JORNADA SEGUNDA
Salen don DIEGO y TABACO
DIEGO: En fin, ¿que su padre fue
quien a Madrid le envió?
TABACO: Y también dicen partió
a Nápoles, o quedó
en esta insigne ciudad,870
que es octava maravilla
y a quien el orbe se humilla
en grandeza y majestad.
¿Cómo vienes de salud?
DIEGO: Gracias a Dios, salud tengo;875
mas con un disgusto vengo
que causa al alma inquietud.
TABACO: ¿No saliste con el pleito?
DIEGO: Sentencia tengo en favor.
TABACO: Huye de un pleito el rigor,880
que yo en la paz me deleito.
Más que por los tribunales
dejando aparte el dinero
de uno en otro consejero
presentando memoriales.885
DIEGO: Mas esto aparte dejando,
¿cómo está doña María?
TABACO: Gentil pregunta, a fe mía,
aunque la estaba aguardando.
DIEGO: ¿Podré verla?890
TABACO: Lindo cuento.
No tiene la religión
monja con tal perfección.
Es blasón de su convento.
En dos años que de ausencia
has hecho de esta ciudad,895
hallarás tal novedad
tal mudanza y diferencia
que te admires y te espantes.
DIEGO: ¿Qué dices?
TABACO: Es una santa.
Da ejemplo que al mundo espanta.900
DIEGO: Huélgome que te adelantes
en contar un imposible
para aumentar mi deseo.
TABACO: ¿No lo crees?
DIEGO: Si lo creo
aunque parece increíble.905
TABACO: Y a tanto con Dios se aplica
que ven, y es negocio llano,
como al Serafín Humano
sus llagas le comunica
en manos, costado y pies,910
y están impresas de suerte
que sólo podrá la muerte
borrarlas.
DIEGO: De que me des
tales nuevas no me pesa
aunque en el siglo me holgara915
hallarla.
TABACO: Eso es cosa clara.
DIEGO: Servirla mi amor profesa.
TABACO: ¿Qué dices?
DIEGO: No fuera amor
a no emprender imposibles.
TABACO: Son pensamientos terribles.920
Mira qué intentas, señor.
DIEGO: ¿Y Teresa?
TABACO: ¡Pesia a tal,
y qué tecla que has tocado!
Es mi amor, es mi cuidado,
y pienso será inmortal925
en mi memoria aunque tiene
el hábito y profesó.
Que esto es lo que siento yo.
DIEGO: Pues a los dos nos conviene,
si eres Ulises astuto,930
para logar nuestro intento
que hoy entres en el convento.
TABACO: ¿Estás loco? ¡Guarda puto!
No prosigas, vive Dios,
que aunque perdidos estamos935
de amor, si tal intentamos
que estamos ciegos los dos
porque está tan recogida
que pienso el sol no la ve.
Mira tú, ¿si yo podré,940
aunque nuestro amor lo pida,
hacer tal temeridad?
Porque es tal su fama y loa
que no ha quedado en Lisboa
persona de calidad,945
ni en Portugal que por verla
diligencias no haya hecho
y son todas sin provecho.
DIEGO: Pues yo no pienso perderla.
TABACO: Es admiración del mundo.950
DIEGO: ¿Que en tanta opinión está?
TABACO: A verla dicen vendrá
el gran Filipo segundo
y el gran duque de Medina
Sidonia, general Marte,955
viene con el estandarte
que ya por guión camina
de esta Armada y con razón
pues todos han dicho ya
que buen suceso tendrá960
si lleva su bendición.
Mas, aunque disimulando
estoy mi amor, y te confiesa
que me muero por Teresa,
y estoy aquí suspirando…965
DIEGO: Pues si llevas un papel
y con la respuesta vienes,
cincuenta ducados tienes.
TABACO: Iré volando con él.
Digo que seré Sinón.970
En todo te serviré,
y por tu gusto entraré
en Troya el Paladión.
DIEGO: Ya sabes que da la huerta
del convento con mi casa.975
TABACO: Ya lo sé.
DIEGO: Si amor te abrasa
demás que la entrada es cierta
verás a Teresa.
TABACO: Aplaco
con su nombre mi penar.
Así la hiciese tomar980
un polvito de tabaco.
Vanse y salen doña MARÍA, doña JUANA y TERESA, de monjas dominicanas
JUANA: Écheme su bendición,
señora doña María,
pues vemos que el cielo envía
por su amor y perfección985
tanto bien a este convento
y con donde le regala.
MARÍA: No hay en él cosa tan mala,
esto digo y esto siento.
Vuestra merced se levante.990
No esté delante de mí
de esta suerte.
TERESA: (No entendí Aparte
que esto pasara adelante.
Sin pensar he profesado.
Mi libertad cautivé.995
Ya, pobre de mí, ¿qué haré?
¿Qué demonio me ha engañado?
Yo, que en aquesta ciudad
era la mayor buscona,
y no dejaba persona1000
de estado ni calidad
que no estafaba y pedía
hasta el paje y el cochero,
escudero y despensero,
y cuando a casa venía1005
las mangas y faltriqueras
las traía reventando,
y agora, ¿me estén mandando
estas urracas parleras?
Pues, ¿qué diré de un crüel,1010
ingrato, inconsiderado
que aun al torno no ha llegado
a recibir un papel?
Pero ya tendrá Tabaco
por allá otra tabaquera.1015
¡Ay de la que desespera
entre el ayuno y el saco)!
JUANA: Mil gracias doy al Señor
por ver tan alto milagro.
MARÍA: Alma y vida le consagro1020
por tan inmenso favor.
JUANA: Quiero, por lo que interesa
mi amor, que hicieses agora…
MARÍA: Diga, señora Prïora;
que no me mande me pesa.1025
JUANA: Doña Margarita, hermana
de don Pedro, mi cuñado,
en un papel un recado
me ha enviado esta mañana
diciendo este lienzo llegue1030
al pecho en que está la llaga.
MARÍA: Razón es que satisfaga
su petición.
JUANA: No me niegue
tanto bien, que está a la muerte
y con don tan singular1035
tendrá por cierto el sanar.
TERESA: (¿Quién no mira, quién no advierte Aparte
en maravilla tan grande?
Todo el lienzo ensangrentado
le ha sacado del costado.)1040
MARÍA: Tome y gustaré me mande
en cuanto fuere servida.
JUANA: ¡Oh, inmenso Dios, que así pagas
a tus criaturas! Las llagas
nos dan señal conocida1045
que al hermano Serafín
igualas. ¡Oh Gran Señor,
en la caridad y amor
porque ese rojo carmín
y ese encendido clavel,1050
que tenéis en pies y manos
son testigos soberanos
de que divino vergel
os hizo, pues lo ha sembrado
flores de oro tan precioso1055
vuestro amante, vuestro esposo
rendido y enamorado.
MARÍA: Gustaré que sola un rato
me deje vuesa merced,
que tengo que orar.1060
JUANA: Creed
que de vuestro gusto trato.
Rogadle a Dios que me haga
sierva tuya.
MARÍA: Yo lo haré
pues que tenemos por fe
que del corazón se paga.1065
JUANA: Vámonos de aquí, Teresa,
pues la ocasión nos obliga.
TERESA: De que a la calle no diga
sabe Dios lo que me pesa.
JUANA: ¿Posible es que no te inclines1070
a la virtud?
TERESA: ¡Gentil cuenta!
¿Cómo tengo de ir contenta
sin cenar a los maitines?
Vanse
MARÍA: ¿Con qué desvanecido pensamiento
un imposible intento?1075
¿Qué atrevimiento altivo
es éste? Pues con él a escuras vivo,
¿en qué me fundo? ¿Cómo
tan errado camino y senda tomo?
Que fluctúe en el mar veloz nave.1080
¿Qué mucho? Pues se sabe
que impelida del viento
levanta crespa espuma al movimiento,
y camina ligera
la artificiosa estancia de madera.1085
El avecilla simple se sustenta
del campo y se alimenta
en la región del viento,
y se puede decir tiene su asiento,
La fiera el monte habita1090
que vidas roba y esperanzas quita.
La concha nacarada perlas cría,
la mina el oro envía,
si bien rústicamente.
El sol cada mañana en el oriente1095
nos muestra su luz pura,
desterrando la noche triste, oscura.
Todo tiene principio, origen tuvo,
mas no sé dónde hubo
intento como el mío1100
ni tan desatinado desvarío
pues quiero en el convento
me den de santa venerado asiento.
Santa pretendo parecer a todos
por diabólicos modos.1105
La vanagloria ha sido
quien me venció y está tan recibido
que del ocaso a oriente
ha pasado la voz de gente en gente.
Con un rojo barniz las llagas pinto.1110
¡Oh, extraño laberinto!
Y pico mi cabeza
con un hierro sutil cuya agudeza
me forma la corona
propia de espinas que mi frente abona.1115
Y cuando comunico del costado
la sangre –¡vil cuidado!–
la tengo en una esponja.
¡Faltando santa cuando sobro monja!
¡Qué intentos temerarios!1120
¿Dónde caminan mis discursos varios?
Sale LUZBEL
LUZBEL: Aquí de mi saber no se arrepienta
con los discursos que en su mente alienta.
No pierda la victoria
que de ella me alcanzó mi vanagloria.1125
Invisible la asisto.
MARÍA: Un imposible conseguir conquisto.
Al oído
LUZBEL: ¿De qué este sentimiento es de provecho
si en pies, manos y pecho
las llagas te acreditan,1130
de suerte tal que las sospechas quitan
al más sutil sentido?
MARÍA: No sé qué aliento mi consuelo ha sido.
Venció la vanidad, que hay en mí tanta
que ofendo a Dios porque me llamen santa.1135
LUZBEL: Desde el septentrïón al mediodía,
y de la Scitia fría
al Etïope adusto
tu fama ha de volar.
MARÍA: ¡Qué inmenso gusto
regala a mi memoria1140
con el recuerdo de su vanagloria!
Parece que en lo dulce de su estruendo
el sueño los sentidos va […iendo].
Descanse un rato del afán penoso
que inquieta la virtud con el reposo.1145
Que después en mis llagas cautelosas
pondré las superficies mentirosas.
Recuéstase a dormir en unas almohadas
LUZBEL: Entre varias ideas batallando
y en las llagas pensando
se ha quedado dormida.1150
Hállese, pues, de mi amistad servida;
que así su intento loco satisfago
y después le daré su justo pago.
Venid presto, pintores,
las llagas le poned con sus colores.1155
Ven tú con los pinceles, Vanagloria,
que de eterna memoria
dé este prodigio al mundo
suceso a los mortales sin segundo.
Adulación, Lisonja,1160
parezca santa esta engañosa monja.
Respétela el convento
y tú, Deleite, saca el instrumento.
Salen la VANAGLORIA, la LISONJA, la ADULACIÓN, y el DELEITE, demonios galanes, con tablas y pinceles, y el DELEITE trae una vihuela
VANAGLORIA: Aquí a tu gusto nos tienes.
Mira, príncipe, qué mandas.1165
LUZBEL: Que a esta falsa religiosa
pongáis de nuevo las llagas,
pues cuando ella se las pone
de vosotros se acompaña,
pues os tiene en su memoria1170
invisibles su arrogancia.
VANAGLORIA: Aquí traigo la color
que la refina y realza
la sangre que vertió Amor
en el convite.1175
LUZBEL: Es bizarra.
Yo estaba en la mesa entonces.
LISONJA: La que yo traigo es de tanta
que vertieron en Siquén
los hijos de Jacob.
LUZBEL: Basta.
A Dina incité y creyóme.1180
VANAGLORIA: Y mi tabla es de las tablas
que Moisés rompió en el monte,
viendo desvergüenza tanta
por adorar el Becerro.
LUZBEL: Fuertemente se enojaba1185
el tartamudo, pues siendo
de piedra, sobre las tablas
del Sinaí, piezas las hizo.
Deleite, ¿cómo no cantas?
Di alguna cosa de gusto.1190
DELEITE: Vaya por el tuyo.
LUZBEL: ¡Vaya!
Y vosotros entre tanto
haced que pintáis las llagas.
Canta el DELEITE
DELEITE: “Quien no se estima en el mundo
no le estima el mundo en nada,1195
y el humilde nunca deja
que pueda decir la fama”.
LUZBEL: No prosigas, que ya vienen
a mi pesar, de dar gracias
al que a mí me las quitó,1200
las religiosas.
LISONJA: Pintadas
están ya como mandaste.
Salen doña JUANA y TERESA con linterna
JUANA: No sé qué recela el alma
de esta religiosa y vengo
maliciosa a examinarla.1205
TERESA: También yo a lo mismo vengo.
JUANA: Siempre de quedarse trata
sola, pero ahora la puerta
sin cerrar dejó olvidada.
LUZBEL: A examinar su virtud1210
han venido doña Juana
y Teresa. Mi cautela
quedará así acreditada.
Suspenderéla en el aire
formando algunas palabras1215
que en sus oídos parezcan
que son de ella pronunciadas,
con que creerán su virtud.
En las almohadas, como está dormida, se levanta a una elevación y habla como en sueños
MARÍA: ¡Oh, grandeza soberana!
JUANA: Hablando está y no podemos1220
ver con quién es.
TERESA: ¿Qué más clara
su santidad se ha de ver?
¿No la ve que está elevada
en el cielo?
JUANA: ¡Oh, maravillas
de su piedad sacrosanta!1225
De mi intento arrepentida
pediré a sus pies postrada
perdón.
LUZBEL: Pues ya se ha logrado
mi intento, a tierra bajadla,
porque despierte y su engaño1230
acredite mi esperanza.
Va bajando
JUANA: Inmenso Dios, a tu poder alabe
cuanto hay crïado: el ave
con rústica armonía
y simple solfa, cuando salga el día,1235
os consagre alabanzas
pues que vieron el fin mis esperanzas.
En acabando de bajar, despierta y salen las monjas al tablado
MARÍA: ¡Qué dulce rato! ¡Qué apacible sueño
de mi memoria ha sido feliz dueño!
JUANA: Dichosa he visto cuanto con Dios gana1240
vuestra merced.
MARÍA: Señora doña Juana,
¿ya han salido del coro?
Soy una pecadora, no lo ignoro,
si por poco cuidado
esta noche maitines no he rezado.1245
JUANA: ¿Qué maitines, señora, si en el cielo
por vuestro amor y celo
estáis con Dios hablando?
MARÍA: Ya sé que me reñís con pecho blando
mi mucha insuficiencia.1250
TERESA: (Yo no creyera tal en mi conciencia). Aparte
MARÍA: Descuido grande ha sido,
mas que me perdonéis humilde os pido.
JUANA: Callemos las grandezas que hemos visto
pues ella disimula.1255
TERESA: (Mal resisto Aparte
el placer que en el pecho
apenas caber puede).
JUANA: Yo sospecho
que el duque habrá llegado.
MARÍA: Yo también le esperaba con cuidado.
Señora doña Juana, pienso es hora1260
de ir a rezar al coro.
JUANA: Sí, señora,
bien es volver al templo.
¡Tal santidad no he visto y tal ejemplo!
Vanse
LUZBEL: Aun burlando me mata.
¡Que trate de virtudes esta ingrata!1265
VANAGLORIA: ¡Notablemente la tienes
a esta religiosa falsa,
príncipe, en prisión por ser
vanagloriosa y liviana!
LUZBEL: Yo daré presto con ella,1270
si puedo, en eternas llamas.
LISONJA: Todo te es posible a ti.
Sólo te faltó la gracia.
Sale por arriba TABACO arrebozado con una manta
TABACO: Como gato por enero
que por los tejados anda,1275
vengo sin saber por dónde.
LUZBEL: Ya está Tabaco en la trampa.
TABACO: ¿Quién Tabaco ha nombrado?
¡Válgame Santa Pelagia,
pues de su vida sabemos1280
fue también enamorada!
Quiero descolgarme agora.
No me hará daño la manta
que junto a la noria hallé.
Aquí abajo quiero echarla1285
porque no dé el golpe en duro,
que podrá ser que de manta
aquesta noche me sirva.
LUZBEL: ¡Qué contento el necio baja!
TABACO: ¡Ah, Teresa, en qué me pones!1290
LUZBEL: ¡Ea, dadle en las espaldas,
ministros, la colación
por el desacato!
TODOS: ¡Vaya!
Danle
TABACO: ¡Válgame Dios! ¿Qué es aquesto?
¡Un Flor Santo [a mí me] valga!1295
No quiero andar por menudo
con los santos y las santas.
LUZBEL: Dadle otra vez.
Danle
TABACO: ¿Qué es aquesto?
Si Dios de aquesta me saca,
¡nunca más! Pero al molino1300
como dicen. ¿Quién me manda
por una monja gallega
que pienso tiene dos varas
de cintura, a verme en esto?
¡Oh, hazaña desatinada!1305
No sé donde pongo el pie.
¡Oscuridad tan extraña
pienso que no vi en mi vida!
Parece que curan sarna
aquí porque huele a azufre.1310
¡Ah, licor de Ribadavia,
quién agora se estuviera
metiéndote en sus entrañas!
LUZBEL: Haced lo que os he mandado.
TABACO: ¡Válgame el cielo! ¿Quién habla1315
que me ve y yo no le veo?
¡Tirando están de la manta!
Díganme quién son, señores,
si una cortesía hidalga
algo puede.1320
LUZBEL: Los demonios.
TABACO: ¡Justicia, guarda la gamba!
LUZBEL: Por tener atrevimiento
de haber escalado casa
adonde el culto divino
se celebra y le dan gracias1325
a su dueño, os castigamos.
TABACO: Señor diablo, ya que es tanta
mi desdicha, que no sé
quién está aquí, ni quién habla,
enséñeme alguna puerta1330
o algún postigo que salga
a la calle o campo.
LUZBEL: ¡Bueno!
Conozco que tiene gana,
mas yo no.
TABACO: ¿Por qué, señor?
LUZBEL: Porque lleve lo que falta.1335
TABACO: ¿Qué falta?
LUZBEL: No se apresure.
TABACO: ¡De los dos brazos me agarran,
y tienden como sarmiento!
LUZBEL: ¡Ea, salid!
TABACO: ¿A quién llama,
señor demonio de bien?1340
¡Así la Virgen me valga!
¡Que se apïade de mí!
LUZBEL: ¡A compás!
TABACO: ¿Qué es compás?
TODOS: ¡Vaya!
TABACO: ¿Vaya? ¿Qué es aquesto? ¡Ay triste!
En los aires me levantan.1345
Mantear a un hombre honrado,
¡vive Cristo!, que es infamia.
Señores diablos, ¡por Dios!,
les suplico que me hagan
merced que [ya] descansemos.1350
LUZBEL: Aquí cantando descansan.
Dejadle.
TABACO: ¡Sí, por su vida!
Siendo Tabaco, me para
de esta suerte. ¿Y [está] con éstas
tan recibido en España?1355
LUZBEL: Estálo en gente perdida
de la her[ej]ía y de ignorancia,
añadiendo vicio al vicio
y disimulando faltas.
Váyase, que ya es de día,1360
que aunque está oscura esta cuadra,
el sol esos montes dora.
TABACO: ¿Por dónde?
LUZBEL: Esa es puerta falsa.
Tome su manta y camine.
TABACO: Sobre esta manta una albarda1365
merezco yo por querer
a la monja o la pintada.
Vase
LUZBEL: Él va como ha merecido.
VANAGLORIA: Las religiosas aguardan
con el estandarte al duque,1370
César décimo en la fama.
LUZBEL: Esta armada es contra mí.
Yo defenderé mi causa
inquietando el mar de suerte
que al cielo toquen sus aguas.1375
Derrotaré los bajeles.
No quedará vela o jarcia
que malograda no vean
entre las espumas canas.
Verán cerúleos olimpos.1380
Haré a Neptuno que salga
de entre sus pálidas ovas
de su marítimo alcázar.
Vanse, tocando música de chirimías o clarines y salen por un palenque el DUQUE de Medina [Sidonia], el de VISEO y el de BERGANZA. El [DUQUE] de Medina armado con una estandarte en que vaya pintado un Cristo y las armas reales. Por encima del tablado en una capilla las monjas y abajo un altar con dos velas ardiendo
BERGANZA: A vueselencia, señor,1385
aumente el cielo la vida
para ejemplo y para amparo
de la cristiana milicia
pues vemos en tal sujeto
un animoso Leonidas,1390
un Alejandro guerrero,
un Julio César, que a Amiclas
dijo en la barca, “No temas,
aunque en las estrellas frisan
las olas, que va contigo1395
mi fortuna.” Y dando envidia
al orbe, asunto a la fama,
la heroica empresa lo diga
cuando el buen Alonso Pérez
de Guzmán al moro envía1400
el puñal para su hijo
desde el muro de Tarifa,
hazaña que dando ejemplo
en bronce ha quedado escrita.
DUQUE: Señor duque de Berganza,1405
no he deseado en mi vida
si no es hoy, culto lenguaje.
La ignorancia desanima.
Y así vuestras alabanzas
dejo que el tiempo las diga1410
y la fama en lo futuro,
de ser eternas tan dignas.
Que vuestros méritos viendo,
blasones que inmortalizan,
estirpe tan generosa1415
y que a los reyes se arrima.
Hable el alma, no la lengua
porque se siente encogida
de turbada, no el deseo,
pues el corazón le anima.1420
VISEO: En todo vueselencia
como tan copiosa mina
da valor, y honras promete;
pues ven que las aguas mismas
de la Barra de Sanlúcar1425
con sus lenguas lo acreditan.
DUQUE: Señor duque de Viseo,
como se ven tan propicias
en vos todas las virtudes,
¿qué sirve que yo las diga?1430
No digo más de que viene
hoy el Duque de Medina
a decir que le mandéis.
BERGANZA: ¡Gran señor!
VISEO: ¡Mil años vivas!
TABACO: Ya la reverenda monja1435
que era ayer doña María,
ha quitado el velo al rostro
escaseando la vista.
DUQUE: Santa mujer, que en el cielo
estás, y con Dios habitas1440
por obras, que es imposible
que humana lengua las diga,
el católico Filipo,
Salomón segundo, aspira
a la extirpación y muerte1445
de la proterva herejía.
Piadoso celo le mueve,
cristiano celo le inspira,
santo fervor le alimenta,
católico ser le incita.1450
La proterva Ingalaterra,
con otras rebeldes islas
que están al septentrión
y el norte en sus hielos mira,
con gran parte de Alemania,1455
con fines de Escocia y Frisia,
siguen al demonio, dando
sacrificios y primicias.
Parado cual ha juntado
una armada cuya vista1460
causa con horror amor
a quien piadoso la mira.
Querer aquí referir
la religiosa milicia,
los bajeles que en el mar1465
tiene el contrario a la vista,
cuyas alentadas proas
y bien alentadas quillas
abren surco donde siembre
el grano la fe divina,1470
era contar las estrellas
que en el firmamento habitan,
olas y arenas del mar,
cuando entraran las de Libia.
Y así este santo estandarte1475
aquesta devota insignia
sobre aqueste altar le pongo
a intento que le bendigas.
Tu bendición le acompaña
que, si con él camina,1480
felice suceso espero
y buen fin le pronostican.
MARÍA: Dios le haga venturoso.
DUQUE: Con eso llevo la dicha
segura.1485
BERGANZA: La gente vaya
marchando hacia la marina.
DUQUE: Ya empiezan a disparar
las naves la artillería.
Disparan. Tocan música y vanse
TERESA: Óyeme, señor hidalgo.
TABACO: ¿Quién llama?1490
TERESA: La humildad mía,
y la que ha dejado el siglo
por la ausencia de esa vista.
TABACO: ¿Es mi señora Teresa?
TERESA: Dijera que era la misma
a no estar tan macilenta1495
del ayuno y disciplina.
Ya soy en este convento
una santa, una bendita.
No como si no lo masco.
TABACO: ¡Válgame Santa Cecilia!1500
¡Y qué lástima tan grande!
TERESA: Óigame una cosa.
TABACO: Diga.
TERESA: ¿Es verdad que va a la guerra?
TABACO: Pues si soy la valentía
misma, ¿tengo de quedarme?1505
TERESA: ¿Por motín se precipita?
¡Jesús, y qué necio es!
En poco el vivir estima.
¿Qué me ha de traer de allá?
TABACO: ¿El pedir no se le olvida,1510
siendo santa?
TERESA: Siendo monja,
¿cómo puedo?
TABACO: Santa mía,
si Dios a España me vuelve,
la traeré cosa de risa:
dos franceses empanados,1515
tres ingleses en cecina.
Y, porque alentado vaya,
écheme una banda o cifra.
TERESA: Daréle dos bofetadas,
que amor también se confirma.1520
TABACO: Si con tal pieza de leva
a Ingalaterra me envías,
quédate para fregona.
TERESA: Vete, lacayo.
TABACO: Adiós, piltra.
Vanse. Sale doña MARÍA con una bujía encendida y unas Horas en la mano
MARÍA: ¿Qué me quieres, pensamiento,1525
si de efecto no ha de ser?
¿De qué te sirve querer
hacer en el alma asiento?
Bien es verdad que el contento
me falta, mas el quejarme1530
ya es en balde, y consolarme
imposible. ¿Dónde voy
con Horas? Que aun tal estoy
que no acierto a persignarme.
¿Toscos y negros chapines1535
he de romper y sufrir,
y a media noche acudir
desvelada a los maitines?
Cuando telas y espolines
a la vista el siglo enseña,1540
¿estoy en celda pequeña,
pobre, y en la religión
mis mayores galas son
dos túnicas de estameña?
¿Quién aquí me cautivó1545
en tan miserable vida?
Sea monja una impedida
no una mujer como yo.
Ya es sin duda que llegó
el justo conocimiento.1550
Quiero dejar el convento.
Mis años quiero gozar;
que es imposible pasar
tal disgusto y tal tormento.
¡Oh, si aquel don Juan, mi amante,1555
a quien por seguirle yo
este despecho causó,
supiese mi amor constante!
¡Que en desdicha semejante
me haya entregado al olvido1560
quien fue de mí tan querido!
Sale LUZBEL y mata la luz
Mas ya la luz se me ha muerto.
No rezaré aunque no acierto
ya por estar sin sentido.
Parece que pasos siento.1565
¿Quién ha entrado aquí?
LUZBEL: Yo soy
don Juan, que contigo estoy
oyendo tu sentimiento.
MARÍA: ¡Válgame Dios, qué portento!
¿Es ilusión tu venida?1570
LUZBEL: No hay cosa que a amor impida,
pues solamente por verte
puse en brazos de la muerte
la esperanza de la vida.
Cuanto ha pasado he sabido1575
desde que en mi busca fuiste.
Y del modo que saliste
del mar fiero y atrevido.
Mis industrias han podido
facilitar este intento.1580
Las paredes del convento
salté. A tu celda llegué,
donde dichoso escuché
tu amoroso pensamiento.
MARÍA: Con mi temor–¡ay de mí!–1585
lucha a un tiempo mi recato.
LUZBEL: Sólo de servirte trato.
No receles. Si de aquí
te quieres salir, en mí
hallarás favor, que estoy1590
rendido a ti.
MARÍA: Ya te doy
crédito. Mira qué quieres.
Llévame donde quisieres
pues sabes que tuya soy.
LUZBEL: A Italia, Francia o Flandes1595
te llevaré por tu gusto.
Tenle en todo que no es justo
que entre miserias tan grandes
estés.
MARÍA: Digo que me mandes.
LUZBEL: […………….. -ura].1600
Determinarte procura.
Desecha todo el pesar
que ninguna he de igualar
a tus galas y hermosura.
MARÍA: Ya de Amor en la cadena1605
estoy rendida y amante.
LUZBEL: Y ya en mí el amor constante
de mí mismo me enajena.
MARÍA: De mi voluntad ordena.
LUZBEL: ¡Ay de mí! Que por mi daño,1610
aunque de la luz extraño
como jamás la deseo,
rompiendo los aires veo
con su luz al Desengaño.
¿A darla luz viene, cuando1615
la tengo yo en mi prisión?
MARÍA: ¡Cielos! ¿Qué hermosa ilusión
viene mi celda ilustrando?
Baja el DESENGAÑO con una hacha encendida de lo alto
LUZBEL: Mira que te estás cansando
y en balde tu luz porfía.1620
¡Y Él que con ella te envía!
Di, ¿qué propósito tienes?
Vuélvete por donde vienes
pues ves que esta prenda es mía.
DESENGAÑO: Mujer, huye las tinieblas.1625
Mira que te está llamando
para tu bien, dando voces
con su luz el Desengaño.
Mira que un soplo es la vida
y es quien procura tu engaño1630
el demonio, que los vicios
te han puesto en tan triste estado.
¡Hola! ¡Hau! Ave perdida,
mira que te está llamando
el divino cazador1635
como le costaste tanto.
Pasará la primavera
de tus juveniles años
y luego con su rigor
vendrá el invierno agostado.1640
No aguardes a que el cabello
que iguala del sol los rayos
en blanca nieve le veas.
MARÍA: ¡Válgame el cielo! Temblando
estoy, que éste es el demonio!1645
¡Jesús!
LUZBEL: Es cansarte en vano
que la tengo en mi poder.
DESENGAÑO: Mientes, soberbio tirano,
que yo la daré mi luz,
pues para aqueso la traigo.1650
Vuelve en ti, mujer, no aguardes
que el transparente alabastro
de esa frente apetecida
se convierta en nogal pardo.
El nácar de estas mejillas,1655
bellos ojos, cerca en arco,
no aguardes que en verde gualda
las vuelva el tiempo volando.
Las perlas de aquesos dientes,
el clavel de aquesos labios,1660
se ha de acabar, que esta vida
es un sueño momentáneo.
MARÍA esté llorando
Verás en ébano triste
el marfil de aquesas manos
si a las de Dios no te acoges1665
que te está su amor llamando.
Cuando en gustos y deleites
goces fiestas y saraos,
tocará la muerte al arma
que es poderoso contrario.1670
LUZBEL: Vete y déjala.
DESENGAÑO: No quiero,
que en esto mi oficio hago;
pues Dios me ha dado esta empresa
y está acabarla a mi cargo.
MARÍA: ¡Clemencia, mi Dios, clemencia!1675
LUZBEL: ¡No la verás!
DESENGAÑO: Pues, dejando
aquí mi luz, la ha de ver.
Hinca el hacha en el tablado y sube el apariencia con el DESENGAÑO
LUZBEL: Fuése, y su luz la ha dejado.
Perdido soy. Ya reniego
de cuanto en el estrellado1680
globo asiste.
MARÍA: A esta luz veo
cuán feo que es el pecado.
¡Valedme, Jesús!
LUZBEL: Ya es tarde.
El cielo te ha condenado.
Faltó la misericordia1685
de esperarte.
MARÍA: Llorando
lágrimas el corazón,
pido, Señor, vuestro amparo.
Señor, pequé.
LUZBEL: ¡Pesia al cielo,
el inventor de los psalmos1690
con otro tanto alcanzó
perdón de injustos agravios!
MARÍA: Déjame tomar la luz,
que pues Dios me quiere tanto,
quiero serle agradecida.1695
LUZBEL: ¡No has de llegar!
MARÍA: ¡Suelta, falso!
LUZBEL: ¿Cómo ya de mí te olvidas?
MARÍA: Fui engañada con tus lazos
y llegó el conocimiento
con la luz del Desengaño.1700
Coge MARÍA el hacha. Éntrase MARÍA por una puerta, y el demonio por otra y dase fin a la segunda jornada
