El rufián dichoso — Jornada I

EL RUFIÁN DICHOSO

Miguel de Cervantes

Texto basado en la edición príncipe, EL RUFIÁN DICHOSO en OCHO COMEDIAS Y OCHO ENTREMESES NUEVOS NUNCA REPRESENTADOS, COMPUESTAS POR MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA (Madrid: Viuda de Alonso Martín, 1615). Fue editado en forma electrónica por Vern G. Williamsen en 1997.


Personas que hablan en ella:

  • Cristóbal de LUGO, estudiante
  • LOBILLO, rufián
  • GANCHOSO, rufián
  • El ALGUACIL Villanueva
  • Dos CORCHETES
  • LAGARTIJA, muchacho
  • Una DAMA
  • Su MARIDO
  • El inquisidor TELLO de Sandoval
  • Dos MÚSICOS
  • Un SASTRE
  • Un CIEGO
  • Un PASTELERO
  • ANTONIA
  • Otra MUJER
  • CARRASCOSA, padre de la mancebía
  • PERALTA, estudiante
  • GILBERTO, estudiante
  • Un ÁNGEL
  • La COMEDIA
  • La CURIOSIDAD
  • El padre CRUZ
  • Fray ANTONIO
  • Fray ÁNGEL
  • El PRIOR
  • Tres CIUDADANOS
  • Doña ANA de Treviño
  • Dos CRIADOS
  • Un CLÉRIGO
  • SAQUIEL, demonio
  • VISIEL, demonio
  • LUCIFER
  • Tres ALMAS de purgatorio
  • El VIRREY de Méjico

[PRIMERA JORNADA]


Salen LUGO, envainando una daga de ganchos, y el LOBILLO y GANCHOSO, rufianes. LUGO viene como estudiante, con una media sotana, un broquel en la cinta y una daga de ganchos; que no ha de traer espada
LOBILLO: ¿Por qué fue la quistión?
LUGO: No fue por nada.
No se repita, si es que amigos somos.
GANCHOSO: Quiso Lugo empinarse sobre llombre,
y, siendo rufo de primer tonsura,5
asentarse en la cátreda de prima,
teniendo al lombre aquí por espantajo.
LUGO: Mis sores, poco a poco. Yo soy mozo
y mazo, y tengo hígados y bofes
para dar en el trato de la hampa10
quinao al más pintado de su escuela,
en la cual no recibe el grado alguno
de valeroso por haber gran tiempo
que cura en sus entradas y salidas,
sino por las hazañas que ya hecho.15
¿No tienen ya sabido que hay cofrades
de luz, y otros de sangre?
LOBILLO: Aqueso pido.
GANCHOSO: ¡Hola, so Lobo! Si es que pide queso,
pídalo en otra parte, que en aquésta
no se da. Si no…20
LOBILLO: ¡Basta, seor Ganchoso!
O logue luenga, y téngase por dicho,
que entrevo toda flor y todo rumbo.
GANCHOSO: ¿Pues nosotros nacimos en Guinea,
so Lobo?
LOBILLO: No sé nada.
GANCHOSO: Pues apréndalo
con aquesta leción.25
LUGO: ¡Fuera, Lobillo!
GANCHOSO: Entrambos sois ovejas fanfarrones,
y gallinas mojadas, y conejos.
LOBILLO: ¡Menos lengua y más manos, hideputa!
[Salen] a esta sazón un ALGUACIL y dos CORCHETES; huyen GANCHOSO y LOBILLO; queda solo LUGO, envainando
CORCHETE [1]: ¡Téngase a la justicia!
LUGO: ¡Tente, pícaro!
¿Conó[ce]sme?30
CORCHETE [1]: ¡So Lugo!
LUGO: ¿Qué so Lugo?
ALGUACIL: Bellacos, ¿no le asís?
CORCHETE 2: Señor nuestro amo,
¿sabe lo que nos manda? ¿No conoce
que es el señor Cristóbal el delinque?
ALGUACIL: ¡Que siempre le he de hallar en estas danzas!
¡Por Dios, que es cosa recia! ¡No hay paciencia35
que lo pueda llevar!
LUGO: Llévelo en cólera,
que tanto monta.
ALGUACIL: Ahora, yo sé cierto
que ha de romper el diablo sus zapatos
alguna vez.
LUGO: Mas que los rompa ciento;
que él los sabrá comprar donde quisiere.40
ALGUACIL: El señor Sandoval tiene la culpa.
CORCHETE 2: Tello de Sandoval es su amo déste.
CORCHETE 1: Y manda la ciudad, y no hay justicia
que le ose tocar por su respeto.
LUGO: El señor alguacil haga su oficio,45
y déjese de cuentos y preámbulos.
ALGUACIL: ¡Cuán mejor pareciera el señor Lugo
en su colegio que en la barbacana,
el libro en mano, y no el broquel en cinta!
LUGO: Crea el so alguacil que no le cuadra50
ni esquina el predicar; deje ese oficio
a quien le toca, y vaya y pique aprisa.
ALGUACIL: Sin picar nos iremos, y agradézcalo
a su amo; que, a fe de hijodalgo,
que yo sé en qué parará este negocio.55
LUGO: En irse y en quedarme.
CORCHETE 1: Yo lo creo,
porque es un Barrabás este Cristóbal.
CORCHETE 2: No hay gamo que le iguale en ligereza.
CORCHETE 1: Mejor juega la blanca que la negra,
y en entrambas es águila volante.60
ALGUACIL: Recójase y procure no encontrarme,
que será lo más sano.
LUGO: Aunque sea enfermo,
haré lo que füere de mi gusto.
ALGUACIL: Venid vosotros.
[Vase] el ALGUACIL
CORCHETE 1: So Cristóbal, ¡vive
que no le conocí!; ¡sí, juro cierto!65
CORCHETE 2: Señor Cristóbal, yo me recomendo;
de mí no hay qué temer; soy ciego y mudo
para ver ni hablar cosa que toque
a la mínima suela del calcorro
que tapa y cubre la coluna y basa70
que sustentan la máquina hampesca.
LUGO: ¿[Y] dónde cargaste [tú], Calahorra?
CORCHETE 2: No sé; Dios con la noche me socorra.
[Vanse] los dos CORCHETES
LUGO: ¡Que sólo me respeten por mi amo
y no por mí, no sé esta maravilla!;75
mas yo haré que salga de mí un bramo
que pase de los muros de Sevilla.
Cuelgue mi padre de su puerta el ramo,
despoje de su jugo a Manzanilla;
conténtese en su humilde y bajo oficio,80
que yo seré famoso en mi ejercicio.
[Sale], a este instante, LAGARTIJA, muchacho
LAGARTIJA: Señor Cristóbal, ¿qué es esto?
¿Has reñido, por ventura,
que tienes turbado el gesto?
LUGO: Pónele de sepultura85
el ánimo descompuesto.
La de ganchos saqué a luz,
porque me hiciese el buz
un bravo por mi respeto;
mas huyóse de su aspecto90
como el diablo de la cruz.
¿Qué me quieres, Lagartija?
LAGARTIJA: La Salmerona y la Pava,
la Mendoza y la Librija,
que es cada cual por sí brava,95
gananciosa y buena hija,
te suplican que esta tarde,
allá cuando el sol no arde
y hiere en rayo sencillo,
en el famoso Alamillo100
hagas de tu vista alarde.
LUGO: ¿Hay regodeo?
LAGARTIJA: Hay merienda,
que las más famosas cenas
ante ella cogen la rienda:
cazuelas de berenjenas105
serán penúltima ofrenda.
Hay el conejo empanado,
por mil partes traspasado
con saetas de tocino;
blanco el pan, aloque el vino,110
y hay turrón alicantado.
Cada cual para esto roba
blancas vistosas y nuevas,
una y otra rica coba;
dales limones las Cuevas115
y naranjas el Alcoba.
Daráles en un instante
el pescador arrogante,
más que le hay del norte al sur,
el gordo y sabroso albur120
y la anguila resbalante.
El sábalo vivo, vivo,
colear en la caldera,
o saltar en fuego esquivo,
verás en mejor manera125
que te lo pinto y describo.
El pintado camarón,
con el partido limón
y bien molida pimienta,
verás cómo el gusto aumenta130
y le saca de harón.
LUGO: ¡Lagartija, bien lo pintas!
LAGARTIJA: Pues llevan otras mil cosas
de comer, varias, distintas,
que a voluntades golosas135
las harán poner en quintas.
LUGO: ¿Qué es en quintas?
LAGARTIJA: En división,
llevándose la afición
aquí y alí y acullá:
que la variedad hará140
no atinar con la razón.
LUGO: ¿Y quién va con ellas?
LAGARTIJA: ¿Quién?
El Patojo, y el Mochuelo,
y el Tuerto del Almadén.
LUGO: Que ha de haber soplo recelo.145
LAGARTIJA: Ve tú, y se hará todo bien.
LUGO: Quizá, por tu gusto iré;
que tienes un no sé qué
de agudeza, que me encanta.
LAGARTIJA: Mi boca pongo en la planta150
de tu valeroso pie.
LUGO: ¡Alza, rapaz lisonjero,
indigno del vil oficio
que tienes!
LAGARTIJA: Pues dél espero
salir presto a otro ejercicio155
que muestre ser perulero.
LUGO: ¿Qué ejercicio?
LAGARTIJA: Señor Lugo,
será ejercicio de jugo,
puesto que en él se trabaja,
que es jugador de ventaja,160
y de las bolsas verdugo.
¿No has visto tú por ahí
mil con capas guarnecidas,
volantes más que un neblí,
que en dos barajas bruñidas165
encierran un Potosí?
Cuál destos se finge manco
para dar un toque franco
al más agudo, y me alegro
de ver no usar de su negro170
hasta que topen un blanco.
LUGO: ¡Mucho sabes! ¿Qué papel
es el que traes en el pecho?
LAGARTIJA: ¿Descúbreseme algo dél?
Todo el seso sin provecho175
de Apolo se encierra en él.
Es un romance jácaro,
que le igualo y le comparo
al mejor que se ha compuesto;
echa de la hampa el resto180
en estilo jaco y raro.
Tiene vocablos modernos,
de tal manera que encantan;
unos bravos, y otros tiernos;
ya a los cielos se levantan,185
ya bajan a los infiernos.
LUGO: Dile, pues.
LAGARTIJA: Séle de coro;
que ninguna cosa ignoro
de aquesta que a luz se saque.
LUGO: ¿Y de qué trata?190
LAGARTIJA: De un jaque
que se tomó con un toro.
LUGO: Vaya, Lagartija.
LAGARTIJA: Vaya,
y todo el mundo esté atento
a mirar cómo se ensaya
a pasar mi entendimiento195
del que más sube la raya.
Año de mil y quinientos
y treinta y cuatro corría,
a veinte y cinco de mayo,
martes, acïago día,200
sucedió un caso notable
en la ciudad de Sevilla,
digno que ciegos le canten,
y que poetas le escriban.
Del gran corral de los Olmos,205
do está la jacarandina,
sale Reguilete, el jaque,
vestido a las maravillas.
No va la vuelta del Cairo,
del Catay ni de la China,210
ni de Flandes, ni Alemania,
ni menos de Lombardía:
va la vuelta de la plaza
de San Francisco bendita,
que corren toros en ella215
por Santa Justa y Rufina;
y, apenas entró en la plaza,
cuando se lleva la vista
tras sí de todos los ojos,
que su buen donaire miran.220
Salió en esto un toro hosco,
¡válasme Santa María!,
y, arremetiendo con él,
dio con él patas arriba.
Dejóle muerto y mohíno,225
bañado en su sangre misma;
y aquí da fin el romance
porque llegó el de su vida.
LUGO: ¿Y éste es el romance bravo
que decías?230
LAGARTIJA: Su llaneza
y su buen decir alabo;
y más, que muestra agudeza
en llegar tan presto al cabo.
LUGO: ¿Quién le compuso?
LAGARTIJA: Tristán,
que gobierna en San Román235
la bendita sacristía,
que excede en la poesía
a Garcilaso y Boscán.
[Sale], a este instante, una DAMA, con el manto hasta la mitad del rostro
DAMA: Una palabra, galán.
LUGO: Ve con Dios; y quizá iré,240
si estás cierto que allá van.
LAGARTIJA: Digo que van, yo lo sé;
y sé que te aguardarán.
[Vase] LAGARTIJA
DAMA: Arrastrada de un deseo
sin provecho resistido,245
a hurto de mi marido,
delante de vos me veo.
Lo que este manto os encubre,
mirad, y después veréis
Mírala [LUGO] por debajo del manto
si es razón que remediéis250
lo que la lengua os descubre.
¿Conocéisme?
LUGO: Demasiado.
DAMA: En eso veréis la fuerza
que me incita, y aun me fuerza,
a ponerme en este estado;255
mas, porque no estéis en calma
pensando a qué es mi venida,
digo que a daros mi vida
con la voluntad del alma.
Vuestra rara valentía260
y vuestro despejo han hecho
tanta impresión en mi pecho,
que pienso en vos noche y día.
Quítame este pensamiento
pensar en mi calidad,265
y al gusto la voluntad
da libre consentimiento;
y así, sin guardar decoro
a quien soy en ningún modo,
habré de decirlo todo:270
sabed, Lugo, que os adoro.
No fea, y muy rica soy;
sabré dar, sabré querer,
y esto lo echaréis de ver
por este trance en que estoy;275
que la mujer ya rendida,
aunque es toda mezquindad,
muestra liberalidad
con el dueño de su vida.
En la tuya o en mi casa,280
de mí y de mi hacienda puedes
prometerte, no mercedes,
sino servicios sin tasa;
y, pues miedo no te alcanza,
no te le dé mi marido,285
que el engaño siempre ha sido
parcial de la confianza.
No llegan de los recelos,
porque los tiene discretos,
a hacer los tristes efectos290
que suelen hacer los celos;
y, porque nunca ocasión
de tenerlos yo le he dado,
le juzgo por engañado
a nuestra satisfación.295
¿Para qué arrugas la frente
y alzas las cejas? ¿Qué es esto?
LUGO: En admiración me ha puesto
tu deseo impertinente.
Pudieras, ya que querías300
satisfacer tu mal gusto,
buscar un sujeto al justo
de tus grandes bizarrías;
pudieras, como entre peras,
escoger en la ciudad305
quien diera a tu voluntad
satisfación con más veras;
y así, tuviera disculpa
con la alteza del empleo
tu mal nacido deseo,310
que en mi bajeza te culpa.
Yo soy un pobre crïado
de un inquisidor, cual sabes,
de caudal, que está sin llaves,
entre libros abreviado;315
vivo a lo de Dios es Cristo,
sin estrechar el deseo,
y siempre traigo el baldeo
como sacabuche listo;
ocúpome en bajas cosas,320
y en todas soy tan terrible,
que el acudir no es posible
a las que son amorosas:
a lo menos, a las altas,
como en las que en ti señalas;325
que son de cuervo mis alas.
DAMA: No te pintes con más faltas,
porque en mi imaginación
te tiene amor retratado
del modo que tú has contado,330
pero con más perfección.
No pido hagas quimeras
de ti mismo; sólo pido,
deseo bien comedido,
que, pues te quiero, me quieras.335
Pero, ¡ay de mí, desdichada!
¡Mi marido! ¿Qué haré?
Tiemblo y temo, aunque bien sé
que vengo bien disfrazada.
[Sale] su MARIDO
LUGO: Sosegaos, no os desviéis,340
que no os ha de descubrir.
DAMA: Aunque me quisiera ir,
no puedo mover los pies.
MARIDO: Señor Lugo, ¿qué hay de nuevo?
LUGO: Cierta cosa que contaros,345
que me obligaba a buscaros.
DAMA: (Irme quiero, y no me atrevo.) [Aparte]
MARIDO: Aquí me tenéis; mirad
lo que tenéis que decirme.
DAMA: (Harto mejor fuera irme.) [Aparte]350
LUGO: Llegaos aquí y escuchad.
La hermosura que dar quiso
el cielo a vuestra mujer,
con que la vino a hacer
en la tierra un paraíso,355
ha encendido de manera
de un mancebo el corazón,
que le tiene hecho carbón
de la amorosa hoguera.
Es rico y es poderoso,360
y atrevido de tal modo,
que atropella y rompe todo
lo que es más dificultoso.
No quiere usar de los medios
de ofrecer ni de rogar,365
porque, en su mal, quiere usar
de otros más breves remedios.
Dice que la honestidad
de vuestra consorte es tanta,
que le admira y que le espanta370
tanto como la beldad.
Por jamás le ha descubierto
su lascivo pensamiento;
que queda su atrevimiento,
ante su recato, muerto.375
MARIDO: ¿Es hombre que entra en mi casa?
LUGO: Róndala, mas no entra en ella.
MARIDO: Quien casa con mujer bella,
de su honra se descasa,
si no lo remedia el cielo.380
DAMA: (¿Qué es lo que tratan los dos? Aparte
¿Si es de mí? ¡Válgame Dios,
de cuántos males recelo!
LUGO: Digo, en fin, que es tal el fuego
que a este amante abrasa y fuerza,385
que quiere usar de la fuerza
en cambio y lugar del ruego.
Robar quiere a vuestra esposa,
ayudado de otra gente
como yo, desta valiente,390
atrevida y licenciosa.
Hame dado cuenta dello,
casi como a principal
desta canalla mortal,
que en hacer mal echa el sello.395
Yo, aunque soy mozo arriscado,
de los de campo través,
ni mato por interés,
ni de ruindades me agrado.
De ayudalle he prometido,400
con intento de avisaros;
que es fácil el repararos,
estando así prevenido.
MARIDO: ¿Soy hombre yo de amenazas?
Tengo valor, ciño espada.405
LUGO: No hay valor que pueda nada
contra las traidoras trazas.
MARIDO: En fin: ¿mi consorte ignora
todo este cuento?
LUGO: Así ella
os ofende, como aquella410
cubierta y buena señora.
Por el cielo santo os juro
que no sabe nada desto.
MARIDO: De ausentarla estoy dispuesto.
LUGO: Eso es lo que yo procuro.415
MARIDO: Yo la pondré donde el viento
apenas pueda tocalla.
LUGO: En el recato se halla
buen fin del dudoso intento.
Retiradla, que la ausencia420
hace, pasando los días,
volver las entrañas frías
que abrasaba la presencia;
y nunca en la poca edad
tiene firme asiento amor,425
y siempre el mozo amador
huye la dificultad.
MARIDO: El aviso os agradezco,
señor Lugo, y algún día
sabréis de mi cortesía430
si vuestra amistad merezco.
El nombre saber quisiera
dese galán que me acosa.
LUGO: Eso es pedirme una cosa
que de quien soy no se espera.435
Basta que vais avisado
de lo que más os conviene,
y este negocio no tiene
más de lo que os he contado.
Vuestra consorte, inocente440
está de todo este hecho;
vos, con esto satisfecho,
haced como hombre prudente.
MARIDO: Casa fuerte y heredad
tengo en no pequeña aldea,445
y llaves, que harán que sea
grande la dificultad
que se oponga al mal intento
dese atrevido mancebo.
Quedaos, que en el alma llevo450
más de un vario pensamiento.
Vase el MARIDO
DAMA: Entre los dientes ya estaba
el alma para dejarme;
quise, y no pude mudarme,
aunque más lo procuraba.455
¡Mucho esfuerzo ha menester
quien, con traidora conciencia,
no se alborota en presencia
de aquel que quiere ofender!
LUGO: Y más si la ofensa es hecha460
de la mujer al marido.
DAMA: El nublado ya se ha ido;
hazme agora satisfecha,
contándome qué querías
a mi esclavo y mi señor.465
LUGO: Hanme hecho corredor
de no sé qué mercancías.
Díjele, si las quería,
que fuésemos luego a vellas.
DAMA: ¿De qué calidad son ellas?470
LUGO: De la mayor cuantía;
que le importa, estoy pensando,
comprallas, honor y hacienda.
DAMA: ¿Cómo haré yo que él entienda
esa importancia?475
LUGO: Callando.
Calla y vete, y así harás
muy segura su ganancia.
DAMA: ¿Pues qué traza de importancia
en lo de gozarnos das?
LUGO: Ninguna que sea de gusto;480
por hoy, a lo menos.
DAMA: Pues,
¿cuándo la darás, si es
que gustas de lo que gusto?
LUGO: Yo haré por verme contigo.
Vete en paz.485
DAMA: Con ella queda,
y el amor contigo pueda
todo aquello que conmigo.
[Vase la DAMA]
LUGO: Como de rayo del cielo,
como en el mar de tormenta,
como de improviso afrenta490
y terremoto del suelo;
como de fiera indignada,
del vulgo insolente y libre,
pediré a Dios que me libre
de mujer determinada.495
[Vase] Lugo. Sale el licenciado TELLO de Sandoval, amo de Cristóbal de Lugo, y el ALGUACIL que salió primero
TELLO: ¿Pasan de mocedades?
ALGUACIL: Es de modo
que, si no se remedia, a buen seguro
que ha de escandalizar [al] pueblo todo.
Como cristiano, a vuesa merced juro
que piensa y hace tales travesuras,500
que nadie dél se tiene por seguro.
TELLO: ¿Es ladrón?
ALGUACIL: No, por cierto.
TELLO: ¿Quita a escuras
las capas en poblado?
ALGUACIL: No, tampoco.
TELLO: ¿Qué hace, pues?
ALGUACIL: Otras cien mil diabluras.
Esto de valentón le vuelve loco:505
aquí riñe, allí hiere, allí se arroja,
y es en el trato airado el rey y el coco;
con una daga que le sirve de hoja,
y un broquel que pendiente tray al lado,
sale con lo que quiere o se le antoja.510
Es de toda la hampa respetado,
averigua pendencias y las hace,
estafa, y es señor de lo guisado;
entre rufos, él hace y él deshace,
el corral de los Olmos le da parias,515
y en el dar cantaletas se complace.
Por tres heridas de personas varias,
tres mandamientos traigo y no ejecuto,
y otros dos tiene el alguacil Pedro Arias.
Muchas veces he estado resoluto520
de aventurallo todo y de prendelle,
o ya a la clara, o ya con modo astuto;
pero, viendo que da en favorecelle
tanto vuesa merced, aun no me atrevo
a miralle, tocalle ni ofendelle.525
TELLO: Esa deuda conozco que la debo.
Y la pagaré algún día,
y procuraré que Lugo
use de más cortesía,
o le seré yo verdugo,530
por vida del alma mía.
Mas lo mejor es quitalle
de aquesta tierra y llevalle
a Méjico, donde voy,
no obstante que puesto estoy535
en reñille y castigalle.
Vuesa merced en buen hora
vaya, que yo le agradezco
el aviso, y desde agora
todo por suyo me ofrezco.540
ALGUACIL: Ya adivino su mejora
sacándole de Sevilla,
que es tierra do la semilla
holgazana se levanta
sobre cualquiera otra planta545
que por virtud maravilla.
[Vase] el ALGUACIL
TELLO: ¡Que aqueste mozo me engañe,
y que tan a suelta rienda
a mi honor y su alma dañe!
Pues yo haré, si no se enmienda,550
que de mi favor se extrañe:
que, viéndose sin ayuda,
será posible que acuda
a la enmienda de su error;
que a la sombra del favor555
crecen los vicios, sin duda.
[Vase] TELLO. Salen dos MÚSICOS con guitarras, y Cristóbal [de LUGO] con su broquel y daga de ganchos
LUGO: Toquen, que ésta es la casa, y al seguro
que presto llegue el bramo a los oídos
de la ninfa, que he dicho, jerezana,
cuya vida y milagros en mi lengua560
viene cifrada en verso correntío.
A la jácara toquen, pues comienzo.
MÚSICO 1: ¿Quieres que le rompamos las ventanas
antes de comenzar, porque esté atenta?
LUGO: Acabada la música, andaremos565
aquestas estaciones. Vaya agora
el guitarresco son, y el aquelindo.
Tocan
MÚSICOS: “Escucha, la que veniste de la jerezana tierra a hacer a Sevilla guerra en cueros, como valiente; la que llama su pariente al gran Miramamolín; la que se precia de ruin, como otras de generosas; la que tiene cuatro cosas, y aun cuatro mil, que son malas; la que pasea sin alas los aires en noche escura; la que tiene a gran ventura ser amiga de un lacayo; la que tiene un papagayo que siempre la llama puta; la que en vieja y en astuta da quinao a Celestina; la que, como golondrina, muda tierras y sazones; la que a pares, y aun a nones, ha ganado lo que tiene; la que no se desaviene por poco que se le dé; la que su palabra y fe que diese jamás guardó; la que en darse a sí excedió a las godeñas más francas; la que echa por cinco blancas las habas y el cedacillo.”
Asómase a la ventana un [SASTRE] medio desnudo, con un paño de tocar y un candil
[SASTRE]: ¿Están en sí, señores? ¿No dan cata
que no los oye nadie en esta casa?570
MÚSICO 1: ¿Cómo así, tajamoco?
[SASTRE]:: Porque el dueño
ha que está ya a la sombra cuatro días.
MÚSICO 2: Convaleciente, di: ¿cómo, a la sombra?
[SASTRE]: En la cárcel; ¿no entrevan?575
LUGO: ¿En la cárcel?
Pues, ¿por qué la llevaron?
[SASTRE]: Por amiga
de aquel Pierres Papín, el de los naipes.
MÚSICO 1: ¿Aquel francés giboso?
[SASTRE]: Aquese mismo,580
que en la cal de la Sierpe tiene tienda.
LUGO: ¡Éntrate, bodegón almidonado!
MÚSICO 2: ¡Zabúllete, fantasma antojadiza!
MÚSICO 1: ¡Escóndete, podenco cuartanario!
[SASTRE]: Éntrome, ladroncitos en cuadrilla;585
zabúllome, cernícalos rateros;
escóndome, corchetes a lo Caco.
LUGO: ¡Vive Dios, que es de humor el hideputa!
[SASTRE]: No tire nadie; estén las manos quedas,
y anden las lenguas.590
MÚSICO 1: ¿Quién te tira, sucio?
[SASTRE]: ¿Hay más? ¡Si no me abajo, cuál me paran!
¡Mancebitos, adiós!; que no soy pera,
que me han de derribar a terronazos.
[Vase
LUGO: ¿Han visto los melindres del bellaco?
No le tiran, y quéjase.595
MÚSICO 2: Éste es un sastre
remendón muy donoso.
MÚSICO 1: ¿Qué haremos?
LUGO: Vamos a dar asalto al pastelero
que está aquí cerca.
MÚSICO 2: Vamos, que ya es hora
que esté haciendo pasteles; que este ciego
que viene aquí nos da a entender cuán cerca600
[Sale] un CIEGO
viene ya el día.
CIEGO: No he madrugado mucho,
pues que ya suena gente por la calle.
Hoy quiero comenzar por este sastre.
LUGO: ¡Hola, ciego, buen hombre!
CIEGO: ¿Quién me llama?
LUGO: Tomad aqueste real, y diez y siete605
oraciones decid, una tras otra,
por las almas que están en purgatorio.
CIEGO: Que me place, señor, y haré mis fuerzas
por decirlas devota y claramente.
LUGO: No me las engulláis, ni me echéis sisa610
en ellas.
CIEGO: No, señor; ni por semejas.
A las Gradas me voy, y allí, sentado,
las diré poco a poco.
LUGO: ¡Dios os guíe!
Vase el CIEGO
MÚSICO 1: ¿Quédate para vino, Lugo amigo?
LUGO: Ni aun un solo cornado.615
MÚSICO 2: ¡Vive Roque,
que tienes condición extraordinaria!
Muchas veces te he visto dar limosna
al tiempo que la lengua se nos pega
al paladar, y sin dejar siquiera
para comprar un polvo de Cazalla.620
LUGO: Las ánimas me llevan cuanto tengo;
mas yo tengo esperanza que algún día
lo tienen de volver ciento por uno.
MÚSICO 2: ¡A la larga lo tomas!
LUGO: Y a lo corto;
que al bien hacer jamás le falta premio.625
Suena dentro como que hacen pasteles, y canta un [PASTELERO] dentro lo siguiente
[PASTELERO]: “¡Afuera, consejos vanos, que despertáis mi dolor! No me toquen vuestras manos; que, en los consejos de amor, los que matan son los sanos.”
MÚSICO 1: ¡Hola! Cantando está el pastelerazo,
y, por lo menos, los “consejos vanos”.
¿Tienes pasteles, cangilón con tetas?
PASTELERO: ¡Músico de mohatra sincopado!630
LUGO: Pastelero de riego, ¿no respondes?
PASTELERO: Pasteles tengo, mancebitos hampos;
mas no son para ellos, corchapines.
LUGO: ¡Abre, socarra, y danos de tu obra!
PASTELERO: ¡No quiero, socarrones! ¡A otra puerta,635
que no se abre aquésta por agora!
LUGO: ¡Por Dios, que a puntapiés la haga leña
si acaso no nos abres, buenos vinos!
PASTELERO: ¡Por Dios, que no he de abrir, malos vinagres!
LUGO: “¡Agora lo veredes!”, dijo Agrajes.640
MÚSICO 1: ¡Paso, no la derribes! ¡Lugo, tente!
Da de coces a la puerta; sale el PASTELERO y sus secuaces con palas y barrederos y asadores
PASTELERO: ¡Bellacos, no hay aquí Agrajes que valgan;
que, si tocan historias, tocaremos
palas y chuzos!
MÚSICO 2: ¡Enciérrate, capacho!
LUGO: ¿Quieres que te derribe aquesas muelas,645
remero de Carón el chamuscado?
PASTELERO: ¡Cuerpo de mí! ¿Es Cristóbal el de Tello?
MÚSICO 1: Él es. ¿Por qué lo dices, zangomango?
PASTELERO: Dígolo porque yo le soy amigo
y muy su servidor, y para cuatro650
o para seis pasteles no tenía
para qué romper puertas ni ventanas,
ni darme cantaletas ni matracas.
Entre Cristóbal, sus amigos entren,
y allánese la tienda por el suelo.655
LUGO: ¡Vive Dios, que eres príncipe entre príncipes,
y que esa sumisión te ha de hacer franco
de todo mi rigor y mal talante!
Enváinense la pala y barrederas,
y amigos usque ad mortem.660
PASTELERO: Por San Pito,
que han de entrar todos, y la buena estrena
han de hacer a la hornada, que ya sale;
y más, que tengo de Alanís un cuero
que se viene a las barbas y a los ojos.
MÚSICO 1: De miedo hace todo cuanto hace665
aqueste marión.
LUGO: No importa nada.
Asgamos la ocasión por el harapo,
por el hopo o copete, como dicen,
ora la ofrezca el miedo o cortesía.
El señor pastelero es cortesísimo,670
y yo le soy amigo verdadero,
y hacer su gusto por mi gusto quiero.
[Vanse] todos. Sale ANTONIA, con su manto no muy aderezada sino honesta
ANTONIA: Si ahora yo le hallase
en su aposento, no habría
cosa de que más gustase;675
quizá a solas le diría
alguna que le ablandase.
Atrevimiento es el mío:
pero dame esfuerzo y brío
estos celos y este amor,
que rinden con su rigor680
al más esento albedrío.
Ésta es la casa, y la puerta,
como pide mi deseo,
parece que está entreabierta;
mas, ¡ay!, que a sus quicios veo685
yacer mi esperanza muerta.
Apenas puedo moverme;
pero, en fin, he de atreverme,
aunque tan cobarde estoy,
porque en el punto de hoy690
está el ganarme o perderme.
Sale el inquisidor TELLO de Sandoval, con ropa de levantar, rezando en unas Horas
TELLO: Deus in adiutorium meum intende, Domine, ad adiuvandum me festina. Gloria Patri, et Filio et Spiritui Sancto, Sicut erat [in principio…]
¿Quién está ahí? ¿Qué rüido
es ése? ¿Quién está ahí?
Antonia ¡Ay desdichada de mí!695
¿Qué es lo que me ha sucedido?
TELLO: Pues, señora, ¿qué buscáis
tan de mañana en mi casa?
Éste de madrugar pasa.
No os turbéis. ¿De qué os turbáis?700
ANTONIA: ¡Señor!
TELLO: Adelante. ¿Qué es?
Proseguid vuestra razón.
ANTONIA: Nunca la errada intención
supo enderezar los pies.
A Lugo vengo a buscar.705
TELLO: ¿Mi criado?
ANTONIA: Sí, señor.
TELLO: ¿Tan de mañana?
ANTONIA: El amor
tal vez hace madrugar.
TELLO: ¿Bien le queréis?
ANTONIA: No lo niego;
mas quiérole en parte buena.710
TELLO: El madrugar os condena.
ANTONIA: Siempre es solícito el fuego.
TELLO: En otra parte buscad
materia que le apliquéis,
que en mi casa no hallaréi[s]715
sino toda honestidad;
y si el mozo da ocasión
que le busquéis, yo haré
que desde hoy más no os la dé.
ANTONIA: Enójase sin razón720
vuesa merced; que, en mi alma,
que el mancebo es de manera,
que puede llevar do quiera
entre mil honestos palma.
Verdad es que él es travieso,725
matante, acuchillador;
pero, en cosas del amor,
por un leño le confieso.
No me lleva a mí tras él
Venus blanda y amorosa,730
sino su aguda ganchosa
y su acerado broquel.
TELLO: ¿Es valiente?
ANTONIA: Muy bien puedes
sin escrúpulo igualalle,
y aun quizá será agravialle,735
a García de Paredes.
Y por esto este mocito
trae a todas las del trato
muertas; por ser tan bravato;
que en lo demás es bendito.740
TELLO: Óigole. Escondeos aquí,
porque quiero hablar con él
sin que os vea.
ANTONIA: ¡Que no es él!
TELLO: Es, sin duda; yo le oí.
Después os daré lugar745
para hablarle.
ANTONIA: Sea en buen hora.
Escóndese ANTONIA. Entra LUGO en cuerpo, pendiente a las espaldas el broquel y la daga, y trae el rosario en la mano
LUGO: Mi señor suele a esta hora
de ordinario madrugar.
Mirad si lo dije bien;
hele aquí. Yo apostaré750
que hay sermón do no pensé.
Acábese presto. Amén.
TELLO: ¿De dónde venís, mancebo?
LUGO: ¿De dó tengo de venir?
TELLO: De matar y de herir,755
que esto para vos no es nuevo.
LUGO: A nadie hiero ni mato.
TELLO: Siete veces te he librado
de la cárcel.
LUGO: Ya es pasado
aquése, y tengo otro trato.760
TELLO: Más sé que hay de un mandamiento
para prenderte en la plaza.
LUGO: Sí; mas ninguno amenaza
a que dé coces al viento:
que todas son liviandades765
de mozo las que me culpan,
y a mí mismo me disculpan,
pues no llegan a maldades.
Ellas son cortar la cara
a un valentón arrogante,770
una matraca picante,
aguda, graciosa y rara;
calcorrear diez pasteles
o cajas de diacitrón;
sustanciar una quistión775
entre dos jaques noveles;
el tener en la dehesa
dos vacas, y a veces tres,
pero sin el interés
que en el trato se profesa;780
procurar que ningún rufo
se entone do yo estuviere,
y que estime, sea quien fuere,
la suela de mi pantufo.
Estas y otras cosas tales785
hago por mi pasatiempo,
demás que rezo algún tiempo
los psalmos penitenciales;
y, aunque peco de ordinario,
pienso, y ello será ansí,790
dar buena cuenta de mí
por las de aqueste rosario.
TELLO: Dime, simple: ¿y tú no ves
que desa tu plata y cobre,
es dar en limosna al pobre795
del puerco hurtado los pies?
Haces a Dios mil ofensas,
como dices, de ordinario,
¿y con rezar un rosario,
sin más, ir al cielo piensas?800
Entra por un libro allí,
que está sobre aquella mesa.
Dime: ¿qué manera es ésa
de andar, que jamás la vi?
¿Hacia atrás? ¿Eres cangrejo?805
Vuélvete. ¿Qué novedad
es ésa?
LUGO: Es curiosidad
y cortesano consejo
que no vuelva el buen crïado
las espaldas al señor.810
TELLO: Crïanza de tal tenor,
en ninguno la he notado.
Vuelve, digo.
LUGO: Ya me vuelvo:
que por esto el paso atrás
daba.815
TELLO: En que eres Satanás
desde agora me resuelvo.
¿Armado en casa? ¿Por suerte
tienes en ella enemigos?
Sí tendrás, cual son testigos820
los ministros de la muerte
que penden de tu pretina,
y en ellos has confirmado
que el mozo descaminado,
como tú, hacia atrás camina.825
¡Bien iré a la Nueva España
cargado de ti, malino;
bien a hacer este camino
tu ingenio y virtud se amaña!
Si, en lugar de libros, llevas830
estas joyas que veo aquí,
por cierto que das de ti
grandes e ingeniosas pruebas.
¡Bien responde la esperanza
en que engañado he vivido835
al cuidado que he tenido
de tu estudio y tu crïanza!
¡Bien me pagas, bien procuras
que tu humilde nacimiento
en ti cobre nuevo asiento,840
menos bríos y venturas!
En balde será avisarte,
por ejemplos que te den,
que nunca se avienen bien
Aristóteles y Marte,845
y que está en los aranceles
de la discreción mejor
que no guardan un tenor
las súmulas y broqueles.
Espera, que quiero darte850
un testigo de quién eres,
si es que hacen las mujeres
alguna fe en esta parte.
Salid, señora, y hablad
a vuestro duro diamante,855
honesto, pero matante,
valiente, pero rufián.
Sale ANTONIA
LUGO: Demonio, ¿quién te ha traído
aquí? ¿Por qué me persigues,
si ningún fruto consigues860
de tu intento malnacido?
[Sale] LAGARTIJA, asustado
TELLO: Mancebo, ¿qué buscáis vos?
¡Con sobresalto venís!
¿Qué respondéis? ¿Qué decís?
LAGARTIJA: Digo que me valga Dios;865
digo que al so Lugo busco.
TELLO: Veisle ahí: dadle el recado.
LAGARTIJA: De cansado y de turbado,
en las palabras me ofusco.
LUGO: Sosiégate, Lagartija,870
y dime lo que me quieres.
LAGARTIJA: Considerando quién eres,
mi alma se regocija
y espera de tu valor
que saldrás con cualquier cosa.875
LUGO: Bien; ¿qué hay?
LAGARTIJA: ¡A Carrascosa
le llevan preso, señor!
LUGO: ¿Al padre?
LAGARTIJA: Al mismo.
LUGO: ¿Por dónde
le llevan? ¡Dímelo, acaba!
LAGARTIJA: Poquito habrá que llegaba880
junto a la puerta del conde
del Castellar.
LUGO: ¿Quién le lleva,
y por qué, si lo has sabido?
LAGARTIJA: Por pendencia, a lo que he oído;
y el alguacil Villanueva,885
con dos corchetes, en peso
le llevan, como a un ladrón.
¡Quebrárate el corazón
si le vieras!
LUGO: ¡Bueno es eso!
Camina y guía, y espera890
buen suceso deste caso,
si los alcanza mi paso.
LAGARTIJA: ¡Muera Villanueva!
LUGO: ¡Muera!
Va[n]se LAGARTIJA y LUGO, alborotados
TELLO: ¿Qué padre es éste? ¿Por dicha,
llevan a algún fraile preso?895
ANTONIA: No, señor, no es nada deso:
que éste es padre de desdicha,
puesto que en su oficio gana
más que dos padres, y aun tres.
TELLO: Decidme de qué Orden es.900
ANTONIA: De los de la casa llana.
Es alcaide, con perdón,
señor, de la mancebía,
a quien llaman padre hoy día
las de nuestra profesión;905
su tenencia es casa llana,
porque se allanan en ella
cuantas viven dentro della.
TELLO: Bien el nombre se profana
en eso de alcaide y padre,910
nombres honrados y buenos.
ANTONIA: Quien vive en ella, a lo menos,
no estará sin padre y madre
jamás.
TELLO: Ahora bien: señora,
id con Dios, que a este mancebo915
yo os le pondré como nuevo.
ANTONIA: Tras él voy.
TELLO: Id en buen hora.
[Vanse TELLO y ANTONIA, cada uno por su puerta]. Sale el ALGUACIL que suele, con dos CORCHETES, que traen preso a Carrascosa, PADRE de la mancebía
PADRE: Soy de los Carrascosas de Antequera,
y tengo oficio honrado en la república,
y háseme de tratar de otra manera.920
Solíanme hablar a mí por súplica,
y es mal hecho y mal caso que se atreva
hacerme un alguacil afrenta pública.
Si a un personaje como yo se lleva
de aqueste modo, ¿qué hará a un mal hombre?925
Por Dios, que anda muy mal, sor Villanueva;
mire que da ocasión a que se asombre
el que viere tratarme desta suerte.
ALGUACIL: Calle, y la calle con más prisa escombre,
porque le irá mejor, si en ello advierte.930
[Sale] a este instante LUGO, puesta la mano en la daga y el broquel; viene con él LAGARTIJA y LOBILLO
LUGO: Todo viviente se tenga,
y suelten a Carrascosa
para que conmigo venga,
y no se haga otra cosa,
aunque a su oficio convenga.935
Ea, señor Villanueva,
dé de contentarme prueba,
como otras veces lo hace.
ALGUACIL: Señor Lugo, que me place.
CORCHETE [1]: ¡Juro a mí que se le lleva!940
LUGO: Padre Carrascosa, vaya
y éntrese en San Salvador,
y a su temor ponga raya.
LAGARTIJA: Este Cid Campeador
mil años viva y bien haya.945
ALGUACIL: Cristóbal, eche de ver
que no me quiero perder
y que le sirvo.
LUGO: Está bien;
yo lo miraré muy bien
cuando fuere menester.950
ALGUACIL: ¡Agradézcalo al padrino,
señor padre!
LOBILLO: No haya más,
y siga en paz su camino.
CORCHETE [1]: ¿Este mozo es Barrabás,
o es Orlando el Paladino?955
¡No hay hacer baza con él!
[Vanse] el ALGUACIL y los CORCHETES
PADRE: Nuevo español bravonel,
con tus bravatas bizarras
me has librado de las garras
de aquel tacaño Luzbel.960
Yo me voy a retraer,
por sí o por no. ¡Queda en paz,
honor de la hampa y ser!
LUGO: Dices bien, y aqueso haz,
que yo después te iré a ver.965
¡Bien se ha negociado!
LOBILLO: Bien;
sin sangre, sin hierro o fuego.
LUGO: De cólera venía ciego,
y enfadado.
LOBILLO: Y yo también.
Vamos a cortarla aquí970
con un polvo de lo caro.
LUGO: En otras cosas reparo
que me importan más a mí.
Ir quiero agora a jugar
con Gilberto, un estudiante975
que siempre ha sido mi azar,
hombre que ha de ser bastante
a hacerme desesperar.
Cuanto tengo me ha ganado;
solamente me han quedado980
unas súmulas, y a fe
que, si las pierdo, que sé
cómo esquitarme al doblado.
LOBILLO: Yo te daré una baraja
hecha, con que le despojes985
sin que le dejes alhaja.
LUGO: ¡Largo medio es el que escoges!
Otro sé por do se ataja.
Juro a Dios omnipotente
que, si las pierdo al presente,990
me he de hacer salteador.
LOBILLO: ¡Resolución de valor
y traza de hombre prudente!
Si pierdes, ¡ojalá pierdas!,
yo mostraré en tu ejercicio995
que estas manos no son lerdas.
LAGARTIJA: Siempre fue usado este oficio
de personas que son cuerdas,
industriosas y valientes,
por los casos diferentes1000
que se ofrecen de contino.
LOBILLO: De seguirte determino.
LAGARTIJA: Por tuyo es bien que me cuentes.
Ya ves que mi voluntad
es de alquimia, que se aplica1005
al bien como a la maldad.
LUGO: Esa verdad testifica
tu fácil habilidad.
No te dejaré jamás;
y adiós.1010
LOBILLO: Lugo, ¿qué, te vas?
LUGO: Luego seré con vosotros.
LAGARTIJA: Pues, ¡sus!, vámonos nosotros
a la ermita del Compás.
[Vanse] todos, y sale PERALTA, estudiante, y ANTONIA
ANTONIA: Si ha de ser hallarle acaso,
mis desdichas son mayores.1015
PERALTA: ¿Son celos, o son amores
los que aquí os guían el paso,
señora Antonia?
ANTONIA: No sé,
si no es rabia, lo que sea.
PERALTA: Por cierto, muy mal se emplea1020
en tal sujeto tal fe.
ANTONIA: No hay parte tan escondida,
do no se sepa mi historia.
PERALTA: Hácela a todos notoria
el veros andar perdida1025
buscando siempre a este hombre.
ANTONIA: ¿Hombre? Si él lo fuera, fuera
descanso mi angustia fiera.
Mas no tiene más del nombre;
conmigo, a lo menos.1030
PERALTA: ¿Cómo?
ANTONIA: Esto, sin duda, es así;
que Amor le hirió para mí
con las saetas de plomo.
No hay yelo que se le iguale.
PERALTA: Pues, ¿por qué le queréis tanto?1035
ANTONIA: Porque me alegro y me espanto
de lo que con hombres vale.
¿Hay más que ver que le dan
parias los más arrogantes,
de la heria los matantes,1040
los bravos de San Román?
¿Y hay más que vivir segura,
la que fuere su respeto,
de verse en ningún aprieto
de los de nuestra soltura?1045
Quien tiene nombre de suya,
vive alegre y respetada;
a razón enamorada,
no hay ninguna que la arguya.
Vase ANTONIA
PERALTA: Estas señoras del trato1050
precian más, en conclusión,
un socarra valentón
que un Medoro gallinato.
En efecto, gran lisión
es la desta moza loca.1055
Ya la campanilla toca;
entrémonos a lición.
[Vase] PERALTA, y salen GILBERTO, estudiante, y LUGO
GILBERTO: Ya irás contento, y ya puedes
dejar de gruñir un rato,
y ya puedes dar barato1060
tal, que parezcan mercedes.
Más me has ganado este día,
que yo en ciento te he ganado.
LUGO: Así es verdad.
GILBERTO: Que buen grado
le venga a mi cortesía.1065
¿Yo tus súmulas? ¡Estaba
loco, sin duda ninguna!
LUGO: Sucesos son de fortuna.
GILBERTO Ya yo los adivinaba;
porque al tahúr no le dura1070
mucho tiempo el alegría,
y el que de naipes se fía,
tiene al quitar la ventura.
Hoy de cualquiera quistión
has de salir vitorioso;1075
y adiós, señor ganancioso,
que yo me vuelvo a lición.
[Vase] GILBERTO y sale el MARIDO de la mujer que salió primero
MARIDO Señor Lugo, a gran ventura
tengo este encuentro.
LUGO: Señor,
¿qué hay de nuevo?1080
MARIDO: Aquel temor
de ser ofendido aún dura.
Tengo a mi consorte amada
retirada en una aldea,
y para que el sol la vea,
apenas halla la entrada.1085
Con aquel recato vivo
que me mandasteis tener,
y muérome por saber
de quién tanto mal recibo.
LUGO: Ya aquél que pudo poneros1090
en cuidado está de suerte
que llegará al de la muerte,
y no al punto de ofenderos.
Quietad con este seguro
el celoso ansiado pecho.1095
MARIDO: Con eso voy satisfecho,
y de serviros lo juro.
Hacer podéis de mi hacienda,
Lugo, a vuestra voluntad.
LUGO: Pasó mi necesidad,1100
no hay ninguna que me ofenda;
y así, sólo en recompensa
recibo vuestro deseo.
MARIDO: No aquel estilo en vos veo
que el vulgo, engañado, piensa.1105
Adiós, señor Lugo.
Vase
LUGO: Adiós.
[Sale] LAGARTIJA
Pues, Lagartija, ¿a qué vienes?
LAGARTIJA: ¡Qué gentil remanso tienes!
¿No ves que dará las dos,
Reza LUGO
y te está esperando toda1110
la chirinola hampesca?
Ven, que la tarde hace fresca
y a los tragos se acomoda.
¿Cuando te están esperando
tus amigos con más gusto,1115
andas, cual si fueras justo,
avemarías tragando?
O sé rufián, o sé santo;
mira lo que más te agrada.
Voime, porque ya me enfada1120
tanta Gloria y Patri tanto.
Vase LAGARTIJA
LUGO: Solo quedo, y quiero entrar
en cuentas conmigo a solas,
aunque lo impidan las olas
donde temo naufragar.1125
Yo hice voto, si hoy perdía,
de irme a ser salteador:
claro y manifiesto error
de una ciega fantasía.
Locura y atrevimiento1130
fue el peor que se pensó,
puesto que nunca obligó
mal voto a su cumplimiento.
Pero, ¿dejaré por esto
de haber hecho una maldad,1135
adonde mi voluntad
echó de codicia el resto?
No, por cierto. Mas, pues sé
que contrario con contrario
se cura muy de ordinario,1140
contrario voto haré,
y así, le hago de ser
religioso. Ea, Señor;
veis aquí a este salteador
de contrario parecer.1145
Virgen, que Madre de Dios
fuiste por los pecadores,
ya os llaman salteadores;
oídlos, Señora, vos.
Ángel de mi guarda, ahora1150
es menester que acudáis,
y el temor fortalezcáis
que en mi alma amarga mora.
Ánimas de purgatorio,
de quien continua memoria1155
he tenido, séaos notoria
mi angustia, y mi mal notorio;
y, pues que la caridad
entre esas llamas no os deja,
pedid a Dios que su oreja1160
preste a mi necesidad.
Psalmos de David benditos,
cuyos misterios son tantos
que sobreceden a cuantos
renglones tenéis escritos,1165
vuestros conceptos me animen,
que he advertido veces tantas,
a que yo ponga mis plantas
donde al alma no lastimen:
no en los montes salteando1170
con mal cristiano decoro,
sino en los claustros y el coro
desnudas, y yo rezando.
¡Ea, demonios: por mil modos
a todos os desafío,1175
y en mi Dios bueno confío
que os he de vencer a todos!
[Vase], y suenan a este instante las chirimías; descúbrese una gloria o, por lo menos, un ÁNGEL, que, en cesando la música, diga
[ÁNGEL]: Cuando un pecador se vuelve
a Dios con humilde celo,
se hacen fiestas en el cielo.1180
…………………..[ – elve].

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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