LA ADVERSA FORTUNA DE DON BERNARDO DE CABRERA
Texto basado en varios textos tempranos del LA ADVERSA FORTUNA DE DON BERNARDO DE CABRERA. Fue preparado por Vern Williamsen en el año 1976. El texto base para esta edición es el príncipe, Doce comedias de Lope de Vega Carpio y otros autores, parte veinte y nueve (Huesca: Pedro Blusón, 1634). Luego fue editado en forma electrónica en el año 1986.
Personas que hablan en ella:
- Don BERNARDO de Cabrera Don Lope de Luna
- REY de Aragón, Pedro IV
- Don RAMÓN de Moncada
- Conde de RIBAGORZA
- Conde de TRASTAMARA
- Don TIBURCIO
- Don SANCHO de Cabrera, padre
- GARCÍA, hijo de don Bernardo
- ROBERTO, lacayo
- LÁZARO, lacayo
- LISARDO, músico
- FELICIANO, secretario
- VILLANO
- CAPITÁN
- Dos CONTADORES
- Tres SOLDADOS
- MÚSICOS
- Un TAMBOR
- Un VERDUGO
- Doña LEONORA Enríquez de Lara
- VIOLANTE, Infanta
- DOROTEA, criada vieja
- LEONIDA, criada
JORNADA PRIMERA
Salen don LOPE y LÁZARO, lacayo
LOPE: Las veces que considero
del modo que me ha traído
la Fortuna, le agradezco
que me reserva el jüicio.
“Que han de ser los hombres nobles”,5
un sabio romano dijo,
“en prosperidad modestos
y en la adversidad sufridos”.
Diráme alguno que yo
pocas desdichas he visto,10
que habiendo nacido pobre
en mi mismo estado vivo.
Porque solamente aquellos
que estado humilde han tenido
y que se ven levantados15
desdichados llama el siglo.
Pero yo digo que son
de mayor lástima dignos
los que jamás en su vida
prosperidad han tenido.20
Aunque se viva edad corta,
es mejor haber nacido
y en las cosas de fortuna
puede decir que es lo mismo.
En un tiempo a Zaragoza25
don Bernardo y yo venimos,
decir puedo que la dicha
de César truje conmigo.
Mas la inconstante Fortuna
que en este profundo abismo30
de la corte le echó a tierra
y a mí me trae en bajíos.
Cuatro títulos le han dado
y en palacio tres oficios,
y la Encomienda Mayor35
y hoy es el hombre más rico
que en Zaragoza conocen.
Mañana a ser su padrino
llega el Príncipe don Juan
que tanto el Rey le ha querido40
que con su hermana le casa.
Sabe Dios que no le envidio
sino que en su bien me alegro,
porque en efecto es mi amigo.
Él gobierna aquestos reinos45
tan amado y tan bien quisto,
que todos al Rey bendicen
porque su corte le hizo.
Y a mí, que en las dos batallas,
como la fama habrá dicho,50
desde el Ebro hasta el Danubio,
desde el Bétis al Calixto,
hice en servicio del Rey
cosas que no se han escrito
de Anibal ni de Escipión,55
César, Alejandro y Pirro.
Nunca el Rey merced me ha hecho,
sordo ha estado a mis servicios.
Traidor y loco me llama
cuando mercedes le pido.60
Entre aquestas desventuras
una dueña que maldigo
muchas veces me ha engañado
con amor pienso que ha sido.
Ella, en nombre de la Infanta65
muchos papeles me ha escrito,
muchos favores me ha dado
aquí al sereno y al frío.
Al fin, los seis mil ducados
que darme Cabrera quiso70
cogió el huésped y por deudas
casi andamos fugitivos.
Éste es, Lázaro, el estado
en que en la corte vivimos:
yo y el dichoso Almirante75
bien contrario y bien distinto.
Al fin, estoy sin dineros
con sólo aqueste vestido
viejo, pobre y desdichado.
LÁZARO: ¿Monda nísperos el mío?80
El primer sastre del mundo
me dijeron que lo hizo.
No perdiera por añejo
a ser queso o a ser vino.
Tal está, que andaré presto85
en carnes como Cupido,
y diré que soy yo Eva
que vengo del paraíso.
También pudiera contar
mis desgracias y peligros.90
Muchos son; pero yo callo.
LOPE: ¿Por qué?
LÁZARO: Porque no los digo.
Si tú imaginas, señor,
hacerte fraile benito,
yo de mala gana ayuno95
y mis carnes disciplino.
Fray Lázaro no es buen nombre,
ni es bien regalo el cilicio;
basta que aquí y en la guerra
andamos tripivacíos.100
Tu amigo es el Almirante;
así, señor, te suplico
que en su servicio me dejes
en pago de mi servicio.
LOPE: Harélo de buena gana.105
LÁZARO: Tus pies beso, aunque no limpios,
y vivas más de dos ciervos
y cuatro cuervos marinos.
Pero si la vida es tal,
ningún bien yo te encamino,110
que el hombre pobre y honrado
muere el tiempo que ha vivido.
Pero, pregunto yo agora,
¿por qué al parque venimos
esta noche de San Juan?115
¿Hay otra de ochenta y cinco
que por niña se te venda?
LOPE: Yo diré a lo que he venido.
Esta segunda Medea
un tierno papel me ha escrito.120
Dice que venga esta noche
porque quiere darme aviso
de mis negocios, y quiere
que yo sea su marido.
Yo, que procuro venganza125
de las burlas que me hizo,
pienso dejarla burlada
si algunas joyas le quito.
LÁZARO: ¿Y es bien hecho eso, Fray Lope?
Casi huele a latrocinio;130
no lo mandará en su regla
nuestro padre San Benito.
LOPE: Moriré si no me vengo.
Suena ruido dentro
¿Qué será aqueste rüido?
LÁZARO: Como es noche de San Juan135
van con músicas al río.
LOPE: Esperemos, mientras pasan
en sus márgenes floridos.
LÁZARO: De buena gana lo hiciera
a ser márgenes de vino.140
Aquí estaremos mejor.
Pónense a un lado y salen al balcón LEONIDA y DOROTEA
DOROTEA: No son cincuenta mis años,
que a celos y desengaños
me tiene vieja el amor.
Muchos maridos me dan,145
y aunque todos buenos son,
quise hacer la devoción
de la noche de San Juan.
Éstos que habemos trazado
en mi niñez se decía,150
y del nombre que se oía
venía a ser el desposado.
LEONIDA: ¿Y es cierto?
DOROTEA: Sin falta alguna.
Oigamos; buen fin aguardo.
LEONIDA: ¡Oh, quién oyera a “Bernardo”!155
DOROTEA: ¡Quién oyera Lope o Luna!
Salen don RAMÓN, don TIBURCIO y LISARDO, MÚSICO, tañendo y cantando
RAMÓN: Callen, oigan, atención.
Haciendo, pienso que están
la devoción de San Juan
ésas. Démosles picón.160
TIBURCIO: ¿Cómo?
RAMÓN: Diciéndolas nombres
extraordinarios y cosas
que las dejen temorosas.
LEONIDA: Escucha, que suenan hombres.
TIBURCIO: El Sofí y el Tamorlán.165
LISARDO: El Gran Turco podrá ser.
Nunca será su mujer.
DOROTEA: ¡Mala pascua y mal San Juan
te dé Dios!
RAMÓN: Esos deseos
nunca se verán logrados.170
TIBURCIO: Para nadie están guardados,
señora, tus ojos feos.
LEONIDA: Desengañadas estamos.
LISARDO: Eso no, será imposible.
Vase LISARDO
TIBURCIO: El Ebro corre apacible.175
RAMÓN: A los barcos vamos.
TODOS: ¡Vamos!
Vanse los hombres
LEONIDA: No es devoción buena, a fe.
DOROTEA: Ninguna, no, bien me dice,
y treinta veces la hice
después que viuda quedé.180
Salen a otro balcón VIOLANTE y LEONORA
LEONORA: ¿Por qué espera al Almirante
vuestra alteza, si mañana
se ha de casar?
VIOLANTE: Tengo gana
de hablarle aquí como amante,
que dicen que suele ser185
conversación más gustosa
y para la de su esposa
mil siglos podrá tener.
Demás que quiero tratar
cosas que importantes siento190
para nuestro casamiento.
LÁZARO: En el balcón siento hablar.
Salgan los que pudieren tañendo y cantando, y LISARDO
MÚSICOS: “Las olas del Ebro
llenas de oro van
en la noche alegre195
del señor San Juan.
Barcos enramados
de verde arrayán
rompen en el Ebro
líquido cristal.200
Abundan las damas
que en la puente están
en la noche alegre
del señor San Juan.”
LEONORA: Si ha venido el Almirante205
ya le tendrán enfadado
éstos que aquí se han parado.
VIOLANTE: Ellos pasarán adelante.
Salen don BERNARDO y ROBERTO, de noche
BERNARDO: La Infanta manda que en esta
parte a visitarla venga210
para que viéndola tenga
vísperas la grande fiesta.
De mañana, ¡ah, dueño mío,
qué favores manifiestos
me dan! ¿Quién serán aquéstos?215
ROBERTO: Músicos que van al río.
MÚSICOS: “Ebro corre aprisa
por llegar al mar,
porque el bien y el agua
no saben parar.220
Que alegres cosas
trocadas están
en la noche alegre
del señor San Juan.”
BERNARDO: Roberto, dos versos225
de aqueste cantar,
“porque el bien y el agua
no saben parar”,
me han dado gran pena.
ROBERTO: ¿En agüeros das230
en la noche alegre
del señor San Juan?
BERNARDO: Fingidas sirenas
que cantando estáis
mudanzas del tiempo,235
Dios os haga mal.
Las obsequias vuestras,
cual cisnes, cantad
en la noche alegre
del señor San Juan.240
Después volveremos;
vamos a rondar.
Vanse don BERNARDO y ROBERTO
LÁZARO: A cantar porfían.
¡Cómo cantan mal!
LOPE: Diles que se vayan.245
LÁZARO: Váyanse a cantar
en la noche alegre
del señor San Juan,
otro poco al río.
LISARDO: Calle el ganapán.250
Porque algún cobarde
lo quiere estorbar.
LOPE: ¡Vive Dios, villanos,
que os haga callar!
LÁZARO: En la noche alegre255
del señor San Juan.
LISARDO: Miente quien llama villanos
a los que estamos aquí.
LOPE: ¡Oh, traidor! ¿Mentís a mí?
Muerte os darán estas manos.260
LISARDO: ¡Vive Dios, que es un león!
Irémonos retirando.
LOPE: Noble soy, que voy buscando
mi honrada satisfacción.
Vanse huyendo los MÚSICOS
LEONORA: ¿Quién es hombre tan gallardo265
que pueda atreverse a tantos?
VIOLANTE: ¿Quién puede reñir con tantos
que no sea don Bernardo?
Echarlos quiso de aquí
como estorbaban.270
LEONORA: Él es.
Voces daré.
VIOLANTE: No las des,
que él sabrá volver por mí.
LEONORA: Pasemos a otras ventanas
para verle acuchillar.
VIOLANTE: Bastábame a enamorar275
con sus fuerzas más que humanas.
Quítanse del balcón y sale LISARDO, herido
LISARDO: Mortalmente estoy herido.
Quien mal hace, mal recibe,
y mal muere quien mal vive.
Cáese muerto. Salen don BERNARDO y ROBERTO
BERNARDO: Ya las músicas se han ido.280
Una señal hacer quiero
que la Infanta me ha ordenado.
¡Jesús! ¿En qué he tropezado?
ROBERTO: Ya tenemos otro agüero.
BERNARDO: Un hombre muerto está aquí.285
ROBERTO: Sin duda que aquel rüido
fue pendencia o caso ha sido.
BERNARDO: Claro está que no es por mí.
Sácale en brazos, Roberto,
del parque, porque después290
a enterrar le llevaréis.
ROBERTO: Es una torre este muerto.
BERNARDO: Aquí te espero, arrimado
a esta pared de la huerta.
Tómale ROBERTO en brazos y llévale
ROBERTO: En el umbral de esta puerta295
le pienso dejar echado.
Suenan golpes dentro junto a él (BERNARDO), como que cae alguna cosa
BERNARDO: ¡Válgame Dios! La pared
a dó me arrimé se cae.
Misterios secretos hay.
En tal caso, detened,300
cielos, vuestras profecías.
Vuelve ROBERTO
ROBERTO: Vuélvete esta noche a casa;
que a quien mañana se casa,
sobrarán noches y días.
BERNARDO: ¡Ay, Roberto! Si se advierte,305
la humana dicha es tan poco
que entre la taza y la boca
se suele esconder la muerte.
La ocasión es desigual
y vuela si no se toma.310
Por esperar perdió a Roma
el africano Anibal.
Jerjes se perdió, arrogante,
por esperar a otro día.
La angélica jerarquía315
se condenó en un instante.
No dio la nación romana
sustento a cuervo jamás
sólo porque dice “cras”,
que quiere decir mañana.320
Torres que dejan el viento
con chapiteles extraños,
tardan en crecer cien años
y cáense en un momento.
Este tiempo que ha de haber325
hasta la mañana clara,
para subir no bastara
y basta para caer.
En la Infanta, ¿qué esperanza,
ni en el tiempo, he de tener,330
si del tiempo y la mujer
ha nacido la mudanza?
ROBERTO: Nadie parece, señor
al balcón.
BERNARDO: ¡Desdicha mía!
¡Oh, si ya rompiese el día335
la noche de mi temor!
Vámonos.
ROBERTO: Eso me alegra.
BERNARDO: La suerte está echada ya.
Amor, mañana saldrá.
¡Quiera Dios no salga negra!340
Vanse. Salen VIOLANTE y LEONORA al balcón
LEONORA: Hasta la puente han hüido
y ya vuelve el vencedor.
VIOLANTE: Matado me ha a mí de amor.
¡Plega a Dios que no esté herido!
Salen don LOPE y LÁZARO
LÁZARO: Honradamente reñí345
con cuatro y, a ser de día
jigote de ellos hacía.
LOPE: Luego, ¿hallástele allí?
LÁZARO: Bueno, a fe; ¿de quién huyeron?
LOPE: Sólo la vaina perdí.350
Vete, Lázaro, de aquí
por si alguno conocieron.
LÁZARO: Yo me iré de buena gana;
mas Lázaro te aconseja
que estafes algo a la vieja355
si quieres comer mañana.
Vase LÁZARO
LOPE: ¡Ah, de arriba!
LEONORA: Ya ha llegado
el que tu alteza desea.
LOPE: (En vela está Dorotea). Aparte
VIOLANTE: ¿Quién es?360
LOPE: El que habéis llamado,
por un papel, vuestro esposo.
VIOLANTE: Es él; desciéndele a abrir.
Esperad.
Bajan y quítanse del balcón
LOPE: Podré decir,
señora, que estoy gozoso.
Aquí soñé [a] veces un tesoro,365
que amarlo pude yo, no merecello;
jacinto y cristal cándido y bello,
perlas, rubíes y madejas de oro.
Los ojos de la Infanta a quien adoro,
los labios encendidos, el cabello,370
dientes menudos, torneado el cuello,
que organiza una voz de ángel sonoro.
La riqueza era mucha, yo su dueño,
y en medio de esta buena suerte
rompió el gallo la voz del león temido.375
¡Oh, nunca despertara de este sueño!
Que es un engaño regalada muerte,
y el desengaño desdichada vida.
(Una puerta abren pequeña). Aparte
Sale LEONORA a la puerta
LEONORA: Entrad, señor, sin cuidado.380
LOPE: (Según soy de desgraciado, Aparte
me ha de cazar esta dueña).
LEONORA: No temáis.
LOPE: (Si está mi vida Aparte
para algún bien conservada,
plegue a Dios que tal entrada385
tenga próspera salida).
Vanse. Sale VIOLANTE
VIOLANTE: Cuando de casarme trato,
no es el hablar deshonor,
y así quiero que al recato
de mi estado hurte Amor390
a este alegre noche un rato.
Sale LEONORA por otra parte
LEONORA: Ya está aquí arriba.
VIOLANTE: Prometo,
que el corazón está inquieto.
Luces trae, y estaré aquí.
que, aunque esposo, tendrá así395
más decoro y más respeto.
Entra LEONORA por velas y sale don LOPE
VIOLANTE: Dueño del alma, que ausente
de ti el amor lisonjero
hace que esté en vos presente,
daros un abrazo quiero.400
¿Venís herido?
LOPE: Detente;
Abrázale VIOLANTE y sale LEONORA con velas
que el respeto guardas mal
así al palacio real
como a tu misma persona
[…. -ona]405
que no imaginaba tal.
VIOLANTE: ¿Qué hombre es éste? ¿Éste es cautela?
LOPE: El que al balcón ha llamado.
VIOLANTE: (Soy dormida centinela, Aparte
y el enemigo se ha entrado410
al fuerte donde la vela).
¿Quién eres, hombre? ¿Quién? Di.
LOPE: Si preguntaras quién fui,
un desdichado dijera;
pero ya estoy de manera415
que a veces no sé de mí.
Dicen que hay hombres a quien
dormidos sucede andar,
hablar y reñir también,
y éstos suelen despertar420
cuando algunas luces ven.
Este letargo. ¡oh, ventura!,
me ha dado mi desventura,
pues trae un sueño incierto
aquesta noche, y despierto425
a la luz de tu hermosura.
VIOLANTE: ¿A qué has venido?
LOPE: A morir.
VIOLANTE: ¿Quién te trajo?
LOPE: Mi desdicha.
VIOLANTE: ¿Qué oficio tienes?
LOPE: Sufrir.
VIOLANTE: ¿Qué vas buscando?430
LOPE: La dicha.
VIOLANTE: ¿De quién huyes?
LOPE: Del vivir.
VIOLANTE: Luego, ¿estás desesperado?
LOPE: Del bien humano lo estoy.
VIOLANTE: ¿Loco estás?
LOPE: De enamorado.
VIOLANTE: ¿Eres noble?435
LOPE: Noble soy,
tanto como desdichado.
VIOLANTE: ¿Eres desdichado?
LOPE: Sí,
desde el día en que nací,
pues con hallar tu hermosura,
que en otro fuera ventura,440
ha sido desdicha en mí.
VIOLANTE: ¿Desdicha? Di de qué suerte.
LOPE: Porque temo tus enojos
y temo también el verte,
que en tus manos y en tus ojos445
está dos veces mi muerte.
VIOLANTE: ¿Luego estás enamorado?
LOPE: Tanto como desdichado,
que no sé cuál es mayor
o mi desdicha o mi amor.450
VIOLANTE: ¿Cómo subiste?
LOPE: Engañado.
Cierto engaño, cierta duda
me trae. Si está enojada,
la piedad del pecho muda;
mátame con esta espada.455
VIOLANTE: ¿Cómo la tienes desnuda?
LOPE: Mientras que se puede estar
en la vaina, ampara y honra
y sólo para guardar
vida, amigo, hacienda y honra460
la vaina se ha de quitar.
Perdíla por no perder
mi honor, que adelante pasa;
que la espada y la mujer
no deben salir de casa465
si honradas no han de volver.
VIOLANTE: Dime, Leonora, ¿qué haré?
LEONORA: Que se vaya.
VIOLANTE: Lo abracé.
Ha de morir; llama gente.
LEONORA: Ten lástima, que es valiente470
como un César.
VIOLANTE: Sí es, a fe.
¿Quién esas señas te dio?
LOPE: A nadie la culpa des.
Cierta mujer me engañó
de tu palacio.475
VIOLANTE: ¿Quién es?
LOPE: No puedo decirlo yo.
Acusar es de hombre vil;
el callar es fortaleza,
y así, a la lengua sutil
la encerró naturaleza480
con cadenas de marfil.
Lo que ella una vez hirió
tarde sana y siempre duele.
Por título se nos dio,
que ella siempre decir suele485
si su dueño es noble o no.
VIOLANTE: ¿En efecto eres callado?
LOPE: Tanto como desdichado.
VIOLANTE: Para que cuentes gozoso
que una vez fuiste dichoso,490
libre vas.
LOPE: Voy admirado.
Tu piedad al mundo asombre.
VIOLANTE: ¿Cómo tu nombre no dices?
Di tu nombre.
LOPE: Es bien que el hombre
con temores infelices495
calle de noche su nombre.
Tiéneme el Rey odio fuerte,
y moriré sin remedio.
Venid, desdichada suerte,
que sólo un hombre está en medio500
de mi vida y de mi muerte.
Vase don LOPE
LEONORA: ¿Hay suceso semejante?
VIOLANTE: Encantado es este amante.
LEONORA ¿Quién tanta aventura vio?
VIOLANTE: A este hombre he visto yo505
hablar con el Almirante.
En mi papel ha leído,
que iba de favores lleno;
callar mi amor no ha sabido.
Quien para amante no es bueno,510
no es bueno para marido.
Muchas veces le decía
que me sirviese, que amor,
aunque honesto, le tenía.
(Y él, por servir a Leonor, Aparte515
fingió que no me entendía.
De esto y ver que no ha venido
esta noche, he colegido
que es soberbio e indiscreto
[…… -eto]520
y que a Leonora ha querido).
Dijo una sabia mujer
que en el marido ha de haber
cuatro ces, si bien me acuerdo,
casero, callado y cuerdo,525
y continente ha de ser.
Y en el amante perfeto,
que a su dama no hace agravio,
cuatro eses, que es: secreto,
solo, solícito y sabio530
tiene de ser en efeto.
Y con razón he argüido
que si el ingrato Almirante
esta noche no ha tenido
las cuatro letras de amante535
no tendrá las de marido.
¡Por vida del Rey mi hermano!
Que no ha de darme jamás
su falsa y soberbia mano.
LEONORA: ¿Amas?540
VIOLANTE: Sí.
LEONORA: Tú jurarás
la vida del Rey en vano.
VIOLANTE: En la mujer es violento
amor, derríbalo el viento
y el enemigo peor
es la mujer que el amor545
trocó en aborrecimiento.
No ama bien un ofendido;
agravio y no amor se nombre
el suyo, pues causa ha sido
de que yo abrazase a un hombre550
que no ha de ser mi marido
pero morirá si sé
quién es.
LEONORA: ¿Y si noble fue?
VIOLANTE: Trocaré quizá el rigor
por los brazos del favor555
con que al Conde levanté.
(Ya mis favores no estima, Aparte
sólo por Leonor me trueca,
ella es el ser que me anima
como hiedra fue, que sea560
el árbol donde se arrima.
Como se ve levantado
del Rey a tan alto estado,
de puro desvanecido
pequeños le han parecido565
los favores que le he dado.
Vanse. Sale don BERNARDO, vestido de gala
BERNARDO: En hora muy dichosa
la noche huyendo va del alba hermosa.
Tú eres, claro día,
vida del hombre; que en la noche fría,570
en sueño o en engaño
muerto está el hombre la mitad del año.
Tú, sol, cuyos reflejos
se miran como en lúcidos espejos
en el cándido hielo575
del mar y en el cristal del nuevo cielo,
que, a no eclipsarte, pienso
que el mundo te llamara dios inmenso,
en hora buena vengas.
Tú luz serena sin prestarla tengas;580
no te hurten alguna
los planetas, imágenes y luna;
mas no será luz rica
si a diez esferas no se comunica.
Éste es el claro día585
que tanto ha deseado el alma mía.
Dadme plumas y galas,
que a ser de Fénix las doradas alas,
dejara su hermosura,
que fue raro mi amor y mi ventura.590
No hay gusto semejante
al mío hoy si me dan a Violante.
Galán no seré cuerdo
si la modestia y la razón no pierdo.
[Yo] su deidad invoco;595
vestidme galas, que me vuelvo loco.
Salen don LOPE y LÁZARO
LOPE: Vuestro casamiento sea
muy en hora buena, Conde.
El amor manda que os vea
antes de partirme.600
BERNARDO: ¿Adónde?
LOPE: A un convento de mi aldea.
No consiente el mar salado
un cuerpo muerto y helado;
luego le arroja de sí,
y la corte lo hace así605
con el pobre y desdichado.
Echarme de sí procura,
que sufrir no puede el peso
de mi mucha desventura,
y en mí cualquiera suceso610
es delito o es locura.
Si el Rey está deseando
culpa en mí que castigar,
dos me están amenazando,
que la menor es moral.615
[Le] maté a un músico.
BERNARDO: ¿Cuándo?
LOPE: Anoche.
BERNARDO: ¿Por qué le has muerto?
LOPE: Desmintióme.
BERNARDO: ¿Saben cierto
que eres tú?
LOPE: Nadie lo sabe;
mas, ¿qué culpa, leve o grave,620
del que es pobre se ha encubierto?
¡Qué diferencia que hacen
la fortuna mala o buena!
Unos tan dichosos nacen
que nunca tuvieron pena.625
Otros hay que se deshacen;
tienen ventura, y después
caen otros, y al revés,
que suben tras la caída.
Y otros que toda su vida630
llena de desgracias es.
De aquesta clase primera
es y será siempre sólo
don Bernardo de Cabrera,
y yo soy el otro polo635
porque estoy en la postrera.
Dijo un sabio que consigo
iban sus bienes. Yo digo,
según desdichado soy,
que adondequiera que voy640
llevo mis males conmigo.
BERNARDO: Si hizo naturaleza
común toda la riqueza
al principio, y la amistad
guarda siempre esta igualdad,645
ni es desdicha ni es pobreza,
don Lope, la que tenéis.
En mí os da vuestra fortuna
esta riqueza que veis.
Sol seré de vuestra luna,650
tomad la luz que queréis.
LOPE: Tanto, señor, me habéís dado
que olvidarlo determino,
y hoy vengo necesitado
para hacer este camino655
de algún dinero prestado.
BERNARDO: Prestado decir sería
contra mi honor y mi fama,
si no fuera profecía
porque prestado se llama660
lo que se vuelve otro día.
Pudiera estar agraviado
de que me pidáis prestado
lo que es vuestro. Mal colijo
que en eso el cielo me dijo665
la mudanza de mi estado.
Ya vendrá ocasión alguna,
pero el sol se ha de poner
para que salga la luna,
y en haberos menester670
será varia la Fortuna.
De este bolsillo y cadena
os hago depositario,
y alguna vez será buena,
que viene en el mundo vario675
tras de la gloria la pena;
tempestad tras la bonanza,
tras el sol la noche fría,
la muerte a la vida alcanza,
y quizá vendrá algún día680
caída tras mi privanza.
LOPE: No os pedí, Almirante, dado,
porque pedir al honrado
de cualquier modo avergüenza
y el velo de la vergüenza685
es el nombre de prestado.
No colijáis de mis labios
que se han de trocar las suertes,
ni pronostiquéis agravios,
que el temor no es de hombre fuertes690
ni el agüero de hombres sabios.
Antes el estado mío
en que agora os pone Dios
es firme, y así os suplico
que os sirva Lázaro a vos.695
BERNARDO: La vez que le comunico
gozo de él en hora buena.
LÁZARO: Nunca la ventura tarda
a quien el cielo la ordena.
Besa LÁZARO a don BERNARDO la mano, y sale ROBERTO
ROBERTO: El capitán de la guarda700
te busca.
LOPE: ¡Cierta es mi pena!
Ya la Fortuna me embiste
con su poder y turbado
el pensamiento resiste.
BERNARDO: ¿Y es la culpa?705
LOPE: Haberme hallado
la Infanta en su cuarto. ¡Ay, triste!
Que razón el Rey tendrá,
hoy las desdichas compiten
con este pobre, que ya
sólo tiene que le quiten710
la vida que Dios le da.
Enojóse; muera pues,
y así igual ,mi poder es,
porque es Rey, que en paz y en guerra
no cabe en toda la tierra,715
muerto cabe en siete pies.
Así igualará mi suerte
la del Rey, porque en la muerte
no hay cosa que no me sobre;
uno son el rico y pobre,720
rey, vasallo, flaco y fuerte.
Sale el CAPITÁN de la guarda
CAPITÁN: El Rey, mi señor, os llama
y está esperando.
LOPE: Sin duda
que hoy mi sangre se derrama.
BERNARDO: No será, si no se muda725
la vida de ésta que os ama.
Luego voy. (Alegre día, Aparte
¿cómo me turbas así?
Dejar las galas querría;
puede el sentimiento en mí730
más que mi propia alegría).
Vanse el CAPITÁN, don LOPE y don BERNARDO
LÁZARO: Como culebra he dejado
el pellejo desgraciado;
hoy convalezco del mal
y salgo del hospital735
de un amo tan desdichado.
Si los dones honras son
en el mundo fanfarrón,
“don Lázaro don” me llamo;
puedo tener con tal amo740
atrás y adelante “don”.
Vase. Salen el REY, la Infanta y el conde de RIBAGORZA
REY: Para solemnidad del casamiento
del hombre que más quiero en este mundo.
que es don Bernardo de Cabrera, se haga
sin las fiestas del reino y cortesanos,745
máscaras y saraos, cañas, torneos.
Que para mí será cosa de gusto
y es conocer al hombre más valiente
que España tiene y menos venturoso.
Es don Lope de Luna, cuyos hechos750
supe tan tarde que se está sin premio.
En Zaragoza está y le han llamado
porque quiero pagarle, que es justicia
que los reyes a Dios nos parezcamos
en hacer las mercedes, levantando755
la virtud de los hombres, que los reyes
se diferencien de los otros hombres
en ser [más] liberales. Alejandro
un día que merced no había hecho
dijo que no fue rey en aquel día.760
VIOLANTE: En extremos, señor, verle deseo
y en cuanto al casamiento de Cabrera,
a tu real majestad suplico ahora
se deje o se dilate, porque importa.
REY: ¿Qué novedad es ésta?765
VIOLANTE: No es pequeña,
prometo, la ocasión.
REY: Mira, Violante,
que quiero tiernamente al Almirante.
VIOLANTE: No es bien que prefiriera al amor propio
al amor del vasallo. No repares
en la palabra que le tienes dada770
ni en la publicidad del casamiento;
que de hombres sabios es mudar consejo
y no han de ser los reyes como ríos.
REY: ¿Qué atrás puedo volver el curso humano?
¡Por mi vida!, que diga vuestra alteza775
la ocasión que le mueve, y si es enojo,
por hacerme merced, de él se divierta.
VIOLANTE: La humana voluntad es como cera;
varias formas se imprimen y se borran
en ella fácilmente. El gusto es vario780
y más en la mujer; lo que hoy desea
aborrece mañana, y otro día
lo que dejó otra vez estima y quiere.
Ocasiones me ha dado el Almirante
de que a tu majestad pida y suplique785
que cese el casamiento por agora.
Ni a tu casa está bien que el que ayer era
un escudero pobre, levantado
del favor de un rey, hoy sea su hermano.
Tu majestad sabrá si razón tengo.790
REY: Siempre he estimado tu gusto, [Violante].
Conde.
RIBAGORZA: ¿Señor?
REY: Al Príncipe se avise
que entre de noche; cesen ya la fiestas;
las galas y libreas que se bordan
aprisa en el estado que estuvieren795
cesen.
RIBAGORZA: ¡[Qué] novedad extraña es ésta!
REY: Contra tu gusto yo no quiero fiesta.
Salen don LOPE y el CAPITÁN
CAPITÁN: Don Lope está aquí ya.
LOPE: (De temor lleno). Aparte
REY: En buen hora vengáis, don Lope amigo;800
escudo de Aragón y Cataluña,
blasón de mi corona.
LOPE: (¿Qué milagros Aparte
son éstos, oh, Fortuna?)
REY: Vuestros brazos
quiero en los míos.
LOPE: (Siéntome turbado. Aparte
No puedo responder).805
REY: Besad la mano
a la Infanta mi hermana.
LOPE: (Apenas creo Aparte
estos sucesos que en mi vida veo).
Don LOPE besa la mano a la Infanta
VIOLANTE: [….. vos.]
Ya he visto el que el mundo alaba.
(Ver dos hombres deseaba, Aparte810
y en uno he visto los dos:
el que no tiene segundo,
el que se atreve. ¡El que llama
al balcón, grande es su fama!
Con las alas cubre el mundo).815
LOPE: No sé si valor habrá
para pedir yo la mano.
VIOLANTE: Quien los brazos de mi hermano
se atreve, que sí tendrá.
Don LOPE de rodillas
LOPE: Si queda en tu pecho sabio820
ira, el castigo detén;
que no ha perdonado bien
quien se acuerda del agravio.
Si mi culpa has referido,
mira que es buena señal825
[….. -al]
de que estoy arrepentido.
Subí a tu cuarto engañado,
y no sé cómo haya sido
que pecó en haber subido830
quien está tan derribado.
VIOLANTE: ¿A quién servís de mis damas?
LOPE: A ninguna sirvo, aunque amo;
que estoy tan pobre, que a un amo
servir pudiera.835
VIOLANTE: ¿A quién amas?
LOPE: Sólo a ti he tenido amor.
Desde que te vi te adoro;
que el sol con sus rayos de oro
alumbra al rey y al pastor.
Y siendo sol tu hermosura.840
iguales rayos ha dado
al humilde y desdichado
como al grande y con ventura.
No hay riqueza que no sobre
a Amor desnudo y sin galas,845
y a veces deja estas salas
y se va a casa de un pobre.
Si a todos puede igualar
Naturaleza en morir
y nacer, puedo decir850
que también en el amor.
Amar pueden un sujeto,
un villano, un pobre, un rey
como no exceda la ley
del amor y del respeto.855
VIOLANTE: ¿Quién te engañó en causa mía?
[Dime quién te enamoraba].
LOPE: Cierta dama me burlaba
y en tu nombre me escribía.
VIOLANTE: ¿Luego eres tú el que unos celos860
me pidió?
LOPE: Mi engaño ha sido
pensar que estaba querido
de los ojos de estos cielos.
VIOLANTE: ¿Desengañado amas?
LOPE: Sí;
que me pasa en este amor865
lo que a un paje que un doctor
sanó de un gran frenesí.
No le agradeció la cura
porque alegaba que, sano,
era un pobre cortesano870
siendo un rey en la locura.
Yo en mis desengaños pierdo
la luz que tus ojos dan.
Loco he sido y su galán;
ya es imposible ser cuerdo;875
porque es fuerza que te quiera
por mi Infanta y mi señora,
y porque tu rostro adora
don Bernardo de Cabrera.
VIOLANTE: Yo sabré quién es la dama880
y castigaré su culpa.
LOPE: Piensa que amor la disculpa.
VIOLANTE: Disculpada está si os ama,
soldado fuerte y bizarro.
(Aunque Infanta, soy mujer. Aparte885
Yo lo mismo pienso hacer
que el artífice en el barro.
Salió a disgusto un amante;
quebrarle pienso y formar
otro que me sepa amar890
y servir de aquí adelante.
Si el Rey a Cabrera tuvo
amor, con buena fortuna,
luz he de dar a esta luna
que hasta aquí eclipsada estuvo).895
Levántate.
LOPE: Por consuelo
podré, señora, tomar
que así mandes levantar
a quien está por el suelo.
VIOLANTE: Quien tiene tus pensamientos,900
no ha menester fuerzas mías.
LOPE: Amorosas fantasías
torres fundan sobre vientos.
REY: ¿Qué tratáis?
VIOLANTE: Cosas de guerra.
[…… -al.]905
En efecto, ¿al general
mataste en su misma tierra?
REY: Es valiente caballero.
VIOLANTE: Y ya de justicia pasa
que le ocupes en tu casa.910
REY: Sírveme de camarero,
y escoge un hábito.
LOPE: Beso
pies de Rey que honrarnos sabe.
REY: Hazle luego dar la llave.
LOPE: (Loco voy de tal suceso). Aparte915
VIOLANTE: (Hoy sale del pecho mío Aparte
Cabrera, y amor me ofrece
Luna que crecer merece
para llenar el vacío.
Favor o muerte, conviene920
darle su bien o su mal
o ha de borrar la señal
de aquel abrazo que tiene).
REY: ¿Piensa casarse tu alteza?
VIOLANTE: Señor, no.925
REY: ¡Extraña mudanza!
Mas, ¿qué mujer no lo alcanza
por propia naturaleza?
Sale don BERNARDO
BERNARDO: (¿Qué tenéis, alma cobarde? Aparte
¿Qué novedades son éstas?930
¿Qué no se hacen las fiestas
ni entra el Príncipe esta tarde?
El palacio está suspenso,
el vulgo maravillado,
[y] yo confuso y turbado,935
quimeras no alegres pienso.
El Rey me mira; sospecho
que está triste y con enojos,
que el Rey descubre en los ojos
el odio o el amor del pecho.940
La cara del Rey es luna
que nunca está en un estado,
y espejo en que ve el crïado
su buena o mala fortuna).
REY: (Ya el Almirante ha sabido Aparte945
la mudanza de la Infanta,
porque su tristeza es tanta
que el alma me ha enternecido.
¿Qué le podré responder
para no darle pesar?)950
BERNARDO: (Animo, quiero llegar, Aparte
que a nadie dañó el saber).
¿Vuestra majestad está
bueno? ¿Qué tiene, señor?
REY: (Lágrimas vierto de amor). Aparte955
La Infanta te lo dirá.
Vase el REY
BERNARDO: (Largo pienso que ha de ser Aparte
mi pleito, pues se remite).
Pueda yo si se permite,
de vuestra alteza saber960
qué tristeza o suspensión
es ésta.
VIOLANTE: La que merece
quien a su rey no agradece
la merced y la afición.
Vase la Infanta
BERNARDO: En cobro puedo poner965
la vida desde este día,
porque esta máquina mía
hace señal de caer.
Ya el mundo hace su oficio.
Habló el Rey con aspereza.970
Por una piedra se empieza
a asolar un edificio.
Mundo vario, indiferente,
no sé en ti cuál es mejor:
tener grandeza y valor975
o vivir humildemente.
El que no tiene envidioso
vive en pobre y bajo estado,
y el hombre que es envidiado
tiene estado peligroso.980
En el bajo y pobre hoy
no hubiera desdicha tanta.
¡Ingrato yo, bella Infanta!
Mal me haga Dios si tal soy.
Si subí, no es de admirar.985
Bajé al centro que es el suelo
porque solamente al cielo
suben para no bajar.
¿Qué envidioso cruel redujo
al Rey a tanta mudanza?990
Como el mar es la privanza
que tiene flujo y reflujo;
crece en uno, en otro mengua.
La envidia con ella lidia
y como es mujer la envidia995
tiene por armas la lengua.
Tanta desdicha y pasión
como el carecer de amigos
es el tener enemigos
y no conocer quién son.1000
Hay envidias insufribles
como el alma es el privado,
que envidian su buen estado
enemigos invencibles.
Subí, declinando voy.1005
Cansóse quien me levanta.
¡Ingrato yo, bella Infanta!
¡Mal me haga Dios si tal soy!
Salen ROBERTO y LÁZARO
ROBERTO: Albricias nos puedes dar,
que es don Lope…1010
BERNARDO: ¿No está preso?
ROBERTO: Camarero es del Rey.
BERNARDO: Eso
me pudiera consolar.
No me caso, amigos, ya;
la torre que he levantado
se ha estremecido y temblado,1015
señal que firme no está.
Día claro y tierra fui,
sol el Rey y su luz una;
púsose en medio la luna
y él se eclipsa para mí.1020
Sólo Dios, que es soberano,
tiene grandeza infinita,
cuanto da a ninguno quita;
mas cuando da el rey humano
como no es igual a Dios,1025
a uno quita, a otro da.
La luna ha salido ya
y no hay luz para los dos.
De esta sombra, juego o nada
hoy me quiero levantar,1030
porque así pienso dejar
a la Fortuna picada.
De Osuna, Módica y Vas
soy Conde, y el mar que brama
hoy su Almirante me llama;1035
ya no puedo subir más.
Ganancia tengo y así
es bien burlarme con ella
de la Fortuna, antes que ella
se venga a burlar de mí.1040
De servir pienso dejar
al Rey; pienso lo que pasa.
Volverme quiero a mi casa;
seguidme.
ROBERTO dice de rodillas
ROBERTO: Te he de dejar.1045
Licencia pido.
BERNARDO: Ésa doy.
LÁZARO: Yo he de seguirte.
BERNARDO: Levanta.
(¡Ingrato yo, bella Infanta! Aparte
Mal me haga Dios si tal soy).
Vase don BERNARDO
ROBERTO: Si a don Lope a servir llego,1050
la misma será mi dicha.
LÁZARO: Como tiña es mi desdicha,
que yo a mis amos la pego.
Desde aquí me quito el don;
poco caballero fui,1055
que está de Dios que nací
para Lázaro Obregón.
Vanse
