LAS FERIAS DE MADRID
Lope de Vega
Texto basado en la edición impresa por Cotarelo en 1918 (Ac. N., Tomo 5). Fue editado en forma electrónica y luego pasado al HTML por Vern Williamsen para su presentación aquí.
Personas que hablan en ella:
- GUILLERMO, buhonero
- PIERRES, buhonero
- LUCRECIO,caballero
- ADRIÁN, caballero
- CLAUDIO, caballero
- BELARDO, viejo
- VIOLANTE, dama, su hija
- PATRICIO, su marido
- Dos MUCHACHOS
- Un MUCHACHO que vende aguardiente
- Tres VILLANOS
- ROBERTO, caballero
- LEANDRO, caballero
- ALBERTO, caballero
- EUFRASIO, dama
- TEODORA, su criada
- EUGENIO, dama
- Un ESCUDERO viejo
- ISIDRO, lacayo
- Un LADRÓN
- Un ALAGUACIL
- ESTACIO, paje
- FREGONA
- HOMBRE, embozado
- MORENO
- Dos CRIADOS
JORNADA PRIMERA
Salen GUILLERMO y PIERRES, buhoneros
GUILLERMO: ¿Que en esa acera pusiste
tu aparato y tienda, Pierres?
Guarda que el lance no yerres
que en la de enfrente tuviste.
No te fue mal otros años5
con el puesto que te di.
PIERRES: Antes, por ganar, perdí;
hay un provecho y mil daños.
GUILLERMO: Pues la luz, ¿no es de importancia?
PIERRES: Sí, pero tiene aquel lado10
descubierto y me han robado
la mitad de la ganancia.
GUILLERMO: ¡Qué bien nos dio de comer
el amigo!
PIERRES: ¡Largo cuenta!
A fe que tiene pimienta,15
pero no para beber.
Conocíle yo en Amberes,
pobre y de bellaco talle,
que vendía por la calle
hilo, antojos y alfileres,20
y agora está rico a costa
de nuestras pobres haciendas.
GUILLERMO: ¿Descubriremos las tiendas?
PIERRES: Ganar quieres por la posta.
GUILLERMO: Mal me fue por la mañana.25
PIERRES: Descubre, que dio la una.
GUILLERMO: Espero mejor fortuna
si esta tarde no se gana.
Descubren las tiendas, y sale LUCRECIO
LUCRECIO: ¡Oh, pesia tal con el pesado yugo,
que a fuerza quiere ya romper el cuello30
y que ha de ser un vulgo mi verdugo!
Colgada veo de un sutil cabello
toda la fuerza del cabello mío.
Rómpase ya, que gusto de rompello
Maldiga Dios aqueste desvarío35
de ferias o de diablos, que me tiene,
antes que entre el invierno, helado y frío.
Todos los años por aciago viene
la fiesta de este santo, como martes,
y para todos es fiesta solene.40
Sale ADRIÁN
ADRIÁN: ¿Úsase, por ventura, en otras partes
aquesta negra feria o borrachera,
grande invención de un bachiller en artes?
Paréceme esta plaza a la quimera,
compuesta de oro, paños y cebollas:45
aquí cuelga un tapiz; allí, una estera.
También se venden perlas como pollas,
y como rica seda, verde esparto,
camas de campo y coberteras de ollas.
LUCRECIO: ¿Dónde bueno, Adrián?50
ADRIÁN: Cansado y harto.
LUCRECIO: ¿De ver la feria?
ADRIÁN: Más de huír la feria.
LUCRECIO: ¿Huír? ¡Mala señal!
ADRIÁN: No tengo un cuarto.
LUCRECIO: ¿Por Dios, que ha sido general miseria!
En cueros he quedado.
ADRIÁN: Así nacistes;
tendréis menos calor.55
LUCRECIO: Y más laceria.
Contadme, pues, las ferias que le distes
a la señora doña
ADRIÁN: Quedo; basta,
no la nombréis.
LUCRECIO: ¿Parece que la vistes?
ADRIÁN: Dile de ferias una gran canasta.
LUCRECIO: ¿Qué tantas fueron?
ADRIÁN: No, la cesta sola.
LUCRECIO: Empeñado quedáis.60
ADRIÁN: Mucho se gasta.
LUCRECIO: ¡Ah, quién fuera serpiente que la cola
metiera en los oídos al encanto
de un ¡”Dadme ferias, dadme ferias”! ¡Hola!
¿Qué es aquesto, señor? ¿Dice algún santo,
algún doctor, algún antiguo o nuevo,65
que esto tenga razón?
ADRIÁN: De vos me espanto.
¿No lo recibe el vulgo? Yo lo apruebo,
que pone leyes como el rey.
LUCRECIO: ¡Ah, carga
de vil pobreza, que a los hombros llevo!
Reciba el vulgo que la calza larga70
llegue al tobillo, y la camisa, al hombro
adobada y tiesa, que parezca adarga;
y los sombreros, como yo los nombro,
panes de azúcar, y que chico y grande
se igualen en vestir, que no me asombro,75
todo lo sufro bien; pero no mande
que la feria de aquél que compra y vende
tan recebida entre mujeres ande.
Si el otro vende y compra, no se entiende
que, porque él lo dé sin alcabala,80
aquella ley aquésta comprehende.
Si mi dama quiere alguna gala,
para dársela yo, ¿qué es de importancia
que lo mande la feria?
ADRIÁN: Es ley.
LUCRECIO: Es mala.
Feria, ¿qué dice?85
ADRIÁN: Pueblos son en Francia,
¡por Dios!, que habéis de dar o ser un necio.
LUCRECIO: Por dar lo soy.
ADRIÁN: Apruebo la ignorancia.
LUCRECIO: El que la hacienda tiene a menosprecio,
gaste, deshaga, trueque, cambie, corte,
aquesto compre, aquello ponga en precio;90
pero el que vive, como yo, en la corte
de sólo su milagro, ¿no es forzoso
que en dar lo que no tiene se reporte?
ADRIÁN: ¡Por Dios, que andáis, Lucrecio, escrupuloso!
¿Con el vulgo os tomáis?95
LUCRECIO: ¿Pues no?
ADRIÁN: Dejadle,
que es monstruo de mil formas espantoso.
Confieso yo que os quieran y de balde,
sí aquesto puede ser, que en amor puede,
y tiene la pobreza el padre alcalde.
Y cuando tanto bien se le concede100
al pobre enamorado, que su dama
de sólo puro amor pagada quede.
¿No veis? Que sale el pajecillo, el ama,
la vecina, la deuda, hermana o prima
con quien ha de cobrarse nueva fama.105
Y que como a las tales no lastima
el regalo que hacéis a la parienta,
y cada cual el interés estima,
si no las contentáis, está la cuenta
tan en la mano y la ocasión tan cierta,110
que habéis de veros en notable afrenta.
Luego, la moza que os abrió la puerta,
os la cierra con mil inconvenientes
y en todo un año no la halláis abierta.
La hermana dice luego que las gentes115
murmuran de aquel hombre, y que es mal hecho
abrir la boca a tantos maldicientes,
y que es hombre galán, mas tan estrecho
como de la cintura del dativo,
y que es un hombre honrado y sin provecho,120
y que hay otros cien mil, y algún cautivo,
hombre de gusto, honor, hacienda y talle,
que en dar la suya no se muestra esquivo.
Una y otra comienzan a alaballe,
y alábanle de suerte, que en dos días125
le dejan sin la dama y en la calle,
donde, si hacéis más llanto que Macías,
se han de reír de vos.
LUCRECIO: Amigos vienen.
Salen CLAUDIO y ROBERTO
ROBERTO: Podéisles dar algunas niñerías.
CLAUDIO: ¿De éstas que ahora los buhoneros tienen?130
ROBERTO: Así me lo parece.
CLAUDIO: Que otras tiendas,
ni por el pensamiento me convienen.
Tengo empeñadas por Madrid mil prendas
por esta negra…
ROBERTO: ¡Paso! ¿Qué hay, amigos?
Bien es que tal lugar le reprehendas.135
LUCRECIO: Roberto, ¿cuándo fuimos enemigos
del señor Claudio?
CLAUDIO: Nunca tal, por cierto:
antes mis secretarios y testigos.
ADRIÁN: Bésoos las manos.
CLAUDIO: Juego al descubierto
con gente honrada.140
LUCRECIO: A lo menos, vuestra.
¿Qué habéis feriado?
CLAUDIO: Dígalo Roberto.
ROBERTO: Muy poco o nada, que en la casa nuestra
han hecho las mujeres voto expreso
de no pedillas.
LUCRECIO: ¡Virtuosa muestra!
CLAUDIO: Si va a decir verdades, pierdo el seso145
por unos ojos de una rebozada,
y aquí se me ha perdido.
ADRIÁN: ¡Bueno es eso!
CLAUDIO: Yo sé que es buena ropa y que me agrada,
y a fe que, si la encuentro, que sospecho
que ha de volver con ferias y obligada.150
ADRIÁN: Si por ventura somos de provecho,
iremos en su busca.
CLAUDIO: Enhorabuena,
que a todo llevo descubierto el pecho.
LUCRECIO: ¿Adónde la perdistes?
CLAUDIO: Iba llena
esa Calle Mayor de cortesanos,155
y allí se me perdió.
ADRIÁN: Pues no os dé pena:
moved los pies y aparejad las manos.
Vanse [todos], y salen EUFRASIA, dama, y TEODORA, criada suya, con mantos y rebozo; un ESCUDERO viejo con ellas. Hablan las dos aparte
EUFRASIA: (¿Cómo haremos, Tedora,
para engañar este viejo)
TEODORA: (¿Cómo? Tomando el consejo160
que ayer te dije, señora.
¡Maldito sea, y qué necio!
¡No se hiciera perdedizo!)
ESCUDERO: ¡A fe que está llovedizo!
¡No tiene un pantuflo precio!165
Como salen del calor,
daña mucho la humedad.
EUFRASIA: (¡A fe que dices verdad;
eso será lo mejor.)
¡Ah, Juan Francisco!, ¿no oís?170
ESCUDERO: No oigo a vuesas mercedes.
EUFRASIA: ¿Cómo?
ESCUDERO: Quítanme el Paredes,
el Mendoza y el Solís.
En otras casas me honraban:
llamábanme todo el nombre.
EUFRASIA: (¡Qué pesado que es el hombre!) Aparte175
TEODORA: Por cierto, necias andaban.
Hacéis, mi señora, ultraje.
¿No basta un nombre decir?
ESCUDERO: Huélgase el hombre de oír
lo bueno de su linaje;180
siempre el bien hablar se estima.
EUFRASIA: Andad por mi prima luego.
TEODORA: ¡Qué sosiego!
ESCUDERO: ¿Qué sosiego?
¿Por su prima?
EUFRASIA: Por mi prima.
ESCUDERO: ¿Estará agora en su casa.185
EUFRASIA: Si no estuviere, no venga,
y si está, no se detenga.
ESCUDERO: ¿No ve la gente que pasa?
Harále mal al preñado.
EUFRASIA: ¡Anda con la maldición!190
ESCUDERO: ¡Harto buenas ferias son!
TEODORA: Por ellas está enojado.
Dale sus ferias, señora.
EUFRASIA: Tomad esos cuatro reales.
ESCUDERO: ¡Ellos son de manos tales!195
¡Dios te lo pague, Teodora.
Agora voy en un brinco.
¿Dónde aguarda?
EUFRASIA: En San Miguel.
ESCUDERO: Quede con ella.
TEODORA: Y con él
vaya él mismo.200
ESCUDERO: Y otros cinco.
Vase el ESCUDERO
EUFRASIA: ¿Que se fue? ¡Gracias a Dios!
A solas hemos quedado.
TEODORA: El parte bien descuidado.
¿Qué habemos de hacer las dos?
EUFRASIA: Meternos entre esa gente,205
donde aquéste no nos halle.
TEODORA: Echemos por esta calle
a aquellas tiendas de enfrente.
EUFRASIA: ¡Buena está la ropería!
TEODORA: ¡Qué hermoso manteo aquél!210
¡A fe que hiciera por él
cualquiera bellaquería
EUFRASIA: ¿Sirviérasme de alcahueta?
TEODORA: ¿Hay en él para los dos?
EUFRASIA: Yo ruin y la manta vos.215
TEODORA: ¡Ay, señora, qué discreta!
¡Bienhaya quien te parió!
¡Con razón te sirvo y amo!
EUFRASIA: Ya llega gente al reclamo.
TEODORA: De aquesos ojos salió.220
¡Por tu vida, mi señora,
que no seas boba! Tomemos
lo que nos dieren, pues vemos
tan buena ocasión agora.
EUFRASIA: Tengo lo que he menester,225
y, al fin, si vengo a tomar,
he de obligarme a pagar.
TEODORA: Todo lo puedes hacer.
¡Por mi alma que eres necia!
Si no quieres para ti,230
déjame tomar a mí,
que soy pobre y no Lucrecia.
¿No harás bien a tu criada?
¿No es mejor, aunque porfías,
que te sobren niñerías235
y no que te falte nada?
EUFRASIA: ¡Ay, Teodora, mi marido!
TEODORA: ¿Por dónde?
EUFRASIA: Vesle, allí viene.
TEODORA: Que te encubras te conviene,
pues no sabe que has salido.240
EUFRASIA: Ya sabes la necedad
de sus celos ordinarios.
Sale ALBERTO, caballero, e ISIDRO, lacayo
ALBERTO: A fe que son necesarios
dineros en cantidad.
¿Salió fuera tu señora?245
ISIDRO: Cuando salí quedó en casa.
ALBERTO: ¡Buena es la ropa que pasa!
EUFRASIA: (Éste me conoce agora.)
ALBERTO: ¡Estos son los bellos ojos!
¡A fe que el manto es bizarro!250
¿Para qué tanto desgarro?
¿Para qué conmigo enojos?
¿Soy registro del lugar?
(¡Conózcola, vive Dios, Aparte
y aun sospecho que a las dos!)255
ISIDRO: (¡Podémosla pellizcar!) Aparte
Diga, señora cuñada
TEODORA: ¿Cuñada? ¿Han visto el picaño?
ISIDRO: Óyete, Mateo de hogaño…
TEODORA: Daréle una bofetada.260
ISIDRO: Si mi señor se concierta,
luterana, has de estar
mano sobre mano, o dar
gritos en la casa, puerca.
Echa fuera esa limpieza,265
¡bienhaya quien te parió!,
y daréte ferias yo.
TEODORA: No me quiebre la cabeza.
ALBERTO: En eso no ha de parar.
Daré ferias; daré, digo;270
más Pedro soy que Rodrigo:
sé dar y tengo qué dar.
Lleguemos a aquella tienda.
EUFRASIA: Enhorabuena, lleguemos.
(Teodora, ¿qué tomaremos?) Aparte275
TEODORA: (Cuanto hubiere que se venda.)
ALBERTO: Llama ese gabacho, Isidro.
ISIDRO: ¿Duerme, buen hombre?
PIERRES: Aquí estoy.
ISIDRO: Agora es cuando te doy
cuatro sortijas de vidrio.280
PIERRES: ¿Qué quiere vuesa mercé?
EUFRASIA: Alcanzad esa cadena.
ALBERTO: ¿Es oro?
PIERRES: Oro y plata.
EUFRASIA: ¿Es buena?
La cadena tomaré,
Denme un espejo.285
ALBERTO: ¿Un espejo?
Pero éste dárosle tengo
si os miráis.
EUFRASIA: Soy fea y vengo
revuelta; no os lo aconsejo
después de las ferias dadas,
porque la gana no os quite.290
ALBERTO: (Su discreción me derrite.) Aparte
Serán muy bien empleadas.
ISIDRO: (¡Qué tierno está mi señor!) Aparte
TEODORA: (De sus mismas carnes como.) Aparte
EUFRASIA: Aquestas sortijas tomo.295
PIERRES: Mirad que tienen valor,
que son las piedras rubís.
ALBERTO: Antes en mano tan noble
valdrán las piedras al doble.
EUFRASIA: Por cierto, bien lo decís.300
ALBERTO: ¿Aún no veremos la mano?
Mostrad; ¿por qué la escondéis?
¡Qué buena mano tenéis!
……………….. [ -ano].
TEODORA: ¡Dame ferias, borrachuelo,305
si acaso vengo contigo!
ISIDRO: ¿Qué digo, monsiur, qué digo?
¿Tiene acaso un morteruelo?
EUFRASIA: (Tápate bien.) Aparte
TEODORA: (Bien estoy. Aparte
Calle, que están deslumbrados.)310
ALBERTO: ¿Tenéis guantes?
PIERRES: Extremados.
TEODORA: Dame ferias.
ISIDRO: No, me voy.
Salen EUGENIA dama, y ESTACIO, paje
EUGENIA: ¿Dónde tu amo quedaba?
PAJE: Calzando una bota justa,
y que te acompañe gusta.315
EUGENIA: (¡Qué bien ocupado estaba!) Aparte
¿Y mandó que no saliera
si tú no venías conmigo?
PAJE: Más se guarda siendo amigo
que si tu marido fuera.320
Témese de la ocasión,
que hoy es día de jüicio.
EUGENIA: Mal me conoce Patricio.
PAJE: Es hombre y tiene afición.
Una feria suele hacer325
en diversos corazones
mil cartas de obligaciones.
EUGENIA: Antes las suele romper.
PAJE: Esa razón lo confirma;
que, porque se rompe allí,330
se viene a firmar aquí.
EUGENIA: ¡Con buena pluma lo firma!
¡Todo lo vence interés!
Ahora bien; si alguien saliere
y buenas ferias me diere,335
¿dirásselo tú después?
PAJE: Dirélo sin falta alguna:
soy fïel a mi señor.
EUGENIA: De esa lealtad y temor
nace tu pobre fortuna.340
¿Y si la mitad te doy
de lo que alguno me diere?
PAJE: Resistiré si pudiere.
EUGENIA: ¿Y si no?
PAJE: Perdido soy.
Salen LUCRECIO, ADRIÁN, y ROBERTO, y CLAUDIO
CLAUDIO: En efecto, no parece.345
ROBERTO: Todo la gente lo encubre.
LUCRECIO: ¡Qué buen lance se descubre!
ADRIÁN: ¡No es peor el que se ofrece!
CLAUDIO: Hacia las tiendas se llega;
cojámosla en medio, pues.350
ROBERTO: ¿Es Fabia?
ADRIÁN: Sí, Fabia es.
LUCRECIO: ¡No es, por Dios!
ROBERTO: Claudio se pega.
ADRIÁN: Bien hace; tiene dinero.
EUFRASIA: Aqueste espejo me agrada;
hace la toca delgada:355
es señal que es verdadero.
ALBERTO: ¿Que no os he de ver la cara?
¡Ello va en desgracia mía!
ISIDRO: ¿Llámaste Juana o Lucía?
TEODORA: No me llamo sino Clara.360
ISIDRO: Pues Clara, no andes a escuras;
las cintas te pagaré
como te agrade mi fe.
TEODORA: Tarde engañarme procuras.
(¡Que no nos han conocido!) Aparte365
CLAUDIO: ¡Ea, aquesta dama es mía!
EUGENIA: ¿Vuestra? ¿Cómo?
CLAUDIO: Por un día.
ADRIÁN: (¡Buena elección ha tenido!) Aparte
LUCRECIO: Dama habéis sido hechicera.
EUGENIA: ¿Cómo?370
LUCRECIO: Muy bien escogistes,
porque la bolsa le vistes.
ADRIÁN: Y que no lo mismo fuera;
al fin, entre todos vio
al que tenía dineros.
ALBERTO: ¿Que, al fin, no tengo de veros,375
mi vida?
EUFRASIA: Digo que no;
pero seguidme y sabréis
mi casa.
ALBERTO: ¿Estáis bien pagado?
PIERRES: Sí, mi señor, y obligado
a la merced que me hacéis.380
ALBERTO: Pues vamos, señora mía.
EUFRASIA: Venid conmigo.
ISIDRO: ¡Ea, boba,
mándame como a tu escoba,
que eres más clara que el día!
Vanse ALBERTO y EUFRASIA, y TEODORA y el Lacayo, ISIDRO
CLAUDIO: ¿Este espejo os contentó?385
EUGENIA: Paréceme bien.
CLAUDIO: Tomadle.
¿En cuánto?
GUILLERMO: En doce, es de balde;
un escudo me costó.
¡Estoy para hacer dineros!
CLAUDIO: ¿Hay sortijas?390
GUILLERMO: ¡Y qué tales!
éstas son a veinte reales.
CLAUDIO: ¿Queréisnos dejar en cueros?
ROBERTO: ¿Qué más valieran de oro?
GUILLERMO: De oro no valen tanto.
CLAUDIO: Ello es feria; no me espanto.395
(¡Echemos la capa al toro!) Aparte
LUCRECIO: (A la del niño echo el ojo.) Aparte
EUGENIA: (¡Qué gracioso está el muchacho!) Aparte
ADRIÁN: (Entretenedme el gabacho Aparte
mientras que cuatro le cojo.)400
ROBERTO: Hareos pala si partís.
EUGENIA: ésta del fénix me agrada.
CLAUDIO: Debéis de andar abrasada.
EUGENIA: ¿Esto es ámbar?
GUILLERMO: Ámbar gris
EUGENIA: ¡Buena sarta! Al fin me agrada.405
Sale un LADRÓN
LADRÓN: (¡Mal me va con esta feria! Aparte
El mayor lance es miseria:
ni hurto, ni medro nada.
En el hábito villano
suelo en otras hacer robos;
pero en la corte no hay bobos:410
anda el dinero en la mano,
y si anda en la faldriquera,
es al lado de la espada,
adonde está más guardada
que si mil llaves trajera.415
No hay invención de provecho;
de hambre muere el hurtar
después que han dado en usar
aquestos golpes del pecho.
Llegar quiero a aquella tienda.)420
CLAUDIO: Veros tengo, pues yo soy
el que estas ferias os doy.
EUGENIA: Sea que nadie lo entienda.
Mirad que no soy, a fe,
muy fea. Parézcoos mal?425
CLAUDIO: No sois, a fe, sino tal
como yo os imaginé.
LUCRECIO: ¿Qué quiere, señor galán?
LADRÓN: Mirar, señor.
ADRIÁN: Mire, amigo.
CLAUDIO: Roberto, mirad que os digo,430
¡vive Dios!, que es un caimán.
No sé qué tengo de hacer;
de mal se me hace pagar,
que éstos me pueden gritar
si la acertasen a ver.435
Es un demonio.
ROBERTO: ¡Por Dios,
que me habéis hecho reír!
LADRÓN: (Yo hice mi lance. ¡A huír!) Aparte
Escóndese por el paño. Hablan aparte los cuatro
LUCRECIO: (¿Qué están hablando los dos?)
ADRIÁN: (Pedirále algún dinero.)
ROBERTO: (Dos remedios serán buenos.440
Decidle que echastes menos
la bolsa…)
CLAUDIO: Tomo el primero,
que sin falta es el mejor.
(Tomá; que os la quiero dar;
que vos la podéis guardar,445
no nos entiendan la flor;
porque yo sacaré el lienzo
y haré que me la han hurtado.)
ROBERTO: Mostrad.
CLAUDIO: Si está en este lado,
haced cuenta que comienzo.450
Pero esperad, ¡por Dios vivo,
que no parece…
ROBERTO: ¿Qué, qué?
CLAUDIO: Aquí la metí, y no sé…
ROBERTO: Cosa que os suceda al vivo…
CLAUDIO: ¡Por Nuestro Señor, Roberto,455
que ha sido al pie de letra!
LUCRECIO: Mucho el gabacho penetra
que os ha de ver, estoy cierto.
CLAUDIO: ¿No es bueno, señor Lucrecio,
que en este punto me han dado460
golpe a la bolsa y sacado
dinero y cosas de precio?
LUCRECIO: ¿Cómo, cómo?
CLAUDIO: Treinta escudos
y dos sortijas me lleva.
EUGENIA: (Apostaré que me prueba.) Aparte465
ADRIÁN: Habéisnos dejado mudos,
aunque, si digo verdad,
pienso que os arrepentistes
de las ferias que le distes.
CLAUDIO: ¡Qué graciosa necedad!470
Juro a Dios solenemente
que me llevan lo que digo.
ROBERTO: Agora, estando conmigo.
LUCRECIO: ¡Roberto estaba presente!
¡Alto!, esto es hecho; reíos.475
¡Veis que me estoy yo ahorcando
y estáis riendo y burlando!
¡No fueran dineros míos!
Siempre tuve aquesta dicha.
¡Ah, pesia… !480
ADRIÁN: ¡Tened, por Dios,
que aquí quedamos los dos
a suplir vuestra desdicha!
No digo a dar el dinero,
sino a pagar lo comprado.
CLAUDIO: (Quedaré, ¡por Dios!, medrado; Aparte485
yo soy lindo majadero.)
ADRIÁN: Ahora bien, porque esta dama
desconsolada no vuelva,
uno de dos se resuelva.
LUCRECIO: (Apostaré que me llama.) Aparte490
¿Decíslo, Adrián, por mí?
ADRIÁN: Pues ¿por quién?
LUCRECIO: No tengo blanca
ADRIÁN: La dama me queda franca.
¿Pagaré por Claudio?
LUCRECIO: Sí.
ADRIÁN: ¿Qué monta lo que ha tomado?495
CLAUDIO: Cinco escudos.
ADRIÁN: ésos son.
Tomaré la posesión.
LUCRECIO: Tomadla, si habéis pagado.
ADRIÁN: ¿Sabré de vuesa merced
la casa, con su licencia?500
EUGENIA: No os puedo hacer resistencia.
ADRIÁN: Recibirélo en merced.
Aguárdenme por ahí,
que vuelvo al punto.
ROBERTO: En buen hora.
EUGENIA: ¿No vamos?505
ADRIÁN: ¿Vamos, señora?
¿Por adónde?
EUGENIA: Por aquí.
ADRIÁN: ¿Es vuestro este gentilhombre?
EUGENIA: Mío es; no tengáis pena.
ADRIÁN: Vamos muy enhorabuena.
Vanse ADRIÁN y EUGENIA
PAJE: En merced os tengo el nombre.
CLAUDIO: ¡Bueno he quedado, por Dios,510
sin dineros y sin dama!
LUCRECIO: De pícaro tenéis fama;
esto para entre los dos.
Por no pagar lo fingistes.
CLAUDIO: ¡Oh, pesia tal!515
LUCRECIO: No os matéis.
CLAUDIO: ¿Decís que no lo creéis
y juraré que lo vistes?
Salen tres VILLANOS con sombreros hilvanados, y dos MUCHACHOS con palos
VILLANO 1: ¡El diablo es este Madril!
¡Voto al sol, que hay mala gente!
VILLANO 2: Desde que entré por la puente,520
ha andado el diablo sutil.
Guarda bien las faldriqueras,
que hay ladrones de ventaja.
VILLANO 3: Compadre, ¿compraste raja?
VILLANO 1: Sí.525
VILLANO 3: ¿De cuál?
VILLANO 1: De las primeras.
VILLANO 2: La de las Navas, verdosa.
VILLANO 1: ¡Es muy bonita mezclilla!
VILLANO 2: ¡Por Dios, Cosme, la pardilla
me pareció milagrosa!530
MUCHACHO 1: (Llegad vos por aquel lado.) Aparte
MUCHACHO 2: Pues, compadres, ¿cómo va?
¿Habemos feriado ya?
VILLANO 3: Pardiez, poco se ha feriado.
¡Oh, pésete mi linaje!535
¿Quién me dio?
CLAUDIO: (Quedo, ¿no veis?) Aparte
LADRÓN: (¡Paso, no lo alborotéis!) Aparte
ROBERTO: (¡Buena es la intención del paje!) Aparte
VILLANO 2: ¡Qué palo me han sacudido!
MUCHACHO 2: ¿A cómo van los sombreros?540
¡Bravo casco!
VILLANO 1: Son groseros.
(Las espaldas me han rompido.) Aparte
MUCHACHO 1: ¿No compraste boleados
de la horma segoviana?
VILLANO 3: ¡Compré el diabro!545
MUCHACHO 2: Es fina lana,
y los negros extremados;
pero mánchanse en lloviendo.
Los contrahechos me agradan.
VILLANO 2: Y a mí los palos me enfadan,
que estó callando y sufriendo.550
¿Vos veis aqueste embeleco?
CLAUDIO: (¡Oh, cómo el paje es picaño! Aparte
¡Bien disimula!)
VILLANO 1: Es de hogaño.
¿Veis quién nos da?
VILLANO 3: Siento el eco.
ROBERTO: (¡De risa estoy reventando!) Aparte555
MUCHACHO 2: ¡Bonica está la faldilla!
¿Cuánto cuestan?
VILLANO 3: Con toquilla,
catorce. ¿Estánse burlando?
¿Son ellos. diga?
MUCHACHO 1: ¿Y son malos?
VILLANO 2: Los que el sombrero os vendimos.560
VILLANO 3: (¿No son de quien recebimos Aparte
aquesta limosna en palos?)
Lorenzo, vamos de aquí.
VILLANO 1: Lleguemos a aquella tienda.
VILLANO 3: ¡Verá que el diablo lo entienda!565
(¿Son duendes?) Aparte
VILLANO 1: (Creo que sí.) Aparte
LUCRECIO: (¡Qué primor tiene el bellaco! Aparte
¡Bravamente les sacude!)
ROBERTO: (¡Cómo a responderle acude!) Aparte
VILLANO 3: ¿Tenéis cintas?570
GUILLERMO: Ya las saco.
Sale ADRIÁN
ADRIÁN: ¡Buen lance habemos echado?
Claudio, consolaos conmigo.
LUCRECIO: (Contento viene el amigo. Aparte
debe de haber negociado.)
ADRIÁN: ¡Ah, mujeres embaidoras,575
lleve el diablo quien se fía
de vuestra…
ROBERTO: ¡Paso!
LUCRECIO: Estaría
hecha Lucrecia seis horas.
¿Es por aquesto el enojo?
ADRIÁN: ¿Por aqueso había de ser?580
Hame echado la mujer
el agraz dentro del ojo.
CLAUDIO: ¿Cómo así? ¿Salió muy fea?
ADRIÁN: Ya sólo en eso parara,
que nunca la nueva es cara,585
por desollada que sea.
ROBERTO: Pues ¿qué? ¿Topóla el marido?
ADRIÁN: Vuesas mercedes querrán
fisgarme.
LUCRECIO: ¿Vióla el galán?
¿Han por ventura reñido?590
CLAUDIO: ¿Hablaréis para otro año?
ADRIÁN: Dejemos aparte enojos;
aunque me fisguen los ojos,
les he de contar mi daño.
¿Desde cuándo acá la casa595
de enfrente de San Ginés
tiene dos puertas?
LUCRECIO: ¿No es
la que a nuestra calle pasa?
ADRIÁN: La propia.
LUCRECIO: Pues bien…
ADRIÁN: Pues bien,
no ha sido sino muy mal.
Entramos en el portal,600
y el gentil hombre también.
Díjome: “Señor galán,
yo subo a ver una amiga;
cuanto una palabra diga,
me esperad en el zaguán”.
Yo, como de la salida,605
la entrada no había sabido,
quedéme allí divertido,
paseando la comida.
Como tardaban, a un hombre
de casa le pregunté610
por la que arriba no fue
y por el buen gentilhombre.
Dijéronme: “No pararon,
que así como aquí vinieron,
por esa puerta salieron
y a esotra calle pasaron;615
y aun a fe que iban burlando,
y ella dijo al escudero,
“¡Bueno queda el majadero!”
Y, al fin, quedéme majando.
CLAUDIO: ¡No puedo sufrir la risa!620
LUCRECIO: ¡Bueno ha sido, vive Dios!
CLAUDIO: (Esto para entre los dos. Aparte
¿cuánto os lleva?)
ADRIÁN: (¡Aprisa, aprisa Aparte
matadme! ¿Qué puedo hacer?)
LUCRECIO: ¡Salido habéis con la empresa!625
ADRIÁN: Del dinero no me pesa;
mas ¡que me burle mujer!
CLAUDIO: “Ahora bien; porque esa dama
desconsolada no vuelva,
uno de dos se resuelva.”630
¡Qué buena ocasión se llama!
“La dama me queda franca.
¿Pagaré por Claudio? -Sí.”
ADRIÁN: ¡Vengado os habéis de mí!
CLAUDIO: Al uso de Salamanca;635
pero buena gravedad
tuvistes en viendo al hombre.
“¿Es vuestro ese gentil hombre?
Vuestra casa me enseñad.
¿Qué monta? Pagallo quiero.640
“Cinco escudos.” “Estos son.
Tomaré la posesión.”
LUCRECIO: ¡Mejor tomara el dinero!
ROBERTO: Ahora, lo que es importante,
es que la dama busquemos.645
LUCRECIO: ¡Sí, por Dios!
CLAUDIO: ¿Por dónde iremos?
LUCRECIO: Por esa plaza adelante.
Vanse los cuatro
VILLANO 2: Un alfiler me han metido
de estos de dos a la blanca.
¿Esto llaman feria franca?650
VILLANO 3: Su alcabala se ha tenido;
no vengamos a Madril
hasta…
VILLANO 1: . Sí, que bueno vais.
MUCHACHO 2: ¿No miraréis como vais?655
VILLANO2: El engaño está sotil.
MUCHACHO 2: ¿Habéis de matar un hombre?
Debéis de venir borracho.
GUILLERMO: Vos no le…
MUCHACHO 1: ¿Qué habla el gabacho?
GUILLERMO: ¿Y el gallego?660
MUCHACHO 2: Ése es mi nombre.
¡Estése en su tienda y calle!
VILLANO 2: Ahora bien, vamos de aquí.
GUILLERMO: Y ellos se guarden de mí,
que tienen bellaco talle.
¡Yo les echaré un alano665
que me los ponga a la sombra!
Vanse los VILLANOS, y los MUCHACHOS, y sale VIOLANTE, dama, vestida de labradora, y LEANDRO con ella
LEANDRO: Quien de ese nombre se nombra,
no tiene el pecho villano.
Labradora de mi vida,
decid qué campos labráis,670
y decidme si os llamáis
labradora o homicida.
¿Dónde queréis que se corte
el paño de esa librea?
Pues hacéis la corte aldea,675
cielo será vuestra corte.
¡Ojos bellos, labradores,
puede ser que allá labréis,
pero acá, no lo dudéis,
que matáis almas de amores!680
VIOLANTE: ¡Qué de lisonjas al viento!
LEANDRO: ¿Lisonjero me llamáis?
Mal hacéis, pues me afrentáis,
y yo bien, pues no me afrento.
¡El alma os da lo que debe!685
VIOLANTE: Yo os lo agradezco sin ella.
LEANDRO: ¿Cómo os crïastes tan bella,
opuesta al sol y a la nieve?
Que sois milagro asegura
ver que crïase en el suelo690
la nieve ese sol del cielo
y el sol esa nieve pura;
mas ¿quién duda que los dos,,
aunque envidiosos de veros,
no pudieron ofenderos695
de enamorados de vos?
Y ofreciendo sus despojos
en esa alegre figura,
la nieve os dio su blancura
y el sol la luz de los ojos.700
VIOLANTE: Por cierto, señor, que os debe
mucho una toca embozada:
heme aquí, helada y quemada,
compuesta de sol y nieve.
Ya puedo, si algún villano
toma mi padre por yerno,705
darle calor en invierno
y helado fresco en verano.
LEANDRO: ¡Quién fuera aquel labrador,
tan bueno entre muchos buenos,
pues ya siento, por lo menos,710
juntos el frío y calor!
VIOLANTE: Pues no os lleguéis, ¡por mi vida!,
pues tal peligro corréis
de que os heléis o queméis,
y el uno al otro se impida715
y muráis de dos contrarios.
LEANDRO: Tanto me quema el amor
como me hiela el temor.
Remedios son necesarios.
VIOLANTE: No los pidáis en aldea720
como aquésta, sin virtud,
que no hay doctor, ni salud,
ni cosa que buena sea;
que si alguno desatina
de esta enfermedad de amar,725
del uno al otro lugar
solemos llevar la orina.
Y en cuanto vos divertido
y yo necia y poco diestra,
podré, por llevar la vuestra,730
llevar la de mi marido.
Y cuando ese mal me duela,
si va la vuestra, señor,
conocerála el doctor
y diráselo a mi abuela.735
LEANDRO: (¡Por Dios, que burla de mí! Aparte
Es discreta cuanto bella.
Algún misterio hay en ella.)
¿Casada sois?
VIOLANTE: Señor, sí.
LEANDRO: ¿Y tenéis abuela?740
VIOLANTE: ¿Es mucho?
También yo soy.
LEANDRO: No sois vieja;
que si el rebozo no deja
veros, vuestra habla escucho;
que si es tan regalada
la voz, tan sutil y tierna,745
que muestra bien que os gobierna
la flor de la edad dorada.
VIOLANTE: No debéis de hablar de veras;
mas no os lo quiero negar.
Sabed que vengo a cerrar750
para las hierbas primeras.
LEANDRO: Mostrad, veamos la boca.
VIOLANTE: ¿Sabéis de esto?
LEANDRO: ¡Sí, por Dios!
VIOLANTE: Aunque se parece en vos,
que me toquéis no me toca.755
¿Veis esta sarta de perlas
y aquestos rojos corales?
Labios y dientes son tales.
LEANDRO: Dejadme verlos y verlas;
que sois testigo pariente760
y no daréis buena fe.
VIOLANTE: Ni aun falsa, no la daré
por todo el oro de Oriente.
LEANDRO: Esa es mala cristiandad;
debéisme un próximo amor.765
VIOLANTE: Vos también me sois deudor
en próxima voluntad.
LEANDRO: ¿Yo deudor? Creer podéis
que os adoro.
VIOLANTE: ¡Gran locura!
¿Y manda Dios, por ventura,770
que al próximo le adoréis?
¿Véis cómo os falta, señor,
la próxima voluntad?
LEANDRO: A fe que dices verdad;
pero sóbrame el amor.775
VIOLANTE: A cuantas tiendas me llego…
LEANDRO: Probarme quieres sin falta.
VIOLANTE: ¿Cómo voluntad tan alta
tiembla llegándose al fuego?
Sabed que es la fragua el dar780
donde se apura el amor.
LEANDRO: Si es el dinero el calor,
poco tengo que apurar.
Ahora bien. Vos, mi señora,
tenéis rico entendimiento785
y más noble pensamiento
que pecho de labradora;
mirad para entre los dos
lo que un pobre puede dar,
y aqueso podéis tomar,790
que eso pagaré por vos.
VIOLANTE: Vuestra llaneza me agrada,
y esa humilde confesión
me obliga a la absolución
de que no me compréis nada;795
mas, con todo, será bien
que alguna deuda me quede.
LEANDRO: Mirad lo que un pobre puede,
y eso de la tienda os den.
¿Pensáis que me vuelvo atrás?800
VIOLANTE: Si vos dais lo que podéis,
lo mismo que un duque hacéis;
no estáis obligado a más.
Buen hombre, de ahí me corte
seis varas de voluntad.805
PIERRES: Esa no tengo, en verdad,
que no se vende en la Corte.
¡Extraña cosa me manda
que le corte! ¿Piensa, acaso,
que la voluntad es raso,810
lienzo, rajeta o holanda?
LEANDRO: Ella la sintió al revés,
y ese modo de pedir
es querer darme a sentir
que nunca supo lo que es.815
PIERRES: Quizá no nació con ella.
LEANDRO: ¿Tan nueva os halláis, señora,
que pedís un corte agora?
¿Queréis hacer faldas de ella?
¿Y no es mala para ahí,820
o tan ancha la tenéis
que por varas la daréis?
VIOLANTE: Estoy por decir que sí;
pero vos ¿no me dijistes
que sólo aquello os pidiese825
que un pobre darme pudiese,
y esa confesión hicistes?
LEANDRO: Aqueso os dije, es verdad.
VIOLANTE: Pues eso sólo he tomado,
que un pobre no está obligado830
a dar más que voluntad:
o es amor, o es interés.
¡Malhaya la que pidiere
al pobre, si al pobre quiere,
lo que esta prenda no es!835
LEANDRO: ¿Hay más bien que desear?
¡Oh, noble! ¡Oh, virtuoso pecho!
En esa razón sospecho
que no sois de este lugar,
cuyas mujeres, que el velo840
de vergüenza estiman poco,
al pobre llaman el loco
y al rico el otavo cielo.
Digo entre las que profesan
poca virtud porque hay llenas845
esas plazas de mil buenas,
que en esto no se atraviesan;
pero, porque no digáis
que no os doy alguna cosa,
pedid, labradora hermosa,850
cuanto en la tienda veáis
que tendré un ánimo en daros
tanto mayor que la tienda,
cuanto es mayor el hacienda
que la gloria de obligaros.855
VIOLANTE: ¿Cómo os llamáis?
LEANDRO: Yo, señora,
Leandro.
VIOLANTE: Pues es forzoso
que seáis muy animoso.
LEANDRO: Deseo mostrarlo agora.
¡Ofrézcase mi remedio860
y en medio se ponga un mar!
VIOLANTE: Menos tenéis que pasar,
sola esta tienda hay en medio.
LEANDRO: Pues tráigase un pregonero
y véndanme por esclavo,865
que, desde este al otro cabo,
comprarla y dárosla quiero.
Mi señora, ¿en qué dudáis?
Ya Leandro se desnuda.
VIOLANTE: Perdiéndome voy, sin duda.870
LEANDRO: Apuesto que me ganáis.
VIOLANTE: ¡Traviesa lengua tenéis!
LEANDRO: Es fuego, que no hay sufrillo.
VIOLANTE: ¿Cuánto vale este abanillo?
LEANDRO: ¿Agora viento queréis?875
Por estas ferias ya pasa;
un regalillo es mejor.
VIOLANTE: Es para templar, señor,
ese fuego que os abrasa.
LEANDRO: La mano podrá sin él…880
VIOLANTE: Daros algún bofetón,
y será de condición
que os acordéis siempre de él;
tengo pesada la mano.
LEANDRO: (¡Ya me quebrase la boca; Aparte885
pero si en ella me toca,
quedaráme el pecho sano!)
VIOLANTE: ¿Son estas cajas de antojos?
PIERRES: Sí, señora.
VIOLANTE: Mostrá, a ver.
LEANDRO: (¿Qué antojos ha menester Aparte890
quien tiene tan bellos ojos?)
PIERRES: ¡Qué buenas lunas, qué tiesos!
VIOLANTE: ¿Para qué tantos sacáis?
LEANDRO: Por uno que me cumpláis
os compraré todos esos.895
VIOLANTE: Estoy de otros tantos llena,
que nunca se satisfacen.
¡Qué buena mano que hacen,
si es verdad que larga es buena!
Así llamaba los celos900
el otro antiguo poeta.
LEANDRO: (Es curiosa y es discreta.) Aparte
VIOLANTE: No son celos, sino cielos;
celos dizque son antojos
que hacen grande la letra.905
LEANDRO: Antes fuego que penetra
el alma desde los ojos.
VIOLANTE: Ya me los quito enojada,
que aquesta definición
muestra que en otra prisión910
tenéis el alma prendada;
si lo que es celos sabéis,
querido habéis por mi fe.
LEANDRO: ¿Luego yo también diré
que habéis querido o queréis915
pues sabéis su inquietud?.
VIOLANTE: No, no; vámonos despacio.
Leílo en un cartapacio,
¡así Dios me dé salud!,
y por una amiga mía920
sé milagros de este mal.
LEANDRO: (¿Quién ha visto gracia igual?) Aparte
VIOLANTE: ¿Tenéis una escribanía?
PIERRES: Y la mejor que hay, en suma.
VIOLANTE: No importa; sea cualquiera.925
PIERRES: Con tintero y salvadera
y lugar para la pluma.
VIOLANTE: Pagad ésa a aqueste hombre,
que aquésta quiero y no más.
LEANDRO: ¿Cuánto vale?930
PIERRES: Dos y as.
¿Cinco queréis que los nombre?
LEANDRO: Tornad y volvedme tres.
PIERRES: Éste es dos y éste es sencillo.
Sale un ALGUACIL, que trae preso al LADRÓN
ALGUACIL: ¡Qué mal pensaba encubrillo
ni escaparse por los pies!935
¡Quite el capote, ladrón;
desvalije lo que tiene!
VIOLANTE: Señor, mucha gente viene;
yo me voy.
LEANDRO: Tenéis razón.
¿Queréis hacerme un placer940
de pasaros por mi casa?
VIOLANTE: ¿Dónde es?
LEANDRO: Poca gente pasa;
podéis entrar a beber,
que tengo alcorzas de boca,
con una caja no mala.945
VIOLANTE: En el portal, no; en la sala.
LEANDRO: Sólo agradaros me toca.
VIOLANTE: ……………. [ -usto].
Aquesta humildad me vence.
Vanse los dos
ALGUACIL: ¡Ea, bellaco, comience!950
LADRÓN: Que me trate mal no es justo;
mire que soy hombre honrado.
ALGUACIL: ¿Qué oficio tiene?
LADRÓN: Soy sastre;
sino que, por un desastre,
oficio y tienda he dejado.955
ALGUACIL: Muestre las manos a ver.
¡Miren qué callos aquéstos!
¡Éstas son de guantes puestos,
y no manos de coser!
¡Venga conmigo el picaño!960
LADRÓN: No me maltrate, le digo.
Salen ALBERTO, EUFRASIA, ISIDRO, y TEODORA
ALBERTO: Mirad que venís conmigo;
no receléis vuestro daño.
¿Qué cosa podéis temer?
EUFRASIA: Decísme que sois casado965
y habéisme agora obligado
a temer vuestra mujer.
No me llevéis a su casa.
ALBERTO: Ella debe de andar fuera.
ALGUACIL: Irá de aquesta manera.970
Vanse el ALGAUCIL y el LADRÓN
ALBERTO: Retiraos, que gente pasa.
EUFRASIA: Señor, un hombre casado,
¿para qué me quiere a mí?
ALBERTO: ¿Qué importa? Aquello está allí
como en el arca guardado.975
¡Siempre es sabroso lo ajeno!
EUFRASIA: ¡Callad, hombre sin razón;
que no hay puerta al corazon.
Todo está de guardas lleno!
Dadme que la mujer quiera,980
que el guardarla es imposible.
ALBERTO: Es una santa.
EUFRASIA: ¿Es posible?
ALBERTO: A lo menos, por de fuera.
Pero, al fin, ella me enfada;
creed que verla no puedo;985
donde estoy la tengo miedo;
es muy necia y porfïada;
razonable talle tiene,
pero es muy soberbia y loca.
GUILLERMO: Cerrar las tiendas nos toca,990
Pierres, que la noche viene.
PIERRES: Ya bien nos podemos ir.
EUFRASIA: ¿Tan mala es vuestra mujer?
ALBERTO: Es mala para querer
y buena para vivir,995
es honrada y no es muy bella.
EUFRASIA: (¡Por Dios, sufrirlo no puedo! Aparte
Descúbrome! )
ALBERTO: (¡Paso, quedo! Aparte
¡Juraré que estoy con ella!)
Mujer, ¿sois vos?1000
TEODORA: Yo también.
ISIDRO: ¿Eres tú Teodora?
TEODORA: Sí
ISIDRO: Que nunca te conocí.
EUFRASIA: Buen hombre, ¿paréceos bien?
ALBERTO: Digo que sois el demonio.
EUFRASIA: Ahora bien: no me ha pesado1005
de tener marido honrado,
tan bastante testimonio.
“¿Qué importa? Aquello está allí
como en el arca guardado.
Siempre es sabroso lo hurtado.”1010
ALBERTO: Bueno, ¿hacéis burla de mí?
EUFRASIA: “Es una santa, y me enfada;
creed que verla no puedo;
donde estoy la tengo miedo;
es muy necia y porfïada;1015
razonable talle tiene,
pero es muy soberbia y loca.”
Vos tenéis vergüenza poca,
y que calle ya os conviene.
Ahora bien; no más que estáis1020
algo corrido y turbado.
¡Buenas ferias me habéis dado,
y algo corrido os quedáis!
Vente conmigo, Teodora.
TEODORA: ¿Qué le parece al picaño?1025
Bien hemos feriado hogaño.
ISIDRO: Agradécelo a señora;
que de aquesas carnes puras
lo que te di te sacara.
TEODORA: ¿Cómo te llamas?1030
ISIDRO: ¿Yo? Clara.
TEODORA: Bellaco, quédate a escuras.
Vanse las dos
ALBERTO: ¡Qué buenos hemos quedado!
ISIDRO: Mis dineros me cuesta.
ALBERTO: También me alcanza la fiesta.
Mis dineros me ha costado.1035
Hogaño, aunque no he querido,
di ferias a mi mujer.
Bien me ha sabido coger.
Con extremo estoy corrido.
¡Que haya dado ferias yo1040
a la que más aborrezco!
Cualquiera pena merezco.
Ella hablará y callo yo.
ISIDRO: ¡Que yo diese a Teodorilla
cuanto he ganado este mes!1045
Sale LEANDRO
LEANDRO: (Imposible pienso que es; Aparte
pero intentaré seguilla.)
Señor Alberto, a buen tiempo.
¿Sabe que un lance me pasa
tal, que me ha dado en mi casa1050
un rato de pasatiempo?
Que entre estas ferias y tiendas
anda este niño rapaz;
creo que es, en un disfraz,
una mujer de hartas prendas.1055
He estado hablando con ella,
que me ha quitado el jüicio.
No penséis que habla de vicio;
quedo sin habla por ella.
Pidióme que yo la diese1060
un anillo que tenía
y otro me dio que traía.
ALBERTO: ¡Por Dios, que es bueno si es ése!
¡Extremado es el diamante!
LEANDRO: No reparemos en esto,1065
que va lejos de este puesto,
y hame de ser importante
que vuestro Isidro la siga,
porque ella, al fin, me mandó
que no la siguiese yo,1070
que a tanto el amor me obliga.
ALBERTO: Pues ¡sus! decidle quién es
y sabrá la calle y casa,
y si el amor os abrasa
solicitadla después.1075
LEANDRO: ¡Oh, Amor, hazle que acorte
el paso.
ALBERTO: ¿Por dónde iba?
LEANDRO: Por aquesa calle arriba
a las Audiencias de Corte.
Ya llegará a Santa Cruz.1080
ALBERTO: Ya anochece; caminemos.
LEANDRO: No importa, que la veremos
con los rayos de su luz.
ISIDRO: ¿Es cometa?
LEANDRO: Sí, y estrella,
y el mismo sol, y es el día,1085
y es fuego, y es lumbre mía;
yo la vi y muero por ella.
ISIDRO: ¡Qué graciosos epitecios!
¡Qué de bolina y maraña!
Y será alguna picaña1090
de aquéstas que engañan necios.
