EL ARPA DE DAVID
Antonio Mira de Amescua
Texto basado en dos manuscritos tempranos de EL ARPA DE DAVID colocados en la Biblioteca Nacional en Madrid (15.516 y 16326) con el apoyo de la edición crítica de Claude Anibal de 1925. Fue preparado por Vern Williamsen para un curso dictado en el año 1984.
Personas que hablan en ella:
- SAÚL, Rey de Israel
- JONATÁS, su hijo
- URÍAS, Capitán
- JOAB, Capitán
- ANA, criada
- DAVID
- JESÉ, padre de David
- VELANIO, pastor
- NATÁN, profeta
- JOSEF, secretario
- MICOL, hija del rey Saúl
- BERSABÉ, mujer de Urías
- ANFRISA, criada
- LÍSIDA, pastora
- SELVASIO, pastor
- LISARDO, pastor
- GOLÍAS, gigante filisteo
- REY de los filisteos
- PASCASIO, lacayo
- MÚSICO
- LEÓN
- CORREO
- ÁNGELES
- CRIADOS
- HERMANOS DE DAVID
- GITANOS
- GITANAS
- SOLDADOS
- FIGURA de la muerte
PRIMERA JORNADA
Salen JONATÁS, SAÚL y JOAB
SAÚL: Dios de Israel, Dios eterno,
basten las desdichas mías;
no me den melancolías,
espíritus del infierno.
Si vuestra gente gobierno5
con alguna inobediencia,
moderad, Dios, la sentencia
de la pena con que vivo
porque en mal tan excesivo
no basta humana paciencia.10
Y vosotros que estáis viendo
el monte que traigo encima,
¿cómo, decid, no os lastima
el ver que estoy padeciendo?
En vivo fuego me enciendo;15
en tristezas me consumo;
de mi tormento presumo
que según me martiriza,
hecho mi cuerpo ceniza,
resolverá el alma en humo.20
JONATÁS: Padre, rey y señor mío,
de tu continua tristeza
nace este mal.
SAÚL: Mi flaqueza
es región del aire frío.
Del corazón, el estío25
sombra oscura es. Esta casa,
y el alma en ella, se abrasa
y un mar de tristezas bebe.
¡Ay de mí! ¡En qué tiempo breve
la gloria del mundo pasa!30
¿Veis armados escuadrones
de espíritus infernales
que en los orbes celestiales
beben furiosos dragones?
JONATÁS: Melancólicas pasiones35
tienen tu seso turbado.
SAÚL: ¿No miras el cielo airado,
rojo su color azul?
JOAB: ¡Ah mísero rey Saúl,
cómo estás endemoniado!40
SAÚL: ¡Detente, muerte, detente!
¿Ay rey acometes? –Sí.
–Pues, ¿qué pretendes de mí?
–El alma está inobediente.
–Triunfa agora de la gente.45
–No quiero. –¡Pues, ¿qué procuras?
–Tu victoria. –¿Y me aseguras
del vencimiento? –Pues, ¿no
venceréte al fin? –¿Quién? –Yo.
JONATÁS: ¡Qué tristezas!50
JOAB: ¡Qué locuras!
SAÚL: ¡Salid, demonios, de aquí!
¡Salid, tigres! ¡Salid fuera
de mi casa!
JOAB: Así saliera
lo que está dentro de ti.
SAÚL: ¿Cómo os apartáis de mí?55
Volved, esp¡ritus tristes.
Demonios, ¿a qué volvistes?
Morir tenéis a mis manos,
espíritus inhumanos
desde el día que caístes.60
JONATÁS: Sosiega, por vida mía.
Toma, rey, algún consuelo
que no te ha de dar el cielo
eterna melancolía.
Si la agradable armonía65
de la música te agrada,
medicina está buscada
de un pobrecillo pastor;
que no ha cantado mejor,
jamás, persona crïada.70
Siéntate, y gusta, señor,
que entre a cantar por tu bien
un pastor que de Belén
te he traído.
SAÚL: ¿Y un pastor,
suspender puede el dolor75
que un espíritu infernal
me causa?
JONATÁS: Sí, porque es tal
la música y armonía
de su arpa que podía
suspender la celestial.80
SAÚL: Entre, pues, porque si tanto
puede una divina voz,
[quitar la pena feroz],
vida me dará su canto.
Siéntase y sale DAVID con su arpa
JOAB: Siéntate, señor, y el llanto85
vuelve en risa y en quietud.
DAVID: Hoy de su dulce salud
mi arpa me da esperanzas,
templada con alabanzas
del autor de la virtud.90
JONATÁS: Suena, dichoso pastor,
las dulces cuerdas templadas
que a voces tan acordadas
olvidará su dolor.
JOAB: Cante en ese corredor;95
que la dulce consonancia
será mejor si hay distancia
entre la voz y el oído.
DAVID: Voy a cantar, y al rey pido
que perdone mi ignorancia.100
Vase DAVID
SAÚL: Si el alma tiene sosiego,
sombras perturban mis ojos;
todo es temores y antojos;
todo es tristezas y fuego.
Jonatás…105
JONATÁS: ¿Señor?
SAÚL: No niego
que a mi Dios fui inobediente,
pero es mi mal impaciente,
es insufrible mi pena.
JONATÁS: Escucha, pues, porque suena
su música dulcemente.110
Cantan de dentro
MÚSICOS: Corriendo hasta el mar los ríos,
y el mar creciendo y menguando,
que ya furioso, ya blando,
pulsa en los peñascos fríos.
[Aunque no pueden ser píos]115
las cosas inanimadas
con voces no articuladas
el mundo y el cielo ufano
bendicen la santa mano
de quien han sido crïadas.120
JONATÁS: Parece que el dulce sueño
con agradables despojos
la luz hurtó de sus ojos.
JOAB: Gusto siento no pequeño.
Déjale dormir.125
Vanse JOAB y JONATÁS, y entre MICOL
MICOL: (Si el dueño Aparte
de esta voz que alegre suena
no es ángel, o no es sirena
que engaña el incauto oído,
el mismo Amor habrá sido
que cantó por darme pena).130
MÚSICO: En el valle coronado
de sombras y soledad,
donde la santa verdad
anda en su primer estado,
balando el libre ganado135
y el pájaro sin prisiones,
con no aprendidas canciones
que exceden humano canto,
invocan el nombre santo
del dios de los escuadrones.140
MICOL: (¡Qué suavidad! ¡Qué dulzura! Aparte
El alma tras sí me lleva,
obligándome a que beba
esta voz sonora y pura.
¿Quién oyó mortal criatura145
cantar así?)
SAÚL: Ya me siento
respirando nuevo aliento,
de no pensada alegría.
¡Oh poderosa armonía!
¡Oh celestial instrumentos!150
Salen DAVID, JONATÁS y JOAB
JOAB: Ya con salud se levanta
alegre el rey.
JONATÁS: ¿Quién pudiera
suspender pena tan fiera
sin tu dulce garganta?
SAÚL: Pastor que sana si canta,155
déme los brazos.
DAVID: Los pies
será razón que me des.
MICOL: (Talle y voz iguales veo. Aparte
Tente, Amor; tente deseo;
que un humilde pastor es.160
Las cuerdas de un instrumento
son amorosas prisiones;
su voz dulce y sus canciones
son centro del pensamiento.
La libertad y el tormento165
nos suspendió juntamente;
mas ¡ay!, que es loco accidente
del alma casi divina
cuando tan fácil se inclina
al objeto que hay presente).170
JONATÁS: Quisiera entrarte en mi pecho
y así dos vidas tuviera
con que decirte pudiera
la amistad que habemos hecho
en las almas.175
DAVID: Satisfecho
estoy de tanto favor;
rey seré, si eres pastor.
JONATÁS: Pero te quiero de suerte
que me igualas.
DAVID: A la muerte
parece sólo el Amor.180
Sale URÍAS
URÍAS: Señor, si de tus trofeos,
en mil batallas ganados,
no quieres ver olvidados
tus inmortales deseos,
mira que los filisteos185
pasando van adelante,
y un capitán arrogante
en tu reino asombra a todos;
que un palmo más de seis codos
tiene el soberbio gigante.190
Si ya en tus melancolías
el pretendido fin hallas,
llama al Dios de la batallas
en cuyo brazo confías
y defiéndete.195
SAÚL: Los días
que pasando estoy sin Él
al enemigo crüel
mi enfermedad le provoca.
Ya estoy bueno; al arma toca,
[¡Cierra el hueste de Israel!]200
Vanse los dos
MICOL: (Alégrame, si lo miro, Aparte
tener miedo y osadía
y en dulce melancolía
dar un alegre suspiro.
Pésame, si me retiro,205
imaginar devaneos
y en amoroso trofeos
tener recato y temor.
¿Qué puede ser, sino amor?
Teneos, locos deseos.210
Pastor es quien mis sentidos
regala en vanos antojos,
con su presencia en los ojos
y con su voz los oídos.
Pensamientos mal perdidos,215
¿cómo no os perdéis por altos?
Que el corazón me da saltos,
temiendo, que mi afición
no se inclina a hombres que son
de merecimientos faltos).220
DAVID: (¿Cuándo la fresca mañana, Aparte
que el blanco rebaño mío
borda el pasto con rocío,
tuvo luz tan soberana?
¿Cuándo se vio tan lozana225
corderilla dando saltos?
Mirad, pensamientos faltos
de humano merecimiento,
que será el subir violento.
No queráis subir tan altos.230
Hija es del rey la que he visto.
Yo soy humilde pastor.
Si esto que siento es amor,
gloria imposible conquisto.
Si al principio no resisto,235
creceréis, locos deseos,
y entre ciegos devaneos
yo os prometo que caigáis.
Siendo esto así, no subáis,
o ya que subís, teneos).240
MICOL: Pastor, que en el verde prado
cantando en alegres días
con tu música podías
hacer andar el ganado
del agua y yerba olvidado,245
¿quién eres? Porque, de suerte,
es tu voz tan suave y fuerte
que te podrás igualar
a la sirena del mar
y al blando cisne en la muerte.250
DAVID: Reina que en el verde prado
dando luz a nuestros días
con tu hermosura, podías
hacer andar olvidado
de agua y yerba mi ganado,255
David soy, que al rey pretendo
servir cantando y tañendo.
Belén fue mi patria ya,
Jesé mi padre, y Judá
la tribu de quien desciendo.260
Como fui el hijo menor,
siendo los demás soldados,
guardar me mandó ganados.
En efecto soy pastor,
pero conozco el valor265
de esos ojos de los cielos;
porque entre cándidos velos
turbado se mira el sol
porque le tiene Micol
muerto de envidia y de celos.270
MICOL: (¡Qué gallardo! ¡Qué discreto! Aparte
Hablando y tañendo mata.
¡Ay Naturaleza ingrata!
¿Por qué hiciste tal sujeto
pobre así? Pero en efeto275
le diste mucha nobleza.
¡Qué gallarda gentileza!
Al Amor hago jüez
que es aquesto “haya un vez
en la mujer fortaleza”).280
DAVID: Ya que falta la presencia
de tu padre y rey amado,
volveréme a mi ganado
si acaso me das licencia.
MICOL: (Aquí importa resistencia).285
Ve, David, en hora buena.
Dicen aparte mientras se va cada uno por su puerta
DAVID: (Hora de tu gloria ajena,
¿cómo puede ser buen hora?)
MICOL: (Voz que mata y enamora
de ángel es, o de sirena).290
DAVID: (El alma se deleita si la veo).
MICOL: (Crece, cuando te miro, mi locura).
DAVID: (Prisión del albedrío es su hermosura),
MICOL: (¡Cuidado! Es el amor o devaneo).
DAVID: (¿Qué siento? ¿Qué imagino? ¿Qué deseo?)295
MICOL: (No me dejes, razón; tenme, cordura).
DAVID: (El mismo sol envidia luz tan pura),
MICOL: (Si vence mi pasión, ¡qué gran trofeo!)
DAVID: (Desmandados andáis, tímidos ojos).
MICOL: (Ojos, ¿por qué razón sois tan villanos?)300
DAVID: (Antojos, sosegad).
MICOL: (Dejadme, antojos).
DAVID: (Pensamientos de honor, seréis tiranos).
MICOL: (Pensamientos de honor, seréis despojos),
DAVID: (¡Crüeles!)
MICOL: (¡Insufribles!)
DAVID: (¡Ciegos!)
MICOL: (¡Vanos!)
Vanse. Salen LISARDO, LÍSIDA y pastores
LISARDO: ¿Aún no te dejas amar?305
¿Qué más mal que tu dureza,
ni qué sol a tu belleza
puede, Lísida, igualar?
¿Qué pastor mi igual se ve
si amores te satisfacen310
en estos campos que pacen
los ganados de Jesé?
Aquí el árbol más sombrío
que de verde vistió el mayo
desnudo se ve de un rayo315
y del rigor del estío.
La fuente más singular
que bebe nuestro ganado,
naciendo en el verde prado
viene a morir en el mar.320
Toda esa verde ribera
despoja y seca el octubre
y segunda vez la cubre
de flores la primavera.
Del tiempo y naturaleza,325
¿qué cosa no se alteró?
Sólo aqueste monte y yo
sabemos tener firmeza.
LÍSIDA: No me vences de esa suerte,
pues tengo firmeza igual.330
LISARDO: Dime, ¿en qué?
LÍSIDA: En quererte mal.
Soy monte en aborrecerte.
Hacer no podré mudanza.
LISARDO: Con eso estoy más gozoso
que será pastor dichoso335
quien tus desdenes alcanza.
LÍSIDA: ¿Cómo así?
LISARDO: ¿Cuál es mejor,
estar en humilde estado
cerca de ser levantado
a prosperidad mayor,340
o, en un estado felice
cerca de un mal lastimero?
LÍSIDA: El mejor es el primero.
Ello mismo se lo dice.
LISARDO: Dichoso, pues, vengo a ser.345
Con tu disfavor prometo
que has de mudarte en efeto,
que eres hermosa y mujer.
Verme agora aborrecido
me da, Li´sida, esperanza,350
que será, con tu mudanza,
este amor agradecido.
Olvidarás al zagal
más dichoso de Belén.
Subiré del mal al bien355
y él caerá del bien al mal.
Habiéndote de mudar,
los estados mudaremos;
que eres mujer y en extremos,
por fuerza tienes de andar.360
LÍSIDA: Si amiga de extremos es
la mujer, y amando estás,
quiero aborrecerte más
por quererte más después.
Sale VELANIO, pastor
VELANIO: Serrana hermosa y crüel,365
más que tigre y más que estrella,
que está más ingrata y bella
con ese verde laurel,
¿hasta cuándo mis porfías
inútiles han de estar?370
Si el tiempo sabe volar
en las alas de los días,
¿cómo tú al tiempo te opones?
¿Cómo no se mueve en ti
Mas, ¿qué me espanto, si en mí375
fijas están las pasiones?
¿Cómo no aprendes, ingrata,
de aquellas fuentes a amar?
Que apetecen siempre el mar
con sus corrientes de plata.380
El cordero más lucido
ama y sigue con descanso
las pisadas de su manso
y de su madre el balido.
Las ovas en las pizarras,385
la hiedra en muro asolado
y en el olmo levantado
enseñan amor las parras.
Aquí en la verde ribera,
tórtolas y ruiseñores390
se ejercitan en amores
en la alegre primavera.
El más bruto, amando, muere.
Ama el pez, la fiera, el ave.
Sólo Lísida no sabe395
qué es amar o amar no quiere.
LÍSIDA: Yo confieso que aprendí
del sol a sol qué es amor;
pero no aprendí, pastor,
a tenerte amor a ti.400
Sale SELVASIO
SELVASIO: Zagala dulce y sabrosa,
más que la lumbre en invierno,
mujer más dura que el cuerno
del aceite, y más hermosa
que una caldera de migas,405
dame cuarenta favores
que me pican tus amores
como si fueran ortigas.
Estos ojos, ¡ay de mí!,
que tu amor cegar porfía,410
por ti no duermen de día,
de noche no ven por ti.
Mirando tus ojos, tomo
tanto amor, cuando he comido,
que de mí mismo me olvido415
y hasta la noche no como.
LISARDO: Aun los rústicos adoran
tus celestiales despojos.
VELANIO: Cuantos miran, esos ojos
vencen, matan y enamoran.420
LISARDO: Tres años ha que mis males,
ingrata Lísida, lloro.
VELANIO: Seis años ha que te adoro.
SELVASIO: Desde que anduve en pañales
tengo amor muy peregrino425
a ese rostro o a esa cara,
más que el agua pura y clara.
¡Ojo!, que no dije al vino.
LÍSIDA: Por antigüedad merece
Selvasio más que los dos.430
LISARDO: Bella imagen en quien Dios,
como su autor, resplandece,
dame ese verde laurel
que en la hermosa frente tienes;
mira, no dejes tus sienes435
tan ingratas como él.
Dame esos ricos despojos
con que adornas tus cabellos,
porque me libre con ellos
de los rayos de tus ojo.440
SELVASIO: Dame esas hojas, o algunas,
porque en tu nombre las eche
en el caldo y escabeche
del pescado y aceitunas.
LÍSIDA: Este laurel pienso dar445
a quien matare el león
que anda en el valle.
LISARDO: A Sansón
puedes, señora, llamar
que del otro mundo asome
y gane acá tu corona.450
SELVASIO: ¡Al león! ¡Mire qué mona
para que el hombre la tome!
VELANIO: Más victoria puede ser
el vencer tu condición,
que el hombre vence al león,455
pero al hombre la mujer;
mas porque sepas que amor
da valor a quien se espera,
de la muerte de esa fiera
he de volver vencedor.460
LISARDO Y yo que tu sol hermoso
reverencio, amo y respeto,
sin ser David, te prometo
los brazos fuertes de un oso.
SELVASIO: No ofrezco oso ni león,465
pero a fe que, si las todo,
traiga más zorras de un chopo
que diz que cogió Sansón.
Sale DAVID
DAVID: (Alegre campo ameno, Aparte
valle florido y monte levantado,470
de libertad ajeno
vuelvo humilde pastor a mi ganado;
que en hora lastimosa
vieron mis ojos a Micol hermosa.
Vosotros, verdes prados,475
región de mi ganado y patria mía,
dad ocio a mis cuidados
en las cenefas de una fuente fría
para que yo no aumente
con lágrimas su líquida corriente).480
LÍSIDA: David, pastor y dueño
de un libre corazón y estos rebaños,
con llanto no pequeño
cuento las horas por prolijos años
en este valle ameno485
sin ti, de sombras y tristezas lleno.
Tres siglos ha que faltas,
que siglos al ausente son los días,
y en esas peñas altas
que forman entre sí bóvedas frías,490
sin duda Amor se esconde,
pues si llamo a David, David responde.
Balaban los ganados
entre las sombras de esas verdes plantas,
de pacer olvidados495
del modo que lo están cuando tú cantas;
sus débiles balidos
sin duda por tu ausencia dan gemidos.
Las aves suspendían
las cantilenas dulces y süaves500
que oyéndote aprendían,
pues que, saliendo al sol todas las aves,
tu voz, ¡qué maravilla!,
les sirve de maestro de capilla.
Las aguas que paradas505
tuvo la fuerza de tu voz arriba,
en cristal desatadas
y en círculos de plata fugitiva,
al mar corren ligeras
pensando verte en tierras extranjeras.510
Mas ya que el valle pisa
el hermoso pastor tan deseado,
se detienen con risa
las aguas en las flores de ese prado;
el sol alegre nace,515
cantan las aves y el ganado pace.
DAVID: Bellísima serrana
que alegras con tus ojos valle y río
mejor que la mañana
con su luz y con cándido rocío,520
desvanecer no quieras
un alma con palabras lisonjeras.
VELANIO: Lisardo, ¿no has mirado
en Lísida este amor?
LISARDO: De nuestra ingrata
David es el amado.525
VELANIO: Muero de envidia.
LISARDO: Con sus celos mata
mejor que con sus cielos.
SELVASIO: Pues aunque tonto so, también hay celos.
De dentro
VOCES: ¡Guarda el león furioso!
¡Guarda el león que cerca los ganados!530
VELANIO: Ponga el pecho medroso
sus alas en los pies, y sus cuidados.
LISARDO: En brazos de aquel pino
mi vida he de poner.
SELVASIO: Y yo mezquino,
ligero como un plomo,535
que parezco una cuba movediza,
¿pode escaparme?
LÍSIDA: ¿Cómo
si aquel horno de cal y de ceniza
no ayuda en este aprieto?
SELVASIO: Pues Lísida lo dice, en él me meto.540
LÍSIDA: David, yo no he temido
al oso ni al león porque mi pecho
amándote ha vivido.
Animosa soy. Ya tu igual me has hecho,
y a pesar de Lisardo,545
esta guirnalda de laurel te guardo.
DAVID: Aunque es amor honesto
el que me tienes tú, bella pastora,
a más vengo dispuesto.
(A un imposible que en la corte mora). Aparte550
Sale el LEÓN
No temas esta fiera;
mientras le mato, sin temor espera.
Y tú, soberbio bruto,
que a los rediles llegas del ganado,
robando el dulce fruto,555
si resistes el golpe del cayado,
verás que te arrüina
David, como el Sansón de Palestina.
Entra con el LEÓN
LÍSIDA: No sé si es mayor daño
el que puede causar el alma mía,560
pastor, tu desengaño
que la muerte crüel que dar podía
ese león furioso
menos tirano, al fin, y más piadoso.
Ingrato, si pretendes565
mi desdichado fin en verdes años,
¿para qué me defiendes
del león si me matan desengaños?
Más dulce muerte fuera,
que tu ingrato desdén la de esa fiera.570
Animal atrevido,
si en pecho irracional, piedad se halla,
a mi pastor querido
deja, volviendo a mí la cruel batalla.
Darásme de esa suerte575
dos vidas –con su vida y con su muerte.
Sale DAVID con la cabeza del LEÓN
DAVID: Deja, Lísida hermosa,
el llanto que al temor pálido ofreces,
y en la puerta dichosa
de tu choza verás, como otras veces580
la cabeza clavada
del vencido león que te espantaba.
Pastores fugitivos,
seguros estáis ya.
LISARDO: Yo nada temo.
VELANIO: David nos tiene vivos;585
ya la fiera ha vencido.
SELVASIO: ¡Que me quemo!
LISARDO: De mil victorias goces.
SELVASIO: ¡Que me quemo!
VELANIO: ¿Quién es el que da voces?
SELVASIO: Selvasio el inocente,
en la ceniza de este horno oscuro.590
LISARDO: La cal deja caliente,
que muerto está el león. Ya estás seguro.
SELVASIO: ¿Y está del todo muerto?
LISARDO: Más que tu agüelo.
SELVASIO: ¿Cierto?
LISARDO: Cierto.
SELVASIO: ¿Cierto?
LISARDO: Sí.595
SELVASIO: Pues jura.
LISARDO: Así impida
del riguroso amor la pesadumbre.
SELVASIO: Pues jura más.
LISARDO: Por vida
de Lísida.
SELVASIO: Pues jura.
LISARDO: Por la lumbre
de las celestes ruedas.
SELVASIO: Pues no quiero salir.600
LISARDO: Ni salir puedas.
SELVASIO: ¡He aquí! Ahora parezco.
LISARDO: Molinero infernal, ya arder te vimos.
SELVASIO: Pues yo se lo agradezco.
LISARDO: Grande fue tu temor.
SELVASIO: Todos hüimos,
aunque yo decir puedo605
que el fuego no me abrasa sino el miedo.
LÍSIDA: Pastor que de esta fuente
tiñes con sangre diáfanos cristales,
a tu gallarda frente
que racimos de perlas y corales610
triunfando merecía,
esta guirnalda ofrece el alma mía.
Tejiéndola tu esclava,
al solo vencedor de esta leona
mi mano reservaba615
la verde cuanto mística corona,
y así en esto decía
que sólo para ti el laurel tejía.
LISARDO: Su frente la merece
de rey. ¡Viva David! Vuele su fama620
del ave hasta el pece.
VELANIO: Pronostique en tus sienes esa rama
la corona divina
que dan Jerusalén y Palestina.
Sale JESÉ
JESÉ: ¡David!625
DAVID: Señor dichoso
de estos campos, ganado y pastores,
Jesé, padre famoso
que pisas estas márgenes y flores
con tan dichosa planta,
que es tuyo cuanto ves…630
JESÉ: Hijo, levanta.
LISARDO: Al señor apacible
del campo de Belén los pies pidamos;
del cedro, incorruptible
a pesar de la edad, cortemos ramos,
formando arcos triunfales635
en que reciba amor huéspedes tales.
JESÉ: El ánimo agradece
mi nobleza y valor.
LISARDO: En los serranos
sólo amor resplandece.
JESÉ: Por ti vengo, David, que a tus hermanos640
ausentes de esta tierra
detiene el ejercicio de la guerra.
Ven conmigo al momento,
porque quiero que vayas con cuidado
a llevarles sustento645
y a guardarles alegre su ganado.
¿Qué corona o qué gloria
es aquésa?
LÍSIDA: El laurel de esta victoria.
JESÉ: (Secreta fortaleza Aparte
en aqueste rapaz ha puesto el cielo.650
Ungióle la cabeza
un profeta de Dios, siendo mozuelo,
y agora, coronada,
fortuna le promete no pensada).
DAVID: Adiós, bella serrana,655
que a la guerra me voy. (El cielo quiera Aparte
con su luz soberana
sacarme de pastor, humilde esfera
de un ánimo famoso
que se atrevió a mirar el sol hermoso.660
Micol, si las hazañas
pueden al hombre dar merecimiento,
hoy dejo estas montañas
con ánimo de ver mis pensamientos
a mis obras iguales,665
regido de esos ojos celestiales).
Vanse DAVID y JESÉ
SELVASIO: Su sol llamó, o su berza,
a no sé quién. David irá con hambre.
LÍSIDA: Aquí padeces fuerza,
vida pendiente del fatal estambre.670
David tiene pastora
a quien, ¡oh gran dolor!, tiene y adora.
Ingrato dueño mío,
amado de mi pecho honestamente,
de este valle sombrío,675
¿cuándo tú sueles ir alegremente?
Espera, cruel, espera.
Desengáñame bien antes que muera.
Vanse y salen SAÚL, JONATÁS, URÍAS, y JOAB. Tocan cajas
SAÚL: ¿Qué tenebroso pecho no desmaya
viendo la multitud de filisteos680
que a este pueblo de Dios guerra amenaza,
y el monstruo capitán que los gobierna,
hombre soberbio y desigual gigante?
Que parece que el monte se estremece
la vez que el brazo mueve. ¿A quién no espanta?685
De mí podré decir que en las batallas
en que fui vencedor nunca he tenido
el ánimo tan falto de esperanzas
ni el corazón de ánimo tan falto.
JONATÁS: ¿Cuándo el cielo dejó desamparado690
en el peligro al pueblo que le invoca?
¿Cuándo los capitanes o jüeces
del Dios de los ejércitos amigos,
de su divino amor favorecidos,
triunfando no salieron vencedores?695
¿Por qué el ánimo, oh rey, ni la esperanza
en tu pecho real hace mudanza?
URÍAS: ¿Quién dijera que Dios a una serpiente
de sólido metal su virtud diera?
Los profetas le llaman admirable700
y el mismo Dios es hoy, que en inmutable.
JOAB: Tu capitán he sido y tu soldado,
el tierno bozo me nació en la guerra,
que el nombre de Joab ya es conocido
y nunca vi tan bárbaro enemigo,705
tan horrendo furor, tan cruel castigo.
Sale GOLÍAS por lo alto
SAÚL: Pecados son del rey, Dios, enojado,
a este gigante por azote envía.
Perdona, cielo, al pueblo lastimado;
su vida deja en paz, corta la mía.710
Tocan cajas
GOLÍAS: Vosotros que miráis con ojos tímidos,
con pálido semblante y débil ánimo,
de mi grande valor las fuerzas hórridas,
vosotros que pensáis con vuestro ejército
de escuadras viles y soldados míseros715
resistir el valor y fuerte máquina
de aqueste cuerpo y corazón magnánimo,
decidme, ¿no os asombra la gran máquina
de un cuerpo que parece al monte líbano?
Si temblaba mi voz los montes ásperos,720
y en medio la región del aire lóbrego,
vuela mi fama sobre pardas águilas;
si en medio la región salada y húmeda
del horrísono mar dioses marítimos
conocen mi valor y fuerza indómita,725
enseñada a emprender cosas difíciles,
¿cómo vosotros, rústicos y bárbaros,
intentáis resistir con fuerzas bélicas?
Si alguno, no teniéndose a sí lástima,
en singular batalla fama única730
quisiere conseguir, salga y atrévase.
Pruebe conmigo aquí sus fuerzas válidas,
con pacto que, si alcanza la victórïa,
la guerra cesará con breve término
y volverá mi gente publicándose735
vencida de Saúl; mas si el esférico
orbe del sol, que en mí con mano pródiga
repartió su valor, fuere negándole
la victoria, será la empresa trágica
corona de mi frente invicta y célebre.740
Anímese a mirar tal espectáculo
mientras consulto a mi divino oráculo.
Vase y tocan una caja
SAÚL: Oprobio de Israel y menosprecio
de los varones que Judá ha tenido
ha sido este soberbio desafío.745
A bárbaro rigor o monstruo fiero,
¿quién puede contrastar la fortaleza?
Amigos, capitanes, compañeros
en la común fatiga de la guerra,
Joab, Urías, Jonatás gallardo,750
¿en singular batalla podrá alguno
vencer a aqueste sátrapa soberbio?
¿Quién, decidme, tendrá tan generoso
valor que se le atreva, pues publica
que si le vence el pueblo queda rico?755
JONATÁS: Aunque teme al ratón el elefante,
y al gallo velador el león temido,
¿cómo quieres, señor, que este gigante
de ordinario valor esté vencido?
En Líbano, el Olimpo y el Atlante760
pensara derribar el atrevido;
resistirle no pueden cien personas
que el sol no ve su igual en cinco zonas.
URÍAS: ¿Cuándo se opone al mar el manso río,
y al infausto ciprés la dulce caña,765
el céfiro al bochorno del estío,
el valle ameno a la áspera montaña?
Lo mismo es aceptar el desafío,
que sin seso estará quien tal hazaña
emprendiere, si ya con fin violento770
honra no quiere sólo del intento.
SAÚL: Publíquese en el campo como ofrece
Saúl su hija al ánimo famoso
que venciere al gigante, en quien padece
la fama de su reino generoso;775
aquél que se atreviere bien merece
ser de la hija de Saúl su esposo.
Bastante premio doy; gloria es discreta.
Publíquelo un tambor, una trompeta.
JOAB: Pase de voz en voz, de mano en mano,780
que la hija del rey será su gloria
del vencedor magnánimo y ufano.
A quien facilitare esta victoria
una hija el rey da.
URÍAS: ¡Don soberano,
dádiva ilustre de inmortal memoria!785
Micol tiene de ser.
JONATÁS: Con nombre eterno
el vencedor, señor, será tu yerno.
SAÚL: Dios de Abrahán e Isaac, Dios justiciero
que, servido de espíritus alados,
arrojaste al dragón soberbio y fiero790
de sus hermosos cielos estrellados
el confuso rumor tan lastimero
del pueblo escucha, sordo a mis pecados.
Ya la bárbara fuerza se deshaga
de esa serpiente que tus hijos traga.795
Sale un SOLDADO
SOLDADO: Agora llega al real
un pastor de talle y brío
que se ofrece al desafío
de ese monstruo desigual.
SAÚL: El cielo en tales efetos800
a su piedad corresponde,
que en los humildes esconde
a veces Dios sus secretos.
Venga el pastor tan bizarro
que muestra tanto valor;805
y no es mucho, si al pastor
y al rey formó Dios de un barro.
En el mundo a los mortales
la Naturaleza iguala
y Fortuna, buena o mala,810
suele hacerlos desiguales.
Sale DAVID con zurrón, honda y cayado
DAVID: Si en lo difícil se alcanza
del intento y el efeto
honra igual, yo me prometo
uno, dichosa esperanza.815
Dame tus pies y licencia,
gran señor, para salir
contra el gigante.
URÍAS: (A morir Aparte
entre rústica inocencia ).
SAÚL: ¿Qué miro? ¿No es tu garganta820
la que en órgano süave
suspendió mi pena grave?
DAVID: Sí, señor.
SAÚL: Pastor, levanta.
¿Qué espíritu te socorre
contra ese mortal asombro825
que pudiera sobre el hombro
tener la soberbia torre?
¿Quién te esfuerza, quién te anima
contra un soberbio gigante
que pudiera, como Atlante,830
sustentar el cielo encima?
DAVID: Dios me anima, Dios me esfuerza,
viendo que una bestia altiva
su mano santa derriba,
con una angélica fuerza.835
Yo, rey, entre mis ganados,
desquijarando leones
y osos de la miel ladrones
los montes tengo asombrados.
En las pajizas cabañas840
de Belén mirar pudieras
los despojos de las fieras
que bajan de esas montañas.
No ha habido fuerte pastor
que no derribe este brazo.845
Si hombres venza y despedazo
leones con tal valor,
¿por qué un gigante enemigo
del cielo no he de vencer?
SAÚL: Mis armas te has de poner;850
fuerzas de Dios traes contigo.
JONATÁS: David, amigo, que al alma
me das amor con silencio…
DAVID: Señor, que yo reverencio…
JONATÁS: De verde laurel y palma855
entres, David, coronado
por la gran Jerusalén.
Abrázanse
Favor los cielos te den.
DAVID: En él estoy confïado.
SAÚL: Arma el pecho y la cabeza.860
Sacan las armas
y ciñe la fuerte espada,
que hoy ha de ver derribada
la bárbara fortaleza.
En tu valor y cordura
contemplo con atención865
las fuerzas de otro Sansón.
Deja ya la hermosura.
De mi persona real
armas e hija mereces,
porque armando me pareces870
la serpiente de metal.
DAVID: Aunque es la armadura fina,
torpe me tiene y confuso,
que no me ha enseñado el uso
la militar disciplina.875
Nada este acero me anima;
para mí no es de provecho,
porque el ánimo del pecho
armas no consiente encima.
Bien me las pueden quitar;880
denme mi honda y cayado,
que con sus fuerzas y estado
el hombre se ha de ajustar.
Violentamente procede
el que sale de su esfera.885
Hombre que se considera
siempre acierta; errar no puede.
En cayado, honda y zurrón
este vencimiento apoyo,
y en las piedras de ese arroyo890
que el mundo llama Cedrón.
A la tienda te retira,
famoso rey, y seguro,
y aqueste certamen duro
con tus capitanes mira;895
y solo me deja en tanto
que mis piedras apercibo.
SAÚL: Vuelvas a mis ojos vivo;
ayúdete el cielo santo.
JONATÁS: David…900
DAVID: ¿Qué dices, señor?
JONATÁS: No sé qué fuerza divina
a tenerte amor me inclina.
DAVID: No me vences en amor.
Vanse. Queda DAVID
Negaron alguna gente
el culto a Dios infinito,905
y así en ara transparente
levantó un ídolo Egipto
de material diferente.
Opuesto al Dios que yo adoro
formó la cabeza de oro,910
piedras preciosas y plata,
y en esta fábrica ingrata
gastó el soberbio tesoro.
Hizo con bárbaro celo
los pies de vidrio, y después915
arrojó una piedra el cielo
que, dando un golpe en los pies,
dio con su dios en el suelo.
A este imagen semejante
es este monstruo arrogante;920
la cabeza de oro tiene,
pues contra nosotros viene
con soberbia de gigante;
y que en pies de vidrio estribe
claro está, pues que es del suelo.925
Haced, mi Dios, que derribe
con piedras de este arroyuelo
la soberbia con que vive.
Con cinco le he de vencer,
que en la redención del hombre930
cinco letras han de ser
las que han de formar el nombre
que Jesús ha de tener.
Y si de este nombre eterno
ha de templar el infierno,935
piedras que son su figura
desharán la estatua dura
de oro y plata y vidrio tierno.
Sale arriba el gigante GOLÍAS
GOLÍAS: Nación tímida, cobarde,
antes que al mar importuno940
baje el sol, dando a la tarde
negras sombras, ¿hay alguno
que en ese campo me aguarde?
¿Habrá entre vosotros hombre
que no tiemble y no se asombre945
de aqueste cuerpo feroz,
de mis brazos, de mi voz,
de mis hechos, de mi nombre?
DAVID: Monte de soberbia, trueno
y torre de confusión,950
bárbaro de Dios ajeno,
aquí tienes un varón
de fuerte espíritu lleno.
GOLÍAS: Pobre que tu mal no sabes,
llégate a mis fuerzas graves.955
[…….. ]
[…….. ]
[…….. -aves].
Armate de fuerte acero,
que soy soberbio león;960
tú eres pastor y cordero.
DAVID: Aquéstas mis armas son.
GOLÍAS: Ignorante estás.
DAVID: Tú fiero.
GOLÍAS: Yo espero. ¿Qué me acobardo
de piedras? Deja ese error.965
Ven armado; aquí te aguardo.
DAVID: Eres lobo, yo pastor
que a Dios sus ovejas guardo.
Son los que en el mundo nacen
árboles que sombras hacen,970
y el que ofende a Dios divino
es árbol junto al camino
que a pedradas lo deshacen.
Tira
Ésta recibe en el nombre
del venidero Mesías.975
GOLÍAS: ¡Que se atreva mortal hombre
contra el gigante Golías!
¡Que mi fama no te asombre!
DAVID: En nombre de la doncella
que ha de ser cándida estrella,980
madre del sol bello y fuerte,
ésta te tiro.
Tira otra piedra
GOLÍAS: La muerte
me diste, pastor, con ella.
Se cae
DAVID: Cayó el soberbio dragón,
la torre de confusión;985
cayó el retrato violento
de aquél que puso su asiento
en las alas de aquilón.
Hasta cortar su garganta
prevaleceré en la honda.990
Salen SAÚL, URÍAS y JONATÁS. Vase DAVID
SAÚL: No hiciera violencia tanta
si esta máquina redonda
cayera.
URÍAS: El suceso espanta.
SAÚL: Vamos, amigos, con él,
que ya al gigante crüel995
David la muerte señala.
JONATÁS: Cantarle pueden la gala
las mujeres de Israel.
Éntranse. Queda URÍAS
URÍAS: De esta sin igual victoria
el mundo tendrá memoria;1000
la fama eterna lo alabe,
que nuestra parte nos cabe
de su fama y de su gloria.
Ya con su mismo cuchillo
corta el cuello David fuerte;1005
y el fiero rostro amarillo
el despojo de la muerte.
Ya desciende a recibillo
toda la gente que se halla
a vista de la batalla.1010
[…… ]
[…… ]
[…… -alla].
De la gran Jerusalén
salen las damas también1015
con músicos instrumentos.
Lógrense tus pensamientos;
todo te suceda bien.
Alegre viene, triunfando,
junto al rey,. Será su yerno.1020
Fortuna va levantando
de David el nombre eterno;
la gala le van cantando.
Salen los MÚSICOS cantando y los demás en orden
MÚSICOS: Saúl ha vencido a mil
y diez mil venció David.1025
Al gigante no vencido,
soberbio como gentil,
David ha cortado el cuello
que ufano pensó vivir.
Los hombre y las mujeres1030
le salgan a recibir,
y con dulces cantinelas
su nombre alaben así:
Saúl ha vencido a mil
y David venció a diez mil.1035
SAÚL: Si estas canciones le cantan,
vulgo novelero y vil,
¿qué falta sino quitarme
la corona real a mí?
De envidia me estoy muriendo.1040
¿Quién pudo jamás oír
alabanzas tan dichosas?
Ya no lo puedo sufrir.
MÚSICOS: Tejan las damas guirnaldas
de laurel y de jazmín;1045
cubran el suelo que pisa
de murta y de toronjil;
de sus tocadas se quiten
el amatista y el rubí,
y a David le ofrezcan dones1050
cantando y diciendo así:
Saúl ha vencido a mil,
y David venció a cien mil.
SAÚL: Creciendo va su alabanza.
Hoy verá su gloria y fin;1055
mataréle, ¡por los cielos
de cristal y zafir!
DAVID: Hermosa Micol, ya puedo
contemplar despacio en ti
la peregrina hermosura1060
de quien cautivo me vi.
Vanse entrando y cantan los MUSICOS
MÚSICOS: Saúl ha vencido a mil
y David mató a cien mil
