Los españoles en Chile — Jornada II

JORNADA SEGUNDA


Sale doña JUANA, de hombre
JUANA: Amor, ya he llegado a ver
la fuerza de tu rigor.
¿Qué es lo que quieres, Amor,
de una infelice mujer?1080
Si tu violenta porfía
de mí misma me enajena.
¿Qué es lo que me quieres, pena,
que aun no me dejas ser mía?
Don Diego, aleve y traidor,1085
de mí, con injusto trato,
se olvida y me deja ingrato,
cuando es dueño de mi honor.
Ya con cariño leal
solicito su desdén,1090
que solo yo sirvo bien
a quien sabe pagar mal.
Y porque no se mejore
mi suerte, halla mi quimera
una mujer que le quiera,1095
y otra que a mí me enamore.
Fresia, para darme enojos
le quiere; y él, claro está,
que su afecto pagará,
pues me lo han dicho sus ojos.1100
Gualeva muy cariñosa,
porque padezca este ultraje,
me adora, que en este traje
debo de ser más dichosa;
y entre estas burlas y veras1105
lidiando está mi cuidado.
Fortuna, ¿dónde has hallado
tanto tropel de quimeras?
Pero pues ya me quedé
en Arauco, y en rigor1110
Gualeva me tiene amor,
con esta industria podré
de los dos saber mi daño,
centinela de mi honor;
pues lo que hiciere su amor,1115
sabrá deshacer mi engaño.
Sale FRESIA por el otro lado
FRESIA: Amor, que en dulces despojos
usurpaste a mis sentidos
la vista por los oídos,
y la atención por los ojos,1120
¿dónde tus engaños van,
tirano, que no lo sé,
pues injuriando la fe
que debo a Caupolicán,
a un cristiano mi albedrío1125
has rendido de manera
que no soy la que antes era?
¿Qué no hará tu desvarío?
De Fresia, ¿ha de haber quien diga,
que a otro amor su afecto da?1130
Pero allí el cristiano está.
JUANA: ¡Cielos, ésta es mi enemiga!
Al paño TUCAPEL
TUCAPEL: A Fresia, determinado
viene siguiendo mi amor,
a decirle –¡qué rigor!–1135
que es imán de mi cuidado.
Pero no es posible ahora,
que está el español allí.
FRESIA: Cristiano, ¿qué haces aquí
tan solo?1140
JUANA: (¡Ah, ingrata!) Señora, Aparte
no tengas a novedad
hallar sólo a un afligido,
pues de un triste siempre ha sido
alivio la soledad.
FRESIA: Triste tú, ¿por qué razón?1145
¿No has mejorado tu suerte?
JUANA: (Tú pudieras responderte, Aparte
pues eres tú la ocasión.)
FRESIA: Mi prima Gualeva, di,
que aquesto bien lo sé yo,1150
¿la libertad no te dio?
JUANA: Sí señora, eso es así.
Y aunque lograrla pudiera,
traigo un cuidado crüel,
y hasta que acabe con él1155
he de estar de esta manera.
FRESIA: A lo que llego a entender,
español, de tu cuidado,
creo estás enamorado
en tu tierra.1160
JUANA: Puede ser,
y aun aquí que lo estoy siento.
FRESIA: ¿A quién tu amor se rindió?
JUANA: Pienso que estamos tú y yo
en un mismo pensamiento.
FRESIA: No te entiendo, y pues los dos1165
solos estamos ahora,
dime, ¿a quién quieres?
JUANA: Señora,
son cuentos largos, por Dios.
A un sujeto mis desvelos
se han rendido y se han postrado,1170
que por otro me ha dejado.
FRESIA: ¡Mal haya quien te da celos!
JUANA: ¡Mil veces mal haya, amen!
FRESIA: Y pues tú me has declarado,
que quieres bien, mi cuidado1175
he de fiarte también.
TUCAPEL: Con mil sobresaltos lucho.
FRESIA: Sabe, que amor me condena
a la más terrible peña:
pues a un español…1180
TUCAPEL: ¿Qué escucho?
FRESIA: Se rindió el orgullo mío;
y como, en fin, soy mujer…
TUCAPEL: Esto me importa saber.
FRESIA: …es dueño de mi albedrío
quisiera sin embarazo1185
verle esa noche.
JUANA: (¡Ah traidora!) Aparte
FRESIA: ¿Qué me respondes?
JUANA: Señora,
(¡Quién te hiciera mil pedazos!) Aparte
por aliviar tu dolor,
y porque se te olvidara,1190
vida y alma aventurara.
FRESIA: Pagas en eso mi amor.
¿No conoces a un don Diego
de Almagro, a quien hoy la fama,
por el más valiente aclama?1195
TUCAPEL: ¿Esto escucho? ¡Yo estoy ciego!
FRESIA: Sí, bien lo conocerás,
pues en la presencia mía
de él hablaste mal un día,
y he de saber, ¿por qué estás1200
mal con él?
JUANA: Aunque es así,
que mal de don Diego hablé,
nada en don Diego se ve
que pueda importarme a mí.
En mi tierra loco y ciego,1205
don Diego a una dama vio,
y don Diego la turbó.
FRESIA: No ha visto tanto don Diego.
¿Eso, qué te importa a ti?
JUANA: A mí nada, claro está.1210
TUCAPEL: La paciencia pierdo ya.
JUANA: (¿Celos, qué queréis de mí?) Aparte
FRESIA: Yo, en fin, a don Diego adoro,
bien te lo ha dicho mi fe,
sin él no vivo; y aunque1215
es arriesgar mi decoro,
delante de ti un recado,
como sabes, le envié;
y pues no viene, se ve
que no se lo dio el crïado;1220
y así, español, yo quisiera…
JUANA: ¿Quisieras, si se repara,
que yo mismo le llevara,
para que a verte viniera,
otro aviso en conclusión?1225
FRESIA: Leíste el intento mío.
JUANA: ¿Te espantas? Más que en el mío
estoy en tu corazón.
FRESIA: A darle este aviso irás,
pues fío mi amor de ti.1230
JUANA: Y si él no viene por mí,
no tienes que aguardar más.
FRESIA: Ve a darle luego el recado,
y a sacarme de este abismo.
JUANA: Haz cuenta que es uno mismo1235
tu cuidado y mi cuidado.
FRESIA: Yo te seré agradecida,
si con dicha a verme llego.
JUANA: (O no has de ver a don Diego, Aparte
o me ha de costar la vida.1240
Vase
TUCAPEL: ¿A qué aguardan mis enojos,
si estoy de coraje ciego?
FRESIA: ¡Ay, español! ¡Ay don Diego!
¿Cuándo te han de ver mis ojos?
Apolo, tú que el secreto1245
sabes de mi lengua muda.
dime, ¿vendrá?
Sale TUCAPEL
TUCAPEL: ¿Quién lo duda?
Yo, Fresia, te lo prometo,
que no es muy dificultosa
esta empresa.1250
FRESIA: (Hado crüel, Aparte
¿si me oyó hablar Tucapel?
TUCAPEL: Escúchame, Fresia hermosa:
Divina araucana bella,
en cuyas luces anima
el sol sus flamantes rayos,1255
para que amanezca el día.
No me espanto que al amor
tu altivez hermosa rindas,
que en tu mismo cielo tienes
los astros con que te inclinas.1260
Sólo siento, cuando hay tantos
en Arauco que te sirvan
y que te adoren, pues yo
al combate de tus iras,
ha mil siglos que en tus ojos1265
ardo solamente viva,
que a un español, que a un cristiano
ciegamente inadvertida,
entregues tu amor, sin ver
que te ofendes a ti misma.1270
Corrido de hallarte humana
estoy al verte divina.
¿No sabes, que de sus cascos
nuestra insaciable ojeriza
hace valer, que en tu mesa1275
la hidrópica sed mitigan?
Pero ya que estás resuelta
a quererle, pues le envías
a llamar, desprecio haciendo
de mis hidalgas fatigas,1280
hoy a tus ojos prometo
traer su cabeza misma;
porque quien viere tu amor
puesto en un cristiano, diga,
que Tucapel de esta infamia1285
a los araucanos libra.
FRESIA: (Aquí importa mi valor. Aparte
De escucharle estoy corrida.
Pero mi rigor con él
me disculpe, pues peligra1290
mi honor, si le riño ahora
con blandura su osadía.)
Dos delitos, Tucapel,
con tus razones indignas,
has cometido: primero,1295
que estando en presencia mía,
sin el respeto debido
a mi honor, que a par se mira
del sol, pues a él comparado
arde con centellas tibias,1300
ciego me declares ese
bárbaro amor que publicas;
el segundo, no, el primero,
bien dice, y lo que más me irrita,
es que atrevido, villano,1305
y descompuesto me digas,
que a un español rinde Fresia
su amor, cuando no mitigan
mares de sangre cristiana
la sed insaciable mía.1310
¿Yo afición? ¿Qué es afición?
¿Yo caricia? ¿Qué es caricia?
Cuando yo misma me corro
de que mi voz lo repita.
¡mientes, villano!1315
TUCAPEL: Oye, Fresia.
Considera, advierte, mira,
que yo lo escuché y no puedes
negarme lo que publicas.
FRESIA: Es verdad, pero hay palabras,
que aunque suenan mal oídas,1320
el intento que las mueve
suele tal vez desmentirlas.
Yo le llamé, no lo niego,
para quitarle la vida
Con este engaño…(¡Ay don Diego, Aparte1325
perdóname esta mentira!)
…porque me corro a ver
que sus hazañas altivas
borren las que de vosotros
hoy tiene la fama escritas;1330
aquésta fue mi intención,
y ¿piensas tú…?
TUCAPEL: No prosigas,
que en tu disculpa engañosa
te confiesas conclüída.
Doy, que llamarle tu voz1335
para ese intento sería:
doy que viene, y que tú, Fresia,
con esos ojos le miras.
¿Dejarán de ser hermosos,
aunque de rigor los vistas?1340
¿No es preciso que se muera,
si con atención los mira?
Luego ya de tu favor,
y no del rigor peligra;
pues, ¿no muere de tu enojo1345
el que muere de su dicha?
Y así para que no tenga
esta vanidad precisa,
pues verle muerto deseas,
yo haré, tirana enemiga,1350
que con su cabeza veas
hoy mi promesa cumplida.
Vase
FRESIA: ¡Ay, Amor, cierta es mi muerte!
que si don Diego peligra
al rigor de este tirano,1355
¿para qué quiero la vida?
Bien parece que eres mío,
pues empiezas con desdicha.
Mas, ¿cómo de mi valor
me olvido cuando yo misma1360
puedo remediar del alma
la amenazada rüína?
Siguiendo iré a Tucapel,
que en dos acciones distintas,
si aventuro mi recato,1365
el amor es quien me obliga.
Vase. Salen don DIEGO y MOSQUETE
DIEGO: Grandes fueron los estragos
que en los bárbaros hicimos.
MOSQUETE: Sí, mas por Dios, que nos vimos
bebiendo la muerte a tragos.1370
DIEGO: Notable el número fue,
que de enemigos cargó.
MOSQUETE: Si no estuviera allí yo,
se perdiera Santa Fe.
valiente mi acero andaba.1375
DIEGO: Yo en el campo no te vi.
MOSQUETE: Con la sombra me encubrí
de los que despabilaba.
A un araucano encontré
lampiño, y le di tal bote,1380
que a su pesar, de un bigote,
en un árbol le colgué.
DIEGO: Un lampiño, ¿cómo, di,
pudo bigotes tener?
MOSQUETE: Le empezaban a nacer1385
de miedo de verme a mí.
A otro araucano marrajo,
mira mi fuerza la que es,
solamente de un revés
le eché en el río Tajo.1390
DIEGO: Calla, loco.
MOSQUETE: ¿Qué te inquieta?
DIEGO: Que eres un gallina digo.
MOSQUETE: Tú, comparado conmigo,
eres un niño de teta.
DIEGO: Por Dios, que me vi perdido,1395
si aquella hermosa araucana
que te dije, soberana,
no me hubiera defendido.
MOSQUETE: Admirado me ha dejado
lo que de ella hoy refieres;1400
mas tú con estas mujeres
eres muy afortunado;
pues tienes, rara quimera,
una, que con dicha extraña,
te defiende en la campaña;1405
otra, que en el real te quiere.
Fresia, a tu fama obligada,
pide la vayas a ver;
déjate, Fabio, querer,
pues que no te cuesta nada.1410
DIEGO: ¿Fresia se llama? Sin duda
que es la que me defendió,
porque ese nombre le dio
su gente.
MOSQUETE: Pues si te ayuda,
no ir a verla es disparate.1415
Necio en no hacerlo serás;
enamórala y tendrás
para el sitio chocolate.
DIEGO: Calla, loco.
MOSQUETE: Sin empachos,
hoy te has hallado un tesoro;1420
pues tendrá más tejos de oro,
que hay cabezas de muchachos.
DIEGO: Ya a verla determinado
estoy, aunque el riesgo infiero;
mas será bien que primero,1425
pues tú con ella has estado,
y su tienda sabes, vayas
a prevenirla.
MOSQUETE: Eso no,
en que vayas vengo yo,
y luego allá te lo hayas.1430
DIEGO: Necio es tu recelo, puesto
que libre por mí te ves.
MOSQUETE: El marqués sale.
DIEGO: Después
hablaremos más en esto.
Salen el MARQUÉS, don PEDRO de Rojas, y acompañamiento
MARQUÉS: Gran día, por Dios, don Pedro,1435
que estábamos ya apretados.
PEDRO: Señor, aunque vuecelencia
con su corazón bizarro,
siempre muro incontrastable
a la defensa y reparo1440
de la plaza asiste, al cerco
nos aprieta el indio tanto,
que era imposible…
MARQUÉS: Don Pedro,
no el peligro he de negaros;
pero es más nuestro valor.1445
Don Diego, ¿tan retirado?
¿Cómo, si somos amigos,
a darme no habéis llegado
el parabién del socorro
que ya tan cerca miramos?1450
En fin, el Perú ha servido
fino al rey.
DIEGO: Tales vasallos
nunca pueden obrar menos.
MARQUÉS: Saben muy bien obligarlo,
y al valle de Tucapel1455
entran las tropas marchando
con don Alonso de Ercilla.
DIEGO: Es muy valeroso cabo
para la caballería,
y con Reinoso a su lado1460
pueden ceder a sus glorias
los Césares y Alejandros.
MARQUÉS: Don Diego, lo que me admira,
es ver que los araucanos,
según expertos están1465
ya en la guerra, viendo cuanto
importa aqueste socorro,
reconociendo su daño,
no hayan salido a impedir
a nuestras tropas el paso.1470
DIEGO: Muy difícilmente entraran
si en el estrecho del lago
hicieran la oposición.
MARQUÉS: Ha sido descuido raro.
DIEGO: Toda la fuerza en el sitio1475
esta plaza han ocupado.
MARQUÉS: Sin embargo, admira mucho
ver que se hayan descuidado,
sin mirar este peligro,
y más cuando tan soldados1480
están ya; porque, decidme,
¿no os causa notable espanto
ver, que sepan hacer fuertes,
rebellines y reparos,
abrigarse de trincheras,1485
prevenirse a los asaltos
y jugar armas de fuego?
No pudieran hacer tanto
si toda la vida en Flandes
se hubieran disciplinado.1490
DIEGO: Tan diestros, como nosotros,
manejan ya los caballos.
PEDRO: Mas es verlos como visten
el duro peto acerado.
MOSQUETE: Y habrá quien diga que en cueros1495
pelean como borrachos;
pues la fuercecilla es boba:
vive Dios, que hay araucano
que trae una viga al hombro,
que no la llevara un carro.1500
[Suena un] clarín
MARQUÉS: ¿Qué es aquesto?
MOSQUETE: Gran señor,
fuera del muro han tocado
un clarín.
DIEGO: Y hacia la plaza
viene un bárbaro llegando
a caballo.1505
MARQUÉS: Otra amenaza
nos traerá, como el pasado.
DIEGO: Ya a las murallas se acerca.
Sale TUCAPEL por el patio en un caballo en cerro, con una liga por freno, estribos de cuerda, y un indio con una trompeta
TUCAPEL: Valerosos castellanos,
si mi presencia no os causa,
antes de mi nombre, espanto,1510
diré quien soy, que esta salva
es fuerza haceros, juzgando,
que si antes digo mi nombre,
moriréis de sobresalto.
MARQUÉS: Bárbaro, quién eres, di1515
que aunque altivo y temerario
piensas matar con las voces,
no son las palabras manos.
TUCAPEL: Bien las teméis, españoles,
pues demuestra a los cercados1520
el valor que hay en nosotros
no podéis aseguraros;
pero para no cansarme
de voces, que es escusado,
cuando el acero pretende1525
ser mejor lengua en el campo,
diré en breve a lo que vengo
si es que podéis escucharlo.
Yo soy Tucapel, en quien
consiste todo el Arauco1530
y el mundo, que todo el mundo
es corta empresa a mi brazo.
A una dama le ofrecí,
a quien amante idolatro,
a quien rendido me postro1535
por deidad y por milagro
de hermosura, pues el sol
es de su belleza un rasgo,
la cabeza de don Diego,
ése que llaman de Almagro;1540
que, porque dicen que es
valiente, se le ha antojado.
Y porque siempre a las damas
he cumplido lo que mando,
a don Diego desafío1545
cuerpo a cuerpo por no errarlo;
pues si como me pidió
su cabeza, las de cuantos
ahí se encierran me pidiera,
ya en la plaza hubiera entrado,1550
y todas se las llevara
a la cola del caballo.
Ea, españoles, si el valor
ambicioso de honra tanto
puede con vosotros, que1555
de otro mundo aqueste os trajo,
salir conmigo a campaña
os lo asegura, y si osado
sale don Diego, su fama
volará en vuelo más alto1560
que dan laurel mis historias
a la muerte del contrario,
y a lo dicho responded,
que me corro en lo que tardo.
DIEGO: Bárbaro, yo soy don Diego,1565
y porque deslumbrado
otra vez no hagas promesa
que no has de cumplir, al campo
saldré luego, y voto a Dios,
que el antojo temerario1570
de esa dama ha de cumplir
tu cabeza, que no es malo
a un antojo de una perra,
envïarla una de un galgo.
TUCAPEL: Pues, español, ya que estás1575
de tu valor confïado,
en la fuente de oro espero,
y hoy de sol a sol te aguardo,
si te atreves a salir,
donde verás que mi brazo1580
para hacerte polvo, es
relámpago, trueno y rayo.
Vase
DIEGO: Tras ti voy.
Hace que se va
MARQUÉS: Teneos, don Diego,
¿pues a dónde vais?
DIEGO: Al campo,
a quitarle la cabeza,1585
y a envïársela en un palo
a su dama, para el muelle.
MARQUÉS: Pues vuestro aliento bizarro
perdone esta vez, porque
no podéis salir al campo.1590
DIEGO: ¿Cómo que no? ¡Voto a Dios…!
MARQUÉS: Ea, don Diego, templaos;
ved que estáis en mi presencia,
y que yo soy el que os mando
que no salgáis, pues no os toca1595
el duelo estando cercado.
DIEGO: Vive Dios, que vuecelencia
es terrible.
MARQUÉS: ¡Reportaos!
¿Quién duda que sois valiente?
Ninguno; pues vuestro brazo,1600
no sólo trïunfe al rey,
sino provincias, le ha dado.
Yo soy vuestro general,
esta plaza al rey le guardo,
para defenderla sólo1605
he menester los soldados;
que duelos particulares,
no plazas al rey le han dado.
Mirad si será mejor
para esta empresa guardaros,1610
que a lo que no necesito
dejaros salir al campo
DIEGO: Y mi pundonor?
MARQUÉS: Ninguno
como yo sabrá guardarlo.
Sepa obedecer ahora;1615
que yo tomaré a mi cargo
su despique. Vos, don Pedro,
haced luego echar un bando,
que ninguno de la plaza,
por ningún modo, sea osado1620
a salir, pena de muerte;
y aquesta noche os encargo,
que corráis las centinelas
que están fuera.
PEDRO: Mi cuidado
hará todo lo que ordenas.1625
MARQUÉS: El nombre os daré temprano.
No estéis con pena, don Diego.
DIEGO: Yo, señor…
MARQUÉS: Ya está acabado.
No hemos de hablar más en esto,
obedeced lo que os mando.1630
DIEGO: Digo, señor, que obedezco.
(No bien el lóbrego manto Aparte
tenderá la noche al mundo,
cuando por el muro osado
baje a cumplir con quien soy.)1635
Vase
MARQUÉS: ¡Lo que siente el buen Almagro
perder aquesta ocasión!
Pero esto es preciso, vamos,
que hay mucho que prevenir.
PEDRO: Ya te seguimos.1640
MARQUÉS: Por cuanto
dejará un hombre valiente
de sentir lo que ha pasado.
Vanse. Sale doña JUANA, en cuerpo, con una carabina
JUANA: ¡Qué oscura que está la noche!
aun no se divisa el cielo,
pues parece que sus sombras1645
se conforman con mi intento.
Del real salgo, y hacia el fuerte
de los españoles vengo,
acompañada de aqueste
áspid de metal y fuego1650
que acaso Fresia tenía
en su tienda. A ver si puedo
ver a don Diego esta noche,
para estorbarle a don Diego,
con un engaño, que vaya1655
a ver a Fresia pues veo
que si yo no se lo estorbo,
no tendrá mi mal remedio.
¡Buena me has puesto, Fortuna,
con tus extraños rodeos!1660
No soy mujer, soy soldado,
pues entiendo ya el manejo
de las armas. Mas, ¿qué mucho
si en la guerra de mi pecho,
mi amor es el general,1665
capitanes mis deseos,
artilleros mis cuidados,
y aun centinelas mis celos?
Sale MOSQUETE
MOSQUETE: Lleven los diablos el alma
y el corazón del primero1670
que fue inventor de recados;
que viendo mi amo don Diego
el bando que ha publicado
el marqués, y conociendo,
que si sabe que ha salido1675
de la plaza, mi pescuezo
lo ha de pagar, temerario
y tronera me haya hecho
con esta noche salir
de Santa Fe, con intento1680
de que un recado la dé
a Fresia. ¡Viven los cielos
que está borracho!
JUANA: ¿Qué escucho?
Pasos a esta parte siento.
¿Quién es? ¿Quién va?1685
MOSQUETE: (Esto es peor; Aparte
aquí me dan pan de perro.)
JUANA: ¿No responde? Pues yo haré
con dos balas en su pecho
dos bocas con que responda.
MOSQUETE: Tente, hombre de los infiernos,1690
que yo con mi boca sucia
diré quien soy.
JUANA: Acabemos.
MOSQUETE: Soy un sastre comprador,
que una tela estoy urdiendo,
y ahora voy por el recado.1695
JUANA: De chanza me habla.
MOSQUETE: Lo cierto
es, que soy un soldado
de Santa Fe.
JUANA: Pierde el miedo;
y dime, ¿qué capitanes
hay en Santa Fe?1700
MOSQUETE: Dirélos:
el de más fama es mi amo.
JUANA: A quién sirves?
MOSQUETE: A don Diego
de Almagro.
JUANA: Ya le conozco.
MOSQUETE: Es el segundo don Pedro
de Rojas.1705
JUANA: Aguarda, ¿quién?
MOSQUETE: Don Pedro de Rojas.
JUANA: (¡Cielos, Aparte
si será aqueste mi hermano?)
Dime, ¿aquese caballero
ha mucho que está en Arauco?
MOSQUETE: Poco habrá, según sospecho;1710
porque en el Perú servía.
JUANA: (Él es. Fortuna, ¿este riesgo Aparte
añades más a mi vida?)
Dime; y tu amo don Diego,
¿está enamorado?1715
MOSQUETE: Mucho.
A una perra está queriendo,
que por ella se le cae
la baba.
JUANA: ¿Con tanto extremo
la quiere?
MOSQUETE: Eso es cosa mucha.
JUANA: Y de una dama, a quien ciego1720
dejó en el Perú, ¿se acuerda?
¿Débele algún sentimiento?
MOSQUETE: Aunque no la conocí,
algunas veces le veo,
así entre regañadientes,1725
mascarla algunos requiebros;
pero estotra se los come,
y ahora voy como un trueno
al real de los araucanos,
a prevenirla que luego1730
irá mi amo a visitarla.
JUANA: Si allá vas, viven los cielos
que te he de cortar las piernas.
MOSQUETE: Andaré muy bien con eso.
JUANA: Vuélvete al fuerte, villano1735
y dile a tu amo don Diego,
porque su riesgo conozca,
que esta dama tiene dueño;
que la vida han de quitarle
si es que no muda de intento;1740
y a ti, sólo porque lleves
esta respuesta, te dejo
sin darte dos cuchilladas.
MOSQUETE: ¡Por Dios!, que fuera bien hecho,
y que de la cortesía1745
de usted no esperaba menos.
JUANA: ¿A qué aguardas?
MOSQUETE: Ya me voy.
Esto y mucho más merezco
por alcahuete.
Al irse por donde salió doña JUANA, le echa por donde él salió
JUANA: Villano,
por ahí has de ir.1750
MOSQUETE: Ya lo veo.
Adiós, mi rey, a mi amo
buena respuesta le llevo.
Vase
JUANA: ¿No bastan, cielos, no bastan
los enemigos que tengo
en mi estrella y en mi amor,1755
en mi cuidado y mis celos,
sin saber que esté mi hermano
en Arauco? ¡El juicio pierdo!
¡Sin alma estoy!
Sale don PEDRO
PEDRO: Mi cuidado
viene ahora recorriendo1760
Las centinelas, por ser
del marqués mandato expreso.
JUANA: Si no me engaño, a esta parte
voces oigo.
PEDRO: Pasos siento.
¿Quién va? ¿Quién es? Oye, hidalgo,1765
el paso franco pretendo;
hágase a un lado.
JUANA: (¡Ay de mí! Aparte
que si no me engaña el eco,
esta es la voz de mi hermano.)
PEDRO: ¿No responde?1770
JUANA: (¡Santos cielos!, Aparte
él aquí ha de conocerme
si no busco algún remedio;
pero fingiendo la voz,
centinela hacerme quiero,
pues aquesta carabina1775
me ayuda para el intento.)
Téngase allá.
PEDRO: (Centinela Aparte
es sin duda.) Ya me tengo;
pero he menester pasar.
¿Sois soldado de los nuestros?1780
JUANA: De los castellanos soy.
PEDRO: Dejad pasar a don Pedro
de Rojas.
JUANA: No le conozco,
ni conociera al rey mesmo,
sin darme primero el nombre:1785
no me engañe, caballero,
apártese.
PEDRO: El nombre os doy,
escuchad.
JUANA: Decid.
[Le habla] al oído
PEDRO: San Pedro.
JUANA: (¡Vive Dios!, que estoy perdida, Aparte
porque si pasar le dejo,1790
me ha de conocer.) Hidalgo,
aquí no hay otro remedio,
no hay sino tener la paciencia,
que el santo se me fue al cielo:
digo, que se me ha olvidado.1795
Alárguese, o a su pecho
irán dos balas.
PEDRO: ¿Qué? ¿De él
no os acordáis?
JUANA: No me acuerdo.
¡Alárguese, o voto a Dios…!
PEDRO: (A él se le olvidó, en efecto, Aparte1800
el nombre, y como soldado
ha andado valiente y cuerdo
en no dejarme pasar.)
Daréle aviso al sargento
de este caso, para que1805
vengan a mudarle luego.
Vase
JUANA: ¡Gracias a Dios, que escapé
de tan peligroso riesgo
con este engaño! Aquí ya
no hay que hacer, pues por lo menos1810
estorbé que aquel crïado
no llevara de don Diego
el recado a mi enemiga;
y sé también, que don Pedro,
mi hermano, en Arauco está,1815
pues de él me libré. ¿Quién, cielos,
se vio en tan gran confusión?
Pues me amenazan a un tiempo
un amante a quien adoro,
y un hermano a quien respeto.1820
Vase. Sale TUCAPEL
TUCAPEL: Ya el sol, monarca del día,
en el mar está acostado;
y pues con prisa he llegado
hasta aquesta fuente fría,
y es fuerza haber de esperar1825
a que salga el español,
pues busca descanso el sol,
bien podré yo descansar.
Recuéstase
A la margen reclinado
de este arroyo esperar quiero,1830
que no seré yo el primero
que descanse en el cuidado.
Hoy, Fresia ingrata, verás
si fue amor trocar tu suerte,
y si es querer darle muerte,1835
quien sabe servirte más.
¿Si a salir se atreverá?
Sí, que en su honor es forzoso,
mas soy tan poco dichoso,
que por esto no saldrá.1840
Sale el MARQUÉS
MARQUÉS: ¡Vive Dios!, que me ha pesado,
y que llego a estar corrido
de haber el duelo impedido
a tan valiente soldado;
que aunque lo fundé en razón,1845
pues no le toca al sitiado,
es una razón de estado
que la siente la opinión.
El lugar que señaló
el bárbaro loco y ciego,1850
es éste, y hoy por don Diego
vengo a castigarle yo.
Que atrevido, no quisiera,
pues su salida impedí,
que este bárbaro de mí1855
y de todos se riera.
¡Disfrazado, aunque imprudente!
Mi valor aquesto intenta,
que no ha de estar siempre a cuenta
de lo cuerdo lo valiente.1860
En la plaza están ajenos
de que pueda estar yo aquí.
Con tal secreto salí,
que nadie me echará menos.
Diránme que no es cordura1865
el que yo salga, en rigor;
pero démosle al valor
un día una travesura.
Sale don DIEGO por otra puerta, y quédase al paño
DIEGO: Por el muro me arrojé,
y vengo desesperado1870
a este sitio. ¿Si he tardado?
MARQUÉS: Allí en la arena se ve
un bulto, llegarme quiero.
¡Ah, hidalgo!
TUCAPEL: ¿Decís a mí?
DIEGO: Dos hombres están allí.1875
MARQUÉS: Si sois Tucapel, espero
saber.
Levántase TUCAPEL
TUCAPEL: Si eres tú el cristiano,
mi valor te lo dirá.
MARQUÉS: Pues, ¿cómo durmiendo está
con tal sosiego, araucano,1880
quien tiene enemigos, di,
de tan grande pundonor?
TUCAPEL: Porque siempre mi valor
está velando por mí.
Eres don Diego?1885
MARQUÉS: Sí soy.
DIEGO: ¿Qué oigo? ¡Cielos soberanos!
MARQUÉS: Hablen, bárbaro, las manos.
TUCAPEL: Corrido, por Marte, estoy
de haber de reñir contigo,
y en mi real me reñirán,1890
que aunque te mate, dirán,
que has hecho campo conmigo;
pero puesto que el cumplir
con mi dama es la fineza,
le he de llevar tu cabeza.1895
MARQUÉS: Gana me das de reír,
que no es fácil a mi ver,
aunque tu arrogancia escucho;
porque yo la quiero mucho,
y la sabré defender.1900
TUCAPEL: Español, de esta manera
esta empresa facilito.
MARQUÉS: A las obras me remito.
Sacan las espadas y llega don DIEGO
DIEGO: Aguarda, bárbaro, espera:
porque si este duelo hoy1905
con don Diego has aplazado,
y a él solo has desafïado,
don Diego de Almagro soy.
MARQUÉS: (¿Qué miro? ¡Almagro ha salido, Aparte
y el orden ha quebrantado!1910
Que no me conozca intento.)
TUCAPEL: Siempre eché de ver, cristiano,
que para reñir habíais
de salir acompañado.
MARQUÉS: Bárbaro, aunque somos dos1915
no emprenden los castellanos
reñir con ventaja nunca.
TUCAPEL: Pues, ¿cómo podréis negarlo,
siendo dos los que salís,
y uno solo el que yo aguardo?1920
DIEGO: (¡Vive Dios!, que es el marqués, Aparte
que aunque lo haya disimulado,
en la voz le he conocido;
él ha salido gallardo,
porque yo no quede mal.1925
¡A qué mal tiempo he llegado
a decir que soy don Diego!)
Caballero disfrazado,
bien echo de ver que vos,
porque supisteis el bando,1930
con mi nombre habéis salido,
y aunque estaba en varias manos
mi crédito, hacedme gusto
de volveros, que yo alabo
vuestro valor, y no es bien,1935
aunque en ello soy quien gano,
que mi nombre eche a perder
hoy vuestro aliento bizarro.
MARQUÉS: Volveos, que no podéis
quebrar el orden que ha dado1940
el marqués, antes que sepa
que no guardáis su mandato;
que se enojará, y no es bueno
el marqués para enojado.
DIEGO: (¡Por Dios!, que se empeña mucho, Aparte1945
pero yo me he declarado,
y no tiene otro remedio.)
Yo soy don Diego de Almagro,
a mí me desafïó,
y yo tengo de matarlo.1950
MARQUÉS: Ya he dicho, que soy don Diego,
y he de reñir.
TUCAPEL: Castellanos,
para dar fin a este duelo,
¿a qué aguardáis? Conformaos,
pues si no he muerto a los dos1955
es, porque determinado
no está, cuál es de vosotros
don Diego porque mi brazo
no se equivoque por uno,
otro a mi dama llevando.1960
Pero ya que a mi valor
dais don Diego duplicados,
cumpliré mejor con ella,
llevándome las de entrambos.
DIEGO: Pues yo soy aquí…1965
MARQUÉS: Teneos.
Va a acometer, y detiénele el MARQUÉS
Yo vine primero al campo,
y aunque don Diego no fuera,
le he de matar.
DIEGO: Este acaso
no es duelo de hallarse dos
a un tiempo desafïados,1970
para que tenga el que sale
primero el campo ganado.
A mí me desafïó,
y aunque saliste bizarro,
ya cesa en vos el intento1975
saliendo el desafïado.
MARQUÉS: ¿Quién contra un bando ha salido?
¡Y no es suyo! Que el soldado,
como debe obedecer,
es solamente del bando;1980
y así, no os toca este duelo,
que yo tengo de acabarlo.
TUCAPEL: ¡Por Apolo!, que me tiene
vuestro duelo ya cansado;
pero con esta razón1985
os satisfaréis. ¿Entrambos
reñiréis conmigo?
LOS DOS: No.
TUCAPEL: ¿Y el que es don Diego de Almagro
reñirá conmigo?
LOS DOS: Sí.
TUCAPEL: Pues yo tengo de ajustaros.1990
A don DIEGO
Y así a ti elijo, puesto
que eres don Diego de Almagro
porque ya te he conocido;
que tú me dijiste osado
en el muro que saldrías;1995
y a vos os quedo envidiando,
que no entendí que tenían
tal valor los castellanos.
MARQUÉS: (Acabóse, conocióle. Aparte
Y habiéndole el araucano2000
elegido, no me queda
acción de reñir, es llano;
pues no he de reñir por fuerza,
y está muy bien empleado,
porque no me meta yo2005
a valiente, por Almagro.
Tucapel, con tu elección
este duelo está acabado:
no te descuides, que a fe
que te queda que hacer harto.2010
(¡Vive Dios!, si no temiera Aparte
ser conocido, que entrambos
me pagaran de esta agencia
las costas a cintarazos;
porque irme yo sin reñir,2015
lo siento, a fe de soldado.
¿Temoso me es el don Diego?
Pues aunque valiente ha andado,
me ha de pagar, ¡vive Dios!,
haber quebrantado el bando,2020
y no haber guardado el orden.
Vase
DIEGO: (El marqués se va enojado, Aparte
mas yo le satisfaré.)
Solos, Tucapel, estamos.
TUCAPEL: Obre callando el valor.2025
Riñen
¡Qué valiente!
DIEGO: ¡Qué alentado!
¡Raro pulso!
TUCAPEL: Fuerte brío.
DIEGO: Valiente es el araucano;
pero mi valor…
TUCAPEL: ¿Qué es esto?
Cáesele la espada
El acero de la mano2030
se me ha caído. ¡Perdido
estoy! ¿Cómo, Apolo airado,
esto consentís?
DIEGO: Levanta
el acero, que mi brazo
no ha de matarte sin él.2035
TUCAPEL: Agradecido a lo hidalgo
de tu corazón, don Diego,
pagar quisiera bizarro
Alza el acero
la deuda que te confieso;
pero pesa mi amor tanto,2040
que no es posible faltar
a la palabra que he dado;
y así, perdona, que basta,
para que quedes pagado,
confesar yo que te debo,2045
y quedar contigo ingrato.
Tu cabeza he de llevar.
Riñen
DIEGO: Pues riñamos.
TUCAPEL: Pues riñamos.
[Suenan] cajas
RENGO: ¡Arma, arma, que el enemigo,
valerosos araucanos,2050
por tres partes nos enviste!
TUCAPEL: ¿Qué escucho? ¡Al arma tocaron!
DIEGO: Dices bien; y así, ¿qué intentas,
Tucapel?
TUCAPEL: Que suspendamos
por ahora nuestro duelo2055
pues no llama este rebato,
hasta mejor ocasión.
Dejan de reñir
Queda en paz.
DIEGO: ¿En qué quedamos?
TUCAPEL: En que yo te buscaré;
que aunque estoy de ti obligado2060
español, me has dado celos,
y son los celos villanos.
Vase. Dentro el MARQUÉS
MARQUÉS: ¡A la colina, españoles,
que ya van desordenados,
huyendo a valerse de ella!2065
DIEGO: Sin orden van los contrarios,
por ser oscura la noche,
a valerse del sagrado
de lo fragoso del monte.
Pues, ¿qué espero? Pues, ¿qué aguardo2070
que no socorro a los míos?
Saca la espada, y sale MOSQUETE
MOSQUETE: Huyendo, como diez galgos,
vengo a esta parte. ¿Qué escucho?
Gente hacia aquí va llegando.
DIEGO: ¿Quién es? ¿Quién va?2075
MOSQUETE: (Esto es peor, Aparte
aquí me matan a palos.)
DIEGO: ¿No responde?
MOSQUETE: (Con los huevos Aparte
en la ceniza hemos dado.)
DIEGO: Ríndite, araucano.
MOSQUETE: Tente,
hombre de todos los diablos.2080
¿Qué araucano, ni que haca?
DIEGO: Pues quién eres?
MOSQUETE: Un sacatrapos
de un Mosquete racional,
que sirve a un loco, a un menguado
a un tronera…2085
DIEGO: ¿Mosquetillo?
Pues, ¿qué haces aquí, borracho?
MOSQUETE: ¿Don Diego?
DIEGO: Sí.
MOSQUETE: ¡Voto a Dios!,
que si no hablas que te mato.
DIEGO: ¿Qué hay de nuevo?
MOSQUETE: Señor mío,
una de todos los diablos.2090
Cerrada la has hecho.
DIEGO: ¿Cómo?
MOSQUETE: Porque el socorro ha llegado
que esperaban, y al salir
te echaron menos, jurando
el marqués que ha de ponerte,2095
en Peralvillo hecho cuartos,
aunque está lejos de aquí.
DIEGO: Yo sabré desenojarlo.
Ya es de día, ¡a la batalla!,
que el marqués verá en mi brazo2100
su despique.
Al entrar, sale doña JUANA con la espada desnuda y una banda al rostro
JUANA: Caballero,
no deis adelante paso.
Volveos, porque un batallón
viene a esta parte avanzando
de indios, y daréis sin duda,2105
si no os volvéis, en sus manos.
DIEGO: ¿Quién sois? Esperad.
JUANA: No puedo.
Dentro CAUPOLICÁN
CAUPOLICÁN: Valerosos araucanos,
pues la Fortuna ha querido
que esta batalla perdamos.2110
Por aquí la retirada
es más segura. Soldados,
seguidme todos. ¿Qué miro?
Salen CAUPOLICÁN, y SOLDADOS indios
¿Aquí estáis, viles cristianos?
Riñen todos
¡En vosotros vengaré2115
la cólera en que me abraso!
DIEGO: ¡Traidores, pues vive Dios,
que yo he de morir matando!
CAUPOLICÁN: Rendíos, villanos.
Riñen
MOSQUETE: Señores,
buen cuartel, por San Macario.2120
Cogen los SOLDADOS por detrás a los dos
CAUPOLICÁN: Soltad las armas.
DIEGO: Traidores,
primero os haré pedazos.
¿A traición usáis conmigo
esta cautela, este engaño?
¡Oh, pese a las ansias mías!2125
Mas no puedo, con los brazos,
con las manos, con los dientes…
CAUPOLICÁN: Vamos con ellos marchando
a Purén.
MOSQUETE: Pobre Mosquete,
hoy te ponen en un palo.2130

FIN DE LA SEGUNDA JORNADA

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