabal amigo.
JORDÁN: ¡Pardiez,
que en el anzuelo está asido!
El asno en fin no ha caído.945
Vidrio tienes esta vez.
NABAL: ¿Y cuándo podréis pagar?
LÁZARO: Pagaré de aquí a seis días.
NABAL: Ésas son vanas porfías.
Seis horas no han de pasar950
a una cosa tan debida.
Harto mi padre esperó
pues que nunca lo cobró
en los días de su vida.
JORDÁN: Señor Lázaro, pagar955
o ir a la prisión.
LÁZARO: Si eso
ha de ser, por no estar preso,
¡vamos! Venidla a contar.
Muy bien me pueden prender.
No son rigores ni extremos960
porque los ricos debemos
lo que el pobre ha menester.
JORDÁN: Vamos por ello al momento.
LÁZARO: (¡Oh, qué bien ha sucedido!) Aparte
[Vase LÁZARO]
NABAL: Mi dinero, ¡dicha ha sido965
que confesase!
JORDÁN: ¿Contento
estás agora, señor?
Muy bien me puedes pagar.
NABAL: ¿Cuánto va que te he de echar
de mi casa?970
JORDÁN: ¿Hay tal rigor?
Ya la sed que te afligía
se habrá pasado.
NABAL: No pasa.
Pídeme agua en esta casa.
JORDÁN: ¿Avaro estás todavía?
[Vase JORDÁN]. Sale [CUSTODIO] vestido de pobre
CUSTODIO: (¡Con qué amor, con qué cuidado Aparte975
dulces caminos prevengo
a esta alma que a cargo tengo
desde que Dios la ha crïado!
Soy compañero del hombre.)
¡Nabal!980
NABAL: ¿Quién eres, mendigo…
CUSTODIO: Soy tu verdadero amigo…
NABAL: …que así has sabido mi nombre?
CUSTODIO: …quien las desdichas previene.
Ten tú lástima de mí.
NABAL: No he de tenerla de ti985
si Dios de mí no la tiene.
CUSTODIO: Confía de su clemencia.
NABAL: Oyes, pobre porfïado,
pedir al necesitado
es darle más impaciencia.990
Si de Dios fío o no fío,
Dios me ha de juzgar, no el hombre.
Vete pues, y sabe el nombre
de los ricos y no el mío.
CUSTODIO: Mil y quinientos escudos995
rico te pueden hacer.
NABAL: ¡Por eso habían de ser
los pobres sordos y mudos!
CUSTODIO: Si hoy piensas tenerlos, mira
que vivas más generoso.1000
NABAL: Pobre importuno y curioso,
con esto me das más ira.
En las repúblicas buenas
no andan pobres indiscretos
sabiendo ajenos secretos1005
y oliendo vidas ajenas.
Esta pobre cantidad
hoy me la ha dado mi estrella
para remediar con ella
mi propia necesidad.1010
Haz que cual Lázaro sea
rico, y entonces verás
si sufro más y doy más.
CUSTODIO: ¡Plegue a Dios que yo lo vea!
Sale JORDÁN con un vidrio de agua
JORDÁN: El cristal y el agua fría1015
te brindan y hacen merced.
NABAL: Ya me ha quitado la sed
la mucha bachillería
de este mendigo. Volver
puedes el vidrio. Aquí espero.1020
CUSTODIO: Sed padezco, de sed muero;
pues no la quieres beber,
dámela a mí.
NABAL: ¿Cómo dar?
La sed tu enfado provoca,
y hay un volcán en mi boca.1025
Bébela [NABAL]
JORDÁN: (Pues, bebe hasta reventar.) Aparte
CUSTODIO: Dame el agua que ha sobrado.
Mira que al pobre le debe.
JORDÁN: ¿A lástima no te mueve?
[¿Por qué este agua no has dado?]1030
NABAL: ¡Tómala!
Arroja el agua y el vidrio
CUSTODIO: ¿Cómo creeré
que has de dar, si rico estás,
cuando así el agua me das?
NABAL: Entonces responderé.
JORDÁN: Yo temo tu perdición.1035
Dale limosna.
NABAL: No quiero.
Anda, cobra aquel dinero.
JORDÁN: No vi mayor ambición.
Vanse [NABAL y JORDÁ:N]
CUSTODIO: Dios, que eres lumbre de lumbres
y belleza de bellezas,1040
dale a este monstruo riquezas.
Quizá mudará costumbres.
Sale el DEMONIO muy galán
DEMONIO: En vano a Dios solicitas,
celestial inteligencia
cuya hermosura perdí.1045
CUSTODIO: Por ambición y soberbia.
DEMONIO: Tu igual soy desde aquel día
que derribé las estrellas
como soberbio dragón.
CUSTODIO: ¡Bien me acuerdo de esa guerra!1050
DEMONIO: Ya ves que da admiración
al reino de las estrellas
mi ciencia.
CUSTODIO: Sé que perdiste
la caridad, no la ciencia.
DEMONIO: Desde que tuvo principio1055
el alma dura y proterva
de Nabal, la acompañamos.
CUSTODIO: Sí, mas con tal diferencia
que yo la guardo de ti.
DEMONIO: Es verdad, ¿mas por qué intentas,1060
–si sabes su inclinación–
que el cielo le dé riquezas?
CUSTODIO: Porque si a Lázaro imita,
con una limosna pueda
ir al limbo con los padres.1065
DEMONIO: ¿Y es razón que todos sean
ricos y que sin trabajo,
sin fatiga y penitencia,
con sólo dar lo que sobra
el cielo esperen? Merezcan1070
con su paciencia y ayuno.
CUSTODIO: Si Nabal está a mi cuenta,
sólo pretendo su bien
y a las celestes estrellas
lo pediré.1075
DEMONIO: Pues yo no.
Antes le pienso dar quejas
al que es la misma justicia,
al que solo vive y reina.
¡Ah, Custodio! ¿Qué me quieres?
Mira al cielo
CUSTODIO: ¡Ah, Potestad y Cabeza1080
de mi santa jerarquía!
Suplicar a Dios quisiera
que dé riqueza a Nabal.
Quizá el corazón de peñas
ablandará en la mudanza.1085
Este bien sólo merezca.
Mira al cielo
DEMONIO: ¡Angélica Potestad!
Basta que Lázaro tenga
riquezas con cuyas sobras
conquiste la vida eterna.1090
¿Qué mucho que con descanso
agradar al cielo puedan
los hombres en los trabajos,
la fe, y el amor se muestran?
Si fuere rico Nabal,1095
Lázaro mísera sea,
y verán si su virtud
se convierte en impaciencia.
CUSTODIO: Si los ángeles debemos,
con la claridad eterna,1100
guardar al hombre, yo puedo,
dándome Dios su licencia,
dar a Nabal lo que pide
para que así le convenza
si fuere rico avariento.1105
DEMONIO: Mucho pueden las riquezas;
y así temo no conquiste
al reino de Dios con ellas.
Pero a Lázaro asiré
si acaso Nabal se suelta1110
de mis prisiones.
CUSTODIO: Nabal,
prosperidades espera.
DEMONIO: Y tú, Lázaro, desdichas
que yo no doy cosa buena.

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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