La próspera fortuna de Don Bernardo de Cabrera — Jornada I

LA PRÓSPERA FORTUNA DE 
DON BERNARDO DE CABRERA

Antonio Mira de Amescua

Texto basado en la edición príncipe, LA PRÓSPERA FORTUNA DE DON BERNARDO DE CABRERA, en Doce comedias de Lope de Vega Carpio y otros autores, parte veinte y nueve (Huesca: Pedro Blusón, 1634). Fue preparado por Vern Williamsen en el año 1976. Luego fue editado en forma electrónica en el año 1986.


Personas que hablan en ella:

  • Don BERNARDO de Cabrera
  • Don LOPE de Luna
  • El REY de Aragón, Pedro IV
  • El CONDE de Ribagorza
  • LÁZARO, lacayo
  • ROBERTO, lacayo
  • Don RAMÓN de Moncada
  • TIBURCIO
  • NUÑO
  • Doña VIOLANTE, Infanta
  • Doña LEONORA Enríquez de Lara
  • DOROTEA, criada vieja
  • Un LABRADOR viejo
  • Un SECRETARIO
  • Un GOBERNADOR
  • Tres SOLDADOS
  • Una VIUDA
  • Un PORTERO

JORNADA PRIMERA


Salen Don BERNARDO de Cabrera y Don LOPE de Luna, galanes
LOPE: Mi inclinación, Bernardo, es generosa;
máquinas grandes emprender desea;
hame cansado ya la vida ociosa
de mi antiguo solar y de mi aldea.
Vengo a la Corte de Aragón famosa5
con ánimo, que el Rey servir me vea
en alguna ocasión y fama cobre,
que quien al Rey no sirve, muere pobre.
Hijo segundo soy, aun es mi vida
en extremo notable desdichada;10
no escapé de pendencia sin herida;
pretendiendo jamás alcancé nada;
ni jugué sin perder, [¡dichosa vida!]
[debió ser] mi fortuna ocasionada;
fue ascendente, y soy tan desdichado15
que quiero siempre amar sin ser amado.
Estas desdichas resistir pretendo
en la corte del Rey don Pedro Cuarto,
cuya fama y blasón se va extendiendo
desde el rubio alemán al indio y parto.20
Mi natural desdicha iré venciendo
si de este clima en que nací me aparto,
aunque el imaginar me desanima
que no muda fortuna el mudar clima.
BERNARDO: Señor don Lope de Luna,25
no entendéis que de ese modo
os trate a vos la Fortuna.
Dios es el dueño de todo
que sin Él, no hay causa alguna.
Algunos piensan, y mal,30
que el ánima racional
fuerzas de estrellas recibe;
el bruto, sí, porque vive
con el alma y cuerpo igual.
De los trabajos os digo35
que Dios los reparte al malo
por prevención de castigo
y por mérito y regalo
los suele dar al amigo.
Y así los vanos temores40
que en juegos, fiestas y amores
mostráis de vuestra desdicha,
dicen que tenéis la dicha
guardada en cosas mayores.
De mí os podré asegurar.45
Nunca reñí sin herir,
nunca jugué sin ganar,
no pedí sin recibir
y no amé sin alcanzar.
LOPE: Esta dicha, y conocerte,50
a pretender me convida
fïado en mi buena suerte;
démela Dios en la muerte
ya que me es mudable en vida.
Salen LÁZARO y ROBERTO, lacayos
LÁZARO: ¿De dónde sois?55
ROBERTO: De León.
LÁZARO: ¿Qué os obliga a que se deje
la patria por Aragón?
ROBERTO: Necesidad.
LÁZARO: Esa hereje
me sigue.
ROBERTO: ¿Cómo?
LÁZARO: Atención:
Baste para que se entienda60
cuán grandes son mis desgracias,
que no ha habido al fin caballo
que haya padecido tantas.
Diez años ha que juré
el arte del almohaza;65
que en aquesto de rascar
tengo gracia “gratis data”.
Que es verme a las mañanicas,
empapado en unas ancas,
cantar lo de Baldovinos70
al son que vierto la caspa.
Y con todo eso es tan grande
la desdicha que me alcanza
que, al revés de Architiclinos,
se me vuelve el vino en agua.75
Si entro en la plaza a los toros,
luego arremete a mis calzas,
y ensartándome en un cuerno
soy volatín de arracada.
Todo al revés me sucede,80
jamás alcanzo una blanca
y pruebo, mudando hitos,
si mi fortuna se cansa.
BERNARDO: Traernos una intención
juntos y una voluntad85
a la Corte de Aragón
de muy estrecha amistad
señales y prueba son.
Don Lope, aunque pobre estoy,
hidalga palabra os doy90
de tener siempre ofrecida
a vuestra amistad mi vida,
un nuevo don Lope soy.
Que al mundo vuelvan deseo
Pílades y Orestes. Creo95
que en Pitias ni que en Damón,
Alejandro en Efestión,
en Hércules ni en Teseo
no cupo amistad igual.
Cástor y Pólux partieron100
el cielo y vida inmortal.
Lo mismo que ellos hicieron
haremos en bien o en mal.
LOPE: Daisme honrados pensamientos;
vuestro don Lope se nombra,105
y crecerán mis intentos
si los ampara la sombra
de vuestros merecimientos.
Si hacemos dos almas una,
no temo desdicha alguna;110
vuestro Amiclas soy y os sigo,
que sois César, y conmigo
llevaré vuestra ventura.
BERNARDO: ¿Cuándo pensáis de hablar
al Rey?115
LOPE: Eso he deseado
luego, si me dan lugar.
BERNARDO: Yo he menester un crïado.
LOPE: Yo otro quisiera hallar.
BERNARDO: Siempre suelen acudir
a este patio de palacio120
los que pretenden servir.
Busquémoslos.
LOPE: No habrá espacio
porque el Rey querrá salir
a este corredor a dar
audiencia.125
ROBERTO: Estos dos pelones
sirvientes van a buscar.
LÁZARO: Y parecen novatones;
yo me quiero acomodar.
Porque un hidalgo de aldea,
viendo esta corte, se admira,130
gasta largo y se pasea,
y, abierta la boca, mira
y no hay cosa que no crea.
Mas si en amorosa lucha
entra el pobre galanao,135
a cualquier mujer que escucha,
siendo sota o bacalao,
la tiene por reina o trucha.
Que ciego de enamorado
suele gastar sin sentillo140
y sólo medra el crïado
que le fue su lacaíllo
y en al amor le ha guïado.
Pierde los bríos primeros
y se vuelve como vino.145
ROBERTO: Si se vuelve sin dineros
no volverá como vino.
LÁZARO: Vuelve como vino, …en cueros.
ROBERTO: Si necesidad tenéis,
mis señores, de crïados,150
los dos que delante veis
son bien nacidos y honrados
BERNARDO: Así nos lo parecéis.
LOPE: ¿Sois de la corte?
LÁZARO: En su mar
servir de piloto puedo155
al que empieza a navegar;
no hay mentira, no hay enredo
que no sepa penetrar.
Bellacas hay, que si os huelen
como moscateles uvas,160
con los engaños que suelen,
no habrá barbero ni bubas
que tanto os rapen y pelen.
Aquí de cualquier mozuela
por aya una vieja va,165
que sin género de muela
la sangre murmullará
como bruja o sanguijuela.
Aquí una tuerta o gafa,
toda pescuezo y barriga,170
[nada sino una piltrafa],
si hay necio que algo le diga,
también como otra le estafa.
Ni hallarás quien quiera bien
aunque por dar te desuelles.175
Niñas de Matusalén
más arrugadas que fuelles
quieren que ferias les den.
Y así en nosotros hoy viene
una antorcha y un lucero180
que os guíe.
BERNARDO: Buen humor tiene.
Sírveme.
LÁZARO: Veré primero
cuál de los dos me conviene.
¿Cómo os llamáis?
BERNARDO: Don Bernardo
de Cabrera.185
LÁZARO: ¿Y Vos?
LOPE: Don Lope
de Luna.
LÁZARO: Escojo. ¿Qué aguardo?
(¡Oh, plegue a Dios que no tope Aparte
el peor! Éste es gallardo.
y Cabrera no me suena
bien [que] mejor es la Luna190
que quizá se verá llena
de riqueza y de fortuna
y será mi dicha buena.)
Don Lope ha de ser mi amo.
LOPE: ¿Cómo te llamas?195
LÁZARO: Me llamo
Lázaro, porque en las ferias
desdichas vendo y lacerias,
y así mi nombre [encaramo].
Soy desdichado y sospecho
que con vos harán mudanzas200
mis desdichas.
ROBERTO: Satisfecho
os dejaré de fïanzas.
LÁZARO: Haga el amo buen provecho.
Salen el Rey, el Conde de Ribagorza y acompañamiento
CONDE: El corredor despejen: ¡Plaza, plaza!
Que Su Majestad sale a dar audiencia.205
¡Plaza!
LOPE: Buena ocasión. Pienso informarle
de los grandes servicios de mi padre,
pidiéndole me ocupe en algún cargo
donde pueda servir.
BERNARDO: Lo mismo pienso.
CONDE: Vuestra Real Majestad imita en esto210
al gran Trajano, que en lugares públicos
audiencia daba.
REY: Importa algunas veces;
que se ganan así todos los ánimos,
quiérenle bien al Rey y los vasallos
hablarle pueden sin dificultades.215
CONDE: Los que a Su Majestad hablar quisieren,
vénganse acercando.
Arrímase un bufete y sale un gobernador
LOPE: (Quieran los cielos Aparte
que llegue en ocasión. Otro ha llegado
primero.)
GOBERNADOR: Aunque las cosas importantes,
tanto como éstas, a tratar me envía220
la corona, requieren que en audiencia
particular se traten. No he querido,
supuesto que las traigo reducidas
a sólo un punto y nadie las escucha.
REY: Habéis hecho muy bien; que ya deseo225
ver aquesa unión.
GOBERNADOR: Se han reducido
los reinos de Aragón y de Valencia
a aquesta condición.
REY: Dificultosa
sospecho que será. Di.
GOBERNADOR: Que despidas
algunos que te sirven en palacio230
y los gentileshombres de tu cámara,
excepto el Conde.
REY: ¿Cuál?
GOBERNADOR: De Ribagorza.
Piensan que aquéstos te han aconsejado,
o temen, que podrán aconsejarte
en perjuicio del reino.235
REY: [Mal piensan].
y se temen neciamente; mas quiero
darles gusto.
GOBERNADOR: Grande merced les haces,
las justicias vendrán a tratar de eso.
CONDE: Otro llegue.
Sale un secretario a dar un papel al Rey
LOPE: (¡Ocasión! Favor y ayuda, Aparte
¿hay más azares? Cada vez me hurtan240
la bendición.)
SECRETARIO: Leonora ha respondido.
Aunque Tu Majestad esté en audiencia,
no puede reportar el alboroto,
y te traigo el papel.
REY: (¡Quieran los cielos Aparte
que responda a mis ruegos más afable!)245
LOPE: (Yo llego, pues aquél se ha retirado.) Aparte
CONDE: No lleguéis, porque el Rey está leyendo.
Lee el Rey la carta
REY: “Porque corresponder no puedo al gusto
que pretendes, sin daño de mi honra,
suplico a tu grandeza, humildemente,250
que no conquiste cosas imposibles,
obligándome ya con sus papeles
a serle descortés no respondiendo”.
Deja de leer
¡Oh, qué extraño rigor! ¡Desdén tirano!
CONDE: Llegar podéis agora.255
LOPE: (¡Quiera el cielo Aparte
que escuche con benévolos oídos
mis relaciones!) Oh, señor invicto,
si Vuestra Majestad tiene noticia.
–que sí tendrá– de don Martín de Luna,
el que a la sacra majestad, que el cielo260
agora tiene, de su excelso padre,
en palacio sirvió en diversos cargos…
REY: (¿Hay tal rigor? ¿Habrá pena tan dura, Aparte
combatida del mar? ¡Oh, cruel leona!
No acabo de creer tantos desdenes.)265
LOPE: …Gentilhombre de Cámara, al principio,
fue de Su Majestad, y Mayordomo
de la casa después, y en la conquista
de Cerdeña sirvió como se sabe…
Lee el Rey
REY: (“Que no conquiste cosas imposibles”. Aparte270
¡Qué así se escriba a un Rey que adora tanto!)
LOPE: …Allí arriesgó su vida muchas veces,
hasta que su valor, industria y fuerzas
las islas sujetó, y por no cansarte
no refiero servicios de su padre…275
Lee el Rey
REY: (“Obligándome ya con sus papeles Aparte
a serle descortés, no respondiendo “.
¡Insufrible desdén! ¡Crueldad no vista!)
LOPE: …Como murió Su Majestad, mi padre,
que don Martín de Luna fue, estuvo280
retirado, y no rico, hasta su muerte.
yo, como le imito en los deseos
de servir a su Rey, vengo a servirte
en la paz y en la guerra, como debo.
Y así a Tu Majestad cesárea pido285
humildemente que me ocupe en algo
en que manifestar mi pecho hidalgo.
REY: (Siendo sentencia de mi muerte, quiero Aparte
mirar este papel, –¡Oh, cruel Leonora!–
Yo he estado divertido y no he escuchado290
lo que éste me ha dicho; encubrir quiero
esta poca atención; que es gran defecto
en el rey y en el juez.) Bien está, dadme
un memorial después.
LÁZARO: ¡Por Dios, yo tengo
amo dichoso! ¿Memorial le pide?295
Digo que tengo buen olfato de amos.
ROBERTO: Llegará el mío y verse ha lo que pasa.
BERNARDO: Yo soy un catalán, que deseoso
de que Tu Majestad servirle mande
en alguna ocasión, aquí he venido.300
Mi nombre es don Bernardo de Cabrera,
hijo de Sancho de Cabrera. Pienso
que ya Tu Majestad tiene noticia
de los muchos servicios que mi padre
al Rey, que en gloria esté, hizo. Está viejo305
y pobre en Barcelona; yo deseo
proseguir sus intentos –¡Favor cielo!–
y suplico a Tu Majestad nos honre
en servirse de mí si le parece
que mi intención y sangre lo merece.310
REY: ¿Hijo sois de don Sancho de Cabrera?
BERNARDO: Sí, Sacra Majestad.
REY: ¿Tiene más hijos?
BERNARDO: No, señor.
REY: ¿Está viejo?
BERNARDO: Viejo y pobre.
REY: Grande gusto me habéis hecho en veniros
a Aragón. Abrazadme, don Bernardo,315
porque soy inclinado a catalanes
y a vuestro padre mucho.
BERNARDO: Besar deja
tus reales pies.
REY: Desde hoy en mi servicio
os quedaréis, y a tiempo habéis venido
que quiero recibir nuevos crïados,320
y en serlo vos, haréisme gran lisonja.
BERNARDO: ¡Viva Tu Majestad muy largos años!
REY: Conde.
CONDE: ¿Señor?
REY: Desde hoy es don Bernardo
de mi cámara.
CONDE: ¿Ayuda?
REY: Gentilhombre;
que es don Bernardo de Cabrera, hijo325
de Sancho de Cabrera, el valeroso.
BERNARDO: Tu vasallo menor.
ROBERTO: Romadizadas
tuviste las narices cuando oliste
los amos por detrás y por delante.
Yo sí que soy famoso perdiguero.330
Mira las honras.
LÁZARO: ¡Voto a Dios, que rabio!
Algún villano, pícaro o judío
es esotro, pues de él caso no hace.
LOPE: (No sé cómo quejarme de mi suerte. Aparte
¿Son los servicios de mi padre menos?335
¿No soy tan noble como don Bernardo?
¡Qué dé yo memorial y llave al otro!
El la merece bien, Dios se la ha dado,
¡paciencia, pues nací tan desdichado!)
Sale un soldado
SOLDADO: Desde Cerdeña vengo a dar aviso340
a Vuestra Majestad, del alboroto
que algunos sardos han movido en ella,
y rebelados contra la corona
toman las armas, sin que los leales
lo puedan defender, que fugitivos345
con el gobernador, que ésta te escribe,
esperan gente ya, que es necesario
conquistarla otra vez.
REY: ¿Los rebelados
tienen las fuerzas?
SOLDADO: Sí, señor.
REY: ¿Y Jaime
de Aragón?350
SOLDADO: No ha podido resistirlos.
Son pocos los leales.
REY: Nueva guerra
a Cerdeña he de hacer. ¡Ah, don Bernardo!
BERNARDO: ¿Señor?
REY: ¿Fuiste soldado en algún tiempo?
BERNARDO: De mi padre lo fui, cuando Cerdeña
se rebeló.355
REY: Otra vez se ha rebelado.
Conde.
CONDE: ¿Señor?
REY: Tomad aqueste pliego
y veremos después en mi consejo
lo que importa hacer. Vos, don Bernardo,
para aquesta jornada preveníos.
LOPE: Buenos fueran aquí los brazos míos.360
ROBERTO: Capitán me has de ver en esta guerra.
Mucho mi amo vale en esta corte.
Mercedes te he de hacer. Mi muchillero
serás o mi tambor.
LÁZARO: Yo desespero.
CONDE: ¡Plaza!365
REY: ¿Quién viene?
SECRETARIO: La Infanta.
Salen la Infanta VIOLANTE y DOROTEA, dama vieja, trayendo la falda a la Infanta, y LEONORA
Mi señora pasar quiere
a su cuarto.
REY: (¿Quién no muere Aparte
contemplando gloria tanta?
¡Ay, Leonora! ¡Ay, dueño mío!
Juntos mi fe y tu rigor370
van convirtiendo mi amor
en un loco desvarío).
VIOLANTE: ¿Ha dado Tu Majestad
audiencia?
REY: Sí, y un papel
más amargo y más crüel375
que la muerte y la verdad
me dieron con ella.
LEONORA: (Pienso Aparte
que es el mío).
VIOLANTE: Di, ¿qué ha sido?
REY: Que fuerte se ha resistido
a mi fe y amor inmenso.380
VIOLANTE: ¿Quién?
REY: La que [yo] más quería,
y está a mis ojos quitando
en la noche, el sueño blando
y alegre luz en el día.
Quien es monte, quien es peña385
a las olas de mi llanto.
(No es bien declararme tanto). Aparte
Digo, Infanta, que Cerdeña
se rebeló.
VIOLANTE: No es razón
que a Tu Majestad lastime390
de esta suerte, antes anime
la corona de Aragón
a que restaurarla quiera.
REY: Tengo un nuevo aragonés
para esta empresa.395
VIOLANTE: ¿Quién es?
REY: Don Bernardo de Cabrera,
hijo mayor de don Sancho
de Cabrera, cuyo pecho,
sirviendo a mi padre ha hecho
que herede el reino más ancho.400
Besad la mano a la Infanta,
don Bernardo.
BERNARDO: De mi esfera
saldré, si de esta manera
Tu Majestad me levanta.
Quedará desvanecido405
mi entendimiento, celada
la voz, la lengua turbada
y el ingenio divertido.
Apenas pedir sabré
a Vuestra Alteza, la mano.410
REY: Es galán y cortesano.
BERNARDO: Ya en tu corte lo seré,
porque palacios de reyes
políticos hombres hacen,
y en ellos dicen que nacen415
la discreción y las leyes.
A servirte vengo, y creo
que he de saber agradarte,
aunque traigo de mi parte
sólo el ánimo y deseo.420
Mi señor y mi Rey eres,
muéstrate en mandarme franco;
el ánimo traigo en blanco,
pinta en él lo que quisieres.
REY: Quiero, viendo su valor,425
que en mi cámara se quede
gentilhombre.
VIOLANTE: (Serlo puede Aparte
de la cámara de Amor,
y traer colgada en la cinta
llave de mil voluntades).430
BERNARDO: (¿En qué angélicas deidades Aparte
tal hermosura se pinta?
Ni el alba cuando en las flores
perlas de sus ojos llueven
que las saludan y beben435
los pajarillos cantores;
ni los pavones lucidos
cuando en la cola y espaldas,
de zafiros y esmeraldas,
muestran cien ojos dormidos;440
ni el mar, cuando no se enoja
con el viento, y blando suena,
y la orilla entre la arena
ámbar y perlas arroja;
ni el cinamomo, ni el cedro445
gozan beldad semejante
a la que tiene Violante,
hermano del Rey don Pedro).
LEONORA: (Buen talle de caballero, Aparte
discreto es, como gallardo.450
Holgaré que don Bernardo
me festeje en el terrero.
Que si el Rey me tiene amor
sus intentos cesarán
viendo servirme un galán455
que le está bien a mi honor;
mas la Infanta ha puesto en él
los ojos con atención.
Si le siento inclinación,
diciéndola males de él,460
podré refrenarla).
DOROTEA: (Creo Aparte
que éste es don Lope de Luna.
¿Si es él? Sí, sin duda alguna,
o ya con mi edad no veo.
Su padre aquí me sirvió465
siendo de la Reina dama,
y así la sangre me llama
después que en Huesca me vio.
A quererle bien, Amor,
tu fuerza a mi edad se atreve,470
perdí el oro, peino nieve,
respéteme tu rigor).
SECRETARIO: Las justicias quieren verte.
REY: Verélas de buena gana.
¿Viene Vuestra Alteza, hermana?475
VIOLANTE: Sí, señor.
BERNARDO: (Mil rayos vierte Aparte
de gloria y de resplandor
por los ojos. Deteneos,
pensamientos y deseos,
que es locura y no es amor).480
Vase el Rey y lleva de la mano a su hermana
LOPE: (Como el que ciego nació, Aparte
y vivió en sueño profundo,
y se espantó en ver el mundo
cuando sus ojos abrió;
como el que en medio del mar485
entre tormentas airadas,
islas halló no pensadas
de riquezas singular;
como el que en sus horizontes
tras temeroso diluvio490
mira un arco verde y rubio
como columnas de montes,
así me he quedado yo
entre mi corta ventura
contemplando en la hermosura495
que el cielo a la Infanta dio
sueño, diluvio, mar. Pena
es mi desdicha, y la Infanta
arco que su luz levanta
y la tempestad serena.500
Quien vio su hermoso valor
no se llame desdichado
si no es que haberla mirado
es la desdicha mayor).
Vase don LOPE
ROBERTO: Lázaro.505
LÁZARO: Diga.
ROBERTO: Prometo
de haceros mucha merced
aquí en palacio. Volved
por acá, porque en efeto
fuisteis, cuando escudero,
amigo y no soy ingrato.510
LÁZARO: ¿Qué es agora el mentecato?
ROBERTO: Bueno, a fe de caballero.
Vase ROBERTO
LÁZARO: Después que a un poste arrimado
diez días, con hambre estaba
diciendo al que me miraba:515
“¿Ha menester un crïado?”;
después que no quedó calle,
poste, esquina, puerta o puesto
en quien cédulas no he puesto
alquilando aqueste talle,520
hallo por amo a una Luna
que a este mísero crïado
señales de agua ha mostrado,
pero de vino ninguna.
Vase LÁZARO. Sale don LOPE con un memorial
LOPE: Fortuna, aunque des asiento525
a Cabrera sobre ti,
no ha de haber envidia en mí
ni en él desvanecimiento.
Levántele en hora buena,
que consuelo es de mi pena530
aunque sus pasos no sigo;
que la dicha del amigo
dicha es propia y no es ajena.
BERNARDO: Don Lope, amigo, mitad
del alma de aqueste pecho,535
a don Bernardo abrazad
porque le haga provecho
aquesta prosperidad.
Abrázanse
LOPE: Y porque junto con vos
en amistad y en abrazos540
tendremos honra los dos,
vos del Rey, yo de esos brazos.
BERNARDO: La suya no os niegue Dios,
porque las honras que nacen
del mundo y su monarquía,545
los mismos efectos hacen
que el agua en hidropesía:
hinchan y no satisfacen.
Llave dorada y bastón
me ha dado el Rey. Gran merced,550
pero de tal condición
que me ha causado más sed.
LOPE: Pequeñas mercedes son.
Más merecéis alcanzar
y así no os hartan.555
BERNARDO: Ya veo
que aquésa me ha de sobrar.
Pero el humano deseo
no se sabe contentar.
Viendo al Rey con vos injusto,
me acontece lo que al gusto560
que en mitad de su placer
una muerte suele ver
porque nada le dé gusto.
Una ceremonia usaban
cuando papas elegían,565
que unas estopas quemaban
ante el electo y decían:
“Así las honras acaban”.
Lo mismo es, si se advierte,
que en honrarme el Rey se extrema;570
mas viéndoos de esa suerte
débil estopa me quema
y yo contemplo una muerte.
Señala la llave
¿Qué hombre bárbaro, qué rudo
de los que en la Scitia están,575
alegre mirarse pudo
el medio cuerpo galán
y el otro medio desnudo?
¿Qué importa, pues, me decid,
que una sacra majestad580
galas me haya dado a mí
si siendo vos mi mitad
os deja desnudo así?
LOPE: Cuando dos en el verano
suben a un árbol ufano,585
el que de más fuerzas es
sube primero y después
al otro le da la mano.
Un árbol es la privanza
que en su abril suele ofrecer590
fruto y flores de esperanza
y a veces suele caer
el que las flores alcanza.
Si el favor un árbol es
y a mí de subir me priva595
mi desdicha, como ves,
trepa bien y sube arriba
porque la mano me des.
Verte levantado espero
en las alas de tu dicha,600
y aunque yo seguirte quiero
el peso de mi desdicha
me hace no ser ligera.
Salen al balcón VIOLANTE y LEONORA y paséanse don LOPE Y don BERNARDO
LEONORA: ¿Es posible que Su Alteza
a don Bernardo se inclina?605
VIOLANTE: No me hizo a mí divina
la madre naturaleza.
LEONORA: Dióte más obligación
de inclinarte bien.
VIOLANTE: Confieso
que dices bien, y por eso610
resisto mi inclinación.
Deseamos ser amadas
las mujeres, y este amor
con aquél tiene valor
a quien somos inclinadas.615
Sé que es valiente y amor
tiene en mí tal calidad
que en esta desigualdad
conoceré mi valor.
LEONORA: Dígame cómo, Tu Alteza.620
VIOLANTE: Cuando me amare mi igual
querrá mi sangre real
por conservar su nobleza;
mas cuando mis desiguales
me amaren, podré entender625
que se han dejado vencer
de mis partes personales.
LEONORA: (Vanos consejos la doy; Aparte
afición le tengo en vano,
ganado me ha por la mano630
la Infanta).
VIOLANTE: Viéndole estoy;
mire el que me satisface.
LEONORA: (Veré el que mi alma desea). Aparte
VIOLANTE: Con qué buen aire pasea,
qué buenas acciones hace;635
su talle es proporcionado,
y aunque galán, es robusto.
LEONORA: (Digo que tengo mal gusto Aparte
porque a mí no me ha agradado).
Que se te parece bien640
ya llega a ser desvarío.
Digo que no tiene brío
y es algo necio también.
A apostar me atreveré
que danza mal.645
VIOLANTE: Yo me atrevo
a que es un Aquiles nuevo
en la guerra.
LEONORA: No lo sé;
pero él me parece mal.
VIOLANTE: A mí bien, no de manera
que por esposo le quiera;650
que aunque es noble es desigual.
Téngole alguna afición.
LEONORA: Querrás que le dé a entender
que deseamos saber
las damas su inclinación.655
Porque con este color
sabré si te está inclinado.
VIOLANTE: Agudísima has estado.
LEONORA: Hace discretos Amor.
VIOLANTE: Díselo; mas disfrazado660
porque es de mi amor ajeno
y el amor que tengo es bueno
como el que el Rey le ha cobrado.
LEONORA: ¿De eso me adviertes? Ya veo
qué he de hablar, tu honor seguro.665
VIOLANTE: No tampoco tan oscuro
que no entienda mi deseo.
Vanse. Salen el Rey y don RAMÓN, dándole un memorial
LOPE: Aqueste memorial tengo ya escrito
para dárselo al Rey.
BERNARDO: El viene y solo;
buena ocasión para informarle tienes.670
Porque no se divierta en otras cosas
y el memorial no lea, me retiro.
Aquí fuera te aguardo.
Vase don BERNARDO
LOPE: Saldré luego.
REY: Yo veré el memorial.
RAMÓN: Mil años reines.
Vase don RAMÓN
LOPE: Poderoso señor, humildemente675
pido a Tu Majestad pase los ojos
por este memorial.
REY: De buena gana.
Lee el REY
“Don Ramón de Moncada ha suplicado
algunas veces, que merced le haga
Tu Real Majestad de compañía,680
y no ha habido lugar; agora pide
esta misma merced para Cerdeña”.
LOPE: (Ya abrió mi memorial, ¡Ah, si me hiciese Aparte
gentilhombre de cámara, sería
dichoso, por seguir a don Bernardo).685
REY: Éste dice: “Don Lope de…”
Sale el Secretario
SECRETARIO: Leonora,
por este corredor viene ahora sola.
Sal al encuentro.
REY: Bien has avisado.
Sale LEONORA y hace que va a caer
LEONORA: (Azar es para mí, si al Rey encuentro).
¡Torcióseme el chapín!690
REY: Milagro ha sido
si el cielo con la tierra se ha juntado,
o es que no puede sustentar el peso
del valor infinito de su cuerpo
o porque le tocasen vuestras manos.
Levántala el REY y cáesele el memorial
Quise abrazaros como enamorado.695
LEONORA: Porque Tu Majestad me levantase
me detuvo, sin duda, mi fortuna.
Tu Majestad se quede.
REY: Es imposible.
LEONORA: Ya volveréme aquí.
REY: Voy a mi cuarto.
LEONORA: Pasaré yo después.700
REY: Serviros tengo.
LEONORA: Suplico a Vuestra Majestad se quede.
REY: Espero de vencer.
LEONORA: Porfiar no quiero.
Vanse y salen don BERNARDO y ROBERTO
BERNARDO: Mira si al patio descendió don Lope
y avísale que estoy aquí esperando.
ROBERTO: Voyle a buscar. (Mas, ¿qué es éste? Aparte705
“Señor, don Lope de Luna…”, [eso] dice,
“que es [el] hijo de don Martín de Luna…”.
Aqueste memorial se le ha caído
a don Lope, sin duda. Ya no importa
y arrojado está. Aquí dar pienso a Lázaro710
un mal rato con él, porque de envidia
se muere porque sirvo a don Bernardo).
Vase ROBERTO
BERNARDO: Al Rey dejó Leonora y se ha tornado.
Ya viene adonde estoy. ¿Si quiere hablarme?
Sale LEONORA
LEONORA: (Con industria, del Rey pude librarme). Aparte715
Algunas damas, que son
a quien galanes pasean,
ya, don Bernardo, desean
saber vuestra inclinación.
Como el Rey os ha mostrado720
tanto amor, y así [os] levanta,
a las damas de la Infanta
dais un curioso cuidado.
y así aguardándoos están
a que inclinado os mostréis,725
porque a todas parecéis
muy cortesano galán.
Si ya vuestros pensamientos
no son sino de matar
peces que viven el mar,730
aves que rompen los vientos,
fieras que al valle descienden,
toros que el coso deshacen,
caballos que al Bétis pacen
y sardos que al Rey ofenden…735
BERNARDO: Las acciones aprendidas
que tú inclinación les llamas,
al servicio de las damas
tengo siempre dirigidas.
LEONORA: No sé qué respuesta dar,740
porque muestra esa razón
la común inclinación
mas no la particular.
Como las cosas crïadas
hizo diferentes Dios,745
no es posible que esté dos
en un mismo caso amadas.
De que vengo a colegir
que una por fuerza ha de ser
la que so obligue a querer750
tu inclinación.
BERNARDO: ¿Quién sufrir
desdén de damas celosas
puede sin causa divina?
Que esto sufre quien se inclina
a empresas dificultosas.755
LEONORA: ¿En tu misma voluntad
actos libres no has tenido?
BERNARDO: No es querer, en ser querido
está la dificultad.
LEONORA: No pretendas ser amado760
y amar podrás a cualquiera.
BERNARDO: ¿Ya podré de esa manera
decir a quien me he inclinado?
LEONORA: (Yo soy quien cubrir no sabe Aparte
la turbación y alegría.765
Si soy yo, ¡por vida mía!,
que he de ser esquiva y grave.
Que esta condición tenemos
las mujeres. Deseamos
que no quieran y mostramos770
disgusto si lo sabemos).
Dime quién es.
BERNARDO: La que espanta
con envidia las más bellas,
el sol de quien son estrellas
las otras damas, la Infanta.775
LEONORA: Como vuela el deseo
a quien su bien imagina,
adversa estrella os inclina
a imposibles.
BERNARDO: Ya lo veo.
LEONORA: Temor es que no merece780
respuesta.
BERNARDO: Ni la pretende.
LEONORA: Es ofensa.
BERNARDO: ¿A quién ofende
ser amado?
LEONORA: Al que aborrece.
BERNARDO: ¿Cómo? ¿Qué ocasión le he dado?
LEONORA: Como mal le has parecido.785
BERNARDO: Quiero ser aborrecido
de ella más que de otra amado.
LEONORA: ¿No es consuelo del amante
saber que entendido vive?
BERNARDO: Sí.790
LEONORA: Pues un papel escribe.
BERNARDO: ¿Para quién?
LEONORA: Para Violante.
BERNARDO: ¿Y es cierto?
LEONORA: Se lo daré.
BERNARDO: ¿Qué dirá?
LEONORA: Que no le ofenda
tu amor.795
BERNARDO: ¿Qué importa?
LEONORA: Que entienda
tu inclinación.
BERNARDO: No osaré.
LEONORA: Bien puedes. La escribanía
dejó el Secretario aquí.
BERNARDO: (Si corre, Fortuna, así, Aparte
mataráme el alegría.800
Ven próspera poco a poco,
que un gusto no pretendido
sin ocasión ha venido.
Tornar suele a un hombre loco).
Escribe
LEONORA: (Con industria se han domado Aparte805
reinos que libres se vieron,
remos el agua rompieron,
hombres el aire han volado,
muchas aves han hablado,
frenos se han puesto a la fiera,810
prisión al ave ligera
y silencio a la mujer;
y con la industria he de hacer
que don Bernardo me quiera).
BERNARDO: Ya escribí; mas no querría.815
LEONORA: ¿Qué temes?
BERNARDO: El darla enojos.
LEONORA: No darás.
BERNARDO: Ponga en mis ojos
esos pies vueseñoría.
Tan obligado le estoy
que no le sabré pagar.820
LEONORA: Ella viene.
BERNARDO: Doy lugar.
LEONORA: Ven después.
BERNARDO: Tu esclavo soy.
Vase don BERNARDO y sale la INFANTA
VIOLANTE: Dime qué ha sucedido.
LEONORA: Una grande novedad.
Necio y desdichado ha sido;825
que puso su voluntad
donde será aborrecido.
Dice que soy la que adora,
que este nombre de Leonora
es león que le ha vencido,830
que a Zaragoza ha venido
por mí, que se abrasa y llora.
Sus ternezas me han dejado
enfadada.
VIOLANTE: A mí envidiosa.835
LEONORA: Aqueste papel me ha dado.
VIOLANTE: Digo que no soy hermosa
pues a mí no se ha inclinado.
Dale LEONORA el papel a VIOLANTE
¿Qué dice en él?
LEONORA: No le vi,
y como le recibí840
sin gusto, jamás le viera.
VIOLANTE: ¡Oh, qué alegre le leyera
si me escribiera a mí!
Léelo
“Tu belleza encarecida
que a guerra de amor me llama845
contemplé, y hallé la fama
de la verdad excedida.
Si una alma dejé ofrecida
al altar de tu afición,
tres diera, a ser Gerïón,850
que en templo de tanta fe
pequeña víctima fue
un alma y un corazón”.
Préstame tú, mi Leonor,
tu donaire, tu hermosura,855
tu buen talle, tu color
o préstame tu ventura
para que me tenga amor.
Cortesano y comedido
es, Leonora, este papel860
que con envidia he leído.
Reliquias hiciera de él
si para mí hubiera sido.
LEONORA: No des a tu amor licencia;
tu libertad libre manda.865
VIOLANTE: El rayo con su violencia
no hiere la cosa blanda
que no tiene resistencia.
Si resisto con valor
el rayo, amor en mí lidia870
y por mostrar más vigor
tocado en hierba de envidia
me tira su flecha Amor.
LEONORA: ¿Luego ya tu inclinación
ha parado en afición?875
VIOLANTE: Sí, pero afición decente.
LEONORA: ¿Pues, cómo tan de repente?
VIOLANTE: Por esa misma razón.
¿Nunca viste en días serenos,
en el octubre o en el mayo,880
los aires de nubes llenos?
¿De repente viste un rayo
[matar antes de dar truenos]?
Rayo es amor y en un día
suele matar.885
LEONORA: No imagines
que está libre el alma mía.
VIOLANTE: Manda que abran los jardines,
que tengo melancolía.
Sale don BERNARDO
BERNARDO: (Ya me hallo arrepentido Aparte
del papel, que aunque da aliento890
la Fortuna al atrevido,
hay algún atrevimiento
que es necio y descomedido.
¡Oh, si nunca lo escribiera!
¡Oh, mal haya mi osadía!895
Sola está aquí. Si me viera
cuánto enojo mostraría.
Voyme).
Hace que se va don BERNARDO
VIOLANTE: Don Bernardo, espera.
BERNARDO: (Con poco enojo me llama, Aparte
quizá no le ha recibido.900
¡Oh, cómo teme quien ama!)
VIOLANTE: Un papel tuyo he leído.
BERNARDO: Forzóme a darle una dama.
VIOLANTE: Parece que te has turbado.
BERNARDO: Un vivo objeto extremado905
suele turbar el sentido,
¿cuáles ojos han podido
resistir al sol dorado?
La oriental especiería
al olfato agudo altera;910
la noche cándida y fría
al vivo trato modera
la miel que la Iberia cría.
Estraga el gusto, el oído
ensordece la corriente915
del Nilo, siempre crecido;
cualquiera objeto excelente
turba y divierte el sentido.
¿Qué mucho que tu hermosura,
vivo objeto de mis ojos,920
turbe una humilde criatura?
Témplale Amor los enojos,
perdonará mi locura.
VIOLANTE: ¿Quién te ha animado y movido
a escribir este papel?925
BERNARDO: Amor y Leonora han sido
la causa, y yo muestro en él
la inclinación que he tenido.
VIOLANTE: ¿Cómo dices tu pasión
a mujer que te aborrece?930
BERNARDO: Es fuerza de inclinación;
que no siempre amor merece
esperanza o galardón.
Atento a las damas vi
de palacio, y me incliné.935
Al principio resistí,
venció Amor, tuve más fe
y ese papel escribí.
VIOLANTE: (¡Ah, venturosa Leonora!) Aparte
Considera, que es razón940
que pongas, Bernardo, agora
en otra tu inclinación.
BERNARDO: ¿Cómo es posible, señora?
Cuando la elección nos rige,
tiene lugar la razón945
que una deja y otra elige;
pero nuestra inclinación
tarde o nunca se corrige.
VIOLANTE: Árbol de tiernas raíces
se endereza a cualquier parte.950
Sobre las tiernas cervices
pone los yugos el arte.
Si están frescos los matices,
fácilmente una pintura
se borra. La enfermedad955
vil al principio se cura.
Tierna está tu voluntad,
ponerla en otra procura.
Quiere amor correspondencia,
y pues que tú no la esperas,960
falta será de prudencia
que en otra parte no quieras.
Da a tu inclinación licencia.
No la enfrene el respeto
que te puede dar amor.965
Tu humildad o tu temor
elige el mejor sujeto.
BERNARDO: Yo elijo como discreto.
VIOLANTE: Otra vez decirte quiero
que elijas otra aunque sea970
mejor.
BERNARDO: ¿Cuándo dio el febrero
verde y rosada librea
al almendro placentero?
¿Cuándo mayo nos descubre
alfombras de varias flores975
que rompe y desteje octubre,
aromáticos olores
el árabe fénix cubre?
¿Cuándo el sol que borda el raso
del cielo resplandeciente980
en la sombra del ocaso
ven la luna del oriente
movió el encendido paso,
que tengan más hermosura,
más valor y luz más pura,985
y efecto más celestial
que la causa de mi mal
y el dueño de mi locura?
VIOLANTE: ¡Basta! (Que estima a Leonor Aparte
más que a mí. Bien me ha entendido;990
mas le tiene mucho amor).
¡Necio, ingrato y no advertido!
Luz, hermosura y valor
puso el cielo en otras damas,
y pues te aborrece y amas,995
toma tu loco papel;
que no hace caso de él
la que sol y cielo llamas.
Rásgale
BERNARDO Señora, espera, perdona
este necio atrevimiento.1000
Si Tu Alteza se apasiona,
muerto soy.
VIOLANTE: ¡Lástima siento
que no soy tigre o leona!
BERNARDO: Perdona, si me atreví;
que por darte gusto a ti1005
a otra mujer querré bien.
Dime a quién.
VIOLANTE: ¿Qué diga a quién?
¿Agora estamos ahí?
A nobles atrevimientos
de Fortuna sus favores,1010
no desmayen tus intentos,
los edificios mayores
hieren los rayos violentos.
Al monte más empinado
su nido el águila pone,1015
amor de fuego es crïado
y águila que al sol se opone
busque lo más encumbrado.
BERNARDO: Rayo y águila fue el mío,
y así hieres, bien es nombres,1020
dama a quién.
VIOLANTE: ¡Qué desvarío!
¡Qué necios que son los hombres!
De su ignorancia me río.
BERNARDO: Y a mí tu rigor me espanta.
VIOLANTE: Los pensamientos levanta,1025
sirve, festeja, pasea
en el terrero, aunque sea…
BERNARDO: ¿A quién, señora?
VIOLANTE: A la Infanta.
BERNARDO: ¿A cuál?
VIOLANTE: ¿Qué otra Infanta ha habido?
(O éste es muy necio, o está Aparte1030
de industria desentendido).
Leonora te lo dirá.
Díselo, que no he podido.
Vase la Infanta VIOLANTE y sale LEONORA
BERNARDO: Dime ya, Leonora, ¿a quién
quiere con rigor que espanta1035
que yo sirva y quiera bien?
LEONORA: A mí.
BERNARDO: Pues, ¿dejo a la Infanta?
LEONORA: Así me llaman también.
BERNARDO: ¿Cómo la Infanta te llamas?
LEONORA: Como tenemos las damas1040
nombres cuando nos burlamos,
y con ellos nos quedamos
en las veras. Al fin amas
a quien por otro se muere,
y te ha mostrado aspereza1045
y así olvidarse requiere.
BERNARDO: ¿Qu&eaccute; a hombre quiere bien Su Alteza?
LEONORA: Si no miento, que a él le quiere.
…………..[..ece]
BERNARDO: Y más…………[..é]1050
vueseñoría merece.
(¡Paciencia, Amor, pues que sé Aparte
que la Infanta me aborrece!)
Vanse. Salen don LOPE y LÁZARO
LOPE: Pues, Lázaro.
LÁZARO: El mendigo decir puedes
y aun lo serás también, según los tiempos.1055
Mira tu memorial.
LOPE: ¿Quién te lo ha dado?
LÁZARO: Roberto, que arrimándose a buen árbol
del Rey ya reconozco. Todo el mundo
manda ya.
LOPE: Necio, hallólo en esta sala
mi sobrada desdicha. El Rey, sin duda,1060
lo arrojó; que merced no quiere hacerme.
Rómpelo y sale don BERNARDO
BERNARDO: ¡Oh, don Lope, mitad del alma mía!
Partir me manda el Rey agora.
LOPE: ¿Dónde?
BERNARDO: Con la gente que vino del socorro
de Navarra. Mi próspera fortuna1065
me trujo en ocasión que el reino tiene
de quien fïarse con aquestos bandos
que ha habido en Aragón. Me dio esta empresa
y me pienso esforzar a conseguirla.
LOPE: Los pasos, don Bernardo, seguir quiero1070
de tu fortuna próspera.
BERNARDO: No llames
próspero a un hombre que a la Infanta adora
y es de ella aborrecido.
LOPE: Mi desdicha
a amarla me inclinó; mira, Bernardo,
¿qué premio, qué valor tendrá en su vida1075
el hombre más infeliz de este suelo?
BERNARDO: Si vencedores a Aragón tornamos,
Fortuna ayudará.
LOPE: ¡Ánimo, vamos!

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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