LA HIJA DEL AIRE
Parte Primera
Pedro Calderón de la Barca
Texto basado en los de la TERCERA PARTE de las comedias de Calderón editada por Juan de Vera Tassis. Estos textos fueron preparados con el apoyo de la más temprana, aunque algo menos fidedigna, de las ediciones príncipes. Para la primera parte del díptico ésta es la TERCERA PARTE DE LAS COMEDIAS DE D. PEDRO CALDERÓN (1664) y, para la segunda, es la PARTE CUARENTA Y DOS DE COMEDIAS DE DIFERENTES AUTORES (1650) en la cual se halla con atribuición a Antonio Enríquez Gómez. El texto fue preparado por Vern Williamsen en esta forma electrónica en el año 1998.
Personas que hablan en ella:
- MENÓN
- LISÍAS
- TIRESIAS, viejo
- NINO, rey
- ARSIDAS
- FLORO
- CHATO
- SEMÍRAMIS
- IRENE
- SILVIA
- SIRENE
- LIBIO
- MÚSICOS
- SOLDADOS
- Acompañamiento
JORNADA PRIMERA
Dice MENÓN dentro los versos siguientes
MENÓN: Haced alto en esta parte,
y en uno y otro escuadrón
divididos, saludad
con salva al Rey mi señor.
Tocan cajas, y dice LISÍAS a la otra parte
LISÍAS: Cantad aquí, mientras llega5
el rey a estos montes hoy;
y a aquellas salvas de Marte
sucedan las del Amor.
MÚSICOS: “Coronado de laureles,
lleno de fama y de honor,10
vuelva el valeroso Nino
a los montes de Ascalón.”
Ha de haber una puerta de una gruta al lado izquierdo, y dentro den golpes, y dice SEMÍRAMIS dentro
SEMÍRAMIS: Tiresias, abre esta puerta,
o a manos de mi furor,
muerte me dará el verdugo15
de mi desesperación.
Sale TIRESIAS, viejo, vestido de pieles largas, como sacerdote antiguo, y dice los versos siguientes con admiración
TIRESIAS: Allí trompetas y cajas,
de Marte bélico horror;
allí voces y instrumentos,
dulces lisonjas de Amor,20
escucho; y cuando informado
de tan desconforme unión
de músicas, a admirarme
en las causas de ella voy,
estos golpes que a esta puerta25
se dan, y en mi corazón,
a un tiempo me han detenido.
¡Confuso y medroso estoy!
Dentro MENÓN. Suenan cajas
MENÓN: Haced salva, que ya el Rey
desde aquí se descubrió.30
Dentro LISÍAS
LISÍAS: Vuelva la música a dar
al aire su dulce voz.
Dentro MÚSICOS
MÚSICOS: “A tanta admiración
suspenso queda en su carrera el sol.”
En la gruta SEMÍRAMIS, suenan golpes
SEMÍRAMIS: Tiresias, si hoy no dispensas35
las leyes de esta prisión,
donde sepultada vivo,
la muerte me daré hoy.
TIRESIAS: Del acero de mi vida
ya tres los imanes son;40
éste llama con más fuerza,
a responder a éste voy.
¿Qué das voces?
Se abre la puerta, y sale SEMÍRAMIS, vestida de pieles
SEMÍRAMIS: Dos acentos,
que a un tiempo el aire veloz
pronuncia, dando a mi oído45
ambos de equivocación,
por no haberlos escuchado
jamás, que jamás llegó
a mi noticia el ruidoso
aparato de su voz,50
la cárcel romper intentan
donde aprisionada estoy
desde que nací; ¿porqué
confusamente los dos
me elevan y me arrebatan?55
Éste que dulce sonó,
con dulces halagos, hijos
de su misma suspensión;
éste que horrible, con fieros
impulsos, tras quien me voy,60
sin saber dónde; que iguales
me arrancan el corazón
blandura y fiereza, agrado
y ira, lisonja y horror;
cuándo, un estruendo a esta parte,65
cuándo a ésta una admiración;
ésta adormece al sentido,
ésta despierta el valor,
repitiéndome los ecos
del bronce y de la canción.70
Todo junto música y cajas
MÚSICOS: “A tanta admiración
suspenso queda en su carrera el sol.”
TIRESIAS: No en vano yo me recelo
que fuese despertador
del letargo de tu vida75
ese confuso reloj
de los vientos, que hoy ha hecho
desacertado el rumor.
Hablarte quise, porque
esas novedades dos80
temí siempre que engendrasen
en tu altiva condición
nuevos deseos de ver
a quien las ocasionó;
y así, quiero prevenirte85
de lo que es, para que no
te desespere tu vida,
y el influjo superior,
que a voluntad de los dioses
te tiene en esta prisión,90
le facilite, sin que
baste a embarazarse yo.
Sabrás, pues, que Nino, Rey
de Siria, ya vencedor
de las bárbaras naciones95
del Oriente, vuelve hoy
a Nínive, corte suya;
por aquí pasa, y al son
de sus cajas y trompetas,
lenguas del sangriento dios,100
los rústicos moradores
de los montes de Ascalón
le aclaman; y pues que ya
sabes toda la ocasión
del militar aparato105
y la dulce elevación,
sosiegate, y vuelve, vuelve
a la estancia que te dio
por cuna y sepulcro el Cielo;
que me está dando temor110
pensar que el sol te ve,
y que sabe enamorarse el sol.
SEMÍRAMIS: En vano, Tíresias, quieres
que ya te obedezca, que hoy
la margen de tus preceptos115
ha de romper mi ambición;
yo no he de volver a él,
si tu sañudo furor
me hiciese dos mil pedazos.
TIRESIAS: Mira.120
SEMÍRAMIS: Suelta.
TIRESIAS: ¿Ya olvidó
tu memoria cuán infausto
fue tu nacimiento?
SEMÍRAMIS: No;
bien lo sé de ti, que fuiste
segundo padre, a quien yo
debí la vida.125
TIRESIAS: ¿Pues cómo
no me obedece tu amor?
SEMÍRAMIS: Como mi obediencia ya
la última línea tocó
del sufrimiento, alentado
del discurso y la razón.130
TIRESIAS: ¿Te acordarás qué, te dije?
SEMÍRAMIS: Sí; que Venus te anunció,
atenta al provecho mio,
que había de ser horror
del mundo, y que por mí habría,135
en cuanto ilumina el sol,
tragedias, muertes, insultos,
ira, llanto y confusión.
TIRESIAS: ¿No te dije más?
SEMÍRAMIS: Que a un rey
glorioso le haría mi amor140
tirano, y que al fin vendría
a darle la muerte yo.
TIRESIAS: Pues si eso sabes de ti,
y el fin que el hado antevió
a tu vida, ¿porqué quieres145
buscarle?
SEMÍRAMIS: Porque es error
temerle; dudarle basta.
¿Qué importa que mi ambición
digan que ha de despeñarme
del lugar más superior,150
si para vencerla a ella
tengo entendimiento yo?
Y si ya me mata el verme
de esta suerte, ¿no es mejor
que me mate la verdad,155
que no la imaginación?
Sí; que es dos veces cobarde
el que por vivir murió;
pues no pudiera hacer más
el contrario más atroz,160
que matarle; y eso mismo
hizo su mismo temor.
Y así, yo no he de volver
a esa lóbrega mansión;
que quiero morir del rayo,165
y de sólo el trueno no.
TIRESIAS: Pues antes que te resuelvas
a tan temeraria acción
como darte a conocer,
sabré embarazarlo yo.170
Cajas y música juntos
SEMÍRAMIS: ¿De qué suerte, si ya vuelven
a alentar mi presunción
esas voces?
TIRESIAS: De esta suerte.
¡Guardas del monte!
Salen SOLDADOS
UNO: Señor.
TIRESIAS: Pues vosotros sois a quien175
este prodigio fió,
mi confïanza, sin que
el rostro viese a los dos,
esa fiera racional
reducid a su prisión180
SEMÍRAMIS: Tened, no lleguéis, villanos;
que no quiere mi valor
darse a partido.
A TIRESIAS
Y así
para que no quedes hoy185
vano de haberme vencido,
tengo de vencerme yo.
Mira, Tiresias, a cuánto
se extiende mi presunción;
pues porque nadie me fuerce,190
voluntariamente voy
a sepultarme yo misma
en esta oscura estación
de mi vida, de mi muerte
tumba dijera mejor.195
Vase SEMÍRAMIS
TIRESIAS: Cerraré la puerta. Grande
Júpiter, dame, favor
para que embarace tanto
asombro como antevió
Venus, prevenido en este200
raro prodigio de amor.
Suenas las cajas y salen SOLDADOS por una puerta, NINO, rey, y MENÓN, general, e IRENE con espada y plumas; y por otra puerta MÚSICOS vestidos de villanos, LISÍAS, CHATO y SIRENE
LISÍAS: Vuelvas felicemente,
de laureles ceñida la alta frente,
a ver, de tan extraños horizontes,
hoy, gran señor, aquestos patrios montes205
que ausente te han tenido edades tantas.
CHATO: Y a todos su merced nos dé las plantas,
pues de creer es que para tales fines
todos los reyes traigan escarpines;
y déselas también aquí a Sirene210
mi mojer, que a besárselas hoy viene,
y se las besará con alegría,
por besar una cosa que no es mía.
SIRENE: ¿Que luego hobiese, Chato,
de ver el Rey que sois un mentecato?215
NINO: Alzad todos del suelo.
Yo, Lisías, os estimo el noble celo
con que Ascalón recibe mi persona.
LISÍAS: Vuestra grandeza mi humildad abona;
que aunque es verdad que yo le he gobernado,220
este amor no se debe a mi cuidado,
sino a su gran lealtad; y vos, señora,
de tanto humano sol divina aurora,
a todos dad la mano.
CHATO: Sino a Sirene, mi mojer, que es llano225
que si llega en sus labios a ponella,
de asco en un mes no comeréis con ella.
SIRENE: Para ésta, picarote,
que los huéspedes idos, haya escote.
NINO: Puesto que ya mi gente230
las fértiles provincias del oriente
discurrió numerosa,
con tan grandes conquistas vitoriosa,
pues a sus armas yace la Fenicia,
y víctima la Siria, la Cilicia,235
la Propóntida, Lidia, Egipto, y Caria,
donde apenas quedó nación contraria
que no me obedeciese
desde el Tanais al Nilo, cese, cese
el militar acento240
de estremecer al sol, herir al viento,
turbar el mar y fatigar la tierra,
y hoy a la blanda paz ceda la guerra.
Desde hoy vivir en ella determino,
en la ciudad de mí nombre, Nino,245
Nínive se ha llamado,
a quien yo por grandeza he edificado.
Tú, Menón, que valiente
los sagrados laureles de mi frente
tanto has facilitado,250
que a ti el mirarme de ellos coronado
confesaré que debo,
si bien, bien a pagártelos me atrevo,
hoy con la gente en Ascalón te queda,
donde a tu orden disponerse pueda255
ese despojo todo;
y en su distribución dispón el modo
de suerte, que el más mísero soldado
no vuelva sin que vuelva coronado
con trofeos marciales,260
a pisar de su casa los umbrales;
y porque a dar hoy enseñado vivas,
quiero que antes recibas;
porque no sabe cuánto es lisonjero
el dar, el que primero265
no supo cuánto fue, Menón, penoso
que liberal no fuera un poderoso;
quiero que en este punto
el dar y el recibir lo aprendas junto.
Esa provincia bella,270
con cuanto en sí contiene, hinche, y es de ella,
es tuya. De Ascalón eres ya dueño,
aunque triunfo pequeño
a tus grandes servicios.
Pero éstos no son premios, son indicios275
de mi amor; no te ofrezcas
a mis pies, ni esto poco me agradezcas.
Toma la posesión, paga la gente,
y todo esto sea brevemente;
porque tu aviso creo280
que te le está notando mi deseo;
que yo con la divina y soberana
beldad de Irene, mi gallarda hermana,
a quien, la Palas siendo de este Marte,
mis aplausos debieron tanta parte,285
ir a Nínive quiero;
en ella, pues, te espero,
para partir contigo
mi cetro y mi corona. El sol testigo
será de una privanza290
a quien nunca se siga la mudanza.
MENÓN: Invictísimo joven, cuya frente
no sólo de los rayos del Oriente
inmortal se corona,
pero de zona trascendiendo en zona,295
de hemisferio pasando en hemisferio,
hasta el ocaso extenderá su imperio,
yo estoy de ti premïado
sólo con ver, señor, que hayas llegado
a dejarte pagar de mis deseos;300
que nadie es acreedor de tus trofeos,
sino tu aliento sólo,
Marte en la guerra y en la paz Apolo.
NINO: Dame, Menón, tus brazos,
y cree que aquestos lazos305
nudo serán tan fuerte
que sólo le desate…
MENÓN: ¿Quién?
NINO: La muerte.
Vase NINO
IRENE: De mil contentos llena,
no a dar, a recibir la enorabuena
me ofrezco yo, Menón, porque a ninguna310
persona toca más vuestra fortuna.
MENÓN: En eso no hacéis nada,
que sois en ella muy interesada;
pues cuanto yo valiere,
no es más que un corto don que darme quiere315
el Cielo, porque tenga
un sacrificio más que se prevenga
llegar con mudo ejemplo
al no piadoso umbral de vuestro templo.
Dadme a besar la mano,320
si merezco favor tan soberano
en esta despedida.
IRENE: La mano no, los brazos y aun la vida
os doy, Menón, en ellos.
MENÓN: ¡Oh, si como adorallos, merecerlos325
hoy mi humildad pudiera!
IRENE: Haced breve esta ausencia.
Vase IRENE
MENÓN: Feliz fuera
amante que a adorar un sol se atreve,
si él a la ausencia hacer pudiera breve.
LISÍAS: (Aunque el ver he sentido Aparte330
que mi patria hoy a ser haya venido
vasalla del vasallo,
callaré, pues no puedo remediallo.)
La merced que os ha hecho
el Rey, Menón invicto, ya mi pecho335
por propria reconoce;
largas edades vuestra edad la goce.
MENÓN: No dudo yo, Lisías,
tendréis por vuestras las venturas mías;
mas lo que a vos y a todos juntos digo340
es que en mí, no señor, tendréis amigo
que a todos os estime,
y sólo a honraros el poder me anime.
CHATO: Pues si hoy amigo y no señor tenemos,
justo es que como amigos nos tratemos.345
¿Cómo estáis? Y pues es cosa asentada
que a un amigo no se ha de callar nada,
y más cosas de pena y de cuidado,
sabed que con Sirene estoy casado.
Llegad acá, verá mi amigo agora350
con qué cara amanezco cada aurora.
SIRENE: ¿Es la vuesa mejor?
CHATO: No, mas la mía
no es mi mujer.
MENÓN: Dejad para otro día
el gusto de escucharos.
Lisías, hoy fïaros355
de mi cuidado espero
la parte principal; venid, que quiero
que me advirtáis en todo
el estilo y el modo
de alojar, mientras pago aquesta gente;360
y quiero juntamente
que noticias me deis de aquesta tierra,
y qué es lo que en sus términos encierra.
LISÍAS: En todo he de serviros.
MENÓN: Viento, llévale a Irene estos suspiros;365
y tú, diosa Fortuna,
condicional imagen de la luna,
estáte un punto queda;
diviértela tú, Amor, para su rueda,
para que sean testigos370
los cielos, que una vez han sido amigos.
Vanse y se quedan CHATO y SIRENE
SIRENE: Bien veis cuán desvergonzado,
sin Dios, sin justicia y ley,
delante del proprio rey
hoy conmigo habéis andado,375
diciendo males de mí.
CHATO: No os cause aqueso inquietud,
que pensé que era virtud.
SIRENE: ¿Cómo?
CHATO: A un sacerdote oí
del dios Baco el otro día,380
que sus sacerdotes son
con quien tengo devoción,
que hace mal el que decía
de sus propias cosas bien;
y como sos propria cosa385
vos, puesto que sos mi esposa,
dije mal para hacer bien.
SIRENE: Pues ¿cómo dicen de mi,
cuantos de fuera me ven,
siempre muchísimo bien?390
CHATO: Como os ven de fuera; oí:
sale al templo una mujer,
y como no ha de reñir
con los dioses, viéndola ir
tan devota, al parecer,395
dice la gente, “Una santa
es fulana;” y es porque
dentro en su casa no ve
la condición con que espanta.
Sale luego a una visita,400
y como allá no ha de dar
en casa ajena pesar,
` dicen de ella, “Una angelita
es por cierto.” Mentecato,
vive con ella ocho días,405
verás esas angelías
demonios a cada rato.
Venla en la reja tocada,
y dicen que es muy hermosa.
Tonto, ese jazmín y rosa410
es retama detocada.
Sale a la calle prendida,
y dicen que limpia es.
Bruto, ¿no ves que no ves
la pata que está escondida?415
Si la vieras descalzado,
sin medias y sin zapatos,
dedos con más garabatos
que una letra procesada,
nunca que es limpia dijeras;420
pues que habiendo de asistir
al desnudar y vestir,
y más si tal vez la vieras,
por los hombros un manteo,
en chapines ir, andando425
con los pies de águila, cuando
es necesario el deseo,
llegarás a conocer
que tú mirándola estás
como una mujer no más,430
y yo como mi mojer.
SIRENE: Todo aqueso no es disculpa;
y bien que llegamos ya
a casa, y que sabré allá
absolveros de esa culpa435
con la tranca de la puerta.
Sale FLORO
FLORO: Una, dos, tres, aquí es.
CHATO: ¿Qué es aquí una, dos, y tres?
FLORO: La casa en que se concierta
mi alojamiento.440
CHATO: ¿Pues qué?
FLORO: ¿Sois vos a quien llaman Chato?
CHATO: Yo, no.
SIRENE: Sí es tal.
FLORO: Mentecato.
¿porqué lo negáis?
CHATO: Porque
me da a mí tanto pesar
soldado huésped tener,445
como a mi mojer pracer;
y así quisiera negar
quién soy y la casa mía.
FLORO: Leed esta boleta.
CHATO: No
leo bien veletas yo,450
mi mojer sí.
SIRENE: ¡Qué porfía!
¿Aquí hay más, señor, que vos?
¿Por huésped nos heis caído?
Pues seáis muy bien venido,
donde os sirvamos los dos.455
FLORO; Cese ya vuestra porfía,
que dar yo pesar no intento
jamás con mi alojamiento.
CHATO: Pues ésta es mi alojería.
SIRENE: Sos villano malicioso.460
Entrad presto a prevenir
vos adonde ha de asistir.
CHATO: Ya vo.
Vase CHATO
FLORO: Mil veces dichoso
he sido en haber venido
a conocer la piedad465
vuestra y la gran voluntad
con que me habéis recibido.
SIRENE: En viendo un soldado yo,
se me quitan los enojos;
tras él se me van los ojos.470
FLORO: Ya con aqueso me dio
vuestra hermosura licencia
para un abrazo que os pido.
SIRENE: A ningún recién venido
fuera el negarlo decencia;475
pero esto es en cortesía.
FLORO: ¿Quién vio tan villano agrado?
Sale CHATO
CHATO: ¡Válame Dios, sor soldado!
¿Pues tanta priesa corría,
que no esperarais a entrar480
en casa? Venid, por Dios,
no deis qué decir de vos
en la calle.
SIRENE: Maliciar…
CHATO: ¿Yo malicio?
FLORO: Es muy mal vicio.
En cortesía me dio485
este abrazo; y así, no,
no malicies.
CHATO: ¿Yo malicio?
Ya sé yo que es muy cortés
Sirene, y esto advertí,
que está muy seguro en mí.490
No os enojéis; entrad, pues,
en hora buena, señor.
FLORO: Pues que es más vuestra que mía,
venid acá en cortesía.
Llévala de la mano
CHATO: Ya estamos solos, honor.495
¿Qué hemos de hacer? ¿Qué sé yo?
Si el mundo bajo me hizo
de barro tan quebradizo,
y de bronce o mármol no,
¿qué hay que esperar, si me ven500
quebrar al primero tri?
¿Eso dices, honor? Sí;
juro a Dios que dices bien.
¿Qué pie o brazo me ha quebrado
su abrazo? ¿De qué me asusto?505
Fuera que sentir el gusto
del primero es gran pecado;
y entre éstas y esotras, yo,
por estarme discurriendo,
aun estorbar no pretendo.510
¿Quién igual venganza vio?
Salen LIBIO y ARSIDAS y detienen a CHATO
LIBIO: Ah villano, deteneos!
CHATO: Tengo un poco que estorbar,
y por ahora no hay lugar.
ARSIDAS: esponded a mis deseos.515
Decidme, ¿el Rey Nino, cuándo
a esta provincia llegó?
CHATO: Hoy llegó, y hoy se ausentó.
ARSIDAS: ¿Y hacia dónde va marchando?
CHATO: Hacia Nínive.520
ARSIDAS: Y decid,
¿qué tanto Nínive está
de Ascalón?
CHATO: Pienso que habrá
cien millas.
ARSIDAS: ¿Por dónde? Oíd.
CHATO: Todo eso es cosa perdida;
si es que a mi huésped buscáis,525
y por agora me estáis
dando con la entretenida,
no hay para qué; entrad los dos,
y en amor, compaña, acá
habraremos.530
ARSIDAS: Idos ya,
que no os quiero más; adiós.
Vase CHATO
LIBIO: Di, ¿qué pretendes hacer?
Que buscar al que venció
tu reino, y te despojó,
da que dudar y temer.535
ARSIDAS: Lidoro, rey de Lidia desdichado
soy; pues sin ver jamás victoria alguna,
siempre, Libio, ojeriza fui del hado,
siempre cólera fui de la Fortuna.
Nino de Siria, el más afortunado540
rey que vio el sol debajo de la luna,
de mi Estado y mi patria me destierra,
que éstos son los estragos de la guerra.
Con el último encuentro expiró el día,
y en un bruto, veloz Belerofonte,545
me salí huyendo de la hueste mía
a las piedades rústicas del monte;
ni más destino ni elección tenía,
que las líneas tocar de otro horizonte,
y así dejé el caballo a su albedrío,550
si el suyo era mejor que lo era el mío.
Después de haber gran rato caminado,
cuando lejos del campo estar juzgaba,
viendo el bruto del pecho fatigado…
mas ¿qué mucho si a todo me llevaba?555
De una áspera montaña en lo intrincado
me apeo, y en un tronco que allí estaba
le arriendo, pues al ver su furia inmensa,
no es poco don el ocio en recompensa.
Arrójome en el suelo, y suspirando,560
que es el mejor idioma de la queja,
cerca de mí, la estancia examinando,
oigo una voz que mísera se queja
por entre la espesura caminando.
Voy, por si acaso descubrirse deja,565
y un bulto veo agonizando en una
maleza, a los cambiantes de la luna.
Acércome con ánimo piadoso,
casi ya en mis desdichas consolado;
que un desdichado juzgo que es dichoso570
en hallando otro que es más desdichado.
Ella, con un suspiro lastimoso,
al verme, dijo, “Pues llegáis, soldado,
a socorrerme con piedad humana,
sabed que Irene soy, de Nino hermana.575
En este último encuentro mi caballo
perdí, y como la noche oscura y fría
cerró, sola y herida y a pie me hallo,
sin gente, sin favor, sin compañía.”
En mis hombros la puse al escuchallo,580
sin acordarme de la pena mía,
y piadoso con ella, cruel conmigo,
en el cuartel me entré de mi enemigo.
A este tiempo, que ser antes no pudo,
ya su gente la había echado menos,585
y con trémula voz y dolor mudo
ya se miraban de esperanza ajenos;
yo, que poblados de esplendor no dudo
de la noche los páramos amenos,
doy voces; llegan, y ella, agradecida,590
con este anillo me pagó la vida.
Vila a la luz, y vi de su hermosura
el milagro mayor, y en un instante
su beldad adoré; mas ¡qué locura!
El día que fui pobre ser amante!595
Pero como la vi en la noche oscura,
jurisdicción de estrellas, no te espante
que a amarla me obligase y, a querella,
pues a todo presente está mi estrella.
Lleváronla a la tienda sus soldados,600
y yo, por no ser de ellos conocido,
me quedé, viendo ya de mis cuidados,
con amor, todo el número¡ cumplido;
el infeliz influjo de mis hados
a Batria me llevó, donde admitido605
de Estorbato, viví en confusa llama,
que en fin descansa mal el que bien ama.
Vanse ARSIDAS y LIBIO. Salen MENÓN y LISÍAS
MENÓN: De todas cuantas grandezas
de esta provincia me has dicho,
ésta que buscando vengo610
solamente es la que admiro.
Y así, mientras que llegamos
a tocar el primer friso
de aquese rústico templo,
tarde de los hombres visto,615
vuelve otra vez a contarlo,
que quiero otra vez oírlo,
porque se informe mejor
mi ardimiento de tu aviso.
LISÍAS: Yace, señor, en la falda620
de aquel eminente risco,
una laguna, pedazo
del Leteo oscurecido
de Aqueronte, pues sus ondas,
en siempre lóbregos giros,625
infunden a quien las bebe
sueño, pereza y olvido.
En una isleta que hay
en medio de su distrito,
hay una ninfa de mármol,630
sin que hasta hoy se haya sabido,
de tres lustros a esta parte,
ni quién ni por quién se hizo.
De estotra parte del lago
hay un rústico edificio,635
templo donde Venus vio
hacerla sus sacrificios
bien poco ha; pero cesaron,
porque Tiresias nos dijo,
su sacerdote, que nadie640
pisase en todo este sitio,
ni examinase ni viese
lo que en él está escondido;
que es cada tronco un horror,
cada peñasco un castigo,645
un asombro cada piedra
y cada planta un peligro.
Con esto, y con añadirse
a esto que algunos vecinos
de estos montes, que tal vez650
se hallaron en él perdidos,
han escuchado en el templo
mil veces roncos gemidos,
lamentos desesperados
y lastimosos suspiros,655
ha crecido en todos tanto
el pavor, que nadie ha habido
que se atreva a examinar
la causa; y así, te pido
te vuelvas, señor, sin que660
profanes los vaticinios.
MENÓN: Dar un corazón, Lisías,
a admiraciones, rendido
a los hechos de los dioses,
más tiene de sacrificio665
que de irreverencia; ven
talando lo entretejido
de estas peñas y estos ramos;
no temas, pues vas conmigo.
LISÍAS: No temo yo, mas recelo,670
y uno de otro es muy distinto;
y aun no recelo tampoco
los riesgos a que me animo,
tanto como a esta maleza
no saber bien el camino;675
y así, de aquesos villanos,
para eso sólo venidos,
permite, señor, que llame
alguno.
MENÓN: Que llames, digo,680
al más experto en el monte.
LISÍAS: Éste dicen que lo ha sido,
por haberse en él crïado.
Llega, Chato.
Sale CHATO
CHATO: ¿Qué hay, amigo?
Un soldado me envïasteis685
a mi casa, el más bonito;
tan hallado en ella está,
que parece nuestro hijo.
MENÓN: Dime, ¿sabes bien el monte?
CHATO: Sabíale, mas imagino690
que no le sabré después
que hay encantos y hay hechizos.
MENÓN: Guíame al templo de Venus.
CHATO: ¡Ay, señor! Un desatino
tamaño como este puño695
su merced agora dijo.
¿Al templo de Venus yo,
habiendo Tijeras dicho
que allá no vamos, porque
hay potrentos y proligios?700
MENÓN: Sí, villano, guía presto.
CHATO: Si ha de ser, venid conmigo,
que por aquí es.
MENÓN: Nunca vi
tan confuso laberinto
de bien marañadas ramas705
y de mal compuestos riscos.
Dentro SEMÍRAMIS
SEMÍRAMIS: ¡Ay infelice de mí!
CHATO: ¡Ay de mí!
MENÓN: ¿No habéis oído
una voz?
CHATO: ¡Plubiera a Baco!
LISÍAS: ¡Qué temeroso suspiro!710
MENÓN: Oigamos por si otra vez
se oye el eco más distinto.
SEMÍRAMIS: ¡Oh monstruo de la Fortuna!
¿Dónde vas sin luz ni aviso?
Si el fin es morir, ¿porqué715
andas rodeando el camino?
LISÍAS: Mujer es la que lamenta
de la Fortuna.
CHATO: Un hechizo
tiene que se entra en ellalma.
MENÓN: ¿Con quién hablará?720
SEMÍRAMIS: Contigo,
contigo, Fortuna, hablo.
MENÓN: Ya me equivocó el aviso.
SEMÍRAMIS: Pero no me has de vencer;
que yo, con valiente brío,
sabré quebrarte los ojos.725
MENÓN: Sin luz quedaron los míos
al oírlo; rayo fue
otra voz, que mis sentidos
frías cenizas ha hecho
acá dentro de mí mismo.730
¡Qué frenesí! ¡Qué locura!
¡Qué letargo! ¡Qué delirio!
LISÍAS: Vuélvete.
MENÓN: ¿Volverme yo
sin haberlo todo visto?
Entra en lo más intrincado.735
CHATO: No puedo, porque me intrinco
yo también.
Sale TIRESIAS
TIRESIAS: Detén el paso,
oh ignorante peregrino,
que de este sagrado coto
osas penetrar el sitio.740
CHATO: Éste es Tijeras.
MENÓN: Llamado
de mi valor he venido,
aquí, Tiresias, no a hacer
sacrílegos desperdicios
de las leyes de los dioses,745
sino como su ministro
yo también, pues soy señor
de esta provincia, a cumplirlos.
Y así vengo a que me des
parte de aqueste prodigio750
que guardas, para saber
si la causa que has tenido
para alterar esta tierra
es religión o delito.
TIRESIAS: En vano lo has intentado,755
porque yo no he de decirlo.
MENÓN: ¿Qué mujer es la que llora
de la Fortuna castigos?
TIRESIAS: No sé de ninguna yo,
ni la he hablado ni la he visto.760
Dentro SEMÍRAMIS
SEMÍRAMIS: ¡Ay infelice de mí!
MENÓN: Aquí dentro es el gemido;
negarlo todo, ya es
de tu grave culpa indicio;
abre esa puerta.765
TIRESIAS: Primero
que las llaves, que conmigo
están, a hombre humano entregue,
cumpliendo los vaticinios
de mi diosa, me daré
la muerte; y así, atrevido,770
ese lago a mi cadáver
dará sepulcro de vidrio.
Vase TIRESIAS
LISÍAS: En el lago se arrojó.
CHATO: La última necedad hizo.
MENÓN Nada me causa pavor;775
a romper me determino
las puertas. Horrible monstruo,
que aquí encerrado has vivido,
sal a ver el sol.
Sale SEMÍRAMIS
SEMÍRAMIS: ¿Quién llama?
MENÓN: Mejor dijera divino780
monstruo, pues truecas las señas
de lo rústico en lo lindo,
de lo bárbaro en lo hermoso,
de lo inculto en lo pulido,
lo silvestre en lo labrado,785
lo miserable en lo rico.
SEMÍRAMIS: No menos me admira a mí
confundir, cuando te admiro,
las equivocadas señas
de lo piadoso y lo altivo,790
de lo gallardo y lo fuerte,
de lo amable y de lo esquivo.
CHATO: Si todos los monstruos son
como aqueste monstruocico,
yo pienso llevarme uno,795
dos o tres, o cuatro o cinco.
MENÓN: ¿Quién eres? Cómo o porqué
aquí encerrada has vivido,
me cuenta.
SEMÍRAMIS: Lo que de mí
sé, por lo que otro me dijo,800
escucha, bizarro joven,
a quien con vergüenza miro,
porque el segundo hombre eres
que hasta hoy cara a cara he visto;
Arceta, una ninfa bella805
que en estos campos floridos
fue consagrado a Dïana
en todos sus ejercicios,
festejada de un amante,
fue pagando con desvíos810
las finezas; que lo ingrato
sólo en la mujer no es vicio.
El, a este templo de Venus
una y muchas veces vino,
como era madre de amor,815
a rendirle sacrificios.
Venus, del culto obligada,
ya que quererle no hizo,
hizo que hallarla pudiese
en el despoblado sitio820
de este monte, donde necio
hizo el mérito delito.
Bajo género de amor
debe de ser en los ritos
suyos, que yo hasta agora ignoro,825
la violencia, si imagino
que no quiso como noble
quien como tirano quiso;
pues no es victoria del alma
aquella que yo consigo830
sin la voluntad de quien
no me la dé por mí mismo.
De esta especie de bastardo
amor, de amor mal nacido,
fui concepto. ¿Cuál será835
mi fin, si éste es mi principio?
Mañosamente quejosa,
Arceta se satisfizo
de sus disculpas, bien como
la serpiente que con silbos840
halaga para morder;
y fue así, pues divertido
le aseguró con blanduras,
hasta que rosas y lirios
que se hizo tálamo torpe,845
torpe túmulo ella hizo.
Dióle muerte con su acero,
y pasando los precisos
términos que estableció
Naturaleza consigo,850
llegó severo el infausto,
el infeliz, el impío
día de su parto, en tal
horóscopo, según dijo
Tiresias, que estaba todo855
ese globo cristalino,
por un comunero eclipse,
que al sol desposeerle quiso
del imperio de los días,
parcial, turbado y diviso,860
tanto, que entre sí lidiaron
sobre campañas de vidrio
las tropas de las estrellas,
las escuadras de los signos,
acometiéndose a rayos,865
y ensangrentándose a visos.
En civil guerra los dioses
vieron ese azul zafiro,
en sus ejes titubeando,
desplomado de sus quicios.870
Arceta, temiendo más
su opinión que su peligro,
sola al monte se salió,
y en el más hondo retiro
llamó a Lucina, que al parto875
vino tarde, o nunca vino;
pues víbora humana yo,
rompí aquel seno nativo,
costándole al cielo ya
mi vida dos homicidios.880
Aquí fue donde Tiresias
me contó, mas indeciso,
de la suerte que me halló.
¡Quién supiera repetirlo!
A los últimos alientos885
de Arceta y a mis gemidos
acudieron cuantas fieras
contiene el monte en su asilo,
y cuantas aves el viento;
pero con fines distintos,890
porque las fieras quisieron
despedazarnos y herirnos,
y las aves defenderlo,
estorbarle y resistirlo.
En esta lid nos halló895
Tiresias, que había salido
a hacer del mortal eclipse
no sé qué astrólogo juicio;
y viendo de fieras y aves,
en dos bandos divididos,900
un duelo tan desusado,
un tan nuevo desafío,
llegó al lugar, vióme en él,
y llevándome consigo,
vio que le seguían las aves,905
llevando en garras y en picos
de las rústicas majadas
hurtados los lactidinios,
que ser pudiesen entonces
primero alimento mío.910
A tanto portento absorto,
fue a consultar el divino
oráculo de su Venus,
que de esta suerte le dijo,
“Esa infanta, alumna es mía,915
y como siempre vivimos
opuestas Diana y yo,
la ofende ella, y yo la libro.
Corrida de ver violada
una ninfa suya, quiso920
que las fieras la ocultasen
hoy en los sepulcros vivos
de sus vientres; pero yo,
que a defenderla me animo,
porque fui primera causa925
que alma y vida la dedico,
las aves, como, en efecto,
diosa del aire, la envío
a que la defiendan; ellas,
a ley de preceptos míos,930
serán desde hoy sus neutrices,
trayéndola a aqueste sitio
cada día su alimento,
bien que a costa del aviso
que no sepan nunca de ella935
los hombres; porque he temido
que Dïana ha de vengarse
de mí en ella, y con prodigios
ha de alterar todo el orbe,
haciendo que sea el peligro940
más general su hermosura,
que es el don que tiene mío.
Excusa, pues, los insultos
los escándalos, los vicios,
los alborotos, las ruinas945
las muertes y los delitos
que han de suceder por ella,
hasta que al rey más invicto
haga tirano, hasta que
muera en fatal precipicio.”950
Dijo la diosa, añadiendo
que al yerto cadáver frío
de Arceta le colocase,
ya en un mármol convertido,
en medio de esa laguna.955
Todo Tiresias lo hizo
y y así, en aquesta prisión
tantos años me ha tenido
sin que sepa más que aquello
sólo que enseñarme quiso;960
y como en la lengua siria,
quien dijo pájaro, dijo
Semíramis, este nombre
me puso, por haber sido
hija del aire y las aves965
que son los tutores míos.
Pues que tú, gallardo joven,
hoy la cárcel has rompido
que fue mi centro, te ruego
que allá me lleves contigo,970
donde, yo, pues advertida
voy ya de los hados míos,
sabré vencerlos; pues sé,
aunque sé poco, que impío
el cielo no avasalló975
la elección de nuestro juicio.
Esto postrada te ruego,
esto humillada te pido,
como mujer te lo mando,
como esclava lo suplico;980
porque si hoy la ocasión pierdo
de verme libre, mi brío
desesperado sabrá
darse la muerte a sí mismo,
donde la misma razón985
de excusar mi precipicio
será la que le apresure;
pues nada se vio cumplido
más presto que lo que el hombre
que no fuese presto quiso.990
MENÓN: Alza, Semíramis bella,
el suelo, porque es indigno
que esté en el suelo postrado
todo el cielo que en ti he visto.
Prodigiosamente hermosa995
eres, y aunque en ti previno
el hado tantos sucesos,
ya tú doctamente has dicho
que puede el juicio enmendarlos;
¡dichoso el que llega a oírlos!1000
Y así, Semíramis, hoy
he de llevarte conmigo,
donde tu hermosura sea,
aun más que escándalo, alivio
de los mortales.1005
SEMÍRAMIS: Adiós,
tenebroso centro mío,
que voy a ser racional,
ya que hasta aquí bruto he sido.
MENÓN: Ea, vuelve tú a guïarnos.
CHATO: Yo era un tonto, y lo que he visto1010
me ha hecho dos tontos; no sé
si he de acertar el camino.
LISÍAS: ¿Contigo la llevas?
MENÓN: Sí.
LISÍAS: ¡Plegue a Júpiter…
MENÓN: ¿Qué? Dilo.
LISÍAS: …que, gusano humano, no1015
labres tu muerte tú mismo!
