El semejante a sí mismo — Jornada II

JORNADA SEGUNDA


Salen don RODRIGO, doña ANA e INÉS. SANCHO, de camino
SANCHO: Mi señor y yo y Leonardo,
que partimos de aquí el lunes,960
a Cádiz llegamos jueves
cuando el sol sus rayos cubre.
Hospedónos don Fernando,
ramo de tu sangre ilustre,
que en regalos y larguezas965
con sus esperanzas cumple.
Sábado, cuando del alba
las negras reliquias huyen,
y en el oriente se bordan
de rubí y oro las cumbres,970
da fuego la capitana
a una pieza, cuya lumbre
sale entre el humo y centellas
como entre rayos y nubes.
¡Leva! Respondieron todos;975
todos a embarcarse acuden;
y la arenosa ribera
de gente al punto se cubre.
Allí acudimos también,
cada cual saltando sube980
en los caballos marinos
que el mar con remos discurren.
Llegamos al galeón;
los ojos y oídos puse
en faenas y zalomas985
que a los bisoños confunden.
Hablando con mi señor
hasta las diez me detuve,
encargándome las cosas
que de su edad se presumen;990
cuando otra pieza de leva
me obliga a que desocupe,
despedido de mi dueño,
la nave, y la tierra busque;
que la capitana, apenas995
con el trueno el rayo escupe,
cuando al viento dan las velas
la ligera pesadumbre.
Sobre su popa el heroico
general don Lope, lustre1000
de Diez, Aux y Armendárez,
la cruz y el pecho descubre;
aquel a quien juzgan todos
por sus hechos y costumbres
digno que en cargos más graves1005
nuestro santo rey le ocupe,
pues tantas veces del mar
sujetó las inquietudes,
y ha hecho que flotas llenas
de plata a España tribute.1010
Parte pues la capitana,
haciendo al sol que se turbe
con el humo de las piezas,
los mosquetes y arcabuces.
Tras ella, la de tu hijo1015
al costado restituye
las anclas, y dando velas,
rompe los vidrios azules.
Arrimado al bordo de ella
mi señor, mirando estuve1020
apartarse poco a poco
de los puertos andaluces.
Las lágrimas me impedían;
pero mi lealtad no sufre
que le deje de mirar.1025
Seguíle con lo que pude,
hasta que con la distancia
las especies se confunden,
y cada nave parece
breve reliquia de nube.1030
Volvíme con esto a casa
y mi partida dispuse,
y el mismo día salí
de Cádiz entre dos luces.
Llegué a dormir a Sanlúcar,1035
donde por mi daño supe
que el lunes corrían toros
por cierto gusto del duque.
Quedéme a verlos allí.
Llegan los toros el lunes;1040
yo, haciendo del forastero,
por toda la plaza anduve.
Aojóme alguna diabla,
pues cuando a esperar me puse
al primer toro, arremete,1045
y antes que el cuerpo le hurte,
por esta nalga me coge,
y tal golpe me sacude,
que con el cuerno me hiere,
con el topetón me aturde.1050
Halléme detrás, volviendo
del éxtasis en que estuve,
con un agujero más
contra natural costumbre,
desatacado y sin blanca,1055
que los que al remedio acuden,
primero las faltriqueras
que las heridas descubren.
Tres semanas he gastado
en que la herida me curen1060
y así tan tarde, señor,
las nuevas y cartas truje.
Toma las cartas don RODRIGO, y doña ANA llora
RODRIGO: Dios lo lleve en salvamento.
SANCHO habla aparte con doña ANA
SANCHO: Por más que llore tu amor,
ha llorado mi señor1065
por cada lágrima ciento.
ANA: ¿Qué te dijo?
SANCHO: Ya verás…
Quien va tan enamorado…
De ti me encargó el cuidado
siete mil veces y más.1070
Al subir, al apear,
en el camino, en la venta,
al comer, al hacer cuenta,
en el río y en el mar,
a la noche, a la mañana,1075
al caer, al tropezón
el amén de la oración
era, “¡Mira por doña Ana!
Por eso te hago quedar,
Sancho, en España”, me dijo.1080
Y a la verdad no me aflijo;
que no estoy bien con el mar.
Llora doña ANA, y SANCHO se dirige a INÉS
Mientras lee don Rodrigo
y mientras llora doña Ana,
hablemos los dos, tirana.1085
Di, ¿en qué estado estoy contigo?
¿Has dado a alguno la fe,
que en diche se me adelante,
pues en dos años de amante
sólo pellizcos llevé?1090
Habla. No estés descortés,
ya que esquiva.
INÉS: ¿No decías
que a las Indias te partías?
SANCHO: ¿Pues que más Indias que Inés?
Por mostrarte el disparate1095
que era a las Indias partir,
a un poeta he de pedir
que tu belleza retrate.
Será el cabello el metal rubio,
y el blanco la frente,1100
una perla cada diente,
y cada labio un coral.
Pues, según esto, si ves
a pie quedo en tu belleza
cifrada tanta belleza,1105
di, ¿que más Indias que Inés?
Salen don JUAN, mudado de vestido, y don DIEGO, de camino
JUAN: Dame, señor, esos pies.
RODRIGO: ¿Es don Juan?
ANA: ¿Es mi don Juan,
o don Diego de Luján,
que su semejanza es?1110
JUAN: Don Juan soy.
SANCHO: ¡Cielo sagrado!
¿Don Juan? ¿Como puede ser?
Yo mismo lo vi perder
de vista en el mar salado.
JUAN: Y arribar, ¿es maravilla?1115
RODRIGO: Si eso hubiera sucedido,
la nueva hubiera venido
antes que vos a Sevilla.
JUAN: Tan destrozado y tan roto
el galeón, arribamos1120
a Lisboa, que escapamos
por ser Dios nuestro piloto;
y como imposible vi
volverme a embarcar, tomé
postas al punto, y llegué1125
antes que la nueva aquí.
RODRIGO: Abrázame. ¡Gloria a Dios,
que del riesgo te ha librado!
ANA: Con bien vengáis, primo amado.
JUAN: ¡Prima mía!1130
ANA: ¿Que sois vos?
SANCHO habla aparte a INÉS
SANCHO: En la cara y habla él es;
mas helo desconocido
en cuanto tiene vestido,
y en la barba y todo, Inés;
que don Juan no es tan barbado.1135
Si es don Diego de Luján
y se nos finge don Juan,
presto le verás pescado.
A don JUAN
Da los brazos, bien venido,
a Fileno.1140
JUAN: ¡Mi Fileno!…
SANCHO: ¿Yo soy Fileno? ¡Oh, qué bueno!
¡Vive Dios, que lo he cogido!
Soy Armindo.
JUAN: Quise yo
hacerme erradizo, Armindo,
para picarte.1145
SANCHO: ¡Oh, qué lindo!
¿Armindo? Otra vez cayó.
¡Voto a mí, que no es don Juan!
DIEGO: Descubrióse la invención.
JUAN: Perdonad este picón
a don Diego de Luján.1150
RODRIGO: ¿Qué decís?
JUAN: Tuve deseo
de ver si tan parecido
como lo han encarecido
soy a don Juan, y ya veo,
pues a su padre he engañado,1155
que del todo le parezco.
RODRIGO: Pues muy poco os agradezco
el picón, que fue pesado.
Mas aun dudo todavía
si sois don Diego o don Juan.1160
JUAN: Estas cartas lo dirán,
Dale unas cartas
que mi señor os envía.
RODRIGO: Y en verdad, si no me olvido,
que el retratillo que acá
recebí de vos, está1165
con ese mismo vestido.
JUAN: Es verdad.
Lee don RODRIGO
ANA: (¡Triste de mi!) Aparte
SANCHO: ¡Qué bravo conocimiento!
En viéndole, en un momento
dos mil diferencias vi.1170
Habla SANCHO aparte a INÉS
¿No lo echas de ver, Inés?
¿No ves que éste es agobiado
y es un poco más delgado
y tiene mayores pies?
Ya del engaño me río.1175
En mil cosas no conviene.
Míralo bien; que éste tiene
una cara de un judío.
Pues el crïado ¿no es feo,
Inés? Narciso me llamo.1180
Por Dios, si es judío el amo,
que el crïado es fariseo.
INÉS: Sancho, no lo miras bien;
que el crïado es muy pulido.
SANCHO: ¡Ta, ta! ¿Bien te ha parecido?1185
Dios perdone a Sancho, amén.
RODRIGO: Vos, don Diego de Lujan,
vengáis muy enhorabuena,
que aliviáis toda la pena
de la ausencia de don Juan.1190
Que según le parecéis,
en vos a él mismo lo veo;
y así en Sevilla deseo
que mucho tiempo os estéis.
En el cuarto de mi hijo,1195
sobrina, hospeda a don Diego;
que le regales te ruego,
como don Juan te lo dijo.
Y a descansar os entrad.
¡Válgame Dios! En mi vida1200
vi cosa tan parecida.
Vanse don RODRIGO e INÉS
JUAN: Prima, los brazos me dad.
ANA: ¿Otra vez?
Abrázale
JUAN: Pues a don Diego,
¿habéiselos dado vos?
SANCHO: (¡Bravo resistir, por Dios! Aparte1205
¿Otra vez? Y dalos luego.)
Habla SANCHO a doña ANA
Ya sabes que he de escribir
a mi señor cuanto hicieres.
ANA: Es su retrato; ¿qué quieres?
No le pude resistir.1210
Habla don JUAN a don DIEGO
JUAN: ¡Ved qué presto me abrazó,
don Diego! ¡Que fácil, cielos!
DIEGO: Pues ¿qué queréis? ¿Tener celos
de vos mismo?
JUAN: ¿Por que no?
Si me abraza por don Diego,1215
¿no me ofende por don Juan?
DIEGO: Si es don Diego de Luján
su primo, decidme, os ruego,
¿por qué concebís temores
de que a su primo abrazó?1220
JUAN: También soy su primo yo,
y trata conmigo amores.
ANA: ¿Don Diego?
JUAN: Prima querida
ANA: ¿Sobre qué riñe con vos
el mozo? (¡Válgame Dios, Aparte1225
qué cosa tan parecida!)
JUAN: El que veis, doña Ana, es
mi igual en sangre y cordura;
sólo le excedo en ventura.
SANCHO: ¡Oh, si oyera aquesto Inés!1230
JUAN: Por esto siempre le he dado
la puerta franca en mi pecho;
que sus méritos lo han hecho
compañero, de crïado.
De vos le llegué a decir1235
que vencéis a vuestra fama,
y el por una ausente dama
celos me empezó a pedir.
Yo, por vuestra perfección,
repliqué que dejaría1240
mi casa por mejoría.
Juzgad quién tiene razón
ANA: Ninguno, a mi ver, la alcanza.
Vos no, porque no hay belleza
que disculpe la flaqueza1245
de una ligera mudanza;
ni el, porque de eso os refrena;
que a un crïado le es más justo
mirar de su dueño el gusto
que la obligación ajena.1250
JUAN: De vuestra sentencia apelo;
que no debe condenarse
la mudanza, si el mudarse
es desde la tierra al cielo.
En el cielo, con firmeza1255
el alma tiene su asiento,
y el amor anda violento
hasta la mayor belleza;
y como no es igualada
la vuestra, al punto que os vi1260
le dije a mi amor, “Aquí
es vuestra eterna morada;
aquí vivo, agua fenece
cualquier pasada memoria.”
SANCHO: Y aquí comienza la historia.1265
Quien no parece, perece.
Habla SANCHO aparte a doña ANA
No le escuches más, doña Ana.
ANA: ¡Vete de aquí! ¡Qué cansado!
Habla don JUAN a don DIEGO
JUAN: Que la estorbe le ha pesado.
¡Vive el cielo, que es liviana!1270
DIEGO: Vos, celoso impertinente.
ANA: (No me harto de miralle. Aparte
La cara, la voz, el talle,
todo es mi querido ausente.
No le quisiera dejar,1275
que hasta en esto le parece.
Mas Sancho en sospechas crece,
y es forzoso…) A descansar
os entrad.
JUAN: Prima querida,
imposible es ya sin vos.1280
ANA: ¿Lisonjas? (¡Válgame Dios! Aparte
¡Qué cosa tan parecida!)
Vase doña ANA
JUAN: Adiós.
SANCHO: (Sal quiere este huevo; Aparte
Y a fe que la ha menester
para no dañarse.)1285
JUAN: A ser
vuestro enemigo, mancebo,
no pudierais procurar
mi pena con más cuidado.
Decid, ¿en qué os he agraviado?
(Su lealtad he de probar.) Aparte1290
SANCHO: Todos con razón desean serviros.
JUAN: Seamos amigos,
y de la amistad testigos
aquestos doblones sean.
Y decidme, ¿qué razón1295
os mueve a guardar así
mi bella prima de mí?
SANCHO: (¿A quién no dobla un doblón? Aparte
¿Qué fuerza hay contra el dinero?
¿Qué escudo contra un escudo?1300
Hará el oro hablar a un mudo,
hará callar a un barbero.)
Don JUAN dale una moneda a SANCHO
JUAN: (Ya está vencida esta guarda, Aparte
pues las dádivas recibe;
el honor de ausente vive1305
lo que el embestille tarda.)
SANCHO: Si la verdad os confieso,
tiene don Juan mi señor
a doña Ana tanto amor,
que va por ella sin seso;1310
y así en esta ausencia quiso
darme esta carga pesada
de que sea sin su espada
ángel de este paraíso.
JUAN: (¡Ved qué presto ha confesado, Aparte1315
de la dádiva contento!
Lo que en otros el tormento,
el contento en él ha obrado.
Ya las finezas no dan
estimación ni ventura.1320
Andar al uso es cordura;
viva quien vence es refrán.)
Yo estoy presente. Ayudad
mi pretensión amorosa,
y la esperanza dudosa1325
trocad por cierta amistad.
A ella también la enojáis
y no será inconveniente
perder un amigo ausente,
si dos presentes ganáis.1330
Don Juan no sabrá su ofensa;
si la sabe y le perdéis,
recibiéndoos yo, tendréis
de este daño recompensa.
ANCHO: Pardiez, que con tal sermón1335
convirtáis al gran Sofí.
Digo, señor, que por mí
se logre vuestra intención;
que yo no os pienso impedir,
sino admitir la amistad1340
que me ofrecéis y mirad
si en más os puedo servir.
JUAN: ¡Ah, perro infame!
SANCHO: ¡Señor!…
JUAN: Don Juan soy: ¿de qué te admiras?
SANCHO: ¿Qué dices?1345
JUAN: Vil, ¿así miras
por tu lealtad y mi honor?
Mataréte.
DIEGO: El sufrimiento
importa.
SANCHO: Escucha y verás,
aunque tan airado estás,
que ha sido bueno mi intento;1350
que al punto te conocí
y viendo que te ocultabas,
por ver si te declarabas,
te quise probar así.
DIEGO: Bastante disculpa ha dado.1355
SANCHO: ¿Yo por don Diego, ni el rey,
había de quebrar la ley
que debo a leal crïado?
¡Mal año para don Diego!
JUAN: Si los doblones tomaste,1360
¿a ayudar no te obligaste
a don Diego?
SANCHO: No lo niego;
mas iba con intención
de tomarlos y engañarle,
que en traición es bien pagarle1365
a quien compra con traición.
JUAN: ¡Ah, vil, traidor, embustero!
SANCHO: ¿Otra tenemos
JUAN: ¡Mirad
a quién ofreció amistad
un honrado caballero!1370
Don Diego soy de Luján.
SANCHO: ¡Arre acá! ¡Por vida mía!
¿Mas que dura todo el día
soy don Diego y soy don Juan?
JUAN: Don Diego soy; que por ver1375
si eras falso, me he fingido
don Juan.
SANCHO: ¿Luego no he entendido
que don Juan no puede ser?
Yo rnismo le vi embarcar,
y como negarte vi1380
ser don Diego, quise así
obligarte a declarar.
JUAN: ¡Buena excusa!
DIEGO: ¡Lindo enredo!
JUAN: Al menos no hay quien no vea
que o Luján o Castro sea,1385
fïarme de ti no puedo.
SANCHO: O seas Castro o Luján,
te sirvo, pues por ti niego
a don Juan si eres don Diego,
a don Diego si don Juan.1390
Pero si en sirviendo al uno
en otro has de convertirte,
por ninguno he de servirte
por no ofender a ninguno.
Vase SANCHO
DIEGO: Con la vuestra habéis salido,1395
que al fin queda ya asentado
que sois yo.
JUAN: Quien no ha intentado,
don Diego, no ha conseguido¡
Mas–¡ay, primo!–consolad
mi desventura, que muero.1400
¡Ved al combate primero
lo que tiembla la lealtad!
¡Ved qué presto se rindió
aquesta guarda! Y doña Ana,
¡qué fácil y que liviana1405
mis requiebros escuchó!
DIEGO: El que prueba a la mujer,
indicios de necio da.
JUAN: A la que es su mujer ya,
mas no a la que lo ha de ser.1410
DIEGO: Don Juan, ¿no fuera mejor
descubrirte a nuestra prima,
y pues que tu amor estima,
gozar en paz de su amor?
Duda de la más leal,1415
si das en probarla así;
mira no diga por ti
que escarbaste por tu mal.
¿Para qué es bueno probarla
si te ha de pesar al fin,1420
pues aunque salga rüin
no has de poder olvidarla?
JUAN: Si pretendiéndola yo,
indicios de fácil da,
de guardarla servirá,1425
cuando de olvidarla no;
que mejor es conocella,
aunque me pese, y guardarla,
que descuidado gozarla
y perder mi honor por ella.1430
Sale INÉS
INÉS: Si deseáis descansar,
todo ya está prevenido.
(No vi mozo más pulido.) Aparte
DIEGO: (Ella me ha dado en mirar.) Aparte
INÉS: Y el agua para los pies1435
con romero y rosa en ella.
JUAN: ¿Tanto regalo, doncella?
INÉS: No me llamo sino Inés.
JUAN: Pues, hija Inés, de los dos,
te encargo más mi crïado1440
que a mí.
INÉS: Yo tendré cuidado
(Que me lo da más que vos.) Aparte
Las camas a ambos están
convidando.
JUAN: Como hermosa,
sois prevenida.1445
INÉS: (¡Que cosa Aparte
tan parecida a don Juan!)
Vanse todos. Salen GERARDO y JULIA
GERARDO: Óyeme, Julia.
JULIA: Gerardo,
que no me canses te pido.
GERARDO: ¡Qué bravamente has sentido
esta ausencia de Leonardo!1450
JULIA: Si la siento o no la siento,
tu curiosidad condena;
que si no siento tu pena,
¿qué te va en mi sentimiento?
GERARDO: Vame, señora, que oías,1455
cuando él estaba presente,
más humana y más paciente
las tristes querellas mías;
mas después que él se ausentó,
tanto me has aborrecido,1460
que más parece que he sido
el que me he ausentado yo.
JULIA: Si eso, Gerardo, conoces,
no te canses, por tu vida.
GERARDO: Yo os gozaré, fementida,1465
aunque os pese.
JULIA: Daré voces.
GERARDO: Amor me quita el temor.
El resistir es en vano.
JULIA: ¿Qué es esto? ¡Favor, hermano,
que está en peligro mí honor!1470
Sale CELIO, con la espada desnuda
CELIO: ¿Qué es esto, traidor Gerardo?
GERARDO: ¡Suelta, falsa! Celio, atiende;
que es tu hermana quien te ofende,
y que yo el honor te guardo.
Desenvaina
JULIA: ¡Hermano!1475
GERARDO: Déjame hablar;
no intentes algún enredo.
JULIA: Ya del tuyo tengo miedo.
Por fuerza intentó manchar
mi honor aqueste enemigo.
GERARDO: Jesús ¡Ved si temí en vano1480
su engaño! Escuchadme.
JULIA: Hermano,
la verdad es la que digo.
Con capa de tu amistad
entra en tu casa a agraviarte.
Vase JULIA
CELIO: ¡Traidor!1485
GERARDO: Antes de arrojarte,
oye y sabrás la verdad.
Julia… Mas no has de creer
lo que te quiero contar,
y así es lo mejor callar,
si el hablar no ha de valer.1490
CELIO: Habla.
GERARDO: (¿Qué engaño diré? Aparte
créaslo o no lo creas,
pues que saberlo deseas,
la verdad del caso fue
que yo he tratado de amor1495
con Julia lícitamente,
con el respeto decente
a tu amistad y a su honor.
Pues, como velo, he hallado
que un don Diego de Luján,1500
de aquél tu amigo don Juan
de Castro, primo y traslado,
la visita y la enamora,
y aun ella le hace favor.
Yo, celoso, de su amor1505
vine a despedirme agora.
Ella que o siente mi ausencia,
o que sentirla fingía,
por los brazos me tenía
reportando mi impaciencia;1510
y como me resolví
a dejarla y ausentarme,
dio en que había de levantarme
–para detenerme así–
que le soy, Celio, deudor1515
de su honor, y así la hallastes
diciendo cuando llegastes
que peligraba su honor,
y a mí procurando de ella
desasirme y, ausentarme.1520
Ésta es verdad. No hay culparme.
Julia es honrada doncella;
amarla no fue traición;
celarla serviros fue.
Mirad si queréis que os dé1525
más clara satisfación.
CELIO: Porque la sabré tomar
si no has sido verdadero,
me reporto agora, y quiero
la verdad averiguar.1530
Envaina y vete.
GERARDO: (Amor ciego, Apartee
¿por qué me tratas así?
¿Que una vez que me atreví,
llegase su hermano luego?
Mas no está mal enmendado1535
si prosigo la invención.)
Vase GERARDO
CELIO: ¡Oh; pesada obligación
de honor de mujer fïado!
Vase CELIO. Salen don JUAN y SANCHO
JUAN: Si Inés no te quiere a ti
y a Mendo sí, yo no entiendo1540
lo que puedo hacer.
SANCHO: Yo si.
JUAN: Dilo.
SANCHO: Despedir a Mendo,
o despedirte de mí.
JUAN: Mendo es mi antiguo crïado,
y le estoy muy obligado.1545
SANCHO: También yo a don Juan lo estoy,
y por servirte, ves hoy
que esa ley he quebrantado.
JUAN: Mi crïado, ¿en qué pecó,
si Inés en quererle dio?1550
SANCHO: ¡Muy buena excusa me dan!
Dime: ¿en qué pecó don Juan
para que le ofenda yo?
Sana el mal que me lastima,
o estorbaré tu cuidado.
Mira si tu pecho estima1555
conservar ese crïado
mas que el amor de tu prima.
Vase SANCHO
JUAN: ¡Qué confusiones, que daños
acarrean los engaños!
Sale don DIEGO
DIEGO: ¿Qué hacéis, primo?1560
JUAN: Estoy, don Diego,
viendo batir mi sosiego
de mil tormentos extraños.
Sancho acaba de intimarme
que os despida, o me despida
de que él haya de ayudarme1565
en mi amor.
DIEGO: ¡Bien, por mi vida!
Ambos han dado en matarme.
Sancho con celos, y Inés
con amores.
JUAN: Pensión es
que paga vuestro buen talle.1570
DIEGO: Menester es acallalle.
JUAN: De eso hablaremos después,
porque la casa es aquésta
de Julia, y darle quisiera
una carta que me cuesta1575
dos mil ducados.
DIEGO: Espera;
que grave, hermosa y compuesta
sale de casa una aurora.
JUAN: El sol amanece agora
al mundo.1580
Sale JULIA, con manto y GUILLÉN
JULIA: ¡Señor don Juan!
JUAN: Don Diego soy de Luján,
su primo; y si sois, señora,
Julia, qué deciros tengo.
JULIA: Julia soy. Decid, si es breve,
porque temerosa vengo1585
de una lengua, que se atreve
contra el honor que mantengo.
JUAN: De Leonardo recebí
esta carta para vos,
Dale la carta
y en la que me escribe a mí1590
me dice…
JULIA: Don Diego, adiós,
que no es eso para aquí.
Vedme despacio.
JUAN: Sí haré,
si hay orden.
JULIA: Yo la daré.
Vase JULIA con GUILLÉN, y vala siguiendo don DIEGO
JUAN: ¡Hola, Mendo! ¡Mendo! ¡Ah, Mendo!1595
Absorto la va siguiendo.
¡Vuelve, Mendo!
Vase don JUAN
DIEGO: Volveré Dentro
al infierno, de la gloria.
Salen don JUAN y don DIEGO
DIEGO: ¡Válgame Dios! ¿Que vi?
Muerta estaba la memoria,1600
y ha resucitado en mí
toda la pasada historia.
JUAN: ¿Qué tenemos?
DIEGO: No os asombre;
que cuando así siente un hombre,
no es con fundamento vano.1605
Julia, ¿no tiene un hermano,
Celio?
JUAN: Ese mismo es su nombre.
DIEGO: Oíd lo que ordena Amor,
lo que puede el tiempo oíd,
las mudanzas de Fortuna1610
y mis desdichas, al fin.
Ya sabéis, primo don Juan,
que tan niño a Flandes fui,
que ni en dos años después
espada pude ceñir.1615
En tanto que no podía
militar en su país,
al gran archiduque Alberto
entré de paje a servir.
A mi señora la infanta1620
servía Julia gentil,
muerte airada para todos,
vida sólo para mí;
que con favores y prendas
dio en hacerme tan feliz,1625
que invidiado justamente
de toda Flandes me vi.
O lo hizo la ocasión,
o mi buen talle, o vivir
juntos, o ser niños ambos,1630
o que dichoso nací,
o que mi crüel fortuna
lo quiso ordenar así,
porque después la caída
tuviese más que sentir;1635
pues cuando más descuidado
gozaba un hermoso abril
en su rostro de azucena,
rosa, clavel y jazmín,
más de amores de seis años,1640
llegó la nueva infeliz
de que su hermano mayor
murió sin hijos aquí.
Celio heredó el mayorazgo,
que en premio de hazañas mil,1645
pretendiendo una jineta
estaba entonces allí.
A gozar en paz su renta
se determinó a venir,
trayendo consigo a Julia,1650
y el alma que yo le di.
Para seguirla tracé
–que Amor es niño sutil–
mil embustes, mil enredos;
mas con ninguno salí;1655
que el Archiduque, mi dueño,
no mal servido de mí,
como conoció la causa,
supo el efeto impedir.
Despedímonos los dos.1660
No digo lo que sentí;
entiéndalo el que ha probado
lo que es amar y partir.
Dímonos firmes palabras…
¿Dímonos, dije? Mentí.1665
Yo las di firmes, que Julia
las dio de mujer al fin.
Partió; y cuando yo tenía
vencida mi suerte vil,
pues para poder librarme1670
de mi dueño tuve ardid;
cuando ya para seguirla,
sobre un verde borceguí
calcé doradas espuelas,
alas de un bayo rocín,1675
llega la fama parlera
con una nueva infeliz,
de que la parca crüel
dio a los dos hermanos fin.
Dicen que un soberbio río,1680
por parecer cielo así,
pasando Dïana y Febo,
nunca los dejó salir.
¡Pensad vos cuál quedaría,
quedándome vida a mí,1685
imaginando sin ella
mi adorado serafín!
Mudé parecer con esto;
fuime a la guerra a servir,
donde en seis años de tiempo1690
pasé de tormentos mil.
Alcancé licencia, y vine
a pretender a Madrid,
a serviros a Sevilla,
y a ver a mi dueño aquí.1695
Juzgad agora si es mucho
que me enloquezca el sentir,
hallando a mi Julia viva,
y siendo el mismo que fui.
JUAN: El caso es tan singular1700
que no admiro vuestro exceso;
que no hayáis perdido el seso
me puede más espantar.
Diéraos un gran parabién,
a ser bien hallarla agora,1705
cuando ya a Leonardo adora
después de un largo desdén.
DIEGO: Callad, por Dios. ¡Qué rigor!
JUAN: ¿Qué queréis? Verdades digo,
y aquel es mejor amigo,1710
que desengaña mejor.
Y Leonardo, que hasta Lima
por darme gusto partió,
que la guarde me encargó;
que más que el alma la estima.1715
DIEGO: ¿Y qué que os la haya encargado?
¿Guardarla de mí queréis?
JUAN: Vos, primo, en eso veréis
a lo que estoy obligado.
DONDIEGO: Excusa tenéis conmigo.1720
JUAN: Y con Leonardo os la doy.
DIEGO: Yo primo y amigo soy,
y Leonardo sólo amigo.
JUAN: Por eso mismo sospecho
que debo más al ausente,1725
pues no siendo mi pariente,
tal fineza por mí ha hecho.
DIEGO: Pues yo en ser pariente
fundo de mi fineza la alteza;
que en un pariente fineza1730
es cosa nueva en el mundo;
pero de amigos la fama
mil ejemplos nos ha dado.
JUAN: ¿Cuenta que alguno ha dejado
por un amigo su dama,1735
como Leonardo por mí?
DIEGO: Yo mi ser mismo he dejado,
pues por ser vuestro crïado
dejo de ser el que fui.
Si el ausentarse estimáis,1740
yo también por vos lo hiciera,
si en ello, primo os sirviera.
JUAN: Eso mismo me negáis,
que es lo que os pido; y sospecho
que veis que me es conveniente.1745
DIEGO: No me pedís que me ausente,
que es lo que Leonardo ha hecho,
sino que mi dama dé
por vos a un ajeno gusto;
y esto, ni pedirlo es justo,1750
ni él lo hará, ni yo lo haré
JUAN: No os pido yo qué la deis,
mas que me dejéis guardarla.
DIEGO: Lo mismo será que darla,
dejar que me la quitéis.1755
JUAN: Mi palabra he de cumplir.
DIEGO: Y yo también cumpliré
la que os he dado, que fue
de ayudaros a fingir
lo que fingís; y la vida1760
pondré porque consigáis
el fruto que deseáis,
don Juan, de vuestra querida.
Mas si queréis que permita
que guardéis a Julia vos,1765
quitaré el alma, por Dios,
a quien el alma me quita.
Vase don DIEGO
JUAN: ¡A qué de engaños se obligan
los que emprenden un engaño!
¡Y qué de daños, de un daño1770
es forzoso que se sigan!
La fe y palabra que di
he de guardar a Leonardo;
y don Diego, si la guardo,
cobra enojo contra mí.1775
Ambos me piden razón,
y estoy de ambos obligado;
bastárame mi cuidado
sin verme en tal confusión.
Sale INÉS
INÉS: Señor, ¿qué le hiciste a Mendo1780
que va tan descolorido?
JUAN: Por tu causa le he reñido.
INÉS: ¿Por mi causa? No te entiendo.
JUAN: Roguéle que te quisiera,
porque tu gusto procuro;1785
mostróse a mis ruegos duro,
y enojéme de manera
que lo despedí de casa.
INÉS: Vuelva a tu gracia, señor.
JUAN: No trates de eso.1790
INÉS: Su amor
en vivo fuego me abrasa.
Si dura su despedida,
de mi amistad te despide.
JUAN: Inés, otra cosa pide.
INÉS: Cuando me niegas la vida,1795
¿qué otra cosa he de pedirte?
Esto quiero merecer.
JUAN: Ahora bien, yo lo he de hacer,
amiga Inés, por servirte.
INÉS: Pues más has de hacer por mí.1800
JUAN: Dilo.
INÉS: Casarlo conmigo.
JUAN: A alcanzarlo no me obligo;
a solicitarlo sí.
INÉS: No agradezco la intención,
si no acabas lo que pido.1805
JUAN: Si ves que lo he despedido
por esa misma ocasión,
no fuerza ni el mismo cielo
una libre voluntad.
INÉS: Por esa dificultad1810
a tu autoridad apelo;
que él te estima de manera,
que sólo tu gusto adora;
y pues yo con mí señora
hago oficio de tercera,1815
mis intentos encamina,
porque en no haciéndolo, digo
a mi señor don Rodrigo
que requiebras su sobrina.
Vase INÉS
JUAN: Mucho tiembla este edificio;1820
todos contra él se conjuran,
todos quitarme procuran
la paciencia y el jüicio.
Sale doña ANA
ANA: (¡Cuán en vano resistí Aparte
ciega deidad, a tu fuego!1825
¡Válgate Dios por don Diego,
qué fuerza tienes en mí!
¿Qué estrella o astro tan fuerte
en mi sangre predomina,
que sin remedio me inclina,1830
desde que te vi, a quererte?
Perdóname esta mudanza,
don Juan; que si me ha rendido
don Diego, la flecha ha sido
que me hirió, tu semejanza.)1835
Primo…
JUAN: Doña Ana querida…
ANA: ¿En qué, triste imagináis?
JUAN: En la pena que me dais,
mal pagada y bien sufrida;
en mi esperanza perdida1840
de vencer vuestra dureza;
en la sin igual belleza
que, su costumbre excediendo,
porque yo viva muriendo,
puso en vos Naturaleza.1845
Pienso de don Juan la gloria
y desdicha de don Diego,
pues a mi presente ruego
vence su ausente memoria;
el discurso de la historia1850
por donde a tormento igual
la disposición fatal
ha encaminado mi suerte,
y al fin, que sólo la muerte
es remedio de mi mal.1855
ANA: ¿Tanta desesperación?
JUAN: ¿Obliga a menos acaso
ver, cuando vivo me abraso,
vuestra helada condición?
ANA: Los desdenes, primo, son1860
el bien del que al fin alcanza;
más hermosa es la bonanza
después de la triste historia,
y tanto más la vitoria
cuanto menos la esperanza.1865
JUAN: Si la esperanza me diera
sólo un cabello a que asirme,
ni en venturoso ni en firme
a nadie ventaja diera.
ANA: Nunca alcanza quien no espera.1870
JUAN: Mal espera un desdeñado,
que mira desconfïado
sus méritos desiguales.
ANA: A quien escuchan sus males,
no muera desesperado.1875
Hace ademán de marcharse
JUAN: Volved, declaraos, mi gloria.
No os impida la vergüenza;
si mi bonanza comienza
después de tan triste historia,
no me neguéis la vitoria.1880
Si mi amor os ha vencido,
que no os recatéis os pido;
que indicios daréis, doña Ana,
de noble, y no de liviana,
con favor tan merecido.1885
ANA: No sé qué os diga, don Diego.
JUAN: Yo si sé qué me digáis.
Decid, mi bien, que pagáis
con fuego mi dulce fuego.
ANA: Lo que con la boca niego,1890
confieso con las acciones,
que de amorosas pasiones
son verdaderos despojos;
que palabras de los ojos
las forman los corazones.1895
Desde el punto que me vi,
don Diego, en vuestra presencia,
no sé qué correspondencia
dentro del alma sentí.
No sé cómo me perdí;1900
que con tal resolución
me acometió la pasión,
que lo que os he resistido,
un raro milagro ha sido
de mi honesta obligación.1905
JUAN: ¿Podré decir que eres mía?
ANA: Que lo soy, mil veces digo.
JUAN: ¿Y don Juan?
ANA: Tendrá castigo
quien de su bien se desvía.
Mucho en sus méritos fía1910
quien hace tan larga ausencia;
demás de que la experiencia
enseña en esta mudanza,
que por ser tu semejanza
halló en mí correspondencia.1915
JUAN: Cierra el labio, fementida,
fácil, mudable, traidora,
embustera, engañadora,
falsa, liviana, fingida,
mar de vientos combatida,1920
de inconstante parecer,
flor que comienza a nacer,
humo leve y hoja inquieta,
pluma en el aire, cometa,
rayo, demonio, mujer.1925
Don Juan soy, que no don Diego;
que cuanto ves he trazado
por verme desengañado
por saber que estaba ciego.
¿Tan presto se apagó el fuego1930
que tan sin piedad ardía?
Las lágrimas que vertía
tu pecho, ¿en tan poco precio
tuviste? ¡Mal haya el necio
que en llanto de mujer fía!1935
ANA: Oye.
JUAN: Ya no hay invención
que te valga.
ANA: ¿No me oirás?
JUAN: Tus engaños probarás.
ANA: Probaré tu sinrazón.
Tú con aquesta ficción has1940
procurado engañarme
y en la firmeza tentarme;
y yo, que esto he conocido,
castigar así he querido
el delito de probarme.1945
JUAN: No; que fueron las que oí,
finezas muy verdaderas.
ANA: ¡Y como que eran de veras,
don Juan, pues las dije a ti!
JUAN: A don Diego hablaste en mí.1950
Aquéste fue tu conceto.
ANA: A ti las dije, en efeto,
que Diego o que Juan te nombres;
que las mudanzas de nombres
no varían el sujeto.1955
Ese cuerpo y alma ha sido
el que quiero, y el que amé;
pues a ti, ¿cómo podré
contigo haber ofendido?
JUAN: Habiéndome aquí querido,1960
siendo Castro, por Luján.
ANA: Pues si en los nombres están
las causas de tanto fuego,
pídale al nombre de Diego
celos el nombre de Juan.1965
Mas tú, pues tú mismo eres,
que Diego o que Juan te nombres,
ni te enloquezcas ni asombres
con sutiles pareceres.
Mas pues apretarme quieres,1970
yo he de castigarte así;
y digo que desde aquí
por remate verdadero,
si eres don Juan, no te quiero,
y si eres don Diego, sí.1975
Y porque con brevedad
salga de este desvarío,
voy a decirle a mi tío
que pruebe esta falsedad.
JUAN: Oye, y sabrás la verdad.1980
ANA: No hay que oír.
JUAN: ¡Aguarda, prima!
ANA: Si eres don Diego, te estima
mi amor; no tengas recelo;
mas si don Juan, ¡vive el cielo
que te has de partir a Lima!1985

FIN DE LA SEGUNDA JORNADA

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