PERIBÁÑEZ Y EL COMENDADOR DE OCAÑA
Lope de Vega
Texto basado en varios impresos tempranos y modernos de PERIBÁÑEZ Y EL COMENDADOR DE OCAÑA. Fue preparado por Vern Williamsen en esta forma electrónica en el año 1995.
Personas que hablan en ella:
- INÉS, madrina
- COSTANZA, labradora
- CASILDA, desposada
- PERIBÁÑEZ, novio
- BARTOLO, labrador
- El COMENDADOR
- BLAS
- MARÍN, lacayo
- LUJÁN, lacayo
- LEONARDO, criado
- El REY Enrique
- La REINA
- El CONDESTABLE
- Un PAJE
- Un SECRETARIO
- Dos REGIDORES de Toledo
- GÓMEZ MANRIQUE
- Un CURA, a lo gracioso
- GIL
- ANTÓN
- BENITO
- MENDO
- LLORENTE
- CHAPARRO
- HELIPE
- BELARDO
- Un PINTOR
- Los MÚSICOS, de villanos
- LABRADORES
- SEGADORES
- Un CRIADO
- ACOMPAÑAMIENTO
JORNADA PRIMERA
Boda de villanos. El CURA; INÉS, madrina; COSTANZA, labradora; CASILDA, novia; PERIBÁÑEZ; MÚSICOS, de labradores
INÉS: Largos años os gocéis.
COSTANZA: Si son como yo deseo,
casi inmortales seréis.
CASILDA: Por el de serviros, creo
que merezco que me honréis.5
CURA: Aunque no parecen mal,
son excusadas razones
para cumplimiento igual,
ni puede haber bendiciones
que igualen con el misal.10
Hartas os dije; no queda
cosa que deciros pueda
el más deudo, el más amigo.
INÉS: Señor doctor, yo no digo
más de que bien les suceda.15
CURA: Espérolo en Dios, que ayuda
a la gente virtüosa.
Mi sobrina es muy sesuda.
PERIBÁÑEZ: Sólo con no ser celosa
saca este pleito de duda20
CASILDA: No me deis vos ocasión,
que en mi vida tendré celos.
PERIBÁÑEZ: Por mi no sabréis qué son.
INÉS: Dicen que al amor los cielos
le dieron esta pensión.25
CURA: Sentaos, y alegrad el día
en que sois uno los dos.
PERIBÁÑEZ: Yo tengo harta alegría
en ver que me ha dado Dios
tan hermosa compañía.30
CURA: Bien es que a Dios se atribuya,
que en el reino de Toledo
no hay cara como la suya.
CASILDA: Si con amor pagar puedo,
esposo, la afición tuya,35
de lo que debiendo quedas
me estás en obligación.
PERIBÁÑEZ: Casilda, mientras no puedas
excederme en afición,
no con palabras me excedas.40
Toda esta villa de Ocaña
poner quisiera a tus pies,
y aun todo aquello que baña
Tajo hasta ser portugués,
entrando en el mar de España.45
El olivar más cargado
de aceitunas me parece
menos hermoso, y el prado
que por el mayo florece,
sólo del alba pisado.50
No hay camuesa que se afeite
que no te rinda ventaja,
ni rubio y dorado aceite
conservado en la tinaja,
que me cause más deleite.55
Ni el vino blanco imagino
de cuarenta años tan fino
como tu boca olorosa,
que como al señor la rosa
le güele al villano el vino.60
Cepas que en diciembre arranco
y en octubre dulce mosto,
ni mayo de lluvias franco,
ni por los fines de agosto
la parva de trigo blanco,65
igualan a ver presente
en mi casa un bien, que ha sido
prevención más excelente
para el invierno aterido
y para el verano ardiente.70
Contigo, Casilda, tengo
cuanto puedo desear,
y sólo el pecho prevengo;
en él te he dado lugar,
ya que a merecerte vengo.75
Vive en él; que si un villano
por la paz del alma es rey,
que tú eres reina está llano,
ya porque es divina ley,
y ya por derecho humano.80
Reina, pues, que tan dichosa
te hará el cielo, dulce esposa,
que te diga quien te vea:
la ventura de la fea
pasóse a Casilda hermosa.85
CASILDA: Pues yo ¿cómo te diré
lo menos que miro en ti,
que lo más del alma fue?
Jamás en el baile oí
son que me bullese el pie,90
que tal placer me causase
cuando el tamboril sonase,
por más que el tamborilero
chíllase con el guarguero
y con el palo tocase.95
En mañana de San Juan
nunca más placer me hicieron
la verbena y arrayán,
ni los relinchos me dieron
el que tus voces me dan.100
¿Cuál adufe bien templado,
cuál salterio te ha igualado?
¿Cuál pendón de procesión,
con sus borlas y cordón,
a tu sombrero chapado?105
No hay pies con zapatos nuevos
como agradan tus amores;
eres entre mil mancebos
hornazo en Pascua de Flores
con sus picos y sus huevos.110
Pareces en verde prado
toro bravo y rojo echado;
pareces camisa nueva,
que entre jazmines se lleva
en azafate dorado.115
Pareces cirio pascual
y mazapán de bautismo,
con capillo de cendal,
y paréceste a ti mismo,
porque no tienes igual.120
CURA: Ea, bastan los amores,
que quieren estos mancebos
bailar y ofrecer.
PERIBÁÑEZ: Señores,
pues no sois en amor nuevos,
perdón.125
MÚSICO: Ama hasta que adores.
Canten y danzan
“Dente parabienes
el mayo garrido,
los alegres campos,
las fuentes y ríos.
Alcen las cabezas130
los verdes alisos,
y con frutos nuevos
almendros floridos.
Echen las mañanas,
después del rocío,135
en espadas verdes
guarnición de lirios.
Suban los ganados
por el monte mismo
que cubrió la nieve,140
a pacer tomillos.”
Folia
“Y a los nuevos desposados
eche Dios su bendición;
parabién les den los prados,
pues hoy para en uno son.”145
Vuelva a danzar
“Montañas heladas
y soberbios riscos,
antiguas encinas
y robustos pinos,
dad paso a las aguas150
en arroyos limpios,
que a los valles bajan
de los hielos fríos.
Canten ruiseñores,
y con dulces silbos155
sus amores cuenten
a estos verdes mirtos.
Fabriquen las aves
con nuevo artificio
para sus hijuelos160
amorosos nidos.”
Folia
“Y a los nuevos desposados
eche Dios su bendicion;
parabien les den los prados,165
pues hoy para en uno son.”
Hagan gran ruido y entre BARTOLO, labrador
CURA: ¿Qué es aquello?
BARTOLO: ¿No lo veis
en la grita y el rüido?
CURA: ¿Mas que el novillo han traído?
BARTOLO: ¿Cómo un novillo? Y aun tres.170
Pero el tiznado que agora
traen del campo, ¡voto al sol,
que tiene brío español!
No se ha encintado en una hora.
Dos vueltas ha dado a Bras,175
que ningún italiano
se ha vido andar tan liviano
por la maroma jamás.
A la yegua de Antón Gil,
del verde recién sacada,180
por la panza desgarrada
se le mira el perejil.
No es de burlas, que a Tomás,
quitándole los calzones,
no ha quedado en opiniones,185
aunque no barbe jamás.
El nueso Comendador,
señor de Ocaña y su tierra,
bizarro a picarle cierra,
más gallardo que un azor.190
¡Juro a mi, si no tuviera
cintero el novillo!
CURA: ¿Aquí
no podrá entrar?
BARTOLO: Antes si.
CURA: Pues, Pedro, de esa manera,
allá me subo al terrado.195
COSTANZA: Dígale alguna oración,
que ya ve que no es razón
irse, señor licenciado.
CURA: Pues oración ¿a qué fin?
COSTANZA: ¿A qué fin? De resistillo.200
CURA: Engáñaste, que hay novillo
que no entiende bien latín.
Éntrese
COSTANZA: Al terrado va sin duda.
La grita creciendo va.205
Voces
INÉS: Todas iremos allá,
que, atado, al fin, no se muda.
BARTOLO: Es verdad, que no es posible
que más que la soga alcance.210
Vanse
PERIBÁÑEZ: ¿Tú quieres que intente un lance?
CASILDA: ¡Ay no, mi bien, que es terrible!
PERIBÁÑEZ: Aunque más terrible sea,
de los cuernos le asiré,215
y en tierra con éI daré,
por que mi valor se vea.
CASILDA: No conviene a tu decoro
el día que te has casado,
ni que un recién desposado220
se ponga en cuernos de un toro.
PERIBÁÑEZ: Si refranes considero,
dos me dan gran pesadumbre;
que a la cárcel, ni aun por lumbre,
y de cuernos, ni aun tintero.225
Quiero obedecer.
Ruido dentro
CASILDA: ¡Ay Dios!
¿Qué es esto?
Dentro
¡Que gran desdicha!
CASILDA: Algún mal hizo por dicha.
PERIBÁÑEZ: ¿Cómo, estando aquí los dos?230
BARTOLO vuelve
BARTOLO: ¡Oh, que nunca le trujeran,
pluguiera al cielo, del soto!
A la fe, que no se alaben
de aquesta fiesta los mozos.
Oh, mal hayas, el novillo!235
¡Nunca en el abril llovioso
halles yerba en verde prado,
más que si fuera en agosto;
siempre te venza el contrario
cuando estuvieres celoso,240
y por los bosques bramando,
halles secos los arroyos;
mueras en manos del vulgo,
a pura garrocha, en coso;
no te mate caballero245
con lanza o cuchillo de oro;
mal lacayo por detrás,
con el acero mohoso,
te haga sentar por fuerza,
y manchar en sangre el polvo!250
PERlBANEZ: Repórtate ya, si quieres,
y dinos lo que es, Bartolo;
que no maldijera más
Zamora a Bellido Dolfos.
BARTOLO: El Comendador de Ocaña,255
mueso señor generoso,
en un bayo que cubrían
moscas negras pecho y lomo,
mostrando por un bozal
de plata el rostro fogoso,260
y lavando en blanca espuma
un tafetán verde y rojo,
pasaba la calle acaso,
y viendo correr el toro,
caló la gorra y sacó265
de la capa el brazo airoso.
Vibró la vara, y las piernas
puso al bayo, que era un corzo
y al batir los acicates,
revolviendo el vulgo loco,270
trabó la soga al caballo
y cayó en medio de todos.
Tan grande fue la caída,
que es el peligro forzoso.
Pero ¿qué os cuento, si aquí275
le trae la gente en hombros?
El COMENDADOR entre algunos labradores; dos lacayos de librea, MARÍN y LUJÁN; borceguíes, capa y gorra
SANCHO: Aquí estaba el licenciado
y lo podrán absolver.
INÉS: Pienso que se fue a esconder.
PERlBANEZ: Sube, Bartolo, al terrado.280
BARTOLO: Voy a buscarle.
Vase
PERlBANEZ: Camina.
LUJÁN: Por silla vamos los dos
en que llevarle, si Dios
llevársele determina.285
MARÍN: Vamos, Luján, que sospecho
que es muerto el Comendador.
LUJÁN: El corazón de temor
me va saltando en el pecho.
Vanse290
CASlLDA: Id vos, porque me parece,
Pedro, que algo vuelve en sí,
y traed agua.
PERIBÁÑEZ: Si aquí
el Comendador muriese,
no vivo más en Ocaña.295
¡Maldita la fiesta sea!
Vanse todos. Queden CASILDA y el COMENDADOR en una silla, y ella tomándole las manos
CASILDA: ¡Oh qué mal el mal se emplea
en quien es la flor de España!
¡Ah gallardo caballero!
¡Ah valiente lidiador!300
¿Sois vos quien daba temor
con ese desnudo acero
a los moros de Granada?
¿Sois vos quien tantos mató?
¡Una soga derribó305
a quien no pudo su espada!
Con soga os hiere la muerte;
mas será por ser ladrón
de la gloria y opinión
de tanto capitán fuerte.310
¡Ah señor Comendador!
COMENDADOR: ¿Quién llama? ¿Quién está aquí?
CASILDA: ¡Albricias, que habló!
COMENDADOR: ¡Ay de mí!
¿Quién eres?
CASILDA: Yo soy, señor.
No os aflijáis, que no estáis315
donde no os desean más bien
que vos mismo, aunque también
quejas, mi senor, tengáis
de haber corrido aquel toro.
Haced cuenta que esta casa320
aunque es vuestra hoy.
COMENDADOR: ¡Pasa
todo el humano tesoro!
Estuve muerto en el suelo,
y como ya lo creí,
cuando los ojos abrí,325
pensé que estaba en el cielo.
Desengañadme, por Dios,
que es justo pensar que sea
cielo donde un hombre vea
que hay ángeles como vos.330
CASILDA: Antes por vuestras razones
podría yo presumir
que estáis cerca de morir.
COMENDADOR: ¿Cómo?
CASILDA: Porque veis visiones.
Y advierta vueseñoría335
que, si es agradecimiento
de hallarse en el aposento
desta humilde casa mía,
de hoy solamente lo es.
COMENDADOR: ¿Sois la novia, por ventura?340
CASILDA: No por ventura, si dura
y crece este mal después,
venido por mi ocasión.
COMENDADOR: ¿Que vos estáis ya casada?
CASILDA: Casada y bien empleada.345
COMENDADOR: Pocas hermosas lo son.
CASILDA: Pues por eso he yo tenido
la ventura de la fea.
COMENDADOR: (¡Que un tosco villano sea Aparte
desta hermosura marido!)350
¿Vuestro nombre?
CASILDA: Con perdón,
Casilda, señor, me nombro.
COMENDADOR: (De ver su traje me asombro Aparte
y su rara perfección:
diamante en plomo engastado.)355
¡Dichoso el hombre mil veces
a quien tu hermosura ofreces!
CASILDA: No es él el bien empleado;
yo lo soy, Comendador;
créalo su señoría.360
COMENDADOR: Aun para ser mujer mía
tenéis, Casilda, valor.
Dame licencia que pueda
regalarte.
PERIBÁÑEZ entre
PERIBÁÑEZ: No parece
el licenciado. Si crece365
el accidente…
CASILDA: Ahí te queda,
porque ya tiene salud
don Fadrique, mi señor.
PERIBÁÑEZ: Albricias te da mi amor.
COMENDADOR: Tal ha sido la virtud370
desta piedra celestial.
Salen MARÍN y LUJÁN, lacayos
MARÍN: Ya dicen que ha vuelto en sí.
LUJÁN: Señor, la silla está aquí.
COMENDADOR: Pues no pase del portal,
que no he menester ponerme375
en ella.
LUJÁN: ¡Gracias a Dios!
COMENDADOR: Esto que os debo a los dos,
si con salud vengo a verme,
satisfaré de manera
que conozcáis lo que siento380
vuestro buen acogimiento.
PERIBÁÑEZ: Si a vuestra salud pudiera,
señor, ofrecer la mía,
no lo dudéis.
COMENDADOR. Yo Io creo.385
LUJÁN: ¿Qué sientes?
COMENDADOR: Un gran deseo
que cuando entré no tenía.
LUJÁN: No lo entiendo.
COMENDADOR: Importa poco.
LUJÁN: Yo hablo de tu caída.
COMENDADOR: En peligro está mi vida390
por un pensamiento loco.
Váyanse; queden CASILDA y PERIBÁÑEZ
PERlBANEZ: Parece que va mejor.
CASlLDA: Lástima, Pedro, me ha dado.
PERlBANEZ: Por mal agüero he tomado
que caiga el Comendador.395
¡Mal haya la fiesta, amén,
el novillo y quien le ató!
CASlLDA: No es nada, luego me habló.
Antes lo tengo por bien,
por que nos haga favor400
si ocasión se nos ofrece.
PERlBANEZ: Casilda, mi amor merece
satisfacción de mi amor.
Ya estamos en nuestra casa,
su dueño y mío has de ser;405
ya sabes que la mujer
para obedecer se casa,
que así se lo dijo Dios
en el principio del mundo;
que en eso estriba, me fundo,410
la paz y el bien de los dos.
Espero amores de ti
que has de hacer gloria mi pena.
CASlLDA: ¿Qué ha de tener para buena
una mujer?415
PERIBÁÑEZ: Oye.
CASILDA: Di.
PERlBANEZ: Amar y honrar su marido
es letra de este abecé,
siendo buena por la B,
que es todo el bien que te pido.
Haráte cuerda la C,420
la D dulce, y entendida
la E, y la F en la vida
firme, fuerte y de gran fe.
La G grave, y para honrada
la H, que con la I425
te hará ilustre, si de ti
queda mi casa ilustrada.
Limpia serás por la L,
y por la M maestra
de tus hijos, cual lo muestra430
quien de sus vicios se duele.
La N te enseña un no
a solicitudes locas,
que éste no, que aprenden pocas,
está en la N y la O.435
La P te hará pensativa,
la Q bien quista, la R
con tal razón que destierre
toda locura excesiva.
Solicita te ha de hacer440
de mi regalo la S,
la T tal que no pudiese
hallarse mejor mujer.
La V te hará verdadera,
la X buena cristiana,445
letra que en la vida humana
has de aprender la primera.
Por la Z has de guardarte
de ser zelosa, que es cosa
que nuestra paz amorosa450
puede, Casilda, quitarte.
Aprende este canto llano,
que con aquesta cartilla,
tú serás flor de la villa,
y yo el mas noble villano.455
CASILDA: Estudiaré, por servirte,
las letras de ese abecé;
pero dime si podré
otro, mi Pedro, decirte,
si no es acaso licencia.460
PERIBÁÑEZ: Antes yo me huelgo. Di,
que quiero aprender de ti.
CASILDA: Pues escucha, y ten paciencia.
La primera letra es A,
que altanero no has de ser;465
por la B no me has de hacer
burla para siempre ya.
La C te hará compañero
en mis trabajos; la D
dadivoso, por la fe470
con que regalarte espero.
La F de fácil trato,
la G galán para mi,
la H honesto, y la I
sin pensamiento de ingrato.475
Por la L liberal,
y por la M el mejor
marido que tuvo amor,
porque es el mayor caudal.
Por la N no serás480
necio, que es fuerte castigo;
por la O sólo conmigo
todas las horas tendrás.
Por la P me has de hacer obras
de padre; porque quererme485
por la Q, será ponerme
en la obligación que cobras.
Por la R regalarme,
y por la S servirme,
por la T tenerte firme,490
por la V verdad tratarme,
por la X con abiertos
brazos imitarla ansí,
Abrázale
y como estamos aquí495
estemos después de muertos.
PERIBÁÑEZ: Yo me ofrezco, prenda mía,
a saber este abecé.
¿Quieres más?
CASILDA: Mi bien no sé
si me atreva el primer día500
a pedirte un gran favor.
PERIBÁÑEZ: Mi amor se agravia de ti.
CASILDA: ¿Cierto?
PERIBÁÑEZ: Sí.
CASILDA: Pues oye .
PERIBÁÑEZ: Di
cuánto se obliga mi amor.
CASILDA: El día de la Asunción505
se acerca; tengo deseo
de ir a Toledo, y creo
que no es gusto, es devoción
de ver la imagen también
del Sagrario, que aquel día510
sale en procesión.
PERIBÁÑEZ: La mía
es tu voluntad, mi bien.
Tratemos de la partida.
CASILDA: Ya por la G me pareces
galán; tus manos mil veces515
beso.
PERIBÁÑEZ: A tus primas convida,
y vaya un famoso carro.
CASILDA: ¿Tanto me quieres honrar?
PERIBÁÑEZ: Allá te pienso comprar.
CASILDA: Dilo.520
PERIBÁÑEZ: …un vestido bizarro.
Éntrense. Salga el COMENDADOR y LEONARDO, criado
COMENDADOR: Llámame, Leonardo, presto
a Luján.
LEONARDO: Ya le avisé,
pero estaba descompuesto.
COMENDADOR: Vuelve a llamarle.
LEONARDO: Yo iré .
COMENDADOR: Parte.525
LEONARDO: (¿En qué ha de parar esto? Aparte
Cuando se siente mejor,
tiene más melancolía,
y se queja sin dolor.
Sospiros al aire envía:
¡mátenme si no es amor! )530
Váyase
COMENDADOR: Hermosa labradora,
más bella, más lucida
que ya del sol vestida
la colorada aurora;535
sierra de blanca nieve
que los rayos de amor vencer se atreve:
parece que cogiste
con esas blancas manos
en los campos lozanos540
que el mayo adorna y viste
cuantas flores agora
Céfiro engendra en el regazo a Flora.
Yo vi los verdes prados
llamar tus plantas bellas545
por florecer con ellas,
de su nieve pisados,
y vi de tu labranza
nacer al corazón verde esperanza.
¡Venturoso el villano550
que tal agosto ha hecho
del trigo de tu pecho
con atrevida mano,
y que con blanca barba
verá en sus eras de tus hijos parva!555
Para tan gran tesoro
de fruto sazonado
el mismo sol dorado
te preste el carro de oro,
o el que forman estrellas,560
pues las del norte no serán tan bellas.
Por su azadón trocara
mi dorada cuchilla,
a Ocaña tu casilla,
casa en que el sol repara.565
¡Dichoso tú, que tienes
en la troj de tu lecho tantos bienes!
Entre LUJÁN
LUJÁN: Perdona, que estaba el bayo
necesitado de mí.
COMENDADOR: Muerto estoy, matóme un rayo;570
aún dura, Luján, en mí
la fuerza de aquel desmayo.
LUJÁN: ¿Todavía persevera,
y aquella pasión te dura?
COMENDADOR: Como va el fuego a su esfera,575
el alma a tanta hermosura
sube cobarde y ligera.
Si quiero, Luján, hacerme
amigo deste villano,
donde el honor menos duerme580
que en el sutil cortesano,
¿qué medio puede valerme?
¿Será bien decir que trato
de no parecer ingrato
al deseo que mostró,585
hacerle algún bien?
LUJÁN: Si yo
quisiera bien, con recato,
quiero decir, advertido
de un peligro conocido,
primero que a la mujer,590
solicitara tener
la gracia de su marido.
Éste, aunque es hombre de bien
y honrado entre sus iguales,
se descuidará también595
si le haces obras tales,
como por otros se ven.
Que hay marido que, obligado,
procede más descuidado
en la guarda de su honor:600
que la obligación, señor,
descuida el mayor cuidado.
COMENDADOR: ¿Qué le daré por primeras
señales?
LUJÁN: Si consideras
lo que un labrador adulas,605
será darle un par de mulas
más que si a Ocaña le dieras.
Éste es el mayor tesoro
de un labrador. Y a su esposa,
unas arracadas de oro;610
que con Angélica hermosa
esto escriben de Medoro:
Reinaldo fuerte en roja sangre bana
por Angélica el campo de Agramante;
Roldán valiente, gran señor de Anglante,615
cubre de cuerpos la marcial campana;
la furia Malgesí del cetro engaña;
sangriento corre el fiero Sacripante;
cuanto le pone la ocasión delante,
derriba al suelo Ferragut de España.620
Mas, mientras los gallardos paladines
armados tiran tajos y reveses,
presentóle Medoro unos chapines,
y entre unos verdes olmos y cipreses
gozó de amor los regalados fines,625
y la tuvo por suya trece meses.
COMENDADOR: No pintó mal el poeta
lo que puede el interés.
LUJÁN: Ten por opinión discreta
la del dar, porque al fin es630
la más breve y más secreta.
Los servicios personales
son vistos públicamente
y dan del amor señales.
El interés diligente635
que negocia por metales,
dicen que lleva los pies
todos envueltos en lana.
COMENDADOR: ¡Pues alto, venza interés!
LUJÁN: Mares y montañas allana640
y tú lo verás después.
COMENDADOR: Desde que fuiste conmigo,
Luján, al Andalucía,
y fui en la guerra testigo
de tu honra y valentía,645
huelgo de tratar contigo
todas las cosas que son
de gusto y secreto, a efeto
de saber tu condición;
que un hombre de bien discreto650
es digno de estimación
en cualquier parte o lugar
que le ponga su fortuna;
y yo te pienso mudar
deste oficio.655
LUJÁN: Si en alguna
cosa te puedo agradar,
mándame, y verás mi amor,
que yo no puedo, señor,
ofrecerte otras grandezas.
COMENDADOR: Sácame destas tristezas.660
LUJÁN: Este es el medio mejor.
COMENDADOR: Pues vamos, y buscarás
el par de mulas más bello
que él haya visto jamás.
LUJÁN: Ponles ese yugo al cuello,665
que antes de un hora verás
arar en su pecho fiero
surcos de afición, tributo
de que tu cosecha espero;
que en trigo de amor, no hay fruto670
si no se siembra dinero.
Váyanse. Salen INÉS, COSTANZA Y CASILDA
CASILDA: No es tarde para partir
INÉS: El tiempo es bueno y es llano
todo el camino.
COSTANZA: En verano
suelen muchas veces ir675
en diez horas, y aun en menos.
¿Qué galas llevas, Inés?
INÉS: Pobres y el talle que ves.
COSTANZA: Yo llevo unos cuerpos llenos
de pasamanos de plata.680
INÉS: Desabrochado el sayuelo,
salen bien.
CASILDA: De terciopelo
sobre encarnada escarlata
los pienso llevar, que son
galas de mujer casada.685
COSTANZA: Una basquiña prestada
me daba Inés, la de Antón.
Era palmilla gentil
de Cuenca, si allá se teje,
y obligame a que la deje690
Menga, la de Blasco Gil,
porque dice que el color
no dice bien con mi cara.
INÉS: Bien sé yo quién te prestara
una faldilla mejor.695
COSTANZA: ¿Quién?
INÉS: Casilda.
CASILDA: Si tú quieres,
la de grana blanca es buena,
o la verde, que está llena
de vivos.
COSTANZA: Liberal eres
y bien acondicionada;700
mas si Pedro ha de reñir,
no te la quiero pedir,
y guárdete Dios, casada.
CASILDA: No es Peribáñez, Costanza,
tan mal acondicionado.705
INÉS: ¿Quiérete bien tu velado?
CASILDA: ¿Tan presto temes mudanza?
No hay en esta villa toda
novios de placer tan ricos;
pero aún comemos los picos710
de las roscas de la boda.
INÉS: ¿Dícete muchos amores?
CASILDA: No sé yo cuáles son pocos;
sé que mis sentidos locos
lo están de tantos favores.715
Cuando se muestra el lucero,
viene del campo mi esposo
de su cena deseoso;
siéntele el alma primero,
y salgo a abrille la puerta,720
arrojando el almohadilla,
que siempre tengo en la villa
quien mis labores concierta.
Él de la mula se arroja,
y yo me arrojo en sus brazos;725
tal vez de nuestros abrazos
la bestia hambrienta se enoja
y, sintiéndola gruñir,
dice: En dándole la cena
al ganado, cara buena,730
volverá Pedro a salir.
Mientras él paja les echa,
ir por cebada me manda;
yo la traigo, el la zaranda
y deja la que aprovecha.735
Revuélvela en el pesebre,
y allí me vuelve a abrazar,
que no hay tan bajo lugar
que el amor no le celebre.
Salimos donde ya está740
dándonos voces la olla,
porque el ajo y la cebolla,
fuera del olor que da
por toda nuestra cocina,
tocan a la cobertera745
el villano de manera
que a bailalle nos inclina.
Sácola en limpios manteles,
no en plata, aunque yo quisiera;
platos son de Talavera,750
que están vertiendo claveles.
Aváhole su escodilla
de sopas con tal primor,
que no la come mejor
el señor de muesa villa;755
y él lo paga, porque a fe,
que apenas bocado toma,
de que, como a su paloma,
lo que es mejor no me dé.
Bebe y deja la mitad,760
bébole las fuerzas yo,
traigo olivas, y si no,
es postre la voluntad.
Acabada la comida,
puestas las manos los dos,765
dámosle gracias a Dios
por la merced recibida,
y vámonos a acostar,
donde le pesa al aurora
cuando se llega la hora770
de venirnos a llamar.
INÉS: ¡Dichosa tú, casadilla,
que en tan buen estado estás!
Ea, ya no falta más
sino salir de la villa.775
Entre PERIBÁÑEZ
CASILDA: ¿Esta el carro aderezado?
PERIBÁÑEZ: Lo mejor que puede está.
CASILDA: Luego ¿pueden subir ya?
PERIBÁÑEZ: Pena, Casilda, me ha dado
el ver que el carro de Bras780
lleva alfombra y repostero.
CASILDA: Pídele a algún caballero.
INÉS: Al Comendador podrás.
PERIBÁÑEZ: El nos mostraba afición,
y pienso que nos le diera.785
CASILDA: ¿Qué se pierde en ir?
PERIBÁÑEZ: Espera,
que a la fe que no es razón
que vaya sin repostero.
INÉS: Pues vámonos a vestir.
CASILDA: También le puedes pedir.790
PERIBÁÑEZ: ¿Qué, mi Casilda?
CASILDA: …un sombrero.
PERIBÁÑEZ: Eso no.
CASILDA: ¿Por qué? ¿Es exceso?
PERIBÁÑEZ: Porque plumas de señor
podrán darnos por favor
a ti viento y a mi peso.795
Vanse todos. Entre el COMENDADOR, y LUJÁN
COMENDADOR: Ellas son con extremo.
LUJÁN: Yo no he visto
mejores bestias, por tu vida y mía,
en cuantas he tratado, y no son pocas.
COMENDADOR: Las arracadas faltan.
LUJÁN: Dijo el dueño
que cumplen a estas yerbas los tres años,800
y costaron lo mismo que le diste,
habrá un mes, en la feria de Mansilla,
y que saben muy bien de albarda y silla.
COMENDADOR: ¿De qué manera, di, Luján, podremos
darlas a Peribáñez, su marido,805
que no tenga malicia en mi propósito?
LUJÁN: Llamándole a tu casa, y previniéndole
de que estás a su amor agradecido.
Pero cáusame risa en ver que hagas
tu secretario en cosas de tu gusto810
un hombre de mis prendas.
COMENDADOR: No te espantes;
que sirviendo mujer de humildes prendas,
es fuerza que lo trate con las tuyas.
Si sirviera una dama, hubiera dado
parte a mi secretario o mayordomo,815
o a algunos gentilhombres de mi casa.
Estos hicieran joyas y buscaran
cadenas de diamantes, brincos, perlas,
telas, rasos, damascos, terciopelos,
y otras cosas extrañas y exquisitas,820
hasta en Arabia procurar la fénix;
pero la calidad de lo que quiero
me obliga a darte parte de mis cosas,
Luján, aunque eres mi lacayo; mira
que para comprar mulas eres propio,
de suerte que yo trato el amor mío825
de la manera misma que él me trata.
LUJÁN: Ya que no fue tu amor, señor, discreto,
el modo de tratarle lo parece.
Entre LEONARDO
LEONARDO: Aquí está Peribáñez.
COMENDADOR: ¿Quién, Leonardo?
LEONARDO: Peribáñez, señor.830
COMENDADOR: ¿Qué es lo que dices?
LEONARDO: Digo que me pregunta Peribáñez
por ti, y yo pienso bien que le conoces.
Es Peribánez, labrador de Ocaña,
cristiano viejo y rico, hombre tenido
en gran veneración de sus iguales,835
y que, si se quisiese alzar agora
en esta villa, seguirán su nombre
cuantos salen al campo con su arado,
porque es, aunque villano, muy honrado.
LUJÁN: ¿De qué has perdido el color?840
COMENDADOR: ¡Ay cielos!
¡Que de sólo venir el que es esposo
de una mujer que quiero bien, me sienta
descolorir, helar y temblar todo!
LUJÁN: Luego ¿no ternás ánimo de verle?
COMENDADOR: Di que entre, que del modo que a quien ama,845
la calle, las ventanas y las rejas
agradables le son, y en las criadas
parece que ve el rostro de su dueño,
así pienso mirar en su marido
la hermosura por quien estoy perdido.850
Sale PERIBÁÑEZ con capa
PERIBÁÑEZ: Dame tus generosos pies.
COMENDADOR: ¡Oh Pedro!
Seas mil veces bien venido. Dame
otras tantas tus brazos.
PERIBÁÑEZ: ¡Señor mío!
¡Tanta merced a un rústico villano
de los menores que en Ocaña tienes!855
¡Tanta merced a un labrador!
COMENDADOR: No eres
indigno, Peribáñez, de mis brazos,
que, fuera de ser hombre bien nacido,
y por tu entendimiento y tus costumbres
honra de los vasallos de mi tierra,860
te debo estar agradecido, y tanto,
cuanto ha sido por ti tener la vida,
que pienso que sin ti fuera perdida.
¿Qué quieres de esta casa?
PERIBÁÑEZ: Señor mío,
yo soy, ya lo sabrás, recién casado.865
Los hombres, y de bien, cual lo profeso,
hacemos, aunque pobres, el oficio
que hicieron los galanes de palacio.
Mi mujer me ha pedido que la lleve
a la fiesta de agosto, que en Toledo870
es, como sabes, de su santa iglesia
celebrada de suerte que convoca
a todo el reino. Van también sus primas.
Yo, señor, tengo en casa pobres sargas,
no franceses tapices de oro y seda,875
no reposteros con doradas armas,
ni coronados de blasón y plumas
los timbres generosos; y así, vengo
a que se digne vuestra señoría
de prestarme una alfombra y repostero880
para adornar el carro, y le suplico
que mi ignorancia su grandeza abone,
y como enamorado me perdone.
COMENDADOR: ¿Estás contento, Peribáñez?
PERIBÁÑEZ: Tanto,
que no trocara a este sayal grosero885
la encomienda mayor que el pecho cruza
de vuestra señoría, porque tengo
mujer honrada, y no de mala cara,
buena cristiana, humilde, y que me quiere
no sé si tanto como yo la quiero,890
pero con más amor que mujer tuvo.
COMENDADOR: Tenéis razón de amar a quien os ama,
por ley divina y por humanas leyes;
que a vos eso os agrada como vuestro.
¡Hola! Dalde el alfombra mequinesa895
con ocho reposteros de mis armas,
y pues hay ocasión para pagarle
el buen acogimiento de su casa,
adonde hallé la vida, las dos mulas
que compré para el coche de camino,900
y a su esposa llevad las arracadas,
si el platero las tiene ya acabadas.
PERIBÁÑEZ: Aunque bese la tierra, señor mío,
en tu nombre mil veces, no te pago
una mínima parte de las muchas905
que debo a las mercedes que me haces.
Mi esposa y yo, hasta aquí vasallos tuyos,
desde hoy somos esclavos de tu casa.
COMENDADOR: Ve, Leonardo, con él.
LEONARDO: Vente conmigo.
Vanse910
COMENDADOR: Luján, ¿qué te parece?
LUJÁN: Que se viene
la ventura a tu casa.
COMENDADOR: Escucha aparte:
el alazán al punto me adereza,
que quiero ir a Toledo rebozado,
porque me lleva el alma esta villana.915
LUJÁN: ¿Seguirla quieres?
COMENDADOR: Sí, pues me persigue,
por que este ardor con verla se mitigue.
Váyanse. Entren con acompañamiento el rey ENRIQUE y el CONDESTABLE
CONDESTABLE: Alegre está la ciudad,
y a servirte apercibida,
con la dichosa venida920
de tu sacra majestad.
Auméntales el placer
ser víspera de tal día.
ENRIQUE: El deseo que tenía
me pueden agradecer.925
Soy de su rara hermosura
el mayor apasionado.
CONDESTABLE: Ella, en amor y en cuidado,
notablemente procura
mostrar agradecimiento.930
ENRIQUE: Es octava maravilla,
es corona de Castilla,
es su lustre y ornamento;
es cabeza, Condestable,
de quien los miembros reciben935
vida, con que alegres viven;
es a la vista admirable.
Como Roma, está sentada
sobre un monte que ha vencido
los siete por quien ha sido940
tantos siglos celebrada.
Salgo de su santa iglesia
con admiración y amor.
CONDESTABLE: Este milagro, señor,
vence al antiguo de Efesia.945
¿Piensas hallarte mañana
en la procesión?
ENRIQUE: Iré,
para ejemplo de mi fe,
con la imagen soberana,
que la querría obligar950
a que rogase por mí
en esta jornada.
Un PAJE entre
PAJE: Aquí
tus pies vienen a besar
dos regidores, de parte
de su noble ayuntamiento.955
ENRIQUE: Di que lleguen.
Salen dos REGIDORES
REGIDOR: Esos pies
besa, gran señor, Toledo
y dice que, para darte
respuesta con breve acuerdo
a lo que pides, y es justo,960
de la gente y el dinero,
junto sus nobles, y todos,
de común consentimiento,
para la jornada ofrecen
mil hombres de todo el reino965
y cuarenta mil ducados.
ENRIQUE: Mucho a Toledo agradezco
el servicio que me hace;
pero es Toledo en efeto.
¿Sois caballeros los dos?970
REGIDOR: Los dos somos caballeros .
ENRIQUE: Pues hablad al Condestable
mañana, por que Toledo
vea que en vosotros pago
la que a su nobleza debo.975
Entren INÉS y COSTANZA y CASILDA con sombreros de borlas y vestidos de labradoras a uso de la Sagra y PERIBÁÑEZ y el COMENDADOR, de camino, detrás
INÉS: Pardiez, que tengo de verle,
pues hemos venido a tiempo
que está el Rey en la ciudad.
COSTANZA: ¡Oh qué gallardo mancebo!
INÉS: Este llaman don Enrique980
Tercero.
CASILDA: ¡Qué buen tercero!
PERIBÁÑEZ: Es hijo del Rey don Juan
el Primero, y así, es nieto
del Segundo don Enrique,
el que mató al Rey don Pedro,985
que fue Guzmán por la madre,
y valiente caballero;
aunque más lo fue el hermano,
pero, cayendo en el suelo,
valióse de la fortuna,990
y de los brazos asiendo,
a Enrique le dio la daga,
que agora se ha vuelto cetro.
INÉS: ¿Quién es aquél tan erguido
que habla con él?995
PERIBÁÑEZ: Cuando menos
el Condestable.
CASILDA: ¿Que son
los reyes de carne y hueso?
COSTANZA: Pues ¿de qué pensabas tú?
CASILDA: De damasco o terciopelo.
COSTANZA: ¡Si que eres boba en verdad!1000
COMENDADOR: (Como sombra voy siguiendo Aparte
el sol de aquesta villana,
y con tanto atrevimiento,
que de la gente del Rey
el ser conocido temo.1005
Pero ya se va al alcázar.)
Vase el rey y su gente
INÉS: ¡Hola! El Rey se va.
COSTANZA: Tan presto,
que aún no he podido saber
si es barbirrubio o taheño.
INÉS: Los reyes son a la vista,1010
Costanza, por el respeto,
imágenes de milagros,
porque siempre que los vemos,
de otra color nos parecen.
LUJÁN entre con Un PINTOR
LUJÁN: Aquí está.1015
PINTOR: ¿Cuál dellos?
LUJÁN: ¡Quedo!
Señor, aquí está el pintor.
COMENDADOR: ¡Oh amigo!
PINTOR: A servirte vengo.
COMENDADOR: ¿Traes el naipe y colores?
PINTOR: Sabiendo tu pensamiento,
colores y naipe traigo.1020
COMENDADOR: Pues con notable secreto,
de aquellas tres labradoras
me retrata la de en medio,
luego que en cualquier lugar
tomen con espacio asiento.1025
PINTOR: Que será dificultoso
temo, pero yo me atrevo
a que se parezca mucho.
COMENDADOR: Pues advierte lo que quiero.
Si se parece en el naipe,1030
deste retrato pequeño
quiero que hagas uno grande
con más espacio en un lienzo.
PINTOR: ¿Quiéresle entero?
COMENDADOR: No tanto;
basta que de medio cuerpo,1035
mas con las mismas patenas,
sartas, camisa y sayuelo.
LUJÁN: Allí se sientan a ver
la gente.
PINTOR: Ocasión tenemos.
Yo haré el retrato.1040
PERIBÁÑEZ: Casilda,
tomemos aqueste asiento
para ver las luminarias.
INÉS: Dicen que al ayuntamiento
traerán bueyes esta noche.
CASILDA: Vamos, que aquí los veremos1045
sin peligro y sin estorbo.
COMENDADOR: Retrata, pintor, al cielo
todo bordado de nubes,
y retrata un prado ameno
todo cubierto de flores.1050
PINTOR: Cierto que es bella en extremo.
LUJÁN: Tan bella que está mi amo
todo cubierto de vello,
de convertido en salvaje.
PINTOR: La luz faltará muy presto.1055
COMENDADOR: No lo temas, que otro sol
tiene en sus ojos serenos,
siendo estrellas para ti,
para mi rayos de fuego.
