Amor es más laberinto — Jornada I

AMOR ES MÁS LABERINTO

Sor Juana Inés de la Cruz

Texto basado en varios textos tempranos de AMOR ES MÁS LABERINTO. Fue preparado por Vern Williamsen para presentarse aquí en el año 1998.


Personas que hablan en ella:

  • MINOS, Rey de Creta
  • ARIADNA, Infanta, su hija
  • FEDRA, Infanta, su hija
  • TESEO, Príncipe de Atenas
  • ATÚN, su criado gracioso
  • BACO, Príncipe de Tebas
  • RACIMO, su criado
  • LIDORO, Príncipe de Epiro
  • LICAS, embajador de Atenas
  • TEBANDRO, Capitán de la guarda
  • LAURA, criada de Fedra
  • CINTIA, criada de Ariadna
  • Dos SOLDADOS
  • MÚSICA
  • ACOMPAÑAMIENTO

JORNADA PRIMERA


Cantan dentro la siguiente copla, y salen ARIADNA y FEDRA, Infantas, y LAURA y CINTIA, criadas
CORO 1: “En la hermosura de Fedra, y en la beldad de Arïadna, muestra Amor que hay mayorías donde no caben ventajas; porque de Amor conozcan en las hazañas, que sin dejar despojos, consigue palmas.”
ARIADNA: ¿Quién esta música ordena,
Cintia?
CINTIA: ¿Quién puede ordenarla,
sino el Príncipe de Epiro
y el de Tebas, que con tantas5
demostraciones os sirven,
y en cuestiones cortesanas
apurando los discursos,
por dar a entender sus ansias,
lo que por sí mismos lloran,10
por ajenas voces cantan?
Y como sois Fedra y tú,
aun más que en la sangre, hermanas
en la belleza, os festejan
con iguales alabanzas,15
y no como algunos necios,
cuya adoración cansada,
sólo piensa que a una sirve
con lo que a todas agravia.
FEDRA: Cortesana es la atención;20
mas oye, que otra vez cantan.
CORO 2: “En el Príncipe Teseo, muestra la Fortuna varia que puede haber vencimientos, sin precederles batalla; porque Fortuna ordena que, en sus hazañas, haber pueda despojos, sin lograr palmas.”
ARIADNA: ¿Qué es esto? ¿Qué tristes voces,
con cláusulas concertadas,
parece que contradicen25
lo que las otras cantaban?
CORO 1: “Pues cuando forman sus luces competencias soberanas, sin quedar una vencida, quedan victoriosas ambas.”
FEDRA: ¡Oh, qué distintos afectos
explican sus consonancias;
que aquí cantan lo que penan,30
y allí penan lo que cantan!
CORO 2: “Tan infelizmente muere, que aun no merecen sus ansias que otro logre por trofeos el fruto de sus desgracias.”
ARIADNA: ¡Qué altivo sentir! ¡Qué bien
muestra en tan noble arrogancia,
que no merece ser pena,35
una pena tan hidalga!
CORO 1: “Porque cuando es el exceso imposible en beldad tanta, recíprocamente vencen todo aquello en que se igualan.”
FEDRA: Buena letra; y el estudio
es imposible que hallara
proposición más atenta40
ni prueba más ajustada.
CORO 2: “No siente el héroe la muerte; la afrenta sí, que es infamia que tan bajamente muera quien nació a vida tan alta.”
ARIADNA: Bien dice, porque sin duda
que suelen ser, en el alma,
más sensibles que el morir,45
del morir las circunstancias.
ARIADNA Y
MÚSICA: “¡Porque Fortuna ordena que en sus hazañas, haber pueda despojos, sin lograr palmas!”
FEDRA Y
MÚSICA: “Porque de Amor conozcan en las hazañas, que sin dejar despojos, consigue palmas!”50
ARIADNA: ¿Cúyas serán estas voces?
LAURA: Sin duda, como este alcázar,
empezando en un palacio,
en un laberinto acaba
de tan intrincadas vueltas55
y entretejidas lazadas
que el discurso las ignora
aunque las toque la planta,
pues jamás ha entrado a verlas
atención tan desvelada60
a quien no turben las señas
de sus indistintas cuadras,
porque con tal artificio
las dispuso aquella sabia
industria de su arquitecto,65
que, unas con otras trabadas,
son unas, y otras parecen;
son iguales, y son varias
–prueba de esta verdad sea
el que, sirviendo su estancia70
de triste prisión, adonde
de tu padre la venganza
a los atenienses pone,
para que de sangre humana
se alimente el Minotauro,75
monstruo de formas contrarias,
no tiene más puerta que
su dificultad, por guarda–
y como aqueste año estuvo
la Fortuna tan airada80
contra Atenas, que dispuso
que cayese la inhumana
suerte en su Príncipe mismo,
Teseo; por cuya causa
su dolorosa familia,85
viendo que tu padre trata
de entregarlo al fiero monstruo,
y que un joven que de tantas
prerrogativas el Cielo
adornó–y cuando esperaban90
que a sus bélicos alientos,
a sus ínclitas hazañas,
cuando no dichosa vida,
alta muerte coronara–
hoy es tan triste despojo95
de la ignominiosa Parca,
que el que ayer mandaba un reino
sirve a un bruto de vïanda;
y execrando la injusticia
con que Fortuna le trata,100
dicen que es, en sus desdichas,
sólo de su muerte causa.
LAURA y
MÚSiCA: “¡Porque Fortuna ordena que, en sus hazañas, haber pueda despojos, sin lograr palmas!”
ARIADNA: ¡Oh, qué dolor en mi pecho105
han causado tus palabras!
Que le falta la nobleza
a quien la piedad le falta.
No sé qué atractivo tiene
lo infeliz para las almas110
altivas, que sólo el serlo
por recomendación basta.
¿Qué mucho, si perfecciona
la miseria a la gallarda
potencia de la piedad,115
haciendo que al acto salga?
Pues en el más noble pecho,
en la condición más blanda,
fuera inútil la piedad
si faltara la desgracia.120
¿Y cuándo, Laura, llegó
el Príncipe?
LAURA: Ayer, con tanta
majestad, como pudiera
quien a coronarse entrara;
pero aún no le ha visto el rey,125
y así es forzoso que haga
el Embajador de Atenas
la entrega.
FEDRA: ¡Suerte inhumana!
CINTIA: Pero ya tu padre, a quien
los Príncipes acompañan,130
a recibir al cautivo sale aquí.
FEDRA: Pues, Ariadna, si tú gustas,
esperemos a ver una tan extraña
maravilla.
ARIADNA: Ya obedezco
tu gusto, no por la causa135
de ver al preso ateniense
a quien los hados maltratan,
sino por hablar a Baco,
cuya presencia gallarda
va en mi pecho a sus finezas140
asegurando la paga.
FEDRA: No diré yo de Lidoro
eso, pues sus tiernas ansias
tanto más me desobligan,
cuanto obligarme más tratan.145
Y tengo en esto razón,
pues demás de ser cansadas,
finezas que hace el abuso
deberlas sin aceptarlas,
con tan grande improporción150
como querer que en las damas
sea preciso el deberlas
y voluntario el pagarlas,
se ofende mi vanidad,
de que quiera su ignorancia,155
forzándose a ser querida
obligarme a ser ingrata.
Salen el rey MINOS, BACO y LIDORO, príncipes, RACIMO, lacayo, y TEBANDRO, capitán
MINOS: ¡Hijas!
LIDORO Y
BACO: ¡Beldades divinas!
MINOS: El cariño con que os ama160
mi amor, no me ha permitido
que pueda tener el alma
contento, sin que vosotras
lo gocéis.
ARIADNA Y165
FEDRA: Tus reales plantas
besamos por tal favor.
ARIADNA: Y después de darte gracias,
¿cuál es el gusto, Señor,
a que, con novedad tanta,
nos convida tu cariño,170
y tu prevención nos llama?
Pues es cierto que después
que mi hermano, en quien estaban
de tu reino y de tu amor
fundadas las esperanzas,175
murió de los atenienses
a las cautelosas armas,
nunca oímos en tu voz,
nunca vimos en tu cara
el semblante sin tristezas,180
ni sin quejas las palabras.
MINOS: De lo mismo que refieres,
pudieras bien, Arïadna,
claramente inferir cuál
es de mi gusto la causa;185
pues el ofendido, sólo
cuando se venga descansa.
Murió en Atenas mi hijo
–¡ay, infeliz prenda amada,
no el referir me avergüence190
tu muerte, que no desaira
su queja el que la pronuncia
a vista de la venganza–
y aunque mi valor pudiera
haberle dado a mi saña195
bastante satisfacción;
pues ha tres años que airada,
mi justa cólera tuvo
a Atenas tan apretada,
que después de otros partidos200
la forcé a que me entregara
todos los años por feudo
siete doncellas gallardas
y siete nobles mancebos,
aquellos a quien tocara205
la suerte entre todo el reino,
sin que de entrar en la infausta
suerte tuviese ninguno
excepción, ni reservada
aun la persona estuviese210
del Príncipe y las Infantas;
para cuya ejecución,
ministros de confïanza
cada año a Atenas envío
que echen suertes, y al que salga,215
fuercen a venir a Creta,
donde tengo en las entrañas
del Minotauro el sepulcro
que mi enojo le señala;
y aunque pudieran templar220
en parte, mi enojo, tantas
malogradas juventudes,
cuyas vidas desdichadas
más que alimento a la fiera,
se lo han dado a mi venganza,225
he quedado satisfecho
nunca, que no se restaura
con muchas que no lo son,
una frente coronada;
hasta que hoy, que la Fortuna,230
para Atenas tan contraria
cuanto favorable a Creta,
hizo que la suerte airada
en el Príncipe cayese;
porque en iguales balanzas,235
si fue Príncipe el difunto,
lo sea el que satisfaga
también por su infeliz muerte,
y no quede Atenas vana
de tener Príncipe, cuando240
por su causa, en Creta falta.
Muera Teseo, y con él
mueran de su infame patria
las que en su valor tenían
bien fundadas esperanzas;245
que no poco lisonjeo
mi enojo, al pensar que acaba
toda la vida de un reino
reducido a una garganta.
ARIADNA: Felices edades vivas250
porque vean que no empaña
en ti el ardor del acero,
la prudencia de las canas.
FEDRA: Y porque conozca el mundo
que vio tu sangre agraviada,255
que el clamor de aquella sangre,
con otra sangre se aplaca.
BACO: Yo, Señor, quedo corrido,
pues con victorias tan altas,
le dejáis a mi valor260
que os pueda servir en nada.
LIDORO: Yo no, pues antes, señor,
me dará vuestra enseñanza,
para facultad de triunfos
tantas lecciones de hazañas.265
MINOS: Cuánto, Príncipes invictos,
esa voluntad, el alma
os estima, no encarezco,
hasta que la satisfaga
con debida recompensa;270
que queda muy desairada
la deuda que no se dice
con las voces de la paga.
BACO: Gran señor, vuestra promesa
por satisfacción me basta;275
pues quien promete, ya da
de contado la esperanza.
MINOS: Escucha, Tebandro, a solas.
TEBANDRO: ¿Qué me ordenas?
Hablan en secreto
LIDORO: Soberana
Fedra, miradme siquiera;280
y no penséis que mis ansias
os lo piden por alivio;
que es tan poco interesada
mi fineza, que aun tan leve
alivio escrupulizara,285
a no saber que tenéis
gusto en mis penas; y para
que logréis el gusto, quiero
que lo tengáis con mirarlas.
FEDRA: La intención de darme gusto290
os estimo, mas se engaña
vuestro discurso, si piensa
que el veros penar me agrada;
que bien puede una mujer
que al mor no se avasalla295
hacer alarde de altiva,
sin hacer gala de ingrata.
LIDORO: Según eso, yo, Señora,
podré tener confïanza,
no de merecer, que aquesto300
fuera presunción bastarda,
sino de saber que puedo
servir, sin que en esto haga
ofensa a vuestro decoro;
que es alivio para un alma305
el saber que los servicios,
si no merecen, no cansan.
FEDRA: Valerme, Príncipe, quiero
de vuestras mismas palabras,
pues con ellas me excusáis310
la vergüenza de formarlas;
de donde sacar podréis
la consecuencia bien clara
de que, quien no ofende
amando en amar no desagrada.315
LIDORO: Según aqueso, Señora,
bien pudiera mi esperanza.
FEDRA: ¿Qué?
LIDORO: Alentarse a vuestras luces
feliz…320
FEDRA: No prosigáis, basta;
que una cosa es permitirla,
y otra cosa es alentarla.
LIDORO: Grosero anduve; perdón
os pide mi voz, que errada,
esperanza dijo, donde aun325
no es lícito nombrarla;
pero advertid que si tengo
alguna, no es tan villana,
que atenta a sus conveniencias
sólo siga lo que alcanza,330
sino otra que, negativa,
alcanzar espera nada;
que hay esperanza que vive
de no tener esperanza.
MINOS: Tebandro, haz que venga luego335
el Príncipe.
Llégase TEBANDRO al paño y salen TESEO, LICAS, embajador, y ATÚN, criado de Teseo
LICAS: Ya a tus plantas
tienes al embajador
de Atenas, cuya desgracia
le dio tan infausto cargo
y comisión tan extraña,340
como que por feudo tuyo
su mismo Príncipe traiga;
acción de tanto dolor,
que a haber sido voluntaria,
hubiera antes escogido345
la muerte, que la embajada.
MINOS: Alza del suelo, que quiero
guardarte en todo las sacras
exenciones que se deben
a embajador.350
LICAS: Excusadas
son tus mercedes, Señor,
con quien no puede aceptarlas;
que estando el Príncipe aquí,
no era razón que gozara
honores en su presencia355
un vasallo; y más con tanta
desgracia, como estar él
en una suerte tan baja,
como la de prisionero,
y yo gozando las altas360
preeminencias de mi cargo.
MINOS: Discretamente reparas;
mas haz que llegue Teseo,
que aunque de verle la cara
tuve nunca la intención,365
porque es en los reyes gracia
dejarse ver, y los reos
no es bien lleguen a lograrla,
con todo quiero esta vez,
incitado de su fama,370
ver al Príncipe, y saber
de su boca sus hazanas,
para que mejor se temple
lo ardiente de mi venganza,
viendo cuán grande es la ofrenda375
que sacrifico a sus aras.
ATÚN: Por cierto que es el favor,
como de su buena cara.
LICAS: Llegue, Señor, Vuestra Alteza,
que el Rey espera.380
TESEO: ¡Ah, tirana
Fortuna! Aquí está, Señor,
tu prisionero.
MINOS: Repara
que aunque vienes como reo,
mi benignidad te trata
este rato como a libre.385
ATÚN: Y también besa tus patas
un Atún, que a ser comido
viene por concomitancia,
si no mandas otra cosa.
ARIADNA: (¡Qué presencia tan gallarda! Aparte390
¡Ay, infeliz! ¡Quién pudiera
darle libertad!)
FEDRA: (El alma Aparte
se me ha enternecido al verle.
¡Quién su libertad comprara,
aunque costara mi vida!395
MINOS: Haz, Teseo, de las altas
proezas tuyas la suma.
TESEO: La suma de mis desgracias
pudieras decir más bien;
mas, pues gustas de escucharlas,400
atiende.
MINOS: Prosigue.
FEDRA: (¡El Cielo Aparte
te libre!)
ARIADNA: (¡El Cielo te valga!) Aparte
TESEO: Atiende para que sepas,
en dos acciones contrarias
en lo vario de una suerte,405
lo que pierdo y lo que ganas.
¡Generoso Rey de Creta,
a cuyos gloriosos hechos
sirven de cortos archivos
las bibliotecas del tiempo;410
glorioso legislador,
cuyo acertado gobierno,
como da leyes al orbe,
dará al abismo preceptos,
porque podrá tu justicia,415
valor, rectitud y celo,
introducir la concordia
en el mismo desconcierto;
cuyas veneradas leyes
tendrán padrón tan eterno420
que estés en su ejecución
reinando después de muerto!
Yo–aunque ya sabes quién soy–
referir de nuevo quiero
mi nombre, por si el olvido425
le sepulta, que es muy cierto
que nadie conoce al que
ve en baja fortuna puesto.
Yo, pues, el Príncipe soy,
que de Atenas heredero,430
antes pago sus pensiones
que gozo de sus imperios.
Poco te he dicho en decir
que soy príncipe, pues pienso
que es más que decir monarca435
decirte que soy Teseo.
Y con razón, pues haber
nacido príncipe excelso,
se lo deberá a la sangre
y no a mis merecimientos.440
Y no he de estimar yo más
–aun siendo mi padre mesmo–
aquello que debo a otro,
que no lo que a mí me debo.
Que entre ser príncipe y ser445
soldado, aunque a todos menos
les parezca lo segundo,
a lo segundo me atengo;
que de un valiente soldado
puede hacerse un rey supremo,450
y de un rey–por serlo–no
hacerse un soldado bueno.
Lo cual consiste, Señor,
si a buena luz lo atendemos,
en que no puede adquiriese455
el valor, como los reinos.
Pruébase aquesta verdad,
con decir que los primeros
que impusieron en el mundo
dominio, fueron los hechos,460
pues, siendo todos los hombres
iguales, no hubiera medio
que pudiera introducir
la desigualdad que vemos,
como entre rey y vasallo,465
como entre noble y plebeyo.
Porque pensar que por sí
los hombres se sometieron
a llevar ajeno yugo
y a sufrir extraño freno,470
si hay causas para pensarlo,
no hay razón para creerlo;
porque como nació el hombre
naturalmente propenso
a mandar, sólo forzado475
se reduce a estar sujeto;
y haber de vivir en un
voluntario cautiverio,
ni el cuerdo lo necesita
ni quiere sufrirlo el necio.480
Aquél, porque en su cordura
halla de vivir preceptos,
y aquéste, porque le tiene
su necedad satisfecho;
pues no verás ignorante,485
en quien el humor soberbio
no llene de presunción
los vacíos del talento.
De donde infiero, que sólo
fue poderoso el esfuerzo490
a diferenciar los hombres,
que tan iguales nacieron,
con tan grande distinción
como hacer, siendo unos mesmos,
que unos sirvan como esclavos495
y otros manden como dueños.
Luego no será altivez
que cuando le debo al Cielo,
de nacimiento y valor
tan conformes privilegios,500
me precie de mi valor
más que de mi nacimiento.
Y porque veas con cuánto
fundamento hacerlo puedo,
escucha. Apenas había505
en mi rostro el primer vello
dado las honrosas señas
del corazón y del seso,
cuando en vez de acompañarme
de los pulidos mancebos510
que en la juventud de Atenas
eran de la gala espejos,
de Hércules me acompañé;
que más quiso mi ardimiento,
que preceptores de galas,515
tener de hazañas maestros.
Alcancé en su compañía,
entre otros muchos trofeos,
el vencer las Amazonas;
y no sin causa el primero520
de todos mis triunfos llamo
éste, Señor, porque creo
que el vencer a una mujer
es el mayor vencimiento;
porque ¿cómo vencer a525
un enemigo que a un tiempo
aprisiona con la vista
y lidia con el acero?
Y cuando hermosa no sea,
basta ser mujer, que el serlo530
es suficiente ventaja;
pues demás de sus alientos,
pelean de parte suya,
mi lástima y mi respeto.
Demás de que es muy difícil,535
alcanzado ya el trofeo,
saber lograrlo con aire,
porque es menester un pecho,
para conseguir, altivo,
y para gozar, modesto;540
que desluce la victoria
el que quiere, desatento,
que lo que costó un peligro
se logre con un desprecio.
Yo en Epidauro privé545
de la vida al hijo fiero
de Vulcano, a quien el vulgo
apellidó Corineto.
Yo di muerte en Maratón
al toro, que de tu reino550
siendo destrucción, pasó
a ser de Atenas incendio.
A la gran Tebas libré
de la opresión de aquel fiero
Creonte, cuya impiedad,555
opuesta a todos los fueros
humanos, no consentía
dar sepultura a los muertos.
Maté también a Escirón
y a Procusto, bandoleros560
tan sin piedad, que el segundo
en un inhumano lecho,
en que astuto recibía
los incautos pasajeros,
el que era lecho de alivio,565
hizo potro de tormento;
pues, al que grande venía,
cortar mandaba al momento
toda la cantidad que
le sobraba, y al pequeño,570
con no menor tiranía,
mandaba extender los miembros,
hasta que los nervios rotos,
o descompuestos los huesos,
ajustaban la medida575
que aquel tirano había hecho
determinada mensura
al tamaño de los cuerpos.
No era de Sinis menor
la crueldad, con que sangriento580
bárbaramente abusando
de las fuerzas de que el Cielo
liberal quiso dotarle,
hizo de ellas instrumento
para su ofensa mayor585
–¡oh, humano discurso ciego,
qué no intentará tu error!–
pues obligando violento
a dos árboles distantes,
a que besasen el suelo590
con las superiores ramas,
y atando después en ellos
al peregrino, soltaba
los árboles; y ellos luego,
por cobrar su rectitud,595
se apartaban con tan presto
movimiento que quedando
dividido por el medio
el cuerpo, ignoraba el alma
por algún rato el suceso.600
Mas diole el Cielo el castigo
en mi brazo, para ejemplo
de que Él que sufre remiso,
también castiga severo.
De las victorias y triunfos605
que alcancé en el casamiento
de mi amigo Piritoo,
cuando los centauros fieros,
o pervertidos del vino
o incitados del deseo,610
quisieron robar su esposa,
no me alabo; porque siendo
el que es verdadero amigo
“yo”–y no “otro yo,” porque temo
que es llegar a decir “otro,”615
suponer otro sujeto–
y siendo suyo el agravio,
es evidente argumento
de que también era mío,
y que yo reñí con ellos620
como ofendido y celoso;
luego la acción de vencerlos
no fue prueba del valor
tanto, como del despecho
celoso, que no hay alguno625
cobarde, si tiene celos.
Por darle gusto a este mismo
amigo, que con imperio
gobernaba mis acciones
tanto como mis afectos,630
bajando al abismo, quise,
a pesar del Cancerbero,
robar a Plutón su esposa,
que, aunque no logré el intento,
no perdí por eso el lauro;635
que en los casos tan inciertos,
conseguir, toca a la dicha,
pero intentar, al esfuerzo.
Pero la mayor victoria
fue, Señor, que amante tierno640
de la belleza de Elena,
la robé. No estuvo en esto
el valor–aunque el robarla
me costó infinitos riesgos–
sino en que, cuando ya estaban645
a mi voluntad sujetos
el premio de su hermosura
y el logro de mis deseos
de sus lágrimas movido
y obligado de sus ruegos650
la volví a restituir
a su Patria y a sus deudos,
dejando a mi amor llorando
y a mi valor consiguiendo
la más difícil victoria,655
que fue vencerme a mí mesmo.
Aquéstos, Señor, han sido
los prodigios, los portentos
que de mí canta la Fama,
sin otros que no refiero660
o porque son muy sabidos
o porque yo no me acuerdo;
porque como no pensé
jamás hacer lista de ellos,
nunca tuve de contarlos665
cuidado, sino de hacerlos.
Éste he sido, gran Señor;
pero ya a tu saña expuesto,
sólo me acuerdo de que
no soy más de un prisionero.670
Sirva mi altivez, mi sangre,
mis blasones, mis trofeos,
de que quedes de tu enojo
dignamente satisfecho,
y quede libre mi patria675
de tan doloroso peso
como este infeliz tributo;
que yo moriré contento,
si con mi muerte la libro
de tan inhumano feudo.680
MINOS: Admirado me ha dejado,
mas no me podrá ablandar;
haz, Tebandro, ejecutar
lo que te tengo mandado.
Venid, Príncipes.685
LICAS: Atienda,
Señor, Vuestra Majestad,
que no es bien que una crueldad
tan alto decoro ofenda;
y advierta, si de Androgeo
quiere la sangre vengar,690
que no ha de resucitar
con la muerte de Teseo.
Cuando la condición fiera
admitió el reino al rendirse,
¿quién pudiera persuadirse,695
que en el Príncipe cayera?
Cayó en él, ¡fiero rigor!,
y él, sin hacer resistencia,
fió de vuestra clemencia
lo que pudo en su valor.700
Pues si en armas se pusiera,
¿quién dudará que constantes
muriéramos todos, antes
que el Príncipe se rindiera?
Pero si tan comedida705
su atención, quiso mostrar
que estima en más conservar
la palabra que la vida,
¿por qué por una venganza,
quiere Vuestra Majestad710
pagar con una crueldad,
debiendo una confïanza?
Perdón os pido postrado,
Señor, pues si perdonáis,
con perdonarle, quedáis715
más noblemente vengado;
y no sin satisfacción,
porque antes, la tendréis doble,
que no hay para un hombre noble
castigo, como el perdón.720
Pues–de su error convencido–
vive, siempre avergonzado
de verse beneficiado
de aquel a quien ha ofendido.
Haced, pues, Señor, de modo725
que vida al Príncipe deis,
que como a él le perdonéis,
disponed del reino todo.
FEDRA: (Quizá le perdonará Aparte
mi padre con lo que ha oído.)730
ARIADNA: (Quizá escogerá un partido, Aparte
de los muchos que le da.)
ATÚN: (¡Que este viejo, por capricho, Aparte
se muestre tan enemigo!)
MINOS: Príncipes, venid conmigo.735
Tebandro, lo dicho, dicho.
BACO: Ya yo voy. (¡Condición fiera!) Aparte
LIDORO: Ya te sigo. (¡Rigor grave!) Aparte
Vanse el rey MINO, BACO y LIDORO
ARIADNA: (¡Oh! ¡Acabe yo, y él no acabe!) Aparte
FEDRA: (¡Oh! ¡Muera yo, y él no muera!) Aparte740
RACIMO: Yo me voy a desquitar
de lo mucho que he callado,
pues he salido al tablado
a solamente callar.
Vase RACIMO
TEBANDRO: Príncipe, afuera a esperaros745
voy, que querréis con suspiros,
de los vuestros despediros,
y no quiero embarazaros.
Vase
LICAS: Esperad, Señor; apenas
puedo razones formar.750
¿Así se ha de despreciar
a un heredero de Atenas?
¿Con el Príncipe y conmigo
se ha de usar tal tiranía?
¡Mal haya aquel que confía755
en piedad del enemigo!
Mas ¿qué me quejo, si medio
no hay en penas tan atroces?
¿Ni qué me canso en dar voces,
cuando no les doy remedio?760
Mas, ¡vive Dios!, Rey injusto,
que pues eres su homicida,
has de pagar con la vida
haber tenido este gusto.
Pues a Atenas mi coraje765
va, y mi venganza, a alistar
soldados, para vengar
de su príncipe el ultraje.
Yo voy a que Atenas fuerte
castigue a Creta atrevida;770
y pues no le doy la vida,
al menos vengue su muerte.
Príncipe, si a dilatarse
llega del Rey la venganza,
y os libro, la confïanza,775
con vos ha de coronarse.
Vase
ATÚN: Gentil alivio, Señor,
te quiere aqueste hombre dar.
Déjese usted ahorcar,
que yo quedo por fiador.780
Quedan TESEO, FEDRA y ATÚN, LAURA. ARIADNA y CINTIA, al paño
FEDRA: Solo el Príncipe ha quedado.
TESEO: ¡Ay infelice de mí!
FEDRA: ¿Si podré hablarle?
TESEO: ¡Que aquí
haya mi valor llegado!
FEDRA: Yo llego, ¡pena mortal!785
Mas pues es fuerza que muera,
déle mi piedad, siquiera,
el pésame de su mal;
que cuando está desvalido,
y sujeto a una inclemencia,790
no se opone a la decencia
consolar a un afligido.
Llégase
Príncipe, si en un extraño
pecho, piedad puede haber,
bien podéis de mí creer,795
que me duele vuestra daño.
Infanta de Creta soy,
y aunque mi sangre ofendéis,
más a mi piedad debéis
aun de las señas que os doy.800
Y me holgara hallar un medio
para poderos librar,
que yo no os quisiera dar
pésame, sino remedio.
ARIADNA: Con Teseo–¡qué dolor!–805
allí, Cintia, Fedra está;
escuchemos, que quizá
será piedad y no amor.
TESEO: Yo Señora, la piedad
os estimo del consuelo,810
que mal pudiera en un cielo
faltar la benignidad;
y de modo, Infanta bella,
mi fe os queda agradecida,
que quisiera tener vida815
para serviros con ella.
Mas pues no tengo, al deberos
para tanta recompensa,
recibid vos la vergüenza
de no tener qué ofreceros.820
FEDRA: No os quite la confïanza,
Príncipe, esta desventura,
que mientras la vida dura,
tiene lugar la esperanza.
Nunca la Fortuna queda825
se está, y si abatido os veis,
antes que vos acabéis
podrá volverse la rueda.
Y así, pensad que habrá medio
de remediar pena tanta,830
que entre el hierro y la garganta,
puede caber el remedio.
ARIADNA: Que quiere librarlo infiero,
mas yo se lo estorbaré.
CINTIA: ¿Por qué, Señora?835
ARIADNA: Porqué
lo libraré yo primero.
TESEO: ¿Con qué pagaré el cuidado
de favor tan desmedido,
sí aun queda lo agradecido,
por lo corto, desairado?840
¡Oh! ¡Quién con vida se hallara
y a vuestros pies la pusiera,
que yo por vos me muriera
aunque nadie me matara!
Mas siempre os lleváis la palma845
de ser mi dulce homicida;
pues ha de quitar la vida
por fuerza, quien roba el alma.
ARIADNA: ¿Ves, Cintia, cómo rendido
enamorándola está?850
CINTIA: Calla, Señora, que hará
aquello de agradecido.
ATÚN: Una muerte muy galana
es la que escoges, Señor,
que por las muertes de amor855
nunca se dobló campana.
Y digo, si permitir
quieres tan dichosa suerte,
que de ésa que llamas muerte,
también me quiero morir,860
y aun quiero que se dé prisa
ese inhumano rigor;
porque es morirse de amor,
como morirse de risa.
Vuelto a LAURA
Y más cuandó en vos he hallado865
quien la muerte me dará.
LAURA: El toro le quitará
a vuested de ese cuidado,
y verá cómo le saca
el alma con gran decoro.870
ATÚN: ¿Para qué quiero yo toro,
si tú puedes estar vaca?
LAURA: ¿Y el nombre?
ATÚN: Atún me han llamado.
LAURA: El toro dará de él cuenta,
que de carne se sustenta.875
ATÚN: A bien que yo soy pescado.
LAURA: En ser carnicero emplea
todo su conato fiero.
ATÚN: Más que sea carnicero,
como pescador no sea.880
FEDRA: Príncipe, puesto que vos
el postrero habéis de ser
de los siete del tributo,
que a aqueste monstruo crüel,
por mandado de mi padre885
se dan, no desconfiéis,
que en este tiempo se puede
algún camino ofrecer
para salvar vuestra vida,
y yo lo procuraré890
por cuantos caminos haya
de conseguirlo, y creed
que me importa que viváis,
más de lo que vos podéis
pensar.895
TESEO: Pues ¿por qué, Señora?
FEDRA: No me preguntéis por qué,
que lo que yo no declaro,
no es bien que vos procuréis
descifrarlo; y si allá a solas,
de las premisas que veis,900
sacáis alguna ilación
que juzguéis que os está bien,
sacadla allá en hora buena,
mas no me la consultéis.
TESEO y ATÚN hablan aparte
ATÚN: Enamórala, Señor,905
pues tan rendida la ves,
que podrá ser que te saque
de peligro tan crüel.
TESEO: ¡Ay, Atún, que no me atrevo!
ATÚN: ¿Melindres gastas también?910
No pensé que eras tan dama;
pero déjate querer
al menos, y hazte de cuenta
que ella el Príncipe Fedro es
y tú la Infanta Tesea.915
TESEO: ¿Quieres dejarme?
ATÚN: Sí haré,
que no soy la Infanta yo
para quererte tener.
TESEO: Según aqueso, Señora,
lícitamente podré920
soltar a mi pensamiento
las riendas.
FEDRA: Eso no sé;
porque ya eso es consultar,
y fue lo que os ordené
no hacer conmigo.925
TESEO: Pues yo
el secreto guardaré
de los discursos que hiciere,
con tanto cuidado, que
lo sienta el corazón, sin que
lo llegue el labio a saber.930
FEDRA: Pues en aquesto quedamos;
y adiós, porque sentiré
mucho que hablando con vos,
alguno me llegue a ver.
TESEO: Pues adiós, Señora.935
FEDRA: Adiós.
TESEO: Pero escuchad.
FEDRA: ¿Qué queréis?
TESEO: Que, pues me habéis dado
vos licencia para que dé
libertad al pensamiento,
también al vuestro soltéis940
las riendas, para que ya
que yo, por obedecer,
no os puedo decir mi pena,
de vos misma la escuchéis.
FEDRA: Príncipe, adiós.945
TESEO: Pues, Señora,
¿por qué no me respondéis?
FEDRA: Porque os está bien a vos.
TESEO: ¿No responder, me está bien?
FEDRA: Sí, porque si yo respondo,
precisamente ha de ser950
que no, y sólo con callar
os excuso este desdén;
porque es el no repugnar,
un tácito conceder.
TESEO: Pues adiós, Señora.955
FEDRA: Adiós.
TESEO: (¡Qué divina!) Aparte
FEDRA: (¡Qué cortés!) Aparte
Vanse TESEO y FEDRA
ATÚN: ¿Oyes, Laura?
LAURA: ¿Qué querrá
el señor Atún?
ATÚN: Querré
que este escabeche de atún
lo aderece tu laurel.960
LAURA: Nos veremos más despacio.
ATÚN: Pues, ¿por qué no puede ser
luego?
LAURA: ¿Por qué me pregunta?
¿No sabe que es menester
mil años de rendimiento965
para obligar mi altivez?
ATÚN: ¿Mil años menester son?
Pues perdóneme vuested,
porque no puedo ser yo
amante Matusalén.970
LAURA: ¿Luego quieres desistirte
de mi amor?
ATÚN: Sí.
LAURA: ¿Pues no ves,
que todo aqueste rigor
no ha sido más que querer
probar la fe de un lacayo,975
si es que en lacayos hay fe?
ATÚN: Está muy bien; pero mira
no te acontezca otra vez
quererte fingir señora,
porque no se avienen bien980
la tizne del estropajo
y el humo de la altivez.
LAURA: Pues adiós, picaril brío.
ATÚN: Adiós, fregatriz desdén.
Vanse, y salen ARIADNA y CINTIA
ARIADNA: ¿Qué es aquesto, cielo injusto?985
¿Qué es lo que pasa por mí,
que lo acierto a padecer
y no lo sé definir?
¡Ay de mí,
que mal sabe hablar, quien sabe sentir!990
Apenas, Amor tirano,
de tus flechas conocí
que las hace más agudas
quien las quiere resistir,
cuando vi995
que sabes hacer más daño que herir.
No siento, no, que pasaras
mi corazón varonil,
ni que del alado arpón
que vibra tu aljaba vil1000
el sutil
oro, de mi sangre esmalte el carmín,
Ni que pudiese tu engaño
a mi altivez persuadir
que consistía el vencer1005
en dejarse antes rendir;
que el servil,
fuera sin celos estado feliz.
Lo que sí siento, es que, cuando
al ateniense gentil,1010
del reino de mi albedrío
la investidura le di,
hallo aquí
que muero por quien no muere por mí.
CINTIA: ¿Qué es lo que dices, Señora?1015
Recóbrate y vuelve en ti,
que se niega al remediar
quien se da toda al sentir.
ARIADNA: Yo he de librarlo, pues tengo
para que se libre, ardid;1020
que aunque de Fedra sea amante,
mi amor no ha de permitir
que para mí,
si le adoro, sea amante infeliz.
CINTIA: ¿Cuál es el medio que tienes1025
para librarlo?
ARIADNA: Es sutil,
porque con un hilo sólo,
ha de triunfar y vivir;
pues en la líd,
sabrá al fiero monstruo soberbio rendir.1030
Sale BACO y quédase al paño
BACO: Si no me miente el deseo,
la voz de Arïadna oí,
que triste se lamentaba.
Quiero escuchar desde aquí,
puesto que no me ha sentido,1035
que quizá podré inferir
de sus voces su dolor.
CINTIA: Señora, no estés así,
que aunque sea de tu hermana
amante, al que tú a rendir1040
has llegado tu albedrío,
no faltará algún ardid
para que atento a tu amor
la deje, y te quiera a ti.
BACO: ¡Al amante de su hermana!1045
¿Qué es esto? ¡Triste de mí!
Que lo quisiera saber
y no lo quisiera oír.
CINTIA: Mas di, ¿no quieres a Baco?
ARIADNA: ¿Tal llegas a proferir,1050
cuando me ves abrasar,
cuando me miras morir,
y cuando al galán de Fedra
de manera me rendí,
que aun libre no me quedó1055
la parte de discurrir?
Y así, deja los consejos,
si es darme gusto tu fin
–que en un amor obstinado,
es ofender, advertir–1060
y ve que quiero buscar
medios para conseguir
mi intento.
CINTIA: Vamos, Señora,
que razón es preferir
al que tú tienes amor,1065
al que te le tiene a ti.
Vanse, y salen BACO y RACIMO
BACO: ¿Tal agravio llego a ver
y persevero en vivir?
Sin duda es por carecer,
o de alma con que sentir,1070
o de vida que perder.
Cuando a esta injusta tirana
con mayor fineza adoro,
hallo que quiere, liviana,
al amante de su hermana,1075
que claro está que es Lidoro.
¿Que este ultraje sufra aquí
mi dolor? ¡Ah, ingrata fiera!,
ya que me dejas así,
¿no me dejaras, siquiera,1080
por quien te quisiera a ti?
Que aunque tan ingrata estás,
es tan noble mi despecho,
que juzgo que siento más
que los celos que me das,1085
la ofensa que a ti te has hecho.
RACIMO: Bien lo has gritado, Señor;
sosiegate y ten cordura,
mas no es culpable el furor,
que si Amor solo es locura,1090
¿qué serán vino y amor?
Y aunque es tan grande insolencia,
si la consecuencia saco
no te ofendo, que en conciencia
no es mucha la diferencia1095
entre ser toro y ser Baco.
Aunque también te confieso
que es cosa muy enfadosa
que te carguen con exceso,
en la cabeza otra cosa,1100
sobre su ordinario peso.
BACO: ¡Loco, atrevido, villano!
¿Cómo mis ansias reprimo?
RACIMO: Detente, Señor, que es llano
que si tú aprietas la mano,1105
corre peligro el Racimo.
Mas un remedio he pensado,
con que tendrá linda medra
tu amor.
BACO: Pues di, ¿qué has hallado?
RACIMO: Que tú enamores a Fedra,1110
con que quedarás vengado.
BACO: Como tuya es la locura.
RACIMO: Pues qué, ¿te parece malo?
Requiebra tú su hermosura
y taparás la rotura1115
con cuña del mismo palo.
BACO: Hacerlo quiero al instante;
que aunque tus locuras toco,
no es razón que a nadie espante
el ver que apetezca un loco1120
consejos de un ignorante.
Ven, pues, para que advertido,
si mi dicha a Fedra topa
le diga mi amor fingido.
RACIMO: Ella viene allí, que ha sido1125
caer en la miel la sopa.
Sale FEDRA
FEDRA: Por si acaso se quedó
de Teseo algún crïado
en esta cuadra, de quien
tenga noticia… Mas Baco1130
está aquí, volverme quiero.
RACIMO: Señor, acude al reclamo,
y mira no se te vuele
el pájaro de la mano.
BACO: Temo no acertar, Racimo.1135
RACIMO: ¿Qué importa? Llégate errando,
que repite para amante,
quien cursa de mentecato.
Haz cuenta que eres poeta
y que te hallas en un paso1140
de comedia, donde es fuerza,
sin estar tú enamorado,
fingir otro que lo esté,
y díle soles y rayos,
ansias, desvelos, respetos,1145
temor, silencio y cuidado,
y atención sin esperanza,
que es lo que corre en palacio,
y verás cómo lo aciertas.
BACO: Yo llego. Hermoso milagro,1150
en cuyas aras divinas
sirve el mismo Amor postrado
de víctima a vuestro culto,
porque fuera desacato
que ardiera a incendio tan puro1155
menos divino holocausto.
FEDRA: Agradecida a la sangre
estoy, Príncipe, pues hallo,
que por serlo de Arïadna
merezco favores tantos.1160
Sale LIDORO y quedase al paño
LIDORO: Buscando el desdén de Fedra
vengo siguiendo sus pasos,
que siempre son los desdenes
imán de los desdichados.
Mas con el Príncipe allí1165
de Tebas, la miro hablando;
no quiero salir tan presto,
que es exponerme a que airado
me desprecie su desdén,
y a mí me basta el trabajo1170
de sentirlo, sin que sepa
otro, que estoy desairado.
BACO: No dudéis de la fineza
con que os adoro, si acaso
por estimar a Lidoro1175
me desdeñáis.
FEDRA: ¿Desde cuándo
he querido yo a Lidoro?
LIDORO: ¿Qué es esto? ¡Celos, a espacio.
No deis crédito al veneno,
hasta que apuréis el vaso!1180
FEDRA: Pues vos, Príncipe, ¿a Arïadna
no servís?
BACO: No vuestro labio
la nombre, porque es hacer,
contra las leyes de urbano,
que yo quebrante grosero1185
los términos cortesanos.
Verdad es que, a los principios,
por congruencias de estado,
publiqué su galanteo;
pero después de miraros1190
(¡Ay Cielos, qué mal me animo!) Aparte
¿quién es de juicio tan falto
(¡Que así ofenda lo que adoro!) Aparte
que no se os rinda?
Sale LIDORO y saca la espada
LIDORO: A un agravio
tan grande, sólo el acero1195
reconviene.
BACO: De mi brazo
tendrás el justo castigo.
FEDRA: ¡Qué empeño tan apretado!
¡Ah de la guarda! ¿Qué es esto?
RACIMO: ¡Por Dios que tienen entrambos1200
lindos filos de reñir!
Mas si rompen a mi amo
la cabeza, será bueno
ver, una vez en el año,
que tenga los cascos rotos1205
quien tiene tan buenos cascos.
Sale el rey MINOS y envainan las espadas
MINOS: ¿Qué es esto?
LOS DOS: Nada, Señor.
MINOS: ¿Qué fue, Fedra?
FEDRA: Que indignados
(Aquí es forzoso fingir) Aparte
por una cuestión que acaso1210
se excitó, sin intención,
estando los dos hablando
cada uno de las grandezas
y blasones de su estado,
paró en porfía, porque1215
cada uno intentaba el lauro
para su patria, lo cual
ocasionó que, empeñados
de argumento en argumento,
se encolerizasen tanto1220
que… pero ya tú los viste.
MINOS: Puesto que no ha habido agravio
de por medio, yo os suplico
depongáis el temerario
ímpetu que aquí os incita.1225
LIDORO: Por mí, Señor, acabado
está, pues vos lo mandáis.
BACO: Yo en obedecer no os hago
servicio, Señor, alguno,
pues que no estoy enojado1230
con Lídoro, ni ofendido.
MINOS: Pues vamos, Príncipes.
BACO: Vamos.
FEDRA: (Mucho llevo que temer.) Aparte
MINOS: (Mucha sospecha me han dado.) Aparte
LIDORO: (De celos y agravios muero.) Aparte1235
BACO: (De cólera y celos rabio.) Aparte
RACIMO: (Y yo me muero de risa, Aparte
de ver tan grandes menguados.)
LIDORO: (Mucho temo que reviente Aparte
el volcán en que me abraso.)1240
BACO: (Mucho temo que se asome Aparte
esta pasión a los labios.)
MINOS: (Mucho sentiré que pase Aparte
el empeño a mayor daño.)
FEDRA: (Mucho sentiré que sirva Aparte1245
Baco a mi amor de embarazo.)
RACIMO: (Mucho temo que de sed Aparte
he de beberme a mi amo.)

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

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