LA HIJA DEL AIRE
Parte Segunda
Pedro Calderón de la Barca
Personas que hablan en ella:
- SEMÍRAMIS, reina
- ASTREA, dama
- LIBIA, dama
- FLORA, dama
- LICAS, general de tierra
- FRISO, general de mar
- LIDORO, rey de Lidia
- CHATO, soldado gracioso
- NINIAS, Príncipe
- LISÍAS, viejo
- IRÁN, hijo de Lidoro
- ANTEO, viejo
- MÚSICOS
- SOLDADOS
JORNADA PRIMERA
Salen MÚSICOS y SOLDADOS. Suenan cajas y trompetas y salen ASTREA con un espejo, LIBIA con una fuente, y en ella una espada; FLORA con otra y en ella un sombrero; todos los músicos descubiertos; detrás de todos, SEMÍRAMIS, vestida de luto, suelto el cabello, como vis- tiéndose, y todas las mujeres sirviéndola
SEMÍRAMIS: En tanto que Lidoro, Rey de Lidia,
áspid humano de mortal envidia,
viendo que yo, por muerte de Nino,
el reino rijo, osado y fuerte,5
opuesto a mis hazañas,
de Babilonia infesta las campañas;
Babilonia eminente,
ciudad que en las cervices del Oriente
yo fundé, a competencia10
de Nínive imperial, cuya eminencia
tanto a los cielos sube,
que fábrica empezando, acaba nube;
en tanto, pues, que ufano, altivo y loco
mi valor y sus muros tiene en poco,15
porque vea su ejército supremo
que su venida bárbara no temo,
cantad vosotros, y a las roncas voces
de cajas y trompetas que veloces
embarazan los vientos,20
repetidos respondan los acentos;
que aquéllos quellorosamente graves,
y lísonjeramente éstos süaves,
que me hablen es justo;
aquéllos al valor, y éstos al gusto.25
Las almohadas llegad, idme quitando
estas trenzas, irélas yo peinando.
Siéntase a tocar, sirviéndola todas con la mayor ostentación que se pueda
MÚSICOS: “La gran Semíramis bella,
que es, por valiente y hermosa,
el prodigio de los tiempos30
y el monstruo de las historias.
en tanto que el Rey de Lidia
sitio pone a Babilonia,
a sus trompetas y cajas
quiere que voces respondan;35
y confusas las unas y las otras,
éstas suaves, cuando aquéllas roncas,
varias cláusulas hacen
la cítara de amor, clarín de Marte.”
Toca un clarín y sale Friso por una parte y por otra LICAS
LICAS: Esta trompeta que animada suena,40
en golfos de aire militar sirena…
FRISO: Este clarín que canta lisonjero,
en jardines de pluma acude acero…
LICAS: De paz haciendo salva, solicita
que hoy a un embajador se le permita45
de Lidoro llegar a tu presencia.
FRISO: Y para prevenir esta licencia,
cubierto el rostro, viene.
No sé el embozo qué misterio tiene.
SEMÍRAMIS: Decid que entre al instante;50
que aunque me esté tocando, mi arrogante
condición no da espera
a que me aguarde quien hablarme quiera;
y más siendo enemigo.
Paréntesis haced vosotras, digo,55
la acción un breve rato;
que no es ceremonioso mi recato.
Entra LIDORO con banda en el rostro, y quítasela al hacer reverencia
LIDORO: Hasta llegar a verte,
cubierto tuve el rostro de esta suerte,
por no desmerecer en tanto abismo,60
oh gran reina de Siria, por mí mismo,
lo que a merecer llego
como mi embajador.
SEMÍRAMIS: Y no lo niego;
pues si supiera que eras
tú de ti embajador, de mí no fueras65
dentro de mis palacios admitido;
pero ya que has venido,
tratarte en todo intento
como a tu embajador. Dadle un asiento
en taburete raso y apartado,70
sin que toque en la alfombra de mi estrado.
Di agora lo que intenta,
embajador, el rey.
LIDORO: Escucha atenta.
Ya te acuerdas, reina invicta
del Oriente, a cuyos hechos,75
para haberlos de escribir,
coronista tuyo el tiempo,
da pocas plumas la fama,
poca tinta los sangrientos
raudales de tus victorias,80
y poco papel el viento,
ya te acuerdas de que yo,
disfrazado y encubierto,
por la hermosura de Irene,
beldad que hoy muerta venero,85
deidad que ausente idolatro,
y uno y otro reverencio,
serví a Nino, esposo tuyo,
que hoy, de la prisión del cuerpo
su espíritu desatado,90
reina en más ilustre imperio.
Y ya te acuerdas, en fin,
de que a esta ocasión vinieron
nuevas del reino de Lidia,
mi feliz patria, diciendo95
que Estorbato, rey de Batria,
tomando por mí el pretexto
de la guerra, pretendía
restituirme a mi reino
y que yo le acompañaba;100
porque para dar por cierto
el vulgo lo que imagina,
basta pensarlo, sin verlo.
Nino, embarazado entonces
en otros divertimientos,105
hallándose bien servido
de mí en la paz, y queriendo
servirse de mí en la guerra,
de general me dio el puesto,
para el socorro de Lidia.110
¿Quién creerá que a un mismo tiempo
Arsidas contra Lidoro
se viese nombrado, y siendo
Lidoro y Arsidas yo,
en dos contrarios opuestos,115
allí rey y aquí vasallo,
marchase contra mí mesmo?
A otro día, pues, que Nino
reina te juró –no quiero
acordarte de aquel día120
los admirables portentos,
pues el cielo que los hizo
sólo sabrá inferir de ellos
si fueron de tu reinado
o vaticinios o agüeros;125
y aun Menón también pudiera
decirlo, siendo el primero
que examinó tus rigores;
pues vivió abatido y ciego,
hasta que desesperado,130
o con rabia o con despecho,
al Eufrates le pidió
su rápido monumento.
A otro día, pues, que Nino
reina te juró –aquí vuelvo–,135
salí de Nínive yo,
marchando a los palmirenos
campos, que, cuna del sol,
me alojaron en su centro.
Aquí, cuando los de Lidia140
tremolar al aire vieron
de Nino los estandartes,
cobraron ánimo nuevo,
como temor los de Batria;
pero después que supieron145
que era yo quien los regía,
se trocaron los afectos,
creyendo todos que fuera,
la parcialidad siguiendo,
traidor a la confïanza150
que Nino de mi había hecho.
Yo, pues, más que a mi interés,
a mi obligación atento,
de lo neutral de la duda
me desempeñé bien presto;155
porque llegando Estorbato
a verse conmigo en medio
de los dos campos, así
le dije, “De parte vengo
de Nino; esta gente es suya;160
la confïanza que ha hecho
de mí, engañado de mí,
satisfacérsela tengo;
que yo soy antes que yo,
y no monta estado y reino165
más que mi honor.” Quiso entonces
convencerme con pretextos
de que cobrar yo mi patria
no era traición; y, en efecto,
desavenidos los dos,170
él osado y yo resuelto,
la batalla prevenimos,
en cuyos duros encuentros
llevé lo mejor; que como
jugaba entonces mi aliento175
por otro, gané; que, en fin,
tahur desdichado, es cierto
que los restos gana cuando
no gana en los restos.
Volvióse a Batria Estorbato,180
desbaratado y deshecho,
y yo, en el nombre de Nino,
a Lidia aseguré, haciendo
que solamente se oyese,
“¡Viva Nino, que es rey nuestro!”185
Llegaron entrambas nuevas
a sus oídos, y viendo
de confïanza y valor
en mí dos vivos ejemplos,
admirado y obligado190
de mi lealtad y mi afecto,
uno y otro me pagó
con Irene, conociendo
que tantas nobles finezas
no se premiaran con menos.195
Dióme con Irene a Lidia,
mi misma patria, advirtiendo
que había de reconocerle
feudatario de su imperio.
En esta tranquilidad200
gozoso viví y contento,
hasta que se subió a ser
astro añadido del cielo,
dejando en prendas de humana
a Irán, hijo suyo bello,205
retrato de Amor, con quien
sus soledades divierto.
En este intermedio quiso
el gran Júpiter supremo
que súbitamente Nino210
también muriese. No puedo
excusar aquí el seguir
–perdóname si te ofendo–
la voz común, que en su muerte
cómplice te hace, diciendo215
que al verte con sucesión
que asegurase el derecho
de sus estados, pues Ninias
joven, hijo del rey muerto,
afianzaba la corona220
en tus sienes, tu soberbio
espíritu levantó
máquinas sobre los vientos,
hasta verte reina sola;
fácil es de ti el creerlo.225
Esta opinión asegura
el ver que hiciste, primero
que él muriese, que te diese
por seis días el gobierno
de sus reinos, en los cuales,230
a los alcaides que fueron
de Nino hechuras, quitaste
las plazas fuertes, poniendo
hechuras tuyas; y así
en todos los demás puestos.235
Siguióse a esto hallar a Nino
una mañana en su lecho,
sin que antes le precediese
crítico accidente, muerto.
Y aun no falta alguien que diga240
que, en lo cárdeno del pecho
lo hinchado del corazón,
son indicios verdaderos
de que del difunto rey
fuese homicida un veneno,245
tan traidoramente osado,
tan osadamente fiero,
que, imagen ya de la muerte,
hizo dos veces al sueño.
También de tu tiranía250
es no menor argumento
el ver que, teniendo un hijo
de esta corona heredero,
y tan digno por sus partes
de ser amado –que el cielo255
le dio lo mejor de ti,
pues te parece en extremo,
sin nada de lo que es alma,
en todo de lo que es cuerpo;
pues, según dicen, la docta260
Naturaleza un bosquejo
hizo tuyo, en rostro, en voz,
talle y acciones–, y siendo
hijo tuyo y tu retrato,
le crías con tal despego,265
que de Nínive en la fuerza,
sin el decoro y respeto
debido a quien es, le tienes,
donde de corona y cetro
tiranamente le usurpas270
la majestad y el gobierno.
De todos aquestos cargos,
como hermano del rey muerto,
pues fui de su hermana esposo,
de quien hoy sucesión tengo,275
que a aquesta corona aspire,
a residenciarse vengo;
porque si es así que tú
diste muerte, y yo lo pruebo,
a Nino, tú, ni tu sangre,280
habéis de heredarle, y entro,
como pariente mayor
yo, en el perdido derecho
de los dos; y como, en fin,
de los reyes en los pleitos285
es tribunal la campaña,
jurisconsulto el acero
y la fortuna el jüez,
con armas, hüestes vengo
de ejércitos numerosos,290
que, inundando los amenos
campos hoy de Babilonia,
pongan a sus muros cerco.
Porque no ignores la causa
que para esta guerra tengo,295
como mi embajador quise
hacerte este manifiesto;
y así, en tanto que estos cargos
se te articulan y de ellos
no te absuelves, te has de dar300
a prisión, o yo cumpliendo,
con haberlos intimado,
podré, sin calumnia o riesgo
de tirano, publicar
el asalto a sangre y fuego,305
para que el cielo y la tierra
vean cuánto soy tu opuesto;
pues tú, como fiera ingrata,
quitas la vida a tu dueño;
y yo, como can leal,310
le sirvo después de muerto.
SEMÍRAMIS: No sé cómo mi valor
ha tenido sufrimiento
hoy para haberte escuchado
tan locos delirios necios,315
sin que su cólera ardiente
haya abortado el incendio
que en derramadas cenizas
te esparciese por el viento.
Pero ya que esta vez sola320
templada me he visto, quiero
ir, no por ti, mas por mí,
a esos cargos respondiendo.
Dices que ignoras si fue
aquel eclipse sangriento325
del día que me juraron
o favorable o adverso;
y bien la causa pudieras
inferir por los efectos;
pues no agüero, vaticinio330
sería el que dio sucesos
tan favorables a Siria
desde que yo en ella reino.
Díganlo tantas victorias
como he ganado en el tiempo335
que esposa de Nino he sido,
sus ejércitos rigiendo,
Belona suya, pues cuando
la Siria se alteró, vieron
los castigados rebeldes340
en mi espada su escarmiento.
Sobre los muros de Icaria,
cuando estaba puesto a cerco,
¿quién fue la primera que
la plaza escaló, poniendo345
el estandarte de Siria
en su homenaje soberbio,
sino yo? ¿Quién esguazó
el Nilo, ese monstruo horrendo
que es, con siete bocas, hidra350
de cristal, en seguimiento
de la rota que le di
al gitano Tolomeo?
En la paz, ¿quién las dio más
esplendor, lustre y aumento355
a las políticas doctas
con leyes y con preceptos?
Pues cuando Marte dormía
en el regazo de Venus,
velaba yo en cómo hacer360
más dilatado mi imperio.
Babilonia, esa ciudad
que desde el primer cimiento
fabriqué, lo diga; hablen
sus muros, de quien pendiendo365
jardines están, a quien
llaman pensiles por eso.
Sus altas torres, que son
columnas del firmamento,
también lo digan, en tanto370
número, que el sol saliendo,
por no rasgarse la luz,
va de sus puntas huyendo.
Pero ¿para qué me canso
cuando mis obras refiero,375
si ellas mismas de sí mismas
son las corónicas? Luego
recibirme a mí con salva,
al jurarme, todo el cielo,
padecer de asombro el sol380
y de horror los elementos,
pues siguieron favorables
a esta causa los efectos,
bien claro está que serían
vaticinios y no agüeros.385
Decir que Menón lo diga
es otro blasón, si advierto
que ninguno pudo ser
mayor; pues ¿qué más trofeo
que morir desesperado390
de mi amor y de sus celos?
En cuanto a que di a mi esposo
muerte, ¿no es vano argumento
decir que, porque me dio
antes de morir el reino395
por seis días, le maté?
¿No alega en mi favor eso
más que en mi daño? Sí; pues
si vivía tan sujeto,
tan amante y tan rendido400
Nino a mi amor, ¿a qué efecto
había de reinar matando,
si ya reinaba viviendo?
Y cuánto le adoré vivo,
como a Rey, esposo y dueño,405
¿no lo dice un mausoleo
que hice a sus cenizas, muerto?
Decir que a Ninias, mi hijo,
de mí retirado tengo,
y que, siendo mi retrato,410
parece que le aborrezco,
es verdad lo uno y lo otro;
que como has dicho tú mesmo,
no me parece en el alma,
y me parece en el cuerpo.415
Y aunque tú que en lo mejor
me parece has dicho, es cierto
que en lo peor me parece,
pues sería más perfecto
si hubiera de mí imitado420
lo animoso que lo bello.
Es Ninias, según me dicen,
temeroso por extremo,
cobarde y afeminado;
porque no hizo sólo un yerro425
Naturaleza en los dos,
si es que lo es el parecernos,
sino dos yerros: el uno
trocarse con su concepto,
y el otro habernos trocado430
tan totalmente el afecto,
que, yo mujer y él varón,
yo con valor y él con miedo,
yo animosa y él cobarde,
yo con brío, él sin esfuerzo,435
vienen a estar en los dos
violentados ambos sexos.
Ésta es la causa por que
de mí apartado le tengo,
y por que del reino suyo440
no le doy corona y cetro,
hasta que disciplinado
en el militar manejo
de las armas y en las leyes
políticas del gobierno,445
capaz esté de reinar.
Mas ya que murmuran eso,
parte, Licio, y di a Lísias,
ayo suyo, que al momento
Ninias venga a Babilonia.450
Verán su ignorancia, viendo
que es próvido en esta parte,
y no tirano mi intento.
Y agora, a la conclusión
de tus discursos volviendo,455
¿de qué vienes de estos cargos,
Lidoro, a ponerme pleito?
Ya que no me dé a prisión,
sólo responderte quiero
que ya echas de ver que aquí460
has entrado a hablarme a tiempo
que estaba entre mis mujeres,
consultando con ese espejo
mi hermosura, lisonjeada
de voces y de instrumentos;465
y así, en esta misma acción
has de dejarme, volviendo
las espaldas; pues aqueste
peine, que en la mano tengo,
no ha de acabar de regir470
el vulgo de mi cabello,
antes que en esa campaña
o quedes rendido o muerto.
Laurel de aquesta victoria
ha de ser; porque no quiero475
que corone mi cabeza
hoy más acerado yelmo
que este dentado penacho,
que es femenil instrumento;
y así, me le dejo en ella480
entretanto que te venzo.
Y aunque pudiera esperar,
fïada en aquesos inmensos
muros, el asalto, no
me consiente el ardimiento485
de mi cólera que apele
a lo prolijo del cerco.
A la campaña saldré
a buscarte; pues es cierto
que cuando no hubiera tanto490
número de gentes dentro
de Babilonia, ni en ella,
por Atlante de su peso,
estuviesen Friso y Licas,
hermanos en el aliento495
como en la sangre, y los dos
generales por sus hechos
de mar y tierra, yo sola
hoy con mis mujeres pienso
que te diera la batalla,500
porque un instante, un momento
sitiada no me tuvieras.
Y así, vete, vete presto
a formar tus escuadrones;
que si te detienes, temo505
que la ley de embajador
su inmunidad pierda, haciendo
que vuelvas por ese muro,
tan breves pedazos hecho,
que seas materia ociosa510
de los átomos del viento.
LIDORO: Pues si a la batalla intentas
salir, en ella te espero.
LICAS: Y en ella verás que tiene
vasallos cuyos esfuerzos515
sus laureles aseguran.
LIDORO: En el campo lo veremos.
FRISO: Sí verás, tan a tu costa,
que llores, Lidoro, el verlo.
LIDORO: Quien menos habla, obra más.520
LICAS: Pues a obrar más.
FRISO: A hablar menos.
LIDORO: Toca al arma.
LICAS Al arma toca.
Vase LIDORO
SEMÍRAMIS: Dadme ese bruñido acero;
seguidme todos, y tú,525
Licas, ostenta hoy tu esfuerzo;
mira que anda por hacerte
dichoso un atrevimiento.
LICAS: No entiendo a qué fin persuades
a mi valor, conociendo530
ya mi valor.
SEMÍRAMIS: No te admires;
que yo tampoco lo entiendo.
Tocad al arma, y en tanto,
vosotras tenedme puesto,
mientras salgo a la campaña,535
el tocador y el espejo,
porque en dando la batalla,
al punto a tocarme vuelvo.
Vase SEMÍRAMIS. Suenan cajas, trompetas y ruido de armas y dicen dentro
VOCES: ¡Armas, armas!
OTROS: ¡Guerra, guerra!
OTROS: ¡Viva Semíramis!540
TODOS: ¡Viva!
OTROS: ¡Viva Lidoro, y reciba
la posesión de esta tierra!
Salen LIDORO y SOLDADOS
SOLDADO: Ya de los muros salieron
diversas tropas, y ya
tu gente dispuesta está.545
LIDORO: ¿Adónde, cielos, cupieron
tantas gentes? ¿Qué ciudad
tener pudo, sin espanto,
en sus entrañas a tanto
número capacidad?550
Cuerpos tomaron sutiles,
sin duda, a tantos combates
las arenas del Eufrates,
las hojas de los pensiles.
Del sol el nuevo arrebol555
las luces mira deshechas;
que las nubes de sus flechas
son noche alada del sol.
VOCES: ¡Guerra, guerra! Dentro
LIDORO: Ya hacia allí
trabada la lid se ve.560
A morir matando iré.
Éntranse, y dase la batalla
LICAS: ¿Dónde estás, Lidoro? Dentro
LIDORO: Aquí
me hallarás; que nunca yo,
aunque me siga la suerte,
la espalda volví a la muerte.565
SOLDADO: El rey en la lid entró;
seguidle, no le dejéis.
Vuelve a salir LIDORO herido, cayendo y tras él LICAS y FRISO, y por otra parte sale SEMÍRAMIS
FRISO: Mía será esta victoria.
LICAS: Mía ha de ser esta gloria.
SEMÍRAMIS: Esperad, no le matéis.570
FRISO: ¿Tú le defiendes?
SEMÍRAMIS: Sí, que hoy,
más que verle muerto quiero
de mis armas prisionero.
LIDORO: Rendido a tus pies estoy,
ya que mis desdichas son575
tales, y ya que ninguna
vez se puso la Fortuna
de parte de la razón.
SEMÍRAMIS: Haced que de la batalla
el alcance no se siga.580
FRISO: Apenas de la enemiga
hueste en el campo se halla
más que la ruina; que en sumas
tragedias, ya del Eufrates
las arenas son granates585
y corales las espumas;
y huyendo por los desiertos,
de tus rigores esquivos,
los que han escapado vivos
van tropezando en los muertos.590
SEMÍRAMIS: Que yo me diese a prisión
fue tu intento; y siendo así,
será prenderte yo a ti
debida satisfacción.
Fiera ingrata me llamaste595
hoy, cuando a ti can leal;
luego si con nombre tal
me ofendiste y te ilustraste,
tiranías no serán
que yo en esta parte quiera,600
procediendo como fiera,
tratarte a ti como can.
De mi palacio al umbral
atado te he de tener;
allí has de estar; que he de ver605
si me le guardas leal
y vigilante desde hoy;
que si del can es empeño
el ser leal con su dueño,
desde aquí tu dueño soy.610
LIDORO: Es verdad; pero aunque eres
tú mi dueño, y yo can sea,
no es justo que en mí se vea
esa lealtad que hallar quieres,
maltratado; pues si agravia615
el dueño a su can, le pierde
el cariño, y al fin muerde
a su dueño con la rabia.
A tus pies estoy rendido;
no con tan grande rigor620
me trates.
LICAS: El vencedor
siempre honra al que ha vencido.
Esto por merced, señora,
de haberlo rendido yo,
te pido humilde.625
FRISO: Yo no,
que también le rendí agora,
sino que su singular
error castigues, porque
nadie se te atreva en fe
de que le has de perdonar.630
LICAS: Vence dos veces, piadosa.
FRISO: El castigo es el vencer.
SEMÍRAMIS: Dices bien, y eso ha de ser.
LIDORO: Reina invencible y hermosa,
dame muerte, y no con tanto635
oprobio quieras que viva.
SEMÍRAMIS: Poco mi soberbia altiva
se enternece de tu llanto.
A un villano haced llamar,
que desde Ascalón tras mí640
vino a Nínive, a quien di
el oficio de cuidar
de los perros de mi caza.
Sale CHATO, de vejete
CHATO: Aquí está Chato, señora;
que para seguirte agora645
el temor no le embaraza
de la guerra, porque ya
sabía que habías de ser
la que había de vencer,
según declarada está650
en tu dicha la Fortuna.
Y ¿qué razones más llanas
que, estando lleno de canas
yo, no tener tú ninguna,
siendo los dos de una edad,655
cuarenta años más o menos,
y con sucesos tan buenos
yo como tú?
SEMÍRAMIS: Levantad.
¿Qué sucesos?
CHATO: ¿Pueden ser
más iguales que enviudar660
los dos a un tiempo, y quedar
sin marido y sin mujer?
Pero ya que me he casado,
sea para darme agora
algún oficio, señora,665
que me saque de aperreado.
¿Qué me mandas?
SEMÍRAMIS: Que del modo
que alimentar, Chato, sueles
mis sabuesos y lebreles,
trates a ese hombre; y todo670
su manjar ha de comer;
en mi zaguán han de verlo
cuantos pasaren, y al cuello
traílla le has de poner;
y tú como él, si no675
le guardas, has de vivir.
CHATO: Pues si él se me quiere ir,
¿qué le tengo de hacer yo?
SEMÍRAMIS: Con aquesto, a la ciudad
volvamos. Ven tú conmigo;680
que tienes de ser testigo
mayor de mi vanidad.
Al estribo te han de ver
de mi caballo.
LIDORO: ¿Ya estás
vengada?685
LICAS: Reina…
SEMÍRAMIS: No más.
FRISO: Bien haces.
SEMÍRAMIS: Esto ha de ser;
que si de can blasonabas,
quejoso no es bien te ofrezcas,
pues te hago que parezcas
lo mismo de que te alabas.690
FRISO: Con nueva salva reciba
Babilonia victoriosa
a su heroica reina hermosa.
TODOS: ¡Viva Semíramis, viva!
CHATO: ¡En buen cuidado esta vez695
la fortunilla me ha puesto!
Sólo me faltaba esto
al cabo de mi vejez.
Si mi riesgo no remedia
el desvelo y el cuidado,700
peor está que el soldado
de la primera comedia.
¿Guardar yo, siendo esto así
que en mi vida guardé un cuarto?
¡Guárdele otro! ¿No hace harto705
un hombre en guardarse a sí?
Suena la música de chirimías
¡Con qué grande majestad
vuelve a la ciudad triunfante
esta altiva, esta arrogante
hija de su vanidad!710
Ya en su palacio la espera
toda la gente; yo quiero
ir allá, pues de perrero
me he convertido en perrera.
SEMÍRAMIS habla dentro a LIDORO
SEMÍRAMIS: A este umbral has de quedarte,715
racional bruto, y de aquí
ninguno pase.
Sale SEMÍRAMIS
ASTREA: Hoy en ti
a Venus se rinde Marte,
LIBIA: Dicha ha sido singular.
SEMÍRAMIS: Astrea, toma este acero;720
Libia, el espejo; que quiero
acabarme de tocar.
El tono que se cantaba
cuando aquel clarín sonó,
prosiga agora; que yo725
me acuerdo bien de que estaba
en oírle divertida;
y una batalla, no es justo
decir que me quitó el gusto
que me tuvo entretenida.730
Vuelva, pues, donde cesó;
y este bajel vuelva el bello
golfo a surcar del cabello,
donde varado quedó.
MÚSICOS: “La gran Semíramis bella,735
reina del Tigris al Nilo…”
Tocan cajas y dicen dentro
VOCES: ¡Viva Ninias, nuestro rey!
¡Viva el sucesor de Nino!
SEMÍRAMIS: Oíd. ¿Qué confusas voces
son éstas? ¿Qué ha sucedido?740
Licas, ¿qué es esto?
Sale LICAS
LICAS: No sé,
porque solamente miro,
desde aquestos corredores,
todo el vulgo dividido
ocupar calles y plazas,745
ya en tropas y ya en corrillos;
y sin saber más, mi afecto
me trujo a hablarme contigo.
SEMÍRAMIS: (Bien ese afecto me debes. Aparte
Pero yo miento. ¿Qué digo?)750
Dentro voces
VOCES: Viva nuestro invicto rey!
OTRO: No dejemos ya regirnos
de una mujer, pues tenemos
príncipe tan grande.
SEMÍRAMIS: Friso,
¿qué es eso?755
Sale FRISO
FRISO: No sé, señora,
porque solamente el ruido
a tu presencia me trae.
SEMÍRAMIS: Ya saberlo solicito.
Sale LISÍAS
LISÍAS: Aguarda, detente, espera;
que pues que yo me anticipo,760
señora, a besar tu mano
antes que Ninias tu hijo,
sólo ha sido a darte cuenta
de la novedad que ha habido.
SEMÍRAMIS: Dilo, aunque para saberlo765
no me importa ya el oírlo.
LISÍAS: Que viniese a Babilonia
Ninias, de tu parte Licio
me mandó, y a tu obediencia
pronto se puso en camino.770
A Babilonia llegamos,
donde el puente levadizo,
viendo tu mismo retrato,
nos dio paso sobre el río.
A palacio caminaba775
el príncipe, agradecido
a la dicha de llegar
a tus pies en tan propicio
día, que tú victoriosa
triunfabas de tu enemigo.780
Su hermosura ganó en todos
un afecto tan benigno,
que, no diciéndolo nadie,
todos dijeron a gritos…
UNO: No una mujer nos gobierne, Dentro785
porque aunque el cielo la hizo
varonil, no es de la sangre
de nuestros reyes antiguos.
VOCES: ¡Viva Ninias, nuestro Rey! Aparte
¡Viva el sucesor de Nino!790
SEMÍRAMIS: Calla, calla, no lo digas,
pues ya esa voz me lo ha dicho,
y es hoy sentirlo dos veces
llegar dos veces a oírlo.
Desagradecido monstruo,795
que eres compuesto vestigio
de cabezas diferentes,
cada una con su jüicio,
pues cuando acabo de darte
la victoria que has tenido,800
¿de que soy mujer te acuerdas,
y te olvidas de mi brío?
VOCES: Sí, que Rey varón queremos. Dentro
OTRO: Habiéndole en edad visto Dentro
capaz de reinar, no es justo805
que reines tú, que no has sido
sangre ilustre y generosa
de nuestros Reyes invictos.
SEMÍRAMIS: Es verdad; pero de dioses
desciende mi origen limpio.810
Licas, de este atrevimiento
venganza a tu valor pido.
LICAS: Bien sabes de mí la fe
y lealtad con que te sirvo;
mas si el príncipe es, señora,815
de mi rey natural hijo,
y tiene razón, y es pueblo,
¿quién bastará a reducirlo?
FRISO: Yo bastaré, y de tu nombre
la voz tomaré; que estimo820
más el ser vasallo tuyo.
SEMÍRAMIS: Yo te lo agradezco, Friso;
y Licas verá algún día
cuánto en mi gracia ha perdido.
(Estoy por decirlo; pero Aparte825
vame mucho en no decirlo.
Mas detente; que ya es justo,
en empeño tan preciso,
mudar de consejo y dar
a este vulgo más castigo830
del que de mí habrá esperado,
si no del que ha merecido.)
Formado cuerpo de tantos,
que parciales y divisos
os alimentáis de solas835
las novedades del siglo,
bien sabéis de mi valor
que pudiera reduciros
al yugo de mi obediencia
y de esta espada a los filos;840
pero quiero de vosotros
tomar, con mejor estilo,
mejor venganza. Esta sea,
pues no me habéis merecido,
que me perdáis desde aquí.845
Ya del gobierno desisto,
de vuestro cargo me aparto,
de vuestro amparo me privo.
La viudez que no he guardado
hasta aquí por asistiros,850
guardaré desde hoy; y así,
el más oculto retiro
de este palacio será
desde hoy sepulcro mío,
adonde la luz del sol855
no entrará por un resquicio.
Ningún hombre me verá
el rostro, siendo mi hijo,
por serlo, de aquesta ley
el primer comprehendido;860
y así, entrar no le dejéis
a él, ni a nadie, a hablar conmigo.
En sus manos, le decid,
que el cetro y laurel altivo
dejo; que dé a sus vasallos865
ese gusto de regirlos,
hasta que a mí me echen menos;
pues ya sólo el valor mío
siente que se me parezca,
porque no podrá el olvido870
borrarme de sus memorias.
FRISO: ¡Señora!
SEMÍRAMIS: Déjame, Friso.
LICAS: Advierte…
SEMÍRAMIS: Vos no me habléis.
LISÍAS: Mira que…
SEMÍRAMIS: Ya nada miro.
Quédate, pueblo, sin mí.875
Todos me dejad. Conmigo
nadie venga. Rey tenéis;
seguidle a él. Un basilisco
tengo en los ojos, un áspid
en el corazón asido.880
¿Yo sin mandar? De ira rabio.
¿Yo sin reinar? Pierdo el juicio.
Etna soy, llamas aborto;
volcán soy, rayos respiro.
LICAS: ¡Qué ambicioso sentimiento!885
FRISO: ¡Qué sentimiento tan digno!
LISÍAS: ¡Qué resolución tan ciega
y sin tiempo!
LICAS: Lisís, dinos:
¿Dónde el príncipe quedó,
viniéndote tú?890
LISÍAS: No quiso
acabarme de escuchar
Semíramis.
FRISO: Ahora dilo.
LISÍAS: Viniendo a palacio ya,
ese eminente obelisco,
regular Atlante nuevo,895
nuevo fabricado Olimpo,
mauseolo consagrado
a las cenizas de Nino,
preguntó qué templo era;
y habiendo entonces oído900
que era el sepulcro eminente
de su padre, así le dijo,
“Salve, depósito fiel
del mejor rey que ha tenido
el mundo, si amor no hubiera905
borrado su nombre altivo.
Salve, y de mí no se diga
que la primer vez que miro
de tu urna las cenizas,
no doy de mi amor indicios.910
No he de llegar de palacio
a ver los umbrales ricos,
sin que primero vea el mundo
que, a mi ser agradecido,
es aquéste en Babilonia915
el primer umbral que piso,
reverenciando postrado
hoy en su fin mi principio.”
Y echándose del caballo,
dentro entró, y al mármol liso920
que muerto le deposita
y le representa vivo,
besó la mano, pidiendo
de su culto a los ministros
le sacrifiquen; y él queda925
asistiendo al sacrificio,
cuya acción piadosa más
pudo alterar los motivos
del pueblo. A buscarle vuelvo,
y a decir cuánto ha sentido930
Semíramis sus aplausos,
porque venga prevenido
a desenojarla. ¡Dioses,
doleos de su peligro!
ASTREA: Padre y señor, ¿de esa suerte935
te vas, y habiéndome visto
para besarte la mano,
lugar no me has permitido?
LISÍAS: ¡Ay hija! No a mi amor culpes,
que esta novedad que admiro940
ha embargado los afectos
hoy de todos mis sentidos.
Vase LISÍAS
LICAS: Aunque Babilonia hoy
en confusiones y gritos
alterada, hermosa Libia,945
cumpla con su nombre mismo,
porque no excepta lugares,
tiempos ni personas, dijo
un sabio que amor y muerte
eran los más parecidos;950
y así, pues las novedades
que a todos han suspendido,
a mí me han dado ocasión
de hablaros, ose deciros,
¿cuándo seré tan dichoso955
que merezca el amor mío
la suma gloria que espero
y el grande amor a que aspiro?
LIBIA: Ya vos sabéis cuánto, Licas,
a vuestra fe agradecido,960
mi pecho os estima; pero
esa ocasión que habéis dicho,
no he de darla yo. La reina
es dueño de mi albedrío.
Pedidme a la reina vos.965
LICAS: Con esa esperanza vivo.
FRISO: Yo, hermosa, divina Astrea,
ya que ninguna he tenido,
no os digo, ¿cuándo seré
felice? Que sólo os digo970
¿cuándo no seré infelice?
Pues favor no solicito
para ser amado; basta
el no ser aborrecido.
ASTREA: Tarde, Friso, porque en mí975
esos desdenes esquivos
son naturaleza, y mal
podéis nunca reducirlos.
FRISO: Tan hallado estoy con ellos
y por vuestros los estimo,980
que con ellos no echo menos
el bien a que no me animo.
Tocan chirimías y dicen dentro
VOCES: ¡Viva Ninias, nuestro rey!
¡Viva el sucesor de Nino!
LIBIA: Ya de más cerca se escuchan985
las voces que dan indicio
de que ya el príncipe llega;
y así, de esta cuadra idos
los dos.
LICAS: Aquí, a mi pesar,
de vuestra luz me despido.990
FRISO: Yo no, Astrea, de la vuestra,
porque sé que en esto os sirvo.
ASTREA: No se va quien deja tantos
pesares de haberle visto.
FRISO: También vivo feliz yo,995
pues padezco.
ASTREA: Si imagino
que mi desprecio estimáis,
ni aun desprecios tendréis míos.
LIBIA: Adiós, Licas.
LICAS: El os guarde.
Vamos, porque es justo, Friso,1000
que al príncipe le besemos
los dos la mano.
FRISO: Yo sigo
a Semíramis en todo;
y así, hasta que haya sabido
si en esto pude enojarla,1005
no le veré.
LICAS: Esto es preciso,
que es nuestro príncipe.
FRISO: Ella
nuestra reina, a quien yo sirvo.
LICAS: Pues yo voy a verle.
FRISO: Y yo
de su vista me retiro.1010
Vanse los dos
LIBIA: ¿Hasta cuándo, hermosa Astrea,
ingrato tu pecho altivo
ha de negarle al Amor
tributo?
ASTREA: Aunque ves que a Friso
aborrezco, no a mi pecho1015
acuses con desvaríos
de incapaz Amor. Bien sé
qué es querer; y si te digo
la verdad, mis pensamientos
son más osados y altivos.1020
LIBIA: ¿Cómo?
ASTREA: Hija soy de Lisías;
con Ninias, príncipe invicto,
me he crïado.
LIBIA: Ya te entiendo.
Fuera de que ha interrumpido
tu voz la música.1025
ASTREA: (Aquí Aparte
esperarán mis sentidos,
locos de amor, a su dueño.)
Vanse. Tocan chirimías y sale todo el acompañamiento y detrás NINIAS en traje de camino, y a la puerta por donde sale está LIDORO atado con cadena y CHATO junto a él
VOCES: ¡Viva el sucesor de Nino!
NINIAS: De todos vuestros aplausos
hago a los cielos testigos,1030
que, a disgusto de mi madre,
ni los escucho ni admito.
UNO: Tú eres nuestro rey, y tú
solamente has de regirnos.
NINIAS: Y ya que una obligación1035
de hijo en el templo he cumplido,
dejad que acuda a las otras,
a mi madre agradecido.
CHATO: (Cuando niño no era Ninias, Aparte
a su madre parecido1040
tanto, aquel rostro y aquéste,
¿quién no dirá que es el mismo?)
NINIAS: Tened, no paséis de aquí.
¿Qué lástima es la que miro,
cuando del real palacio1045
la primera losa piso?
CHATO: (Ella es, vestida de hombre Aparte
o yo he de perder el juicio.)
NINIAS: Hombre, ¿quién eres?
LIDORO: Señor,
de la Fortuna un delirio,1050
un frenesí de la suerte,
de los hados un prodigio,
y del humano poder el
escarmiento más vivo.
CHATO: (Lo de un huevo a otro no es nada, Aparte1055
que hay huevos no parecidos;
que unos se dan a dos cuartos,
y otros se pagan a cinco.)
NINIAS: ¿Qué delito así te ha puesto?
LIDORO: Haber infeliz nacido.1060
NINIAS: ¿Delito es ser infeliz?
LIDORO: Y no pequeño delito.
NINIAS: Dime, ¿quién eres?
LIDORO: Lidoro,
rey de Lidia; y este aviso,
pues te coge a los umbrales1065
de reinar, príncipe invicto,
sírvate de algo, observando
cuerdo, atento y advertido,
que pasar de extremo a extremo
es de la Fortuna oficio.1070
NINIAS: ¿Tú eres el que a Babilonia
intentaste poner sitio?
LIDORO: Sí, señor, y tú y tu padre
alentasteis mis motivos.
NINIAS: Eso no entiendo ni quiero1075
entenderlo. Enternecido
me han dejado tus fortunas,
y aun me ha parecido indigno
que así al vencido se trate;
y si agora no te libro,1080
es porque no sé si tienes
más culpa que ser vencido.
Y aunque la tengas, Lidoro,
palabra doy al impíreo
coro de los dioses que hoy1085
no pida, a los pies rendido
de Semíramis mi madre,
en premio de que no admito
un reino, sino que tengas
la libertad que has tenido.1090
LIDORO: Como can estoy atado,
y así, como can me humillo,
halagándote los pies
humilde y agradecido.
Vase LIDORO
CHATO: No hará un bien sólo en librarle,1095
sino dos, porque no vivo,
ni como, ni bebo, ni
duermo, ni hago otro ejercicio, guardándole.
NINIAS: Pues, ¿quién eres?
CHATO: Chato, aquél que cuando niño
solía jugar con él.1100
NINIAS: No te había conocido.
CHATO: Yo tampoco, porque está
a su madre parecido
más que antes; todo su rostro
cortado es aqueste mismo.1105
NINIAS: Dime, ¿cómo estás tan viejo
y tan pobre?
CHATO: Como sirvo.
NINIAS: Yo me acordaré de ti.
CHATO: Y yo diré, Si me miro
medrado, que como hay1110
un diablo a otro parecido,
un ángel a otro también.
Salen LICAS y FRISO
FRISO: ¿Que salir no haya podido
de palacio, sin que todos
vean que de él me retiro1115
pesaroso de este aplauso?
LICAS: En tanto, príncipe invicto,
que al cuarto vas de la reina,
mi señora, te suplico
permitas besar tu mano.1120
LISÍAS: Licas, gran señor, ha sido
el vasallo que dio a Siria
más victorias.
NINIAS: Ya he oído
vuestro nombre, y conocemos
por vuestra persona estimo.1125
LICAS: Conoceréis el vasallo
que más desea serviros.
NINIAS: Alzad del suelo. ¿Un hermano
no tenéis?
LICAS: Sí, señor; Friso.
NINIAS: Pues ¿cómo, tan retirado,1130
no llegas a hablarme?
FRISO: Rendido
a vuestras plantas estoy.
NINIAS: Muy tarde y de espacio ha sido;
y quizá algún día veréis
que, aunque no caigo advertido1135
en todo, lo entiendo todo,
y uno entiendo y otro estimo.
LICAS: ¿Porqué…?
NINIAS: No hablo con vos, Licas.
FRISO: Yo quise…
NINIAS: Bien está, Friso.
¿Cuál es de mi madre el cuarto?1140
Salen ASTREA y LIBIA
ASTREA: Aqueste, príncipe invicto,
a cuyos umbrales yo
a besaros me anticipo
la mano.
NINIAS: Del suelo alzad;
que en mis brazos os recibo,1145
por deciros que el ausencia
en mí nunca engendra olvido,
porque vengo muy gustoso
a veros amante y fino.
ASTREA: Todo a mi fe lo debéis,1150
mas callar ahora es preciso.
NINIAS: Entraré a ver a mi madre.
LIBIA: Ella, gran señor, nos dijo
que nadie entrar se permita
dentro aunque fueseis vos mismo.1155
NINIAS: Si quien no fuera una dama
aqueso me hubiera dicho,
respondiera de otra suerte;
pero a vos basta deciros
que esos preceptos se entienden1160
con todos y no conmigo.
LISÍAS: ¡Qué prudencia!
LICAS: ¡Qué cordura!
LIBIA: ¡Qué severidad!
ASTREA: ¡Qué brío!
Vanse, y quedan FRISO y LICAS
LICAS: ¡Que hayas, Friso, procurado
el ser hoy del rey mal visto!1165
FRISO: No es el rey, porque hasta agora
reina Semíramis.
LICAS: Digo
que en todo mi opuesto eres.
FRISO: Si tú no lo fueras mío,
no lo fuera yo; demás1170
de que si hacerme he querido
mal visto de Ninias, tú
de Semíramis.
LICAS: Yo sigo
la parte de la justicia,
que Ninias es del rey hijo.1175
FRISO: Pues yo la de la Fortuna,
que Semíramis ha sido
quien se ha sabido hacer reina.
LICAS: Pues vamos por dos caminos,
tú verás en el fin de ellos…1180
FRISO: ¿Qué?
LICAS: Que es mejor el mío.
pues que lleva la razón
de su parte.
FRISO: Ése es delirio.
Ten tú razón, yo fortuna,
y verás que no te envidio.1185
