JORNADA SEGUNDA
Salen BARAC y DÉBORA
BARAC: Aquí, Débora, he traído,
entre confusos crïados,
diez mil valerosos soldados,
que son lo que me has pedido.
El tribu de Zabulón885
y de Neftalí ofrecieron
las vidas, que así admitieron
alegres tu petición.
Todos vienen animosos.
Sólo yo cobarde vengo,890
y no porque dudas tengo
en los hechos milagrosos
de nuestro Dios de Israel;
pero, si al temor me ajusto,
es por no verme tan justo895
que espere milagros de Él.
¿Qué Moisés has escogido
que le habla cara a cara,
que a las peñas con su vara
rompió el pecho endurecido,900
que en el Sinaí el Horeb
le pueda ver amoroso?
¿Qué Josüé valeroso?
¿Qué virtüoso Caleb?
Sino un hombre pecador,905
de servirle tan ajeno
que sólo ha tenido bueno
el tener este temor.
DÉBORA: Barac, aunque así te humillas
miro, como Dios discreto,910
que en el humilde sujeto
muestra Dios sus maravillas.
El humilde le agradó,
y por Él fue levantado,
y cuando más confïado915
el soberbio derribó.
[Tú mismo te levantaste]
por la humildad que has tenido.
Justo a su pecho has venido;
ya la victoria alcanzaste.920
No deseará de ti
propio gozar la victoria,
pues vences la vanagloria
de verte ensalzado así.
De aquí es justo que se vea,925
después de tiempos tan largos
que Dios nunca da los cargos
al hombre que los desea.
Moisés bien supo temer
cuando con Dios se excusaba,930
pues por su lengua dudaba
poderle nadie entender;
y así los reyes debían
honrar al que no pretende.
Mucho más, pues, de Él se entiende;935
que ambiciones no porfían.
Esto basta y no te vea
más, Barac, desconfïado.
BARAC: Un pecho, por ti animado,
bien es que sus dichas crea.940
Por ti destierro el temor.
Mira, divina Belona,
esa gente que corona
estas cumbres del Tabor.
Aunque pocos, bien armados,945
en sus puntas eminentes
parecen las armas fuentes
con los cristales helados,
de cuyos blancos rebaños
o con fuerza juveniles,950
duros peñascos movibles
haciendo a la vista engaños.
DÉBORA: Ésos a la multitud
de Sísara vencerán.
BARAC: Seguros, Débora están955
de tu industria y tu virtud.
DÉBORA: ¿Quién viene?
BARAC: Abdías, amigo,
¿de dónde vienes?
Sale ABDÍAS
ABDÍAS: A ser
del más soberbio poder,.
Barac, ilustre, testigo.960
Salí como me mandaste
a ver con el manto oscuro
de la noche, de Haroset
los inexpugnables muros.
No pude llegar a verlos965
porque apenas el sol rubio
daba resplandor al alba,
sólo con bostezos suyos,
cuando llegando a Cisón
vide sus cristales turbios970
de los caballos que vienen,
espumas entre los juncos.
Detuve el ligero paso,
no medroso mas confuso,
haciendo como prudente975
prevenciones y discursos.
Salió el padre de los días
por diamantes y carbunclos
para dorar pabellones
adonde flores produjo.980
Enseñóme con sus rayos
la multitud y discurso
de los contrarios, por quien
nuestra perdición anuncio.
Del mar las arenas rojas985
entre corales y lucios,
que de lágrimas del alba
cuajan aljófar oculto,
las hojas de aquesta selva
a quien viste de oro julio,990
mayo de verde y octubre
deja sus troncos desnudos,
las flores de aqueste campo
que se igualen dificulto
al número de la gente995
de este capitán robusto.
La multitud es tan grande
que si contarlos presumo,
átomos le cuento al sol
y gotas de agua al diluvio.1000
Filisteos arrogantes
parecen montes robustos
de carne y hueso. Sus lanzas
son cedros altos y duros
Madianitas y Amorreos.1005
Si arrojar pretenden juntos,
sus flechas dejan al sol
cuando no eclipsado, oscuro.
Los carros falcados son
novecientos. Ved qué surcos1010
harán entre los hebreos
para el cananeo triunfo.
Cebadas vienen las ruedas
de espadas cuyos agudos
filos [a] las peñas parten.1015
¿Qué acero estará seguro?
Perdón os pido, jüeces,
animosos como justos,
si con dudar la victoria
vuestros créditos injurio.1020
[Yo] no intento pervertir
vuestro intento. Si procuro
que nuestras cervices vuelvan
a sufrir de nuevo al yugo
yo he de morir [el] primero;1025
que de esta manera cumplo
con la obligación que tengo;
que una vida paga mucho.
¡Buscad las divinas fuerzas!
¡Acudid al sacro oculto!1030
¡Sacrificad blancos toros!
¡Suban voces entre el humo
al trono del Dios de Isaac!
Que con su favor no dudo
que vuestra fama se alargue1035
felices y largos lustros.
DÉBORA: Parece que está turbado.
BARAC: No es el pálido color
cierto señal de temor,
sino de enojo y cuidado.1040
DÉBORA: Ése te importa tener
para empresa tan altiva.
ABDÍAS: E infinitos años viva
tan invencible mujer.
DÉBORA: Ya que en el Tabor nos vemos1045
de enemigos rodeados,
bien es que a nuestros soldados
el bastimento busquemos.
Yo me he de apartar de ti,
Barac, por algunos días.1050
BARAC: ¿No bastara si tú envías
a buscarle desde aquí?
¿Por qué me quieres dejar?
DÉBORA: Hablar yo misma deseo,
porque es fuerza, a Ever Fineo;1055
que de él pretendo alcanzar
el socorro conveniente,
pues que sus blancos ganados
cubren de Judá los prados.
BARAC: Mucho siento el verte ausente.1060
DÉBORA: Tiene hechas con Jabín
parias; que las rompa espero,
que deje el lugar primero
y ocupe el valle Senín
que es a la guerra importante.1065
BARAC: Y en mí lo es obedecerte;
mas no es bien que de esta suerte,
mientras tú no estás delante,
esté ocioso y retirado
sin dar muestras de valor.1070
Bajar quiero del Tabor
encubierto y disfrazado.
Por mis ojos he de ver
el contrario altivo y fiero;
que quiero contar primero1075
los que tengo de vencer.
DÉBORA: Mucho me agradan tus bríos.
BARAC: Si los gobierna un león,
tigres las ovejas son.
Tuyos son, que no son míos.1080
DÉBORA: Seguro puedes partir,
pues el cielo te defiende
de cualquier peligro. Entiende
que con honra has de salir.
No te acobarde el poder1085
del contrario, ni el hallarte
a tu parecer en parte
donde es fuerza el perecer.
De todo victoria alcanza
quien a Dios lleva por guía.1090
BARAC: ¿Quién miedo tener podría
con tan segura esperanza?
Tú, Abdías, rige la gente,
pues que quedas esta vez
por capitán y jüez1095
en tanto que estoy ausente.
DÉBORA: Del monte la cumbre altiva
corone; que así estará
más seguro y gozará
de la plata fugitiva1100
de las fuentes del Tabor.
ABDÍAS: En todo he de obedeceros;
que presto imagino veros,
con fuerza y poder mayor,
tener sujeto a Canaán.1105
BARAC: Tus brazos, Débora, pido.
DÉBORA: De la vida me despido.
Guárdete el Dios de Abrahán,
Dios de ejércitos, Dios santo.
No pruebes más mi paciencia.1110
BARAC: ¡Que ya celebran tu ausencia
las corrientes de mi llanto!
Vanse y salen SÍSARA, el REY Jabín y su hermana, SOFONISA
SÍSARA: Tanta merced y favor,
¿cómo la puedo pagar
con una vida, señor?1115
REY: Bien la merece gozar
quien tiene tanto valor.
SOFONISA: En tus pies pongo mi boca
por la parte que me toca
de la merced que le has hecho.1120
REY: Quien tiene parte en mi pecho
sin causa mi amor apoca.
¡Qué mucho que ven haber,
el que defiende mi estado
tan enseñado a vencer1125
que a la Fortuna he quitado
ya su mudanza, el poder!
Que las veces que ha salido
con mi ejército, vencido
por los triunfos que alcanzó,1130
no pregunten si venció
sino sólo si ha [venido].
SÍSARA: ¿Qué te puedo responder
a un favor tan soberano?
Pero debes de querer1135
pagarte a ti de tu mano
pues de ella alcanzó el poder.
¿Quién celebra la corriente
de un arroyo que la fuente
no alabe de quien manó?1140
El ser que tengo nació
de tu valor excelente.
Tuyas han de ser las glorias
de mis hechos, pues han sido
en tu nombre mis victorias1145
porque al pesar del olvido
duren en sacras historias.
REY: Después de venirte a ver,
Sísara, quiero saber,
¿cómo el amor se reparte1150
entre Venus y entre Marte,
con la guerra y la mujer?
¿Qué ratos alcanza Amor
entre las armas desnudo?
Porque el bélico furor1155
nunca asegurarle pudo
entre el temer ni el temor?
SÍSARA: Antes en mi pecho cría
esta belleza tan mía
más aliento en la ocasión1160
Amor, y la valentía
que es la fuerza del blasón.
Vivo alegre de esta suerte
con el bien que el alma estima,
y es fuerza que en todo acierte1165
que la posesión anima
si la esperanza divierte.
REY: De tu valor no he dudado;
mas pienso que has acertado.
Que quedes sólo a vencer;1170
que dudo que pueda ser
si no amante, buen soldado.
Ve y castiga los hebreos
que en las cumbres del Tabor
han de aumentar tus trofeos,1175
pues con la paz y el amor
multiplican los deseos.
Hoy mi hermana he de llevar.
SOFONISA: ¡Ay, si podréme quejar
del agravio que me hiciste!1180
Pues pienso que el bien me diste
por volvérmele a quitar.
En marciales ocasiones,
Sísara, es bien que se vea
conmigo entre tus pendones.1185
Verás que por dos pelea,
pues lleva dos corazones.
SÍSARA: Mal contigo te aconsejas
si solicitas mis quejas,
¿cómo tengo de poder1190
a los hebreos vencer
pues que sin alma me dejas?
Si así mi paciencia pruebas,
ten, señor, por cosa llana
que la victoria te niegas;1195
que en mí dejas a tu hermana
y en ella a Sisara llevas.
SOFONISA: Mira…
REY: No hay que replicar.
Conmigo te he de llevar;
que si de ti se destierra,1200
dará más prisa a la guerra
para volverte a gozar.
Desvelado le han de ver
los que le llaman soldado;
que el que es fino lo ha de ser;1205
ni ha de dormir sin cuidado
ni de espacio ha de comer.
Ésta es mi resolución;
que la harás con razón
que de gusto le limito1210
y de su lado te quito.
Doy a tu imaginación…
SÍSARA: ¡Por los dioses! Que he de ser
rayo que en las peñas arda.
¿Qué daño puedes temer?1215
¿Un caduco te acobarda
y una ignorante mujer?
¡Que así mis gustos impidas
y del alma me dividas!
Pésame en esta ocasión,1220
que es poca satisfacción
de mi enojo diez mil vidas.
Ya Samaria y Palestina,
Judá, en el monte y llano,
teman su fatal rüina;1225
que Júpiter en mi daño
sus vivos rayos fulmina.
REY: Si con mi hermana quedaras,
menos tu valor mostraras.
SÍSARA: Tú mi razón acreditas.1230
Con el gusto que me quitas
a todos los desamparas.
SOFONISA: Yo, triste y enternecida,
a los dioses pediré
tu victoria con tu vida;1235
que ella te muestre mi fe
en ausencia tan temida.
REY: Ven, que la partida ordena.
SOFONISA: La esperanza el llanto enfrena.
REY: Mañana partir podremos.1240
Entra en mi tienda.
SÍSARA: ¡Qué extremos
de furia, de amor y pena!
¡Capitán!
Sale un CAPITÁN
CAPITÁN: Señor, [¿qué haré?]
SÍSARA: Prevenid al campo altivo;
que mañana romperé1245
ese cristal fugitivo
a donde el valor se ve.
Vayan los carros falcados
con sesenta mil soldados,
y entre escuadras de amorreos,1250
los gigantes filisteos,
despojos de acero armados;
que yo en mi carro triunfal,
hecho otro Marte iracundo,
daré evidente señal1255
que es poco abrasar el mundo
por venganza de mi mal.
CAPITÁN: Ya al campo partir querría.
SÍSARA: La mucha melancolía
siempre trae consigo sueño.1260
La memoria de mi dueño
divertir en él querría.
Dadme una silla.
Sacan dos soldados a BARAC
SOLDADO 1: ¿Qué hacéis?
BARAC: ¿Todavía porfïáis?
¿Dónde llevarme queréis?1265
SOLDADO 2: La sospecha que nos dais
es justo que aseguréis.
SÍSARA: ¿Qué es esto?
SOLDADO 1: Este labrador
es israelita, señor,
y aunque con leña venía,1270
se presume que es espía.
SÍSARA: Más me enoja ese temor.
¿Qué espía? ¿Cómo o de quién?
¿De cuatro esclavos hebreos,
que es fuerza por lo que ven,1275
que de sus vanos deseos
arrepentidos estén?
Dejad al pobre villano.
Vengarme en él es en vano
cuando Barac me ha ofendido1280
si no es que de mí lo he sido.
BARAC: Que soy espía es llano.
SÍSARA: ¿Qué importara que lo fueras?
Antes, en parte, me holgara
porque a ese hebreo dijeras1285
la multitud sola y rara
que agota aquestas riberas.
Pienso que será mujer.
Vuelve y dile la verdad:
el poder con que le sigo;
que antes de verse conmigo1290
se morirá de temor.
Haced que la gente vea
y dejadme sosegar.
CAPITÁN: Esas riberas rodea.
BARAC: ¿De qué me puede importar?1295
Sólo serviros desea
mi afición. Dejadme aquí
ver esta tienda que así
opuesta al sol resplandece.
CAPITÁN: Bárbaro o simple parece.1300
[Vamos].
Vanse [los SOLDADOS y duérmese SÍSARA
BARAC: El temor perdí.
Sólo con él me quedo
y gozo francamente la salida.
¡Oh, asombro, espanto y miedo
del pueblo de Israel, hoy con tu vida1305
su libertad restauro
y alcanzo sin peligro eterno lauro!
Dormido tengo al fiero
que al [pueblo] de Judá tiene oprimido,
y aunque humilde cordero,1310
con las divinas fuerzas atrevido,
por la rubia que deja
la Ocasión, que la goce me aconseja.
Pon fuerza, aliento y brío,
Dios de Abrahán, en mi animosa mano.1315
En tu valor confío.
A sueño eterno pase este tirano
del que agora le ha dado.
Parece que en la tierra estoy clavado.
Mover los pies no puedo.1320
¿Cómo, si el corazón está animoso,
las plantas muestran miedo?
¡Raro prodigio! ¡Efecto milagroso!
SÍSARA: ¡Notable alevosía!
BARAC: ¡Por el Dios de Jacob, que no dormía!1325
SÍSARA: ¿Qué intentas? ¿Qué procuras?
BARAC: Sólo para hüir estoy ligero.
¡Extrañas desventuras!
SÍSARA: ¡Detente, aguarda!
BARAC: Ya la muerte espero.
SÍSARA: ¡Traición, traición!1330
BARAC: ¡Ay, cielos!
¡De plomo son los pies, las manos hielos!
Salen SOFONISA, hermana del rey, un CAPITÁN y SOLDADOS
SOFONISA: A la voz de mi esposo
acudo temerosa y afligida,
y el amor es forzoso.
BARAC: Con tal engaño me quitan la vida.1335
SÍSARA; Ten mi guarda.
SOFONISA: ¿Qué tienes?
¿Desprecios por abrazos me previenes?
SOLDADO 1: Hombre, ¿qué has hecho? Tente.
BARAC: Sujeto me tenéis a mi fortuna.
SÍSARA: ¿Qué sol en el oriente,1340
a quien el alba le sirvió de cuna,
salió con más belleza
con rayos que alumbrasen mi tristeza?
CAPITÁN: Si ha sido este villano
causa de este alboroto…1345
SÍSARA: ¿Vienes ciego?
¿Vióse temor tan vano?
¿No te he dicho que no? Déjale luego.
BARAC: (¿Qué es esto, cielo santo? Aparte
Pues, ¡cómo si me oyó, me sufre tanto?)
SOFONISA: ¿Qué ha sido, esposo mío,1350
la causa de tus voces dolorosas?
Tu valor y tu brío
no se alteran [ya] por pequeñas cosas.
Llega, llega a mis brazos.
SÍSARA: Vida me pueden dar tales abrazos.1355
El dolor, la tristeza
de ver que el rey te aparta de mis ojos
rindió mi fortaleza
entregándole al sueño mis despojos;
mas en dicha pequeña,1360
no descansa quien duerme pues que sueña.
Soñé que se hundía
el carro en que yo salgo a las batallas
y en un prado me veía,
lleno de hermosas flores que al pisallas1365
viva sangre corrían,
púrpura humana a un valle prometían.
En esto, del oriente,
una mujer salía, de luz vestida,
coronada la frente1370
con rosas de Gadí, y repartida
sobre los hombros bellos
la máquina gentil de sus cabellos.
El cándido vestido
al nardo pudo dar sacros olores,1375
tan vistoso y lucido
que daba lustre [ya] a las secas flores,
y en su rostro perfeto
un hermoso pensil venció al Himeto.
Ésta, pues, cifra bella1380
del iris celestial que paz anuncia
me habló. Llegué con ella
donde sentado entre la grama y juncia
como en jardín Hibleo
leche manó la tierra a mi deseo.1385
Con la dulce acogida,
sin sentido quedé sobre la grama.
La mujer advertida,
sin temor de mis fuerzas y mi fama,
con fatales desdenes,1390
con un clavo crüel pasó mis sienes.
Por eso voces daba.
BARAC: (Agora me acordé, Débora mía, Aparte
aunque dudoso estaba
de tu divina y cierta profecía.1395
Pues, una mujer fuerte
dice que a este crüel dará la muerte.
Por eso yo no pude
mover los pies).
SOFONISA: Pues, [mi] querido dueño,
¿es posible que dude1400
tu discreción en qué te dice el sueño?
Que es cierta tu victoria.
SÍSARA: Da la interpretación pena a mi gloria.
SOFONISA: Ven las flores teñidas
en sangre. [Muestra] que dará tu acero1405
Israel tantas vidas
que el sol, donde esmeraldas vio primero,
mire rojos rubíes
juntando al clavel los alhelíes.
La mujer que a la luna1410
excedió en el candor tan milagrosa
es la diosa Fortuna
que favorable se te muestra hermosa
de estrellas circundida,
alba su rostro si del sol vestida.1415
El clavo significa
que has de ponerle en su mudable rueda
para que estable y rica
goces la vida que a su cargo queda.
Y el ponerle en tus sienes1420
señal es de laurel que te previenes.
SÍSARA: Profetisa discreta,
dame los brazos. Largos años vivas.
BARAC: (De otra suerte interpreta Aparte
mi esperanza el suceso).1425
SÍSARA: Ya me privas
de dudas y recelos.
BARAC: (Ya espero la victoria de los cielos). Aparte
CAPITÁN: A los dos espera
su majestad.
SOLDADO 1: ¿Qué esperas hoy, villano?
Ya no veros quisiera.1430
BARAC: Aunque vivo le dejo, no es en vano
la venida que he hecho.
SÍSARA: Llévate el rey, y quedas en mi pecho.
BARAC: Yo volveré otro día.
El cielo os guarde.1435
SÍSARA: ¿Ha visto ya la gente
el labrador?
BARAC: Podía,
pero el veros me basta solamente.
SÍSARA: Di a Barac que se guarde;
que le fuera mejor nacer cobarde.
Vanse todos. Salen FINEO y SIMANEO
SIMANEO: Yo pienso que vos y yo1440
tenemos un mismo mal.
FINEO: ¿Cómo en pena tan mortal?
¿Cuándo descanso se halló?
No sé qué tengo de hacer.
SIMANEO: Acabaos de contentar.1445
Ello es que habéis de dejar
o la ley o la mujer.
Con requiebros solamente
consoláis vuestra afición,
amante camaleón1450
que del aire se sustente.
Dicen que un hombre tenía
por pena, en su ardiente fragua,
tener a la boca el agua
y sediento no bebía.1455
Lo mismo venís a hacer,
y lo peor es, por Dios,
ni acabar de beber vos
ni dejarse a mí beber.
FINEO: Aunque adoro esta belleza,1460
¿no me ha de dar pesadumbre
el ver que [al] mudar costumbre
mudó la naturaleza?
Contemplo la libertad
de la ley en que he nacido,1465
y en la escrita he conocido
cansada dificultad.
Preceptos y mandamientos
tantos, mal los guardará
quien con libres pasos va1470
solicitando contentos.
SIMANEO: Sabéis que me ha parecido
aunque más me lo neguéis,
que ya en el amor tenéis
esperezos de marido.1475
FINEO: Nunca quien ama de veras
repara en dificultades.
SIMANEO: Mis amorosas verdades
aseguran tus quimeras.
Dicen que a una imagen fría,1480
que suspenso la miraba
y tan elevada estaba,
que requiebros le decía.
Vos sois a este necio igual.
Amáis a una piedra dura;1485
que es Jael por la blancura
de mármol y aun de cristal.
FINEO: Tu amor, ¿en quién se emplea?
SIMANEO: Aunque [ella] es conmigo franca,
Tamar no es negra ni blanca.1490
Es mujer de taracea.
Tal cual es, yo estoy perdido
por ella sin caminar.
Por lo que tiene de amar,
su mismo norte he seguido;1495
mas es moza carrasqueña.
Salen TAMAR y JAEL
TAMAR: Aquí está.
JAEL: (Triste le veo. Aparte
Si darle gusto deseo,
dificultades me enseña
la ley que guardo). Señor,1500
¿Qué tenéis, quién os disgusta?
Mirad que no hay causa justa
pues [que es] tan grande mi amor.
¿Vos triste, vos enojado,
cuando, llegándoos a hablar,1505
soléis conmigo mostrar
rostro ni semblante airado?
¿Vos sois el firme amador?
Sospechas me dais así
que habéis visto falta en mí1510
o hay desmayo en vuestro amor.
FINEO: ¿Falta en vos, esposa mía?
Cuando en vos la imaginara
los rayos al sol quitara,
piadoso padre del día.1515
No es más limpio el cristal frío
de esta fuente que desata
cintas de quebrada plata,
dando perlas por rocío.
Vuestra belleza ha de dar1520
nueva causa a mi locura.
¿Qué importa ver la ventura
si no la puedo gozar?
De esto nace mi tristeza.
JAEL: Si vos la culpa tenéis,1525
no es justo que me culpéis.
SIMANEO: [Aquí] mi sermón empieza.
TAMAR: Conténtate. Escucho, di.
SIMANEO: Cuando para no perderme,
ha de dejar de traerme…1530
TAMAR: ¿Cómo?
SIMANEO: …de aquí para allí,
¡voto al sol!, que es una…
TAMAR: ¡Tente!
SIMANEO: ¿Cómo? ¡Que es una y aun dos!
[Me parece] que es, por Dios,
tener miedo a aquesta gente.1535
Si no, andar al morro luego
para ésta. Si no me dais
la mano [porque pensáis]
que soy bobo…
TAMAR: Vienes ciego.
JAEL: Fineo, más bien podía1540
yo quejarme del amor
que tenéis, pues es error
que no sigáis la ley mía.
Pero quieres y no alcanzas
la luz que dándote estoy,1545
pues con ella tuya soy
y alargas las esperanzas.
Pudiera haber presumido
de las dudas en que estás,
que por burlarme no más1550
las finezas has fingido;
mas pienso que no es razón.
Porque mi valor aumente
que el nombre de esposo afrente
ni aun con la imaginación,1555
tu misma tristeza heredo.
Vete agora.
FINEO: Para dar
al pensamiento lugar
me voy y contigo quedo.
A verte vendré después.1560
Vase FINEO
SIMANEO: También yo volveré a vella.
TAMAR: Váyase ya.
SIMANEO: Quédese ella.
TAMAR: ¿Que al fin se va?
SIMANEO: ¡Con los pies!
Vase SIMANEO
TAMAR: ¿Qué dices de esto, señora?
JAEL: Que en parte corrida estoy,1565
pues cuando el alma le doy,
las leyes de Amor ignora.
TAMAR: ¿No puedes ser su mujer
aunque de tu ley no sea?
¿Aunque el alma lo desea?1570
JAEL: De nuevo le quiero ver;
aquí tengo la escritura
sagrada. Déjame sola.
TAMAR: Así tu amor se acrisola
si la posesión procura.1575
JAEL: En el Deuteronomio, [yo] deseo,
Dios de Abrahán, si puedo sin ofensa
de tu divina ley, dar recompensa
a Ever de [la] afición en justo empleo.
Agradecida estoy a Ever Fineo;1580
mas no se agravie tu deidad inmensa,
pues para tu justicia no hay defensa;
temo tu enojo y tu justicia [leo].
Tu, gran legislador Moisés divino,
que a Dios hablaste con serena cara,1585
muéstrame de estas dudas el camino.
Milagros muestra tu divina vara;
que [al] abrir una peña no imagino
que iguale a una duda que [se] declara.
Salen DÉBORA y RUBÉN
RUBÉN: Aquí en esta tienda vive1590
Jael, que espera casarse
con Fineo, y él la adora.
DÉBORA: Ella quiero que le hable
pues hará cuanto le pida.
A solas quiero dejarte.1595
RUBÉN: Adiós, pues.
DÉBORA: Guárdete el cielo.
(Divertida está, que hace, Aparte
tendido el rubio cabello,
afrenta al oro que nace
fomentado de los rayos1600
del sol, generoso padre).
JAEL: Gozo en el alma [yo] siento.
¿Quién está aquí?
DÉBORA: Dios te salve,
Jael, y bendita seas
entre las mujeres. Halles1605
gracia en los ojos de Dios.
Tu casa todos alaben;
el Señor sea contigo.
JAEL: No sé qué respuesta darle.
DÉBORA: No temas, Jael hermosa,1610
el clavel teñido en sangre
vuelve a las rojas mejillas,
su púrpura ostente amable;
a los labios los rubíes,
afrenta de los granates,1615
los jazmines a la frente
que copas de nieve agravien.
¡Oh, tú, felice mujer,
adorada de tu amante,
que con un cabello tuyo1620
le prendiste y cautivaste,
Débora soy, profetisa,
que suele comunicarme
el espíritu de Dios
secretos [ejecutables].1625
Rijo el pueblo de Israel
con Barac, tan digno Atlante
de este peso, que en sus hombros
puede el cielo sustentarse.
Ever, tu querido esposo,1630
con Jabín ha hecho paces,
debiendo al pueblo de Dios
obligaciones más graves.
Bien sabes el cautiverio
de nuestro pueblo, y bien sabes1635
que Sísara por Jabín
nos amenaza arrogante.
Diez mil soldados tenemos
en el Tabor que no salen
por falta de bastimentos1640
a ver del Cisón la margen.
En estas floridas vegas,
en los montes y en los valles
ya sus caballos soberbios
cristal beben, juncio pacen.1645
Pídele que nos socorra
y a Senín sus tiendas pase
para que del enemigo
felice triunfo se alcance.
Jael, a tu pueblo debes1650
este favor. No te espante
el temor de que Fineo
no obedezca lo que mandes.
Serás el remedio nuestro
en tantas adversidades.1655
Otra Ester que no defienda
cuando más nos amenace.
Hija de Jerusalén,
toda hermosa, toda amable,
con requiebros a tu esposo1660
a nuestro bien persüade;
que después de la victoria
de multitud tan notable
las doncellas de Sïón
se honrarán de alabarte.1665
JAEL: Ya dejando el torpe miedo
que me causa tu semblante
de verte armada y hermosa,
vivo retrato de un ángel,
animosa y atrevida,1670
dispuesta estoy a agradarte
atropellando por ti
mayores dificultades.
Levanta, a mis brazos llega,
que con sólo que me abraces1675
alentarás mis afectos.
Será lo imposible fácil.
Enojado está mi esposo;
mas con todo quiero hablarle,
que si con llorar le obligo,1680
haré que dos fuentes manen
de mis ojos. ¡Tamar mía!
Sale TAMAR
TAMAR: ¿Señora?
JAEL: A mi esposo llamen.
TAMAR: Él viene aquí. Ya imagino
que hay alguna[s] novedad[es].1685
Salen FINEO y SIMANEO
FINEO: ¿Qué es esto, Débora bella?
¿Cómo de Belén bajaste
a los campos de Judea?
DÉBORA: Tu esposa puede informarte.
JAEL: Querido esposo Fineo,1690
hoy quiero que des señales
del mucho amor que me tienes,
de la fe que me mostraste.
De nuestro Dios inspirada,
Débora, animosa Marte,1695
contra Sísara y Jabín…
No es bien que amistad les guardes.
En [su] favor, que confía,
que ocupes te pide el valle
de Senín y que sustentes1700
el ejército que saquen.
A tus pies te pido aquesto,
si acaso mis ruegos valen,
que hagas lo que te pido
porque a nuestro Dios agrades.1705
Si vas con ella a la guerra,
cuando vuelvas pienso darte
la posesión que te niego,
agradecida y constante.
FINEO: ¿Cómo, si tus ojos miro1710
con que el alma me robaste,
no estaré tierno a tu ruego
aunque fuera de diamante?
Pide más, esposa mía,
que así pretendo mostrarme1715
tan tuyo que el gusto tuyo
todas mis acciones cause.
Iré a ayudar a tu pueblo,
aunque muera por dejarte;
mas si dejo en ti la vida,1720
imposible es que me maten.
Levanten luego mis tiendas
para que en Senín se planten.
Lleven ganado al Tabor;
contra Canaán se declare1725
la guerra. ¿Quieres Jael,
otra cosa?
JAEL: Que te guarde,
y [que su] gracia me preste
para saber agradarte.
Más su espíritu levanta1730
[…………………….-a-e].
Hoy ampara a Israel.
Haz cuenta que le libraste
de la opresión que tenía.
FINEO: Toda el alma se me parte,1735
que he de dejarte, Jael.
Prometílo. ¡Ea, zagales,
yo me voy, mi dueño queda!
¡Que vuestro puedo llamarle!
¡En mi lugar acudid!1740
En su regalo no falte
ninguno a cuanto pidiere.
Todo lo gobierne y mande;
que en volviendo le prometo
al que más la regalare1745
cincuenta ovejas que sólo
mi hierro sus pieles manche.
SIMANEO: ¡Voto al sol, que la he de her
mil mercedes! Por el aire
le traeré las pajarillas1750
para que en sus manos canten.
Para que en ellas se afrente,
natas he [de] presentarle
que estén diciendo “comedme”
si ha habido leche que hable.1755
JAEL: Más mi sentimiento aumentas
viendo finezas tan grandes.
Tráigate el cielo a mis ojos
porque en ellos se retrate.
FINEO: Adiós, esposa querida.1760
DÉBORA: Otra vez, vuelve a abrazarme;
que estoy contemplando en ti
excelencias celestiales.
FINEO: Apenas hablarte puedo.
DÉBORA: En partidas semejantes1765
los ojos sirven de lenguas.
JAEL: Mis suspiros te acompañen.
