EL MÁS FELIZ CAUTIVERIO,
Y LOS SUEÑOS DE JOSEF
Antonio Mira de Amescua
Texto basado en el manuscrito no autógrafo de EL MÁS FELIZ CAUTIVERIO (Biblioteca Nacional, Madrid, #15.034) y fue preparado con el apoyo de la suelta (Madrid: Quiroga, 1702). El texto fue preparado por Vern Williamsen para sus estudios en 1980 y luego fue revisado y puesto en forma electrónica en el año 1987.
Personas que hablan en ella:
- JOSÉ
- JACOB
- JUDÁ
- LEVÍ
- RUBÉN
- ISACAR
- BENJAMÍN
- SIMEÓN
- FARAÓN
- CLEFO
- PUTIFAR
- REINA
- ASENET
- TITANA
- DINA
- CELFORA
- LISEA
- MERCADERES
- PASTORES
- MÚSICA
JORNADA PRIMERA
Campiña con praderas, peñascos y rebaños de toda especie de ganados pastoriles: Una cisterna en medio. Después de ruido de esquilas, chasquidos de bandas y voces, salen dos PASTORES, RUBÉN, SIMEÓN, JUDÁ, ISACAR y LEVÍ
SIMEÓN: Ahipad los perros: ¡to, to!
JUDÁ: ¡Qué se escapa! ¡Qué se escapa!
LEVÍ: Por el arroyo a la cuesta…
TODOS: ¡Qué va al monte! ¡Ataja, ataja!5
RUBÉN: Ya será en vano seguirle.
JUDÁ: Ya en la maleza se ampara.
LEVÍ: Ya al monte huye velozmente.
SIMEÓN: Con él la mastina parda
emparejó hecha una perra,10
pero la dejó burlada.
JUDÁ: Temeridad fue el ganado
traerle a aquestas montañas
de Dotayín, que en Sichem
de estos sustos libre estaba.15
LEVÍ: Cierto es pues allá no hay fieras.
RUBÉN: ¡Tampoco pasto! Y si le hallan
aquí, como veis, es cierto
se le mejora de estancia.
LEVÍ: No hay duda que aquí al fin come.20
RUBÉN: Por lo demás en su guarda
vigilaremos su riesgo.
SIMEÓN: Pero digo, camaradas,
los demás hermanos, ¿cómo
no están aquí?25
RUBÉN: No hacen falta
con nosotros, pues a todo
bastamos sin ellos.
LEVÍ: No haya
quien de la historia eche menos
tan precisa circunstancia.
SIMEÓN: Nadie ignora, que a esto y cuanto30
hicimos, todos se hallaban;
mas la cómica licencia
éstas y otras circunstancias
omite o añade, y siempre
que a la historia no haga falta,35
para el adorno es preciso
que algún episodio haya.
Mas volviendo a nuestro asunto,
¡juro a Dios que el correr cansa!
Reniego tal vida. Aquí,40
aquí quisiera se hallara
nuestro hermano el soñador.
RUBÉN: No le nombres. ¡Calla, calla!
JUDÁ: No le acuerdes. ¡Cesa, cesa!
LEVÍ: No a la memoria le traigas.45
RUBÉN: Que siempre que de él me acuerdo…
JUDÁ: Pues cuando oigo que de él se habla…
LEVÍ: Que aun imaginar en él…
TODOS: renueva a mi odio la saña.
RUBÉN: ¡Quién le quitara la vida!50
JUDÁ: ¡Quién ver su muerte lograra!
LEVÍ: ¡Quién jamás le viera!
SIMEÓN: ¡Hay cosa!
Pues lo mismo a mí me pasa;
mas decidme, ¿por qué es esto?
¡Qué yo diré cuál la rabia55
es que me come! ¿Por qué es?
RUBÉN: Porque con soberbia tanta
presume que superior
me ha de ser.
JUDÁ: Porque en casa
nuestro padre a él más que a todos60
con cariños agasaja.
LEVÍ: Porque cuanto ejecutamos
falso hermano lo relata.
SIMEÓN: Pues yo, porque padre le ha hecho
de colores una gala,65
y siendo el menor, nosotros
siempre andamos en zamarra.
RUBÉN: Mas, ¿qué veo! ¿No es aquél,
si la vista no me engaña,
nuestro contador de sueños?70
ISACAR: Vele allí. Viene el monarca
que dice hemos de adorar.
RUBÉN: La ocasión viene rodada
a que de él nos deshagamos
todos tomando venganza.75
SIMEÓN: Démosla la muerte, y luego
desnudo a ese pozo caiga.
JUDÁ: Bien dices, y a echarle menos,
diremos que alguna brava
fiera dio fin a su vida.80
Dentro JOSÉ
JOSÉ: ¡Hermanos!
RUBÉN: A nuestra saña,
¡muera José!
TODOS: ¡José muera!
SIMEÓN: Cuando yo dé una patada,
le embistamos. Disimulo,
que llega.85
TODOS: Finjamos.
Sale JOSÉ con ropa talar de color, y debajo un pellico de lana
SIMEÓN: Vaya.
JOSÉ: Hermanos, gracias a Dios
que encontré quien me guiara
donde os halle. Dadme todos
los brazos.
RUBÉN y LEVÍ: Desvía.
JUDÁ y SIMEÓN: Aparta.
JOSÉ: ¿Así premiáis casi un día90
entero venga de casa,
obedeciendo a mi padre
a pie de veros?
RUBÉN: Sí, pues causas
nuevo enfado con tu vista
cada instante.95
JUDÁ: Aún soñadas
tus mentiras nos ofenden.
JOSÉ: No son mentiras. Te engañas.
SIMEÓN: ¿Sí? Pues dilas, y también
por la que te regañaba
padre cuando las contaste.100
JOSÉ: Sí, diré, si es que no os cansan.
RUBÉN: Por esta vez convendremos
porque Él lo mandó.
JUDÁ: Aunque enfadan,
dilas, que basta Él lo quiera.
SIMEÓN: Con esto mejor se clava.105
ISACAR: No te detengas.
JOSÉ: Pues digo,
obediente a estas instancias,
que soñé estábamos juntos
atando la mies dorada
en el campo, y el haz mío110
brïoso se levantaba
sobre la tierra, y los vuestros
con las cabezas dobladas
le rendían la obediencia.
TODOS: ¿Por qué?115
JOSÉ: Porque le adoraban.
RUBÉN: (¡Qué locura!) Aparte
JUDÁ: (¡Qué delirio!) Aparte
LEVÍ: (Sin duda el juicio le falta). Aparte
SIMEÓN: Hermano, tú estás borracho,
y un lobo a otro te alcanza.
JOSÉ: Es el otro, que once estrellas,120
con luna y sol a mis plantas
se postraban adorando
mi majestad soberana.
RUBÉN: ¡Calla loco! ¿Qué pronuncias?
SIMEÓN: ¡Quita de ahí, tonto! ¿Qué hablas?125
RUBÉN: ¡Qué juzgas que esas estrellas…
JUDÁ: ¡Qué crees que estas manadas…
LEVÍ: ¡Qué estás en que sol y luna…
RUBÉN: …son en nosotros cifradas!
JUDÁ: …hemos de ser tus hermanos!130
LEVÍ: …nuestros dos padres retratan!
RUBÉN: ¿Y postrados adorarte
habemos como a monarca?
JOSÉ: A eso no daré respuesta.
SIMEÓN: (¡Vaya el trasto noramala! Aparte135
¿Nosotros a él? ¿Quién es él
para fortuna tamaña?)
¿El rey? ¡Mire usted qué rey!
Con sota se contentara.
JUDÁ: ¿Cómo ese imposible cabe?140
RUBÉN: ¿Ni cómo besar tus plantas
la familia de Jacob?
JOSÉ: Lo que el cielo santo me habla,
aun por sueños, infalible
es para mí.145
SIMEÓN: ¡Patarata!
(La patada voy a dar). Aparte
JUDÁ: (¡Qué rencor!) Aparte
LEVÍ: (¡Qué ira!) Aparte
SIMEÓN: (¡Qué rabia!) Aparte
LOS DOS: ¡Muera, muera!
Le da una patada SIMEÓN y le embisten con los cuchillos desnudos
RUBÉN: ¡Deteneos!
JOSÉ: ¡Ay de mí! ¿Qué os arrebata,
hermanos, contra mi vida?150
RUBÉN: Ved, que es acción inhumana
el que en nuestra sangre misma
nuestras manos sean manchadas.
(Ya en lástima troqué el odio). Aparte
JUDÁ: Pues, ¿cómo ha de morir?155
RUBÉN: Basta
que para darle muerte
esta cisterna sin agua
en su centro le sepulte,
pues en sus hondas entrañas
sin susto, es fuerza que muera.160
JUDÁ: Bien has dicho.
JOSÉ: ¿Qué oigo, ansias?
RUBÉN: (¡Oh, si mi intento lograse!) Aparte
JOSÉ: Si mi inocencia os agravia,
hermanos, perdón os pido.
Mi ruego oíd.165
JUDÁ: No oigo nada.
SIMEÓN: Una vez que ha de morir,
sea como fuere.
RUBÉN: (Esta traza Aparte
es para poder librarle;
que aunque quede en pena tanta
de noche vendré a sacarle,170
cuya fineza la gracia
de mi padre adquirir puede,
que mal conmigo se halla
desque falté al respeto
maternal, que debí a Bala).175
JOSÉ: Doleos de mí.
SIMEÓN: ¿Y qué haremos
si su muerte nos achacan,
viendo no parece?
JOSÉ: Cielos,
vuestras piedades me valgan.
RUBÉN: Con desnudarle la ropa,180
y enviarla a casa manchada
con sangre de algún cordero
esa sospecha se salva;
pues creerán que alguna fiera
le despedazó en sus garras.185
JOSÉ: ¡Qué yo mismo tal escuche!
¡Qué dolor!
SIMEÓN: Al pozo vaya.
Desnúdanle
JOSÉ: ¡Hermanos…!
SIMEÓN: No hay que hermanear.
LEVÍ: Ya está desnudo.
JUDÁ: Pues caiga.
SIMEÓN: ¡Agua va! ¡Fuera de abajo!190
JOSÉ: ¡Mirad…!
RUBÉN: Es en vano.
Échanle en la cisterna
JOSÉ: Valgan
a mi inocencia, Señor,
tus piedades soberanas.
SIMEÓN: Ya está en el hondo.
JUDÁ: Pues ahora
vámonos a la cabaña.195
RUBÉN: Id vosotros, que yo en tanto
que el sol sus líneas traslada
a otro hemisferio, me parto
a ver si hallo alguna caza.
(No es sino para hacer tiempo Aparte200
de conseguir mi esperanza).
Vase RUBÉN
JUDÁ: Ya con esto está contenta
mi cólera, y sosegada.
Vase JUDÁ
LEVÍ: Ya del soñador así
satisfecha va mi saña.205
Vase LEVÍ
SIMEÓN: Toma el sol, toma la luna,
las estrellas, las manadas,
y el rey; mas, pues a la sombra
estás, no se te dé nada
que un tabardillo te ahorras.210
Ahora veremos si mandas,
y a ti nos postramos. ¿Eh?
En descanso esté tu alma.
JUDÁ: ¿Simeón?
SIMEÓN: ¿Qué hay, hermano Judá?
JUDÁ: ¿Qué adquirimos con que haya215
de morir así José? ¿Qué?
Al fin, nuestro hermano es. ¡Nada!
SIMEÓN: ¿Tal dices? ¡No verle más!
JUDÁ: Pues eso mismo se alcanza
sin que verdugos seamos220
de su vida malograda,
siquiera por Jacob.
SIMEÓN: ¿Cómo?
JUDÁ: Vimos una carabana
de mercaderes, con muestra
de que va a tierras lejanas.225
En el camino la hallamos
al cruzar a la cabaña.
Traté con dos de venderles
a José, y que los traiga
Leví nuestro hermano aquí.230
Con que si es matarlo a causa
de no verle más, lo mismo
dándole vida se alcanza,
pues ya más no le veremos
si a remotos climas pasa.235
Con cuya acción menos fiera
nuestro intento se afïanza.
SIMEÓN: No hay duda que eres discreto.
Me concluyes. ¡Qué se haga!
Salen LEVÍ y los dos MERCADERES
ISACAR: Ya los tres llegan.240
MERCADER 1: ¿Que en suma
nos le vendéis?
LEVÍ: Cosa es clara.
JUDÁ: Mas, decid primero –si
mi curiosidad no os cansa–
¿adónde vais y quién sois?
MERCADER 1: Dirélo en breves palabras.245
Los dos somos ismaelitas,
mercaderes, que contrata
en géneros diferentes,
corriendo tierras extrañas.
De Galaad volvemos, donde250
allí a los camellos carga
dimos de aromas, resina,
y mirra. Esto es en sustancia.
MERCADER 2: Ahora vamos a otro clima.
JUDÁ: ¿Lo oyes? Así se afïanza255
nuestro gusto.
MERCADER 1: Y así veamos
quién se vende.
SIMEÓN: Aquí se guarda
porque no se nos escape.
¡Ea, ayudadme!
MERCADER 1: Pues, que salga.
JUDÁ: ¡José, José!260
SIMEÓN: ¡Ah, soñador!
JOSÉ: ¡Ay, infeliz! ¿Quién me llama?
JUDÁ: Tus hermanos. Sube arriba.
SIMEÓN: Niño, líate esa faja.
Échanle una faja y sale JOSÉ
MERCADER 1: ¡Qué lástima!
MERCADER 2: ¡Caso extraño!
JOSÉ: ¡Que consiga dicha tanta265
de vosotros! Humillado,
dejad que os bese las plantas.
JUDÁ: Éste es.
MERCADER 1: ¡Gallardo rapaz!
MERCADER 2: Joven es de buena traza.
MERCADER 1: ¿Y cuánto queréis por él?270
JOSÉ: ¿Qué es lo que oigo? ¿A qué me sacan?
¿Qué intentáis conmigo, hermanos?
JUDÁ: Venderte.
JOSÉ: ¡Venderme! ¡Ay, ansias!
JUDÁ: Treinta monedas me dad.
SIMEÓN: Y es preciso sean en plata.275
MERCADER 1: Tomad. El esclavo es mío.
SIMEÓN: Muy buen provecho le haga.
JOSÉ: Hermanos míos, ¿qué hacéis?
¿Cómo así –¡desdicha rara!–
me abandonáis –¡Qué pesar!–280
donde –¡los cielos me valgan!–
ya jamás os vea mi amor?
Condoleos de mis ansias.
Mi juventud os lastime.
No permitáis que se parta285
quien en Jacob, y en vosotros
se deja cautiva el alma.
¿Esclavo me hacéis? ¡Qué pena!
¿Yo vendido? ¡Suerte airada!
¿Sin veros yo? ¡Y lo que es más,290
sin goce entre las canas
de Jacob, mi anciano padre
los cariños que alcanzaba!
Suspended, pues, el rigor.
Hermanos míos, templanza.295
Yo os lo pido, yo os lo ruego.
Basta ya de enojo, basta.
Ved que así de nuestro padre
abreviáis la edad anciana.
No por mí, sino por él300
atended a mis instancias.
Se arrodilla
Y si no bastará esto
duélaos verme a vuestras plantas
con lágrimas y sollozos
una y mil veces besarlas.305
MERCADER 1: ¡Qué compasión!
JOSÉ: ¿Qué decís
para mi consuelo?
LOS TRES: Nada.
Vanse los tres
JUDÁ: Y pues la entrega os hicimos,
podéis proseguir la marcha.
Vase JUDÁ
MERCADER 1: ¡Qué impiedad!310
MERCADER 2: ¡Bárbara acción!
JOSÉ: ¿De qué fiera se contara
temeridad tan impía,
atrocidad más tirana?
Hermanos, volved, mirad…
Pero, ¿para qué se cansa315
mi voz si advierto en su envidia
el monstruo que los arrastra?
Cielos, juicios vuestros son
que nadie a saber alcanza.
MERCADERES: Venid, pues.320
JOSÉ: Ya os voy siguiendo.
Divino Señor, ampara
mi inocencia; que pues libre
de mis hermanos me sacas,
me salas de la cisterna,
y quieres que esclavo vaya,325
sin duda para alto fin
mi mísera vida guardas.
Vuestra voluntad se cumpla.
Adiós, fértiles campañas
de Canaán. Adiós, Mambret.330
Adiós, padre de mi alma.
Adiós… pero el llanto me ahoga.
¡Padre! Mas ya la voz falta…
Adiós, pues, que esclavo pobre
y ausente en región extraña,335
ya no nos veremos más.
¡Qué desdicha! ¡Qué desgracia!
Vanse todos. Casa pastoril. Salen cantando y bailando en traje pastoril DINA, CELFORA, LISEA, PASTORAS y PASTORES, y detrás JACOB
MUSICA: “Pastores y zagalas,
pues hoy celebran
de Benjamín los años,340
haya pastorela;
y el chisquirristrís
y el chascarrastrás
se repiquen cantando
y bailando345
con gozo, con bulla,
con gira y con fiesta”
JACOB: ¡Cuánto, zagales, estimo
el obsequio y la fineza
que vuestros sencillos pechos350
a mi Benjamín demuestran!
DINA: Como hoy años cumplió
la familia lisonjea,
padre, lo que amas.
CELFORA: Entre
los crïados y tus nueras355
a ese fin la danza hicimos.
JACOB: Me huelgo, que su belleza
–al fin, hijo del dolor–
amor como a mi alma mesma.
DINA: ¿Más que a José?360
JACOB: No, ni aun tanto,
que a ése su virtud le eleva
más que a todos; y al mirar
una viva copia bella
en su rostro de mi esposa,
Raquel su madre, me empeña,365
por haberla tanto amado,
a que le dé preferencia
en mi pecho.
CELFORA: ¿Quiere oír
una copla en buena letra370
que yo he hecho a Benjamín?
LISEA: ¿Y otra al mismo fin compuesta?
JACOB: Sí, que mucho de escucharlas
me holgaría.
LAS DOS: Pues atienda:
Cantan
CELFORA: “Los corderillos brincan,375
balan las ovejas,
porque así del niño
los años celebran.
TODOS: Y el chisquirristrís
y el chascarrastrás380
se repiquen cantando
y bailando
con gozo, con bulla,
con gira y con fiesta.”
LISEA: “Festivos los zagales385
con cariñosas muestras
a Benjamín dan todos
del día enhorabuenas.
TODOS: Y el chisquirristrís
y el chascarrastrás390
se repiquen cantando
y bailando
con gozo, con bulla,
con gira y con fiesta.”
JACOB: De nuevo obligado os quedo395
a expresiones tan urbanas,
amigos más que crïados;
y pues en estas campañas
de Efraín, ganadero rico
y cosechero en labranzas,400
gracias a mi Dios de todo
me colman las abundancias.
Distributivo el trabajo
será bien que a todos haga
sin exceptuar mis hijos,405
que con mis rebaños andan
en Sichem. Y aun si no fuera
por mi edad cansada y larga,
sería el primero que
con mi ejemplo os alentara;410
que no la primera vez
fuera que la honra enristrara,
guïando el arado corvo
al sol, la lluvia y la escarcha
la tierra me obedeciera,415
y las reses dominara.
CELFORA: Ya sabemos que sirvió,
siendo pastor, y la gala
entre todos se llevó.
JACOB: Sí, esa fue Raquel, feriada420
por mi servidumbre a costa
de catorce años de ansias.
Pero, ¿cuándo cuesta poco
aquello que mucho valga?
PASTOR 1: Y di, habiendo acá crïados,425
¿por qué no nos encargabas
el ganado, y no a tus hijos?
JACOB: Con las fatigas se labran
los hombres. Sepan servir.
Pues, si saben, cosa es clara,430
sabrán mandar; que aquél que
por estos grados no pasa,
como no supo servir,
no sabrá lo que se manda.
¡Oh, cómo tarda José435
en volver! ¡Oh, qué batalla
al corazón de zozobras
le motiva su tardanza!
Sal a ver si viene.
PASTOR 1: Ya voy.
Vase el PASTOR
DINA: Sosiega, señor, que a casa440
querrá el cielo pronto vuelva.
JACOB: ¡Ay, Dina! Sin él el alma
vivir no puede. ¡Oh, hijo mío!
Viento, préstale tus alas.
Sale el PASTOR primero
PASTOR 1: Nada alcanzo a ver, señor.445
JACOB: Ve tú.
PASTOR 2: Ya obedezco.
Vase el PASTOR segundo
DINA: Vanas,
porque más aprisa llegue,
son esas instancias.
JACOB: Calla,
Dina, que aunque es necedad,
el deseo así se engaña;450
y este fingido consuelo
parece que la pena aplaca.
Sale el PASTOR segundo
PASTOR 2: Ningún hombre, señor, veo.
JACOB: ¿Qué dices?
PASTOR 2: Que no veo nada.
JACOB: ¿Cómo es posible? ¿Estáis ciegos?455
Dejad que yo a verlo vaya.
DINA: Si ha de venir, ¿no conoces
que en vano en eso te cansas?
JACOB: Bien dices. ¡Ay, José mío!
Que no sé de tu tardanza460
qué teme el alma; mas voy
a hacer tregua en pena tanta
con mi Benjamín. Señor,
lástima habed de mis canas.
Vase JACOB
PASTOR 1: ¡Extraño afecto de amor!465
DINA: Como tanto le idolatra,
se le disculpa el extremo;
pero parece que llaman.
Sin duda es él. Venid todos.
PASTOR 1: Yo primero.470
Vase el PASTOR
DINA: A Dios las gracias,
que ya con su vista harán
nuestros sentimientos pausas.
Sale JACOB
JACOB: Parece que oí llamar.
TODOS: Sí, señor.475
JACOB: Sin duda acaba
de llegar. Venid aprisa,
aprisa.
Sale el PASTOR primero con la túnica de JOSÉ ensangrentada
PASTOR 1: Señor, aguarda,
que no es José, sino un hombre
que me dijo en dos palabras,
“¿Conoces aquesta ropa?”480
Me la dio y volvió la espalda.
JACOB: ¡Ay de mí! Pues mi José,
mi hijo, mi prenda cara,
¿qué se ha hecho? ¿Dónde está?
Muy bien la conozco. ¡Ay, ansias!485
Y veo que está cubierta
de sangre. ¡Pena tirana!
¡Qué devoraron a mi hijo
las fieras! Esferas altas,
¿hay para un padre más mal?490
Ojos, convertidos en agua,
quedando de llorar ciegos.
UNOS: ¡Qué desdicha!
OTROS: ¡Qué desgracia!
JACOB: ¿Muerto mi José ¡Ay triste!495
¿Su hermosa luz eclipsada?
¿Muerto él, y del pecho –oh, cielos–
el corazón no se arranca
de pesar? Mis vestiduras
romperé, y sobre mis canas500
ceniza echaré. Señor,
¿para qué mi vida guardas?
¡Qué quebrantado! ¡Ay, infeliz!
¿Cómo el dolor no me mata?
No más de el sol vea la luz,505
y en la más oscura estancia
consuma mi amarga vida,
y huyendo de todos vaya
adonde acaben muriendo
las desdichas que me acaban.510
Vase JACOB
PASTOR 1: ¿Llena de sangre la ropa?
Los lobos le dieron caza.
CELFORA: ¡Qué lástima! ¿Qué haré, muerto
el más hermoso?
Lloran
DINA: Mis ansias,
hermano, te sacrifico515
con mis lágrimas mezcladas.
Al paño RUBÉN
RUBÉN: Por presto que a la cisterna
volví por José, la avara
impiedad de mis hermanos
le sacó, haciendo que vaya520
a no verle más, dejando
mi diligencia frustrada.
¡Ay, infeliz! Y ahora temo
que con nueva tan infausta
mi padre pierda la vida.525
Sale RUBÉN
Pues, según advierto, en casa
ya lo saben, Dina. ¿Y padre?
DINA: Lamentando la desgracia
de José, por ahí se entró,
sin que por consuelo…530
RUBÉN: Basta.
Yo se le procuraré
si mi persuasión abraza.
Vase RUBÉN
DINA: Nunca yo hubiera nacido.
Sale SIMEÓN con los otros hermanos al paño
SIMEÓN: Según veo las plegarias
ya el mensajero cumplió.535
Aunque fue sin que se hallara
presente Rubén, la venta
de José, y veis que a casa
se adelanta, por su riesgo
esta acción ha de callarla,540
pues le conviene. Lleguemos.
Finjamos todos.
Salen TODOS
JUDÁ: ¿Hermana?
¿De qué lloras? Pues, ¿qué es esto?
DINA: ¡Ay, hermano de mi alma!
SIMEÓN: Con que a casa congregados545
venimos, ¿y nos amagan
con pucheros? Pues, ¿mejor
no fueran ollas de vaca?
DINA: Luego, ¿no sabéis…?
JUDÁ: ¿El qué?
DINA: …que ha muerto José?550
Salen JACOB y RUBÉN
JACOB: Aparta,
Rubén.
RUBÉN: Señor, mira…
JUDÁ: Advierte…
JACOB: Dejadme que me deshaga
en llanto; que sin mi hijo
no habrá consuelo me valga.
Murió mi José, murió555
la prenda que más amaba.
JUDÁ: ¿Cómo fue?
DINA: A manos de alguna
fiera de aquestas montañas.
RUBÉN: (¿Qué más fiera que la envidia Aparte
que en nosotros su fin traza?560
Pero mi arrepentimiento
digan mis ropas rascadas
al no hallarle).
SIMEÓN: (Lo logramos). Aparte
RUBÉN: Pues, señor, si la desgracia
ya ha sucedido, conforme565
con la voluntad sagrada
del cielo, tu virtud muestra.
JUDÁ: Aunque un hijo en él te falta,
once te permite Dios,
en quien el amor repartas.570
DINA: Padre, no a Dios enojéis,
pues ser su voluntad basta.
SIMEÓN: Como yo viva, que mueran
los demás no importa nada.
LEVÍ: Padre, suspended el llanto.575
RUBÉN: Desechad congoja tanta.
JUDÁ: Olvidad ya tal quebranto.
DINA: Borrad ya pena tan rara.
JACOB: No, hijos míos, no es posible.
Vuestro deseo se cansa580
en vano, que ya el consuelo
ha faltado de mis canas,
el deleite de mis ojos,
y el placer de toda el alma.
Sin él, ya moriré presto.585
Dejadme que muera, y vaya
a unirme con mi José,
donde mis abuelos se hallan.
Contigo me lleva al seno,
sí, mi José. No te partas590
que ya te sigo, hijo mío.
Aguarda, José, aguarda.
Vase JACOB
DINA: Señor, espera, detente.
RUBÉN: Nada hay que le persüada.
DINA: Vamos tras él, porque temo595
según la pasión le arrastra,
algún despecho.
JUDÁ: Venid.
Vanse JUDÁ y DINA
UNOS: Vamos todos.
SIMEÓN: ¡Brava zambra
por el soñador hicimos;
mas ya la suerte está echada.600
Vanse todos. [Atrio y portada del templo]. Salen el rey FARAÓN, la REINA, PUTIFAR, CLEFO, y acompañamiento por un lado y por otro ASENET, TITANA y otras, de sacerdotisas, cantando
MÚSICA: “Reciban del templo
las métricas salvas
al ínclito rey,
de Egipto monarca”.
TODOS: ¡Viva, viva Faraón!605
¡Viva, y reine edades largas!
ASENET: Enhorabuena lleguen vuestras reales
majestades del templo a los umbrales,
en quien las sacras puertas
aguardando a que entren son abiertas.610
FARAÓN: Primero que a mi ejemplo
entren cuantos me siguen en el templo,
quiero sepan mi intento reverente.
TODOS: Ya le escuchamos.
FARAÓN: Oíd atentamente.
Reina, esposa y señora,615
a quien mi tierno amor por dueño adora;
tú, Putifar valiente,
general de mis armas y mi gente;
Clefo, a cuya lealtad, grandeza y brío
doy el honor de gran copero mío;620
bella Asenet, mayor sacerdotisa
del dios Serapis, cuyo culto avisa,
vuestra virtud proviene
de vuestro padre Putifar, que tiene
el honor, aunque ausente es, bien denote625
de Heliópolis ser grande sacerdote;
gran Menfis, corte mía…
rendido a una interior melancolía,
estoy confuso y ciego,
sin que de tan crüel desasosiego630
suspenda o borre el curso
de artificios humanos el discurso,
pues cuantos sabios ante mí se vieron,
al consultar mi mal se confundieron
sin acertar ninguno,635
según mi dicha, en mal oportuno;
así, no hallando alivio en los mortales,
acudo a los auxilios celestiales
porque Serapis, dios de Egipto, diga
el remedio que acabe a tal fatiga.640
REINA: Si eso intentáis, ¿en qué nos detenemos?
ASENET: Su oráculo os espera.
FARAÓN: Pues, entremos;
y todos me seguid.
TODOS: Ya todos vamos.
ASENET: Y porque a su deidad propicia oigamos,
invoque el dulce coro su clemencia645
diciendo armoniosa la cadencia.
Éntranse con el cuadro, con el que volverán a salir en el templo que se descubrirá donde se arrodillarán todos ante el dios Serapis, que estará al foro en forma de humano
MÚSICA: “Serapis, dios sagrado,
postrados te pedimos
las máximas declares
de arcanos escondidos”.650
ASENET: Respuesta no esperéis presto;
que se muestra ensordecido
a nuestro ruego, y sin duda
gran mal amenaza a Egipto.
FARAÓN: ¿Qué más mal que el que padece655
en sueños el pecho mío?
CLEFO: ¿Sueños, señor? (¡Qué hasta ahora Aparte
tuviese a José en olvido!)
Si me creéis…
FARAÓN: Clefo, di.
CLEFO: Yo traeré quien de ese abismo660
te libre…
REINA: ¿Qué oigo?
FARAÓN: ¿Qué dices?
CLEFO: Que está preso, señor, digo,
un hebreo en Menfis, que
en aquel paraje mismo
a mí y a tu panadero,665
cuando presos estuvimos,
nos adivinó dos sueños
que luego vimos cumplidos,
pues a él le anunció la muerte
y a mí ser restituído670
a mi libertad y empleo,
con que a un tiempo ambos salimos,
yo a serviros a la mesa,
y él a ocupar un suplicio.
FARAÓN: Ve al punto por él, no tardes.675
REINA: ¡Qué ventura!
CLEFO: Así te sirvo.
Vase CLEFO
PUTIFAR: Ése es un joven, señor,
de cuya virtud afirmo
ser la mayor. Es mi esclavo,
y haciéndole mi valido680
algún malévolo ceño
le calumnió de un delito,
que ya sé no hizo, y preso
le puse para castigo.
FARAÓN: Pues, si inocente está, ¿cómo685
no le libráis?
PUTIFAR: Fue en mí olvido.
(¡Ah, infiel esposa! Que si Aparte
no me hubieres dado aviso,
al morir, de la inocencia
de José y del inicuo690
arrojo tuyo, ¡mil vidas
te quitara el furor mío!)
Salen CLEFO y JOSÉ
CLEFO: Éste es José, el hebreo
que os dije.
JOSÉ: Y el que rendido
besa vuestra heroica planta.695
FARAÓN: ¡Gentil presencia!
REINA: ¡Buen brío!
JOSÉ: (¿Hasta dónde crüel Fortuna, Aparte
llegará su ceño esquivo?)
FARAÓN: Alza del suelo.
TITANA: ¡Buen mozo!
PUTIFAR: De verlo me regocijo.700
ASENET: ¡Gallardo el hebreo es!
FARAÓN: ¿Dónde naciste, cautivo?
JOSÉ: En la tierra de Canaán.
FARAÓN: Pues, si entre hebreo y Egipcio
hay paz, ¿qué te esclavizó?705
JOSÉ: Tales y tan exquisitos
son mis sucesos, que muero
al dolor de referirlos,
por no infamar con mis voces
a quien fueron motivo710
de ello; mas yo les perdono
y amo como a mí mismo.
REINA: ¿Por qué indicio preso estabas?
JOSÉ: Por el que una mujer hizo
valiéndose de mis ropas715
en mi fuga; mas no digo
quién es ni que tenga culpa
aunque yo muera, pues libro
un honor ajeno a costa
de los baldones del mío.720
PUTIFAR: (¡Qué cuerdo el cómplice oculta Aparte
y manifiesta el delito!)
FARAÓN: Admirado estoy de oírte.
ASENET: ¡Qué galán, y qué entendido!
FARAÓN: A esto te llamo. De todos725
cuantos sabios y adivinos
junté a consultar dos sueños
que tuve, ningún viso
de verdad me han dado.
JOSÉ: No es
de los hombres, rey invicto,730
de quien la verdad sabréis,
sino de Dios, a quien sirvo.
Decidlos, que en Él espero
veáis al punto los descifro.
FARAÓN: Pues el primer sueño fue735
que veía salir de un río
siete gruesas vacas,
y [pasando] a otro distrito,
[en aquél se apacentaban].
Luego otras siete salir miro740
tan flacas y tan hambrientas
que devoran de improviso
[las] que pacían, como antes
quedando esqueletos vivos.
Fue el segundo, que en un valle745
con fruto hermoso y opimo
[del trigo vi siete espigas],
siete después diviso
secas, mustas y sin grano
que a las primeras abrigo750
en su vientre dieron, donde
su fruto fue consumido.
Esto ha sido lo soñado.
Y pues ya te hice testigo
de mi confusión, tus labios755
den a mis ansias alivio.
JOSÉ: (De que ya me alumbráis, gracias Aparte
os doy, Señor infinito).
Ésas gordas y hermosas siete vacas,
siete fértiles años significan.760
Siete estériles luego pronostican
las otras siete exánimes y flacas.
Las espigas que al sueño después sacas,
lo mismo que las vacas significan;
que unas con fruto, otras sin él indican765
gran mal a las provincias egipciacas.
…………….
…………………
…………………
………………770
…………………
………………..
Por los siete años primeros
de tu Erario has de mandar
la quinta parte comprar775
de cuanto los cosecheros
cojan; y luego en graneros,
que para esto harás hacer,
esta copia has de poner,
comprada en un precio tal780
que al mismo luego puntual
el trigo hayas de vender.
Pasado el tiempo dichoso,
llega el infeliz, y a ti
por trigo vendrán, y así785
que lo has de dar es forzoso.
Este arbitrio es provechoso,
fuerza es que el reino convenga
sin que en tu perjuicio venga.
Con lo cual te satisfaces790
y con tal socorro haces
que tu reino se mantenga.
Si esto haces, encontrarán,
como remedio del cielo,
el afligido consuelo,795
el necesitado pan,
el rico ningún afán,
el pobre amparo dichoso,
el huérfano su reposo,
el vasallo su placer,800
y tu imperio vendrá a ser
el reino más venturoso.
FARAÓN: ¡Oh, cielo! Ya he descansado.
Sólo creo cuanto hablaste
en que mi pena aquietaste.805
ASENET: De alto espíritu es dotado
pues sólo él a eso ha bastado.
REINA: Sus juicios, no naturales,
decretos son celestiales.
FARAÓN: Llega a mis brazos, que creo810
cuanto dices.
JOSÉ: Mi deseo
se encumbra a tus plantas reales.
FARAÓN: Pues, mal y cura divina
tu voz me ha aclarado ya.
¿Quién mejor que tú podrá815
usar de la medicina?
Pues tu ciencia es peregrina,
que a eso acuda. Me acomodo
mandándolo; y aun en todo
mi reino te han de adorar820
como a mí.
TITANA: Esto es soñar.
JOSÉ: Señor, ¿cómo?
FARAÓN: De este modo.
Esta púrpura publique
que otro yo en Egipto [fueres],
Y el que en su dominio eres,825
en tu diestra el cetro indique.
Le va poniendo las insignias
Mi anillo real se dedique
a tu mano, y cuanto abona.
Sólo en mí está la corona,
lo demás todo está en ti;830
con que ya, José, así
eres mi misma persona.
JOSÉ: (¡Ay, padre! ¡Ay, hermanos! ¡Si Aparte
vierais tanto galardón!)
FARAÓN: A José aclamación835
todos repetid aquí.
TODOS ¡Viva José!
FARAÓN: No sea así,
que pues a Egipto salvó,
Salvador bien se llamó
de este reino en tal conflicto.840
TODOS: ¡Viva el Salvador de Egipto!
REINA: ¡Quién tanto bien alcanzó!
FARAÓN: Repetid esos acentos,.
TODOS: ¡Viva el que nos remedió!
FARAÓN: Con tales aplausos yo845
logro el fin de mis contentos.
Todos le seguid atentos.
TODOS: Así lo haremos.
JOSÉ: (Señor, Aparte
humilde os bendigo por
tan soberanos portentos).850
…………………….
…………………….
FARAÓN: En mi carro ahora vendrás.
JOSÉ: De indigno a todo me alabo.
ASENET: ¿Quién vio más feliz esclavo?855
REINA: ¿Quién tal dicha vio jamás?
FARAÓN: Asenet, que aplauda harás
el coro a José.
ASENET: Obliga
tu ley a que tal consiga.
HOMBRES: Pues, en cadencias veloces…860
MUJERES: Pues, en alternadas voces…
HOMBRES: Diga el gusto…
MUJERES: El placer diga…
Cantan todos
MÚSICA: “Al Salvador de Egipto
rindamos alabanzas,
como a su rey segundo,865
que viva y que le aplaudan”.
