El ejemplo mayor de la desdicha — Jornada I

EL EJEMPLO MAYOR DE LA DESDICHA

Antonio Mira de Amescua

Texto basado en el autógrafo de EL EJEMPLO MAYOR DE LA DESDICHA (Biblioteca Nacional, Madrid, R-112) con el apoyo de la edición príncipe, Parte veinticinco de comedias recopiladas de diferentes autores e ilustres poetas de España (Zaragoza: Pedro Escuer, 1632). Esta edición fue preparada por Vern Williamsen para un curso dictado en el año 1984.


Personas que hablan en ella:

  • BELISARIO
  • JUSTINIANO, Emperador
  • ALBERTO
  • FLORO
  • FABRICIO
  • NARSÉS
  • FILIPO
  • CRIADO
  • TEODORA, Emperatriz
  • ANTONIA, Patricia
  • MARCIA
  • CAMILA

JORNADA PRIMERA


Salen por una puerta, al son de cajas, BELISARIO, FLORO, FABRICIO. Por otra LEONCIO, de peregrino
FLORO: Como tus hechos divinos
son asombro de la muerte,
todos han salido a verte.
Ciudades son los caminos.
Los riscos y árboles son5
miradores, donde están
pasmados, hombres que dan
ojos a la admiración.
En el vulgo incierto y vario
cada cual está diciendo:10
“¡Válgame Dios, que estoy viendo
al valiente Belisario!”
BELISARIO: Alabar sin ocasión
es de necios, no es de sabios.
Las lisonjas son agravios15
para el prudente varón.
Habla menos y obra más.
FLORO: Lisonjeros hay valientes
y en la guerra serví.
BELISARIO: Mientes.
FLORO: Algún día lo verás.20
LEONCIO: (Dicha ha dado la ocasión; Aparte
si le mato la tendré,
aunque en esta ocasión se
que es temeraria intención.)
Capitán, tú que has ganado25
los reinos que el Ganges ven,
manda que limosna den
a este mísero soldado.
BELISARIO: ¿A un hombre le oigo decir
“soldado y mísero” cuando30
de Persia vengo triunfando?
No lo podrá consentir
la piedad que yo profeso.
¿Dónde servisteis, soldado?
LEONCIO: (En estando descuidado Aparte35
este puñal le atravieso.)
Con Leoncio el general
en las guerras de Asia.
BELISARIO: Fue
gran capitán.
LEONCIO: Hoy se ve
desterrado, pobre y tal,40
que lástima le ha tenido
el que envidia le tenía.
Su fortuna fue la mía.
Por seguirle me he perdido.
(Cuando limosna me dé, Aparte45
teñiré en sangre el puñal.)
BELISARIO: Leoncio ha sido leal
como desdichado fue.
Envidias le han desterrado,
mas ya que a la corte vengo,50
dicha y favor le prevengo.
¡Vive Dios, que perdonado
será del Emperador!
De mis victorias no espero
otro premio; sólo quiero55
sus mercedes y favor
para Leoncio, y así
éste será mi trofeo.
Mucho su amistad deseo.
Años ha que no le vi,60
y vos, que fuisteis soldado
de buen capitán, tomad.
Dale una cadena
No tenga necesidad
quien a mis pies ha llegado.
LEONCIO: (¿Qué es aquesto, cielos? ¿Quién Aparte65
se puede atrever a un hombre
que merece inmortal nombre,
valiente y hombre de bien?
¿Cómo podrá mi crueldad
dar a Belisario muerte,70
si en sí tiene un peto fuerte
de virtud y de piedad?
¡Vive Dios!, que aunque me ordena
que muerte le dé Teodora,
ha de perdonarme agora.75
Prisión es esta cadena.)
Tu esclavo soy, general,
columna gallarda y fuerte
del imperio. Dame muerte
Arrójale el puñal a los pies
con este mismo puñal.80
A tus pies llegué traidor,
y lealtad me has enseñado.
De clemencia está armado.
Mal te ofenderá el rigor
de los hombre. Si he venido85
a matar, pague el pecado
del haberlo imaginado
y del haberlo emprendido.
Porque a delito tan fuerte
aun no hay pena establecida;90
poca pérdida es la vida,
pequeño mal es la muerte.
FABRICIO: ¡Muera el traidor!
FLORO: ¡Muera digo!
BELISARIO: Dejadle, que ese rigor
no es dar la muerte a un traidor,95
sino matar a un amigo.
Mucho pierdo en él si muere.
Cuando matarme quería
esa pena merecía;
no agora que ya no quiere.100
Pues bien de mí ha recibido
y él reconociendo ya
su obligación, claro está
que ha de ser agradecido.
Si éste después de obligado105
darme la muerte quisiera,
pena inmortal mereciera,
pero si ya ha confesado,
arrepentido su error
y a mi amistad no es ingrato,110
claro está que si le mato
vengo yo a ser el traidor;
y seré más liberal
si en esta opinión que digo
de un contrario hago un amigo115
y de un traidor un leal.
Levanta.
LEONCIO: Una pena airada
quisiera más, que comienza
a matarme la vergüenza,
y es muerte más dilatada.120
Beso tus pies.
BELISARIO: ¿Por qué, di,
me matabas?
LEONCIO: Fui mandado.
BELISARIO: ¿Quién mi muerte ha deseado?
LEONCIO: El secreto prometí
y si agora te lo digo125
es hacer otra acción fea,
y no es bien que traidor sea
cuando llego a ser tu amigo.
BELISARIO: Sí; mas no sabiendo yo
de quién me debo guardar130
siempre en peligro he de estar.
Y aquél que no me avisó
de mi daño, no es mi amigo.
LEONCIO: Yo me confieso obligado,
y con el mismo cuidado135
has de estar si te lo digo.
Yo he de hacer que tú no mueras;
tu vida he de defender,
y así yo pretendo hacer
lo que tú si lo supieras.140
Callando cumplo conmigo;
honrado en esto seré,
y siendo honrado podré
cumplir obrando contigo.
Tu guarda soy.145
FLORO: ¿No es mejor,
sin que la ocasión se pierda
darle diez tratos de cuerda,
y que diga este traidor
quién te ha mandado matar?
BELISARIO: Yo, Floro, por muchos modos150
tengo de hacer bien a todos,
y esto me habrá de guardar.
Su afrenta lleva consigo
quien mal al bueno desea;
haga yo bien siempre, y sea155
quien quisiere mi enemigo.
FLORO: Tu misma virtud será,
que envidias te habrá causado.
BELISARIO: ¡Que el malo no es envidiado,
y el bueno siempre lo está!160
LEONCIO: No es envidia, que es mujer
tu enemigo, si es verdad
que la envidia y la amistad
entre iguales ha de ser.
BELISARIO: ¡Mujer enemiga mía!165
Ya más cuidado recibo,
que es animal vengativo
cuando obstinado porfía.
En todo tiene mudanza
su fácil naturaleza,170
y sólo tiene firmeza
en el odio y la venganza.
¡Ay, miserable pensión
de la vida! ¡Ay, hado fiero!
El triunfo y pompa que espero175
es la rueda del pavón.
FLORO: ¿Una mujer desanima
tu valor?
BELISARIO: ¡Válgame Dios!
¿Quién es ésta?
FLORO: Una de dos:
la emperatriz o su prima.180
Claro está que es poderosa
la que te quiere ofender.
BELISARIO: Floro, cualquiera mujer
puede mucho si es hermosa.
Pero de esas dos ninguna185
al discurso de mi vida
puede mover ofendida
la rueda de la Fortuna.
Antonio Patricia fue,
¿cómo en esto no reparas?,190
el altar en cuyas aras
el alma sacrifiqué.
Favorece mi cuidado,
mi mismo aumento desea.
¿Cómo quieres que ella sea195
la que mi muerte ha intentado?
FLORO: ¿Y la emperatriz Teodora?
BELISARIO: Es un ángel soberano,
y si provincias le gano
en los reinos del aurora,200
si los reyes del oriente
pongo a sus pies, ¿qué ocasión
puede darle indignación?
FLORO: Si mi memoria no miente
y mi discurso no es necio,205
no pensando que sería
emperatriz, te quería;
y hoy se venga del desprecio,
y porque a su prima amabas
con tal afecto y ardor210
que llevado de este amor
sus favores no estimabas.
BELISARIO: No la amé, y en esto fundo
que no es su pecho tirano,
pues la amó Justinïano215
y es emperatriz del mundo.
FLORO: Pues, Antonia será.
BELISARIO: No.
FLORO: ¿Por qué no si la mujer
siempre suele aborrecer
al mismo paso que amó?220
Suenan atabalillos
FABRICIO: A recibirte ha salido
sin duda el emperador.
FLORO: ¡Grande bien!
FABRICIO: ¡Grande favor!
LEONCIO: (Pues que no soy conocido Aparte
quiero esperar hasta ver225
si me consigue el perdón
Belisario. ¡Oh, gran varón,
inmortal habías de ser!)
FLORO: Señor, el César entienda
que en el guerra le serví.230
BELISARIO: Si tú me sirves a mí,
merced te haré de mi hacienda.
La del rey para el soldado
solo se debe guardar.
¿Si no te vi pelear,235
cómo he de verte preciado?
FLORO: No ves siempre al que pelea.
Muchos persianos maté.
BELISARIO: Pues haz que el César te dé
premios sin que yo lo vea.240
Sale el EMPERADOR, con acompañamiento. Suenan cajas
EMPERADOR: ¡Belisario amigo!
BELISARIO: El nombre,
gran señor, de la amistad
en sí contiene deidad;
no se debe dar a un hombre.
Proporción no ven contigo245
mis merecimientos, y hallo
que en llamarme tu vasallo
me honras más que en ser tu amigo.
EMPERADOR: Más, Belisario, mereces.
Dame los brazos.250
BELISARIO: Señor,
a tus pies estoy mejor.
EMPERADOR: La modestia miente a veces.
¡Vive Dios!, que más quisiera
ser yo tú que ser el dueño
del mundo, reino pequeño,255
clima estrecho, corta esfera
para tus méritos. Di,
¿no es más saberlo ganar
que acertarlo a gobernar?
Tú no dependes de mí.260
Contigo traes el valor,
ser te da tu mismo ser;
pero yo te he menester
para ser emperador.
Reinos me ganas, y así,265
¡cuánto mejor me estuviera
que yo provincias te diera
que no el dármelas tú a mí!
BELISARIO: Como tu deidad es mucha,
reflejos de luz nos da.270
EMPERADOR: ¿Persia es del imperio ya?
BELISARIO: Sí, señor.
EMPERADOR: Di, ¿cómo?
BELISARIO: Escucha:
Cuando Persia, señor, las armas toma
sin temer del imperio los blasones
y la fatal violencia con que doma275
tigres en Asia, en Africa leones,
con las invictas águilas de Roma
rompieron tus gallardos escuadrones
ondas de plata, arenas de granates
en el rápido curso del Eufrates.280
En Duras, que es de Persia la frontera,
un fuerte fabricamos eminente
que amenazó del sol la rubia esfera
con el altivo ceño de su frente;
émulo fue del Olimpo, y de manera285
admiró las provincias del oriente,
que temieron que Júpiter quería
fulminar desde allí su monarquía.
Nuestro ejército estaba dividido.
Yo la mayor Armenia conquistaba290
cuando el persa feroz nos ha impedido
el edificio, maravilla octava.
La fábrica postró, y al gran rüido
volvió del Tigris la corriente brava
atrás, y en desiguales horizontes295
temblaron las columnas de los montes.
Babilonia gimió, y estremecida
de ser cadáver ya tuvo recelo
creyendo que a borrar la humana vida
desataba sus máquinas el cielo.300
Yo que el estruendo, no de la caída,
de la fama escuché, el trágico vuelo
de aquel agravio me encendió de suerte
que tembló de mi cólera la Muerte.
Como suele el halcón de la Noruega,305
si teme el trasmontar del breve día,
darse prisa a cazar, y no sosiega
hasta ver su rapante tiranía;
temiendo la ocasión que se me niega
a la venganza fue la prisa mía;310
torbellino de Armenia, en un momento,
rayo del cielo fue y halcón del viento.
Al fin vengué el agravio, y luego parte
el vencedor ejército, marchando,
como suelen relámpagos de Marte,315
deshaciendo las nubes y tronando.
Apenas el católico estandarte
en Persia tremoló sus plumas cuando
tímidos lloran a la humana suerte
los pálidos asombros de la muerte.320
Si viste, gran señor, langosta parda
talando rubia mies; si viste un río
que la ley de sus márgenes no guarda
porque las lluvias le causaron brío;
si viste fiero incendio que acobarda325
las fértiles campañas del estío,
nuestro ejército, así, latino y griego,
río, langosta, fue, diluvio y fuego.
Su ejército me oponen y confían
en la bárbara furia de elefantes330
que con navajas de marfil herían
las tropas de caballos y de infantes.
Cien torres que montañas parecían
llevaban estos brutos arrogantes,
y tantas flechas disparaban de ellas335
que eclipsaron el sol y las estrellas.
Su natural instinto prevenido,
en medio de los campos he formado
un arroyo de sangre, que han vertido
cien bueyes del bagaje, y el airado340
escuadrón de elefantes suspendido
quedó cuando en la sangre ha reparado,
y, así, volviendo atrás con furia brava
los suyos sin piedad despedazaba.
En efecto, vencí, ¡feliz suceso!345
Ya es del imperio cuanto el Tigris baña;
Arsindo, rey de Armenia, viene preso,
y el general de Persia le acompaña.
Asia temblando está, y alegre beso
tus pies, cuando en el mar y en la campaña350
adoran las provincias del oriente
el laurel soberano de tu frente.
EMPERADOR: Belisario, ¿qué favor
no es pequeño para darte?
Sólo pretendo pagarte355
con mí mismo, con mi amor;
que ése es inmenso, y así
grandes mercedes te doy,
dando lo mismo que soy
para que vivas en mí.360
Dos anillos con dos sellos
mandé hacer de un propio modo,
porque podamos en todo
ser los dos uno con ellos.
Toma el uno, y la amistad365
finezas haga y extremos.
Cástor y Pólux seremos.
Belisario es mi mitad.
BELISARIO: Sólo una cosa te ruego.
EMPERADOR: Hazla tú, ¿Qué me propones370
ni ruegas?
BELISARIO: Es que perdones
a Leoncio.
EMPERADOR: Venga luego,
y no sólo le perdono,
pero mercedes le haré;
porque hombre que digno fue375
de tu intercesión y abono
ofenderme no ha podido.
Por buen vasallo le tengo;
y por eso a entender vengo.
Envidias le han perseguido.380
BELISARIO: Beso tu mano.
LEONCIO: (¡Que yo Aparte
viniese a matar así
al que me da vida a mí!
¡Mal haya quien lo mandó!
¡Mal haya quien lo ha intentado385
y quien le fuere traidor!
FLORO: Mirando al Emperador
Fabricio quedó elevado.
Si de esta caja pudiera
sacarle un papel, sería390
buena fortuna la mía
porque servirme pudiera;
que él mismo me lo ha mostrado.
Ni nombre ni señas tray.
Sácale un papel de una caja de latón y métele otro
Valientes industrias hay395
para un gallina soldado.
Topélo; el alcance sigo.
¡Helo! En esto no soy manco.
Zámpole un papel en blanco,
que acaso traigo conmigo.400
Boquiabierto Juan Paulín
a los dos césares mira
y de su amistad se admira.
¡Bisoño en la corte al fin!
Así supiese mi amo405
que aquestas manos pelean.
EMPERADOR: Ya es tiempo que todos vean
cuánto tus virtudes amo.
Triunfar debes; llega ya
en esa imperial carroza410
a Constantinopla, y goza
aplausos que el vulgo da.
FLORO: Todo es confuso tropel
en la corte. Aquí te tengo.
Pues que de servirte vengo,415
lee, señor, este papel.
Dale el papel al EMPERADOR
BELISARIO: ¿Qué intentas, necio?
FLORO: Que creas
que Floro en la guerra fue
valiente duende, y que sé
pelear sin que me veas.420
Lee
EMPERADOR: “Gran señor, el que éste lleva
es un valiente soldado.
Dos banderas ha ganado.
No hay hombre que a más se atreva.
Julio, maestre de campo.”425
Besarme la mano puedes.
Tenga en la corte mercedes
quien servir sabe en el campo.
Una villa tienes ya,
y esta merced no es muy rica430
según Julio certifica.
FLORO: (Y aun agosto lo dirá.) Aparte
BELISARIO: Di, ¿cúyo es este papel,
necio?
FLORO: Del maestre de campo.
BELISARIO: Otra vez que esté en el campo,435
pelead en mi cuartel.
FABRICIO: (Si a este gallina le han dado Aparte
sin méritos galardón,
gozar quiero la ocasión.)
Yo señor, soy un soldado440
pobre, que en Persia serví,
según en éste verás.
Dale otro papel
EMPERADOR: No has servido; servirás,
que el papel lo dice así.
Si en blanco traes los servicios,445
en blanco quedarte puedes.
Rómpelo y vase el EMPERADOR
FABRICIO: ¡Buenas son estas mercedes!
Perderé dos mil jüicios.
¿A una gallina maldiciente
una villa y a mí nada?450
FLORO: No tiene igual esta espada.
Sed, Fabricio, más valiente.
FABRICIO: ¡Un loco rascacaballos
tiene suerte más dichosa!
FLORO: Sois, Fabricio, poca cosa455
para un señor de vasallos.
LEONCIO: Espera, blasón del mundo.
BELISARIO: ¿Qué quieres?
LEONCIO: Besar tus pies.
Leoncio es éste que ves.
BELISARIO: ¡Oh, capitán sin segundo!460
No te conocí, que el traje
desmintió tu calidad.
LEONCIO: En manos de la amistad
vuelvo a hacer pleito homenaje
de ser tuyo.465
BELISARIO: Entre los dos
habrá amistad verdadera.
LEONCIO: El emperador te espera.
Adiós, Belisario.
BELISARIO: Adiós,
y a esa mujer no ofendida
templa el injusto rigor.470
LEONCIO: Yo te encomiendo mi honor.
BELISARIO: Yo te encomiendo mi vida.
Vanse. Salen TEODORA y MARCELA
MARCIA: Señora, ¿no me dirás,
perdona mi atrevimiento,
por qué has mandado matar475
al que es blasón del imperio?
Dime la causa, pues ya
me descubriste el secreto.
¿Qué te ha hecho Belisario?
¿Tan grande aborrecimiento480
merece un hombre famoso,
hombre que conquista reinos,
hombre que reyes cautiva
para darte a ti trofeos?
¿En qué te ha ofendido?485
TEODORA: Marcia,
no alabes lo que aborrezco,
porque es indignarme más.
Bien le quise y mal le quiero.
Antes que el Emperador
pusiese en mí sus deseos490
y para feliz consorte
su amor me eligiese, dieron
a Belisario mis ojos
favores, que con desprecios
me pagó, y tomo venganzas495
cuando Emperatriz me veo.
Quiero casar a Filipo
con Antonio, demás de esto;
y ella amando a Belisario
no corresponde a mis ruegos.500
MARCIA: De un rey se dice que tuvo
un contrario, antes de serlo;
y, siendo rey, sus privados
que le matase dijeron.
Él respondió, “No es razón505
que un rey vengue agravios hechos
a un particular.” Lo mismo,
señora, decirte puedo.
Los agravios de Teodora
no ha de vengar a este tiempo510
una emperatriz del mundo.
TEODORA: Soy mujer; piedad no tengo.
Sale ANTONIA
ANTONIA: Señora, si a esos balcones
hacen oriente los cielos
de tus ojos, hallarás515
el mayor triunfo que vieron
los romanos. En un carro
de oro y rubís, compitiendo
con el carro del aurora
en los hermosos reflejos520
de luz y púrpura, viene
terror de persias y armenios,
Belisario, dando a Europa
gloria y blasones eternos.
Tráele a su mano derecha525
el Emperador; que en esto
se descubre en un vasallo
la grandeza de su dueño.
Al concurso de la gente
y a los aplausos del pueblo,530
las aves se han suspendido
en las esferas del viento.
Dos generales y un rey
lleva delante, que, presos
con cadenas de oro, dicen535
la gloria del vencimiento.
TEODORA: (¡Válgame Dios! No ha podido Aparte
el alborozo del pecho
disimular con la lengua
al amor que está allá dentro.540
Por la boca y por los ojos
vas exhalando el incendio
que en el corazón no cabe.
Imprudente es el contento;
mal sabe disimular.545
Rabiando estoy, y no puedo
sufrir alabanzas suyas.
¡Que Leoncio no le ha muerto!
¡Ah, cobarde!) Antonia, Antonia,
yo te juro por los cielos550
y por la vida dichosa
–atiende a este juramento–
del grande Justinïano,
que si en público o secreto
das favor a Belisario,555
si con los ojos atentos
le miras, si con palabras
lisonjeas sus deseos,
si le escribes ni respondes
apacible, Antonia, muerto560
le has de ver, por mí mandado.
No he de castigar sus yerros
en ti sino en él, y así
tu amor será su veneno.
Tú le matas si le quieres;565
y a jurar otra vez vuelvo
del Emperador la vida
que han de darle muerte.
ANTONIA: ¿Y debo
ser ingrata y descortés
a quien con tanto respeto570
me sirve?
TEODORA: Si yo te caso
con Filipo que es mi deudo,
¿por qué a mi gusto te opones?
ANTONIA: Celos me dieras con esto
a no saber que es venganza.575
(¿Qué desdicha es ésta, cielos? Aparte
¨No he de amar a Belisario?
¿No he de estimar sus afectos?
¿No he de agradecer su amor?
¿No he de honrar sus pensamientos?580
¿No de mirar su buen talle?
¡Remedio, cielos, remedio!,
que si tanto amor reprimo,
ha de reventar el pecho.
Salen el EMPERADOR, BELISARIO, NARSÉS, FILIPO, y acompañamiento
BELISARIO: Déme vuestra majestad585
la mano.
TEODORA: (Disimulemos, Aparte
ira y venganza.) Seáis
bienvenido. Alzad. (Yo vuelvo Aparte
a ver si Antonia le mira.)
A ANTONIA
Baja esos ojos al suelo,590
que le costará la vida.
ANTONIA: (Muero por mirarle, y temo Aparte
de esta tigre los enojos.
¡Remedio, cielos, remedio!)
(¡Ay, Antonia de mi vida! Aparte595
Gracias al Amor, que veo
el cielo de tu hermosura.
Dudoso del bien que tengo
no doy crédito a los ojos;
mas, ¡ay de mí! ¿Qué es aquesto?600
Los suyos no ha levantado
para mirarme. Recelo…
Mas, ¡qué recelo, qué digo,
si con mis dudas la ofendo,
con mis sospechas la agravio?605
Recato ha sido discreto.
Ella su amor disimula.)
ANTONIA: (Más os valiera estar ciegos, Aparte
ojos, si no habéis de ver
lo que con el alma quiero.)610
Sale LEONCIO, de caballero
LEONCIO: Leoncio está a vuestros pies,
gran señor, agradeciendo
el perdón que le habéis dado,
la merced que le habéis hecho.
TEODORA: (¿Perdonado está Leoncio? Aparte615
Nuevos enojos prevengo.
Este traidor me ha vendido,
Él descubrió mi secreto.)
LEONCIO: Déme vuestra majestad
la mano.620
A LEONCIO
TEODORA: Traidor, ¡qué es esto?
¿Cuando el perdón te ofrecí
porque le matases, veo
que él vive y tú le consigues?
LEONCIO: No hallé ocasión, ni pretendo
darle muerte.625
TEODORA: Basta, basta.
(Pues éste a la gracia ha vuelto Aparte
del Emperador, sin duda
que ha revelado mi intento
a Belisario. No fío
de Leoncio más, ni quiero630
dilatar esta venganza.)
Narsés.
NARCÉS: Señora.
TEODORA: El gobierno
de Italia tendrá, si matas
a Belisario.
NARSÉS: Yo acepto
tu palabra, y cumpliré635
lo que mandas.
TEODORA: Te encomiendo
el secreto y brevedad.
NARSÉS: Todo está a mi cargo.
ANTONIA: (Temo Aparte
que le mato si le miro,
y si no le miro muero.640
Con dos accidentes lucho,
con dos contrarios peleo,
y con dos muertes batallo.
¡Remedio, cielos, remedio!)
EMPERADOR: Belisario, ven.645
Vase el EMPERADOR
BELISARIO: (Sospechas, Aparte
muchas fuerzas vais teniendo.
Con rigor me mire Antonia,
turbado su rostro veo.
¡Matadme, sospechas mías,
antes que lleguéis a tiempo650
de ser en mí desengaños!
A ANTONIA
TEODORA: ¿Mirándole estás? Muy necios
y livianos son tus ojos.
ANTONIA: Y crüeles tus preceptos.
TEODORA: No amas mucho, pues no temes…655
BELISARIO: (Ella se mudó. Soy muerto.) Aparte
Vanse todos. Se queda ANTONIA
ANTONIA: ¿Que ponga ley a mis ojos
un colérico interés?
Obstinado animal es
una mujer con enojos.660
De sus fáciles antojos
aprisa toma venganza.
En todos tres hay mudanza.
Ella manda sin razón,
él se va sin galardón,665
yo adoro sin esperanza.
Mi pecho amando es ingrato,
favoreciéndole es fiero,
si le aborrezco le quiero,
y si le quiero le mato;670
su vida está en mi recato,
su muerte está en mi favor,
en mis ojos hay rigor.
Amor, a muerte condenas.
¡Oh, laberinto de penas!675
¡Oh, confusiones de amor!
Sale TEODORA junto al paño
TEODORA: Cuando una mujer porfía
aborrece de esta suerte.
Belisario vuelve. Advierte
que tras de esta celosía680
te he de escuchar.
ANTONIA: Tiranía,
es la tuya, imperio no.
¿Qué amante triste se vio
en tal trance? Estoy sin mí.
Con el alma diré sí.685
Con los labios diré no.
Sale BELISARIO sin ver a TEODORA
BELISARIO: A tus pies llega vencido
un amante vencedor,
aunque mal he dicho “amor”
lo que “obligación” ha sido;690
si es fuerza haberte querido
después de haberte mirado,
“un corazón obligado”
llega a tus pies a vivir;
que no me atrevo a decir695
“corazón enamorado.”
¿Cuando triunfo del oriente,
muestras tú tristeza extraña?
O es tu amor el que me engaña
o es mi vista la que miente.700
Si el alma está diferente,
estélo, señora mía,
tu beldad; que es tiranía,
si he de amarte, que se vea
mudada el alma y que sea705
la beldad la que solía.
ANTONIA: Con ese amoroso engaño
a la mariposa imitas,
pues tu muerte solicitas
amando tu propio daño;710
y así yo te desengaño
que es tu amor, si en ti no mueve
niño que un cuchillo quiere,
y como el peligro ignora,
cuando no se lo dan llora715
y si se lo dan se hiere.
Y, así, de ese amor te olvida.
BELISARIO: Oye, escúchame, por Dios.
ANTONIA: (Vivid, Belisario, vos Aparte
y cuéstame a mí la vida.)720
Vase ANTONIA
TEODORA: Eso sí.
Vase ANTONIA
BELISARIO: ¿Cuándo, homicida,
se ha mudado de esta suerte
mujer alguna? ¿Tan fuerte
es en ti el aborrecer?
Mas, ¿si es ella la mujer725
que ha procurado mi muerte?
Contra el alma y los sentidos
hay ejército de enojos;
desengaños ven los ojos,
rigor sienten los oídos730
el corazón llora olvidos,
suspensión el pensamiento,
y es tan grande el sentimiento
que, de todos combatida,
sólo se escapa la vida735
para darme más tormento.
Que se mude una mujer
ya se vio, cualquiera alcanza
mayorazgo en la mudanza,
y que dé en aborrecer740
también común suele ser;
pero que matar intente
al desdichado que ausente
su luz hermosa adoró,
rigor es que no se oyó745
en las lenguas de la gente.
Sale el EMPERADOR. Sacan una luz y recado de escribir sobre un bufete
EMPERADOR: Tu amigo verdadero
pienso ser hasta la muerte,
no dirán que vengo a verte
sino también que te quiero.750
Con la amistad son iguales
el vasallo y el señor,
y es la riqueza mayor
que tenemos los mortales.
Y como la majestad755
de un rey no ha comunicado
otro rey, en el privado
goza el bien de la amistad.
Conózcase mi favor
en todo aqueste hemisferio.760
Príncipe eres del imperio
y perpetuo dictador.
BELISARIO: Deja que bese tus pies
por honras tan desiguales.
EMPERADOR: Toma estos tres memoriales.765
Uno elige de esos tres
para el supremo gobierno
de Italia.
BELISARIO: Yo, gran señor,
no merezco tal favor.
EMPERADOR: ¡Y mereces nombre eterno!770
Libre elección has de hacer
aunque más lo dificultes.
Voyme, porque no consultes
conmigo tu parecer.
Vase el EMPERADOR
BELISARIO: Fortuna, tú que me subes775
hasta la región del fuego,
y como el Olimpo griego
me has coronado de nubes,
si me levantas así
para desdicha mayor,780
o niégame tu favor
o ten lástima de mí.
Siéntase
Aunque la melancolía
conduce a mis ojos sueño,
quiero obedecer el dueño785
que de mi elección se fía.
Lee
Memorial de Leoncio. Aquéste
a mil Numas le anticipo
yo. Memorial de Filipo.
Bien se puede confiar de éste790
Italia, que es sin segundo.
¿De quién el tercero es?
Narsés dice. Todos tres
pueden gobernar el mundo.
La abundancia es la que impide795
la elección que Italia espera,
porque a cada cual quisiera
darle el gobierno que pide.
La duda que tengo es fuerte.
Dejémoslo a la Fortuna.800
No he errado empresa ninguna.
Haga esta elección la suerte.
Sólo de Antonia la fe
mi mayor desdicha ha sido.
En mi vida fui vencido.805
Catorce veces triunfé.
Baraja los memoriales
Sin que los títulos vea,
éste elijo. Narcés dice.
Él ha sido el más felice.
¡Quiera Dios que yo lo sea!810
Escribe en el memorial
El decreto escribo, y luego
si el sueño me ha de vencer,
que el odio de una mujer
me ha de permitir sosiego,
ganar amigos procuro;815
mi descanso es hacer bien
y el proverbio dice: “Quien
hace bien, duerme seguro.”
Sale NARSÉS, de noche
NARSÉS: Con el silencio y quietud
de la noche está el palacio,820
pintando en sombras y lejos
la soledad de los campos.
Mal sosiega un ambicioso;
mal reposan los cuidados
de los soberbios que a oficios825
en las cortes van trepando.
Teodora me ha prometido
si doy muerte a Belisario
el consulado de Roma
y de Italia el magistrado.830
Si es emperatriz, ¿qué mucho
que vengue yo sus agravios?
Aquí está y está dormido.
Bien dicen que es un tirano
de la mitad de la vida835
el sueño. Ya no es retrato
sino vivo original
de la muerte su letargo.
Saca la daga
A nunca más despertar
le considero. ¡Qué vanos840
son los discursos del hombre!
¡Qué designios tan errados!
A éste le juzgué inmortal
cuando venciendo y triunfando
fue la pompa del imperio,845
y ya le está amenazando
en este puñal la muerte.
No se mueve. Yo le mato.
Aquí memoriales veo.
La curiosidad me ha dado850
antojos de ver primero
si dio oficios soberanos
del imperio. Éste es el mío.
Pienso que está decretado.
Su letra es y dice así:
Lee
Merece, señor, el cargo855
de Italia Narsés. Electo.
¿Cómo puedo ser ingrato
al que procura mi bien?
¡Oh, valor extraordinario
de capitán invencible860
y de prudente privado!
Yo he de ser agradecido,
aunque caiga en este caso
de la gracia de Teodora.
Sepa el peligro en que ha estado.865
Aquí le escribo un aviso
Escribe
si bien el secreto guardo
de quien es la que desea
su muerte. El acero clavo
sobre el mismo memorial,870
Clava la daga
y así le digo callando,
por enigmas, que fui yo,
el que la vida le ha dado.
Ya desvelados los ojos
muestran que fue breve rapto875
del sueño. Vele, quien tiene
tan poderoso contrario.
Vase. Despiértase BELISARIO
BELISARIO: sólo el sueño y el amor
me han vencido. No es agravio
el del sueño, que es pasión880
natural. ¿Qué es lo que hallo
tan cerca de mí? Fortuna,
¿si son éstos los amagos
de tu mudanza? Dos veces
vi puñal amenazando885
mi vida. De la tercera
me libre Dios. Y clavado
en el memorial de Narcés,
¿qué significa? Reparo
en dos renglones escritos890
de otra letra y de otra mano.
Lee
“Hacer bien te dio la vida”
Y escrito está más abajo:
“Guárdate de una mujer.”
¡Válgame Dios! ¿Tan tirano
es el corazón de Antonia?895
¿Tan aprisa está buscando
mi muerte? Éstos son avisos
que da el cielo soberano.
En el memorial se muestra
mi dicha, pues doy los cargos900
del imperio, y el acero
diciendo está cuán cercano
tiene su peligro aquél
que ocupa lugares altos.
Memorial y acero juntos905
no es nueva unión, no es milagro;
ejemplo son de las cortes,
sucesos de los palacios.
Mas si el hacer bien me guarda,
pensamiento, no tememos;910
hagamos bien, porque al fin
esto no podrá faltarnos.
Sale el EMPERADOR con cartas, y un criado que tome la vela. ANTONIA al paño
EMPERADOR: Nuevas guerras me amenazan.
Las cartas me dan cuidado.
¿Africa se me rebela915
cuando tengo a Belisario?
ANTONIA: (Siguiendo voy recelosa Aparte
del Emperador los pasos.
Temo que guerras emprende
y ha de ausentar a quien amo.920
Quiero escuchar desde aquí.)
EMPERADOR: Amigo, amigo, temblando
está el imperio, si tú
no le das la invicta mano;
los feudos de Africa roban925
los vándalos.
BELISARIO: ¡Castigarlos,
triunfar de ellos! Cipïón
segundo seré en Cartago.
EMPERADOR: Quiero ver las demás cartas.
Lee aparte
BELISARIO: (A Antonio he visto acechando Aparte930
en esta puerta, y mi muerte
quiso ver.) ¡Ingrata, en vano
has intentado dos veces
mi desdicha y mis agravios!
ANTONIA: Agora temo tu ausencia.935
BELISARIO: Sólo de mi ausencia trato
porque, ausente, no podrás
conseguir tu intento falso.
Allá me darán la muerte
en los reinos africanos.940
ANTONIA: Primero será la mía.
BELISARIO: ¿Tanto lo deseas, tanto?
EMPERADOR: Oye.
BELISARIO: Señor.
EMPERADOR: Hoy conviene
que a Africa partas.945
BELISARIO: (Hoy salgo Aparte
de peligros más crüeles.)
Al momento, señor, parto.
EMPERADOR: Quiero ver el otro pliego.
Adviértase que el EMPERADOR está en medio leyendo y un criado alumbrando, y BELISARIO le habla a hurto con ANTONIA, llegándose y desviándose cuando llama el EMPERADOR, y ella se est siempre en la puerta porque no la vea el EMPERADOR
ANTONIA: ¿Así te partes, ingrato?950
BELISARIO: Temo tu furor aquí,
y en los reinos más extraños
no temo los enemigos.
ANTONIA: ¿Así me dejas?
BELISARIO: No aguardo
a que tercero puñal955
vea en mi sangre bañado.
ANTONIA: ¿Qué? ¿No sientes irte?
BELISARIO: No.
ANTONIA: ¡Y serán eterno llanto
mis ojos en tanta ausencia!
BELISARIO: Y yo ruego al cielo santo,960
pues que vengarte deseas,
que en los reinos africanos
algún alarbe crüel,
con alguna flecha o dardo,
de Belisario la vida965
acabe, y así quedamos
tú vengada y yo en morir
entre mis fieros contrarios,
[………… ]
No han de permitir los hados970
ni los cielos que se logran
tus intentos que tiranos
son para mí.
ANTONIA: Bien lo creo
de un corazón desdichado.
BELISARIO: ¡Ah, falsa! ¿Que no lo niegas?975
EMPERADOR: Belisario.
BELISARIO: Señor.
EMPERADOR: ¿Cuándo
te partirás?
BELISARIO: Esta noche.
EMPERADOR: Si tú me vuelves triunfando
serás el mayor ejemplo
de la dicha; que estos brazos980
te han de levantar al cielo.
BELISARIO: Ejemplos del mundo raros.
¡Oh, mundo, aquí me levantas,
y allí me están derribando!
ANTONIA: Oye.985
BELISARIO: Sin causa me ofendes.
ANTONIA: ¿Te vas?
BELISARIO: Sí.
ANTONIA: Quedo rabiando.
BELISARIO: ¡Qué intentos tan fementidos!
ANTONIA: ¡Qué amores tan desdichados!

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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