Trato de Argel — Jornada IV

JORNADA CUARTA


Entra el [ESCLAVO] que se huyó, descalzo, roto el vestido, y las piernas señaladas como que trae muchos rasgones de las espinas y zarzas por do ha pasado
[ESCLAVO 1]: Este largo camino,1910
tanto pasar de breñas y montañas,
y el bramido contino
de fieras alimañas
me tiene de tal suerte,
que pienso de acabarle con mi muerte.1915
El pan se me ha acabado,
y roto entre jarales el vestido;
los zapatos, rasgado;
el brío, consumido;
de modo que no puedo1920
un pie del otro pie pasar un dedo.
Ya la hambre me aqueja,
y la sed insufrible me atormenta;
ya la fuerza me deja;
ya espero desta afrenta1925
salir con entregarme
a quien de nuevo quiera cautivarm[e].
He ya perdido el tino;
no sé cuál es de Orán la cierta vía,
ni senda ni camino1930
la triste suerte mía
me ofrece; mas, ¡ay laso!,
que, aunque la hallase, no hay mover el pa[so],
¡Virgen bendita y bella,
remediadora del linaje humano,1935
sed Vos aquí la estrella
que en este mar insano
mi pobre barca guíe
y de tantos peligros me desvíe!
¡Virgen de Monserrate,1940
que esas ásperas sierras hacéis cielo,
envïadme rescate,
sacadme deste duelo,
pues es hazaña vuestra
al mísero caído dar la diestra!1945
Entre estas matas quiero
asconderme, porque es entrado el día;
aquí morir espero.
Santísima María,
en este trance amargo,1950
el cuerpo y alma dejo a vuestro cargo.
Échase a dormir entre unas matas, y sale un león y échase junto a él muy manso, y luego sale otro CRISTIANO, que también se ha huido de Argel, y dice
[CRISTIANO]: Estas pisadas no son,
por cierto, de moro, no;
cristiano las estampó,
que con la misma intención1955
debe de ir que llevo yo.
De alárabes las pisadas
son anchas y mal formadas,
porque es ancho su calzado;
el nuestro más escotado,1960
y ansí son diferenciadas.
Yo seguro que no está
muy lejos de aquí escondido,
porque el rastro he ya perdido;
mas el sol alto está ya,1965
y yo mal apercebido.
Aquí me quiero esconder
hasta que al anochecer
[to]rne a seguir mi viaje;
que en este mismo paraje1970
Mostagán viene a caer.
Pues el sol sale de allí,
el norte hacia aquí se inclina:
no está lejos la marina.
¡Oh, qué mal que estoy aquí!1975
¡Buen Jesús, tú me encamina,
que mucho alárabe pasa
por esta campaña rasa!
Si hoy me he acertado a esconder,
no me despido de ver,1980
mis hijos, mujer y casa.
Escóndese, y luego sale un morillo [el MUCHACHO moro], como que va buscando yerbas, y ve escondido a este segundo cristiano, y comienza a dar voces: “¡Nizara, nizara!”, a las cuales acuden otros moros y cogen al cristiano, y dándole de mojicones se [Van]. En entrando, despierta el primer cristiano, [el ESCLAVO 1] que está junto al león, y viéndole, se espanta y dice
[ESCLAVO 1]: ¡Sancto Dios! ¿Qué es lo que veo?
¡Qué manso y fiero león!
Saltos me da el corazón;1985
cumplido se ha mi deseo;
libre soy ya de pasión,
pues lo quiere mi ventura.
Éste, con su fuerza dura,
mis días acabará,1990
y su vientre servirá
al cuerpo de sepultura.
Pero tanta mansedumbre
no se ve ansí fácilmente
en animal tan valiente,1995
aunque su fiera costumbre,
muestra a las veces clemente.
Mas, ¿quién sabe si movido
el cielo de mi gemido,
este león me ha enviado2000
para ser por él tornado
al camino que he perdido?
Sin duda es divina cosa,
y asegúrame este intento
que en mis espíritus siento,2005
con fuerza maravillosa,
un nuevo crecido aliento;
y ya es caso averiguado
que otro león ha llevado
a la Goleta a un cautivo2010
que le halló en un monte esquivo,
hüido y descaminado.
¡Obra es ésta, Virgen pía,
de vuestra divina mano,
porque ya está claro y llano2015
que el hombre que en vos confía
no espera y confía en vano!
Espérame, compañero,
que yo determino y quiero
seguirte doquier que fueres;2020
que ya me parece que eres,
no león, sino cordero.
[Vase] y vuelve a salir en la cuarta jornada con el león que le guía. Dice
Nunca con menos afán
he caminado camino;
y, aquello que yo imagino,2025
no está muy lejos Orán.
¡Gracias te doy, Rey divino!
¡Virgen pura, a Vos alabo!
Yo ruego llevéis al cabo
tan estraña caridad;2030
que, si me dais libertad,
prometo seros esclavo.
Vase, y en la cuarta jornada salen dos cautivos: PEDRO y SAYAVEDRA
[PEDRO]: Siete escudos de oro he granjeado
[co]n mi solicitud, industria y maña,
[y au]n son pocos, según he trabajado.2035
Nunca tuve otros tantos en España,
cuando anduve en la guerra de Granada,
armado nueve meses en campaña.
SAYAVEDRA: ¿Cómo cayeron, Pedro en la celada
los siete escudos hoy, por vida mía,2040
cualque nueva campaña fabricada?
PEDRO: Muy mal se negará a tu cortesía
cualquier secreto mío. Escucha agora,
y verás lo que he hecho en este día.
En esta casa grande do Yzuf mora,2045
renegado español que está casado
con Zahara, la ilustre hermosa mora,
está un cautivo nuevo, que es llamado
Aurelio, y una Silvia, hermosa dama,
de quién está el Aurelio enamorado.2050
Los dos de principales tienen fama,
y helo dicho yo al rey, y mandó darme
los tres escudos déstos.
SAYAVEDRA: ¡Gentil trama!
PEDRO: Gentil o no gentil, si remediarme
no puedo de otra suerte, y cada día2055
he de dar mi jornal y sustentarme,
¿quieres que cate y guarde cortesía
a quien puede pagar bien su rescate?
¡No reza esa oración mi ledanía!
SAYAVEDRA: ¿Los otros cuatro?2060
PEDRO: Son de un jaque y mate
que he dado en una bolsa de un cristiano
con un muy concertado disparate.
Hele hecho tocar casi con mano
que tengo ya una barca medio hecha,
debajo de la tierra, allá en un llano.2065
Queda desta verdad bien satisfecha,
su voluntad, y, cierto, el bobo piensa
alcanzar libertad ya desta hecha;
y para ayuda, el gasto y la despensa
de tablas, vela, pez, clavos y estopa,2070
los cuatro dio con que compró su ofensa.
SAYAVEDRA: ¡Desdichado de aquel que acaso topa
contigo, Pedro, y tú más desdichado,
que así cudicias la cristiana ropa!
¡En peligroso golfo has engolfado2075
tu barca, de mentiras fabricada,
y en ella tú serás sólo anegado!
PEDRO: La de Noé, que está bien ancorada
en las sierras de Armeña, sería buena,
si no vale la mía acaso nada.2080
Quizá nos llevará a Sierra Morena,
pero, por cuatro escudos, buena es ésta,
si acuden otros cuatro a caer carena.
Ajenos pies han de subir la cuesta
agria de mi trabajo, y yo, holgando,2085
haré agasajo, regocijo y fiesta.
¿Qué piensas, Sayavedra?
SAYAVEDRA: Estoy pensando
cómo se echa a perder aquí un cristiano,
y más, mientras más va, va peorando.
Cautivo he visto yo que da de mano2090
a todo aquello que su ley le obliga,
y vive a veces vida de pagano.
A otro le avasalla su fatiga,
y en Dios y en ella ocupa el pensamiento;
la abraza y la quiere como amiga.2095
Y de ti sé que tienes el intento
holgazán, embaidor y cudicioso,
fundado sobre embustes sin cimiento.
T[arde ha]brá libertad…
PEDRO: ¡Estás donoso!
[An]tes la tengo ya cierta y segura,2100
sino que estoy un poco vergonzoso.
Pienso mudar de nombre y vestidura,
y llamarme Mamí.
SAYAVEDRA: ¿Renegar quieres?
PEDRO: Sí quiero, mas entiende de qué hechura.
SAYAVEDRA: Reniega tú del modo que quisieres,2105
que ello es muy gran maldad y horrible culpa,
y correspondes mal a ser quien eres.
PEDRO: Bien sé que la conciencia ya me culpa,
pero tanto el salir de aquí deseo,
que esta razón daré por mi disculpa.2110
Ni niego a Cristo ni en Mahoma creo:
con la voz y el vestido seré moro,
por alcanzar el bien que no poseo.
Si voy en corso, séme yo de coro
que, en tocando en la tierra de cristianos,2115
me huiré, y aun no vacío de tesoro.
SAYAVEDRA: Lazos son ésos cudicioso[s], vanos,
con que el demonio tienta fácilmente
con el alma ligarte pies y manos.
Un falso bien se muestra aquí aparente,2120
que es tener libertad, y, en renegando,
se te irá el procurarla de la mente,
que siempre esperarás el cómo y cuándo:
“Este año, no; el otro será cierto”;
y ansí lo irás por años dilatando.2125
Tiéneme en estos casos bien esperto
muchos que he visto con tu mismo intento,
y a ninguno llegar nunca a buen puerto.
Y, puesto que llegases, ¿es buen cuento
poner un tan inorme y falso medio2130
para alcanzar el fin de tu contento?
Daño puedes llamarle [a] tal remedio.
PEDRO: Si no puede esperarse, ni es posible
de mi necesidad otra salida
para alcanzar la libertad gozosa,2135
¿es mucho aventurarse algunos días
a ser moro no más de en la aparencia,
si con esta cautela se granjea
la amada libertad que [se] va huyendo?
SAYAVEDRA: Si tú supieses, Pedro, a dó se extiende2140
la perfectión de nuestra ley cristiana,
verías cómo en ella se nos manda
que un pecado mortal no se cometa,
aunque se interesase en cometerle
la universal salud de todo el mundo.2145
Pues, ¿cómo quieres tú, por verte libre
de libertad del cuerpo, echar mil hierro[s]
al alma miserable, desdichada,
cometiendo un pecado tan inorme
como es negar a Cristo y a su Iglesia?2150
PEDRO: ¿Dónde se niega Cristo ni su Iglesia?
¿Hay más de retajarse y decir ciertas
palabras de Mahoma, y no otra cosa,
sin que se miente a Cristo ni a sus santos,
ni yo le negaré por todo el mundo,2155
que acá en mi corazón estará siempre
y él sólo el corazón quiere del hombre?
SAYAVEDRA: ¿Quieres ver si lo niegas? Está atento.
Fíngete ya vestido a la turquesca,
y que vas por la calle y que yo llego2160
delante de otros turcos y te digo:
“Sea loado Cristo, amigo Pedro.
¿No sabéis cómo el martes es vigilia
y que manda la Iglesia que ayunemos?”
A esto, dime: ¿qué responderías?
Sin duda que me dieses mil puñadas,2165
y dijeses que a Cristo no conoces,
ni tienes con su Iglesia cuenta alguna,
porque eres muy buen moro, y que te llamas,
no Pedro, sino Aydar o Mahometo.
PEDRO: Eso haríalo yo, mas no con saña,2170
sino porque los turcos que lo oyesen
pensasen que, pues dello me pesaba,
que era perfecto moro y no cristiano;
pero acá, en mi intención, cristiano siempre.
SAYAVEDRA: ¿No sabes tú que el mismo Cristo dice:2175
“Aquel que me negare ante los hombres,
de Mí será negado ante mi Padre;
y el que ante ellos a Mí me confesare,
será de Mí ayudado ante el Eterno
Padre mío?” ¿Es prueba ésta bastante2180
que te convenza y desengañe, amigo,
del engaño en que estás en ser cristiano
con sólo el corazón, como tú dices?
¿Y no sabes también que aquel arrimo
con que el cristiano se levanta al cielo2185
es la cruz y pasión de Jesucristo,
en cuya muerte nuestra vida vive,
y que el remedio, para que aproveche
a nuestras almas el tesoro inmenso
de su vertida sangre por bien nuestro,2190
depositado está en la penitencia,
la cual tiene tres partes esenciales,
que la hacen perfecta y acabada:
contrición de corazón la una,
confesión de la boca la segunda,2195
satisfación de obras la tercera?
Y aquel que contrición dice que tiene,
como algunos cristianos renegados,
y con la boca y con las obras niegan
a Cristo y a sus sanctos, no la llames2200
aquella contrición, sino un deseo
de salir del pecado; y es tan flojo,
que respectos humanos le detienen
de ejecutar lo que razón le dice;
y así, con esta sombra y aparencia2205
deste vano deseo, se les pasa
un año y otro, y llega al fin la muerte
a ponerle en perpetua servidumbre
por aquel mismo modo que él pensaba
alcanzar libertad en esta vida.2210
¡Oh cuántas cosas puras, excelentes,
verdaderas, sin réplica, sencillas,
te pudiera decir que hacen al caso,
para poder borrar de tu sentido
esta falsa opinión que en él se imprim[e]!2215
Mas el tiempo y lugar no lo permite.
PEDRO: Bastan las que me has dicho, amigo; bastan,
y bastarán de modo que te juro,
por todo lo que es lícito jurarse,
de seguir tu consejo y no apartarm[e]2220
del santísimo gremio de la Iglesia,
aunque en la dura esclavitud amarga
acabe mis amargos tristes días.
SAYAVEDRA: Si a ese parecer llegas las obras,
el día llegará, sabroso y dulce,2225
do tengas libertad; que el cielo sabe
darnos gusto y placer por cien mil vías
ocultas al humano entendimiento;
y así, no es bien ponerse en contingencia
que por sola una senda y un camino2230
tan áspero, tan malo y trabajoso
nos venga el bien de muchos procurado,
y hasta aquí conseguido de muy pocos.
PEDRO: ¡Mis obras te darán señales ciertas
de mi ar[r]epentimiento y mi mudanza!2235
SAYAVEDRA: ¡El cielo te dé fuerzas y te quite
las ocasiones malas que te incitan
a tener tan malvado y ruin propósito!
PEDRO: El mesmo a ti te ayude, cual merece
la sana voluntad con que me enseñas.2240
Adïós, que es tarde.
SAYAVEDRA: ¡Adiós, amigo!
Sale el REY con cuatro TURCOS
REY: De ira y de dolor hablar no puedo;
y es la ocasión de mi pesar insano
el ver que don Antonio de Toledo
ansí se me ha escapado de la mano.2245
Los arraces, sus amos, con el miedo
que yo no les tomase su cristiano,
a Tetuán con priesa le enviaron,
y en cinco mil ducados le tallaron.
¿Un tan ilustre y rico caballero2250
por tan vil precio distes, vil canalla?
¿Tanto os acudiciastes al dinero,
tan grande os pareció que era la talla
que le añedistes otro compañero,
el cual solo pudiera bien pagalla?2255
¿Francisco de Valencia no podía
pagar solo por sí mayor cuantía?
En fin, favorecióles la ventura,
que pudo más que no mi diligencia;
que ésta es la que concierta y asegura2260
lo que no puede hacer humana ciencia.
Conocieron el tiempo y coyuntura,
y huyeron de no verse en mi presencia:
que si yo a don Antonio aquí hallara,
cincuenta mil ducados me pagara.2265
Es hermano de un conde y es sobrino
de una principalísima duquesa,
y en perderse, perdió en este camino
ser coronel en una ilustre empresa.
Airado el cielo se mostró y begnino2270
en hacerle cautivo y darse priesa
a darle libertad por tal rodeo,
que no pudo pedir más el deseo.
Pero, pues ya no puede remediarse,
el tratar más en ello es escusado.2275
Mirad si viene alguno a querellarse.
[TURCO]: Señor, aquí está Yzuf, el renegado.
REY: Entre con intención de aparejarse
a obedecer en todo mi mandado;
si no, a fe que le trate en mi presencia2280
cual merece su necia inobidencia.
[Sale] YZUF
¿Dónde están tus cristianos?
YZUF: Allí fuera.
[REY]: ¿Cuánto diste por ellos?
YZUF: Mil ducados.
[REY]: Yo los daré por ellos.
YZUF: No se espera,
de tu bondad agravios tan sobrados.2285
[REY]: ¿En esto me replicas?
YZUF: Da siquiera
algún alivio en parte a mis cuidados.
Al esclavo te doy, rey, sin dinero,
y déjame la esclava, por quien muero.
REY: ¿Tal osaste decir, oh moro infame?2290
Llevalde abajo, y dalde tanto palo,
hasta que con su sangre se derrame
el deseo que tiene torpe y malo.
YZUF: Dame, señor, mi esclava, y luego dame
la muerte en fuego, a hierro, a gancho, en p[alo].2295
REY: ¡Quitádmelo delante! ¡Acabad presto!
YZUF: ¿Por pedirte mi hacienda soy molesto?
Sacan fuera a YZUF a empujones, y entran luego dos alárabes con el cristiano que se huyó, que asieron en el campo, y estos dos moros dicen al RE[Y]: “Alicun [g]alema [g]ultam adareimi gu[a]naran [g]al [g]ul”
REY: ¿Adónde ibas, cristiano?
[ESCLAVO 1]: Procuraba2300
llegarme a Orán, si el cielo lo quisiera.
REY: ¿Adónde cautivaste?
[ESCLAVO 1]: En la almadraba.
REY: ¿Tu amo?
[ESCLAVO 1]: Ya murió; que no debiera,2305
pues me dejó en poder de una tan brava
mujer, que no la iguala alguna fiera.
REY: ¿Español eres?
[ESCLAVO 1]: En Málaga nacido.
REY: Bien lo mu[e]stras en ser ansí atrevido.2310
¡Oh yuraja caur! Dalde seiscientos
palos en las espaldas muy bien dados,
y luego le daréis otros quinientos
en la barriga y en los pies cansados.
[ESCLAVO 1]: ¿Tan sin razón ni ley tantos tormentos2315
tienes para el que huye aparejados?
REY: ¡Cito cifuti breguedi! ¡Atalde,
abrilde, desollalde y aun matalde!
&áacute;tanle con cuatro cordeles de pies y de manos, y tiran cada uno de su parte, y dos le están dando; y, de cuando en cuando, el cristiano, [ESCLAVO 1] se encomienda a Nuestra Señora, y el REY se enoja y dice en turquesco, con cólera: “L[a]guedi denicara, bacinaf; ¡a la testa, a la tes[ta]!”, y está diciendo, mientras le están dando
¡No sé qué raza es ésta destos perros2320
cautivos españoles! ¿Quién se huye?
¡Español! ¿Quién no cura de los hierro[s]?
¡Español! ¿Quién hurtando nos destr[uye]?
¡Español! ¿Quién comete otros mil hierros?
¡Español!, que en su pecho el cielo influye2325
un ánimo indomable, acelerado,
al bien y al mal contino aparejado.
Una virtud en ellos he notado:
que guardan su palabra sin reveses,
y en esta mi opinión me han confirmado
dos caballeros Sosas portugueses.2330
Don Francisco también la ha sigurado,
que tiene el sobrenombre de Meneses,
los cuales sobre su palabra han sido
enviados a España, y la han cumplido.
Don Fernando de Ormaza también fuese2335
sobre su fe y palabra, y ansí ha hecho,
un mes antes que el término cumpliese,
la paga, con que bien me ha satisfecho.
De darles libertad, un interese
se sigue tal, que dobla mi provecho:2340
que, como van sobre su fe prendados,
les pido los rescates tresdoblados.
Y éste dalde a su amo, y llamad luego
un cristiano de Yzuf, que está allí fuera,
que quiero que granjee su sosiego2345
por ver si mi opinión es verdadera.
De pérdida y ganancia es este juego.
[TURCO] Señor, del bien hacer siempre se espera
galardón, y si falta d[e]ste suelo,
la paga se dilata para el cielo.2350
[Sale] AURELIO y dícele el REY
[REY]: Ya sé quién eres, cristiano;
tu virtud, valor y suerte,
y sé que presto has de verte
en el patrio suelo hispano.
Esta Silvia, ¿es tu mujer?2355
AURELIO: Sí, señor.
REY: Y ¿adónde ibas
cuando en las ondas esquivas
perdiste todo el placer?
[AURELIO]: Yo se lo diré, [s]eñor,
en verdad[era]s razones.2360
De otro rey y otras prisiones
fui yo esclavo, que es Amor.
Desta Silvia enamorado
[and]uve un tiempo en mi t[i]er[r]a,
y la fuerza desta guerra2365
me ha traído en este estado.
A su padre la pedí
muchas veces por mujer,
pero nunca a mi querer
sólo un punto le rendí;2370
y, viendo que no podía
por aquel modo alcanzalla,
determiné de roballa,
que era la más fácil vía.
Cumplí en esto mi deseo,2375
y, pensando ir a Milán,
trújome el hado al afán
y esclavitud do me veo.
REY: No pierdas la confïanza
en esta vida importuna,2380
pues sabes que de Fortuna
la condición es mudanza.
Yo te daré libertad
a ti y a Silvia al momento,
si tienes conocimiento2385
de pagar tal voluntad.
Mil ducados he de dar
por los dos, y sólo quiero
que me deis dos mil; empero,
habéismelo de jurar,2390
y así, sobre vuestra fe,
os partiréis luego a España.
AURELIO: Señor, a merced tamaña,
¿qué gracias te rendiré?
Yo prometo de enviallos2395
dentro de un mes, sin mentir,
aunque los sepa pedir
por Dios, y si no, hurtallos.
REY: Pues, luego os aparejad,
y en la primera saetía2400
tomad de España la vía,
que a los dos doy libertad.
AURELIO: El suelo y cielo te trate
cual merece tu bondad,
y tomá mi voluntad2405
por prenda deste rescate;
que yo perderé la vida
o cumpliré mi palabra:
que este bien ya escarba y labra
en mi sangre bien nacida.2410
[TURCO]: Señor, un navío viene.
REY: ¿De qué parte?
[TURCO]: De Ocidente.
REY: Mejor es que no de Oriente.
¿Es de gavia?2415
[TURCO]: Gavia tiene.
REY: Debe ser de mercancía.
[TURCO]: Podría ser, aunque se suena
que la mercancía es buena
si es limosna.2420
REY: Sí sería.
Vamos. Tú, Aurelio, procura
tu partida, y ten cuidado
de aquello que me has jurado.
AURELIO: Crezca el cielo tu ventura.
[Vase] el REY y queda AURELIO
¡Gracias te doy, eterno Rey del cielo,2425
que tan sin merecerlo has permitido
que, por la mano de qu[i]e[n] más temía,
tanto bien, tanta gloria me viniese!
[Sale] FRANCISCO y dice
[FRANCISCO]: ¡Albricias, caro Aurelio!, que es llegado
un navío de España, y todos dicen2430
que es de limosna cierto, y que en él viene
un fraile trinitario cristianísimo,
amigo de hacer bien, y conocido,
porque ha estado otra vez en esta tierra
rescatando cristianos, y da ejemplo2435
de mucha cristiandad y gran prudencia.
Su nombre es fray Juan Gil.
AURELIO: Mira no sea,
fray Jorge de Olivar, que es de la Orden
de la Merced, que aquí también ha estado,
de no menos bondad y humano pecho;2440
tanto, que ya después que hubo espendido
bien veinte mil ducados que traía,
[e]n otros siete mil quedó empeñado.
¡Oh caridad extraña! ¡Oh sancto pecho!
Entran tres ESCLAVOS, asidos en sus cadenas
[ESCLAVO 1]: ¡Qué buen día, compañeros!2445
La limosna está en el puerto.
Mi remedio tengo cierto,
porque aquí me traen dineros.
[ESCLAVO 2]: No tengo bien, ni le espero,
ni siento en mi tierra quien2450
me pueda hacer algún bien.
[ESCLAVO 3]: Pues yo no me desespero
[FRANCISCO]: Dios nos ha de remediar,
hermanos: mostrad buen pecho,
que el Señor que nos ha hecho,2455
no nos tiene de olvidar.
Roguémosle, como a Padre,
nos vuelva a nuestra mejora,
pues es nuestra intercesora
su Madre, que es nuestra Madre;2460
porque, con tan sancto medio,
nuestro bien está seguro:
que ella es nuestra fuerza y muro,
nuestra luz, nuestro remedio.
Echan todos las cadenas al suelo y híncanse de rodillas, y dice el uno
[ESCLAVO 1]: ¡Vuelve, Virgen Santísima María,2465
tus ojos que dan luz y gloria al cielo,
a los tristes que lloran noche y día
y riegan con sus lágrimas el suelo!
Socórrenos, bendita Virgen pía,
antes que este mortal corpóreo velo2470
quede sin alma en esta tierra dura
y carezca de usada sepultura.
Otro Reina de las alturas celestiales,
Madre y Madre de Dios, Virgen y Madre,
espanto de las furias infernales,2475
Madre y Esposa de tu mismo Padre,
remedio universal de nuestros males:
si con tu condición es bien que cuadre
usar misericordia, úsala agora,
y sácame de entre esta gente mora.2480
Otro En Vos, Virgen dulcísima María,
entre Dios y los hombres medianera,
de nuestro mar incierto cierta guía,
Virgen entre las vírgenes primera;
en vos, Virgen y Madre; en Vos confía2485
mi alma, que sin Vos en nadie espera,
que me habréis de sacar con vuestras manos
de dura servidumbre de paganos.
AURELIO: Si yo, Virgen bendita, he conseguido
de tu misericordia un bien tan alto,2490
¿cuándo podré mostrarme agradecido,
tanto que, al fin, no quede corto y falto?
Recibe mi deseo, que, subido
sobre un cristiano obrar, dará tal salto,
que toque ya, olvidado deste suelo,2495
el alto trono del impereo cielo.
Y, en tanto que se llega el tiempo y punto
de poner en efecto mi deseo,
al ilustre auditorio que está junto,
en quien tanta bondad discierno y veo,2500
si ha estado mal sacado este trasunto
de la vida de Argel y trato feo,
pues es bueno el deseo que ha tenido,
en nombre del autor, perdón l[es pido].

FIN DE LA COMEDIA

Scroll to Top