LO QUE PUEDE EL OÍR MISA
Antonio Mira de Amescua
Texto basado en la edición príncipe de LO QUE PUEDE EL OÍR MISA en la PRIMERA PARTE DE COMEDIAS ESCOGIDAS DE LOS MEJORES DE ESPAÑA (Madrid: García y Morrás, 1652) y preparado con el apoyo de la edición todavía no publicada de Adrian Pickering (M.A., The Ohio State University, 1949).
Personas que hablan en ella:
- CONDE Fernán González, viejo
- Garci Fernández, INFANTE, su hijo
- VIOLANTE, infanta, su hija
- BLANCA, dama
- FORTÚN, su hermano
- SANCHO Osorio
- MIRABEL, gracioso
- MENDO
- Un ÁNGEL
- ARGENTINA, francesa
- Su PADRE
- Un ALCALDE
- RICARDO
- MANUEL
- ACOMPAÑAMIENTO
JORNADA PRIMERA
Suenan cajas y salen el CONDE, INFANTE, FORTÚN y MENDO
CONDE: No toquen a marchar. Las cajas callen
porque en esta ribera
pretendo que me hallen
las luces que vagando en esta esfera
alumbran otro polo.5
Aquí me han de mirar, o muerto o solo.
En Burgos no he de entrar, ni mi palacio
en sus umbrales vea
que me vuelvo de espacio
sin vencer a los moros; aquí sea10
mi habitación agora
del expirar el sol hasta la aurora.
En las tiendas de campo viviremos.
No digan en Castilla
que los altos extremos15
del blasón que a los orbes maravilla
faltarán por ser viejo
Fernán González. Hoy fuerza y consejo
administran mi pecho, y el Infante
Garci Fernández puede,20
como mi hijo, ser cristiano Atlante
que mi valor herede.
INFANTE: Señor y padre mío,
bien haces; la ribera de este río,
como Burgos reciba25
tus ejércitos hoy; tu gente viva
en el campo entre tanto
que venzas a los moros con espanto.
No digan que volvemos sin victoria;
esperemos que vuelva30
Sancho Osorio. Si ha ido
con ambición de gloria
para espiar del moro en esta selva
a vista de los astros luminosos,
tu campo en escuadrones dividido,35
hasta volver deshechos o gloriosos,
alegre vivirá.
FORTÚN: A verte ha venido
la Infanta, mi señora.
INFANTE: De la luz de mi sol será aurora.
Salen VIOLANTE y BLANCA, con espadas, sombreros y plumas
VIOLANTE: Señor, si vuestra alteza40
dos soldados admite,
ejercitados mal en la milicia,
ya los tiene a sus pies.
CONDE: Di, la belleza
que con el sol compite,
¿cuándo más rosicleres desperdicia?45
Violante, hija, dame
esos lazos de amor, y no me llama
tu lengua padre amado,
pues vengo sin vencer y retirado.
En Burgos no entraré sin dar victoria50
a la insigne memoria
de los famosos condes de Castilla.
¡Oh, Blanca, dame tus brazos!
INFANTE: (¡Oh, quién se viera en los hermosos lazos Aparte
de Blanca! ¡Qué envidioso55
de mi padre me siento!
Amor, dice riguroso,
no fleches el arpón, templa el tormento).
A Sancho Osorio espero,
que fue, como valiente caballero,60
a ser perdida espía
reconociendo el campo y los intentos
del moro.
VIOLANTE: A tiranía
tal acción corresponde.
No eres mi padre, castellano Conde,65
pues pones a peligro el alma mía.
Tráigalo amor con bien.
CONDE: Violante, vamos
a mi tienda, y en tanto que esperamos
a Sancho Osorio, en ella
gozaré de tu vista alegre y bella.70
INFANTE: Sí, hagan las cajas salva,
pues llegan al real el sol y el alba.
Tócanse las cajas y vanse, quedándose FORTÚN y BLANCA
FORTÚN: Oye, doña Blanca.
BLANCA: Hermano,
¿cómo estás? ¿Cómo has venido?
FORTÚN: Del conde favorecido,75
como siempre; al soberano
resplandor de tu hermosura
lo debo, que si el infante
es tu galán, es tu amante,
de ti nace mi ventura.80
Blanca, pues nuestra nobleza
ni brilla ni resplandece,
y el conde me favorece
en virtud de mi riqueza
y de tu beldad, gocemos85
la ocasión, que de estos modos
suelen subir casi todos
los que en gran linaje vemos.
Haz de suerte que el infante
se venga a casar contigo,90
y haz de suerte que conmigo
se quiera casar Violante.
Eres su dama y te quiere,
como a mí su hermano. Blanca,
mientras la fortuna franca95
con nosotros anduviere,
no desmayemos.
BLANCA: Hermano,
yo sospecho que Violante
tiene cuidados de amante.
Conquistarla será en vano.100
FORTÚN: ¿A quién presumes que estima?
BLANCA: A Sancho Osorio sospecho
que da lugar en su pecho.
FORTÚN: Eso no me desanima.
Yo desharé sus hazañas105
con industria, de manera
que Violante no lo quiera.
BLANCA: Si ella tiene amor, te engañas;
no lo podrás conseguir.
FORTÚN: Todo el ingenio lo alcanza;110
a manos de mi privanza
le pretendo perseguir.
Salen el CONDE, el INFANTE y VIOLANTE por una puerta, y SANCHO Osorio por otra, vestido de moro
CONDE: Si Sancho Osorio ha venido
saldremos de este cuidado.
INFANTE: Es animoso soldado.115
VIOLANTE: (Mis cuidados le han traído). Aparte
SANCHO: Déme la mano tu alteza.
CONDE: Ya con los brazos te aguardo.
SANCHO: Honores, que me acobardo
sólo en mirar su grandeza.120
CONDE: ¿Pudiste reconocer
lo que el moro intenta?
SANCHO: Fui,
supe, miré y entendí.
CONDE: Relación puedes hacer.
SANCHO: A penetrar el reino de Toledo,125
donde el dosel pendió de tus pasados,
de Castilla partí con el denuedo
que me daban tus bélicos cuidados.
Ni conocí lo pálido del miedo,
ni respeté la fuerza de los hados,130
que con valor en el morisco traje
el ánimo entregaba a tu homenaje.
Por moro me tuvieron y, corrido
de parecerlo tanto, discurría,
disimulando el alma en el vestido,135
como en la nube el rosicler del día.
Escuadrones hallé que ya han venido
de la fértil y antigua Andalucía,
como abismo fatal que África aborta,
para probar si tu cuchilla corta.140
Con invasión intentan los paganos,
hollando riza nieve en Guadarrama,
oscurecer blasones castellanos.
Al vuelo infatigable de la fama
ejércitos convocan tan ufanos,145
que el que Jerjes juntó corto se llama,
y parece que ya el África ciega
con diluvios de moros nos anega.
Para socorro de la gran Marruecos,
publican que se juntan las legiones,150
que pudieran dejar, bebiendo, secos
los piélagos del mar en sus regiones.
Por desmentir así, queden los ecos
en los oídos hoy de tus leones,
como el rayo que ya, de furor lleno155
hizo su efecto cuando se oye el trueno.
Todo es armas, rigor, bélico trato,
en Córdoba, en Toledo, y en Sevilla,
que pretenden sus huestes dar rebato
en los valientes hombres de Castilla.160
Caiga la estatua, pues, de este aparato
al heroico esplendor de tu cuchilla.
Saquemos de los términos del moro
en las ondas del Tajo arena de oro.
Reparaba un alcaide en mi semblante165
y tuvo pretensión de que era espía;
osando examinar, como arrogante,
esta sospecha que de mí tenía,
pretendió presentarme a Taludante,
el bárbaro señor de Andalucía,170
mas yo, como milito en tus banderas,
asombré con valor las once esferas.
Vive Dios, que el alcaide con la gente
que intentó mi prisión, aunque animosa,
al acero que ves resplandeciente175
fue débil y cobarde mariposa.
¿No viste alguna vez turbia corriente
que peñascos arranca generosa?
Perdone mi modestia–de este modo
lo aniquilaba mi violencia todo.180
Redimí con su muerte mi persona,
y vagando después de clima en clima,
al estruendo de Marte y de Belona,
que a los árabes bárbaros anima,
los límites pisé de tu corona.185
¡Ea! Conde y señor, lamente y gima
esa África infiel que al cielo injuria,
oprimida del peso de su furia.
CONDE: En campaña he de esperar
toda esa gente pagana,190
y, con ser Pascua mañana,
en Burgos no pienso entrar.
FORTÚN: No serán tantos, señor,
los moros, ni sus rigores;
que hacen las cosas mayores195
los antojos del temor,
y si Sancho no encarece
el número al paganismo,
alabándose a sí mismo
sus hazañas oscurece.200
SANCHO: Yo dije que por soldado
del conde tuve valor,
y así no fue propio amor
el haberme yo alabado.
En lo que toca a que el miedo205
pudo en mí poner antojos,
engañándome los ojos,
no es así.
FORTÚN: (Agraviado quedo). Aparte
A tantos moros, don Sancho,
fuerza fue tener temor,210
y así es así.
SANCHO: Mi valor
tiene el ánimo más ancho,
que, siendo noble, los bríos,
como ilustre sangre hereden,
recibir temor no pueden215
de moros ni de judíos.
FORTÚN: (Entre malicias me ha puesto). Aparte
No me toca a mí ese nombre,
y quien dijere…
CONDE: Tente, hombre,
no te arrojes.220
INFANTE: ¿Qué es aquesto?
¿No respetáis la presencia
de mi padre?
CONDE: Bueno está.
SANCHO: Ninguno a su alteza da
más humilde reverencia.
BLANCA: Don Sancho, de esta aventura225
muy arrogante venís.
SANCHO: Será, pues vos lo decís,
con donaire y hermosura.
Vanse todos, y quedan VIOLANTE y SANCHO
VIOLANTE: (Albricias quisiera dar, Aparte
¡oh, Sancho!, de tu llegada,230
pero el alma enamorada
no se atreve a declarar.
La lengua pude enfrenar,
no los ojos, que lo miran
y tan tarde se retiran235
que publican mis pasiones).
SANCHO: (¡Qué rigurosos arpones Aparte
tu beldad y amor me tiran!
Amo a Violante callando;
ya un mismo pensamiento240
en tan grave atrevimiento
de sí mismo está temblando).
VIOLANTE: (Sin mostrar que muero amando Aparte
le pienso dar un favor).
Don Sancho, vuestro valor245
se muestra más cada día.
Deja caer una banda
SANCHO: (Dulce amor, dame osadía; Aparte
muéveme la lengua, Amor).
Señora, quien ha aprendido
del conde, que rayo fue250
en defensa de la fe,
tal favor ha merecido.
Esta banda se ha caído.
VIOLANTE: ¿En el reino de Toledo,
cómo os fue?255
SANCHO: No tuve miedo
como dice Fortún.
VIOLANTE: Pudo
no sentirlo así y lo dudo.
SANCHO: Ésta se os cayó.
VIOLANTE: Yo quedo
con cargo de que agradezca
vuestros servicios el conde.260
SANCHO: Siempre a quien es corresponde.
VIOLANTE: Bien es que en voz resplandezca
que el premio y honor merezca.
SANCHO: Ésta es vuestra, mi señora.
(Divertida está). Aparte265
VIOLANTE: Si agora
viniese el moro, yo creo
que fuera nuestro trofeo.
SANCHO: Lo vencieras–¿Quién lo ignora?–
si en el ejército estás.
VIOLANTE: ¿Así visteis…?270
SANCHO: Sí, la vi.
Resta, mi señora, aquí.
VIOLANTE: ¿Visteis si se junta más
gente que otra vez?
SANCHO: Jamás
se habrá visto tanta gente.
VIOLANTE: Pues, adiós, Sancho valiente.275
Vase VIOLANTE
SANCHO: ¡Con la banda me dejó!
¡Vive Dios, que me la dio,
si el corazón no me miente!
Vase don SANCHO. Salen FORTÚN y MENDO
MENDO: ¿Qué dudas, Fortún? ¿No sabes,
de heroico valor vestido,280
que a tu lado me has tenido
en ocasiones más graves?
Busca a tu enemigo luego;
llama, incita, desafía,
pues vas en mi compañía.285
FORTÚN: El furor me tiene ciego;
mas, detente, que ha salido
de la tienda.
MENDO: ¿Qué pretendes,
si con valor no le ofendes?
FORTÚN: El suyo es tan conocido290
en España y en el mundo,
que en batalla singular
temo que no he de alcanzar
la venganza en que me fundo.
Pues, matarle con traición295
será delito afrentoso.
MENDO: Desafïarlo es forzoso
para cobrar la opinión.
FORTÚN: Mira que se acerca ya.
El amigo es claro espejo300
del honor. En tu consejo
librada mi dicha está.
MENDO: Oye, pues. De mí te fía
tu honrada satisfacción.
Sancho tiene devoción305
de oír misa cada día.
No hay cosa que divertir
pueda su devoto intento;
sufrirá cualquier tormento
por no dejarla de oír.310
Pues hoy es sábado santo,
y hay una misa, no más.
FORTÚN: No sé el intento a que vas.
MENDO: Que no me entiendas me espanto.
Tocarán a misa agora,315
y, puesto que no hay más de una,
te ha de ofrecer la Fortuna
el bien que ella misma ignora.
Deja que acabe de hablar
Sancho con aquel soldado320
y, con el semblante airado,
llégale a desafïar.
Señala puesto distante
del ejército, y que sea
luego, porque el mundo vea325
que tu soberbia arrogante
enfrenas, que él, temeroso
de perder su devoción,
dejará que su opinión
ofenda el vulgo envidioso.330
Y tú, blasonando fiero,
en el puesto aguardarás,
y con esto cumplirás
las leyes de caballero.
Que, aunque él, de valor armado,335
salga después, será tarde
y quedará por cobarde
como tú por buen soldado.
FORTÚN: Si la devoción pospone
al honor y al campo sale,340
¿de qué esa industria me vale,
si en más cuidado me pone?
MENDO: Vamos. Deje esos cuidados.
Pues si sale, seguiré
sus pasos y llevaré,345
amigo, algunos soldados,
y antes que este desafío
a sus últimos extremos
pueda llegar, os pondremos
a los dos en paz; y aun fío350
que en vez de paz, si ocasión
hallamos disimulada,
le daré una cuchillada.
FORTÚN: De ese modo no hay traición
que me culpe.355
MENDO: De esta suerte
suele hacerse cada día,
y piensan que él que reñía
a su contrario dio muerte.
FORTÚN: Traza de tu ingenio ha sido;
dame esos brazos.360
MENDO: Espera,
que llega ya.
Sale SANCHO en hábito español
FORTÚN: (¡Quien pudiera Aparte
dejar el campo teñido
de sangre suya!) A esta parte
quiero hablaros.
SANCHO: Bien podéis;
seguro el campo tenéis.365
FORTÚN: Menos blasonara Marte,
y esas arrogancias son
de la lengua efectos viles.
Si fueras en Troya Aquiles,
o en Cartago Cipión,370
yo solo, ¡viven los cielos!,
si no dilatas los plazos,
te hiciera aquí más pedazos
que te ha causado desvelos.
Mira el puesto que señalas,375
donde cuerpo a cuerpo veas
que con la lengua peleas,
porque en valor no me igualas.
SANCHO: (¿Qué es esto, cielos? ¿A mí
se atreve Fortún? No quiero,380
pues sé que matarle espero,
señalar el puesto). A ti
toca sólo la elección
de las armas y lugar.
FORTÚN: Pues me dejas señalar,385
espada y rodela son
nobles armas.
SANCHO: Así queda.
¿Y el sitio?
FORTÚN: El cristal de Arlanza
sólo ha de ver mi venganza.
…………………. [ -eda],390
porque nadie pueda darnos
favor; a su margen fría
te espero hasta medio día.
………………….[ -arnos].
(¡Vive Dios, que su denuedo Aparte395
da señales de salir!
Estas ansias de vivir
son las que engendran el miedo.
Con miedo voy).
Vase FORTÚN
SANCHO: ¿Y Mendo?
MENDO: (Finja el odio dulce risa). Aparte400
Don Sancho, ¿venís a misa?
SANCHO: Luego voy.
MENDO: Que es hora entiendo.
(Seguirle tengo hasta ver Aparte
si sale al campo).
Vase MENDO
SANCHO: ¿Qué es esto
¿En qué confusión me han puesto405
el deshonor y el perder
la misa este santo día
que celebre nuestra fe?
Pienso que el demonio fue
quien así me desafía.410
En dos trances apretados
me suspenden hoy los puntos
del honor; que no andan juntos
a veces el ser honrados
y cristianos. ¡Que el honor415
del mundo venganzas pida,
y que se arriesgue la vida,
que nos da nuestro criador
para servirle, en la furia
de un colérico cuidado!420
¡Que no pueda ser honrado
el que no borra su injuria
con sangre del ofensor!
¡Oh, duras injustas leyes!
¡Príncipes, monarcas, reyes,425
deshaced este rigor!
Y aquél que más perdonare
tenga más honra, pues éste
fue precepto de Dios. Cueste
el cielo, a quien le buscare430
vencimientos de sí mismo.
Sea valiente sólo aquél
que matare al infiel.
¡Oh, locura! ¡Oh, barbarismo!
¡Que esté yo agora obligado435
en tan ardua confusión
a perder mi devoción
o a dejar de ser honrado!
Mas, también, si considero
lo que en esto debo hacer,440
obligado estoy a ser
buen soldado y caballero.
Que como el mundo no alcanza
a ver el alma, atribuye
a que es cobardía el que huye445
del duelo y de la venganza.
No salir al desafío
llama el mundo deshonor;
que este género de honor,
aunque sea desvarío,450
me conviene, porque soy
soldado noble, y así
la misa esta vez perdí.
Por una rodela voy.
Sale MIRABEL
MIRABEL: ¿Dónde vas, señor, agora?455
¿No me mandaste avisar
cuando quieran comenzar
los oficios? Pues, ya es hora.
No te apartes de la tienda
que estuvo de la iglesia.460
SANCHO: Aquí
vuelve a batallar en mí
una dudosa contienda.
Mirabel, desafïado
a la ribera del río
estoy agora.465
MIRABEL: Amo mío,
pues esto te da cuidado,
haz lo que yo; que requiero
mi daga y espada el día
que alguno me desafía,
cálome bien el sombrero,470
tercio la capa, y no salgo;
y con esto estoy seguro,
mejor que detrás de un muro.
Escribieron a un hidalgo
un papel de desafío475
a las seis de la mañana,
mas él, con hermosa gana
de dormir, con mucho brío
le respondió, sin mostrar
alteración ni disgusto;480
“Para cosas de más gusto
no suelo yo madrugar.”
SANCHO: Tráeme una rodela; trae
la que fue de Nuño Vela.
MIRABEL: No hay más segura rodela485
que la distancia que hay
de aquí a Arlanza. Deja en medio
esta tierra, y vete a misa,
porque son cosas de risa
esos puntos.490
SANCHO: ¿Qué remedio
podrá tener mi opinión?
MIRABEL: ¿Cómo la puedes perder,
si saben que sueles ser
dios Marte de la nación?
Vete a misa, y sale después.495
SANCHO: Dices bien, que tiempo habrá.
MIRABEL: Espere el contrario allá
una semana y un mes.
¡Qué buena burla le haces!
Oye misa, porque Dios500
poner quiera entre los dos
largas treguas, si no paces.
SANCHO: Voyme a misa, y mi honra dejo
en manos de Dios.
MIRABEL: Loado
sea su nombre, que has tomado505
una vez mi consejo.
Vanse [SANCHO y MIRABEL]. Sale FORTÚN con espada y rodela
FORTÚN: Bella margen amena,
salpicada de perlas de ese río
como de flores llena,
si atenta al desafío510
que a Sancho Osorio hice estás agora,
la lengua de cristal, que te rodea
haciéndote tapetes de la aurora,
mueve para que sea
en Castilla sabido515
que al trance de las armas he salido.
¡Oh, si fueran las hojas
de las hermosas plantas,
como esmeraldas son con líneas rojas,
ojos que viesen mi valor fingido,520
o si entre flores tantas
mil Argos estuviesen,
que esperando me viesen
y luego con más lengua que la fama
publicasen que espero,525
como valiente y noble caballero!
Ah, Sancho, ¿dónde estás? ¡Fortún te llama!
Yo aseguro que Mendo
publique lo que agora estoy diciendo.
Mas, ¡vive el santo cielo!,530
que viene Sancho! ¿Y así no es recelo
que a los ojos me finge
fantásticos engaños el esfinge?
Él es, y Mendo tarda.
El semblante de Sancho me acobarda.535
¡Que no me baste que el Infante estime
mis consejos y acciones,
para que su privanza
a esta empresa me anime!
¡Ah, cristales de Arlanza,540
en vosotros acaban los blasones
que pensé conquistar con mi riqueza!
No hay valor en efecto sin nobleza.
Sale un ÁNGEL, parecido a SANCHO, con una espada y rodela
ÁNGEL: (No ha de perder su opinión Aparte
con los nobles castellanos545
quien misterios soberanos
de su misma redención
oye con tal devoción.
Hombre que su honor ha puesto
en manos de Dios, en esto550
debe de ser correspondido;
y de su forma vestido,
con ser ángel, salgo al puesto).
Ya, Fortún, aquí me tienes,
defendiendo mi verdad.555
FORTÚN: (Ella fue temeridad. Aparte
¡Ah, Mendo! ¿Cómo no vienes?
¿Cómo, amigo, te detienes
si sabes mi cobardía?
Mas, supla la industria mía560
esta ignominia tan fiera.
Entretenerle quisiera.
¡Mal haya quien desafía
sin ardimiento y valor!)
Yo confieso, Sancho Osorio,565
que a todo el mundo es notorio
lo antiguo de vuestro honor
y si el conde, mi señor,
me suele honrar y decir
que yo le acierto a servir…570
(¡Ah, cómo Mendo se duerme!) Aparte
ÁNGEL: No tienes que entretenerme
que Mendo no ha de venir.
FORTÚN: (¡Vive Dios, que me ha entendido Aparte
el alma también! No puedo575
hallar esfuerzos al miedo.
¡Con qué feroz y atrevido
aspecto al campo ha salido!
¡Nunca le vi tan airado!)
Yo, Sancho, soy hombre honrado,580
y no por tener riqueza
me ha de faltar la nobleza
que mis abuelos me han dado.
ÁNGEL: ¡Saca la espada!
FORTÚN: Quisiera
con cualquier satisfacción585
ajustar esta cuestión,
para que no recibiera
pesadumbre el conde.
ÁNGEL: Fuera
darte ocasión de decir
que yo no quise reñir.590
¡Saca la espada! Que quiero
con la pluma de este acero
y con tu sangre escribir
que salí a tu desafío.
FORTÚN: (Defenderme es ya forzoso, Aparte595
¡Ah, Mendo, amigo engañoso,
en vano de ti me fío!
Muestre valor, finja brío
mi desdicha. Y puede ser
que esté escondido, hasta ver600
que las espadas sacamos,
entre las flores y ramos
de su callado placer).
ÁNGEL: Ni está escondido, ni viene
Mendo a darte su favor.605
Solo estás; muestra valor.
Saquen las espadas y riñan un poco
FORTÚN: (Los pensamientos me tiene Aparte
penetrados. Ya conviene
hacer que la espada mía
ver pueda la luz del día,610
para defenderme osado,
en mi desdicha confïado
ya que no en mi valentía).
De rodilla o caído
Espera, Sancho, suspende
la saña de tu valor;615
que un respeto y un temor
me acobarda, y te defiende.
Herido estoy; no pretende
mi pecho más resistencia.
No sufre el hado más violencia;620
rendido estoy a sus pies.
ÁNGEL: Si fuerza inmensa ves,
ten humildad y paciencia.
Vase el ÁNGEL
FORTÚN: En accidente tan vario,625
que es mi agravio mayor, digo
la tardanza del amigo
que la espada del contrario.
Pudo darme, cosa es clara,
el contrario muerte cruda.630
¡Pero el amigo! ¿Quién duda
que quiso que me matara?
Átese al brazo un lienzo
Ligarme el brazo pretendo,
y el cielo me dé venganza635
de la herida y la tardanza
en Sancho y en Mendo,
aunque es cosa conocida
que en tan desdichada suerte
uno pretendió mi muerte640
y otro me ha dado la vida.
Sale MENDO
MENDO: Ya, Fortún, el plazo puesto
de tu término ha pasado.
No salió el desafïado.645
Bien has cumplido con esto.
Yo, que de ello soy testigo,
haré público este caso
en Castilla, paso a paso.
Te puedes venir conmigo,650
que aunque tu enemigo salga,
supuesto que sale tarde,
le han de tener por cobarde,
sin que su sangre le valga.
FORTÚN: ¿Qué enemistad ni qué agravio655
recibes de mano mía?
¡Mal haya el hombre que fía
del hombre, cuerdo ni sabio!
¡Ni amigo, Mendo! ¿Por qué,
fingiendo amistad conmigo,660
haces obras de enemigo,
sin verdad, honra ni fe?
¿De qué sirvió aconsejarme
que al campo con él saliese
en tu confïanza?665
MENDO: ¿Es ése
el pago que debes darme
a las ansias y al cuidado
con que en la misa asistí,
para ver si contra ti
salía desafïado670
hasta ver cumplido el plazo?
FORTÚN: ¡Gran cuidado! ¡Mendo, Mendo!
Tu amistad están diciendo
las heridas de este brazo.
Huélgome de conocerte,675
y solamente estoy triste
por ver que tú me pusiste
en las manos de la muerte.
Mas a mi contrario debo,
pues en este desafío680
templó el enojo y el brío
cuando a sus fuerzas me atrevo.
Él salió, y yo te esperaba;
entretúvele, tardaste,
reñimos, mas esto baste.685
¡Mendo, Mendo, aquí se acaba
la historia de tu amistad!
Poco hasta agora es el daño;
útil es el desengaño
que da al hombre la verdad.690
MENDO: Ya te entiendo; tú has pensado
fingirte herido y decir
que te atreviste a reñir
con hombre tan esforzado,
y me la quieres pegar695
primero a mí.
FORTÚN: ¡Bueno es eso
en mi infelice suceso!
MENDO: Si dejo junto al altar
a Sancho, ¿cómo has fingido
que al campo salió?700
FORTÚN: Salió,
y estas heridas me dio.
MENDO: ¡Vive Dios, que no ha salido!
FORTÚN: ¡Vive Dios!, que no es ya cuerda
tu amistad, con tal indicio.
MENDO: ¿Harás que pierda el jüicio?705
FORTÚN: ¿Harás tú que yo le pierda?
Vase FORTÚN
MENDO: ¿Qué es esto? ¿Qué puede ser
sino fingir lo que digo?
¿Y querrá cumplir conmigo710
hombre que me da a entender
que Sancho Osorio salió
al campo y al desafío?
Ser no quiere amigo mío;
de mi amistad se cansó.715
Sale MIRABEL con espada, ballesta, rodela y chuzo
MIRABEL: En la ribera de Arlanza
mi señor desafïado,
sepan que tiene crïado
de valor y de pujanza.720
Pelear tengo por él,
con el hombre que le espera.
Sépase en esta ribera
quién es el gran Mirabel.
¿Es Mendo acaso el que está725
esperando en la estacada?
Echa las armas en tierra
MENDO: ¿Por qué lo dices?
MIRABEL: Por nada;
porque mi señor vendrá
y sabrá volver por sí,730
y yo también.
MENDO: ¿Qué “también?”
Turbado con las armas, y se le caen unas y toma otras
MIRABEL: Tengo espaldas en que den
porque no me den a mí
en el pecho; y si turbado735
de la cólera que ves
estoy, ¿qué mucho si es
que no me he desayunado?
Una rueda de naranja
hace gran falta.740
MENDO: ¿Y en fin?
MIRABEL: El rey Miramamolín
tiene en Córdoba una granja
donde las hay muy famosas.
MENDO: ¿A qué propósito?
MIRABEL: Aquí
ninguno me obliga a mí745
a decir todas las cosas
en orden.
MENDO: Vete.
MIRABEL: Mal haya
la mucha cólera, a fe
que ha de agradecerlo.
MENDO: ¿A qué?
MIRABEL: A que dice que me vaya.750
Sale SANCHO
SANCHO: Tarde vengo, porque el día
líneas de occidente dora;
pero no es mucho que una hora
espere quien desafía755
más del término. Sin duda
que estará Fortún aquí.
¿Qué quieres, bárbaro? Di.
MIRABEL: ¿Qué quiero? Echarte una ayuda.
Con la nuez de la ballesta,760
si la hubieres menester,
yo solo pienso vencer
a tu contrario con ésta.
SANCHO: ¡Vive el cielo, mentecato,
que he de darte…!765
MIRABEL: ¿Qué?
SANCHO: La muerte,
porque vengas de esa suerte.
MIRABEL: ¡Oh, señor, el más ingrato!
Tu cólera me atropella.
Si la diligencia mía
te ha traído la armería770
para que escojas en ella,
¿qué mucho que el guardarnés
saque al campo tu crïado
cuando estás desafïado?
¿No se ha de saber quién es775
tan infanzón y tan fiero?
SANCHO: ¿Habéis visto, Mendo, aquí
a Fortún Velázquez?
MENDO: Sí,
como honrado caballero
dice que esperando estuvo,780
cumpliendo hasta mediodía
la ley del que desafía,
y que contrario no tuvo.
MIRABEL: ¡Donosa desconfïanza!
¡Muy puntüal es su estilo!785
Medio día era por filo,
y Fortún no está en Arlanza.
SANCHO: Calla, bestia, ya se sabe
que este brazo y este pecho
tantas hazañas han hecho790
que su número no cabe
en historias de Castilla.
¿Quién dirá que le temí,
si está volviendo por mí
el blasón de esta cuchilla?795
Pese el plazo en un nivel.
Presto Fortún se cansó.
Si no es que a ti te dejó
para que riñas por él.
Eres su amigo y podrías800
por librarlo de esta afrenta,
meter mano, haciendo cuenta
que eres tú quien desafías.
MENDO: Sancho Osorio, no ha incurrido
Fortún en afrenta alguna,805
si ves que agora es la una
y a las doce el plazo ha sido
último.
MIRABEL: ¡Lindos despachos
diera, si fama procura,
una hora de añidadura,810
pues hay relojes borrachos.
SANCHO: Y tú lo estás.
MIRABEL: No lo estoy,
porque puede, así yo viva,
sacar manchas mi saliva.
MENDO: Satisfacciones no doy815
en negocio que no es mío.
MIRABEL: Por Dios, que viene el infante
con doña Blanca y Violante.
SANCHO: ¿A impedir el desafío?
¡Fuerza de privanza es ésta!820
MIRABEL: ¿Qué ha de impedir si Fortún
estará como un atún
durmiendo ya la fiesta?
Salen el INFANTE, VIOLANTE y BLANCA
INFANTE: ¡Que no puedo tener yo825
en este ejército paz,
y que mis soldados guarden
obediencia y amistad!
Sancho Osorio, ¿qué es aquesto?
Después que en Castilla estáis,830
¿Palabras y desafíos
tenéis, por darnos pesar?
Si veis que Fortún Velázquez
es una viva mitad
de mi pecho, y que es un alma835
la que en dos cuerpos está,
¿cómo envidioso o soberbio,
opuesto a mi voluntad,
os atrevéis a su injuria,
y a mi agravio os arrojáis?840
SANCHO: Si yo fui el desafïado,
¿cómo atrevimientos hay
en quien te guarda el respeto?
INFANTE: ¿Respeto se ha de llamar
herir a Fortún, y en él845
herirme a mí? ¿No miráis
que a las canas de mi padre,
por dueño y por general,
debéis respeto y amor,
porque sus veces me da850
como infante de Castilla?
¿Por decreto os obligáis?
Pudiérades no salir
a este campo a batallar
sin darme cuenta primero.855
BLANCA: (En sospecho mismo están Aparte
las heridas de Fortún
en su brazo. No vengar
me toca este desafío).
SANCHO: Fingiendo riguridad860
me motejáis, ¡vive Dios!,
de que no he salido. ¿Tal
escucha un hombre de bien
con honra y con calidad?
(Quiero advertir si Violante Aparte865
vuelve por mi causa ya,
que si es amor verdadero
el que me suele mostrar,
en las cosas de mi honor
reprimirse no sabrá).870
VIOLANTE: Yo confieso, doña Blanca,
que se debían estimar
las heridas de tu hermano.
Pero, ¿cómo un capitán
valiente y honrado pudo875
quedar bien sin aceptar
un desafío? ¿No ves
que en eso le culparán
las leyes de la milicia,
y habiendo salido ya,880
si con más dicha riñó,
qué ha de hacer? No pudo más.
SANCHO: (¡Ay, cielos! Sin honra estoy;
también la infanta me da
motes y fieros baldones.885
¡Oh, qué amarga es la verdad!
¡Qué terrible es el desengaño!
Fuerza es que me quiera mal
quien habla así de mi honor.
O no me quiso jamás890
o juzgándome cobarde
me ha comenzado a olvidar.
Volveré por mí. Silencio,
mi defensa no impidáis.
Respeto, no me turbéis.895
Desengaños, dad lugar
a que disculpe mi lengua
injuria tan eficaz).
Yo, señores, nunca tuve
ambición tan inmortal900
que me opusiese a la dicha
con envidia y con pesar.
Si a Fortún ama su alteza,
hace bien, porque es capaz
de su amor y su privanza;905
y con mano liberal,
honre a Fortún norabuena.
Pero, si diciendo están
mis hazañas, que he tenido
valiente temeridad910
en mil empresas, ¿por qué
de mí se ha de sospechar
que ésta ha sido cobardía?
¡Vive Dios!, que soy igual
en valor al mismo César,915
y que le supiera dar,
no a Fortún, a Cipión,
a Alejandro y Anibal
más heridas cuerpo a cuerpo
que arena tiene la mar.920
INFANTE: ¿Cómo respondéis así,
sin respeto a la deidad
que en un señor soberano
suele el cielo colocar?
BLANCA: Arrogante estáis, Osorio,925
y con ventaja quizá
de amigos y de crïados
heristeis a Fortún.
VIOLANTE: Estáis
muy apasionada, Blanca.
Sancho Osorio es singular930
soldado, y no reñiría
con ventaja.
SANCHO: Aquí no hay
sino paciencia y sufrir
desprecios, que han de costar
a un desdichado la vida.935
INFANTE: Sancho, las armas dejad
a Mendo, y de vuestra tienda
un instante no salgáis
sin mi licencia; y también
pretendo que no sirváis940
más con vuestra compañía.
Con ella me servirá
Mendo bien.
MENDO: Beso tus pies.
VIOLANTE: (Conviene disimular Aparte
mis sentimientos. Amor,945
el silencio no rompáis
debido a mi honor agora).
Da la espada al INFANTE y él [la da] a MENDO
SANCHO: A vuestra alteza he de dar
solamente yo la espada,950
que ha sido rayo fatal
de los moros, y pues gusta
que yo no le sirva más
gobernando compañía,
ya que no como oficial955
serviré con una pica.
INFANTE: Por agora bien está.
SANCHO: ¿En efecto, por cobarde,
aunque valiente y leal,
me castigas?960
BLANCA: Cobardía
fue herir a Fortún, que aun hay
arrogancia en el desprecio,
y soberbia en la humildad.
Vase BLANCA
INFANTE: Tu cárcel será tu tienda.965
Vase el INFANTE
VIOLANTE: Don Sancho, mi voluntad
puede reprimirse apenas.
Ánimo, no os aflijáis,
que tan valiente soldado970
no se debe, no, postrar
a la Fortuna.
SANCHO: Señora,
no merezco, no, que hagáis
burla de mí de ese modo.
VIOLANTE: Sois valiente capitán;975
hicisteis honradamente.
SANCHO: Yo haré esa burla verdad.
VIOLANTE: Muy de vuestra parte estoy.
SANCHO: ¡Qué poco que lo mostráis!
VIOLANTE: Bastante favor es éste.980
SANCHO: Decid bastante pesar.
VIOLANTE: Sois ingrato o no entendéis.
SANCHO: Bien entiendo, ¿mas qué habrá
que agradeceros en eso?
VIOLANTE: Hablaros con claridad.985
SANCHO: Ésa me deja ofendido.
VIOLANTE: ¿Ofensa a mi amor llamáis?
SANCHO: ¿Amor llamáis al desprecio?
VIOLANTE: ¡Qué ignorancia!
SANCHO: ¡Qué crueldad!
VIOLANTE: Declaréme, y voy corrida.990
¡Qué extraña facilidad!
SANCHO: Declaróse, y voy corrido.
¡Qué desdén tan inmortal!
Vanse cada uno por su puerta
