LA VIDA ES SUEÑO
Pedro Calderón de la Barca
Texto basado en varios textos tempranos de LA VIDA ES SUEÑO. Fue preparado por Vern Williamsen para un curso dictado en el año 1982.
Personas que hablan en ella:
- ROSAURA, dama
- SEGISMUNDO, príncipe
- CLOTALDO, viejo
- ESTRELLA, infanta
- CLARÍN, gracioso
- BASILIO, rey de Polonia
- ASTOLFO, infante
- GUARDAS
- SOLDADOS
- MÚSICOS
JORNADA PRIMERA
[En las montañas de Polonia]
Salen en lo alto de un monte ROSAURA, en hábito de hombre, de camino, y en representado los primeros versos va bajando
ROSAURA: Hipogrifo violento
que corriste parejas con el viento,
¿dónde, rayo sin llama,
pájaro sin matiz, pez sin escama,
y bruto sin instinto5
natural, al confuso laberinto
de esas desnudas peñas
te desbocas, te arrastras y despeñas?
Quédate en este monte,
donde tengan los brutos su Faetonte;10
que yo, sin más camino
que el que me dan las leyes del destino,
ciega y desesperada
bajaré la cabeza enmarañada
de este monte eminente,15
que arruga al sol el ceño de su frente.
Mal, Polonia, recibes
a un extranjero, pues con sangre escribes
su entrada en tus arenas,
y apenas llega, cuando llega a penas;20
bien mi suerte lo dice;
mas ¿dónde halló piedad un infelice?
Sale CLARÍN, gracioso
CLARÍN: Di dos, y no me dejes
en la posada a mí cuando te quejes;
que si dos hemos sido25
los que de nuestra patria hemos salido
a probar aventuras,
dos los que entre desdichas y locuras
aquí habemos llegado,
y dos los que del monte hemos rodado,30
¿no es razón que yo sienta
meterme en el pesar, y no en la cuenta?
ROSAURA: No quise darte parte
en mis quejas, Clarín, por no quitarte,
llorando tu desvelo,35
el derecho que tienes al consuelo.
Que tanto gusto había
en quejarse, un filósofo decía,
que, a trueco de quejarse,
habían las desdichas de buscarse.40
CLARÍN: El filósofo era
un borracho barbón; ¡oh, quién le diera
más de mil bofetadas!
Quejárase después de muy bien dadas.
Mas ¿qué haremos, señora,45
a pie, solos, perdidos y a esta hora
en un desierto monte,
cuando se parte el sol a otro horizonte?
ROSAURA: ¿Quién ha visto sucesos tan extraños!
Mas si la vista no padece engaños50
que hace la fantasía,
a la medrosa luz que aun tiene el día,
me parece que veo
un edificio.
CLARÍN: O miente mi deseo,
o termino las señas.55
ROSAURA: Rústico nace entre desnudas peñas
un palacio tan breve
que el sol apenas a mirar se atreve;
con tan rudo artificio
la arquitectura está de su edificio,60
que parece, a las plantas
de tantas rocas y de peñas tantas
que al sol tocan la lumbre,
peñasco que ha rodado de la cumbre.
CLARÍN: Vámonos acercando;65
que éste es mucho mirar, señora, cuando
es mejor que la gente
que habita en ella, generosamente
nos admita.
ROSAURA: La puerta
–mejor diré funesta boca–abierta70
está, y desde su centro
nace la noche, pues la engendra dentro.
Suena ruido de cadenas
CLARÍN: ¿Qué es lo que escucho, cielo!
ROSAURA: Inmóvil bulto soy de fuego y hielo.
CLARÍN: ¿Cadenita hay que suena?75
Mátenme, si no es galeote en pena.
Bien mi temor lo dice.
Dentro SEGISMUNDO
SEGISMUNDO:¡Ay, mísero de mí, y ay infelice!
ROSAURA: ¡Qué triste vos escucho!
Con nuevas penas y tormentos lucho.80
CLARÍN: Yo con nuevos temores.
ROSAURA: Clarín…
CLARÍN: ¿Señora…?
ROSAURA: Huyamos los rigores
de esta encantada torre.
CLARÍN: Yo aún no tengo
ánimo de huír, cuando a eso vengo.
ROSAURA: ¿No es breve luz aquella85
caduca exhalación, pálida estrella,
que en trémulos desmayos
pulsando ardores y latiendo rayos,
hace más tenebrosa
la obscura habitación con luz dudosa?90
Sí, pues a sus reflejos
puedo determinar, aunque de lejos,
una prisión obscura;
que es de un vivo cadáver sepultura;
y porque más me asombre,95
en el traje de fiera yace un hombre
de prisiones cargado
y sólo de la luz acompañado.
Pues huír no podemos,
desde aquí sus desdichas escuchemos.100
Sepamos lo que dice.
Descúbrese SEGISMUNDO con una cadena y la luz vestido de pieles
SEGISMUNDO:¡Ay mísero de mí, y ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí105
contra vosotros naciendo.
Aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,110
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
–dejando a una parte, cielos,115
el delito del nacer–,
¿qué más os pude ofender,
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,120
¿qué privilegios tuvieron
que no yo gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,125
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que dejan en calma;130
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas135
–gracias al docto pincel–,
cuando, atrevido y crüel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;140
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas145
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;150
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas sierpe de plata,155
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto a su huída;160
¿y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho165
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegios tan süave
excepción tan principal,170
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
ROSAURA: Temor y piedad en mí
sus razones han causado.
SEGISMUNDO:¿Quién mis voces ha escuchado?175
¿Es Clotaldo?
CLARÍN: Di que sí.
ROSAURA: No es sino un triste, ¡ay de mí!,
que en estas bóvedas frías
oyó tus melancolías.
SEGISMUNDO:Pues la muerte te daré180
porque no sepas que sé
que sabes flaquezas mías.
Sólo porque me has oído,
entre mis membrudos brazos
te tengo de hacer pedazos.185
CLARÍN: Yo soy sordo, y no he podido
escucharte.
ROSAURA: Si has nacido
humano, baste el postrarme
a tus pies para librarme.
SEGISMUNDO:Tu voz pudo enternecerme,190
tu presencia suspenderme,
y tu respeto turbarme.
¿Quién eres? Que aunque yo aquí
tan poco del mundo sé,
que cuna y sepulcro fue195
esta torre para mí;
y aunque desde que nací
–si esto es nacer– sólo advierto
eres rústico desierto
donde miserable vivo,200
siendo un esqueleto vivo,
siendo un animado muerte.
Y aunque nunca vi ni hablé
sino a un hombre solamente
que aquí mis desdichas siente,205
por quien las noticias sé
del cielo y tierra; y aunque
aquí, por que más te asombres
y monstruo humano me nombres,
este asombros y quimeras,210
soy un hombre de las fieras
y una fiera de los hombres.
Y aunque en desdichas tan graves,
la política he estudiado,
de los brutos enseñado,215
advertido de las aves,
y de los astros süaves
los círculos he medido,
tú sólo, tú has suspendido
la pasión a mis enojos,220
la suspensión a mis ojos,
la admiración al oído.
Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuando te miro más,225
aun más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser;
pues cuando es muerte el beber,
beben más, y de esta suerte,230
viendo que el ver me da muerte,
estoy muriendo por ver.
Pero véate yo y muera;
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da,235
el no verte ¿qué me diera?
Fuera más que muerte fiera,
ira, rabia y dolor fuerte
fuera vida. De esta suerte
su rigor he ponderado,240
pues dar vida a una desdichado
es dar a un dichoso muerte.
ROSAURA: Con asombro de mirarte,
con admiración de oírte,
ni sé qué pueda decirte,245
ni qué pueda preguntarte;
sólo diré que a esta parte
hoy el cielo me ha guïado
para haberme consolado,
si consuelo puede ser250
del que es desdichado, ver
a otro que es más desdichado.
Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba255
de unas yerbas que comía.
¿Habrá otro –entre sí decía–
más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo260
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.
Quejoso de la fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:265
¿Habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?,
piadoso me has respondido;
pues volviendo en mi sentido,
hallo que las penas mías,270
para hacerlas tú alegrías
las hubieras recogido.
Y por si acaso mis penas
pueden aliviarte en parte,
óyelas atento, y toma275
las que de ellas no sobraren.
Yo soy…
Dentro CLOTALDO
CLOTALDO: Guardas de esta torre,
que, dormidas o cobardes,
disteis paso a dos personas
que han quebrantado la cárcel…280
ROSAURA: Nueva confusión padezco.
SEGISMUNDO:Éste es Clotaldo, mi alcalde.
¿Aun no acaban mis desdichas?
CLOTALDO: Acudid, y vigilantes,
sin que puedan defenderse,285
o prendedles o matadles.
TODOS: ¡Traición!
CLARÍN: Guardas de esta torre,
que entrar aquí nos dejasteis,
pues que nos dais a escoger,
el prendernos es más fácil.290
CLOTALDO: Todos os cubrid los rostros;
que es diligencia importante
mientras estamos aquí
que no nos conozca nadie.
CLARÍN: ¿Enmascaraditos hay?295
CLOTALDO: ¡Oh vosotros que, ignorantes
de aqueste vedado sitio,
coto y término pasasteis
contra el decreto del rey,
que manda que no ose nadie300
examinar el prodigio
que entre estos peñascos yace!
Rendid las armas y vidas,
o aquesta pistola, áspid
de metal, escupirá305
el veneno penetrante
de dos balas, cuyo fuego
será escándalo del aire.
SEGISMUNDO:Primero, tirano dueño,
que los ofendas y agravies,310
será mi vida despojo
de estos lazos miserables;
pues en ellos, ¡vive Dios!,
tengo de despedazarme
con las manos, con los dientes,315
entre aquestas peñas, antes
que su desdicha consienta
y que llore sus ultrajes.
CLOTALDO: Si sabes que tus desdichas,
Segismundo, son tan grandes,320
que antes de nacer moriste
por ley del cielo; si sabes
que aquestas prisiones son
de tus furias arrogantes
un freno que las detenga325
y una rienda que las pare,
¿por qué blasonas? La puerta
cerrad de esa estrecha cárcel;
escondedle en ella.
Ciérranle la puerta, y dice dentro
SEGISMUNDO: ¡Ah, cielos,
qué bien hacéis en quitarme330
la libertad; porque fuera
contra vosotros gigante,
que para quebrar al sol
esos vidrios y cristales,
sobre cimientos de piedra335
pusiera montes de jaspe!
CLOTALDO: Quizá porque no los pongas,
hoy padeces tantos males.
ROSAURA: Ya que vi que la soberbia
te ofendió tanto, ignorante340
fuera en no pedirte humilde
vida que a tus plantas yace.
Muévate en mí la piedad;
que será rigor notable,
que no hallen favor en ti345
ni soberbias ni humildades.
CLARÍN: Y si Humildad y Soberbia
no te obligan, personajes
que han movido y removido
mil autos sacramentales,350
yo, ni humilde ni soberbio,
sino entre las dos mitades
entreverado, te pido
que nos remedies y ampares.
CLOTALDO: ¡Hola!355
SOLDADOS: Señor…
CLOTALDO: A los dos
quitad las armas, y atadles
los ojos, porque no vean
cómo ni de dónde salen.
ROSAURA: Mi espada es ésta, que a ti
solamente ha de entregarse,360
porque, al fin, de todos eres
el principal, y no sabe
rendirse a menos valor.
CLARÍN: La mía es tal, que puede darse
al más ruín. Tomadla vos.365
ROSAURA: Y si he de morir, dejarte
quiero, en fe de esta piedad,
prenda que pudo estimarse
por el dueño que algún día
se la ciñó; que la guardes370
te encargo, porque aunque yo
no sé qué secreto alcance,
sé que esta dorada espada
encierra misterios grandes,
pues sólo fïado en ella375
vengo a Polonia a vengarme
de un agravio.
CLOTALDO: (¡Santos cielos! Aparte
¿Qué es esto? Ya son más graves
mis penas y confusiones,
mis ansias y mis pesares).380
¿Quién te la dio?
ROSAURA: Una mujer.
CLOTALDO: ¿Cómo se llama?
ROSAURA: Que calle
su nombre es fuerza.
CLOTALDO: ¿De qué
infieres agora, o sabes,
que hay secreto en esta espada?385
ROSAURA: Quien me la dio, dijo: “Parte
a Polonia, y solicita
con ingenio, estudio o arte,
que te vean esa espada
los nobles y principales;390
que yo sé que alguno de ellos
te favorezca y ampare;”
que, por si acaso era muerto,
no quiso entonces nombrarle.
CLOTALDO: (¡Válgame el cielo! ¿Qué escucho? Aparte395
Aun no sé determinarme
si tales sucesos son
ilusiones o verdades.
Esta espada es la que yo
dejé a la hermosa Violante,400
por señas que el que ceñida
la trujera había de hallarme
amoroso como hijo
y piadoso como padre.
¿Pues qué he de hacer, ¡ay de mí!,405
en confusión semejante,
si quien la trae por favor,
para su muerte la trae,
pues que sentenciado a muerte
llega a mis pies? ¡Qué notable410
confusión! ¡Qué triste hado!
¡Qué suerte tan inconstante!
Éste es mi hijo, y las señas
dicen bien con las señales
del corazón, que por verle415
llama al pecho y en él bate
las alas, y no pudiendo
romper los candados, hace
lo que aquel que está encerrado,
y oyendo ruido en la calle420
se arroja por la ventana,
y él así, como no sabe
lo que pasa, y oye el ruido,
va a los ojos a asomarse,
que son ventanas del pecho425
por donde en lágrimas sale.
¿Qué he de hacer? ¡Válgame el cielo!
¿Qué he de hacer? Porque llevarle
al rey, es llevarle, ¡ay triste!,
a morir. Pues ocultarle430
al rey, no puedo, conforme
a la ley del homenaje.
De una parte el amor propio,
y la lealtad de otra parte
me rinden. Pero ¿qué dudo?435
La lealtad del rey, ¿no es antes
que la vida y que el honor?
Pues ella vida y él falte.
Fuera de que, si agora atiendo
a que dijo que a vengarse440
viene de un agravio, hombre
que está agraviado es infame.
No es mi hijo, no es mi hijo,
ni tiene mi noble sangre.
Pero si ya ha sucedido445
un peligro, de quien nadie
se libró, porque el honor
es de materia tan frágil
que con una acción se quiebra,
o se mancha con un aire,450
¿qué más puede hacer, qué más
el que es noble, de su parte,
que a costa de tantos riesgos
haber venido a buscarle?
Mi hijo es, mi sangre tiene,455
pues tiene valor tan grande;
y así, entre una y otra duda
el medio más importante
es irme al rey y decirle
que es mi hijo que le mate.460
Quizá la misma piedad
de mi honor podrá obligarle;
y si le merezco vivo,
yo le ayudaré a vengarse
de su agravio, mas si el rey,465
en sus rigores constante,
le da muerte, morirá
sin saber que soy su padre).
Venid conmigo, extranjeros,
no temáis, no, de que os falte470
compañía en las desdichas;
pues en duda semejante
de vivir o de morir
no sé cuáles son más grandes.
Vanse todos
[En el palacio real]
Sale por una puerta ASTOLFO con acompañamiento de soldados, y por otra ESTRELLA con damas. Suena música.
ASTOLFO: Bien al ver los excelentes475
rayos, que fueron cometas,
mezclan salvas diferentes
las cajas y las trompetas,
los pájaros y las fuentes;
siendo con música igual,480
y con maravilla suma,
a tu vista celestial
unos, clarines de pluma,
y otras, aves de metal;
y así os saludan, señora,485
como a su reina las balas,
los pájaros como a Aurora,
las trompetas como a Palas
y las flores como a Flora;
porque sois, burlando el día490
que ya la noche destierra,
Aurora, en el alegría,
Flora en paz, Palas en guerra,
y reina en el alma mía.
ESTRELLA: Si la voz se ha de medir495
con las acciones humanas,
mal habéis hecho en decir
finezas tan cortesanas,
donde os pueda desmentir
todo ese marcial trofeo500
con quien ya atrevida lucho;
pues no dicen, según creo,
las lisonjas que os escucho,
con los rigores que veo.
Y advertid que es baja acción,505
que sólo a una fiera toca,
madre de engaño y traición,
el halagar con la boca
y matar con la intención.
ASTOLFO: Muy mal informado estáis,510
Estrella, pues que la fe
de mis finezas dudáis,
y os suplico que me oigáis
la causa, a ver si la sé.
Falleció Eustorgio Tercero,515
rey de Polonia; quedó
Basilio por heredero,
y dos hijas, de quien yo
y vos nacimos. No quiero
cansar con lo que no tiene520
lugar aquí, Clorilene,
vuestra madre y mi señora,
que en mejor imperio agora
dosel de luceros tiene,
fue la mayor, de quien vos525
sois hija; fue la segunda,
madre y tía de los dos,
la gallarda Recisunda,
que guarde mil años Dios;
casó en Moscovia; de quien530
nací yo. Volver agora
al otro principio es bien.
Basilio, que ya, señora,
se rinde al común desdén
del tiempo, más inclinado535
a los estudios que dado
a mujeres, enviudó
sin hijos, y vos y yo
aspiramos a este estado.
Vos alegáis que habéis sido540
hija de hermana mayor;
yo, que varón he nacido,
y aunque de hermana menor,
os debo ser preferido.
Vuestra intención y la mía545
a nuestro tío contamos;
él respondió que quería
componernos, y aplazarnos
este puesto y este día.
Con esta intención salí550
de Moscovia y de su tierra;
con ésta llegué hasta aquí,
en vez de haceros yo guerra
a que me la hagáis a mí.
¡Oh!, quiera Amor, sabio dios,555
que el vulgo, astrólogo cierto,
hoy lo sea con los dos,
y que pare este concierto
en que seáis reina vos,
pero reina en mi albedrío.560
Dándoos, para más honor,
su corona nuestro tío,
sus triunfos vuestro valor
y su imperio el amor mío.
ESTRELLA: A tan cortés bizarría565
menos mi pecho no muestra,
pues la imperial monarquía,
para sólo hacerla vuestra
me holgara que fuese mía;
aunque no está satisfecho570
mi amor de que sois ingrato,
si en cuanto decís sospecho
que os desmiente ese retrato
que está pendiente del pecho.
ASTOLFO: Satisfaceros intento575
con él… Mas lugar no da
tanto sonoro instrumento,
que avisa que sale ya
el rey con su parlamento.
Tocan y sale el rey BASILIO, viejo y acompañamiento
ESTRELLA: Sabio Tales…580
ASTOLFO: Docto Euclides…
ESTRELLA: …que entre signos…
ASTOLFO: …que entre estrellas…
ESTRELLA: …hoy gobiernas…
ASTOLFO: …hoy resides…
ESTRELLA: …y sus caminos…
ASTOLFO: …sus huellas…
ESTRELLA: …describes…
ASTOLFO: …tasas y mides…
ESTRELLA: …deja que en humildes lazos…585
ASTOLFO: …deja que en tiernos abrazos…
ESTRELLA: …hiedra de ese tronco sea.
ASTOLFO: …rendido a tus pies me vea.
BASILIO: Sobrinos, dadme los brazos,
y creed, pues que leales590
a mi precepto amoroso
venís con afectos tales,
que a nadie deje quejoso
y los dos quedéis iguales;
y así, cuando me confieso595
rendido al prolijo peso,
sólo os pido en la ocasión
silencio, que admiración
ha de pedirla el suceso.
Ya sabéis –estadme atentos,600
amados sobrinos míos,
corte ilustre de Polonia,
vasallo, deudos y amigos–,
ya sabéis que yo en el mundo
por mi ciencia he merecido605
el sobrenombre de docto,
pues, contra el tiempo y olvido,
los pinceles de Timantes,
los mármoles de Lisipo,
en el ámbito del orbe610
me aclaman el gran Basilio.
Ya sabéis que son las ciencias
que más curso y más estimo,
matemáticas sutiles,
por quien al tiempo le quito,615
por quien a la fama rompo
la jurisdicción y oficio
de enseñar más cada día;
pues, cuando en mis tablas miro
presentes las novedades620
de los venideros siglos,
le gano al tiempo las gracias
de contar lo que yo he dicho.
Esos círculos de nieve,
esos doseles de vidrio625
que el sol ilumina a rayos,
que parte la luna a giros;
esos orbes de diamantes,
esos globos cristalinos
que las estrellas adornan630
y que campean los signos,
son el estudio mayor
de mis años, son los libros
donde en papel de diamante,
en cuadernos de zafiros,635
escribe con líneas de oro,
en caracteres distintos,
el cielo nuestros sucesos
ya adversos o ya benignos.
Éstos leo tan veloz,640
que con mi espíritu sigo
sus rápidos movimientos
por rumbos o por caminos.
¡Pluguiera al cielo, primero
que mi ingenio hubiera sido645
de sus márgenes comento
y de sus hojas registro,
hubiera sido mi vida
el primero desperdicio
de sus iras, y que en ellas650
mi tragedia hubiera sido;
porque de los infelices
aun el mérito es cuchillo,
que a quien le daña el saber
homicida es de sí mismo!655
Dígalo yo, aunque mejor
lo dirán sucesos míos,
para cuya admiración
otra vez silencio os pido.
En Clorilene, mi esposa,660
tuve un infelice hijo,
en cuyo parto los cielos
se agotaron de prodigios.
Antes que a la luz hermosa
le diese el sepulcro vivo665
de un vientre –porque el nacer
y el morir son parecidos–,
su madre infinitas veces,
entre ideas y delirios
del sueño, vio que rompía670
sus entrañas, atrevido,
un monstruo en forma de hombre,
y entre su sangre teñido,
le daba muerte, naciendo
víbora humana del siglo.675
Llegó de su parto el día,
y los presagios cumplidos
–porque tarde o nunca son
mentirosos los impíos–,
nació en horóscopo tal,680
que el sol, en su sangre tinto,
entraba sañudamente
con la luna en desafío;
y siendo valla la tierra,
los dos faroles divinos685
a luz entera luchaban,
ya que no a brazo partido.
El mayor, el más horrendo
eclipse que ha padecido
el sol, después que con sangre690
lloró la muerte de Cristo,
éste fue, porque anegado
el orbe entre incendios vivos,
presumió que padecía
el último parasismo;695
los cielos se escurecieron,
temblaron los edificios,
llovieron piedras las nubes,
corrieron sangre los ríos.
En este mísero, en este700
mortal planeta o signo,
nació Segismundo, dando
de su condición indicios,
pues dio la muerte a su madre,
con cuya fiereza dijo:705
“Hombre soy, pues que ya empiezo
a pagar mal beneficios.”
Yo, acudiendo a mis estudios,
en ellos y en todo miro
que Segismundo sería710
el hombre más atrevido,
el príncipe más crüel
y el monarca más impío,
por quien su reino vendría
a ser parcial y diviso,715
escuela de las traiciones
y academia de los vicios;
y él, de su furor llevado,
entre asombros y delitos,
había de poner en mí720
las plantas, y yo, rendido,
a sus pies me había de ver
–¡con qué congoja lo digo!–
siendo alfombra de sus plantas
las canas del rostro mío.725
¿Quién no da crédito al daño,
y más al daño que ha visto
en su estudio, donde hace
el amor propio su oficio?
Pues dando crédito yo730
a los hados, que adivinos
me pronosticaban daños
en fatales vaticinios,
determiné de encerrar
la fiera que había nacido,735
por ver si el sabio tenía
en las estrellas dominio.
Publicóse que el infante
nació muerto, y prevenido
hice labrar una torre740
entre las peñas y riscos
de esos montes, donde apenas
la luz ha hallado camino,
por defenderle la entrada
sus rústicos obeliscos.745
Las graves penas y leyes,
que con públicos editos
declararon que ninguno
entrase a un vedado sitio
del monte, se ocasionaron750
de las causas que os he dicho.
Allí Segismundo vive
mísero, pobre y cautivo,
adonde sólo Clotaldo
le ha hablado, tratado y visto.755
Éste le ha enseñado ciencias;
éste en la ley le ha instruído
católica, siendo solo
de sus miserias testigo.
Aquí hay tres cosas: La una
que yo, Polonia, os estimo760
tanto, que os quiero librar
de la opresión y servicio
de un rey tirano, porque
no fuera señor benigno
el que a su patria y su imperio765
pusiera en tanto peligro.
La otra es considerar
que si a mi sangre le quito
el derecho que le dieron
humano fuero y divino,770
no es cristiana caridad;
pues ninguna ley ha dicho
que por reservar yo a otro
de tirano y de atrevido,
pueda yo serlo, supuesto775
que si es tirano mi hijo,
porque él delito no haga,
vengo yo a hacer los delitos.
Es la última y tercera
el ver cuánto yerro ha sido780
dar crédito fácilmente
a los sucesos previstos;
pues aunque su inclinación
le dicte sus precipicios,
quizá no le vencerán,785
porque el hado más esquivo,
la inclinación más violenta,
el planeta más impío,
sólo el albedrío inclinan,
no fuerzan el albedrío.790
Y así, entre una y otra causa
vacilante y discursivo,
previne un remedio tal,
que os suspenda los sentidos.
Yo he de ponerle mañana,795
sin que él sepa que es mi hijo
y rey vuestro, a Segismundo,
que aqueste su nombre ha sido,
en mi dosel, en mi silla,
y en fin, en el lugar mío,800
donde os gobierne y os mande,
y donde todos rendidos
la obediencia le juréis;
pues con aquesto consigo
tres cosas, con que respondo805
a las otras tres que he dicho.
Es la primera, que siendo
prudente, cuerdo y benigno,
desmintiendo en todo al hado
que de él tantas cosas dijo,810
gozaréis el natural
príncipe vuestro, que ha sido
cortesano de unos montes
y de sus fieras vecino.
Es la segunda, que si él,815
soberbio, osado, atrevido
y crüel, con rienda suelta
corre el campo de sus vicios,
habré yo, piadoso, entonces
con mi obligación cumplido;820
y luego en desposeerle
haré como rey invicto,
siendo el volverle a la cárcel
no crueldad, sino castigo.
Es la tercera, que siendo825
el príncipe como os digo,
por lo que os amo, vasallos,
os daré reyes más dignos
de la corona y el cetro;
pues serán mis dos sobrinos830
que junto en uno el derecho
de los dos, y convenidos
con la fe del matrimonio,
tendrá lo que han merecido.
Esto como rey os mando,835
esto como padre os pido,
esto como sabio os ruego,
esto como anciano os digo;
y si el Séneca español,
que era humilde esclavo, dijo,840
de su república un rey,
como esclavo os lo suplico.
ASTOLFO: Si a mí responder me toca,
como el que, en efecto, ha sido
aquí el más interesado,845
en nombre de todos digo,
que Segismundo parezca,
pues le basta ser tu hijo.
TODOS: Danos al príncipe nuestro,
que ya por rey le pedimos.850
BASILIO: Vasallos, esa fineza
os agradezco y estimo.
Acompañad a sus cuartos
a los dos atlantes míos,
que mañana le veréis.855
TODOS: ¡Viva el grande rey Basilio!
Vanse todos. Antes que se va el rey BASILIO, sale CLOTALDO, ROSAURA, CLARÍN, y detiénese el rey
CLOTALDO: ¿Podréte hablar?
BASILIO: ¡Oh, Clotaldo!,
tú seas muy bien venido.
CLOTALDO: Aunque viniendo a tus plantas
es fuerza el haberlo sido,860
esta vez rompe, señor,
el hado triste y esquivo
el privilegio a la ley
y a la costumbre el estilo.
BASILIO: ¿Qué tienes?865
CLOTALDO: Una desdicha,
señor, que me ha sucedido,
cuando pudiera tenerla
por el mayor regocijo.
BASILIO: Prosigue.
CLOTALDO: Este bello joven,
osado o inadvertido,870
entró en la torre, señor,
adonde al príncipe ha visto,
y es…
BASILIO: No te aflijas, Clotaldo;
si otro día hubiera sido,875
confieso que lo sintiera;
pero ya el secreto he dicho,
y no importa que él los sepa,
supuesto que yo lo digo.
Vedme después, porque tengo880
muchas cosas que advertiros
y muchas que hagáis por mí;
que habéis de ser, os aviso,
instrumento del mayor
suceso que el mundo ha visto;885
y a esos presos, porque al fin
no presumáis que castigo
descuidos vuestros, perdono.
Vase el rey BASILIO
CLOTALDO: ¡Vivas, gran señor, mil siglos!
(Mejoró el cielo la suerte. Aparte890
Ya no diré que es mi hijo,
pues que lo puedo excusar).
Extranjeros peregrinos,
libres estáis.
ROSAURA: Tus pies beso
mil veces.895
CLARÍN: Y yo los piso,
que una letra más o menos
no reparan dos amigos.
ROSAURA: La vida, señor, me das dado;
y pues a tu cuenta vivo,
eternamente seré900
esclavo tuyo.
CLOTALDO: No ha sido
vida la que yo te he dado;
porque un hombre bien nacido,
si está agraviado, no vive;
y supuesto que has venido905
a vengarte de un agravio,
según tú propio me has dicho,
no te he dado vida yo,
porque tú no la has traído;
que vida infame no es vida.910
(Bien con aquesto le animo). Aparte
ROSAURA: Confieso que no la tengo,
aunque de ti la recibo;
pero yo con la venganza
dejaré mi honor tan limpio,915
que pueda mi vida luego,
atropellando peligros,
parecer dádiva tuya.
CLOTALDO: Toma el acero bruñido
que trujiste; que yo sé920
que él baste, en sangre teñido
de tu enemigo, a vengarte;
porque acero que fue mío
–digo este instante, este rato
que en mi poder le he tenido–,925
sabrá vengarte.
ROSAURA: En tu nombre
segunda vez me le ciño.
Y en él juro mi venganza,
aunque fuese mi enemigo
más poderoso.930
CLOTALDO: ¿Eslo mucho?
ROSAURA: Tanto, que no te lo digo,
no porque de tu prudencia
mayores cosas no fío,
sino porque no se vuelva
contra mí el favor que admiro935
en tu piedad.
CLOTALDO: Antes fuera
ganarme a mí con decirlo;
pues fuera cerrarme el paso
de ayudar a tu enemigo.
(¡Oh, si supiera quién es!) Aparte940
ROSAURA: Porque no pienses que estimo
tan poco esa confïanza,
sabe que el contrario ha sido
no menos que Astolfo, duque
de Moscovia.945
CLOTALDO: (Mal resisto Aparte
el dolor, porque es más grave,
que fue imaginado, visto.
Apuremos más el caso).
Si moscovita has nacido,
el que es natural señor,950
mal agraviarte ha podido;
vuélvete a tu patria, pues,
y deja el ardiente brío
que te despeña.
ROSAURA: Yo sé
que aunque mi príncipe ha sido955
pudo agraviarme.
CLOTALDO: No pudo,
aunque pusiera, atrevido,
la mano en tu rostro. (¡Ay, cielos!)
ROSAURA: Mayor fue el agravio mío.
CLOTALDO: Dilo ya, pues que no puedes960
decir más que yo imagino.
ROSAURA: Sí dijera; mas no sé
con qué respeto te miro,
con qué afecto te venero,
con qué estimación te asisto,965
que no me atrevo a decirte
que es este exterior vestido
enigma, pues no es de quien
parece. Juzga advertido,
si no soy lo que parezco970
y Astolfo a casarse vino
con Estrella, si podrá
agraviarme. Harto te he dicho.
Vanse ROSAURA y CLARÍN
CLOTALDO: ¡Escucha, aguarda, detente!
¿Qué confuso laberinto975
es éste, donde no puede
hallar la razón el hilo?
Mi honor es el agraviado,
poderoso el enemigo,
yo vasallo, ella mujer;980
descubra el cielo camino;
aunque no sé si podrá,
cuando, en tan confuso abismo,
es todo el cielo un presagio,
y es todo el mundo un prodigio.985
Vase CLOTALDO
