JORNADA SEGUNDA
Sale doña ANA, de estudiante bizarro, y doña PETRONILA
ANA: Todo cuanto he referido
es infalible verdad.990
PETRONILA: ¿Hombre de tal falsedad
pretende ser mi marido?
No lo permitan los cielos.
ANA: Ansí engaña la presencia
de una agradable apariencia.995
PETRONILA: Y vos, que excusáis recelos
de que os prenda la justicia,
vengador de vuestra hermana,
cubriendo con la sotana
la cruz de vuestra milicia,1000
¿por qué el nombre no mudáis
de la suerte que el vestido?
ANA: Basta mudar de apellido.
PETRONILA: Pues ¿de qué suerte os llamáis?
ANA: Don Gómez Portocarrero.1005
PETRONILA: ¿Y si el don Gómez hiciese
que alguno aquí os conociese?
ANA: Nunca del nombre primero,
que de pila el vulgo llama,
se suele hacer mucha cuenta;1010
no pudo verme en la venta
quien para su esposa os ama;
pues de noche y fuera de ella,
como la luna que hacía,
por entre nubes nos vía,1015
ya era luna, ya era estrella;
y ansí entre claro y obscuro
lo que advirtió en mi semblante
con el hábito estudiante,
mi señora, lo aseguró;1020
estimo vuestros temores
–¡ojalá fueran desvelos!–
pero tratemos de celos,
que son sal de los amores.
Diez días ha que mi enemigo1025
en Madrid, convaleciente,
por veros a vos presente,
ved lo poco a que os obligo,
juzgándole por difunto,
sin peligro y en pie está;1030
porque, a vos, ¿quién os verá
que no resucite al punto?
Visitáisle cada día,
regaláisle de hora en hora;
tantas finezas, señora,1035
y todas a costa mía,
¿cómo pueden ser en vano
si, mientras a verle vais,
y a un enfermo salud dais,
le quitáis la vida a un sano?1040
PETRONILA: Don Gómez, las cortesías
precisas no son amores.
ANA: Vos mal lograréis las flores
de mis ya abreviados días.
PETRONILA: Vino a casarse conmigo1045
no menos que de Milán;
es mi deudo, ¿qué dirán
si de mi sangre desdigo?
¡Ay, don Gómez! Nunca Dios
esta casa os enseñara;1050
o, ya que en ella os librara,
nunca yo pusiera en vos
los ojos que lastimarse
supieron, para encenderse,
pues les dio el compadecerse1055
motivos de desvelarse;
de mi piedad os valistes,
nunca el cielo permitiera
que yo tan piadosa fuera,
pues cuando dama os fingistes,1060
tan hermosa os llegué a ver,
mudado el hábito y nombre,
que diera yo por ser hombre,
para haceros mi mujer,
lo mismo que después diera1065
cuando el traje os desnudastes
de mujer y os restaurastes
a vuestra forma primera.
Pero esto para después.
Vino a esta corte el herido1070
por vos. Si con él he sido,
visitándole, cortés,
y regalándole, noble
también os puedo afirmar
que si llegara a ignorar1075
lo civil del trato doble,
que con vuesrra muerta hermana
usó, y vos me referís
el amor que me atribuís
y la sangre que cercana1080
tengo suya, concluyera
conmigo dificultades
y, enlazando voluntades,
al tálamo nos uniera;
porque no me negaréis1085
lo que en él es tan notorio,
y que tiene don Gregorio,
aunque mal con él estéis,
excelentes perfecciones.
A lo triste
ANA: La mayor es celebrarlas1090
vuestro abono.
PETRONILA: El alabarlas
se quede en ponderaciones;
no por esto os demudéis,
que ya él acabó conmigo;
esto supuesto, prosigo1095
para que me aconsejéis.
Volvistes a verme el día
siguiente de aquel fracaso
que os abrió en mi casa el paso,
y añadióos la hipocresía1100
del científico disfraz
del trajedizo estudiante
tanto hechizo en lo galante,
tanta guerra entre la paz
con que ese hábito asegura,1105
que ignorando el mal que encierra
tocó en mis ojos a guerra,
en que abrasarme procura;
que hace la superstición
de estos siglos ignorantes,1110
en las viudas y estudiantes
gala la recolección.
Si en mujer, pues, transformada,
mis varoniles deseos
me hicieron en sus recreos1115
celosa y enamorada,
si después que os desnudastes,
ya Adonis, Venus primero,
¡cuánto, galán lisonjero,
mis potencias despeñastes!1120
Y si, estudiante después,
sois tres veces mi homicida,
tres veces por vos perdida,
y mi alma obligada a tres:
a don Francisco, que alega1125
mi primera voluntad;
al que vuestra enemistad
hirió, y a casarse llega,
y con más afecto a vos,
pues en tan arduo interés1130
valéis vos solo por tres,
y ellos no más que por dos.
¿Cómo saldré de este abismo,
si no es que en vuestro consejo
libradas mis dudas dejo1135
juez y parte de vos mismo?
ANA: Esta mano he de besaros
Bésala
antes que esa plaza admita,
y aunque mi bien solicita,
primero he de preguntaros,1140
¿Qué imposibles pena os dan
cuando mi esposa os espero?
PETRONILA: Dos terribles considero:
una la Cruz de San Juan
en el pecho, que deshace,1145
casta toda y toda nieve,
el yugo amoroso y leve
que nuestras almas enlace.
ANA: Ése está tan en mi mano
como veréis algún día;1150
el segundo, prenda mía,
os falta decir.
PETRONILA: Que en vano
piensa encubrir vuestra edad
naturales desengaños
que han de pregonar los años1155
en vuestra cara.
ANA: Aclarad
más ese enigma.
PETRONILA: Sí, haré;
pero excusad los colores
de la mía entre temores
que os han de enojar.1160
ANA: ¿Por qué?
PETRONILA: ¿Qué sé yo? Sabéislo
vos,
y dudo manifestarlos.
Si vos queréis declararlos
solos estamos los dos;1165
que no por ese defeto
menos os he de querer.
ANA: ¿Imagináisme mujer?
PETRONILA: Peor.
ANA: ¿Qué bajo conceto
habéis formado de mí?1170
PETRONILA: ¿De vos yo? De dos renglones
culpad manifestaciones
trabajosas.
ANA: ¿Cómo así?
PETRONILA: Esperaos, y mostraréos
dos líneas solas; y en ellas1175
la causa de mis querellas
y estorbo de mis deseos.
Saca un papel; rómpele y enséñale dos solos renglones
Hacen mención de la herida
pasada. Ved vuestra falta.
Lee
ANA: “Diósela un capón de Malta,1180
que sobra para homicida.”
En mi sobresalto poco
conoceréis qué verdad
tenga aquesta falsedad.
Sazonado anduvo el loco1185
que intentó, necio y cobarde,
valerse de estos engaños.
Yo tengo diez y nueve años,
los Ávalos barban tarde.
Veréis cuán presto desmiento1190
malicias del delator;
volvamos a vuestro amor;
diréos en él lo que siento,
pues pedís que os aconseje.
Don Gregorio no ha de ser1195
quien os llegue a poseer.
Éste, señora, se deje,
que vos no habéis de casaros
con quien me ha ofendido a mí.
Con don Francisco, eso sí;1200
que supo, firme, obligaros;
que supo, ausente, quereros;
olvidándole, serviros;
ofendiéndole, sufriros,
y constante, mereceros.1205
Es mi amigo; el otro no,
y ansí, por mí, habéis de amarle,
y al otro ni aun escucharle.
Basta gustar de esto yo.
Y pues juez me señaláis1210
de esta causa, y prometéis
que de mí no apelaréis,
fallamos que así lo hagáis.
PETRONILA: ¿Cómo don Gómez, pues vos
que, como juez, definís,1215
siendo parte os excluís
sentenciando por los dos?
¡Qué tibio amor! ¡Qué severo!
¡Qué presto quién sois dijistesl!
ANA: Asesor vuestro me hicistes,1220
la justicia es lo primero.
PETRONILA: ¿Es ésa la voluntad,
tantas veces ponderada,
que me tenéis?
ANA: Comparada
con la razón y amistad,1225
cuando a la justicia toca,
ésta se ha de anteponer,
PETRONILA: ¡Qué poca debe de ser!
ANA: Esperad. Veréis si es poca.
Boceguillas entra acá.1230
Salen BOCEGUILLAS y MELCHORA
BOCEGUILLAS: Señor me llama, Melchora.
MELCHORA: También llamará señora:
salgamos los dos allá.
BOCEGUILLAS: ¿Qué manda el dómine mío?
MELCHORA: Acá vengo yo también.1235
ANA: Di tú, que lo sabes bien,
pues siempre de ti me fío,
qué finezas, qué desvelos
me hace esta ingrata pasar.
Dilo.1240
BOCEGUILLAS: Eso es nunca acabar:
ansias, llantos, quejas, celos;
si fueran maravedises,
llenáramos de vellón
desde Madrid al Japón,
los bajos y altos países.1245
Ayudaba el otro día
a misa, que lo hace bien,
y por responder “Amén,”
dijo, “Petronila mía.”
Las noches tan desveladas1250
de claro en claro pasamos,
que, aunque por dormir, tomamos
almidones y almendradas,
una de éstas, entre sueños,
se levantó y dio tras mí,1255
diciendo, “¡Ah, traidor!, aquí
te tengo; de los empeños
de mi honor será notorio
el desquite.” Desperté,
y díjele, “¿A mí? ¿Por qué,1260
no siendo yo don Gregorio?”
“Sí eres,” dijo, “que causar
a mi hermana te atreviste
la muerte, y pues la ofendiste,
no te has de petronilar.”1265
“Mira que soy,” le respondo,
don Francisco.” “Ése es mi amigo,”
replica, “mas no me obligo
con celos a nadie.” Escondo
la cabeza tras un poste;1270
mas tiró tal cuchillada,
como quien no dice nada,
que me obligó a decir, “¡Oste!”
Pero olvidóseme el “puto.”
Súbome, huyendo, al desván1275
y él dijo, “A los de San Juan,
ni Bajá ni Marabuto
se les escapa.” Me aturdo
de miedo. Estaba allí un gato,
si de Roma por lo chato,1280
del infierno por lo zurdo;
que una jácara maullaba
a una gata pelivisca.
Preciábase ésta de arisca,
y el miz que la requebraba,1285
encrespándose se atufa
creyéndonos pretendientes
y, mostrándonos los dientes,
gruñe el uno, el otro fufa,
y cada cual desenvaina1290
dos cajas de a diez cuchillos;
sirvióme a mí de zarcillos
la gaticia, que era zaina,
y colgóseme a una oreja,
que, pensándola orejón,1295
la sirvió de colación
a vueltas de una guedeja.
El romo a la cara vuela
de mi amo, agraz de su boda,
y, pautándosela toda,1300
como muchacho de escuela,
dijo entonces, medio en sí,
“¡Oh, infame! ¿Tú me acuchillas?
¿Estamos en Boceguillas?”
“En él no, mas con él sí,”1305
dije, y ambos lloraduelos
repetíamos a ratos,
“Petronila, hasta los gatos
nos aruñan por tus celos.”
Salió el planeta membrillo,1310
y en la cura del tal cuento
se gastó un bote de ungüento
almartaga y amarillo.
Tanto te ama–¡vive Dios!–
que con Píramo se iguala.1315
ANA: ¡Anda, vete enhoramala!
BOCEGUILLAS: Y esto, aquí para los dos.
PETRONILA: En efeto. ¿En qué quedamos
vos y yo?
ANA: En que si esta vez
pronuncié, en virtud de juez,1320
contra mí mismo el fallamos,
ya, como don Gómez, sólo
os pido, muerto por vos,
que a ninguno de los dos
améis; ni aun al mismo Apolo,1325
que hasta éste celos me da.
PETRONILA: La mano de amigos ¡ea!¡
Dásela
ANA: ¡Ojalá de esposo sea!
PETRONILA: (¡Ay, Dios, qué tierno! ¡Ojalá!) Aparte
Salen don FRANCISCO y velos de la mano, y con él MONTILLA
FRANCISCO: Falta de padrinos tiene1330
este feliz desposorio,
pues…
MONTILLA: Mi señor don Gregorio
a veros, señora, viene;
siendo ésta la vez primera
que los pies pone en la calle.1335
FRANCISCO: Presto podréis despachalle
si ser vuestro esposo espera,
pues le ocupa la posada,
tan discreta prevención.
PETRONILA: Cumplir esta obligación,1340
cuanto precisa cansada,
es fuerza. Esperad los dos,
y con menos sentimiento,
don Francisco, en un intento
donde habéis tenido vos1345
más parte que imagináis,
pues es vuestro, protector
quien juzgáis competidor.
ANA: Si presto no despacháis
la visita juzgaré1350
que la recebís con gusto.
PETRONILA: Menos tiempo de lo justo,
don Gómez, la ocuparé.
Vanse doña PETRONILA y MELCHORA
ANA: ¡Qué poca satisfacción
los celos, amigo, dan!1355
Pues, por la cruz de San Juan,
que los fundáis sin razón;
porque en las manos ceñidas
que maliciáis en los dos,
fuistes la visagra vos1360
a vuestro amor reducidas:
quien bodas ausente ordena,
para asegurar su amor,
nombrando un procurador,
se casa por mano ajena.1365
Esto mismo a hacer me atrevo
por cumplir con mi amistad:
lograr vuestra voluntad
y pagaros lo que os debo.
Celos son desconfiados1370
y de pasión tan avara,
que nunca yo los osara
pedir dineros prestados.
Dama tengo yo en Madrid,
que habéis de ver esta tarde,1375
y hacer de mi dicha alarde.
No me respondáis. Venid,
que os he de dejar corrido
por lo que habéis maliciado.
FRANCISCO: Dar excusas no acusado1380
sospechoso siempre ha sido,
y más con la calidad
de ese traje; que el engaño
se matricula cada año
en cualquiera facultad:1385
embelecos y estudiantes
todo es uno.
ANA: En conclusión,
no hay regla sin excepción:
vos y yo somos amantes,
mas en distintos sujetos;1390
lo que dure esta visita
vuestra amistad me permita
que os comunique secretos
conque hagáis, después, de mí,
confianza más segura.1395
FRANCISCO: Vamos; que amor es locura,
y celos su frenesí.
ANA: Verá otros nuevos secretos.
Don Gregorio, por cuidado,
todas las tardes al Prado1400
sale de los Recoletos;
yo he de ir allá, y un engaño
me ha de lograr dos intentos:
proseguir mis pensamientos
y vengarme con lo extraño;1405
su desvelo ha de aumentar
mi industria; que pues aquí
me tiene sin alma a mí,
también él ha de penar.
Vanse don FRANCISCO y doña ANA
MONTILLA: ¡Ah, caballero!1410
BOCEGUILLAS: (Recelo Aparte
que me conoció el Montilla.)
MONTILLA: Caballero, no de silla,
sino de manta o en pelo,
una palabra.
BOCEGUILLAS: Abreviar
con ella, y hablar sin fieros.1415
MONTILLA: En la venta de Viveros,
¿no le vi yo ministrar
al criminal por civil
desbarbado?
BOCEGUILLAS: Sí, vería,
puesto que no era de día,1420
a la luz de algún candil.
MONTILLA: Pues, cómplice en el delito,
¿cómo se anda por aquí?
BOCEGUILLAS: Yo, Montilia, os asistí
en todo lo requisito1425
de la tal cena fiambre,
y cuando mi amo le hirió
al punto las afufó
dejándome con el hambre.
Pasó entonces por la Puente1430
un caballero estudiante;
seguíle, aunque de portante
volaba, y fue tan clemente
que, informado del suceso,
plaza en su casa me ha dado;1435
habémonos combinado,
yo mequetrefe, él travieso;
sírvole de gentilhombre,
porque lo soy, como ve,
y, aunque las manos mudé,1440
no han mudado ellos el nombre:
don Gómez, como el primero,
el segundo; pero aquél
Ávalos y Pimentel,
y estotro Portocarrero.1445
¿Queda más por preguntar?
MONTILLA: Mucho más.
BOCEGUILLAS: Estoy de prisa.
MONTILLA: ¿Qué causa tiene él precisa
en esta casa?
BOCEGUILLAS: El estar
con don Gómez, de esta dama1450
primo.
MONTILLA: ¿Quién los emprimó?
BOCEGUILLAS: Sus padres, o ¿qué sé yo?;
ansí lo afirma la fama.
MONTILLA: Luego ¿él también será primo
de la fámula Melchora?1455
BOCEGUILLAS: Si ella imita a su señora
y yo al amo, que es mi arrimo,
un mismo deudo tendremos;
porque los sirvientes y amos
por un estilo emprimamos1460
con las hembras que queremos.
MONTILLA: Eso es lo que yo aguardaba.
Saque la espada.
BOCEGUILLAS: No puedo.
MONTILLA: ¿Cómo no? ¿Será de miedo?
Desde dentro
ANA: ¡Ah, Boceguillas! Acaba.1465
BOCEGUILLAS: ¿Velo? Por hoy se desarmen
pendencias.
MONTILLA: ¿Pues por qué hoy?
BOCEGUILLAS: Es miércoles; y yo soy
devotísimo del Carmen,
y en él carne… ¡ni aun la toco!1470
MONTILLA: ¡Ah, cobarde! No te atreves.
BOCEGUILLAS: Hoy, no; mas mañana es jueves,
y mañana…
MONTILLA: ¿Qué?
BOCEGUILLAS: Tampoco.
Vase. Salen doña PETRONILA y don GREGORIO, por báculo la espada
PETRONILA: Convaleciente, señor,
importará recogeros1475
temprano.
GREGORIO: Quien vive en veros,
no viéndoos se halla peor.
PETRONILA: Estímoos ese favor;
pero es muy a costa vuestra.
GREGORIO: Si he de sacar por la muestra,1480
…………………..
…………………..
………………….. [ -estra].
Juzgando por lo exterior,
hermosa señora mía,1485
en vos la mercaduría
no me enseña mucho amor
……………….. [ -or]
………………..
………………..1490
………………..
………………..
………………..
lo tibio con que me habláis.
Sale MELCHORA
PETRONILA: No siempre está el corazón1495
con una disposición,
si afectos examináis.
GREGORIO: Más con eso me enfermáis
que la peligrosa herida.
PETRONILA: Deseo yo vuestra vida1500
todo lo posible.
GREGORIO: Creo
lo que decís; pero veo
lo contrario en mi venida.
Juzgábame yo, en virtud
de tanto favor pasado,1505
más bien visto en vuestro agrado.
PETRONILA: Tratad de vuestra salud
y lógrese juventud
que tan bien en vos se emplea,
que, aunque por vos no se crea;1510
es mi mayor interés;
que ocasión habrá después
en que más gustosa os vea.
GREGORIO: Daros fe será forzoso,
aunque a mí mismo me engañe.1515
PETRONILA: Temo que el sereno os dañe,
que en Madrid es peligroso.
GREGORIO: Juzgárame yo dichoso
y acabara de estar bueno
si ese cielo, por quien peno,1520
se serenara al mirarme;
que a mí lo que ha de matarme
es faltarle lo sereno.
Pero no os quiero cansar.
Guárdeos Dios felices años,1525
que, si curan desengaños,
poco tardaré en sanar.
PETRONILA: Quiéroos, señor, perdonar,
a trueco que estéis mejor,
en materias de rigor,1530
aunque en ello os engañéis
todo cuanto imaginéis.
GREGORIO: Adiós.
Vanse don GREGORIO y MONTILLA
PETRONILA: Adiós, mi señor.
Melchora, ¿no quedó aquí
don Gómez con don Francisco?1535
MELCHORA: Llévanlo todo abarrisco
los celosos.
PETRONILA: ¿Cómo ansí?
MELCHORA: Descompadrados los vi
irse.
PETRONILA: El coche haz, pues, sacar.
MELCHORA: ¿Dónde los piensas hallar?1540
PETRONILA: ¿Qué sé yo? Amor nunca acierta
sino errando.
MELCHORA: Es cosa cierta.
PETRONILA: Pues, errando, he de acertar.
Vanse. Sale doña ANA de mujer, con manto, y BOCEGUILLAS
ANA: ¿La capa, espada y sombrero?
BOCEGUILLAS: Todo viene donde has dicho.1545
ANA: Será el coche mi vestuario.
BOCEGUILLAS: Y el arquilla, entre el aliño
del cojín, que está a la popa,
hará las veces de Ovidio
en nuestro metamorfosis.1550
ANA: No hay amor sin artificio;
hoy admirarás mi ingenio.
BOCEGUILLAS: Bien; pero ¿no seré digno
de darte un almud de quejas?
ANA: ¿Tantas?1555
BOCEGUILLAS: Oye, te suplico.
En Milán serví soldado
dos años; mas, fugitivo,
deslumbrando Barracheles,
a Génova me deslizo;
halléte medio embarcado1560
para España, y, compasivo
de la falta de mi flete,
me admitiste en tu servicio.
Desde entonces hasta agora,
tu confidente y valido,1565
no he alcanzado ni un secreto
de tu pecho; no he sabido,
sino por mayor, que en Malta
profesaste desde niño
la Cruz; del turco espantajo,1570
coco común del morisco,
y que don Gómez te llamas
juntándole al apellido
del Ávalos generoso
el Pimentel más antiguo;1575
tomaste el Portocarrero
por solapar los peligros
que en la venta ocasionaste,
por ti don Gregorio herido.
Ha que te sirvo diez meses,1580
y en los diez que ha que te sirvo,
ni sé a qué veniste a España,
ni penetro tus designios,
ni si estás enamorado,
ni quién te feria suspiros.1585
Tal vez te hallo hablando
a solas; tal, generoso conmigo,
sin tener necesidad,
me vistes como un palmito;
tal me envías noramala,1590
y si entonces te replico,
o va tras mí el candelero,
o me ensordeces a gritos.
Ya Adonis, rindes beldades;
ya Venus, postras Narcisos;1595
ya soldado, todo hazañas;
ya escolar, todo aforismos.
Estoy en duda si acaso
lo atiplado en lo lampiño
te mutiló sin saberlo1600
los que junta el que es latino
a los pretéritos siempre.
Otras veces imagino
que en esto del masque genus
sólo tienes el vestido.1605
¡Por amor de Dios, señor,
señora o término ambiguo,
que sepa yo con quién ando!
Conozca yo a quién ministro;
pues has hecho en mi lealtad1610
cuantas pruebas has querido,
sé cuenta de Santa Juana,
sácame el alma del limbo.
ANA: Para todos los crïados
discretos el uso ha escrito1615
tres preceptos provechosos,
que son, si entre éstos te admito,
oír, y ver y callar;
que guardes éstos te pido;
porque, en dando en flos sanctorum,1620
medrarás poco conmigo.
BOCEGUILLAS: Echo a la boca unas trabas,
pongo a la lengua unos grillos,
sórbome todo deseo;
desde hoy moriré de ahito.1625
ANA: Por lo ameno y por lo solo
hice elección de este sitio.
BOCEGUILLAS: ¿Y por qué no por lo santo,
si consagran este hospicio
para ejemplo de la corte1630
Recoletos Augustinos?
ANA: ¿Y el coche?
BOCEGUILLAS: Allí nos espera,
para el disfraz que me has dicho.
Salen don GREGORIO y MONTILLA
GREGORIO: No quiero ir tan presto a casa.
Desahogue este retiro1635
enamoradas congojas,
si es la soledad, su alivio.
Gocen dichosos amantes
el frecuentado bullicio
de tanto coche que al Prado1640
trasladaron los Elisios.
Déjame, Montilla, a solas.
MONTILLA: Soy fámulo: no replico;
mas mira que han de dañarte
serenos.1645
GREGORIO: No seas prolijo.
MONTILLA: A estos álamos me asiento;
si el sueño dijere, “envido,”
diré, “topo,” y tú, entretanto,
bucoliza a lo de Anfriso.
Apártase. Habla doña ANA a BOCEGUILLAS
ANA: Boceguillas, ven acá.1650
¿No es este hombre?
BOCEGUILLAS: Será el mismo
que dices.
ANA: ¿Cuál?
BOCEGUILLAS: ¿Qué se yo?
Un hombre como Dios le hizo.
ANA: ¡Necio! ¿Éste no es don Gregorio?
BOCEGUILLAS: Yo agora no gregorizo,1655
que en crepúsculo la tarde
llora del sol paraxismos
y tengo la vista corta.
ANA: Pues yo sí, que los delirios
de mis celos me hacen Argos.1660
BOCEGUILLAS: Según el aire y los visos,
él parece.
ANA: Pues, aparta.
BOCEGUILLAS: Aparto; vaya de tiro.
Apártase éste, y doña ANA echa a la cara el manto
ANA: Retírate; no nos oigas.
BOCEGUILLAS: Si hay segundos desafíos1665
acójome a este convento.
Vase llegando ella a don GREGORIO, tapada, y los lacayos, cada uno por su parte, se les acercan
MONTILLA: (Hacia mi dueño enfermizo Aparte
se apropincua una buscona,
y yo a los dos me apropincuo
por ver este perro muerto.)1670
BOCEGUILLAS: (Mi humor es antojadizo, Aparte
no he de sufrir que malpara;
detrás de este olmo me arrimo.)
Paseándose
GREGORIO: Hoy ceños, ayer agrados.
Algo contra mí la han dicho;1675
pero, si son las mujeres
pluma al viento, ¿qué me admiro?
Tapada a él
ANA: Debemos de padecer,
caballero pensativo,
pues buscamos soledades,1680
unos accidentes mismos,
y en fe de que de algún modo
se consuelan afligidos,
juntando penas con penas,
juzgo que os hago servicio1685
en interrumpir silencios;
pues, si no de divertirlos,
gustaré de acompañarlos
mezclándolos con los míos.
GREGORIO: Déboos, oculta piadosa,1690
los socorros compasivos
que no me atrevo a pagaros;
y os confieso agradecido
que, a ser menos riguroso
mi mal, sobraba el oíros1695
para arrancarle del alma;
pero son, os certifico;
mis penas tan… tan crueles
que las connaturalizo
como a la sangre las venas;1700
pues si no peno, no vivo.
ANA: ¡Qué poco conocimiento
debe tener el hechizo
que con desdenes os trata!
GREGORIO: Por ser tanto he colegido1705
lo poco que yo merezca.
ANA: ¿Qué sería si, en castigo
de malas correspondencias,
os pagasen sus olvidos
ingratitudes de Italia?1710
Admirado
GREGORIO: ¿Qué decís?
ANA: Que os pronostico
venganzas de alguna ausente,
que vos, sin haberla visto,
elegistes por esposa,
y ella, sin veros, os quiso.1715
Deudor le sois de la fama,
cuyo delicado vidrio
se mancha con los engaños,
se quiebra con los indicios
de la opinión mentirosa,1720
sin reparar que, ofendido,
fija contra vos carteles
algún poderoso Ursino.
Deudor de la vida y todo
le sois, pues los descaminos1725
del amor interesable
que os previene precipicios
malograron su inocencia,
amortajada en suspiros.
Sepultada en sus congojas1730
y llorada de infinitos,
no os enmiendan las desgracias,
no os enfrenan los avisos;
pues recelad, don Gregorio,
al cielo, que el patrocinio1735
de doña Ana tiene a cargo
y es tal vez ejecutivo.
Admirado
GREGORIO: Enigmática agorera,
¿quién tantas cosas os dijo
de mí, si no consultastes1740
infernales vaticinios?
¿Murió doña Ana? Si es muerta,
y yo de cuanto he fingido
me confieso avergonzado,
¿qué puedo hacer?1745
ANA: Desdeciros
de ofensas que la habéis hecho
por palabra y por escrito.
GREGORIO: No sufren eso las armas;
antes he de descubriros
y saber quién sois.1750
Quiere destaparla y ella se aparta
ANA: Tenéos,
que quedaréis consumido
en las llamas que padezco.
GREGORIO: ¿Qué llamas?
ANA: Tenéos os digo;
que ignoráis quién soy.
GREGORIO: ¿Quién sois?
ANA: Espíritu, no precito,1755
pero sí preso por deudas
que no pagué en este siglo,
y entre incendios inmortales,
en el otro las desquito.
El alma soy de doña Ana.1760
GREGORIO: ¿De doña Ana?
MONTILLA: (¡Jesucristo! Aparte
¿Almas aquí de medio ojo?)
Espantados los tres
BOCEGUILLAS: (¡Santa Juana! ¡San Patricio! Aparte
¿Lacayo yo de entresuelos?
Desde luego me despido.)1765
MONTILLA: (¿Yo con amo espiritado? Aparte
Desde hoy hago finiquito.)
ANA: Impaciencias del desprecio,
nunca con vos merecido,
me llevaron, aunque en gracia,1770
con los afectos tan tibios,
que, para perfeccionarlos,
en llamas los fervorizo;
y, porque no dudéis de esto,
sabed que Pompeyo Ursino1775
en vuestra busca navega,
y que los franceses lirios,
por vuestro ejército rotos,
a Turín han puesto sitio;
que supo vuestros engaños1780
en Milán el noble tío
de la dama que os desdeña,
y que en este instante mismo
la está escribiendo una carta
y en ella cuerdos avisos1785
para que la mano os niegue;
si queréis más requisitos
de futuros contingentes
que abonen lo que os afirmo
y os abran los ciegos ojos,1790
yo os los ofrezco; pedidlos.
GREGORIO: Los dichos bastan y sobran;
pero yo, que fui motivo,
bella alma, de vuestras penas,
¿cómo podré redimiros1795
de su incendio?
ANA: Con sufragios,
con misas, con sacrificios,
con satisfacer mi fama.
GREGORIO: Eso postrero no admito,
aunque todo se atropelle,1800
si, como me habéis pedido,
en que me desdiga yo
ha de estribar vuestro alivio
perjudicando mi sangre.
ANA: Pues desgracias os intimo1805
que serán irremediables
en vuestro mayor castigo,
y andaré por vos en pena
si no hacéis lo que os he dicho.
Vase. Todos hablan aparte
GREGORIO: Esposa, mujer o engaño…1810
BOCEGUILLAS: Acogióse al escondrijo
de Requiem.
MONTILLA: Fuése a Fidelium.
BOCEGUILLAS: Será un sepulcro su hospicio.
MONTILLA: No más amos.
BOCEGUILLAS: No más almas.
GREGORIO: ¿Qué es lo que me ha sucedido?1815
¿Burlaréme de ilusiones?
¿Creeré, cielos, lo que he visto?
A MONTILLA
¡Montilla, alto, al coche!
MONTILLA: ¡Tiemblo!
BOCEGUILLAS: Con ser Agosto, tirito.
GREGORIO: ¡Lo presente! ¡Lo distante¡1820
¡Lo futuro! ¿Y no me inclino
a daros fe, confusiones?
¿No soy cristiano?
MONTILLA: Y lo afirmo.
GREGORIO: Divirtamos por el Prado
los presagios a delirios1825
que me están desvaneciendo.
MONTILLA: Mucho huelo, y no es tomillo.
Vanse MONTILLA y don GREGORIO. Sale doña ANA, de mujer, mas no cubierta
ANA: Boceguillas, ¿qué te has hecho?
BOCEGUILLAS: ¡Jesús! No me boceguillo;
abrenuncio, alma cagona.
¿Qué me quieres? ¿No te sirvo?1830
ANA: ¡Ah, traidor! ¿Tú me escuchaste?
BOCEGUILLAS: Que te apartes te suplico;
que entre mi miedo y tus llamas
me van dando calofríos.
ANA: ¡Anda, borracho, que es todo1835
patarata cuanto has visto!
Don Gómez soy; ¿de qué tiemblas?
En cuerpo y en alma vivo.
Tócame, dame esa mano.
BOCEGUILLAS: Eso no. ¡Por Jesucristo!1840
ANA: Pues ¿qué temes?
BOCEGUILLAS: Que al instante
me la conviertas en cisco.
Tómasela por la fuera
ANA: ¿Aseguraráste agora?
BOCEGUILLAS: ¡Ay, que me quemas! Quedito.
ANA: ¿Estás ya desengañado?1845
BOCEGUILLAS: Tanti quanti.
ANA: A don Francisco
ofrecí que se viniese
a estas horas y a este sitio,
vería en él a mi dama;
porque con este artificio1850
desmienta celos que tiene,
creyendo que le compito.
BOCEGUILLAS: Buena traza; mas ¿qué es de ella?
ANA: Yo soy dama de mí mismo.
BOCEGUILLAS: Puedes, porque ya sospecho1855
ANA: ¿Qué?
BOCEGUILLAS: Que eres hermafrodito;
mas hétele al ruin de Roma.
Sale don FRANCISCO. Doña ANA se cubre
ANA: Llámale acá:
BOCEGUILLAS: ¡Qué tardío
es vusted! Aquí aguardamos
mi señora y yo habrá un siglo.1860
FRANCISCO: ¡Oh, señora! ¿Tal favor?
ANA: ¿Sois el señor don Francisco?
Boceguillas, di si es él.
BOCEGUILLAS: Como diez y tres son cinco.
FRANCISCO: Débole tanto a don Gómez,1865
que, como entre los amigos
no hay venturas reservadas,
darme parte de ésta quiso
para que se la envidiase.
Salen doña PETRONILA y MELCHORA, con mantos
PETRONILA: No hay, Melchora, descubrirlos;1870
plegue a Dios que no suceda
la desgracia que adivino.
MELCHORA: Mejor irás en el coche.
PETRONILA: No iré tal; que ansí registro,
sin nota, lo que no veo.1875
ANA: Quiéreos mi dueño infinito,
y yo, por el mismo caso
que sé que en esto le sirvo,
es fuerza que mucho os quiera.
FRANCISCO: Dichoso yo si a serviros1880
ese favor acertase.
Quedan los dos hablando entre sí
PETRONILA: Oye. ¿Aquél no es don Francisco?
MELCHORA: Y la hermana compañera.
Una de estas buscaruidos.
PETRONILA: ¿En el Prado y a tal hora1885
dama tapada?
MELCHORA: ¿Hay cilicios?
Que ansi llamo yo a tos celos
por lo áspero y pungitivo.
PETRONILA: ¿Celos? No; mas sentimientos,
algunos, aunque remisos;1890
que el desprecio las mujeres,
sin que amemos, le sentimos.
Retírate entre estas matas.
Acechándolos. Doña Ana, don FRANCISCO, y BOCEGUILLAS a un lado y doña PETRONILA y MELCHORA a la otra
ANA: Tiene don Gómez hechizos
que salen con cuanto quieren;1895
afírmame que es novicio
en la cruz blanca, y lo creo,
que es muy mozo; con que, fío
en su amor y noble sangre;
que brevemente ha de unirnos1900
el tálamo deseado,
viviendo en paz y en servicio
de Dios y vuestro.
PETRONILA: Melchora,
peor es esto. ¡Ay, celos míos!
MELCHORA: Quien escucha su mal oye.1905
BOCEGUILLAS: (¡Lo que ensarta el barbilimpio!) Aside
FRANCISCO: Aunque no merezco veros,
ni es bien me atreva a pediros
sin orden suya favores
de estima tanta, os afirmo1910
que de su elección discreta,
sútil ingenio y juicio,
no es posible deje ser
vuestro amor del suyo digno;
y que esposos os deseo.1915
ANA: No querrá tan bien nacido
sujeto dejar bastardo
a tan hermoso angelito,
pudiendo ligitimarle.
FRANCISCO: ¿Don Gómez tiene en vos hijo?1920
ANA: Tiene en uno un cielo todo,
su rostro, sus ojos mismos,
hasta un lunar, Dios le guarde,
que ha de ser Cristobalico
el Adonis de la corte,1925
la envidia de los Narcisos.
MELCHORA: Adobándose va el ojo.
¿No oyes esto?
PETRONILA: (¡Ah, fementido Aparte
Faltas que en ti sospechaba,
¡qué caras las averiguo!)1930
ANA: Sígole desde Florencia,
puesta mi patria en olvido,
atropellando respetos,
si arrojados, bien nacidos;
concebí en Génova, y luego,1935
en Madrid, clima benigno,
sacaron a luz dolores
un serafín en un niño.
FRANCISCO: ¿Y llamáisos vos, señora?
ANA: Doña Greida.1940
BOCEGUILLAS: (Ya le aplico Aparte
para estameñas y manchas.
¡Válgate el diablo por tiplo!)
ANA: Lo que me ordenó mi dueño,
como acostumbro, he cumplido.
Tiempo es de dar vuelta a casa.1945
FRANCISCO: Iré sirviéndoos.
ANA: No admito
esa merced. Dios os guarde.
FRANCISCO: Y a vos, siendo yo el padrino,
os canten epitalamios,
aplausos y regocijos.1950
Doña ANA se aparte de él y dice a BOCEGUILLAS
ANA: Boceguillas, llega el coche
y saca de él el vestido
varonil; cortinas echa.
BOCEGUILLAS: ¡Jesús! De ti me santiguo.
Vanse
PETRONILA: Melchora, ¿que esto A mis ojos1955
haya pasado y respiro?
¿Esto yo misma he escuchado?
¿Y estoy viva?
MELCHORA: ¿Qué hay perdido?
Dos nos ruegan en que escojas
don Gregorio y don Francisco;1960
te pretenden y idolatran
a pares como zarcillos.
PETRONILA: ¿Cuándo escogieron los celos?
Abrásome, desatino.
Salen don GREGORIO y MONTILLA
GREGORIO: He de saber, ¡vive Dios!1965
si soñando quimerizo,
o son fantásticas sombras
las que hospeda este distrito.
¿Yo sin verla? ¿Yo cobarde?
MONTILLA: Porque me fuerzas te sigo1970
con más miedo que vergüenza.
GREGORIO: ¿No es ésta?
Temblando
MONTILLA: Sí, señor mío
con otra para el lacayo.
Sobre calaveras piso.
GREGORIO: ¡Alma! ¡Fantasma! ¡Embeleco,1975
o lo que sois! Yo imagino
que burlas vuestras…
PETRONILA: ¿Qué es esto?
Hombre, ¿estáis en vos?
Sale doña ANA, de caballero, con la cruz, y BOCEGUILLAS
ANA: Amigo,
¿hallastes aquí a mi Greida?
FRANCISCO: Y en ella todo el prodigio1980
de la discreción y gracia;
¡qué de almíbar que os envidio!
De padre os doy parabienes.
Estos don [doña ANA y don FRANCISCO] a un lado
GREGORIO: Yo tengo de descubriros.
PETRONILA: Yo notaros de grosero.1985
Estos tres [don GREGORIO, doña PETRONILA, y MELCHORA] aparte
ANA: ¿Y la cara?
FRANCISCO: Nunca quiso,
mosteármela.
ANA: Era ya noche.
PETRONILA: Don Gregorio, si el jüicio,
como la salud, no os falta,
advertid que habrá castigos1990
a desenvolturas vuestras.
Porfiando descubrirlas
MELCHORA: Aquí de los comedidos.
A voces
¡Caballeros! ¡Ah, señores!
Descúbrelas. Júntanse todos
ANA: ¿Qué es esto?
A doña ANA
GREGORIO: Ya yo adivino
la causa de estas quimeras:1995
puerta me abrió el laberinto.
Vos, don Gómez, más que diestro,
venturoso o atrevido,
que el acero en una venta
osastes medir conmigo,2000
del otro mundo buscáis
embelecos y artificios
que; mi amor desazonando,
os excusen de peligros;
pero no os valdrán agora.2005
Saca la espada
ANA: Aquí soy lo que allá he sido.
Desnuda la suya
FRANCISCO: Doña Petronila, ¿vos aquí?
A MELCHORA
BOCEGUILLAS: Y tú, ¿sales del Limbo?
MONTILLA: ¿Quién te vistió de alma en pena,
Melchora?2010
BOCEGUILLAS: De eso poquito;
que yo solo me enmelchoro,
MONTILLA: Pues, mandilón, ¿tú conmigo?
PETRONILA: Mataos todos y vengadme
los tres de vosotros mismos,
que a todos os aborrezco;2015
todos me babéis ofendido.
FRANCISCO: Yo a vos, ¿en qué?
PETRONILA: En ser mudable.
ANA: ¿Y yo?
PETRONILA: Vos, por fementido,
A don GREGORIO
como vos en ser grosero.
A los lacayos [BOCEGUILLAS y MONTILLA]
MELCHORA: Y los dos por gomecillos.2020
GREGORIO: Don Gómez, seguid mis pasos.
ANA: A atajároslos os sigo.
FRANCISCO: Yo tras vos.
PETRONILA: Y yo tras todos,
que adoro lo que persigo.
Vanse doña ANA, doña PETRONILA, don GREGORIO, y don FRANCISCO
MONTILLA: ¿Y nosotros tres en raya?.2025
BOCEGUILLAS: Dígalo Melchora.
Al uno y al otro
MELCHORA: Digo
que de él no se me da un clavo,
y de él no se me da un pito.
