LA INDUSTRIA Y LA SUERTE
Juan Ruiz de Alarcón
Texto basado en la edición príncipe de LA INDUSTRIA Y LA SUERTE en PARTE PRIMERA DE LAS COMEDIAS DE DON JUAN RUIZ DE ALARCÓN (Madrid; Juan González, 1628). Fue preparado por Vern Williamsen y luego pasado a su forma electrónica en 1998.
Personas que hablan en ella:
- Don JUAN de Luna, galán
- ARNESTO, galán
- Don NUÑO, galán
- Don BELTRÁN, viejo grave
- JIMENO, criado de don Juan
- SANCHO, criado de Arnesto
- AGÜERO, vejete, escudero
- Doña BLANCA, dama
- SOL, dama
- CELIA, criada de Sol
- JULIO
- CRIADOS
JORNADA PRIMERA
Salen don JUAN y JIMENO, a un lado; y al otro, ARNESTO y SANCHO
JIMENO: ¡Que este mercader impida
tu amoroso pensamiento!
SANCHO: ¡Que quiera estorbar tu intento
este desnudo! ¡Por vida!…
JUAN: ¿Qué he de hacer? Tener paciencia.5
Esté de mi parte Amor;
que yo tendré en mi favor,
aunque pobre, la sentencia,
ARNESTO: Agora que a Blanca aguardo,
Sancho, no es buena ocasión,10
Y por mi reputación
Me detengo acobardo;
Que ésta es la Lonja, y recelo
lo que en Sevilla perdiera
de crédito, si riñera15
con ese pobre mozuelo.
Salga mí adorada fiera
de la iglesia; que pretendo
acompañarla, y entiendo
que también don Juan la espera;20
que en el suceso veré
lo que puedo hacer en esto.
JIMENO: ¡Ah!, ¡qué a quien se llama Arnesto,
El cielo riquezas dé!
Pero siempre lo verán.25
Señor, si quieres ser rico,
en Justino o Federico
trueca el nombre de don Juan;
que la fortuna crüel
siempre al noble aborreció.30
Mas al fin, ¿te prometió
Agüero dar el papel?
JUAN: Sí, Jimeno.
JIMENO: ¿Y qué le diste?
JUAN: Dos doblones que tenía.
JIMENO: ¿Recibiólos?35
JUAN: No quería.
JIMENO: Mas, en efecto ¿venciste?
JUAN: Sí.
JIMENO: Ya sale Blanca hermosa.
JUAN: Con su padre. ¡Ah triste suerte!
SANCHO: Ya sale.
JIMENO: ¿No has de atreverte?
JUAN: La pobreza es tan medrosa,40
que aun para la cortesía
falta el ánimo.
Salen doña BLANCA, con manto, BELTRÁN y AGÜERO
BELTRÁN: Señor,
¿dónde vais?
ARNESTO: Este favor
me habéis de hacer.
BELTRÁN: A fe mía,
que me enoje.45
JIMENO: Llega agora,
mientras porfían los dos.
Habla don JUAN por un lado a doña BLANCA a excusas de los demás
JUAN: Dos años ha que por vos
vivo sin alma, señora.
BLANCA: Dos años ha que lo sé.
JUAN: Pues con que vos lo sepáis,50
hermoso dueño, le dais
bastante premio a mí fe.
ARNESTO: (¡Ah celos!) Aparte
BELTRÁN: Pues no os queréis
a mi petición quedar,
Blanca os lo ha de suplicar.55
BLANCA: Yo os suplico que os quedéis.
ARNESTO: Yo os obedezco; mas presto
si puedo. Os habrá pesado
de que yo me haya quedado.
BLANCA: No os entiendo.60
BELTRÁN: Adiós, Arnesto.
ARNESTO: Señor don Beltrán, adiós.
Vanse doña BLANCA, don BELTRÁN y AGÜERO
JIMENO: Blanca te volvió a mirar.
ARNESTO: A solas tengo que hablar
cierto negocio con vos.
JUAN: Aquí estoy.65
ARNESTO: Venid conmigo.
Vanse los dos
SANCHO: (Esto es hecho. A reñir van. Aparte
Bien haré, si a don Beltrán
Este suceso le digo.)
Vase
JIMENO: Ellos van desafïados.
Sus deudos quiero avisar;70
que impedir, y no ayudar,
toca a los buenos crïados.
Vase. Salen SOL y CELIA
CELIA: Toda te vas despeñando.
SOL: Ya lo sé.
CELIA: Enmienda tu error.
SOL: Más puede errando el amor75
que la razón acertando.
CELIA: ¿Tú no has visto su desdén,
y sabes que no te quiere
Don Juan?
SOL: Sí.
CELIA: ¿Sabes que muere
Por doña Blanca?80
SOL: También.
CELIA: Pues resuélvete, y porfía
a vencer tu propio daño
a fuerza del desengaño.
SOL: Eso fuera, Celia mía,
si como para juzgarlo85
hay ojos en la razón,
hubiera en el corazón
fuerzas para ejecutarlo.
Sale JIMENO
JIMENO: Tu padre ¿está en casa?
SOL: No.
JIMENO: ¿No está en casa?90
SOL: Esta mañana
a un negocio a Cantillana
partió.
JIMENO: Juráralo yo…
SOL: Detente.
JIMENO: Yo lo jurara,
porque si agua he menester,
una gota no ha de haber95
por un ojo de la cara.
SOL: Habla, Jimeno: ¿qué es esto?
JIMENO: Un negocio bien pesado.
Al campo, desafïado
va tu primo con Arnesto.100
SOL: ¿Qué dices? ¡Ay desdichada!
¿Mi primo don Juan?
JIMENO: Don Juan.
SOL:
¿Y sabes adónde van?
JIMENO: Hacia el campo de Tablada.105
Vase
SOL: Por Blanca riñen. ¡Ay triste!
¡Mal haya! Celia, ¿qué hare?
CELIA: ¿Qué has de hacer?
SOL: ¡Qué bien se ve
que nunca de amor supiste!
¿Podré, cuando pierdo el seso110
por don Juan, cuando se abrasa
el alma, aguardar en casa
el fin de aqueste suceso?
CELIA: Pues ¿qué quieres?
SOL: Pues está
mi padre ausente, querría115
irlo a ver.
CELIA: ¡Que desvaría,
Señores!
SOL: Pues, ¿qué? ¿Será
muy grande exceso?
CELIA: En tu estado,
¿puedes hacerlo mayor?
SOL: Tan ciego estado de amor120
no mira razón de estado.
CELIA: Oye…
SOL: No me persüadas.
CELIA: La opinión quieres perder.
SOL: ¿Quién nos ha de conocer
cubiertas y disfrazadas?125
Vanse. Salen don JUAN y ARNESTO
JUAN: Pedís una sinrazón,
siendo notorio que he sido
primero en la pretensión.
ARNESTO: Ni guarda razón Cupido,
ni a mí me falta razón.130
si sois primero en amor,
yo soy primero en favor.
JUAN: Pues básteos, Arnesto, el sello,
sin que queráis ser por ello
privilegiado amador.135
Pues yo, que primero fui
en amar a Blanca bella,
amarla no os impedí,
no me impidáis el querella
vos, por más dichoso, a mí.140
ARNESTO: Amar o no amar, depende
de la voluntad del uno;
y aquél que comprar pretende,
no tiene derecho alguno
hasta que quiera el que vende.145
Y así, aunque di mi querella
yo después a Blanca bella,
con justa causa os impido,
pues haberme ella querido
me ha dado derecho en ella.150
JUAN: Pues si de ella sois amado,
¿Por qué os receláis de mí?
¿Teméis veros derribado?
Al que subir no impedí
¿contrastaré levantado?155
Pues estáis favorecido,
gozad, con verme perdido,
el colmo de ese favor;
que la gloria al vencedor
¿quién la da sino el vencido?160
Dejad que en mi tema esté,
porque el mal que me lastima
al bien vuestro aumento dé;
que la salud más se estima
cuando un enfermo se ve.165
y si estáis airado y fiero
porque yo por Blanca muero,
¿qué venganza más mortal
que ver que me quiere mal,
y a vos bien, la que yo quiero?170
No me pidáis demasías.
ARNESTO: Yo, aunque me lloréis desdén
en amorosas porfías,
don Juan, nunca estuve bien
con esas filosofías.175
Y así es mi resolución
que no queráis lo que quiero
con razón o sin razón.
JUAN: Aunque pese al mundo entero,
seguiré mi pretensión.180
ARNESTO: Mataréos.
JUAN: No haréis, no.
No temo bríos bastardos.
El noble nunca temió.
¿Pensáis que es deshacer fardos
matar hombres como yo?185
ARNESTO: ¡Ojalá que no tuviera
yo más que vos que perder,
y que un hombre pobre fuera,
que mí valor os hiciera
con esta espada entender!190
Y así, don Juan, no me asombro
de vos, ni animoso os nombro;
que en perderos, ¿qué perdéis,
supuesto que no tenéis
más que la capa en el hombro?195
Por esto no me conviene
mataros yo; que otro habrá
que por mí esa lengua enfrene;
que este privilegio da
el dinero a quien lo tiene.200
Quiere irse ARNESTO, detíénele don JUAN
JUAN: Aguardad; que es disparate
que yo este lance dilate.
Yo mismo mataros quiero,
ya que no tengo dinero
para que otro por mí os mate.205
Va a sacar la espada
ARNESTO: Tened, don Juan. Esperad.
JUAN: ¿Con qué intento me sacastes
al campo, de la ciudad?
con ser rico, ¿imaginastes
dar miedo a mí calidad?210
Sacad la espada.
ARNESTO: No fue
mas que de decíros esto
la intención con que os saqué.
JUAN: Vuestra obligación, Arnesto,
bien clara en eso se ve.215
Si fuérades caballero,
del duelo y del desafío
no ignorárades el fuero;
pero yo, que lo soy, quiero
Cumplir como debo el mío.220
Saca la espada
Sacad la espada.
Sale don BELTRÁN
BELTRÁN: ¿Qué es esto,
don Juan?
Arnesto, en viendo a don BELTRÁN, saca la espada
ARNESTO: Apartad.
BELTRÁN: Arnesto,
deteneos.
ARNESTO: Si no llegara
don Beltrán, yo castígara
vuestras arrogancias presto.225
BELTRÁN: Pues a tan buen tiempo vengo,
baste ya.
ARNESTO: Por vos me abstengo,
abrasado el corazón.
BELTRÁN: Ponéisme en obligación…
(Mas al que calla me atengo.) Aparte230
Pues ¿qué ha sido? Que quisiera
que mí venida luciera.
Dadme los dos las dos manos
¿Tan honrados ciudadanos
se arriesgan de esta manera?235
ARNESTO: Si don Juan promete hacer
lo que pido, en mi amistad
siempre el primero ha de ser.
JUAN: Yo no lo he de prometer.
ARNESTO: Pues, don Beltrán, perdonad.240
Vase
BELTRÁN: ¿Qué es esto, don Juan? ¿Qué es esto?
¿Sabes que estás de este modo
a todo este pueblo opuesto?
Y digo a este pueblo todo,
Pues todo lo manda Arnesto.245
JUAN: Sé que yo soy caballero,
y cuando el lugar entero
a Arnesto agradar intente,
es un hombre solamente
fabricado de dinero.250
¿Qué tengo que saber más?
BELTRÁN: Más tienes. Te certifico
que en la tierra donde estás,
es el linaje del rico
el que a todos deja atrás.255
No se opone a la riqueza,
si es pobre, aquí la nobleza;
que si he de decir verdad,
dineros son calidad…
Y la pobreza es vileza.260
Mira, no te desenfrenes
fïado en tu sangre noble;
porque él, si a contienda vienes,
más amigos tendrá el noble
que gotas de sangre tienes.265
En la corte son factores
aquellos grandes señores,
con razón, de la nobleza;
que como en ellos se empieza,
defiéndenla sus autores;270
mas como en este hemisferio
es el uso más valido
tratar y buscar dinero,
a todos es preferido
aquél que lo halla primero.275
Y así, mientras pobre fueres,
el ardiente orgullo doma,
y pues que tan cuerdo eres,
mientras en Roma estuvieras,
vive a la usanza de Roma.280
Perdóname, que aunque lejos
de culparme no estarás
que yo te dé estos consejos
sin pedirlos, ya sabrás
la licencia de los viejos.285
Vase
JUAN: ¡Qué apacible consejero,
para estar desesperado!
También está declarado
por el bando del dinero.
¡Ved qué esperanza tendré,290
después de esto que le he oído,
de que a mí por bien nacido
su hermosa hija me dé!
Sale JIMENO
JIMENO: Señor.
JUAN: Jimeno.
JIMENO: ¿Qué ha habido?
JUAN: Habiendo tenido al lado295
un tan valiente crïado,
¿ué puede haber sucedido?
JIMENO: Si vi que sólo venía
contigo Arnesto, señor,
¿no afrentara tu valor300
si te hiciera compañía?
JUAN: Si tuviera prevención
en el campo mi enemigo,
¿fuera bien seguirme?
JIMENO: Digo
que seguirte era razón;305
mas viendo que si tenía
prevenida la emboscada
Arnesto, sola mi espada
corto socorro sería,
para avísallos busqué310
tus deudos; mas fue buscar
fuego en las olas del mar.
pues como ninguno hallé,
desde la ciudad aquí
he venido en solo un punto.315
En este rostro difunto
verás si volé o corrí.
Y aunque por campo y ciudad
atrás el viento he dejado,
como Santelmo he llegado320
después de la tempestad.
JUAN: Si yo menester lo hubiera,
tarde el socorro venía,
y a un pobre, nuevo sería
que a buen tiempo le viniera.325
Todo lo que aquí pasó
claro sin decirlo está,
Jimeno, pues sabes ya
quién es él y quien soy yo.
También sabes la ocasión,330
pues sabes que a Blanca bella,
como yo muero por ella,
él también tiene afición.
JIMENO: Pues ¿qué quiere el mercader?
JUAN: Cuanto quiera alcanzará,335
porque tanto poder da
en esta tierra en tener.
JIMENO: Y para impedir tu amor,
¿en qué funda su derecho?
JUAN: Dice que Blanca le ha hecho,340
pimero que a mí, favor.
JIMENO: ¡Blanca favor!
JUAN: No lo creo.
JIMENO: Pues bien lo puedes creer
él rico, y ella mujer…
Paréceme que lo veo.345
Salen SOL y CELIA, tapadas, y don NUÑO
NUÑO: Creyendo voy que a Tablada
me habéis sacado a reñir;
que bien os pueden servir
los ojos de ardiente espada.
Pero que habéis quebrantado350
el uso común advierto;
que primero me halléis muerto,
y después desafïado.
De prodigiosa os preciáis,
pues cuando sin vida estoy,355
como vivo hablando voy,
y como muerta calláis.
CELIA: Éste es don Juan.
SOL: (¡Gloria a Dios, Aparte
que sin peligro le vi!)
Señor don Nuño, hasta aquí360
pude valerme de vos.
Agora, por cortesía
os suplico que os quedéis.
NUÑO: ¿Posible es que me dejéis
sin mí y sin vos, gloria mía?365
¡Que aun el nombre no merezco
saber!
SOL: Si más porfiáis,
no merecéis y cansáis.
NUÑO: Por merecer obedezco.
JIMENO: Aquí viene bien mi ayuda;370
que somos dos y ellas dos.
NUÑO: (¿Qué me quieres, ciego dios? Aparte
A Don Juan buscan sin duda.
¿Qué tormenta es ésta, cielos,
y qué repentino ardor?375
Aún no hay centellas de amor,
¿y ya hay volcanes de celos?
¡Después que me has abrasado,
me mandas, fiera, quedar!
Seguiréte hasta cobrar380
El alma que me has quitado.)
Vase
CELIA: Volvernos a la ciudad
sin hablarle, es lo mejor;
que aunque es la causa su amor,
el efecto es liviandad.385
SOL: Es parecer acertado.
Cúbrete bien.
Echan a andar
JIMENO: ¡Vive Dios,
que van huyendo las dos!
JUAN: Con eso me han obligado
a sospechar y seguir.390
Síguelas
Aguardad, señora mía.
Decid, ¿para qué salía
al campo quien ha de huir?
¿No respondéis? Mas crecida
sospecha agora me dais;395
que por algo receláis
ser en la voz conocida.
Y al paso de ese recelo
en mí el deseo se enciende,
pues el muro que os defiende400
es un delicado velo.
Corred. Mas no lo corráis;
que ya por lo transparente
he visto cuán justamente
de avergonzada os tapáis.405
¡Vos sois mi prima! ¿Qué es esto?
Sol, ¡vos salís de esta suerte!
Descúbrese
SOL: A ver tu vida o tu muerte.
¿Qué has tenido con Arnesto?
JUAN: ¿Yo con Amesto?410
SOL: Enemigo,
pendencias por Blanca son.
Mira que de tu traición
te da el amor el castigo.
Mira bien que su hermosura
no iguala con mi firmeza,415
y no es mayor su belleza,
aunque es menor mi ventura.
Mira que te quiero más
que tú a Blanca. Ver te obligue
que huyes de quien te sigue,420
y tras de quien huye vas.
JUAN: Repórtate, vuelve en ti;
que estoy confuso y corrido
de ver que hayas excedido
de tu obligación así.425
¿Tú, doña Sol, ¡caso feo!
de esta suerte sales fuera?
Por Dios, que no lo creyera.
y lo dudo aunque lo veo.
¡Tú, doncella principal!,430
has de rogar, aunque mueras,
a un hombre! ¡Ah!, ¡si bien supieras
Cuánto pareció más mal
Dido ofreciendo al Troyano
las glorias de tu belleza,435
que pagando su flaqueza,
muerta con su propia mano!
SOL: Si yo, falso, comenzara
rogándote con mi amor,
fuera bien que tu rigor440
mí liviandad acusara.
Mas si por haber tratado
los dos nuestro casamiento,
justamente el pensamiento
toda el alma te ha entregado;445
viendo burlar mi esperanza,
esto que he hecho, traidor,
no es solicitar tu amor,
sino culpar tu mudanza.
Y así no es razón que arguyas450
de livianas mis porfías,
ni que finjas culpas mías
para disculpar las tuyas.
JUAN: Sol, en injustas razones
estriba tu sentimiento455
y en un vano fundamento
la obligación que me pones.
Tú no te has certificado
a qué salí con Arnesto,
ni tienes más razón de esto460
que la que tú has sospechado.
Pues mi obligación, bien sabes
que no de ser menor;
que palabras en amor
son las prendas menos graves.465
Tratámonos de casar.
Tratamos, yo lo confieso;
si me quisiste por eso,
la suerte debes culpar;
pues tu divina belleza470
prohíbe a mí voluntad,
por ser nuestra calidad
igual con nuestra pobreza.
SOL: Cuando empezaste a tratarlo,
¿cómo en eso no míraste?475
JUAN: Sí miré; mas no ignoraste
que entonces, para intentarlo,
toda la esperanza mía
etuvo sólo fundada
en la herencia que la armada480
de las Indias me traía.
Hízola un furioso viento
tesoro inútil del mar
con que fue fuerza mudar,
si no el amor, el intento.485
Que nuestros deudos han sido
de este parecer de suerte,
que aun el hablarte y el verte
estorbarme han pretendido.
Así que, a no poder más,490
mudo intento. Si pudieres
haz lo mismo; que si quieres,
mujer eres, y podrás.
Vanse don JUAN y JIMENO
SOL: Ruego al cielo, pues permite,
crüel, tu injusto rigor,495
o que me quite el amor,
o que la vida me quite.
Vanse doña SOL y CELIA. Sale AGÜERO, con un papel cerrado
AGÜERO: El rizado mozalbito
casco-alegre y pie-liviano
no advierte que hay escribano500
que huele a legua un delito,
y jueces tan enteros,
que por esta liviandad
me traerán por la ciudad,
hecho un arzobispo, en cueros.505
Pues luego, ¡Blanca codicia
del amor el dulce trato!
No vive con más recato
una beata novicia.
¡Que don Juan me ponga en esto!510
¡Vive Dios, que estoy tentado!
Mas mi palabra le he dado.
En obligación me he puesto.
Dios me libre; que esta moza,
según es dura y crüel,515
temo que de este papel
me fabrique la coroza.
Sale doña BLANCA
BLANCA: Agüero
AGÜERO: Señora mía.
BLANCA: ¿Qué hay de nuevo?
AGÜERO: Esa belleza
qu admira naturaleza520
por más nueva cada día.
¡Ay Blanca!, que la ciudad
toda alabaros procura.
El mancebo la hermosura,
el viejo la honestidad.525
¡Ay!, que sé que tierno y firme
alguno en vuestra afición…
BLANCA: Basta ya de adulación.
¿Tenéis algo que pedirme?
AGÜERO: No; que daros, sí, por Dios,530
porque a vos, señora mía,
¿quién os ve, que no querría
darse todo entero a vos?
Bien parece que no oís
los suspiros y las quejas535
que estas paredes y rejas
despiertan mientras dormís.
Por Dios, que estoy ya cansado
de mil buenos que a mí vienen
a decirme el mal que tienen,540
de vuestros ojos causado.
Quizá piensan que su amor
he de deciros. ¡Mal año!
Que de vuestro pecho extraño
no saben, cual yo, el rigor.545
Que si no fuera por eso,
fundara en vuestra belleza
de renta mayor riqueza
que dicen que tuvo Creso.
Que aun hoy a mí se llegaba…550
BLANCA: Sacadme de ese aposento
Un libro.
AGÜERO: (¿Qué pensamiento– Aparte
cuando al de amor la guiaba–
al mejor tiempo me impide?)
BLANCA: ¿No vais?555
AGÜERO: ¿Qué libro os agrada?
BLANCA: Dadme a Fray Luis de Granada.
AGÜERO: (Bien con mi intento se mide.) Aparte
Vase
BLANCA: Él tiene alguna embajada,
según sospecho, que darme
y es ley de mi honor mostrarme560
tan esquiva y recatada,
aunque la curiosidad
con fuerza me solicita.
Sale AGÜERO metiando el papel en el libro
AGÜERO: (El que la ocasión me quita, Aparte
me la ha de dar en verdad.565
El billete pondré aquí;
que aunque el libro es santo y bueno,
en vaso de oro el veneno
se suele esconder así.)
¿Es éste, señora?570
Dale el libro
BLANCA: Él es.
No leyendo, mucho aciertas.
AGÜERO: Tres tienes, y en las cubiertas
los conozco todos tres.
(A solas quiero dejalla Aparte
que pierda el miedo al honor;575
que con los solos amor
hace más bien su batalla.)
Vase y doña BLANCA empieza a leer
BLANCA: “Capítulo…” Al fin Agüero
se fue sin decirme nada.
Él temió verme enojada.580
Cobarde es para tercero.
Un curioso pensamiento
altera mi corazón,
o centellas de amor son
las inquietudes que siento.585
Porque ¿dónde hay fortaleza
para poder resistir
dos años de combatir
con amor y con firmeza?
Abre el libro y halla el papel
Pero ¿qué es esto? ¡Papel590
sin sobrescrito y cerrado!
Ya entiendo. El libro me ha dado
Agüero, y lo puso en él,
y por eso me dejó
a solas, según advierto.595
Como cazador experto,
puso el lazo y se escondió.
¿Si es de don Juan? Pierdo el seso
Por verlo; mas no quisiera
que Agüero de mí entendiera600
tan no acostumbrado exceso.
Cerrado viene. ¿Qué haré?
Mas pues sola me ha dejado,
con la traza que he pensado,
disimularlo podré605
Abre el papel
Que cerrando otro papel
de la forma que éste viene,
pues sobrescrito no tiene,
podré engañarle con él,
rompiéndolo, sin abrirlo,610
En su presencia. Esto es hecho.
Lee la firma
“Don Juan de Luna.” Del pecho
sale el alma a recebirlo.
Lee
“Si fue contingente el veros,
fuerza fue, Blanca, el amaros,615
sin remedio el olvidaros,
imposible el mereceros.
Entre combates tan fieros
nunca la desconfïanza
en mi amor hizo mudanza;620
y en pocas veces se ve
que no enflaquezca la fe
donde falta la esperanza.
Pero yo, que sólo atiendo
a amar, y no a merecer,625
Blanca, en pudiéndoos querer,
alcanzo lo que pretendo.
Y así, aunque vivo muriendo,
nunca os pediré la vida
ni que estéis agradecida;630
mas sólo que permitáis,
pues que vos misma obligáis
aquereros, ser querida.
Don Juan de Luna.” ¡Qué leo!
¿Son versos, amor, o son635
flechas para el corazón
y rayos para el deseo?
a responder soy forzada;
que amante y correspondida
es necedad conocida640
el morir de recatada.
De Agüero no hay que fïar
los secretos de mi honor;
que tiene poco valor
para saberlos callar.645
Pero buena traza es ésta.
el mismo viejo he de hacer
que se la dé, sin saber
que se la da, la respuesta.
Escribe y habla lo que sigue
“A tan hidalga porfía650
fuera crueldad la esquiveza.
Agradezco tu firmeza,
justa ocasión de la mía.
Al balcón de mediodía
a medianoche te espero,655
donde hablarte a solas quiero;
que en las cosas de opinión
lvianos testigos son
Un papel y un escudero.”
Mi amor se determinó.660
cerrarélo de manera
que este papel no difiera
del que don Juan me envió;
que así no ha de conocello
el viejo; y si por mi daño665
don Juan no entiende el engaño,
no vengo a arriesgar en ello
Más que un pliego de papel.
Mientras ha dicho esto, ha cerrado el papel como estaba el de don JUAN
Pues sólo mi padre vio
mi letra, y no he puesto yo670
razón conocida en él.
Agüero.
Asómase AGÜERO a la puerta
AGÜERO: Señora.
BLANCA: Entrad.
AGÜERO: (El diablo me hizo alcahuete. Aparte
Muéstrale su billete
BLANCA: ¿Pusistes este billete
vos aquí? Decid verdad.675
AGÜERO: Yo lo puse.
BLANCA: ¿Para qué?
Acabad. ¿En qué dudáis?
AGÜERO: Para que vos lo leáis;
que enojaros recelé;
Y porque palabra di,680
obligado y condolido
de don Juan de Luna, ha sido
forzoso dárosle así.
BLANCA: No habéis tenido razón
en lo que intentado habéis,685
pues con sólo eso ponéis
mi opinión en opinión.
Y si no mirara yo,
villano, lo que perdiera
con sólo que se supiera690
que nadie a tal se atrevió,
llevárades, os prometo,
tantos palos, que otro día
a una vil esclava mía
no perdierais el respeto.695
Pasar sin castigo puede,
por el primero, este error;
mas porque de él en mi honor
ningún escrúpulo quede
Dale el papel
volved a don Juan cerrado700
su billete; que con eso
su locura y vuestro exceso
viene a quedar remediado.
AGÜERO: Haré lo que me mandáis.
(El vil oficio maldigo Aparte705
y a quien más lo usare.)
BLANCA: Digo
que a don Juan se le volváis.
AGÜERO: Lo que una vez me dijistes,
¿cuándo a mí se me olvidó?
BLANCA: Mirad que he de saber yo710
Si en su mano se la distes.
AGÜERO: Darle. El papel le pondré,
Señora, en sus propias manos.
(¡Ay, doblones soberanos, Aparte
qué poco tiempo os gocé!)715
Vase. Sale don NUÑO
BLANCA: Hermano.
NUÑO: Blanca querida,
por remedio vengo a ti.
BLANCA: ¿De qué, don Nuño?
NUÑO: ¡Ay de mí!
No menos que de la vida.
BLANCA: Pues habla.720
NUÑO: Aunque es mi intención
a tu estado desigual,
ser mi peligro mortal
da justa dispensación.
Yo estoy, para que concluya
y sepas mi triste estado,725
Blanca mía, enamorado.
BLANCA: ¿De quién?
NUÑO: De una amiga tuya.
Sol, de mi mal causa bella,
salió al campo de Tablada;
y aunque la vi disfrazada,730
seguíla hasta conocella.
Basta decir que la vi
para haber dicho que muero,
y el remedio no lo espero,
si no me viene de ti.735
Procura estrechar con ella
la amistad, hermana mía,
porque con tu tercería
venga mi amor a vencella.
BLANCA: Mirar por tu vida es justo.740
NUÑO: De que irás a visitarla
mañana quiero avisarla.
BLANCA: Disponlo, hermano, a tu gusto.
NUÑO: Advierte que con don Juan
de Luna trata de amor,745
según sospecho.
BLANCA: (¡Ah traidor!) Aparte
¿Quién?
NUÑO: Doña Sol de Guzmán.
BLANCA: ¿No son primos?
NUÑO: Deudos son,
pero no son tan cercanos,
que para darse las manos750
aguarden dispensaci6n.
BLANCA: (Muerta soy.) Aparte
NUÑO: Digo que adviertas
que trata con él amores.
Porque de hacerle favores,
como puedas, la diviertas.755
Vase
BLANCA: ¡Hola, Agüero! Ya se ha ido,
ya mi papel le habrá dado.
¡Que pueda haberme engañado
el que tan constante ha sido!
¡Que el amor en persuadirme760
toda su fuerza pusiese,
y en la otra mano tuviese
la causa de arrepentirme!
¿Qué he de hacer, ya declarada,
si ve el papel? ¿Qué he de hacer765
sino morir o vencer,
celosa y enamorada?
Vase. Salen ARNESTO y SANCHO, de noche
ARNESTO: No se atrevió el escudero
a llevarle un papel.
SANCHO: ¿No?
Si Agüero no se atrevió,770
téngolo por mal agüero.
ARNESTO: Dice que es tan virtüosa,
tan honesta y recatada,
que la devoción le agrada
solamente.775
SANCHO: ¡Extraña cosa!
ARNESTO: Tanto más loco me veo.
Blanca con la resistencia
don Juan con la competencia
encienden más mi deseo,
y a quitar inconvenientes780
me resuelvo.
SANCHO: Bien harás.
ARNESTO: Pues oye. Tú buscarás,
Sancho, dos o tres valientes
de estos que pagados dan
muertes y heridas; que quiero785
hacer sin riesgo al dinero
homicída de don Juan.
SANCHO: Eso es fácil. La memoria
quiero recorrer señor.
(¿Por dónde puedo mejor Aparte790
dar triste fin a mí historia?
Que él es rico, y su pecado,
él no, yo lo he de pagar,
pues la soga ha de quebrar
siempre por lo más delgado.795
Diréle que sí, y fingiendo
inconvenientes, el daño
dilataré; que el engaño
más seguro es concediendo.)
¡Gloria a Dios, que me he acordado!800
un hombre llamarte quiero,
que es de Madrid, y el primero
por lo valiente y callado.
ARNESTO: Eso es lo que he menester.
¿Y cómo se llama?805
SANCHO: Cid,
por mal nombre.
ARNESTO: ¿Y de Madrid?
SANCHO: ¿Pues de dónde puede ser,
sino del lugar felice
en que el rey de España nace
quien no diga lo que hace,810
y quien haga lo que dice?
ARNESTO: Búscalo luego.
SANCHO: De mí
puedes fïar.
ARNESTO: Muera, ingrata,
el que de celos me mata.
Quizá me querrás así.815
SANCHO: Sí; que no son pedernales
sus entrañas, y ya creo
que te quiere.
ARNESTO: ¡Ay Dios!, que veo
contra mí muchas señales;
que mañana, dice Agüero,820
que a doña Sol de Guzmán,
la parienta de don Juan,
va a visitar la que quiero.
mira si es bien de temer
esta liga.825
SANCHO: No, señor,
que don Juan a tu valor,
¿qué competencia ha de hacer?
Si con poder la regalas,
si con galas la festejas,
¿correrá don Juan parejas,830
aunque amor le dé sus alas?
ARNESTO: Bien dices. Quiero servilla
públicamente.
SANCHO: Eso sí.
ARNESTO: Mi amor será desde aquí
la fábula de Sevilla,835
quizá la publicidad
engendrará amor en ella.
SANCHO: O al menos vendrá a vencella,
si no amor, la vanidad.
ARNESTO: Pues avisa a don Julián840
por la mañana, al gallardo
don Francisco, a don Bernardo
y a don Pedro de Luján.
No quede al fin caballero
que conozcas por mi amigo,845
Sancho, que no hagas testigo
de que enamorado muero;
y que para festejar
a la que adoro, quisiera
que a caballo y de carrera850
todos me fuesen a honrar
mañana.
SANCHO: Déjame hacer,
y descuida; que si alcanza
don Juan alguna esperanza,
mañana la ha de perder.855
ARNESTO: Aderécenme el overo
con rizos, cintas y galas;
que sus pies han de ser alas
con que vuele al bien que espero.
Oye. ¿Es reloj?860
SANCHO: Sí, señor.
ARNESTO: Cuenta.
SANCHO: Dos.
Sale doña BLANCA, a una ventana
BLANCA: (Entre las glorias Aparte
de tus mayores victorias
puedes poner esta, Amor.
Gente veo. Mi invención
sin duda entendió don Juan.865
Él y Jimeno serán;
que son dos.
SANCHO: Las doce son.
ARNESTO: Quedo, Sancho.
SANCHO: ¡Vive Dios,
que hay en el balcón de Blanca
un bulto con toca blanca!870
BLANCA: (Él llega.) Aparte
SANCHO: (Mujer sois vos.) Aparte
ARNESTO: Quiero hablar…
SANCHO: Muda, señor,
la voz; que por dicha es
su padre el bulto que ves,
y lo blanco el tocador.875
Y es cosa que ha sucedido
requebrar a la mujer
un amante, y responder
con una bala el marido.
ARNESTO: ¿Es Blanca?880
BLANCA: ¿Quién es?
ARNESTO: Señora,
a tal hora, ¿qué dudáis?
¿A quién, sino a mí, aguardáis
en ese balcón?
BLANCA: (Agora Aparte
estoy ya cierta que es él,
y que mi papel leyó;885
que en esto señas me dio
de lo que dice el papel.)
¿Es don Juan?
ARNESTO: No me obliguéis,
con preguntarlo, a pensar
que a otro podéis aguardar.890
(¡Ah enemiga!) Aparte
SANCHO: (¿Esas tenéis?) Aparte
BLANCA: Yo os respondí agradecida,
don Juan, a vuestro cuidado;
pero ya de haberlo estado
me hallaréis arrepentida,895
porque he sabido después
que a doña Sol, vuestra prima,
estimáis, y ella os estima;
y si acaso el interés
de mi dote os ha obligado900
a fingir aquí afición
teniendo allá el corazón,
engañáis muy engañado;
que si para mi marido
sois pequeño todo vos,905
¿ué será si entre las dos
estáis, don Juan, dividido?
ARNESTO: Hermoso dueño, escuchad.
SANCHO: (Mátala a celos.) Aparte
Salen don JUAN y JIMENO
JIMENO: Dos son
Y están hablando al balcón.910
BLANCA: ¡Que viene gente! Callad.
JUAN: (¡Vois sois, Blanca, la crüel, Aparte
la esquiva, la recatada,
la que me volvéis airada
sin leerlo mi papel!915
JIMENO: (¡La santica! ¡Fuego en ti!) Aparte
JUAN: ¡Si es Arnesto, vive Dios!
Pues estamos dos a dos,
que hemos de acabar aquí
el desafío. Esta vez920
propone a Blanca el amor
por premio del vencedor,
siendo ella misma el jüez.
JIMENO: Si están solos, verás presto
la calle desocupada.925
pero tener emboscada
es sin duda, si es Arnesto.
JUAN: ¿Ya temes?
JIMENO: No me acobardo;
que prevenir no es temer.
Déjame reconocer930
primero el campo.
Vase
JUAN: Aquí aguardo.
SANCHO: El uno se va, y sin duda
el otro que se ha quedado,
pues guarda el puesto, ha envïado
a llamar gente en su ayuda.935
ARNESTO: Bien dices.
SANCHO: Y es de inferir
que quien tan cerca se ha puesto
viéndonos en este puesto,
tiene gana de reñir.
ARNESTO: ¿Si es don Juan?940
SANCHO: Sin duda alguna,
y Troya ha de ser aquí.
ARNESTO: Oye, pues me tiene a mí
Blanca por don Juan de Luna,
para desacreditarle
con ella, Sancho, lleguemos,945
y las espadas saquemos
para echallo de la calle;
y en sacándola don Juan,
huyamos.
SANCHO: De buena gana;
que es la industria soberana.950
Sacan las espadas
BLANCA: ¡Triste de mí! A reñir van.
ARNESTO: Sancho, callando ha de ser,
para no ser conocidos
de él ni de Blanca.
Embisten a don JUAN, y él saca la espada, y se acuchillan
La ventaja os pudo hacer;955
mas presto la de mi espada
arrepentir os hará.
Vuelve JIMENO
JIMENO: El diablo anda suelto.
BLANCA: Ya
está la cuestión trabada.
Éntranse huyendo ARNESTP y SANCHO, y tras ellos don JUAN
Mas ¡cielos! ¿Qué es esto? ¡Dos960
huyen de uno! ¿Has olvidado
la sangre que has heredado,
Don Juan?
JIMENO: Pues huyen, por Dios,
que no he llegado muy tarde.
A ellos.965
BLANCA: Huyendo van.
¡Ah, quién te viera, don Juan,
antes muerto que cobarde!
Vanse
