JORNADA SEGUNDA
Cuatro labradores: BLAS, GIL, ANTÓN, BENITO
BENITO: Yo soy deste parecer.1060
GIL: Pues asentaos y escribildo.
ANTÓN: Mal hacemos en hacer
entre tan pocos cabildo.
BENITO: Ya se llamó desde ayer.
BLAS: Mil faltas se han conocido1065
en esta fiesta pasada.
GIL: Puesto, señores, que ha sido
la procesión tan honrada
y el santo tan bien servido,
debemos considerar1070
que parece mal faltar
en tan noble cofradía
lo que agora se podría
fácilmente remediar.
Y cierto que, pues que toca1075
a todos un mal que daña
generalmente, que es poca
devoción de toda Ocaña,
y a toda Espana provoca,
de nuestro santo patrón,1080
Roque, vemos cada día
aumentar la devoción
una y otra cofradía,
una y otra procesión
en el reino de Toledo.1085
Pues ¿por qué tenemos miedo
a ningún gasto?
BENITO: No ha sido
sino descuido y olvido.
Entre PERIBÁÑEZ
PERIBÁÑEZ: Si en algo serviros puedo,
veisme aquí, si ya no es tarde.1090
BLAS: Peribáñez, Dios os guarde,
gran falta nos habéis hecho.
PERIBÁÑEZ: El no seros de provecho
me tiene siempre cobarde.
BENITO: Toma asiento junto a mi.1095
GIL: ¿Dónde has estado?
PERIBÁÑEZ. En Toledo,
que a ver con mi esposa fui
la fiesta.
ANTÓN: ¿Gran cosa?
PERIBÁÑEZ: Puedo
decir, señores, que vi1100
un cielo en ver en el suelo
su santa iglesia, y la imagen
que ser más bella recelo,
si no es que a pintarla bajen
los escultores del cielo;1105
porque, quien la verdadera
no haya visto en la alta esfera
del trono en que está sentada,
no podrá igualar en nada
lo que Toledo venera.1110
Hízose la procesión
con aquella majestad
que suelen, y que es razón,
añadiendo autoridad
el Rey en esta ocasión.1115
Pasaba al Andalucía
para proseguir la guerra.
GIL: Mucho nuestra cofradía
sin vos en mil cosas yerra.
PERIBÁÑEZ: Pensé venir otro día1120
y hallarme a la procesión
de nuestro Roque divino,
pero fue vana intención,
porque mi Casilda vino
con tan devota intención,1125
que hasta que pasó la octava
no pude hacella venir.
GIL: ¿Que allá el señor Rey estaba?
PERIBÁÑEZ: Y el Maestre, oí decir,
de AIcántara y Calatrava.1130
¡Brava jornada aperciben!
No ha de quedar moro en pie
de cuantos beben y viven
el Betis, aunque bien sé
del modo que los reciben.1135
Pero, esto aparte dejando,
¿de qué estábades tratando?
BENITO: De la nuestra cofradía
de San Roque, y, a fe mía,
que el ver que has llegado cuando1140
mayordomo están haciendo,
me ha dado, Pedro, a pensar
que vienes a serlo.
ANTÓN: En viendo
a Peribáñez entrar,
lo mismo estaba diciendo.1145
BLAS: ¿Quién lo ha de contradecir?
GIL: Por mi digo que lo sea,
y en la fiesta por venir
se ponga cuidado y vea
lo que es menester pedir.1150
PERIBÁÑEZ: Aunque por recién casado
replicar fuera razón,
puesto que me habéis honrado,
agravio mi devoción
huyendo el rostro al cuidado.1155
Y por servir a San Roque,
la mayordomía aceto
para que más me provoque
a su servicio.
ANTÓN: En efeto,
haréis mejor lo que toque.1160
PERIBÁÑEZ: ¿Qué es lo que falta de hacer?
BENITO: Yo quisiera proponer
que otro San Roque se hiciese
más grande, por que tuviese
más vista.1165
PERIBÁÑEZ: Buen parecer.
¿Qué dice Gil?
GIL: Que es razón,
que es viejo y chico el que tiene
la cofradía.
PERIBÁÑEZ: ¿Y Antón?
ANTÓN: Que hacerle grande conviene,
y que ponga devoción.1170
Está todo desollado
el perro, y el panecillo
más de la mitad quitado,
y el ángel, quiero decillo,
todo abierto por un lado.1175
Y a los dos dedos, que son
con que da la bendición,
falta más de la mitad.
PERIBÁÑEZ: Blas, ¿qué diz?
BLAS: Que a la ciudad
vayan hoy Pedro y Antón,1180
y hagan aderezar
el viejo a algún buen pintor,
porque no es justo gastar
ni hacerlo agora mayor,
pudiéndole renovar.1185
PERIBÁÑEZ: Blas dice bien, pues está
tan pobre la cofradía;
mas ¿cómo se llevará?
ANTÓN: En vuesa pollina o mía
sin daño y golpes irá1190
de una sábana cubierto.
PERIBÁÑEZ: Pues esto baste por hoy,
si he de ir a Toledo.
BLAS: Advierto
que este parecer que doy
no lleva engaño encubierto;1195
que, si se ofrece gastar,
cuando Roque se volviera
San Cristóbal, sabré dar
mi parte.
GIL: Cuando eso fuera,
¿quién se pudiera excusar?1200
PERIBÁÑEZ: Pues vamos, Antón, que quiero
despedirme de mi esposa.
ANTÓN: Yo con la imagen te espero.
PERIBÁÑEZ: Llamará Casilda hermosa
este mi amor lisonjero;1205
que, aunque desculpado quedo
con que el cabildo me ruega,
pienso que enojarla puedo,
pues en tiempo de la siega
me voy de Ocaña a Toledo.1210
Éntrense. Salen el COMENDADOR y LEONARDO
COMENDADOR: Cuéntame el suceso todo.
LEONARDO: Si de algún provecho es
haber conquistado a Inés,
pasa, señor, deste modo.
Vino de Toledo a Ocaña1215
Inés con tu labradora,
como de su sol aurora,
más blanda y menos extraña.
Pasé sus calles las veces
que pude, aunque con recato,1220
porque en gente de aquel trato
hay maliciosos jüeces.
A baile salió una fiesta,
ocasión de hablarla hallé;
habléla de amor y fue1225
la vergüenza la respuesta.
Pero saliendo otro día
a las eras, pude hablalla,
y en el camino contalla
la fingida pena mía.1230
Ya entonces más libremente
mis palabras escuchó,
y pagarme prometió
mi afición honestamente,
porque yo le di a entender1235
que ser mi esposa podría,
aunque ella mucho temía
lo que era razón temer.
Pero aseguréla yo
que tú, si era tu contento,1240
harías el casamiento,
y de otra manera no.
Con esto está de manera
que si a Casilda ha de haber
puerta, por aquí ha de ser,1245
que es prima y es bachillera.
COMENDADOR: ¡Ay Leonardo! ¡Si mi suerte
al imposible inhumano
de aqueste desdén villano,
roca del mar siempre fuerte,1250
hallase fácil camino!
LEONARDO: ¿Tan ingrata te responde?
COMENDADOR: Seguíla, ya sabes dónde,
sombra de su sol divino,
y, en viendo que me quitaba1255
el rebozo, era de suerte
que, como de ver la muerte,
de mi rostro se espantaba.
Ya le salían colores
al rostro, ya se teñía1260
de blanca nieve y hacía
su furia y desdén mayores.
Con efetos desiguales
yo, con los humildes ojos,
mostraba que sus enojos1265
me daban golpes mortales.
En todo me parecía
que aumentaba su hermosura,
y atrevióse mi locura,
Leonardo, a llamar un día1270
un pintor, que retrató
en un naipe su desdén.
LEONARDO: Y ¿parecióse?
COMENDADOR: Tan bien,
que después me le pasó
a un lienzo grande, que quiero1275
tener donde siempre esté
a mis ojos, y me dé
más favor que el verdadero.
Pienso que estará acabado,
tú irás por él a Toledo;1280
pues con el vivo no puedo,
viviré con el pintado.
LEONARDO: Iré a servirte, aunque siento
que te aflijas por mujer
que la tardas en vencer1285
lo que ella en saber tu intento.
Déjame hablar con Inés,
que verás lo que sucede.
COMENDADOR: Si ella lo que dices puede,
no tiene el mundo interés…1290
LUJÁN entre como segador
LUJÁN: ¿Estás solo?
COMENDADOR: ¡Oh buen Luján!
Sólo está Leonardo aquí.
LUJÁN: ¡Albricias, señor!
COMENDADOR: Si a ti
deseos no te las dan
¿Qué hacienda tengo en Ocaña?1295
LUJÁN: En forma de segador,
a Peribáñez, señor
(tanto el apariencia engaña),
pedí jornal en su trigo,
y, desconocido, estoy1300
en su casa desde hoy.
COMENDADOR: ¡Quién fuera, Luján, contigo!
LUJÁN: Mañana, al salir la aurora,
hemos de ir los segadores
al campo; mas tus amores1305
tienen gran remedio agora
que Peribáñez es ido
a Toledo, y te ha dejado
esta noche a mi cuidado;
porque, en estando dormido1310
el escuadrón de la siega
alrededor del portal,
en sintiendo que al umbral
tu seña o tu planta llega,
abra la puerta, y te adiestre1315
por donde vayas a ver
esta invencible mujer.
COMENDADOR: ¿Cómo quieres que te muestre
debido agradecimiento
Luján, de tanto favor?1320
LUJÁN: Es el tesoro mayor
del alma el entendimiento.
COMENDADOR: Por qué camino tan llano
has dado a mi mal remedio!
Pues no estando de por medio1325
aquel celoso villano,
y abriendome tú la puerta
al dormir los segadores,
queda en mis locos amores
la de mi esperanza abierta.1330
¡Brava ventura he tenido
no sólo en que se partiese,
pero de que no te hubiese
por el disfraz conocido!
¿Has mirado bien la casa?1335
LUJÁN: Y, ¡cómo si la miré!
Hasta el aposento entré
del sol que tu pecho abrasa.
COMENDADOR: ¿Que has entrado a su aposento?
¿Que de tan divino sol1340
fuiste Faetón español?
¡Espantoso atrevimiento!
¿Qué hacía aquel ángel bello?
LUJÁN: Labor en un limpio estrado,
no de seda ni brocado,1345
aunque pudiera tenello,
mas de azul guadamecí
con unos vivos dorados
que, en vez de borlas, cortados
por las cuatro esquinas vi.1350
Y como en toda Castilla
dicen del agosto ya
que el frio en el rostro da,
y ha llovido en nuestra villa,
o por verse caballeros1355
antes del invierno frío,
sus paredes, señor mío,
sustentan tus reposteros.
Tanto, que dije entre mí,
viendo tus armas honradas:1360
Rendidas, que no colgadas,
pues amor lo quiere ansí.
COMENDADOR: Antes ellas te advirtieron
de que en aquella ocasión
tomaban la posesión1365
de la conquista que hicieron;
porque, donde están colgadas,
lejos están de rendidas.
Pero, cuando fueran vidas,
las doy por bien empleadas.1370
Vuelve, no te vean aquí,
que, mientras me voy a armar,
querrá la noche llegar
para dolerse de mi.
LUJÁN: ¿Ha de ir Leonardo contigo?1375
COMENDADOR: Paréceme discreción,
porque en cualquiera ocasión
es bueno al lado un amigo.
Vanse. Entran CASILDA e INÉS
CASILDA: Conmigo te has de quedar
esta noche, por tu vida.1380
INÉS: Licencia es razón que pida.
Desto no te has de agraviar,
que son padres en efeto.
CASILDA: Enviaréles un recaudo,
por que no estén con cuidado,1385
que ya es tarde, te prometo.
INÉS: Trázalo como te dé
más gusto, prima querida.
CASILDA: No me habrás hecho en tu vida
mayor placer, a la fe.1390
Esto debes a mi amor.
INÉS: Estás, Casilda, enseñada
a dormir acompañada;
no hay duda, tendrás temor.
Y yo mal podré suplir1395
la falta de tu velado,
que es mozo, a la fe, chapado
y para hacer y decir.
Yo, si viese algún rüido,
cuéntame por desmayada.1400
Tiemblo una espada envainada;
desnuda, pierdo el sentido.
CASILDA: No hay en casa qué temer,
que duermen en el portal
los segadores.1405
INÉS: Tu mal
soledad debe de ser,
y temes que estos desvelos
te quiten el sueño.
CASILDA: Aciertas,
que los desvelos son puertas
para que pasen los celos1410
desde el amor al temor
y en comenzando a temer,
no hay más dormir que poner
con celos remedio a amor.
INÉS: Pues ¿qué ocasión puede darte1415
en Toledo?
CASILDA: ¿Tú no ves
que celos es aire, Inés,
que vienen de cualquier parte?
[INÉS:] Que de Medina venía
oí yo siempre cantar.1420
CASILDA: ¿Y Toledo no es lugar
de adonde venir podría?
INÉS: Grandes hermosuras tiene.
CASILDA: Ahora bien, vente a cenar.
LLORENTE y MENDO, segadores
LLORENTE: A quien ha de madrugar1425
dormir luego le conviene.
MENDO: Digo que muy justo es.
Los ranchos pueden hacerse.
CASILDA: Ya vienen a recogerse
los segadores, Inés.1430
INÉS: Pues vamos, y a Sancho avisa
el cuidado de la huerta.
Vanse
LLORENTE: Muesama acude a la puerta.
Andará dándonos prisa
por no estar aquí su dueño.1435
Entren BARTOLO y CHAPARRO, segadores
BARTOLO: A alba he de haber segado
todo el repecho del prado.
CHAPARRO: Si diere licencia el sueño.
Buenas noches os dé Dios,
Mendo y Llorente.1440
MENDO: El sosiego
no será mucho si luego
habemos de andar los dos
con las hoces a destajo,
aquí manada, aquí corte.
CHAPARRO: Pardiez, Mendo, cuando importe,1445
bien luce el justo trabajo.
Sentaos y, antes de dormir,
o cantemos o contemos
algo de nuevo y podremos
en esto nos divertir.1450
BARTOLO: ¿Tan dormido estáis, Llorente?
LLORENTE. Pardiez, Bartol, que quisiera
que en un año amaneciera
cuatro veces solamente.
HELIPE y LUJÁN, segadores
HELIPE: ¿Hay para todos lugar?1455
MENDO: ¡Oh Helipe! Bien venido.
LUJÁN: Y yo, si lugar os pido,
¿podréle por dicha hallar?
CHAPARRO: No faltará para vos.
Aconchaos junto la puerta.1460
BARTOLO: Cantar algo se concierta.
CHAPARRO: Y aun contar algo, por Dios.
LUJÁN: Quien supiere un lindo cuento,
póngale luego en el corro.
CHAPARRO: De mi capote me ahorro1465
y para escuchar me asiento.
LUJÁN: Va primero de canción,
y luego diré una historia
que me viene a la memoria.
MENDO: Cantad.1470
LLORENTE: Ya comienzo el son.
Canten con las guitarras
“Trébole, ¡ay Jesús, cómo güele!
Trébole, ¡ay Jesús, qué olor!
Trébole de la casada,
que a su esposo quiere bien;
de la doncella también,1475
entre paredes guardada,
que, fácilmente engañada,
sigue su primero amor.
Trébole, ¡ay Jesús, cómo güele!
Trébole, ¡ay Jesús, qué olor!1480
Trébole de la soltera,
que tantos amores muda;
trébole de la viuda,
que otra vez casarse espera,
tocas blancas por defuera1485
y el faldellín de color.
Trébole, ¡ay Jesús, cómo güele!
Trébole, ¡ay Jesús, qué olor!”
LUJÁN: Parecen que se han dormido.
No tenéis ya que cantar.1490
LLORENTE: Yo me quiero recostar,
aunque no en trébol florido.
LUJÁN: ¿Qué me detengo? Ya están
los segadores durmiendo.
Noche, este amor te encomiendo.1495
Prisa los silbos me dan.
La puerta le quiero abrir.
¿Eres tú, señor?
Entren el COMENDADOR y LEONARDO
COMENDADOR: Yo soy.
LUJÁN: Entra presto.
COMENDADOR: Dentro estoy.
LUJÁN: Ya comienzan a dormir.1500
Seguro por ellos pasa,
que un carro puede pasar
sin que puedan despertar.
COMENDADOR: Luján, yo no sé la casa.
Al aposento me guía.1505
LUJÁN: Quédese Leonardo aquí.
LEONARDO: Que me place.
LUJÁN: Ven tras mí.
COMENDADOR: ¡Oh amor! ¡Oh fortuna mía!
¡Dame próspero suceso!
Vanse
LLORENTE: Hola, Mendo!1510
MENDO: ¿Qué hay, Llorente?
LLORENTE: En casa anda gente.
MENDO: ¿Gente?
Que lo temí te confieso.
¿Así se guarda el decoro
a Peribáñez?
LLORENTE: No sé.
Sé que no es gente de a pie.1515
MENDO: ¿Cómo?
LLORENTE: Trae capa con oro.
MENDO: ¿Con oro? Mátenme aquí
si no es el Comendador.
LLORENTE: Demos voces.
MENDO: ¿No es mejor
callar?1520
LLORENTE: Sospecho que sí.
Pero ¿de qué sabes que es
el Comendador?
MENDO: No hubiera
en Ocaña quien pusiera
tan atrevidos los pies,
ni aun el pensamiento, aquí.1525
LLORENTE: Esto es casar con mujer
hermosa.
MENDO: ¿No puede ser
que ella esté sin culpa?
LLORENTE. Sí.
Ya vuelven. Hazte dormido.1530
[Entren el COMENDADOR y LUJÁN]
COMENDADOR: ¡Ce! ¡Leonardo!
LEONARDO. ¿Qué hay, señor?
COMENDADOR. Perdí la ocasión mejor
que pudiera haber tenido.
LEONARDO: ¿Cómo?1535
COMENDADOR: Ha cerrado y muy bien
el aposento esta fiera.
LEONARDO: Llama.
COMENDADOR: ¡Si gente no hubiera…!
Mas despertarán también.
LEONARDO: No harán, que son segadores,1540
y el vino y cansancio son
candados de la razón
y sentidos exteriores.
Pero escucha, que han abierto
la ventana del portal.1545
COMENDADOR: Todo me sucede mal.
LEONARDO: ¿Si es ella?
COMENDADOR. Tenlo por cierto.
A la ventana con un rebozo, CASILDA
CASILDA: ¿Es hora de madrugar,
amigos?1550
COMENDADOR: Señora mía,
ya se va acercando el día
y es tiempo de ir a segar.
Demás que, saliendo vos,
sale el sol, y es tarde ya.
Lástima a todos nos da1555
de veros sola, por Dios.
No os quiere bien vuestro esposo,
pues a Toledo se fue
y os deja una noche. A fe
que si fuera tan dichoso1560
el Comendador de Ocaña
–que sé yo que os quiere bien,
aunque le mostráis desdén
y sois con él tan extraña–,
que no os dejara, aunque el Rey1565
por sus cartas le llamara;
que dejar sola esa cara
nunca fue de amantes ley.
CASILDA: Labrador de lejas tierras,
que has venido a nuesa villa1570
convidado del agosto,
¿quién te dio tanta malicia?
Ponte tu tosca antiparra,
del hombro el gabán derriba,
la hoz menuda en el cuello,1575
los dediles en la cinta.
Madruga al salir del alba,
mira que te llama el día,
ata las manadas secas
sin maltratar las espigas.1580
Cuando salgan las estrellas,
a tu descanso camina,
y no te metas en cosas
de que algún mal se te siga.
El Comendador de Ocaña1585
servirá dama de estima,
no con sayuelo de grana
ni con saya de palmilla.
Copete traerá rizado,
gorguera de holanda fina,1590
no cofia de pinos tosca,
y toca de argentería.
En coche o silla de seda
los disantos irá a misa,
no vendrá en carro de estacas1595
de los campos a las viñas.
Dirále en cartas discretas
requiebros a maravilla,
no labradores desdenes
envueltos en señorías.1600
Olerále a guantes de ámbar,
a perfumes y pastillas,
no a tomillo ni cantueso,
poleo y zarzas floridas.
Y cuando el Comendador1605
me amase como a su vida,
y se diesen virtud y honra
por amorosas mentiras,
más quiero yo a Peribáñez
con su capa la pardilla1610
que al Comendador de Ocaña
con la suya guarnecida.
Más precio verle venir
en su yegua la tordilla,
la barba llena de escarcha1615
y de nieve la camisa,
la ballesta atravesada,
y del arzón de la silla
dos perdices conejos,
y el podenco de traílla,1620
que ver al Comendador
con gorra de seda rica,
y cubiertos de diamantes
los brahones y capilla;
que más devoción me causa1625
la cruz de piedra en la ermita,
que la roja de Santiago
en su bordada ropilla.
Vete, pues, el segador,
mala fuese la tu dicha,1630
que si Peribáñez viene
no verás la luz del día.
COMENDADOR: Quedo, señora. ¡Señora!
Casilda, amores, Casilda,
yo soy el Comendador;1635
abridme, por vuestra vida.
Mirad que tengo que daros
dos sartas de perlas finas
y una cadena esmaltada
de más peso que la mía.1640
CASILDA: Segadores de mi casa,
no durmáis, que con su risa
os está llamando el alba.
Ea, relinchos y grita,
que al que a la tarde viniere1645
con más manadas cogidas,
le mando el sombrero grande
con que va Pedro a las viñas.
Quítase de la ventana
MENDO: Llorente, muesa ama llama.
LUJÁN: Huye, señor, huye aprisa,1650
que te ha de ver esta gente.
COMENDADOR: ¡Ah, crüel sierpe de Libia!
Pues aunque gaste mi hacienda,
mi honor, mi sangre y mi vida,
he de rendir tus desdenes,1655
tengo de vencer tus iras.
Vanse el COMENDADOR [LUJÁN y LEONARDO]
BARTOLO: Yérguete cedo, Chaparro,
que viene a gran prisa el día.
CHAPARRO: Ea, Helipe, que es muy tarde.
HELIPE: Pardiez, Bartol, que se miran1660
todos los montes bañados
de blanca luz por encima.
LLORENTE: Seguidme todos, amigos,
porque muesama no diga
que porque muesamo falta1665
andan las hoces baldías.
Éntrense todos relinchando. Salen PERIBÁÑEZ, y el PINTOR y ANTÓN
PERIBÁÑEZ: Entre las tablas que vi
de devoción o retratos,
adonde menos ingratos
los pinceles conocí,1670
una he visto que me agrada
o porque tiene primor,
o porque soy labrador
y lo es también la pintada.
Y pues ya se concertó1675
el aderezo del santo,
reciba yo favor tanto
que vuelva a mirarla yo.
PINTOR: Vos tenéis mucha razón,
que es bella la labradora.1680
PERIBÁÑEZ: Quitalda del clavo ahora,
que quiero enseñarla a Antón.
ANTÓN: Ya la vi, mas, si queréis,
también holgaré de vella.
PERIBÁÑEZ: Id, por mi vida, por ella.1685
PINTOR: Yo voy.
Vase
PERIBÁÑEZ: Un ángel veréis.
ANTÓN: Bien sé yo por qué miráis
la villana con cuidado.
PERIBÁÑEZ: Sólo el traje me le ha dado,
que en el gusto os engañáis.1690
ANTÓN: Pienso que os ha parecido
que parece a vuestra esposa.
PERIBÁÑEZ: ¿Es Casilda tan hermosa?
ANTÓN: Pedro, vos sois su marido,
a vos os está más bien1695
alaballa que no a mí.
Sale el PINTOR con el retrato de CASILDA, grande
PINTOR: La labradora está aquí.
PERIBÁÑEZ: (Y mi deshonra también.) Aparte
PINTOR: ¿Qué os parece?
PERIBÁÑEZ: Que es notable.
¿No os agrada, Antón?1700
ANTÓN: Es cosa
a vuestros ojos hermosa
y a los del mundo admirable.
PERIBÁÑEZ: Id, Antón, a la posada
y ensillad mientras que voy.
ANTÓN: (Puesto que ignorante soy, Aparte1705
Casilda es la retratada,
y el pobre de Pedro está
abrasándose de celos.)
Adiós.
Váyase ANTÓN
PERIBÁÑEZ: No han hecho los cielos
cosa, señor, como ésta.1710
¡Bellos ojos! ¡Linda boca!
¿De dónde es esta mujer?
PINTOR: No acertarla a conocer
a imaginar me provoca
que no está bien retratada–1715
porque dónde vos nació.
PERIBÁÑEZ: ¿En ócaña?
PINTOR: Sí.
PERIBÁÑEZ: Pues yo
conozco una desposada
a quien algo se parece.
PINTOR: Yo no sé quién es, mas sé1720
que a hurto la retraté,
no como agora se ofrece,
mas en un naipe. De allí
a este lienzo la he pasado.
PERIBÁÑEZ: Ya sé quién la ha retratado.1725
Si acierto, ¿diréislo?
PINTOR: Sí.
PERIBÁÑEZ: El Comendador de Ocaña.
PINTOR: Por saber que ella no sabe
el amor de hombre tan grave,
que es de lo mejor de España,1730
me atrevo a decir que es él.
PERIBÁÑEZ: Luego, ¿ella no es sabidora?
PINTOR: Como vos antes de agora;
antes, por ser tan fïel,
tanto trabajo costó1735
el poderla retratar.
PERIBÁÑEZ: ¿Queréismela a mi fïar,
y llevársela yo?
PINTOR: No me han pagado el dinero.
PERIBÁÑEZ: Yo os daré todo el valor.1740
PINTOR: Temo que el Comendador
se enoje, y mañana espero
un lacayo suyo aquí.
PERIBÁÑEZ: Pues, ¿sábelo ese lacayo?
PINTOR: Anda veloz como un rayo1745
por rendirla.
PERIBÁÑEZ: Ayer le vi,
y le quise conocer.
PINTOR: ¿Mandáis otra cosa?
PERIBÁÑEZ: En tanto
que nos reparáis el santo,
tengo de venir a ver1750
mil veces este retrato.
PINTOR: Como fuéredes servido.
Adiós.
Vase el PINTOR
PERIBÁÑEZ: ¿Qué he visto y oído
cielo airado, tiempo ingrato?
Mas si de este falso trato1755
no es cómplice mi mujer,
¿cómo doy a conocer
mi pensamiento ofendido?
Porque celos de marido
no se han de dar a entender.1760
Basta que el Comendador
a mi mujer solicita,
basta que el honor me quita,
debiéndome dar honor.
Soy vasallo, es mi señor,1765
vivo en su amparo y defensa;
si en quitarme el honor piensa,
quitarélo yo la vida.
que la ofensa acometida
ya tiene fuerza de ofensa.1770
Erré en casarme, pensado
que era una hermosa mujer
toda la vida un placer
que estaba el alma pasando;
pues no imaginé que, cuando1775
la riqueza poderosa
me la mirara envidiosa,
la codiciara también.
¡Mal haya el humilde, amén,
que busca mujer hermosa!1780
Don Fadrique me retrata
a mi mujer, luego ya
haciendo dibujo está
contra el honor que me mata.
Si pintada me maltrata1785
la honra, es cosa forzosa
que venga a estar peligrosa
la verdadera también.
¡Mal haya el humilde, amén,
que busca mujer hermosa!1790
Mal lo miró mi humildad
en buscar tanta hermosura,
mas la virtud asegura
la mayor dificultad.
Retirarme a mi heredad1795
es dar puerta vergonzosa
a quien cuanto escucha glosa
y trueca en mal todo el bien.
¡Mal haya el humilde, amén,
que busca mujer hermosa!1800
Pues, también salir de Ocaña
es el mismo inconveniente,
y mi hacienda no consiente
que viva por tierra extraña.
¡Cuánto me ayuda me daña!1805
Pero hablaré con mi esposa,
aunque es ocasión odiosa
pedirle celos también.
¡Mal haya el humilde, amén,
que busca mujer hermosa!1810
Vase. Salen LEONARDO y el COMENDADOR
COMENDADOR: Por esta casta, como digo, manda
su majestad,Leonardo que le envíe
de Ocaña y de su tierra alguna gente.
LEONARDO: ¡Y qué piensas hacer?
COMENDADOR: Que se echen bandos
y que se alisten de valientes mozos1815
hasta doscientos hombres, repartidos
en dos lucida compañías, ciento
de gente labradora y ciento hidalgos.
LEONARDO: ¿Y no será mejor hidalgos todos?
COMENDADOR: No caminas al paso de mi intento,1820
y así vas lejos de mi pensamiento.
De estos cien labradores hacer quiero
cabeza y capitán a Peribáñez,
y con esta invención tenelle ausente.
LEONARDO: ¡Extrañas cosas piensan los amantes!1825
COMENDADOR: Amor es guerra y cuanto piensa, ardides.
¿Si habrá venido ya?
LEONARDO: Luján me dijo
que a comer le esperaban y que estaba
Casilda llena de congoja y miedo.
Supe después de Inés que no diría1830
cosa de lo pasado aquella noche
y que, de acuerdo de las dos, pensaba
disimular, por no causarle pena;
a que, viéndola triste y afligida,
no se atreviese a declarar su pecho,1835
lo que después para servirte haría.
COMENDADOR: ¡Rigurosa mujer! ¡Maldiga el cielo
el punto en que caí, pues no he podido
desde entonces, Leonardo, levantarme
de los umbrales de su puerta!1840
LEONARDO: Calla,
que más fuerte era Troya y la conquista
derribó sus murallas por el suelo.
Son estas labradoras encogidas
y, por hallarse indignas, las más veces
niegan, señor, lo mismo que desean.1845
Ausenta a su marido honradamente,
que tú verás el fin de tu deseo.
COMENDADOR: Quiéralo mi ventura, que te juro
que, habiendo sido en tantas ocasiones
tan animoso como sabe el mundo,1850
en ésta voy con un temor notable.
LEONARDO: Bueno será saber si Pedro viene.
COMENDADOR: Parte, Leonardo, y de tu Inés te informa,
sin que pases la calle ni levantes
los ojos a ventana o puerta suya.1855
LEONARDO: Exceso es ya tan gran desconfïanza,
porque ninguno amó sin esperanza.
Vase LEONARDO
COMENDADOR: Cuentan de un rey que a un árbol adoraba,
y que un mancebo a un mármol asistía,
a quien, sin dividirse noche y día,1860
sin amores y quejas le contaba.
Pero el que un tronco y una piedra amaba,
más esperanza de su bien tenía,
pues, en fin, acercársele podía,
y a hurto de la gente le abrazaba.1865
¡Mísero yo, que adoro en otro muro
colgada aquella ingrata y verde hiedra,
cuya dureza enternecer procuro!
Tal es el fin que mi esperanza medra;
mas, pues que de morir estoy seguro,1870
¡plega al amor que te convierta en piedra!
Vase. Salen PERIBÁÑEZ y ANTÓN
PERIBÁÑEZ: Vos os podéis ir, Antón,
a vuestra casa, que es justo.
ANTÓN: Y vos, ¿no fuera razón?
PERIBÁÑEZ: Ver mis segadores gusto,1875
pues llego a buena ocasión.
que la haza cae aquí.
ANTÓN: ¿Y no fuera mejor haza
vuestra Casilda?
PERIBÁÑEZ: Es ansí,
pero quiero darles traza1880
de lo que han de hacer, por mí.
Id a ver vuesa mujer,
y a la mía así de paso
decid que me quedo a ver
nuestra hacienda.1885
ANTÓN: (¡Extraño caso! Aparte
No quiero darle a entender
que entiendo su pensamiento.)
Quedad con Dios.
Vase ANTÓN
PERIBÁÑEZ: Él os guarde.
Tanta es la afrenta que siento,
que sólo por entrar tarde1890
hice aqueste fingimiento.
¡Triste yo! Si no es culpada
Casilda, ¿por qué rehúyo
el verla? ¡Ay mi prenda amada!
Para tu gracia atribuyo1895
mi fortuna desgraciada.
Si tan hermosa no fueras,
claro está que no le dieras
al señor Comendador
causa de tan loco amor.1900
Estos son mi trigo y eras.
¡Con qué diversa alegría,
oh campos, pensé miraros
cuando contento vivía!
Porque viniendo a sembraros,1905
otra esperanza tenía.
Con alegre corazón
pensé de vuestras espigas
henchir mis trojes, que son
agora eternas fatigas1910
de mi perdida opinión.
Voces
Mas quiero disimular,
que ya sus relinchos siento.
Oírlos quiero cantar,
porque en ajeno instrumento1915
comienza el alma a llorar.
Dentro grita como que siegan
MENDO: Date más priesa, Bartol,
mira que la noche baja,
y se va a poner el sol.
BARTOLO: Bien cena quien bien trabaja,1920
dice el refrán español.
LLORENTE: Échote una pulla, Andrés:
que te bebas media azumbre.
CHAPARRO: Échame otras dos, Ginés.
PERIBÁÑEZ: Todo me da pesadumbre,1925
todo mi desdicha es.
MENDO: Canta, Llorente, el cantar
de la mujer de muesamo.
PERIBÁÑEZ: ¿Qué tengo más que esperar?
La vida, cielos, desamo.1930
¿Quién me la quiere quitar?
Canta un SEGADOR
SEGADOR: “La mujer de Peribáñez
hermosa es a maravilla;
el Comendador de Ocaña
de amores la requería.1935
La mujer es virtüosa
cuanto hermosa y cuanto linda;
mientras Pedro está en Toledo
de esta suerte respondía:
Más quiero yo a Peribáñez1940
con su capa la pardilla,
que no a vos, Comendador,
con la vuesa guarnecida.”
PERIBÁÑEZ: Notable aliento he cobrado
con oír esta canción,1945
porque lo que ésta ha cantado
las mismas verdades son
que en mi ausencia habrán pasado.
¡Oh cuánto le debe al cielo
quien tiene buena mujer!1950
Que el jornal dejan, recelo.
Aquí me quiero esconder.
¡Ojalá se abriera el suelo!
Que aunque en gran satisfacción,
Casilda, de ti me pones,1955
pena tengo con razón,
porque honor que anda en canciones
tiene dudosa opinión.
Vase. Salen INÉS y CASILDA
CASILDA: ¿Tú me habías de decir
desatino semejante?1960
INÉS: Deja que pase adelante.
CASILDA: Ya, ¿cómo te puedo oír?
INÉS: Prima, no me has entendido,
y este preciarte de amar
a Pedro te hace pensar1965
que ya está Pedro ofendido.
Lo que yo te digo a ti
es cosa que a mí me toca.
CASILDA: ¿A ti?
INÉS: Sí.
CASILDA: Yo estaba loca.
Pues si a ti te toca, di.1970
INÉS: Leonardo, aquel caballero
del Comendador, me ama
y por su mujer me quiere.
CASILDA: Mira, prima, que te engaña.
INÉS: Yo sé, Casilda, que soy1975
su misma vida.
CASILDA: Repara
que son sirenas los hombres,
que para matarnos cantan.
INÉS: Yo tengo cédula suya.
CASILDA: Inés, plumas y palabras1980
todas se las lleva el viento.
Muchas damas tiene Ocaña
con ricos dotes, y tú
ni eres muy rica ni hidalga.
INÉS: Prima, si con el desdén1985
que agora comienzas, tratas
al señor Comendador,
falsas son mis esperanzas,
todo mi remedio impides.
CASILDA: ¿Ves, Inés, cómo te engañas,1990
pues por que me digas eso
quiere fingir que te ama?
INÉS: Hablar bien no quita honor,
que yo no digo que salgas
a recibirle a la puerta1995
ni a verle por la ventana.
CASILDA: Si te importara la vida,
no le mirara la cara.
Y advierte que no le nombres,
o no entres más en mi casa,2000
que del ver viene el oír,
y de las locas palabras
vienen las infames obras.
PERIBÁÑEZ con una alforjas en las manos
PERIBÁÑEZ: ¡Esposa!
CASILDA: ¡Luz de mi alma!
PERIBÁÑEZ: ¿Estás buena?2005
CASILDA: Estoy sin ti.
¿Vienes bueno?
PERIBÁÑEZ: El verte basta
para que salud me sobre.
¡Prima!
INÉS: ¡Primo!
PERIBÁÑEZ: ¿Qué me falta,
si juntas os veo?
CASILDA: Estoy
a nuestra Inés obligada,2010
que me ha hecho compañía
lo que has faltado de Ocaña.
PERIBÁÑEZ: A su casamiento rompas
dos chinelas argentadas,
y yo los zapatos nuevos2015
que siempre en bodas se calzan.
CASILDA: ¿Qué me traes de Toledo?
PERIBÁÑEZ: Deseos, que por ser carga
tan pesada, no he podido
traerte joyas ni galas.2020
Con todo, te traigo aquí
para esos pies, que bien hayan,
unas chinelas abiertas
que abrochan cintas de nácar.
Traigo más: seis tocas rizas,
y para prender las sayas2025
dos cintas de vara y media
con sus herretes de plata.
CASILDA: Mil años te guarde el cielo.
PERIBÁÑEZ: Sucedióme una desgracia,
que a la fe que fue milagro2030
llegar con vida a mi casa.
CASILDA: ¡Ay, Jesús! Toda me turbas.
PERIBÁÑEZ: Caí de unas cuestas altas
sobre una piedras.
CASILDA: ¿Qué dices?
PERIBÁÑEZ: Que si no me encomendara2035
al santo en cuyo servicio
caí de la yegua baya,
a estas horas estoy muerto.
CASILDA: Toda me tienes helada.
PERIBÁÑEZ: Prometíle la mejor2040
prenda que hubiese en mi casa
para honor de su capilla,
y así quiero que mañana
quiten estos reposteros
que nos harán poca falta,2045
y cuelguen en las paredes
de aquella su ermita santa
en justo agradecimiento.
CASILDA: Si fueran paños de Francia,
de oro, seda, perlas, piedras,2050
no replicara palabra.
PERIBÁÑEZ: Pienso que nos está bien
que no están en nuestra casa
paños con armas ajenas;
no murmuren en Ocaña2055
que un villano labrador
cerca su inocente cama
de paños comendadores
llenos de blasones y armas.
Timbre y plumas no están bien2060
entre el arado y la pala,
bieldo, trillo y azadón,
que en nuestras pareces blancas
no han de estar cruces de seda,
sino de espigas y pajas2065
con algunas amapolas,
manzanillas y retamas.
Yo, ¿qué moros he vencido
para castillos y bandas?
Fuera de que sólo quiero2070
que haya imágenes pintadas:
la Anunciación, la Asunción,
San Francisco con sus llagas,
San Pedro mártir, San Blas
contra el mal de la garganta,2075
San Sebastián y San Roque,
y otras pinturas sagradas,
que retratos es tener
en las pareces fantasmas.
Uno vi yo, que quisiera…2080
Pero no quisiera nada.
Vamos a cenar, Casilda,
y apercíbanme la cama.
CASILDA: ¿No estás bueno?
PERIBÁÑEZ: Bueno estoy.
Sale LUJÁN
LUJÁN: Aquí un crïado te aguarda2085
del Comendador.
PERIBÁÑEZ: ¿De quién?
LUJÁN: Del Comendador de Ocaña.
PERIBÁÑEZ: Pues, ¿qué me quiere a estas horas?
LUJÁN: Eso sabrás si le hablas.
PERIBÁÑEZ: ¡Eres tú aquel segador2090
que anteayer entró en mi casa?
LUJÁN: ¿Tan presto me desconoces?
PERIBÁÑEZ: Donde tantos hombres andan,
no te espantes.
LUJÁN: (Malo es esto.) Aparte
INÉS: (Con muchos sentidos habla.) Aparte2095
PERIBÁÑEZ: (¿El Comendador a mí? Aparte
¡Ay, honra, al cuidado ingrata!
Si eres vidrio, al mejor vidrio
cualquiera golpe le basta.)
Vase. Salen LEONARDO y el COMENDADOR
