La confusión de Hungría — Jornada I

LA CONFUSIÓN DE HUNGRÍA

Antonio Mira de Amescua

Texto basado en la edición príncipe de LA CONFUSIÓN DE HUNGRÍA en PARTE TREINTA Y CINCO, COMEDIAS NUEVAS ESCRITAS POR LOS MEJORES INGENIOS DE ESPAÑA (Madrid: Bedmar, 1671). Fue editado por Vern G. Williamsen en el curso de sus investigaciones en 1975, preparado en su forma electrónica en 1986, y en su forma actual en 1996.


Personas que hablan en ella:

  • TREBACIO, rey de Tracia
  • REY de Hungría
  • BERTILO, conde
  • RICARDO, su criado
  • FLORISEO, duque, hermano de Leonora
  • LISARTE, marqués
  • AUSONIO, príncipe
  • LICIO, criado de Ausonio
  • FENISA, infanta, hermana del Rey de Hungría
  • LEONORA, dama, prima del, hermana del duque Floriseo
  • Un MERCADER
  • Un PAJE
  • Un VIEJO
  • Tres MOZOS de Caballos

JORNADA PRIMERA


Salen el Conde BERTILO, RICARDO su criado, y AUSONIO, Príncipe, con un retrato en las manos
BERTILO: No es bien que del gozo huyas
por un retrato que apenas
puede remediar las tuyas
ni las facciones ajenas
has de sacar por las suyas;5
que retratada una dama
ni la aborrece ni la ama
el sabio, libre de amor;
mas lo atribuye al pintor
que quiso extender su fama,10
porque siempre la pintura
le da más vivas colores
que tiene en sí la figura,
porque quieren los pintores
mostrar allí la hermosura,15
y es de damas común trato;
porque si beldad y ornato
al suyo no sobre puja
[el] pintor que las dibuja,
nunca advierte en el retrato,20
desmintiendo imperfecciones
por no descubrir las suyas,
a lo cual dan mil razones
semejantes a las tuyas
cuando alabas tus pasiones.25
Y así puedes entender
que esa diosa, esa mujer
que a tu parecer es diosa,
es mujer no tan hermosa
como es a tu parecer.30
AUSONIO: No con tus razones muevo
mi pecho, noble y bizarro,
pues a decirte me atrevo
que aunque su dorado carro
baje a los infiernos Febo35
haciendo que a todo el orbe
su luz necesaria estorbe,
convirtiéndola en tinieblas,
y aunque el aire con las nieblas
que el cuarto elemento sobre,40
la luz sola, de esta dama
que arde en mi pecho de cera
levantará tan gran llama
que olvide la luz primera
su resplandor y su fama.45
Y si no, permite Apolo
poner de esta estrella sólo
su retrato allá en el cielo,
que ella dirá luz al suelo
y él la dará al alto [polo].50
Mas, porque no se te antoje
que cual Ícaro voy alto
a hacer que el cielo se enoje,
no quiero dar tan gran salto
porque no caiga y me arroje.55
Pero, dime, ¿no es muy llano
que no puede el ser humano
trasladar mayor belleza
que da la Naturaleza
con su rica y franca mano?60
Si es efecto la hermosura
que Naturaleza causa,
sin ser escasa ni dura,
¿cómo, di, si en esta causa
tendrá efecto la pintura?65
Luego, el retrato es igual
a su mismo original,
y esa beldad que en sí tiene
del propio dueño, le viene
como cosa accidental.70
Mas, cuando en esta divisa
su hermosura no volara
por el mundo todo aprisa,
solamente lo adornara
por ser su nombre Fenisa.75
Que con el Fénix de Arabia
[…………….. -abia]
por ser en Arabia solo
y lo consagran a Apolo
la deidad más justa y sabia.80
Y así la Fenisa mía
no reconoce segundo
en todo el reino de Hungría.
BERTILO: Poco has dicho. En todo el mundo
no se vio su gallardía.85
¡Por mi fe, qué firme estás!
AUSONIO: Tan en su punto lo estoy
que si quiero estarlo más,
dos pasos pasados doy
como quien vuelve hacia atrás.90
BERTILO: Supuesto que tú la quieras
y que es justo que así mueras,
¿qué remedio has de tener?
AUSONIO: Pedirla al rey por mujer.
BERTILO: ¡Por Dios! ¿Que quieres de veras?95
AUSONIO: Y tan de veras que luego
quiero que a Hungría te partas
a dar a mi mal sosiego,
y al rey, su hermano, mis cartas
en que lo dicho le ruego.100
Sólo pretendo que en esto
estés, Bertilo, dispuesto
que será grande servicio.
BERTILO: A tu alteza estoy propicio.
AUSONIO: Pues, a escribir voy.105
BERTILO: Ve presto.
Vase AUSONIO y quédanse BERTILO y RICARDO
El resto de su tormento
ha echado Amor de un envite,
pues siendo yo el instrumento
quiere que Ausonio me quite
el bien de mi pensamiento.110
La propia Fenisa adoro.
¡Mira cuán en balde lloro!
Pues vengo a ser de ella dueño
como quien es en un sueño
señor de ajeno tesoro.115
Entendí partirme a Hungría
para remediar mi pena,
y he de partir este día
para remediar la ajena
y acrecentar más la mía.120
No sé cómo agora vivo,
pues por un amor altivo
la escondí en pecho fïel
y habrá de quedarse en él
como aquél que entierran vivo.125
RICARDO: Pues, si tu pecho la amaba,
¿cómo aquí la despreciaba?
BERTILO: Y aun nació de ese desprecio
tenerla Ausonio en más precio
que hasta aquí su pecho estaba.130
Trae Amor su gracia bella
es cual moneda oportuna
a ver quién da más por ella
diciendo, ¿hay persona alguna
que quiera casar con ella?135
Que se llegó al lance rico,
todo el mundo certifico
pues por él anda el retrato;
mas yo por comprar barato
le pase precio aunque chico.140
Mas viendo que es celestial
y al traslado sobrepuja
el divino original,
crecido ha tanto la puja
que quedó atrás mi caudal.145
RICARDO: Que estás perdido aseguro
porque si no estás seguro
que el caudal al precio alcanza,
será tu verde esperanza
vestido de verde oscuro.150
BERTILO: Antes será verde y clara,
aunque mi caudal no alcance.
RICARDO: ¿Será que por ser tan cara
querrás buscar otro lance?
BERTILO: Ojalá otro tal hallara;155
pero, pues que yo no hallo
en mi estado otro vasallo
sabio como tú y discreto,
decirte quiero un secreto
con que me jures guardallo.160
RICARDO: Ya, Bertilo, de mí sabes
que la fe que tú mereces
guardaré en casos más graves;
pues por el aire los peces
y por el agua las aves165
primero andarán que yo
pueda decirte de no
en cosas de más momento
que es callar un pensamiento
que Amor a tu pecho dio.170
BERTILO: Como mi mal causa Amor,
y su mal es sin remedio,
es perpetuo su dolor
si no recibo por medio
ser al príncipe traidor.175
Si mi mal he de curar
el suyo se ha de aumentar;
si se cura el suyo, el mío
será tal que desconfío
de poderle remediar.180
¡Por mi fe, que es caso extraño!
¿Qué medio será más justo?
Venir a hacer un engaño
quitando a Ausonio su gusto,
ya remediaré mi daño.185
O, serle siervo leal
en padecer yo mi mal
porque no padezca el suyo.
RICARDO: Remedia, señor, el tuyo
que es causa más principal;190
porque en proseguir tu amor,
no eres traidor pues no quitas
haciendas, vidas ni honor.
Y si a traidores imitas,
no te llamarán traidor;195
que cada cual su fatiga
la remedia y la mitiga.
Y, pues el cielo lo quiere
a aquél que Dios se la diere,
San Pedro se la bendiga.200
Mas mira que a lo que intentas
has de advertir a los fines,
porque no es bien que consientas
que agora lo determines
y que después te arrepientas.205
BERTILO: No más, Ricardo, no más.
¡Qué buen consejo me das!
En mi remedio has estado;
pero atrás bien he mirado
y pienso no verme atrás.210
Que en este amoroso intento
seguro está el pensamiento
porque va por buen camino,
pues ni mal me determino
ni de mi mal me arrepiento.215
No tiene más que pedirme.
La voluntad es victoria
y Amor quedará más firme,
pues si alcanzo tanta gloria
¿cómo puedo arrepentirme?220
Ya sabes, quiere me parta
cuando él una carta escriba,
y en esto su mal no aparta
que todo mi engaño estriba
en la firma de su carta.225
Con ella [yo] pienso hacer
que venga a ser mi mujer
la que él por suya señala,
pues muchas veces se iguala
la industria con el poder.230
Cuando partamos de aquí
a donde Ausonio me envía,
te daré la carta a ti
y con ella irás a Hungría
para darla al rey por mí.235
Yo de Tracia me saldré
y entretanto me estaré
con mi padre Decio, el conde,
hasta ver si él responde
conforme mi intento y fe.240
Y en dándote la repuesta
agradable y no molesta
porque conoce la firma,
que será, Ricardo, aquésta
en que mi bien se confirma,245
te partirás a buscarme
por la posta para darme
cuenta de ello y testimonio
porque yo, en llegando Ausonio,
vaya allá para casarme;250
que ni él le [conocerá]
ni a mí tampoco me ha visto.
RICARDO: No más, señor. Bueno está;
que en tu pretensión asisto
y el príncipe sale acá.255
Salen AUSONIO con una carta y LICIO su criado
AUSONIO: Por señal y por ejemplo
del milagro que contemplo,
en esta carta encerrado
mi corazón bien guardado
colgaré, Amor, en tu templo.260
Porque el poder soberano
que muestras hoy sin igual
diga a voces que tu mano
al más enfermo de [tal]
ha vuelto más presto sano.265
Toma estas cartas y parte
para que pongas aparte
el mal que de Amor sostengo.
¡Por mi fe que envidia tengo
y quisiera acompañarte!270
BERTILO: No me ha admirado que [veas]
tú envidia en esta victoria
pues primero es justo creas
que he de gozar yo la gloria
que tanto, señor, deseas.275
Quiero decir que he de ver
la que ha de ser tu mujer
y tener mi alma por suya;
que como esta gloria es tuya
por mía la he de tener.280
AUSONIO: Satisfecho quedo así;
que tienes de negociar
como si fuera por ti.
BERTILO: Bien puedes imaginar
que voy a casarme a mí.285
Queda, Ausonio, descuidado,
porque yo voy encargado
de remediar esta pena,
no como si fuera ajena
mas de mi propio cuidado.290
Mas mira tú cuánto peno
porque alcances esta palma;
que a ser el cuidado ajeno,
nunca gozará mi alma
de un casamiento que ordeno.295
AUSONIO: De muy remiso me arguyo
si el ofrecer no concluyo,
con que en ti sólo confío
y si negocias el mío,
negociar prometo el tuyo.300
BERTILO: No quiero, señor, dejar
la ocasión que se me ofrece
sin la coger y gozar,
pues cuando el mío comience
el tuyo se ha de acabar.305
No hayas miedo que condene
el amor que tu alma tiene
mi poco cuidado. Adiós.
AUSONIO: ¿Tenéis de partir los dos?
RICARDO: Sí, señor, si así conviene.310
Vanse BERTILO y RICARDO
LICIO: ¡Oh, cuánto debe un señor
a un siervo noble y fïel!
En Bertilo hay gran valor
pues que sales hoy, por él,
de un gran cuidado de amor.315
Por él, no hay bien que no sientas
ni mal que venir consientas;
pues del mar de esos tus ojos,
sin dar el agua despojos,
te libró de su tormento.320
AUSONIO: Un no sé qué alegre siento;
que a mi pensamiento gasta
temor de mal pensamiento
y en otras partes contrasta
un temor a este contento;325
más pienso debe de ser
este dudar y temer
que la que juzgo mi esposa.
Aunque en su beldad es diosa,
no deja de ser mujer.330
Mas el cielo enriquecido,
ponga sillas diferentes;
que a todas haré partido
[………………..-ido]
mas todas son inclementes335
porque en este tiempo injusto,
de dolor y de disgusto,
la más alta, la más baja,
en siendo mujer, trabaja
por sólo seguir su gusto.340
A él se llegan de tal suerte,
que es sola su pretensión
la del gusto. ¡Oh, caso fuerte!
Que huyen de la razón
como si fuera la muerte.345
[Al retrato]
Pero tú, que en mi alma estás,
y vida a mi cuerpo das
en ese angélico rostro,
claro está que el cielo en todo
te prefirió a las demás,350
porque no fuera razón
que obra tan peregrina
como fue tu creación
dióte la beldad divina,
humana la condición.355
LICIO: Sufre, señor, tu dolor
que entretanto que haya amor,
hacer no puede mudanza,
y mientras hay esperanza
por fuerza he de haber amor.360
Vanse y salen el REY de Hungría y FENISA, Infanta, y siéntanse
FENISA: Si en sólo tu pecho cabe,
no será el amor perfeto.
REY: Ya de mí lo entiende y sabe
y por ser grave el sujeto
es mi tormento más grave.365
FENISA: ¡Tanto, Leonora se precia
que a un rey como tú desprecia!
REY: No se precia de interés
ni de servicios, porque es
otra segunda Lucrecia.370
Segunda por ser postrera,
que en ser crüel para el hombre,
¡por mi fe!, que es la primera.
FENISA: Quien de fiera tiene el nombre
las obras tendrá de fiera.375
REY: Y tanto en serlo descansa
que la mayor fiera es mansa
conforme su gran vigor,
pues por miedo o por amor
cualquiera fiera se amansa;380
mas esta fiera, esta dama,
cuyo pecho, cuya fama,
libertó Amor de su ley,
ni me teme por ser rey
ni por ser primo me ama.385
Y así, Fenisa, quisiera,
pues que tanto a ti te estima,
le supliques que me quiera.
FENISA: Para tan subida prima
haré muy mala tercera.390
REY: Mas antes tengo entendido
me dará el favor crecido
si le dices mi afición;
que a mi primera ocasión
por ganar tal tercio, pido.395
Y supuesto aquesto así,
hoy, Fenisa, le has de hablar
para que ella me hable a mí.
FENISA: (Más vale no porfïar. Aparte
Burlando…) Digo que sí.400
REY: A buen tiempo el sí me das.
Ya viene. Háblala [y atrás]
a aquesta parte me allego,
porque su sol y mi fuego
me abrasarán juntos más.405
Apártase a un lado el REY y salen FLORISEO y LEONORA desde dentro hablando
FLORISEO: Dile que en este cuidado
tengo el blanco pecho tinto
de lágrimas que he llorado.
LEONORA: Para tan gran laberinto
muy corto hilo has cortado.410
Quédase FLORISEO a otro lado sin ver al REY
¡Oh, mi Fenisa!
FENISA: ¡Oh, Leonora!
¿De dónde vienes agora?
LEONORA: De mi acostumbrado fin,
contemplando en tu jardín
he gastado casi una hora.415
FENISA: (Por aquí he de cumplir Aparte
el sí que al rey tengo dado.
Ahora tengo de fingir
que le digo su cuidado
mas no lo pienso decir).420
REY: (Esta vez, a lo que entiendo, Aparte
le dirá que estoy muriendo
por su gracia, hermosa y bella).
FLORISEO: (Que estoy muriendo por ella, Aparte
sin duda le está diciendo).425
FENISA: ¿Que tanto el jardín te agrada
que a contemplarlo te vas?
LEONORA: Todo lo demás me enfada,
y, por mi fe, que él no más
me tiene la vida dada.430
En él mi contento está
porque siempre me lo da,
cualquiera vez que le veo.
REY: (Por mí lo dice el deseo. Aparte
¡Glorioso fin tiene ya!)435
Vase
LEONORA: ¿No le tienes tú afición?
¿Cómo en él no te entretienes
para olvidar tu pasión?
FENISA: No será bien me condenes
de afligida condición.440
De él estoy enamorada.
Sí, que este nombre merece
aquél que tanto me agrada,
y con su vista fenece
lo que me aflige y enfada.445
FLORISEO: (¡Oh, divina y alta voz! Aparte
¡Por mí lo dice, por Dios!
Quiérome llegar allá;
pero no, mejor será
que queden solas las dos.450
Vase
LEONORA: Mi hermano se va burlado
por sólo hacerme tercera
de su tormento y cuidado.
FENISA: Esta vez, aunque no quiera,
él mismo se ha engañado.455
Sale un MERCADER de piedras y trae un retrato
MERCADER: ¿Mándame llamar su alteza?
FENISA: Quiero tu riqueza ver.
MERCADER: Mejor dijera pobreza.
LEONORA: Ser de piedras mercader
no adquiere sino riqueza.460
FENISA: Bueno es el rubí, ¡por Dios!
MERCADER: Y aun por extremo las dos.
LEONORA: Esta esmeralda es muy fina.
FENISA: Hermosa es la cornerina.
MERCADER: Más, señora, lo sois vos.465
FENISA: Bueno está el requiebro, a fe.
LEONORA: La verdad al menos habla.
FENISA: Esta verdad negaré.
¿Qué viene en aquesta tabla?
MERCADER: Yo, señora, lo diré.470
Aquí traigo retratado,
que también en esto he dado,
el gran príncipe de Tracia,
cuyo valor, rostro y gracia
igual jamás han hallado.475
Es en todo tan perfeto,
que mirado, envida causa.
FENISA: (Un dolor tengo secreto, Aparte
pero siendo tal la causa,
no ha sido mucho el efeto).480
Quiero comprarte un diamante.
¿No compras tú piedra alguna?
LEONORA: Un jacinto.
FENISA: A ser constante
se inclina más tu fortuna.
LEONORA: Y la tuya, a ser amante.485
Nunca por esa afición
se ve la del corazón.
Antes, quien padece amores
entre piedras y colores
busca la de su prisión.490
FENISA: En esto engañada estás.
MERCADER: ¡Ea! Pues su alteza elija
la que le agradare más
para poner en sortija.
FENISA: Ésta, ¿en cuánto la darás?495
MERCADER: El precio no me da pena,
ya ve tu alteza que es buena.
Lo que quisiere me dé.
FENISA: En pago de tanta fe,
recibe aquesta cadena.500
MERCADER: Para tan grandes mercedes,
pequeña piedra to ofrezco;
mas las demás tomar puedes.
FENISA: Ésas y más te agradezco,
si esta tabla me concedes;505
que de hombre a todos tan grato
quiero tener un retrato.
MERCADER: Que gano en dártelo entiendo,
pues que tan caro lo vendo
comprándolo tan barato.510
LEONORA: Vente luego tras de mí;
te daré lo que éste vale.
MERCADER: En hora buena sea así.
Vase el MERCADER con LEONORA
FENISA: ¡Ah, quién de la vida sale
como la dejáis así!515
¡Oh, mercader nada avaro!
¡Cómo agora se ve claro
el engaño que me hiciste!
Pues, tan barato vendiste
lo que me cuesta tan caro.520
¡Que comprada ha sido aquésta!
¡Que así en mi pérdida ha sido!
Como si me dieran ésta,
en ella tanto he perdido
que el alma y vida me cuesta.525
¡Oh, retrato angelical!
¡Bello rostro celestial!
Si me dais tanto cuidado
siendo un pequeño traslado,
¿qué hará el original?530
Cauteloso, Amor, has sido
y en sujetarme y prenderme,
materia y forma has unido
pues la luz para encenderse
en una tabla has traído.535
Mas en tu rueda amorosa
me consuelo de una cosa,
que soy su igual y que puede,
si el juicio me lo concede,
recibirme por su esposa.540
¿Pero cómo puede ser
sin que el mundo me condene
por flaca y fácil mujer?
Amor, Amor, que el rey viene;
de ti me pienso valer.545
Sale el REY
REY: ¿Cómo, Fenisa, podré
remunerar tanta fe
como he cobrado por ti;
que el ser antiguo perdí
y otro nuevo ser cobré.550
Los cielos gracias te den,
pues sin desdén ni rigor
hiciste me quiera bien.
¡Oh, cuánto vale un favor
que viene tras un desdén!555
Cualquiera desdén que siento
me da dolor y tormento.
El valor viene doblado,
pues quita el dolor pasado
y del otro tanto contento.560
El tesoro de memoria
escondido siempre ha sido,
y así en aquella victoria
me escondí y hallé escondido
el principio de mi gloria.565
Y, pues, el medio remedio
está claro, que en el medio
consiste el bien de mi fin…
FENISA: Verdad dices si el jardín
no estuviera de por medio.570
El medio fue semejante
al principio que tuviste,
y al fin que será tu amante,
mira que bien mereciste
por sólo serle constante.575
Pero, sí, que es obligar[se]
para poder alcanzar[se].
Tu voluntad se confirma
con sólo darle una firma
que quiera después casarse;580
porque teme que no olvide
habida tu pretensión.
[………………… -ide
………………… -ón
………………… -ide.585
………………. -ido
………………….. -és]
Pondrás el darle marido,
aunque yo por tu interés
gran premio le he prometido;590
mas ella lo echa en donaire
respondiéndome al desgaire,
“Promesas que así se ofrecen
muerto el fuego, desaparece[n]
como escritas en el aire.”595
REY: Si el aire son los suspiros
que salen del corazón,
mal podéis, promesas, ir[os]
pues si cumplo mi afición
por fuerza habré de cumpliros.600
Bien, Fenisa, me aconsejas.
No quiero que tenga quejas
después de mi poca fe.
Pide papel. Firmaré.
(Tormento esta vez me deja). Aparte605
FENISA: Ya, señor, iré por él.
No des a los pajes cuenta.
Vase por el papel FENISA
REY: De mi amor [le diré] en él,
pues el bien que me sustenta
le fundo agora en papel.610
Por mi fe, buen fundamento
podrá llevar mi contento
si en sólo papel se funda,
pues de ello no más redunda
poder llevárselo el viento.615
En esto se puede ver
si son las mujeres vanas
o si lo procuran ser,
pues en cosas tan livianas
funda el gusto una mujer.620
Sale FENISA con papel, y dice
FENISA: Ves aquí todo recado.
REY: Cumplir mi palabra es ley,
y pues que ya así la he dado
firmado en blanco “Yo el Rey,”
le tengo su amor pagado.625
Al blanco de su afición
apuntó mi corazón,
y la tinta de este blanco
muestra que mi pecho franco
dio tributo a la pasión.630
Esta firma le darás,
y si pareciere mengua,
tan chico don, le dirás
que no le dará más lengua
por ser el alma lo más.635
Dale el papel y sale un PAJE
PAJE: Licencia pide, señor,
de Tracia un embajador
para hablarte.
REY: Dile que entre,
porque en entrando se encuentre
con el premio de mi amor.640
FENISA: A tiempo bueno ha venido,
que en nombre del rey con ésta
pienso pedir por marido
al que más caro me cuesta
que el duro troyano a Dido.645
En el alma triste siento
un nuevo bien y contento.
Pensamiento, ¿dó me llevas?
¿Si será aquestas nuevas
para mí viejo tormento?650
Salen RICARDO y un CRIADO
RICARDO: [Ausonio], el príncipe y señor de Tracia,
con pecho cuidadoso descubierto,
tus manos besa y esta carta envía.
Lee el REY la carta
REY: “La mucha obligación que a tus pasados,
supremo rey, los míos han tenido,655
me pone atrevimiento que pretenda
ayuntar mis estados con los tuyos
pidiendo que me des en casamiento
a Fenisa tu hermana y mi señora,
aunque sin avisárselo a mi padre660
que agora está en la guerra de Polonia.
Esto te suplico. Estoy seguro
que no le pesará cuando lo sepa
porque también lo estoy que [eso] tu pecho
al mío podrá dar lo que desea.665
Concluyo con que Dios tu estado aumenta
guardando tu persona muchos años
como es justo.
El Príncipe de [Tracia]”
FENISA: (¡Oh, esta imaginación Aparte
que pasó por mi deseo,670
o es sueño de mi pasión
o es sombra alguna que veo
del fin de mi pretensión.
No sé, tabla celestial,
si a teneros en más venga,675
por ser de Ausonio señal
o si ya en menos os tenga
pues tengo el original).
Cáesele [inadvertida] a FENISA el papel de la mano
REY: Pues, tanto en ello se gana
por mi parte, es cosa llana680
que no podré decir no,
pues que gano tanto yo
como ha ganado mi hermana.
Otros pierden por gozar
lo que a sus gustos impide,685
y pierde el que suele dar;
mas hoy el príncipe pide
para darnos a ganar.
Y tú, si cansado estás,
aquí descasar podrás690
de tu camino pasado.
RICARDO: (¡Oh, rey, qué mal te he pagado Aparte
el bien que agora me das!)
Ser[á] al príncipe molesta
la respuesta si se tarda,695
y en serle ya manifiesta
porque por horas aguarda
que le llegue la respuesta.
Tu majestad no le escriba
porque así me detendré.700
REY: Alto, pues, que se aperciba
toda mi gente haré
porque al príncipe reciba.
Partirte puedes de aquí.
RICARDO: Harélo, señor, así.705
REY: Vamos a cumplir mi intento.
FENISA: Será hacer recibimiento
para el recibirme a mí.
Vanse el REY y FENISA
RICARDO: Bien la ocasión me afortuna
que el tiempo sin vuelta alguna710
me da lugar y ocasión.
Hoy sacaré por blasón
Ocasión, Tiempo y Fortuna.
Bien principio di al engaño,
si por algún caso extraño715
el fin no viene en ofensa,
que donde el hombre no piensa
allí suele estar el daño.
Sólo nos falta ordenar
que esperanza o que respuesta720
al príncipe se ha de dar.
Pero, ¿qué carta es aquésta?
Del suelo la quiero alzar.
En blanco tiene la firma.
“Yo el Rey” dice. ¡Oh, cielo franco!725
Mi voluntad se confirma.
Esta vez doy en el blanco
pues el rey en blanco firma.
Sobre ella pienso escribir
un caso digno de oír,730
y es que Fenisa murió
de un breve mal que le dio,
y así podré despedir
de que pretenda la infanta
el triste príncipe Ausonio.735
Mi buena industria me espanta.
Tanto puede un testimonio
que un hombre honrado levanta.
Vase y sale FLORISEO
FLORISEO: Aquí vuelvo a contemplar
este sagrado lugar740
donde solamente fue
el milagro de mi fe
que no lo puedo olvidar.
Aquí en señal de victoria
me dio Fenisa la palma,745
y así para aquesta gloria
en Fenisa tengo el alma
y aquí tengo la memoria.
Sale FENISA
FENISA: Aquí fue dó le perdí.
FLORISEO: (Esto lo dice por mí; Aparte750
que como a verla no he ido
sospecha que me [ha] perdi[d]o).
FENISA: Si podré hallarle aquí,
pues, ¿qué le puede perder?
FLORISEO: (En su pensamiento asisto. Aparte755
Su pasión me da a entender,
encubriendo que me ha visto.
¡Oh, qué discreta mujer!)
FENISA: Si le halló alguna dama
de palacio…760
FLORISEO: (Ella me ama, Aparte
pues de damas se recela.
¡Puede poner una escuela
de discreción, ciencia y fama!)
FENISA: ¡Por mi fe, no le hallo!
FLORISEO: (Aquí, mi bien, me hallarás). Aparte765
FENISA: Casi estoy por no buscallo.
FLORISEO: (No me esconderé yo más, Aparte
que me perderé si callo).
Señora, no está perdido
lo que buscas.770
FENISA: Yo agradezco
el cuidado que has tenido.
¿Dó pareció?
FLORISEO: Aquí pare[zco].
Pues, ¿tan bien te ha parecido?
FENISA: Di, ¿dónde está? ¡Por mis bienes!
FLORISEO: Dentro en tu alma lo tienes775
después que tuyo se nombra;
que yo no soy sino sombra
de aquél que en tu pecho tienes.
FENISA: Acaba. Dame el papel,
que lo pedirá mi hermano.780
FLORISEO: ¿El papel? ¿Quieres por él
motejarme de liviano?
FENISA: Mira, que [ya] está en él
la firma del rey.
FLORISEO: Y firme
estoy sin arrepentirme785
del alma que te he entregado.
FENISA: ¿Estás loco o porfïado
en burlarme y perseguirme?
¡Basta el juego, Floriseo!
FLORISEO: Ésa tu sospecha baste790
si fue probar mi deseo
ese término que usaste,
[……………… -eo].
Ya ves mi poca mudanza;
no marchites mi esperanza795
en dilatar mi favor
porque siempre es la mejor
la que más presto se alcanza.
Bien sé cierto que me quieres
pero pienso será tarde800
cuando tú me lo dijeres
porque el uso de cobardes
tienen siempre las mujeres.
Muestran con el vencedor
humildad, miedo y amor;805
y con quien vencidos siente
quiere mostrarse valiente
tratándoles con rigor.
FENISA: Alguien te tiene engañado.
O el jüicio te ha falta810
o te ciega la afición,
o ésta es alguna traición
que en mi daño has ordenado.
¿Tan liviana y fácil soy?
¿Tanto a mis ventanas voy?815
¿Con tan blandos ojos miro?
¿Tan a menudo suspiro?
¿Tan melancólica estoy?
¿Tanto sabes [que] te he [amado]?
¿Tantos billetes [te] he escrito?820
¿Tantas veces te he hablado?
¿Tantos requiebros permito?
¿Tantos pajes te he envïado?
¿Qué entiendes que te he querido?
¿Y si un papel he perdido825
sospechas que eres tú él?
Bien dices que eres papel
pues que tan liviano has sido.
Vase
FLORISEO: ¿Soy yo Floriseo? Sí.
¿Fué Fenisa? Sí… ¡mas no!830
La envida fue la que vi
que mi bien impedí yo.
Soy imagen del que vi;
mas, ¡ay!, que si envidia fuera,
Fenisa no pareciera835
si yo fuera imagen hoy,
siendo lo poco que soy
de lo mucho que antes era.
¡Oh, falsa, que me has burlado!
Mas por fuerza había de ser840
esta vuelta que hoy has dado.
Mas eres al fin mujer
y por ser yo desdichado,
ingrata , no te pedía
constancia como la mía845
mi voluntad infalible.
¡Qué bien vi que era imposible!
Pero durará algún día.
Sale LEONORA
LEONORA: ¿Quién es ésa tan esquiva,
a quien tus suspiros van,850
que trocó en marchita oliva
lo verde del arrayán,
señal de esperanza viva?
FLORISEO: Esa esquiva, esa ingrata,
ésa que tan mal me trata,855
ésa que tiene deshecho
en cautiverio mi pecho
y nunca de él me rescata,
y ésa que en verme mató
cual basilisco furioso860
y con su vista me dio
el veneno, que a su esposo
[Deyanira] un tiempo dio,
disfrazado en la camisa
ésa que trae por divisa865
de sus victorias y palmas
sacando de muertas almas
un campo pardo, es Fenisa.
Vase
LEONORA: Perdido va, caso extraño.
El daño ha sido su dama870
y yo la causa del daño.
¡Oh, cómo en el alma que ama
es peligroso un engaño!
Sale el REY
REY: Después que estampó el Amor
en mi pecho tu valor875
quedando de él envidioso,
arrojó el pincel furioso
y me dejó mi dolor.
Borró el tormento que viste,
dióme el ser que me entregaste880
después que bien me quisiste
y el corazón me llevaste
y aquéste tuyo me diste.
Amor y Naturaleza
nos premiaron con largueza;885
que él no puede, y con razón,
darme mayor galardón
ni ella a ti mayor belleza.
LEONORA: Rey, quisiera responderte,
como es justo responder,890
de otro modo y de otra suerte;
mas pienso que en ser mujer
no he de poder ofenderte.
Y si no te ofendo, entiende
que ese fuego que te enciende895
en ofenderte se anima;
que quien ofende a su prima
a su misma sangre ofende.
Eres hombre, pero siento
que por tener de rey nombre,900
tuviste ese atrevimiento;
que no bastara ser hombre
para tan gran pensamiento.
¿Yo te he querido jamás?
¿A quién tu vida y fe das?905
¿Vienes loco? ¿Vienes ciego?
A ocasión de tanto fuego
deslumbrado y ciego estás.
REY: ¡Que niegues que me has querido!
¡Que mudable quieres ser!910
Pero justo caso ha sido.
Quien así quiso a mujer,
mujer le paga en olvido.
Sola mi fe me engañó
porque nunca pensé yo915
que cupiera en lo que vi
tras un dulce alegre “sí”
un amargo y triste “no.”
Ingrata de mi servicio,
no puede mi mal culparte920
de aqueste mal beneficio;
que en ser mujer y mudarte
has usado de tu oficio.
De mi mano recibiste
la firma que me pediste,925
y me pediste papel
para firmar más en él
la firmeza que tú viste.
Cual el fundamento fue,
tal ha sido tu firmeza.930
Del cielo me quejaré
pues quiere que tal belleza
en tan mal sujeto esté.
Ya tus favores se han ido
pero no lo he perdido;935
pues quiere Amor que me acuerde
que cuando algún hombre pierde
es señal que ha poseído.
Da a tu ingratitud lugar
y le daré yo a mi llanto;940
que si tan dura has de estar,
quizá vendré a llorar tanto
que al fin te venga a ablandar.
Vase
LEONORA: La confusión me fatiga.
No me espanto que el rey diga945
el amor y que me quiera;
mas que a la vista primera
tales razones me diga.
Sale FENISA
FENISA: (La mujer con tal se nombre Aparte
engañó al hombre en comer,950
por subir más y más ser,
y así por ser más el hombre
quiere engañar la mujer.
Temo que el duque no enrede
algún engaño que quede955
mi bien convertido en daño;
que a veces hace un engaño
lo que la razón no puede.
Y como de mi locura
nació el engaño presente,960
de engaño no estoy segura
como suele un delincuente
que de nada se asegura).
LEONORA: Fenisa, quejarte veo.
¿Quién te agravió?965
FENISA: Floriseo;
que loco de su [pasión]
entendió que su razón
igualara a su deseo.
LEONORA: Si su disculpa conviene
para que no le condene970
tu justicia a aborrecerlo,
bien puedes de hoy más quererlo
que justa disculpa tiene.
Engañado le he traído,
fingiendo que tú le quieres,975
y su engaño sólo ha sido
pensar que nobles mujeres
tan fácilmente han querido.
A mí me puedes culpar;
que le he querido burlar980
en engaño semejante
y ya sabes que un amante
es muy fácil de engañar.
FENISA: Si libre merece ser,
yo perdono su inocencia985
conque olvide su querer.
LEONORA: Aún no se acaba la audiencia
que hay otro pleito que ver.
FENISA: Ya he entendido a lo que vas:
residencia le darás990
pues quedará de esta vez
culpado el primero juez.
LEONORA: Quién es culpado verás.
¿Qué liviandad ha hallado
el rey en mi autoridad995
que sospecha que le he amado
o quiere sacar verdad
por un mentís disfrazado?
Y no saber que afición
le quita a un amante justo1000
la vista de la razón
y aún es cuerdo donde el gusto
camina por su pasión.
Si la señal de su mal
en el triste amante es tal1005
que por ciego es conocido,
¿en qué ve lo que he querido
si me faltó esta señal?
FENISA: Si en las damas principales
la guerra de amor se encierra,1010
ella se encubre en sus males
porque no siempre que hay guerra
los cielos muestran señales.
Y, pues tu gloria lo ordena,
ella misma lo condena1015
a que no esté en tu memoria.
Basta faltarle tu gloria
para que esté siempre en pena.
Fue engañarle mi intención
para cierta pretensión1020
que tú después la sabrás.
Pero agora fingirás
que le tienes afición.
LEONORA: ¿En tus trazas y quimeras
peligro no consideras?1025
¿No ves que Amor, por matar,
de burlas se suele entrar
y viene a salir de veras?
Y aunque tu invención me agrada,
si quieres eso hacer1030
con mi hermano, ¡que me enfada!
FENISA: Agora no puede ser.
LEONORA: ¿Cómo no?
FENISA: Estoy desposada.
LEONORA: [¿Desposada? Pues], ¿con quién?
FENISA: Con quien reciba tal bien1035
que no espero ver desgracia…
con el príncipe de Tracia.
LEONORA: ¡Por muchos años, amén!
Cuéntame cómo.
FENISA: Después;
que es el caso un poco largo.1040
LEONORA: Después que con él estés
bien puedes tomar el cargo
de engañarlo.
FENISA: Verdad es.
Yo lo fingiré.
LEONORA: El rey viene.
Salen el REY y LISARTE
REY: Haz que el alarde se ordene1045
y salga la infantería
a cuatro millas de Hungría.
Mira qué concierto tiene.
No quede ningún vasallo,
como de palacio sea,1050
que no se le dé caballo
y se le vista librea.
LISARTE: Luego voy a concertallo.
REY: A la brevedad te [brega]
porque ya el príncipe llega1055
al ducado de Haisora.
[Vase LISARTE]
(Entendí hablar a Leonora Aparte
y la ocasión me niega).
Oh, bella diosa del cielo,
como en ti se compadece,1060
que mejor del sol del cielo;
tu bella luz resplandece
y no desprecie tu velo.
Como acabaste mi vida,
agora por la herida1065
una fresca sangre vierto
como suele un cuerpo muerto
delante del homicida.
El tiempo te ha concedido
de lo lindo tanta parte1070
que el olvido todo ha sido,
y así no quiero olvidarte
por no querer al olvido.
Agradaste en ver que muero
y así agradarte no quiero,1075
por no quererte agradar.
LEONORA: Si te hubieras de matar,
dame mi alma primero.
REY: Luego, ¿yo la tengo?
LEONORA: Sí.
REY: Salió con tal falsedad1080
el crédito que te di
que aunque me digas verdad,
pienso que burlas de mí.
LEONORA: ¡Oh, qué novicio amador!
Cese, rey, tanto rigor.1085
Basta ya. Queredme bien;
que es un crisol, un desdén
donde se congendra amor.
Aquel desdén hice yo
para probar vuestra fe,1090
pero nunca se gastó;
que como tan poca fue
en la prueba se acabó.
REY: Publique el cielo esta historia.
¡Amor, victoria, victoria!1095
Que mi pena y mal notorio
fue pena de purgatorio
para gozar de esta gloria.
Hame consentido el cielo
por lo que en mi pecho encierra,1100
que fue procurar tu cielo,
pues, nunca paró en la tierra
aquél que cayó del cielo.
FENISA: El duque afuera ha salido.
REY: Voyme, pues no me ha sentido.1105
Vase
FENISA: Tu amor estoy contemplando;
que no sé si está burlando
o se de veras ha sido.
LEONORA: Eso agora lo verás.
Haz con el duque otro tanto.1110
Sale FLORISEO
FLORISEO: ¡Oh, dura roca, aquí estás!
Roca dije, pues mi llanto
basta a endurecerte más.
FENISA: ¿Quién duda que de enojado
un mar copioso ha llorado?1115
Su corazón [descubierto],
hermano, ¿Si estaba muerto,
cómo no lo han enterrado?
Ya, duque, de vos me espanto.
Dejad por un rato el llanto,1120
no deis suspiros tan recios
porque es de amantes muy necios
suspirar y llorar tanto.
LEONORA: Hagamos, duque, amistad.
Mira que fue por probarte1125
encubrir [mi] voluntad.
FLORISEO: De nuevo vuelvo a adorarte
si me dices la verdad.
Y si aquesto verdad es
dame, Fenisa, los pies.1130
FENISA: Poco tu pecho desea.
LEONORA: El rey viene.
FENISA: No nos vea.
FLORISEO: ¿Cuándo te veré?
FENISA: Después.
Vanse FENISA y LEONORA
FLORISEO: Fue recién muerto mi fuego
pero al humo que de él vive,1135
le tocó tu lumbre el fuego,
y así tan presto recibe
otra vez vida y sosiego.
Tocan cajas y sale el REY
REY: ¡De esa suerte, duque, estás!
¿Cómo a recibir no vas1140
al esposo de Fenisa
que ya nuestra corte pisa?
FLORISEO: ¿Luego, desposado la has?
REY: ¿Agora lo dudas?
FLORISEO: Sí;
que nunca tal he sabido1145
de Fenisa ni de ti.
REY: Pues, sal luego.
FLORISEO: Obedecido
serás en todo. (¡Ay, de mí!) Aparte
REY: ¿Por qué suspiras?
FLORISEO: Suspiro
porque mil casados miro1150
y sólo yo no me caso.
REY: ¡Por Dios, que es terrible caso
para tan grande suspiro!
Vase el REY
FLORISEO: ¿Qué es esto, tiempo crüel?
¿Qué curso es éste que has dado1155
para consumirme en él?
Acabe el siglo dorado
en la muerte de otro Abel.
¿Estoy en mí? ¿Duermo o velo?
¿Cómo me consiente el suelo,1160
pues el cielo me destierra?
Estoy seguro en la tierra
que no lo estaba en el cielo.
En este dolor que siento,
¿quién sufrirá más dolor,1165
el alma o el pensamiento?
Ella padece el rigor
y él me causa su tormento.
Mas, ¡ay, Amor!, que tus males
los dos padecen iguales;1170
aunque padezca inmortal gloria
[……………….. -oria],
dos sujetos inmortales.
¿Para qué es esto que siento?
¿Querido de ella no estoy?1175
¿Qué es el primer fundamento?
Pues yo no seré quien soy
si no impido el casamiento.
Quiero ver con quién se casa
y lo que en palacio pasa;1180
que no conviene sosiego
pues se va perdiendo el fuego
que me consume y abrasa.
Vase y salen al balcón FENISA y LEONORA
FENISA: Leonora, en este balcón,
si atenta un rato me estás,1185
de todo punto sabrás
mi verdadera intención.
Que aunque mi firmeza es mucha,
cuando vi aquel mercader,
hice oficio de mujer.1190
LEONORA: ¿Luego lo quieres?
FENISA: Escucha:
no es tan humilde mi trato,
que ese amor haya tenido.
LEONORA: Pues, ¿en qué mujer has sido?
FENISA: En dar el alma a un retrato1195
y en darle como le di
el pecho por sacrificio,
aquéste ha sido mi oficio
desde el día que le vi.
LEONORA: Si hoy tu esposo te recibe,1200
¿qué te da cuidado?
FENISA: Temo
que cuando llegue al extremo
Fortuna no me derribe.
LEONORA: Pues, en ese temor tuyo,
el mercader, ¿qué causó?1205
FENISA: Causará si me engañó
y ese retrato no es suyo.
LEONORA: Y cuando suyo no sea,
a ti, ¿qué te importa?
FENISA: ¿Qué?
Que jamás me casaré1210
hasta que a su dueño vea;
que si su rostro no es éste,
su valor, su cuerpo y gracia,
aunque príncipe de Tracia
y aunque la vida me [cueste],1215
no me he de casar con él;
que ese amor le tengo yo
el retrato me lo dio,
que yo no lo he visto a él.
LEONORA: Di, pues, ¿qué provecho sientes1220
en que aquí las dos estemos?
FENISA: Que los rostros cotejemos
a ver si son diferentes.
LEONORA: Bien has dicho. Rumor suena.
Sin duda que llegan ya.1225
FENISA: Solamente en esto está
el remedio de mi pena.
LEONORA: No tengas temor, Fenisa.
Tocan cajas dentro
LISARTE: ¡Extiende aprisa esa juncia!
LEONORA: El tiempo tu gloria anuncia1230
que la esperanza se pisa.
Salen uno echando juncia y luego toda la gente de dos en dos y el REY de Hungría y el conde BERTILO a su lado, como Príncipe, y éntranse
FENISA: ¡Mi esperanza va perdida!
LEONORA: ¡Terrible desgracia!
FENISA: Advierte
que en este punto la muerte
luchando está con la vida.1235
LEONORA: El rey viene y a su lado
quien [de] esposo tiene nombre.
(¡Por mi fe, que es gentil hombre! Aparte
Oscuro queda el retrato).
FENISA: ¡Ay, Dios, que no se parecen!1240
¡Qué diferentes facciones!
LEONORA: (¡Ay, Dios, que nuevas pasiones Aparte
mi cuerpo y alma padecen!)
FENISA: ¡Qué rostros tan diferentes!
LEONORA: (¡Qué rostro, valor y ornato!) Aparte1245
FENISA: No es suyo aqueste retrato,
Leonora, ¿de eso qué sientes?
LEONORA: Dolor, pasión y tormento.
Siento que son desiguales.
(Mejor sintiera mis males Aparte1250
[……………….. -ento).]
FENISA: ¡Oh, mercader cauteloso,
eres al fin mercader!
Cielos, ¿de quién puede ser
este retrato glorioso?1255
Desposarme no imagino.
Mirad, tabla, en cuánto os precio,
pues a un príncipe desprecio
por vuestro rostro divino.
Mirad si sois principal,1260
pues que vence mi cuidado
un verdadero traslado
a un fingido original.
Mas, ¿qué llorar me aprovecha
si a ciegas me quejo y lloro?1265
Vase
LEONORA: Basta que en efecto adoro
lo que Fenisa desecha;
mas yo curaré mi daño
con hacer que no la quiera.
¡Oh, mujeres, quién os viera1270
en la red de aqueste engaño!
Vase

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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